viernes, 1 de agosto de 2025

NOVELA, Un cura rojo.

CAPÍTULO PRIMERO Nos encontramos en la Cañada Real, en la provincia de Madrid. Y, dicho lo cual, vamos a hacer un poco de historia de la mano de Ángel, un cura venido a ‘rojo’, que ha mamado en la Cañada Real. Éste nos cuenta lo siguiente: - Situada en las inmediaciones de Madrid, la Cañada Real está dividida en seis sectores y ocupa 15 kilómetros de recorrido, atravesando los municipios de Madrid, Coslada y Rivas-Vaciamadrid. Se estima que en su interior viven más de 6.000 personas -aunque el censo del Ayuntamiento de Madrid (2017) solo registra 5.666-, de las que 1.800 son menores. Lo cierto es que, dependiendo del sector de la Cañada en el que nos adentremos, desde la ‘normalidad’ del 1 hasta la conflictividad del 6, se pueden apreciar realidades sociales muy distintas. Es un conglomerado de diversidad laboral, cultural o religiosa, que impide medir el conjunto por un solo patrón. Hay barrios marginales, y luego está la Cañada Real. Un territorio muy singular, donde viven más de 6.000 personas. La mayoría, en situación de vulnerabilidad. Durante el temporal Filomena, una persona falleció. Llevaba semanas asegurando que hacía mucho frío debido a los cortes de electricidad que viene sufriendo la zona, aunque para estos vecinos y vecinas, la luz se apagó hace mucho. Por nuestra parte, aclaramos que la borrasca Filomena ocurrió en enero de 2021. Este evento meteorológico extremo fue particularmente notable por la histórica nevada que trajo a Madrid y otras partes de España. La borrasca FIlomena, sexta de la temporada 2020-2021, fue nombrada por AEMET el martes 5 de enero de 2021 a las 10:00 UTC por avisos emitidos para el 6 de enero y siguientes días por temporal de viento, lluvias fuertes y/o persistentes y mar en Canarias, sur de Andalucía y Ceuta, y por nevadas copiosas en amplias zonas del interior peninsular. Todos los fenómenos anunciados tuvieron lugar entre los días 6 y 10 de enero, pero lo más destacado fue la gran nevada ocurrida en el interior peninsular los días 8 y 9, que sin lugar a dudas puede ser calificada como histórica, al acumular hasta 50 cm de nieve en Madrid capital y en otras zonas del centro y este. Tras desaparecer Filomena, cesar las precipitaciones y despejarse los cielos durante el domingo 10 dio inicio una ola de frío que duró desde el lunes 11 hasta el domingo 17, que también se puede considerar histórica por los registros alcanzados. Dicho con otras palabras, la Cañada Real es una vía pecuaria, una antigua ruta de trashumancia, que atraviesa varios municipios de Madrid, incluyendo la ciudad de Madrid, Coslada y Rivas-Vaciamadrid. En su tramo dentro de Madrid, se extiende entre la M-45 y la M-203. Se ha convertido en un asentamiento irregular, conocido como el mayor poblado chabolista de Europa, con problemas de acceso a servicios básicos como la electricidad, y también con problemáticas sociales. La Cañada Real, en su tramo madrileño, se caracteriza por la convivencia de viviendas de diferentes tipos, desde casas y mansiones hasta construcciones más modestas, así como talleres y naves industriales. Además, es conocida por ser un asentamiento irregular, con más de 6.000- 8.000 personas residiendo allí, y por la falta de suministro eléctrico que afecta a gran parte del poblado. La situación de la Cañada Real es compleja, con una mezcla de problemas sociales, económicos y urbanísticos, y con una historia que se remonta a la época de la trashumancia. La zona ha sido objeto de atención mediática y política debido a la falta de servicios básicos y a la vulnerabilidad de sus habitantes. Ángel añade algo más a nuestros datos. - La Cañada Real es como se conoce a la sucesión de asentamientos ilegales que se produce en un tramo de la Cañada Real Galiana a su paso con la Comunidad de Madrid. Tiene la peculiaridad de que el centro geográfico de la España peninsular se encuentra en esta zona. Pero una vez hemos acudido a lo anecdótico, Ángel volverá sobre sus términos y nos confesará lo siguiente: - Las cañadas reales son vías pecuarias reservadas al tránsito de ganado entre diferentes puntos de España para la trashumancia creadas en la Edad Media y Moderna. Son vías propiedad del Estado en las que está terminantemente prohibido construir por ley. Durante los años 1960 una nueva modificación de la ley que regula el uso de las Cañadas Reales permitió que a lo largo de su trazado se establecieran huertas y se construyeran pequeñas casas para el almacenamiento de aperos de labranza y para el descanso de los pastores trashumantes. En un primer momento no supuso mayor inconveniente, ya que el número de construcciones era bajo. Sin embargo, en un amplio tramo a través de Madrid la densidad de edificaciones fue haciéndose mayor. En los últimos años el número de edificaciones y habitantes ha ido en aumento, estimándose una población de 8.628 habitantes en 2012. Según la Comunidad de Madrid, en un censo publicado en enero de 2017, 2.500 menores de edad vivían en la Cañada Real. El actual poblado de la Cañada Real en Madrid es una sucesión de construcciones ilegales, desde chabolas hasta chalets e incluso bloques de pisos, a lo largo de 15 kilómetros de recorrido. Se extiende desde la Avenida de la Cañada de Coslada hasta el límite municipal de Madrid y Getafe, atravesando los términos municipales de Coslada, Rivas-Vaciamadrid y Madrid. Anteriormente a dicho tramo en el municipio de Coslada se encuentra la Avenida de la Cañada, la cual forma parte también del recorrido de la Cañada Real y que ya fue urbanizada con anterioridad de forma legal ignorándose en ese momento la protección que suponía la vía pecuaria, quedando completamente integrada dentro del casco urbano del municipio. Inicialmente todo el tramo de Cañada Real afectado por las construcciones ilegales pertenecía al término municipal de Madrid, excepto un tramo intermedio que se adentra en el término municipal de Rivas-Vaciamadrid. CAPÍTULO SEGUNDO Pero vamos a empezar esta historia por su verdadero principio. Yo soy un reportero de antena6, Antonio Fierro, los que no nos callamos ninguna verdad. Me dedico, sobre todo, al periodismo de investigación. Pero aquí, la figura interesante es Ángel Rodríguez, el conocido cura rojo, que pertenece a la parroquia de Santo Domingo de la Calzada, conocida por su trabajo social entre los drogadictos de la zona. Dicha parroquia pertenece al Sector 6 de la Cañada Real, que empieza en la A-3 y llega hasta el término municipal de Getafe. Este es el sector más grande y el más mediático, debido al imponente negocio de las drogas que funciona dentro del tramo de unas cuarenta parcelas. Conocido colectivamente como "Valdemingómez", es vecino de la incineradora (cuyas instalaciones también están parcialmente construidas sobre la vía pecuaria) y de la Parroquia antes mencionada. El Gallinero, poblado confundido a menudo con la Cañada, se encuentra en realidad a más o menos un kilómetro de distancia. Se levantó hace unos cinco años, residuo de un campamento de la Cruz Roja en la zona, y estaba habitado íntegramente por rumanos de etnia gitana. ¡Bien! Me limpio la flema y le pregunto súbitamente: - Aquí, en la Cañada Real, Cruz Roja trabaja en la zona desde hace más de una década, ahora con una estrategia de intervención en tres áreas: Extrema vulnerabilidad, Empleo y Educación. ¿Te has hecho un cooperante de Cruz Roja? A lo que Ángel Rodríguez, solidarizándose con los esfuerzos de Cruz Roja, nos dirá lo siguiente: • Incidiendo en la borrasca Filonena, Ángel nos advierte que las tuberías se congelaron, los camiones de ayuda humanitaria se encontraron con dificultades para acceder a la zona y algunos vecinos optaron por cortar troncos de madera para montar hogueras dentro y fuera de las viviendas. • En colaboración con otras organizaciones humanitarias y cuerpos del Estado, Cruz Roja puso en marcha varias líneas de intervención ante la emergencia climática. Por un lado, la atención y seguimiento de las familias más vulnerables para concienciar y ofrecer teléfonos de emergencia. Por otro, el reparto de alimentos y ropa de abrigo, además de 1.000 mantas, 120 bombonas de butano y 100 estufas catalíticas. Se recurrió a las Unidades de Respuesta Social Básica para el reparto de los productos y se activó el dispositivo de albergues junto a los Ayuntamientos, ofreciendo camas a las familias afectadas. Es la última entrega de una zona donde los problemas son una triste constante. Una ‘ciudad lineal’ en la que las soluciones nunca terminan de llegar. - Yo soy un excelente garante de Cruz Roja Española, sobre todo cuando se despliega como ella sabe. Y, solidarizándose con el batallón rojo, precisará lo siguiente: - Hasta la fecha, no se ha conseguido una regulación efectiva del área. En 1985, se acometió un primer intento para aplicar la normativa de urbanizaciones ilegales, pero los vecinos y vecinas se opusieron. Algunos apelaban a que habían comprado las parcelas y pagado impuestos a la Administración. Se empezaron a organizar en asociaciones, que defendían sus derechos ante los tribunales y reunieron fondos para generar sus propias infraestructuras, como el alumbrado de algunos tramos. Ya en los 90, se produciría un auténtico boom poblacional, debido a la afluencia de personas inmigrantes y la recolocación del poblado de etnia gitana del barrio de San Blas. Aunque una parte del sector 6 ya servía de almacén para los cargamentos de droga, con el desmantelamiento de núcleos madrileños estratégicos, como las Barranquillas de Villa de Vallecas, el tráfico y el menudeo terminarían por instalarse en el seno de la Cañada. Por su parte, Antonio Fierro, bien documentado sobre el tema, ponía su granito de arena, apoyando que: - En este punto de la historia, debido al crecimiento exponencial de colectivos vulnerables, se produce el desembarco de las asociaciones humanitarias. Entre ellas, Cruz Roja, con diez años de experiencia en la zona. “Empezamos con proyectos para dar cobertura a necesidades básicas, además de combatir la drogodependencia y el absentismo escolar. Eran acciones paliativas y nos centrábamos en la reducción del daño”, explica Gonzalo Herrera, responsable de proyectos en Cañada Real. Pero poco a poco, y en consonancia con la evolución de la organización en todos los territorios, las emergencias dejaron paso a un modelo de trabajo a largo plazo, con unidades móviles y equipos multidisciplinares. Hoy en día, se apuesta por el esquema de competencias y se han definido tres líneas de intervención: Extrema Vulnerabilidad, Empleo y Educación. Ángel se estira un poco y responde: - “El día después de la nevada, se hizo entrega de kits de alimentos para 120 familias de la Cañada Real, con café, leche, arroz o garbanzos. También se repartieron cajas con productos infantiles. Fue posible gracias a la activación del convenio con la Fundación Carrefour y la colaboración con el Ayuntamiento de Rivas, que cedió la Casa de Asociaciones para las recogidas. En el caso de las familias que no pudieron acudir, los compañeros de las URS (Unidades de Respuesta Social) se encargaron de llevar kits de alimentos a sus casas”, recuerdan desde Cruz Roja. Frente a la visión de los afectados, la de trabajadores y personas voluntarias. A lo que, por su parte, añadirá Antonio Fierro lo siguiente: - La borrasca Filomena evidenció que las reacciones frente a las emergencias constituyen un punto fuerte de la Organización, con una capacidad de respuesta muy ágil y versátil, demostrada a lo largo de toda su historia. Al que responderá secamente Ángel: - En el apartado de Extrema Vulnerabilidad se incluyen las acciones de apoyo a las familias, gestionando recursos y ayudas económicas si fuera necesario. “Pero también trabajando todas las competencias personales y sociales para que accedan a itinerarios de empleo o mejoren sus habilidades parentales y marentales”, detalla. Los itinerarios de Empleo son de alta intensidad, porque, dado el perfil de personas que viven en la Cañada, interesa que accedan rápidamente a puestos de trabajo. Y por último, la línea de Educación aborda la parte de Infancia y Juventud, interviniendo con los niños y niñas, “no ya en la parte de la escolarización sino en la prevención del absentismo escolar y en la motivación del éxito educativo”. Esto incluye desde el reparto de material escolar, hasta trabajar el tiempo libre y de ocio de manera constructiva. “Uno de los cambios que más impacto poblacional es la apuesta por trabajar desde el plano grupal, entendiendo que es un elemento transformador y generador de redes”, explica Gonzalo Herrera, responsable de proyectos en Cañada Real. Por su parte, Antonio Fierro querrá saber otras cosas y, por ello, preguntará: - Ángel tú eres un cura pastoral, que has tomado una postura positiva frente a estos problemas. Momento en que Ángel vuelve a modular la conversación. - Aquí. Es dificilísimo cumplir la misión pastoral que te encomienda la Santa Iglesia. No se pueden alcanzar los espíritus, si los cuerpos no están en un punto exuberante, es decir, bien alimentados. La misión del pastor de alimentar al rebaño, de protegerle en los peligros, de acompañarlo a los pastos más suculentos, de curar a los que están enfermos es la que, en la Iglesia, realizan los obispos, los sacerdotes, los religiosos, todos los consagrados al servicio del Pueblo de Dios. Acción pastoral católica o simplemente pastoral es la acción de la Iglesia católica en el mundo o el conjunto de actividades por las cuales la Iglesia realiza su misión, que consiste primariamente en continuar la acción de Jesucristo La palabra pastoral deriva de pastor, que era un elemento constante en el mundo bíblico. En la simbología bíblica, Dios es comparado con el pastor, aquel que tiene al mismo tiempo autoridad y solicitud para con sus ovejas. Jesús también es comparado con el buen pastor en el Evangelio de Juan. Como institución, la Iglesia actúa no solo en la transmisión de ideas, valores e ideologías, sino también en el servicio a la comunidad. La teología que estudia esta acción se llama teología pastoral. CAPÍTULO TERCERO Y, aclarados estos conceptos, volvemos a ceder la palabra al cura Ángel, quien sostiene con seguridad que: - No vamos a caer en el existencialismo de “San Manuel, Bueno, Martir”, porque sería suicidar a esta población, pero el marxismo es una perspectiva teórica y un método de análisis y síntesis socioeconómico de la realidad y la historia, que considera las relaciones de clase y el conflicto social utilizando una interpretación materialista del desarrollo histórico y adopta una visión dialéctica de la transformación social y análisis crítico del capitalismo, compuesto principalmente por el pensamiento desarrollado en la obra del filósofo, sociólogo, economista y periodista revolucionario alemán de origen judío, Karl Marx, quien contribuyó en la sociología, la economía, el derecho y la historia. Le susurrará Antonio lo siguiente: - Aunque se hable de marxismo para referirse a las doctrinas de Marx, no puede olvidarse que el propio Marx declaró en una ocasión no ser marxista, lo cual significaba la negativa a que su pensamiento fuera considerado dogma y se le encerrara en estrecheces escolásticas. En las diversas fases de su evolución intelectual, Marx mantuvo además la necesidad de atenerse a las situaciones concretas contra la tentación de forjar puras abstracciones intemporales. Ángel, que no se queda ni corto ni perezoso, le responderá en los siguientes términos: - El paulatino y ya casi evidente fracaso de las supuestas aplicaciones prácticas de sus ideas políticas y económicas no debe ensombrecer la talla como pensador revolucionario de Karl Marx, cuya obra significó en las ciencias socioeconómicas un vuelco similar al producido por Freud en la psicología o Einstein en la física. Marx desenmascaró los dogmas de la economía clásica y reveló desde una perspectiva eminentemente científica las injusticias inherentes al sistema capitalista; con él, la doctrina económica dejaba de ser una velada defensa de intereses particulares, y la ética política una especie de una ciencia infusa. Achacar a Marx alguna responsabilidad en el establecimiento de regímenes comunistas es olvidar que falleció en 1883, y que la praxis revolucionaria de la centuria siguiente se basó en derivaciones de sus ideas que él nunca hubiera avalado. La discusión toma un sendero muy escabroso para Antonio Fierro, por lo que prefiere charlar con su amigo en los términos anteriores: - La multiplicidad de competencias ha sido uno de los grandes obstáculos en la resolución de problemas que afectan a la Cañada Real. Las autoridades designadas son el Comisionado para la Cañada Real del Ayuntamiento de Madrid, la Comunidad de Madrid y la Delegación del Gobierno, pero también el Ayuntamiento de Coslada o el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid. A lo largo de los años, este nudo burocrático ha ralentizado la toma de decisiones, hasta que finalmente, en 2017, los miembros de la Asamblea de Madrid firmaron un documento en el que se proponen dar solución a la situación de la zona: se trata del Pacto Regional por la Cañada Real Galiana. El texto recoge propuestas y compromisos “encaminados a determinar la solución más favorable para el asentamiento, ponderando los intereses y derechos de carácter general”. Hay intención de que se mantenga su implementación durante varias legislaturas, para lo que se han creado distintos órganos de trabajo permanente, y se va informando del avance a través de Internet. • Sí –exclama Ángel- los auténticos Pactos Regionales, a veces aparecen enmascarados por falsas ideologías. Karl Marx ha sido uno de los pensadores que más influencia han tenido sobre la historia contemporánea. Las doctrinas de este pensador, difundidas en textos como El capital, La ideología alemana y El manifiesto comunista (escrito en colaboración con Friedrich Engels) sentaron las bases del comunismo científico y se convirtieron en la fuente de inspiración para múltiples movimientos políticos y sociales de fines del siglo XIX y del XX. A partir del levantamiento popular de la Comuna de París en 1871, las ideas de Marx se convirtieron en el fundamento ideológico de una buena parte de los movimientos proletarios de todo el mundo. Y, por su parte Antonio Fierro, cierra el capítulo de la Cañada Real señalando lo siguiente: - ¿Y dónde quedan las organizaciones humanitarias? “Nuestro papel es auxiliar a los poderes públicos y, por lo tanto, cada vez que hay una petición por su parte, intentaremos dar respuesta en la medida de lo posible”, afirman desde Cruz Roja y concluyen: “Lo más urgente es que las Administraciones se comprometan con el tema de la luz. Por nuestra parte, seguimos trabajando nuestro modelo de intervención con las personas más vulnerables de toda la Cañada Real”. Ángel se lava las manos y defiende ardientemente que: - El fracaso de los regímenes comunistas y del socialismo real, que se hizo evidente en los años ochenta y a principios de los años noventa del siglo XX, puso en entredicho el credo marxista. Ahora bien, pese a las grandes transformaciones políticas operadas a fines del siglo XX, muchos de los planteamientos de Marx continúan vigentes: no son pocos los pensadores que sostienen que los análisis de Marx acerca del capital, la mercancía y la ideología son aún de gran utilidad en nuestros días. Pero, lo que es más importante, las ideas del pensador alemán a favor de una sociedad más justa e igualitaria todavía conservan vigor. Para qué veas qué complejas son las cosas: - Aquí, en la Cañada Real, es prácticamente imposible poner una penitencia por un robo cometido en su seno. El hambre imperante justifica esta medida. CAPÍTULO CUARTO Como ya hemos dicho, este libro se titula Un cura rojo, por lo que vamos a decir algo sobre el marxismo, ya que los marxistas son tildados de ‘rojos’. El término "marxismo" no apareció de modo inmediato para categorizar la obra de Carlos Marx, sino que su uso fue tardío. Inicialmente, sobre todo entre los anarquistas de la Primera Internacional, se habló de "marxistas" y "marxianos", pero incluso entre éstos las ideas de Marx eran poco conocidas y compartían su influjo con principios de procedencia blanquista, proudhonista, sindicalista, posibilista en Francia, dühringiana y lassalleana en Alemania. El eclecticismo fue la regla hasta la aparición del Anti-Düring de Engels (1878) y Marx no se impuso en la socialdemocracia alemana hasta el Programa de Erfurt (1891). Incluso cuando Kautsky, en el momento de cambio de siglo, impulsó el uso del término "marxismo", el partido alemán prefirió entenderse como "socialismo" o "socialdemocracia", y el marxismo fue mirado con recelo como "elaboración erudita de un puñado de intelectuales". Propiamente, el término "marxismo" no se consagró hasta el momento en que, dentro del socialismo, Bernstein cuestionó por primera vez la consistencia teórica de Marx. La intervención de Berstein dio origen al "austromarxismo", de inspiración ética y kantiana, y generó por oposición el marxismo "ortodoxo" de Kautsky. Puede decirse, por tanto, que el término "marxismo" surgió con ocasión de su primera "crisis", una crisis correlativa de la constitución del marxismo en una cosmovisión sistemática. El elemento central de esta cosmovisión recogió la nueva acepción marxiana de la historia, optimista y crudamente realista, para convertirla en una versión más definida de la idea de progreso y dotándola de una especie de metafísica vulgar de carácter cuasireligioso. Esta codificación de las ideas de Marx, categorizadas con el término "marxismo", se impuso con la resistencia sobre todo de Rosa Luxemburgo, que vio en ella un sucedáneo teoricista de la socialdemocracia frente a la praxis revolucionaria. Por otra parte, el impresionante esfuerzo de Lenin por dotar de una teoría política a la revolución real, que presupuso de hecho la elaboración metafísica de Kautsky y Plechanov, abrió el ámbito teórico donde se canonizó (Stalin) el término "marxismo" como "materialismo dialéctico" y "materialismo histórico", y el término "marxismo-lelinismo" en cuanto ideología política. El significado de "marxismo" puede compararse, pues, con un árbol a la vez teórico y práctico, que a partir de un tronco inicial se ha diversificado considerablemente y que ha dado lugar a constantes canonizaciones, renacimientos y desarrollos que se atrofian. No obstante esta diversidad genética, puede decirse que "marxismo" es un término polisémico cuyo significado puede resumirse en tres acepciones principales. Por marxismo se entiende, en primer lugar, lo marxiano, es decir, el pensamiento de Marx, tomado en su conjunto o bajo algún aspecto de la evolución de su pensamiento, atendiendo principalmente a alguna de sus fases. Este pensamiento incluye un método, una serie de supuestos, un conjunto de ideas de muy diversa índole y numerosas reglas de aplicación, tanto teóricas como prácticas. En segundo lugar, cabe considerar como marxismo la obra de Marx juntamente con la obra de Engels y su intento de sistematizar y complementar las tesis de Marx, con la intención de elaborar una filosofía sobre la Naturaleza que complementara las elaboraciones marxianas sobre la sociedad y la historia. A esta pretensión de Engels suele denominársela "materialismo dialéctico" (véase en la voz materialismo). Finalmente, marxismo significa también lo que a partir de la producción de Lenin podría llamarse la "escolástica soviética" y las diversas interpretaciones que posteriormente se han hecho procedentes de diversas épocas y formadas según distintas tradiciones, temperamentos y circunstancias históricas, como las lecturas de Marx que proliferaron una vez quebrado el marxismo llamado "ortodoxo". Entre estas lecturas estarían la práctica del marxismo en el pensamiento de Mao Tse-tung, los intentos de revivificación del marxismo a base del retorno a las fuentes y las que han recibido por parte de algunos el nombre de "marxismo occidental", como el llamado "austro-marxismo" o "marxismo kantiano" de Max Adler, la lectura científico-estructural de Althusser, la existencialista de Sartre, la lectura de la Escuela de Frankfurt con Adorno, Horkheimer, Marcuse, Fromm, Habermas, y la realizada por autores como Lukacs, Bloch, Gramsci, Kosík, Kolakowski, Korsch, Lefebvre y Lucien Goldmann. Aquí vamos a ver únicamente el marxismo de Karl (Carlos) Marx, pues es el único que aquí nos interesa de verdad; siendo más exactos el marxismo de Marx y Engels. ¡Empezaremos!, pues. El término "marxismo" no apareció de modo inmediato para categorizar la obra de Carlos Marx, sino que su uso fue tardío. Inicialmente, sobre todo entre los anarquistas de la Primera Internacional, se habló de "marxistas" y "marxianos", pero incluso entre éstos las ideas de Marx eran poco conocidas y compartían su influjo con principios de procedencia blanquista, proudhonista, sindicalista, posibilista en Francia, dühringiana y lassalleana en Alemania. El eclecticismo fue la regla hasta la aparición del Anti-Düring de Engels (1878) y Marx no se impuso en la socialdemocracia alemana hasta el Programa de Erfurt (1891). Incluso cuando Kautsky, en el momento de cambio de siglo, impulsó el uso del término "marxismo", el partido alemán prefirió entenderse como "socialismo" o "socialdemocracia", y el marxismo fue mirado con recelo como "elaboración erudita de un puñado de intelectuales". Propiamente, el término "marxismo" no se consagró hasta el momento en que, dentro del socialismo, Bernstein cuestionó por primera vez la consistencia teórica de Marx. La intervención de Berstein dio origen al "austromarxismo", de inspiración ética y kantiana, y generó por oposición el marxismo "ortodoxo" de Kautsky. Puede decirse, por tanto, que el término "marxismo" surgió con ocasión de su primera "crisis", una crisis correlativa de la constitución del marxismo en una cosmovisión sistemática. El elemento central de esta cosmovisión recogió la nueva acepción marxiana de la historia, optimista y crudamente realista, para convertirla en una versión más definida de la idea de progreso y dotándola de una especie de metafísica vulgar de carácter cuasireligioso. Esta codificación de las ideas de Marx, categorizadas con el término "marxismo", se impuso con la resistencia sobre todo de Rosa Luxemburgo, que vio en ella un sucedáneo teoricista de la socialdemocracia frente a la praxis revolucionaria. Por otra parte, el impresionante esfuerzo de Lenin por dotar de una teoría política a la revolución real, que presupuso de hecho la elaboración metafísica de Kautsky y Plechanov, abrió el ámbito teórico donde se canonizó (Stalin) el término "marxismo" como "materialismo dialéctico" y "materialismo histórico", y el término "marxismo-lelinismo" en cuanto ideología política. El significado de "marxismo" puede compararse, pues, con un árbol a la vez teórico y práctico, que a partir de un tronco inicial se ha diversificado considerablemente y que ha dado lugar a constantes canonizaciones, renacimientos y desarrollos que se atrofian. No obstante esta diversidad genética, puede decirse que "marxismo" es un término polisémico cuyo significado puede resumirse en tres acepciones principales. Por marxismo se entiende, en primer lugar, lo marxiano, es decir, el pensamiento de Marx, tomado en su conjunto o bajo algún aspecto de la evolución de su pensamiento, atendiendo principalmente a alguna de sus fases. Este pensamiento incluye un método, una serie de supuestos, un conjunto de ideas de muy diversa índole y numerosas reglas de aplicación, tanto teóricas como prácticas. En segundo lugar, cabe considerar como marxismo la obra de Marx juntamente con la obra de Engels y su intento de sistematizar y complementar las tesis de Marx, con la intención de elaborar una filosofía sobre la Naturaleza que complementara las elaboraciones marxianas sobre la sociedad y la historia. A esta pretensión de Engels suele denominársela "materialismo dialéctico". Finalmente, marxismo significa también lo que a partir de la producción de Lenin podría llamarse la "escolástica soviética" y las diversas interpretaciones que posteriormente se han hecho procedentes de diversas épocas y formadas según distintas tradiciones, temperamentos y circunstancias históricas, como las lecturas de Marx que proliferaron una vez quebrado el marxismo llamado "ortodoxo". Entre estas lecturas estarían la práctica del marxismo en el pensamiento de Mao Tse-tung, los intentos de revivificación del marxismo a base del retorno a las fuentes y las que han recibido por parte de algunos el nombre de "marxismo occidental", como el llamado "austro-marxismo" o "marxismo kantiano" de Max Adler, la lectura científico-estructural de Althusser, la existencialista de Sartre, la lectura de la Escuela de Frankfurt con Adorno, Horkheimer, Marcuse, Fromm, Habermas, y la realizada por autores como Lukacs, Bloch, Gramsci, Kosík, Kolakowski, Korsch, Lefebvre y Lucien Goldmann. Es frecuente entender por marxismo un grupo considerable de las ideas marxianas vistas anteriormente más las aportaciones de Engels, tanto en la obras en las que éste colaboró con Marx, como en sus obras propias. Algunos autores estiman que Engels completó la obra de Marx y otros que se desvió de ella. En este sentido se suele mencionar el materialismo dialéctico que Engels propugnó, junto al materialismo histórico, al cual se limitaría Marx. Para Marx, la dialéctica sería un método para interpretar la sociedad y la historia y, en cambio, para Engels se trataría, ante todo, de un método para interpretar la naturaleza. Lo cierto es que ya sea por obra de propio Engels, ya por la de algunos intérpretes, se ha tomado a veces como marxismo un cuerpo doctrinal más o menos unificado, fundado a la vez en Marx y Engels y tenido como la filosofía del marxismo. Las obras principales de Engels (1820-1895) fueron el Anti-Dühring (1878), Feuerbach y el fin de la filosofía alemana (1888) y la Dialéctica de la naturaleza, publicada después de su muerte (1925). En ellas, especialmente en el Anti-Dühring, la principal preocupación de Engels fue la de encajar el marxismo en las concepciones de la ciencia positivista de su tiempo para dar lugar a una filosofía o concepción del mundo de carácter materialista y dialéctico (Diamat o materialismo dialéctico). Objeto del Diamat son las leyes más generales de la evolución de la naturaleza, de la sociedad y del conocimiento. El Diamat se distingue de las ciencias en que éstas investigan un sector perfectamente determinado para obtener las leyes propias de ese sector, pero su construcción solamente puede llevarse a cabo en un ceñido diálogo con las ciencias. El Diamat generaliza los resultados de las ciencias, convirtiéndose así en una filosofía, que, además, juega frente a las ciencias un papel indicador, como metodología general. La publicación del Anti-Dühring proporcionó el impulso decisivo para que se formara una filosofía marxista y señaló también la dirección que más tarde seguiría la ortodoxia de Marx. Empeñada en hacer frente a la competencia en el campo ideológico del positivista Dühring, la crítica de Engels al sistema de su adversario dio lugar a una síntesis enciclopédica de su propia concepción de los problemas filosóficos, científicos e históricos. La polémica contra Dühring, unida a la crítica materialista de la suma total del saber de la época, se convirtió en una exposición coherente de los métodos dialécticos defendidos por Marx y por Engels y de la concepción del mundo en una serie bastante completa de sectores. Los tres ámbitos principales de la obra de Marx (filosofía, economía política y socialismo) fueron presentados por primera vez en resumen al proletariado socialista, con lo que el pensamiento hasta entonces recibido, circunscrito principalmente al ámbito de la economía política, apareció, en general, sólo como parte de un sistema filosófico completo. En el Anti-Duhring, por tanto, fue realizada una síntesis decisiva entre naturaleza e historia mediante la interpretación dialéctica de ambas, utilizando la amplia perspectiva de las ciencias naturales para probar, aplicando una dialéctica universal, la veracidad del materialismo histórico. En este sentido, la dialéctica fue para Engels la ley más universal de la evolución de la naturaleza, de la historia y del pensamiento y, por eso, la más eficaz e importante. La transformación dialéctica de la acción revolucionaria del proletariado, decisiva en un tiempo para Marx, cedió el lugar a la transformación de la cantidad en cualidad. Como materialismo, el Diamat tiene su elemento central en la categoría de materia. Desde su punto de vista, la base de la filosofía es el problema de las relaciones entre materia y conciencia, y la respuesta que da al problema es que la materia es la única realidad, y la conciencia, un producto de la materia. Frente a otros materialismos de la historia, como el materialismo mecanicista, el materialismo dialéctico tiene su originalidad en el carácter dialéctico que le especifica. La materia es esencialmente movimiento. La dialéctica consiste entonces en la exposición de las leyes generales de ese movimiento. En relación con estas leyes, se concibe lo real como una totalidad de fenómenos ligados los unos a los otros, que se despliegan en formas de ser cada vez más perfectas en virtud de su propia contradicción interna. Este progreso se consuma en saltos cualitativos. Como la forma más perfecta de entre todas las que han sido producidas por el movimiento de la materia, la conciencia tiene la capacidad de reflejar la realidad de un modo cada vez más exacto y profundo. El marxismo de Marx y Engels fue, por tanto, el materialismo histórico complementado por un materialismo dialéctico, una filosofía que sostuvo como tesis central que la realidad tiene primacía sobre la conciencia. La conciencia refleja la realidad (epistemología realista) contra toda forma de idealismo y de fenomenismo, y como la realidad de que se trata es la materia, el marxismo propugna un materialismo dialéctico, no mecanicista. El método dialéctico hegeliano se aplica, por tanto, a toda la Naturaleza. La dialéctica de Naturaleza se rige de un modo especial por tres leyes: la ley de la transformación de la cantidad en cualidad, la ley de la unidad e interdependencia de los opuestos, y la ley de la negación de la negación. Las leyes dialécticas siguen un esquema que se atribuyó impropiamente a Hegel: tesis-antítesis-síntesis, es decir, de la tesis como afirmación, la antítesis como negación y la síntesis como negación de la negación, siendo ésta un movimiento de "absorción" o "superación". La Naturaleza se concibe como una realidad material infinita en el espacio y en el tiempo de la que surgen los organismos, también materiales, y de los organismos surgen los procesos psíquicos, arraigados en la materia y últimamente materiales. La Naturaleza como realidad material se explica con categorías entendidas de modo dialéctico como la necesidad y la interacción, que permiten coordinar la necesidad con la voluntad. Desde el punto de vista del materialismo dialéctico, el materialismo histórico aparecería como la simple aplicación de aquel al estudio de las sociedades. El materialismo histórico explica la vida espiritual de las sociedades (toda la superestructura de las instituciones jurídicas y políticas y también las ideas filosóficas y religiosas) a partir de su vida material (la actividad socialmente organizada por la que el hombre, valiéndose de instrumentos, obtiene de la naturaleza lo que necesita para desarrollar y mantener su vida). El materialismo histórico ve en la historia un proceso objetivo, sometido a leyes que no dependen del hombre en cuanto sujeto. La explicación de la revolución del proletariado y del nacimiento de una sociedad socialista resulta de la ley de la correspondencia necesaria entre las relaciones de producción y la modalidad de las fuerzas de producción. Desde el punto de vista del materialismo de Engels, el materialismo histórico cambia de fisonomía. La formación de las relaciones de producción y, por lo mismo, de las estructuras sociales y de las supraestructuras ideológicas, que para Marx eran el producto de la actividad humana autocondicionante, se convierten para Engels en productos naturales, determinados por una dialéctica materialista. La inserción del hombre en tales relaciones y su capacidad de transformarlas activamente viene a ser una alteración de la praxis histórica, es decir, una reacción de la conciencia humana frente a las condiciones materiales, inversa a la acción de éstas sobre aquélla. Los filósofos marxistas desarrollaron posteriormente estos puntos de vista de la filosofía de Engels. En este desarrollo, el planteamiento de Engels fue decisivo en la escuela soviético-marxista a la hora de sistematizar una "filosofía marxista". En ella se perfilaron tres tendencias principales de sistematización, fundadas en los principios de sus fundadores. En primer lugar, la filosofía marxista pretendió fundar de nuevo la filosofía, en cuanto concepción completa del mundo, en una base materialista-dialéctica. Por este camino intenta llegar a una orientación específica de las disciplinas tradicionales, como teoría del conocimiento, lógica, ontología, filosofía de la naturaleza, filosofía de la historia y filosofía social (antropología, historia de la filosofía), ética, estética, filosofía de la religión (ateísmo). Todas ellas deben estar sujetas a las ciencias empíricas, y tendrían por objeto universalizar y sintetizar sus resultados. Pero las dificultades y las deficiencias de semejante intento de transformar el concepto científico del mundo en una concepción filosófica condujeron a una orientación distinta de la de las ciencias particulares: la labor de los filósofos debería ser no tanto asumir sus resultados y universalizarlos filosóficamente cuanto colaborar en la sistematización de su metodología general, es decir, hacer filosofía en cuanto metateoría. Finalmente, lo insatisfactorio de estos dos planteamientos, es decir, del enciclopedismo filosófico y de la utilización cientificista de la filosofía, contribuyó más que otra cosa a que los marxistas comprendieran que también la filosofía tiene una relación directa con la praxis de la vida social de los hombres y de que ella vierte en conceptos lo que conmueve a su tiempo. La filosofía marxista se presentaría entonces como filosofía de la transformación práctica del mundo, o, más exactamente, como reflexión sobre las posibilidades concretas, las condiciones, los caminos y los obstáculos de la emancipación humana en cada nivel histórico. CAPÍTULO QUINTO Según Marx, la religión en este mundo de explotación es una expresión de angustia y al mismo tiempo es también una protesta contra la angustia real. En otras palabras, la religión continúa sobreviviendo debido a las opresivas condiciones sociales. Cuando se destruya esta condición de opresión y explotación, la religión se volverá innecesaria. Al mismo tiempo, Marx vio la religión como una forma de protesta de las clases trabajadoras contra sus malas condiciones económicas y su alienación. Así, la religión siempre es una concepción de ideas políticas que tienden a reafirmar la estructura económica existente. Esto revela el porqué de la referencia a un opiáceo: la religión no se considera una forma de degradación intelectual ni tampoco una mera ilusión generada por las clases dominantes (interpretación no marxista que suprimía la idea que este tenía de la ideología, esto es, la ilusión de universalidad dentro de cada clase), sino que la religión es, por el contrario, el anestésico necesario de la sociedad entera frente a la alienación social y de las clases oprimidas frente a sus condiciones materiales de existencia. Desde el marxismo, la religión es vista como una realidad social e histórica y es una de las tantas formas ideológicas en cuanto, producción de ideas, conciencia, representaciones, y en este caso específico, de producción espiritual de los pueblos. Todas estas producciones obedecen a la producción que surge de lo material y las consecuentes relaciones sociales. En este sentido, como religión, el catolicismo, dependiendo las circunstancias históricas, asume un rol fundamental en la sociedad. En la interpretación marxista-leninista, todas las religiones e iglesias modernas son consideradas como “órganos de reacción burguesa” utilizados para “la explotación y estupefacción de la clase trabajadora”. Varios gobiernos marxistas-leninistas en el siglo XX, como la Unión Soviética después de Lenin y la República Popular de China bajo Mao Zedong, implementaron reglas que introdujeron el ateísmo estatal. Algunos eruditos marxistas han clasificado los puntos de vista de Marx como adherentes al posteísmo, una posición filosófica que considera la adoración de deidades como una etapa en algún momento obsoleta, pero temporalmente necesaria, en el desarrollo espiritual histórico de la humanidad. Las opiniones religiosas de Karl Marx han sido objeto de muchas interpretaciones. Marx realiza la crítica religiosa de la economía a través de la doctrina del fetichismo. Escribió en cuanto a la alienación religiosa en la Crítica de la filosofía del derecho de Hegel: Pero el hombre no es algo abstracto, un ser alejado del mundo. Quien dice: "el hombre", dice el mundo del hombre: Estado, Sociedad. Este Estado, esta Sociedad produce la religión, una conciencia subvertida del mundo, porque ella es un mundo subvertido. [...] Es la realización fantástica del ser humano, porque el ser humano no tiene una verdadera realidad. La guerra contra la religión es, entonces, directamente, la lucha contra aquel mundo, cuyo aroma moral es la religión. La miseria religiosa es, por una parte la expresión de la miseria real y, por la otra, la protesta contra la miseria real. La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo sin corazón, así como es el espíritu de una situación carente de espíritu. Es el opio del pueblo. Siguiendo a Ludwig Feuerbach, Marx sostiene que «el fundamento de la crítica irreligiosa es: el ser humano hace la religión; la religión no hace al hombre». Por su parte, Friedrich Engels dijo lo siguiente de la religión: Estas diversas ideas falsas acerca de la naturaleza, el carácter del hombre mismo, los espíritus, las fuerzas mágicas, etc., se basan siempre en factores económicos de aspecto negativo; el incipiente desarrollo económico del período prehistórico tiene, por complemento, y también en parte por condición, e incluso por causa, las falsas ideas acerca de la naturaleza. Con la excepción de su tesis doctoral Diferencia entre la filosofía de la naturaleza de Demócrito y la de Epicuro, en donde habla de los argumentos tradicionales para la existencia de Dios, los cuales "o bien no son más que tautologías carentes de sentido... o son argumentos de la existencia de la autoconciencia esencial del hombre";la crítica de la religión en Marx es, más que una defensa del ateísmo materialista, una crítica de la sociedad, la cual usa la religión para reafirmar la estructura económica existente. En la metáfora del opio, la religión es, en lugar de un estupefaciente o alucinógeno, un analgésico o anestésico necesario de las clases oprimidas frente a sus condiciones materiales de existencia a la clase dominante. Feuerbach no ve, por tanto, que el "sentimiento religioso" es también un producto social y que el individuo abstracto que él analiza pertenece, en realidad, a una determinada forma de sociedad. Marx apoyó los movimientos cartistas ingleses contra la iglesia: «la lucha contra el clericalismo asume en Inglaterra el mismo carácter que toda otra lucha seria: de una lucha de clases emprendida por los pobres contra los ricos, el pueblo contra la aristocracia, el "bajo pueblo" contra sus "superiores"». [L]a Iglesia conspira con el capital monopólico y con leyes penales religiosas contra las clases bajas, para arreglar las conciencias de las clases privilegiadas a la hora de su descanso [...] El clásico santo de la cristiandad mortificó su cuerpo para salvar las almas de las masas; el educado santo moderno mortifica los cuerpos de las masas para la salvación de su propia alma. Para Engels la moral es una ideología para mantener a raya al pueblo, siendo la religión el recurso más importante. La moral siempre fue "una moral de clase; o bien justificaba el dominio y los intereses de la clase dominante, o bien, en cuanto que la clase oprimida se hizo lo suficientemente fuerte, representó la irritación de los oprimidos contra aquel dominio y los intereses de dichos oprimidos, orientados al futuro”.[ Friedrich Engels tuvo especial interés por el origen del fenómeno religioso y su papel histórico. En sus análisis antropológicos, Engels describe la forma ideológica de la religión como el "reflejo fantástico, en las cabezas de los hombres, de los poderes externos que dominan su existencia cotidiana" y su origen es la impotencia del hombre hacia la naturaleza.] El bajo nivel de dominio de la naturaleza y la dependencia de eventos naturales desconocidos conducen a prácticas religioso-mágicas para compensar el subdesarrollo económico, técnico y científico: "Estas diversas ideas falsas acerca de la naturaleza, el carácter del hombre mismo, los espíritus, las fuerzas mágicas, etc., se basan siempre en factores económicos de aspecto negativo; el incipiente desarrollo económico del período prehistórico tiene, por complemento, y también en parte por condición, e incluso por causa, las falsas ideas acerca de la naturaleza".] Estas fuerzas naturales luego se personifican en las religiones paganas y finalmente "todos los atributos naturales y sociales de los muchos dioses se transfieren a un único Dios omnipotente, el cual no es a su vez sino el reflejo del hombre abstracto".[] Engels describe como "curioso" el origen de la concepción de la santidad en "pueblos primitivos". "Lo que es originalmente sagrado es lo que hemos tomado del reino animal, lo bestial; las "leyes humanas" son tan abominables en relación con esto como lo son en el Evangelio a la ley divina." Al igual que Max Weber, para Marx y Engels en una sociedad en la que predomina la producción de mercancías, el cristianismo, particularmente el protestantismo, es la religión adecuada". La reforma protestante fue cimiento del capitalismo, en especia el dogma calvinista de la predestinación, que es "la expresión religiosa del hecho de que en el mundo comercial, en el mundo de la competencia, el éxito o la bancarrota no depende de la actividad o de la aptitud del individuo, sino de circunstancias independientes de él". Sin embargo, me temo mucho que ni la estupidez religiosa del burgués británico ni la conversión post festum del burgués continental, consigan poner un dique a la creciente marea proletaria. La tradición es una gran fuerza de freno; es la vis inertiae de la historia. Pero es una fuerza meramente pasiva; por eso tiene necesariamente que sucumbir. De aquí que tampoco la religión pueda servir a la larga de muralla protectora de la sociedad capitalista. Si nuestras ideas jurídicas, filosóficas y religiosas no son más que los brotes más próximos o más remotos de las condiciones económicas imperantes en una sociedad dada, a la larga estas ideas no pueden mantenerse cuando han cambiado completamente aquellas condiciones. Una de dos: o creemos en una revelación sobrenatural, o tenemos que reconocer que no hay dogma religioso capaz de apuntalar una sociedad que se derrumba. El método sociológico de Engels sobre las religión le permitió comprender las instituciones religiosas "no como un todo homogéneo [...] sino como un campo de fuerzas atravesado por conflictos sociales". Como el joven Marx, Engels reconoce la dualidad paradójica de la religión como "opio del pueblo" al sacralizar el orden establecido y también como papel revolucionario.] Por ejemplo, en Contribución a la historia del cristianismo primitivo comparó la similitud entre el cristianismo primitivo y el movimiento obrero contemporáneo.] Para Engels, "el socialismo cristiano era una contradicción en términos" pero "el socialismo como ciencia estaba completamente fuera de las creencias especulativas. Que un hombre fuera cristiano o ateo no tenía nada que ver con su socialismo". Algunos estudios recientes han sugerido que el "opio del pueblo" es en sí mismo una metáfora dialéctica, una "protesta" y una "expresión" de sufrimiento. Marx no se opuso a la vida "espiritual" y pensó que era necesaria. En el "Salario del trabajo" de los Manuscritos económicos y filosóficos de 1844, Marx escribió: "Para desarrollarse en una mayor libertad espiritual, un pueblo debe romper la esclavitud de sus necesidades corporales, debe dejar de ser esclavo del cuerpo. Deben, sobre todo, disponer de tiempo para la actividad creativa espiritual y el disfrute espiritual".] Según Howard Zinn, "[esto] nos ayuda a comprender el atractivo masivo de los charlatanes religiosos de la pantalla de televisión, así como el trabajo de la Teología de la Liberación para unir la conmoción de la religión a la energía de los movimientos revolucionarios en países miserablemente pobres". El comunismo empieza en seguida con el ateísmo (Owen), el ateísmo inicialmente está aún muy lejos de ser comunismo, porque aquel ateísmo es aún más bien una abstracción... La filantropía del ateísmo es, por esto, en primer lugar, solamente una filantropía filosófica abstracta, la del comunismo es inmediatamente real y directamente tendida hacia la acción. [...] El ateísmo, en cuanto negación de esta carencia de esencialidad, carece ya totalmente de sentido, pues el ateísmo es una negación de Dios y afirma, mediante esta negación, la existencia del hombre; pero el socialismo, en cuanto socialismo, no necesita ya de tal mediación; él comienza con la conciencia sensible, teórica y práctica, del hombre y la naturaleza como esencia. Es autoconciencia positiva del hombre, no mediada ya por la superación de la Religión, del mismo modo que la vida real es la realidad positiva del hombre, no mediada ya por la superación de la propiedad privada, el comunismo. El comunismo es la posición como negación de la negación, y por eso el momento real necesario, en la evolución histórica inmediata, de la emancipación y recuperación humana. Así, dado que la religión y la sociedad se relacionaron esencialmente tomando la crítica de la religión un papel central en Marx, "la crítica de la religión es el requisito previo de toda crítica". Engels escribe en el Anti-Dühring que la religión no puede abolirse debido ya que, a nivel teórico, "no es más que el reflejo fantástico, en las cabezas de los hombres, de los poderes externos que dominan su existencia cotidiana"; y a nivel práctica, sólo resultaría en la prolongación de su vida al proporcionarle mártires. También criticó el antisemitismo como reaccionario, "característica de una civilización atrasada". Mientras que la revolución francesa declaró la diosa razón como ser supremo, Marx expresó que «la crítica de la religión desemboca en la doctrina de que el ser humano es el ser supremo para el ser humano», es decir, que el ser humano mismo es "el criterio" de la crítica filosófica, al que llama su imperativo categórico de subvenir a todas las relacionas en las cuales el hombre es un ser envilecido, humillado, abandonado, despreciado".] Denys Turner argumenta que los puntos de vista de Marx son adherentes al posteísmo, una posición filosófica que considera la adoración de deidades como una etapa en algún momento obsoleta, pero temporalmente necesaria, en el desarrollo espiritual histórico de la humanidad.[ Marx escribió en Sobre la cuestión judía que no bastaba con la secularización del Estado para alcanzar una sociedad libre, como creía Bruno Bauer, sino "aboliendo la religión". Además, el Dios en la sociedad burguesa es el dinero, "el celoso Dios de Israel".[] Así la religión es "una parte de la general contradicción secular entre el estado político y la sociedad burguesa".[] Esta posición la mantuvo en la Crítica del Programa de Gotha donde criticó que "la libertad de conciencia" burguesa se limita a la "libertad de conciencia religiosa", mientras que el socialismo aspira a "liberar la conciencia de todo fantasma religioso".[ Superar la quimera religiosa requiere no sólo la crítica teórica sino también material. "El reflejo religioso del mundo real únicamente podrá desvanecerse cuando las circunstancias de la vida práctica, cotidiana, representen para los hombres, día a día, relaciones diáfanamente racionales, entre ellos y con la naturaleza".] Engels afirma que en la sociedad comunista la religión no es abolida, sino que muere naturalmente debido a que se ha sometido las fuerzas sociales a la dominación de la sociedad. En una entrevista del Chicago Tribune en 1879, Marx declaró “que las medidas violentas contra la religión son una tontería" pero "a medida que crece el socialismo, la religión desaparecerá" mediante "el desarrollo social, en el que la educación debe jugar un papel. [C]uando el hombre pues, no se limite a proponer, sino que también disponga, entonces desaparecerá el último poder ajeno que aún hoy se refleja en la religión, y con él desaparecerá también el reflejo religioso mismo, por la sencilla razón de que no habrá nada ya que reflejar. En El Manifiesto Comunista, Karl Marx y Friedrich Engels escribieron: "Nada es más fácil que darle al ascetismo cristiano un tinte socialista. ¿No ha declarado el cristianismo contra la propiedad privada, contra el matrimonio, contra el Estado? ¿No ha predicado en su lugar la caridad y la pobreza, el celibato y la mortificación de la carne, la vida monástica y la Madre Iglesia? El socialismo cristiano no es más que el agua bendita con la que el sacerdote consagra el ardor del corazón del aristócrata". En Del socialismo utópico al socialismo científico, Engels trazó una cierta analogía entre el tipo de comunalismo utópico de algunas de las primeras comunidades cristianas y el movimiento comunista moderno, el movimiento científico comunista que representa al proletariado en esta era y su transformación histórica mundial de la sociedad. Engels notó tanto ciertas similitudes como ciertos contrastes. Hay quienes ven que la Iglesia cristiana primitiva, como la que se describe en los Hechos de los Apóstoles, fue una forma temprana de comunismo y socialismo religioso. La opinión es que el comunismo fue solo cristianismo en la práctica y Jesús como el primer comunista. Este vínculo se destacó en uno de los primeros escritos de Marx que decía que "como Cristo es el intermediario a quien el hombre descarga toda su divinidad, todos sus lazos religiosos, así el Estado es el mediador al que transfiere toda su impiedad, todo su libertad humana". Además, Thomas Müntzer dirigió un gran movimiento comunista anabautista durante la Guerra de los Campesinos Alemanes que Friedrich Engels analizó en Las guerras campesinas en Alemania. El espíritu marxista que apunta a la unidad refleja la enseñanza universalista cristiana de que la humanidad es una y que solo hay un dios que no discrimina entre las personas.[] Tristram Hunt atribuye una convicción religiosa a Engels. El comunismo cristiano puede verse como una forma radical de socialismo cristiano. Es una teoría teológica y política basada en el punto de vista de que las enseñanzas de Jesucristo obligan a los cristianos a apoyar el comunismo como el sistema social ideal. Aunque no existe un acuerdo universal sobre la fecha exacta en que se fundó el comunismo cristiano, muchos comunistas cristianos afirman que la evidencia de la Biblia sugiere que los primeros cristianos, incluidos los Apóstoles, crearon su propia pequeña sociedad comunista en los años posteriores a la muerte y resurrección de Jesús. Los defensores del comunismo cristiano argumentan que fue enseñado por Jesús y practicado por los mismos Apóstoles. El comunismo contemporáneo, incluido el comunismo cristiano contemporáneo, debe mucho al pensamiento marxista, en particular a la economía marxista. Si bien no todos los comunistas están completamente de acuerdo con el marxismo, los comunistas comparten la crítica marxista del capitalismo. El marxismo incluye un conjunto complejo de puntos de vista que cubren varios campos diferentes del conocimiento humano y uno puede distinguir fácilmente entre la filosofía marxista, la sociología marxista y la economía marxista. La sociología marxista y la economía marxista no tienen conexión con cuestiones religiosas y no hacen afirmaciones sobre tales cosas. Por otro lado, la filosofía marxista es famosa por su atea, aunque algunos eruditos marxistas, tanto cristianos como no cristianos, han insistido en que la filosofía marxista y la filosofía de Marx y Engels son significativamente diferentes entre sí y que esta diferencia necesita ser reconocida. En particular, José Porfirio Miranda encontró que Marx y Engels se oponían consistentemente al materialismo determinista y simpatizaban ampliamente con el cristianismo y con el texto de la Biblia, aunque no creían en una deidad sobrenatural. En Cristianos y marxistas el sacerdote Jesús Aguirre recoge un debate del diálogo entre el cristianismo y marxismo por parte de varios teólogos (entre ellos Aguirre y Giulio Girardi) y marxistas (entre ellos Louis Althuser y Manuel Sacristán). Para Aguirre el diálogo es posible mediante la “desmitización” del Nuevo Testamento del protestante Rudolf Bultmann y la “teología de la revolución” del sacerdote católico Camilo Torres. Para Sacristán, el diálogo es posible si "se excluya a Dios", "se le remita a la praxis", y "se empiece por la ética". Para Girardi, fundador de la Teología de la liberación, fundamenta el diálogo entre cristianos y marxistas "en el carácter de humanismo que ambas poseen, teniendo las dos como “mandamiento central” el amor". Respecto al ateísmo marxista Girardi analizó en Marxismo e Cristianesimo que: “Es un ateísmo que significa rechazo del egoísmo y del individualismo y que se inspira positivamente en un ideal comunitario. Quizás ahora veamos más claramente cómo la negación de Dios no tiene el mismo "significado" para el marxista que para el creyente; ya que, tal vez de hecho, significa muchas cosas que para el creyente están implícitas precisamente en su declaración"[ Para Girardi, el rechazo de un marxismo dogmático, sin dejar de ser fiel a Marx, permitiría una colaboración, "no sólo es posible sino muy deseable", del marxismo y el cristianismo. En Distensions cristiano-marxistes Josep Dalmau también intentó mostrar que "el ateísmo no le es esencial" en un intento para "persuadir a los cristianos de que pueden ser marxistas sin dejar de ser cristianos", lamentándose sobre "la omisión de una aprobación explícita de algunos planteamientos sociales del marxismo" en el Concilio Vaticano II. CAPÍTULO SEXTO La relación entre Karl Marx y San Pablo, aunque no directa, se puede analizar desde la perspectiva de la crítica marxista al cristianismo y la influencia de las ideas religiosas en la sociedad. Marx veía la religión, incluida la cristiana, como una forma de alienación que justificaba el orden social existente, mientras que San Pablo, figura clave en el desarrollo del cristianismo, tenía una visión completamente diferente. A continuación se detallan algunos puntos clave: 1. La Crítica Marxista a la Religión Según Marx, la religión desvía la atención de las condiciones materiales de explotación y sufrimiento, prometiendo recompensas en el más allá en lugar de fomentar la lucha por la justicia social en este mundo. En su análisis, Marx ve en el cristianismo una forma de fetichismo, donde objetos creados por el hombre (como las figuras religiosas) se convierten en entes sagrados que oprimen a las personas, justificando estructuras opresivas. 2. San Pablo y el Cristianismo San Pablo fue un influyente apóstol cristiano que contribuyó a la expansión y organización del cristianismo primitivo. Su doctrina se centra en la gracia divina y la salvación a través de la fe en Jesucristo, enfatizando la importancia de la vida espiritual sobre la materia. San Pablo no abordó directamente las cuestiones sociales y económicas como lo haría Marx, sino que se enfocó en la relación individual con Dios y en la comunidad cristiana. 3. Puntos de Encuentro y Divergencia A pesar de sus diferentes enfoques, ambos autores, Marx y San Pablo, se preocuparon por la condición humana y la búsqueda de una existencia plena, aunque desde perspectivas opuestas. Marx, desde una perspectiva materialista, buscaba la liberación a través de la revolución social y la construcción de una sociedad sin clases. San Pablo, desde una perspectiva religiosa, buscaba la liberación a través de la fe y la conversión espiritual. Un posible punto de encuentro, aunque no compartido por Marx, sería la preocupación por los pobres y excluidos, aunque San Pablo lo haría desde una óptica religiosa y Marx desde una perspectiva materialista. 4. La influencia de la religión en el marxismo Algunos estudiosos han analizado la influencia de las ideas religiosas, incluidas las paulinas, en el desarrollo del marxismo, especialmente en lo que respecta a la idea de un futuro utópico y la lucha contra la injusticia. El marxismo como ideología secular a menudo se ha comparado con una religión secular, con sus propios dogmas, profetas (Marx y Engels) y promesa de salvación en la tierra. En resumen, la relación entre Karl Marx y San Pablo es de contraste. Marx criticó la religión como alienación, mientras que San Pablo se enfocó en la salvación individual a través de la fe. Ambos, sin embargo, buscaron un cambio profundo en la sociedad, aunque con enfoques y metas muy diferentes. Si nos situamos en 1897 tenemos lo siguiente: «La Revista de Ambos Mundos ha publicado un artículo que titula La Alemania religiosa, el protestantismo y el movimiento social, en el cual se estudian e historian los principales sucesos de la reacción religiosa protestante, que desde el 1870 hasta la fecha vienen desarrollándose en aquella nación. Muchos han sido los que han tomado parte en este movimiento; pero los principales iniciadores son: Rodolfo Todt con su obra La Sociedad radical alemana y la sociedad cristiana, Adolfo Wagner, profesor y rector de la Universidad de Berlín, Adolfo Sctoeker, pastor protestante que vino a formar una especie de partido integrista del protestantismo, aunque hoy ha decaído mucho especialmente en su parte religiosa, y Federico Naumann, pastor también de Francfort-sur-l'Main, que es hoy el manso perseverante y popular inspirador, continuador y director del movimiento evangélico social. La obra de Todt se atreve a hacer lo que nadie había hecho anteriormente: poner en frente no del fantástico socialismo del cuarenta y ocho, sino del de Marx, que es el que tiene hoy más adeptos, la acción social que se desprende del Evangelio, de los escritos de San Pablo: y, según parece, está Todt en ésto generalmente acertado, quedando el marxismo con sus argumentos tan mal parado, que no le queda otro recurso que echarse en brazos de la doctrina salvadora de Jesús, y esto es lo que los marxistas, que siguieron el movimiento social evangélico, hicieron, aunque tomando, es cierto, groseramente a Jesús, por una especie de Bebel de otras épocas. Es de todas maneras este libro lo que ha contribuido más en este primer período del movimiento a su propagación y a la constitución y solidificación de su credo religioso social. […] Pero volviendo a la obra de Todt y a la época de 1870, vemos que éste, con su audaz e imparcial exposición del marxismo, iluminó, a semejanza de lo que hizo Ketteler con los católicos, el horizonte del protestatismo y de la sociedad de Alemania, porque, a pesar de la fuerte oposición que encontró, llegó a convencerles de que el cristianismo podía proporcionar los elementos de una doctrina social. Expuesto el programa, la acción fue inaugurada por el mismo Todt, naciendo de aquí «La Asociación central para la reforma social bajo la base religioso monárquica», agrupándose a su alrededor Meyer, Wagner y Stoecker. De estos tres el que más se distinguió fue el último, aunque hoy está en desgracia. Es el tipo del teócrata y del teólogo en acción. Su divisa fue, In Christo moremur, vivimus et sumus, la frase conocida de San Pablo. Para él las ideas sociales no eran un apéndice ni un pasaporte del cristianismo, sino el cristianismo mismo.» Simplemente, queremos que se vean las concomitancias que existen entre la religión y el marxismo. No pretendemos sentar un pensamiento, sino más bien, desmontar ambos pensamientos, para ver así los puntos comunes. CAPÍTULO SEPTIMO Por nuestra parte, como narrador de esta obra apuntaré que: El problema es que la obra de Marx ha sido entendida de modo diverso según se haya visto en ella una concepción del mundo, una filosofía, una antropología filosófica, una ciencia, una sociología, un modo de explicar y cambiar la historia, una serie de normas para la acción política que deben variarse de acuerdo con las circunstancias históricas, una ideología, etc. Esta diversidad de visiones hacen difícil justificar la opción unilateral por una de las alternativas indicadas. No sólo entre marxistas y no-marxistas, sino entre los mismos marxistas, se discute bajo cuál de estos significados puede ser considerado más propiamente el marxismo. Todos los marxistas se basan, evidentemente, en las teorías de Marx, pero el hecho de que se vean obligados a reivindicar en cada caso la comprensión correcta y la interpretación adecuada de las doctrinas del Marx original demuestra el escaso compromiso dogmático de éste. De ahí que haya que distinguir entre el marxismo en sus diferentes expresiones y variantes (marxismo) y la doctrina misma de Marx (marxiana), aunque el significado de "marxismo" no pueda menos de estar relacionado con la producción teórica y la acción práctico-política de Karl El asunto se complica más todavía cuando se tiene en cuenta que, a lo largo de su vida, se fueron dando cambios en los propios intereses intelectuales de Marx, cambios que plantean la cuestión de la continuidad y discontinuidad de su propio pensamiento. Para algunos intérpretes, entre los que sobresale Louis Althusser, Marx trabajó dentro de cauces considerados como filosóficos en los comienzos de su producción intelectual, pero sus intereses específicamente filosóficos irían luego disminuyendo, o atenuándose, en beneficio de sus intereses sociológicos, políticos y económicos, que culminarían en el Marx maduro con la construcción de una ciencia. La oposición entre un Marx maduro y un Marx joven ha dividido a los intérpretes; unos destacan la importancia del Marx humanista frente al Marx economista y sociólogo, y otros lo contrario. Algunos, en cambio, han subrayado la continuidad del pensamiento de Marx, que parece haberse demostrado con el eslabón perdido de los Grundrisse de 1857-1858. No obstante, aun admitidas las diferencias entre los dos Marx, se constata la actitud constante de Marx en su firme convicción socialista y comunista. En la medida en que Marx trató de dar una explicación de los cambios sociales, su pensamiento sería de carácter sociológico; la cuestión es entonces saber si la sociología de Marx equivale o no a una ciencia social objetiva. Quienes admiten este carácter subrayan el aspecto científico del marxismo; sin embargo, quienes lo niegan (como Georg Lukács) destacan el carácter fundamentalmente "partidista" del marxismo, interpretándolo no como una sociología científica, sino como la filosofía social de la clase trabajadora y, por tanto, como su ideología propia, desenmascaradora de todas las demás ideologías. Ahora apunta Ángel Rodríguez al referirse al marxismo como filosofía lo siguiente: - En sentido filosófico el marxismo puede entenderse como una crítica de la filosofía idealista (Hegel) y del materialismo mecanicista (Feuerbach). La crítica de Marx a la filosofía, que se realiza de modo especial en La ideología alemana, aunque lo esencial ya lo había escrito Marx en la Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel, tuvo como principal interlocutor a Hegel, ya que Hegel significaba la expresión más madura y modélica de lo que la filosofía era como "interpretación" de la realidad, conteniendo al mismo tiempo los gérmenes para una transformación de la filosofía, y porque en Hegel tenía lugar la consumación teórica e ideológica del mundo cristiano-burgués. El derrumbamiento del sistema hegeliano vendría a significar el derrumbamiento de la concepción cristiano-burguesa del mundo. Entendiendo por filosofía lo que la "conciencia filosófica anterior" entendió por filosofía, el marxismo lleva a cabo una dura crítica de la "filosofía como filosofía", proclamando su desaparición tras su superación. "La filosofía como filosofía" es conceptuada como una ideología cuya necesidad ha sido histórica, pero que de eliminarse su fundamento real, "la miseria social", ya no será necesaria. A pesar de todo, el marxismo puede ser considerado en Marx como una filosofía en sentido tradicional, en cuanto que su crítica contenía los gérmenes de una ontología y de una concepción del mundo que se proponía llevar a cabo una clarificación racional de la conciencia, encerraba una cultura y dilucidaba el lugar que debe ocupar el hombre en el mundo. No obstante, Antonio Fierro echa fuera alguna maldición al hablar del marxismo como ciencia: - En sentido económico-sociológico, el marxismo pretende ser una teoría de la realidad social, más en concreto de la sociedad burguesa capitalista, así como una crítica y alternativa a la economía política inglesa (Adam Smith, David Ricardo), una "macrosociología" y una ciencia de la historia. La atención prestada a la explicación de la génesis, la descripción de la estructura y la crítica de la sociedad capitalista, y la predicción del derrumbamiento de esta sociedad, víctima de sus crisis internas y de la fuerza revolucionaria del proletariado, parecen hacer de Marx fundamentalmente un economista y un sociólogo. - La aportación fundamental de Marx a la economía política se encuentra en su obra El capital. Marx demostró el carácter histórico de los modos de producción y de las leyes que rigen su funcionamiento, rompiendo con la concepción ahistórica de los economistas clásicos y de sus leyes económicas La complejidad de la doctrina económica de Marx puede resumirse en seis rasgos primordiales: 1º) La idea de que los productos lanzados al mercado tienen un precio. 2º) La idea de que para obtener esos productos se usa el trabajo de los asalariados, trabajo al que se da asimismo precio, convirtiéndose en mercancía. 3º) La idea de que lo producido por el asalariado tiene un valor superior al salario recibido por el trabajador, y ello aun descontando los costos de producción, distribución, etc. Este plus en cuestión es la plusvalía, que es arrebatada al trabajador por el capitalista. 4º) La idea de que tanto el progreso técnico como las necesidades de competencia obligan a los capitalistas a formar grandes monopolios, destruyendo este modo las empresas pequeñas y la clase social (pequeña burguesía) poseedora de estas empresas. 5º) La idea de que hay crisis inevitables en el mercado capitalista (crisis de superproducción, por ejemplo) y que estas crisis producen conflictos (incluyendo guerras) en el curso de los cuales el capitalismo se autodestruye. 6º) La idea de que la cantidad de proletarios y desposeídos aumenta a medida que la cantidad de capitalistas y opresores disminuye. Una interpretación cientificista de Marx –según la particular interpretación nuestra- ha visto en su doctrina una teoría puramente científica (económica, histórica y sociológica). Convencidos de que Marx, en el curso de su labor investigadora, evolucionó desde la filosofía hasta la ciencia, los defensores de esta interpretación sólo conceden a la obra de juventud de Marx un interés puramente histórico y concentran toda su atención en sus realizaciones de madurez, sobre todo en El capital. Esta interpretación del marxismo fue hecha ya desde finales del siglo XIX por los teóricos principales del llamado "marxismo ortodoxo" (Karl Kautsky, Gueorgui Plejanov, Rudolf Hilferding) al presentar un marxismo "en indicativo", como una ciencia objetiva no interesada en ningún juicio de valor. Dentro del movimiento comunista, esta interpretación "cientificista" del marxismo hizo sentir su influencia en la versión que le dio la escuela mecanicista, por lo menos hasta 1929. Pero fue Louis Althusser quien, especialmente en su obra La revolución teórica de Marx, se acercó a la visión "cientificista", aunque no se identificara con ella. Althusser estableció una oposición entre la obra de juventud de Marx y su obra de madurez: entre ambas existiría una "ruptura epistemológica", concepto que Althusser tomó de Gaston Bachelard, entendido como el paso de una problemática precientífica, mezclada todavía con ideología, a una problemática auténticamente científica. El paso de la ideología a la ciencia no significaría, sin embargo, una negación de la filosofía. Cuando en 1845 Marx rompió con el discurso ideológico de su juventud, había fundado ya, dice Althusser, una ciencia nueva: el materialismo histórico; al mismo tiempo, sin embargo, fundó una filosofía: el materialismo dialéctico; y esto en un solo movimiento. El objeto del materialismo histórico era la sociedad; el objeto del materialismo dialéctico era el conocimiento científico. El capital, que fue la obra más significativa de Marx, tiene a la vez un significado científico y un significado filosófico. Por un lado, fundamenta la ciencia de la economía, es decir, la ciencia de un determinado sector de la sociedad, y por otro, presenta una nueva concepción del conocimiento. Es aquí donde radicaría, según Althusser, el más genuino sentido de la filosofía de Marx, que se encontraría en el polo opuesto del humanismo y del historicismo, que dominaban su obra de juventud. Althusser, al sostener la existencia de una ruptura epistemológica entre el primer Marx filósofo y el segundo Marx científico, ha destacado el carácter estructuralista de este pensamiento como explicación de las estructuras fundamentales de la sociedad humana. El descubrimiento de estas estructuras haría posible comprender las estructuras superficiales y más visibles no sólo en una determinada fase de la historia, sino en toda la historia humana. No obstante, hay que reconocer, con Ferrater Mora, que aunque pueda haber diferencias entre los "dos Marx", los intereses del Marx maduro de la Crítica de la economía política y de El capital no parecen ajenos a los del joven Marx, especialmente el de Manuscritos económicos y filosóficos de 1844, cuando menos en la medida en que en éste se desarrolla también un esfuerzo por comprender la alienación real que caracteriza el trabajo desde el momento en que cesa de funcionar el comunismo primitivo. Además, la estrecha relación entre teoría y práctica y la decidida negación de un abismo entre hechos y valores constituyen supuestos que parecen constantes en todas las fases del pensamiento de Marx. Ahora, hablando ya del marxismo como praxis revolucionaria, toma la palabra el inquietante Ángel Rodríguez, quien termina este discurso diciendo: - En sentido político, el marxismo significa una crítica a la acción política del socialismo utópico francés (Fourier, Proudhon, Saint-Simon, etc.) y una praxis revolucionaria (socialismo científico) encaminada a la transformación de la realidad y de la estructura económica y social. En realidad, éste es el gran objetivo que persigue toda la formulación teórica del marxismo desde los primeros hasta los últimos escritos: "los filósofos se han limitado a interpretar variamente el mundo; pero lo que importa es transformarlo", escribió Marx. La teoría marxista, por tanto, logra su suprema concreción allí donde se proyecta en una acción histórica. La praxis revolucionaria, concebida desde un principio como un doloroso proceso de aprendizaje, debía estar abierta a una revisión permanente y a una concreción renovada. - El marxismo, como la teoría de una praxis que se articula a partir de la problemática acarreada por la consolidación de la sociedad burguesa y de la revolución industrial, aparece como un intento, sobre todo práctico, por resolver esa problemática de un modo reflexivo y teórico en una determinada dirección. El interés práctico, que en el ámbito teórico actúa como conductor del conocimiento, se expresa en el problema de cómo es posible liberar la creciente productividad del trabajo industrial de las cadenas y de los efectos destructivos que de suyo tiene en la forma de organización capitalista. El movimiento práctico, mediante el cual se realiza este interés, está concebido en el marxismo como un proceso de autodefensa y autoliberación de aquellos que sufren los efectos negativos de la sociedad burguesa, es decir, como emancipación de las clases trabajadoras respecto a las clases poseedoras. Las clases trabajadoras están resumidas bajo el nombre de "proletariado", y el sector que determina el carácter de este movimiento es la mano de obra industrial. El objetivo de este movimiento es la apropiación de los medios de producción modernos por los productores inmediatos. La expropiación de los medios de producción es un momento esencial de esta apropiación, que conduce a una sociedad sin clases en la medida en que se convierta en una apropiación universal, es decir, en la medida en que suprima las limitaciones de la división actual del trabajo y distribuya a cada individuo una cantidad de fuerza de producción. Esta orientación marcadamente práctica del marxismo es la que estaría presente en las interpretaciones de Karl Vorlander, quien sostiene la idea de que el socialismo no puede desligarse de tales exigencias. Vorlander pone de relieve la inspiración de carácter ético de toda la obra de Marx, obvia en los escritos de juventud, pero también presente en El capital. La misma tesis fue defendida por Maximilien Rubel en su obra Karl Marx. Essai de biographie intellectuelle (1957). Según esto, en la obra de Marx no habría ningún paso de un punto de vista ideológico a una posición científica, sino que, más bien, toda ella se encontraría marcada por la dualidad entre una ciencia objetiva y una ética revolucionaria. "Como método objetivo de investigación, el materialismo histórico se ocupa esencialmente del análisis de los hechos históricos, cuya conexión establece ajustándose rigurosamente a un tipo de precisión de carácter científico; como doctrina ética trata de formular los principios que tienen que dirigir la actividad de la clase proletaria para conseguir la liberación y para organizar una sociedad completamente humana". El significado más apropiado, por tanto, para designar de un modo general lo "marxiano" sería considerar la teoría y la práctica de Marx como un humanismo real, revolucionario y militante, como teoría de una praxis de la emancipación humana dentro de una civilización industrial internacional convertida en una unidad. El marxismo, en cambio, no habría sido creación del propio Marx, es decir, no representaría la suma de las opiniones de Marx, sino el complejo producto histórico de las interpretaciones de las teorías de Marx. Como filosofía universal de base materialista, comenzó donde Marx terminó, es decir, creando un sistema cerrado en sí mismo, rico en intuiciones filosóficas, económicas y sociopolíticas. CAPÍTULO OCTAVO Y, ante el desdén que toma Antonio Fierro, su amigo y compañero Ángel Rodríguez se ceñirá en exclusiva a la Cañada Real con las siguientes palabras: - La Cañada Real, se trata de un barrio en (auto)construcción frente al estigma, el abandono y la presión inmobiliaria. Un recorrido por 16 km donde viven irregularmente desde hace décadas más de 7.000 personas, más de la mitad sin luz total o parcialmente hace dos años. Población trabajadora, familias vulnerables, asociacionismo vecinal, mujeres organizadas, jóvenes universitarios y una variedad humana que cuestiona los prejuicios habituales. Por su parte, Antonio Fierro le replicará en los siguientes términos: - Casas irregulares, en muchos casos levantadas por sus propios habitantes. Casas humildes la mayoría, infraviviendas algunas, pero también otras ampliadas, bien cuidadas y mejoradas con los años, hasta edificios de varias plantas. Descampados, viviendas a medio levantar, otras derribadas, vertederos ilegales. Calles que se embarran con la lluvia, con accesos improvisados y difíciles, mal comunicadas con el resto de la ciudad. Falta de servicios básicos, sin alcantarillado ni acerado en muchas zonas, sin colegios, ambulatorios o parques, sin transporte público. Sin luz en las calles. Sin luz en muchas casas. Población trabajadora, mezcla de autóctonos e inmigrantes, con importante presencia gitana. Un fuerte movimiento vecinal. Contestándole de la siguiente forma Ángel Rodríguez: - ¿Hablamos de la Cañada Real en diciembre de 2022? Podría ser. Pero el anterior párrafo también podría referirse, palabra por palabra, a la Vallecas de los años sesenta, donde el ingenio vecinal ideaba formas de conseguir cédulas de habitabilidad para que llegase la electricidad a sus hogares y calles embarradas. Vallecas, y buena parte del extrarradio madrileño en la misma época. Pero también podríamos estar hablando de los barrios periféricos de Valencia en el paso de la dictadura a la democracia, cuando los vecinos se manifestaban con velas y cantaban “Que vinga, que vinga la llum, i que al senyor alcalde li donen pel cul!”, y acababan recibiendo palos de los grises. En realidad el primer párrafo podría describir cualquier barrio obrero y de aluvión en la España de los sesenta y setenta, pues todos compartían similares problemas de vivienda precaria, carencia de servicios, desatención de las administraciones. Y a menudo falta de luz. Turnándose regularmente en la contestación mediática, ahora le toca chanda a Ángel Rodríguez: - Pero no, no estamos en la España suburbial del tardofranquismo o la Transición. Estamos en diciembre de 2022, en el Madrid de la “libertad”, en la España del gobierno progresista, en la Unión Europea. Estamos a pocos kilómetros del centro de la capital, en la Cañada Real, el mayor barrio no reconocido como barrio de toda España, tal vez de Europa. Más de 7.000 habitantes. Un barrio que quiere serlo frente a administraciones que no están dispuestas a permitirlo. Un barrio con conciencia de tal, incluso cierto orgullo, pero que carga con demasiados estigmas, prejuicios, desinformación, intereses ajenos. Su amigo Antonio Fierro verá el problema de la siguiente forma: - “Somos un barrio en construcción”. Es la expresión más repetida por sus habitantes más movilizados, frente a quienes hablan de “asentamiento ilegal”, que es una fórmula para convocar a la excavadora. El Defensor del Pueblo usó recientemente una expresión más técnica: “viviendas en situación urbanística de fuera de ordenación”. En cambio, hablar de “barrio en construcción” es toda una proclama en tan pocas palabras: “barrio”, frente a quienes insisten en verlos como un arrabal miserable y problemático. “En construcción”, como una forma de convertir su irregularidad en potencial de futuro. No somos aún un barrio, pero lo seremos si nos dejan. Toma la palabra Ángel Rodríguez: - En efecto, muchos de los barrios que hoy son parte indiscutible de nuestras ciudades fueron un día barrios “en construcción”. Cuarenta, cincuenta años atrás. Algunos incluso han cambiado sociológicamente, irreconocibles ya, de clase media, hasta gentrificados. En origen fueron lo que hoy encuentra cualquiera que recorra la Cañada Real: urbanismo improvisado, casas de autoconstrucción, sin permisos ni reconocimiento municipal, observados con recelo y a veces miedo por los vecinos colindantes, maltratados por las administraciones y criminalizados por los medios, con muchas necesidades, polo de atracción para población desfavorecida. Lo pensaba mientras recorría los dieciséis kilómetros de la Cañada: tiene algo de viaje en el tiempo. Una oportunidad de revivir aquellos años. Cuéntame otra vez. Una reconstrucción vivísima de los barrios donde nacieron y crecieron nuestras madres y padres. Hoy con móviles, paneles solares y redes sociales, sí; pero también, como antaño, con zonas mal asfaltadas, olor a leña quemada -y a basura incinerada en algunos tramos-, pequeños comercios casi clandestinos, chatarrerías, huertos. Y droga, claro: en un pequeño tramo de la Cañada, pero suficiente para que se active la fácil sinécdoque: el todo por una de sus partes, la Cañada entera marcada (y rechazada) por lo que sucede en poco más de un kilómetro de sus dieciséis. “El mayor supermercado de droga del sur de Europa” es la expresión más habitual en prensa, una frase hecha, repetida por cualquiera, yo mismo hasta ayer. Por último, sin cortarse un pelo, Antonio Fierro le replicará: - Nos acompaña Javier Rubio, abogado del Centro de Asesoría y Estudios Sociales (CAES), que lleva años trabajando en la defensa de este vecindario. Pocos conocen como él la Cañada, su realidad diversa y compleja, sus redes y tramas internas, sus líderes vecinales y su larga historia de reivindicación. También conoce qué hay detrás del corte de luz y del continuo hostigamiento a los vecinos. Nos lo señala a la altura del sector 2: los nuevos desarrollos urbanísticos de Madrid, cuyas avenidas, anchas y novísimas, terminan en la misma Cañada con una valla que cierra el paso. A la espalda de las casas vemos los flamantes edificios y urbanizaciones del Cañaveral, un PAU del madrileño distrito de Vicálvaro. Al otro lado de este sector se espera que pronto se urbanice otro PAU, Los Cerros. Más al sur aparecen los movimientos de tierras y grúas de otros dos desarrollos: los Ahijones y los Berrocales, y en el último tramo de la Cañada, ya en Vallecas, presiona el PAU de Valdecarros, presentado como “la mayor operación urbanística de España”. Pero ¡es verdad! La Cañada Real se divide en seis sectores, por lo que, como en el Rastro, el viandante puede encontrarse de todo a lo largo de sus 16 kilómetros. Del Sector 1, Ángel Rodríguez apunta lo siguiente: - Discurre por el término municipal de Coslada, empezando con la calle Santiago de Vicálvaro (paralela a la Avenida de Vicálvaro), y terminando en la M-45. Se encuentra al este del municipio de Coslada, pese a lo cual inicialmente pertenecía al término municipal de Madrid, ya que, aunque la ciudad de Madrid propiamente se encuentra al oeste de Coslada, tiene una pequeña porción de su término municipal situada al sureste de Coslada entre los municipios de Coslada, San Fernando de Henares y la M-45. Tras las quejas de los vecinos de esta zona, a los cuales el ayuntamiento de Madrid no podía prestar servicios por su incomunicación con el resto de la ciudad, y la necesidad del ayuntamiento de Madrid de anexionarse unos terrenos cercanos a la M-40 para construir el nuevo barrio de la Centralidad del Este, los ayuntamientos de Madrid y Coslada acordaron el intercambio de estos terrenos, de modo que Coslada cedía todo el espacio al este de la M-40 hasta el Puerto Seco a Madrid, y Madrid cedía a Coslada el territorio que abarca este tramo de la Cañada Real y una porción de similar extensión a la cedida a Madrid. Sobre estos terrenos anexionados por Coslada se encuentra además de la Cañada Real, el nuevo Hospital del Henares y el futuro Barrio del Jarama. Las características de las viviendas en esta zona son similares a las de muchas zonas de Madrid: viviendas de 1 o 2 plantas de altura máxima, de ladrillo y calles estrechas. Actualmente el ayuntamiento de Coslada ha iniciado los trámites para acondicionar y legalizar esta zona ya que se considera que está consolidada su pertenencia al municipio. Del Sector 2, Vanessa Valenzuela nos cuenta que: - Discurre íntegramente por el término municipal de Madrid entre la autopista M-45 y la M-203 (carretera de Mejorada). Este tramo está constituido principalmente por casas e incluso mansiones de gran tamaño que coexisten con otras casas más pequeñas y algunos talleres y naves industriales. En esta zona también se encuentra un hotel colindante con la M-45. La Cañada Real separa los futuros barrios madrileños de El Cañaveral y Los Cerros, en cuyos planes parciales aparece como zona verde no urbanizable. Al igual que el sector 1, está habitada fundamentalmente por familias españolas que construyeron aquí viviendas de manera ilegal. La misma Vanessa Valenzuela nos revela que el Sector 3: - Comprende el tramo entre la M-203 (carretera de Mejorada) y la M-823 (carretera de Cristo Rivas). Buena parte de su recorrido constituye la línea divisoria entre los municipios de Madrid y Rivas-Vaciamadrid, con una porción que se adentra en el término municipal de Rivas-Vaciamadrid. Está formado en su mayoría por casas de pobre calidad, alguna vivienda de lujo y chabolas con familias españolas, extranjeras y de etnia gitana en su mayoría. Es colindante a los futuros desarrollos de Los Ahijones en Madrid y Cristo de Rivas en Rivas-Vaciamadrid. Interviene otra vez Ángel Rodríguez, quien nos asegura que el Sector 4: - Está situado entre la M-823 (carretera de Cristo Rivas) y la línea 9 del Metro (Puerta de Arganda-Rivas Urbanizaciones). Los números pares de este sector pertenecen al término municipal de Madrid y los impares al término municipal de Rivas. Está formado por una mezcla de chabolas y viviendas humildes habitadas en su mayoría por españoles y marroquíes. El mismo Ángel nos dice por último que el Sector 5: - Discurre desde la línea 9 del Metro (Puerta de Arganda-Rivas Urbanizaciones) hasta la A-3, colindante con la urbanización de Covibar (Rivas). Este sector, poblado inicial y escasamente por españoles, ha sufrido un "boom" de crecimiento en los últimos ocho años gracias a la inmigración marroquí. Las viviendas son todas de construcción, de mayor o menor calidad, y hay una clara división entre las parcelas de los vecinos originales y los más recientes, habiendo sido estas últimas objeto de segregación y construcción masificada. Y, por último, en otro momento, concretamente al principio del Capítulo Segundo, ya hemos hecho mención al Sector 6. Ahora, se despiden calurosamente Ángel Rodríguez y Antonio Fierro, después de todas las pistas que nos han ofrecido entre el uno y el otro. CAPÍTULO NOVENO Como solución, en junio de 2009, los gobiernos regional de la Comunidad de Madrid y central de España acordaron la desafección de este tramo de la Cañada Real por considerarlo no apto para el tránsito de ganado. De esa forma actualmente se considera un terreno urbanizado ilegalmente más y no una cañada protegida. Una vez hecho esto la Comunidad de Madrid ha cedido la potestad sobre la administración de estos terrenos a los ayuntamientos afectados. Actualmente los 3 municipios implicados han acordado la realización de un censo para contabilizar con exactitud el número de habitantes en la zona y las características de cada vivienda para decidir la solución a tomar. Los municipios han manifestado sus intenciones al respecto: COSLADA Ha manifestado su intención de legalizar todo el tramo incluido en su municipio y dotarlo de los servicios propios que disponen el resto de barrios del municipio. Debido a la construcción del barrio del Jarama y su conexión con el resto del municipio, algunas viviendas deberán ser derribadas para construir viales transversales. Actualmente el tramo cuenta con alumbrado público y calles pavimentadas. MADRID Se encuentra en debate la solución a aplicar a la zona. Aunque la voluntad inicial del ayuntamiento es derribar las viviendas para mantener la zona como espacio verde, se ha planteado la posibilidad de legalizar determinadas viviendas que cumplan unas condiciones y requisitos siempre y cuando puedan ser integradas dentro del espacio urbano, no generen problemas de delincuencia o insalubridad o no entorpezcan los desarrollos urbanísticos previstos. Especialmente el tramo comprendido entre El Cañaveral y Los Cerros está planificado como zona verde en los planes parciales de urbanización de dichos barrios y existen planes de construir varios viales que conecten ambos barrios a través de la Cañada. Sobre la zona colindante al barrio ripense de Covibar y a la zona situada en Valdemingómez no existe por el momento ningún plan previsto. RIVAS-VACIAMADRID Ha manifestado de forma tajante la voluntad de derribar todas las viviendas y convertir la Cañada en zona verde, contemplando realojos para las personas necesitadas y sin derecho a realojo para persona sin problemas socioeconómicos. PACTO INSTITUCIONAL DE 2017 En marzo de 2017 los grupos de la Asamblea de Madrid y los Ayuntamientos de las localidades afectadas (Rivas-Vaciamadrid, Coslada y Madrid) alcanzaron un acuerdo para acabar con la situación de la Cañada. Y, a partir de aquí, Yo, el narrador, tomaré el hilo conductor de esta conversación. Hablamos de la mayor reserva de suelo de la capital. Decenas de miles de viviendas de nueva construcción, cuyos vecinos de clase media no querrán ver la Cañada desde sus balcones. Imagino una bonita maqueta de los nuevos desarrollos, en el despacho de alguna inmobiliaria: avenidas, parques, edificios de cartón, farolas, arbolitos y coches en miniatura; y en el espacio lineal que ocupa hoy la Cañada deben de haber previsto una vía verde, jardines, familias en bicicleta. Cualquier cosa menos esta sucesión de viviendas irregulares. Ese es el único “barrio en construcción” que Madrid permite hoy: un PAU, con sus hectáreas recalificadas y urbanizadas, sus constructoras levantando bloques, sus bancos abriendo oficinas antes de que llegue el primer vecino. Se detiene un coche junto a nosotros. La conductora ha reconocido a Javier, popular en la Cañada por su trabajo en el vecindario: comenzó hace más de diez años defendiendo a los amenazados por derribos, logrando una paralización general gracias al Tribunal de Estrasburgo; y cuando hace dos años empezó el apagón, presentó en nombre de los vecinos una denuncia contra la eléctrica Naturgy y el comisionado madrileño para la Cañada. Al volante nos saluda Vanessa Valenzuela, de la asociación de vecinos de los sectores 2 y 3. Nos cuenta que los apagones no solo afectan a las zonas 5 (parcial) y 6 (total desde hace más de dos años). También en las casas de su tramo hay problemas: “Tenemos cortes muchos días desde que hace más frío, se va la luz durante horas, pese a que en esta zona sí hay vecinos con contrato”. Nos cuenta que también aquí han descubierto que Naturgy instaló reconectores, lo que provoca los apagones. Javier nos explica cómo un peritaje independiente demostró la existencia de esos limitadores de potencia en cada cabecera de sector, probando la intencionalidad en el corte de luz. Pero los tiempos judiciales son desesperadamente lentos, los vecinos encuentran todo tipo de obstáculos, “y el juez no ha movido un papel en meses”, por lo que unas 4.000 personas siguen sin suministro o con interrupciones frecuentes un invierno más. Y la coacción ha ido a peor: cientos de camiones (repito: cientos de camiones) entran a diario desde hace meses en el último sector y vierten sin control tierra y todo tipo de escombros, a veces junto a las casas o cortando accesos, creando diques que las lluvias inundan y desbordan. Javier nos cuenta que también han denunciado a la Asociación de Excavadores y Transportistas de la Construcción (Amaexco), por coacción inmobiliaria y posible delito ambiental. Atentos a la jugada: el “barrio en construcción” que pretenden los vecinos está viendo cómo le arrojan los materiales probablemente extraídos de los únicos barrios que hoy pueden construirse en Madrid, los PAU. Cansancio, y también desconfianza: como me dice una vecina reticente, en conversación telefónica antes de mi visita, demasiadas veces “los periodistas vienen aquí buscando la imagen del niño con los mocos colgando en una chabola”. Sensacionalismo mediático, mezcla de paternalismo y exotismo, aliñados con una buena dosis de aporofobia. Y claro, si uno viene buscando esa imagen de miseria, la acaba encontrando, solo hay que poner el foco en la zona adecuada y cerrarlo para que no se vea nada más. Como el que viene buscando coches de lujo, el tópico del narcotraficante, alguno acabará encontrando, pues en la Cañada caben muchas Cañadas. Como en cualquier barrio. Aunque debo decir que el único coche de alta gama que vi en mi visita fue un vehículo de Uber, aparcado por la noche a la puerta de una casa. Otra señal de normalidad, imagino. Por supuesto yo vengo con mis propios prejuicios, no les voy a engañar. No soy inmune a tantos años de crónica negra y amarillista sobre la Cañada. El repetido “supermercado de la droga” es el elefante de Lakoff: ¡no pienses en un elefante! ¡No pienses en el supermercado de la droga! Claro que lo piensas, no te lo quitas de la cabeza en toda la visita aunque lo que más veas sea precisamente esa “normalidad”. Lo difícil es no verla en la mayor parte de la Cañada: gente trabajadora, vecinos, casas que no desentonarían en cualquier pueblo, en un barrio obrero. Y tus prejuicios se ven una y otra vez sacudidos por lo que ves y oyes: estudiantes universitarios, por ejemplo. ¿Estudiantes universitarios en la Cañada? Incluso en las zonas más humildes. Trabajadores de todo tipo de sectores “normales” (ahora las comillas son pinzas para coger la dichosa palabrita), allí donde uno esperaba, no sé, chatarreros, cartoneros, braceros de cualquier actividad precaria. “En la Cañada hay todo tipo de profesiones”, me asegura Susana Camacho, que trabajó diez años aquí con la Fundación Secretariado Gitano y hoy me facilita valiosa información y contactos, desde su cercanía y conocimiento de vecinos y entidades. Hasta en el sector 6, el más desfavorecido y estigmatizado, con mayoría de población gitana española y rumana, y población marroquí; también allí sorprende el catálogo de oficios que me enumera Susana: “Desde periodistas hasta arquitectos, informáticos, barrenderos, chatarreros, peluquería, albañilería, costura, ayuda a domicilio, dependientas, atención al público, teleoperadores, abogados, trabajadoras sociales, enfermeras… Una lista de profesiones muy potentes que no he visto en ningún reportaje.” Susana insiste en la variedad y riqueza social de la población: “en la Cañada conviven diecisiete nacionalidades, y dos religiones con distintas ramas: la cristiana con católicos, ortodoxos y evangélicos, y la musulmana. Hay un gran potencial social que nunca se deja ver del todo porque lo aplasta lo negativo, estigmatizado y prejuicioso. Normal que tanta gente esté cansada, quemada, desconfiada. Hay que seguir trabajando para dar esa visión real”. CAPíTULO DÉCIMO Como hemos dicho, en la Cañada Real es muy importante la etnia gitana, por lo que vamos a dedicarle este capítulo. Así, pues, en principio la etimología de la palabra española gitano, que tiene los paralelos portugués cigano, francés gitan, e inglés gypsy, se relaciona con egipciano o egiptano, y se justifica por la creencia, extendida en Occidente desde la Edad Media hasta la Moderna, de que los gitanos eran un pueblo nómada procedente de Egipto. Durante siglos, se conoció a algunas comarcas de Grecia y del Asia Menor turca como "Pequeño Egipto Menor", y ello pudo dar origen a tal confusión, ya que está demostrado que el pueblo gitano no tiene mayor relación con Egipto que la que puede tener con cualquier otro de los países donde se ha asentado. En Italia (zingaro), en el mundo germánico (Zigeuner), y en toda la Europa oriental, se emplean sin embargo voces de la familia cíngaro. Según algunas teorías, esta voz derivaría del nombre de una secta de magos originarios de Asia Menor y documentada en torno al año 1000, y tiene los paralelos atsinganos en griego y tchinghiané en turco. Sería adoptada como término genérico para designar a la etnia originaria de la India que llegó a la Europa oriental y después a la occidental durante la Edad Media. La relación entre las voces gitano y cíngaro, de etimologías teóricamente independientes, es una cuestión en todo caso confusa, ya que no es difícil apreciar interferencias y cruces entre ellas (como puede haber sucedido en el port. cigano). Tradicionalmente, los gitanos se denominan a sí mismos rom (es decir, hombres o esposos), pueblo rom o romaní. La voz gitano, y posiblemente también la voz cíngaro, no pertenecen a su registro lingüístico específico, y han sido impuestas por grupos foráneos. Se les llama luri en Beluchistán, luli en Irak, karaki y zangi en Irak, kauli en Afganistán, cinghanes o tchinganes en Turquía y Siria, y katsiveloï tsiganos y atsincanoï en Grecia. El uso de la voz húngaro como sinónimo ocasional de gitano no está demasiado arraigado en nuestro país y no tiene, desde luego, ninguna justificación étnica, histórica ni sociológica, ya que el pueblo gitano y el húngaro pertenecen a troncos étnicos y culturales absolutamente distintos e independientes. Posiblemente se explica por la emigración e importación en el siglo XIX a Occidente de personas y de modas musicales gitanas procedentes de Hungría que alcanzaron gran popularidad y aceptación y propiciaron la confusión. Aún menos uso ha tenido en España la voz bohemio (es decir, procedente de la región de Bohemia, en la Europa centrooriental), que se convirtió en equivalente de nómada en vez de gitano, al contrario de lo que sucedió en Francia, donde bohèmien se convirtió en uno de los nombres genéricos más empleados para designar a las personas gitanas. En francés, además de esta voz, se emplean las de tsigane y tzigane. La voz francesa gitan se suele emplear más bien en relación con los gitanos del sur de Francia, España y Norte de África, aunque a veces puede designar también al conjunto de los gitanos. En los países de cultura cristiana, han existido abundantes leyendas fantásticas (y a menudo de carácter marcadamente racista) que vinculan al pueblo gitano con la descendencia maldita de Caín, con la crucifixión de Cristo, cuyos clavos fundiría un gitano maldito, o con oscuros y pintorescos orígenes egipcios, judíos, indios, etc. Según otra de esas leyendas, el nomadismo de los gitanos se explicaría como un castigo por negar cobijo a Cristo y a su Sagrada Familia durante la huida a Egipto. Al margen de estos relatos puramente ficticios, los orígenes del pueblo gitano siguen siendo en buena parte desconocidos. Las ciencias lingüísticas e historiográficas modernas han podido precisar con bastante aproximación que la lengua y muchos de los rasgos morfológicos y socioculturales del pueblo gitano están relacionados con algunas lenguas neoindias y con determinadas poblaciones del norte de la India. Pero se desconoce prácticamente todo sobre su estructura social y su cultura en los tiempos en que se escindieron del tronco neoindio y comenzaron su emigración hacia Occidente. Aunque no se conoce documentación histórica de aquella época, se ha aventurado que los gitanos abandonaron su región de origen, por razones desconocidas, en torno al siglo X. Según datos aportados por el poeta persa Firdusy, su salida hacia Persia para ejercer trabajos de artistas y campesinos pudo producirse bastante antes, en el siglo V. Pero lo cierto es que no se tienen noticias de ellos hasta que en el año 1100 un fraile georgiano señaló la llegada al monte Athos de un grupo de atsincani, que fueron inmediatamente tachados de "brujos y magos". Hay documentación de que en 1322 un grupo similar desembarcó en Creta, y en 1346 en Corfú. En 1348 se les documenta en Serbia, en 1378 en Croacia, en 1399 en Bohemia, en 1416 en varias ciudades de Alemania, en 1419 en Provenza, en 1420 en Bruselas, en 1421 en Arras, en 1422 en Bolonia y en 1427 en París. Sobre su llegada a esta última ciudad hay testimonios muy pintorescos que describen la prohibición que se les hizo de entrar en el recinto de la ciudad y la multitudinaria curiosidad que despertaron entre un numeroso público que acudió a contemplarlos a su campamento instalado en La Chapelle-Saint Denis. En España debieron entrar atravesando los Pirineos antes de que su presencia fuera por primera vez documentada en 1425. También es probable que antes se hubiera producido algún otro movimiento migratorio desde África a través del Estrecho de Gibraltar, como culminación de otro gran éxodo que habría conducido a los gitanos por Palestina, Egipto y el norte de África. Posteriormente, los gitanos continuaron su expansión por el resto de Europa, incluida Escandinavia, y por toda América. Algunos cálculos estiman en varios cientos de miles los gitanos que viven actualmente en los Estados Unidos. Los primeros llegaron allí como deportados de Inglaterra en 1695. También en tiempos de Napoleón, entre 1801 y 1803, muchos fueron deportados desde Francia a la Louisiana norteamericana, y muchos más llegaron a finales del siglo XIX y comienzos del XX. Los gitanos han llegado también a establecerse en países tan alejados como Sudáfrica, Japón y Australia. Su presencia en el norte de África es resultado posiblemente de la superposición de estratos migratorios antiguos y modernos. Muchos de sus movimientos migratorios han sido en realidad éxodos y huidas de situaciones de marginación y persecución que históricamente les han afectado. Desde que llegaron a Occidente hay constancia de persecuciones y de disposiciones antigitanas. En Suiza y en España, las primeras leyes represivas datan del siglo XV. En los siglos siguientes, todos los países europeos siguieron este ejemplo. En 1539 fueron expulsados de París, y en 1563 se intentó su expulsión de Inglaterra. En 1761, la emperatriz María Teresa de Austria decretó su sedentarización forzosa. En algunos territorios del antiguo Imperio otomano fueron esclavizados, aunque cuando se convertían al islamismo su posición social mejoraba sustancialmente. En la Alemania nazi, los gitanos fueron uno de los grupos étnicos víctimas de la política de exterminio racista promovida por Hitler. Se calcula que entre 400.000 y 500.000 gitanos de toda Europa fueron asesinados en los campos de concentración nazis de Europa central. Todavía en la Francia del siglo XX ha habido leyes vigentes (entre 1912 y 1969) que obligaban a los gitanos nómadas y carentes de nacionalidad francesa a portar un carnet de identidad especial con la constancia expresa de la medida de su cráneo, perímetro torácico, dedos, etc. En España ha habido vigentes leyes y reglamentos discriminatorios hasta la Constitución de 1978. En los países del bloque socialista se siguió durante décadas una política también represiva y de sedentarización forzosa. Durante el mandato del presidente soviético Nikita Kruschev entre 1953 y 1964 tal normativa se hizo particularmente rigurosa. Todavía en 1990 se produjeron persecuciones criminales (con asesinatos y destrucción de propiedades) contra ellos en Rumanía y en Hungría. En España, en 1991 se produjo la expulsión violenta y el incendio de las casas gitanas en el pueblo de Mancha Real (Jaén). Los Gitanos o calés (es decir, "negros") pertenecen a España, Portugal, sur de Francia y norte de África. Se hallan establecidos en estas áreas desde finales de la Edad Media, aunque hayan recibido el aporte de inmigraciones más recientes. Ellos mismos se clasifican en españoles (establecidos en el sur de la península) y catalanes (establecidos en el área catalana y francesa meridional). Otra posible clasificación los divide en béticos o andaluces, asentados desde hace muchas generaciones en Andalucía y, por lo general, bastante bien integrados y con oficios convencionales; catalanes, establecidos desde hace muchas generaciones en Cataluña, cuya lengua hablan y en cuya cultura y mundo laboral están bien integrados; castellanos o extremeños, que tienen un alto grado de movilidad, desempeñan trabajos relacionados con la estacionalidad agrícola y de las fiestas y ferias, y están en proceso de asentamiento en suburbios y núcleos de infraviviendas en torno a las grandes ciudades; y los cafeletes, grupo especial de gitanos castellanos, extremeños o béticos que emigraron y se asentaron en Cataluña sin llegar a integrarse; tienen un nivel de formación bajo, hablan castellano con mezcla de catalán y viven en los suburbios de las ciudades. En tiempos muy recientes se ha producido además una notable migración a España de gitanos portugueses, que vive en condiciones de marginación muy acentuadas y no se ha mezclado, por lo general, con otros grupos de gitanos españoles. El nomadismo de los gitanos ha impedido tradicionalmente establecer censos de población. Ellos mismos han sido históricamente reacios a ello, por la experiencia de la utilización discriminatoria e incluso criminal de tales censos o registros. Por eso es difícil calcular su población actual. Las propias asociaciones gitanas señalan que hay en el mundo entre 5 y 10 millones de gitanos, mientras que en España se suele dar la cifra de 400.000. Aunque las creencias de los pueblos gitanos de cada lugar del mundo difieren sustancialmente, porque muchos de ellos han sufrido evoluciones particulares, y porque han asimilado en proporción variable numerosos elementos credenciales de los pueblos con los que conviven en sus países de tránsito o adopción, los propios gitanos piensan que su sistema sociocultural y espiritual tiene una base común. La transmisión de estas creencias es fundamentalmente oral, porque los gitanos no han tenido nunca, según parece, una escritura propia, y han sido tradicionalmente un pueblo iletrado. En tiempos recientes, la universalización de la educación ha hecho que muchos de ellos fueran alfabetizados en las lenguas y sistemas de escritura de los países donde se hallan establecidos. Entre los gitanos ha habido leyendas sobre la remota pérdida de un sistema de escritura arcaico, acaso anterior a su dispersión nómada por todo el mundo. Los gitanos creen en un Dios monoteísta al que en romaní se denomina ó Del, ó Devel, ó Deloro. En la mitología de los gitanos kalderas se afirma que el universo, De Develeski se identificaba, antes de la aparición de ese Dios, con la existencia de una Madre Divina de esencia femenina. Esta creencia parece estar emparentada con ciertas mitologías altaicas. Según determinadas tradiciones gitanas, Dios hizo su aparición en el mundo al mismo tiempo que el diablo, ó Bengh. Ambos son igualmente poderosos y se hallan en constante rivalidad y lucha. El diablo modeló dos estatuillas de barro y Dios les insufló su aliento, creando al primer hombre y a la primera mujer, Damo y Yehwah. En esta creencia se advierte una influencia profunda del relato de la creación bíblico hebreo, aunque con la original incorporación demiúrgica del diablo. Cada una de esas dos criaturas primordiales estaba asociada a un árbol matriz, que eran un peral y un manzano. Damo evitó la tentación de comer la fruta prohibida por Dios, pero Yehwah sí comió la manzana cuando fue tentada por la serpiente. Otras tradiciones mitológicas gitanas señalan que Dios creó el sol (ó Cham) y la Luna (ó Shion) después de a los primeros hombres. Ambos astros, junto con las estrellas y los cometas, han desempeñado un papel muy importante dentro del sistema mítico gitano. La espiritualidad gitana engloba creencias claramente sincréticas con el cristianismo. Los gitanos veneran a Cristo bajo la invocación de Cretchuno, y también veneran a una Virgen negra a la que suelen denominar Sara, cuyo culto está institucionalizado y en cuyo honor se hacen peregrinaciones anuales. Según una de las tradiciones más arraigadas, Sara fue una gitana que vivió a orillas del Ródano con su tribu y acogió a las tres Marías (María Salomé, María de Santiago y María Magdalena) cuando desembarcaron en la zona. Los gitanos tienen también tienen una compleja demonología, entre cuyas figuras destaca un vampiro maligno denominado mulo. Sus prácticas mágicas acusan estratos culturales muy variados. Aunque, en realidad, nunca han tenido un sistema mágico-supersticioso más profundo ni importante que el tradicional de cualquiera de los pueblos de su entorno, su diferencialidad étnica y sociocultural hizo que sus prácticas mágico-supersticiosas llamasen poderosamente la atención, e incluso que durante siglos se asociase la figura del gitano y de la gitana (hábiles explotadores a veces de esta imagen) a las prácticas mágicas. Los gitanos tienen, como todos los pueblos de cultura tradicional, abundantes e interesantísimos ritos de fecundidad y embarazo, de iniciación y tránsito a las diversas etapas o edades de la vida, de noviazgo y matrimonio, de admisión a otras familias y clanes, y funerales. El bautismo se ha realizado tradicionalmente mediante inmersión. Se solía imponer al niño tres nombres: uno secreto, otro únicamente conocido por los demás gitanos, y otro conocido por los no gitanos y válido para sus relaciones con ellos y para efectos administrativos y de registro civil. El nombre secreto era pronunciado por la madre una única vez, en voz baja, y durante el mismo momento del nacimiento. Su objetivo era el de engañar a los demonios con el fin de que no pudieran llegar a conocer la identidad y a perjudicar al niño. El segundo nombre se impone en el momento del bautismo. En algunos lugares, como en Turquía, el bautismo se acompañaba del rito musulmán de la circuncisión. En los ritos de noviazgo y compromiso matrimonial solían desempeñar un papel fundamental las familias de los novios. En muchos lugares, la boda se acompañaba de los rituales (comunes a muchos otros pueblos) del rapto o de la compra fingida de la novia. Las relaciones prematrimoniales están vetadas por la ley gitana, y es norma que la mujer debe llegar virgen al matrimonio. No existe la prostitución entre los gitanos. Tampoco el abandono de los ascendientes mayores ni de los descendientes menores. El culto a los muertos tienen un valor fundamental dentro de su sistema ideológico. Todavía hoy, los gitanos nómadas suelen hacer largas peregrinaciones para visitar las tumbas de sus mayores en las festividades de Difuntos. A lo largo de su historia, muchos gitanos hubieron de convertirse, más o menos por la fuerza, a los credos y prácticas religiosas de los países donde se hallaban asentados; aunque en esos casos solieron mantener una espiritualidad bastante sincrética con su propia herencia credencial. Otros mantuvieron siempre la identidad espiritual de sus clanes, que también solía tener un fondo sincrético imitativo de los cultos religiosos del entorno. Desde el siglo XIX, las iglesias evangelistas protestantes han realizado una intensa y fructífera labor de proselitismo y adoctrinamiento entre los gitanos. Un ejemplo célebre de predicador evangelista fue el del británico George Borrow (1803-1881), que durante años recorrió España realizando esta labor, reflejada al final en dos libros famosísimos, The Zincali: or an account of the Gypsies of Spain (Los Zincali, o la descripción de los gitanos de España) (1841) y The Bible in Spain (La Biblia en España) (1842). Desde aquella época, las iglesias protestantes han continuado ampliando su influencia en el seno del pueblo gitano. Incluso existe una Iglesia Evangélica Gitana cuyos cultos, un tanto originales y sincréticos, y estrechamente conectados con el folclore y los ritos tradicionales gitanos, han conseguido un arraigo muy notable en el seno de este pueblo. La lengua gitana propiamente dicha es el romaní (o romanó o romanés, de rom hombre o esposo). Pertenece a la familia de derivados del sánscrito, antigua lengua culta de la India perteneciente a la rama indoaria de la familia lingüística indoeuropea. La ciencia lingüística moderna ha demostrado sin lugar a dudas, desde los lejanos estudios de Étienne Vali en el siglo XVIII, que la lengua romaní está emparentada con las lenguas del norte de la India. Tiene su propia gramática y morfología, aunque condicionadas por una variabilidad diastrática importante. Un gitano de la antigua Yugoslavia, Yusuf Shaip, elaboró y publicó una gramática romaní que ha tenido una gran difusión entre grupos de diversos países. Gramáticas y métodos de aprendizaje del romaní o de lenguas gitanas híbridas se han generalizado en las últimas décadas, impulsadas por asociaciones culturales gitanas que intentan procesos de re-culturación de sus pueblos. Aproximadamente la mitad del léxico fundamental de la lengua romaní se relaciona todavía con el de las lenguas de la cuenca indogangética y del noroeste del Deccán indio. Su sintaxis y sistema de conjugaciones y declinaciones es muy parecida a los del hindú actual. El nomadismo explica los préstamos de otras lenguas. El romaní tiene una parte sustancial de voces de raíz iraní y greco-medieval, y sus distintas variedades geográficas revelan en proporción muy variable estratos relacionados con las lenguas armenias, osetias, kurdas y ucranias, y también con las húngara, rumana, rusa, alemana, serbia, o polaca. La lengua de los gitanos de Finlandia muestra palabras de raíz sueca, pero no rusa, lo que es indicativo de que habrían alcanzado el país por el Oeste. Sin embargo, el dialecto de los gitanos del norte de Rusia contiene elementos griegos, rumanos, serbios, húngaros, alemanes o polacos, lo que revela contactos, migraciones e influencias de ida y vuelta. En general, pueden suscribirse las palabras de Martin Block cuando señaló que "el número de palabras extranjeras adoptadas por los gitanos corresponde a la duración de su estancia en los distintos países". El romaní no se habla de forma pura en ningún sitio, y se halla atomizado en numerosísimas variedades regionales. Entre ellas figuran el gitano armenio, búlgaro, serbio, checo, eslovaco, rumano, finlandés, húngaro, alemán, galés, y los dialectos gypsies ingleses. Los dialectos gitanos catalanes y andaluces no son variedades del romaní, sino del catalán y del castellano con adherencias del romaní. El habla denominada yenisch no pertenece al grupo romaní, y los yénische no están considerados gitanos, aunque su cultura haya tenido evidentes contactos con el romaní y con el yídico de los judíos centroeuropeos. En España, el habla de los gitanos recibe la denominación de caló, cuya raíz kala significa "negro". A diferencia del romaní, no es una lengua, sino un habla o dialecto de los gitanos españoles. Su base gramatical y morfológica no deriva del romaní, sino del español, aunque su léxico sí muestra una influencia importante del romaní. Carece de reglas gramaticales y morfológicas estables. No contiene ningún vocablo de raíz germánica, y sí muchos árabes o derivados del árabe que confirman su ascendencia parcial norafricana. El caló ha recibido innumerables préstamos del castellano, pero también ha dejado en él muchos derivados, como gachó ("amante"), gachí ("amante", "chica"), gili ("imbécil"), sandunga ("gracia", "encanto"), chunga ("ironía"), najarse ("irse"), cate ("bofetada"), mangante ("mendigo", "vagabundo"), camelar ("cortejar"), canguelo ("miedo"), ful ("falso"), fulero ("tramposo"), etc. En las últimas décadas, diversas asociaciones culturales gitanas españolas están tratando de normalizar una lengua romanó-kaló que respete los rasgos originales del kaló y adopte las estructuras gramaticales fundamentales del romaní universal. Se trata, en realidad, de un sistema lingüístico de nueva creación, que nunca antes ha sido hablado, y cuyas perspectivas de verdadero arraigo y generalización son más simbólicos que reales. En Portugal, el caló tiene una variedad denominada calão, muy parecida al caló español, pero con numerosísimos portuguesismos. El romaní ha dejado numerosos derivados léxicos en otras lenguas europeas. En inglés, por ejemplo, el nombre del personaje shakespeariano Calibán deriva del nombre romaní de la "negrura", kaliben. En general, el léxico romaní adoptado por las lenguas europeas se ha quedado circunscrito a los registros idiomáticos menos cultos. En muchos casos, a los relacionados con oficios manuales tradicionales, con las clases marginadas y el hampa, etc. La lengua romaní se ha aprendido y se ha transmitido durante siglos, hasta muy recientemente, de forma fundamentalmente oral, puesto que carecía de escritura. Aunque el gitanólogo J. A. Decourdemanche publicó una Grammaire du Tchigané ou Langue des Bohémiens errants (Gramática del gitano o lengua de los nómadas gitanos errantes) (1908) con un alfabeto gitano que mostraba conexiones con las runas del húngaro y del turco antiguo, los ecos llegados a la Edad Moderna de tal supuesto sistema gráfico-alfabético gitano han sido imperceptibles, y no han podido ser contrastados ni analizados filológicamente. La escritura de cada grupo gitano actual ha adoptado la de los países de su entorno. Aunque no puede hablarse de una literatura culta y escrita propiamente gitana, el creciente nivel de alfabetización, formación y concienciación sociocultural de los gitanos se está traduciendo en una cierta producción de revistas y libros escritos en romaní, que sirven como órganos de difusión de su cultura y comunicación entre sus grupos. A falta de escritura, lo que sí han tenido tradicionalmente los gitanos ha sido un complejo sistema de signos visuales, una especie de código secreto basado en lo que ellos llaman patrin o patrán, cuyo significado es el de "hoja de árbol". Se trata de un sistema de indicaciones que hacen mediante hojas y palos de árbol, signos grabados o dibujados y elementos de la naturaleza como plumas de gallo, virutas de madera, restos de comida, etc. Con ello anuncian a otros gitanos y a otros clanes su paso por un determinado lugar, el levantamiento de campamentos, la disposición positiva o negativa de los habitantes de los pueblos cercanos, el nacimiento de niños, los sucesos luctuosos, las situaciones de emergencia, etc. Este sistema ha permitido la comunicación entre clanes diferentes y se ha utilizado tanto en la vida cotidiana comunitaria como en funciones festivas, de solidaridad, etc. Las células sociales básicas de los gitanos son la familia y el clan o grupo tribal. La familia la componen todos los ascendientes y descendientes directos de un matrimonio cuya actividad productiva constituye el pilar mantenedor y organizador de este núcleo. El clan o tribu la componen un grupo de familias, por lo general no muy numerosas, que hacen vida comunitaria, viajan en grupo, establecen un cierto reparto en las actividades laborales, de seguridad, solidaridad, etc., y se organizan en torno a un patriarca y a un código jurídico particular inspirado por la llamada "ley gitana". Gitano es el hijo de gitano y de gitana. La solidaridad y el control dentro de la familia por parte del patriarca familiar han sido tradicionalmente absolutos. La endogamia matrimonial dentro del clan o tribu, o entre clanes o tribus próximos y conocidos, es habitual. Más raro es el matrimonio entre gitanos pertenecientes a clanes o tribus no próximos. El matrimonio con no gitanos ha sido muy raro hasta tiempos muy recientes, y era expresamente repudiado por las leyes gitanas. La adopción de personas no gitanas es rara. Un caso célebre es el de la adopción del cantautor Jacques Verrière, autor de la célebre canción Mon pote le Gitan (Mi amigo el gitano), dedicada a la memoria del célebre músico gitano belga Django Reinhardt (1910-1953). Verrière fue adoptado por la familia del músico, que le colgó en la oreja el aro de oro que tradicionalmente simboliza su admisión dentro de la familia. Pero se trata de casos excepcionales y de naturaleza fundamentalmente simbólica. La comisión de faltas graves o la insolidaridad familiar o tribal puede castigarse con la expulsión, que para el gitano constituye un castigo peor que la muerte, ya que el expulsado y todo lo que toca o posee se convierte en tabú y objeto de rechazo. Entre las faltas graves se considera que está la transgresión del tabú endogámico, es decir, el matrimonio con un no gitano. Este código sancionador se ha considerado a veces herencia del rígido sistema de discriminación de castas indio. No hay ninguna organización ni estructura de poder que una a los gitanos dispersos por el mundo bajo una autoridad. A pesar de que en ocasiones ha habido autoproclamaciones de "reyes gitanos", éstos fenómenos se han quedado siempre en la anécdota pintoresquista, y nunca han tenido efectos prácticos. Sobre la proclamación de algunos de estos supuestos "reyes" han influido el recuerdo de los nobles gitanos de los siglos XV y XVI, que eran simplemente los jefes de cada clan que adoptaban los títulos aristocráticos de los países de tránsito o establecimiento. Cada clan o tribu gitano se somete a la autoridad de un jefe elegido para toda la vida por su inteligencia, fuerza, capacidad de iniciativa y espíritu de justicia, y cuyo cargo no es hereditario. El jefe tiene prerrogativas para dirigir las migraciones, plantear respuestas frente a las situaciones de crisis internas y externas del grupo, imponer castigos corporales y tomar medidas de exclusión ante las infracciones de la ley gitana. Suele además presidir un consejo de ancianos donde están representados los patriarcas de las principales familias del grupo. Hasta hoy en día, sobre todo en Europa Occidental y Central, muchos de ellos se distinguen por llevar un bastón de puño de plata, que es un vestigio del cetro, y botones metálicos, aparte de otros adornos distintivos de su autoridad. En sus relaciones con los no gitanos o gachós suelen delegar en un jefe falso, para que no quede al descubierto la verdadera autoridad del grupo. En muchos clanes solía o suele haber también una jefa de tribu (phuri dai), mujer mayor muy influyente entre las demás mujeres y los niños, pero también en el consejo de ancianos y ante el jefe del clan. El sistema de justicia interior se denomina en romaní kriss, voz que designa a la vez el derecho en general y la asamblea o consejo de ancianos encargados de aplicar ese derecho. Sus integrantes abordaban los conflictos entre grupos o tribus, los raptos, peleas, rivalidades, injurias y transgresiones de la leyes gitanas. En las deliberaciones no se admite a las mujeres, y los hombres jóvenes no tienen derecho a la palabra. La ley gitana es de transmisión oral y no puede ser revelada a los no gitanos. Los Congresos Mundiales en que representantes de los gitanos de numerosos países estudian periódicamente la situación de su pueblo, no han articulado sistemas de organización y representación sociopolítica de los gitanos. Aunque ocasionalmente surgen propuestas de organización política en el seno de los propios gitanos (de España y de toda Europa), hasta ahora no han llegado a concretarse en movimientos o partidos concretos. CAPÍTULO ONCEAVO Por último, en la Cañada Real figura un número muy importante de marroquíes, por lo que nos vamos a referir a ellos antes de dar por terminado el presente libro. En general, la sociedad marroquí en España mantiene, por influencia de su círculo social, tradición e interés económico o familiar, su apoyo a Mohamed VI, que además es su líder espiritual. Los marroquíes emigran a España principalmente por razones económicas, buscando mejores oportunidades laborales y una mayor calidad de vida. La búsqueda de empleo y la mejora de las condiciones laborales son los principales factores motivadores. Además, algunos factores sociales y la búsqueda de un futuro mejor también juegan un papel importante en las decisiones migratorias. Las relaciones entre España y Marruecos o relaciones hispano-marroquíes son las relaciones entre el Reino de España y el Reino de Marruecos. Estados geográficamente próximos con una frontera fundamentalmente marítima y aérea, las ciudades autónomas españolas de Ceuta y Melilla así como en el peñón de Vélez de la Gomera llega a compartir frontera terrestre con Marruecos. La comunidad marroquí es la comunidad extranjera más numerosa de España. Según cifras de 2021 del INE, 930.221 marroquíes residen en España. Además de inmigrantes legales, hay un notable número de inmigrantes ilegales, cuyo máximo se alcanzó en 2003, con más de un 25% de empadronados sin residencia legal en España. El colectivo inmigrante en España es de difícil integración y con una problemática específica, lo que ocasiona que la inmigración marroquí se estudie de modo aislado al del resto de nacionalidades. Los motivos que retrasan su asimilación son culturales, religiosos y sociales, especialmente relacionados con los derechos civiles en general, como la libertad de expresión, y con los derechos de mujeres y homosexuales en particular.[ Aunque en Marruecos existe un sector que demanda libertad, democracia y justicia social, el colectivo inmigrante en España es de difícil integración y con una problemática específica, lo que ocasiona que la inmigración marroquí se estudie de modo aislado al del resto de nacionalidades. Se trata de un colectivo que procede de un país que, pese a los progresos realizados en las últimas décadas, presenta un desigual crecimiento económico y desequilibrios sociales, con un marco cultural diferente del europeo, sobre todo en cuanto a derechos civiles especialmente en cuanto a mujeres u homosexuales se refiere. Al aprobarse la Ley de Extranjería 7/1985, en 1986 el gobierno de Felipe González concedió la nacionalidad española a 24.000 marroquíes que residían en Ceuta y Melilla sin que aportaran la documentación que acreditara su residencia legal en España, ya que en la mayoría de casos carecían de ella, o realizaran los trámites previstos en dicha ley. En la actualidad está en vigor la Ley de Extranjería de España (Ley Orgánica 4/2000) del primer gobierno de José María Aznar. Hasta ahora, España ha mantenido amplias políticas de admisión de emigrantes y un generoso reconocimiento de derechos sociales y económicos para los emigrantes independientemente de su estatus legal. Pese a la estabilidad de Marruecos, está motivada por un desigual desarrollo económico, un lento progreso social, el escaso amparo de los derechos civiles y una alta presión demográfica. Pese a que los países que tradicionalmente han sido destino de los emigrantes marroquíes son Francia, Bélgica y Países Bajos, en el caso de España la emigración está impulsada, además, por la condición de país fronterizo con Marruecos La época del protectorado español de Marruecos (1912-1956) no llevó aparejado un movimiento migratorio hacia España, como sí sucedió en el caso de la emigración a Francia durante la vigencia del protectorado francés de Marruecos. A este periodo corresponde el militar y político franquista hispano-marroquí Mohammed ben Mizzian. Con la independencia de Marruecos (1956) muchos marroquíes de la Administración española del protectorado y del Ejército de África se trasladaron a España, sobre todo a Ceuta y Melilla. Con la anexión a Marruecos del Sahara español (1975) los saharauis tuvieron la opción de la nacionalidad española de acuerdo al RD 2258/1976 de 10 de agosto de 1976. Quienes no se acogieron a éste perdieron el derecho a la nacionalidad. La inmigración marroquí masiva con destino a España comenzó en las últimas décadas del siglo XX, durante los últimos años del reinado de Hassan II, también denominado años de plomo. Sólo a partir de finales de la década de 1980 y principios de los 90 empezó a darse una presencia notoria de marroquíes en la España peninsular. A principios del siglo XXI, entre 2003 y 2012, el número de marroquíes en España se duplicó. En el periodo 2003-2023 el crecimiento ha sido del 136%, llegando a ser la comunidad marroquí el principal colectivo de extranjeros en España. En la actualidad la principal motivación para la emigración es la económica, ya que el PIB de Marruecos, quinta economía de África y 57.º del mundo, equivale a menos del 20% del de España. Marruecos es junto con Argelia el país más poblado del Magreb, con más de 29 millones de habitantes, y crece un 1,84% anual debido a la diferencia entre la elevada tasa de natalidad (25,78 por mil) y la tasa de mortalidad (6,12 por mil) que ha descendido de forma constante en los últimos años, lo cual provoca que la sociedad marroquí sea muy joven, con más del 50% por debajo de los veinte años. El porcentaje de población alfabetizada es del 43% y la esperanza de vida se sitúa en los 68,87 años, cifras ambas que superan la media africana pero que aún están lejos de las habituales en la vecina Europa, donde trabajan más de un millón de marroquíes (sobre todo en Francia), obligados a emigrar debido a la saturación del mercado laboral y la falta de perspectivas del medio rural. La densidad es alta a escala africana, 63 h/km², y se reparte desigualmente, pues la mayoría de la población habita en las regiones costeras, donde están las principales ciudades y el medio físico es más favorable para la agricultura, mientras que en el interior y el sur del país hay amplias zonas casi despobladas. La población urbana es un 46% del total y se concentra en su mayor parte en el eje norte-sur costero, que va desde Tánger y Tetuán, situadas en el estrecho de Gibraltar, a Marrakech, que con casi un millón y medio de habitantes es la segunda ciudad más poblada del país y que se asienta en las laderas del Alto Atlas. Entre estos dos puntos se encuentran Kenitra, Rabat (capital del Estado) y Casablanca, una de las ciudades más populosas de África, pues se aproxima a los tres millones de habitantes. En el corredor de Taza, que avanza hacia Argelia desde la costa atlántica, se encuentran Fez, Oujda y Mequínez, que superan los 500.000 habitantes (Fez se acerca al millón). La mayor parte de la población marroquí es árabe; los bereberes, pobladores originales del territorio, son una cuarta parte del total y habitan en las zonas montañosas del Rif y el Atlas. En las regiones del sur hay restos de población negra, descendientes de esclavos procedentes de los países africanos del sur del Sáhara, que están muy mestizados con árabes y bereberes. Había también una numerosa colonia judía, que ha disminuido desde la creación del Estado de Israel, a donde han emigrado la mayor parte de los judíos marroquíes. La lengua oficial es el árabe, utilizada por la mayor parte de los marroquíes. Los bereberes conservan su lengua propia, con dialectos diferentes en el Atlas Medio y Alto, y el francés está muy extendido, a diferencia del español, que sólo es utilizado en el extremo norte y la región del Ifni. La religión mayoritaria y oficial del Estado es la musulmana sunnita. Diseño de portada Nombre del autor: Ignacio Ramón Echeburúa Estévez Nombre del autor en portada: Ignacio R. Echeburúa Título del libro: Un cura rojo Texto solapa portada (máximo 400 caracteres con espacios). Biografía del autor: Sólo voy a citar mis últimas publicaciones. En esta última órbita, se sitúa el libro titulado “El Griego y su Literatura Clásica”, que sacó a la calle la Editorial pc de Palma de Mallorca, en su sede de Barcelona. Le siguió un libro sobre “ASTRONOMÍA”, que editó en junio de 2022, la Editorial Autografía de Barcelona. Asimismo, los tres libros siguientes han sido publicados por la Editorial Autografía. En junio de 2023 vio la luz el libro titulado “Historia de la física”. Este libro tiene 282 páginas y forma parte de la colección Fondo de la editorial. Se puede adquirir en librerías online como Librería Oxford, Buscalibre y Agapea. En enero de 2024 salió a la calle el libro titulado “JOSÉ ORTEGA Y GASSET y la razón histórica”. Ortega nos dice que necesitamos una razón que sea capaz de describir los sentidos del mundo humano, que nos permita entender la realidad humana. A la razón pura le es imposible captar al hombre en su singularidad, en sus realizaciones históricas, la razón pura no nos sirve; la razón matematizante... Por otro lado, “Mis Relatos” es mi única obra de narrativa, la cual contiene tres relatos cortos, como son “¡Una boda que se las trae!”, “Aires de romería: El Rocío” y, para terminar, “Con faldas y ¡a lo loco!”. Fue puesta en la calle en marzo de 2025 por la mencionada Editorial Autografía, en la categoría de Ficción. Ya está en la editorial el libro titulado “Nuevos Relatos”, que saldrá a la calle en septiembre de este año y contendrá cinco narraciones, cuyos títulos son: a) El Gernika; b) EL suicidio de un filósofo; c) En una casa que no quiero recordar; d) San Juan de Gaztelugatxe, y e) Deporte Rural Vasco. Por último, quiero indicar que Ediciones Europa acaba de enviarme una propuesta editorial por la que se compromete a publicarme el título “Mis Cuentos”, que se integra por las narraciones siguientes: a) Leyendas y sagas de la mitología nórdica, b) Los vikingos y su mitología, y c) La vida desde los inicios, para los niños. Su correo electrónico es: editor3@grupoeditorialeuropa.es/ Sin embargo, tengo redactada mi primera novela, de la que no falta ni un detalle, que se titula “Una comunidad de Carmelitas descalzas”, incorporando a este título sendas fotografías. Son sus dos personajes centrales Jorge y Luis Enrique, quienes con diálogos llenos de frescura y sinceridad nos abren las puertas del convento de Santa Teresa de San Sebastián. Dicha novela, que se trata de ser una novela histórica, se encuentra en la bandeja de entrada, pero aún no tiene un destinatario concreto. Y, últimamente, se ha redactado otra novela, titulada Un catamarán nuevo, con una extensión parecida a la anterior, aunque el nº de capítulos se queda en seis. Asimismo, tengo otras dos novelas en su correspondiente borrador: El advenimiento de la ultraderecha, obra bien documentada, que acontece en el aula magna de la Universidad de Buenos Aires, donde dialogan un grupo de alumnos y su catedrático en ciencia política; y Una cuadrilla de amigos, en la que se hace un estudio de la verdadera amistad, colándonos en una cuadrilla de txikiteo, contándose con seis protagonistas: Juan, Fernando, Moncho, Emilio, Ricardo e Iñaki, que soy yo mismo (el narrador). Texto de la contraportada (máximo 500 caracteres con espacios). Sinopsis: Este libro se titula Un cura rojo, siendo sus principales protagonistas el periodista Antonio Fierro y el cura Ángel Rodríguez. El escenario en el que se desarrolla la acción es la Cañada Real, 16 larguísimos kilómetros de chabolas, etc., que discurre íntegramente por el término municipal de Madrid entre la autopista M-45 y la M-203 (carretera de Mejorada). Este tramo está constituido principalmente por casas e incluso mansiones de gran tamaño que coexisten con otras casas más pequeñas y algunos talleres y naves industriales. Una cañada real debía tener una anchura de 90 varas castellanas (72,22 metros) y tenían la característica de ser trazados de muy largo recorrido (más de 500 km) y discurrir principalmente en dirección norte–sur con las lógicas limitaciones que impusiera la geografía. 4.000 personas viven en este sector -al menos 1.800 niños, según el censo-, y carecen de suministro eléctrico desde 2020. Más de 8.000 personas viven en los seis sectores de la Cañada, la gran mayoría, españoles de etnia gitana, magrebíes, rumanos y portugueses. Se dedica un capítulo entero al marxismo; otro, a la etnia gitana; uno más, a los magrebíes. Se estudia con pormenor la relación que existe entre San Pablo y Carlos Marx. La relación entre San Pablo y Karl Marx, aunque aparentemente distante, ha sido objeto de estudio y comparación, particularmente en el ámbito de la filosofía social y la teología. Ambos, a su manera, buscaron transformar la realidad social y humana, aunque con enfoques y herramientas muy diferentes. San Pablo, apóstol cristiano, se centró en la figura de Jesucristo y la liberación espiritual a través de la fe. Su mensaje, transmitido a través de sus epístolas, buscaba la transformación individual y comunitaria a través de la gracia divina y la adhesión a los valores del cristianismo. Karl Marx, filósofo y economista, propuso una transformación social a través de la lucha de clases y la revolución proletaria. Su análisis del capitalismo, plasmado en obras como "El Capital", buscaba liberar al ser humano de la explotación económica y la alienación. La comparación entre ambos, aunque controvertida, ha llevado a reflexiones sobre si el cristianismo y el marxismo, en sus versiones más puras, podrían tener puntos de encuentro o si sus objetivos son intrínsecamente incompatibles. Algunos estudiosos han explorado la posibilidad de una "liberación" humana que combine elementos de ambas perspectivas. Texto solapa contraportada (máximo 300 caracteres con espacios): Aunque San Pablo y Marx vivieron en épocas diferentes y utilizaron marcos conceptuales distintos, ambos aspiraron a una transformación social y humana, el primero a través de la fe y la gracia divina, y el segundo a través de la lucha de clases y la revolución. Por otro lado, en este libro se hace un buen estudio de la etnia gitana. En España, la población gitana, también conocida como pueblo caló o romaní, se estima en alrededor de 725.000 personas, lo que representa aproximadamente el 1.57% de la población total. Esta comunidad, que llegó a la península ibérica hace unos seis siglos, ha contribuido significativamente a la cultura española, a pesar de haber enfrentado a lo largo de la historia discriminación y exclusión. Por otra parte, "Magrebí" en Madrid se refiere a una persona originaria del Magreb, una región del noroeste de África que incluye Marruecos, Argelia, Túnez, Libia y Mauritania. En el contexto de Madrid, se utiliza para describir a personas de estas nacionalidades que residen en la ciudad. El término "Magrebí" se usa como adjetivo y sustantivo para referirse a la gente y la cultura de la región. En Madrid, la presencia de comunidades magrebíes es significativa, y "magrebí" puede referirse a la cultura, la gastronomía o las tradiciones de esta región, tanto como a las personas que han emigrado allí. ¿Qué concepto –o conceptos- pretende transmitir en su libro? Pretendo transmitir lo cerca que se encontraba Karl Marx del apóstol San Pablo. El filósofo alemán del siglo XIX Karl Marx, fundador y principal teórico del marxismo, veía la religión como "el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo sin corazón, el espíritu de una situación carente de espíritu" o el "opio del pueblo". Por otra parte, aunque la venta ambulante sigue siendo una fuente de ingresos para muchas familias gitanas, también se encuentran en diversos sectores profesionales como la medicina, el derecho, la función pública, entre otros. La comunidad gitana española es mayoritariamente joven, con una gran parte de su población menor de 16 años. ¿Qué significa el título del libro? Este Libro se titula Un cura rojo, no de derechas, no de izquierdas, sino ‘rojo’, es decir, marxista. Por ello, hemos estudiado detenidamente la relación que existe entre la religión cristiana y el marxismo, pudiéndose concluir que la relación entre el cristianismo y el marxismo es compleja y a menudo conflictiva, pero también ha generado diálogos y reflexiones interesantes. Si bien el marxismo clásico se considera ateo y anti-religioso, algunos teóricos y movimientos han buscado convergencias entre ambas ideologías, especialmente en torno a la justicia social y la lucha contra la opresión. ¿Cuál es el público principal al que va dirigido el libro? El Libro está pensado en los seminaristas, que caminan hacia el sacerdocio. No obstante, su lectura puede venir bien tanto a los marxistas como a los no marxistas. Se ofrece un punto de vista muy particular del marxismo, que puede abrir los ojos de cualquier politólogo, de algún filósofo y de otro sociólogo. No estaría de más, por tanto, en las lecturas de un politólogo, de un filósofo o de un sociólogo. Describa el Libro en tres palabras: El marxismo tiene puntos en común con la doctrina de San Pablo. --------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

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