NOVELA, La Alhambra de Granada.
Desde hace un tiempo mi esposa, Ana, y yo, Ignacio, residimos en Granada por motivos de trabajo. Aunque no salgan las vacantes, en Granada se está de primera, pues, a parte de la Alhambra, contamos con Sierra Nevada. Como no vamos a saltar a trompicones de un sitio a otro, procuraré centrarme en la Alhambra, que es pan con mucha miga. Por otro lado, estamos esperando a un grupo de amigos, que se han desplazado especialmente desde el País Vasco, con la única finalidad de conocer l’Alhambra. Por supuesto, les ofreceremos todo lo que esté en nuestra mano, para que así no se sientan extranjeros en esta Tierra de nadie. Evidentemente, yo haré de guía del grupo, haciendo todas las presentaciones de todo lo que tengamos a mano, por lo que he tenido que comprarme algunas monografías sobre este Palacio nazarí. Nuestros amigos trabajan en la fotografía, por lo que sus reportajes gráficos ya tienen mucho valor, aunque el coche, un Opel Kadett, deberá quedarse aparcado en el barrio del Salvador, por ejemplo, que se extiende a los pies del Albaicín y cuyos habitantes se han dedicado tradicionalmente al sector servicios. Los esperamos mañana, a la hora de comer, por lo que aún tengo un tiempo para impregnarme de este tema. El Opel Kadett es un automóvil del segmento C producido por Opel desde 1936 hasta 1941, y desde 1962 hasta 1991. Fue uno de los modelos más representativos de la historia de Opel. Tradicionalmente, desde el inicio de su producción en los años 30 hasta su sucesor, el Opel Astra en 1991, fue el superventas de la marca alemana. Sobre Sierra Nevada mi esposa Ana susurra lo siguiente: El Parque Nacional de Sierra Nevada está al sur de la Península Ibérica, formando parte de las Cordilleras Béticas, en la Comunidad Autónoma de Andalucía. Al sureste de la ciudad de Granada, comprendiendo también el extremo occidental de la provincia de Almería. La montaña más alta de la Sierra Nevada es el macizo montañoso de mayor altitud de toda Europa occidental, después de los Alpes. Su altitud máxima se alcanza en el pico Mulhacén, de 3479 m sobre el nivel del mar. Pradollano (u oficialmente Sierra Nevada) es una localidad y pedanía española perteneciente al municipio de Monachil, en la provincia de Granada. Está situada en la parte suroriental de la comarca de la Vega de Granada. Cerca de esta localidad se encuentran los núcleos de Canales, Pinos Genil y Güéjar Sierra. Este Espacio Natural incluye más de 60 municipios de las comarcas de el Marquesado del Zenete, el Valle de Lecrín, la Sierra Nevada poniente, la cuenca del Río Nacimiento y, por último, la Alpujarra, la de mayor extensión y que fuera el último reducto morisco en el Reino de Granada. Aparte de un paisaje, una flora y una fauna realmente singular, Sierra Nevada posee una calidad montañera de primera clase, con más de 20 cumbres que superan los 3.000 metros, entre las que destaca el Mulhacén, conocido como el techo de la península ibérica. ¿Sabías que los árabes llamaban a Sierra Nevada la Montaña del Sol? Sulayr, es el nombre que le pusieron, y es que los atardeceres mágicos de Sierra Nevada fueron los encargados de que se le llamase así. El nombre original de Sierra Nevada está relacionado con el Sol. Durante la época romana, se conocía como 'Solarius', y después de la caída del Imperio, los bárbaros la llamaron 'Solorio', ambos nombres relacionados con el brillo del sol en la nieve. Desde hace tiempo se reconoce que la Sierra Nevada es un bloque de la corteza terrestre con fallas ascendentes e inclinado. Una importante zona de falla delimita el bloque por el este, y fue a lo largo de esta zona que la gran masa que se convirtió en la Sierra Nevada se elevó e inclinó hacia el oeste. Esto explica la asimetría de la cordillera. Aunque está más puesta que yo en este tema, yo añado lo siguiente al comentario que ha hecho Ana: - Sierra Nevada ocupa una considerable superficie de las provincias de Granada y Almería. Este Espacio Natural incluye más de 60 municipios de las comarcas de el Marquesado del Zenete, el Valle de Lecrín, la Sierra Nevada poniente, la cuenca del Río Nacimiento y, por último, la Alpujarra, la de mayor extensión y que fuera el último reducto morisco en el Reino de Granada. En el centro y en alto el pico Mulhacén. Dicho lo cual, Ana se mete, en solitario, con el Albaicín, del que apunta que: - El Albaicín (origen incierto: Covarrubias sostiene que la palabra procede de Baeza, el barrio de los moros procedentes de Baeza), el antiguo Rabat al-Bayyazin, es el barrio moro de Granada, situado en una colina. En el siglo XVI, y hasta su expulsión en 1569, numerosos moriscos habitaban allí. Durante la guerra de Granada, el Albaicín se sublevará, y la plaza de Bib el Bonut será un lugar estratégico. Pero, antes que nada, vamos a dar una breve nota sobre la restauración de la Alhambra. Al respecto diremos que José García Ayola (1853-1900), conocido como Ayola, fue pionero de la fotografía andaluza y abrió su estudio en Granada en 1873. En 1881viajó a París a perfeccionar su oficio y, a su regreso, se especializó en la toma de panorámicas urbanas. Su colección de imágenes de la Alhambra se reprodujo en el Panorama Nacional, un lujoso álbum publicado en Barcelona en 1896. La fotografía de Ayola es realista y carece de recursos fáciles; materiales y espacios son los únicos protagonistas de la escena. Sus primeros planos de cerámicas, yeserías o celosías de la Alhambra, a medio camino entre el inventario y el arte, resultaron decisivos en el proceso de restauración del monumento que habían iniciado, en 1847, Rafael y Mariano Contreras. Un amiguete nuestro nos explicará que: - La cerámica es un objeto fabricado con arcilla húmeda y después seco o cocido. Una de las técnicas más reconocidas de la arquitectura nazarí es la yesería. La yesería se encuentra muy presente en los palacios de la Alhambra y a pesar de ser un elemento aparentemente pobre, fue tratado con un dominio técnico tan magistral que su gran belleza decorativa disimula las calidades del material. - La celosía es un tablero calado para cerrar vanos que impide ser visto pero no impide ver. Yéndonos al terreno, al entrar por el patio de Alberca y visitando primero la Galería de los Secretos, se pasa a la sala de Embajadores y al patio de los Leones, desde donde se llega a la sala de los Abencerrajes y a la de la Justicia, con sus dos curiosos monumentos y un maravilloso tejado calado. Luego se llega a la joya del conjunto, las zonas privadas de los reyes árabes, con el apartado dormitorio del rey y de la reina, el tocador y las bellas ventanas con celosías que se abren al maravilloso jardincillo de Lindaraja (las violetas y las flores de naranjo perfumaban el aire) y a los exquisitos baños. Es algo con lo que soñar y supera todas las expectativas. La Alhambra se encuentra rodeada con murallas y torres de un profundo tono rojizo que destacan magníficamente en contraste con el cielo azul intenso. La restauración del cinturón amurallado y de este palacio sin igual ha sido llevada a cabo por un artista de primer orden llamado Contreras y esta confianza ha sido bien otorgada ya que es imposible contemplar un trabajo mejor realizado y de una forma más perfecta, siendo muy difícil distinguir entre las partes antiguas y las nuevas. Si él está disponible para completarla, las generaciones futuras verán la Alhambra restaurada en forma muy parecida a su prístina belleza. Dicho lo cual, apuntaremos dos ideas muy importantes: 1) La Alhambra fue al tiempo fortaleza militar y residencia real ricamente decorada, como lo demuestran los mocárabes de la Sala de los Abencerrajes. Extramuros, los emires granadinos construyeron una casa de campo, el Generalife, una hermosa sucesión de jardines, albercas y fuentes. Y 2) la cerámica y el agua adquirieron gran importancia en la ornamentación arquitectónica de la España musulmana. Un buen ejemplo son, respectivamente, el zócalo de la Sala de las Dos Hermanas y la fuente del patio de Comares. El recinto de la alcazaba, concebido ya en el siglo XIII, contrasta en austeridad y solidez con los palacios nazaríes. Y, de nuevo, acudimos a nuestro amiguete, quien nos indica que, - El mocárabe es una decoración de prismas, yuxtapuestos y dirigidos hacia abajo, que acaban en un estrechamiento también prismático, cuya superficie inferior es cóncava. Forman a modo de estalactitas, o racimos de estalactitas. - El Generalife, construido entre los siglos XII y XIV, es el palacio utilizado por los reyes musulmanes como lugar de descanso. La Almunia del Generalife era una hacienda ideal para la explotación agrícola y el descanso, con un núcleo de edificación residencial y una vasta extensión de terreno de cultivo y pasto, compartimentada en paratas o bancales mediante cuatro grandes huertas, aprovechando sus perfiles orográficos. La denominación de Generalife ha recibido diversas interpretaciones a lo largo de su historia, desde "Jardín" o "Huerta del Zambrero", "el más elevado de los jardines" o "casa de artificio y recreo", hasta "Mansión de placer o recreación grande" y "Jardín del citarista", siendo hoy comúnmente aceptado la de Jardín o Jardines del Alarife, es decir, del constructor o arquitecto. Tras la conquista en 1492, los Reyes Católicos concedieron la finca a un alcaide para su custodia y aprovechamiento. Dicha alcaidía pasó a perpetuidad, a partir de 1631 a la familia Granada-Venegas, hasta que, después de un largo pleito iniciado en el siglo XIX, se incorporó al Estado en 1921. La denominación de Generalife ha recibido diversas interpretaciones a lo largo de su historia, desde "Jardín" o "Huerta del Zambrero", "el más elevado de los jardines" o "casa de artificio y recreo", hasta "Mansión de placer o recreación grande" y "Jardín del citarista", siendo hoy comúnmente aceptado la de Jardín o Jardines del Alarife, es decir, del constructor o arquitecto. Tras la conquista en 1492, los Reyes Católicos concedieron la finca a un alcaide para su custodia y aprovechamiento. Dicha alcaidía pasó a perpetuidad, a partir de 1631 a la familia Granada-Venegas, hasta que, después de un largo pleito iniciado en el siglo XIX, se incorporó al Estado en 1921. Por otra parte, la fuente de los Leones ha recuperado su aspecto original tras la restauración de sus esculturas. Esta fuente da nombre al patio construido a su alrededor por Muhammad V entre 1370 y 1380. De planta rectangular, está rodeado por una galería de 124 columnas de mármol que soportan arcos y arquerías decorados con mocárabes. Así, pues, el Patio de los Leones de la Alhambra es un lugar emblemático con una rica historia. Construido en forma rectangular, destaca por su galería de arcos de yeso peraltados decorados con mocárabes y juntas caladas en forma de rombo. En su centro se encuentra una fuente adornada con doce leones de mármol blanco de Macael, cada uno con su expresividad única. A lo largo del tiempo, el patio y la fuente han experimentado modificaciones, pero siguen siendo una joya arquitectónica en Granada. El Patio de los Leones de la Alhambra es testigo de una fascinante historia que se remonta a siglos atrás. A continuación, exploraremos su origen y construcción, la proveniencia de los leones de mármol y las modificaciones que ha experimentado a lo largo de los siglos. El Patio de los Leones fue construido en tiempos del Sultanato nazarí en la Alhambra, uno de los conjuntos arquitectónicos más emblemáticos de España. Se cree que su edificación tuvo lugar durante el siglo XIV, durante el reinado de Muhammad V. Este magnífico patio rectangular fue concebido como un espacio de esparcimiento y reunión para la élite nazarí. Un elemento distintivo de este patio son los doce leones de mármol blanco de Macael (localidad española ubicada en la sierra de los Filabres) que adornan la fuente central. Se cree que estos leones fueron traídos desde la casa del visir judío Semuel ibn Nagrella como parte de un regalo al sultán. Cada león muestra una expresividad y rasgos únicos, añadiendo un toque de autenticidad y belleza al conjunto. A lo largo de los siglos, el Patio de los Leones ha sufrido cambios y modificaciones. En el siglo XVI, se añadió una segunda taza y una balaustrada a la fuente central, pero más tarde estos elementos fueron eliminados para devolverla a su estado original. El entorno del patio también ha experimentado transformaciones, pasando de ser un supuesto jardín en sus inicios a contar con losetas de mármol en el suelo. Además de las modificaciones en la fuente, el entorno del Patio de los Leones también ha experimentado transformaciones a lo largo de la historia. En sus inicios, se cree que existía un jardín en este espacio, el cual fue sustituido por losetas de mármol en el suelo, brindando una sensación de elegancia y majestuosidad al patio. Estas losetas de mármol han sido cuidadosamente diseñadas y colocadas, resaltando la arquitectura y realzando la belleza del entorno. El suelo del patio, en combinación con la galería de arcos y los muros decorados, crea una atmósfera única y cautivadora. Otra remodelación polémica en el Patio de los Leones se refiere al templete de Levante, que originalmente presentaba una cúpula semiesférica de escamas vidriadas. En 1934, esta cúpula fue reemplazada por un tejado a cuatro aguas, generando opiniones encontradas. Algunos opinaban que la cúpula vidriada era un elemento característico y único del templete, mientras que otros consideraban que el nuevo tejado a cuatro aguas se integraba mejor con la estética general de la Alhambra. Esta remodelación sigue siendo objeto de debate entre los expertos y visitantes del lugar. El recorrido por el Patio de los Leones te llevará a través de su forma rectangular y la galería de arcos peraltados que lo rodea. Podrás apreciar la exquisita decoración con mocárabes y juntas caladas en forma de rombo, que reflejan la maestría y el esplendor de la arquitectura islámica. Además, caminarás sobre las losetas de mármol cuidadosamente colocadas en el suelo, proporcionando un ambiente único y elegante. En otro sentido, el patio de Comares o de los Arrayanes es el núcleo principal del palacio de Comares. Sede oficial del soberano, este palacio albergó también las dependencias del poder ejecutivo. En un subterráneo al nordeste del patio, se encuentran los baños. Y en el Generalife, el agua, motivo principal del patio de Comares y de los baños, es casi omnipresente en fuentes y albercas. En la zona norte del patio de los Leones, dentro ya del otro palacio nazarí, se encuentra la Sala de las Dos Hermanas, con el hermoso mirador de Lindaraja. Cerrado por oriente el mismo patio, se encuentra la Sala de los Reyes, cuya bóveda está decorada con pinturas de los reyes nazaríes. Nuestro buen amigo, nos indica que, - Una alberca (del árabe hispánico albírka, y este del árabe clásico birkah) es una construcción hidráulica excavada en la tierra, fabricada a base de ladrillo, tapial o mampostería en forma de estanque para almacenar agua, usualmente para el riego. ¡Bueno!, por hoy basta. Nuestros amigos son puntuales, dóciles… y ya tienen que estar a punto de llegar. Suena el interfono: - Pi, pi, pi. Efectivamente, es la 1.00 y 55 minutos del mediodía. Pero, ¡bien! Me entenderéis mejor si os digo que en el Opel Kadett vienen dos matrimonios, el primero compuesto por Alma y Fernando, el segundo integrado por Idoia y Luis. Estas dos parejas trabajan en el mundo de la fotografía, gracias a las cámaras digitales. Sus reportajes son bienvenidos. Evidentemente, nos sentamos en la mesa para comer. Tras darle mucho a la lengua, se queda en que nuestra visita a la Alhambra tendrá lugar mañana, procurando madrugar ese día. Se comerán unos bocatas sobre la marcha, intentando apurar a tope la jornada. Desde luego, no desvío la responsabilidad del abrir el camino, e ir marcando el itinerario y las paradas. Bueno, pues, ¡hasta mañana! Sin embargo, a la noche, en la cama, no puedo evitar el echarle una última mirada a los apuntes que he confeccionado días atrás: - La Alhambra de Granada constituye un conjunto monumental único en España. Surgida primero como castillo, se convirtió después en palacio y más tarde en una pequeña ciudad, residencia de los sultanes nazaritas. Su historia, poblada de leyendas y embrujos, la ha convertido en un fetiche del turismo mundial. Dos millones de personas la visitan todos los años. - Los conjuntos monumentales de la Alhambra y el Generalife en la ciudad de Granada, obra de los sultanes nazaríes realizada hace más de seis siglos, constituyen la fase final del arte hispanomusulmán en la que el Islam de España alcanza todo su esplendor y fuerte personalidad. La atracción y el interés que estos conjuntos han suscitado en la sensibilidad del hombre contemporáneo, desde el siglo XVIII hasta nuestros días, difícilmente encuentran parangón en otro conjunto monumental y las consecuencias de esta fascinación han sido considerables tanto sobre la práctica de la arquitectura y de la ornamentación en los siglos XIX y XX dando lugar al revival alhambresco, como sobre la misma valoración e interpretación de estos monumentos. Por esta razón cualquier aproximación al conocimiento de la Alhambra, aunque carezca de intenciones eruditas, no puede prescindir de una mínima referencia a su fortuna crítica, ya que la historia del gusto contemporáneo subyace en cualquier interpretación actual. La Alhambra es una ciudad palatina fortificada que sirvió como residencia de la corte de los sultanes nazaríes. Se emplaza en la parte más elevada de una colina que se alza en la margen izquierda del río Darro, frente a la alcazaba del Albaycín. Se recomienda acceder a la Alhambra por la Puerta de la Justicia, emplazada en el lienzo sur de la muralla y realizada en el año 1348. Desde aquí se llega a la Puerta del Vino, hoy aislada, y frente a cuya fachada oriental se alza la alcazaba, obra de Muhammad I. La alcazaba tiene planta rectangular irregular y consta de dos recintos: uno exterior a modo de barbacana y otro interior, más elevado, fortificado por altas torres entre las que destacan la del Homenaje y la de la Vela. El interior de la alcazaba funcionaba como patio de armas. Adosada al lado norte de la alcazaba encontramos la Puerta de las Armas. La visita a la zona de palacios árabes se inicia por el mexuar, estancia donde se reunía el consejo de visires. Desde aquí se pasa al llamado Cuarto Dorado, palacio que fue muy reformado en época de Fernando el Católico. La siguiente estancia es el Palacio de Comares donde se ubica la famosa Torre de Comares y el patio de la Alberca o de los Arrayanes, espacio de planta rectangular con una gran alberca en el centro. En el pórtico norte encontramos la sala de la Barca, adosada a la Torre. En el ángulo entre los palacios de Comares y Leones se halla el Baño Real, con tres partes claramente diferenciadas. Yo les comento lo siguiente: - Sultán es un título tradicional entre los musulmanes que en un principio designaba a los tenientes generales de los califas, segunda autoridad en el califato. Con el tiempo se convirtió en el título que adquirían todos aquellos príncipes que querían independizarse de la autoridad califal. - El título fue adoptado por los dirigentes musulmanes independientes tras la caída del califato de Bagdad. Con el gobernante selyúcida, Tugrïl Beg se convirtió en el título oficial de los soberanos de la dinastía; tras ellos lo adoptaron los mogoles, los otomanos y todos los dirigentes de Turquía, pese a la oposición de los juristas que pensaban que sólo los mamelucos de Egipto tenían derecho a titularse sultanes. La autoridad del sultán, una vez independiente del califa, era absoluta, sin subordinación ni responsabilidad alguna. Aglutinaba los poderes legislativo, judicial y ejecutivo. Tan solo los más altos cargos de la administración podían acceder a las recepciones del sultán, así como los embajadores de las potencias extranjeras. El sultán se rodeaba de un férreo protocolo: todo aquel que a él se acercaba debía hacerlo con manifestaciones de humildad y sometimiento, hasta el punto de estar prohibido mirar directamente a tan alto personaje. Sus juicios eran irrevocables, no se cuestionaba que pudiese equivocarse, debido a que éstos eran para el pueblo y para el mismo sultán decisiones emanadas de la divinidad. Era, por tanto, un personaje casi divino, denominado por los turcos como 'sombra o imagen de Dios'. - Además, el mexuar de la Alhambra es una sección del complejo palaciego de la dinastía nazarí en la Alhambra de Granada, España. Servía como ala de entrada del Palacio de los Comares, palacio oficial del sultán y del Estado, y albergaba diversas funciones administrativas. Tras la guerra de Granada (1482-1492) por la España cristiana, el salón principal del edificio se convirtió en capilla, aunque muchos de los añadidos cristianos se eliminaron posteriormente durante las restauraciones modernas. Los dos patios principales del palacio también se destinaron a otros usos y hoy solo quedan visibles sus cimientos. Asimismo, Alma y Fernando, como adivinándose el pensamiento, nos plantean la siguiente pregunta: - ¿Qué son los abencerrajes? Les contestará Ana, mi amiga y colega: - Abencerraje es el nombre romanizado con el que se designaba al poderoso linaje nobiliario que tuvo un destacado papel en la política del reino de Granada durante todo el siglo XV, enfrentados con la otra dinastía poderosa del reino, los zegríes, derivando en una auténtica guerra civil soterrada que acabó debilitando al propio reino nazarí y facilitó su posterior conquista por parte de los Reyes Católicos, el 1 de enero del año 1492. La voz abencerraje procede del término árabe Ibn al Sarrây ('los hijos del sillero'). Aunque de origen africano, las primeras referencias al linaje se remontan al siglo XI, momento en el que se hallaba en la corte de la taifa malagueña de los Hammudíes un poeta con el mismo nombre. Por otra parte, se dice abencerraje cuando se refiere a un individuo, que es de una familia del reino musulmán granadino famosa en el siglo XV por su rivalidad con el linaje de los cegríes, y al partidario de aquella familia. - Durante el siglo XV el reino nazarí atravesó una grave crisis sociopolítica causada por hallarse su economía supeditada por los mercaderes genoveses, lo que le hacía depender del exterior para asegurarse su abastecimiento alimentario, así como por la existencia de un sistema fiscal agobiante como consecuencia del pago anual de gravosas parias a la Corona de Castilla. En este contexto, la nobleza granadina luchó denodadamente por mantener sus niveles de ingresos, acumulando cargos políticos y militares y obteniendo beneficios fiscales, lo que consiguieron gracias a la no existencia de una regulación clara del derecho de sucesión al trono nazarí. Los diferentes linajes más poderosos del reino nazarí accedieron a cotas cada vez más altas de poder mediante conspiraciones palaciegas y alianzas con otros linajes con los que mediatizaban o reemplazaban al sultán si era necesario. La familia de los abencerrajes fueron un paradigma, los genuinos representantes, de semejante política. - En el año 1417 murió el sultán Yusuf III, dejando como heredero al trono a su hijo menor de edad Muhammad VIII, apoyado por el bando legitimista de los Abú Bannigas y los Zagríes, entre otros linajes. Dos años más tarde, el joven monarca fue destronado por Muhammad IX el Zurdo, quien para ello contó con la inestimable ayuda del jefe del linaje de los abencerrajes, Yusuf Ibn al Sarray, que encabezó un auténtico golpe de Estado en beneficio de su señor. Muhammad IX el Zurdo, en prueba de su gratitud, le nombró visir, dando así comienzo a un período de guerras civiles y confrontaciones sangrientas entre las dos facciones nobiliarias por hacerse con el poder: los Banu Sarray y los Banu Kumasa, que apoyaron al usurpador; y los Banniga, Zagríes y Alamines, que conformaron el partido legitimista que defendía los derechos del sultán depuesto. La turbulenta vida política del siglo granadino fue tal que, hasta su caída en el año 1492, se sucedieron nada menos que veinte proclamaciones violentas de sultanes. - Yusuf Ibn al Sarray, desde su puesto de visir todopoderoso, logró contener el descontento del pueblo granadino en los primeros ocho años del reinado de Muhammad IX, asfixiado por las cargas fiscales y por la ruina comercial hasta que, en noviembre del año 1427, Muhammad VIII el Pequeño logró recuperar el trono apoyado por los legitimistas. El repuesto sultán, en un intento por atraerse a los abencerrajes y dar por concluida la guerra sin cuartel entre las distintas facciones nobiliarias del reino, amnistió a todos los abencerrajes, medida que fue pasada por alto por el líder del linaje Yusuf Ibn al Sarray, quien huyó a refugiarse al reino de Castilla donde consiguió atraerse las simpatías del rey Juan II, quien no dudó ni un momento en prestar apoyo militar a Yusuf con el objetivo de fomentar las querellas internas del reino nazarí y debilitarlo todo lo posible para así poder conquistar terreno al cada vez más reducido reino granadino. Con el apoyo castellano y el tunecino, Muhammad IX el Zurdo regresó de su exilio africano y recuperó el trono, en diciembre del año 1429, reponiendo como visir a su fiel servidor abencerraje. - Una vez repuesto en el trono, el usurpador Muhammad IX el Zurdo, inducido por su visir, cometió dos errores políticos graves que acabarían costándole el trono y su segundo destierro: el primero de ellos fue el de sacudirse la tutela castellana negándose a pagar las parias anuales; el segundo, más grave, fue la ejecución de Muhammad VIII el Pequeño y de su hermano, a los que tenía prisioneros en Salobreña, lo que provocó la apertura de un abismo infranqueable entre los dos bandos. Los partidarios del Pequeño se agruparon en torno a Yusuf ben Muhammad Ibn Mawla, apoyados esta vez por Juan II de Castilla, logrando reconquistar nuevamente el poder en enero del año 1432. Sin embargo, Yusuf IV gozó de un brevísimo tiempo de reinado (tan sólo de dos meses), ya que los abencerrajes azuzaron al pueblo y a los jefes religiosos hacia una auténtica revuelta como consecuencia del tratado (oneroso y vergonzoso) que Yusuf IV había firmado con Juan II de Castilla como pago de la ayuda castellana para acceder al trono nazarí. Muhammad IX el Zurdo volvió, por tercera vez, al trono nazarí e hizo ejecutar a su rival, en abril del mismo año. Pero aún se quedan más cosas en el tintero. El Palacio de los Leones se dispone en dirección este-oeste, ordenándose sus dependencias en torno a un patio rectangular en cuyo centro se ubica la famosa Fuente de los Leones. El patio está rodeado por pórticos en todos sus lados, destacando los pabellones que avanzan hacia el jardín en sus lados cortos. En estos laterales encontramos la sala de los Mocárabes y la sala de los Reyes mientras que en los lados largos se hallan la sala de las Dos Hermanas y la sala de los Abencerrajes. Al salir de la casa Real Vieja encontramos el Partal, conjunto que corresponde al sultanato de Muhammad III junto a la desaparecida mezquita aljama, espacio hoy ocupado por la iglesia de Santa María de la Alhambra, diseñada por Juan de Herrera en el siglo XVI. La mezquita de La Alhambra era de tres naves en dirección a la quibla, más ancha la central. El Partal responde a la tipología de palacio sin patio y básicamente está formado por un pabellón real en relación íntima con una alberca y jardines. Anexo a los palacios nazaríes encontramos el palacio de Carlos V, proyectado por Pedro Machuca. El arquitecto eligió una planta cuadrangular con un patio circular, tomando como referentes las ideas renacentistas italianas de Alberti y Rafael. Muhammad II será el encargado de construir el Generalife, edificado fuera del recinto de la Alhambra en dirección noreste. El palacio está emplazado en medio de la zona de huertas y se distribuye básicamente en dos terrazas. En la inferior se disponen dos patios cuadrangulares y en la superior se ubica el Patio de la Acequia, de planta rectangular, con un pabellón originalmente en el centro. El patio se organizaba como patio de crucero, con cuatro cajas de jardín ochavadas. El patio se rodeaba de pabellones, destacando el ubicado en el lado norte. - La caída de la otrora esplendorosa capital de los omeyas, Córdoba, y el avance general de la reconquista cristiana hacen que Granada y su territorio se convierta en el último reducto musulmán en la península Ibérica. Muhammad I es el fundador de la dinastía nazarí, responsable de la edificación de una de las maravillas del arte mundial: la Alhambra. Pero ante la insistencia de Ana, me tapo bien tapado y a dormir. Al día siguiente, la fecha anunciada, se prodigan los - Buenos días. Y la interrogación de siempre: - ¿Qué tal habéis dormido? Nos preparamos y, aparcamos ante la Alhambra. Mi coche es un Audi Q5, que es un automóvil todocamino del segmento D que fabrica la empresa alemana Audi desde el año 2008. El modelo de primera generación (Typ 8 R) fue el tercer miembro de la familia B 8 en ser lanzado después del Audi A5 y la cuarta generación del A4, todos basados en la plataforma MLBevo del grupo Volswagen. La segunda generación del Q5 (Typ 80 A) debutó en 2016 y comparte la plataforma MLBevo con las versiones B9 correspondientes del A4 y A5. Dicho lo cual, Ignacio toma las riendas y, en primer lugar, les habla a todos de la GRANADA NAZARITA: - Elvira es el nombre dado por los musulmanes a la antigua ciudad romana de Iliberris. Desde la entrada de los musulmanes en Hispania, Elvira-Iliberris y los enclaves cercanos de Qastilla y Garnata comenzaron, especialmente a partir del siglo XI, cuando se instalaron en ella los ziríes, a constituir una gran ciudad, capital de un virreinato dependiente de Córdoba, hasta la disgregación del califato omeya, en que pasó a ser centro de uno de los reinos de taifas, el de Granada, creado en el año 1013. Mucho más tarde, por allí pasaron también almorávides y almohades y, en 1241, Muhammad I, el fundador de la dinastía nazarí, se asiente en Elvira para organizar su propio reino. A partir de entonces, el reino de Granada va adquiriendo mayor importancia. La caída de la otrora esplendorosa capital de los omeyas, Córdoba, y el avance general de la reconquista cristiana hacen que Granada y su territorio se conviertan en el último reducto musulmán en la península Ibérica. La Granada de época nazarita, que así se llama la última dinastía musulmana reinante, ha atraído desde siempre la atención de muchos curiosos, que veían en ella y sus monumentos un lugar paradisíaco, emplazada en un lugar de excepcional belleza -dominando una fértil vega, con las blancas cumbres de Sierra Nevada a su espalda- donde sus pobladores se daban a una vida de ocio, cultivando a un tiempo el lujo, el refinamiento y la erudición. Por otra parte, en Granada, los veranos son cortos, cálidos, áridos y mayormente despejados y los inviernos son largos, fríos y parcialmente nublados. Durante el transcurso del año, la temperatura generalmente varía de 0 °C a 34 °C y rara vez baja a menos de -4 °C o sube a más de 38 °C. La temporada calurosa dura 2,8 meses, del 15 de junio al 10 de septiembre, y la temperatura máxima promedio diaria es más de 30 °C. El mes más cálido del año en Granada es julio, con una temperatura máxima promedio de 34 °C y mínima de 16 °C. La temporada fresca dura 3,8 meses, del 15 de noviembre al 7 de marzo, y la temperatura máxima promedio diaria es menos de 16 °C. El mes más frío del año en Granada es enero, con una temperatura mínima promedio de 0 °C y máxima de 12 °C. Evidentemente, nos encontramos en la temporada calurosa. Esta visión, la dada antes de hablar de meteorología, ya presente en textos de contemporáneos, se vio continuada por la labor de viajeros y aventureros románticos, que recreaban en sus obras una Granada embriagadoramente sensual y misteriosa. Si ya el cosmopolita Ibn Batuta decía hace ocho siglos que Granada "no tiene semejante en todo el Universo", mucho más tarde románticos como Víctor Hugo siguieron considerándola "la más hermosa". Y, sin duda, centro y origen de este orientalismo ideal fue la Alhambra, el palacio de los reyes de Granada, una residencia pensada para el disfrute de los sentidos. El ya mencionado Muhammad I fue uno de los impulsores de la construcción de la Alhambra, cuando decidió levantar su residencia oficial junto a una vieja fortaleza existente desde hacía varios siglos. Monarcas posteriores como Abu I-Hayyay Yusuf I y su hijo y sucesor Muhammad V fueron los responsables de la mayor parte del magnífico conjunto que actualmente se conoce, incluido el Patio de los Leones. El resultado fue excelente y aún hoy pueden apreciarse la exuberancia de sus jardines, la mezcla justa de barroquismo y sencillez de las construcciones, la belleza inconmensurable de un conjunto sabiamente integrado en el entorno. Además, los arquitectos musulmanes se encargan de hacer de Granada una de las ciudades más importantes de su tiempo. Todavía hoy, Granada reúne uno de los conjuntos de arquitectura islámica más notables de España, con restos de murallas, puertas, mezquitas, casas, palacios, baños, infraestructuras, etc. Muy cerca de la Alhambra se encuentran tres áreas urbanas que ya en época islámica funcionaban de manera autónoma, casi como ciudades en sí mismas. Se trata del Albaicín, la Medina y la Rabad al-Fajjarin, conjuntos de especial significación. Restos todavía visibles de la época califal son el Corral del Carbón -un grupo de viviendas levantadas en torno a un patio común-, los preciosos baños árabes del Bañuelo o el campanario de la iglesia de San José -un antiguo alminar de época zirí, con sillería de gran factura-. Asimismo, quedan muestras de construcciones públicas, como algunas puertas en ángulo. Granada era una gran ciudad en el siglo XV, rodeada por murallas y con un número indeterminado de puertas. En su interior, siguiendo a Caro Baroja en "Los moriscos del Reino de Granada", vivía una población "abigarrada, heterogénea, desconfiada". Organizada en barrios, muchas de sus calles eran oscuras y muy estrechas, pues las casas se arracimaban y juntaban hasta casi cerrar el paso. Algunas de ellas, además, estaban en práctico abandono "ante la indiferencia de una clase rica avarienta y una plebe angustiada por la carestía de los víveres, lo desmesurado de los impuestos y la estrechez del ámbito familiar", continúa Caro, siguiendo a Ibn al Jatib. Ciertamente la vida no debió resultar fácil en la Granada nazarita, pues la presión continua del enemigo castellano hacía a su población estar sometida al pago de tributos y a frecuentes incursiones de las tropas castellanas para capturar ganado y otros botines de guerra. Además, convertida en el último reducto musulmán, debieron llegar a ella multitud de gentes musulmanas expulsados de sus tierras por la reconquista, como las que se asentaron en el Albaicín hacia 1227, huyendo de las tomas de Baeza y Úbeda por Fernando III. Algunos autores calculan para este periodo una población cercana a los 50.000 habitantes, una cifra nada desdeñable. Dicho lo cual, callo aunque sea momentáneamente. Fernando protesta en los siguientes términos: - Bien, bien, bien. Y la Alhambra ¿dónde está? Ignacio le responde: - No se entenderá bien la Historia del arte si no se han limado bien todos los aspectos políticos. Dicho lo cual, continúo con mi discurso. Voy a tratar ahora sobre LA ALHAMBRA VISTA DESDE EL ALBAICÍN. Conocemos bastante la producción artística granadina y especialmente su complejísimo palacio real, la Alhambra; en ella se resumen y exasperan tendencias espaciales, decorativas, funcionales y semánticas que el Islam había desarrollado desde los ya lejanos tiempos de las residencias omeyas; la compleja concatenación de patios y salones, las contradictorias relaciones con el paisaje, el uso consciente de la iluminación natural, el brillante resultado formal de baratos recursos tecnológicos, la habilidosa integración de aportaciones foráneas, etc., constituyen, en unas escasas hectáreas de difícil topografía, todo un recital de arquitectura, servida y vestida por una decoración y unos elementos mobiliares de la mejor calidad compositiva. ¿Se me entiende bien?, pues el silencio es general. Por su parte, Luis defiende que: Dicho entramado es un gran lío, sobre todo para las mentes que no se ejercitan. Yo, haciendo caso o miso, continúo con la retahíla que había preparado los días anteriores. Pero, en cierto modo, me disculpo diciendo que: El rollo que tenía preparado, lo terminaré cuando veamos LA MAGIA DE LA ALHAMBRA. El interés ilustrado del siglo XVIII por la recuperación del pasado monumental, no sólo del mundo clásico, queda patente en la famosa expedición de 1766-67, impulsada, por la Academia de San Fernando de Madrid, que estaba integrada por los arquitectos José de Hermosilla y sus discípulos Juan de Villanueva y Pedro Arnal. La intención inicial de recuperar los retratos de los sultanes nazaríes, todavía conservados en la Alhambra, se vio notablemente ampliada con un escrupuloso levantamiento de planos y alzados tanto de la Alhambra como de la mezquita de Córdoba. Este trabajo pone de manifiesto el carácter abierto de la crítica neoclásica al enfrentarse con un mundo artístico tan radicalmente distinto de sus presupuestos estéticos, aunque se intentó eludir el aspecto ornamental del arte nazarí, centrándose particularmente en medidas y proporciones. Las láminas realizadas en el viaje serán editadas en el año 1780, por orden del Conde de Floridablanca, bajo el título "Las antigüedades árabes en España", impresión que fue objeto de un informe elogioso por parte de Jovellanos en 1786, y ampliada con una segunda parte en 1804. Las antigüedades árabes tuvieron una considerable difusión en el extranjero y su título inspiró sin duda la obra del arquitecto y anticuario irlandés James Cavanagh Murphy, "The Arab Antiquities of Spain", publicada en Londres en 1813-15; esta obra póstuma de Murphy, fallecido en 1814, que había estudiado durante los siete años de su estancia gaditana el arte hispanomusulmán, cambia radicalmente el punto de vista de la crítica neoclásica española al poner el acento en la ornamentación nazarí, desencadenando además una importante discusión historiográfica sobre el origen hispanomusulmán del arco apuntado en el estilo gótico, discusión que se ha prolongado hasta el XX con autores como Elie Lambert, que han defendido el origen hispanomusulmán de la bóveda de crucería. Sobradamente conocida es la distorsión apasionada que el período romántico introduce en el tema; junto a las obras literarias de Lord Byron, de Henry J. G. Herbert, o de Teófilo Gautier, hay que destacar la fortuna crítica de los famosos "Cuentos de la Alhambra" (1832) del ensayista e historiador norteamericano Washington Irving, que popularizó en esta obra varias leyendas nazaríes. Por otra parte, los grabados idealizados de pintores como David Roberts (1836-37) y John F. Lewis (1835-36) y los libros de viajes difundieron por Europa una imagen no verdadera de la Alhambra, sino romantizada de acuerdo con sus propias percepciones. Entre los viajeros del período romántico merece destacarse la presencia de Richard Ford con su familia entre 1830 y 1833, que alternaba los inviernos en Sevilla con los veranos en Granada. Su obra "The Handbook for travellers in Spain", asimismo ilustrada, editada en Londres en 1845, superó con creces la modestia del manual, que lleva por título, convirtiéndose en una de las guías sobre España más leídas en el siglo XIX. La difusión de una imagen más objetiva y más real de la Alhambra, en definitiva más analítica, según palabras de la investigadora Tonia Raquejo, se debe al arquitecto, litógrafo e impresor Owen Jones, quien tras dos viajes a Granada en 1834 y 1837, realiza su obra "Plans, Elevations, Sections and Details of the Alhambra", publicada en Londres en 1842-45, con un total de 104 cromolitografías. Esta incorporación del color en la reproducción de la arquitectura constituye una de sus mayores novedades, aunque sin duda la mayor consecuencia práctica fue la presentación de un sistema de ornamentación -el alhambresco-, que el autor se propuso difundir entre los arquitectos y decoradores como una alternativa a la práctica arquitectónica y ornamental del siglo XIX. Nace así el neoalhambresco, estilo del que el mismo Owen Jones es el máximo representante como responsable de la decoración interior del Palacio de Cristal en Hyde Park para la Gran Exposición de Londres de 1851, y posteriormente de una Alhambra en miniatura, que con el nombre de Patio de la Álhambra construyó en 1854 para la reinstalación del palacio de Cristal en Sydenham, donde se reproducía el patio del palacio de Leones con su fuente, la sala de los Reyes y la sala de Abencerrajes con su famosa cúpula de mocárabes. Pero además la labor docente de Owen Jones en la Escuela de Diseño cristalizó en uno de los manuales teóricos más influyentes del siglo XIX, "The Grammar of Ornament", publicado en 1856, que junto con sus cromolitografías de la Alhambra se convierten en fuente inagotable de motivos para el nuevo estilo. A partir de este momento numerosas villas aristocráticas, hoteles, casinos, teatros, cines, salones de recreo, particularmente en Inglaterra y España, se levantan en el nuevo estilo alhambresco, que requiere una ingente producción industrial de cerámicas, solerías, arrimaderos, textiles y arte mueble en general. Pero esta nueva dimensión de la magia de la Alhambra, que ya no sólo suscita obras literarias o ilustraciones gráficas como en el período romántico, sino que da lugar a una ingente recreación arquitectónica, va a tener una importante repercusión sobre el propio monumento. El académico Rafael Contreras Muñoz (1826-1890), especializado en el estudio de la ornamentación nazarí, pionero asimismo del neoalhambresco hispánico, fue nombrado restaurador adornista de la Alhambra. Rafael Contreras es responsable de numerosas intervenciones en el palacio nazarí, entre las que destaca la espectacular restauración de la sala de las Camas en el Baño Real, realizada entre 1848 y 1866, donde cambió todos los motivos ornamentales a su capricho e intentó restituir el color original sin conseguirlo. Este criterio restauracionista de la intervención monumental practicado por Rafael Contreras se prolonga, desde 1880 hasta 1910, a través de las intervenciones de su hijo, el arquitecto Mariano Contreras Granja, quien asimismo continuará los trabajos del taller de reproducciones creado por su padre, taller sumamente célebre, que extendió entre los viajeros y visitantes la fama de la ciudad palatina de Granada. El siglo XIX, apasionado por la Alhambra, nos legaba una visión falseada por la literatura romántica, por los grabados idealizados y por las restauraciones adornistas, conocida con el nombre de alhambrismo, que, a pesar de las deformaciones introducidas, indujo al público a gozar de la belleza pintoresca y exótica del monumento, por lo que constituye ya un patrimonio irrenunciable de la historia de la Alhambra. Pero quedaba por delante una ingente labor por recuperar la autenticidad del monumento, tarea a la que se han dedicado numerosos conservadores, historiadores del arte, arqueólogos y filólogos hasta nuestros días, una empresa sin concluir que pretende abrir una nueva interpretación del conjunto monumental. Pues, por mi parte, aquí he terminado. La reacción de Luis es fácilmente comprensible: Ignacio reitera su buena voluntad, aunque a Luis se le ocurre otro método para comprender la Alhambra Si en vez de tanta conferencia, te centras en algunos aspectos propios del DICCIONARIO DE TÉRMINOS DE ARTE, se podría seguirte aunque fuera de lejos. Ignacio retoma la palabra y dice lo siguiente: Como vosotros queráis. Empezaré, pues, con la palabra Al-Andalus que hace alusión a la parte de España bajo dominio musulmán a partir del año 711. Tras la Reconquista, este término se aplica solamente a Andalucía. Todos a coro gritan: ¿qué es el Patio de los Arrayanes? A lo que Ignacio responde lo que sigue: El Patio de los Arrayanes se ha llamado de diversas formas a lo largo del tiempo. La actual denominación (al igual que la de Patio de los Mirtos) se debe a los macizos de arrayanes (o mirtos) cuyo color verde vivo contrasta con el piso de mármol blanco del patio, y que rodean al estanque central. También se le llamó Patio del Estanque o de la Alberca, precisamente por este estanque, de 34 metros por 7,10 metros, que divide el patio longitudinalmente y se abastece de agua gracias a dos pilas de mármol situadas en cada extremo. A ambos lados del patio se encuentran dos naves de aposentos y, en los lados menores, se levantan unos pórticos, sostenidos por columnas de capiteles cúbicos, de siete arcos semicirculares adornados con rombos calados e inscripciones de alabanza a Dios. El arco central es mayor que los otros seis, y presenta enjutas macizas con decoración de ataurique y capiteles de mocárabes. La galería sur tiene en sus extremos alacenas con vasares de mocárabes y la siguiente leyenda: «La ayuda y la protección de Dios y una victoria espléndida para nuestro Señor Abu Abd' Allah, emir de los musulmanes». La inmensa mayoría de las inscripciones que aparecen en este patio son loas a Dios o al emir. Las dependencias que existían en este pórtico sur fueron parcialmente demolidas para construir el Palacio de Carlos V. En la planta superior, sobre un corredor, encontramos una galería de seis arcos y dintel más elevado en el centro, con zapatas de madera, escalonadas y cubiertas de ataurique, con celosías de fines de siglo XIX. Como ya hemos indicado con anterioridad, existen distintas habitaciones que han desaparecido pero de las que se han encontrado indicios que nos permiten saber que existieron. El derribo de estas estancias ha hecho crecer la leyenda de que el emperador Carlos V destruyó el palacio de invierno de la Alhambra para edificar el suyo, aunque diversos estudiosos, si bien no se han puesto totalmente de acuerdo en qué era lo que había en aquellas habitaciones, sí coinciden en señalar que no existe ningún indicio de la existencia de ese palacio de invierno. Las naves laterales eran utilizadas como residencia de mujeres. En la planta baja existen varias puertas que conectan (o conectaron) con distintas dependencias. La decoración del patio en esta galería, excepto el zócalo de azulejos se rehizo durante el siglo XIX, adornándola como el pórtico opuesto. En la parte superior de la galería norte, tras la que se alza la Torre de Comares, existe un parapeto con dos pequeñas torres laterales, que se rehicieron en 1890 al arder el techo de esta galería y el de la sala siguiente. Los extremos de la galería presentan alacenas con arcos, cúpulas y vasares de mocárabes, sobre un zócalo de azulejos de finales del siglo XVI, el cual presenta una inscripción en su parte superior correspondiente a un poema de Ibn Zamrak, en honor de Mohamed V tras la conquista de Algeciras en 1368. El resto de los presentes forma un quórum, en el que es elegido quién habla, con la pregunta preparada por todos. Ahora habla Ana, la mujer de Ignacio e insiste en la voz limpieza de sangre. Por supuesto, le contesta Ignacio: Ser cristiano viejo es tanto como no contar entre los ascendientes ningún judío o converso ni musulmán. Es decir, es cristiano viejo es el que no tiene ningún ascendiente judío o moro. Y llegados a este punto, los tres matrimonios repliegan alas. Todos han entrado en l’Alambra a las 10 horas de la mañana, pero ahora ya estamos cerca de las 19 horas. Queda en el aire lo que cada cual ha interpretado de la Calat Sima. Ya por mi cuenta, voy a tratar de la llamada GUERRA DE GRANADA: La GUERRA DE GRANADA fue el conjunto de campañas militares que tuvieron lugar entre 1482 y 1492, emprendidas por la reina Isabel I de Castilla y su esposo, el rey Fernando II de Aragón, en el interior del reino nazarí de Granada, que culminaron con la rendición del sultán Boabdil, quien había oscilado entre la alianza, el doble juego, la contemporización y el enfrentamiento abierto con ambos bandos. En 1496 la victoria cristiana tuvo como consecuencias la integración en la Corona de Castilla del último reino musulmán de la península ibérica, finalizándose el proceso histórico de la Reconquista que los reinos cristianos habían comenzado en el siglo VIII. Ese hecho motivó que el papa Alejandro VI concediese a Isabel y Fernando el título de Reyes Católicos en 1496. Los diez años de guerra no fueron un esfuerzo continuo: solían marcar un ritmo estacional de campañas iniciadas en primavera y detenidas en el invierno. Además, el conflicto estuvo sujeto a numerosas vicisitudes bélicas y civiles. En el bando cristiano fue decisiva la capacidad de integración en una misión común que emprendió principalmente la Corona de Castilla, apoyada por la nobleza castellana y el imprescindible impulso del clero, bajo la autoridad de la emergente Monarquía Católica. La participación de la Corona de Aragón fue de menor importancia: aparte de la presencia del propio rey Fernando, su participación consistió en la colaboración naval, la aportación de expertos artilleros y el empréstito financiero. En el bando musulmán fueron notables los enfrentamientos internos entre distintas facciones que favorecieron el éxito de sus contrarios. La protocolaria entrega de las llaves de la ciudad y la fortaleza-palacio de la Alhambra el 2 de enero de 1492 se sigue conmemorando todos los años en esa fecha, con un tremolar de banderas desde el Ayuntamiento de Granada. La guerra de Granada, a pesar de mantener muchos rasgos de la Edad Media, fue una de las primeras guerras de la Edad Moderna, por el armamento y tácticas empleadas (más que batallas en campo abierto, fueron decisivos los asedios resueltos con artillería, y las maquiavélicas maniobras políticas, aunque no faltaron ejemplos de heroísmo caballeresco, también propios de la época). Significó una etapa intermedia clave en la evolución bélica de Occidente entre la Guerra de los Cien Años y las Guerras de Italia. También era moderna la condición del ejército vencedor, al que, a pesar de su heterogénea composición, o precisamente por ella (acudieron todo tipo de fuerzas, desde las tradicionales, reunidas por los nobles, los concejos, las órdenes militares, los señoríos eclesiásticos; hasta otras como la recientemente organizada Santa Hermandad y auténticos mercenarios profesionales provenientes de toda Europa incluyendo un grupo de arqueros ingleses dirigidos por Lord Scale) se suele considerar como un precoz ejemplo de ejército moderno, permanente y profesional (para la historiografía más tradicionalista, con rasgos de ejército nacional, probablemente con abuso del término), en un momento en que se estaban definiendo las monarquías autoritarias que conformarán los estados-nación de Europa Occidental. España, en trance de formar su unidad territorial, fue uno de los principales ejemplos tras el matrimonio de los Reyes Católicos (1469) y su victoria en la Guerra de Sucesión Castellana (1479). La guerra de Granada fue utilizada para asociar al Reino de Castilla y al Reino de Aragón en un proyecto común, ofreciendo a la aristocracia una actividad al mismo tiempo lucrativa para ella y útil a la monarquía, que puede ser exhibida al mismo tiempo como empresa religiosa en conformidad con la nueva forma de identidad social más combativa: el espíritu del cristiano viejo. La guerra de Granada, al ser la última posibilidad de expansión territorial de los reinos cristianos frente a los musulmanes en la península ibérica significó el fin de la Reconquista, proceso histórico de larga duración que había comenzado en el siglo VIII. Aunque no faltaron operaciones militares más importantes, fueron puntuales y limitadas en extensión, como la toma de Antequera (1410), que sirvió fundamentalmente para prestigiar a Fernando I de Aragón de Trastámara, que añadió el nombre de la ciudad conquistada al suyo, como los generales romanos, siéndole muy útil para su elección como rey de Aragón en el compromiso de Caspe (1412); o la batalla de La Higueruela (1431), en el reinado Juan II de Castilla, que también en este caso fue objeto de un aparato propagandístico desproporcionado en beneficio del valido Álvaro de Luna. El enfrentamiento entre Cristianismo e Islam dotaba al conflicto de un rasgo inequívocamente religioso, que la implicación vigorosa del clero se encargó de remarcar, incluyendo la concesión por el papado de la Bula de Cruzada. Terminada la guerra, Isabel y Fernando recibieron el título de Católicos (1496) por el papa valenciano Alejandro VI, de la familia Borgia, en un reconocimiento del ascenso de España como potencia europea homologable, en lo que tampoco era ajena la política de "máximo religioso" de los Reyes, que había producido la expulsión de los judíos en 1492, poco después de la toma de Granada. La presión sobre los conversos, a través de la recién instaurada Inquisición española, estaba siendo particularmente dura desde el primer auto de fe (Sevilla, 1481). Por si esto fuera poco, el Papado también les concedió el Nuevo Mundo descubierto y por descubrir (de nuevo en ese mismo año) a cambio de su evangelización, todo ello en el conjunto de documentos conocido como Bulas Alejandrinas. Las referencias a la recuperación de Jerusalén no dejaron de estar presentes como un horizonte retórico. Como proceso histórico, el avance territorial español no se detuvo con la toma de Granada y continuó de hecho durante el siglo siguiente, al seguir existiendo las fuerzas sociales que alimentaban esa necesidad expansiva. Esa expansión pudo verse en el exterior que, junto a los azares dinásticos que reunieron diversos territorios europeos, formó el Imperio español: la simultánea conquista de las Islas Canarias y la posterior Conquista de América ("descubierta" el 12 de octubre de 1492, en la expedición prevista en las Capitulaciones de Santa Fe firmadas por Colón y los Reyes frente a la Granada asediada); de la toma puntual de plazas del norte de África; además de la conquista del cristiano reino de Navarra en 1512. Fue experimentada en las guerras de Granada una nueva formación militar mixta de artillería e infantería dotada de armamento combinado (picas, espingardas, más tarde arcabuces...), con utilización menor de la caballería que en las guerras medievales, y con soldados mercenarios sometidos a una disciplina diferente a la del código de honor del vasallaje feudal, y sin olvidar contingentes no combatientes, en ocasiones numerosísimos: hasta 30.000 "obreros" en 1483, encargados de recoger o quemar cosechas (las famosas talas para debilitar la economía enemiga) y realizar otras tareas con valor táctico y estratégico. Esta innovadora unidad militar fue conocida posteriormente como tercios. A los pocos años se utilizaron con éxito en las Guerras de Italia al mando de un militar experimentado en las campañas andaluzas: Gonzalo Fernández de Córdoba o el Gran Capitán. De todos modos, aunque se ha insistido en ello abundantemente por la historiografía, no conviene exagerar el precedente: las entrenadas tropas de choque castellanas de las Guerras de Granada seguían siendo esencialmente la caballería real y señorial, y las milicias a pie, en su mayor parte eran de reclutamiento concejil, en gran parte no combatiente, y su rendimiento fue mediocre. Para Ladero Quesada fue la última hueste medieval de Castilla, claramente diferente de los cuerpos profesionales del siglo siguiente. Lo que sí puede considerarse una clara muestra de la forma moderna de hacer la guerra es el volumen de medios empleados: hasta 10.000 caballeros y 50.000 infantes, y más de 200 piezas de artillería construidas en Écija con ayuda de técnicos franceses y bretones. Los artilleros pasaron de ser cuatro en 1479 a 75 en 1482 y 91 en 1485, muchos de los cuales proceden de Aragón, Borgoña o Bretaña. La cantidad de animales de tiro y carga también se contaba por decenas de miles (hasta 80.000 mulas requisadas en un año). La guerra fue casi completamente terrestre. Aunque hubo una considerable presencia naval de buques castellanos (del Atlántico andaluz, vascos y de otros puertos cantábricos) y aragoneses, no pasaron de realizar una eficaz función de bloqueo, vigilancia y corso, dificultando la relación de los granadinos con sus posibles aliados del otro lado del Estrecho, que tampoco demostraron mucho interés por intervenir. En cuanto a los costes financieros, fueron inmensos. Ladero Quesada aventura una cifra de mil millones de maravedíes para la Corona y otro tanto para los demás agentes que intervinieron. Se consiguió recaudar, además de los ingresos ordinarios (siempre en maravedíes): 650 millones con la Bula de Cruzada, 160 millones con subsidios o décimas del clero (habitualmente exento) y 50 millones de las juderías y comunidades mudéjares. Solo los esclavos vendidos tras la toma de Málaga significaron más de 56 millones. Siendo insuficientes, se recurrió al crédito tanto en Castilla (de forma obligatoria a concejos, a la Mesta, a las colonias de mercaderes extranjeros y a algunos nobles) como fuera de ella (16 millones en Valencia) y la emisión de juros con un interés entre el 7 y el 10%. Dicho lo cual, volviendo al lado de nuestros amigos, se constata que Ignacio debiera dejar evolucionar sus conceptos. Él tiene que hacer el esfuerzo de adaptarse a sus alumnos, pues éstos no son versados en estas cuestiones. Hecha la correspondiente visita a Alhambra, el guarda sus papeles e inicia un contacto íntimo con sus compañeros, a los que enseñará empleando el tú a tú. Hablaremos seguidamente del REINO DE CASTILLA, aunque lo haremos brevemente. El reino de Castilla, en la época moderna, era el corazón del Imperio. Se extendía de la costa cantábrica hasta Andalucía, y desde el reino de Murcia hasta Extremadura, en total 18 provincias y 40 npartidos (circunscripción administrativa y fiscal) que abarcaban 378.000 km2. Era el centro “federador” de las Españas. El reino de Castilla nació en el siglo XI con la accesión al trono de Fernando I. Castilla existía desde el año 800, como el territorio situado al sur de la cordillera cantábrica. Entre 1058 y 1062 Castilla englobaba La Bureba y, en 1062, toda Castilla la Vieja pertenecía a Fernando, a quien se designaba como “señor de Castilla la Vieja, de León y de Galicia”. Lo que era un condado se había convertido en un reino. En 1492 se creó la decimoctava provincia del reino de Castilla: el reino de Granada. Hoy, Castilla consiste en las altas llanuras que se extienden al norte del Duero y al oeste del Pisuerga: en pocas palabras, la meseta. Por las connotaciones que tiene el término “Abencerraje”, se dice ahora que Se conocen con el título de El Abencerraje cuatro versiones de una narración morisca que obtuvieron un éxito extraordinario en los Siglos de Oro: la que aparece en la edición Chrónica (1651) y Corónica (s.a.), la incluida en la Diana de Jorge de Montemayor desde la edición de Valladolid de 1561, la incluida en el Inventario de Antonio de Villegas en 1565 (quizá escrita desde 1551), y la conservada en un manuscrito de la Biblioteca Nacional de Madrid. El contenido de la novela también quedó integrado en el Romancero nuevo; Lope de Vega utilizó su argumento para la comedia El remedio en la desdicha, y F. Balbi de Correggio para el poema épico Historia de los amores del valeroso moro Abindarráez y de la hermosa Jarifa (1593). Abindarráez, un abencerraje cuyo nombre tiene claras resonancias de los nazaríes granadinos, se enamora de Jarifa cuando ambos son niños. La narración comienza cuando, engalanado, acude a buscarla para casarse en matrimonio secreto. De camino, encuentra a un grupo de cristianos acaudillado por Rodrigo de Narváez, gallardo guerrero y hombre virtuoso que podemos documentar por las crónicas medievales: fue primer alcaide de Antequera, villa incorporada a Castilla en 1410, aunque aquí su papel sea meramente literario y sirva como viva representación de la virtud de la generosidad. Narváez libera al moro tras recibir palabra de que, tras su boda con Jarifa, volverá a ser su cautivo al tercer día. Cuando el moro regresa, lo hace acompañado por la bella y discreta Jarifa. A ambos libera don Rodrigo, que consigue el perdón del padre de la joven y la gracia perdida del Rey de Granada para los abencerrajes. El resultado es la amistad por encima de la religión. La acción se sitúa en los comienzos del siglo XV y es posiblemente ficticia. La novela supone una de las primeras manifestaciones literarias de la dignificación del moro como personaje literario, ya apuntada en el Romancero viejo, dio así inicio a la moda de la literatura morisca, que seguirán las Guerras civiles de Granada de Ginés Pérez de Hita y la historia de Ozmín y Daraja inserta por Mateo Alemán en su Guzmán de Alfarache. El moro, en el Abencerraje, aparece como digno oponente del cristiano y se realza el valor de la amistad entre personajes de las dos religiones. De las cuatro versiones conocidas, la que más fama obtuvo fue la incluida en la Diana; no obstante, la versión del Inventario tiene la importancia de incorporar una novelita sobre la juventud amorosa y pronto derivada hacia la virtud de Rodrigo de Narváez, así como la originalidad de su final por medio de varias epístolas, una buena muestra del género de moda por excelencia. En todas las versiones conocidas, la narración se cuenta a modo de una novela corta italiana de tipo idealizante, de boga en España hacia 1560. Dicho lo cual, vamos a completar nuestras explicaciones sobre la Alhambra de Granada. La PUERTA DE LA JUSTICIA es también conocida como Puerta de la Explanada por el amplio espacio que se extendía ante ella. Su majestuosa figura preside todo el ámbito y se ha convertido en uno de los símbolos de la Ahambra. La ALCAZABA fue área residencial para la guarnición de élite al servicio del Sultán que vigilaba la ciudad palatina. La consideración de la Alcazaba como un recinto castrense queda de manifiesto en su acceso. Este se efectúa al pie de la Torre del Homenaje, circundando su base en un suave ascenso. Un simple muro que obliga al paso en recodo, oculta a su vez el portón que abre en la muralla, de forma que éste no puede ser visto desde el exterior. A través del portón se entra en un espacio interior abovedado que obliga a nuevos recodos, cuyo extremo, antes de desembocar en la Plaza de Armas, se encuentra abierto para permitir el control y el eventual hostigamiento desde la parte superior. En este corredor cubierto se encuentran dos accesos, uno a las plantas baja y subterránea de la Torre del Homenaje y el otro, a la subida al norte se apiñan muros y pavimentos de forma irregular que corresponden a varias casas de diferente tamaño pero idéntica estructura: son las viviendas de la guardia de élite que residía en el recinto, incluso con sus propias familias.arve de la muralla y a la misma Torre, mediante una estrecha y empinada escalera abovedada. Esta entrada a la Alcazaba no era la única, pero sí tal vez la más importante, pues a través de ella la guardia se distribuía por todo el recinto de la Alhambra, así como también servía para enlazar con el antemuro o camino de ronda que circundaba por completo la Alcazaba. El área intramuros de la Alcazaba es el que se conoce en las fortalezas medievales como Plaza de Armas. Lugar destinado a paradas militares en tiempo de paz y a establecer la defensa en el momento de la batalla, es por tanto espacio abierto y diáfano, sin apenas construcciones. Sin embargo, la Alcazaba de la Alhambra, como recinto integrado en otro mayor, era un área residencial para la guarnición de élite al servicio del Sultán, para la vigilancia y control permanente de la ciudad palatina, que actualmente se conoce con el nombre de Barrio Castrense. De hecho es una pequeña ciudad, con una estructura urbana semejante a la de cualquier barrio de una población hispano-musulmana. Una estrecha calle recorre todo el recinto, separándolo en dos espacios diferenciados. Al otro lado, muros de semejantes características a los de las casas pero con una distribución más homogénea y regular, con patios más amplios a cielo abierto, posiblemente testimonian la presencia de almacenes o de espacios para la tropa. Puerta de la Justicia La PUERTA DEL VINO sirve de inicio y final en el itinerario de visita a la Alcazaba. En cierto modo esta Puerta, mantiene una función semejante a la que tuvo en la época nazarí. Es la Puerta principal de acceso a la Medina de la Alhambra, la que encierra, dentro del común recinto amurallado de la fortaleza, el sector residencial y artesano al servicio de la corte. Al ser puerta interior su acceso es directo, a diferencia de las puertas exteriores que debían estar más protegidas y eran construidas en recodo. No obstante, en su ámbito interior conserva el espacio necesario y los bancos para la guardia que controlaba el paso. Estructuralmente es uno de los edificios más antiguos de la Alhambra nazarí, siendo atribuida su edificación a la época del Sultán Muhammad III (1302-1309), aunque la decoración de sus dos fachadas corresponde a épocas diferentes. Concretamente la portada de poniente, labrada en piedra arenisca, debe pertenecer a finales del siglo XIII o principios del siglo XIV, aunque la lápida que figura sobre el dintel del arco menciona al Sultán Muhammad V que gobernó en la segunda mitad del siglo XIV. Esta fachada de poniente era la exterior por lo que sobre la clave del arco aparece la tradicional llave simbólica. La portada interior, la de levante, aún siguiendo un esquema semejante, fue decorada en época del segundo mandato del Sultán Muhammad V, concretamente después de 1367, fecha de las campañas militares de Jaén, Baeza y Úbeda. Destacan de su decoración las delicadas albanegas del arco, realizadas en azulejos de cuerda seca, la composición en yesería que enmarca la ventana de la planta superior y los restos de pintura policromada que se conservan a la derecha del arco. La PUERTA DE LAS ARMAS es un camino histórico entre la Alhambra y Granada. La ciudad palatina de la Alhambra está rodeada por una muralla de unos dos mil metros que en sus inicios solo podía atravesarse utilizando algunas de las puertas abiertas en ella. La función de estas puertas era la de controlar los accesos, tanto desde el exterior (las personas que entraban al recinto amurallado) como el flujo de personas en el interior de la propia ciudad. Por eso hay dos tipos esenciales de puertas: las interiores y las exteriores. Hoy nos fijaremos en estas últimas, que se insertan en la propia muralla y cuyo acceso está construido en recodo, para reforzar su aspecto defensivo. La gran muralla de la Alhambra nazarí tiene en su perímetro cuatro puertas defensivas destacadas: al norte están la Puerta de las Armas y la modernamente llamada del Arrabal, y en el lienzo sur encontramos la Puerta de los Siete Suelos y la de la Justicia. La ciudad palatina de la Alhambra está rodeada por una muralla de unos dos mil metros que en sus inicios solo podía atravesarse utilizando algunas de las puertas abiertas en ella. La función de estas puertas era la de controlar los accesos, tanto desde el exterior (las personas que entraban al recinto amurallado) como el flujo de personas en el interior de la propia ciudad. Por eso hay dos tipos esenciales de puertas: las interiores y las exteriores. Hoy nos fijaremos en estas últimas, que se insertan en la propia muralla y cuyo acceso está construido en recodo, para reforzar su aspecto defensivo. La gran muralla de la Alhambra nazarí tiene en su perímetro cuatro puertas defensivas destacadas: al norte están la Puerta de las Armas y la modernamente llamada del Arrabal, y en el lienzo sur encontramos la Puerta de los Siete Suelos y la de la Justicia. La Puerta de las Armas ha sido, hasta el siglo XV, la que habitual e históricamente han utilizado los granadinos para acceder desde la ciudad a la sede administrativa de la corte. De hecho, hasta los cambios en la configuración de la ciudad realizados por los cristianos, la Puerta de las Armas era la única que conectaba directamente el centro de Granada con la Alhambra. ¿Cómo se entraba entonces en el recinto palatino? Pues quienes querían entrar en la ciudad debían ascender por la ladera de la colina de la Sabika, cruzando el río Darro por algunos de los puentes que existían a lo largo del cauce, hasta llegar a la Puerta de las Armas. Este acceso a través de la muralla fue una de las primeras edificaciones realizadas por los nazaríes en el siglo XIII y la que mayor influencia tiene de la tradición almohade, tanto en lo decorativo como lo constructivo. Su estructura interna es en recodo, al igual que las demás puertas exteriores de la Alhambra, y está dividida en tres espacios separados por arcos de herradura apuntados y provista de bancos para el descanso de la guardia. Uno los mayores atractivos de la Puerta de las Armas es la cúpula interior: las bóvedas están decoradas con pintura que imita al ladrillo, una característica común de la decoración nazarí. El BAÑO DE COMARES, siendo uno de los elementos imprescindibles del urbanismo islámico, no es extraño que cada palacio de Alhambra tuviera uno propio. Entre las singularidades de la arquitectura islámica que se conservan en la Alhambra destaca especialmente el hammam: el baño de Comares, llamado hasta no hace mucho tiempo Baño Real por haberlo reservado para su uso particular los Reyes Católicos. Hoy sabemos que cada palacio de la Alhambra disponía de su propio hammam, pero éste es el único baño medieval islámico que se ha conservado prácticamente íntegro en Occidente. Tomado por la cultura islámica de las termas romanas, pronto se convirtió en un elemento fundamental del mundo musulmán. Las estancias del baño de la Alhambra, por su estado de conservación y especial naturaleza, con el fin de preservarlas lo mejor posible, no se visitan habitualmente, aunque sí se pueden contemplar desde otros espacios a través de huecos. Ubicado entre los palacios de Comares y de los Leones, cerca de las habitaciones del palacio, tiene una puerta directa al patio, junto a la crujía en la que residía y gobiernaba el sultán. Este baño ha conservado bastante bien todos sus elementos, con las modificaciones estructurales propias de un cambio de uso y de un mantenimiento más testimonial que funcional. La entrada, al mismo nivel del patio de los Arrayanes, conduce a un primer espacio vestibular donde desvestirse, con una alcoba para ello, y una letrina apartada y aireada. Desde este primer apoditerio se desciende mediante una pronunciada escalera a la sala de reposo, llamada bayt al-maslaj, que es, quizá, el lugar más destacado del baño, y aquí se llama sala de las Camas, por los dos amplios aposentos ligeramente elevados que flanquean la estancia principal. Todo este espacio está aireado e iluminado cenitalmente por una linterna central, muy frecuente en la arquitectura nazarí. Los elementos decorativos de la sala, fuente, pavimentos, columnas, alicatados y yeserías son en gran parte originales, aunque techos y yeserías fueron reparados y repintados con vivos colores en la segunda mitad del siglo XIX. Las puertas que flanquean a las camas forman parte de la estructura original del baño: además de la de acceso, su paralela abre a un almacén de servicio; las fronteras conducen a una letrina emplazada tras la alcoba, y a las cámaras de vapor del baño. Toda la zona de vapor del hammam está cubierta con bóvedas horadadas con multitud de tragaluces, ligeramente cónicos, con formas lobulares y estrelladas. Dotadas de cristales practicables en la cara exterior, los servidores del baño las abrían o cerraban para regular el ambiente de vapor de las salas. Le sigue un espacio reducido y de paso, llamado bayt al-barid, dotado de una pila con agua fría, al que sucede la zona central del baño o bayt al-wastani, estancia amplia y caldeada con un ámbito central flanqueado por sendas arquerías de triple arco de herradura ligeramente apuntada. Frente al vano de acceso, otro conduce a la última sala caldeada del baño, la bayt al-sajun, a cuyos extremos, bajo amplios iwanes, dos grandes pilas vertían a voluntad agua fría y caliente. Bajo el suelo de esta sala está situado el hipocausto, junto al que se emplazan, tras el arco cegado del fondo, el horno (al-furn) y la caldera, en cuya proximidad se dispone de una leñera para almacenar la materia de combustión, con la consiguiente puerta trasera de servicio. Las salas de vapor tienen solerías de mármol bajo las que discurren conductos para mantener el calor, por lo que en estas salas se debía usar calzado de suela gruesa. De la misma forma, en los muros se instalan canalizaciones de barro de diferentes tamaños y secciones, para conducir el aire caliente y el vapor de la caldera y alcanzar la temperatura y la humedad necesarias para el baño. En el siglo XVI se renovaron algunos zócalos cerámicos de estas salas, en alguno de los cuales se puede leer abreviado el “Plus Ultra” imperial, y se habilitó una moderna salida, a través del colindante patio de Lindaraja. Por su singularidad, el Baño de Comares ha sido para visitantes y artistas uno de los principales lugares de fascinación de toda la Alhambra. Desde el seducido Jerónimo Münzer en 1494, hasta el vanguardista Henry Matisse en 1910 quedaron cautivados por la atmósfera y el misterio de su luz. La nómina de representantes de las artes plásticas que plasmaron sus impresiones es muy extensa; baste con señalar las planchas de Alexandre Laborde (1812), los apuntes de Richard Ford (1831) o el plano que levantó James Cabannah Murphy (1813) con detalles como el circuito de canalizaciones o la caldera del baño. Sobre el PATIO DE LINDARAJA diremos que: Aparece en el siglo XVI al construirse las llamadas Habitaciones de Carlos V que se comienzan a cerrar en tiempo de los Reyes Católicos con la construcción de unas primeras estancias. Llamado también Jardín de Daraxa o Jardín de los Naranjos, era un espacio abierto hacia el Albaicín que se convierte en un patio de crucero umbrío y misterioso, cerrado por tres crujías. El centro está ocupado por una fuente de piedra de Sierra Elvira y diseño barroco, colocada en 1626, cuya taza superior es, desde marzo de 1995, una copia de la original árabe que actualmente se encuentra en el Museo de la Alhambra. El PARTAL se trata de una gran alberca situada en el centro, que está presidida por el pórtico tras el que se encuentra la torre de las Damas. Tras ascender por un estrecho paseo ajardinado, abierto al paisaje del Sacromonte, dejamos a nuestra izquierda la muralla norte de la Alhambra y restos de muros y pavimentos que conforman lo que modernamente se denomina Patio de la Higuera. Una pequeña pérgola nos desemboca en una amplia explanada que se corresponde con la parata inferior del Partal. A la izquierda, presidiendo a ésta se encuentra la estructura arquitectónica que da nombre a todo el área: el pórtico del Palacio del Partal. Situado, como es tradicional en estos edificios, volando la muralla del recinto, también en su disposición recuerda al Palacio de Comares, con una gran alberca central presidida por el pórtico, aquí de cinco arcos, tras el que se desarrolla la estancia principal en el interior de una torre conocida con el nombre de las Damas. La decoración de sus paramentos presenta el habitual zócalo de alicatados, amplios paños de yeserías originalmente policromados hasta el arrocabe y cubierta con armadura de madera. Su tipología decorativa ha atribuido su construcción a la época del sultán Muhammad III (1302-1309) lo que lo presupone como el palacio -al menos parcialmente en pie- más antiguo de la Alhambra. Junto a la Torre de las Damas, por encima del pórtico sobresale un bello y reducido mirador, muy característico de la arquitectura nazarí, presente en otros palacios como el de Comares o el del Generalife, al que denominaron modernamente por las extraordinarias vistas, el observatorio. Uno de los hechos por los que destaca el Palacio del Partal, a diferencia de sus vecinos de Comares y Leones que han mantenido más o menos intacta su estructura general desde la etapa nazarí, es que este Palacio se ha visto incorporado como tal al Conjunto de la Alhambra hace apenas un siglo. Concretamente el 12 de marzo de 1891 su propietario, Arthur Von Gwinner, cede su titularidad al Estado. El edificio era entonces una simple casa de dos plantas, con sus paramentos interiores enfoscados, enmascarando gran parte de la estructura y la decoración original. Otra curiosidad del edificio es el techo interior de madera de la Torre de las Damas que fue desmontado por su último propietario, apareciendo a principios de siglo en Berlín, siendo hoy una de las piezas destacadas del Museum für Islamische Kunst del Staatliche Museen Preussischer Kulturbesitz.. Finalmente, los dos grandes leones de mármol, del siglo XIV, originarios del antiguo Maristán en el Albaycín, y que estuvieron frente a la galería, fueron trasladados para su restauración y conservación en el Museo de la Alhambra en 1995. Se habían situado en el Partal en la segunda mitad del siglo XIX, por lo que ni por conservación, cronología, funcionalidad ni contexto tenía sentido su presencia en el lugar. EL PARTAL: Tras ascender por un estrecho paseo ajardinado, abierto al paisaje del Sacromonte, dejamos a nuestra izquierda la muralla norte de la Alhambra y restos de muros y pavimentos que conforman lo que modernamente se denomina Patio de la Higuera. Una pequeña pérgola nos desemboca en una amplia explanada que se corresponde con la parata inferior del Partal. A la izquierda, presidiendo a ésta se encuentra la estructura arquitectónica que da nombre a todo el área: el pórtico del Palacio del Partal. Situado, como es tradicional en estos edificios, volando la muralla del recinto, también en su disposición recuerda al Palacio de Comares, con una gran alberca central presidida por el pórtico, aquí de cinco arcos, tras el que se desarrolla la estancia principal en el interior de una torre conocida con el nombre de las Damas. La decoración de sus paramentos presenta el habitual zócalo de alicatados, amplios paños de yeserías originalmente policromados hasta el arrocabe y cubierta con armadura de madera. Su tipología decorativa ha atribuido su construcción a la época del sultán Muhammad III (1302-1309) lo que lo presupone como el palacio -al menos parcialmente en pie- más antiguo de la Alhambra. Junto a la Torre de las Damas, por encima del pórtico sobresale un bello y reducido mirador, muy característico de la arquitectura nazarí, presente en otros palacios como el de Comares o el del Generalife, al que denominaron modernamente por las extraordinarias vistas, el observatorio. Uno de los hechos por los que destaca el Palacio del Partal, a diferencia de sus vecinos de Comares y Leones que han mantenido más o menos intacta su estructura general desde la etapa nazarí, es que este Palacio se ha visto incorporado como tal al Conjunto de la Alhambra hace apenas un siglo. Concretamente el 12 de marzo de 1891 su propietario, Arthur Von Gwinner, cede su titularidad al Estado. El edificio era entonces una simple casa de dos plantas, con sus paramentos interiores enfoscados, enmascarando gran parte de la estructura y la decoración original. Otra curiosidad del edificio es el techo interior de madera de la Torre de las Damas que fue desmontado por su último propietario, apareciendo a principios de siglo en Berlín, siendo hoy una de las piezas destacadas del Museum für Islamische Kunst del Staatliche Museen Preussischer Kulturbesitz. Finalmente, los dos grandes leones de mármol, del siglo XIV, originarios del antiguo Maristán en el Albaycín, y que estuvieron frente a la galería, fueron trasladados para su restauración y conservación en el Museo de la Alhambra en 1995. Se habían situado en el Partal en la segunda mitad del siglo XIX, por lo que ni por conservación, cronología, funcionalidad ni contexto tenía sentido su presencia en el lugar. Sobre los JARDINES DEL PARTAL señalamos lo siguiente: Este bellísimo sector del Conjunto Monumental de la Alhambra es fruto del natural desarrollo, a raíz de una acertada planificación paisajística y arquitectónica, iniciada en la década de los años treinta del siglo pasado. Desde mediados del pasado siglo se fueron completando una serie de adquisiciones y expropiaciones de pequeñas propiedades particulares existentes en esta zona que propiciaron la realización de sucesivas exploraciones arqueológicas. Se consolidaron muros, pavimentos y elementos arquitectónicos, especialmente a partir del primer tercio del siglo XX, conformándolos con plantaciones complementarias, haciendo de la integración de restos arqueológicos, consolidación arquitectónica, vegetación y paisaje, un feliz modelo que ha tenido gran influencia en la imagen de la Alhambra y en otros muchos lugares. La disposición original del sector se corresponde con una serie de aterrazamientos o paratas que, siguiendo los niveles del terreno, ascienden desde la misma muralla de la fortaleza, elevada sobre la margen izquierda de la cuenca del río Darro, hacia la zona alta de la Alhambra, colonizando y urbanizando el que probablemente fue primer asentamiento palaciego planificado por los nazaríes. El ORATORIO DEL PARTAL: Situado junto al pórtico del Partal, este edificio de planta rectangular es un oratorio integrado en el paisaje para favorecer la meditación Junto al pórtico del Partal existe un pequeño edificio de planta rectangular que por su decoración fue atribuido a la época de Yusuf I. Se trata de un oratorio con su mihrab, debidamente orientado y, como es tradicional en la Alhambra, integrado en el paisaje montado sobre la muralla general del recinto como para favorecer la meditación del Sultán sobre la identidad de la naturaleza, la Creación y la oración. CASITAS DEL PARTAL: Ante el mirador surge de forma espectacular el pórtico del Palacio del Partal recortado sobre el paisaje del Albaicín y el Sacromonte. Las cuatro Casas del Partal -casa de González Pareja, casa de Villoslada, Casa de los Balcones y casa de las Pinturas- son independientes, todas tienen dos plantas y carecen de patio. Su principal atractivo es que guardan en su interior restos de adornos de yesería, una hermosa armadura y especialmente unas pinturas murales de tipo cortesano. Según algunos autores, constituyen el único ejemplo en el Conjunto Monumental de pintura nazarí, ya que las pinturas de la Sala de los Reyes en el Patio de los Leones fueron realizadas por pintores cristianos. El CUARTO DORADO: La bella techumbre de madera que lo cubre da nombre a esta estancia, cuya decoración original se debe a Muhammad V. Por la pequeña puerta con arco de herradura, dispuesta así para permitir el paso de una sola persona y controlar perfectamente el tránsito de una estancia a otra, se pasa al patio en el que el sultán recibía en audiencia a sus súbditos en la Alhambra del siglo XIV. Al norte del patio, tras el característico pórtico de tres arcos se encuentra el Cuarto Dorado, cuya decoración original se debe a Muhammad V. Fue llamado así por la bella techumbre de madera que lo cubre, repintada y decorada al igual que toda la estancia en época de los Reyes Católicos, como testimonian sus escudos, el yugo y las flechas y la ventana central con parteluz y capitel mudéjar. Esta sala debía ser utilizada por los administradores y secretarios de la corte musulmana para anotar y ejecutar las sentencias del sultán. Por debajo de la estancia corre el pasadizo de ronda que usaba la guardia de seguridad de los Palacios. Originalmente estaba sobre la muralla, a cielo abierto, pero las transformaciones y ampliaciones de los palacios en el siglo XIV lo dejaron oculto, al igual que la estructura original de este sector de la Alhambra. La planta superior de la sala, también modificada, albergó a la Emperatriz Isabel de Portugal el verano de 1526, y después a los gobernadores y alcaides de la Alhambra. La TORRE DEL HOMENAJE o TORRE GRANDE: El flanco oriental de la Alcazaba, el más accesible en caso de ataque enemigo, lo conforman desde época nazarí tres torres, unidas entre sí por altas murallas y presumiblemente protegidas por un antemuro bajo destinado a defender la muralla principal. La más septentrional de las tres es la Torre del Homenaje, cuyo nombre árabe es Burŷ al-ᶜAẓīm ᶜala-l-balad ―Torre Grande sobre el territorio― que define perfectamente su función: es una de las más altas de todo el conjunto que, por su altura y ubicación, domina todo el contorno. Construida seguramente bajo el fundador de la dinastía nazarí Muhammad I (1232-1273), domina prácticamente toda la Alhambra, como centinela de todo lo que sucede en el interior de la medina. En su terraza se encuentra el punto más elevado de la fortaleza, lo que permitía el contacto visual con las torres atalayas diseminadas por las montañas del entorno, tal vez mediante espejos o señales de humo, para obtener información puntual de los posibles movimientos de tropas enemigas. La torre, por su gran altura y la peligrosidad del terreno sobre el que se eleva, tuvo que ser restaurada a menudo especialmente por los periódicos movimientos sísmicos de la zona. Presenta una vivienda con patio en su piso más alto, quizá la primera residencia alhambreña de la dinastía nazarí, anterior a la construcción del Alcázar. Esta sencilla pero espectacular vivienda fue usada en época cristiana como residencia del alcaide de la Alcazaba, continuando con la importante función de controlar tanto el interior de la fortaleza como sus alrededores más inmediatos. También fue utilizada como cuartel por unidades militares del recinto y, ya en el siglo XVIII, pasó a ser prisión militar hasta su traslado a las Torres Bermejas en 1877. El interior de la torre es descrito por Simón de Argote en 1807 así: “la torre se distribuye en su interior en dos piezas, dentro de las cuales hay tres separaciones cuadradas en cada una, con bóvedas en forma de media naranja, sostenidas por cuatro arcos torales, con lunetos en sus ángulos. Sobre esta hay cuatro prisiones: las del norte y mediodía son dos piezas […] Al testero de esta pieza se ve una reclusión o calabozo […] que recibe la luz de la pieza principal por una pequeña lumbrera que tiene sobre la puerta. Las prisiones de levante y poniente no tienen calabozo. El grueso de los muros de la torre es de dos varas y cuarta”. Tras l a salida del ejército napoleónico, la torre siguió siendo usada como prisión militar para oficiales. En 1819 hubo un intento, fracasado, de trasladar la prisión debido a las malas condiciones higiénicas que presentaba y a que su seguridad no era excesiva, llegando a fugarse alguno de los condenados. En agosto de 1838 se hundió una parte de la torre, quedando su plataforma coronada por un pequeño habitáculo con tejado a dos aguas. Todo ello no impidió que la torre siguiera siendo usada como prisión, tal y como nos lo describe Giménez en su Guía de Granada de 1846, o Madoz en 1850. La Torre del Homenaje mantiene hoy la tradicional imagen castrense, tanto de su etapa medieval, por el curioso parapeto perpendicular que, además de obligar a rodearlo durante el acceso, oculta el portón de entrada a la fortaleza para evitar que se pudieran controlar desde el exterior, los cambios de turno de la guardia; como de la etapa cristiana, por la disposición en su lado N de la Torre del Cubo y de los elementos poliorcéticos relacionados. La TORRE DE LA VELA: La planta de la Torre de la Vela mide 16 metros de lado y 26,80 metros de alto. La base es maciza y tiene cuatro pisos con arcos apeados por pilares. Durante algún tiempo, esta torre se convirtió en vivienda, por lo que su aspecto ha cambiado con respecto al que tuvo en sus orígenes. En el segundo piso tuvo almenas hasta el siglo XVI. La ubicación actual de la campana en la fachada occidental es de 1840 y tuvo que ser reconstruida posteriormente debido a la caída de un rayo en 1882. La campana es la gran protagonista de esta torre. Antiguamente, su toque servía como reloj nocturno a los agricultores de la Vega para regar sus campos. Comenzaba a sonar de 8 a 9:30 de la noche, y seguía sonando a distintos intervalos y con distintos toques hasta las 3 o las 4 de la mañana, según la estación del año. Esta campana también ha servido para llamar a los granadinos en caso de peligro. Hoy en día, es el día 2 de enero de cada año cuando la torre de la Vela y su campana recuperan el protagonismo que tuvo antaño. En conmemoración de la fecha en la que los Reyes Católicos tomaron Granada, existe una tradición por la cual todas las muchachas solteras de la ciudad que hagan sonar la campana el 2 de enero de cada año, contraerán matrimonio antes de que termine el año. El paisaje que podemos observar desde la torre es maravilloso, ya que es posible disfrutar de un solo vistazo de una panorámica de la ciudad, Sierra Nevada, la vega y los pueblos de los alrededores. • • La SALA DE LAS DOS HERMANAS: La cúpula de mocárabes desarrollada a partir de una estrella central es la obra maestra de la segunda residencia del Palacio de los Leones. A la Sala de las Dos Hermanas corresponde la segunda residencia del Palacio de los Leones, con semejante estructura a la de los Abencerrajes, es decir, elevada con respecto al Patio desde el que se accede por una única puerta, con cierre de madera ataujerada, ricamente decorada mediante composiciones geométricas. Tras la entrada, se desarrollan a derecha e izquierda sendos corredores que conducen respectivamente, a las habitaciones de la planta superior y al retrete de la vivienda. El nombre lo recibe por las dos grandes losas de mármol, centradas por una fuentecilla que evacua por un canalillo al Patio de los Leones. El zócalo de alicatados, uno de los más originales por su peculiaridad de toda la Alhambra, es una bella composición geométrica a base del entrelazado de cintas de varios colores. La decoración de yesería de los paramentos, dividida como es característico del arte nazarí en grandes paños separados por inscripciones epigráficas, cubre por completo los muros, culminando en la que es sin duda la obra maestra: una cúpula de mocárabes que, a partir de una estrella central, se desarrollan mediante el conocido teorema de Pitágoras. En los dos laterales de la Sala, de planta cuadrada, abren dos alcobas. Cada una con su característico espacio para la tarima o cama, que se cubren con unos extraordinarios artesonados de madera bellamente decorados. La SALA DE LOS MOCÁRABES: Una de las estancias del Palacio de los Leones, debió servir de vestíbulo o recepción por su proximidad a la entrada del Palacio. El Palacio de los Leones se estructura en torno a dos núcleos de vivienda y dos espacios de representación, ambivalente A ella se accede por tres grandes arcos de mocárabes, ricamente decorados, que le sirven de iluminación y aireación, además de permitir desde el interior una bella perspectiva del patio. De estos últimos, el primero en reconocerse es la Sala de los Mocárabes que debió servir de habitación vestibular o de recepción, al encontrarse próxima a la entrada principal del Palacio. Su denominación procede de la bóveda que originalmente cubrió la estancia. Esta bóveda debió ser de una extraordinaria riqueza decorativa y que, dada su fragilidad material, el yeso, sufrió de manera irreparable las consecuencias de la explosión de un cercano polvorín en 1590, siendo derribada y sustituida parcialmente por la que actualmente subsiste, en el siglo XVII, con motivo de una visita a Granada del Rey Felipe V. Complementario a la Sala de los Mocárabes debió ser el retrete situado junto a ella, al que se accedía por la puerta frontera a la entrada del Palacio. ALBERCONES DEL GENERALIFE: La construcción de la Alhambra estuvo unida a la necesidad de desarrollar un sistema hidráulico para el agua. El sistema hidráulico de la Alhambra se basa en la Acequia del Sultán que desde el Río Darro se encauza hasta la parte alta del Generalife al que abastece, para posteriormente, mediante un acueducto, entrar en la Alhambra. Entre las fincas de explotación agrícola y ganadera, el Generalife era la más próxima a la Alhambra, con un palacio y grandes huertas en su interior. La acequia que las irrigaba corre paralela a las huertas. Las necesidades de regadío de otras huertas de los alrededores motivaron la construcción de una derivación, por medio de una galería perpendicular subterránea, un profundo Este conjunto se le conoce como Los Albercones. La galería subterránea finaliza en un pozo bajo un torreón, denominado de las Damas, construido para protegerlo así como para albergar la noria que subía el agua desde la Acequia Real. Andenes de ladrillo rodean a la alberca, así como una escalera para acceder a una terraza que debió disponer de un mirador o pabellón sobre el Albercón. pozo, una noria y una gran alberca. El objeto de esta construcción era llevar el agua hasta las zonas más meridionales, para lo que era necesario conducirla hacia la zona más elevada de la finca. Con la moderna recuperación de la Alhambra y de sus valores patrimoniales, en 1926 se construyó un nuevo Albercón junto al nazarí para aumentar la presión de agua en todo el circuito y ya en la década de los sesenta del s. XX, con el desarrollo del turismo, se hizo necesario construir un tercer Albercón. El GENERALIFE, construido entre los siglos XII y XIV, es el palacio utilizado por los reyes musulmanes como lugar de descanso. Fue concebido como villa rural, donde jardines ornamentales, huertos, patios y edificaciones se integran en las cercanías de la Alhambra. El PATIO DE LA ACEQUIA: También conocido como “Patío de la Ría”, es un espacio estrecho y alargado. Su eje mayor se encuentra atravesado por la Acequia Real, principal arteria hidráulica del Conjunto. Su estructura original era en forma de crucero, semejante al Patio de los Leones, lo que daba lugar a cuatro parterres achaflanados. Los universalmente conocidos surtidores cruzados, en los que se han inspirado tantas fuentes de todo el mundo, fueron sin embargo instalados en el siglo XIX. Si bien, a un nivel inferior, la excavación arqueológica de 1958, ha permitido conocer su estado primitivo donde se han encontrado doce caños. El patio, al estar completamente cerrado, poseía un alto carácter intimista que con las reformas posteriores ha perdido. Aparte de los pabellones porticados en los lados menores, existían viviendas con planta alta y baja, aunque sólo en el lado oriental, que quedaron muy afectadas con el incendio de 1958, motivo de la citada excavación El Patio de la Acequia estaba pensado hacia el jardín interior, salvo un pequeño mirador situado en el lado occidental, en eje con la glorieta central. Todo este lateral estaba originalmente cerrado mediante un alto muro con alero corrido que fue rebajado en época cristiana, quedando como testimonio sus respectivos arranques en los extremos. Igualmente quedó abierto al paisaje, a modo de belvedere, cambiando radicalmente el carácter intimista al de mirador; para ello se le añadió un estrecho corredor a todo lo largo del Patio, abierto a éste mediante arcos en cuyo intradós figuran pintados los escudosde los Reyes Católicos con el yugo, las flechas y el famoso lema «Tanto Monta». El mirador central debió ser la única abertura original del Patio al exterior. Conserva en su interior una rica decoración de yeserías de época del Sultán Isma’il I (1314-1325), parte de las cuales fueron desmontadas evidenciando que fueron superpuestas a otras de época de Muhammad III (1302-1309).. Las ventanas bajas del mirador son características de la arquitectura nazarí: permite a quienes estén sentados en el suelo, con el brazo apoyado en el alféizar, poder contemplar y ver el paisaje del entorno del Palacio con las huertas, junto a la perspectiva de la colina de la Alhambra y la ciudad baja de Granada al fondo. El PALACIO DE CARLOS V es un edificio renacentista ubicado dentro del recinto de la Alambra de Granada. Fue construido por orden del emperador Carlos V, rey de España y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, con el propósito de establecer una residencia real en la Alhambra. Aunque nunca llegó a habitarlo, su construcción simbolizó el triunfo de la Cristiandad sobre el Islam y se convirtió en un símbolo de la nueva era. SERVICIOS ESPECIALES: La Alhambra es el enclave principal de una estructura territorial compleja, que revela su importancia por el dominio sobre la ciudad de Granada. Existen varios puntos de Información personalizada en el Recinto Monumental, áreas de descanso, zonas de parking, consignas, etc. El Conjunto Monumental cuenta con una amplia oferta de servicios para realizar la visita. El Patronato de la Alhambra y Generalife, con objeto de hacer una mejor distribución de las entradas del turismo individual no organizado, limitará a diez el número de entradas que pueda adquirir un particular en un mes. MONUMENTOS ANDALUSÍES: El Patronato de la Alhambra y Generalife gestiona varios de los monumentos que componen la Dobla de Oro, un itinerario cultural y turístico promovido por dicho Patronato que trata de impulsar los estrechos vínculos entre el barrio más antiguo de la ciudad y el conjunto monumental, ambos declarados Patrimonio Mundial por la Unesco. Desde la colina de la Sabika, desde la Alhambra, el Albayzín es un barrio blanco moteado por la verticalidad de los cipreses y los campanarios de las iglesias que antes fueron mezquitas. Desde el Albayzín, en cambio, la Alhambra es un tupido bosque sobre cuyas copas descuellan las murallas azafranadas de la Alcazaba, los Palacios Nazaríes y sus torre La Dobla de Oro nos invita a sumergirnos en un paisaje cultural sin igual, un deslumbrante itinerario que nos permite conocer los grandes monumentos hispanomusulmanes de Granada, a la vez que paseamos por barrios encantadores, llenos de vida, tocados por la magia de la historia, la estética y el flamenco. El Bañuelo El ritual de la limpieza física y espiritual. Uno de los baños árabes públicos mejor conservados en la Península. El Hammam al-Yawza o Baño del Nogal es conocido desde finales del siglo XIX con el diminutivo de Bañuelo por ser de menor tamaño que los baños reales de la Alhambra. Tradicionalmente se ha datado en el siglo XI, en la etapa zirí. Para L. Torres Balbás la construcción del Bañuelo se enmarca en una segunda etapa constructiva de la dinastía zirí, correspondiente a los reinados de Badis y de Abd Allah (1038-1090), caracterizada por el uso del tapial hormigonado. Pero para otros investigadores el Bañuelo se edificó en el siglo XII, pues la técnica constructiva empleada: tapial hormigonado y ladrillo conformando machones y refuerzos en los vanos, remiten a dicha centuria, a pesar de que sus estudios se centran en Murcia. Para L. Seco de Lucena Paredes el Bañuelo se construyó en época del rey zirí Badis y se integraba en el límite oriental del barrio de la qawraya castrense, que quedaba intramuros de la al-Qasaba al-Qadima o Alcazaba Vieja. Posteriormente, en el reinado de Badis, se construyó la Bab al-Difaf, que enlazaría con el resto de la muralla de la qawraya que había quedado extramuros de la Alcazaba Vieja. A partir de este momento del siglo XI se comenzó a poblar la parte oriental de la madina de Granada en la margen derecha del Darro, de tal forma que comenzará a surgir el barrio de Ajsaris. Este nuevo núcleo fue cercado por una muralla que partía de la torre norte de la Bab al-Difaf, discurría por la margen del río hacia el este, en la Cuesta de la Victoria ascendía hacia el norte, formando un ángulo recto, hasta enlazar en la Bab al-Bunud, la Puerta de los Estandartes. Sea como sea, el Hammam al-Yawza se construyó muy próximo a una serie de edificaciones que se han adscrito al período zirí, como es el caso de la Bab al-Difaf. Su localización en una importante vía pública y junto a una puerta es algo característico de los baños andalusíes, además de ser una zona bastante poblada, e incluso tal vez en el flanco este del baño se adosaban una serie de tiendas que se abrían a la calle Bañuelo, lo que pone de manifiesto la importancia urbana de ese entorno. A decir de M. Gómez-Moreno González, quien confundía la Bab al-Difaf con el qantarat al-qadi Ibn Tawba (Puente del Cadí), junto al desaparecido estribo norte de la Bab al-Difaf hubo otra puerta, que fue conocida en la Edad Moderna como Puerta de Guadix Baja, según este mismo autor, el Bañuelo también fue conocido como el Baño de la Puerta de Guadix ya en tiempos modernos. Existen cuatro espacios visitables: Alcazaba, Palacios Nazaries, Partal y Generalife. Partes de la Ahambra El corral del carbón El Corral del Carbón, llamado en árabe al-fundaq al-yadida, es decir Alhóndiga Nueva, fue construido en la primera mitad del siglo XIV, teniendo como función la de almacén y punto de venta del trigo, además de alojamiento para los mercaderes que lo traían a Granada. Tras la reconquista, en 1494, los Reyes Católicos nombraron a Juan de Arana su lugarteniente, cediéndoselo en propiedad en 1500. A su muerte, sin herederos, en 1531, la alhóndiga fue vendida en pública subasta, pasando a ser corral de comedias. En el siglo XVII fue también corral de vecinos, usándose las habitaciones de la planta baja como almacén para el carbón, de donde le sobrevino el nombre actual. En 1887 fue declarado Monumento Nacional, salvándose milagrosamente de la especulación. Por entonces el Corral del Carbón era una casa habitada por 36 familias. En el primer tercio del siglo XX, Leopoldo Torres Balbás la adquirió por 128.000 pesetas provenientes de la venta de billetes de la Alhambra, restaurándolo entre 1929 y 1931. Al Corral del Carbón se accede por una única puerta que imita la de los iwanes orientales, con un gran arco de herradura aguda de ladrillo festoneado, con albanegas de atauriques tallados en yeso. La puerta la preside la sura 112 del Corán “Dios es único, Dios es eterno, no engendró ni fue engendrado, ni tiene compañero alguno” y tiene dos ventanas geminadas, una en el piso primero y otra en el alto, siendo coronada por un bello alero con gran vuelo sostenido por canecillos inclinados hacia arriba. Tras la portada, el zaguán, que ocupa el espacio de los dos primeros pisos, tiene un bello techo de mocárabes y dos arcos ciegos a ambos lados, con asientos. El interior de la alhóndiga, centrado en un gran patio casi cuadrado con pilar, estaba dividido en tres pisos, el bajo para las mercancías y animales de carga y los dos altos, cada cual con 22 pequeñas habitaciones provistas de candil, pero sin camas, con solo grandes esteras, eran las alcobas donde dormían envueltos en grandes capas los mercaderes. Del pilar central del patio manaba, por dos caños diferentes, agua del río Darro que llegaba por la acequia de Romayla, y agua del río Genil, que llegaba a través de un ramal urbano de la acequia Gorda. Los pisos se apoyan sobre pilares de piedra en el piso bajo, y de ladrillo en los pisos altos, con zapatas de madera, muy similares a las que tuvo el Maristán. Todo el edificio estaba exento de ventanas para evitar que se pudiera robar la mercancía, y a su cargo estaba el alhondiguero (fundeqayr), que vivía en las habitaciones sitas sobre la puerta controlando la entrada y salida de mercancías. Su única puerta se cerraba herméticamente a la puesta del sol sin que los mercaderes pudieran salir hasta el amanecer. Poco antes de la salida del sol se les avisaba para que reunieran sus propiedades y animales, abriendo después las puertas, evitando así que alguien pudiera llevarse lo que no era. Casa Horno de Oro La llamada Casa Morisca de la calle Horno de Oro es en realidad una pequeña casa nazarí de una sola planta, a la que se le añadió en el siglo XVI un segundo piso. Se encuentra situada en el callejón del Horno del Oro, en el barrio de Axares, calle que baja desde la de San Juan de los Reyes hasta el Paseo de los Tristes Su entrada principal, morisca con arco de ladrillo con lazos, no se usa hoy en día, accediéndose a la casa por otra más moderna situada algo más abajo. Todo el edificio gira en torno a un patio cuadrilongo centrado por una pequeña alberca y enmarcado en sus laterales norte y sur por dos pórticos con columnas nazaríes tras los que se abren las habitaciones principales. La sala sur de la planta alta conserva en la entrada el arco original de yesería y las tacas en las jambas, así como la espléndida armadura de madera policromada que la cubre. Como en la mayor parte de casas musulmanas, todas sus habitaciones y ventanas están orientadas hacia el patio, elemento que centra la vida familiar e ilumina las estancias. Hacia el exterior, el edificio no tuvo en origen vanos, manteniéndose herméticamente cerrado preservando la intimidad familiar. Desde el siglo XVI, el piso alto pasó a convertirse en la zona familiar principal donde se encontraban las estancias de las mujeres y de los niños. Para construir y sostener ese segundo piso se adintelaron los laterales largos del patio con pilastras de ladrillo. El lateral oriental superior recibió un corredor-galería abierto con balaustradas, pies derechos, zapatas de carácter gótico y armadura mudéjar, mientras que el lateral occidental se cerró con pesados arcos góticos de ladrillo. Tras la expulsión de los moriscos la casa fue corral de vecinos hasta el siglo XX, siendo entonces adquirida por el estado y restaurada. Palacio Dar al-Horra El Palacio Dar al-Horra “Casa de la honesta”, sito en la alcazaba Cadima, formó parte del gran palacio del rey zirí Badis, aunque la arqueología aún no ha conseguido aportar datos convincentes para confirmarlo. Fue llamado así por haber sido la residencia oficial de Aixa la-Horra, mujer de Muley Hacén y madre del último emir granadino, Boabdil. Tras la conquista fue cedido por los Reyes Católicos a Hernando de Zafra quien lo convirtió en su residencia. En Dar al-Horra se firmaron en 1493 diversos acuerdos con la nobleza mudéjar granadina a la que se convenció para que pasara con su depuesto emir a Marruecos. Zafra intentó instalar desde 1493 en este edificio y otros adyacentes, un convento de monjas dominicas, aunque no lo consiguió, al ser convertido finalmente por la reina Isabel en convento franciscano, habitado desde 1507, y hasta hoy, por clarisas. El edificio está centrado por un patio rectangular con una pequeña alberca desplazada al lateral sur, con pórticos en los laterales norte y sur. Al monasterio de clausura, ha conseguido mantener sus antiguas formas musulmanas y parte de su antigua decoración nazarí intacta. Las inscripciones labradas en las yeserías del mirador refuerzan el carácter privado de la casa con palabras y frases de celebración como «Bendición», «Felicidad», «La salud es perpetua» y «La dicha continua». Las habitaciones principales, con altos techos, están tras las arcadas del patio. La del lateral sur fue usada como iglesia del monasterio hasta que se construyó la iglesia actual de Santa Isabel la Real. El piso alto conserva el sabor de las casas musulmanas y disfruta de magnificas vistas sobre el barrio de la Axarea, con su mezquita devenida en iglesia de San Cristóbal y la muralla zirí. Su pequeña huerta es regada con agua de la acequia de Aynadanar, proveniente del gran Aljibe del Rey, sito en sus cercanías, llegando a ella a través del llamado Arco de las Monjas. El actual parque público, llamado Huerto de Carlos, fue parte de la huerta conventual hasta las expropiaciones decimonónicas. VOCABULARIO. Barbacana: Pequeña fortaleza adelantada destinada a la defensa del acceso a puentes, ciudades, etc. O galería saliente y continua en lo alto de las torres o murallas de una fortaleza y que permite ver desde lo alto la parte inferior de la construcción. Ataurique: Decoración vegetal, inspirada en el acanto clásico, estilizada y muy utilizada en el arte califal cordobés. Paria: En el contexto de Al-Ándalus, las “parias” se refieren a los tributos que los reinos musulmanes (taifas) pagaban a los reinos cristianos a cambio de protección o para evitar conflictos. Estos pagos, generalmente en monedas de oro, eran una fuente importante de ingresos para los reinos cristianos y un símbolo de la supremacía cristiana sobre las taifas. Visir: Autoridad del antiguo Egipto, encargado de asumir las competencias ejecutivas y considerado como el más importante funcionario público. Era denominado con el vocablo egipcio tjaty, traducido usualmente como 'visir' (palabra tomada del lenguaje administrativo del Imperio otomano), y su cargo venía a ser un equivalente de lo que en nuestros días es un Primer Ministro. Su nombre parece derivar de la raíz tjet, equivalente a "niño" o "descendiente", significado que cuadra muy bien con la realidad histórica, dado que durante los primeros tiempos los grandes funcionarios egipcios eran parientes del monarca. Quibla: Es el muro final de una mezquita, que está orientado a la Meca. Alcazaba: Recinto fortificado. Mezquita: Edificio musulmán consagrado al culto cuyo significado etimológico es 'lugar para que uno se postre en el suelo'. El término masjid existía antes de que Mahoma lo utilizase, y designaba la Ka'ba de la Meca, la mezquita por antonomasia, que ya antes de Mahoma era considerada un lugar sagrado y la casa de Dios. También el término "mezquita" tiene como punto de referencia el "al-Masyid al-Aqsà", que suele interpretarse como una denominación del Templo de Jerusalén. Alminar: Minarete. Enfoscar: Tapar los agujeros de una superficie con mortero u otros materiales. Paramento: Aspecto o disposición de los elementos de un muro. O adorno con que se cubre algo. Pavimento: Piso solado de un edificio, camino o patio. Zócalo: Construcción u obra en la parte inferior de un edificio que crea una superficie uniforme para que todos los basamentos estén al mismo nivel. Diseño de portada Nombre del autor: Ignacio Ramón Echeburúa Estévez Nombre del autor en la portada: Ignacio R. Echeburúa Título del libro: La Alhambra de Granada. Texto solapa portada (máximo 400 caracteres con espacios): Biografía del autor: Sólo voy a citar mis últimas publicaciones. En esta última órbita, se sitúa el libro titulado “El Griego y su Literatura Clásica”, que sacó a la calle la Editorial pc de Palma de Mallorca, en su sede de Barcelona. Le siguió un libro sobre “ASTRONOMÍA”, que editó en junio de 2022, la Editorial Autografía de Barcelona. Asimismo, los tres libros siguientes han sido publicados por la Editorial Autografía. En junio de 2023 vio la luz el libro titulado “Historia de la física”. Este libro tiene 282 páginas y forma parte de la colección Fondo de la editorial. Se puede adquirir en librerías online como Librería Oxford, Buscalibre y Agapea. En enero de 2024 salió a la calle el libro titulado “JOSÉ ORTEGA Y GASSET y la razón histórica”. Ortega nos dice que necesitamos una razón que sea capaz de describir los sentidos del mundo humano, que nos permita entender la realidad humana. A la razón pura le es imposible captar al hombre en su singularidad, en sus realizaciones históricas, la razón pura no nos sirve; la razón matematizante... Por otro lado, “Mis Relatos” es mi única obra de narrativa, la cual contiene tres relatos cortos, como son “¡Una boda que se las trae!”, “Aires de romería: El Rocío” y, para terminar, “Con faldas y ¡a lo loco!”. Fue puesta en la calle en marzo de 2025 por la mencionada Editorial Autografía, en la categoría de Ficción. Ya está en la editorial el libro titulado “Nuevos Relatos”, que saldrá a la calle en septiembre de este año y contendrá cinco narraciones, cuyos títulos son: a) El Gernika; b) EL suicidio de un filósofo; c) En una casa que no quiero recordar; d) San Juan de Gaztelugatxe, y e) Deporte Rural Vasco. Por último, quiero indicar que Ediciones Europa acaba de enviarme una propuesta editorial por la que se compromete a publicarme el título “Mis Cuentos”, que se integra por las narraciones siguientes: a) Leyendas y sagas de la mitología nórdica, b) Los vikingos y su mitología, y c) La vida desde los inicios, para los niños. Su correo electrónico es: editor3@grupoeditorialeuropa.es/ Sin embargo, tengo redactada mi primera novela, de la que no falta ni un detalle, que se titula “Una comunidad de Carmelitas descalzas”, incorporando a este título sendas fotografías. Son sus dos personajes centrales Jorge y Luis Enrique, quienes con diálogos llenos de frescura y sinceridad nos abren las puertas del convento de Santa Teresa de San Sebastián. Dicha novela, que se trata de ser una novela histórica, se encuentra en la bandeja de entrada, pero aún no tiene un destinatario concreto. Y, últimamente, se ha redactado otra novela, titulada Un catamarán nuevo, con una extensión parecida a la anterior, aunque el nº de capítulos se queda en seis. Asimismo, tengo otras dos novelas en su correspondiente borrador: El advenimiento de la ultraderecha, obra bien documentada, que acontece en el aula magna de la Universidad de Buenos Aires, donde dialogan un grupo de alumnos y su catedrático en ciencia política; y Una cuadrilla de amigos, en la que se hace un estudio de la verdadera amistad, colándonos en una cuadrilla de txikiteo, contándose con seis protagonistas: Juan, Fernando, Moncho, Emilio, Ricardo e Iñaki, que soy yo mismo (el narrador). Texto de la contraportada (máximo 500 caracteres con espacios). Sinopsis: En esta novela intervienen muchos personajes: Ignacio y Ana, Alma y Fernando, Idoia y Luis y un amiguete autónomo, que aparece al principio de la obra. El narrador es Ignacio, y quien soporta la mayoría de los diálogos. Aparecen dos coches: un Opel Kadett y un Audi. Por supuesto, se tiene en cuenta la meteorología de Granada. Se hace un estudio detallado de la Alambra de Granada, manejando incluso fuentes literarias. Hay tres apartados esenciales: a) La Alhambra vista desde el Generalife, b) La Alhambra nazarí, y c) La Alhambra majestuosa. Asimismo, La Alhambra es totalmente desmenuzada. Se trata, por ejemplo, del Libro del Abencerraje. Además, se tocan problemas como la guerra de Granada, el reino de Castilla, etc. Se ve ampliamente todo el arte andalusí. Pero, en el fondo, hay un debate técnico: Sus amistades no siguen el discurso de Ignacio, en suma no le entienden. Además, el vocabulario técnico es abrumador. Los accesos desde Granada a la Alhambra han sido muy variados, adaptándose en cada momento a sus respectivos desarrollos urbanos. En la actualidad el enlace habitual se puede realizar de tres formas: en transporte público, en vehículo privado o a pie. Por otra parte, La Alhambra tiene cuatro ámbitos: el Generalife, la alcazaba, los palacios nazaríes y el palacio y jardines del Generalife. La Alhambra fue ciudad palatina, Casa Real cristiana, Capitanía General del Reino de Granada, fortaleza militar hasta llegar a su declaración como Monumento en 1870. La comida ni se toca, pues los protagonistas echan mano de los bocadillos, para así apurar bien el día de la visita. Texto solapa contraportada (máximo 300 caracteres con espacios): Los árabes respetaron las ciudades y vías romanas, ampliándolas y añadiéndoles nuevas fundaciones. En el siglo IX existen noticias de construcciones en la colina de la Sabika, donde posteriormente se levantará la Alhambra, aunque se cree que ya en época romana e incluso antes debió haber alguna edificación. Tras la guerra civil que sucedió al Califato de Córdoba (1031), la capital de la hasta entonces provincia granadina, se traslada de Elvira a Granada, con el Reino de Taifa granadino de los Ziríes. Estos establecen su corte en la Alcazaba Cadima o Vieja, situada en el barrio del Albaicín. A sus faldas existía un núcleo de población importante, fundamentalmente judía, en torno al cual se produce el desarrollo de la ciudad de Granada. El primer ministro Samuel ibn Nagrella, reconstruye las abandonadas edificaciones de la colina de la Sabika e instala en ella su Palacio. ¿Qué concepto –o conceptos- pretende transmitir en su libro? El Patrimonio de la Humanidad se refiere a lugares, monumentos o conjuntos con un valor universal excepcional, reconocidos por la UNESCO como merecedores de protección especial. Estos sitios son incluidos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, y pueden ser de origen cultural, natural o mixto. Para ser considerado Patrimonio de la Humanidad, un sitio debe cumplir con al menos uno de los diez criterios de selección establecidos por la UNESCO, y poseer un Valor Universal Excepcional. Algunos ejemplos de sitios declarados Patrimonio de la Humanidad en España incluyen la Alhambra, Generalife y el Albaicín de Granada, la Catedral de Burgos, y el Centro histórico de Córdoba. La inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial no solo implica reconocimiento, sino también un compromiso de los Estados partes para proteger y preservar estos sitios para las generaciones futuras. ¿Qué significa el título del libro? El título no lleva limitaciones o acotaciones de ningún tipo. Este sería La Alhambra de Granada, lo cual permite su estudio desde cualquier punto de vista, como hemos hecho a lo largo de esta novela. La Alhambra ha sido analizada en muchos sentidos. ¿Cuál es el público principal al que va dirigido el libro? La Alhambra es Patrimonio de la Humanidad, por lo que semejante construcción arquitectónica podría caer en cualesquiera manos. No hace falta ser un experto en Historia del Arte. Su poso es firme y está solidificado, por lo que cualquier mano que lo reciba hallará lecciones positivas para todos los gustos y colores. ¿Qué palabras le gustaría que su libro sugiriese a quien lo viese? Describa el libro en tres palabras: La Alhambra es Patrimonio de la Humanidad. -------------------------------------------------------------------------------

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