NOVELA. Arte rupestre en Gipuzkoa.
CAPÍTULO UNO En el presente coloquio intervienen cuatro personas, a saber, el profesor titular Agustín Beltrán, el profesor ayudante Felipe Albistur, el investigador Enrique Echeverría y el narrador. Según el profesor Agustín Beltrán, prehistoriador de la Universidad Complutense de Madrid: - En algunos Territorios hermanos de Gipuzkoa, como Bizkaia, Navarra o Zuberoa, se conocían desde hacía años célebres cavernas con arte paleolítico. Gipuzkoa no contaba aun con ninguna manifestación de arte rupestre a comienzos de los años 60. Por eso el 28 de octubre de 1962 constituye una fecha importante para la investigación de la Prehistoria gipuzkoana. Ese día tres estudiantes donostiarras, F. Aranzadi, J. Migliaccio y J.C. Vicuña, miembros de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, descubrían las primeras figuras de arte rupestre del Territorio en la cueva de Altxerri (Aia), a tiro de piedra del casco urbano de Orio. Gipuzkoa se sumaba así a los Territorios de Euskal-Herria que poseían este Patrimonio singular. Las Cuevas de Altxerri se encuentran dentro del complejo de cuevas prehistóricas del Golfo de Bizcaia, junto con las de Ekain, Santimamiñe e Isturitz, y están situadas al pie de la ladera oriental del monte Beobategaña. En julio de 2008, el Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO reunido en Quebec declaró Patrimonio de la Humanidad las cuevas de Altxerri (Aia), Santimamiñe (Kortezubi) y Ekain (Deba-Zestoa).Tanto la entrada actual a la cueva como la natural se abren en un tajo casi vertical de la roca. La cueva está abierta en calizas, bien estratificadas. Destaca, asimismo, el importante conjunto de pinturas del Magdaleniense reciente (entre 14.500 y 11.700 años antes del presente) hallado en la gruta, incluyendo 68 bisontes, 7 renos, 6 cabras, 5 caballos, 4 peces, un ciervo, un oso y una serpiente, entre otros animales. Altxerri -en la gruta superior, conocida como Altxerri B- atesora una de las pinturas más grandes del artepaleolítico: un descomunal bisonte de ocre rojo, de 4 metros de largo y 2 de alto. Pero ¡vayamos despacio! El conjunto rupestre responde al modelo de los denominados “santuarios profundos” y se desarrolla a partir de unos 100 m. de la entrada en el eje o galería principal, con dos divertículos axiales. Comprende unas 140 representaciones entre figuras de animales y signos, la mayor parte grabadas. Las figuras están ordenadas en paleles y en su parte final en frisos aprovechando las superficies alargadas de los estratos de caliza que forman las paredes. Por lo que se refiere a los grabados, ofrecen gran complejidad y variedad, documentándose técnicas distintas y estilos diferentes: desde el grabado de línea de contorno con algunos mínimos detalles anatómicos hasta el que compone la figura mediante complicados rayados que eliminan toda referencia de contorno y los detalles anatómicos específicos. La segunda técnica constituye la aportación más característica de este conjunto rupestre. En cuanto a la pintura, en la mayor parte de los casos aparece ligada al grabado. Se trata de contornos en línea monócromos y en algunos casos tintas planas para el interior.Dentro el bisonte anunciado, dentro de éste se esconden otras dos figuras, un felino y un oso.Altxerri es uno de los grandes conjuntos de grabados del Cantábrico. Posee alrededor de ciento veinte grabados, de los cuales noventa y dos son de animales. Siete años más tarde, el 8 de junio de 1969, esta vez dos jóvenes azpeitianos, A. Albizuri y R. Rezabal, del Grupo cultural Antxieta de esa localidad, que venían realizando prospecciones arqueológicas en la zona, bajo el asesoramiento de la Sociedad de Ciencias Arazandi, descubrían el magnífico conjunto de pinturas rupestres de Ekain (Deba), muy cerca del casco urbano de Zestoa. La cueva se encuentra en Zestoa, cerca de Deba, en el valle de Sastarrain. Las pinturas pertenecen al periodo Magdaleniense, con una antigüedad de 14.000-13.000 años. Se han identificado alrededor de 70 figuras animales, 64 de ellas pintadas y 6 grabadas, además de algunos signos. Predominan los caballos como veremos, pero también se encuentran bisontes, ciervos y cabras. Las pinturas rupestres de la Cueva de Ekain, ubicada en Deba (Guipúzcoa), son un conjunto excepcional de arte parietal franco-cantábrico, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. Destacan por su excelente estado de conservación y por la representación de caballos, considerados uno de los conjuntos ecuestres más bellos del arte paleolítico. Es conocida por sus pinturas rupestres magdalenienses de hace 14.000-13.000 años, y hay que subrayar su excepcional estado de conservación. El Homo sapiens llegó a Ekain en las primeras etapas del Paleolítico Superior, aunque en un principio esa presencia fuera modesta y esporádica. Anteriormente, Ekain era refugio de osos cavernarios.Los grupos cazadores-recolectores del Paleolítico Superior encontraron en los alrededores de Ekain un espacio ideal para cazar especies como ciervo y cabra montesa. Ahora el Patrimonio artístico paleolítico de Gipuzkoa mostraba un gran esplendor y estas cuevas pasaban a los anales de los grandes conjuntos parietales de Europa Occidental. CAPíTULO DOS Pero tal y como señala el investigador Enrique Echeverría de la U.P.V.: - Altxerri y Ekain son dos cuevas distintas por muchos motivos. El soporte rocoso es muy diferente, frágil en Altxerri y compacto en Ekain. En Altxerri domina el grabado y en Ekain la pintura. En Altxerri dominan los bisontes y en Ekain los caballos. En Altxerri hay múltiples superposiciones de figuras y en Ekain se respetan unas a otras. En Ekain las figuras se reducen a media docena de especies y en Altxerri hay más de una docena. Algunas figuras de Altxerri muestran un carácter expresionista, cosa desconocida en Ekain. Altxerri parece ser algo posterior a Ekain. Le quita la palabra de la boca el profesor Beltrán, quien apostilla que: - Es menester llegar al Paleolítico superior, época que comienza hace unos 40.000 años y llega hasta hace unos 10.000, para dar un salto en nuestro conocimiento acerca de la cultura espiritual de esa fase de la humanidad. Es durante él, en efecto, cuando se da una de las manifestaciones cumbres de toda la Prehistoria, que más ha admirado a sabios y profanos: el arte. Los primeros prehistoriadores no creían tan siquiera que aquellas magníficas pinturas que en 1878 se descubrieron en Altamira fueran auténticas. Algunos de ellos consideraron un impostor a quien decía haberlas descubierto. Tuvieron que pasar casi 20 años para que los grandes prehistoriadores de la época admitieran que era realmente el ser humano del Paleolítico Superior, el hombre de Cromagnon, el autor de aquellas figuras. La cueva de Altamira es una cavidad natural en la roca en la que se conserva uno de los ciclos pictóricos y artísticos más importantes de la prehistoria. Forman parte del conjunto “cueva de Altamira y arte rupestre paleolítico de la cornisa cantábrica”, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Esta cueva está situada en el municipio de Santillana del Mar, en Cantabria, a unos dos kilómetros del centro urbano, en un prado del que tomó el nombre. Las pinturas y grabados de la cueva pertenecen, principalmente a los períodos Magdaleniense y Solutrense y, algunos otros, al Gravetiense y al comienzo del Auriñaciense. De esta forma se puede asegurar que la cueva fue utilizada durante varios períodos, sumando 22.000 años de ocupación, desde hace unos 36.500 hasta hace 13.000 años, cuando la entrada principal quedó sellada por un derrumbe, todos dentro del Paleolítico Superior. El estilo de gran parte de sus obras se enmarca en la denominada «escuela franco-cantábrica», caracterizada por el realismo de las figuras representadas. Contiene pinturas polícromas, grabados, pinturas negras, rojas y ocres que representan animales, figuras antropomorfas, dibujos abstractos y no figurativos. Acerca del Hombre de Cro-Magnon, Felipe Albistur, profesor ayudante, apunta lo siguiente: - Con este nombre se denomina a los antiguos pobladores que habitaban distintos territorios durante el paleolítico superior. El nombre procede del lugar del primer descubrimiento, situado en un abrigo del valle del Vézère, cerca de Les Eyzies, en Dordoña (Francia), cuyos primeros trabajos comenzaron en el año 1868. Es considerado como una de las distintas razas o tipos pertenecientes a la especie sapiens, rama que se caracteriza por una amplia variabilidad morfológica. La característica principal de este grupo racial es, ante todo, su elevada altura. Otro de los caracteres que lo determinan es un cráneo pentagonoide, con escaso abombamiento de la bóveda craneal, por lo que resulta un cráneo bajo en relación a su longitud. La cara es baja y muy ancha, al igual que las órbitas, que tienen una forma cuadrangular. La frente presenta arcos superciliares muy desarrollados. La nariz suele ser estrecha y prominente, mientras que el mentón está bastante desarrollado. Todos estos rasgos coinciden tanto con las descripciones realizadas para los restos encontrados en Dordoña como para los pertenecientes a Ekain a Boussé-Rousse, en la región de Menton, también en Francia. Algunos autores añaden al grupo de Cro-Magnon los llamados Hombres de loess, cuyos esqueletos fueron descubiertos en la antigua Checoslovaquia, y los hallazgos de la raza Grimaldi. Los Homínidos están clasificados sin ambigüedad como género Homo, dentro del cual se conservan dos especies: Homo erectus, que se corresponde con los antiguos pitecántropos (Pithecanthropus), y Homo sapiens. Algunos autores establecen una clasificación politipológica, considerando subespecies geográficas a los distintos tipos arqueológicos descubiertos, mientras que otros apuntan para explicar las variaciones morfológicas a la capacidad polimorfa de esta especie. El hombre de Grimaldi es el nombre que se daba antiguamente a dos esqueletos humanos del Paleolítico Superior descubiertos en Italia en 1901. En la actualidad se reconoce que los restos representan a dos individuos, se han datado entre 26.000 y 22.000 años atrás (es decir, entre 24.000 y 20.000 a. C.) y se clasifican como parte de la población más amplia de los primeros humanos modernos de Europa de finales del Auriñaciense a principios del Gravetiense.. Dentro del continente asiático quedó establecido el Homo erectus de Dubois, que agrupaba a los fósiles encontrados por E. Dubois en Trinil (1891). Posteriormente, fue G. H. R. Von Koenigswald quien, continuando con las investigaciones, estableció un catálogo de los Pitecantropinos según los restos encontrados en Sangiran y Modjokerto, localidades de Java. Los hallazgos fueron varios cráneos incompletos, un maxilar, una mandíbula y un fémur. Las características generales de esta especie vienen determinadas por unos cráneos poco elevados, con frente huidiza y plana, torus orbitario y occipital muy desarrollado, con una anchura máxima en la región temporal. Conservan una cresta sagital bien marcada, mientras que los temporales lo están en poca medida. El maxilar es robusto, teniendo los dientes dispuestos en "U", hecho que es considerado como un carácter simiesco, a la vez que presenta diastema entre caninos e incisivos. La mandíbula, sin embargo, presenta un carácter más humano, sobre todo porque en el interior de la sínfisis lleva un aparato genio-lingual. La dentición es de gran tamaño, aunque de características humanas. La capacidad craneal de estos ejemplares varía desde 775 a 900 centímetros cúbicos. Restos de pitecantropoideos también han sido recogidos en China. El Homo erectus de Pekín, más evolucionado que los anteriores, agrupa los restos encontrados en Chu-Kou-Tien por Pei (1929) y los encontrados por Woo en Latian (1959), conocidos respectivamente como Sinanthropus pekinensis y Sinanthropus lantianensis. En total, se conocen más de diez cráneos y mandíbulas, así como fragmentos de clavícula, dos húmeros y siete fémures. Estos ejemplares están caracterizados por un cráneo alargado, con torus orbitario prominente y occipital bien desarrollado, cuya anchura máxima está situada en la región temporal. El frontal es huidizo pero más abombado que en la especie anteriormente descrita. Las mandíbulas son robustas y cortas de tipo humano, mientras que la dentadura es de grandes dimensiones, con mezcla de caracteres humanos y simiescos. La capacidad craneal se sitúa entre 915 a 1125 centímetros cúbicos. En el continente africano, los restos atribuidos al Homo erectus que coexistió con los Australopithecus se hallaron en Arambourg y Biberson en las regiones de Ternifine y Salé (Marruecos). Reciben el nombre de Atlanthropus mauritanicus, y se le relaciona con la industria abbevilliense. En el sur de África se estableció el Homo erectus capensis, cuyos restos fueron hallados por Broom y Robinson en Swartkrans (República Sudafricana). Por ultimo, en Europa destacan los restos del Homo erectus heidelbergensis encontrados en Mauer (Alemania) CAPÍTULO TRES No obstante, como señala el profesor titular Beltrán: - Estas manifestaciones nos acercan más al espíritu de aquel hombre, aunque la investigación del arte prehistórico tropieza con incógnitas graves, entre las cuales la que más destaca es precisamente una de las que más nos interesa: ¿Por qué o para qué pintaron y gravaron aquellos hombres? ¿Qué motivaciones les movieron a efectuar estas figuras? También queremos tocar este punto en este recorrido que hacemos por el arte paleolítico gipuzkoano, en el que se encuentran manifestaciones muy importantes del mismo. Sin embargo, Enrique Echeverría no deja las generalidades afirmando que: - La PREHISTORIA (del latín prae, “antes de”, y de historia, “historia, investigación, noticia”, este último un préstamo del griego) es una ciencia basada en el estudio, con métodos arqueológicos, de las sociedades que han existido antes de la escritura. Los tiempos prehistóricos, por tanto, preceden a las denominadas épocas históricas, con una enorme diferencia temporal en favor de los primeros. Si con el nombre de Prehistoria se quiere indicar antes de la Historia, se intuye de inmediato que es un nombre aberrante. La Historia es la narración o el estudio de lo hecho por todos los hombres a partir del momento en que deben ser considerados como tales. Los investigadores que durante un siglo y medio se han ocupado en la búsqueda de los testimonios de las más antiguas etapas del devenir de la Humanidad han sido conscientes de la incongruencia de tal denominación. Por ello, se inventaron otros nombres, como Paleohistoria, Etnohistoria, Paleoetnología, etc., que tuvieron poco o ningún éxito. Hay, además, una ambivalencia en el concepto; por una parte, Prehistoria indica los tiempos anteriores a lo que comúnmente se llama Historia, pero por otra, designa la disciplina científica que los estudia. El nombre Prehistoria, con sus limitaciones, es ahora de uso corriente tanto en las lenguas neolatinas como en inglés, y tiene su traducción al alemán: Urgeschichte. - De este modo, investigar en Prehistoria es trazar las historias de la Humanidad desde sus orígenes hasta la aparición de los primeros textos escritos, momento éste en el que empieza la Protohistoria, con fronteras muy imprecisas según las áreas geográficas. En sentido estricto, se llama Prohistoria al periodo en el que no existen testimonios escritos directos producidos por las culturas estudiadas (o si existen textos y epigrafías, la escritura no ha podido ser descifrada), pero sobre el que sí se conservan textos escritos de otras culturas de la época, por lo que se estudia a partir de los datos arqueológicos y de las fuentes escritas indirectas. El término se usa de manera ambigua y descriptiva para indicar el periodo que se sitúa entre finales de Prehistoria y el inicio de la época histórica. Por otro lado, desprovista de documentos escritos, la Prehistoria se basa fundamentalmente en el método arqueológico del examen de los vestigios de la presencia humana, generalmente conseguidos en las excavaciones. Mediante el estudio de las estratigrafías, heredado de la Geología, se ha ido estableciendo una cronología base que, a su vez, ha sido perfeccionada, desde hace medio siglo, por modernos métodos de datación, entre los que destaca el uso del método del Carbono Catorce (C14). La sucesión de estratos mediante la cual puede atestiguarse la existencia de una secuencia cultural completa se llama facies arqueológica. El Carbono Catorce (C14) es un isótopo radiactivo del carbono natural, cuyo período de desintegración es conocido, y que se encuentra en toda materia orgánica. Desde el momento en que ésta deja de vivir, el C14 comienza a desintegrarse, pudiéndose, por lo tanto, medir el tiempo que hace de la muerte del material que se estudia. Las muestras tomadas para efectuar dichas mediciones deben serlo con exquisito cuidado con objeto de impedir cualquier contaminación, aun superficial, con materia orgánica viva (polen, excrementos, etc.). CAPÍTULO CUATRO Felipe Albistur hace sus aportaciones al tema que se traen sus colegas entre manos: - En dicha escala de tiempo se insertan los diversos climas, con su fauna y vegetación (como la Paleontología animal y su analítica o la Paleobotánica, que afina sus métodos en la Palinología), los diversos tipos humanos (Paleoantropología) y las sucesivas industrias que los hombres produjeron (Paleolítico, Mesolítico, Neolítico...), con sus respectivas evidencias: objetos de piedra y hueso, manifestaciones artísticas, cerámicas, primeras utilizaciones del metal... en los más variados aspectos. En la actualidad, los prehistoriadores se esfuerzan en estudiar y determinar la vida socio-económica de los diferentes grupos humanos: estructuracion del espacio y organización de los hábitats, explotación del medio natural y configuración de los territorios o técnicas de explotación de las materias primas, intentando definir las culturas o civilizaciones que les diferencian en el tiempo y en el espacio. - Hasta 1851 no apareció el nombre de Prehistoria, que fue utilizado por primera vez por Daniel Wilson en su libro The Archaeology and Prehistoric Annals of Scotland, aunque quien realmente lo impuso fue Sir John Lubbock (1834 1913) en su gran obra Prehistoric Times, aparecida en 1865. La denominación, aún con su contradicción interna, quedó consagrada y se propagó gracias a las numerosas ediciones y traducciones de aquel bello libro. También se debe a Lubbock la distinción entre Paleolítico y Neolítico. Toma la palabra Agustín Beltrán, quien nos dice que: - Aquella fecha de 1865 marcó un cambio de conyuntura, motivado también por la entrada en escena de una nueva y más amplia generación de investigadores que llenaron toda la segunda mitad del siglo XIX. El más destacado de todos ellos fue Edouard Lartet (1801-1871), que pasó de la Paleontología a la Prehistoria. En 1860 presentó, en el marco de la Academia de Ciencias de París, una comunicación titulada Sur l´ ancienneté géologique de l´espèce humaine dans l` Europe occidentale. Al año siguiente, Lartet propuso una clasificación de los tiempos paleolíticos basada en los restos de los mamíferos más característicos de cada etapa. Junto al inglés Henry Christy (1810-1865), en el libro Reliquiae Aquitanicae (publicado en varias entregas entre 1865 y 1875), dio a conocer muchos yacimientos paleolíticos del valle del río Vézere que, en algunos casos, incluían piezas de Arte Mueble. El arte mueble se define como un arte cuyo soporte es portátil, reuniendo tanto esculturas y modelajes en arcilla como armas y útiles en materias animales duras (arpones, puntas de azagaya, propulsor, espátulas, alisador, varillas semicilíndricas, bastones perforados), plaquetas en piedra, guijarros y osamenta. - Notable también, en el campo de la Prehistoria, fue la aportación de Edouard Piette (1827-1906), que excavó en yacimientos pirenaicos (Lorthet, Arudy, Mas d´Azil, entre otros) y de Las Landas (Brassempouy), llegando a reunir una gran colección que legó al Musee des Antiquités Nationales. Sus aportaciones al conocimiento del Arte Mueble y sus intentos de clasificación quedaron reflejados en su magnífica obra póstuma: L´Art pendant l´Age du Renne (1907). En los intentos para fijar un marco cronológico y cultural al Paleolítico destaca la figura de Gabriel de Mortillet (1821-1898). En 1872 estableció para el Paleolítico las siguientes etapas: Chelense, Achelense, Musteriense, Solutrense, Magdaleniense y Touraniense. Todos ellos eran nombres epónimos de yacimientos a los que sólo le faltaba el Auriñaciense, entre el Musteriense y el Solutrense. Por lo que respecta al Touraniense, poco definido, fue sustituido más adelante por el Aziliense. Para el Neolítico estableció dos períodos, el Tardenoisiense y el Robenhausiense, el primero de los cuales se ha mantenido mientras que el segundo ha caído en desuso. Hay que decir que, en sus líneas esenciales, el sistema de Mortillet viene manteniéndose desde hace más de un siglo. Su libro Le Préhistorique, antiquité de l´homme (1883) tuvo una gran influencia y difusión, siendo reeditado varias veces. Anteriormente había fundado la primera revista de la especialidad: Materiaux pour l´histoire primitive et philosophique de l´homme (1864). Yo mismo hago mi puesta en valor: - Estos tres investigadores, a los que cabría añadir otros contemporáneos, representan la época de la elaboración de un conocimiento científico de la ciencia de la Prehistoria realmente notable. A aquella generación de pioneros le sucedió otra de investigadores más exigentes, lo que hizo avanzar los datos de la Prehistoria y su interpretación a pasos de gigante. Para limitarnos a Europa occidental, hay que señalar algunos personajes egregios. Entre ellos destaca Emile Cartailhac (1845-1921), autor de una amplia y valiosa bibliografía. En 1869 compró a Mortillet su revista, cambiando su título por Materiaux pour l´histoire naturelle et primitive de l´homme y publicando sus fascículos hasta 1890 (año en que se fusionó en una nueva revista, L'Anthropologie, que aún existe). Cartailhac promocionó, desde 1867, los primeros congresos internacionales de Prehistoria. Buen conocedor de la Península Ibérica, escribió Les ages préhistoriques de l´Espagne et du Portugal (1886) y Monuments mégalithiques des Iles Baléares (1892). Erró al considerar como un fraude las pinturas de Altamira que había encontrado Marcelino Sanz de Sautuola en 1879, actitud que años más tarde rectificó noblemente, contribuyendo a la reivindicación y estudio de la cueva cantábrica. Hay que señalar a algunos de sus contemporáneos, como los franceses Marcellin Boule (1861-1942), Louis Capitan (1854-1929), Conde H. Bégouen (1863-1956), V. Commont (1866-1918), el español Juan Vilanova y Piera (1821-1893) y el hispano-belga Louis Siret (1860-1934). La cueva de Altamira es una cueva con pinturas rupestres próxima a Santillana del Mar (Cantabria), descubbierta en 1879. Las 150 pinturas de la cueva pertenecen al paleolítico superior y se encuentran en un techo a 1,20-2 m de altura. Se trata de figuras polícromas de animales (bisontes en especial) y cazadores, y aprovechan los resaltes de la roca para crear una sensación de relieve. CAPÍTULO CINCO Felipe Albistur, que no está en las antípodas, nos advierte que: Cazadores-recolectores es un concepto que designa las sociedades de economía predadora, que obtienen sus recursos de la caza de animales salvajes, de la recolección de plantas silvestres y ocasionalmente de la pesca. Es un concepto fundamental en la definición del Paleolítico cuando toda la población mundial era cazadora-recolectora. Eran grupos de unos 30 ó 50 individuos, nómadas o seminómadas, que habitaban en cuevas, abrigos o cabañas precarias al aire libre, y que explotaban los recursos naturales de territorios amplios. Según la teoría del evolucionismo cultural contemporáneo, la forma de sociedad de los cazadores-recolectores corresponde al primer estadio de desarrollo sociocultural, el de las sociedades de bandas. Su organización social básica es la banda patrilineal (filiación por línea paterna). En estas sociedades el parentesco no está jerarquizado, y tiene más importancia la residencia que la descencia, por lo que la patrilocalidad refuerza la cohesión del grupo y la exogamia amplía la red de relaciones de parentesco. - Fruto del ambiente científico de este grupo fue el surgimiento de un investigador irrepetible: el abate Henri Breuil (1877-1961). Su primer gran logro fue la reclasificación de las industrias del Paleolítico Superior (lo que se llamó batalla del Auriñaciense) y del Paleolítico Inferior (nueva definición del Chelense, que pasó a denominarse Abbevilliense), y la individualización de las industrias de Lascas, Levalloisiense y Tayaciense. Autentificó la existencia de un Arte Parietal en la cueva de La Mouthe (Dordoña) y, junto a E. Cartailhac, realizó en 1902 un trascedental viaje de estudio a Altamira (Santillana del Mar, Cantabria), cuyo arte había encontrado en 1879 Marcelino Sanz de Sautuola (1831-1888), dándolo a conocer en un folleto que dió lugar a polémicas (1880). Cartailhac y Breuil publicaron en 1906 la primera gran monografía sobre la cueva cantábrica, La caverne d' Altamira á Santillane, près Santander (Espagne), que era el libro más voluminoso publicado hasta entonces sobre un tema de Prehistoria. Como nos cuenta Agustín Beltrán: - Casi al mismo tiempo, Breuil, junto a D. Peyrony y L. Capitan, descubrió y estudió las cuevas de Font de Gaume y de Les Combarelles (Dordoña), en 1901 y 1902, respectivamente; también estuvo asociado al descubrimiento e investigación de las cuevas pirenaicas de Tuc d´Audoubert (1912) y de Trois Freres (Ariege, 1916). El hecho conocido de la existencia del Arte Mueble cobró una nueva dimensión con los trabajos de Breuil, al quedar totalmente demostrado que el hombre del Paleolítico Superior había elegido el interior de las cavernas para representar un Arte Rupestre (o Parietal), de una gran complejidad y con un bestiario de un extremo realismo. El hallazgo de la cueva de Lascaux (Montignac, Dordoña) en 1940 fue, en este aspecto, el punto culminante de la extraordinaria carrera científica del abate Breuil. Efectuó largas estancias y viajes por España, estudiando especialmente su arte rupestre postpaleolítico. La mayoría de sus trabajos pudieron realizarse gracias al Institut de Paléontologie Humaine, fundado en París (1910) por el príncipe Alberto I de Mónaco (que sufragó las grandes excavaciones de la cueva de El Castillo, localizada en la villa cántabra de Puente Viesgo). En arte rupestre, “signo” es cualquier grafismo al que se atribuye una intención simbólica. Se denominan, también, tectiformes e ideomorfos. Sus formas son muy variadas, y sus usos y significados debieron ser múltiples, sin que haya, hasta el momento, ninguna interpretación particular acerca de ellos, salvo que formaban seguramente una especie de lenguaje referido al mundo de lo mágico-religioso propio del hombre en el Paleolótico Superior. Breuil estudió numerosos yacimientos paleolíticos no sólo en Europa sino también en China, donde contribuyó al descubrimiento del hombre de Chu Ku Tien (el Sinanthropus pekinensis), y en África del Sur, donde se dedicó especialmente al estudio de su arte prehistórico. Sus más de 800 escritos acreditan su enorme papel en los avances de la Prehistoria durante toda la primera mitad del siglo XX. Muchos de ellos fueron publicados en la revista L´ Anthropologie, que, como el Institut de Paléontologie Humaine, dirigió durante muchos años M. Boule y cuyo redactor principal fue en aquel tiempo Raymond Vaufrey (1890-1967). Entre sus muchos colaboradores hay que citar a los españoles J. Cabré y F. de Motos o a los ingleses Miles Burkitt y W. Verner. El más famoso de todos sus discípulos fue el alemán Hugo Obermaier (1877-1946), que trabajó con Breuil en diversos lugares de España y fue catedrático de la Universidad de Madrid, además de ser autor, entre muchos trabajos, de un libro de amplia difusión: El hombre fósil (1915 y 1925), traducido al inglés y al alemán. Breuil y Obermaier escribieron en castellano la segunda gran monografía de Altamira (1935). Obermaier tuvo un discípulo que trabajó con él en España: el alsaciano Paul Wernert (1889 1972). Para este período hay que citar, en España y entre otros, a Hermilio Alcalde del Río (1366 1947), autor del descubrimiento de numerosas cuevas en la región cantábrica como la de El Castillo, en Puente Viesgo (1903); Juan Cabré Aguilo, descubridor del "arte levantino" en Cretas (Teruel), el mismo año 1903; Eduardo Hernández-Pacheco (1872-1965), geólogo y prehistoriador; Pedro Bosch Gimpera (1891-1974), con un importante magisterio primero en España y después en México. El arte levantino neolítico se refiere a un estilo de pintura rupestre caracterizado por escenas naturalistas de caza, recolección, danza y guerra, que se desarrolló en la fachada oriental de la península ibérica durante el Neolítico y el Epipaleolítico tardío. Aunque su origen exacto es debatido, se considera que se desarrolló en paralelo con la introducción de la agricultura y la ganadería. Las pinturas, que a menudo representan figuras humanas y animales, ofrecen valiosa información sobre la vida cotidiana y las costumbres de las poblaciones que las crearon. Por otra parte, algo más jóvenes e igualmente destacados fueron sus discípulos Luis Pericot García (1899-1978), con su excavación novedosa de la cueva de El Parpalló (Gandía, Valencia) en los años 1929-1931, y Alberto del Castillo Yurrita (1899-1976), que estudió la cultura del vaso campaniforme. La cerámica campaniforme debe su denominación a la forma acampanada de algunos de sus vasos, siendo lo más característico su profusa decoración puntillada, realzada mediante un relleno de pasta blanca. Es un tipo cerámico que se difunde rápidamente por toda Europa occidental a finales de la Edad del Cobre. El fenómeno de la cultura del vaso campaniforme es un estadio cultural que se extiende desde las etapas neolíticas, asociado al inicio de la metalurgia, hasta la Edad del Hierro. Pese a su dispersión geográfica, su homogeneidad radica en la utilización de unas cerámicas con la forma de una campana invertida. - Se conoce con el nombre de cultura del vaso campaniforme la cultura arqueológica prehistórica asociada al Calcolítico y al período inicial de la Edad del Bronce en Europa Occidental. Su cronología e interpretación son controvertidas, habiendo generado al respecto abundante literatura. Gracias a la revisión sistemática de los datos proporcionados por el radiocarbono en vasos campaniformes de toda Europa, se ha podido establecer que los más antiguos serían los encontrados en el área del bajo Tajo (Portugal), con una cronología que iría del 2900 al 2500 a. C. Según otros autores, su aparición se situaría, en cambio, sobre el 2400 a. C., desapareciendo hacia el 1800 a. C. CAPÍTULO SEIS Advierte Enrique Echeverría que: - Si en sus primeras etapas la Prehistoria fue una ciencia esencialmente francesa y con sus objetivos puestos en la Europa occidental y el mundo mediterráneo, desde finales del siglo XIX y en la primera mitad del XX se hizo universal. Durante el presente siglo se han multiplicado los descubrimientos en los más diversos territorios y países, en particular al hacerse más comunes los estudios de lo que algunos denominan incorrectamente Prehistoria exótica. Muchos pueblos sin historia escrita han encontrado en la arqueología prehistórica sus más profundas raíces. Además, la enseñanza de la Prehistoria se ha instaurado en las universidades de todo el mundo. Ténganse en cuenta los referentes que necesitan ciertos países de reciente creación que sólo poseen una parcial historia escrita desde los siglos XVIII y XIX. Cualquier país, cualquier pueblo, necesita estar en posesión de un pasado sobre el que construir su identidad mediante hechos y evidencias que, en ocasiones, se convierten en imaginarios colectivos e, incluso, puedeh llegar a convertirse en mitos mediante una operación fáustica. Esto es fácil para los países que poseen un pasado escrito. En los que no lo tienen, ocupan aquel lugar la Prehistoria, la Arqueología de tiempos más recientes y la Etnología. Los resultados pueden llegar a causar la incomodidad y la confusión de quienes gobiernan territorios delimitados por las modernas colonizaciones, como es el caso de muchas naciones que han accedido a la independencia en el siglo actual. - El ya citado hallazgo de las pinturas de Altamira, por su belleza y muy esmerada elaboración, sumió en la duda a muchos investigadores. Demostrada la autenticidad, y gracias a nuevos descubrimientos, pronto se contó con unas pinacotecas troglodíticas con centenares de obras de arte que utilizaban siempre el soporte de la roca. La pintura rupestre usaba colorantes minerales y carbones vegetales, con una sabia utilización de las técnicas pictóricas: las llamadas policromías; Altamira y Lascaux, por ejemplo, son en realidad diferentes gradaciones de dos colores. Presentes tanto en el Arte Parietal como en el Mueble, los grabados van de las figuras de simple línea incisa a los relieves. Mientras que el Arte Parietal es propio de la Europa occidental (Francia, Península Ibérica y, en menor medida, Italia), el Arte Mueble se extiende desde la misma hasta Siberia. En él destacan las Venus, figuritas femeninas con caracteres hipertrofiados (senos, vientre, nalgas) y casi supresión de la cabeza y las extremidades. Estas estatuillas no llegaron a pasar los Pirineos, pero se conocen más de un centenar (Brassempouy, Sireuil, Willendorf, Peterefels, Gonnesdorf, Savignano, Kostienki, Gagarino, etc.). Ahora se sabe que el arte rupestre existió tambien al aire libre, aunque de él solo se han conservado los grabados (Domingo García, en Segovia; Foz de Coa, en Portugal; etc.). Según Agustín Beltrán: - Desde los comienzos de su descubrimiento ha habido intentos de sistematización de este arte del Paleolítico Superior. Abandonado el sistema cronológico-evolutivo que para él estableció el abate Henri Breuil, actualmente se utiliza el minuciosamente elaborado por André Leroi Gourhan (1911-1986). Tras una fase no figurativa (incisiones con un cierto ritmo sobre objetos muebles), siguen cuatro Estilos que se encadenan en el tiempo. El estilo I reune las obras más primitivas; el estilo II representa una evolución hacia la figura sintética; en el estilo III, el artista sigue con mayor fidelidad las proporciones de la realidad visual; y el estilo IV es la imposición total del realismo, tanto en las proporciones como en el movimiento. La presencia de signos en todos ellos demuestra que en estas obras de arte se refleja un lenguaje simbólico y codificado, incluido el bestiario que es su temática principal (entre los más antiguos símbolos estarían las manos). Leroi Gourhan veía, además, que los santuarios, es decir, las cavernas, estaban organizados respecto a las representaciones, y que éstas encerraban una concepción dual en la que interpretaban dos principios: uno masculino y otro femenino. - Cuando, hacia el 9000 a.C., se produjeron los cambios climáticos que dieron paso al Holoceno (esto es, las condiciones climáticas actuales), el arte desapareció y sus autores emigraron o cambiaron sus métodos de vida, obligados por el nuevo paisaje ecológico. Cortando el tema, Enrique Echeverría se mete con otras cuestiones: - En otro sentido, el PALEOLÍTICO es una etapa de la Prehistoria caracterizada por el uso de útiles de piedra. Durante esta larga etapa, la más extensa de la historia de la Humanidad, el hombre practicó una economía depredadora basada en la recolección de los frutos y en la caza de animales salvajes. Este período, incluido en la Era Cuaternaria o Pleistoceno, tuvo su origen aproximadamente hace unos dos millones de años y, considerando los efectos climáticos y la situación cultural de los hombres, debió de terminar hace unos diez mil años. - El Paleolítico o Edad de la Piedra antigua, es el periodo más largo de la historia humana ya que ocupa el 99,7 % del desarrollo de nuestra especie. Cronológicamente corresponde al estudio de las culturas que hubo en el planeta desde la aparición del género Homo, hace tal vez unos 2,5 millones de años, hasta el inicio del Holoceno, hacia el 10.000 (abreviatura del inglés Before Present 'antes del presente'). Tradicionalmente este periodo se identifica con la larga etapa depredadora del hombre, aquella parte de su pasado en la que vivió de la explotación de los recursos naturales, sin llegar a producir alimentos mediante la domesticación de animales y plantas. En tan dilatado tiempo nuestra especie alcanzó sus rasgos físicos actuales, colonizó casi todo el planeta y desarrolló sus capacidades intelectuales, tal y como las conocemos hoy en día. El hombre paleolítico no sólo fabricó instrumentos más o menos sofisticados, sino que también dominó el fuego, inventó la navegación, construyó las primeras viviendas, practicó ritos religiosos, creó algunas de las obras maestras del arte universal y desarrolló el lenguaje hablado. En definitiva, todas las constantes de la humanidad aparecieron durante el Paleolítico mediante un lento proceso evolutivo, cuyas circunstancias sólo pueden ser descubiertas y explicadas tras sofisticadas investigaciones en las que es preciso recurrir a todos los recursos de la ciencia contemporánea. Si se tienen en cuenta las profundas transformaciones por las que han pasado las sociedades humanas en esta larga etapa, no es exagerado considerar que se trata, sin duda, de la fase más crucial de nuestra historia y que en ella hay que buscar las explicaciones últimas sobre lo que somos como especie. CAPÍTULO SIETE El narrador advierte que: - Desgraciadamente, debido a la característica parquedad de restos que se poseen para la reconstrucción de las sociedades del Paleolítico, el rasgo que puede ser mejor controlado acerca de ellas es sin duda la evolución tecnológica. No es de extrañar, por tanto, que los instrumentos recuperados en las excavaciones arqueológicas sean la base de las sistematizaciones que se han ensayado para esta etapa. En la actualidad este criterio arqueográfico se ha visto complementado con consideraciones cronológicas y antropológicas para elaborar el esquema tripartito más aceptado en el Viejo Mundo: • Paleolítico Inferior: Corresponde en general a las primeras manifestaciones culturales. Es la etapa más larga del Paleolítico, y de la evolución humana por tanto, ya que dura en África desde finales del Plioceno hasta el Pleistoceno Medio avanzado. A nivel antropológico se caracteriza por la convivencia de diferentes tipos de homínidos, aunque termina con la supervivencia exclusiva de los primeros Homo sapiens, generalmente de tipo arcaico, y de sus equivalentes europeos (los neandertales). En Europa su separación respecto a la etapa siguiente no está clara, puesto que los criterios evolutivos que se utilizaban hasta hace pocos años para su diferenciación (aparición de la técnica Levallois, útiles líticos de morfología estandarizada...) están hoy en día en revisión. Levalloisiense (de Levallois, Francia) es el nombre de una técnica de talla de la Edad de piedra, consistente en trabajar los núcleos de manera que, en cierto modo, se prefigure en ellos la forma que quiere obtenerse para la lasca que se va a desprender y cuya forma, naturalmente adaptada siguiendo esta técnica, es de punta. Si la superficie del núcleo ha sido bien preparada y el golpe se da con corrección, puede predecirse con bastante exactitud cuál es la forma que la lasca va adoptar. Aunque se descubrió posiblemente en el Paleolítico Inferior, forma el substrato más fuerte y potente del Paleolítico Medio. • Paleolítico Medio: Es la fase en la que se desarrollan las primeras tradiciones culturales sincrónicas, normalmente detectadas en base a diferentes complejos industriales compuestos por los primeros instrumentos sistemáticos y por técnicas especiales de manufactura que implican estrategias mentales bien definidas. En Europa occidental se considera actualmente que ocupa desde finales del Pleistoceno Medio hasta la mitad de la última glaciación (250.000-35.000 B.P.), aunque, como ya se ha dicho, la aparición de dichos caracteres en esa cronología tiende a considerarse como algo convencional. Durante el Paleolítico Medio coexisten diferentes tipos de Homo, pero a nivel europeo solo parece existir el tipo neandertal o sus inmediatos antecesores (Homo heidelbergensis). En esta etapa se manifiestan las primeras inquietudes religiosas bajo la forma de prácticas funerarias. Las características generales para los Neandertales son las siguientes: cráneo relativamente bajo, con un volumen entre 1.000 y 1.625 centímetros cúbicos, con los arcos superciliares salientes, dentro de los cuales la masa encefálica tenía un volumen mayor que el hombre actual, hecho que refleja un mayor desarrollo muscular y no una mayor capacidad intelectual. Su frente era hundida y la nariz y los dientes estaban desplazados hacia delante con respecto a la bóveda craneana. En dicha dentición, se observa un espacio entre el último molar y el borde de la rama ascendente de la mandíbula. El hombre de Neandertal tenía la misma capacidad de posiciones y movimientos que el hombre actual, así como la misma agilidad manual; la única peculiaridad que los separa son las extremidades, mucho más robustas en los neandertales, además de una diferencia morfológica importante: el arqueamiento de muslos y brazos. Estos datos se han establecido gracias al estudio de los fósiles que mejor se han conservados hasta su descubrimiento, como es el caso de los restos de Saccopastore I-II (Roma), Ehringsdorf y Taubach (Alemania), Ganovce (antigua Checoslovaquia) y La Chaise y Bourgeois Delaunay (Francia). • PALEOLÍTICO SUPERIOR: Se corresponde con el desarrollo de las últimas sociedades del Pleistoceno (aproximadamente 35.000-10.000 BP), todas ellas compuestas ya por hombres anatómicamente modernos, salvo en sus primeros momentos. Aunque la variabilidad cultural de estos grupos es enorme, todos suelen compartir un buen número de rasgos comunes: creencias religiosas elaboradas, manifestaciones artísticas de todo tipo, adornos personales, instrumentos líticos y óseos altamente especializados, proliferación de herramientas compuestas y nuevas técnicas de manufactura cada vez más efectivas, así como una tendencia acelerada a especializarse en la explotación intensiva de los recursos de todo tipo de entornos geográficos. No hay que olvidar que es durante esta fase cuando el hombre colonizó América y Oceanía. Lo cierto, según Felipe Albistur, es que: - Cada una de las etapas en las que se subdivide el Paleolítico está compuesta por un número variable de industrias o complejos tecnotipológicos, que son las verdaderas unidades sobre las que se efectúan las reconstrucciones paletnográficas o sobre cuyo significado cultural se investiga y discute. A nivel conceptual, las industrias pueden considerarse asociaciones recurrentes de instrumentos que tienen un significado espacial y cronológico lo suficientemente definido como para poder identificarlos a nivel empírico. Esta combinación de un esquema tripartito convencional (marco cronológico revisable a medio plazo) y una dinámica industrial (unidades de estudio), forman la base disciplinar de la periodización del Paleolítico. CAPÍTULO OCHO Agustín Beltrán nos hace una sutil advertencia: - MESOLÍTICO es un término introducido por H. Westtropp en 1865, poco después de que fueran acuñados los de Paleolítico y Neolítico, para designar una fase intermedia entre esos dos períodos. Su uso se consolidó a principios del siglo XX, cuando se descubrieron las primeras culturas de cazadores-recolectores de la época postglacial. Desde los años treinta, la acuñación del término EPIPALEOLÍTICO definió el contenido de ambos conceptos. Ambos se aplican al período comprendido entre el Paleolítico Superior y el Neolítico, pero Mesolítico se adscribe a los grupos humanos que dan los primeros pasos hacia la producción de alimentos, en tanto que Epipaleolítico se refiere a los grupos humanos que continúan con la actividad cazadora-recolectora de finales del Paleolítico Superior. Debido a que para fijar los límites inferiores del Neolítico es preciso contar con restos de especies ya modificadas biológicamente por la domesticación, los procesos de domesticación propiamente dichos quedan incluidos en el Mesolítico. No obstante, hay que tener en cuenta que no todas las tradiciones investigadoras hacen esa distinción rigurosa entre Mesolítico y Epipaleolítico, por lo que culturas epipaleolíticas en sentido estricto son a veces denominadas mesolíticas; utilizado así, Mesolítico designa simplemente el período. HOMBRE DE LASCAVERNAS es un término no científico que se utiliza, en ámbitos y contextos no especializados, para designar a los hombres que, en época prehistórica, habitaban en las cuevas y cavernas que sirvieron de morada de la especie humana antes de que ésta desarrollase técnicas y conocimientos de construcción de otros tipos de vivienda. El nombre de hombres de las cavernas (o de cliff-dwellers en el mundo anglosajón) designa preferentemente a las poblaciones del Paleolítico y del Neolítico que, tras desarrollar las primeras técnicas agrícolas, pudieron sedentarizarse y establecer residencias permanentes en cuevas o cavernas acondicionadas para ser habitadas por pequeños grupos familiares o por comunidades no extensas, y para que les sirviesen de refugio frente a las inclemencias del tiempo y la amenaza de los animales salvajes. Por lo general, los hombres de las cavernas tenían sus cultivos en las cercanías de las cuevas que les servían de refugio. Se sabe que, en ocasiones, pudieron habitar en complejos de cuevas muy amplias, que les permitieron la compartimentación en espacios de usos múltiples (comunitarios, religiosos, almacenes), etc. Enrique Echeverría escribe el epílogo: - Sus restos paleontológicos se hallan atestiguados prácticamente en todo el mundo. En la actualidad, se considera que su núcleo habitado más importante, al menos a efectos de la investigación arqueohistórica, estuvo situado en el complejo kárstico de , Atapuercaen la provincia de Burgos (España).El SACE es un sistema administrativo dependiente de la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León, creado para la gestión integrada y colaboración entre centros, equipamientos, servicios y departamentos, con el objetivo de poner en valor, explotar y enriquecer los recursos culturales y científicos asociados a los yacimientos arqueo-paleontológicos de la sierra de Atapuerca. Los yacimientos de la sierra de Atapuerca son un enclave excepcional para el estudio de la evolución humana, tal y como reconocieron la UNESCO, con la declaración de Patrimonio de la Humanidad el 30 de noviembre del año 2000, y en 2007, la Junta de Castilla y León con la denominación de Espacio Cultural. Además, en sus inmediaciones trascurre el Camino de Santiago, la ruta de peregrinación más importante de Europa, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1993. ‘Solidaridad y Cooperación en la Prehistoria' es un vídeo llevado a cabo por la Fundación “la Caixa” y la Fundación Atapuerca. Trata conceptos como la generosidad, el respeto, la inclusión, la aceptación de lo diferente, la importancia de vivir en una sociedad cohesionada o el respeto por nuestro medio ambiente. Estos principios, que ya existían en la Prehistoria, son fundamentales para caminar hacia una “Evolución responsable y un progreso consciente”. Atapuerca es el conjunto de yacimientos arqueológicos y paleontológicos del Pleistoceno situados en la sierra española del mismo nombre, en el término municipal de Ibeas de Juarros, a 16 km. al este de la ciudad de Burgos. En el nivel TD6 del yacimiento Gran Dolina se han descubierto los restos humanos más antiguos de Europa, datados en 800.000 años antes del presente (final del Pleistoceno inferior). Estos restos fueron descritos en 1994 como una nueva especie por el Equipo Investigador de la Sierra de Atapuerca, a la cual se le dio el nombre de Homo antecessor y documentan la práctica de canibalismo más antigua que se conoce. Por otra parte, el yacimiento de la Sima de los Huesos, de 300.000 años de antigüedad, ha proporcionado la muestra más amplia y completa de fósiles humanos anteriores al Pleistoceno superior. Los restos de la Sima de los Huesos corresponden a una población de la especie europea del Pleistoceno medio Homo heidelbergensis, antecesora directa de los neandertales (Homo neanderthalensis). La Sierra de Atapuerca es una pequeña elevación de calizas del Terciario superior cuya cota máxima no supera los 1100 m. Durante el Mioceno se desarrolló en ella un sistema kárstico que ha estado recibiendo aportes del exterior desde el último tercio del Pleistoceno inferior. Esto ha hecho posible que en los diferentes rellenos de las cavidades de la Sierra de Atapuerca haya ido quedando registrada la historia del último millón y medio de años. - Con el nombre de Homo Sapiens Neandethalensis se denomina una de las razas más importantes del árbol de la paleontología humana y de la cual se tienen numerosos ejemplares arqueológicos repartidos por todo el Viejo Mundo. El nombre lo recibe de un esqueleto encontrado en el valle de Neander, cerca de Düsseldorf (Alemania, 1856), aunque, en realidad, el primer resto de esta especie, concretamente un cráneo, se halló en Gibraltar (1848), al que rápidamente se le unieron otros hallazgos de múltiples regiones distintas. La serie se inició durante el pleistoceno medio, en el interglaciar Riss-Würm, denominado Eem, alcanzando su máxima expansión durante el Würm II. CAPÍTULO NUEVE En otro sentido, Yo (relator independiente) quiero que se vean los cambios que soporta el hombre que vive en el Neolíco. ENtonces, os digo que: NEOLÍTICO: Del griego, nuevo y piedra, fue un término introducido por J. Lubbock en 1865 en la subdivisión de la Edad de Piedra que, si bien indicaba inicialmente la aparición de la técnica del pulimento de la piedra, pronto designó la fase general de la periodización arqueológica de la Prehistoria comprendida entre el Paleolítico (o el Mesolítico, tras la introducción de esa fase intermedia) y la Edad de los Metales. Fue la etapa prehistórica en la que el hombre fabricaba los utensilios de piedra pulimentándolos. El Neolítico fue el último período de la Prehistoria durante el cual el hombre cambió substancialmente los modos de vida, hasta el extremo de que suele hablarse de una "revolución" más que de un cambio: la invención de la agricultura y de la ganadería, junto con la sedentarización fueron los aspectos más revolucionarios. Este proceso debió de comenzar hace unos 8.000 años sobre zonas del área del Próximo Oriente, en tierras de los actuales países de Israel, Líbano, Siria, Irak, Irán y Turquía, y en las desembocaduras de los ríos Nilo (Egipto) e Indo (India). La mejora climática que en general se produjo sobre el hemisferio Norte, al desaparecer los efectos de la última glaciación, fue el motor originario de esta "revolución neolítica": el cambio de la flora y de la fauna, así como la observación de los fenómenos naturales de reproducción en las especies vegetales, facilitaron el paso de una vida depredadora o destructora (caza y recolección) hasta una economía productora y de previsión, capaz de producir alimentos mediante la agricultura (cultivo de cereales: trigo, cebada, centeno) y la ganadería (domesticación de animales: cabra, oveja, cerdo, asno, caballo y buey). El descubrimiento de estas técnicas tuvo muchas e importantes consecuencias de orden social: El cultivo de la tierra, la siembra y cuidados de los cereales y la recolección exigen la presencia continua, por lo que el hombre comenzó a construir las viviendas cerca de las áreas de cultivo, concentrando su hábitat en torno a los lugares más productivos; surgiendo así los poblados y algo más tarde, en el cuarto milenio, las ciudades y la vida urbana. En síntesis: de estas formas de producción nacieron la especialización del trabajo (instrumentos, cerámica, tejidos, etc.), la jerarquización social, las principales actividades económicas (la navegación y las comunicaciones o transportes), y las primeras formas arquitectónicas (construcciones megalíticas). El descubrimiento de estas técnicas tuvo muchas e importantes consecuencias de orden social: El cultivo de la tierra, la siembra y cuidados de los cereales y la recolección exigen la presencia continua, por lo que el hombre comenzó a construir las viviendas cerca de las áreas de cultivo, concentrando su hábitat en torno a los lugares más productivos; surgiendo así los poblados y algo más tarde, en el cuarto milenio, las ciudades y la vida urbana. En síntesis: de estas formas de producción nacieron la especialización del trabajo (instrumentos, cerámica, tejidos, etc.), la jerarquización social, las principales actividades económicas (la navegación y las comunicaciones o transportes), y las primeras formas arquitectónicas (construcciones megalíticas). El origen de estas transformaciones hay que buscarlo en las regiones montañosas de Mesopotamia, donde el poblado de Jarmo a principios del año 6000 a.C. y otros del entorno marcaron el paso de una economía de caza a la economía neolítica. También suele adjudicarse el privilegio de ser la cuna de la "revolución neolítica" a la región de Jericó en Palestina, donde se encuentran las fases más antiguas de las nuevas técnicas de producción y el esbozo de la vida urbana. La implantación del Neolítico en Europa fue paulatina y puede calcularse que hicieron falta unos dos mil años para que, desde las orillas del Mediterráneo oriental, llegasen hasta el extremo de Occidente los modos neolíticos. Una consecuencia más derivada de la vida sedentaria, que dio paso a las nuevas formas del Neolítico, fue el culto a los muertos que eran enterrados en sepulcros construidos con grandes piedras (megalitos). Estos enterramientos colectivos son preferentemente los dólmenes, formados por varios soportes verticales de piedra cubiertas por una losa. También hay megalitos que no están directamente relacionados con las creencias necrofílicas, por ejemplo los menhires o monolitos verticales y sin labrar que pueden tener un carácter testimonial. En la Bretaña francesa los menhires se encuentran agrupados en círculos o cromlechs o formando largas hiladas o alineaciones. En el Abrigo del Barranco de la Valltorta se representan múltiples escenas entre las que cabe destacar una de las representaciones más conocidas en la que cuatro arqueros disparan sus flechas contra un rebaño de ciervos, o la de varios animales muertos por las flechas. Las figuras se representan muy alargadas, de torso triangular, con las piernas robustas y alargadas. La Comunitat Valenciana cuenta con infinidad de historia y cultura que descubrir. Para viajar a la prehistoria y saber cómo vivían los primeros moradores de la Península Ibérica, el Barranco de la Valltorta es perfecto. Este paraje se encuentra entre los términos de Albocàsser, Les Coves de Vinromà y Tírig, Parque Cultural que engloba casi 40 conjuntos de arte rupestre y medio centenar de yacimientos arqueológicos.De hecho, a lo largo del tiempo sus moradores dejaron plasmada en sus paredes su visión del mundo y su estilo de vida. Impronta que, hoy en día, se conserva y se puede visitar. De hecho, se pueden ver no solo las ‘típicas escenas de caza’ sino que los moradores de las cuevas dejaron plasmadas sus preocupaciones religiosas y su modo de vida en general, así como figuras humanas y animales. Tan importante es este conjunto de arte levantino que está declarado Patrimonio de la Humanidad. Yo continuó con mi discurso, por lo que ahora hablaremos de la revolución agrícola: La revolución neolítica que supuso la aparición de la agricultura y de la ganadería, es considerada la primera revolución agrícola. No obstante, el concepto de revolución agrícola (o de revolución agraria, término que es más preciso, ya que incluye la ganadería) se suele emplear para designar las posteriores transformaciones técnicas y del mundo rural que permitieron aumentos sustanciales de la productividad agraria. La Reforma agraria conlleva un cambio profundo y generalizado en la tenencia de la tierra que se produce como resultado de decisiones políticas. Los procesos de reforma agraria han seguido o han sido simultáneos a muchas grandes revoluciones, aunque también se han producido como resultado de cambios políticos pacíficos. A veces se consideran las sucesivas transformaciones como partes de una sola revolución agrícola; otras se distinguen entre varias revoluciones agrícolas. La revolución agrícola se refiere a los períodos de transformación profunda en la agricultura y la ganadería, que resultaron en un aumento significativo de la producción de alimentos y cambios sociales. Estas transformaciones, a menudo vinculadas a la Revolución Industrial, incluyen innovaciones tecnológicas, cambios en las técnicas de cultivo y mejoras en la organización de la producción. La Revolución Neolítica supuso un cambio fundamental en la historia de la humanidad, que marcó la transición de la caza y recolección a la agricultura y la ganadería, permitiendo el establecimiento de asentamientos permanentes y el crecimiento de las poblaciones. La revolución agrícola fue un período de transformación profunda de la agricultura y la ganadería, que se inició a finales del siglo XVIII y coincidió con la Revolución Industrial. Este proceso implicó cambios tecnológicos, en la estructura de la propiedad de la tierra, y en las técnicas de cultivo, llevando a un aumento significativo de la productividad agrícola. CAPÍTULO DIEZ Pero, a partir de ahora, Agustín Beltrán, Felipe Albistur, Enrique Echeverría y yo, todo el equipo vamos a dar algunas notas que caractericen a la Antropología, que es la ciencia de la especie humana. Al respecto, yo (vuestro narrador) empiezo este discurso de la siguiente manera: - El hombre es estudiado -en el pasado y en el presente y en todos los países- desde el conjunto de todos sus aspectos: físicos y psicológicos, sociales y morales, filosóficos y religiosos. La etnografía y la etnología son, entre muchas otras, dos de las principales disciplinas que aportan materiales a la antropología. La etnografía estudia principalmente un grupo humano determinado en un medio dado; de él te interesan las características, las costumbres, los hábitos e incluso la vestimenta. La etnología (o antropología cultural) extrae en gran medida sus observaciones de las de la etnografía. Dado que se trata de estudiar grupos, colecciones de individuos, la “media” es una noción que se impone: los antropólogos tratan de calcular en número lo que otras disciplinas simplemente observan, aunque esta cifra sea simplemente un porcentaje. El objetivo final es describir los grupos humanos y, sobre todo, explicar sus diferencias. Dicho lo cual, se comprende la importancia de la antropología, que es la ciencia que estudia al ser humano en su totalidad, abarcando tanto sus aspectos biológicos como culturales y sociales. Se interesa por la diversidad de las sociedades humanas, tanto pasadas como presentes, y analiza cómo estas se organizan, cómo se relacionan entre sí y cómo se adaptan a su entorno. ¡Bien! Ahora toma la palabra Agustín Beltrán, que es profesor titular de Prehistoria en la Universidad Complutense, quien nos comenta lo siguiente: - Si alguna vez te has preguntado qué es la arqueología, primeramente, debes conocer que se trata de una de las ciencias que estudia el pasado del hombre a partir del análisis de evidencias materiales que han sido preservadas con el tiempo. Por esta razón, su campo de estudio es muy valioso porque, a través de él, nuestra sociedad puede comprender las culturas y formas de vida de civilizaciones milenarias. Aunque ha habido grandes avances, esta profesión no se originó a partir de la evolución de la tecnología, su metodología de estudio es interesante para muchos individuos. Esto es así porque la arqueología ha logrado grandes hallazgos por medio del manejo de herramientas de excavación, como piquetas y palas. Por ello, seguidamente hablamos sobre qué es un arqueólogo, cómo llegar a convertirse en uno y cuáles son sus funciones. Un arqueólogo es un profesional que posee diversos conocimientos teóricos y metodológicos en historia, l los cuales le permiten estudiar distintos artefactos, edificaciones, paisajes y documentos históricos que pueden ser de gran relevancia. Su objetivo principal es analizar restos de tejidos, fósiles, esqueletos, herramientas y cerámicas para determinar su procedencia e historia. Generalmente, el trabajo de un arqueólogo no se basa solo en encontrar y recuperar artefactos antiguos, sino también en realizar mediciones, recopilar muestras e investigar acerca de la ubicación de la excavación a fin de conocer los datos históricos y significados de los hallazgos, así como determinar su autenticidad. Pero es Enrique Echeverría el que actualmente está dedicado a la investigación, por lo que sus puntos de vista resultarán muy interesantes, recalcando que: La arqueología requiere amplios conocimientos en diversos campos de estudio. Por este motivo, las funciones de un arqueólogo variarán dependiendo de su especialización. Por lo tanto, para entender mejor qué es arqueología, mostramos una lista de las funciones más comunes que realizan estos profesionales: Antes que nada -nos aclara Enrique Echeverría-, la “excavación” constituye el trabajo sistemático propio del arqueólogo, que consiste fundamentalmente en el desenterramiento metódico de objetos elaborados por el hombre en cualquier época. Los sistemas arqueológicos y de excavación han llegado a ser muy complejos y tecnificados. El desconocimiento de los usos y procedimientos exactos de actuación en excavaciones comporta siempre la destrucción irreparable de los testimonios, su disposición, estratigrafía, cronología, etc. En España, la ley persigue con dureza a los excavadores clandestinos. Por otro lado, las funciones más comunes que realizan estos profesionales son: • Determinar las áreas de excavación mediante el análisis y evaluación de fotografías aéreas, registros históricos y datos de levantamientos geográficos. • Supervisar los artefactos extraídos en el lugar de la excavación para evitar daños y mantener un registro. • Desarrollar hipótesis científicas gracias a la información obtenida en el análisis de datos. Probar dichas hipótesis por medio de excavaciones e investigaciones del área de excavación. • Gestionar y supervisar al personal en el proceso de excavación. • Trabajar en instituciones académicas o museos para educar acerca de civilizaciones antiguas o artefactos importantes en la historia de la humanidad. Investigar y entrevistar a diversos expertos especializados en el período de tiempo o región en el que se está trabajando. • Escribir informes y presentaciones académicas acerca de hallazgos importantes a fin de difundir conocimientos. • Llevar a cabo un análisis y recopilar datos para comprender mejor el área y las culturas en las que se trabaja. • Utilizar la tecnología para evaluar las aplicaciones de planificación de los desarrolladores y asegurarse de no causar daños en los sitios arqueológicos. El campo laboral de la arqueología es variado gracias a todos los conocimientos que se adquieren en historia del arte y humanidades, geografía, geología, etnología y lingüística. Algunos arqueólogos pueden elegir si abocarse al estudio de lugares o enfocar su trabajo hacia períodos cronológicos específicos, lo que les permite trabajar en diversos sectores. Algunos de los sitios en los que trabaja un arqueólogo son: • Áreas de excavación. • Institutos académicos. • Laboratorios. • Museos. • Organismos o empresas privadas. Para comprender mejor qué es la arqueología es importante saber, según Felipe Albistur, que las áreas de excavación son el lugar de trabajo más habitual de los arqueólogos. Esto se debe a que existen muchos lugares históricos en todo el mundo que requieren la evaluación y supervisión de estos profesionales. En virtud de todos los conocimientos avanzados en historia que poseen los arqueólogos, las universidades y escuelas constantemente solicitan sus servicios. En este caso, el profesional puede ser educador a tiempo completo o desempeñarse en otro sector, impartiendo conocimientos sobre arqueología a tiempo parcial. Una vez que los artefactos históricos son recuperados por los arqueólogos, se les somete a un análisis exhaustivo. Por ello, los arqueólogos pasan buena parte de su tiempo en laboratorios, trabajando con maquinaria específica que les permite evaluar el estado de los artefactos y examinarlos para descubrir información relevante. Con respecto a los museos, un arqueólogo puede realizar sus funciones en distintos puestos. Por ejemplo, estos profesionales tienen la capacidad de impartir valiosos conocimientos a los visitantes del museo, colaborando en el diseño de exhibiciones y verificando que los artefactos históricos se encuentren en buen estado al momento de su exhibición. Concretamente, un “Museo” es el lugar donde de modo permanente se exhiben al público colecciones y objetos de arte. Su tutela suele estar encomendada al Estado, a Corporaciones de Derecho público o a Entidades benéficas o culturales. Su organización y disposición han dado modernamente lugar a una ciencia o técnica de los museos (la museología) que estudia la manera correcta de disponer, iluminar y conservar los objetos museados, con objeto de que jueguen un papel activo en la educación del visitante, no siendo considerados como objetos muertos que sólo ocasionalmente se visitan. La museografía es la técnica de la clasificación, descripción y catalogación de los objetos de un museo. Y, por si fuera poco, la “museología” es la técnica y ciencia del museo, de su ordenamiento como edificio, su ambientación y la de sus partes. Estudia las funciones del mismo, su estructura en tanto que elemento con un fin social y la disposición de todos y cada uno de sus elementos de modo que dicho fin sea susceptible de alcanzarse plenamente. La museología comprende a la museografía, y no al contrario. La primera es preferentemente conceptual. La segunda se realiza en la conservación y correcta disposición de las instalaciones. Muchas veces los arqueólogos suelen ser solicitados por organismos y empresas privadas al momento de llevar a cabo un proyecto de excavación para que evalúen las posibilidades de encontrar artefactos históricos en la zona. Para ello, el profesional visita el lugar, lo inspecciona y determina si existen artefactos importantes que deben ser extraídos. El salario de un profesional en arqueología depende del área laboral en la que se especialice y de cuánta experiencia posea. Generalmente, si opta por un empleo de tiempo completo, un arqueólogo gana $58.411 por año en los Estados Unidos. CAPÍTULO ONCE Rebuscando entre los apuntes de Agustín Beltrán, este ha escrito que: La arqueología es una de esas profesiones en la que la experiencia laboral puede ser medida por logros académicos e investigaciones. Por lo tanto, mientras mayor sea el nivel de estudio del profesional, mayor será su salario. La arqueología es una disciplina académica que requiere una gran inversión de tiempo en investigaciones y estudios. Existen una serie de requisitos mínimos que debe cumplir un individuo para convertirse en arqueólogo. Si estás considerando dedicarte a esta carrera, esto es lo que necesitarás: 1. Obtener un título universitario. 2. Participar en un proyecto de excavación. 3. Obtener un título avanzado. 4. Optar por unirse a asociaciones de arqueología. 5. Elaborar un curriculum. Trabajar como arqueólogo requiere conocimientos y habilidades importantes que solo se pueden obtenerse por medio de una licenciatura en arqueología o una rama similar, como la antropología o la historia. Este título le otorga al profesional la confianza necesaria para participar de forma segura en excavaciones, tomando precauciones para no dañar los artefactos. Participar en un proyecto de excavación es una de las mejores formas de asegurarse de que se tiene el potencial necesario para desarrollar una carrera en arqueología. Además de tratarse de un área muy teórica, la arqueología requiere mucha práctica y experiencia. Por lo tanto, es recomendable formar parte de una excavación mientras que aún se está estudiando. La arqueología es una profesión con la que se puede acceder a un amplio panorama laboral con solo la licenciatura. Sin embargo, obteniendo una maestría o un doctorado, el arqueólogo tiene más oportunidades de desarrollo profesional. Además, los sectores que ofrecen buenas oportunidades laborales suelen solicitar conocimientos especializados que solo puede otorgar un título avanzado. Felipe Albistur corrobora todo lo anterior y, de paso, nos confiesa que: Las asociaciones de arqueología permiten al individuo tener valiosos contactos con personas importantes en el campo de la arqueología y, a su vez, compartir información e investigaciones que le prepararán para destacar y encontrar buenas oportunidades en el sector laboral. Algunas de las asociaciones más conocidas son: • Instituto Arqueológico de América (AIA): Esta es una organización arqueológica fundada en 1879 y reconocida como la más grande y antigua del mundo. Esta organización supervisa alrededor de 100 sociedades locales en Estados Unidos, Canadá y otras partes del mundo. • Sociedad de Arqueología Americana (SAA): Esta asociación está actualizada con todos los avances de la investigación arqueológica, trabajando en beneficio de los intereses de los arqueólogos. Asimismo, se reúnen anualmente para que los profesionales en esta área puedan compartir intereses e información relacionada con el campo de la arqueología. Yo, por mi parte, añado que: Al elaborar un currículum tienes la oportunidad de impresionar y mostrar a tus posibles empleadores todo lo que has aprendido y las áreas en las que sobresales. Por lo tanto, debes enfocarte en mostrar las actividades arqueológicas más destacadas en las que has participado, así como el área en la que te especializas. Los estudiantes de arqueología son aptos para contribuir y participar como voluntarios en diversas actividades sobre el terreno como excavaciones, sondeos o exploraciones, las cuales le otorgan méritos académicos que podrían utilizar a su favor al momento de elaborar un currículum. En resumen, la arqueología es una disciplina cuyo estudio y análisis es fundamental en el desarrollo de nuestra sociedad. Gracias a ella, podemos observar y entender comportamientos y formas de vida de civilizaciones antiguas que nos permiten estar preparados para actuar de manera efectiva ante situaciones venideras. Agustín Beltrán nos comenta que: Ahora, en un terreno más técnico, señalaremos que la arqueología es la ciencia que estudia todo lo que se refiere a las artes y a los monumentos de la antigüedad. Su definición clásica es la de una ciencia auxiliar de la Historia, que estudia los monumentos no literarios de la Antigüedad. En realidad, incluso los monumentos literarios pueden ser objeto de estudio arqueológico, si son considerados en su aspecto material. Contra lo que se suele suponer, la arqueología no está adscrita a época alguna: así, existen una arqueología prehistórica, otra clásica, otra medieval, etc., cada una de las cuales ha desarrollado sus técnicas peculiares. También existen arqueologías especializadas como la industrial, la urbana, etc., que no se adscriben a época concreta. En resumidas cuentas, la arqueología es una disciplina que se ocupa del estudio de las sociedades y culturas del pasado, de todos los períodos históricos y áreas geográficas, a partir de los restos de cultura material, de los datos hallados en el medio natural, así como de fuentes epigráficas, numismáticas y literarias. Según los períodos, las áreas , las teorías o los objetivos, se distinguen numerosas arqueologías y especialidades: Arqueología Prehistórica, Arqueología Clásica, Arqueología Medieval, Arqueología Industrial, Arqueología de la Muerte, Arqueología Experimental, Arqueología Marxista, Nueva Arqueología o Arqueología Procesual, Arqueometalurgia, Arqueozología, Arqueometría, etc. CAPÍTULO DOCEAVO Fin primordial de la arqueología es la obtención de materiales que permitan reconstruir la historia de la humanidad. Tal propósito se consigue en el marco histórico con la búsqueda de testimonios escritos, complementados por restos materiales. La arqueología, que empezó a desarrollarse como rama de la filología, no adquirió rango de ciencia independiente hasta 1785. No es nuevo el interés del hombre por su pasado, como lo demuestran las colecciones de antiguos babilonios y egipcios. Como ejemplo de excavaciones en la época clásica, se cita el descubrimiento y traslado a Rhencia de las tumbas de Delos (424 a.C.), según relata Tucídides. Por cierto, que tanto Dionisio de Halicarnaso como el propio Tucídides titularon Archaelogía a sendas obras históricas. La invasión napoleónica abrió en Egipto las puertas a la arqueología, que en Italia recibió gran impulso en el siglo XVIII con las excavaciones de Pompeya y Herculano. En Delos, se encuentran tumbas que datan de diferentes periodos, incluyendo la tumba del oikos de los naxios, que es el monumento más antiguo, y las tumbas de los leones. Además, hay tumbas de cámara y tumbas de fosa, algunas de ellas con habitaciones laterales para la colocación de los muertos, y que suelen agruparse en cementerios circulares. Sigo anotando que: La primera fase de la arqueología moderna, que duró hasta la I Guerra Mundial, se caracterizó por el perfeccionamiento gradual de técnicas de excavación más precisas. Entre los adelantos de la arqueología egipcia deben citarse los franceses Champollion, Mariette, De Morgan y Maspero, así como el alemán Lepsius. Las excavaciones de De Morgan en Susa iniciaron la exploración del Irán, mientras que las de Winckler en Turquía presentan a los hititas como uno de los grandes pueblos del segundo milenio antes de nuestra era. Susa puede referirse a varios lugares o cosas. Principalmente, es el nombre de una antigua ciudad en el suroeste de Irán, conocida por su rica historia como capital de Elam y luego del Imperio Persa. También se refiere a la ciudad de Susa en Túnez, un popular destino turístico costero. Además, "Susa" puede ser el nombre de un valle en Italia, el Valle de Susa. Finalmente, en algunos contextos, "Susa" puede ser una seta comestible. En otro sentido, el imperio hitita fue una antigua potencia de Anatolia (actual Turquía) que alcanzó su apogeo durante la Edad del Bronce, entre los siglos XIV y XIII a.C. Fueron conocidos por su habilidad en el uso del hierro, su expansión militar y su influencia en la región, rivalizando con potencias como Egipto y Babilonia. Uno de los procedimientos modernos más acreditados en la arqueología es el de la impresión, por medio de pulverizaciones de resina sintética sobre la superficie explorada. La resina, una vez solidificada, puede enrollarse y trasladarse al lugar donde se puede estudiar con detenimiento el relieve de las excavaciones. Otras nuevas técnicas cuentan con el uso del carbono 14 y de otros radio-isótopos para fijar la fecha de los hallazgos, así como del magnetómetro para localizar objetos enterrados por las alteraciones que provocan en los campos de fuerza. Aparte mencionaremos la dendrocronología. Un magnetómetro es un instrumento pasivo que mide los cambios en el campo magnético terrestre. En la exploración oceánica, puede utilizarse para inspeccionar sitios de patrimonio cultural, como restos de barcos y aeronaves, y para caracterizar las características geológicas del fondo marino .La exploración magnetométrica se realiza principalmente para identificar zonas mineralizadas donde se puedan encontrar vetas minerales u otros recursos de interés. Este estudio es muy útil para todo tipo de empresas y áreas que requieren de exploración subterránea en sus procesos productivos; por ejemplo: Minería.Los magnetómetros se utilizan ampliamente para medir el campo magnético terrestre, en estudios geofísicos, detectar anomalías magnéticas de diversos tipos y determinar el momento dipolar de materiales magnéticos . En el sistema de referencia de actitud y rumbo de una aeronave, se utilizan comúnmente como referencia de rumbo.El término "detector de metales" (MD) generalmente se refiere a algún tipo de instrumento de inducción electromagnética, aunque los magnetómetros tradicionales suelen emplearse para encontrar metales enterrados . La desventaja de los magnetómetros es que solo pueden utilizarse para localizar metales ferrosos. En otro orden de cosas, la dendrocrología (de ‘árbol’ y ‘tiempo’) es una técnica que extrae datos cronológicos del estudio de los anillos que, en el interior de los troncos de los árboles, marcan las diversas fases de su crecimiento, variando en su anchura y color según la edad de la planta, la humedad de las estaciones, su duración, etcétera. Si se dispone de una serie o secuencia suficientemente homogénea y continua, los resultados llegan a ser sorprendentemente precisos y alejados en el tiempo. La Antropología arqueológica es una rama de la antropología que estudia, combinando los métodos y técnicas de esta ciencia con los de la arqueología, el comportamiento y el sistema sociocultural de los grupos humanos en el pasado. La antropología arqueológica es una rama de la antropología que estudia el comportamiento y la cultura de las sociedades humanas del pasado a través del análisis de sus restos materiales. Combina métodos y técnicas de la arqueología con la perspectiva de la antropología para reconstruir la vida de las personas en el pasado, incluyendo sus costumbres, creencias y organización social. Entre los antropólogos evolucionistas del siglo XIX estuvo firmemente arraigada la idea de que había una estrecha relación entre la etnología (rama de la antropología que debía estudiar la cultura de los pueblos "primitivos" contemporáneos), y la arqueología (ciencia que debía especializarse en el estudio de la cultura de los pueblos prehistóricos ya desaparecidos). Pero con el desarrollo de las nuevas escuelas antropológicas del siglo XX, la cuestión fue tornándose crecientemente polémica. Mientras que la escuela culturalista heredaba, con matices, la concepción evolucionista y seguía combinando los métodos y objetivos de ambas ciencias, otras corrientes, como la funcionalista británica, rechazaron de manera tajante los métodos arqueológicos e historicistas como operativos en el campo antropológico. CAPÍTULO TRECEAVO Sin embargo, a partir de las décadas de 1940 y 1950, se produjo en Estados Unidos un profundo replanteamiento de la cuestión, que llevó a Gordon R. Willey y a Philip Phillips a proclamar, a partir de 1953, que "la arqueología americana es antropología o no es nada". Años antes, en 1948, Walter W. Taylor, en A Study of Archaeology (Un estudio de arqueología), había abierto el camino a esta concepción, en la que profundizarían después un célebre artículo de Lewis R. Binford titulado Archaeology as Anthropology (La arqueología como antropología) publicado en 1962, y diversos estudios fundamentales de Watson, LeBlanc y Redman (1971), Paul S. Martin (1971), Gordon R. Willey y J. Sabloff (1974), entre otros. En Europa, la situación se desarrolló por cauces muy diferentes. Tras intentos sumamente originales, pero conceptualmente débiles, de conciliar la antropología evolucionista con la arquelogía y el pensamiento cristiano, como fue el impulsado por el francés Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955), comenzaron a proliferar, en el dominio germano-austríaco (Menghin) y en el británico (Crawford, Piggot, Zeuner), profundas y muy desarrolladas teorías arqueológicas con objetivos mucho más prehistoricistas que antropológicos. Este tipo de concepciones generaron un profundo desarrollo técnico y una extraordinaria especialización (con sus ventajas y sus inconvenientes) de la ciencia arqueológica. Una orientación sumamente original y renovadora, nacida también en Gran Bretaña, fue la del prehistoriador de origen australiano Vere Gordon Childe (1892-1957), cuyo ideario marxista condujo a la teoría de que tanto la arqueología como la antropología no eran otra cosa que historia. Sus teorías, expuestas en títulos como The Aryans (Los arios) (1926), The Danube in Prehistory (El Danubio durante la prehistoria) (1929), Whathappened in History (Lo que ha sucedido en la historia) (1942), Prehistoric Migrations in Europe (Migraciones prehistóricas en Europa) (1950), New light onthemostancient East (Nueva luz sobre el más antiguo Oriente) (1954) y The Dawnof American civilization (La aurora de la civilización europea) (1957), fueron extraordinariamente influyentes en sucesivas generaciones y escuelas de arqueólogos, y condicionaron el método y los objetivos de la llamada "nueva arqueología" o "arqueología social", que podría englobar teorías muy diferentes entre sí, como las neomarxistas de Bartra y Godelier, el materialismo cultural de Marvin Harris o la llamada "arqueología social latinoamericana", que se ha mostrado muy activa en la recuperación y estudio arqueológicos de las culturas tradicionales amerindias. Aunque la actitud hacia la antropología de escuelas tan heterogéneas no fue uniforme, la mayoría de ellas se caracterizaron por defender que la arqueología, más que a la órbita de la antropología, pertenecía a la órbita de la historia. La antropología social es una disciplina que estudia las sociedades humanas, sus culturas y las relaciones sociales que las conforman. Se enfoca en cómo las personas se organizan, interactúan entre sí y construyen significados en diferentes contextos culturales y a lo largo del tiempo. En suma, la antropología social se encarga del estudio de la experiencia humana, de su diversidad en el tiempo y en el espacio, y también de fenómenos sociales tan actuales como las desigualdades socioeconómicas, las identidades étnicas, de clase, de género, religiosas y de edad, la inmigración y las políticas sociales. Las duras y sólidas críticas que K. Flannery y C. Morgan realizaron de la "nueva arqueología" o "arqueología social" tuvieron continuidad en las que estos mismos recibieron de investigadores posteriores, y dan idea de un panorama actual complejísimo en que afloran constantemente nuevas perspectivas y propuestas sustentadas no sólo por especialistas individuales, sino incluso por escuelas perfectamente articuladas. Hoy en día puede hablarse de una arqueología espacial, ambiental, ecológica, del paisaje, estructural, simbólica, contextual, feminista, fantástica, posmoderna, etc., así como de una arqueozoología, una arqueobotánica, una etnoarqueología, etc. No todas, pero sí muchas de estas subdisciplinas, tienen una relación muy estrecha y evidente con la ciencia antropológica. La creciente complejización del concepto de "arqueología", paralela a la que también ha desarrollado el concepto de "antropología", hace que su relación constituya una cuestión, presente o latente, defendida o rechazada, de las más problemáticas pero también de las más enriquecedoras dentro del campo de ambas. Históricamente hablando, el proyecto de Antropología general se componía de cuatro ramas: la lingüística, la arqueología, la antropología biológica y la antropología social, referida esta última como antropología cultural o etnología en algunos países. Por otra parte, Marvin Harris opina que una cultura es el modo socialmente aprendido de vida que se encuentra en las sociedades humanas y que abarca todos los aspectos de la vida social, incluidos el pensamiento y el comportamiento de estas personas.Por su parte, Marvin Harris (Brooklyn, 18 de agosto de 1927 - Gainesville, 25 de octubre de 2001) fue un antropólogo estadounidense, creador del materialismo cultural y muy conocido por sus obras de divulgación de la antropología.En su colección, Political Shakespeare (1994), describen cuatro características definitorias del enfoque: contexto histórico, método teórico, compromiso político y análisis textual. En otras palabras, los materialistas culturales exploran cómo los contextos actuales impactan nuestra interpretación de los textos históricos. Además, el materialismo cultural es una teoría dentro de las ciencias sociales que se centra en cómo las condiciones materiales, como la tecnología y el medio ambiente, influyen en el desarrollo y la organización de las culturas humanas. Marvin Harris, un antropólogo estadounidense, fue quien introdujo y desarrolló esta teoría, la cual se basa en la idea de que la infraestructura (la base material de una sociedad) es el factor más influyente en el desarrollo de la estructura (organización social, política y económica) y la superestructura (ideología y cultura). Para Harris el materialismo cultural «está basado en la simple premisa de que la vida social humana es una respuesta a los problemas prácticos de la existencia terrenal». Harris consideraba que el funcionalismo en las ciencias sociales era similar a la «adaptación» en biología . Su trabajo sobre la controversia del excedente y el intercambio etnoenergético en las culturas primitivas lo llevó a compararlas con las economías europeas medievales, en las que distinguió dos tipos distintos: el feudalismo y el señorialismo. Justo dos años antes de que Carlos Marx muriera, nació en 1881 el destacado antropólogo británico Alfred Reginald Radcliffe-Brown, considerado como uno de los pensadores más importantes de la corriente estructural funcionalista dentro de la antropología social. Las corrientes antropológicas son diferentes enfoques teóricos y metodológicos que han guiado el estudio de la cultura y la sociedad a lo largo de la historia de la antropología. Estas corrientes no son mutuamente excluyentes y a menudo se han influenciado entre sí. En la Antropología contemporánea cabe destinguir las siguientes corrientes: 1. Evolucionismo; 2) Particularismo Histórico; 3) Difusionismo; 4) Funcionalismo; 5) Estructurralismo; 6) Materialismo Cultural; 7) Antropología Feminista; 8) Neoevolucionismo. Las principales corrientes antropológicas discutidas incluyen el evolucionismo, particularismo histórico, funcionalismo y estructuralismo. El evolucionismo propuso que las sociedades pasan por etapas fijas de desarrollo hacia la civilización. El particularismo histórico enfatizó que cada cultura es única debido a su propia historia. El funcionalismo explicó las relaciones sociales a través de las funciones de los individuos. Finalmente, el estructuralismo argumentó que la estructura subyacente de la cultura… CAPÍTULO CATORCEAVO En España, la antropología (sobre todo la antropología física y la material) y la arqueología fueron disciplinas que estuvieron muy relacionadas desde sus mismos inicios hasta hoy en día. La nómina de los antropólogos y etnólogos que se han dedicado también a la investigación arqueológica en nuestro país es impresionante, y da idea de la íntima asociación metodológica y comunicación disciplinar que existe entre ambas ciencias: Antonio Machado y Núñez (1812-1896), Juan Vilanova y Piera (1821-1893), Gregorio Chil y Naranjo (1831-1901), Manuel Almagro de la Vega (1834-1895), Juan Bethencourt Alfonso (1847-1913), Víctor Grau-Bassas (1847-1918), Braulio Vigón (1849-1914), Francesc Camps i Mercadal (1852-1929), Domingo Sánchez Sánchez (1860-1947), Aurelio de Llano Roza de Ampudia (1868-1936), César Morán Bardón (1882-1951), José Miguel de Barandiarán (1889-1991), Juan Uría Ríu (1891-1979), José María Pérez de Barradas (1897-1981), Elías Serra Ráfols (1898-1972), Luis Pericot García (1899-1978), Fermín Bouza-Brey (1901-1973), Xosé Filgueira Valverde (1906-1995), XaquínLourenzo Fernández (1907-1989), Jesús Taboada Chivite (1907-1976), Manuel Ballesteros Gaibrois (1911), Julián San Valero (1913), Pedro Armillas García (1914-1984), Julio Caro Baroja (1914-1995), Pedro Carrasco Pizana (1921), August Panyella Gómez (1921), José Alcina Franch (1922), etc. Además, también han realizado investigaciones en nuestro país especialistas extranjeros célebres por su interdisciplinariedad en los campos de la antropología y la arqueología. Entre ellos figuraron René Verneau (1852-1938), Hugo Obermaier (1877-1946) y Eugeniusz Frankowski (1884-1962). Y, una vez llegados aquí, seguidamente presentaremos a siete antropólogos vascos, con todo lujo de detalles, trabajos de investigación, publicaciones, etc., etc. ANTROPÓLOGOS VASCOS 1. José Miguel de Barandiarán Sacerdote, antropólogo y etnólogovasco, José Miguel de Barandiarán nació en el caserío Perune-Zarre de Ataun (Gipuzkoa) el 31 de diciembre de 1889. Se crió dentro de una familia humilde. Su niñez transcurrió en un ambiente cristiano, pero rodeado de mitos y tradiciones muy antiguos. José Miguel de Barandiarán estudió en la escuela del pueblo, y a los 14 años decidió ser sacerdote e ingresó en la Preceptora de Baliarrain. Después pasó al Seminario Conciliar de Vitoria-Gasteiz, donde estudió filosofía y teología. Mientras, por su cuenta, cursó la carrera de Magisterio. En el ecuador de sus estudios teológicos le surgieron dudas en su fe. Éste fue el motivo por el que posteriormente estudiase la Historia de las Religiones. Pero no quiso centrarse solo en esto y decidió estudiar su propio pueblo, donde todavía pervivían cristianizados elementos de religiones anteriores. Entonces comenzó su dedicación a la investigación de la arqueología y la etnografía del Pueblo Vasco. En 1914 fue ordenado sacerdote y al año siguiente obtuvo la licenciatura de Teología en la Universidad de Burgos. En 1916 Barandiarán comenzó definitivamente sus investigaciones sobre la prehistoria y la etnografía vasca. En verano de ese mismo año descubrió en Aralar, en el lugar llamado Argarbi, nueve dólmenes prehistóricos. Así se formó el equipo de investigación prehistórica Aranzadi-Barandiarán-Eguren. Juntos trabajaron los próximos 20 años, hasta que la guerra de 1936 los dispersó. Poco a poco las investigaciones realizadas anteriormente ascendieron a un plano científico. Fruto de este ascenso fueron las excavaciones sistemáticas emprendidas en cuevas y en monumentos megalíticos a lo largo y ancho de Euskal Herria: Santimamiñe, Lumentxa, Venta Laperra, y las cuevas artificiales de Treviño, entre otros, y los dólmenes de Aralar, Elosua-Placencia, Ataun-Burunda, Altzania, Urbia, Belabieta, Kalamua, Auritz, Aurizperri, Gomti, Aralar, Urbasa y Entzia. Además, para estudiar los materiales excavados, visitó museos en Francia, Suiza, Alemania o Austria, a veces en solitario, otras acompañado de Aranzadi. Creó la Sociedad de Eusko Folklore con sede en el Seminario de Vitoria-Gasteiz. Fundó, asimismo, la revista Anuario de Eusko-Folklore y también la publicación Eusko-Folklore. Materiales y Cuestionarios. En 1924 fundaron la nueva sede de la Sociedad de Eusko-Folklore en la Escuela de Artes y Oficios de Vitoria-Gasteiz. En la misma escuela y el mismo año bajo la presidencia de José Miguel de Barandirán. De esta forma sus investigaciones fueron ganando prestigio en los centros europeos de investigación etnográfica. En 1930 fue nombrado Patronato Regional del Museo del Pueblo Español de Madrid, y en 1934, en Londres, miembro del Consejo Permanente de los Congresos Internacionales de Antropología y Etnología. Durante estos años la vida del Seminario sufrió un profundo cambio. En 1930 se inauguró el nuevo edificio, y a ello se unió también una renovación del profesorado, que implantó una vida académica más adecuada a los tiempos. Al año siguiente se estableció la República, y tras ello se hizo expreso el anticlericalismo hasta entonces larvado. Los años de la Guerra Civil los pasó con en el departamento de los Bajos Pirineos y en el pueblo de Sara. Durante estos años realizó el inventario de los monumentos Megalíticos de los Bajos Pirineos, y colaboró en la revista de la Universidad de Frankfurt. En el plano de la investigación, en el año 1916 funda Ikuska, Instituto Vasco de Investigación. Durante estos años es también intensa la participación de José Miguel de Barandiarán en Congresos y Conferencias internacionales. Entre 1946 y 1951 participó en diversas Conferencias Internacionales en Londres, Oxford, tres veces en París, dos en Bruselas¿ En 1917 se creó otra revista, Eusko-Jakintza. Pasó 17 años en el exilio, y en 1953 regresó a su pueblo natal. En 1956 inició las excavaciones del importante yacimiento de Lezetxiki en Mondragón, y en 1960 las de Aitzbitarte IV en Errenteria. José Miguel de Barandiarán realizó durante esta última fase de su vida, hasta 1975, otro gran conjunto de campañas tanto en Gipuzkoa, como en Álava y Bizkaia, y emprendió de nuevo las investigaciones etnográficas dentro de la Sociedad de Ciencias Aranzadi además de reanudar la publicación del Anuario de Eusko-Folklore. Creó el Atlas Etnográfico del País Vasco, y con el objetivo de llevar a cabo las investigaciones de campo, formó el Grupo Etniker de Navarra. Todos estos trabajos son coronados en el plano académico por tres Doctorados Honoris causa concedidos a José Miguel por las Universidades del País Vasco, Deusto (191986), y Complutense de Madrid (1987). En 1988, Eusko Ikaskuntza-Sociedad de Estudios Vascos y José Miguel de Barandirán crearon una fundación cultural privada en reconocimiento a la ingente labor científica que había realizado éste: la Fundación José Migurel de Barandiarán Un año más tarde publicó la obra Mitos del Pueblo Vasco. Cumplidos 100 años, trabajó preparando una serie de investigaciones etnográficos llevadas a cabo años atrás en el pueblo navarro Ezcurra. José Miguel falleció el 21 de diciembre de 1991, cuando quedaban 10 días para que cumpliera los 102 años de edad. 2. Teófilo Aranzadi Nació en Vergara, en el año 1860 y murió en Barcelona, en 1945. Fue un antropólogo, etnólogo y naturalista español. Se trasladó a Madrid en 1877 para cursar la carrera de Farmacia y en 1882 se doctoró con la tesis "Estudios de los insectos con sus aplicaciones a la Farmacia". Alcanzó además la licenciatura en ciencias naturales en 1885. Desde ese momento inició su asistencia regular a los cursos de antropología que dictaba Manuel Antón, y allí conoció a Luis de Hoyos y a Federico Olóriz, con los que colaboró en varios trabajos. Trabajó también con Antón en la organización del Museo Antropológico, y fue ayudante suyo en los cursos de doctorado, donde conoció a Pío Baroja. En 1899 publicó El pueblo euskalduna, que fue su tesis doctoral en ciencias naturales, premiada con la Medalla de Paul Broca por la Sociedad Antropológica de París. También ese año pronunció una conferencia sobre la fauna americana en el Ateneo de Madrid en ocasión del IV Centenario del Descubrimiento de América, y fue nombrado dibujante científico del Museo de Ciencias Naturales. Con su primo Miguel de Unamuno preparó oposiciones de cátedra, y consiguió ganar, en 1895, las de mineralogía y zoología de la Facultad de Farmacia de Granada; y, en 1899, las de botánica de la Facultad de Farmacia de Barcelona. Fue además decano de esta última entre 1905 y 1907. En 1920 ocupó la cátedra de antropología de la Universidad de Barcelona, que conservó hasta 1931, año de su jubilación. Complementó su trabajo docente con viajes por Europa, en los que asistió a congresos (como el Primer Congreso Internacional de Ciencia Antropológicas) y visitó museos y exposiciones de antropología y etnología. El propio Aranzadi realizó muchos esfuerzos en la creación de museos de esa clase. Sus trabajos de campo en el País Vasco con Miguel de Barandiarán, Enrique de Eguren y otros, fueron las bases de la antropología vasca, algunos de los cuales, junto con investigaciones etnográficas, fueron publicados por la Sociedad de Estudios Vascos. En Barcelona colaboró también en diversos proyectos antropológicos con algunos profesores, entre los que estaban Carrera i Artau, Pericot y Alcobé. Formado como naturalista clásico, emprendió el estudio de la antropología sin limitarse a los caracteres morfológicos, sino analizando las diversas facetas de su cultura, es decir, la antropología cultural. Realizó los primeros intentos de investigación sobre craneología llevados a cabo en España, comparando las distintas regiones entre sí, fundamentales para el conocimiento de las características morfológicas de los distintos grupos humanos peninsulares. Sus investigaciones en el País Vasco se enfocaron hacia la investigación del hombre vasco contemporáneo y de los estudios craneométricos obtenidos de sus expediciones, indagando en la antropología prehistórica a fin de explicar el origen del pueblo vasco. Sus investigaciones en ese sentido siguen siendo primordiales en el conocimiento de las características de este grupo étnico y de los distintos pueblos hispanos. Asimismo, inventó un método para el estudio de craneometría, el triángulo facial, y llamó la atención sobre el estudio de la cultura material (aperos de labranza, etc.) como un elemento de importancia en los estudios etnográficos. Como naturalista trató temas de botánica, dando especial importancia al estudio de los hongos. También escribió un libro de texto sobre botánica descriptiva para los estudiantes. Entre sus obras en esta materia destacan Setas y Hongos del País Vasco: Euskalerriko perrechikuak y Memorandum de botánica descriptiva. Redactó numerosas trabajos científicos, entre los que destacan Un Avance de la Antropología de España (1892), Unidades y Constantes de la Crania Hispánica (1913), De Antropología de España (1915), Síntesis simétrica de cráneos vascos (1922) y algunos de los volúmenes de las Lecciones de Antropología, obra realizada en colaboración con Luis de Hoyos. Aranzadi efectuó también una importante labor como traductor de obras de etnología y antropología, como las de Frizzi y Haddon. 3. Jesús Altuna Etxabe Jesús Altuna Etxabe (Berastegi, 1932). Estudió Filosofía y Teología en los Seminarios de Vitoria-Gasteiz y Donostia-San Sebastián, y Ciencias Biológicas en la Universidad de Madrid. Ha participado en numerosos excavaciones arqueológicas dirigidas por diversos arqueólogos, especialmente con D. Jose Miguel de Barandiaran y otros nacionales y extranjeros, desde 1960 hasta 1972. Ha participado en la excavación de la Nubia Sudanesa por encargo de la UNESCO. Director de excavaciones arqueológicas desde 1973 hasta la actualidad, algunas de ellas: Cueva Morín, La Riera, Ekain, Dufaure, Erralla, Amalda, Vidigal (Portugal), Megalitos y Mirón (Cantabria). Sus principales temas de investigación son arqueozoología de yacimientos prehistóricos, arte paleolítico y protección del patrimonio arqueológico. Docencia como catedrático del Instituto J. M. Usandizaga. Desde 1980 hasta su jubilación en 2002 fue catedrático de Didáctica de las Ciencias Experimentales en la Universidad del País Vasco UPV/EHU. Ha sido director del Departamento de Prehistoria de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, director de la revista MUNIBE, miembro del comité de redacción de varias revistas científicas: Revista Internacional de Estudios Vascos, Doñana, Acta Vertebrata, Archaeofauna, Archaeozoologia, Anthropozoologica, Férvedes. Es miembro de honor del Centre de Recherches d'Ecologie Souterraine y del ICAZ. Ha publicado más de 210 títulos (12 son libros), siendo la mayoría investigaciones, pero también publicaciones didácticas y de divulgación. Ha recibido entre otros, el Premio Nacional a la Investigación Ibáñez Martín; Premio Xabier María de Munibe; Premio Eusko Ikaskuntza y Caja Laboral de Humanidades y Ciencias Sociales; Distinción Lan Onari del Gobierno Vasco; Premio Euskadi de Investigación (2004). 4. José María Satrustegi Etnógrafo, antropólogoy especialista en lengua vasca, nació en Arruazu (Navarra) el 15 de noviembre de 1930 en una familia de diez hermanos. Desde joven se interesó por la religión, y con doce años entró en el Seminario de Pamplona. Allí realizó los estudios para ser sacerdote, y en 1955 dio la misa por primera vez. Ese mismo año se trasladó a Madoz, donde permaneció dos meses y medio, y de allí, le mandaron a Luzaide como vicario. Después de permanecer en ese lugar unos años, fue trasladado a Burunda, a Urdiain. Continuó en aquel lugar durante 31 años como rector, hasta que, en 1995, tomó el retiro. En el seminario tuvo grandes maestros: el famoso investigador Goñi Gaztanbide, Caro Baroja, Tovar y el miembro académico de la Academia de la Lengua Vasca , Koldo Mitxelena. Además recorrió muchos rincones del mundo: Argentina, Armenia, Bélgica, Rusia, Estados Unidos y Japón, entre otros. Fue nombrado, en 1957, miembro correspondiente de la Academia de la Lengua Vasca , y en 1963 miembro de número. Además, durante dieciocho años estuvo trabajando como representante en la Academia de Navarra, y tomó parte en los quehaceres habituales de la academia, como en la preparación del Hiztegi Batua , o de los diferentes informes y artículos relacionados con el euskera. Asimismo ayudó en la creación del Euskara Batua. Desde muy joven Satrustegi mostró su afecto por la antropología y la etnografía. Como bien se ha mencionado anteriormente, en la revista Cuadernos de Etnología y Etnografía de Navarra escribió artículos e incluso publicó algunos libros en este campo: solsticio de invierno (1974), Comportamiento social de los vascos (1981) o Sakanerri barrena (1999). La afición por la literatura le venía desde antes. En sus años en el Seminario, se apasionó por la lectura, y recogió los cuentos y relatos del pueblo llano con el que puso en marcha otros muchos libros adaptados, los cuales más tarde se han utilizado en la enseñanza del euskera: Lapur Zuriak (1981), ipuin miresgarriak (1982) o Axelko eta Otsoko (1983). Además de todos los trabajos mencionados, también publicó textos en diversas revistas. Al fin y al cavo, durante toda su vida, Satrustegi se esforzó por extender la lengua y la cultura vasca. Falleció el 23 de marzo de 2003. 5. Enrique Eguren Arqueólogo nacido en Vitoria (Álava) el 13 de enero 1888 en la calle Florida. Murió en Oviedo el 14 de julio de 1944 siendo enterrado en Vitoria, en el panteón familiar del cementerio de Santa Isabel. Hijo de industriales, estudió en Vitoria en el Colegio de los PP. Marianistas y en el Instituto de Enseñanza Media , donde conoció al eminente arqueólogo Federico de Baraibar y otros. Estudió Ciencias Naturales en la Universidad de Madrid . Desde que en 1833 fuera descubierto el primer dolmen -el de Egilaz, Aizkomendi- en tierra vasca, se conocen ya la cueva de Balzola, los yacimientos de Muliña e Istourits por obra de personalidades como Passemard, Ansoleaga, Apraiz, Détroyat, Baraibar, Iturralde, Daguin, conde de Lersundi y Darricarrère. Al calor de estos conocimientos, su tesis doctoral, elaborada en 1913, la publicó al año siguiente con el titulo Estado actual de la Antropología y Prehistoria Vasca. Estudio antropológico del Pueblo Vasco. La prehistoria en Álava. También incursionó por esas fechas en la arqueología lejana: De la Época Eneolítica en Asturias (1917), Cabezas Humanas reducidas del Perú (1918). Intervino en los primeros Congresos de Estudios Vascos de 1918 y 1920. Presidió, junto con Aranzadi, la sección "Raza" (Antropología física, prehistoria, etnología) del primer congreso, y en el segundo, como Presidente de la sección "Universidad", disertó sobre el tema: Régimen autónomo económico-administrativo de la Universidad Vasca (publicado en San Sebastián, 1921), a cuya consecución dedicó cariño y esfuerzos. Se halló en el núcleo de la implantación de Eusko Ikaskuntza en Álava y de la apertura de la delegación de este territorio. Fue desde muy joven nacionalista vasco. Casó con Rosa Zubiagaray y fue profesor del Instituto de Vitoria-Gasteiz y después catedrático de la Universidad de Oviedo (cátedra de Botánica y Minerología). Desde 1929 hasta su muerte fue rector de la citada Universidad. Pero donde destaca Enrique de Eguren es como investigador en compañía de J. M. de Barandiarán y Telesforo de Aranzadi, entre 1917 y 1936. En 1918 exploran Santimamiñe, en 1919 el trío explora la montaña de Izkiz y el camino de Lasarte en Vitoria; con Barandiarán prospecciona Albaina y además con Aranzadi la zona dolménica de Urbasa; entre 1922-1923 rastrean Salbatierrabide y las grutas artificiales del Sur de Álava. En 1925 dirige las actividades en torno al dolmen de Egilaz y de Eskalmendi, y de los de Legaire de la sierra de Enzia y Berjalaran. Ello se traduce en publicaciones tales como Exploración de ocho dólmenes de Altzania (1921), Exploración de diez y seis dólmenes en la sierra de Elosua-Plazentzia (1922), Exploración de seis dólmenes en la sierra de Urbasa (1923), Grutas artificiales de Álava (1923), Exploración de cuatro dólmenes de Belabieta (1923), Nuevos datos acerca de la Prehistoria en Álava-El túmulo de Oquina (1923), Exploraciones de la caverna de Santimamiñe (Basondo: Cortézubi) (1925 y 1931); Los dólmenes clásicos alaveses. Nuevos dólmenes en la Sierra de Entzia (Encia), RIEV, 1927, XVIII, 1-54 y tirada aparte con 54 pp., hoja plegable y 8 pp. de láminas. A partir de 1923, su trabajo de campo fue más parsimonioso debido a la afección cardiaca que le aquejó y que le impedía subir cuestas como la de Santimamiñe. En 1927 excavó el dolmen de Arrobigaña (Altzania). Sus escrupulosos y concienzudos trabajos los efectuaba en sus vacaciones académicas, casi siempre en Álava. Deben citarse: Los dólmenes clásicos alaveses (1927), El dolmen de Larrasoil y otros datos para la Prehistoria Alavesa (1931)... En 1930 formó parte del "Comité de los veinte", sección Álava, destinado a reorganizar el nacionalismo vasco tras la Dictadura de Primo de Rivera, comité cuyas ideas fueron cercanas al ideario de Acción Nacionalista Vasca (A.N.V.). La guerra civil lo sorprendió en la cueva de Urteaga (Itziar, Gipuzkoa), junto con sus compañeros, el maestro Aranzadi y J. Miguel de Barandiarán a los que no volvió a encontrar nunca más. Tanto él como su esposa, mal vistos por el Franquismo, tuvieron que resignarse a la nueva situación. Fue vicepresidente de la Diputación de Asturias desde 1942. Miembro Fundador de la Sociedad Española de Antropología, Etnografía y Prehistoria. Publicó La reconstrucción nacional por la tierra y su trabajo, 1938, Reflexiones y comentarios (1941), Consideraciones acerca del factor hombre y sus destinos (1942) y Asturias, tierra privilegiada (1943). 6. Bernardo Estornés Promotor cultural, escritor y fundador y director de la Enciclopedia General Ilustrada del País Vasco (Editorial Auñamendi). Nacido en Isaba-Izaba (Navarra) el 11 de mayo de 1907, hijo de Bernardo Estornés Anaut y Eleuteria Lasa Anaut. muere el 10 de agosto de 1999 en San Sebastián. Un pariente lejano había dejado a la familia un pellizco de su fortuna, origen de "la tienda" de la madre y tías de Bernardo, universo gnoseológico primario de este niño: noticias tangibles de un mundo exterior, etiquetas e instrucciones dan cuenta de su procedencia en lenguas diversas. Su niñez transcurre entre la "tienda" y la escuela local, el larguísimo invierno pirenaico y los últimos jirones del euskera local (variedad roncalesa). Pero el aislamiento es relativo. En casa se lee prensa progresista -El Pueblo Navarro, El Sol- y revistas como El Blanco y Negro, La Esfera y el satírico España. En el año 1922 se traslada a Zaragoza; Estornés será un estudiante navarro más en el distrito universitario aragonés que acoge, a falta de Universidad propia, a tantos de ellos. Como aún era costumbre en la sociedad tradicional, los hermanos Mariano y Bernardo, van con un familiar, tía en este caso, y a la pensión que regenta una roncalesa. La Escuela Superior de Comercio de Zaragoza representa un cambio total: estudios reglados, amistades, alumnado mixto. La avanzadilla engrosa con la llegada del resto de la familia tras la venta de la tienda de Isaba en 1924 y la compra de otra, céntrica, en la capital aragonesa. Picado de curiosidad por el "vascuenz" natal del que ha comenzado a coger apuntes en vivo, caen en sus manos los primeros vocabularios y gramáticas de euskera en los que, con gran desconcierto, se enfrasca. Aprende el idioma. También comienza a conocer a los clásicos navarros - Moret, Campión, Iturralde, Olóriz, Navarro Villoslada, Sagaseta, Yanguas- y a rebuscar documentos en archivos. Inicia, tanto en sus vacaciones isabarras como en la capital, sus primeros escarceos historiográficos nucleados en torno al valle de Roncal. Fruto de sus pesquisas es la publicación en 1927, con 20 años, de su primer libro, Erronkari, autofinanciado, primera monografía al uso sobre el valle natal llamada a encontrar un gran éxito de compradores. Tiene en cartera la siguiente publicación, Euskal-Idazlasterra, aplicación al euskera del método taquigráfico de Enrique Guzmán. Ese mismo año se inscribe como socio-alumno de Eusko Ikaskuntza cuyo conocimiento había hecho en el Centro Vasco-Navarro de Zaragoza. Por esos años comienza a tratar a elementos nacionalistas vascos de Navarra y a visitar "Eusko-Etxea" de Pamplona, creada en 1910, donde anuda buenas amistades con personalidades como Ramón Goñi, secretario del centro, los Aranzadi, los Urmeneta, Cunchillos, Esparza. Una de estas amistades, Angel Irigaray, le permite conocer y visitar al ya anciano Campión, en su casa de Pamplona. Sus ideas son, sin embargo, puramente fueristas, afincadas en la veneración del "hecho navarro" removido por la Gamazada. Se licencia de Profesor mercantil en 1929, año en que acude a los Cursos de Verano de Eusko Ikaskuntza cuyo secretario, Ángel Apraiz, le ofrece un puesto vacante en la misma. En diciembre de ese año es nombrado Jefe de Oficina de esta asociación en San Sebastián. Y unos meses después abría en ella una céntrica Academia de Comercio, cuya dirección simultaneó con el trabajo aludido y en la que dio cabida, de forma entonces inusual, al euskera. De todos los contactos efectuados por el joven Estornés hasta entonces, ninguno fue tan decisivo como el establecido con los socios y la Biblioteca de Eusko Ikaskuntza. Dicha Biblioteca, abierta hacía sólo dos años, comenzaba a reunir obras modernas de tipo general y libros clásicos de la vascología, tan de moda en la Europa de entonces. Recibía, además, prácticamente todos los periódicos y revistas vascos. En ella, Estornés, entre otras cosas, establecía el criterio de compras y auxiliaba a D. Julio de Urquijo en la tarea de analizar y preparar los originales de la Revista Internacional de Estudios Vascos (RIEV) fundada por este erudito en 1907. Allí trabó amistad con Gregorio Mújica, promotor de Euskal-Erria'ren Alde y Euskal Esnalea, y con José de Ariztimuño"Aitzol", impulsor de variadas actividades paranacionalistas, entre las cuales "Euskaltzaleak" en pro de la lengua vasca. También con muchas otras personalidades de la cultura vasca como los poetas Lizardi, Orixe y Lauaxeta, los euskerólogos Azkue, Eguskitza, Altube, Olabide, los antropólogos Aranzadi, Eguren y Barandiarán, el exquisito músico y musicólogo P. Donostia, el jurista Bonifacio de Echegaray, el escritor Ramón de Berraondo "Martín de Anguiozar", el erudito médico Justo Gárate, el euskerólogo Georges Lacombe, el inquieto promotor Pierre Lafitte, el insustituible secretario de la Sociedad Ángel de Apraiz, etc. En setiembre de 1930 toma parte en el V Congreso de Estudios Vascos celebrado en Bergara que, al margen de su temática básica (Arte Popular, sobre el que presenta una comunicación), acuerda la elaboración de un Anteproyecto de Estatuto, el pronto controvertido Estatuto General de Estado Vasco (EGEV) de 1931. Estornés asistirá a las arduas reuniones preparatorias de este texto, como secretario de la Comisión, siendo ya miembro afiliado al Partido Nacionalista Vasco de San Sebastián y establecida ya la II República el 14 de abril de 1931. En esta ocasión trabará conocimiento con José Antonio de Aguirre y el Movimiento de Alcaldes. Los hermanos Estornés Lasa no se habían olvidado, ni mucho menos, de Isaba. En esta localidad de 1.157 almas, tras la dimisión de los 9 concejales elegidos en abril de 1931 por el artículo 29, las elecciones extraordinarias de mayo habían colocado en el Ayuntamiento a 6 "derechas" y 3 republicanos. Su participación en las Asambleas estatutistas de 1931 y 1932 había sido casi nulo; sólo se sabe que votaron por "ningún Estatuto" y que de existir alguno, lo preferían, como hijos de un valle tradicionalmente liberal, laico, es decir, sin la venenosa enmienda concordataria. Aún así, se constituyó una célula del PNV con dos maestras y un hermano Estornés, Mariano. Esta célula, en estrecho contacto con Bernardo Estornés y el Napar Buru Batza, organizó, el 2 de octubre de 1932, el primer mitin nacionalista conocido en el valle, con la participación de Manuel Irujo, Mercedes Kareaga, José Antonio Aguirre y Ariztimuño "Aitzol". Por lo demás, la participación de nuestro biografiado en los actos del Partido fue más bien discreta, dedicado a actividades culturales mucho más afines a su modo de ser que las directamente políticas. Una de estas actividades fue el libro escolar. Uno de los principales problemas con los que tropezaba el renaciente movimiento de escuelas vascas (ikastolak) en 1931 fue el de la escasez de textos escolares en euskera. El Xabiertxo de López Mendizabal, editado hacía más de un lustro, se había agotado. Estornés, que desde adolescente había manifestado una marcada vena pedagógica y publicitaria, redacta un texto, Sabin euskalduna, que, vertido al euskera por Agustín Zumalabe e ilustrado por "Txiki" y Santos Echeberría, tuvo un gran éxito. Otro era la carencia de un texto sintético, de un Manual de Historia Vasca adecuado a las necesidades escolares. Dos navarros, habían, sin embargo, optado por emprender la tarea. Uno fue Bernardino de Estella que, a fines de 1931 publica en Bilbao su Historia Vasca. Otro, Bernardo Estornés, que a comienzos de 1933, da a la luz en Zarautz su Historia del País Basco, con ilustraciones y mapa. Ambas obras, de marcado carácter nacionalista, era lo que el nacionalismo vasco estaba esperando. Llegados a este punto, los directivos de Eusko Ikaskuntza encargan a Estornés una versión infantil en euskera de su historia, que éste realiza. El éxito de venta abre a Estornés al campo de la edición. Su actividad redobla. Entre 1933-1934 crea la editora Beñat Idaztiak y la Colección Zabalkundea para la que consigue más de 2.000 suscripciones, un auténtico récord en su época. El Consejo Asesor de Zabalkundea lo constituyeron Ángel Irigaray, José de Ariztimuño, P. Alzo y José Miguel de Barandiarán. Su hermano Mariano, licenciado en Filosofía y Letras, participa también en la tarea. En 1935 decide dedicarse de lleno a las tareas editoras y publicistas. Aparecen artículos suyos en diarios y revistas. También libros: dentro de la Colección Zabalkundea publica en 1935 sus Historia Vasca. Euskal Edestia e Indumentaria Vasca con gran número de ilustraciones. Los restantes títulos editados en ella fueron: Blancos y Negros (1934) de Campión, El hombre primitivo en el País Vasco (1934) de Barandiarán, Narraciones Vascas (2 vols., 1934) de Campión, Castillos medievales de Navarra (2 vols., 1934) de Altadill, Historia de la Monja Alférez Catalina de Erauso (1934), Garoa (1935) de Domingo Aguirre, Narraciones Vascas (III, 1935), Aspectos de la vida profesional vasca(1935) de Thalamas Labandibar, Elerti (1935), La Democracia en Euzkadi (1935) de J. de Urkina (Ariztimuño), Literatura Oral euskerica (1936) de Manuel Lecuona, El genio de Navarra (1936) de Campión, Don García Almoravid (1936) de Campión y el vol. III de Castillos... de Altadill (1936). Una edición del Fuero de Zuberoa, con su correspondiente traducción al castellano, se hallaba ya compuesta, aunque sin tirar definitivamente, cuando estalla la guerra de 1936-1939. Pero el proyecto más ambicioso de Estornés rebasa el de una mera colección literaria. Un prospecto de esos meses da cuenta de la preparación de lo que luego, muchos años después, sería la Enciclopedia General Ilustrada del País Vasco. Estornés traza entre 1935-1936 las líneas maestras de la misma. Recluta colaboradores entre lo más formado del movimiento vasquista del momento: Aranzadi, Ariztimuño, Azkue, Barandiarán, P. Donostia, Echegaray, Gárate, Irigaray, Campión, Lafitte, Lecuona, Orixe, Veyrin, etc. La guerra civil sorprende a Estornés afincado, junto con varios hermanos, en San Sebastián. Son los primeros momentos de la lucha en las calles y la formación de una columna para auxiliar Vitoria,la salida de los militares de Loiola para tomar la ciudad, su retirada y asedio. Mientras, en su localidad natal, Isaba, elementos falangistas lo buscan a él y sus hermanos. Días antes de la caída de la ciudad en manos de los sublevados contra la República, visita al ciego y casi centenario Campión que le manifiesta su horror, su condena de la rebelión. Entretanto, la familia Estornés Lasa espera en Zarautz a que amaine "la militarada". Muchos piensan que se trata de un pronunciamiento más, algo semejante, como mucho, al golpe de Primo de Rivera. El 8 de setiembre pasa Bernardo en un vaporcito a San Juan de Luz, junto con Ramón Laborda, el promotor del espectáculo de Pospoliñas, Ignacio Barriola, Pío Montoya y otros. En Donibane pululan ya los refugiados. A los días de la caída de Donostia, aparecen Mariano y Alfonso Estornés. El otro hermano varón, José, protagonizaría directamente la guerra hasta 1939. Una prima bearnesa lleva a los huidos a su casa de Billére, cerca de Pau. Pero también en Europa el panorama se ensombrece. En el invierno de 1937 los tres hermanos, Alfonso, Mariano y Bernardo, son confinados en el Norte de Francia, en Lille. En esta ciudad, una excelente Biblioteca Universitaria proporciona abundante material que Estornés, sobrado de tiempo y vacíos los bolsillos, no va a desaprovechar: Compte, Bergson, Kant, los geógrafos Brunhes y Martonne, las grandes Enciclopedias, H. Délacroix, etc. A comienzos de 1938 la idea de volver se perfila como algo inalcanzable. Marchan a L'Havre con el disignio de partir hacia América y, desorientados, nuevamente a Pau. El Anschluss y la Conferencia de Munich dejan pocos resquicios a la duda. A la caída de Barcelona, en enero de 1939, se les sumó José Estornés, comandante de gudaris rendido en Santoña, condenado a muerte, canjeado, combatiente en Cataluña, procedente de un campo de concentración. En marzo las tropas alemanas ocupan Checoeslovaquia, en setiembre Polonia. El grupo fraternal se disuelve a tenor de las cada vez más difíciles posibilidades de obtener visados y dinero para los pasajes. Estornés y su mujer, Ignacia Zubizarreta, con la que acaba de casarse en Pau el 8 de noviembre de 1939 al conseguir ésta salir de Gipuzkoa, logran, tras inverosímiles peripecias y merced a diversos comités de apoyo al refugiado, embarcar en Marsella rumbo a Chile en diciembre, llegando a Santiago el 4 de enero de 1940. Les acompaña un escueto equipaje, parte del cual, los dos volúmenes del Diccionario de Azkue... Viven los primeros meses de la ayuda chilena al refugiado; la Presidencia de la República la desempeña D. Pedro Aguirre Cerda, abogado y profesor universitario defensor de la causa republicana, hombre cordial y oriundo vasco. Mientras tratan de orientarse, montan un laboratorio doméstico en el que preparar productos de perfumería.. Llega Mariano, el inseparable hermano, procedente de Santo Domingo, en febrero. Nace en noviembre su primera hija. En 1941 comienza a publicar Estornés la revista Batasuna, como órgano de los vascos de Chile, que es sustituida, en 1943 por una más política, Euzkadi, en la que también colabora. Con la salida del mundo de los perentorios aprietos económicos, vuelve, poco a poco, la posibilidad de estudiar e investigar. La Biblioteca Nacional de Santiago abre sus generosas puertas. Pero, hay que vivir; en 1946 organiza una industria de reciclaje de cristal que será la empresa básica de la familia hasta la vuelta a la añorada Euskal Herria. Ha ido reconstruyendo Estornés una biblioteca vasca para sustituir a la perdida en 1936. En 1952 publica en la editorial vasco-argentina Ekin dirigida por Andrés Mª de Irujo e Isaac López Mendizabal su Estética vasca. Son también años de extensas lecturas y estudios. En 1956 envía una ponencia al I Congreso Mundial Vasco celebrado en París. En 1958 la familia Estornés-Zubizarreta, con Mariano Estornés, embarca por fin en Valparaíso rumbo a Europa. En Buenos Aires quedan los originales de una segunda obra de Estornés publicada en 1959 por Ekin: Eneko Arista, fundador del Reino de Pamplona, y su época. Reinstalado en Donostia, Estornés se hace reexpedir su Biblioteca desde Chile a fin de que su vuelta pase más desapercibida. La idea, largamente acariciada en el exilio, es la de volver a montar una Editorial. El capital es pequeño, los gastos han de ser los esenciales, el clima político resbaladizo; todo lo relacionado con la letra impresa suscita sospechas. Comienzan a volver algunos exiliados -Segundo Olaeta, Barandiarán-, el euskera repunta, temeroso, en alguna emisora y publicación (Egan, Kulixka Sorta, Zeruko Argia, Jakin), en la ikastola clandestina de Elvira Zipitria, en la música (Enarak, Soroak, canciones de N. Etxaniz), Euskaltzaindia revive penosamente, Tovar intenta sacar a los estudios vascos del ostracismo, Caro Baroja publica dos importantes títulos. Pero el "libro vasco" es aún tabú. Estornés reanuda la relación con los amigos que quedan -Francisco Unzurrunzaga, de la imprenta y editora Itxaropena, José de Arteche y Fausto Arocena, bibliotecarios de la Diputación, Jesús Elósegui, el librero Jiménez de Aberásturi, el ex empleado de Eusko Ikaskuntza Eustasio Arrue, el ex director de El Día José Lecároz, el que fuera socio-alumno de Eusko Ikaskuntza Julio Caro Baroja-; anuda nuevas amistades - Nemesio Etxaniz, el librero Arbelaiz, el lingüista Koldo Mitxelena, el publicista navarro José María Iribarren, el P. Berriochoa, Juanito San Martín, Isidoro de Fagoaga, Miguel Pelay, el P. Antonio Zavala, Gaizka Barandiarán, Juan Garmendia Larrañaga, Federico de Zavala, Luis Peña Basurto y su hijo Peña Santiago, el escultor Nestor Basterrechea, que le presentará al también escultor Oteiza. Uno de estos amigos pone en relación a ambos hermanos con Angel Cruz Jaca y la "Academia Errante", suerte de tertulia clandestina que agrupó, a fines de los 50 y comienzos de la siguiente década, a opositores al Régimen de muy diferentes procedencias y talantes como Martín Santos, Busca Isusi, Valle Lersundi, Mitxelena, Uría, Ayestarán o Reyes Corcóstegui. En un entresuelo de Donostia, ciudad veraniega del Caudillo, clausurado e intervenido por Falange, desentierra Estornés, no sin precauciones y tras 22 años, parte importante de los fondos de la vieja Editorial de la preguerra. Amigos y familia -también el portero del inmueble- habían escondido convenientemente el depósito. La Colección Auñamendi comienza a publicar sus libros ese 1958 bajo la cobertura legal, hasta 1962, de Itxaropena. La elaboración de las primeras suscripciones se organiza en el domicilio con la ayuda de Itxaropena, grupo Aranzadi, Amigos del País y listas recuperadas de la preguerra. La llegada, en un solo día de 70 suscripciones, pese a las circunstancias, indica que existe un rescoldo. La censura gubernativa de los libros la esquiva con ingenio Estornés mediante dos procedimientos: 1º Autocensura y composición de unos pocos ejemplares susceptibles de ser eliminados en caso de tachaduras y comentarios de los censores. 2º El envío de originales y/o libros directamente a Madrid, eludiendo, mediante la agencia ad hoc del vasco Luis Madariaga, el paso por la quisquillosa Delegación de Gipuzkoa, mucho menos indulgente que la central Dirección General de Información dependiente del Ministerio de Información y Turismo. Las autorizaciones todavía se expiden a tenor de la orden del Ministerio de Gobernación del 15 de julio de 1939. El nº 1 corresponde a la novela de ambiente roncalés Oro del Ezka, escrita por su hermano Mariano, pronto reeditada. El siguiente título de la encubierta Editorial es el primer volumen de una de las obras más paradigmáticas de Bernardo Estornés, Orígenes de los Vascos (1959), cuyas siguientes entregas marcarían jalones hasta 1966 erigiéndose en un auténtico éxito editorial en el reducido ámbito de los estudios vascos. Ese mismo año 1959 da a la luz también El ducado de Vasconia. La Editorial recoge la producción de autores de la preguerra (Urquijo, Arocena, Barandiarán, Labayen) a los que vienen a sumarse otros nuevos como Mitxelena, Arbeloa, Juan Garmandia, etc. También publican los hermanos Estornés, cuando nadie se atrevía a hacerlo, casi toda la interesante e inconformista producción de la Academia Errante. El año 1963 marca un jalón en la Editorial; Estornés y Jorge de Oteiza"conectan" y aparece en la "Colección Azkue" de Auñamendi un librodestinado a causar enorme impacto en un sector importante de la juventud y gran escándalo en muchas personas de orden: Quosque tamdem...! Oteiza será el apóstol de la mutación estética e intelectual vasca de esos años a través de una muy peculiar reflexión sobre las raícesculturales arquetípicas en relación con la vanguadia: "Escribo hacia atrás. Miro adelante, pero voy retrocediendo". Ese apasionado (y contradictorio) "avanzar retrocediendo" es lo que la nueva generación nacionalista (o afín) de la postguerra está esperando. Son tiempos de urbanización descontrolada, segunda industrialización, inmigración, anomia, bien retratados por Guerra Garrido. Suenan Celaya, Otero, Figuera, Martín Santos y también la primera ETA, Labéguerie, el contubernio de Munich, Krutwig, Ricardo Arregui, caso Grimau, Aresti. Otro jalón fue la I Feria del Libro y del Disco vascos celebrada en Durango entre octubre y noviembre de 1965 y a la que Auñamendi acudió como principal Editorial del País. En 1966 Euskaltzaindia nombra a Estornés, pese a la enemiga de éste al traído y llevado uso de la H en el euskera unificado en gestación, Académico correspondiente de la misma. El Instituto Americano de Estudios Vascos de Buenos Aires hace otro tanto. La Enciclopededia Auñamendi (Enciclopedia General Ilustrada del País Vasco), idea largamente rumiada desde la preguerra, va siendo preparada con mimo y cuidado por esos años. Sistemáticamente todo el tiempo libre lo emplean Mariano y Bernardo Estornés en recorrer el país, tanto en su vertiente francesa como española, reviviendo recuerdos y contactos, asimilando los cambios y aprovechando para fotografiar hasta el último rincón del mismo. La obra la concibe Estornés dividida en tres grandes cuerpos: Diccionario Enciclopédico Vasco, Enciclopedia Sistemática, Bibliografía General Vasca. Este último cuerpo está ya elaborado por Jon Bilbao, profesor de la Universidad de Nevada (Reno), que ha vuelto de su exilio en los EEUU. Pero los últimos 60 van a estar repletos de sobresaltos. El 2 de agosto es asesinado Melitón Manzanas en Irun; comienzan los Estados de Excepción que, en enero de 1969, alcanzan a todo el territorio del Estado. En los ejemplares del primer volumen de la Enciclopedia, dedicado a la Literatura, obra del mismo Estornés, la censura corrige y tacha varios extremos. Esta Literatura que alcanzaría 5 tomos (1969, 1970, 1973, 1974 y 1981), sucede a las de Mitxelena (1960) y Villasante (1961), pero subsanando un gran problema apuntado por Oteiza a Estornés ("sigo sin saber cómo escriben los vascos"): la traducción al castellano de múltiples textos antológicos de cada autor reseñado. También a finales de los 60, Estornés, muy aficionado a la poesía y propietario de una cuidada biblioteca poética, hace sus primeros escarceos en este género literario, con el que gana el primer premio en los Juegos Florales de Sangüesa de 1967 y 1968. En 1978 publicará en castellano, con traducción al euskera, su Cantar de Roncesvalles, en 1980 Cuentos roncaleses, poemas y otras cosas navarras y, en 1981, el Cantar de Kixmi. En el segundo de estos títulos recoge hechos acaecidos en su infancia roncalesa tal como llegaron a sus oídos siendo niño. 7. Julio Caro Baroja (Madrid, 1914 - Vera de Bidasoa, 1995) Antropólogo, etnólogo e historiador español. Hijo del editor Rafael Caro Raggio y de la artista plástica y escritora Carmen Baroja, y sobrino del novelista Pío Baroja, creció envuelto en un ambiente de aprecio a la cultura y a las letras. Estudió en el Instituto Escuela de Madrid, y se licenció en Historia Antigua en la Universidad de Madrid. Entre los años 1944 y 1954 fue director del Museo del Pueblo Español de Madrid. En 1941 publicó su primer libro, Algunos mitos españoles y otros ensayos, al que seguiría una producción muy prolífica, basada en investigaciones rigurosas y documentada con datos extraídos de detenidos trabajos de campo. Cabe destacar Los pueblos del norte de la Península Ibérica; Análisis de cultura, etnología, historia y folklore (1949); Las brujas y su mundo; el monumental estudio en tres tomos, fruto de diez años de investigación, Los judíos de la España moderna y contemporánea; La hora navarra en el siglo XVIII Inquisición, brujería y criptojudaísmo (1970); Teatro popular y magia (1974), y Ritos y mitos equívocos (1974). Los estudios de Julio Caro Baroja, caracterizados por una notoria complejidad y perspicacia y por un enfoque interdisciplinario, le aportaron renombre tanto en España como fuera de sus fronteras. En 1962 el autor ingresó en la Real Academia de la Historia, ocasión en que leyó el importante discurso La sociedad criptojudía en la corte de Felipe IV. En su amplia producción también deben citarse La brujería vasca (1975); Sondeos históricos (1978); Las formas complejas de la vida religiosa: religión, sociedad y carácter en la España de los siglos XVI y XVII; Cuadernos de campo (1979); el trabajo sobre arquitectura popular en cuatro volúmenes La casa en Navarra (1982-1983); el ensayo sobre la población vasca El laberinto vasco (1984); De los arquetipos y leyendas (1989); el álbum de dibujos Los mundos soñados (1990) y Las falsificaciones de la historia, de 1993, entre otras muchas. La obra de Caro Baroja puede situarse en la corriente de la antropología social de línea anglosajona, y su metodología está influenciada por la de B. Malinowski. Mención aparte merece el libro Los Baroja. Memorias familiares (1972), donde el autor realiza un estudio antropológico de su propio entorno. En 1983 recibió el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales y Comunicación, y en 1985 el Premio Nacional de las Letras Españolas, al que siguió su ingreso en la Real Academia de la Lengua Española. -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

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