Novela, Trajes tradicionales de la cultura española.
CAPÍTULO PRIMERO Nos encontramos en Barcelona, capital, en un piso pequeñito y antiguo del Barrio Gótico, uno de los cuatro barrios que forman el distrito de Ciutat Vella de Barcelona, que ostenta el título de núcleo histórico de la ciudad. Aquí nos encontramos yo y mi hijo, un varón de 16 años llamado Jorge. Yo soy Felipe, el padre de Jorge, y nos encontramos solos porque yo me encuentro divorciado desde 2013. En realidad, soy un padre solterito, pues la pareja nunca quisimos casarnos por lo religioso, y nos separamos de mutuo acuerdo. Jorge está pasando conmigo los quince primeros días de septiembre, como apuntan las cláusulas de divorcio. ¡Bien!, pero dejando mi particular situación civil, yo soy profesor en la Universidad Pompeu Favra, impartiendo lecciones de historia del Derecho catalán. Mi hijo, Jorge, el año que viene cursará el primer grado de Bachillerato, en el instituto de Luis Llach, músico y cantautor español en lengua catalana y desde el 26 de octubre de 2015 al 27 de octubre de 2017 fue diputado en el Parlamento de Cataluña. Procurando llenar el tiempo de nuestra especial y arisca convivencia, decido darle un curso a Jorge, lo más didáctico posible, sobre los Trajes tradicionales de la cultura española, para lo que cuento con un centro de referencia obligado como es el Pueblo Español de Barcelona. El Pueblo Español (en catalán, le Poble Espanyol) es un museo arquitectónico al aire libre ubicado en la montaña de Montjuic en Barcelona, a pocos metros de las Fuentes Mágicas de Montjuic. Es un museo que ofrece arte contemporáneo, arquitectura, artesanía y gastronomía. El recinto está integrado por 117 edificios a escala real, que componen un pueblo típicamente español con sus calles, casas, plazas, teatro, escuela, iglesia, restaurantes y talleres artesanos. El museo ocupa un área total de 49.000 m2 y en él se reproducen a escala diversas edificaciones, plazas y calles representativas de diversas ciudades españolas. En la actualidad el Pueblo Español, que tiene edificios representativos de quince de las comunidades autónomas españolas, tiene la función de museo arquitectónico al aire libre, así como ser una muestra de artesanía popular. Destaca también una de las colecciones privadas de arte contemporáneo de Barcelona, con cuadros de Miró y Dalí, y una interesante representación de la colección de Picasso (museo Fran Daurel), además de contar con locales de ocio, tales como discotecas, teatro, o uno de los tablaos flamencos más famosos de Barcelona. Dentro del Pueblo Español, existe un teatro que organiza regularmente actividades para niños: teatro, danza, música, payasos o títeres. La Escuela de Teatro de Barcelona también actúa en este teatro. Dicho lo cual, nos mantenemos en la línea de que atraer toda la atención de mi hijo, por ejemplo sobre mí, es prácticamente un imposible. Por eso prefiero bombardearlo a lo largo del día, para que así no muestre cansancio. Muchas referencias sobre los Trajes tradicionales de la cultura española se las hago aquí y allí, sin ninguna relación entre los dos puntos. En principio me preparo una Introducción, que le voy transmitiendo con cuenta gotas. - España tiene una gran variedad de trajes regionales, que reflejan la identidad de cada zona. Entre ellos se encuentran el traje de flamenca, el traje de maragato, el traje de luces, el traje de feria, el traje de serrana, el traje de baserritarra, el traje de Roncal, el traje de Alosno y el traje de Lagarterana. • El Traje de flamenca es el traje típico de Andalucía. • El Traje de maragato es el traje conocido por sus pantalones bombachos y el mandil. • El Traje de luces es el traje de los toreros, elaborado con lentejuelas y bordados. • El Traje de feria es el traje de gitana, con volantes, lunares y accesorios llamativos. • La Capa española es una prenda distintiva de Castilla y León, generalmente de color negro. • El Traje de serrana es el traje utilizado durante la Danza de los Locos en Cazorla. • El Traje de baserritarra es el traje típico del País Vasco. • El Traje de Roncal es un traje típico de Navarra. • El Traje de Alosno es un traje típico de Huelva. • El Traje de Lagarterana es un traje típico de Toledo. - El Museo del Traje de Madrid alberga parte de estos trajes regionales. Procuro transmitirle estas ideas, para hacerle partícipe en este estudio. El chico, por ejemplo, pregunta: - ¿Cómo se llama el traje de folklore? Yo, procurando ser claro en todo momento, le respondo que: - El huipil puede ser de distintos colores, se usa planchado y almidonado, en Monimbó algunos colores del huipil tienen significados, por ejemplo, la mujer que viste con uno de color blanco y rebozo negro es para asistir a la iglesia, a misa o algunas ceremonias. A lo que él lanza una contrarréplica: - ¿Cómo son los trajes tradicionales? Yo le cazo la pregunta en el aire: - La vestimenta tradicional que se puede observar sobre todo en personas de edad mayor, se constituye por faja, chincuete, blusa y rebozo, en el caso de las mujeres y en los hombres calzón y camisa de manta; huaraches. De vez en cuando hace preguntas bastante frívolas: - ¿Cuál es el traje regional más bonito de España? Y conteniendo el pecho, le contesto que: - El mejor traje regional de España, el de Montehermoseña. Judith Sarró es Miss Cáceres 2022 y ha representado a la provincia en el certamen de Miss España celebrado en Pineda de Mar, Barcelona. Más centrado en el asunto, se despecha de la siguiente manera: - ¿Qué estilo es el vestido folclórico? Buscando la contestación adecuada, le respondo que: - Para la parte folclórica, vemos a la cantante con un hermoso vestido morado apagado de Alberta Ferretti, lleno de volantes y vuelo. Es una fusión de "un hada en el bosque con un acogedor horneado en una cabaña", que evocan a la perfección esta época imaginativa y rústica. Preguntando, pero sin preguntar, Jorge señala: - ¿Qué tela se usa para un vestido de folclore? Echándole ganas al asunto, le digo que: - La lycra es uno de los tejidos más utilizados en la confección de trajes de danza. La elasticidad de sus tejidos permite al vestuarista realizar cientos de creaciones más versátiles. Por su parte, Jorge plantea que: - ¿Qué tipo de vestimenta se utiliza en la danza folclórica? Aceptando su buena fe, Felipe le contestará lo siguiente: - En México, la vestimenta tradicional que se usa en las danzas abarca un amplio abanico de posibilidades que incluye taparrabos, túnicas de estilo romano o turco, calzones, sayales, pantalones, faldas, yelmos, corazas, huipiles, sarapes, capas, etc. además del uso de fibras vegetales o pieles y el de pintura corporal. Inyectándose adrenalina, Jorge replicará: - ¿Qué es la moda de estilo folclòrico? Felipe le dirá que: - Un traje folclórico es básicamente una réplica de la ropa y los accesorios que se usaban en una época o lugar específicos. Por otro lado, la moda folclórica (o estilo folclórico) se da cuando las prendas se inspiran en los trajes y las tradiciones de un país específico, pero no son copias exactas de ellos. CAPÍTULO SEGUNDO Pero haciendo un impasse, Felipe va a preparar algunos apuntes sobre el tema que se traen entre ambos, apuntando lo siguiente: El origen historiográfico de la vestimenta tradicional española se encuentra en el siglo XVI, momento en que España estaba a la vanguardia de la moda. El estilo español marcaba las tendencias en el mundo entero y la ropa tradicional era conocida por todos por su elegancia. En la medida en la que la España de esa época crecía, sus ropas y su forma de vestir se hacían más famosas por toda Europa. El vestido estuvo muy influenciado por la cultura árabe, ya que éstos estuvieron en la Península Ibérica desde el 711 hasta el 1492. Consecuencia de esto fue que la ropa tenía muchos bordados en oro y plata, empezándose a utilizar las joyas como botones y como adornos, y los perfumes para tapar el resto de los olores, etc. A día de hoy, la ropa tradicional española se utiliza en contadas ocasiones como eventos especiales, ferias, fiestas en honor a algún santo, corridas de toros, desfiles… Cada región de España tiene sus propios vestidos tradicionales, pero las piezas que más se utilizan o las más comunes son la mantilla, la peineta y el chaleco. - Se aclara que la mantilla es una prenda femenina popular en España. A partir del antiguo manto, con el que tradicionalmente se cubría la mujer, evolucionó hasta convertirse en un elegante tocado de blonda (encaje realizado con hilo de seda), chantilly o tul. Es habitual en procesiones de Semana Santa, en las corridas de toros y otros eventos castizos, además de ser prenda ceremonial de las "madrinas" en bautizos y bodas. A menudo se complementa con una peineta. - La peineta o peinecillo, por su parte, es una especie de peine, que consta de un cuerpo convexo y un conjunto de púas que se encajan sobre el moño. Cumple una doble función, una primera utilitaria, que es la sujeción del cabello o soporte de un elemento textil y otra de carácter ornamental femenino, como elemento de adorno en el pelo. En cuanto al aspecto comunicativo de la ropa, se apunta que, al igual que la arquitectura y la comida de una etnia o región ayudan a conocer sus costumbres, su historia, clima, creencias y sistema social, la indumentaria también lo hace. El atuendo de cualquier pueblo, junto a su bisutería y pintura corporal, reflejan diversidad, pero también lo parecido que somos los seres humanos en nuestro deseo de embellecernos, ser admirados y conmemorar momentos vitales significativos. Tal y como decía el psicólogo y teórico de la comunicación Paul Watzlawick: «Es imposible no comunicar», y es que hasta un collar de de colores tiene sus propios códigos que, al descubrir cómo interpretarlos, son capaces de expresar estatus, estado civil o pertenencia a un grupo». Yo le voy a soltar a Jorge un discurso muy interesante, para que acabe de captar la esencia de lo que nos traemos entre manos. Le digo que: El traje español y el vestido español son diversos tipos de indumentaria identificados con la manera tradicional de vestir en España, con las costumbres españolas o con una idea más o menos tópica de lo español. Proyección del traje español son los variados ejemplos de la indumentaria regional o trajes regionales, asociados a los bailes regionales y otras manifestaciones del folclore. Para referirse a los productos de la industria textil española y del diseño de moda en España se suelen emplear las expresiones Moda de España o moda española. De forma convencional, para la indumentaria masculina se utiliza la expresión traje y para la femenina la expresión vestido. El traje español es una definición antigua acuñada en el siglo XIV en Europa y asociada entonces a la vestimenta de la corte española. También se ha relacionado con acontecimientos concretos por la respuesta popular o nacionalista a la introducción foránea o una imposición legal, con el motín de Esquilache de 1766, defendiendo la capa larga y el sombrero de ala ancha o chambergo, contra la capa corta y el sombrero de tres picos o el tricornio, que el casticismo consideró extranjerizante. El Marqués de Lozoya publicó en 1962 un estudio sobre El traje español en la época de Goya, con grabados del siglo XIX. El vestido español es un concepto igualmente ambiguo, y muchas veces reducido al vestido femenino e identificado por tópico e ignorancia con el traje de flamenca (como suele ocurrir con el baile español y en otros contextos culturales con el traje goyesco del siglo XVIII, a partir de su representación pictórica por Francisco de Goya). El supuesto “vestido español” también ha sido pervertido por interpretaciones de viajeros extranjeros en la España del siglo XIX, como en el ejemplo del cuadro de Édouard Manet titulado Mujer tendida con vestido español (1862), copia de la Maja vestida. Dicho lo cual, volvemos a la carga. En tal sentido, Jorge sentará que: - ¿Qué color de pañuelo usa la mujer en el folclore? Yo entiendo así esta pregunta: - Comúnmente la mujer utiliza pañuelo de color celeste mientras que el del varón es de color blanco. Pero Jorge está recobrando la agilidad mental, por lo que plantea preguntas más vivas: - ¿Cuáles son los trajes y las tradiciones? Yo abro la caja de Penélope y le contesto de la siguiente manera: - Las costumbres se refieren a las actividades que realizan las personas, como su vestimenta, la comida que consumen y las festividades que celebran. Las tradiciones son los comportamientos aprendidos que las personas practican para marcar los hitos o puntos de inflexión en sus vidas: nacimiento, muerte, mayoría de edad, matrimonio, paternidad y fallecimiento. Jorge se retuerce y salta de bote pronto: - ¿Cómo se describe un traje típico? Felipe atiende inmediatamente esta cuestión: - El traje típico es la indumentaria que expresa la identidad histórica de una región, pueblo, nación; en su vestimenta observamos representada a toda una cultura. Jorge experimenta formulando su pregunta: - ¿Cómo se vestían antes las mujeres y los hombres? Contesto lo siguiente: - Como vimos, las mujeres y los hombres primitivos se vestían con pieles y con cueros de los animales que cazaban. Con el paso del tiempo, se empezaron a tejer ropas con fibras vegetales o lana de ovejas, vicuñas y llamas. Jorge suelta: - ¿Cómo se llama el traje típico de España? Yo anoto que: - Así, entre los trajes regionales más famosos de España destacan el traje de flamenca, en Andalucía; el traje de fallera, en la Comunidad Valenciana; el traje aragonés, en Aragón; el traje marinero, en Galicia; el traje de asturiana, en Asturias; el traje manchego, en Castilla La Mancha, o el traje canario, en las Islas ... - La pintura, en especial el retrato desde la segunda mitad del siglo XVI hasta mediados del siglo XVII, es una de las fuentes indiscutibles y más ricas del traje español. En este capítulo destacaron pintores de cámara de la corte española como Diego Velázquez, Juan Pantoja de la Cruz, Alonso Sánchez Coello, el Greco, Antonio Moro, o Francisco de Goya en el XVIII e inicio del XIX. CAPÍTULO TERCERO Aprovechando a tope el tiempo, nos vamos a detener en el traje montañés. Se estima que el origen del traje regional de Cantabria está en las vestimentas de los lugareños del interior del territorio, según costumbres del siglo XVIII. Estos presentan diferentes modalidades en función del uso primitivo para el que se concibieron o del área geográfica en el que surgieron, aunque todos ellos tienen similitudes y las diferencias son reducidas. Llama la atención que el traje regional de Cantabria sea eminentemente de labriegos y ganaderos y que los trajes de inspiración marinera no tengan mayor protagonismo en dicha provincia. En el caso de las mujeres dicho vestuario consta de una camisa de hilo natural que está desprovista generalmente de adornos, sobre la que se coloca un chaleco de terciopelo negro con escote cuadrado. La falda llega hasta los pies y suele presentarse en varios colores adornada con tiras de terciopelo negro. Una tela en su interior la protege del roce de las albarcas. Cuenta con complementos como la faltriquera o una pañoleta sobre los hombros. El atuendo masculino, más sencillo, se compone de camisa, chaleco, chaqueta de paño y faja a la cintura. En las piernas visten calzón con polainas y tocan su cabeza con montera cónica. Jorge me pide que le aclare diversos conceptos, de tal modo que: - El terciopelo es un tipo de tela velluda, en la cual los hilos se distribuyen muy uniformemente, con un pelo corto y muy denso, dándole una suave sensación muy distintiva. El terciopelo se puede hacer de cualquier fibra. Se teje en un telar especial que hila dos pedazos de terciopelo al mismo tiempo. - La albarca cántabra es un calzado rústico de madera de una pieza, que ha sido utilizado especialmente por el campesinado de Cantabria. Esta albarca guarda similitudes con los otros modelos de otras regiones españolas, pero posee rasgos significativos y características distintas tanto en su elaboración como en su uso. Este tipo de calzado también guarda cierta similitud con el zueco holandés. - La faltriquera es una bolsa de tela que se ata a la cintura y se lleva colgando bajo la vestimenta. El uso de la faltriquera es soltar dinero, especialmente de mala gana. Luego, la faltriquera es una prenda de tela, con forma rectangular y con una abertura, normalmente hecha a mano, con forro por detrás y por dentro. - El propósito de las polainas es brindar una protección adicional a los pies, los tobillos y a la parte inferior de las piernas. Estas sellan la parte superior de los zapatos, para evitar que, entre la suciedad, como barro, arena, ramitas, piedritas, espinas, etc. Las polainas son una prenda que protege la pierna desde la rodilla hasta el tobillo en el caso de la polaina larga y desde el tobillo hasta el empeine del pie en el caso de la polaina corta. Pernera. Las polainas son medias o calcetines sin pie que se colocan en el exterior de la bota y del pantalón. “Las polainas aumentan la intensidad de los ejercicios y de esa manera mejoras fuerza y resistencia en los músculos que deseas trabajar”, me explica Gabriela Cerecero. Las polainas son adecuadas principalmente para condiciones más cálidas y secas, y ayudan a mantener la suciedad, arena, semillas y pequeñas piedras fuera del calzado. También ofrecen protección extra para los zapatos, las botas de corte bajo y los calcetines. El uso del traje pasiego tradicional se extendió por todo el territorio que comprende los valles Pasiegos en Cantabria, España. El traje utilizado por pasiegos y pasiegas para fiestas y ceremonias a lo largo de todo el siglo XIX se considera el mejor documentado de toda Cantabria. La vestimenta tanto femenina como masculina lleva consigo unos aditamentos inseparables sin los cuales no se concibe que el traje esté completo. Estos complementos son el «palanco» (palancu) para el hombre y el «cuévano niñero» (niñeru) para la mujer. Las mujeres jóvenes pasiegas cuya economía se apoyaba en el oficio de ama de cría llevaron sus típicas galas a Madrid y Barcelona —los dos lugares de más demanda— llamando la atención por su porte y elegancia de tal manera que el traje se convirtió en el uniforme de un ama de cría, compitiendo unas familias con otras en lujos de telas, arracadas, cadenas, collares y corales.. En un momento determinado el gentilicio «pasiega» llegó a ser sinónimo de ama de cría. Nuevamente, Jorge me pide explicaciones: - Palanco significa árbol pequeño, de tierras cálidas, parecido al anono, de flores grandes con sépalos de color rojo oscuro que brotan del tronco y de las ramas y despiden un mal olor; fruto comestible; de su corteza se extrae una fibra. - Un cuévano pasiego es un tipo de cesto grande, con dos asas, que tradicionalmente usaban los pasiegos para transportar diversos objetos y productos a sus espaldas, como hierba, leña, e incluso niños pequeños. Es un elemento cultural muy importante en la comarca de los Valles Pasiegos, en Cantabria. - Una arracada es un arete con adorno colgante. Pendiente, zarcillo, arete, falucho. Esta pieza ha mantenido su significado de empoderamiento, cultura y orgullo que se ha ido transmitiendo de generación en generación y es un accesorio esencial para las mujeres y los hombres. Existen muchos estilos de arracadas con formas, colores, texturas y tamaños diferentes. En cada uno de los tres valles pasiegos la mujer vegana, romerala y sanrocana portaba un traje con algunos detalles diferentes unos de otros. La vestimenta comenzaba con una camisa de tela de estopilla muy fina que cubría el cuerpo y llegaba hasta las corvas; estaba fruncida en el cuello donde se sujetaba por delante con dos moneditas de plata como se abrochan los gemelos. Sobre la camisa se ponía un corpiño muy ajustado. La falda consistía en un refajo de estameña —tejido de lana—, con franjas o pegotes de terciopelo. Por encima del refajo iba la saya de paño con muchos pliegues que daban bastante vuelo, que llegaba casi hasta los pies dejando ver unos centímetros de medias casi siempre de color azul. Por encima de esta vestimenta llevaban el delantal, casi tan largo como la falda, engalanado con franjas de terciopelo casi siempre. Encima del corpiño iba una chaquetilla abierta por delante, muy ajustada y corta hasta la cintura, con botonaduras de plata que se hacían a menudo con realines. En los pies llevaban chapines —nombre que en Cantabria se daba a un tipo de paño para cubrir el pie— para protegerlos antes de calzar las chátaras o corizas, llamadas así las abarcas cuando estaban hechas de cuero de una sola pieza y eran muy escotadas, cubriendo la planta del pie y algo los laterales, muy parecidas a las vascas; estaban sujetas al empeine y al tobillo con unas correas finas y delgadas. También adornaban el cuello y el pecho con corales o en su defecto cuentas de vidrio; las orejas se adornaban con las arracadas hechas de realines de plata como las botonaduras y los dedos de las manos con variadas sortijas. El peinado era otra característica de la mujer pasiega que dejaba crecer su cabellera a veces hasta los pies y muy frecuentemente hasta la altura de las rodillas. Peinaban esa gran mata de pelo con una trenza que se escapaba entre el pañuelo llamado bengala o que recogían rodeando la cabeza cuando llevaban a sus espaldas el cuévano niñero. En el invierno añadían al calzado los barajones, a modo de esquí o de patín, del tamaño de la albarca que se ajustaba a sus tarugos y que servían para caminar sobre la nieve. Se abrigaban con capas blancas con capucha llamadas capias o capillos, una prenda que se consideraba elemental y que se usaba siempre para las ceremonias y para ir a la iglesia. Nuevamente, tenemos que dar algunas explicaciones: - La estopilla es una tela ordinaria de algodón. Por otra parte, la estameña está hecha de hilo 100 % algodón, tejido con un sencillo patrón de tejido de cesta. Puede ser blanqueada o cruda: blanca o beige. Al igual que las sábanas, la estameña tiene un número de hilos que puede variar entre 10 y 100. - La corva es la parte de la pierna, opuesta a la rodilla, por donde se dobla y encorva. - El refajo es una falda exterior con vuelo, por lo general de bayeta o paño, usada por las mujeres encima de las enaguas y que forma parte de algunos trajes regionales femeninos. - Una saya es una falda. La “saya” es una vestidura talar antigua, especie de túnica, que usaban los hombres y las mujeres. No debe confundirse con sayal, tipo de tejido. El traje de gala del hombre pasiego lleva una camisa con tirilla en el cuello a caja que se abrocha con dos realines de plata llamados tarines. El calzón o pantalón es de paño y se ajusta por debajo de la rodilla; unos botones de filigrana adornan los laterales de las perneras. Es un calzón de los llamados de trampa, es decir que llevan alzapón (o bragueta) que se sujeta con cuatro botones por lo general de monedas. Lleva dos chalecos superpuestos, el interior es blanco y abrochado y el de fuera es de terciopelo negro o de tapicería a cuadros. Por encima del calzón y el chaleco se coloca la faja o ceñidor, muy larga para que pueda dar varias vueltas a la cintura. Esa faja servía de bolsillo para guardar el pañuelo moquero, la petaca o la bolsa del dinero llamada familiarmente la del pellejo. La faja estaba hecha de estambre y podía ser blanca o de otros colores. La chaqueta era corta y de la misma tela que el calzón y el chaleco, con solapas ribeteadas de trencilla con botonadura de filigrana o de realines, simplemente de adorno porque no se abrochaba sino que se llevaba suelta. Las bocamangas también estaban ribeteadas de trencilla y con botonadura en los laterales de las mangas. Llevaban medias de algodón generalmente azules y como calzado los escarpines y chátaras. Protegían la cabeza con un pañuelo de color o una montera con copa de cuatro gajos y borlas de seda. Esta montera no podían llevarla hasta llegar a la consideración de mozos. Para las ceremonias se complementaba el traje con una capa redonda de sayal, sin esclavina y con capucha en pico, que llegaba hasta los tobillos. Para el frío los días de diario utilizaban la capa de vaqueru blancuzca y con capuchón. El complemento importantísimo era el palo llamado palancu, de dos metros hecho con una vara de avellano recia y derecha. Les servía para avanzar por las cuestas dando saltos, para pasar regatucos, para defenderse de los animales salvajes e incluso para las peleas o aluches. - Por último, la esclavina es una vestidura de cuero o tela, que se ponen al cuello o sobre los hombros quienes van de romería, y que a veces se usó más larga, a manera de capa. CAPÍTULO TERCERO Evidentemente, sólo vamos a tocar el traje tradicional de algunas de nuestras regiones. Por ello, seguidamente nos meteremos con el traje canario. Los trajes típicos de Canarias son un conjunto de modelos de vestimenta que se han conservado como los más representativos de las islas del archipiélago. En las islas de La Palma y El Hierro son bastante fieles a los usados en épocas pasadas, en tanto que en Tenerife, La Gomera y Lanzarote conviven elementos de distintos periodos históricos. También hay que mencionar los modelos creados por artistas plásticos como Néstor Martín Fernández de la Torre que diseñó los trajes que hoy representan oficialmente a las islas de Fuerteventura y Gran Canaria. Esta indumentaria tradicional se manifiesta aun en fiestas y celebraciones populares, en el vestuario de los grupos folclóricos y de otros colectivos culturales. Existen pequeñas peculiaridades que permiten diferenciar a los habitantes de una isla de los de otra e incluso, a veces, de las distintas localidades o comarcas. Es notable la similitud con los trajes de las islas portuguesas de Madeira y Azores, como también ocurre con las músicas. El atuendo femenino sigue pautas que tomaron forma en el Renacimiento, introducidas en el Archipiélago Canario con la colonización española. La mujer se ha cubierto la cabeza, de manera tradicional, con prendas de diferentes orígenes y materiales: sombreros de fibras vegetales o fieltro de confección local; monteras de género tejido de lana de varios tipos, y bajo ellos, prendas como mantillas, pañuelos, tocas, etc., que podían usarse solas o combinadas entre sí. De la cintura hacia abajo llevaban un número variable de enaguas, el refajo rojo de lana y el manteo o saya exterior (falda). En el siglo XIX se populariza el delantal. Las piernas se visten con medias de lana o lino en sus colores naturales, y en algunas ocasiones especiales, de seda bordada. El calzado estaba constituido por zapatos de orejas para amarrar o del tipo de escarpín con o sin hebillas. A petición de Jorge: - El escarpín es un tipo de calzado ligero, cerrado y fabricado con una sola costura y suela única. Tiene su origen en un zapato usado en el siglo XVI para uso interior bajo las calzas, como un calcetín de abrigo para los pies, o como complemento de los chapines. En un principio solía hacerse de estambre y luego de diversos tejidos y materiales. Se dice que el traje típico canario fue diseñado por Néstor Martín de la Torre, quién lo presentó públicamente en diciembre de 1934. El artista quiso reflejar en esta indumentaria las costumbres y cultura del pueblo canario, incorporando diferentes accesorios representativos de la comunidad. Al principio el traje típico canario no tuvo el éxito esperado, ya que muchos habitantes lo tachaban de vulgar y fúnebre. Sin embargo, con el paso del tiempo, esta indumentaria fue popularizándose poco a poco hasta convertirse en un icono de gran belleza y simbolismo canario. TRAJE TRADICIONAL FEMENINO DE SANTA CRUZ DE TENERIFE Pero, una vez llegados aquí, según parece, Jorge empieza a despertar de su asombrosa pesadilla. Plantea, entonces, la siguiente interrogación: - ¿Qué visten tradicionalmente los hombres de España? Le contesto lo siguiente: - Por otro lado, los hombres visten camisa y pantalón blancos, cinturones rojos y la típica txapela sobre la cabeza. El calzado tradicional, tanto para hombres como para mujeres, es la alpargata. - Se advierte que aunque se usaba como tocado militar en la antigua Grecia, el origen moderno de la boina se remonta a los vascos, personas que vivían en los lados francés y español de los Pirineos. Hace siglos, los vascos eran grandes pescadores y marineros, hecho que podría explicar la aparición de un sombrero muy parecido en Escocia. Jorge repiensa el asunto y pregunta lo que sigue: - ¿Qué país tiene el mejor traje típico? Raudo, contesta Felipe: - FILIPINAS GANA EL MEJOR TRAJE TÍPICO EN MISS UNIVERSO 2024. - El traje típico que portó Chelsea Manalo, Miss Universe Filipinas, se convirtió en el Mejor Traje Típico según los votos de los fans. En segundo lugar quedó Chile y en tercero Vietnam. Por su parte, Jorge plantea lo siguiente: - ¿Cuál es el traje folclórico? Felipe soluciona el asunto: - El traje folclórico, vestido tradicional, atuendo tradicional o atuendo folclórico es la vestimenta asociada a un grupo étnico, nación o región en particular, y constituye una expresión de identidad cultural, religiosa o nacional. Si la vestimenta pertenece a un grupo étnico, también puede denominarse vestimenta étnica o vestido étnico. Jorge vuelve a la carga: - ¿Quién diseñó los vestidos folclóricos? Responde Felipe: - Alberta Ferretti diseñó todos los vestidos "Folklore" de Swift a lo largo del Eras Tour, incluida la fluida pieza blanca que se la ve luciendo en la película de su concierto de 2023. Por su parte, Jorge bombardea de nuevo: - ¿Cómo se llama la falda del baile folclórico? Felipe le sale al paso: - OD - Falda de baile profesional para baile folclórico mexicano o flamenco doble círculo (doble volo). Jorge plantea simplemente: - ¿Cómo vestirse para la época del folclore? Felipe estará a punto: - La era del folclore se caracterizó por una paleta de colores cottagecore. Elige un vestido largo de mezcla de seda color chartreuse o un vestido rosa con volantes para evocar con naturalidad la época del folclore. Jorge insiste en sus cuestiones: - ¿Qué tela se usa para la falda folclórica? Con parsimonia, Felipe le contestará: - Falda folklórica en popelina poliéster/algodon. Jorge acosa a su profesor: - ¿Cuáles son los 5 nombres de telas? Yo le pongo los puntos sobres las is: - En esta sección, exploraremos los nombres y las características de telas comunes en inglés, como el algodón, la seda, la lana, el poliéster y la mezclilla. Comprender estas telas y sus propiedades es esencial para cualquier persona interesada en la moda, los textiles o incluso en la compra de ropa diaria. - Por ejemplo, el poliéster es una fibra sintética creada a partir de compuestos derivados del petróleo, conocida por su resistencia, durabilidad y versatilidad. Se utiliza ampliamente en la fabricación de textiles, ropa, botellas de plástico y otros productos. Jorge no respira: - ¿Qué vestir para los bailes folclóricos? Felipe no se moja mucho: - En general, la vestimenta básica es: usar ropa cómoda, informal y fresca para bailes folclóricos. Usar zapatos de suela blanda que no dejen marcas. El cinturón es imprescindible para algunos bailes; trae uno si no sueles usarlo para bailar. Jorge se plantea: - ¿Qué es un traje típico de mujer? A lo que Felipe adivina la contestación: - Un traje típico o traje tradicional es la indumentaria que expresa la identidad histórica de una región, pueblo, nación; en su vestimenta observamos representada a toda una cultura. Yo, de nuevo le doy una vuelta de tuerca a la cabeza de Jorge: Algunos de los trajes regionales más conocidos son: Traje de flamenca (Andalucía) Es uno de los trajes más emblemáticos de España, asociado con el flamenco y las ferias andaluzas. Se caracteriza por sus volantes, colores vivos y estampados, y se complementa con peinetas, flores y mantones. Traje de fallera (Comunidad valenciana) Es un traje elegante y elaborado, utilizado por las falleras durante las Fallas. Incluye una falda larga, corpiño, delantal, mantilla y joyas como peinetas y collares. Traje aragonés (Aragón) Se compone de una camisa blanca, chaleco, pantalón oscuro, chaqueta corta, faja y boina o pañuelo en la cabeza para los hombres. Las mujeres llevan faldas largas, corpiño, delantal y pañuelo en la cabeza. Traje marinero (Galicia) Es un traje sencillo y funcional, utilizado por los pescadores y marineros gallegos. Se caracteriza por sus pantalones anchos, camisa blanca, chaleco y gorro marinero.. Traje de asturiana (Asturias) Destaca por sus faldas largas, corpiño, delantal y pañuelo en la cabeza para las mujeres. Los hombres llevan pantalón, camisa, chaleco y faja, y a menudo, un sombrero. Traje manchego (Castilla-La Mancha) Se caracteriza por sus faldas largas y amplias, corpiño, delantal y pañuelo en la cabeza para las mujeres. Los hombres llevan pantalón, camisa, chaleco y sombrero. Traje canario (Islas Canarias) Varía según la isla, pero generalmente incluye faldas largas, blusas, chalecos y pañuelos para las mujeres. Los hombres suelen llevar pantalones, camisas y chalecos, a menudo con sombreros. Además de estos, existen muchos otros trajes regionales en España, como el traje de pastor de los Pirineos, el traje de baserritarra del País Vasco, el traje charro de Salamanca, el traje de Lagartera de Toledo, entre otros. Cada uno refleja la historia, la cultura y las tradiciones de su lugar de origen. En resumen, la riqueza y diversidad de los trajes típicos españoles es un reflejo de la riqueza cultural del país, con cada región aportando su propio estilo y significado. CAPÍTULO CUARTO Dicho lo cual, Felipe vuelve a meterse con la vestimenta tradicional de la cultura española. Ahora, acometerá el traje de Lagarterana, diciendo que es un lujo artesanal y un enigma histórico. Las ropas de Lagarterana son un icono del traje español y las vecinas de este pueblo toledano guardan con orgullo su patrimonio, heredado durante siglos de generación en generación. El diseñador Tomás Alía, nacido allí, se ha propuesto que este fastuoso legado de posible raíz sefardí sea declarado patrimonio inmaterial de la humanidad. El jueves 8 de abril, Pilar Iglesias y Hortesia Moreno se levantaron a las siete de la mañana para tener tiempo de ponerse su vestido de Lagarterana, un magnífico conjunto compuesto por un sinfín de piezas, y estar a punto para la sesión fotográfica de las diez en el claustro de la iglesia del Salvador; porque venían los de la revista, igual que vino en 1858 el fotógrafo galés Charles Clifford acompañado por el Duque de Frías, que le dijo que en su vida iba a ver cosa igual; y que en 1912 vino a pintarlas Joaquín Sorolla. No hay que esforzarse demasiado para imaginar cuanta belleza, colorido y esplendor rodeaba al pueblo de Lagartera en siglos pasados viendo la majestuosidad de sus trajes; trajes que en la actualidad se conservan y que, con relativa frecuencia, siguen luciendo, sobre todo, las mujeres. Hoy se usa el traje popular en contadas ocasiones y no tendría sentido de otro modo, pero es curioso que hasta hace muy poco tiempo, hemos podido ver por las calles a las mujeres mayores del pueblo luciendo aún su tradicional indumentaria. Lagartera es un pueblo tan apegado a sus costumbres que, ni siquiera en los tiempos actuales, son capaces de renunciar a ella. Con esta actitud están, indudablemente, intentando recrear su historia. Si no hubiera sido por esta razón y por la ilusión y el tesón que los caracteriza, hoy su traje estaría desaparecido o a punto de desaparecer como ha sucedido con tantos otros de los pueblos de alrededor. Porque, junto con otras piezas del bordado como los dechados, las colchas de malla, delanteras etc, los trajes forman parte de una cultura ya extinguida y no por eso menos importante que la actual, que todos tenemos derecho a conocer y deber de conservar. Como, desde sus orígenes, el traje ha sido siempre un medio de identificación social, a lo largo de su existencia se ha ido enriqueciendo con bordados, galones y pasamanerías. Lo cierto es que el traje lagarterano es muy antiguo y de ello da testimonio la riqueza de vocabulario que se utiliza para hacer referencia a sus prendas: “ruedo”, “vistas”, “cuendas”, ”crucetas”, ”andilgue”, “senojil”, “alforda”, “jugón” y un largo etcétera que, en muchos casos proceden de la época medieval. En algunas pinturas de finales de la Edad Media ya se pueden ver “gorgueras” con la misma forma y con la misma utilidad que se les da en Lagartera. En Lagartera se conservan varios tipos de trajes, el de diario que utilizaban para fiestas como el Corpus y para las bodas que es el traje lagarterano por excelencia debido a las calidades de sus prendas. La “Gorguera” es una pieza rectangular con una abertura circular en el centro que se prolonga verticalmente por la pechera. Es una especie de cobertor con gran profusión de bordados, normalmente en negro, que se ata en los laterales con cintas. Las que usan las personas mayores están bordadas y randadas en tonos beiges o tostados. Esta pieza forma parte del traje “Colorao” o de “Galón” que tiene dos variantes, bien con camisa de “ras” para verano, bien con “jugón” para invierno. Sobre la enagua se colocan tres “guardapieses”: uno bajero colorao, otro, también bajero en azul y el de arriba colorao. Los bajeros son de lana o de frisa y apenas llevan un adorno a modo de ribete. El colorao de arriba está realizado en tela de barragán, plegao y con cruceta azul de seda. En cuanto a forma es igual a los demás, lo que le diferencia es la abundancia de adornos que lleva: “los Londres”. Son cinco cintas cada una con nombre propio que, intercaladas con pasamanería y rematadas con punta de plata, conforman la barroca decoración del guardapiés. En la parte superior del cuerpo lleva la llamada camisa de “ras” que se caracteriza por el plegado horizontal de las mangas y por llevar los puños y el cabezón bordados en colores. Sobre ella va la “gorguera” y encima el “sayuelo” de tisú con “gallos” ribeteado, y adornado en la parte de atrás con cintas (“debederos”). A la cabeza lleva este traje pañuelo blanco con cenefa “de suyo” de los “troncos”, “alelises” etc. Las medias son de estambre que primero se tejen y después se tintan en rojo. El bordado va en los laterales y se enmarca en el “cuadrao” que va separado del pié de águilas o de caracoles por un “arrequive”. La parte superior es la “piña”. Estan bordadas con lanas de colores. Los zapatos son “entrepetaos” con galón en la puntera, cintas y hebilla de plata. Este mismo traje se luce también con “jugón” (“jubón”) de rizo negro que se utiliza en época invernal. Los “guardapieses son los mismos, pero no lleva camisa de “ras”, sí lleva “gorguera y sayuelo (sin gallos) y, sobre el jugón va el pañuelo de oro cruzado por delante y adornado en la espalda con dos cintas, una de terciopelo morao y otra bordada en colores y rematada con punta de plata. A diferencia del “ras” con este traje se ponen cintas al moño, normalmente de las “pájaras”, y pañuelo “de peso” a la cabeza. El mandil en ambos es de rizo fruncido en la cintura con cinta bordada, ribeteado con puntilla de oro seguida de la cinta de “afuera” que suele ser de “corazones”. Hacia dentro, otras tres cintas combinadas con pasamanería que no llegan hasta el borde del mandil, mueren donde acaba el fruncido. Las cintas con que se ataba el mandil por detrás, dieron origen a las que actualmente se llaman “cintas del culo” que son un adorno mas para el guardapiés visto por la espalda. Este traje lo lucían las lagarteranas para llevar el “jato” haciendo de “jamalleras” y para el acompañamiento de las bodas en general, hoy se puede contemplar en todo su esplendor el día del Corpus en la Procesión. Lo que diferenciaba a unos de otros era la calidad de sus telas, los colores de los cimeros y los bordados, más ricos cuanto más importante era la ocasión para la que se lucían. El traje de novia lo llevaba el día de la boda la novia, la “hamallera” y las primas más cercanas de la novia que ya estaban casadas. Fuera de la iglesia, se sustituyen las piezas del ritual: la basquiña, el pañuelo ramoseda y la mantilla, por los aderezos de fiesta. Vuelve a quedar a la vista el guardapiés azul y se coloca sobre el justillo el jubón negro con las cintas de espalda. Se descosen las cintas de culo de la basquiña negra y se colocan sobre la azul. En la cabeza, las cintas del moño y la espumilla. El conjunto se completa con el resto de la joyería y en el pecho, un ramo de flores artificiales da nombre al conjunto. Dicho lo cual, nos quedamos aquí en el comentario del traje de lagarterana. No obstante, entre el vocabulario pertinente se encuentran los términos siguientes: - “Guardapiés”: Plural “Guardapieses”. Falda plegada en la cintura. Estos pliegues se recogen a la altura de la cadera con la “cruceta” de seda. - “Londres”: Conjunto de cintas que adornan los candiles del guardapiés. - “Sayuelo”: Especie de corpiño para erguir el talle y sujetar el busto. - “Gallos”: Pieza complementaria que lleva el sayuelo en la parte posterior para darle mayor empaque. - “de suyo”: Expresión que se usa cuando una cinta de adorno viene así de fábrica. - “Jato”: Regalo que llevan las “jamalleras” (amigas o primas de la novia) en cestos tapados a casa del novio en la víspera de la boda. En una ocasión más voy a rizar el rizo: En España no existe un "traje nacional" que represente a todo el país, sino que existe una rica variedad de trajes regionales. Los trajes regionales no corresponden a las prendas que eran utilizadas antiguamente de manera tradicional, sino que son un estereotipo lujoso e institucionalizado con un fin simbólico, destinado a crear una cohesión social identitaria en torno a un territorio. Su existencia no es anterior a los últimos años del siglo XVIII y primeras décadas del XIX. Es entonces cuando se comienzan a elaborar y difundir imágenes artísticas de modelos que suponen representar a las diferentes provincias españolas. Son estas imágenes las que acaban fijando un determinado traje. El proceso continua durante el resto del siglo XIX e inicios del XX. También existen los trajes populares, que son modelos de indumentaria locales, los cuales tampoco corresponden con exactitud a la vestimenta que era utilizada antiguamente, sobre todo porque suponen la congelación temporal de una forma de vestir y por la uniformidad que representan, que no concuerda con la variabilidad socioeconómica, laboral o ritual de la localidad de la que procede, la cual se reflejaba en la diversidad en el vestir. Constituyen la particularización del modo de vestir de cada localidad con fines simbólicos. Sin embargo, esto no quiere decir que haya sido inventado totalmente ex novo. Estos trajes populares son los utilizados para crear el estereotipo de traje provincial y regional. CAPÍTULO QUINTO La indumentaria tradicional aragonesa para mujeres varía según la región y la ocasión, pero hay algunos elementos comunes que se pueden mencionar. Aquí tienes una descripción general de la indumentaria tradicional aragonesa para mujeres: Falda: La falda tradicional aragonesa es larga y generalmente de color oscuro, como el negro o el azul marino. Puede tener pliegues o ser lisa, y a menudo se combina con un delantal. Delantal: El delantal es una prenda esencial en la indumentaria tradicional aragonesa para mujeres. Se coloca sobre la falda y puede ser de diferentes colores y diseños, como cuadros o flores. Jubón o chaleco: El jubón es una especie de chaleco que se usa sobre la blusa o camisa. Puede ser de terciopelo u otro tejido decorado con bordados o encajes. Blusa o camisa: La blusa o camisa tradicional aragonesa suele ser de manga larga y con puños anchos. A menudo está confeccionada en algodón blanco y puede tener detalles bordados. Mantilla: En ocasiones especiales, como bodas o eventos religiosos, las mujeres aragonesas pueden usar una mantilla de encaje sobre la cabeza. La mantilla se coloca sobre un peinado tradicional y puede ser de diferentes colores, aunque el negro es el más común. Pañuelo: El pañuelo es un accesorio típico en la indumentaria tradicional aragonesa. Se puede llevar alrededor del cuello, sobre los hombros o como adorno en la cabeza. Calzado: En cuanto al calzado, las mujeres aragonesas tradicionalmente usaban alpargatas, pero también se pueden utilizar otros tipos de zapatos tradicionales. Es importante tener en cuenta que la indumentaria tradicional puede variar según la zona específica de Aragón y el contexto cultural en el que se utilice. El traje típico más conocido es el de baturro o jotero. No obstante, existen otros trajes característicos de algunas comarcas; son especialmente variados en el Pirineo aragonés. El traje de jotero masculino incluye calzones, camisa, chaleco, faja y un cachirulo anudado en la cabeza. El traje femenino incluye enaguas, cubiertas por la saya o falda, camisa, delantal, la faldriquera o bolsillo, y mantón sobre los hombros. Tanto hombres como mujeres suelen llevar alpargatas miñoneras como calzado. Además, es posible que en la actualidad la indumentaria tradicional se utilice principalmente en eventos festivos o folclóricos, mientras que en la vida cotidiana se prefieran prendas más contemporáneas. Dicho lo cual, advertiremos que: La indumentaria tradicional es uno de los tesoros de la colección del Museo y forma parte de sus fondos más antiguos. Está íntimamente ligada a la Exposición del Traje Regional e Histórico, celebrada en Madrid en 1925 y considerada un hito en el panorama cultural español. Muchas de aquellas piezas fueron el germen del Museo del Pueblo Español, antecedente directo del Museo del Traje. Centro de Investigación del Patrimonio Etnológico, hoy referente indiscutible para los estudiosos e investigadores del mundo tradicional. Los trajes y sus complementos, calzado, sombrerería, tocados y joyería, son testimonio de un pasado centenario y portadores de una rica información. Hablan de la historia de nuestros pueblos y del modo de entender la representación social y grupal. Son trajes vivos, elaborados en el seno familiar, constitutivos de la dote y heredados, que se siguen vistiendo con carácter festivo local y, como documentos que son, reflejan las formas particulares de sentir, convivir y festejar. Además, en zonas en las cuales las modas contemporáneas occidentales se han convertido en la vestimenta cotidiana, los trajes típicos o tradicionales a menudo son utilizados en conexión con eventos especiales y celebraciones, particularmente aquellas relacionadas con tradiciones culturales, u orgullo, mostrando así nacionalismo, regionalismo y reivindicaciones identitarias. Las diferentes características de estas vestimentas se desarrollan por varias razones; la necesidad de un atuendo acorde a las condiciones climáticas y abióticas del lugar o intentar una semejanza con sus deidades o animales. Los trajes típicos característicos de una región son usados por grupos étnicos, en algunos casos minoritarios, en sus regiones natales, muchas veces en zonas rurales, para distinguirse de la población urbana y mantener viva su cultura y tradiciones. Se pueden ver en la ciudad, se utiliza en fiestas nacionales. También se mantienen vigentes gracias a los grupos de proyección dancística quienes los han ido adaptando para la escena, haciéndolos más vistosos y llamativos. CAPÍTULO SEXTO Vamos a estudiar el traje típico de la Maragatería. La Maragatería es una comarca situada en la zona central de la provincia de León, en la Comunidad Autónoma de Castilla-León. Limita al norte con la comarca de La Cepeda, al sur con la comarca de La Valduerna, al oeste con la comarca de El Bierzo y la de Cabrera, y al este con La Vega del Tuerto y La Valduerna. Los habitantes de la región la llaman País de los Maragatos, y anteriormente era llamada la Somoza. Se han dado varias hipótesis respecto al origen del nombre maragato: • Inicialmente se pensaba que derivaba de la expresión latina mauri capti (moros capturados, cautivos), haciendo referencia a un supuesto origen bereber. • Otras tradiciones pretendieron establecer cierta relación entre el nombre maragato con el rey Mauregato, quizá porque también se ha supuesto un origen musulmán o árabe para el famoso rey astur. • El catedrático de la Universidad de León, Laureano Rubio, sostiene que, en realidad, el nombre de maragato procede de los tiempos de la arriería, cuando los somozanos llegaron a hacerse célebres como comerciantes de pescado. El hecho de transportar productos pesqueros salados desde Galicia (el mar) a Madrid (los Gatos) ofrece una explicación más plausible, aunque poco verosímil. Así, el nombre significaría del mar a los gatos, que reducido queda como maragato. Su capital económica es la ciudad de Astorga. La capital de la Alta Maragatería actualmente está en Santa Colomba de Somoza, mientras que la capital de la Baja Maragatería está en Santiago Millas. La capital religiosa radica en Luyego de Somoza, lugar donde se encuentra la patrona de los maragatos, Nuestra Señora la Virgen de los Remedios, si bien el obispado se encuentra en la ciudad de Astorga. El territorio de la Maragatería está poblado desde tiempos remotos. Recientes descubrimientos de petroglifos megalíticos, datados por expertos en más de 5000 años, están permitiendo conocer mejor las culturas prehistóricas de la región. Además, han revolucionado las teorías sobre Megalitismo en España, pues esta parte de la provincia de León no se encontraba dentro del área de las culturas megalíticas. Entre otros megalitos, se descubrió en junio de 2009 un menhir. El primer pueblo que habitó estas tierras del que conocemos su nombre fueron los astures. Más concretamente, era la gens de los amacos, vinculada al monte sagrado del Teleno, que durante el dominio romano recibió culto como Mars Tilenus. La conquista del territorio astur tras las Guerras Cántabras supuso una nueva reorganización del territorio astur, en el que la Maragatería se convirtió en el centro del Conventus Asturum debido a la fundación de Asturica Augusta, la futura Astorga. Fue creada a partir de un antiguo campamento militar romano y que se convirtió en la capital conventual. La situación del resto de la Maragatería durante esta época se conoce poco, pero los restos hallados de una villa romana en el paraje de El Soldán (Santa Colomba de Somoza) permiten hablar de explotación agrícola organizada. También se ha constatado la existencia de varios castros, vinculados con la explotación aurífera de esta zona de las estribaciones de los montes de León, y que supuso uno de los pilares de la economía de la época. Hay varios testimonios arqueológicos de estas extracciones de oro en Fucochico (Luyego de Somoza) o en Tabuyo del Monte, que forman parte del Complejo minero del Teleno. - El Teleno es una montaña, la más elevada de los montes de León, parte del macizo Galaico-Leonés, con una altitud de 2.188 m. Ubicado en el límite entre los municipios de Truchas y Lucillo, muy cercano al pueblo de Corporales, en la provincia de León, se trata de una montaña de perfiles suaves cuya situación y altitud la convierten en un excelente mirador sobre las comarcas de La Cabrera y Maragatería. La chifla o flauta maragata es el instrumento tradicional más representativo de la comarca de La Maragatería, aunque su uso está extendido a toda la provincia. La chifla está ligada en su uso al tamboril, y su aprendizaje se centra sobre todo a la tradición familiar o a los tamborileros de la comarca. En los últimos años, el Ayuntamiento de León ha ofrecido cursos de chifla y tamboril. En muchas comarcas de la provincia de León la chifla ha sido arrinconada por otros instrumentos como la dulzaina o el acordeón en las fiestas tradicionales. La lengua predominante es el castellano, pero con importante influencia y presencia del leonés en la variedad local conocida como maragatu. Pese a estar en peligro de desaparición, son diversas las iniciativas que desde las administraciones de la comarca se realizan para conservar y revitalizar el habla tradicional de la zona, como cursos o certámenes de relatos. El traje tradicional de la Maragatería, en la provincia de León, se caracteriza por ser rico y vistoso, tanto en su versión masculina como femenina. Destaca por la calidad de sus tejidos, bordados y complementos, y refleja la identidad cultural de la zona. Traje masculino: Camisa: De algodón o lino, blanca. Chaleco: De paño rojo, ricamente bordado con motivos florales y geométricos, con cordoncillos y ojales para cerrarlo. Almilla: Prenda interior que complementa al chaleco. Bragas: Pantalones amplios, ceñidos en las rodillas. Cinto: Amplio cinturón de cuero, a veces bordado, llamado "tabaquera", con bolsillos para útiles. Polainas: Cubrían las piernas desde el tobillo hasta la rodilla. Zapatos: De cuero, a veces con hebillas. Sombrero: De ala ancha, de fieltro, pardo o negro, con cordones de seda y borlas. Capa: De paño negro, larga, con esclavina y ribeteada con cinta negra, usada en ceremonias religiosas. Castañuelas: De mayor tamaño que las femeninas, con borlas o cintas. Traje femenino: Camisa: De algodón o lino. Saya o vasquiña: Falda larga, a veces de distintos colores según la categoría social (rojo para las ricas, verde para las de clase media, amarillo para las pobres). Manteo: Falda de paño negro, sobre la saya, prenda principal del traje femenino. Mandil: Delantal, a veces bordado con motivos florales y geométricos. Jubón: Prenda superior, ajustada al cuerpo, con bordados. Pañuelo de cabeza: De cuadros, con flecos, o pañuelo de cerra. Joyas: Corales, alcociles, reliquia y el "Cristo preñao" (un amuleto en forma de Cristo sin cruz, usado por embarazadas). Mantilla: Sustituye al manto en ceremonias religiosas. Manto: Usado en ocasiones especiales y bodas, a veces sustituido por la mantilla. Calzas o medias: De lino, lana, algodón o seda. El traje maragato se complementa con diversos accesorios como collares, colgantes y cintas, y varía según la ocasión y el estado civil de la persona. CAPÍTULO SEPTIMO El traje tradicional gallego es la forma genérica de llamar a las vestimentas históricas, características de cada comarca y región de Galicia, que se utilizaban para un uso diario o para eventos públicos y especiales. Así, se podría decir que existen dos grandes grupos de trajes tradicionales: de diario (o “de faena”) y el de gala (o “de guardar”). Como muchos se imaginarán los trajes de gala de hombres y mujeres son mucho más complicados y ricos en adornos y complementos, y están confeccionados con gran variedad de piezas y tejidos de mayor calidad. En Galicia se hacen finísimas labores de encaje de palillos, conocido como encaixe de Camariñas, y prendas de lino confeccionadas a mano por las fiadeiras y fiadeiros. Los tejidos artesanales de gran calidad que se producen en Galicia se incorporan de forma natural al traje regional y alcanzan su máxima finura y elegancia en los detalles y adornos de los trajes de gala masculino y femenino. Como es natural, existen pequeñas variaciones en los trajes de Galicia según cada zona y comarca, aunque los aspectos generales del traje son generalmente los mismos. Sobre el traje tradicional gallego femenino anotaremos que, dependiendo de la ocasión, la zona y las posibilidades, las mujeres gallegas visten camisa, enaguas, refajo, falda (saia o vasquiña), pañuelo, mandil, justillo y dengue o chaquetilla, pañuelo del busto, mantón o pañuelo de ocho puntas, y cubre la cabeza con pañuelo, cofia o mantón. La saia (falda) suele ser larga, aunque generalmente sin tocar el suelo, y tiene que dar una vuelta y media a la cintura. Sobre ella se coloca el mantelo o muradana, que cubre casi por completo a la saia y suele decorarse con terciopelo y pedrería. El mandil va atado a la cintura sobre la saia o, en caso de llevarlo, sobre el mantelo. Las enaguas, el refaixo y los pololos se llevan por debajo de la saia, y también unas calzas o medias de lino, lana, algodón o seda que suelen mostrar bonitos encajes. Los zapatos tradicionales para uso diario son los zocos, zocas o chancas, y los del traje de gala están hechos de piel con suela de madera. Existen multitud de prendas que se colocan sobre el torso y los hombros, y que pueden estar presentes o no dependiendo de a qué región de Galicia se corresponda el traje. Son la camisa, el mantón o pañuelo de ocho puntas, el mantillo, el xubón, el justillo, el chaleco, la chaquetilla y el dengue (pieza de tela decorada con terciopelo e incrustaciones de pedrería que se coloca a la espalda y cuyos dos extremos se cruzan sobre el pecho para atarlos de nuevo a la espalda), en ocasiones se emplea el corpiño en el lugar de esta pieza. También en algunas zonas de Galicia se utiliza el sapo, una pieza con adornos que cuelgan sobre el pecho. En cuanto a los adornos de la cabeza, el más popular es el paño o pañoleta, que se coloca sobre la cabeza con forma triangular y se ata en la nuca utilizando los dos extremos para anudarla y ajustarla, aunque existen muchos más. El casquete (pequeño sombrero circular decorado con pedrería que se engancha a la pañoleta), el chapeu (sombrero de paja o tela, en ocasiones decorado con plumas de aves) y la cofia (generalmente de lino blanco). - Una cofia es una prenda femenina que se lleva en la cabeza, recogiendo el cabello, y que forma parte del uniforme de camarera, enfermera o sirvienta. - El mantelo es una especie de delantal de paño que cubre toda la falda del vestido de las mujeres. Acerca del traje tradicional gallego masculino señalaremos que, el traje regional de los hombres es por lo general más sencillo que el de las mujeres, sobre todo en cuanto al menor número de prendas, pero también por llevar menos adornos de encajes y pedrería. El hombre lleva camisa, cirolas, calzón, chaleco, chaqueta, faja, y un sombrero, montera o teja. La monteira puede ser de varias formas y tamaños según la zona. En el interior de Galicia suelen ser grandes, de forma triangular y confeccionadas con lana de colores. Pero éstas apenas se utilizan ya porque han sido poco a poco sustituidas por los chapeus: sombreros de fieltro, lana, terciopelo o paja con múltiples formas y adornos como borlas de lana o plumas. La chaqueta es siempre corta y entallada, no pasa de la cintura, está confeccionada con tela paño y sus bolsillos son horizontales. Las polainas son una especie de calzas que van desde las rodillas a los pies. Suelen ser de color negro y con numerosos botones (si son de paño), hebillas (si las polainas son de cuero) o cordones (si son de paja) que las cierran por la parte exterior de la pierna. Muchas veces se las adorna con un pompón a juego con la monteira.Las cirolas son una especie de calzón de lino blanco, algodón o lana, que se llevan por debajo del pantalón y que generalmente asoman por la pierna, entre el pantalón y las polainas. La faixa (faja), es una tela rectangular, larga y rematada en flecos que puede ser de colores variados. Se coloca rodeando la cintura, dando dos vueltas por encima del calzón. Al igual que en el traje femenino, el calzado tradicional son los zocos o chancas hechos de piel y con suela de madera. En otro sentido, vamos a decir algo del término galleguismo, el cual representa dos cosas diferentes y complementarias, si bien no siempre vinculadas entre sí. La más común es el sentimiento generalizado entre los gallegos de pertenecer a un grupo claramente diferenciado en el marco español. Esta inequívoca y primordial autoidentificación es proclamada también, incluso a veces con más rigor, por los numerosos gallegos emigrados. En la acepción más restringida, hace referencia al difícil y azaroso proceso de traducción política de tal identidad, confinada al ámbito cultural desde finales del siglo pasado. Su primer objetivo es la recuperación de la lengua del país. El galleguismo contemporáneo y los partidos nacionalistas arrancan de esta tradición, por ello, su punto común de referencia son las Irmandades da Fala (1872) y una serie de autores (Rosalía, Curros, Risco, Castelao) que definen el núcleo de la identidad colectiva. Si bien Galicia presenta un sentimiento de identidad propia mucho más generalizado que las otras dos comunidades históricas españolas, en las que la mitad de su población son inmigrantes, el resto de los españoles reconoce mucho menos tal identidad a los gallegos que a catalanes y a vascos. Esta situación de latencia define una de las raíces de la ambigüedad atribuida como característica a los gallegos. Por su parte, la escasez de recursos económicos disponibles y la falta de un dualismo interno, capaz de diferenciar una burguesía gallega con intereses específicos, hacen difícil la cristalización del galleguismo moderado en un partido de centro, tal como sucede en Cataluña y Euskadi. El tardío proceso de escolarización y la reciente implantación del gallego como lengua oficial han puesto de relieve un problema de discriminación y de identidad deprimida, que ha impulsado, sobre todo entre los jóvenes, la transformación del galleguismo cultural en nacionalismo. Este proceso permite comprender el sorprendente rostro de izquierda del actual galleguismo organizado. Que incluso los grandes partidos estatales hayan incluido la “G” en sus siglas responde al peso político adquirido por el galleguismo en los últimos años. El reto al que se enfrentan las instituciones autonómicas a finales del siglo XX es compatibilizar el desarrollo de la identidad cultural propia con la reducción de la distancia que todavía separa a Galicia de España y de la Unión Europea. CAPÍTULO OCTAVO Hoy, para ver de forma práctica todo lo estudiado, vamos a dirigirnos al Pueblo Español, en la montaña de Montjuic. Pondremos a prueba la retentiva, la memoria, de mi hijo. Comeremos en alguno de sus baretos, y pasareamos y, de paso, tomaremos el aire. Será un día muy interesante. Ahora vamos a hablar de la sociología de la moda. El siglo XX ha producido una avalancha de análisis, desde todas las ramas del saber, sobre el fenómeno de la moda a medida que ésta adquiría un mayor protagonismo como instrumento de relación y mediación social tanto individual como colectiva. Desde los clásicos como Teoría de la clase ociosa de Torstein Veblen (1899) o los diversos escritos de Simmel (1904) sobre cómo la moda se convierte en instrumento de aprobación e integración social , la sociología de la moda se enriqueció, durante la primera mitad del siglo, con aportaciones de la psicología social de J. C. Flugel (1930), que, en su Psycology of Clothes, describió la paradoja de la moda y su doble movimiento según el cual los inferiores tratan de parecerse a los superiores al tiempo que éstos abandonan su posición precedente; o de la Antropología de A. L. Kroeber (1948), quien analizó la tensión entre uniformidad y diferenciación y entre conformismo y cambio social. Se producen también importantes aportaciones historiográficas como la monumental obra de Max von Bohen (1928), que esclarecen los ritmos de los cambios de moda y su dinámica interna y social. Dicho lo cual, vamos a presentar la indumentaria típica de Madrid. Ésta se centra principalmente en los trajes de chulapo y chulapa, que son emblemáticos de las fiestas de San Isidro. Los chulapos visten chaquetilla, chaleco, pañuelo blanco al cuello, gorra de cuadros y pantalón ajustado. Las chulapas lucen vestidos con faldas largas, a menudo con volantes y estampados, y Mantones de Manila bordados. Traje de Chulapo • Gorra (Parpusa): Gorra plana con cuadros blancos y negros. • Pañuelo (Safo): Pañuelo blanco anudado al cuello. • Chaleco (Gabriel): Chaleco o americana, a veces con cuadros o estampado floral. • Chaqueta (Mañosa o Chupa): Chaquetilla corta, a veces de terciopelo, con un clavel en la solapa. • Camisa (Babosa): Camisa blanca. • Pantalones (Alares): Pantalones ajustados. • Zapatos (Calcos): Zapatos negros. Traje de Chulapa • Vestido: Vestido ajustado al cuerpo, a menudo con estampado de lunares, y con volantes en la parte inferior. • Mantón de Manila: Rico mantón de seda bordado con motivos florales, que cubre los hombros y la espalda. • Pañuelo: Pañuelo blanco anudado a la cabeza. • Zapatos: Zapatos negros. Además de los trajes de chulapo y chulapa, también existe el traje goyesco, que se inspira en la moda francesa del siglo XVIII y es usado en eventos especiales como el Dos de Mayo. Este traje, aunque no tan común como el de chulapo, es una parte importante de la indumentaria tradicional madrileña. Jorge, por su parte, pregunta a su padre: - Qué ropa visten los madrileños. Su padre le dirá: - Siéntate en la terraza de cualquier cafetería de Madrid un fin de semana y casi pensarás que los pantalones anchos y extragrandes son el uniforme madrileño. El look perfecto suele combinarse también con una chaqueta extragrande (hablaremos de ello más adelante) y una sencilla camiseta blanca. Jorge pregunta de nuevo: - Qué entendemos por vestimentas tradicionales. Felipe le asegurará que: - Un traje típico o traje tradicional es la indumentaria que expresa la identidad cultural de un territorio. Actualmente se usan sobre todo en celebraciones y eventos culturales, festivales, y ferias. Suele variar según el país y el patrimonio cultural, entre otras variables. Jorge volverá loco a su padre. - ¿Cómo se llama el traje típico de España? Aunque el padre pacientemente le dirá: - El traje de flamenca o traje de gitana es la indumentaria femenina compuesta por varios elementos que se viste en contextos festivos en Andalucía y en actuaciones de arte flamenco y que se ha convertido en un icono de la cultura andaluza y de la moda. CAPÍTULO NOVENO Ahora, vamos a hablar del AVE (Alta Velocidad Española): La alta velocidad ferroviaria en España se compone de varias líneas de alta velocidad, administradas, como toda la infraestructura de alta velocidad, por Adif-Alta Velocidad, por las que circulan servicios de mercancías y pasajeros, siendo estos últimos realizados por tres operadoras: la empresa pública española Renfe Viajeros, con sus marcas AVE y Avlo; la empresa pública francesa Ouigo España, con su marca Ouigo; y la empresa privada española ILSA, con su marca Iryo. En septiembre de 2024 la red tenía en servicio 3.974 kilómetros de infraestructuras. La mayor parte de la red estaba construida en ancho de vía internacional (3025 km) y el resto en ancho ibérico (675 km) y en ancho mixto (197 km). La red se organiza en un sistema de corredores, todos ellos con origen en Madrid (aunque existen proyectos no radiales como el Corredor Mediterráneo), calcando así la radialidad de la red convencional. La primera línea en inaugurarse fue la LAV Madrid-Sevilla en 1992 y, tras tener una gran expansión en los 2000, en la actualidad la red continua expandiéndose. Se trata de la red ferroviaria de alta velocidad más extensa de Europa y la segunda en todo el mundo, solo por detrás de China. En 2011 la Dirección General de Movilidad y Transportes de la Comisión Europea incluyó en la Red Transeuropea de Ferrocarril de Alta Velocidad cinco corredores en España: Mediterráneo, Atlántico, Central, Cantábrico-Mediterráneo, y Atlántico-Mediterráneo, de los que los dos primeros (Mediterráneo y Atlántico) fueron declarados prioritarios en 2013. Ahora le toca su turno al de siempre, por lo que Jorge preguntará: - ¿Cuánto tarda el tren de alta velocidad de Hendaya a París? Contesta Felipe: - Los viajes en tren de Hendaye a París duran una media de 5 horas y 36 minutos, aunque en los trenes más rápidos pueden tardar solo 4 horas y 47 minutos. La consulta siguiente le trae de cabeza al joven Jorge: ¿Cuáles son las paradas del TGV Hendaya-París? Su padre le contestará: - Las paradas habituales del TGV directo Hendaya-Paris son: Hendaye, St-Jean-de-Luz-Ciboure, Biarritz, Bayonne, Dax,Bordeaux-St-Jean, Paris-Montparnasse. El joven Jorge plantea otra vez: - ¿Es posible coger un tren nocturno para ir a París? Felipe le dirá: - Este servicio de tren nocturno francés, operado por la SNCF, ofrece cuatro rutas nocturnas nacionales desde y hacia París. Duerma en la capital y despierte renovado en Toulouse, Rodez, Briançon o Latour-de-Carol. Descubra más sobre los trenes de la SNCF. Jorge vuelve a la carga: - ¿Qué velocidad alcanza el TGV francés? Su padre le susurrará: - 320 km/h El TGV (tren de alta velocidad) designa a un tipo de tren que puede alcanzar una velocidad de 320 km/h en las líneas de alta velocidad de Francia. Por último, pregunta Jorge: - ¿ Qué es el tren de alta velocidad TGV en Francia? Cerrará este diálogo Felipe, que responde lo siguiente: - El TGV es un tren de alta velocidad que recorre toda Francia y más allá. Viaja desde la romántica París hasta las costas del Mediterráneo o los viñedos del Valle del Loira. Visita ciudades como Burdeos, Lyon y Marsella o ve una película en la mundialmente famosa Cannes. Dicho lo cual, vamos a tratar del traje típico de Sevilla. El traje típico de Sevilla es el traje de flamenca, también conocido como traje de gitana o vestido de sevillana. Este traje, elegante y tradicional, es una pieza fundamental de la indumentaria andaluza y evoluciona con el tiempo adaptándose a diferentes épocas y gustos. Características principales: • Vestido: Suele ser entallado y llegar hasta el tobillo, adornado con volantes en la falda y las mangas. • Colores y estampados: Se confecciona en colores alegres, tanto lisos como estampados, siendo muy popular el diseño de lunares. • Complementos: Se complementa con accesorios como Mantón de Manila, peinetas, flores (especialmente claveles), pendientes grandes, collares, pulseras de bolas, abanico y zapatos de tacón. • Origen: Su origen se remonta a las batas de faena que utilizaban las campesinas andaluzas en las ferias de ganado, a finales del siglo XIX y principios del XX. El traje de flamenca es una expresión de la idiosincrasia sevillana y se considera un símbolo de la ciudad, especialmente durante la Feria de Abril. Ahora podemos preguntarnos: ¿Cómo son los trajes típicos? Un traje típico o traje tradicional es la indumentaria que expresa la identidad cultural de un territorio. Actualmente se usan sobre todo en celebraciones y eventos culturales, festivales, y ferias. Suele variar según el país y el patrimonio cultural, entre otras variables. El traje de flamenca o traje de gitana es la indumentaria femenina compuesta por varios elementos que se viste en contextos festivos en Andalucía y en actuaciones de arte flamenco y que se ha convertido en un icono de la cultura andaluza y de la moda. El modelo más común se compone de un vestido entallado y largo hasta el tobillo que se adorna con varios volantes que se pueden colocar tanto en la falda como en las mangas. Se confecciona en colores alegres tanto en diseños lisos como estampados, el más popular es el traje de lunares. Se complementa con algún tipo de mantilla o mantón, siendo el más típico y emblemático el mantón de Manila; también es tradicional llevar el pelo recogido en un moño, flores en el pelo, pendientes grandes y zapato de tacón ancho. Tiene el par masculino en el traje corto andaluz para hombre. El traje típico del hombre andaluz, conocido como traje de corto o traje campero, es un atuendo elegante y funcional, asociado a las tradiciones ecuestres y festivas de la región. Se compone principalmente de una chaqueta corta, un pantalón ajustado que llega a media pierna, una camisa, un fajín, botas camperas y un sombrero de ala ancha, como el sombrero cordobés. Componentes principales del traje corto: • Chaqueta marsellesa: Una chaqueta corta y ajustada, generalmente de tela ligera y en tonos clásicos como el negro, azul o gris. • Pantalón campero: Un pantalón recto y de corte a media pierna, diseñado para facilitar el movimiento al montar a caballo. • Camisa campera: Una camisa blanca o de tonos claros, con cuello alto y botones, a menudo adornada con detalles como chorreras o bordados. • Fajín: Un cinturón ancho y llamativo que aporta color y símbolo de la cultura andaluza. • Sombrero cordobés: Un sombrero de ala ancha, un complemento icónico del traje corto y símbolo de la cultura andaluza. No existen unas medidas modelo para el sombrero cordobés, cambiando las hormas y el ala. La horma puede variar desde 10 a 12 cm, mientras que el ala puede variar entre los 8 y 12 cm de ala. En cuanto a los colores, existen muchas tipologías: marrón, gris perla, verde marino, azul marino, etc. • Botas camperas: Botas de cuero, altas y resistentes, a menudo con adornos y hebillas, que completan el conjunto. • Accesorios: Tirantes, chalecos, pañuelos y otros complementos pueden añadirse para personalizar el traje y añadir un toque distintivo. Traje de corto para montar: Un traje más funcional y resistente, diseñado para las tareas agrícolas y actividades ecuestres. Traje corto para fiestas: Un traje más elegante y decorado, con chaquetas y pantalones adornados, fajines más llamativos y sombreros más elaborados, ideal para ferias y romerías. Traje de luces: Una versión más sofisticada y ornamental, utilizada por toreros, que comparte similitudes con el traje de corto pero con una decoración más elaborada y lujosa. El traje de corto andaluz es una prenda llena de historia y significado, que representa la identidad y la tradición de esta cultura. CAPÍTULO DÉCIMO Por otra parte, Jorge sale de un estado de profunda somnolencia y espabila de repente, planteando: - ¿Qué son los disfraces en una danza folclórica? Le contesta Felipe: - Un traje de baile es la vestimenta que usa un bailarín al actuar ante el público. Un traje de baile puede estar diseñado a medida para una pieza de danza específica o tener un diseño tradicional, como los que se usan en algunas danzas ceremoniales y folclóricas. Jorge arremete con la siguiente pregunta: - ¿Qué es moda folklore? Felipe abre la boca: - El folk es folklore, es decir, está basado en la cultura estética popular, y aunque hay muchas culturas populares en todo el mundo, este término se asocia a las pequeñas flores, a los estampados étnicos, a los sombreros de ala, a las botas de ante y a los vestidos y faldas amplias. Jorge sigue con su batería de preguntas: - ¿Qué es el estilo raza de danza folklórica? Felipe salta al campo: - La técnica RAZA creada por el maestro Rafael Zamarripa, director del Ballet Folklorico de la Universidad de Colima, es un método de apoyo a la formación de bailarines de danza tradicional mexicana, pionera para la danza folclórica. Jorge plantea: - ¿Qué es el estilo folklórico? Sin evasivas, le contesta Felipe: - La música folclórica o música tradicional es la denominación para la música popular que se transmite de generación en generación por vía oral (y hoy en día también de manera académica) como una parte más de los valores y de la cultura de un pueblo. Así pues, tiene un marcado carácter étnico o de raíz. Dicho lo cual, Felipe pasará a ocuparse del traje femenino de Alosno (Huelva). En principio diremos que Alosno es un municipio de la provincia de Huelva, en la comarca del Andévalo. El municipio cuenta con una población aproximada de 4000 habitantes. Su extensión superficial es de 191,07 km2. Se encuentra situado a una altitud de 183 metros y a 40 kilómetros de Huelva. Así, pues, el término municipal de Alosno se encuentra en el centro de la provincia de Huelva, en la comarca de El Andévalo, como ya se ha dicho. Limita con los municipios de Puebla de Guzmán al este, Cabezas Rubias y Villanueva de las Cruces al norte, Calañas al este y Villanueva de los Castillejos, El Almendro y Gibraleón al sur. Históricamente, el municipio ha estado muy ligado a la minería, constituyendo uno de los núcleos integrantes de la cuenca minera de Tharsis-La Zarza. En la actualidad las minas se encuentran inactivas, tras haber cesado progresivamente la explotación de las mismas hacia comienzos del siglo XXI. Por otra parte, el traje típico de Alosno (Huelva) es el traje de Jueves de Comadre, usado tradicionalmente el jueves siguiente al Miércoles de Ceniza. Este traje incluye prendas como la saya o guardabajos, la falda de palito, medias de espigas, una blusa bordada, un corpiño, una banda o lazo a la cintura, y una mantilla. Además, el traje de Jueves de Comadre puede ser usado por mujeres de cualquier edad, siempre y cuando puedan costear su confección o pedirlo prestado. El traje de Jueves de Comadre se caracteriza por su elegancia y riqueza en detalles, y es una pieza importante del folklore de Alosno. Las prendas que lo componen reflejan la tradición y la identidad cultural de la localidad, siendo un símbolo de las fiestas y celebraciones locales. Además del traje de Jueves de Comadre, en Alosno también se puede mencionar el traje de Pastira, que destaca por su pañoleta o toca de color rojo, y el traje de flamenca, que es el traje femenino más común en Huelva y se utiliza en diversas festividades y eventos. En resumen, el traje de Jueves de Comadre es el traje típico más representativo de Alosno, mientras que los trajes de Pastira y de flamenca también forman parte de la tradición y la cultura de la zona. El llamado Cascabelero es el traje típico del hombre alosnero. Se usa solamente con motivo de las fiestas patronales de San Juan Bautista. Consta de camisa blanca, chalequillo de terciopelo, calzón rojo cardenal engarzado con muletillas plateadas y amarrado a la rodilla con machos dorados, faja de raso rojo a la cintura, pañuelo de seda blanco atado al cuello, banda de raso rojo bordada con la leyenda “VIVA SAN JUAN BAUTISTA”, medias blancas caladas y palillos o castañuelas engalanadas con cintas blancas, rojas y amarillas, las cuales se adornan con madroños y cascabeles. Además, el traje de Jueves de comadre es el traje femenino que suele ser común para la comarca del Andévalo y la Sierra, con escasas variantes de un lugar a otro. En Alosno tomó el nombre de Jueves de Comadre porque solía usarse en ese día, que es el jueves siguiente al miércoles de ceniza. El traje lo forman las siguientes prendas: saya o guardabajos, falda de palito, medias de espigas, blusa bordada de cochinita, corpiño, lazo o banda a la cintura y mantilla. Entre las joyas, aderezos y amuletos destacan las cuentas de filigranas o de coral con el galápago de oro y la media luna: También son de gran interés unos antiguos relicarios llamados popularmente “ajorcaeros” y el agnus dei, con el corderillo de cera bajo el cristal. VESTIMENTA DE MUJER DE ALOSNO (HUELVA) CAPÍTULO DÉCIMO Ahora, Felipe se preocupará de Euskadi, destacando en primer lugar que, a diferencia de otras Comunidades, en el País Vasco País Vasco no existe un único traje tradicional, ni uno por cada territorio histórico. Lo correcto sería referirse a una forma tradicional de vestir en el País Vasco. Alrededor de principio del siglo XX, antes de la llegada de la industrialización y la producción masiva de ropa en fábricas, los pescadores, campesinos y otros trabajadores lucían la característica ropa tradicional del País Vasco al ser muy complicado acceder a la ropa industrializada. La población joven empezó a cambiar la tradicional forma de ganarse la vida en el campo o con la pesca y comenzaron a trabajar en las fábricas. Abandonaron la forma habitual de vivir en baserris o caseríos y empezaron a habitar nuevos barrios de las ciudades, lo que provocó un cambio en la vestimenta. Debido a esto, los baserritarrak que quedaron han mantenido hasta hoy en día el legado de la cultura, valores y vestimenta, que está desapareciendo. Su forma de vestir se ha convertido en el vesturario tradicional del País Vasco. La juventud en ciertas festividades locales u otras ocasiones especiales comenzó a adoptar la indumentaria tradicional del País Vasco a modo de disfraz y en honor a la historia de la tierra y su historia. Actualmente es una tradición que se repite en las fiestas locales de los municipios y en otras fechas como en Santa Águeda, donde la gente sale a la calle con la indumentaria tradicional. En Navidad, y de forma tradicional y cultural, el Olentzero trae los regalos a los niños la noche del 24 de diciembre. Se trata de un señor, carbonero de profesión, que baja de las montañas, junto a su burrito Astotxo, para repartir los regalos a los niños que se han portado bien. Su indumentaria es la tradicional vasca. La indumentaria tradicional vasca contiene una amplia variedad de prendas que mantienen similitudes entre las distintas variedades de los territorios históricos. Los parecidos más esenciales son: En las mujeres • La longitud de las faldas o gonas • El uso de pañuelo o zapi en la cabeza En los hombres • El uso de pantalón largo • El uso de blusón o camisa • El uso de txapela o boina Común para ambos • El uso de albarcas como calzado Y, una vez explicado esto, Felipe añadirá una serie de pensamientos propios. En tal sentido, se llama vasquismo a la conciencia de la singularidad vasca y defensa de la misma; adhesión a los valores históricos y culturales atribuidos a los rasgos que definen esa sin singularidad. Aunque en ocasiones identificado con el concepto de nacionalismo vasco, actualmente tiende a distinguirse entre ambos. Las primeras manifestaciones de tal conciencia aparecen en el siglo XVI, en el marco de la competencia entre los segundones vascos –los hijos no primogénitos, condenados por el sistema hereditario a dedicarse a actividades comerciales o burocráticas- y la comunidad judeo-conversa, tradicionalmente ligada a esas mismas actividades. En defensa de su mejor derecho se edifica un entramado de mitos tendentes a resaltar la antigüedad, excelencia y singular personalidad de la comunidad vasca: así, el mito del origen babélico del vascuence y el que atribuye a los vascos la condición de pobladores primitivos de la península se combinan con el del monoteísmo primitivo y la temprana cristianización. A ellos se unirán más tarde, en defensa ya de las peculiaridades y privilegios administrativos de las provincias vascongadas, proyecciones como la afirmación de la libertad originaria del territorio y su corolario, el carácter pactado de su adhesión a la corona de Castilla. El desmontaje de ese entramado por la crítica racionalista a lo largo del XIX deja sin fundamento esa concepción mítica de lo vasco, pero en su lugar aparece una difusa conciencia colectiva de identidad. Una de sus derivaciones acabará cristalizando, en relación con los efectos demográficos de la industrialización de Vizcaya, a fines de siglo, en el nacionalismo. Vasquismo y nacionalismo se confundirán intermitentemente desde entonces, en particular durante el régimen franquista. La realización del autogobierno como garantía de pervivencia de los rasgos de la identidad vasca en un contexto pluralista hará de nuevo posible, a partir de los años ochenta, expresiones no nacionalistas del vasquismo. CAPÍTULO ONCEAVO Ahora, como si se nos acabara el tiempo, Felipe tratará del traje de fallera/o. No obstante, en este nuevo intervalo se cuelan de antemano algunas preguntas de Jorge. Este, por ejemplo, pregunta: - ¿Cómo se llama el traje de los falleros? Su padre se frota un poco la mente y le contesta lo siguiente: - En todo ese tiempo desde que se creó el traje de fallero, llamado popularmente “de cucaracha”, fue evolucionando cambiando el calzado por zapatos normales, la faja por un fajín con borlas y añadiendo una chorrera a la camisa. De nuevo Jorge y esta vez con insistencia, planteará que: - ¿Cuál es el origen del traje de fallera? Pregunta que será contestada por Felipe: - La indumentaria tradicional de mujer valenciana, comúnmente conocida como traje de fallera, tiene un origen anterior a la aparición de las fiestas de Fallas. De hecho, surgió en el siglo XVI y empezó siendo un traje de trabajo de las labradoras valencianas. Las preguntas de Jorge manan a borbotones, y la siguiente será: - ¿Cuál es el traje regional más caro de España? Su padre, que se las sabe todas, le responderá: - El traje regional más caro de España es el traje de fallera, también conocido como traje de valenciana. Este traje, especialmente el espolín, puede alcanzar precios muy elevados debido a la riqueza de sus tejidos, bordados y detalles, así como a la maestría artesanal involucrada en su confección. Jorge plantea la siguiente pregunta: - ¿Cuántos trajes de fallera hay? La respuesta de Felipe no se hará de esperar: - El traje de fallera es la vestimenta o atuendo que representa o está relacionado con la festividad de las fallas y hay dos: el inspirado en el siglo XVIII y el traje de fallera del siglo XIX. Pero, Felipe corta semejante desatino y le explica al chico lo siguiente: En los primeros tiempos, las Falleras Mayores utilizaban un traje elegante y contemporáneo conocido como «traje de miss» para los actos más oficiales. Sin embargo, hacia 1940, este traje fue sustituido por el traje tradicional, adaptándose siempre a las modas del momento. ¿Y qué pasaba con los hombres? Mientras las mujeres vestían sus espectaculares y trabajados vestidos, los hombres usaban ropa de calle. Para actos oficiales, solían ponerse traje y corbata, y los «trajes de saragüell y torrentí» solo se usaban para cabalgatas. - Fue en 1954 cuando apareció el «traje de fallero» como tal, decidido por la Junta Central Fallera. Consistía en un traje negro (chaqueta corta de raso, camisa blanca, faja del color según el cargo, pantalones negros y espardenyes), conocido como «traje de labrador de gala». Inicialmente, solo los miembros de la Junta Central Fallera y pocos falleros lo usaban. Pero pronto se hizo obligatorio para quienes querían participar en la ofrenda de flores. Con el tiempo, este traje fue evolucionando, adaptándose a las modas y haciéndose más accesible para todos. No obstante, el traje de saragüell es la vestimenta tradicional masculina valenciana (no el traje negro de fallero). Tanto mujeres como hombres ya tenían su traje oficial para las fallas. Sin embargo, con el tiempo, las tendencias cambiaron y los falleros y falleras buscaron adaptar sus trajes a la moda y gustos de cada temporada, a pesar de las reticencias iniciales de la Junta Central Fallera. Centrándonos, ya, en el traje de fallera, que es la vestimenta o atuendo que representa o está relacionado con la festividad de las fallas y que relaciona a las mujeres vestidas con él a esta fiesta. Partes del traje de las falleras: - Camisa: Es la ropa interior. Suele ser a conjunto con las enaguas. - Enaguas: Son la ropa interior que se lleva bajo la falda, acompañada de ahuecador para darle vuelo a la falda. - Medias: De tejidos como seda o algodón y con bordados. - Zapatos: Normalmente forrados con la misma tela del traje, y de diversos estilos. - Falda: Confeccionada a base de seda o rayón y estampadas con flores de colores o brocateladas. - Corpiño: Parte superior del traje, que va acompañada de manteletas fabricado en la misma tela que la falda. El estilo de la manga cambia dependiendo de la inspiración del siglo del traje.que: - Las Manteletas: De materiales como tul, seda, etc., que van bordadas de hilo de oro o de plata formando preciosos dibujos. Su forma puede variar. Las manteletas se componen de dos partes: la superior, que es la que se lleva en el corpiño, y la inferior, el llamado delantal. - Las pinetas: Pueden ser cinceladas en latón plateado o latón en oro. Se colocan sobre los moños. - El aderezo de fallera: Suele estar hecho a mano por un orfebre. Está compuesto de: una “joya” que se coloca en la parte superior del corpiño junto al escote, el collar y las agujas que se clavan en el moño trasero y sirven de sujeción de éste. Tenemos dos tipos de traje de fallera diferenciado por el siglo en el que están inspirados, el traje de fallera del siglo XVIII y el traje de fallera del siglo XIX. - El traje de fallera del siglo XVIII está inspirado en los vestidos o trajes del siglo XVIII y se caracteriza por estar basado en los grabados antiguos. El corpiño cae por fuera y se ajusta al cuerpo con elementos rígidos. Lleva mangas estrechas que llegan hasta el codo. Se lleva con un moño y se enseñan los tobillos y los zapatos. - El traje de fallera del siglo XIX está inspirado en los vestidos o trajes del siglo XIX y se caracteriza porque las mangas son de seda y pasan a formar parte del corpiño y son más cortas. Además, tienen forma de farolillo. Se caracteriza por llevar un conjunto de aderezo realizado con perlas en forma de racimo. Se lleva con peinado con raya en forma de T, y 3 moños. En otro sentido, el traje fallero para hombre ha evolucionado a lo largo de los años, adaptándose a los gustos y a las tendencias de cada época. Sin embargo, sus elementos básicos se han mantenido inalterables, transmitiendo la esencia de la tradición valenciana. Los orígenes del traje fallero se remontan a las vestimentas utilizadas por los campesinos valencianos en el siglo XIX. Con el tiempo, estas prendas se fueron adornando y sofisticando, dando lugar al traje fallero que conocemos hoy en día. El fallero debe vestir el traje compuesto por pantalón largo rayado, camisa de seda o hilo, chaleco y faja, con zapatos y calcetines negros o alpargatas de labrador con calcetines bordados. Está expresamente prohibido el uso de corbatas, flores y lazos de cualquier género. La vestimenta tradicional masculina puede ser de varios tipos. Uno es el traje de saragüell, el cual aparece bajo la denominación sarawil en textos musulmanes andalusíes del siglo X. Esta prenda consiste en un calzón ancho colocado directamente sobre el cuerpo y sobre el que se pueden superponer o no otras prendas. El tejido de esta vestimenta es el lienzo para los días de trabajo, y en los festivos se cubre con un segundo calzón de lana o seda, conocido como negrilla. Otra de las vestimentas masculinas tradicionales es el traje de torrentí, el cual se caracteriza por tener un pantalón más ceñido a la pierna y un chopetí, una especie de chaleco y/o chaquetilla. En la cabeza, el hombre suele llevar un mocador (pañuelo), una cofia o un casquete, estos últimos hechos de ganchillo, los cuales se complementan con diferentes gorros y sombreros, como la rodina, el cossiol o la montera. Dicho lo cual, pasamos a otro capítulo. CAPÍTULO DOCEAVO Vamos a coger carrerilla, pues todavía nos quedan por ver varios trajes de nuestra península Ibérica. En este nuevo capítulo hablaremos del traje catalán, pero teniendo muy claro que en España existen 17 comunidades autónomas, cada una con sus propias tradiciones y propio folclore, cosa que incluye que en cada una exista un traje regional propio. Estos vestidos ya no son utilizados en la vestimenta cotidiana de los habitantes de cada región, sino que se suelen utilizar durante las festividades locales y regionales. Así ocurre en Cataluña, donde se usa el vestido regional en días señalados como la elección de las "pubilles" y "hereus", ofrendas en la festividad de la Virgen de Montserrat, etc. Acto seguido te explicamos cómo es el traje regional de Cataluña. El traje regional catalán para las mujeres consta de diversos elementos: • La "gandalla", una red hecha de hilo que ornamenta su cabeza, a la vez que les recoge el pelo y les aporta comodidad a la hora de bailar. • El Vestido de terciopelo negro, en el caso del vestido de "pubilla" (como se conocía antiguamente a la hija heredera de la fortuna de una familia), o camisa blanca para el traje de "catalana" (que implicaba que se trataba de una mujer payesa, trabajadora). • La "mantellina" o "mantell", puede ser de blonda u otros tejidos, que las mujeres llevan para cubrirse los hombros. • Las "mitenes", unas redes hechas del mismo material que la gandalla y que sirve para cubrir los brazos, desde el codo hasta la mitad del dedo pulgar y el principio de los otros cuatro dedos. • Las enaguas que son unas piezas de ropa blanca y fina, que van debajo de la falda para aportar volumen. • La falda, hecha de lino y ornamentada con motivos florales. • Un delantal colocado encima de la falda, generalmente también de color negro. • Zapatos de tacón, para las pubillas, y en el caso de las catalanas, alpargatas de esparto conocidas como "set vetes", ya que constan de siete vetas para atarlas a la pierna. En el caso de los hombres, el traje regional catalán está formado por: • La "barretina" que es el gorro rojo y negro que les cubre la cabeza. • Camisa o blusa blanca de lino o algodón. • El "jupetí", un chaleco de terciopelo negro que cubre la camisa. • La "faixa", una faja de entre 30 y 50 cm de ancho que sujeta la camisa y el "jupetí" por la zona lumbar. • Pantalón de terciopelo negro, llega por debajo de la rodilla. • El calzado tradicional también eran las alpargatas de esparto o "set vetes", aunque actualmente también se utilizan zapatos tipo mocasín. Como complementos a este traje regional, podemos encontrar: • La capa, como pieza de abrigo, normalmente negra y larga hasta los tobillos. Suelta con grandes vuelos y sin mangas, era usada en eventos importantes. • Las Joyas, con función ornamental, destacan los broches y pendientes de las mujeres. En este caso vamos a añadir que el Museo del Traje. CIPE, que se encuentra en la Avda. Juan de Herrera, 2 (28040) de Madrid, estuvo dedicado a revisar, en términos generales, la historia del vestido desde la antigüedad hasta los años 50 del siglo XX. Ofreció a los asistentes una información actual y completa de cómo evoluciona la indumentaria en distintos momentos históricos, teniendo como apoyo la colección del Museo del Traje. En otro sentido, consideramos interesante ofrecer una Historia de la moda en el vestir, la cual comenzaría con el mundo antiguo, de la siguiente forma: Si bien las fuentes de las que podemos servirnos para conocer la indumentaria propia de las civilizaciones antiguas (bajorrelieves en cerámica, frescos en los muros, figurillas...) nos muestran, en general, representaciones muy estilizadas e idealizadas de los vestidos utilizados, sí nos sirven para hacernos una idea de los usos indumentarios de cada pueblo. El vestido más simple que pueda imaginarse es una pieza de tela rectangular enrollada alrededor de la cintura a modo de falda. Más tarde se añadió otra pieza de tejido para llevar sobre los hombros que se sujetaba con una fíbula. Ésta fue la vestimenta de egipcios, asirios, griegos y romanos. De hecho, este tipo de vestimenta parece haber sido para los antiguos el emblema de la civilización, mientras que los vestidos cosidos a base de tiras de cuero o de otros materiales se les antojaban bárbaros. Los romanos llegaron incluso a condenar a muerte a aquéllos que los adoptaban. Muy pronto los asirios comenzaron a utilizar túnicas provistas de mangas y, probablemente por influencia de las tribus de las montañas, adoptaron el uso de botas. Una ley asiria de 1200 a. de Cristo obligaba a las mujeres casadas a llevar velo en público, lo que sería el primer testimonio de una costumbre recurrente en nuestra civilización. La mayor innovación del vestido de los persas fue el pantalón, que llevaban incluso las mujeres. En Egipto se utilizó muy poco la lana, pues los egipcios consideraban impuras las fibras animales, y se prefirió el lino que, por ser fácilmente lavable, convenía mejor a una cultura tan exigente en materia de higiene como la egipcia. En cuanto a la Creta arcaica, parece que supo dotarse de un estilo propio en el vestir, con un sorprendente grado de lujo y refinamiento. Por los frescos descubiertos en las excavaciones, descubrimos que los cretenses adoraban los colores vivos (púrpuras, rojos, amarillos...), así como las joyas. El efecto es de tal originalidad y “elegancia” con respecto a otras culturas, que uno de los personajes representados en un fresco cretense es conocido como “La parisina”. Dado este mordisco a nuestros propósitos, pasaremos, por tanto, al capítulo siguiente. CAPÍTULO TRECEAVO El traje regional de las Islas Baleares es conocido como “vestit de pagès” (vestido de payés), ya que procede de la vestimenta propia de los campesinos y campesinas de antaño. Actualmente, este traje es típico de grupos folclóricos y de danza, o se usa en algunas festividades regionales. Aunque puedan darse diferencias entre el traje de cada una de las islas, comparten los rasgos generales y tienen muchas similitudes. Las mujeres vestían jubón o "gipó" en balear (vestidura que cubría desde los hombros hasta la cintura, ceñida y ajustada al cuerpo), faldones gruesos para invierno y más finos para el verano que recibían el nombre de "faldetes", encima de las enaguas, corpiños y miriñaques ("estufadors"). Para sujetarse el cabello las mujeres utilizaban cofias ("cambuix") de tela fina que a veces llegaban a tapar el escote ("volant"). Una pieza muy popular fue el ‘rebosillo’, que con forma de campana cubría la cabeza y llegaba hasta casi la cintura. El calzado típico consistía en albarcas, "espardenyes" (zapatillas de esparto) y sandalias. Los hombres llevaban sombreros de todo tipo y pañuelos, a veces atados bajo el sombrero, para el cuello o como pieza de abrigo, por su parte, los menestrales o ciudadanos no llevaban nunca calzones bombachos, sino que usaban los denominados calzones justos ("calçons a la justa"). Por otra parte, el Museo del Traje se refiere al traje de payés en los siguientes términos: • Camisa de lino decorada con bordados en el mismo color, chaleco con el delantero en brocatel azul y amarillo, calzón bombacho a rayas de colores en algodón, faja verde en sarga de algodón y alpargatas de esparto que atan con cinta de algodón negra. • Las islas son territorios que por su aislamiento facilitan la pervivencia de tradiciones e indumentaria. • Este traje estuvo muy ampliamente difundido entre los campesinos mallorquines hasta comienzos del s. XX. Con las adiciones de prendas del momento mantuvo como pieza emblemática los largos calzones de amplio vuelo, similares a los maragatos, muy populares en el s XVI. Por otro lado, el "traje de menestrala" se refiere a un tipo de vestimenta tradicional, a menudo asociado con la danza folklórica o con grupos étnicos específicos. Es un término que puede variar en significado dependiendo de la región o grupo cultural, pero generalmente describe un atuendo tradicional, a veces con toques regionales distintivos. • Prendas: Puede incluir elementos como faldas, blusas, chalecos, pañuelos, sombreros, o accesorios como cintas o encajes, variando según la danza o tradición. • Colores y Materiales: Los colores y tejidos pueden ser representativos de la región o grupo étnico que lo utiliza, y a veces reflejan el estatus social o la ocasión. • Influencia cultural: Los trajes de menestrala suelen tener un fuerte componente cultural, transmitiendo la historia y las tradiciones de la comunidad. • Uso en festividades: A menudo se usan en festividades, bailes folklóricos o representaciones culturales. • Ejemplos: - En algunas regiones, el término "traje de menestrala" puede referirse a un atuendo específico de campesinos o trabajadores. - En otros contextos, puede ser un término más amplio para describir un traje regional o tradicional usado en danzas y celebraciones. - Algunas danzas étnicas o folklóricas tienen trajes de menestrala que son muy distintivos y ricos en simbolismo. En resumen, el "traje de menestrala" es un término amplio que puede referirse a diferentes tipos de vestimenta tradicional, dependiendo de su contexto cultural y de uso. Una vez dicho esto, vamos a seguir con nuestra Historia de la moda en el vestir y ahora vamos a centrarnos en Grecia y en Roma. Así, pues, se ha supuesto durante mucho tiempo que los vestidos griegos eran blancos o del color natural de las fibras utilizadas. Este error proviene de los colores de las estatuas clásicas. Pero hallazgos recientes demuestran que los tejidos usados por los griegos estaban coloreados y ornados con diversos motivos. En general, la túnica griega se mantuvo sin modificaciones durante varios siglos, aunque coexistían diversas clases según el largo y la forma de sujetársela al cuerpo. Las más lujosas se confeccionaban en seda, pero las leyes suntuarias procuraban prohibir los vestidos demasiado ricos. Puede tomarse como ejemplo de que la moda y el lujo no son conceptos sinónimos el hecho de que una ateniense respetable no buscara rivalizar con las demás a base de extravagancias y ricos adornos en sus vestidos, sino más bien destacar por su austeridad y por el conservadurismo de sus atuendos. La civilización de Roma toma de los etruscos, anteriores pobladores de la península italiana, lo que iba a convertirse en su vestido tradicional: la toga. La versión romana se caracteriza, sin embargo, por ser más amplia. A lo largo de los siglos evoluciona desde una primitiva sencillez hasta los suntuosos hábitos bizantinos, bordados con toda clase de motivos y cada vez más influidos por los gustos orientales. En otro orden de cosas, señalaremos que la Misión del Museo del Traje es conservar, proteger y promover las colecciones de indumentaria y moda que custodia, así como todo el conocimiento, directo o transversal, que se desprende de ellas, proporcionando a sus visitantes actividades basadas en la solidez discursiva accesible, a los estudiantes de moda un lugar de intercambio de conocimientos y a los profesionales del sector un punto de encuentro y desarrollo. El Real Decreto 120/2004, de 23 de enero, de creación del Museo del Traje. Centro de Investigación del Patrimonio Etnológico, otorga las siguientes funciones a la institución al establecer su definición: • Mostrar desde una perspectiva antropológica la unidad y diversidad de las manifestaciones culturales en España. • Conservar, proteger y promover el conocimiento del patrimonio etnológico, integrado por todos aquellos testimonios que son o han sido expresión relevante de la cultura de los pueblos de España en sus aspectos materiales, sociales o espirituales. • Mostrar de manera destacada la evolución histórica de la indumentaria, analizando sus implicaciones técnicas, sociales, ideológicas y creativas a través de la diversidad y el continuo cambio de las prácticas del vestir, y reuniendo para ello las muestras materiales y elementos informativos necesarios, desde las más remotas épocas que puedan documentarse hasta una actualidad que debe ser permanente y llevarle a ser cronista de la evolución y los logros del diseño de moda contemporáneo. • Potenciar la investigación en el ámbito del patrimonio etnológico español, convirtiéndose en un centro de referencia nacional e internacional, lo que convierte al museo en Centro de Investigación del Patrimonio Etnológico. Tal y como está siendo redactado el presente Libro, de la misma manera estoy intentando penetrar en la cabecita de mi hijo, Jorge, un chico de 16 años nada más, pero que está asimilando perfectamente todos los conceptos aquí vertidos: Breve anotación que nos da pie para abrir otro capítulo. CAPÍTULO CATORCEAVO Ya es hora de meternos con el traje de charra. El traje típico de Salamanca es el traje charro, tanto en su versión masculina como femenina. Este atuendo, con sus diversas variantes comarcales, es un símbolo de la identidad cultural de la provincia. El traje charro se caracteriza por su riqueza y opulencia, con detalles como bordados, terciopelos y lentejuelas. Traje de Charra (femenino) está compuesto por: • Saya: Falda larga, a menudo con varios manteos superpuestos, adornados con terciopelo y galones. • Delantal: Usualmente morado, con encajes de plata. • Cinturón: Amplio, de colores, con madroños de seda. • Medias: De lana, a menudo caladas, con zapatos de terciopelo bordados con lentejuelas. • Joyas: Se utilizan collares de oro, pendientes discretos y otros adornos. • Peinado: Se utilizan moños y otros elementos para el cabello, con un tocado que le da seriedad. El Traje de Charro (masculino) está compuesto, a su vez, por: - Sombrero: De ala ancha, a menudo negro. - Capa: Negra, distintiva de Castilla y León. - Jubón o coleto: Chaqueta corta. - Calzón: Se ciñe con un cinturón o mediavaca. - Camisón, medias, zapatos y polainas: Complementos tradicionales. - Cinto: Amplio, a menudo con hebilla llamativa. Es importante destacar que el traje charro tiene diversas variaciones según la comarca, como el traje serrano, el del llano, el de la Ribera, el del Rebollar o el de Candelario. Cada uno de ellos presenta sus propias particularidades y detalles únicos. Ha llegado nuevamente su oportunidad, la de Jorge, quien pregunta lo siguiente: - ¿Qué significa el folklore? La contestación la da inmediatamente su padre: - Por folklore se entiende el conjunto de leyendas y tradiciones populares de un pueblo, una zona o un país. La mayoría de los cantos populares tienen sus orígenes en melodías muy antiguas. El canto constituye el fundamento del folklore; los instrumentos, en cambio, desempeñan un papel mucho más funcional. En la siguiente pregunta Jorge, aunque no remacha su punto de vista, hace hincapié en el mismo asunto: - ¿Cómo se escribe folclore o folklore? Su padre le reforzará que: - Si bien la palabra puede aparecer escrita como "folcklore", "folclore" o "folklore", la Real Academia Española optó por utilizar "folclore". La siguiente pregunta constituye casi un imperativo para Jorge: - ¿Qué significa hacer folklore? Su padre le aportará la siguiente contestación: - El término “folklore” o “folclore” hace referencia a las creencias, prácticas y costumbres que son tradicionales de un pueblo o cultura, incluyendo artesanías, supersticiones, relatos, música y bailes. Jorge se mantiene en esta línea: - ¿Qué es folklore social? Su padre tiene lista en la punta de la lengua la respuesta: - El folklore social comprende la forma de hablar con expresiones coloquiales y arcaísmos, usos, costumbres, tradiciones, pasatiempos, juegos, cofradías, instituciones populares, fiestas, ceremonias, bailes, danzas, etc. Jorge quiere comprender bien este extremo, por lo que preguntará: - ¿Qué es el folklore espiritual? Su padre le dará la contestación precisa: - El folklore espiritual es una forma de clasificarlo: es todo lo abstracto. Contiene los hechos folclóricos o de construcción popular, la música, la danza, las tallas, los saberes, las creencias y los ritos, pasatiempos y juegos. Y, para terminar por ahora, Jorge se precipita con esta última pregunta: - ¿Qué es el folklore narrativo? Su padre le explicará lo siguiente: - El folklore narrativo comprende el estudio de los mitos, las leyendas, los cuentos, los chistes, las anécdotas, las tallas; además, recoge todas las exposiciones de sucesos reales e imaginarios. Por otra parte, como venimos haciendo desde hace un rato, abordaremos ahora nuestra Historia de la moda en el vestir, centrándonos en la Europa feudal. Apuntamos lo siguiente: En la época en que las invasiones bárbaras amenazaban al Imperio Romano, los teutones se vestían con una túnica corta compuesta por dos piezas de cuero cosidas. Más tarde utilizarían la lana, y luego el lino. Bajo la túnica llevaban una especie de pantalones, emblema de la barbarie para los romanos. Para el combate, los merovingios elaboraban túnicas con tejidos más resistentes y las recubrían de escamas de cuero o metal. Ya del año 800, poseemos una descripción muy minuciosa del vestido llevado por Carlomagno para la ceremonia de su consagración como emperador, aunque debemos suponer que los atuendos habituales en su corte fueran mucho menos suntuosos. La vestimenta habitual parece haber sido de inspiración claramente bizantina, por su lujo y aparato. En general, los súbditos de Carlomagno gustaban de los bordados y del color rojo. Para la guerra, comienza a imponerse la cota de malla. Las cruzadas modificaron los vestidos en Europa occidental, aunque el contacto con Oriente seguía también las vías de Sicilia y España. Este contacto se manifiesta no sólo en la importación de tejidos y tintes, sino también en la adquisición de nuevas técnicas que modificaron la manera de cortar y de confeccionar. El vestido femenino había ido evolucionando desde la primitiva túnica hacia formas más ajustadas que marcaban y moldeaban el busto. Las mangas,estrechas, se alargaban hasta casi cubrir la mano. Pero el concepto de moda data en realidad del siglo XIV, con la constitución de los gremios de sastres y el auge de una burguesía que puede permitirse el jugar a imitar el vestir de la nobleza. El lujo será, a partir de ahora, el factor predominante, y se convertirá casi en sinónimo de elegancia. Los vestidos de hombres y mujeres se componen de superposiciones de elementos (camisas, faldas y sobrefaldas, sayas, hopalandas, jubones...). El cuerpo de las mujeres comienza a adquirir el aire encorsetado que lo caracterizará a lo largo de buena parte de su historia. Los tocados, originados a partir de una simple toca que encuadraba el rostro y a veces cubría parte del cuello y del escote, adoptarán, ya en el XV, las llamativas formas de cuernos, de corazón o de mariposa. Estos tocados se apoyaban en estructuras metálicas para elevarse hasta alturas que los moralistas se apresuraron a criticar. También el calzado de los hombres mereció la desaprobación de las autoridades civiles y eclesiásticas cuando las polainas comenzaron a hacerse puntiagudas y cada vez más largas, de modo que no hubo otro remedio que regular la longitud y limitarla según el rango de la persona que las vistiera. En fin, al final de la era gótica, bajo la influencia de la rica corte de Borgoña, cada individuo parece regirse por el único deseo de rivalizar en elegancia con sus iguales. Y, para concluir este capítulo, precisaremos que la Exposición del Traje Regional e Histórico fue una exposición celebrada en Madrid en 1925. La iniciativa surgió por voluntad de Trinidad von Scholtz Hermensdorff. Su organización corrió a cargo de un comité del cual formaban parte intelectuales y nobles de la época. Su director técnico fue Luis de Hoyos Sainz y para su ambientación se contó con el trabajo de varios artistas como Daniel Vázquez Díaz, Mariano Benlliure, Fernando Álvarez de Sotomayor, José Planes, Manuel Benedito y Mariano Fortuny y Madrazo. La sede fue el Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales, del cual la exposición ocupó un patio y tres salones. Gracias al trabajo de los distintos comités provinciales y a donaciones particulares, se reunió una colección de 348 trajes regionales y de época, 3914 prendas, 668 fotografías y 237 acuarelas. El objetivo era dar a conocer, en un momento en el que el turismo era cada vez más popular, el patrimonio cultural español, en este caso el traje regional y la indumentaria histórica de las distintas regiones. En su inauguración, el Conde de Romanones indicó la posibilidad de convertir esa exposición temporal en un museo permanente y así, en 1927, se creó una Junta de Patronato que se hizo cargo de los fondos de la Exposición, naciendo así el Museo del Traje Regional e Histórico. CAPÍTULO QUINCE Los trajes regionales fusionan la riqueza cultural de España con la moda más contemporánea, la que siempre está a la vanguardia y sale a relucir para celebrar las tradiciones más antiguas del país. Así, los trajes regionales no son simplemente unas prendas, sino que cada uno de ellos cuenta una historia que está arraigada al territorio, celebrando la diversidad cultural y resaltando la belleza de la vestimenta tradicional. Y es que, España es un país en el que conviven multitud de culturas, cada una dejando su sello en la moda. Así, entre los trajes regionales más famosos de España destacan el traje de flamenca, en Andalucía; el traje de fallera, en la Comunidad Valenciana; el traje aragonés, en Aragón; el traje marinero, en Galicia; el traje de asturiana, en Asturias; el traje manchego, en Castilla La Mancha, o el traje canario, en las Islas Canarias. Y es que, España es un país en el que conviven multitud de culturas, cada una dejando su sello en la moda. Así, entre los trajes regionales más famosos de España destacan el traje de flamenca, en Andalucía; el traje de fallera, en la Comunidad Valenciana; el traje aragonés, en Aragón; el traje marinero, en Galicia; el traje de asturiana, en Asturias; el traje manchego, en Castilla La Mancha, o el traje canario, en las Islas Canarias. En este sentido, todo se confecciona en determinados rincones desde el respeto por las técnicas artesanales que han sido transmitidas de generación en generación, con unos tejidos emblemáticos que han adornado trajes regionales a lo largo de la historia española. Desde los intrincados encajes hasta los patrones tradicionales, cada hilo cuenta una historia arraigada en la herencia cultural de España. Los trajes regionales no solo son expresiones artísticas y culturales, sino que también llevan consigo historias fascinantes y curiosidades que reflejan la idiosincrasia de las comunidades que los portan. Por ello, son muchas las curiosidades que existen acerca de los trajes regionales en España y que no sabes: • La mantilla: La mantilla, un velo de encaje, es un accesorio distintivo en eventos formales en toda España. Comúnmente se lleva con un peinecillo que sujeta la mantilla, y su uso se asocia a menudo con celebraciones religiosas. • Traje de maragato: Es conocido por sus pantalones bombachos y el mandil, una especie de delantal con bolsillos. Se dice que este traje tiene sus raíces en la época de los romanos y se ha mantenido a lo largo de los siglos. • Capa española: Es una prenda distintiva de Castilla y León. Generalmente, es de color negro y se usa en ocasiones especiales, como las festividades religiosas. • Traje de serrana: Utilizado durante la Danza de los Locos en Cazorla, es notable por su colorido y detalles. Incluye faldas, blusas con encajes y peinetas decorativas. • Etc., etc., etc. Un traje típico o traje tradicional es la indumentaria que expresa la identidad cultural de un territorio. Actualmente se usan sobre todo en celebraciones y eventos culturales, festivales y ferias. Suele variar según el país y el patrimonio cultural, entre otras variables. Los trajes regionales de España son una muestra de la riqueza cultural del país y su diversidad. Cada comunidad autónoma ha desarrollado su propio estilo de vestimenta, lo que ha llevado a la creación de trajes únicos y coloridos que representan la tradición y la historia de cada región. Los trajes regionales de España son un importante legado cultural que refleja la identidad de esta y que debe ser valorado y preservado para las generaciones futuras. Andalucía es una de las comunidades autónomas con más tradición en trajes regionales. El traje de flamenca, con su vestido largo, volantes y adornos en el pecho y las mangas, es el más conocido y se utiliza en festivales como la Feria de Abril de Sevilla. Los hombres de Andalucía también tienen su propio traje regional, conocido como el traje corto, que se compone de pantalón y chaqueta corta. Estos trajes regionales simbolizan la alegría y el folklore de Andalucía. En Aragón, el traje regional es el traje de «baturro», compuesto por una chaqueta corta y ajustada, pantalones bombachos y un pañuelo al cuello. Los hombres también llevan un sombrero de ala ancha, y las mujeres un mantón. Este traje simboliza la fortaleza y la valentía de los aragoneses. En Asturias, el traje regional es el traje de «piluca», con una falda de lana plisada, chaqueta de terciopelo, chaleco y capa de lana en negro y azul oscuro. Los hombres suelen vestir el traje de «aldeanu», compuesto por una chaqueta larga y ajustada, pantalones y un fajín. Estos trajes representan la tradición y el orgullo asturiano y su conexión con la naturaleza. En Cataluña, el traje regional es el traje de «cotonada», que incluye una falda larga, una blusa de seda, un chaleco y una chaqueta corta en rojo y negro. El traje de «barretina» para hombres se compone de una chaqueta corta y ajustada, pantalones negros y un gorro de lana circular. Ambos trajes simbolizan la elegancia y la sofisticación de los catalanes y su resistencia frente a la opresión. Vitrina de la sala de indumentaria tradicional en el Museo de Traje, Madrid En Galicia, el traje regional es el traje de «galaico» para mujeres, que incluye un vestido largo y ajustado, capa de lana y mantilla. Los hombres suelen vestir el traje de «chaqueta y pantalón», compuesto por una chaqueta corta y ajustada, pantalones y un fajín. Ambos trajes representan el orgullo y la fortaleza de los gallegos, siendo el traje de galaico más formal. En el País Vasco, el traje regional es el traje de «arrantzale», compuesto por una camisa blanca, una chaqueta corta y pantalones oscuros para hombres, y una falda plisada y un pañuelo al cuello para mujeres. Los hombres también llevan una boina. El traje de «baserritarra» se compone de una chaqueta larga y ajustada, pantalones y un sombrero de lana circular. Ambos trajes simbolizan la cultura y tradiciones vascas, y son comunes en celebraciones y festividades locales. Los trajes regionales de España no solo representan la identidad cultural de cada región, sino que también han influenciado la moda actual en el país. Algunos elementos de estos trajes, como los pañuelos al cuello y los fajines, han sido adaptados y utilizados en la moda actual, especialmente en los diseños de ropa femenina. Además, los tejidos y colores típicos de cada región han sido utilizados en la creación de nuevas prendas y accesorios. Uno de los diseñadores españoles más reconocidos que ha utilizado elementos de los trajes regionales en sus creaciones es Adolfo Domínguez. En varias de sus colecciones, Domínguez ha incorporado el traje gallego, utilizando la capa de lana, la mantilla y el fajín en diseños modernos y elegantes. Otros diseñadores también han utilizado elementos de los trajes regionales, como la firma de moda Desigual, que ha utilizado tejidos y patrones de la región catalana en algunas de sus colecciones. La influencia de los trajes regionales no se limita a la moda femenina, sino que también ha afectado al diseño de ropa masculina. Los sombreros y las boinas que forman parte de los trajes regionales masculinos se han convertido en un accesorio popular en la moda actual, utilizados en diseños de sombreros y gorras para hombres. En definitiva, los trajes regionales de España han dejado su huella en la moda actual del país, y su influencia se puede ver en las creaciones de diseñadores y marcas de moda. A pesar de las adaptaciones y cambios realizados en la moda actual, la esencia y la riqueza cultural de los trajes regionales españoles siguen siendo una fuente de inspiración para la moda del siglo XXI. El Museo del Traje custodia una importante colección de indumentaria tradicional popular procedente de toda España, formada por más de 5000 piezas. Casi todas sus piezas proceden de finales del s. XIX y comienzos del s. XX. Aunque iniciada a partir de las piezas reunidas para la Exposición del Traje Regional e Histórico de 1925, la colección ha crecido de manera significativa desde entonces, como un complemento indispensable de las series de etnografía que albergaba el Museo del Pueblo Español. En otro sentido, vamos a seguir con nuestra Historia de la moda en el vestir, centrándonos ahora en el Renacimiento. Las modas de la Europa gótica no habían llegado nunca a franquear plenamente los Alpes, así que en el siglo XV, el vestido en Italia había tomado una vía absolutamente original. La silueta es allí pomposa y amplia, debido en parte al volumen de las mangas, tan diferentes de las estrechas y abotonadas de los países del norte. Con la invasión de Italia por parte de Carlos VIII, Francia adoptó la moda de las ricas ciudades italianas. Del alargamiento medieval de la figura se pasa a la amplitud renacentista en toda Europa. Es característica de esta época la moda de los “acuchillados” en mangas y jubones. Las mujeres visten sus cada vez más pesados vestidos sobre los “verdugos” (faldas interiores de tela muy gruesa que se usaban para ahuecar la falda exterior). Los corsés se rellenan y se arman con ballenas. Para los hombres, los jubones se hacen cada vez más voluminosos a base de rellenos, acuchillados y superposiciones de telas, mientras que la virilidad se convierte, más que nunca, en el ideal estético que debe ser puesto en evidencia. Es la época de la que datan los retratos de Enrique VIII de Inglaterra pintados por Holbein y su escuela, o el de Francisco I de Francia, atribuido a François Clouet. Pronto comenzarán a hacerse evidentes las influencias españolas por encima de las italianas, francesas o alemanas. La sobriedad del negro se impone a los tonos carmesíes o verdes que hasta entonces habían hecho furor. La figura de hombres y mujeres se hace más rígida. La influencia española persistió a principios del XVII, pero los vestidos y accesorios perdieron progresivamente mucha de su sofisticación, con lo que se volvió a líneas más naturales y se fueron abandonando la incómoda gorguera y el verdugo. Curiosamente, sólo persisten las austeras influencias de la corte hispana de los Habsburgo en la Holanda protestante, que tanto había luchado por deshacerse del yugo español, así como en el radio de acción de la influencia puritana. CAPÍTULO DIECISITEAVO Estamos de acuerdo en algo. Abordar los trajes típicos de España es una ¡¡tarea ímproba!! En estas páginas quedan vistos casi todos, aunque este tema se asemeja a una historia inagotable. Para ir terminando, pues el día ha sido agotador, Jorge me lanza sus últimos dardos. Este plantea la pregunta siguiente: - ¿Cuáles son los trajes regionales de España? La cual, como todas, merece mi atención: - Así, entre los trajes regionales más famosos de España destacan el traje de flamenca, en Andalucía; el traje de fallera, en la Comunidad Valenciana; el traje aragonés, en Aragón; el traje marinero, en Galicia; el traje de asturiana, en Asturias; el traje manchego, en Castilla La Mancha, o el traje canario, en las Islas ... Jorge, que es incansable, vuelve a la carga: - ¿Cuál es el vestuario tradicional de España? Yo, sin pensármelo dos veces, le contesto: - Los hombres llevan unos pantalones bombachos hasta las rodillas, o largos blancos, faja, camisa blanca con capa y sombrero o pañuelo. El traje femenino está compuesto por una blusa blanca, jubón de color o bordado, falda larga a rayas y un delantal. La cabeza se la cubren con una mantilla o sombrero. Pero Jorge no cesa en su empeño: - ¿Cómo se llama el traje regional de Asturias? Como no hemos hablado de él, mi contestación se dilata en el tiempo: - El término más común es el de mandil, que puede ser tanto de faena como de fiesta, y tanto puede ser del tamaño de un pañuelo de bolsillo como tapar la saya y el refaxu. Los de producción local, los de la llamada tela pinta, eran realizados con mezcla de lana negra y lino. Jorge no ofrece ninguna tregua: - ¿Qué ropa llevar a España? Pregunta que es sabiamente contestada por Felipe: - Una pregunta común si estás pensando en viajar o mudarte al país de la siesta. La clave está en conocer bien el clima de la región que vas a visitar y la temporada del año, ya que, el país ofrece una gran diversidad climática y cultural, lo que exige un buen conocimiento de la vestimenta adecuada para cada ocasión. Desde las costas soleadas del sur hasta las montañas frías del norte, este apunte te ayudará a elegir qué empacar para que disfrutes al máximo de tu experiencia en el país. No obstante, el mismo Felipe, que ya conocemos todos, nos hace la precisión siguiente: - Antes de decidir qué ropa llevar a España, es fundamental comprender los diferentes climas que caracterizan el país: mediterráneo, continental, oceánico y subtropical. Dependiendo de la zona que elijas, tendrás que adaptar tu vestuario para sentirte cómodo. Y, sin pretenderlo ni buscarlo, cae a plomo un silencio mortuorio entre padre e hijo, mientras marchan hacia el barrio gótico. No obstante, para dejar bien cerrado este contexto, seguidamente acabaremos de redactar nuestra Historia de la moda en el vestir. Felipe nos había dado sus apuntes sobre el Renacimiento. Luego, la corte francesa del Rey Sol será el paraíso para la extravagancia del vestir masculino. El atuendo femenino, si bien no podía rivalizar en lo pintoresco con el del hombre, había ganado sin embargo en frivolidad, y esto no sólo en Francia, sino también en Inglaterra y en toda Europa. Se impone el talle fino, y el corsé vive su esplendor. Destacan los peinados cada vez más altos, que no gozan del favor del rey ni de los moralistas. Con el tiempo, las pelucas empolvadas se popularizan y el gremio de los peluqueros conoce en Francia, y consecuentemente en toda Europa, un florecimiento que nunca volvería a tener. Como resultado del prestigio de la corte versallesca, la idea de vestir bien se convertirá en sinónimo de vestir a la francesa. Éste es, por otra parte, el momento en que, con el paso a la historia del combate cuerpo a cuerpo, el vestido militar se hace uniforme y así los ejércitos comenzarán vistiendo de azul o rojo para distinguirse de las armadas enemigas (Nótese lo alejada que queda esta idea de nuestros actuales uniformes de camuflaje, diseñados más bien para pasar desapercibidos ante el enemigo). A la muerte de Luis XIV, en 1715, vuelve a manifestarse una tendencia a la sencillez. El uso de la peluca empolvada decae y el vestido femenino se hace más fluido. Son las mujeres que pinta Watteau. Hacia 1760, comienza a dejarse sentir en la Francia rococó la incipiente influencia de la estética de la pequeña aristocracia terrateniente británica, en un momento en que los gustos se inclinan hacia lo confortable y hogareño, ideas que simboliza este grupo social. Del inglés riding-coat (especie de levita para montar a caballo) deriva el “redingote” francés, que se exportará inmediatamente a toda Europa. Esta influencia británica llegará a su máxima expresión con la abolición en Francia de unos privilegios aristocráticos considerados como propios del Antiguo Régimen. Durante la época del Terror, más valía no hacer alarde de ninguna coquetería ni señal de lujo en la Francia sometida al poder de Robespierre, bajo riesgo de acabar en la guillotina. Nunca hasta entonces las mujeres habían mostrado su cuerpo tan al descubierto como a principios del XIX. Los vestidos, confeccionados en tejidos ligeros y de líneas tan fluidas como camisones de noche, llaman la atención por sus grandes escotes, que se usan incluso durante el día, velados en ocasiones por leves muselinas. El talle sube hasta colocarse por debajo del pecho. Para defenderse del frío se extiende el uso del chal. Los británicos los importan de Cachemira, pero también desarrollan sus propias manufacturas en Paisley. La inspiración procede de Oriente, de la Antigüedad clásica, de Egipto, e incluso, con la invasión napoleónica de la Península Ibérica, se extiende por Francia y por Europa el gusto por lo español. Para la moda masculina, la influencia sigue viniendo de Inglaterra, donde triunfa la elegancia del dandy, figura encarnada por George Brummell. La noción de “buen corte” para los trajes masculinos comienza a tener sentido en este momento en que nace el traje de tres piezas. Tras el dandysmo, la figura dominante será la del rico burgués respetable, con su esposa ociosa y de virtud ejemplar. De pronto el talle del vestido femenino baja hasta la cintura y de nuevo aparece el corsé junto con la idea del “talle de avispa”. Poco a poco el romanticismo impondrá una apariencia poco saludable, que se manifiesta sobre todo en el gusto por la palidez. La apariencia de buena salud resulta casi vulgar. El vestido femenino va siendo afectado de nuevo por la idea de la decencia. La segunda mitad del siglo es la del debate entre las pretensiones morales de una burguesía triunfante y el sueño del ideal estético romántico. El centro de interés se encuentra sin duda en la Inglaterra victoriana. En Francia inicia su carrera el modisto de origen inglés Charles Fréderic Worth. Pero a medida que se va pasando de las voluminosas faldas y los corsés salvajemente apretados, a formas más austeras que permiten a las mujeres una vida más activa y mayor comodidad, también el vestido masculino se ha ido estilizando y han surgido ya los antecedentes inmediatos de nuestro pantalón. Con el cambio de siglo las barreras entre la corte y la rica burguesía desaparecen. Como la lucha contra el corsé, considerado insano, se hace cada día más abierta, se inventan nuevas formas que hacen resaltar el busto de las mujeres sin comprimir su abdomen, con lo que los contornos femeninos considerados ideales se asemejan a la forma de una “S”. Triunfan el satén, los encajes y la muselina de seda, preferiblemente en tonos claros y pastel. Surge entonces el traje de dos piezas para la mujer, muy práctico para llevar al campo o de viaje. Pocas fueron ya las modificaciones hasta la Primera Guerra mundial, pero tras ésta se impondrá la silueta andrógina para las mujeres. Los bustos planos pasan a estar de moda y las faldas se harán cada vez más cortas a medida que los talles bajan hasta las caderas. En 1925, por primera vez y con gran escándalo, la falda descubre la rodilla. Ha nacido el nuevo tipo de mujer joven y deportista que se corta el pelo “a lo garçon” y comienza a usar maquillaje. En París, Coco Chanel es la primera en comprender el espíritu de la mujer moderna e inventa para ella vestidos simples y jerseys de punto, todo esto con un impresionante éxito comercial. Pero los locos y optimistas años veinte vuelven a dejar paso a la cordura a medida que las perspectivas económicas se ensombrecen. Las piernas de las mujeres vuelven a cubrirse. En los años treinta las estrellas de cine marcan las directrices de la belleza y Greta Garbo personifica el ideal estético. Poco a poco se van desarrollando los materiales sintéticos, y esto hace que incluso las mujeres trabajadoras puedan empezar a permitirse combinaciones y medias de seda artificial. La Segunda Guerra mundial estalla en 1939 y París cae ante los alemanes en 1940. A pesar de las restricciones de material, tanto en Inglaterra como en Francia se intenta mantener cierto nivel de calidad y modernidad en el corte de los vestidos. La línea general de la silueta evoca la de los uniformes militares, con trajes de chaqueta sencillos y abotonados, de espaldas muy estructuradas. La figura de la mujer se masculiniza. Pero en 1947, tras el fin de la guerra, Dior lanza el New Look, con talles finos y faldas amplias que devuelven a la silueta de las mujeres su antigua femineidad. También el vestido masculino se permite nuevas libertades cuando los jóvenes que vuelven de la guerra comienzan a preferir chaquetas y pantalones informales antes que los trajes de colores oscuros, cuyo uso queda relegado a las horas de trabajo en oficinas y a las ocasiones formales. En los Estados Unidos comienza a nacer un mercado de ropa pensada específicamente para la juventud en el que la estrella son los jeans o pantalones vaqueros. En los años sesenta se impone la minifalda, creada por Mary Quant. Es la época en que los diseñadores (Saint-Laurent, Courrèges, Capucci, Chanel, Dior, Oscar de La Renta...) defienden y hacen convivir todo tipo de tendencias, desde las más clásicas a las geométricas, psicodélicas, retro, e incluso de inspiración espacial. Las fibras sintéticas se imponen por su precio más reducido, por su versatilidad y por la facilidad de su mantenimiento. Los setenta son la época del movimiento hippie, que imprime con sus flores, símbolo de paz y amor, camisas, faldas y pantalones “de pata de elefante”. Las caderas se convierten en la zona erótica por excelencia, convenientemente resaltadas por jeans o pantalones vaqueros, que serán, desde entonces hasta nuestros días, asumidos como prenda emblemática por la juventud de todas las clases sociales. Las camisetas de algodón se generalizan. Las “tribus urbanas” han comenzado a surgir y a hacer de su aspecto y del tipo de vestidos que utilizan una marca de identidad. En los ochenta, el fenómeno punk comienza a surgir en las calles de Londres y Marianne Westwood lo lleva a las pasarelas, para comenzar a mezclarlo muy pronto con el look de los “nuevos románticos”. En la calle conviven toda clase de tendencias, prendas y materiales, mientras que los “creadores” proponen en las pasarelas una moda que resulta a menudo absolutamente disociada con la que se ve en las tiendas. En cualquier caso, nuestra capacidad de sorpresa ante la ebullición de novedades en el vestir que se desborda cada temporada parece no conocer ya límites. No cabe más que asumir la velocidad de unos cambios que se han ido produciendo en progresión geométrica desde los comienzos de la industria textil y que, hoy en día, han dado como resultado una especie de caos en el que conviven toda clase de tendencias, pero que resulta, por otra parte, sumamente armonioso. CAPÍTULO DIECISEIS Ahora, ya, nos vamos a ocupar del traje regional manchego, que es una expresión de la rica tradición cultural de la región de Castilla-La Mancha, en el centro de España. Este traje, también conocido como traje de labradora, ha sido un símbolo de identidad y patrimonio a lo largo de generaciones. El traje típico manchego es una interpretación del que se usó en los siglos XVIII y XIX a partir de la vestimenta tradicional de la zona en la región o territorio de La Mancha. Dentro de un conjunto de variantes locales y comarcales, se caracteriza por las líneas sencillas y sobrias, y, como en otras regiones de Castilla, abunda el color negro y el blanco (ej: el traje burgalés), combinados con colores variados de tonos pardos. Comparte características con otros trajes típicos, como los de Andalucía, de Aragón y del Levante, y como todos ellos puede apreciarse alguna influencia en la forma de vestir y en tejidos de la América hispanizada. El traje de faena es el usado por las clases bajas para las labores del campo. En las mujeres se distingue el uso del percal estampado en cuadros o en vichy, por lo general en tonos azules y blancos o en negro y blanco. Se lleva de esta tela la blusa y la saya. Se acompaña de delantal oscuro, pañuelo de hombros (cuyo color varía del blanco al de cuadros), pañuelo en la cabeza (que solo se usa para el campo, en la vida de la ciudad o del pueblo, las mujeres no lo utilizan); medias de color rojo o azul, abarcas y sombrero ancho de paja, que podía recogerse hacia arriba atando las puntas del pañuelo en lo alto. El hombre lleva medias, polainas de estameña marrón o de colores atadas a la pantorrilla por las correas de las abarcas, calzón de paño, fajín enrollado (solo para el campo. En el pueblo se usará un fajín a modo de cinturón de cuero ancho), camisa blanca o de cuadros del mismo material que la de la mujer, pañuelo al cuello (más pequeño que el de la mujer), pañuelo a la cabeza (mayor que el de la mujer y atado en la nuca; aunque éste solo lo llevan en algunas labores como son las de arriero, o que conlleven viajes largos); y sombrero de paja de ala más corta que el de la mujer. En la mujer se caracteriza el traje de domingo o de gala por el refajo de rayas de colores de estameña, en un tejido llamado "alpujarreño", por comenzarse a tejer éste en Granada en la Baja Edad Media; y desde La Mancha fue donde se distribuyó a otros trajes de España (Murcia, Madrid, Extremadura, Valencia, resto de Castilla y zonas de Andalucía. En el norte de La Mancha se adornaba el refajo con picados de terciopelo negro; en el este con bordados de flores de colores, y en el centro y sur de manchegos con bordados blancos de flores y rosetones. Se complementa el traje de gala con jubón negro, mandil de seda negro y medias de rayas de colores o blancas. Lleva también una pañoleta cogida con alfileres al jubón (blanca para las solteras y negra para las casadas), mantón blanco o negro, o estampado de colores llamado "de mil colores", o "de pisto". Calza zapato negro de tacón. Otros refajos que se podían usar eran de brocados de flores de colores (sobre todo en la zona oriental de la provincia); o de paño de un solo color (generalmente verde, azul, amarillo, rojo o negro) adornado con bandas. El hombre viste camisa blanca, chaleco oscuro y calzón del mismo color (normalmente azul, verde, marrón o negro); medias blancas o azules, cinturón ancho de cuero y terciopelo bordado (los bordados son de flores y llevan las iniciales del propietario), en el cinturón lleva dos bolsas: una para el tabaco y otra para el dinero y el pañuelo de mano. Usa también chaquetilla corta de tipo andaluz, adornada de madroños o de botonaduras de plata (influencia castellana); zapatos negros y sombrero calañés de ala ancha. El peinado típico de La Mancha es el llamado "de pleita", y se solía realizar una vez por semana, aguantando éste hecho los siete días siguientes. El peinado de pleita se hacía haciendo una trenza de cuarenta ramales y formando una especie de esterilla que luego se apuntaba a la cabeza haciendo una almohadilla en forma de "3"; cuyas tres puntas daban a la nuca y las ondas quedaban libres. Se adornaba con peineta de plata, horquillas grandes de filigrana y lazos negros o crespones grandes. Además, entre las joyas se usaban collares de cristal o de corales rojos, pendientes de filigrana dorada, peinetas de plata y horquillas. Pero, a petición de Jorge, vamos a dejar constancia de una serie de indicaciones. - El percal es una tela de algodón blanca o pintada más o menos fina, de escaso precio. - La tela de Vichy es un tejido hecho a partir del algodón, caracterizado por el dibujo de cuadritos. Su nombre viene de la ciudad francesa de Vichy, conocida por su producción de tejidos algodonosos para delantales y faldas que suelen tener este estampado de cuadros. Originalmente sus tonalidades eran de colores claros, en la actualidad podemos encontrar cuadros de vichy de distintas tonalidades y tamaños, fabricados con diferentes hilos y texturas, para realizar todo tipo de prendas, tanto de vestir como artículos de hogar. - La picada, picadita o pellizcada es una preparación culinaria de la gastronomía veracruzana que consiste en una tortilla gruesa, untada con una salsa y aderezada con cebolla y queso. Típicamente se consumen en el desayuno. - El madroño es un arbusto de la familia de las ericáceas, con tallos de tres a cuatro metros de altura, hojas de pecíolo corto, lanceoladas, persistentes, coriáceas, de color verde oscuro, lustrosas por el haz y glaucas por el envés, flores en panoja arracimada, de corola globosa, blanquecina o sonrosada, y fruto esférico de dos o tres centímetros de diámetro, comestible, rojo exteriormente, amarillo en el interior, de superficie granulosa y con tres o cuatro semillas pequeñas y comprimidas. - Las horquillas son una pieza metálica o de otro material, que se emplea para sujetar el pelo. Dicho lo cual, seguidamente nos ocuparemos del traje extremeño, aunque desarrollaremos este particular de forma un tanto esquemática. Utilizado en muchas zonas de Extremadura, el traje de Visteo es uno de los más elegantes. Extremadura es una tierra llena de historia, cultura y tradiciones que han perdurado a lo largo de los siglos. Entre sus costumbres más representativas, destacan los trajes típicos, vestimentas que reflejan la identidad de cada comarca y que siguen siendo protagonistas en festividades y eventos populares. Si estás planeando una escapada a Extremadura, conocer los trajes regionales te permitirá acercarte a la esencia de esta comunidad. Los trajes regionales de Extremadura son una expresión del folclore y el pasado de la región. Estas vestimentas han sido transmitidas de generación en generación, y hoy en día siguen utilizándose en celebraciones como ferias, romerías y danzas populares. Cada zona tiene sus propios diseños, materiales y bordados, adaptados a las costumbres y clima de la región. Estas prendas no solo representan la tradición, sino que también son un símbolo de identidad y orgullo para los extremeños. Cada comarca de Extremadura posee un traje característico, con elementos únicos que los diferencian. Uno de los trajes más icónicos de Extremadura es el de Montehermoso, reconocido por su gorro de Montehermoseña, una pieza de gran colorido decorada con cintas y borlas. El traje de Montehermoso, comarca de Coria (Cáceres), está datado a finales del siglo XIX. Características: • Faldilla con volantes y delantal bordado. • Blusa blanca con mangas amplias. • Manteo adornado con flecos. • El sombrero característico, con formas y colores llamativos. Este traje es ampliamente utilizado en festividades y eventos folclóricos de la región. Utilizado en muchas zonas de Extremadura, el traje de Visteo es uno de los más elegantes. Características: • Para las mujeres: falda bordada, corpiño ajustado y mantilla. • Para los hombres: pantalón negro, chaleco de terciopelo y chaquetilla corta. Este atuendo es común en las fiestas mayores de la región, especialmente en romerías y danzas populares. Los trajes de labranza eran los que utilizaban los campesinos en su día a día y reflejan el estilo de vida tradicional. Características: • • Delantales para las mujeres y faja en la cintura para los hombres. • Sombreros de paja o fieltro para protegerse del sol. Aunque eran prendas de trabajo, hoy en día forman parte del patrimonio cultural de Extremadura y se exhiben en eventos y museos etnográficos. Entre los trajes regionales más famosos de España destacan el traje de flamenca, en Andalucía; el traje de fallera, en la Comunidad Valenciana; el traje aragonés, en Aragón; el traje marinero, en Galicia; el traje de asturiana, en Asturias; el traje manchego, en Castilla La Mancha, o el traje canario, en las Islas ... También existen los trajes populares, que son modelos de indumentaria locales, los cuales tampoco corresponden con exactitud a la vestimenta que era utilizada antiguamente, sobre todo porque suponen la congelación temporal de una forma de vestir y por la uniformidad que representan, que no concuerda con la variabilidad socioeconómica, laboral o ritual de la localidad de la que procede, la cual se reflejaba en la diversidad en el vestir. Constituyen la particularización del modo de vestir de cada localidad con fines simbólicos. Sin embargo, esto no quiere decir que haya sido inventado totalmente ex novo. Estos trajes populares son los utilizados para crear el estereotipo de traje provincial y regional. Entre las joyas y adornos destacan en la indumentaria femenina, por ejemplo: • collaradas de patenas en trajes de las mujeres maragatas , leonesas y segovianas; • conchas con la imagen de Santiago de Compostela; • Cruces de Caravaca; • peinetas de metal en las mujeres valencianas y hebillas de acero en la zapatería del traje típico ampurdanés; • coral en pendientes, collares y broche prendidos, como protección, en el traje de las asturianas; • botones salmantinos y largos rosarios complementados con un relicario; • y entre las tocas y tocados femeninos: tocas blancas, monteras y sombreros de ala redonda, albanega de punto de malla y largas cintas Pues ¡bueno! A petición de Jorge se hacen las siguientes aclaraciones: • Se llama Collaradas a un collar tradicional con una o varias vueltas, compuestos de piezas diferentes. _- * Las conchas de venera, también conocidas como * conchas de vieira o conchas del peregrino, son las conchas del molusco pectínido, comúnmente llamado vieira. Se caracterizan por tener una forma semicircular, con una valva más plana y otra más convexa, y presentan entre diez y doce centímetros de diámetro, con estrías radiales a modo de costillas. Son un símbolo asociado al Camino de Santiago y a la figura del peregrino. • Cruz de Caravaca: La Las conchas de venera, también conocidas como conchas de vieira o conchas del peregrino, son las conchas del molusco pectínido, comúnmente llamado vieira. Se caracterizan por tener una forma semicircular, con una valva más plana y otra más convexa, y presentan entre diez y doce centímetros de diámetro, con estrías radiales a modo de costillas. Son un símbolo asociado al Camino de Santiago y a la figura del peregrino. La colección comprende ejemplares de cruces y crucifijos (cruz con la imagen de Jesús crucificado) elaboradas en distintos materiales (madera, bronce, plata, nácar, coral...) que se remontan al siglo XVIII; la mayoría son de pequeño tamaño y se llevarían Colgadas • Se llama relicario (palabra proveniente del latín reliquiae,)[] a la caja o estuche para guardar reliquias o recuerdos de los santos y exponerlas a la veneración de los fieles.. • Se llama montera al sombrero tradicional de los toreros –tanto de espada como de los banderilleros-. Se usa desde el siglo XIX, en sustitución del bicornio de alguaciles y otros oficiales autorizados a ejecutar muertes. De este modo, este libro aparecerá ante el lector como completamente desarrollado. Falta un conjunto de pequeños detalles, pero el libro, esencialmente, está totalmente desarrollado. No obstante, vamos a unir el CAPÍTULO DIECISITEAVO, para cerrar completamente cualquier argumentación. -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Diseño de portada Nombre del autor: Ignacio Ramón Echeburúa Estévez Nombre del autor en la portada: Ignacio R. Echeburúa Título del libro: Trajes tradicionales de la cultura española. Texto solapa portada (máximo 400 caracteres con espacios). Biografía del autor: Sólo voy a citar mis últimas publicaciones. En esta última órbita, se sitúa el libro titulado “El Griego y su Literatura Clásica”, que sacó a la calle la Editorial pc de Palma de Mallorca, en su sede de Barcelona. Le siguió un libro sobre “ASTRONOMÍA”, que editó en junio de 2022, la Editorial Autografía de Barcelona. Asimismo, los tres libros siguientes han sido publicados por la Editorial Autografía. En junio de 2023 vio la luz el libro titulado “Historia de la física”.Este libro tiene 282 páginas y forma parte de la colección Fondo de la editorial. Se puede adquirir en librerías online como Librería Oxford, Buscalibre y Agapea. En enero de 2024 salió a la calle el libro titulado “JOSÉ ORTEGA Y GASSET y la razón histórica”. Ortega nos dice que necesitamos una razón que sea capaz de describir los sentidos del mundo humano, que nos permita entender la realidad humana. A la razón pura le es imposible captar al hombre en su singularidad, en sus realizaciones históricas, la razón pura no nos sirve; la razón matematizante... Por otro lado, “Mis Relatos” es mi única obra de narrativa, la cual contiene tres relatos cortos, como son “¡Una boda que se las trae!”, “Aires de romería: El Rocío” y, para terminar, “Con faldas y ¡a lo loco!”. Fue puesta en la calle en marzo de 2025 por la mencionada Editorial Autografía, en la categoría de Ficción. Ya está en la editorial el libro titulado “Nuevos Relatos”, que saldrá a la calle en septiembre de este año y contendrá cinco narraciones, cuyos títulos son: a) El Gernika; b) EL suicidio de un filósofo; c) En una casa que no quiero recordar; d) San Juan de Gaztelugatxe, y e) Deporte Rural Vasco. Por último, quiero indicar que Ediciones Europa acaba de enviarme una propuesta editorial por la que se compromete a publicarme el título “Mis Cuentos”, que se integra por las narraciones siguientes: a) Leyendas y sagas de la mitología nórdica, b) Los vikingos y su mitología, y c) La vida desde los inicios, para los niños. Su correo electrónico es: editor3@grupoeditorialeuropa.es/ Sin embargo, tengo redactada mi primera novela, de la que no falta ni un detalle, que se titula “Una comunidad de Carmelitas descalzas”, incorporando a este título sendas fotografías. Son sus dos personajes centrales Jorge y Luis Enrique, quienes con diálogos llenos de frescura y sinceridad nos abren las puertas del convento de Santa Teresa de San Sebastián. Dicha novela, que se trata de ser una novela histórica, se encuentra en la bandeja de entrada, pero aún no tiene un destinatario concreto. Y, últimamente, se ha redactado otra novela, titulada Un catamarán nuevo, con una extensión parecida a la anterior, aunque el nº de capítulos se queda en seis. Texto de la contraportada (máximo 500 caracteres con espacios). Sinopsis: Esta novela únicamente tiene dos protagonistas: Felipe y Jorge, es decir, padre e hijo. Felipe es profesor en la Universidad Pompeu Favra, concretamente, de Historia del Derecho catalán. Con ocasión de una visita al Poble Espanyol de Barcelona, ambos deciden mantener una conversación muy pedagógica, que va a tratar de los Trajes tradicionales de la cultura española. Poblenou ha pasado de ser un lugar casi abandonado a ser el barrio más cool de Barcelona. A lo largo de sus muchas páginas, se toca una Historia de la moda en el vestir, así como una Teoría del traje tradicional. Además, se hace una pequeña reflexión sobre el folklore. En particular, se estudian el traje montañés, el pasiego, el de las Canarias, el de lagarterana, el de baturro, el gallego, el madrileño, el de Alosno, el del País Vasco, el de fallera, el traje catalán, el de Baleares… Básicamente, me apoyo en el Museo del Traje, que se encuentra en Madrid, y en el Museo del Pueblo Español, que se encuentra en Barcelona. Pero a la vez que se expone, se reflexiona sobre los distintos trajes peninsulares. El Museo del Pueblo Español se encuentra en Montjuic, tratándose de pasear tranquilamente por un museo de Barcelona. En definitiva esta novela pretende ser una exposición y una reflexión sobre los trajes tradicionales españoles y sobre la vestimenta, en la que se han utilizado cantidad de fuentes. Texto solapa contraportada (máximo 300 caracteres con espacios): Fundamental es el Museo del Traje, cuya misión es conservar, proteger y promover las colecciones de indumentaria y moda que custodia, así como todo el conocimiento, directo o transversal, que se desprende de ellas, proporcionando a sus visitantes actividades basadas en la solidez discursiva accesible, a los estudiantes de moda un lugar de intercambio de conocimientos y a los profesionales del sector un punto de encuentro y desarrollo. Centro de Investigación del Patrimonio Etnológico, otorga las siguientes funciones a la institución al establecer su definición: • Mostrar desde una perspectiva antropológica la unidad y diversidad de las manifestaciones culturales en España. • Conservar, proteger y promover el conocimiento del patrimonio etnológico, integrado por todos aquellos testimonios que son o han sido expresión relevante de la cultura de los pueblos de España en sus aspectos materiales, sociales o espirituales. • Mostrar de manera destacada la evolución histórica de la indumentaria, analizando sus implicaciones técnicas, sociales, ideológicas y creativas a través de la diversidad y el continuo cambio de las prácticas del vestir, y reuniendo para ello las muestras materiales y elementos informativos necesarios, desde las más remotas épocas que puedan documentarse hasta una actualidad que debe ser permanente y llevarle a ser cronista de la evolución y los logros del diseño de moda contemporáneo. • Potenciar la investigación en el ámbito del patrimonio etnológico español, convirtiéndose en un centro de referencia nacional e internacional, lo que convierte al museo en Centro de Investigación del Patrimonio Etnológico. ¿Qué concepto –o conceptos- pretendes transmitir en su libro? El Consejo Internacional de Museos (ICOM) aprobó en 1986 un Código de Deontología para los Museos, que fue revisado en 2001 y 2004. En este Código deontológico se incluyen las colecciones de restos humanos entre los materiales culturales delicados, que deben ser tratados con respeto y dignidad, y de conformidad con los intereses y creencias de las comunidades y grupos étnicos o religiosos de origen. Esta consideración de los restos humanos, unida a la reflexión ética actual sobre su custodia y exposición, se concreta también en la necesidad de implementar un compromiso de tratamiento acorde a los mismos. El Museo del Traje es un museo español, dependiente del Ministerio de Cultura, ubicado en la Ciudad Universitaria de Madrid. Su objetivo básico es promover el conocimiento de la evolución histórica de la indumentaria y de los testimonios del patrimonio etnológico representativos de las culturas de los pueblos de España. ¿Qué significa el título de tu libro? España es un país con una gran riqueza cultural, lo que se refleja en sus numerosos trajes regionales. Cada región tiene sus propias vestimentas tradicionales, con diseños y detalles únicos que a menudo se remontan a siglos atrás. Todo lo cual queda recogido en este título, Trajes tradicionales de la cultura española. En España, no existe un único traje nacional, sino una rica diversidad de trajes típicos regionales. Cada comunidad autónoma y a menudo cada región dentro de ellas, posee su propia indumentaria tradicional, que refleja su historia, cultura y tradiciones. Estos trajes se utilizan en festividades, celebraciones y eventos culturales. ¿Cuál es el público principal al que va dirigido el libro? No nos ceñimos exclusivamente e los etnólogos, sino que nos abrimos a la sociedad en general, a cualquier persona que esté interesada en los trajes tradicionales de España. ¿Qué palabras le gustaría que su libro sugiriese a quien lo viese? Describa el libro en tres palabras: En la variedad está el gusto.

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