lunes, 26 de mayo de 2025

NOVELA, Una cuadrilla de amigos.

CAPÍTULO PRIMERO Todas las tardes, sobre las 20:00 horas, nos juntábamos todos en el reloj del Boulevard. Esta cuadrilla de amigos sólo tenía seis miembros y haciendo una breve presentación os diré lo siguiente: Éramos Juan, Fernando, Moncho, Emilio, Ricard y quien escribe este artículo, Iñaki. Estábamos todos entre los 55 y los 65 años de edad. Yo era el único que estaba jubilado, jubilación anticipada por motivos de salud. Los bronquios no me permitían respirar a pleno pulmón, por lo que andaba siempre a cuestas con mi insuficiencia respiratoria, aunque estaba seguido de cerca por mi médico, el Dr. Errandonea. Lo que compartíamos con mayor alegría era el ser todos de Donostia, donostiarras de pura cepa, aunque de oficios distintos. Yo era exprofesor de Instituto de Secundaria, concretamente del Peñaflorida, en Amara, donde di clases la friolera de veinte años. Juan era patrón de una pequeña embarcación pesquera, un merlucero, que amarraba siempre en un flotador del muelle de Sanse. Fernando se dedicaba a la carpintería, que llevaba a la práctica en un bajo que tenía en Andoain, a unos 25 kilómetros de esta villa marinera. Él era feliz con un martillo, unos clavos y un chusco de madera. Moncho, por su parte, trabajaba en la telefónica, aunque siempre andaba yendo y viniendo en un coche de la compañía. Emilio era cobrador de recibos de la Fábrica del Gas, lo más fácil del mundo, entregaba el recibo y ponía la mano para que no se le escapara ni un euro. Y, por último, Ricardo se dedicaba al negocio del juego, por lo que no se le resistía ninguna tragaperras. Así, nos vais conociendo un poco, antes de entrar en otros detalles. Siempre quedábamos a la entrada de la Parte Vieja, nada mejor que en el Boulevard, la parada última de todos los autobuses urbanos de la Ciudad. Ahora, ha llegado el momento de conocer los lugares que frecuentaba mi cuadrilla de amigos. La Parte Vieja se encuentra a los pies del monte Urgull, que está coronado por el castillo de la Mota. Urgull es una privilegiada atalaya sobre la bahía de La Concha, que forma parte indiscutible del paisaje natural y de la memoria histórica de la ciudad. Una red de caminos, a la que se accede desde diferentes puntos de la ciudad, permite perderse por los bosques que cubren esta escarpada colina, de frondosas en la ladera sur, y de pinos, encinas y tamarices en la vertiente abierta al Cantábrico. Todo en este monte evoca los tiempos en los que las fortificaciones militares protegían la ciudad que se extendía a sus pies –la actual Parte Vieja– y el puerto pesquero. Hoy en día se conservan importantes vestigios de este pasado militar, con baterías cañoneras, baluartes, polvorines y parapetos distribuidos estratégicamente por toda su superficie. Situado en lo más alto, el castillo de la Mota sirve hoy de base al monumento al Sagrado Corazón. Moncho nos señalará sobre el Castillo de la Mota lo siguiente: - El Castillo de la Mota se encuentra en la cima del monte Urgull, a 120 metros sobre la ciudad de San Sebastián, protegiendo la Villa durante siglos. Su origen data del siglo XII, concretamente en 1194 el rey Sancho VII el Fuerte de Navarra ordenará amurallar la villa y erigir el castillo para reforzar la defensa de la Ciudad. El Castillo de la Mota ha sido declarado Monumento Cultural Calificado en diferentes registros: Monumento arquitectónico-artístico (en 1924), Monumento Provincial de Interés histórico-artístico (en 1964) y, finalmente, Monumento Nacional (en 1984). En el año 1200 pasó, junto con el resto de Guipúzcoa, al rey castellano Alfonso VIII. Posteriormente, en 1284 Alfonso X el Sabio lo donó a la reina navarra Juana I, volviendo a manos castellanas a finales del siglo XIII. Su explicación no tardó mucho tiempo en despertar el interés de Emilio, quien en tono seco y parco, nos cuenta lo que sigue: - Los principales asedios que sufrió esta fortaleza fueron los siguientes: 1) En 1476, tropas francesas y portuguesas asediaron la villa durante varios días, no logrando rendirla por la valerosa resistencia de la Ciudad. Por este hecho, los Reyes Católicos ordenaron reforzar los muros de la fortaleza y rodearla de defensas. 2) En 1512, hubo otro asedio, que fue llevado a cabo por el Duque de Borbón, al mando de 15.400 franceses, retirándose los atacantes sin éxito. 3) El 4 de julio de 1719 un enorme ejército francés, al mando del duque de Berwick, asedió San Sebastián y empezó a batir la villa el día 27 de julio durante varias semanas, lo que obligó a la población a refugiarse en el castillo el 1 de agosto. Ese día el Ayuntamiento rindió la ciudad, pero no el castillo, que siguió siendo bombardeado por Berwick. La fortaleza debía tener una capacidad defensiva sorprendente, pues tras más de dos semanas de ser bombardeada, el inglés, convencido de su inexpugnabilidad, decidió retirarse. 4) No obstante, la suerte le sonrió, pues el 17 de agosto se produjo un incendio en el arsenal del castillo, que se propagó con rapidez, obligando a sus defensores a rendirse. Así, los invasores pudieron entrar en la plaza, de la que no se irían hasta el 26 de agosto de 1721. 5) En la guerra de la Independencia, el 8 de julio de 1808 los franceses ocuparon la Villa. No se irían hasta finalizada esta guerra, siendo expulsados por las tropas anglo-portuguesas del duque de Wellington, las cuales, como es conocido, incendiaron la ciudad el 31 de agosto de 1813. 6) En el siglo XIX, durante las guerras carlistas el castillo hizo un importante servicio de defensa de la Ciudad, a pesar de que el 4 de mayo de 1864 se habían comenzado a derribar las murallas de la población, al dejar de tener la consideración de plaza-fuerte. Como apunta Ricardo: - A lo largo de la historia, fueron miles los soldados que fallecieron asaltando el Castillo de la Mota, testigo de innumerables enfrentamientos bélicos que marcaron el destino de la Ciudad. El castillo guarda el legado de una ciudad que ha sabido adaptarse y prosperar a lo largo de los siglos. Abrimos unos corchetes para decir que, El monumento al Sagrado Corazón de Jesús (1950) fue proyectado por el escultor Federico Coullaut-Valera y por el arquitecto Pedro Muguruza (autor del Valle de los Caídos). Está formado por una pirámide truncada de 16 m. de altura, en cuyo interior alberga una capilla, sobre la que se apoya una imagen de hormigón del Sagrado Corazón de Jesús que mide 12,5 m. de altura. Su estética sintoniza con la del régimen político vigente en los años 50 del pasado siglo y con el pensamiento religioso oficial de aquel tiempo, muy lejano del mayoritario laicismo actual. Dicho lo cual, cerramos los corchetes. Por mi parte, Yo aclaro que: - Un ‘parapeto’ es un pequeño muro o pretil elevado, que llega a la altura del pecho, para proteger de las caídas desde los puentes, las bocas de los pozos, las terrazas, etc. - Por otra parte, un Tamaray, Taraje o Tamariz se trata de un arbusto o pequeño árbol caducifolio de 6 u 8 metros de altura; ramas largas y flexibles, algo llorón, difíciles de romper, de corteza pardo-rojiza oscura. Las ramas más jóvenes son algo lustrosas y lampiñas. Pero lo interesante es que este árbol se ha convertido en símbolo de San Sebastián. El muelle o puerto de Donostia se encuentra situado dentro del término municipal de San Sebastián, formando parte de la bahía de La Concha, al sur del monte Urgull. Su construcción moderna se inició en el siglo XV. Las obras de construcción y consolidación de los muelles de este puerto tuvieron lugar durante la segunda mitad del siglo XV y primera mitad del XVI. A lo largo del siglo XVIII se sucedieron varios proyectos de mejora del puerto impulsados por el Consulado de San Sebastián, que además de nuevas dársenas llegaron a plantear el cierre de la boca occidental de la bahía, idea ya propuesta por la villa en el siglo XVII. Ninguno de ellos llegó a ejecutarse. En el siglo XIX el arquitecto Silvestre Pérez (1821) inició las obras para el cierre de la boca occidental de la bahía. A mediados el siglo XIX d. C., el puerto donostiarra duplicó su capacidad gracias a la construcción de una nueva dársena (1851-1858); estaba la nueva dársena dotada de unas compuertas -suprimida en 1872- que permitían el mantenimiento del nivel de agua durante la bajamar. Esta nueva dársena proyectada por el ingeniero Peironcely acogió durante más de cien años el tráfico comercial (madera y cemento en los últimos tiempos). A lo largo del siglo XX se realizaron varias ligeras modificaciones. Entre ellas destaca el recorte de Kaimingancho (1943), colocando sobre el tramo que del mismo restaba una plataforma de hormigón afianzada mediante pilotes con objeto de formar una explanada sobre la que se construyó un tinglado ("portaaviones"). Actualmente el puerto de San Sebastián dispone de dos dársenas: una pesquera de pequeñas embarcaciones y otra deportiva. La dársena deportiva tiene escasa capacidad, viéndose la flota deportiva obligada a fondear en la bahía de la Concha durante el verano. La posibilidad de ampliación del puerto deportivo es prácticamente nula, razón por la que fue redactado en la década de 1990 un anteproyecto para la construcción de un nuevo puerto deportivo entre la punta de Monpás y la Playa de la Zurriola, que no llegó a ejecutarse. En definitiva, el puerto de San Sebastián se encuentra situado en el extremo oriental de la bahía de La Concha, al pie de la estatua del Sagrado Corazón que corona el monte Urgull. Es un puerto pequeño de forma triangular, con una dársena pesquera y otra dársena de recreo. Las 400 plazas de atraque existentes están permanentemente ocupadas, siendo muy complicado acoger embarcaciones forasteras, aunque hay un fondeadero seguro en la bahía de La Concha. Recientemente han sido pavimentadas y urbanizadas las zonas terrestres. En suma, el Puerto está dividido en dos por el Muelle Central, que delimita claramente las dársenas de pesca y de recreo, alojando esta última 375 embarcaciones deportivas. La entrada a la bahía de La Concha con temporales del cuarto cuadrante es realmente peligrosa. Con tiempo duro del primer y del cuarto cuadrantes y bajamar se ve bien la rompiente de los bajos de la Bancha, que se encuentran a unos 300 m al norte del islote de Santa Clara y tienen 5,5 m de agua en bajamar escorada, los cuales dejaremos a estribor dándoles buen respeto y promediando estos con el Monte Urgull. Viniendo del este con rumbos próximos a la costa debemos tener muy en cuenta el bajo Pekachillá, situado a 500 m al noreste de Punta Mompás y la boya medidora del oleaje que hay frente a la playa de la Zurriola a 0,5 millas al W-SW de Punta de Mompás. Basta con dar una milla de resguardo a la costa para librarlo. Juan, por su parte, nos aclara lo siguiente: - Una ‘dársena’ es la parte de un puerto resguardada artificialmente y adecuada para el fondeo y la carga y descarga de embarcaciones. - Un ‘muelle’ es una construcción de piedra, ladrillo o madera, fabricada en el agua, ya sea en el mar, en un lago o en un río, afianzada en el lecho acuático por medio de bases que lo sostienen firmemente, y que permite a barcos y embarcaciones atracar a efectos de realizar las tareas de carga y descarga de pasajeros o mercancías. - Por último, una ‘boya’ es un cuerpo flotante sujeto al fondo del mar, de un lago, de un río, etc., que se coloca como señal, y especialmente para indicar un sitio peligroso o un objeto sumergido. El núcleo más antiguo de la villa se encuentra en el tómbolo que comunica la tierra firme con el monte Urgull, junto al río. Se trata de un terreno formado al acumularse los aluviones del Urumea en el trecho que existía entre este monte, que antes era una isla, y el litoral. ¡Bueno! Fernando, en estricto orden de txanda, nos declara que: - El río Urumea es un río del N de España, de la vertiente cantábrica, con 55 km de longitud. Nace en las proximidades del monte Esacurri, en la provincia de Navarra, y toma dirección N hasta la frontera con la de Guipúzcoa, donde forma el embalse de Añarbe y se encamina hacia el NO. Pasa por Hernani y Astigarraga , y atraviesa la capital de Donostia, en la cual vierte al Cantábrico. - Además, se llama ‘aluvión’ al material detrítico transportado y depositado por una corriente de agua. Puede estar compuesto por arena, grava, arcilla o limo. Se acumula en abanicos aluviales, cauces de corrientes fluviales, llanuras de inundación y deltas. A menos que se especifique otra cosa, el término aluvión se refiere a material no consolidado. - Para terminar, un ‘tómbolo’ es un accidente geográfico sedimentario, como por ejemplo una barra, que forma una estrecha lengua de tierra entre una isla o una gran roca alejada de la costa y tierra firme, o entre dos islas o grandes rocas. Vista de Donostia/San Sebastián al anochecer. Como está mandado, la Parte Vieja destaca por sus numerosos monumentos antiguos, que sí voy a traer aquí, pues entre unas cosas y otras constituyen la idiosincrasia de sus moradores. En el casco viejo destaca la basílica de Santa María, que preside la calle Mayor, y que posee planta de salón, la cual está dividida en tres naves, donde destacan los pilares centrales que soportan la alta bóveda. Obra de los arquitectos Lizardi e Ibero, fue levantada a mediados del siglo XVIII, concretamente en 1745, y es de estilo barroco. Ricardo nos aclarará algunos extremos: Advertimos que el Barroco es el estilo que se desarrolló durante el siglo XVII y primera mitad del XVIII. Sus características especiales hicieron que fuera menospreciado por la crítica neoclásica, por lo que la palabra ha pasado a tener un contenido peyorativo que va perdiendo poco a poco. Acaso las dos ideas matrices del Barroco sean la de movimiento, que imprime a todos sus elementos, y la pérdida de papel constructivo de muchos de ellos, a favor de una mayor riqueza ornamental e ilusionista. - El Plateresco es un estilo propio del renacimiento español, surgido bajo el reinado de los Reyes Católicos hasta Carlos V (primer tercio s. XVI). Toma su nombre por el recuerdo del trabajo de los orfebres sobre la plata que tenían en apariencia estos edificios debido a su abundante decoración en las fachadas tratada con gran detalle y finura, y formada por medallones y orlas entre otros. Se caracteriza por la fusión de elementos góticos, musulmanes y del quattrocento italiano, y por identificarse y ser propaganda de la monarquía española, de ahí que reciba otros nombres como estilo Reyes Católicos, Isabelino o Cisneros. - Por otra parte, el Churrigueresco es relativo al Barroco español en arquitectura, más en concreto a la desarrollada a partir del s. XVIII, conectado con el Rococó europeo. Recibe su nombre de los hermanos Churriguera (Alberto y José). - La planta de salón o hallenkirche es una palabra alemana con que se significa cierto tipo de iglesia (Kirche), generalmente de planta basilical, con bóvedas de crucería y con las naves laterales de la misma altura que la central, dando sensación de componer una gran sala (Halle). En castellano se le llama iglesia de planta de salón. - La cúpula es una bóveda semiesférica que cubre un espacio generalmente cuadrado. La transición desde se espacio cuadrado al circular se hace mediante pechinas, pero si se quiere pasar del ámbito cuadrado al octogonal se emplean las trompas. La fórmula más frecuente para elevar una cúpula es hacerla descansar sobre un tambor. En ella se encuentra la Virgen del Coro, patrona de la ciudad. Concretamente, la Basílica de Santa María, ubicada al final de la calle Mayor, fue reformada y modificada en el siglo XVII, coincidiendo con el estilo barroco. El templo que conocemos actualmente data de 1750, pero se construyó sobre una antigua iglesia románica y por ello está considerada como la iglesia más antigua de la ciudad. De estilo barroco, tiene elementos góticos, churriguerescos y neoclásicos y posee un bello pórtico plateresco. La basílica de Santa María fue construida entre 1743 y 1774 sobre la planta de un templo anterior que ocupaba el mismo espacio. La puerta principal de la basílica coincide en línea recta con la entrada a la Catedral del Buen Pastor, a un kilómetro de distancia. Destaca la fachada barroca de matiz churrigueresco, presidida por una escultura de San Sebastián Mártir, y el retablo mayor dedicado a la Virgen del Coro, patrona de la ciudad. Además de su valor arquitectónico y artístico, y de servir como centro de culto, destacan los conciertos de órgano y corales que se ofrecen allí periódicamente. Desde el monte Urgull, coronado por el castillo de Santa Cruz de la Mota, se puede apreciar el dédalo de callejas de la ciudad vieja, con sus principales monumentos. Porque, en efecto, no faltan las construcciones monumentales en Donostia-San Sebastián. Al fondo de la calle Narrica se asoma el monumento más antiguo que se conserva en la ciudad. El templo, edificado sobre otro anterior, fue construido a lo largo del siglo XVI en estilo gótico. El visitante tiene que fijarse en La Piedad de Oteiza en el atrio-fachada y en su portada policromada, que durante años permaneció oculta. Entrando en el interior de San Vizente pueden admirarse sus magníficos retablos y la figura del Ecce Homo. La iglesia de San Vicente, de construcción gótica, es la más antigua de la ciudad. La actual Iglesia de San Vicente fue reconstruida entre 1489 y 1574 tras haber sido afectada por un incendio. El diseño y construcción de la nueva iglesia fueron encomendadas en 1507 al maestro arquitecto Miguel de Santa Celay y a Juan de Urrutia. Es de estilo gótico tardío, con planta de tres naves -la central de mayor altura- , crucero alineado con las naves laterales, ábside ochavado, bóvedas de crucería. De construcción posterior fueron: el pórtico barroco (Domingo Zaldua, 1619), la sacristía (Juan de Umbarambe, 1666) y la escalera del coro (1784). Moncho nos aclara la terminología propia del arte: - La planta es el dibujo arquitectónico de una obra representada en sección horizontal, con delimitación de sus macizos y vanos. - Se llama ábside a la cabecera, generalmente redondeada o poligonal, de la nave principal de un templo. - El pórtico es un lugar cubierto y columnado, sito ante un edificio y generalmente adosado a él. - La sacristía es un anejo de la iglesia donde se conservan los vasos y ornamentos sagrados, destinado asimismo al revestimiento de los oficiantes. - La bóveda de arista es la que resulta del cruce perpendicular de dos bóvedas de cañón. - El coro es la parte de la iglesia reservada al clero. Se suele localizar en el centro o a los pies de la nave mayor, y también puede estar elevado, dando lugar al coro alto. CAPÍTULO SEGUNDO En primer lugar, confesaremos que la Parte Vieja es el lugar más visitado de San Sebastián, sin duda alguna. Es el segundo barrio más viejo de la ciudad después del Antiguo. Se sitúa al pie del monte Urgull, que, por el lado del mar, presenta su pequeño puerto, mientras que en la parte este se nos deja ver la desembocadura del río Urumea. Su corazón está ocupado por la plaza de la Constitución. Su edificio central fue hasta la década de los cuarenta, el Ayuntamiento de la ciudad. Los balcones de los coloristas edificios que la rodean tienen impresos unos números que nos remontan a su pasado, en el que hacía funciones de coso taurino. Originariamente fue una más de las pequeñas poblaciones de pescadores que existieron en la costa cantábrica. La primera noticia histórica documentada no aparece hasta el año 1014, fecha del diploma otorgado por el monarca navarro Sancho III el Mayor en el que consta la donación de la villa al monasterio de Leire. En el año 1174 Sancho VI concede a los gascones, instalados en estas tierras, el Fuero de Estella con el propósito de potenciar su crecimiento y favorecer así la salida de Navarra al mar. El citado fuero fue confirmado por Alfonso VIII de Castilla en el año 1200, momento en el que forma parte de la Corona de Castilla. Mientras tanto, su puerto va adquiriendo fama como punto obligado para la exportación de lanas castellanas a Francia, Inglaterra y Flandes, por lo que se va conformando una ciudad con fuerte actividad comercial y mercantil, dotada ya de astilleros. La Parte Vieja, protegida por el monumental Sagrado Corazón y los restos fortificados del monte de Urgull, gravita en torno a su recogido puerto pesquero y a las plazas de la Constitución y Trinidad, esta última situada en uno de los rincones más antiguos de la ciudad, con un pequeño frontón y un probadero para el arrastre de bueyes; y concluye junto al puente del Kursaal. De entre las principales joyas arquitectónicas que se alzan en el casco antiguo merecen destacarse la antigua Casa Consistorial. Sobre la antigua Casa Consistorial de San Sebastián, Fernando apunta lo que sigue: - Cerrando el lado menor occidental de la neoclásica Plaza de la Constitución (Pedro Manuel de Ugartemendía, 1815), Silvestre Pérez proyectó en 1819 el también neoclásico edificio de la antigua Casa Consistorial, terminada en 1832 por Ugartemendía tras la muerte de Silvestre Pérez (en 1825). Ocupa el solar dejado en la entonces denominada Plaza Nueva por el edificio barroco que diseñara en 1718 el ingeniero militar Hércules Torelli, destruido en el incendio de 1813. En otro sentido, yo mismo aclaro que la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas poseía un pósito en el Puerto de San Sebastián, local que está contiguo al Museo Marítimo. Sobre esta Compañía Juan nos adelanta que: - Esta Compañía tuvo una vida efectiva de 1728 a 1785. Fundada por Real Cédula de 25 de septiembre de 1728, esta compañía comercial es la mejor expresión de una sociedad privilegiada por acciones del siglo XVIII hispánico. En primer lugar fue la compañía mercantil por acciones de más larga duración en el siglo XVIII. En segundo término, fue la que se constituyó con el capital más elevado de la época. Por fin, fue, dentro de las compañías mercantiles privilegiadas, la que tuvo mayor giro, (con un volumen movilizado de 150.000 toneladas) muy por encima de otras coetáneas, como la de Barcelona (que apenas superó las 6.000 toneladas). A parte, Emilio da por hechas una serie de cosas: - Un pósito, en el contexto histórico español, era un depósito municipal, a menudo de granos, cupo principal objetivo era proporcionar a los vecinos necesitados préstamos de cereal en condiciones favorables. Estos pósitos eran esenciales para el abastecimiento y la prevención de la escasez durante épocas de crisis, y a menudo eran administrados por las autoridades locales. No obstante, se recuerda que la Compañía Guipuzcoana de Caracas comerciaba, sobre todo, con el cacao que traía de Venezuela. Esta zona te ofrece la posibilidad de conocer el ambiente donostiarra, de descubrir sus rincones mágicos, de disfrutar de tradiciones como el pintxopote y el txikiteo y de conocer el pasado y el presente, pero también el futuro. El origen de la palabra zurito, aunque existen discrepancias, parece estar relacionado con una peña taurina donostiarra en honor al diestro Gabriel de la Haba, ‘Zurito’. Uno de los integrantes de esta cuadrilla, Carlos Pérez, comenzó en los años 60 a pedir medios botellines de cerveza en la habitual ronda de txiketeo. La ciudad es además capital mundial de la gastronomía y el pintxo, en la llamada “Parte Vieja” cada barra es un tesoro. Testimonios orales describen el vaso txikitero como propio y exclusivo de las tabernas de Euskadi, usado para servir una medida pequeña de vino o txikito. Se llama pintxo a una pequeña rebanada de pan sobre la que se coloca una pequeña porción de comida. Recibe dicho nombre porque tradicionalmente se sujetaba la comida al pan con un palillo. Es muy similar a una tapa. Ya sé que somos reiterativos, pero hoy, están de moda los pintxos y el txikiteo. En Donostia /San Sebastián hay dos zonas que constituyen un auténtico lujo: la Parte Vieja y el barrio de Gros. La Parte Vieja es el templo de los pintxos tanto para las cuadrillas locales como para los turistas que cada fin de semana recorren sus calles dejándose seducir por las decenas de variedades de pintxos que los hosteleros colocan sobre las barras. El paseo al mediodía por sus estrechas calles debe hacerse con calma, sin recorridos preestablecidos, acompañando el txakolí o la sidra con los excelentes pintxos. Entre las posibles paradas, merece la pena un alto en el Tamboril (Pescadería 2) con sus champiñones y en el Martínez (31 de agosto 13) con sus pintxos de marisco. Tampoco hay que olvidarse de las magníficas brochetas del Goiz-Argi (Fermín Calbetón 4), las ricas anchoas del Txepetxa (Pescadería 5), la bien colmada barra del Ganbara (San Jerónimo 21), los pintxos de pescado de Bernardo Etxea (Puerto 7) o los sabrosos mini-bocados del Txuleta (31 de agosto 40). Otras paradas imprescindibles son el Casa Vergara (Nagusia 21) y el Zeruko (Pescadería, 10) con una barra llena de pintxos innovadores. Y, por su parte, sobre el barrio de Gros señalaremos que el Kursaal y la Playa de la Zurriola son las principales atracciones de este barrio residencial de San Sebastián. Tras una visita al Palacio de Congresos o a la playa del barrio de Gros nada mejor que recobrar fuerzas en los clásicos del pintxo que se reparten por sus calles. Entre ellos citar el Bergara (General Arteche 8), con una amplia variedad de pintxos entre los que destaca la Txalupa. El Hidalgo 56 (en Paseo Colon 15) con su emblemático volcán de morcilla con yema, pasas y manzana o el Iraeta (Padre Larroca 2) con una extensa variedad de pintxos dónde tienes que probar sus foies, preparados de múltiples formas. No nos podemos olvidar de la calle Peña y Goñi donde encontraremos el Bodegon Donostiarra con su” completo” de Bonito con anchoas y gilda, que junto al Lobo forman una de las zonas más concurridas de Gros. El Museo Marítimo Vasco, anteriormente Museo Naval, se sitúa en la Casa Torre del Consulado, un edificio originario del siglo XVIII enclavado en el puerto de San Sebastián. Se trata de uno de los pocos edificios que se salvó de la quema de San Sebastián a manos de las tropas anglo-portuguesas en 1813 y a lo largo de su historia ha albergado diversas actividades, casi todas ligadas a actividades relacionadas con el mar, desde las tareas propias de control portuario a escuela náutica, pasando por auxilio marítimo o domicilio del capataz y encargado de muelles. Desde 1991 alberga este museo dedicado a la divulgación y difusión. Entre finales de 2018 y principios de 2019 se realizan diversas obras de acondicionamiento y transformación del edificio, entre otras, la habilitación de un nuevo espacio expositivo en la buhardilla del museo. De este modo, el museo cuenta con dos salas de exhibición donde presenta diferentes exposiciones temporales de larga duración. Actualmente, la colección del Museo Marítimo Vasco está compuesta por alrededor de 6.000 piezas, entre grabados, pinturas, fotografías, postales, carteles, metalografías, cartas náuticas, planos, instrumentos de navegación, embarcaciones y objetos etnográficos. A excepción de las embarcaciones, desde 2013 los demás objetos se han ido depositando en Gordailua, Centro de Colecciones Patrimoniales de Gipuzkoa. Sobre este Museo nuestro amigo Emilio nos confiesa que: - El museo posee el fondo más importante del mundo sobre la historia de Gran Bretaña en el mar, que comprende más de dos millones de artículos, incluyendo arte marítimo (tanto británico como holandés del siglo XVII), cartografía, manuscritos que incluyen registros públicos oficiales, modelos y planos de barcos, instrumentos científicos y de navegación, y... - Está situado en la Casa-torre del Consulado, un edificio del siglo XVIII dedicado en origen al salvamento marítimo y al control de las actividades portuarias. Organiza exposiciones monográficas y talleres pedagógicos y posee también una biblioteca especializada. Su principal objetivo es contribuir a la conservación, estudio y difusión de la historia y el patrimonio marítimo vascos. Entre sus fondos se encuentran además de múltiples embarcaciones, materiales etnográficos relacionados con el mundo pesquero, retratos de buques de vapor, grabados… - El museo Naval es un pequeño museo situado en el puerto, al lado del Aquarium. Es un entrañable lugar que rinde tributo a la historia marítima de la ciudad y de todo el País Vasco. El edificio cuenta con 3 plantas. Las 2 primeras suelen estar dedicadas a exposiciones itinerantes pero de larga duración de temas monográficos y relacionadas con la mar. En la tercera planta se suelen realizar talleres pedagógicos y pequeñas exposiciones y cuenta con una biblioteca de consulta libre para todas aquellas personas que quieran investigar algo en relación a la historia naval del País Vasco. El mencionado Boulevard constituye la divisoria entre la villa medieval y el ensanche de Antonio Cortázar del año 1863, primera etapa en la que se colonizaron las marismas de la margen izquierda del río Urumea. Con el Boulevard y su coqueto kiosco de música modernista, obra de Eiffel, autor de la Torre de París, verdadero corazón de la ciudad, se accede a la zona moderna. Es el área romántica de Donostia, donde la influencia francesa se deja sentir en el diseño de sus calles y edificios, tal y como manifiesta el Boulevard. El Boulevard Donostiarra (también conocido como Alameda) supone un punto en ebullición del núcleo urbano y las limitaciones de éste con el resto de la zona. En él pueden encontrarse cafeterías y heladerías con terraza, carriles de autobús y bicicleta, una rampa de entrada de aparcamiento, tiendas, jardines e incluso un Kiosko de música. Moncho nos advertirá de que el Aquarium también se encuentra en el Puerto de Donostia. Él mismo prosigue añadiendo ideas: - El Aquarium de San Sebastián es un Museo Naval Oceanográfico que se dedica a la educación y divulgación sobre el mundo submarino, así como a otros aspectos relacionados con la relación que se establece entre el ser humano y el mar. Fue fundado en 1908 por la Sociedad Oceanográfica de Guipúzcoa. Su actual sede, el Palacio del Mar-Aquarium, se encuentra en el muelle donostiarra desde 1927 y alberga una de las primeras colecciones vivas de fauna marina de la región cantábrica. Este Aquarium se considera el primer museo creado en España dedicado a las ciencias naturales. La historia del Aquarium de San Sebastián comenzó en 1903 con la visita a la ciudad de Alberto de Mónaco. Gracias a sus ideas y a su ayuda desinteresada se fundó en 1908 la Sociedad Oceanográfica de Guipúzcoa, hoy denominada Fundación Oceanográfica de Guipúzcoa. El Museo Naval Oceanográfico fue el primer gran reto que se desarrolló en 1913 con la colaboración de la Diputación Provincial de Guipúzcoa. En 1928, con el soporte económico del Estado, se inauguró oficialmente la sede actual del Aquarium con la presencia del rey Alfonso XIII y la reina Victoria Eugenia. Actualmente dispone de 32 acuarios, un acuario táctil y un oceanario con un túnel único en Europa, en el que destacan los tiburones. En su afán divulgativo tiene un auditorio con capacidad para 196 personas. Muchas generaciones de niños donostiarras han emulado a Julio Verne con el esqueleto de una gran ballena, pescada con arpón entre Zarauz y Guetaria en 1879, situada en la sala principal de la entrada. Hubo varias ampliaciones y renovaciones en los años 1998 y 2008. El Aquarium es el segundo museo más visitado del País Vasco, tras el Guggenheim de Bilbao. En 2006 el Aquarium de Donostia puso en marcha una iniciativa de ámbito atlántico europeo: el Máster de Biología Marina en colaboración con Southampton University, con la Universidad del País Vasco, Universidad de Burdeos, Universidad de Lieja y, por último, con AZTI-Tecnalia. Máster que en estos momentos recibe alumnos provenientes de todo el mundo. En otro sentido, sobre el Cementerio de los Ingleses hay que destacar que el monte Urgull, convertido en parque, difícilmente podrá desprenderse de su pasado militar, presente en las numerosas baterías, murallas y construcciones de carácter castrense que recuerdan su importante función estratégica. Esos restos arquitectónicos recios, sólidos y carentes de ornamentos contrastan con el espíritu romántico, que a veces parece embrujado, del Cementerio de los Ingleses. Bastante deteriorado como consecuencia del paso del tiempo, de la inestabilidad de las laderas del monte, este recinto acoge, a la sombra de una placa conmemorativa, a los oficiales ingleses de la Legión Cóndor caídos principalmente en las batallas libradas en los alrededores de la ciudad, sobre todo en la batalla de Oriamendi (1837) entre Hernani y Andoain. También están enterrados aquí otros ingleses que murieron en otras batallas. Gracias a una vieja película recientemente restaurada, sabemos que la inauguración del Cementerio de los Ingleses, en 1924, revistió gran solemnidad. Con el buque inglés Malcom fondeado en la bahía, presidieron el acto las reinas María Cristina y Victoria Eugenia, así como el infante don Jaime, varios embajadores y las autoridades locales. Tras retirar una bandera donostiarra, se descubrió la placa conmemorativa, escrita en castellano e inglés, dedicada «a la memoria de los valientes soldados británicos que dieron la vida por la grandeza de su país y por la independencia y libertad de España» Según nos explica el mencionado Juan: - En la mayoría de las panorámicas de San Sebastián hay ciertos elementos comunes. Uno de ellos es el inmenso monte Urgull, visible desde numerosos puntos de la ciudad. En su cima, encontramos una de las atracciones turísticas por excelencia de la capital donostiarra, el Castillo de la Mota. Sin embargo, no es el único tesoro que alberga esta montaña, pues, en una de sus laderas, se localiza el Cementerio de los Ingleses. El Cementerio de los Ingleses es uno de esos rincones mágicos que no pasa desapercibido a aquellos paseantes que se topan con él. Para llegar hasta él, basta con tomar el Paseo Nuevo y, junto a él, descubrirás este lugar repleto de leyendas. Su nombre no es casualidad, pues, según la creencia generalizada, es en este punto donde yacen los restos mortales de los combatientes ingleses que cayeron en tierras guipuzcoanas durante la Primera Guerra Carlista. En esta contienda (1833-1840), recordemos que se enfrentaron los carlistas, leales a Carlos María Isidro de Borbón y partidarios de un régimen absolutista, frente a los isabelinos, vinculados a Isabel II y partidarios de un régimen más moderado. Pues bien, el Cementerio de los Ingleses se erigió en memoria de los soldados de la Legión Británica que perecieron en una batalla que no era la suya. El paseo transcurre entre lápidas bien visibles y paneles explicativos, en un entorno en el que abunda la vegetación y las sombras. De esta manera, el camino se vuelve más místico y constituye una visita en la que disfrutar de la calma que proporciona la naturaleza. El musgo se ha apoderado prácticamente de toda la instalación, configurando un aspecto realmente atractivo. Sin duda, es una parada obligatoria que hacer si estás en las inmediaciones del monte Urgull. Acerca del Museo de San Telmo apuntaremos lo siguiente: Animados por los reyes y reinas de Castilla, los dominicanos llegaron a San Sebastián, que consideraban la ciudad como un centro comercial de gran importancia estratégica. Inicialmente, la orden tuvo problemas para obtener apoyo y financiación, y gracias al Sr. Alonso de Idiáquez y Yurramendi, pudieron comenzar a construir el convento en la ciudad: en el siglo XVI. Un monasterio típico del siglo XVI con una magnífica cúpula italiana y un claustro trapezoidal en la tribuna de los fundadores. En el siglo XIX fue la Guerra de Independencia contra los franceses. San Sebastián fue asediado y liberado por soldados británicos y portugueses, que terminó con un incendio el 31 de agosto de 1813. En ese incendio, casi toda la ciudad quedó destruida. Los dominicanos no pudieron pagar el costo de la reconstrucción del convento y en 1836, como resultado de la confiscación de Mendizabal, los dominicanos fueron demolidos y convertidos en el cuartel de artillería de San Telmo. Durante la Guerra de Independencia, en 1813, San Sebastián sufrió el saqueo de las tropas francesas, que provocaron en el convento grandes desperfectos. En 1836, con la Desamortización de Mendizábal, se produjo la exclaustración de los frailes y poco después el conjunto del monasterio se convirtió en cuartel de artillería. Desde entonces, el edificio se fue deteriorando gradualmente y el Ayuntamiento, consciente de esta situación, decidió en 1921 comprar San Telmo para construir un nuevo museo. La ceremonia de inauguración tuvo lugar el 3 de septiembre de 1932, y Manuel de Falla dio un concierto en el evento; Manuel de Falla era un amigo cercano del pintor Ignacio Zuloaga y la influencia del pintor fue decisiva para cubrir las paredes de la iglesia con los famosos lienzos de José María Sert. Uno de los aspectos más notables de este Museo es el propio edificio que lo alberga, el Monasterio de San Telmo. Fue construido, al pie del Monte Urgull, a mediados del siglo XVI, entre los años 1531 y 1551 según proyecto del hermano dominico Martín de Santiago, y gracias al mecenazgo del noble guipuzcoano Alonso de Idiáquez, Secretario de Estado del emperador Carlos V. Es un edificio de transición entre el estilo gótico y el renacentista. Su iglesia presenta una estructura goticista, aunque en alzado incorpora elementos plenamente renacentistas. El espléndido claustro herreriano, situado a los pies del templo, está declarado Monumento Nacional. La antigua capilla, rehabilitada como aula, presenta en la entrada los sarcófagos con estatuas yacentes del siglo XVI de sus fundadores: doña Gracia de Olazábal y don Alonso Idiáquez. El museo fue fundado en 1900 por la Sociedad Económica Vascongada de Amigos del País. A finales del siglo XIX, se realizaron exposiciones en San Sebastián y, con gran éxito, la empresa propuso a la Corporación Municipal la construcción de un Museo Municipal en San Sebastián. Inicialmente, el museo tenía un artículo de presupuesto muy pequeño y era imposible realizar compras de alto valor. Entonces, en vista de esta situación, el alcalde José Machimbarrena hizo un llamado a la gente de San Sebastián, lo que permitió a los ciudadanos comenzar a hacer contribuciones y depósitos. El museo se abrió con estos primeros objetos. Emilio vuelve hacer hincapié en la terminología artística, aclarándonos que: - El Herreniano fue un estilo propio del renacimiento español, coincidente con el reinado de Felipe II, en la segunda mitad del s. XVI, y que debe su nombre al trabajo del arquitecto Juan de Herrera (1530-1597). Este estilo se caracteriza por ser austero, depurado, matemático y monumental, y ser conocido por otros nombres como escurialense o trentino por ser el arte propio de la contrarreforma o del Concilio de Trento. - El Renacimiento es un movimiento cultural con el que se pone fin a la llamada Baja Edad Media, y que, en general, supone una recreación de los valores humanísticos, estéticos y de pensamiento de la Antigüedad clásica. Comienza en Italia con el siglo XV, aunque es evidente que las raíces del Renacimiento se hallan en la propia civilización medieval, creadora del primer humanismo. - El Gótico es el estilo que sucedió al Románico, característico del siglo XII y siguientes en Occidente. Comenzó significando, despectivamente, “bárbaro, propio de godos”, por contraste con la serenidad armónica del arte italiano. A través del nuevo pabellón, los espectadores ingresarán al museo desde la plaza Zuloaga. El área de recepción será una gran entrada de dos pisos, desde la cual se tendrá acceso a todos los espacios públicos. Los visitantes podrán ver el nuevo pabellón o el edificio histórico después de comprar el boleto, y podrán visitar las áreas públicas en los diferentes pisos (sala de eventos, biblioteca, cafetería, taller educativo, sala de laboratorio). Las salas de exposiciones se ubicarán en dos niveles del nuevo pabellón. En la planta baja, en una galería longitudinal de 9 m de ancho y 6 m de alto, se pueden colocar exposiciones con grandes piezas con gran flexibilidad, con una superficie total de 500 m². La sala del primer piso será diferente: tendrá una altura más baja y formará parte de una exposición permanente. El área de oficina se encuentra en el último piso del pabellón paralelo a la nave de la iglesia. Recibe luz natural a través de pequeños patios, así como directamente a través de la fachada exterior. El Salón de Eventos tiene espacio para unas 140 personas y se encuentra en la planta baja, al lado del porche; lo que permite que se use de forma independiente. La biblioteca se encuentra en la planta baja y está conectado al espacio de doble altura del porche; También está conectado visualmente al porche y al café, gracias a una vidriera. El Taller de Educación está ubicado en la parte superior de la biblioteca y está preparado para satisfacer una amplia gama de necesidades. Es el espacio perfecto para actividades y talleres con grupos. La Sala de laboratorio está enfrente del Taller de Educación; Es una sala grande y abierta que está lista para tomar iniciativas innovadoras, ya que la flexibilidad es una de las características principales de la sala. Y la Cafetería se encuentra en la planta baja para que pueda usarse de forma independiente. Así, de esta manera, hemos dibujado la Parte Vieja de San Sebastián, entorno por el que nos movíamos los amigos de esta cuadrilla. CAPÍTULO TERCERO Sin embargo, hay algo más que apuntar, y es lo relativo al clima, pues San Sebastián posee un clima oceánico. El Clima Oceánico o Atlántico, también llamado marítimo, o británico, es un tipo de clima templado húmedo propio de latitudes templadas común en las regiones próximas al océano e islas donde el viento sopla constantemente hacia el continente, caracterizado por pequeñas o moderadas oscilaciones térmicas diurnas y anuales que lo diferencian del clima continental, además de poseer humedad relativa elevada. Hay abundantes precipitaciones a causa de la proximidad al océano, en las costas occidentales u orientales de los continentes. Los inviernos son fríos pero no gélidos y los veranos frescos o cálidos con una oscilación térmica anual mediana de unos 10 °C aproximadamente. Las precipitaciones son abundantes y están bien distribuidas aunque con un máximo invernal. En suma, el clima oceánico se caracteriza por unas temperaturas suaves, y abundantes precipitaciones a causa de la proximidad al océano, en las costas occidentales de los continentes. Los inviernos son suaves y los veranos frescos con una oscilación térmica anual pequeña (10º C). Luego, en el País Vasco los chubasqueros nunca están de más. Hay que descubrir nuestras chaquetas impermeables. Una colección de siluetas minimalistas y ligeras para cuando se avecinan lluvias. Todas las prendas son resistentes al viento, tienen costuras soldadas y están confeccionadas con el característico tejido impermeable de la casa. En el País Vasco, se utiliza el Kaiku, que es un tipo de chaqueta típicamente vasca. Puede ser de diferentes colores (azul, verde y negro, azul y negro, rojo y negro) dependiendo de la provincia o de la ocupación de quien lo lleva. De lana, se caracteriza por no tener ni cuellos ni botones y se ata con varias cuerdas de lana, que a menudo llevan unas bolas del mismo material en sus extremos. ¡Bien! No hay que olvidar, por otra parte, que San Sebastián se sitúa en el Golfo de Vizcaya (En francés, Golfe de Gasconge ; en inglés, Bay of Biscay). Se trata de una ensenada formada por las aguas del océano Atlántico en el O de Europa, que baña la costa francesa de Aquitania y la fachada septentrional de España, hasta enlazar con el dominio marítimo marginal del Cantábrico y que se finalmente se abre en el NO hacia la masa oceánica. Conforma un cuerpo de agua triangular con un área que supera ligeramente los 223.000 km2 y cuya profundidad máxima alcanza los 4.735 m. Entre los principales ríos que afluyen a su cuenca se encuentran el Loira, el Adour, el Dordoña y el Garona, en cuya desembocadura se encuentra el estuario de Gironda. Sus aguas se hallan intensamente afectadas por una corriente oceánica que discurre de N a S. La profundidad es mayor en la parte española, en la cual la costa se interrumpe bruscamente sobre el frente oceánico, mientras que la plataforma continental es más extensa en el sector francés, cuyas costas son menos abruptas y más regulares. Así, la plataforma continental alcanza los 160 km de anchura en la costa francesa mientras que se reduce a una media de 65 en la española. Entre los numerosos cañones submarinos existentes destaca el de Cabo Bretón, en el extremo SE de la bahía. La costa se encuentra bajo la zona de acción de un clima típicamente marítimo, muy bien caracterizado por la presencia de unos inviernos templados y unos veranos frescos. Los principales puertos que se prolongan sobre la línea de costa del golfo de Vizcaya son Brest, La Rochela, Burdeos, Bayona, Bilbao, Santander, Gijón y Avilés, entre otros. Destaca la actividad pesquera, en las últimas décadas muy influenciada por la cría de ostras. En otro orden de cosas, ya han dado la 8:00 horas de la tarde en el reloj del Boulevard. Minuto más, minuto menos, como siempre coinciden nuestros seis amigos. Se saludan mutuamente; comenzando un lento paseo hacia el interior de lo Viejo, encaminándose por la Aste Nagusia (o calle Mayor). En Euskera no decimos “amistad”, decimos “adiskidantza”, que viene de “adiskide” (amigo) + “dantza” (baile), por ese vínculo tan armónico que se genera. La amistad se puede definir como el vínculo afectivo entre dos personas. Un vínculo que trae consigo valores como la lealtad, el amor y la confianza, que son muy importantes para nuestro día a día. Entonces, se denomina amistad a un tipo de relación afectiva entre dos personas, en la cual interviene un cierto grado de camaradería, confianza y cordialidad, muy semejante al amor, pero desprovisto de las connotaciones románticas. En principio, la amistad se manifiesta como un sentimiento mutuo, establecido por una igualdad de visiones de la vida o de proyectos en común. No existen parámetros formales para estudiar las amistades y se considera que cada una es única y propone un camino irrepetible: algunas toman pocos minutos en constituirse y otras en cambio toman años en cuajar, así como algunas son más estrechas y cercanas, mientras que otras son más distantes. Algunas incluso pueden atravesar momentos de erotismo, convertirse en amor, o desprenderse como resultado de un amor fallido. Algunas, finalmente, pueden terminarse. Este tipo de vínculo normalmente se da entre seres humanos, pero también se emplea para denominar a relaciones de comensalismo o vinculación entre seres humanos y otros animales superiores, como ocurre con los perros: no en balde se los denomina comúnmente el “mejor amigo del hombre”. Según el filósofo griego Aristóteles, quien escribió sobre la amistad en su Ética nicomáquea (siglo VI a.C.), existen tres tipos de amistad: la de utilidad, la accidental y la de lo bueno. Las dos primeras son accidentales y la tercera intencional. • Amistad de utilidad: La que tiene lugar entre dos personas que emprenden un objetivo en común y se ayudan en el camino, o en el que obtienen algún tipo de beneficio de ser amigos. Según el filósofo, dichas amistades suelen agotarse cuando los objetivos son alcanzados o los beneficios se acaban. • Amistad accidental: Aquellas que se basan en el placer del compartir y del discurrir, típica de los jóvenes y depende en gran medida de los gustos, de manera que el tiempo la sentencia a desaparecer, pues con el crecimiento, los gustos son de las primeras cosas en cambiar. • Amistad de lo bueno: La más duradera de las tres y la que encarna realmente el concepto de amistad, se fundamenta en una visión de lo bueno de la vida y de la virtud, es decir, de ciertos preceptos morales y cierta manera de entender la existencia. No aspira a recibir nada a cambio de ella, como no sea el mismo vínculo (reciprocidad) y pueden ser las amistades más duraderas, con períodos de años o incluso de toda la vida. Otras formas de amistad, abordadas ya no tanto desde lo filosófico como desde otras perspectivas, nos permiten hablar de: • Amigos con “derecho” o “beneficios”: Se trata de una relación de amistad en la cual las dos personas son, además, compañeros sexuales o eróticos esporádicos, sin que ello en teoría derive hacia relaciones más profundas. • Amigo íntimo: Se suele hablar de amigos íntimos o mejores amigos, para separar a aquellos amigos “especiales” o de grado muy profundo, en comparación con los demás: es una distinción especial. • Amigo virtual: Se llama así a las amistades que se hacen a través de Internet, ya sea mediante foros, redes sociales, correo electrónico, etc. • Falsos amigos: También llamados amigos tóxicos, son aquellos que pretenden ser amigos de alguien o que lo son únicamente por fines interesados. La amistad es considerada un valor, ya que somos seres gregarios, es decir, que tendemos a hacer grupos y a vivir en sociedad, dependiendo los unos de los otros. En ese sentido, requerimos de aliados: personas que persigan fines similares a los nuestros o con gustos parecidos, que nos acompañen en la vida y que “hagan equipo” con nosotros. Por otro lado, la amistad brinda al ser humano la posibilidad de compartir su mundo interior: sus inquietudes espirituales, sus sentimientos, sus cuestionamientos existenciales, todo en un ambiente seguro y con una persona de confianza, que nos escuche y nos brinde una opinión desinteresada. Ahora, Iñaki nos advierte de que: Nos hemos permitido introducir esta recensión sobre la amistad porque en esta novela vamos a abordar la amistad. El caso es que nuestros seis amigos andan como si ya conocieran la ruta; parecen robots. No obstante, aunque sigue nuestra marcha hacia el Danena, Juan –el más extrovertido de los seis- saca un tema de diálogo muy picante en los siguientes términos: - ¿Sabéis qué me ha planteado mi hijo Jorge, este mediodía? Quiere ingresar en el Basque Culinary Center. - Seis zuritos. Inmediatamente Fernando le contesta: - Pero¿a qué tienes miedo? Entran en el Danena, y al que le toca chanda dice: - Seis zuritos. Aclaramos que un zurito es un vaso que equivale a medio vaso de cerveza. En algunos lugares a este vaso se le llama corto de cerveza. Y añade Emilio: - Que cada uno pida lo que le apetezca. Hoy, Juan está muy nervioso. Saca un papel del bolsillo y nos dice: - ¿Sabéis cuánto cuesta este Centro? A lo que unos se miran a los otros. El mismo Juan añade: - El Basque Culinary Center fue la primera facultad gastronómica de España y se inauguró en San Sebastián en septiembre de 2011 promovido por chefs de prestigio como Juan María Arzak o Martín Berasategui. El citado centro imparte desde entonces la primera carrera universitaria centrada en el arte de los fogones: el Grado en Gastronomía y Artes Culinarias, de 4 años de duración, que culminan con un Trabajo Final de Grado y prácticas obligatorias en cada curso. Todo ello por un montante de 8.720 euros, que incluye todo el material didáctico, la ropa de trabajo o la asistencia a diferentes ciclos de conferencias y seminarios fuera del programa académico. Yo apostillo brevemente - Todo lo bueno siempre es caro. Moncho entra en la discusión: - Si hace falta ya haremos una colecta en esta cuadrilla. Ricardo, que conoce bien a este muchacho, intentará tranquilizar a su padre: - Tu hijo es muy responsable. Cuando hables con él, este te presentará una solución alternativa. Tú preocúpate de la calidad del Centro. Juan vuelve al ruedo y sostiene lo siguiente: - La Facultad de Ciencias Gastronómicas de Mondragon Unibertsitatea y un centro de investigación único en el mundo conforman el Basque Culinary Center, que abrió sus puertas en septiembre de 2011. Este moderno edificio de 15.000 metros cuadrados está ubicado en el Parque Tecnológico de San Sebastián, rodeado de naturaleza. Se encargó del diseño el estudio donostiarra Vaumm, vencedor del concurso internacional convocado al efecto. Su exterior recuerda a una pila de platos apilados. Asimismo, cabe destacar que el edificio, en forma de "U" y perfectamente integrado con su entorno, aprovecha el desnivel del terreno. Está dividido en cinco plantas, en las que encontramos aulas, talleres, laboratorios de investigación, cocinas de última generación, salas de catas, oficinas y una sala de conferencias con capacidad para 200 personas, entre otras prestaciones. Yo, Iñaki, le replico: - Ves como la cosa no es tan grave. Tu hijo, te lo juro, muy probablemente se pondrá a trabajar o, al menos, irá haciendo chapuzas. –Añade:- En el mercado de la Bretxa podréis encontrar todo tipo de carnes del país, entre las que destaca el codiciado chuletón de buey, las deliciosas chistorras del País Vasco, mondejus según temporada, comida preparada y cómo no, pollo de caserío. La oferta de carne y aves es amplia, con más de una decena de establecimientos y unas buenas referencias también en charcutería. Juan, nuevamente, nos aclara que: - El mondeju es un embutido de origen muy antiguo que se elabora en Guipúzcoa, en la comarca del Goierri, y que tradicionalmente se elaboraba con intestino de oveja latxa. Se rellenan los intestinos con verduras, cebolla y puerro, sal, sebo de oveja, huevos y especias. El resultado es similar a una morcilla, más delgada y de color amarillento. Antes eran de sabor más fuerte, pero ahora como el resto de la gastronomía se ha ido suavizando, elaborándose los mondejus de una manera más ligera y cuidada. Salen todos del Danena, que está al lado del Juantxo, famoso por sus bocadillos de tortilla de patatas. No obstante, los seis se dirigen como una vela a la Unión Artesana, que viene a ser una sociedad gastronómica. La sociedad gastronómica o txoko es una institución privada masculina a la que las mujeres sólo pueden acceder en ocasiones especiales, aunque los socios tienen libertad para invitar a quien quieran. Nacidas en el siglo XIX en Donostia-San Sebastián y enclavadas generalmente en el casco viejo de las ciudades, congregan a los descendientes de los legendarios “cocineros de sociedad”, que mantienen viva la ortodoxia culinaria vasca. Varones que jamás cocinarían en sus casas, cocinan aquí para los amigos y para ellos mismos y de esta manera convierten la gastronomía en la base de sus relaciones. Aunque es un tipo de cocina aficionada, la mayoría de comidas acostumbran a ser suculentas. No obstante, entran los seis en la Artesana. Y toma de nuevo la palabra Juan, quien apunta lo siguiente: - Muchas gracias por reconfortarme así. Me toca la txanda, por lo que pregunto: - Qué vais a tomar. Pues ¡bien!: - Otros seis zuritos. Las sociedades gastronómicas forman parte de la cultura popular de San Sebastián y del País Vasco en general. Se trata de locales equipados con cocina y múltiples sillas y mesas en los que los socios cocinan y comen con otros socios o con quien ellos prefieran. Lo que sí es fundamental es que para comer en una sociedad es que hay que ser socio o ir en compañía de uno. La organización de un evento como puede ser una comida o una cena en una sociedad es todo un ritual... En primer lugar, los organizadores, normalmente serán luego los cocineros, eligen un menú. En las sociedades lo que se prepara es cocina tradicional vasca, productos de primera calidad y en abundancia. Una vez consensuado el menú, los organizadores van al mercado a elegir el producto. Este momento es clave, ya que la elección de un buen pescado, una buena txuleta o unos bogavantes hermosos serán la clave del éxito. A continuación se lleva todo a la sociedad donde se guardará hasta el momento de cocinarlo. Hay que decir que en las sociedades todo se respeta, es muy raro el caso de coger ingredientes de otro socio sin permiso... Unas tres horas antes del inicio del evento, el tiempo varía en función de la elaboración que necesita el menú, se juntan los organizadores para preparar todo y que esté todo listo para cuando lleguen todos los comensales. Volvemos con nuestra cuadrilla, y Moncho señala: - Aquí son muy buenos los pintxos de morcilla. Yo termino la frase añadiendo: - Seis pintxos de morcilla de cebolla. La morcilla puede ser de Burgos, que son hechas con arroz, o de Beasain, que se elaboran con cebolla. Juan, la voz cantante del grupo hoy, nos informa de lo siguiente: El Baque Culinary Center fue la primera facultad gastronómica de España y se inauguró en San Sebastián en septiembre de 2011 promovido por chefs de prestigio como Juan María Arzak o Martín Berasategui. El citado centro imparte desde entonces la primera carrera universitaria centrada en el arte de los fogones: el Grado en Gastronomía y Artes Culinarias, de 4 años de duración, que culminan con un Trabajo Final de Grado y prácticas obligatorias en cada curso. Le tranquilizará del todo Emilio, con sus razonamientos positivos: - ¡Tranquilo! Tu hijo seguro que es muy consciente de la situación. Yo añado, para tranquilizar mi estómago: - Esta morcilla es única; está buenísima. Ahora mencionaremos las morcillas de Beasain, que son reconocidas mundialmente por su sabor y su producción artesanal. Está elaborada a base de sangre de cerdo, manteca, puerro, cebolla y especias, en proporciones que varían según el criterio de cada productor. Esta morcilla no tiene nada que ver con la morcilla de arroz, típica de Burgos. - Las sociedades gastronómicas en San Sebastián surgieron como alternativa popular a las sidrerías y las tabernas. En el siglo XIX, la clase alta y la burguesía acudía a los cafés o al casino, mientras que las clases populares acudían a las sagardotegis (sidrerías) que estaban a las afueras de la ciudad y a las tabernas donde se servía vino y se encontraban en el interior de la ciudad. Las sociedades nacieron a raíz de que el ayuntamiento estableció un estricto régimen de horarios. Las ventajas de cambiar las sociedades por tabernas eran significativas: afinidades comunes con los socios, consumiciones más ecónomicas, mayor camaradería, no hay el estricto control horario, etc. Así, se dieron las circunstancias para que poco a poco nacieran las diferentes sociedades. Las sociedades gastronómicas en San Sebastián surgieron como alternativa popular a las sidrerías y las tabernas. En el siglo XIX, la clase alta y la burguesía acudía a los cafés o al casino, mientras que las clases populares acudían a las sagardotegis (sidrerías) que estaban a las afueras de la ciudad y a las tabernas donde se servía vino y se encontraban en el interior de la ciudad. Las sociedades nacieron a raíz de que el ayuntamiento estableció un estricto régimen de horarios. Las ventajas de cambiar las sociedades por tabernas eran significativas: afinidades comunes con los socios, consumiciones más económicas, mayor camaradería, no hay el estricto control horario, etc. Así, se dieron las circunstancias para que poco a poco nacieran las diferentes sociedades. La primera sociedad fue La Fraternal, creada en 1857, en cuyos estatutos se reconocía como una sociedad de "comer y cantar". Sin embargo, en 1870 un incendio destruyó su sede y dio lugar a la creación de la Unión Artesana. La sociedad más antigua de la ciudad y todavía vigente en nuestros días. Un siglo después, en los años 70 y 80 del siglo XX es cuando se produce la verdadera explosión de las sociedades y su configuración gastronómica tal y como las conocemos ahora. Se crean casi 200 nuevas sociedades en tan sólo diez años, extendiéndose desde la Parte Vieja a otros barrios. En Donostia hay actualmente unas 120 sociedades repartidas en los diferentes barrios. Sin embargo, las principales sociedades están en la Parte Vieja. Son sociedades de grandes con unos 250 socios e incluso más. La gastronómica, Unión Artesana, Artzak Ortzeok, Gaztelupe, Gizartea, etc., son algunos de estos ejemplos. Sin embargo, algunas sociedades se crean haciendo referencia a una región en concreto, por ejemplo Casa de La Rioja, Casa de Álava o Casa de Galicia. Algunas de estas sociedades disponen de sus propios cocineros que están a disposición de los socios, aunque, lo normal es que sean los propios socios quienes cocinen. Es realmente difícil para un turista acceder y comer en una sociedad tal y como lo hacen los donostiarras, ya que es necesario ir con un socio. Sin embargo, actualmente las sociedades y diversas compañías de tours turísticos organizan visitas guiadas a las sociedades con la posibilidad de comer. Es necesaria la confianza total entre socios. No hay propietarios y por eso, todo lo consumido se anota antes de salir y el importe lo depositan en el lugar que hayan destinado a ello. Es probablemente uno de los primeros auto-servicios que existieron. Para comidas y cenas, las cuadrillas que se reúnan deben comprar y llevar los productos necesarios, no así elementos básicos como sal, aceite etc. También han de encargarse de dejar todo tal cual estaba para los siguientes socios que vayan a hacer uso del lugar. Tema de controversia durante años, actualmente sigue vivo el debate sobre el rol de la mujer en las sociedades. Una de las razones que se barajan sobre su exclusión es el hecho de que en la sociedad vasca reinaba el matriarcado. Se dice que las sociedades nacieron como forma de contar los hombres con un lugar de esparcimiento donde la figura de la mujer no era bienvenida. Actualmente la mujer accede sin problema a las sociedades aunque no le está permitido cocinar, pero sí disfrutar del lugar y la comida. Cada sociedad tiene sus normas al respecto en los estatutos. Los primeros vascos ocuparon las zonas montañosas y vivieron de la caza y la pesca. Progresivamente, por influencia de las poblaciones del centro peninsular, evolucionaron hacia la ganadería y la agricultura y, ya en el siglo IV a.C., comenzaron a cultivarlos valles. Se esbozaron entonces dos modos de vida diferentes, que en algunas zonas perdurarían hasta el siglo XVIII: uno agrícola y sedentario, localizado al pie de las montañas, y otro pastoril y nómada. Desde épocas muy antiguas, la ganadería ha sido en el País Vasco una actividad de gran importancia. El ganado vacuno, predominantemente en el país, hubo de buscar trabajosamente sus pastos en la orografía vasca, si bien su adaptación dio como resultado magras y sabrosas carnes, cuyos exponentes más claros son las chuletas y solomillos del vacuno pirenaico, raza autóctona vasca, la carne de los corderos habituados a las hierbas duras de altura, y la de las fibradas aves de corral como los pollos de caserío comedores de maíz. El cordero se consume en ocasiones especiales, y del cerdo se aprovecha su carne fresca o en salazón, que da lugar a tocinos veteados, imprescindibles en los pucheros invernales. Como el clima húmedo del País Vasco no propicia la curación de la carne de porcino, uno de los elementos más aprovechados es la sangre, con la que se elaboran morcillas , condimentadas con cebolla o arroz. Otros productos destacables, además de las chuletas, son la txistorra, longaniza estrecha, y el txitxiki, picadillo de carne adobado con pimentón y sal. La riqueza cinegética es igualmente aprovechada: el jabalí, la liebre, el ciervo, la paloma, la becada, la cordoniz y la perdiz comparten protagonismo gastronómico con el pato, una muestra de la influencia de la cocina de allende los Pirineos en la gastronomía vasca. Acto seguido, después de deleitar nuestro gaznate, propone Ricardo: - ¿Damos una vuelta al Paseo Nuevo? Hoy, la mar está tranquila. A comienzos del siglo XX, San Sebastián vivía una etapa de esplendor fruto de su creciente fama como ciudad balneario y como más importante destino turístico de la burguesía y la aristocracia españolas y uno de los más populares entre la aristocracia europea. El Paseo Nuevo es un fabuloso paseo que bordea todo el monte Urgull. Desde el Aquarium da toda la vuelta por la parte de atrás de Urgull para acabar en un extremo de la Parte Vieja, junto al Kursaal. Es uno de los paseos más bonitos y tranquilos de la ciudad ya que todo el paseo transcurre junto a la bahía de la concha y el mar cantábrico. El paseo se puede realizar tranquilamente andando en 40 minutos si salimos desde el puerto y damos toda la vuelta hasta el Kursaal. Por el paseo pueden circular también coches aunque es una zona muy tranquila para andar sin ningún riesgo ya que la circulación es bastante escasa. El Paseo Nuevo se ha hecho muchas veces famoso por las imágenes que salen en televisión y miles de fotografías que circulan por internet con impresionantes olas golpeando el paseo cuando las mareas vivas formas grandes olas haciendo que el choque de estas olas con el paseo formen un espectáculo fantástico aunque también algo peligroso si no se toman las medidas oportunas. Y, al son del Paseo, Fernando aclamará: - ¡Hurra! Somos mar y viento. Abrigados hasta las orejas, Moncho declara: - Según parece, el mercado de la Bretxa tiene menos calidad que en otros tiempos. CAPÍTULO CUARTO Lo cierto es que Donostia es una meta estupenda para todo tipo de ocios, pero, sin duda, muchos llegan a nuestra ciudad gracias al renombre de una gastronomía tanto exquisita como conocida. Los restaurantes de San Sebastián salen en las mejores revistas, programas televisivos y eventos culinarios de todo el mundo, pero muy poco se habla de los mercados de Donostia. Ricardo apostilla que: - El Mercado de la Brecha, en estilo neoclásico, fue construido en el año de 1870 está construido en piedra con cubierta de hierro. El edificio desde fuera tiene un aspecto característico: en la fachada que da al Boulevard cuenta con puertas y ventanas en forma de arcos de medio punto, en la parte superior cuenta con el escudo de la ciudad y un reloj, tiene forma de “U” y está constituido por tres naves. El nombre del Mercado tiene raíz en la historia de Donostia y se debe las invasiones sufridas por la ciudad. A inicios del siglo XVIII, la ciudad fue asaltada por las tropas del Duque de Berwik, en esta acción las tropas abren dos brechas en el muro. Llegando, con el Ayuntamiento a vuestra espalda, en un lateral bajo una marquesina, encontrareis los primeros puestos de fruta y verdura. Aunque todos estamos al tanto de la situación, yo interpelo a mis amigos de la siguiente manera: - Con el mercado de la Bretxa y el de San Martín ¿no se puede abastecer esta Ciudad? Juan, que ha cambiado ya de tema, señala lo siguiente: - Los productos de la huerta no tienen nunca los precios; es una vergüenza. Luego te cobran lo que quieren. Yo, Iñaki, puntualizo: - Desde su construcción, en 1884, hasta nuestros días, San Martín es símbolo de la evolución social, cultural y económica de San Sebastián. Un proceso reflejado por los numerosos cambios arquitectónicos que culminaron en 2005 con la inauguración del nuevo mercado. La conversación se desarrollaba tranquila y pacientemente. En el Mercado de la Bretxa podréis disfrutar con la oferta que proviene de los caseríos. Acelgas ricas de vitaminas, sabrosos espárragos, amplia elección de tomates y de más decoran las estanterías de este mercado típico. A parte de la abundante elección de verduras podéis encontrar todo tipo de queso de producción local y obviamente los mejores quesos de Idiazábal. El cariño –como dice el refrán- lo hace el roce. Entre los seis hay una absoluta confianza, sinceridad, paciencia… una total entrega. Si viviera San Millán de la Cogolla, entre vaso y vaso, limpiando así el gaznate, ofrecía sus oraciones a María. Entre los seis había una total entrega y, en cosas minúsculas, compartían hasta la morcilla. Los seis, por ejemplo, bebían cortos de cerveza, lo que implica cierto orden y un gusto común. Desde luego, no puede hablarse de alcoholismo, pues beber dos zuritos en una tarde no es nada. Compartían hasta una caminata por el Paseo Nuevo, por lo que todo era llevado a la práctica con orden y mesura. Solo compartían unas horas de la tarde-noche, dos o tres horas al día. En éstas no se ha visto conflicto alguno. Evidentemente, entre ellos existía una auténtica amistad. En suma, por lo tanto, hoy nos hemos juntado los seis amiguetes de siempre, buscando una finalidad concreta: el estudio de dos mercados tradicionales de Euskadi, así como de sus pintxos. Los mercados tradicionales vascos han sido y son un punto de encuentro donde poder socializar. Antaño, era todo un acontecimiento para la gente que vivía en el monte o en el campo ya que aprovechaban el día de mercado para relacionarse y ver a gente que hacía tiempo que no veían. Hoy en día, son mucho más que eso, son una ventana al patrimonio gastronómico y cultural de la región. Siguen manteniendo la esencia de siempre, pero con un aire más vanguardista, ya que algunos mercados tienen hasta aulas donde impartir cursos de cocina o realizar catas gastronómicas. ¡Degusta nuestros sabores más tradicionales! Los mercados tradicionales vascos son lugares imprescindibles para aquellos que deseen descubrir la autenticidad de la gastronomía y la cultura vasca. ¡Pásate por alguno de ellos y conoce nuestra verdadera esencia! En estos mercados encontrarás los productos más frescos y de la mejor calidad: verduras y hortalizas, alubias, queso, flores… ¡Y disfrutarás además de un estupendo ambiente! Nuestro grupo de tertulianos, como se está viendo, se limitan al estudios de dos de ellos: El mercado de la Bretxa y el de San Martín. Sobre este segundo apunta Fernando lo siguiente: El mercado de San Martín, con su renovado edificio, inaugurado en 2005, contiene una amplia variedad de comercios y establecimientos. En él, encontraremos puestos tradicionales de frutas, verduras, carnes y pescados de la zona. Además, la oferta hostelera y comercial se completa con varias tiendas de ropa, una tienda de música, gastrobares y cafeterías, un supermercado y hasta un gimnasio. Ahora, se va a lucir Juan hablando del Basque Culinary Center: - El Basque Culinary Center es una institución académica y de investigación con sede en San Sebastián. Se compone de dos centros: • La Facultad de Ciencias Gastronómicas, adscrita a la Universidad de Mondragón, facultad que apuesta por una oferta formativa altamente cualificada destinada a formar a los profesionales del sector culinario en el siglo XXI. La Universidad de Mondragón (en euskera y oficialmente Mondragon Unibertsitatea) es una universidad privada de iniciativa social sin ánimo de lucro perteneciente a la corporación Mondragón ubicada en Mondragón, Gipuzkoa. Declarada de utilidad pública, su permanencia a la Corporación Mondragón le permite mantenerse cercana al mundo de la empresa, facilitando a sus alumnos el contacto con el mercado laboral. • El Centro de Investigación e Innovación, instituto de investigación en el ámbito de la Alimentación y Gastronomía. Instituciones científicas o de investigación son las instituciones dedicadas a la ciencia y la investigación científica. Están muy vinculadas a las instituciones educativas y a los ámbitos político y económico. El Basque Culinary Center nació en 2009 como un ambicioso proyecto de formación, investigación e innovación, destinado al desarrollo del sector gastronómico, con una clara vocación internacional y bajo la idea de relacionar la cocina con la gestión, la ciencia y otras disciplinas. La puesta en marcha de este proyecto gastronómico arrancó de varios objetivos. Entre ellos, destaca, primero, la necesidad de desarrollar el potencial de la cocina como sector de innovación en el futuro, lo que supone, además, la generación de conocimientos de alto nivel y la formación de profesionales cualificados; segundo, el reto de promover la investigación y la transferencia de conocimientos entre los profesionales de la gastronomía y los sectores empresariales y del conocimiento relacionados directa e indirectamente con la gastronomía; y, tercero, lograr una proyección internacional. Desde Basque Culinary Center, se persiguen otros objetivos adicionales en el ámbito de la gestión, como la posibilidad de impulsar la transferencia tecnológica y la innovación en las empresas del sector; y la creación de nuevas iniciativas y proyectos empresariales. La apuesta es firme: un proyecto estratégico con vocación internacional. Esta vocación global también se refleja en el perfil de los alumnos que cursan sus estudios en el Basque Culinary Center, donde, además de la diversidad regional entre los españoles, se percibe el atractivo del proyecto entre los estudiantes procedentes de países como Canadá, China, Brasil, Bélgica, Italia, México y Colombia, entre otros. - El Basque Culinary Center también cuenta con un Consejo Asesor Internacional, presidido por Ferran Adrià e integrado por algunos de los cocineros más influyentes del mundo. El objetivo de este organismo es asesorar en labores estratégicas al patronato de la Facultad de Ciencias Gastronómicas y del Centro de Investigación e Innovación; y dar una proyección internacional a la apuesta del Basque Culinary Center como proyecto de formación, investigación e innovación dirigido al desarrollo del sector gastronómico y culinario, con una evidente vocación mundial. Dicho lo cual, todos enmudecemos, pues la exposición de Juan ha sido impecable. Ahora, Ricardo nos dirá cómo llegar al mercado de la Bretxa: - La ruta para llegar al Mercado de la Bretxa es muy sencilla. Debemos ponernos en el paseo de La Concha, mirando la isla de Santa Clara girar a tu derecha y seguir por el paseo de La Concha hasta el Ayuntamiento (500 m). Seguir en el Boulevard Aldapa, dirección Kursaal. A 100 metros a su mano izquierda encontrarás el Mercado de la Bretxa. Moncho, por su parte, nos vaticina lo siguiente: - Entrando en el edificio encontrareis varias tiendas de ropa, un Mac Donald…no es el sitio equivocado…tendréis que bajar las escaleras mecánicas para encontrar el mercado de la Bretxa. Aquí podréis encontrar todo tipo de carnes del país, entre las que destaca el codiciado chuletón de buey, las deliciosas chistorras del País Vasco, mondejus según temporada, comida preparada y cómo no, pollo de caserío. La oferta de carne y aves es amplia, con más de una decena de establecimientos y unas buenas referencias también en charcutería. Pero las pescaderías son verdaderamente las reinas de este mercado…boutiques de marisco y pescado. Una sugerencia…el sábado por la tarde es el día perfecto para visitar el mercado de la Bretxa… Emilio exclama lo siguiente: - En definitiva, el mercado tradicional de la Bretxa se encuentra en el punto medio que hay entre el Palacio de Congresos del Kursaal y el Ayuntamiento, justamente en el exterior del centro comercial del mismo nombre. Los puestos de quesos, flores o frutas lo convierten en uno de los lugares más carismáticos de San Sebastián ya que es el único mercado tradicional que queda hoy en día. Todo lo que se vende en el mercado es traído por los “baserritarras” de la zona y es por ello que muchos restaurantes afamados de la zona acuden al mercado para hacerse con la mejor materia prima para sus platos. Manzanas, tomates, pimientos, calabacines, … llegan al mercado directamente de la huerta y las flores y las plantas también son de los mismos caseríos. En todo Donostia no encontrarás un lugar más auténtico y más 100% vasco que este mercado. Hoy, el alma del mercado está dividida y su corazón bajo tierra. En la superficie, en un lateral de la calle de San Juan, se ubican los puestos de las caseras o baserritarras, que traen productos de caseríos cercanos. Y en la planta baja, justo debajo del llamado 'tupper', está el meollo: los puestos de carne, pescado, fruterías, charcuterías, delicatessen y demás. Aquí es donde vienen los donostiarras a comprar cuando quieren algo bueno, comentan los tenderos. Defienden una forma de consumir y de trabajar tradicional que hoy parece cosa de románticos. Trabajan ternera, cerdo, cordero, oveja (que es muy raro encontrar)… Y por supuesto, producto local. El cerdo, de Navarra, el cordero, de Vizcaya. Porque el trato en un mercado es otro. El factor humano, como el título de la novela de John Carlin, es el quid de la cuestión. La gente que viene a comprar al mercado sabe lo que quiere. Es como una escuela. Los tenderos ejercen de maestros y sus aplicados alumnos con el tiempo aprenden a diferenciar lo bueno de lo malo. Al final, tras muchos años de trato, se forjan incluso amistades. En algunos casos, la costumbre de comprar en el mercado pasa de padres a hijos. Y se nota en el ambiente. Es muy agradable deambular por estos pasillos anchos de baldosas coloridas y recrearse en los productos que se exhiben en repisas atiborradas. A unos pasos de aquí aparece un puesto con productos de caserío y, a escasa distancia, otro de pollos de corral, y más allá, unos jamones de bellota, bacalaos níveos de sal, el estímulo es incesante. Para este pueblo de marinos y pescadores, la mar ha sido desde siempre (exceptuando las riberas alavesas y algunos valles guipuzcoanos y vizcaínos, ricos en vegetales) más generosa que la tierra. El pescado es, pues, el elemento definitorio de su gastronomía, con especies tan representativas como la merluza, el bonito y el bacalao, a las que se suma la lubina, los salmones del Bidasoa, el chicharro y las angulas. Emilio añadirá que: - Existen también, pese a estar más vinculadas a la gastronomía gallega, preparaciones propias de mariscos, tales como el txangurro o picadillo de centollo. Las kokotxas, o partes más delicadas y gelatinosas de la merluza, el marmitako, antiguo rancho de los barcos pesqueros, y las angulas constituyen, entre otras especialidades, una de las aportaciones más tradicionales a la gastronomía del país. Exterior del mercado de San Martín Hablando ya de los pintxos, y aunque ya hemos dado algunas referencias sobre los mismos, la zona centro es la zona elegante de San Sebastián, entre La Concha y el río Urumea. En ella se concentran los comercios y la mayoría de los edificios emblemáticos de la ciudad. Los restaurantes y cafeterías se reparten por la zona, pero también las barras bien surtidas de pintxos. Entre los mejores locales de este distrito cabe destacar el Antonio (Bergara 3) con una exquisita tortilla de patatao, y muy cerca en una de las calles más gastronómicas del Centro San Marcial, podemos degustar los exquisitos pintxos del Zaspi y renovado Prontxio , al final de la calle tenemos los histórico de La Espiga, y Aluztiza con pintxos elaborados con los mejores productos de temporada. Tampoco hay que olvidarse del magnífico pastel de pescado que ofrece el Tierra y Mar (San Martin 42), o de la clásica trainera del Mesón Martín (Elkano 7). Fernando no se atará la lengua, soltando que: - Frente a la playa de Ondarreta, en el lado izquierdo de la bahía está el acogedor barrio del Antiguo que también cuenta con zonas específicas de bares de pintxos. La más tradicional es la calle Matia y sus aledaños, donde podemos degustar un delicioso pintxo de Bacalao en el Oliyos (Escolta real,4), el Danena con su pintxo estrella de salmón. Y con aires más modernos tenemos el Drinka (Matia, 60) su croqueta de queso y nuez es digna de probarse. Otra de las zonas que nos ofrece el barrio del antiguo es la plaza José Maria Sert, donde encontraremos ambiente y pintxos de calidad como la ensaladilla del Lobo, las tostas del Mandrágora y la diversidad del Mogambo. En otro sentido, Cocineros venidos de la Comunidad Autónoma Vasca y Navarra participarán otro año más en el Campeonato de Euskal Herria de Pintxos. Los cocineros, elaborarán sus pintxos en vivo y en directo ante el público que acuda al Auditorio Itsas Etxea. Como en ediciones anteriores, se premiarán los mejores bocados y se entregarán diversos premios. CAPÍTULO QUINTO Nuestro grupo de amigos, como habíamos apuntado, se encuentran a la altura del Paseo de Salamanca, en una de las orillas del río Urumea, todos dispuestos a recorrerse el Paseo Nuevo. El Paseo Nuevo es un fabuloso paseo que bordea todo el monte Urgull. Desde el Aquarium da toda la vuelta por la parte de atrás de Urgull para acabar en un extremo de la Parte Vieja, junto al Kursaal. Es uno de los paseos más bonitos y tranquilos de la ciudad ya que todo el paseo transcurre junto a la bahía de la Concha y el mar Cantábrico. El paseo se puede realizar tranquilamente andando en 40 minutos si salimos desde el Puerto y damos toda la vuelta hasta el Kursaal. Por el paseo pueden circular también coches aunque es una zona muy tranquila para andar sin ningún riesgo ya que la circulación es bastante escasa. El Paseo Nuevo se ha hecho muchas veces famoso por las imágenes que salen en televisión y miles de fotografías que circulan por internet con impresionantes olas golpeando el paseo cuando las mareas vivas formas grandes olas haciendo que el choque de estas olas con el paseo formen un espectáculo fantástico aunque también algo peligroso si no se toman las medidas oportunas. Los dos momentos de pleamar y bajamar que corresponden a cada día son ampliamente conocidos en las zonas costeras, donde parte de las actividades pesqueras dependen, en gran medida, de su ritmo. De forma sencilla, puede calcularse el momento de pleamar si se añade 50,5 minutos a la hora en la que tuvieron lugar el día anterior; mientras que los periodos de mareas vivas (o de aguas altas) corresponden con las etapas de Luna llena y/o Luna nueva, y los de mareas muertas (o bajas) corresponden con los cuartos menguante y creciente. Estos fenómenos comprobados por el hombre a lo largo de la historia, prueban la existencia de una relación de causalidad entre las mareas y nuestro satélite. En muchas ocasiones las mareas son comparadas con otros fenómenos ondulatorios de características más excepcionales y, sobre todo, locales como pueden ser los tsunamis, la marejada o los seiches. - Se aclara que un seiche es una onda estacionaria en un cuerpo de agua cerrado o semi-cerrado, como un lago, una bahía o una piscina, que se caracteriza por oscilaciones periódicas del nivel del agua. Estas oscilaciones pueden ser causadas por diversos factores, como cambios en la presión atmosférica, vientos, corrientes de marea, o incluso sismos. Después de haber dado estas notas introductorias, por nuestra parte destacaremos que nos encontramos al principio del Paseo de Salamanca, en el extremo que está frente al Kursaal. Estamos muy dubitativos: daremos la vuelta al Paseo; no daremos la vuelta al Paseo… Lo cierto es que hay un sirimiri muy pertinaz, que en este caso cala y empapa. El sirimiri es una lluvia fina y persistente que suele caer frecuentemente sobre Donostia, y que no consigue que los donostiarras saquen sus paraguas (solo lo hacen cuando ya cae más fuerte). Sirimiri es un término de uso común en el País Vasco que se cree es de origen onomatopéyico: en euskera, «txirri-txirri», «txirriki-txirriki». Para nosotros los Donostiarras, significa “poco a poco, pero continuamente”, y de ahí la grafía txirimiri, que se ha transformado en sirimiri al pasar al castellano. Detrás del sirimiri, llega la lluvia. San Sebastián es la capital española en la que más días llueve al cabo del año, 185, sí, sí, ya no hablo de sirimiri, hablo de lluvia ya que más de la mitad de los días que tiene un año (aunque sea bisiesto), según nos informan los datos medios de la Agencia Estatal de Metereología referidos al periodo 1981-2010. Hoy, el cielo está grisáceo, encapotado y sucio completamente. Cielo muy nuboso o cubierto, es decir, la luz ambiental es de poca intensidad. Las lloviznas ocasionales pueden estropearnos el paseo que queremos dar. El viento es de componente norte, de flojo a moderado. Las temperaturas máximas no registran cambios. Hoy, a las 10:00 horas, se registran 7º. Para dar una vuelta, las condiciones atmosféricas son inmejorables. ¡Recalcaremos!: Temperatura media: 6º C, Temperatura máxima media: 10º C, Temperatura mínima media: 4º C, Acumulación de lluvia: 95 mm, Viento medio: 16 km/h. Mañana amanecerá a las 8:24 y anochecerá a las 18:19, datos que indican que ya hemos estrenado el invierno. El Paseo Nuevo recorre el tramo costero que se encuentra a los pies del Monte Urgull, entre el final de la calle Aldamar y, rodeando todo el monte, prosigue sobre el puerto, para concluir en la trasera del Gran Casino (actual Ayunyamiento). Fue inaugurado en tres tramos entre 1916 y 1919 siendo la Reina María Cristina la encargada de inaugurar el primer tramo. El último tramo, el del paseo de los Curas que enlaza con el Aquarium, no se realizó hasta 1922. En primera instancia se le bautizó como Paseo del Príncipe de Asturias, aunque con la llegada de la República se le cambió el nombre a Paseo de la República, y finalmente, adoptó el nombre de Paseo de Primo de Rivera. Sin embargo, los donostiarras siempre lo han conocido como el Paseo Nuevo, oficializándose este nombre en 1979. El Paseo Nuevo es un Paseo de San Sebastián que comienza en el paseo de Salamanca y termina en el Muelle, junto al Aquarium. Bordea el mar, al pie del monte Urgull. Destaca en el mismo la zona situada frente a la calle de Aldamar, popularmente conocido como "El Rompeolas". Existía en ese lugar, sobre el mar, una pequeña plazoleta llamada "El Tambor", mirador donde rompían las olas, formando impresionantes espectáculos los días de galerna, ante el numeroso público que se congregaba en sus proximidades. Una galerna es un temporal súbito, con fuertes ráfagas de viento del oeste, que suele azotar algunas zonas del mar Cantábrico, especialmente en el golfo de Vizcaya, por lo general en el otoño. Construido el Paseo Nuevo en tres veces, entre los años 1914 y 1919, recibió el nombre de paseo del Príncipe de Asturias. Con la caída de la monarquía, se le denominó paseo de la República, y el 15 de junio de 1937 se aprobó el nombre de paseo de José Antonio Primo de Rivera. El 9 de julio de 1979 se le reconoció, oficialmente, el nombre con el que siempre lo habían conocido los donostiarras. El mar aparentemente está en calma, ya que las olas que rompen en la escollera lo hacen muy débilmente. Se entiende por escollera, la obra hecha con piedras echadas al fondo del agua, para formar un dique de defensa contra el oleaje. Los muros de escollera son elementos de contención a base de rocas mampuestas que ayudan a drenar y soportar terrenos. El agua ofrece un color añil o índigo, pero las aguas no parecen revueltas. Añil es la denominación tradicional de las variedades oscuras y profundas del color azul; antiguamente se le llamaba también glasto. En tiempos pasados, los pescadores llegaban hasta este Paseo Nuevo, pero hoy no nos hemos tropezado con ninguno. También suelen ocupar el puente del Kursaal, donde pescan o pescaban corcones. Los Mirlotos eran conocidos también en Asturias como corcones y en Galicia como Peones y como Sulas en Cantabria. Es uno de los pescados más cotizados de los últimos años en Asturias, pescados en el mar Cantábrico y procedentes normalmente de la Rula de Avilés; en algunas ocasiones los adquirimos en cofradías del País Vasco. El término ‘cofradía’ procede de dos palabras latinas cum fratris, que literalmente significa 'con hermanos'. Posteriormente, el vocablo, no exclusivamente religioso, ha pasado a denominar la asociación, congregación o hermandad de seglares, unidos por fines religiosos o benéficos, dentro y bajo la jurisdicción directa de la Iglesia (diócesis o cabildo), regida por estatutos, constituciones u ordenanzas aprobadas por sus miembros y, en ocasiones, confirmadas por bula papal. La gran vitalidad de que gozaron las cofradías en la España medieval y moderna se refleja en la existencia de más de 25.000 cofradías censadas en el año 1770, en el reino de Castilla, y de unas 7.000 en el de Aragón. El Golfo de Vizcaya da lugar a una ensenada formada por las aguas del océano Atlántico en el O de Europa, que baña la costa francesa de Aquitania y la fachada septentrional de España, hasta enlazar con el dominio marítimo marginal del Cantábrico y que finalmente se abre en el NO hacia la masa oceánica. Aquitania (en francés, ‘Aquitaine’; en español, ‘Aquitania) es una región del SO de Francia formada por los departamentos de Dordoña, Gironda, Landas, Lot y Garona, y Pirineos Atlánticos, con una extensión superficial de 41.400 km2 y una población aproximada de 2.910.000 habitantes; por tanto, la densidad de población está cerca de 71 hab/km2. Su capital es Burdeos y se encuentra al SO en el País vasco-francés. Conforma un cuerpo de agua triangular con un área que supera ligeramente los 223.000 km2 y cuya profundidad máxima alcanza los 4.735 m. Sus aguas se hallan intensamente afectadas por una corriente oceánica que discurre de N a S. La profundidad es mayor en la parte española, en la cual la costa se interrumpe bruscamente sobre el frente oceánico, mientras que la plataforma continental es más extensa en el sector francés, cuyas costas son menos abruptas y más regulares. Así, la plataforma continental alcanza los 160 km de anchura en la costa francesa mientras que se reduce a una media de 65 en la española. La costa se encuentra bajo la zona de acción de un clima típicamente marítimo, muy bien caracterizado por la presencia de unos inviernos templados y unos veranos frescos. Destaca la actividad pesquera. La plataforma continental es la zona marina que se extiende bordeando los continentes desde el límite del área de bajamar hasta enlazar con el talud continental. Así pues, se trata de la región externa de un continente que se prolonga bajo el nivel del mar, y que se extiende aumentando su profundidad, desde la línea de costa hasta el talud continental, donde comienza el de mar abierto propiamente dicho. Su profundidad puede variar de unos lugares a otros entre 20 y 550 m, la media es de 130 m y convencionalmente, cuando no existe un límite claro y la plataforma se extiende paulatinamente hacia mar abierto, el límite se sitúa alrededor de los 200 m de profundidad. Pero, antes de seguir avanzando, vamos a dar unas pinceladas sobre los cubos del Kursaal. Se trata de una obra del arquitecto Rafael Moneo y son dos prismas de vidrio translúcido que forman el Palacio de Congresos y Auditorio del Kursaal de San Sebastián. Rafael Moneo diseño estos cubos como “dos rocas varadas”, buscando una armonía entre lo natural y lo artificial. El edificio, que se encuentra junto a la playa de la Zurriola, es un importante centro cultural y de congresos, con múltiples espacios para eventos. En otro sentido, son famosas las olas del Paseo Nuevo. Hay que enfrentarse a ellas debidamente equipados, pues arrastran todo lo que pillan delante, aunque ya las hemos mencionado. Con motivo de los temporales que suelen azotar a la costa cantábrica, podemos ver en los puntos habituales, ya citados, el típico espectáculo de las olas golpeando contra la costa, que siempre se producen cuando hay un temporal de este tipo. Las olas se forman por el movimiento ondulatorio de la superficie del mar en la inter-fase agua-aire, existente en las grandes masas de agua de la superficie terrestre, ya sean mares u océanos. Responden al movimiento organizado y colectivo de moléculas de agua que, originado principalmente por el viento, se propaga a lo largo de dicha superficie. Las olas trazan crestas y senos, es decir, umbrales máximos y mínimos. Se caracterizan generalmente por su longitud de onda que es la diferencia horizontal existente entre dos crestas; por su altura o desnivel vertical tanto entre las crestas como entre los senos; por su periodo o tiempo que transcurre entre el paso de dos crestas sucesivas por un mismo sitio; por su velocidad de propagación y, finalmente, por su empinamiento, que se define por la relación existente entre la altura y la longitud de onda. Jorge Oteiza (1908-2003), poeta, escultor, cineasta, ensayista, agitador de ideas, imaginador de futuros... Las palabras y las fechas no valen para definir a Oteiza. Puede decirse que nació en Orio en 1908, que fue un niño asustadizo y un joven que tuvo que hacerse cargo de su familia, que se interesó por la arquitectura pero se matriculó en medicina, que aproximándose a la treintena se orientó hacia el arte, que vivió en Madrid y en 1935 se marchó a Sudamérica, donde se casó con Itziar Carreño –su guía en la tierra– y regresó al País Vasco en 1948. Y se puede recordar que ya para entonces estaba volcado en la escultura, pero decidió abandonarla en 1960, tras dictaminar el final del arte contemporáneo. Pero rompió su promesa y volvió, siguió imaginando y proponiendo mil caminos nuevos para el arte y para la vida. Se enfadó con algunos, fue querido por muchos y admirado por casi todos. Se le fue Itziar, se hizo viejo, se hizo leyenda, nos legó su obra y su pensamiento, su mirada única, original como pocas, y se murió en primavera. Pero para entonces ya era inmortal. Casi a la entrada del Paseo Nuevo, haciéndolo desde el Puerto, se encuentra una obra colosal de Oteiza, su Construcción Vacía. Aunque la Construcción Vacía de Jorge Oteiza se instaló en el Paseo Nuevo de San Sebastián en octubre del 2002, la obra es una reproducción a escala monumental de una pieza perteneciente a la serie de once esculturas realizadas por el artista en 1957, que fue premiada aquel año en la IV Bienal de Sao Paulo (Brasil). La obra consta de dos piezas de acero que pesan 12,5 y 10,5 toneladas, respectivamente, y está instalada sobre una plataforma de hormigón recubierta de madera. Desde que a principios de los años noventa Oteiza retomó su relación con San Sebastián, bastante deteriorada en años anteriores por diversas circunstancias, se habían barajado varias alternativas para paliar su inexplicable ausencia del paisaje donostiarra. Finalmente, fue el propio artista quien eligió esta ubicación, convirtiendo su Construcción Vacía en la puerta que Donostia abre al mar. La Construcción Vacía de Jorge Oteiza Embil fue adquirida por el Ayuntamiento en 2001, se colocó en el Paseo Nuevo en octubre de 2002. Se trata de una de las obras de la serie presentada para la Bienal de Sao Paulo de 1957, en la que el autor recibió el Premio Internacional de Escultura. Título original: Construcción vacía con cuatro unidades planas negativo-positivo. Obra formada por planos verticales y horizontales que se articulan entre sí formando un espacio. Detrás de la Construcción vacía de Oteiza, antiguamente había una pequeña ermita, dedicada a Stela Maris, y una reproducción de El Cano, que en la actualidad se encuentra en Getaria. El Cano fue el primer marino que dio la vuelta completa a la Tierra. Por otra parte, aquí suele concentrarse la gente para visualizar las regatas que tienen lugar en la primera quincena del mes de septiembre. En esta zona, se encuentra el Cementerio de los Ingleses. Bastante deteriorado como consecuencia del paso del tiempo, de la inestabilidad de las laderas del monte, este recinto acoge, a la sombra de una placa conmemorativa, a los oficiales ingleses de la Legión Cóndor caídos principalmente en las batallas libradas en los alrededores de la ciudad, sobre todo en la batalla de Oriamendi (1837) entre Hernani y Andoain. También están enterrados aquí otros ingleses que murieron en otras batallas. Gracias a una vieja película recientemente restaurada, sabemos que la inauguración del Cementerio de los Ingleses, en 1924, revistió gran solemnidad. Con el buque inglés Malcom fondeado en la bahía, presidieron el acto las reinas María Cristina y Victoria Eugenia, así como el infante don Jaime, varios embajadores y las autoridades locales. Tras retirar una bandera donostiarra, se descubrió la placa conmemorativa, escrita en castellano e inglés, dedicada «a la memoria de los valientes soldados británicos que dieron la vida por la grandeza de su país y por la independencia y libertad de España». Se me ha olvidado citar el Museo de San Telmo, que se encuentra ante una preciosa plaza, la plaza de Ignacio de Zuloaga. El antiguo convento de San Telmo acoge hoy un museo, en el que, junto a una sección etnográfica de gran interés, se puede visitar una apreciable pinacoteca. Animados por los reyes y reinas de Castilla, los dominicanos llegaron a San Sebastián, que consideraban la ciudad como un centro comercial de gran importancia estratégica. Inicialmente, la orden tuvo problemas para obtener apoyo y financiación, y gracias al Sr. Alonso de Idiáquez y Yurramendi, pudieron comenzar a construir el convento en la ciudad: en el siglo XVI. Un monasterio típico del siglo XVI con una magnífica cúpula italiana y un claustro trapezoidal en la tribuna de los fundadores. En el siglo XIX fue la Guerra de Independencia contra los franceses. San Sebastián fue asediado y liberado por soldados británicos y portugueses, que terminó con un incendio el 31 de agosto de 1813. En ese incendio, casi toda la ciudad quedó destruida. Los dominicanos no pudieron pagar el costo de la reconstrucción del convento y en 1836, como resultado de la confiscación de Mendizabal, los dominicanos fueron demolidos y convertidos en el cuartel de artillería de San Telmo. Durante la Guerra de Independencia, en 1813, San Sebastián sufrió el saqueo de las tropas francesas, que provocaron en el convento grandes desperfectos. En 1836, con la Desamortización de Mendizábal, se produjo la exclaustración de los frailes y poco después el conjunto del monasterio se convirtió en cuartel de artillería. Desde entonces, el edificio se fue deteriorando gradualmente y el Ayuntamiento, consciente de esta situación, decidió en 1921 comprar San Telmo para construir un nuevo museo. La ceremonia de inauguración tuvo lugar el 3 de septiembre de 1932, y Manuel de Falla dio un concierto en el evento; Manuel de Falla era un amigo cercano del pintor Ignacio Zuloaga y la influencia del pintor fue decisiva para cubrir las paredes de la iglesia con los famosos lienzos de José María Sert. Uno de los aspectos más notables de este Museo es el propio edificio que lo alberga, el Monasterio de San Telmo. Fue construido, al pie del Monte Urgull, a mediados del siglo XVI, entre los años 1531 y 1551 según proyecto del hermano dominico Martín de Santiago, y gracias al mecenazgo del noble guipuzcoano Alonso de Idiáquez, Secretario de Estado del emperador Carlos V. Es un edificio de transición entre el estilo gótico y el renacentista. Su iglesia presenta una estructura goticista, aunque en alzado incorpora elementos plenamente renacentistas. El espléndido claustro herreriano, situado a los pies del templo, está declarado Monumento Nacional. La antigua capilla, rehabilitada como aula, presenta en la entrada los sarcófagos con estatuas yacentes del siglo XVI de sus fundadores: doña Gracia de Olazábal y don Alonso Idiáquez. El museo fue fundado en 1900 por la Sociedad Económica Vascongada de Amigos del País. A finales del siglo XIX, se realizaron exposiciones en San Sebastián y, con gran éxito, la empresa propuso a la Corporación Municipal la construcción de un Museo Municipal en San Sebastián. Inicialmente, el museo tenía un artículo de presupuesto muy pequeño y era imposible realizar compras de alto valor. Entonces, en vista de esta situación, el alcalde José Machimbarrena hizo un llamado a la gente de San Sebastián, lo que permitió a los ciudadanos comenzar a hacer contribuciones y depósitos. El museo se abrió con estos primeros objetos. En 1913 el edificio fue declarado Monumento Nacional. El Ayuntamiento lo adquirió en 1928, aunque hasta 1932 no se convirtió en Museo Municipal, para lo cual hubo que rehabilitar sus instalaciones. El Museo Histórico, Artístico y Arqueológico se inauguró el 5 de octubre de 1902, y la primera sede del museo se encontraba en la intersección de las calles Andía y Garibai. Poco a poco, el museo comenzó a consolidarse gracias a nuevas adquisiciones y contribuciones de particulares. Inmediatamente, el local se hizo pequeño y, en 1905, el Ayuntamiento comenzó a erigir un edificio para albergar la Escuela de Artes y Oficios, la Biblioteca Municipal y el museo. Este nuevo edificio fue construido en la calle Urdaneta según el diseño del arquitecto Domingo Aguirrebengoa y fue inaugurado en 1911. El museo se expandía constantemente y se quedaron sin espacio nuevamente. En 1932, comenzaron a considerar mudarse a otro lugar: en este caso, el convento dominico de San Telmo. De hecho, el ayuntamiento había comprado el edificio y se estaba preparando para ello. Para la inauguración, el 3 de septiembre de 1932, se le pidió al pintor José María Sert que cubriera las paredes de la iglesia. Para hacer esto, hizo 17 lienzos en París, usando desenfoques y sobre un fondo de metal. Estos lienzos representan once escenas que cuentan la vida y la historia de Gipuzkoa de una manera heroica y altiva: la gente de Gipuzkoa, sus hazañas y creencias. El museo actual data del convento dominico del siglo XVI. Se encuentra en el edificio de mediados del siglo XVI. El convento fue construido bajo los auspicios del Secretario de Estado del Emperador Carlos V, Alonso de Idiáquez, y los dominicanos decidieron dedicarlo a San Telmo (San Elmo), el santo patrón de los marineros. En 1836, como resultado de la Confiscación de Mendizabal, la conexión de la orden religiosa con el edificio se cortó y se convirtió en un cuartel militar. A finales del siglo XIX, el edificio de San Telmo sufrió graves daños y muchos ciudadanos pidieron al Ayuntamiento que hiciera algo al respecto. Por esta razón, en 1913 la torre y el claustro fueron declarados Monumentos Nacionales y hoy estas dos partes aún pertenecen al Estado. En 1928, el Ayuntamiento decidió comprar las partes restantes de San Telmo e inauguró el Museo Municipal en 1932. Donde se encuentra la “Construcción Vacía” de Jorge Oteiza, en ese punto se forma una gran explanada a modo de plaza, desde la que las vistas de la bahía de La Concha son impresionantes. Se ven perfectamente en el centro de la bahía los dos gabarrones, que se encuentran fondeados entre la playa y la Isla. Los gabarrones son estructuras flotantes de recreo que el Ayuntamiento de la ciudad despliega en la bahía entre mediados de junio y septiembre. Están fabricados de plástico y hasta los años 70 eran de madera y metal. El primer gabarrón lo instaló el Real Club Náutico de San Sebastián y perduró entre 1896 y 1905. A partir de 1928 fue el Ayuntamiento de la Ciudad el encargado de su instalación y mantenimiento. Los primeros gabarrones fueron de madera (18 metros de largo por 6 de ancho) y tenían hasta un castillo. Además de los clásicos trampolines, disponían de anillas y de un trapecio. Su uso era exclusivo para mujeres y su finalidad terapéutica, ya que en aquel momento estaban de moda los tratamientos médicos relacionados con el mar. A partir de los años setenta los gabarrones son estructuras de recreo hechas de plástico. Sus piezas se ensamblan en el Puerto y se trasladan ya montados a su lugar, usando de una lancha. Se suelen montar cuatro anclados en puntos fijos fondeados con bloques de cemento. Se sitúan a una distancia de 200 metros desde la playa y gracias a la protección contra el oleaje que ofrece la isla de Santa Clara es lo que posibilita la existencia de los mismos. Hubo un gabarrón promovido por un particular, Paco Yoldi, que instaló frente a la playa de Ondarreta. Francisco Yoldi fue un entrenador y nadador navarro, que construyó en los años cuarenta una plataforma que instaló frente la playa de Ondarreta. Tenía una piscina central, que llegó a estar dividida en calles. Un bote traía y llevaba a la gente desde la playa. En esta piscina flotante aprendieron a nadar generaciones de donostiarras, hasta que a mediados de los años 70 las mareas vivas de septiembre estrellaron la balsa contra el Pico de Loro. San Sebastián decidió dar su nombre a las piscinas municipales de Anoeta. CAPÍTULO SEXTO Muy cerca del Museo de San Telmo, tras cruzar la mencionada plaza de Zuloaga, se encuentra la Sociedad Fotográfica de Guipúzcoa, que es una agrupación cultural, sin ánimo de lucro, cuyos fines primordiales son el fomento de las actividades relacionadas con el mundo de la imagen, tanto en su aspecto fotográfico como videográfico. La Sociedad Fotográfica de Gipuzkoa comenzó su gestación en el año 1945, reuniéndose cuatro amantes de la fotografía. La Junta Constitutiva, y los primeros Estatutos son aprobados a finales de 1947, funcionando desde entonces como una entidad definida. Aunque legalmente no fue aprobada, por la situación política de aquellos años, hasta el 21 de Abril de 1948. Citaremos también la Unión Artesana, la decana de nuestras Sociedades Populares, que antecede en treinta años a la siguiente. La actualidad de la Unión Artesana viene marcada por su traslado a un nuevo local. El de Soraluze, 1 lo tienen arrendado en 5500 euros mensuales, cifra alta a la que responden gracias al alquiler del ambigú. Pero la normativa para locales públicos obligaba a unas obras costosísimas para dotarse de salidas de seguridad, nuevo sistema eléctrico y servicios de todo tipo. El nuevo arrendamiento, con plazo corto de reversión, hacía preferible buscar un nuevo emplazamiento y la directiva lo acabó encontrando bien cercano, en la calle Euskal Herria, 7. Aquí se trasladaron en el otoño de 2006. De los actuales 300 socios, alrededor de ochenta renunciaron, en su mayoría por la derrama de 1800 euros. Porque el nuevo local se adquirió en propiedad. Veintidós socios con más de cincuenta años de pertenencia, o mayores de 75 años, no abonan cantidad alguna. Iñaki Santesteban, el que fuera presidente hasta hace bien poco, ha liderado el proceso. El 16 de marzo de este año José Antonio Ibircu Murua ha asumido el cargo presidencial. La primera sociedad Popular o gastronómica fue La Fraternal, creada en 1857, en cuyos estatutos se reconocía como una sociedad de "comer y cantar". Sin embargo, en 1870 un incendio destruyó su sede y dio lugar a la creación de la Unión Artesana. La sociedad más antigua de la ciudad y todavía vigente en nuestros días. Un siglo después, en los años 70 y 80 del siglo XX es cuando se produce la verdadera explosión de las sociedades y su configuración gastronómica tal y como las conocemos ahora. Se crean casi 200 nuevas sociedades en tan sólo diez años, extendiéndose desde la Parte Vieja a otros barrios. En Donostia hay actualmente unas 120 sociedades repartidas en los diferentes barrios. Sin embargo, las principales sociedades están en la Parte Vieja. Son sociedades de grandes con unos 250 socios e incluso más. La gastronómica, Unión Artesana, Artzak Ortzeok, Gaztelupe, Gizartea, etc., son algunos de estos ejemplos. Sin embargo, algunas sociedades se crean haciendo referencia a una región en concreto, por ejemplo Casa de La Rioja, Casa de Álava o Casa de Galicia. Algunas de estas sociedades disponen de sus propios cocineros que están a disposición de los socios, aunque, lo normal es que sean los propios socios quienes cocinen. A título de ejemplo, Gaztelubide es una sociedad gastronómica popular, fundada por Luis Irastorza en 1934, con socios de la sociedad Gaztelupe. Gaztelubide, en español “en el camino del Castillo”, está situado en la calle Virgen del Coro y Subida al Castillo, junto a la iglesia de Santa María, donde antiguamente estaba la Casa-Torre de los Oquendo. Sus presidentes han sido: Luis Irastorza (1934-1949), Demetrio Tellechea (1950-1952), Shotero Irazusta (1953) (1969-1972), Pedro Otegui (1975-1976) y Manuel Múgica desde 1977. Destacada entidad donostiarra en su género, es el organizador de la Tamborrada que da inicio oficialmente a las fiestas patronales de Donostia, la noche del 19 de enero, izando banderas en la Plaza de la Constitución. Desde 1934, cuando se organizó por primera vez la Tamborrada, existen sus tambores mayores. En 1942 Gaztelubide resucitó la Comparsa de Caldereros, continuando con su organización hasta 1968. Existieron Jefes de Tribu. Los socios que llegaron de Gaztelupe trajeron consigo el llamado “Orfeón de la Castaña” y la fanfarria “Les Enfants de Gaztelupe” que pasó a llamarse “Fanfare de Gaztelubide”. Ambos grupos han dado fama a la Sociedad por el valor y el humor de sus actuaciones. Por otro lado, el 23 de mayo de 1920 la Sociedad Artesana celebró sus Bodas de Oro. Sería interminable seguir la crónica hasta nuestros días porque lo contado hasta ahora demuestra el humor, la originalidad, la alegría festiva y el compañerismo reinantes. Ésta es la trayectoria del más popular y decano de las sociedades populares donostiarras. Esta veterana sociedad cuenta actualmente (1994) con unos 400 miembros. A las mujeres se les permite la entrada -aunque no a la cocina- y son las encargadas de izar la bandera el día de San Sebastián, con una tamborrada de 115 elementos. En el Puerto se encuentra el Aquarium de San Sebastián, aunque ya hemos hablado algo de él, ahora añadiremos que está situado en uno de los emplazamientos más pintorescos de la ciudad, el muelle de San Sebastián, y junto a la Parte Vieja, con una variada y extensa oferta gastronómica, y a pocos minutos del centro de la ciudad. Se trata de un edificio frente al mar, con varias alturas. Este emblemático edificio, construido en 1928, está distribuido en 3 plantas. En la planta 0, se encuentran la recepción de taquillas, una zona de consignas y la tienda de souvenirs. La segunda y primera están dedicadas al patrimonio marítimo y marino de Gipuzkoa, destacando el esqueleto de una ballena franca, así¬ como una amplia oferta de acuarios dedicados al mar Cantábrico, en los que podrás contemplar más de 200 especies, con su famoso túnel de 360º, a lo que hay que sumar una amplia variedad de especies tropicales. En este túnel, entre tiburones, rayas y otra fauna marina, éstos parece que están encima de ti. El Aquarium-Palacio del Mar de San Sebastián ofrece un recorrido didáctico por el mundo marino a través de una variada muestra de flora y fauna. Aquí encontrarás hasta 200 especies marinas, un impresionante túnel de 360º e incluso un auténtico esqueleto de ballena. Además, el Puerto está formando parte de la bahía de La Concha, al sur del monte Urgull. La vieja cofradía donostiarra de mareantes, maestres de navíos, pilotos y mercaderes surgió en el puerto fluvial, hoy desaparecido, de Santa Catalina, sobre el río Urumea hacia el siglo XIII. Fue promovido en las décadas finales del siglo XII por un grupo de armadores bayoneses que aportaban su superior técnica mercantil-marítima. Refrendaron la concesión, hecha por Sancho el Sabio de Navarra, de un fuero de abierta orientación mercantil y financiera. De esta manera se fundó la Cofradía de Santa Catalina cuya sede estaba en la antigua iglesia de Santa Catalina. Se llamó de esta manera por el hecho de que en los siglos XII y XIII era el puerto fluvial de Santa Catalina, sobre el Urumea, el que preferían para su tráfico los mercaderes y mareantes donostiarras, con preferencia a los puertos de Urgull y de Pasajes. Cuando, pasado un tiempo, las naos se hacían de mayores proporciones y requerían muelles de mayor calado para el atraque, sería la misma cofradía la que fijó su atención en las mejores condiciones que reunía para naos de gran tonelaje el abrigo que se escondía bajo el monte Urgull, Por este motivo financió la construcción de un guardamar, primero, y luego de un cay en tal lugar, con lo que el viejo puerto sobre el Urumea venía naturalmente a perder en importancia frente al de la Concha. Al desplazarse el centro de gravedad del tráfico marítimo donostiarra, la Cofradía de Mareantes estimó oportuno trasladar también su sede, pero conservando su advocación de Santa Catalina. Esta nueva sede estaba situada en la Iglesia de Santa María desde 1642. Esta vieja corporación, que fue el predecesor del Consulado donostiarra de 1682 , agrupaba a cuantos tenían relación con el tráfico marítimo: «maestres de naos, mercaderes, pilotos y mareantes» -según reza la Ordenanza de 1489-, «capitanes, pilotos, dueños de naos y bajeles, maestres de chalupas y marineros, armadores de navíos y bajeles, cargadores de hacienda para cualquier parte, los que armasen en corso» -conforme agrega la Ordenanza de 1642-.Se hallaba presidida por un Mayordomo que ejercía la Jurisdicción en el Muelle. Sus atribuciones fueron reguladas por una real cédula de Enrique IV, expedida en San Sebastián el 15 de abril de 1463. Entre otras atribuciones, la Cofradía podía recaudar arbitrios para el sostenimiento y reparo de los servicios de muelles, habiendo al efecto un arancel que fijaba los derechos que debían abonarse por las distintas clases de mercaderías que entraban o salían por los muelles donostiarras. Fue con tales recursos y gracias al espíritu de iniciativa de la vieja asociación como se fueron cubriendo las sucesivas etapas en las obras de construcción y consolidación de los muelles del puerto de San Sebastián durante la segunda mitad del siglo XV y primera mitad del XVI. La Cofradía fue objeto de varias reformas legislativas en los siglos XV y XVI que redujeron su influencia ya que en determinados momentos históricos en que la vida de la ciudad giraba en torno al puerto, la cofradía se había convertido en un auténtico «grupo de presión» en San Sebastián. A lo largo del siglo XVIII d. C. se sucedieron varios proyectos de mejora del puerto impulsados por el Consulado de San Sebastián, que además de nuevas dársenas llegaron a plantear el cierre de la boca occidental de la bahía, idea ya propuesta por la villa en el siglo XVII. Ninguno de ellos llegó a ejecutarse. Enclavado en el Puerto se encuentra también el Museo Marítimo Vasco, anteriormente Museo Naval, que se sitúa en la Casa Torre del Consulado, un edificio originario del siglo XVIII, como ya hemos dicho en otro lugar. Se trata de uno de los pocos edificios que se salvó de la quema de San Sebastián a manos de las tropas anglo-portuguesas en 1813 y a lo largo de su historia ha albergado diversas actividades, casi todas ligadas a actividades relacionadas con el mar, desde las tareas propias de control portuario a escuela náutica, pasando por auxilio marítimo o domicilio del capataz y encargado de muelles. Desde 1991 alberga este museo dedicado a la divulgación y difusión, para todos los públicos, de la historia y del conjunto del patrimonio marítimo vasco. Para llevar a cabo esta misión, entre finales de 2018 y principios de 2019 se realizan diversas obras de acondicionamiento y transformación del edificio, entre otras, la habilitación de un nuevo espacio expositivo en la buhardilla del museo. De este modo, el museo cuenta con dos salas de exhibición, donde presenta diferentes exposiciones temporales de larga duración. Actualmente, la colección del Museo Marítimo Vasco está compuesta por alrededor de 6.000 piezas, entre grabados, pinturas, fotografías, postales, carteles, metalografías, cartas náuticas, planos, instrumentos de navegación, embarcaciones y objetos etnográficos. Junto a la desembocadura del Urumea, dos cubos gigantes, de cristal, a la orilla de la playa de la Zurriola, atraen las sorprendidas miradas. La atracción de los Cubos de Moneo descansa en su belleza arquitectónica. El Kursaal es un edificio que llama la atención poderosamente. Dos grandes cubos de cristal, diseñados por Rafael Moneo, que generaron tanta polémica como el Guggenheim en Bilbao. Sin embargo, se ha convertido, al igual que el edificio de Ghery, en un elemento tractor para el turismo. Mario Botta, Norman Foster, Arata Isozaki, Juan Navarro Baldeweg, Luis Peña Ganchegui y Rafael Moneo presentaron a finales de los 80 sus propuestas para insuflar vida al solar en el que se había levantado el Gran Kursaal, un casino de principios del siglo XX reconvertido, cuando se prohibió el juego, en sede de múltiples actividades. Derribado pasó ya a ser propiedad municipal. Hoy, con capacidad para casi 2.000 personas y 20 salas, el nuevo Kursaal , obra de Rafael Moneo, sirve también de elemento tractor para el turismo. Dos cubos gigantes, de cristal, a la orilla de la playa de la Zurriola, atraen las sorprendidas miradas. Una belleza arquitectónica que le ha valido varios premios, entre otros, recibió en 2001 el Premio de Arquitectura Contemporánea Mies van der Rohe por su carácter excepcional. Un edificio emblemático, dotado con avanzada tecnología, que es reconocido dentro y fuera de nuestras fronteras. A eso también ha contribuido el hecho de que sea la sede del Festival de cine o de Jazzaldia. Iker Goikoetxea es su director actual. En centro de la bahía de La Concha, se encuentra la isla de Santa Clara, a escasos 500 metros de la costa, en el que se concentra en una reducida superficie una gran riqueza natural. Se trata de un espacio de singular belleza, emplazado en el punto donde convergen tierra y mar, y situado en medio de la bahía de La Concha. Protegida por los montes, Igueldo y Urgull, con solamente 5.6 hectáreas y 48 m de altitud, es uno de los espacios más representativos de Donostia. La acción continuada del oleaje formó una gran bahía, en la que existían Urgull y Santa Clara. Sin embargo, la acumulación natural de arena tras la primera, y su posterior urbanización, dejaron a Santa Clara como la única isla en medio de la bahía. Se sabe que en el siglo XIV existía una ermita dedicada a Santa Clara (de ahí su nombre) y que, en 1597, año en que San Sebastián fue asolada por la peste, acogía a los contagiados. También fue utilizada como polvorín e incluso cementerio de herejes, excomulgados y suicidas que no podían ser enterrados en tierra consagrada. Hoy en día, el único edificio que encontramos es la Casa del Faro. El faro que estuvo habitado durante más de 100 años y fue automatizado durante los años 60. Actualmente acoge la obra de la escultora donostiarra Cristina Iglesias, Hondalea. Cabe mencionar que en 1974 fue declarada Centro Histórico de Interés Nacional y durante la temporada estival cuenta con bar-restaurante, baños, duchas, socorristas… La isla es un lugar muy querido para los donostiarras, ya que es típico pasar el día en la isla en familia o en cuadrilla. Darse un baño, hacer un picnic en una de las muchas mesas de la que dispone, o desconectar de la ciudad paseando por los senderos que se abren entre prados y bosquetes, son solo algunos de los placeres de los que podemos disfrutar a pocos minutos en motora desde el puerto. Algunos moluscos, como las lapas, karrakelas, percebes, mejillones y otros crustáceos, como los balanos o bellotas de mar, se fijan fuertemente a las rocas, de manera que son capaces de quedar expuestos al aire libre durante la marea baja ya que mantienen la humedad en su interior. Distintas especies de cangrejos (cuadrado, nécora, centollo y barbudos) pueden desplazarse por encima de las rocas o sumergidos en el agua. Durante la marea baja es habitual que se formen pequeños charcos o pozas que son en sí mismos pequeños oasis de vida donde es fácil encontrar diferentes especies de estrellas de mar y erizos de mar, anémonas, kiskillas, cangrejos, e incluso pequeños peces que han quedado aislados durante la bajamar. Cuando la zona intermareal vuelve a sumergirse, su pequeña profundidad hace que se acerquen seres como holoturias (pepinos de mar), pulpos e incluso liebres de mar, junto con numerosas especies de peces de roca. El corcón es el más fácil de distinguir dado el gran tamaño que suele alcanzar, pero también veremos a las muxarras (sargo), parabeltxas (oblada), salmonete, lubina, grupos de sabirones, doncellas danzando entre las aguas o diferentes tipos de gobio descansando en el fondo. La naturaleza areniscosa de las rocas de la isla, conjugada con la alta humedad y salinidad del viento que las azota ha hecho que se generen unas extraordinarias estructuras alveolares con forma de celdillas complejas que recuerda los panales de abeja. El proceso es conocido como haloclastia, que consiste en la disgregación de la superficie rocosa por el crecimiento de cristales de sal, cuando el sol evapora la humedad marina depositada por la brisa del mar. La obra Hondalea, de Cristina Iglesias, que puede disfrutarse en la Casa del Faro, estando basada precisamente en estas estructuras. Vamos a dedicar un capítulo entero a la isla de Santa Clara. Citaremos, por último, el río Urumea, que atraviesa, entre otros, el puente del Kursaal. El puente de la Zurriola es el primero de los cuatro puentes que se sitúan en la desembocadura del río Urumea en San Sebastián. Concebido para unir el centro con el barrio de Gros, el Puente de la Zurriola, también conocido como el del Kursaal, fue construido en 1915, aunque tres años más tarde su estructura fue modificada a causa de los continuos embates del mar. El puente consta de cuatro vanos, sustentándose por lo tanto en tres apoyos centrales, además de sus dos estribos. Sus farolas, de estilo futurista y expresionista, iluminan este glamouroso paso situado entre el Palacio Kursaal, los dos cubos diseñados por Rafael Moneo que evocan unas rocas varadas, y el Teatro Victoria Eugenia, históricamente sede de grandes acontecimientos de la vida cultural donostiarra. En resumidas cuentas, el Paseo Nuevo de San Sebastián es un fabuloso paseo que bordea todo el monte Urgull. Desde el Aquarium da toda la vuelta por la parte de atrás de Urgull, para acabar en un extremo de la Parte Vieja, junto al Kursaal. Es uno de los paseos más bonito y tranquilo de la Ciudad, ya que todo el paseo transcurre junto a la bahía de La Concha y el mar Cantábrico. Por el paseo pueden circular también coches aunque es una zona muy tranquila para andar sin ningún riesgo para los niños ya que la circulación es bastante escasa. Es una buena zona para tratar de buscar un sitio para aparcar el coche si se quiere visitar el centro ya que suele haber sitio y aunque hay OTA (la hora), es un aparcamiento de larga estancia más económico que otras zonas. El mar Cantábrico es un dominio marítimo marginal perteneciente al océano Atlántico, y que baña las costas del N de la Península Ibérica y del SO de Francia. Se expande desde el cabo de Estaca de Bares en La Coruña (A Coruña) hasta Landes (Francia). Las profundidades medias de este mar no superan los 2.000-3.000 m aunque las máximas registradas llegan a superar los 5.100 m. La plataforma continental va hundiéndose de manera progresiva frente a las costas españolas y a la vez logrando mayor amplitud hacia el dominio de la costa francesa. Las diferencias también se muestran en las características del litoral; mientras que la costa española es alta, acantilada y abrupta (influenciada por la salida de las aguas de diversos ríos al mar como sucede en los casos del Nalón, el Pas, o el Nervión), la francesa es muy baja y uniforme. En el caso del ámbito costero español destaca, entre otros, el puerto de Pasajes. Además otros cabos son interesantes como los de Higuer, Machichaco, Mayor y Peñas. Incluye el golfo de Vizcaya. Entre sus numerosísimos puertos (muchos de ellos sólo pesqueros) destaca, entre otros, el de Pasajes. La costa se ha desarrollado como una importante zona turística por la enorme profusión y atractivo de sus playas (La Concha, Zarauz, etc.). Por último, donde se encuentra la obra ya comentada, “Construcción vacía”, de Jorge Oteiza, junto a esta escultura se encuentra el parking al aire libre en el que podemos dejar el coche para visitar el paseo, el puerto o la Parte Vieja. Este parking es de pago por horas aunque a diferencia del resto de las calles, es de larga estancia y se puede poner OTA (la hora) por más tiempo de lo normal, por lo que si quieres visitar San Sebastián durante unas horas el Paseo Nuevo puede ser un buen lugar donde estacionar tu coche y comenzar a descubrir sus principales sitios que visitar. CAPÍTULO SÉPTIMO La playa de la isla de Santa Clara es una de las 4 playas de San Sebastián, junto a Ondarreta, La Concha y la Zurriola. Un pequeño arenal, que únicamente esta visible durante la marea baja. Esta playa cuenta con todos los servicios que podemos encontrar en el resto de playas de nuestro litoral: socorristas, duchas, baños, bar… La isla de Santa Clara es un islote junto a la ciudad de San Sebastián, situada en el centro de la Bahía de La Concha, de 5,1 hectáreas de superficie y que alcanza los 48 metros de altitud, siendo bastante escarpada debido a sus reducidas dimensiones. El islote es hogar de una subespecie endémica de lagartija. Aparte del pequeño muelle y las dotaciones asociadas al período estival, la única construcción de la isleta es un faro que se yergue en su cima, perteneciente a la Entidad portuaria de Pasajes. Durante muchos años, el Faro de la Isla de Santa Clara ha permanecido vacío y abandonado. Inspirándose en la naturaleza salvaje de la Isla, tan cerca de la ciudad, y en la notable geología de la costa vasca, la escultora Cristina Iglesias ha realizado una obra que transforma el interior de la Casa del Faro restaurándolo y convirtiéndolo en un sobrecogedor entorno escultórico. Los estratos geológicos fundidos y las secuencias del agua transportan al visitante a una experiencia de tiempo profundo. Llegar a la Isla en barco y contemplar las rocas y las olas desde los senderos que conducen al Faro es esencial para la idea de Iglesias y de su escultura para este lugar único. Más allá de la transformación del Faro, la Isla, tan presente en la ciudad, mantiene al mismo tiempo su misterio, y permanece intacta. Se puede disfrutar de una visita guiada de la obra y su entorno, que incluye una travesía comentada a través de la bahía de La Concha, un itinerario guiado por la isla para conocer en detalle sus activos naturales y el acceso a la Casa del Faro: Hondalea. La Isla de Santa Clara y la obra Hondalea suponen un marco inmejorable para el desarrollo de actividades didácticas y de educación ambiental con grupos organizados, garantizando unos criterios de especial cuidado con el entorno. Excavada en el interior de la casa del faro vaciada, la obra de Iglesias incorpora la peculiar geología y ecología de la costa vasca y la bravura de las aguas del océano que rodean la isla. La obra de Cristina Iglesias aporta una renovada concepción de la práctica de la escultura. Su búsqueda del compromiso poético y simbólico entre las obras y el espacio se materializa siempre en un despliegue estético, visual y dinámico. Cristina Iglesias, desde su propio lenguaje escultórico, interviene y transforma un lugar remoto dentro Es importante subrayar la importancia de la intención de la escultora al realizar esta obra. Con ella, la artista quiere poner en valor un espacio público mediante una incursión controlada, ofreciendo, además, una perspectiva diferente de la ciudad. Por otro lado, su intervención evoca la idea del arte como refugio, como lugar de encuentro, idea siempre presente en la obra de Cristina Iglesias.de la ciudad, convirtiéndolo en un símbolo de la defensa de causas ecológicas y de la conservación medio ambiental. La obra de Cristina Iglesias consolidará el valor de la franja costera de la ciudad. Busca convertir un lugar icónico de la misma y transformarlo en un espacio de reflexión y comunicación con la ciudad y el mar. Esta nueva situación dará pie al desarrollo y organización de actividades educativas y artísticas (talleres, conferencias, presentaciones, encuentros, etc.) que versen en torno a las diferentes manifestaciones artísticas, así como a la sostenibilidad, el medioambiente, el cuidado de los mares y océanos. Cristina Iglesias, es una artista nacida en San Sebastián, que aporta una renovada concepción de la práctica de la escultura. Su búsqueda por el compromiso poético y simbólico entre las obras y el espacio, se materializa siempre en un despliegue estético, visual y dinámico. Su obra se encuentra en importantes colecciones públicas y privadas. Ha realizado exposiciones individuales en museos nacionales e internacionales. Además, ha expuesto en innumerables galerías. Cristina Iglesias cree que el arte puede participar en la defensa de causas ecológicas y también en la de recuperación de edificios y/o lugares que están abandonados. Así lo hizo con la Torre del Agua en Toledo, por ejemplo, y así lo hace ahora en la Casa del Faro. Su intención es que el proyecto sea un espacio, un lugar, donde se viva una experiencia única, y que, al mismo tiempo, genere diálogo y nos haga conscientes de la necesidad de proteger los mares y el entorno que nos rodea y habitamos; al mismo tiempo que recupera un espacio público de la urbe, algo remoto, pero en el centro de la ciudad. La obra, evoca, además, la idea del arte como refugio, presente también en otras creaciones de Cristina Iglesias. Al mismo tiempo, supone la renovación, y consolidación de un edificio, que se encontraba en un estado crítico, al tiempo que crea un punto de interés que incrementa su valor y el potencial de la isla. La Casa del Faro es una obra sostenible, que dialoga con la naturaleza. Es sostenible y la cubierta se ha realizado con placas solares translúcidas. La Isla de Santa Clara es un espacio de singular belleza, emplazado en el punto donde convergen tierra y mar, y en el que se concentra en una reducida superficie una gran riqueza natural. Paseando por los senderos que se abren entre prados y bosquetes se pueden contemplar especies arbóreas propias del entorno, adaptadas a la salinidad y a los fuertes vientos marinos, conviviendo con árboles y plantas introducidas por el ser humano en su afán por domesticar el medio. En los acantilados costeros, coloreados por el amarillo del hinojo marino y el rosa pálido de los brezos, alborotan las aves marinas desde sus nidos. En los arenales y rasas que rodean la Isla, unas veces sumergidos y otras veces expuestos al aire libre, según el capricho de las mareas, se despliega un embriagador ecosistema en el que conviven gran variedad de algas y animales acuáticos. La geología, responsable de la formación de las rocas que constituyen el sustrato de la Isla, es también quien la ha configurado como un elemento diferenciado del resto de los relieves costeros. Pero su papel aún no ha terminado, como demuestran las bellas y elaboradas estructuras alveolares que hoy en día se siguen produciendo. La escultura se encuentra dentro del edificio de la casa del faro de la isla de Santa Clara, ocupando todo el espacio del edificio. La escultura está formada por un gran vaso de bronce que recrea, de forma artística, imágenes del fondo de la bahía donostiarra y de la costa cercana. En el interior del vaso, el agua fluirá siguiendo el ritmo de las mareas. Excavada en el interior de la casa del faro vaciada, la obra de Iglesias incorpora la peculiar geología y ecología de la costa vasca y la bravura de las aguas del océano que rodean la isla. La obra de Cristina Iglesias aporta una renovada concepción de la práctica de la escultura. Su búsqueda del compromiso poético y simbólico entre las obras y el espacio se materializa siempre en un despliegue estético, visual y dinámico. Cristina Iglesias, desde su propio lenguaje escultórico, interviene y transforma un lugar remoto dentro de la ciudad, convirtiéndolo en un símbolo de la defensa de causas ecológicas y de la conservación medio ambiental. Es importante subrayar la importancia de la intención de la escultora al realizar esta obra. Con ella, la artista quiere poner en valor un espacio público mediante una incursión controlada, ofreciendo, además, una perspectiva diferente de la ciudad. Por otro lado, su intervención evoca la idea del arte como refugio, como lugar de encuentro, idea siempre presente en la obra de Cristina Iglesias. Hondalea La obra de Cristina Iglesias consolidará el valor de la franja costera de la ciudad. Busca convertir un lugar icónico de la misma y transformarlo en un espacio de reflexión y comunicación con la ciudad y el mar. Esta nueva situación dará pie al desarrollo y organización de actividades educativas y artísticas (talleres, conferencias, presentaciones, encuentros, etc.) que versen en torno a las diferentes manifestaciones artísticas, así como a la sostenibilidad, el medioambiente, el cuidado de los mares y océanos. Cristina Iglesias es una artista nacida en Donostia/San Sebastián, que aporta una renovada concepción de la práctica de la escultura. Su búsqueda por el compromiso poético y simbólico entre las obras y el espacio, se materializa siempre en un despliegue estético, visual y dinámico. Su obra se encuentra en importantes colecciones públicas y privadas, como el Museo Reina Sofía, Madrid; Centre Georges Pompidou, París; Tate Modern, Londres; Museo de Serralves, Oporto; MOCA, Los Ángeles; Hirshorn, Wasington; etc., etc. Cristina Iglesias cree que el arte puede participar en la defensa de causas ecológicas y también en la recuperación de edificios y/o lugares que están abandonados. Así lo hizo con la Torre del Agua en Toledo, por ejemplo, y así lo hace ahora en la Casa del Faro. Su intención es que el proyecto sea un espacio, un lugar, donde se viva una experiencia única, y que, al mismo tiempo, genere diálogo y nos haga conscientes de la necesidad de proteger los mares y el entorno que nos rodea y habitamos; al mismo tiempo que recupera un espacio público de la urbe, algo remoto, pero en el centro de la ciudad. La obra evoca, además, la idea del arte como refugio, presente también en otras creaciones de Cristina Iglesias. Al mismo tiempo, supone la renovación y consolidación de un edificio, que se encontraba en un estado crítico, al tiempo que crea un punto de interés que incrementa su valor y el potencial de la isla. La Casa del Faro es una obra sostenible, que dialoga con la naturaleza. Es sostenible y la cubierta se ha realizado con placas solares translúcidas. Las visitas son controladas y se realizarán encuentros relacionados con la naturaleza, la flora y la fauna, así como la historia y la memoria del lugar. Un espacio de reflexión donde el agua fluye con un ritmo inspirado en los cambios de las mareas. Durante muchos años, el Faro de la Isla de Santa Clara de San Sebastián ha permanecido vacío y abandonado. Inspirándose en la naturaleza salvaje de la Isla, tan cerca de la ciudad, y en la notable geología de la costa vasca, la escultora Cristina Iglesias ha realizado una obra que transforma el interior de la Casa del Faro, restaurándolo y convirtiéndolo en un sobrecogedor entorno escultórico. Los estratos geológicos fundidos y las secuencias del agua transportan al visitante a una experiencia de tiempo profundo. Llegar a la Isla en barco y contemplar las rocas y las olas desde los senderos que conducen al Faro es esencial para la idea de Iglesias y de su escultura para este lugar único. Más allá de la transformación del Faro, la Isla, tan presente en la ciudad, mantiene al mismo tiempo su misterio, y permanece intacta. CAPÍTULO OCHO Dando una vuelta por el Paseo Nuevo, la conversación se agota, por lo que se me ocurrió hablar al grupo de la ballena vasca. Dicho lo cual, les cuento que: La pesca de ballenas era una actividad habitual durante el final de la Edad Media hasta el siglo XVII alcanzando su punto álgido al final del siglo XVI y principios del XVII. Los vascos dominaron su pesca por todo el Mar Cantábrico durante más de 500 años. La industria ballenera tuvo un gran impacto en el País Vasco, ya que fueron los que desarrollaron e inventaron su pesca. Tras la pesca masiva, las ballenas fueron prácticamente extintas en la bahía de Vizcaya. Su pesca duró desde el siglo VIII hasta 1901, que se cazó la última ballena en el puerto de Orio. Las ballenas se extinguieron comercialmente en 1670, pero después seguían llegando ocasionalmente. Los cetáceos más comunes en el Mar Cantábrico eran las ballenas francas glaciales, también conocida como la “Ballena de los vascos”. Esta especie era muy dócil, con movimientos lentos en superficie y muy cerca de la costa, de ahí que su pesca fuera relativamente sencilla. La Ballena Franca medía unos 15 metros y pesaba alrededor de 60 toneladas. Incluso su cuerpo flotaba después de muerta, así podía ser remolcada con facilidad hasta la costa donde era despiezada. La flotabilidad de las ballenas depende de su proporción de grasa. Además su alto contenido en grasa las hacía muy valoradas en la época. Actualmente la ballena franca está muy protegida por su escaso número (se estima en unas 400). Su principal amenaza es que se enredan en las redes de pesca o chocan contra los barcos. Cazar una ballena requería una técnica compleja que inventaron y fueron depurando los vascos. Todo empezaba cuando el vigía daba la voz de alarma, entonces salían las barcas (chalupas) que aguardaban en el puerto ya preparadas. Un pescador desde la chalupa llevaba un arpón que intentaba clavar a la ballena. El arpón o lanza estaba atado con una cuerda a la chalupa, con el riesgo que ello conlleva. La pesca era una hazaña heroica, donde sólo los más atrevidos marineros se jugaban la vida en cada salida, que muchas veces regresaban a puerto sin premio. Las ballenas francas venían a las costas del Mar Cantábrico a parir y cuidar a sus crías. La ballena franca tenía una peculiaridad: las madres nunca se separaban de sus crías. Los pescadores lo sabían, por ello atacaban y mataban primero a las crías, para luego cazar a la madre. Una de las causas de la extinción es que los pescadores cazaban también a las crías. De las varias chalupas o pescadores que salían, los derechos de aprovechamiento de las ballenas pescadas se los quedaba la primera embarcación que arponeara a la ballena. En tierra la ballena se subastaba y se adjudicaba al mejor postor. De lo que se sacaba de la venta de la ballena, se pagaba el vino y el pan de los marineros que habían participado en su pesca. A continuación el salario del vigía que había alertado (4 reales de vellón por noche). Entre los cortadores, 4 reales de plata por jornada. De lo sobrante, un tercio iba para los dueños de las chalupas y el resto se repartía entre los marineros. La industria ballenera vasca no sólo cazaban en aguas del Golfo de Vizcaia, sino que salían a aguas internacionales en dirección a Inglaterra, Islandia o incluso Canadá. Para estos grandes viajes llevaban grandes naos o carabelas de apoyo. Las expediciones duraban meses y volvían con las bodegas llenas. Desde lo alto del Monte Ulía los avistadores de ballenas la presencia de cetáceos cerca de la bahía y advertían a los balleneros que esperaban en el puerto. Los oteadores se apostaban en rocas altas elegidas estratégicamente y alertaban con señales de fuego quemando un poco de paja, con un tambor, una campana o agitando una bandera. Los puntos de vigía o atalaya todavía se pueden visitar hoy en día, subiendo a las mismas rocas. Aunque algunas de ellas están cubiertas de vegetación y ya no se tiene la misma panorámica que por aquel entonces. De las ballenas se aprovechaba todo, casi como con los cerdos hoy en día: • La grasa o aceite (saín) era como el petróleo de hoy en día. Muy preciado y se usaba como combustible para las lámparas e iluminar las ciudades. El aceite de ballena se quemaba sin dejar humo ni olor. También como lubricante. • La carne también se comía, es muy fibrosa y de sabor fuerte. Aunque no era muy popular en España, sí se salaba y se vendía en Francia. • Los huesos para fabricar muebles, para la construcción de casas o simplemente como elementos decorativos. • Las barbas de las ballenas son unas láminas alargadas de forma triangular. Es un material muy flexible y resistente a la torsión. Serían lo que son los plásticos hoy en día. Se usaban para los corsés o los paraguas. • El esperma, conocido como Espermaceti o directamente "blanco de ballena" era muy preciado para la industria cosmética, ungüentos y para usarlo de lubricante. Cada ballena podía llegar a tener hasta 2 toneladas. La escena de una caza de ballena, teniendo en cuenta las transcripciones hechas, podía ser la siguiente: Los oteadores se agolpaban en la torre de Igeldo, mostrando una paciencia digna de admiración. Si se divisaba en el horizonte el esperado cetáceo, alguno de los oteadores hacía señas con sendas antorchas, las cuales eran visualizadas desde el Puerto. Los pescadores que esperaban ansiosos, remolcaban sus traineras hasta la orilla del agua, sentándose a continuación en su banco fijo. El patrón de la trainera dirigía a sus hombres al punto señalado, momento en que el aparecía el cetáceo de marras y la pesca se complicaba. El patrón le indicaba al arponero el momento idóneo para lanzarlo, con palabras como: - A tu derecha y con fuerza, -aunque el coletazo de estos cetáceos era impresionante-. Los movimientos eran rápidos y violentos, sucediéndose diferentes arponadas en escaso tiempo. El patrón le indicaba de nuevo al arponero el tiro preciso: - Detrás de ti. Date la vuelta y arponea a ese cabrón. Podía darse también el caso de que un arponero se lanzara al ataque desde una trainera en la que sólo estaba él. Evitando así que perecieran algunos miembros de la tripulación. La escena era crispante del todo. - La ballena ha arremetido contra Josetxo -pues la presa tenía unas dimensiones inauditas-. De presto una trainera se dirigía hacia él, para salvarle la vida si hiciera falta. Desde la trainera le chillaban a este sujeto: - Josetxo ¿qué tal estás? Venimos en tu apoyo. Agárrate a un remo y te subiremos a bordo. La caza y captura continuaba una y otra vez. Si había suerte, el cetáceo era enredado por unas cuantas redes, que permitían que fuera llevado hasta el Puerto, generalmente flotando sobre las aguas, debido a la enorme cantidad de grasa que escondía. Los unos y los otros estaban agotados. Desde algún sitio se oía un grito lacerante: - Inmovilízalo con la red –lo cual constituía un verdadero follón-. Tras un compás de espera, se oía: - Este está bien agarrado por las redes que le hemos echado. Ahora, dos de las traineras que se echaron a la mar, remolcaban al cetáceo, agarrado por la cola y la cabeza, escuchándose: - Este ya no volverá a dar guerra. El desfile del retorno, era un tanto angustioso, pues el cetáceo les había dado unos buenos sustos y algún marinero iba herido, como es el caso del apuntado Josetxo. Algún marinero le decía algo desde el espolón de la trainera: - Agárrate bien al cabo de la embarcación. Mientras esto discurría en alta mar, en el Puerto, en tierra seca, se agolpaba la gente, queriendo ver a la presa. - Menudas dimensiones traía esta ballena. - ¡¡No me extraña que os haya costado tanto amarrarla!! Alguien advierte un detalle diferente y grita estruendosamente: - Esta ballena no traía a sus crías Subiéndola al espolón del Puerto, se procedía a su subasta, escuchándose las distintas ofertas: - Cuatro ducados de oro. - Yo doy varios reales de plata por las barbas de este animal. La subasta continuaba, y el animal se adjudicaría al mejor postor. Se oía entonces: - Animal adjudicado a Peio Olaverría por la cantidad de quince ducados de oro. In situ comenzaría el descuartizamiento de la ballena, de la que se aprovechaba todo. - Las barbas de este animal constituyen un valeroso trofeo. - El semen, el blanco de la ballena, me lo quedo yo -gritaba otro individuo-. No obstante, la gente se agolpaba para conocer los entresijos de este animal. El reparto pecuniario ya se había hecho. Se oía a lo lejos: - Los arponeros, los patrones y la marinería ya han cobrado. Este animal tenía grasa hasta para regalar. Incluso, se ha hecho un primer reparto de pescado. - Esto le dará sabor a la olla. La noche era estrellada, limpia y clara. Soplaba una brisa muy agradable. Ante la parsimonia de los acontecimientos, la multitud se iba retirando a sus respectivas casas. Allí, ya sólo quedaban los despojos y alguna cosa más. El esqueleto de la penúltima ballena cazada en aguas vascas (11de febrero de 1878) está actualmente expuesto en el Aquarium de San Sebastián. Y así, entre historias, el grupo llegó de nuevo al reloj del Boulevard; nos juntábamos allí y allí nos despedíamos hasta el día siguiente. Los ¡¡Adiós!! eran recíprocos. Hoy me había tocado a mí llevar la voz cantante; mañana le tocaría a otro. Así, pues, de prisa y corriendo se cierran las conversaciones que están en el aire. Los seis se despiden entre sí, mientras la noche acaricia ya la Ciudad. ¡Hasta mañana! ------------------------------------------------------------------------------------------

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