NOVELA, Una confesión basada en el personalismo.
CAPÍTULO PRIMERO Nos encontramos en el Instituto Ramiro de Maeztu, de la capital española, que es un centro educativo público que depende de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid. El precio de este Instituto está en el rango de Gratis o menos de 100 € mensuales por alumno. Tanta fue su fama que en el 1936 fue fusilado por el Bando Republicano al ser considerado una gran amenaza a la revolución. Ramiro de Maetzu nace en 1874 en el seno de una familia acomodada poseedora de muchos negocios en Cuba. Los colegios de élite serían las instituciones que, en el sistema educativo de cada país, tienen acceso a la mayor cantidad de recursos (materiales, simbólicos, sociales) y que pueden utilizarlos. El Instituto Ramiro de Maeztu se creó al término de la Guerra Civil Española, por una Orden Ministerial de 4 de abril de 1939, y publicada en el Boletín Oficial del Estado (B.O.E.). Ramiro de Maeztu fue encarcelado en la prisión de Ventas por derechista y contra revolucionario significado, de la que le extrajeron en la saca de la madrugada de 28 al 29 de octubre de 1936 y le fusilaron, sin juicio previo, contra la tapia del cementerio de Aravaca, junto a Ledesma Ramos y muchos otros. Ramiro de Maeztu fue uno de los pensadores más representativos de la «Generación del 98». Su producción intelectual abarcó diferentes campos como el periodismo, el ensayo, la literatura, la política y la diplomacia. La obra más importante de Ramiro de Maeztu fue la titulada “Defensa de la Hispanidad” (1934). Ramiro de Maeztu creía en la necesidad de dejar atrás un estado parasitario, sin capacidad para administrar y gobernar un país asolado por los desastres de la guerra en sus antiguas colonias. La realidad social y las circunstancias que atravesaban España en ese momento, influyeron de manera decisiva en el pensamiento crítico de Maeztu, acercándose incluso a las corrientes socialistas en un primer momento. Tras una estancia en Londres como corresponsal de “La Correspondencia de España”, conocerá en primera persona el cambio en el Partido Liberal, y el ascenso de un nuevo liberalismo de carácter social, aspecto este que marcará su pensamiento: la transformación del sistema liberal a través de la alianza entre los intelectuales, trabajadores y clases medias. Una alianza fundamentada en una mayor inversión en educación, servicios públicos y salarios dignos, gravando fiscalmente a las grandes fortunas. IES Ramiro de Maeztu. tiene secciones diurna y nocturna, Bachillerato de Artes, de Ciencias Sociales y Humanidades, de Ciencias de la Salud y Tecnológico. Los alumnos que cursan Bachillerato en el Instituto de Enseñanza Secundaria Ramiro de Maeztu lo pueden hacer en unas de las siguientes modalidades: a) Artes Plásticas, b) Ciencias y Tecnología y c) Humanidades y Ciencias Sociales. Osea nos encontramos en un Instituto madrileño con gran solera. Ahora, vamos e entrar en una de las clases de Bachillerato, pues se va a impartir la asignatura de Historia de la Filosofía. El tutor de la misma es un sacerdote ya mayor, que parece tener ganas de contarnos un secreto en todo momento. Así, pues, es probable que la clase de hoy encierre una sincera toma de postura. El catedrático de la asignatura se llama Padre Eloy Alcázar, llamando muchísimo la atención la sotana que viste en todo momento. No es un hombre comprometido firmemente con una causa, por lo que sus principios se balancean en la cuerda floja. La verdad es que nunca lo hemos visto dar la comunión y administrar algún sacramento. ¡Bien! La clase comienza. En primer lugar, este cura pasa lista para ver quien no asiste a la clase; una postura normal en todo docente. Después abre su maletín y saca las chuletas para dar la presente clase. Alza la voz y nos dice: - Me puede decir alguien ¿dónde nos quedamos en la última clase? Un empollón de las últimas filas de la clase levanta la mano y, con una intención sincera, descubre la verdad al religioso: - Estábamos estudiando la sociología de José Ortega y Gasset. El profesor exhala ya tranquilo, y manda ya sentarse a su alumno predilecto. Se le enciende la chispa mental y, entonces, nos explica lo siguiente: Hoy voy a seguir analizando su obra, los dictados de Ortega y Gasset: Según Ortega y Gasset, el capitalismo del siglo XIX ha contribuido a arruinar y desmoralizar a la humanidad, y por esta razón surge el marxismo que asume esta realidad alienante, con una fórmula limitada, al proponer apoderarse de los medios de producción para mejorar los salarios y no para recuperar la dignidad del hombre. - Vemos aquí en clara contraposición dos tipos de verdad: la científica y la filosófica. Aquélla es exacta pero insuficiente, ésta es suficiente pero inexacta. Y resulta que ésta, la inexacta, es una verdad más radical que aquélla» La mayoría de los alumnos de la clase se han quedado bizcos tras escuchar las palabras de Ortega y Gasset. Pero lo que vino a continuación nos dio la medida de incredulidad de este religioso. El afamado tutor nos dijo: - Quiero que hoy no tengan en cuenta la filosofía de Ortega. Ya la retomaremos en otro momento. Ahora, les pido que analicen la obra San Manuel, bueno, mártir, de Miguel de Unamuno y que me digan en que me parezco al protagonista de esta nivola, como diría el mismo Unamuno. La mayoría de la clase no pretende arremeter contra este cura, por lo que guarda silencio. Pero él empieza a abrirse tímidamente: - Obra maestra de Miguel de Unamuno, está considerada como su testamento espiritual. La novela muestra un espacio no descriptivo en el que se asientan los símbolos clave de la dialéctica entre fe y duda, el lago, la montaña, la nieve, la villa sumergida, etc. Don Manuel asume esta lucha y se convierte en mártir en tanto toma sobre sí la duda y la sufre por toda la comunidad que, sumida en el engaño, avanza cohesionada por esa supuesta verdad no cuestionada. Eloy Alcázar afina más en el asunto: - Ha sido Ortega en la filosofía española un gran difusor de ideas y una especie de patriarca del pensamiento español contemporáneo. Su maestría literaria tampoco es prenda para echar en saco roto. Por lo demás, como se dice en el Diccionario de filosofía cotemporáneo, dirigido por M. A. Quintanilla, “fue uno de los grandes teóricos del liberalismo europeo no democrático”. Pero vuelve a sus trece, confesándonos que: - Yo profeso el personalismo. El personalismo es una corriente filosófica que pone el énfasis en la persona. Considera al hombre como un ser relacional, esencialmente social y comunitario, un ser libre, trascendente y con un valor en sí mismo que le impide convertirse en un objeto como tal. La verdad es que entre todos nos miramos un tanto atemorizados, como si nos hubieran quitado el suelo que pisábamos. Pero ya está claro que el protagonista de la clase va a ser Eloy Alcázar. Sin embargo, hay un alumno que levanta la mano, queriendo decir algo: - ¿Qué significa ser una persona personalista? El Padre Eloy contesta raudo y veloz: - Es la conducta caracterizada por el afán de destacar sobre los demás y de ejercer sobre ellos un cierto liderazgo. La clase va animándose y otro bachiller pregunta: - ¿Qué es el personalismo y cuáles son sus características? A lo que el religioso responde: - El personalismo es una corriente filosófica que pone en el centro de su atención la persona humana. Surge en torno a los años treinta del siglo XX, en el período de entreguerras”. Nace para hacer frente a la crisis de la cultura de la modernidad. Se refiere a los problemas existenciales del hombre. El Padre Eloy Alcázar no se come a nadie y las preguntas inundan el aire: - ¿Qué es el personalismo en la política? El profesor masculla la contestación y dice lo siguiente: - El personalismo en política es la adhesión de un movimiento o partido a una persona y a sus ideas más que a una ideología en particular, es decir, que la ideología que el partido (o movimiento) dice defender presenta una menor importancia que la figura del propio líder en sí. Inmediatamente se presenta otra pregunta: - ¿Qué quiere decir con personalismo? A lo que el religioso responde: - El personalismo es una escuela filosófica, generalmente idealista, que afirma que lo real es lo personal , es decir, que las características básicas de la personalidad —conciencia, libre autodeterminación, orientación hacia fines, autoidentidad a través del tiempo y capacidad de retención de valores— la convierten en el patrón de toda la realidad. El padre Eloy Alcázar nos indica, entonces, que va a seguir contestando a las diferentes preguntas, que se suceden de inmediato, pero que lo va a hacer de forma abreviada. Uno de los rezagados en el montón, plantea una pregunta que nos suena a hecha en otro momento. - ¿Qué se entiende por personalismo? Sin el cansancio típico de sus palabras, volverá sobre lo mismo: - El personalismo es una corriente filosófica que pone el énfasis en la persona. Considera al hombre como un ser relacional, esencialmente social y comunitario, un ser libre, trascendente y con un valor en sí mismo que le impide convertirse en un objeto como tal. Sin embargo, entre el montón sobresalen los más perspicaces, preguntando uno de ellos. - ¿Qué es una actitud personalista? Como no tiene un sustituto, el mismo Eloy Alcázar responde lo siguiente: - La “actitud personalista” es una expresión distintiva de Husserl (hasta donde sé, el término no aparece ni en Stein ni en Scheler) para describir la actitud que los seres humanos asumen hacia ellos mismos y hacia otros en tanto personas (en la que cada uno trata a los otros como “yo”, “tú” y “nosotros”). Pero la chica incisiva, plantea una cuestión muy interesante. - ¿Cuál es la diferencia entre personalismo e individualismo? El Padre Eloy explica lo siguiente: El concepto de individualista se basa en que e l centro de la discusión es el individuo, es egocentrismo, es progreso individual sin importar la sociedad, es capitalismo salvaje. El personalismo toma elementos de los dos conceptos anteriores y los asume modificados: 1) Da primacía a la persona sobre la sociedad. Otra pregunta que se las trae, pues el alumno no pide que se cite la camarilla de autores personalistas de aquel momento. ¿Quién es el padre del personalismo? El de siempre responde: Emmanuel Mounier (Grenoble, 1 de abril de 1905 - París, 22 de marzo de 1950) fue un filósofo francés atento sobre todo a la problemática social y política. Fundador del personalismo comunitario y de la revista Esprit. Otra pregunta: ¿Qué es el principio personalista? Contesta el mismo curilla: Es un enfoque o sistema de pensamiento que considera o tiende a considerar a la persona como el principio explicativo, epistemológico, ontológico y axiológico último de toda la realidad , aunque estas áreas de pensamiento no son enfatizadas por igual por todos los personalistas y existe tensión entre el enfoque idealista, fenomenológico, ... Las preguntas llueven por toda la clase: ¿Cuál es la norma personalista? Contesta el catedrático que nos da la clase: la «Norma Personalista» o «Norma de la Persona» en la que culmina éticamente la verdad del pensamiento personalista, afirmando que: “La persona es un bien respecto del cual sólo el amor constituye la actitud apropiada y válida” (Wojtyla). Pregunta interesante: ¿Qué es el personalismo en la educación? El Padre Alcázar responde: En este sentido la educación personalista va dirigida hacia cada individuo, educando, para que se realice como persona y así alcance el máximo nivel de libertad y de responsabilidad. Otra pregunta clave es la siguiente: ¿Cómo resuelve los conflictos el personalismo? El mismo Padre Alcázar nos dice que: El personalismo, a diferencia del principialismo, recurre a una antropología filosófica para balancear conflictos entre principios. Supera así la dificultad de identificar la prioridad relativa de cada principio, la debilidad más cuestionada del principialismo. Alguien clama en el desierto: ¿Qué es la teoría personalista? El padre Eloy, que es un fiel seguidor de Unamuno, añade: La teoría personalista sostiene que las personas, a menudo llamadas "grandes hombres", fueron los principales motivadores del descubrimiento y el cambio. La teoría naturalista afirma que la causa del cambio fueron los grandes acontecimientos naturales. Pero el grupúsculo ya empieza a analizar el personalismo, teniendo en cuenta otros puntos de vista. A uno de ellos se le escapa la siguiente pregunta: ¿Qué es la ética personalista? El sacerdote que preside la clase, ya más existencialista que personalista, aporta su grano de arena: Tiene su raíz en la voluntad de la persona que actúa de dar a los demás lo que les corresponde, de reverenciar y responder plenamente a su asombrosa dignidad como personas . Para amar a otro, además, no podemos guiarnos por una elección a ciegas. Más bien, debemos guiarnos por la verdad y por la verdad de las personas. La clase en su mayoría ya está intentando comprender otros puntos de vista, como se ha dicho. Un adelantado en filosofía pregunta lo siguiente: ¿Qué es el personalismo según la antropología? Y, el sacerdote aguantando mecha, saca de sí mismo las siguientes palabras: Una antropología que facilita mostrar la realidad del hombre-persona a través de sus acciones. Los ejes fundamentales de su pensamiento antropológico son: el concepto de hombre como persona y el concepto de amor como donación. Otro chico, rompedor de ideologías, asume la siguiente inquietud: ¿Cuál es el objetivo del personalismo? A lo que el catedrático asegura que: El personalismo pretende la integridad del individuo, la cual consiste en no escindir su cuerpo de su pensamiento; la corriente humanista recobra la importancia del personalismo, sobre todo en el proceso de enseñar, por tratarse de una oportunidad única para ser escuchados por una diversidad inmensa de mentalidades. Pero, a la par se escurren preguntas triviales, como la siguiente: ¿Quién inventó el modelo personalista? La contestación no se hace esperar: Emmanuel Mounier (1905-1950). Fundador del movimiento personalista y de la revista Esprit. Pero los alumnos más aventajados y que tienen una vista amplia de la filosofía, siguen en su discurso: ¿Qué es el personalismo en derecho? El Padre Eloy, que es un fideo con la cara enjuta, y que no pesará más de 70 kilos, contesta en los términos siguientes: El personalismo, al afirmar la libertad y la inherente dignidad de la persona en su dimensión individual, permite la más amplia y prioritaria protección del Derecho para desarrollar su personalidad. Ya, y a modo de alcanzar alguna conclusión válida, interpela al Padre Eloy de la siguiente manera: ¿Cómo es una mirada personalista? El Padre Eloy, que ha logrado dinamizar a toda la clase, susurra que: La mirada personalista que, se propone, consiste en descubrir y conocer la verdad íntima de los seres personales y los objetos, las relaciones que se tejen entre estas realidades y la dimensión de trascendencia que abriga el sentido último de todo el conjunto de lo que existe. Buscando las últimas respuestas, alguien quiere saber insistentemente: ¿Qué significa ser una sociedad personalista? Activo, como siempre, Eloy Alcázar responde: Los filósofos, a causa de sus muchas lecturas, no siempre permanecen en el pensamiento inicial, sino que éste evoluciona, como es el caso de Eloy Alcázar, quien dice que: Las sociedades personalistas son las que no limitan la responsabilidad de los socios, son aquellas en las que todos los socios o parte de ellos responden personal, ilimitada y solidariamente por las deudas sociales, aunque de forma subsidiaria a la sociedad. Otro alumno aventajado propone la siguiente pregunta: ¿Qué es una sociedad personalista y capitalista? A lo que nuestro endeble buscador, responderá que: Pueden ser: - Personalistas: las que no limitan la responsabilidad de los socios; La cualidad de socio viene determinada por la persona; - Capitalistas: Limitan la responsabilidad de los socios. La cualidad de socio viene determinada por la aportación de capital. De forma muy simple, otro alumno plantea: ¿Cuál es un ejemplo de personalismo? A lo que el Padre Eloy, aunque parece complicar las cosas, expresa que: Por ejemplo, el personalismo católico o el personalismo teísta consideran que la dignidad de la humanidad es inherente a su creación divina . El personalismo de Boston sostiene que los humanos son lo único real del universo. El personalismo crítico considera que los humanos son valiosos como parte de una comunidad. Y, faltaba la última pregunta por llegar, que es planteada por una tímida alumna: ¿Qué significa personalismo en filosofía? Dicho lo cual, el Padre Eloy Alcázar a modo de recapitulación señala lo siguiente: El Personalismo afirma una distinción esencial entre las personas, animales y cosas. b) Las diferencias son: en el hombre hay bondad y maldad y en los animales y cosas no. La afectividad: es un elemento central de la persona, este elemento que le permite amar y sufrir. Eloy se plantea : ¿Cuál es un ejemplo de personalismo? Contesta inmediatamente: Por ejemplo, el personalismo católico o el personalismo teísta consideran que la dignidad de la humanidad es inherente a su creación divina. El personalismo de Boston sostiene que los humanos son lo único real del universo. El personalismo crítico considera que los humanos son valiosos como parte de una comunidad. Dicho lo cual, el Padre Eloy Alcázar no admite ya más preguntas, y se pone a hablar del PERSONALISMO CRISTIANO. - El personalismo cristiano es un movimiento práxico y conceptual, derivado de la revelación bíblica, en torno al ser humano, a cuya luz recibe la calificación de persona que opera como categoría axial del fenómeno. Tres raíces últimas nutren este /personalismo: la experiencia religiosa de Dios como Padre, el consiguiente proyecto ético de fraternidad interhumana y el horizonte metafísico del ser como creación amorosa de Dios. Tal bagaje genera un proyecto cristiano de hombre, en cuyo seno un día se constituirá el personalismo cristiano que, en su diversidad, formaliza de distinto modo tales impulsos creadores, pero siendo siempre un pensamiento antropológico. Esta descripción general del personalismo cristiano suscita la pregunta por su estatuto dentro de la fe cristiana, si es una formalización suya ineludible —todo (lo) cristiano es personalista sobre la equipolencia de ambos—, o si en su seno constituye una salida facultativa, pudiendo el mismo / cristianismo generar otras formaciones no personalistas. Dejando abierto ahora este interrogante, el estudio del fenómeno ha de comenzar por el concepto de / persona. - Parece que el término persona surge en el mundo etrusco, para continuar después en el romano, a través de la escena teatral, indicando la máscara del actor o el papel que representa. En Roma, ya por la época de Cicerón, equivale al griego prósopon y señala aquello que se ve, lo que está ante los ojos, por tanto, faz, /rostro; también la cara anterior de cualquier objeto. Entre los estoicos griegos y latinos (Séneca), persona llega a designar el individuo humano concreto, en un modo empírico, no metafísico. Esta pobreza semántica del término, en comparación con el valor que ganará en el cristianismo, es correlativa a la propia limitación antropológica de la cultura clásica. Grecia disponía de un pensamiento antropológico, pero no en clave personal, no situando a la persona como la realidad excelente, sino definiéndola desde lo físico natural, lo que hay, desde la perspectiva naturalista de su metafísica, que no diferencia al hombre como realidad aparte. El pensamiento antiguo no concibe al hombre como sujeto soberano de su querer y conocer, y no le asignará post-mortem nada más allá de la inmortalidad platónica del alma supra-individual o del solo intelecto activo aristotélico. Frente a la cultura de Grecia y Roma, la revelación judeocristiana aporta un radical nuevo, el principio absoluto de Dios, origen de toda la realidad e interlocutor soberano del hombre. Dios no es una instancia anónima o una energía neutra. Desde la definición de Exodo 3,14, «el que soy», el Dios que está en el aquí y el ahora de la historia de Israel, una compañía que guía y asiste soberana y amorosamente como interlocutor, hasta la definición al final del Nuevo Testamento, «Dios es amor» (1Jn 4,8), un principio absoluto, libre y relacional preside la realidad y el hombre, y desde él el mundo se entiende, no como un orden cósmico de necesidad impersonal, sino como historia. A la llamada de Dios, el hombre experimenta por primera vez el carácter libre, responsable, histórico, irrepetible de su individualidad. La misma revelación bíblica ofrece la conceptualización de esta situación dialogal del hombre con Dios, afirmando que fue creado como semejante a El (Gén 1,26-30). Y cuando la palabra del ofrecimiento divino se hace humana, el cristianismo reconocerá al hombre un valor absoluto, como objeto del amor infinito y eterno de Dios que nace, vive y muere por cada hombre, y por primera vez se afirmará el destino de eternidad de la individualidad humana en la unidad viva de su alma y su cuerpo. De igual modo, se revela una fundamental igualdad de los hombres y la fraternidad como modo de relación con los otros, siendo cada hombre amado de Dios (Mt 25,31 ss). - Cuando el cristianismo inicie su discurso sobre este Dios libre y amoroso, precisará una conceptualidad nueva. Con el escaso significado que poseía, el término persona viene asumido en la denominación cristiana de Dios. El origen del concepto es teológico, fruto del trabajoso afán por precisar la realidad del Dios uno y trino y la realidad de Jesucristo como Dios encarnado; el lenguaje así forjado se irá trasladando al hombre, imagen suya. Quien primero asume el término es Tertuliano, echando las bases de la teología occidental del Dios trino, y entregando a la cultura humana un concepto de excepcional relieve: Padre, Hijo y Espíritu son tres personas que constituyen una sustancia. Un impulso concreto hacia la denominación de Dios como persona lo facilitaba la misma Biblia, sobre la que los primeros Padres practicaron la llamada exégesis prosopográfica, operante en la acuñación de Tertuliano. Los poetas paganos introducían en la escena personajes (prósopa) en /diálogo para dramatizar el relato, que así se desarrollaba dialógicamente. Los primeros exégetas cristianos proyectan este recurso en la interpretación de pasajes bíblicos (Gén 1,26: «Hagamos al hombre a nuestra imagen»), en los que no se trataría de un artificio literario, sino de un verdadero coloquio de Dios Padre con su Hijo, persona que habla con persona. Sobre esta línea y el uso de llamar a los individuos personae, Tertuliano afirma que en la Escritura las voces manifiestan los personajes divinos existentes, y se demuestra la distinción de tres personae concretas. Con Tertuliano, persona gana valor de individualidad y peculiaridad opuesto a substantia, que designa el substrato constitutivo de la cosa. En Dios, sobre la unidad de sustancia, hay tres personas en distinción y unión simultáneas. Tertuliano mismo hablará del hombre como el individuo particularizado, a quien se dirige alguien, referido a algo, con personalidad moral y civil. Persona es la realidad inalienable que dice «yo» y establece con el otro una relación consciente, el individuo que se manifiesta en su actuar como subsistente en sí y racional. Una modulación ontológica importante imprimirá Basilio de Cesarea en el área griega, donde se venía usando hypóstasis en vez de persona, generando polémicas entre orientales y occidentales, toda vez que hypóstasis correspondía en realidad al latino substantia. El concilio de Nicea (325), frente al arrianismo, afirmará la identidad trinitaria de ousía (naturaleza), sinónimo de hypóstasis, comprometiendo la aceptación de su enunciado con tal expresión. Basilio propone como fórmula de entendimiento una ousía, única sustancia en Dios y tres hypostáseis, según el modo de ser de los miembros de la Divinidad, paternidad, filiación y potencia santificadora. Poco después, el Concilio de Constantinopla (381) confirma la doctrina de la Trinidad como una única ousía en tres hypostáseis o prósopa: identidad esencial –consustancial– de tres y diferenciación personal –hipostática– en el seno de una comunidad perfecta. La distinción de Basilio entre ousía, lo que es común, e hypóstasis, lo propio, hasta entonces confundidas en el Oriente, ha sido de gran trascendencia en la constitución de la persona, como lo que es irreductible, singular e individual. Basilio precisará el significado de hypóstasis, persona, como el concreto acto de ser, subsistencia, existencia propia y perfecta en sí. Se establece el concepto humano de persona, el hombre imagen de Dios, que no es miembro de un todo, sino sujeto subsistente, único, irrepetible. En el Occidente latino, el término persona establecido por Tertuliano, no obstante algunas reservas, termina por imponerse. San Agustín prestará una contribución definitiva al concepto, introduciendo lo relativo en la explicación de la Trinidad. Dios es sustancia exenta de todo accidente1, cosa sabida ya; pero no todo se dice de Dios según la sustancia: se dice también relativo, relativo no accidental2, una categorización ontológica nueva. Agustín crea así la teología de las relaciones, pero no llega, por lo general, a situar el término persona junto al de relación, por parecerle excesivamente sustancial, no relativo, impreciso e inadecuado para los tres subsistentes relativos de la /Trinidad. Si el término persona gana poco con san Agustín, él hace la aportación impagable de una ontología de lo relacional, y muy significativa es su doctrina psicológica de la Trinidad, que fija al hombre como acceso a la comprensión del Dios trino, y que consagra su semejanza, en la desemejanza, con Dios cuya imagen es. - Estos movimientos en la formación del concepto acaecen en el seno de la teología trinitaria, en la determinación de lo distintivo de cada miembro respecto a la común sustancia divina, y marcan una línea en el concepto cristiano de persona: la persona, como la relación que la opone y diferencia en el seno de una naturaleza divina. En otro momento posterior, el debate será cristológico, con la definición del Concilio de Calcedonia (451), que constituye otra aportación notable. Calcedonia interviene en el debate sobre lo natural y lo personal en la constitución de Jesucristo, frente a interpretaciones heréticas, y contrapone persona y naturaleza: en Jesucristo hay una única persona, hipóstasis, la divina como segunda de la Trinidad encarnada, en dos naturalezas, la humana y la divina. Jesucristo, verdadero Dios, es también verdadero hombre, con su naturaleza humana completa, que engloba lo físico y lo espiritual del alma racional. La persona como dimensión distinta, se perfila como la individuación de la naturaleza universal a la que pertenece lo corpóreo-espiritual. En el pensamiento sobre la persona, el debate cristológico y la enseñanza de Calcedonia suscitan la línea que repara en la individualidad de la sustancia general, y que seguirá la definición sustancialista de Boecio. Por lo demás, afirmando la persona divina en Jesucristo, Calcedonia resalta la supranaturalidad, lo inefable y trascendente de lo personal, dibujado en filigrana contrapuesta a naturaleza; y cuando el hombre, aun analógicamente, sea llamado persona, está recibiendo una cualificación trascendente: ni el cuerpo, ni el alma espiritual son la persona, la cual se radica en el ámbito de lo inefable. Con una elaboración ya importante, persona gana en Boecio una definición filosófica técnica. Boecio procede como filósofo, preguntando qué naturaleza le corresponde a la persona, pues todo ser tiene una naturaleza. Discurriendo por exclusiones, afirma que la persona ha de pertenecer a una naturaleza no accidental sino sustancial, y a una naturaleza que ha de ser racional, y necesariamente a una naturaleza individual, no universal, llegando a su definición celebérrima: «Sustancia individual de naturaleza racional», que quiere ofrecer como válida para Dios, Jesucristo, los ángeles o el hombre, pero que en realidad nace pensada desde el hombre. Boecio establece un rígido vínculo entre individuo y sustancia, muy lastrado por la filosofía clásica, insuficiente ante los contenidos cristianos, y su esencialismo hará inaplicable su definición a la Trinidad, ante la que él dejará de lado su concepto, para hablar de la persona como relación, con un concepto muy bien elaborado. - Acto seguido, nuestro curita les habla del PENSAMIENTO FILOSÓFICO DE JACQUES MARITAIN, en los siguientes términos: - Maritain es considerado generalmente como uno de los representantes contemporáneos del tomismo y personalismo comunitario, pues fue el primero que desarrollo técnicamente algunos temas personalistas, además de inventar parte de la terminología e influir de este modo en Emmanuel Mounier, y este es sin duda la fuente principal de su pensamiento; pero también debe decirse que el pensamiento filosófico de Maritain tiene una predominante vertiente antropológica que luego se proyecta a la ética y a la filosofía política. Por ello, si el tomismo es la fuente, no es el caudal: Maritain parte del tomismo pero avanza decididamente por sendas que Santo Tomás de Aquino no recorrió, como las anteriormente señaladas. Dentro de esta antropología su idea central parece ser la consideración del ser humano, esencialmente, como un ser de carencias: como "el más desprotegido de todos los animales". No es una idea enteramente suya, pues con distintos matices se encuentra en buena parte de la antropología contemporánea. Sí que le pertenece el desarrollo de carácter trascendente que nace de dicha idea. - La humanidad "la esencia del verdadero hombre" se expresa en la cultura, de tal manera que el hombre no es un animal de naturaleza, sino un animal de cultura; su naturaleza consiste en su cultura, entendiendo esta principalmente en su dimensión subjetiva; esto es como cultivo. De esta forma viene dada la apertura a la consideración de la educación como eminente tarea humana; pues puede decirse que, para Maritain, la educación es la vía para la humanización del hombre. La humanización es el esencial dinamismo que mueve y da sentido a la conducta humana. El animal simplemente sobrevive; el hombre trasciende este dinamismo primario pues se da a sí mismo los recursos para la supervivencia y, así, va más allá de ellos: los trasciende. - En esto consiste el paso de individuo a persona que, para Maritain es otra forma de considerar la existencia plena y radicalmente humana. Además de como tomista, Maritain es considerado como un personalista; la síntesis de ambas dimensiones está en su personalismo cristiano que, junto con Gabriel Marcel que, por cierto, también fue discípulo de H. Bergson, le distingue de otras visiones o pensamientos personalistas. - Para Maritain, "la idea completa del hombre, la idea integral del hombre necesaria para la educación no puede ser sino una idea filosófica y religiosa. Filosófica porque esa idea tiene por objeto la naturaleza o esencia del hombre; y religiosa en razón del estado existencial de la naturaleza humana con relación a Dios". - El cultivo del hombre culmina en la dimensión religiosa, en la apertura a Dios, la radical indigencia originaria de la existencia humana solo puede ser completada por Dios. Tal es el sentido su humanismo integral, título de uno de sus más difundidos libros y posiblemente el nombre más adecuado y más fiel para la filosofía de Maritain, que no es una teología particular, sino una antropología filosófica, pues "desde el punto de vista filosófico la noción principal sobre la que nos importa insistir aquí es la noción de persona. El hombre es una persona que se gobierna a sí misma por su inteligencia y su voluntad. El hombre no existe simplemente como ser físico. Posee en sí una existencia más rica y más noble, la sobre existencia espiritual propia del conocimiento y del amor". Y, una vez llegados aquí, el Padre Eloy se ve obligado a hacer un examen de conciencia: - En realidad, el mayor ejemplo de “personalismo” lo ofrece, llevando enfoques como el anterior a su radicalidad suprema, el propio cristianismo, para el que, por su simultánea condición de individuo y de criatura única, la persona humana se encuentra sujeta al modo de saber de las ciencias al tiempo que se presenta como algo radicalmente inclasificable en una escala de propiedades formales. Ahora, pues, mi caso no es muy diferente, os aconsejo leer de Miguel de Unamuno Del sentimiento trágico de la vida. - Según el propio Unamuno, su mejor obra y el mayor exponente de su pensamiento filosófico. La colisión entre el pensamiento científico, incapaz de dar un sentido a la vida, y la moral religiosa carente de justificación personal provoca en Unamuno la cuestión urgente del sentido de la existencia. El antagonismo irreconciliable entre el corazón y la razón, entre el todo y la nada, lleva a Unamuno al abismo de la desesperación, donde el hombre debe luchar siguiendo el ejemplo vitalista de Don Quijote, cuya fe se basa en la incertidumbre. En pocas palabras, el Padre Eloy Fernández se confiesa públicamente, ante su clase, advirtiendo que: - El existencialismo ha disuelto mi personalismo, como el agua ataca la calcita y crea estalagmitas. Invadido por la angustia, noción del pensamiento existencialista, no veo ni tres en un burro. Siento la inquietud radical de la propia existencia, que me paraliza y corta el paso. Les confiesa a sus alumnos, encontrándose casi desnudo, que, - En sus últimos artículos, se advierte la concisión de estilo, la eterna preocupación por la naturaleza del hombre y sus contradicciones, el atento oído al habla popular, el dolor ibérico, la soledad, los desdoblamientos de la personalidad, la locura, y la reflexión sobre la existencia humana en sus más distintas facetas y manifestaciones. Por nuestra parte, aclararemos algo sobre el existencialismo: - El existencialismo representó una corriente filosófica que se desarrolla en Europa en la primera mitad del siglo XX y que alcanza su apogeo en Francia tras la Segunda Guerra Mundial, que considera que la existencia es el modo de ser propio y característico del ser humano, que es entendido como pura libertad de elección, en tanto pura subjetividad, rechazando, pues, toda posibilidad de que sea asimilado a un mero “objeto” o cosa. Suena el timbre del aula, por lo que la clase ha terminado. El Padre Eloy Alcázar, hoy muy nervioso y despistado, se deja encima de su mesa unos cuantos folios, que después de ojearlos por encima, veo que son la continuidad de su lección sobre José Ortega y Gasset, por lo que me los quedo, transcribiéndolos aquí. Así, pues, a continuación, centrándonos en las obras de José Ortega y Gasset, vamos a proceder al análisis sociológico de estas; en suma, al análisis del pensamiento orteguiano, desde el punto de vista social. «Meditaciones del Quijote» es una de las cumbres de la literatura en español. Su publicación en 1914 consagró a José Ortega y Gasset como portavoz de la generación de intelectuales que se levantaba contra la «vieja política». Europa, ciencia, competencia eran sus lemas. Ortega quería «salvar» algunos momentos culminantes de la cultura española. Entre ellos, el «estilo poético» de Cervantes, en el que encontraba «una filosofía y una moral, una ciencia y una política» con las que emprender una modernidad distinta a la idealista. Concretamente, el texto “Vieja y nueva política” es un texto fundacional, en el que Ortega presenta el proyecto político de su generación intelectual, la de 1914, la generación de la rabia y de la idea, como la calificó certeramente Antonio Machado, en una coyuntura en la que el reformismo intentaba abrirse camino y despejar un nuevo horizonte. A parte, la reedición de “La deshumanización del arte” incluye, además del ensayo que da título al volumen, una serie de artículos que Ortega no recogió en ninguno de sus libros. En ellos se comprueba la persistencia con que supo extraer de la experiencia del arte notas relevantes para el curso de sus formulaciones filosóficas. En esta nueva edición -revisada conforme a los originales- se incluye el discurso La verdad no es sencilla, publicado recientemente con carácter póstumo, y un apéndice, inédito hasta la fecha, al ensayo Sobre el punto de vista en las artes. Como consecuencia, por lo tanto, especialmente decisivo es el año de 1914, año de la Gran Guerra, que ve como una quiebra de los ideales ilustrados. En sus escritos “Vieja y nueva política”, “Meditaciones del Quijote” y “Ensayo de Estética”, a manera de prólogo expone su programa de una modernidad tina alternativa. Ésta, resumida en su célebre frase “Yo soy yo y mi circunstancia”, consiste en una tarea cultural de fidelidad al presente y a las cosas. La situación de Europa y la marcha de la política española hacen que entre en crisis su socialismo ético, llevándole a escribir laamarga frase de que “un ideal ético no es un ideal político”. Por otra parte, “El tema de nuestro tiempo”ahonda y aclara la metafísica de la razón vital. Las distintas facetas que el lector irá hallando la necesaria exaltación de la vida, las críticas al racionalismo y al relativismo, la entrada en escena de la razón vital, la reforma radical de la filosofía que el perspectivismo de la realidad nos aporta se presentan en el libro con la habitual mano maestra del autor, con esa claridad que él llamaba la cortesía del filósofo. Junto con “La rebelión de las masas” (también publicado por Austral), constituye el pensamiento fundamental de uno de los grandes filósofos españoles de todos los tiempos. En 1923, Ortega y Gasset ofrece el análisis de su época como “El tema de nuestro tiempo”, consistente en la necesidad de superar el idealismo y volver a la vida, núcleo de su teoría de la razón vital. Por otro lado, la “España invertebrada”, obra ya clásica, que ha ejercido una enorme influencia sobre nuestra historiografía y constituye el punto de partida de ulteriores y resonantes polémicas acerca del singular destino de la nación española. Esta nueva edición, revisada y corregida conforme a los originales, incluye un texto que nunca se había reproducido (una Conclusión al capítulo ¿No hay hombres o no hay masas?) y añade, como apéndice, la serie de artículos sobre El poder social en los que Ortega desarrolló un tema apuntando en el capítulo inicial de la segunda parte de España invertebrada. En 1921, don José publica en forma de libro su diagnóstico de la situación de España con el expresivo título de “España invertebrada”. Ahí afirma que una sociedad es tal si está vertebrada en minorías dirigentes y masas que las siguen. En otro sentido, José Ortega y Gasset (Madrid, 1883-1955), doctor en Filosofía y Letras, amplió estudios las Universidades de Leipzig, Berlín y Marburgo, consiguiendo a los veintisiete años la cátedra de Metafísica de la Universidad Central. En 1923 funda la Revista de Occidente, una de las publicaciones culturales de mayor prestigio internacional. La rebelión de las masas, publicado por primera vez en 1930, es la obra más difundida y famosa de Ortega. Como nos explica Julián Marías en su introducción, el libro va pareciendo más verdadero, más fiel a la realidad a medida que pasa el tiempo. La razón de su renovada actualidad confirma el carácter filosófico de esta obra frente al significado político que con frecuencia se le ha atribuido erróneamente. "Pienso que toda vida -dice Ortega-... se compone de puros instantes, cada uno de los cuales está relativamente indeterminado respecto al anterior, de suerte que en él la realidad vacila..., y no sabe bien si decidirse por una u otra entre varias posibilidades. Así, pues, en 1930 publica en forma de libro su obra más difundida internacionalmente “La rebelión de las masas”. Ahora el hecho de nuestro tiempo es la desvertebración, la rebelión de las masasy la deserción de las minorías. Pero Ortega busca situarse en el punto medio: observa en el fenómeno de las masas, por una parte, la subida del nivel histórico que incorpora lo que antes eran formas de vida y de cultura de las aristocracias, y, por otra, la desmoralización de la existencia vulgar. “La meditación de la técnica” contiene las reflexiones de José Ortega y Gasset sobre un fenómeno de invasora presencia en el mundo contemporáneo. Trata, en suma, de inscribir el hecho de la técnica en el marco de una antropología filosófica, fundada en el sistema orteguiano, para así contribuir a la comprensión del momento histórico contemporáneo. El volumen incluye, además del curso "Qué es la técnica?", desarrollado en 1933 en la Universidad de Santander, otros textos afines: la conferencia "El mito del hombre allende a la técnica" pronuncida en Darmstadt y varios ensayos sobre el conocimiento científico, que prueban la permanente atención que Ortega prestó a las novedades de la ciencia contemporánea. En esta nueva edición el texto se ha revisado y corregido conforme a los manuscritos originales o las primeras ediciones. La principal novedad es una "Introducción" al curso "¿Qué es la técnica?", sólo editada póstumamente. Frente a los críticos de la razón instrumental, encontramos en él una valoración positiva de la técnica expuesta en esta obra (publicada como libro en 1939).Las importantes transformaciones que trajeron consigo la revolución industrial y el desarrollo de una sociedad de consumo hicieron que la técnica se convirtiese en tema de reflexión filosófica para comprender el mundo contemporáneo. El avance científico-tecnológico era un pilar del progreso pero también un elemento transformador de un mundo sencillo y, a veces, añorado. La Gran Guerra mostró a la humanidad que los inventos técnicos también podían producir grandes males. Ortega y Gasset fue uno de los primeros filósofos en analizar la importancia que la técnica tiene en la evolución humana. Lo hizo desde su comprensión del hombre como ser histórico que ya en su mismo origen es técnico porque es capaz de ensimismarse y crear una sobrenaturaleza. José Ortega y Gasset es uno de los grandes pensadores de la unidad europea. En sus primeros escritos señaló que España tenía que europeizarse para modernizarse. En "La rebelión de las masas" propuso, a finales de los años veinte del pasado siglo, la constitución de los Estados Unidos de Europa. Es idea que nunca abandonó y a la que volvió en sus últimos escritos, tras la Segunda Guerra Mundial, como su conferencia "De Europa meditatioquaedam" y un pequeño librito titulado "Cultura europea y pueblos europeos", que hasta hace muy poco sólo se conocía en alemán. Junto a estos textos de madurez y algún otro como su última conferencia, "La Edad Media y la idea de Nación", se compendian aquí textos juveniles y de su primera madurez que muestran la evolución del pensamiento europeísta y europeizador del filósofo español. A partir del exilio de 1936, y de modo particular al recalar finalmente en Lisboa en 1943, Ortega emprende una investigación sobre el presente y pasado del hombre occidental. Su diagnóstico es una crisis de creencias, como suelo en que estamos y sobre el que se edifican las ides que tenemos (“Ideas y creencias”). El puesto que Ortega asignaba al texto de “Ideas y creencias” (figuras como capítulo inicial de su proyectado libro "Aurora de la razón histórica") revela la decisiva importancia que atribuía a este estudio. No es, pues, menester encarecer su excepcional relieve entre la obra capital del filosófo. Basta con recordar que en ulteriores libros Ortega volvería sobre la significación de los conceptos de "idea" y de "creencia" para precisar y ampliar su esclarecedor alcance metódico. Sin embargo, aunque vivimos en una época de crisis, no se trata de vivir de la crisis, dice Ortega. Y así propugna una revitalización de los ideales europeos en la Alemania destruida por la II Guerra Mundial (“Meditación de Europa”). “Historia como sistema” afronta la crisis de la razón occidental y la crítica que de la misma hace nuestro filósofo. Pensar es dialogar con las circunstancias, así emerge la filosofía de Ortega, como manifestación y diagnóstico de la crisis (no sólo de las ciencias o de los fundamentos) alcanzando al modelo de razón y al hombre de la modernidad. Inicia su crítica al racionalismo, al fisicismo y al naturalismo positivista; y a las ideas fetiche de progreso y utopía. Crítica a la modernidad, el hombre desafía su existencia como un drama («desilusionado vivir») y encuentra en la historia misma «su original y autóctona razón». La vida guía a la razón (vital, narrativa, histórica) y la verdad se descubre en la historia. De este modo, la historia es un factor de inteligibilidad, de comprensión y explicación de la realidad. Su caracterización del ser humano como animal etimológico le lleva a una investigación de sus raíces y posibilidades históricas y sociales. La razón histórica guía ese proceso y muestra que el hombre no tiene naturaleza sino historia (“Historia como sistema”) que no es algo hecho sino por hacer. Si la razón vital analiza las estructuras generales de la vida humana, la razón histórica las aplica a épocas e individuos concretos narrándolo (razón narrativa) en forma de biografía. “En torno a Galileo” haremos hincapié en lo siguiente: En 1983 Ortega quiso conmemorar el tercer centenario de la condena de Galileo dictando un curso sobre aquella primera generación de hombres -Descartes, Bacon, el propio Galileo- que vivieron y pensaron, desde una nueva perspectiva histórica, la Edad Moderna, abandonando las convicciones teológicas que habían sostenido el mundo medieval, por una nueva fe: la fe en la "razón pura". El estudio de los cambios y crísis históricos en general, y muy especialmente los de esa Modernidad que, según Ortega, toca a su fin con el siglo XX, constituyen las líneas de reflexión por las que avanza este curso en doce lecciones. El estudio (“Origen y epílogo de la filosofía”) de las sociedadesen el pasado y el presente le permite recuperar un modelo de pensamiento intuitivo como complemento y alternativa a la crisis del racional. El análisis del hombre en sociedad (“El hombre y la gente”) muestra la existencia de unos campos pragmáticos previos en los que se inserta toda posibilidad de teoría, y que vivimos sumergidos en un océano de usos, que forman nuestro mundo social y son nuestra apertura al universo. En esta obra póstuma, Ortega aborda uno de los temas fundamentales del pensamiento contemporáneo: la naturaleza del hecho social. En un lugar situado entre Weber y Durkheim, Ortega reconoce la fuerza de la sociedad como entidad propia, la importancia de la tradición y su cultura, pero no renuncia a situar al individuo como agente final de cualquier cambio. "¿Qué es filosofía?" es la obra que mejor compendia el pensamiento maduro de José Ortega y Gasset, su filosofía de la razón vital, la cual parte del hecho de que la realidad radical es la vida de cada uno. Frente al ser estático, permanente e idéntico a sí mismo que habían buscado tradicionalmente los filósofos, frente a la sustancia, Ortega dice que la vida es un gerundio, un "siendo", un constante hacerse, un quehacer que da mucho que hacer porque obliga al hombre a ejercer su libertad para ser sí mismo, para cumplir su vocación. Con este libro, que nació de un curso de 1929, Ortega se situó en el núcleo del debate filosófico del siglo XX. Se ofrece aquí en una nueva versión fiel a los manuscritos que dejó el filósofo. En suma, pues, José Ortega y Gasset (Madrid, 1883-1955), doctor en Filosofía y Letras, amplió estudios en las universidades de Leipzig, Berlín y Marburgo, consiguiendo a los veintisiete años la cátedra de Metafísica de la Universidad Central de Madrid. En 1923 funda Revista de Occidente, una de las publicaciones culturales de mayor prestigio internacional.¿Qué es filosofía? nació en 1929 en la Universidad de Madrid. La suspensión de las actividades académicas por causas políticas y la dimisión de Ortega le obligaron a continuar el curso en un teatro.¿Qué es filosofía? contiene un análisis radical de la actividad filosófica y es la mejor vía para conocer el pensamiento orteguiano. A ello nos ayuda en su Introducción Ignacio Sánchez Cámara, mostrando cómo Ortega persigue una radical reforma de la filosofía, que consiste en la superación del idealismo y en la crítica de la modernidad. Ortega nos marca el rumbo, sin duda fértil, por donde pueden evitarse los escollos del racionalismo moderno sin recaer en el irracionalismo ni en el relativismo. Por su parte, el prospecto que divulgaba la creación del “Instituto de Humanidades”, última de las empresas creadas por Ortega, prometía la intervención inaugural de su fundador mediante un curso de doce lecciones “Sobre una nueva interpretación de la Historia (Exposición y examen de la obra de A. Toynbee)”. Pero el alcance del curso (1948-49) excedió con mucho a ese anuncio, pues el examen consistió, principalmente, en una crítica de la obra de Toynbee desde las propias doctrinas de Ortega y el despliegue de sus personales ideas acerca de la ciencia histórica y el proceso de los pueblos -en particular el romano- , con frecuentes excursiones de intención sistemática a la crisis del tiempo presente. José Ortega y Gasset nació y vivió en Madrid (1883-1955). Filósofo y escritor, viajó de joven a Alemania, donde recibió en su formación la influencia decisiva de la corriente neokantiana. Ortega desarrolló una intensa actividad intelectual desde las aulas y la prensa y tomó parte activa en las polémicas de su tiempo. Autor prolífico, la mayor parte de su obra la forman ensayos y artículos periodísticos, donde creó un estilo filosófico y dotó a la lengua de una riqueza de la que carecía hasta aquel momento. Acerca de la caza agregamos al estudio “Sobre la caza” (así denominado por su autor en su versión alemana) dedicado especialmente a la montería, atendiendo a “LA CAZA SOLITARIA CON CAN Y ESCOPETA”. Además, las corridas de toros, por la sin par originalidad del castizo espectáculo, interesaron viva y tempranamente a Ortega. Considerado por Ortega como el medio de apertura del ser humano al mundo, sus reflexiones sobre el amor se desarrollan en múltiples ramas: la propia filosofía, la ciencia de los valores o estimativa, su teoría sobre los sentimientos, la historia del amor o el enamoramiento. El volumen ilumina la importancia y la riqueza de perspectivas del filósofo ante el tema erótico en el corpus de su obra. Sus reflexiones sobre el amor se desarrollan en múltiples ramas: la propia filosofía, la ciencia de los valores o estimativa, su teoría sobre los sentimientos, la historia del amor o el enamoramiento. “Estudios sobre el amor” es una recopilación de textos publicados por el filósofo en el diario madrileñoEl Sol y enLa Nación de Buenos Aires entre 1926 y 1927. Su primera edición española llegaría en 1941, culminando en su incorporación a lasObras completas de 1947. Los ensayos que acompañan a esta edición, que sigue la versión definitiva del texto, abarcan prácticamente toda la obra orteguiana, desde 1904 hasta 1952, y a través de ellos se ilumina la importancia y la riqueza de perspectivas del filósofo ante el tema erótico en el corpus de su obra. En estos “Estudios sobre el amor” la palabra ideal es la intersección de lo sentimental, lo ético y lo estético. Hay tantos ideales como cosas, y no son, por tanto, privativos de los seres humanos. Luego las cosas y los demás no son tampoco ciegos, saben lo que quieren, y el amor consiste en la perspicacia misma que descubre ese querer de ellas y de los demás. Es entonces cuando se trata de un amor auténtico. Estos son raros. Pero, cuando esto sucede, se puede decir con el poeta: Tú eres mi mejor yo. Esta edición limitada al propio “Estudios sobre el amor”, publicado inicialmente en Buenos Aires en 1939, se convertiría en uno de los libros más difundidos y estudiados de Ortega y Gasset. “La idea de principio en Leibniz” está pensada en principio como una trilogía de la cual solo llegó a publicarse, póstumamente, la primera de sus partes. Ortega no ahorra críticas esenciales y de sistematicidad a la fenomenología, pero no puede dejar de reconocer un diagnóstico y una meta común con Husserl. Tal era la pretensión de acudir “a las cosas mismas” -en tanto que el propio Ortega sostenía que las cosas eran las maestras del ser humano-, o la cuestión de reivindicar la intuición como “principio de los principios”, sin caer, eso sí, en el error de confundir la falsaria “conciencia de” con la más realista “coexistencia con” la cosa. Su reconocimiento es menor aún con la reinterpretación de la fenomenología que Heidegger hizo en su hermenéutica a de la facticidad, pero al ex rector de Friburgo le reprocha sobre todo que su tanatocentrismo pusiera las bases de una filosofía de la existencia preñada de patetismo o de fulgores románticos, provincianos y trágicos -golpeando de paso con ello al propio Unamuno-, y que se alejara de la pretensión de Husserl de establecer la filosofía como una ciencia estricta de las esencias. Seguidamente, vamos a estudiar los puntos concomitantes que tiene la obra de Ortega y Gasset y la Sociología, como Ciencia Humana. Para ello hemos escogido algunos términos orteguianos y nos hemos ido al Diccionario de Sociologia, para consultarlos minuciosamente. Así, pues, ¡empezamos! Generación Generación en José Ortega y Gasset sería el conjunto de individuos que son capaces de identificarse entre sí en función de dos criterios, que serían una edad similar y una serie de símbolos o elementos culturales compartidos. Sería el conjunto de individuos que son capaces de identificarse entre sí en función de dos criterios, que serían una edad similar y una serie de símbolos o elementos culturales compartidos. Las generaciones coexisten en el tiempo y se van formando a lo largo de la historia, que no se puede entender solo como la sucesión de generaciones que se transmiten el protagonismo en la misma. Son muchas las generaciones que cohabitan en cada presente y todas ellas interactúan entre sí. Este concepto lo expone Ortega de un modo especial en La idea de la generación, donde podemos leer: “Ahora bien, el conjunto de los que son coetáneos en un círculo de actual convivencia es una generación. El concepto de generación no implica, pues, primariamente más que estas dos notas: tener la misma edad y tener algún contacto vital. Aún quedan en el planeta grupos humanos aislados del resto. Es evidente que aquellos individuos de esos grupos que tienen la misma edad que nosotros, no son de nuestra misma generación porque no participan de nuestro mundo. Pero esto indica, a su vez: 1°, que si toda generación tiene una dimensión en el tiempo histórico, es decir, en la melodía de las generaciones humanas, viene justamente después de tal otra —como la nota de una canción suena según sonase la anterior—; 2°, que tiene también una dimensión en el espacio. [...] Comunidad de fecha y comunidad espacial son, repito, los atributos primarios de una generación. Juntos significan la comunidad de destino esencial.” Ahora podemos preguntarnos: ¿Cuál fue la influencia de Ortega y Gasset en la filosofía española e Iberoamericana del siglo XX? En la década de los años 20 España se encuentra bajo la dictadura de Miguel Primo de Rivera. Ortega, en este período de falta de democracia, escribe en La rebelión de las masas que la historia, el progreso, se llevan a cabo por el trabajo de las minorías. Si va a haber una renovación, entonces, esto debe ser hecho por los mejores, que van a ser, sin embargo, reclutados de una manera liberal-democrática. Ortega teme que las masas van a pedirle todo al estado y que este les conceda todo a cambio de obediencia ciega: esto causaría un fracaso para emancipar a las masas. Su visión de la vida es básicamente libertaria con referencias principalmente anarquistas presentes en todos sus escritos. Trae consigo el liberalismo y el socialismo: el liberalismo debe perseguir una emancipación total del individuo (cualquiera que sea la clase a la que pertenezca), el socialismo debe abandonar el estado de estadolatría y terminar persiguiendo un igualitarismo excesivamente extremo. El advenimiento de las masas al pleno poder social es un hecho que debemos reconocer: provoca una crisis en la Sociedad Europea porque las masas no pueden liderar la sociedad. Esto no significa que puedan elegir a sus propios representantes. El problema es la hiperdemocracia: eso es la emancipación sin asumir la responsabilidad. El fenómeno de la aglomeración se produce durante este período: ciudades llenas, trenes completos, hoteles completos, las masas están en los lugares públicos. Esto no es malo, es una indicación de la civilización, «aunque el fenómeno es lógico, natural, no se puede negar que no ocurrió antes». Esto no se debe a un auge demográfico sino a la masificación de la sociedad (estos individuos preexistían, pero aún no formaban una masa). En todo esto hay un elemento negativo: los mejores (según sus cualidades) son absorbidos por la masa, «los actores son absorbidos por el coro». Cuando Ortega habla de masa no se refiere a la clase obrera, porque «la masa es el hombre promedio». La Masa no es solo un hecho cuantitativo, sino también cualitativo que define una media que tiende hacia abajo. El componente de la masa no se siente como tal y, por lo tanto, se siente con todo a gusto: no se da cuenta de la condición del conformismo en el que se derrumbó. En este escenario, sin embargo, una minoría elegida debe salir: es parte del hombre que continuamente se esfuerza por abandonar el coro y convertirse en el protagonista, cualquiera que sea su clase y su censo. Ortega no rechaza la visión liberal democrática, teme la hiperdemocracia que se manifiesta en la masa que quiere gobernar con clisés. La vida del hombre-masa se ve privada de la voluntad de progresar y de participar en un proceso de evolución de la sociedad. La Masa no entiende que si ahora se puede disfrutar de ciertas ventajas esto se debe al progreso: pero para progresar se necesita esfuerzo. Las masas, por otro lado, consideran el progreso como algo natural, que no ha costado ningún esfuerzo. No «agradecen» a los que hicieron posible este esfuerzo, es decir, el liberalismo (entendido como individualismo, esfuerzo individual de los mejores elementos). La Masa cree que el progreso es algo irreversible. Pero la política requiere mediación y razonamiento, mientras que el hombre-masa concibe la política solo como una acción directa. No respeta a los que sostienen, no está dispuesta a poner en juego sus ideas. La novedad política en Europa consiste en la desaparición de los debates: este es el régimen que agrada al hombre-masa. El liberalismo se opone a todo esto: el propósito de la política debe ser hacer posible la coexistencia a través del debate. Tiene que haber derecho a discrepar. Primero vienen los individuos, luego la colectividad. El liberalismo es «el llamamiento más noble que resonó en el mundo» a coexistir con el adversario, acepta al adversario y le da la ciudadanía política. Es bueno, de hecho, que exista una oposición. La Masa, sin embargo, odia a muerte lo que es ajeno a ella: no da la ciudadanía política a quienes tienen opiniones discrepantes. Vivimos en la era del «señor satisfecho»: piensa en todo el estado, uno no debe cuidar nada, debe limitarse a ser conformista. Tal individuo es un «niño mimado»: da el bienestar y el progreso por sentado, cree que la vida no requiere competencia y que no es necesario que surjan los mejores. El progreso no es una cosa fácil, pero la masificación, en cambio, induce a sentirlo. El estado es el mayor peligro para los que quieren salir del coro: ya no es un medio (como en la concepción liberal), sino que se ha convertido en un fin. El hombre-masa recibe del estado todo y esto lo induce a la aprobación y la falta de activismo. Amenaza con olvidar que el estado no puede resolver todos los problemas. El estado también absorbe la sociedad civil y el individuo ya no tiene un espacio para crecer y demostrar sus capacidades. La masa y el estado se identifican entre sí: un ejemplo práctico es la Italia de Mussolini. Ortega no es un enemigo del estado (especialmente desde que fue construido por los liberales), pero cree que debe ser articulado con continencia. «A través del estado, una máquina anónima, las masas gobiernan autónomamente»: nadie es responsable y uno pierde la individualidad y la singularidad. Ortega ejerció una notable influencia en los autores de la generación del 27. Entre las obras que más influyeron en estos escritores destacan España invertebrada (1921) y La deshumanización del arte (1925) cuyas ideas y postulados serán asumidos por dicha generación. Su estilo elegante y pulcro al escribir será una de las características que usarán estos escritores al crear sus obras. La Revista de Occidente (fundada por Ortega en 1923, y de la que fue en parte redactor) será leída por los escritores de la generación del 27 por contener artículos actuales de gran interés cultural, así como por su original presentación estética. Hombre masa Ortega y Gasset, aunque nació en 1883, pertenece a la generación del siglo XX. El pensamiento de este filósofo sostiene que desde el siglo XIX, aproximadamente los cambios históricos, científicos y tecnológicos se comienzan a producir con gran rapidez y el ritmo de vida se comienza a acelerar mucho más que en épocas anteriores en una medida que no tiene precedentes. Sin embargo la vida individual y colectiva del hombre no ha evolucionado de la misma forma. Se conoce más y se hacen más cosas pero ese saber y ese hacer afecta a la mayoría de las personas. El hombre masa surge como una realidad como resultado de ese desnivel entre el progreso de la época y el de los hombres. Las masas no se refieren solamente a las clases obreras, como lo interpreta el marxismo, como el grupo social protagonista del cambio social con el propósito de arrebatarle a las clases altas sus privilegios. El problema es mucho más amplio, porque el concepto de masa no es cuantitativo sino cualitativo y además es una cualidad individual que tiene necesariamente una dimensión también social. El hombre masa, para Ortega y Gasset, es el que no está al mismo nivel de sí mismo, el que se encuentra a mitad de camino entre el ignorante y el sabio, que cree saber y no sabe, y el que no sabe lo que debería saber. Para este filósofo, la época moderna es el enemigo más grande del hombre actual porque son tiempos de retórica y mucha confusión. Es un tiempo de irreverencia por creer que es la cumbre de la civilización y por la convicción del determinismo histórico. Pero la vida se caracteriza por siempre para adelante y nada puede detenerse ni seguir avanzando sin rumbo. Los ideales tienen que estar supeditados a la realidad, a la circunstancia, y el siglo XX se caracteriza por la racionalidad más pura, algo que la mente ha creado en forma abstracta. En el siglo XX se concreta una antigua aspiración social, la presencia pública y decisiva de la mayoría, cambio que no se realizó de un día para otro sino que fue lento, porque nada en la realidad se hace y se deshace en poco tiempo. El concepto de “hombre masa” fue acuñado por el filósofo español José Ortega y Gasset en su obra “La rebelión de las masas”. Según Ortega y Gasset, el hombre-masa es el que no está al mismo nivel de sí mismo, el que se encuentra a mitad de camino entre el ignorante y el sabio, que cree saber y no sabe, y el que no sabe lo que debería saber. Es el hombre que carece de iniciativa propia, que no aporta al progreso de la sociedad o de la historia, sino que vive de las innovaciones que introduce el hombre selecto. Cuando desaparece el poder espiritual, mantenido por las instituciones eclesiásticas, según Ortega tendría que surgir la culturalización de la sociedad con el fundamento de una ética que brinde un ideal moral para vivir. Sin embargo, el siglo XX aprovechó la desaparición del poder espiritual para cambiarlo por el poder material, canalizando ese sentimiento hacia la política, y hay poca diferencia entre el fanático religioso y el fanático político. Según Ortega y Gasset, el capitalismo del siglo XIX ha contribuido a arruinar y desmoralizar a la humanidad, y por esta razón surge el marxismo que asume esta realidad alienante, con una fórmula limitada, al proponer apoderarse de los medios de producción para mejorar los salarios y no para recuperar la dignidad del hombre. La teoría de Marx tenía sentido pero no el marxismo, porque para Marx, el socialismo tiene el objetivo de auxiliar al capitalismo. El socialismo marxista es amigo íntimo del capitalismo porque los extremos se juntan y terminan siendo la misma cosa. El capitalismo del siglo XIX ha producido una inmensa riqueza pero ha empobrecido la conciencia moral del hombre. En lugar de la ética en la sociedad priman el interés y la utilidad, objetivos que no alcanzan para el mantenimiento del equilibrio social sin la posibilidad de generar un poder espiritual. El día que para la gente hacer dinero no sea más la preocupación central de su vida tendrá la humanidad la oportunidad de ver surgir a una nueva categoría de hombre más sabio y alcanzar su propia altura. Gustave Le Bon (1841-1931) El nombre de Gustave Le Bon está asociado con varios de los hechos más importantes del siglo XX en el mundo. Sus planteamientos y sus estudios alentaron la ideología nazi. Se especula que el libro Mi lucha, de Adolfo Hitler, se inspiraba en la obra de Le Bon. Gustave Le Bon nació en Nogent-le Rotrou (Francia) el 7 de mayo de 1841. Se formó como médico, pero dedicó gran parte de su vida al estudio de la sociología, la psicología, la física y la antropología. Fue médico militar durante la guerra franco-alemana y sus primeras investigaciones las dedicó a la fisiología. Luego se enfocó a la arqueología y a la antropología. El propio gobierno francés lo envió a Oriente como arqueólogo. Visitó una gran cantidad de países de esa zona del mundo. También viajó mucho por Europa y África. De sus pesquisas y observaciones comenzaron a surgir una serie de libros . El más famoso de ellos fue Psicología de las masas. Buena parte de la obra de Gustave Le Bon está dedicada a justificar el colonialismo de las potencias europeas. Su principal argumento para ello era el planteamiento de que existen razas superiores. Se valió para probarlo de gran cantidad de conjeturas y de evidencias bastante cuestionables. Le Bon era un convencido del determinismo geográfico. Básicamente planteaba que solo bajo ciertas condiciones geográficas podían aparecer hombres y mujeres verdaderamente inteligentes, bellos y moralmente desarrollados. Tales condiciones eran las de Europa y la raza superior eran los arios. Gustave Le Bon también estaba convencido de que existían varias razas humanas bien diferenciadas. No se refería a rasgos físicos o genéticos variables, sino que realmente pensaba que cada raza era una especie aparte. Por supuesto, también creía que había razas superiores e inferiores. Si las razas superiores se mezclaban entre sí, o con una de las inferiores, los resultados podían ser buenos. En cambio, si se mezclaban dos o más razas inferiores, la consecuencia era un pueblo degenerado. Gustave Le Bon se hizo particularmente famoso por la publicación de su libro Psicología de las masas. Su planteamiento básico era que los seres humanos desarrollan en colectivo comportamientos que jamás desarrollarían individualmente. En otras palabras, los grupos tienen una influencia determinante sobre los individuos. Señala que las principales razones por las cuales el “yo” se pierde en el “nosotros” son las siguientes: • El ser humano percibe a la masa como un poder invencible. Deja de sentirse responsable porque en ella es una figura anónima. • Las masas contagian su manera de sentir y actuar a quienes las conforman. Eso se da de manera inconsciente y permite que la masa sea manipulada por un líder. • La masa sugestiona e hipnotiza al individuo. Formar parte de una masa lleva a experimentar sentimientos de omnipotencia. • En la masa lo irreal predomina sobre lo real. Es compacta y no se rompe por diferencias internas. • La masa se percibe como un mecanismo de supervivencia. No pertenecer a la masa es visto como un grave peligro. Es de anotar que el propio Sigmund Freud escribió toda una obra para poner en tela de juicio la psicología de las masas de Gustave Le Bon. La obra de Freud se llama Psicología de las masas y análisis del yo. A pesar de que Gustave Le Bon se definía como un demócrata, lo cierto es que sus planteamientos alentaron notablemente a la ideología nazi, el fascismo y todos los sectores que se desprendieron de esa matriz. En últimas, Le Bon planteaba que las masas eran un rebaño servil y que por lo mismo no podían existir sin un amo. Señalaba que ese amo o líder debía ser alguien con fuerte personalidad, creencias muy definidas y una voluntad poderosa. De otro lado, los planteamientos de Le Bon sobre el inconsciente alcanzaron gran difusión y notoriedad. En ese terreno hizo importantes aportes, que por un lado fueron retomados por el aparato de propaganda nazi, pero por el otro, sentaron bases importantes para la actividad publicitaria. Le Bon murió en 1931. Probablemente nunca imaginó que sus planteamientos iban a servir para alentar el holocausto nazi. Mucho menos pasó por su cabeza que su propio país, Francia, iba a ser víctima de la discriminación de los arios. Masa La rebelión de las masas es el libro más conocido de José Ortega y Gasset. Se comenzó a publicar en 1927 en forma de artículos en el diario El Sol, y en el mismo año como libro. Está traducido a más de veinte lenguas. Se centra en su concepto de "hombre-masa", las consecuencias del desarrollo que habrían llevado a que la mayoría suplantara a la minoría, carácter de estas masas, "muchedumbre", y de las aglomeraciones de gente y a partir de estos hechos, analiza y describe la idea de lo que llama hombre-masa: masa y el hombre-masa que la compone. En 1937, escribe un "Prólogo para franceses" y un "Epílogo para ingleses", los cuales deben leerse después del propio libro, pues carecen de sentido propio. Según Julián Marías, la obra de Ortega está incompleta y sería El hombre y la gente el que lo completaría. La rebelión de las masas está escrito y publicado en la época de ascensión del fascismo. Mussolini se hallaba ya en el poder y desde España se miraba a Italia, desde la derecha radical y sectores de la oligarquía económica (el mundo de las finanzas, la empresa y terratenientes), también desde la burguesía conservadora, se anhelaba la existencia de un partido fascista en España.1 Al tiempo, en Rusia se ha dado ya la revolución bolchevique y Europa vive el apogeo de los movimientos de masas de izquierdas. Ortega y Gasset no se pronunció a favor del fascismo, al menos abiertamente, por el contrario, se pronunció en contra de la revolución bolchevique y del fascismo, tratando ambos fenómenos como revoluciones estériles, repetidas ya en la historia, incapaces de hacerla avanzar, teniendo los mismos defectos que esas otras revoluciones históricas, achacándoles su enfrentamiento con las tradiciones.2 También es cierto que como liberal conservador defendió públicamente el sistema liberal y el parlamentarismo; no obstante, su concepción elitista de la sociedad,3 sus ideas, principalmente las expuestas en La rebelión de las masas, por las propias ideas expuestas en él y por el momento de su publicación, momentos en los que se estaba dando forma a los diversos intentos de crear un partido fascista en España, fueron fuente de inspiración para los promotores de estas formaciones. Ramiro Ledesma Ramos, discípulo suyo y colaborador en Revista de Occidente,4 revista fundada por Ortega y Gasset, nunca ocultó su influencia; y José Antonio Primo de Rivera, cofundador de Falange Española, fue su "admirador entusiasta". En La rebelión de las masas, Ortega y Gasset desarrolla su idea del "hombre-masa", tomado en su conjunto —las masas populares— y en su individualidad. Para Ortega y Gasset uno de los males de su tiempo fue el que las clases populares accedieran a los espacios anteriormente reservados a las élites, desde restaurantes y salas de teatro a la posibilidad de toma de decisiones políticas, esto último mucho más grave. Diferencia entre las élites naturalmente formadas por hombres cualificados y las clases populares, también la burguesía, formadas por "individuos sin calidad"; aunque admita que en las clases populares puede encontrarse "almas egregiamente disciplinadas" y en las élites se esté produciendo el advenimiento de hombres-masa. Cada grupo social contaría con una minoría selecta de personas, minoría mayoritaria en las élites (que en su actualidad se estaría corrompiendo, poniendo como ejemplo el acceso de "intelectuales incualificados, incalificables y descalificados"), y en las clases obreras estarían surgiendo "almas egregiamente disciplinadas". El hombre-masa sería consecuencia de que en su tiempo habrían mejorado las condiciones de vida de las clases populares y la burguesía; según Ortega y Gasset, la comodidad de que disfrutaba, lo habría llevado a la abulia, pensando únicamente en él, en su bienestar, pidiendo todos los derechos sin reconocer sus obligaciones, despreciando las jerarquías. También, Ortega añora la ausencia de permeabilidad entre estratos sociales. Más allá de las influencias políticas y sociológicas, que siempre serán discutidas y discutibles, La rebelión de las masas como parte de la obra de Ortega y Gasset cuenta con numerosos seguidores, entre los que se contarían el grueso de sus discípulos. Julián Marías, uno de ellos, ha manifestado que «los diferentes escritos de Ortega son como las cimas de un iceberg, por debajo de las cuales queda operante, aunque oculta, la mole sumergida» advirtiendo que «La rebelión de las masas ha sido leído ignorante y malévolamente». Sociedad-masa El concepto de masa aparece a raíz de la Revolución francesa, y de la consiguiente consciencia que adquirieron los ciudadanos de los privilegios que tenía el clero y la nobleza: se consideraba como parte de la masa, pues, a cualquiera que no formara parte de los estamentos políticos, sociales y económicos tradicionales de la época. En la teoría política, el término se usaba para expresar la preocupación de estas mismas élites por el cambio dramático que se había producido desde la Revolución: en 1789, la Asamblea Nacional de Francia aprobó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. En este documento, entre otras cosas, se abolía el feudalismo, los diezmos y los privilegios señoriales, y se reconocía la igualdad para ocupar cargos públicos y hacer frente a impuestos y penas. En conclusión, los derechos hasta entonces exclusivos de la élite social se vieron reducidos. La visión pesimista de las altas clases sociales hacia la nueva situación se expresaba en expresiones como «tiranía de la mayoría» u «oclocracia» (‘gobierno de la muchedumbre’). Posteriormente, durante el siglo XIX, también se utilizaba el término de1sociedad de masas para describir al conjunto de la sociedad, con motivo de las tendencias igualitaristas del período de la Revolución industrial, que socavaban los valores de axiología tradicionales del Antiguo Régimen o sociedad preindustrial. Más ampliamente, el término puede aplicarse a cualquier sociedad dominada por la cultura de masas, los medios de comunicación de masas, la sociedad de consumo de masas y las instituciones impersonales de gran escala. A finales del siglo XIX, el término sociedad de masas se refería a la sociedad como una masa de individuos indiferenciados, de la que formarían parte como átomos. En el siglo XX, la neomarxista Escuela de Frankfurt desarrolló un enfoque crítico de la sociedad de masas, entendiéndola como una sociedad de individuos alienados mantenidos unidos por la cultura industrial que servía a los intereses del capitalismo. Según su punto de vista, el control debía pertenecer a las masas y no a la burguesía, que coartaba la libertad de expresión del «hombre masificado». Contrariamente, el3enfoque aristocrático, que contaba con [[Friedrich]] como máximo representante, consideraba que eran los intelectuales los que debían dirigir la sociedad, y no los «mediocres». Existen otras teorías de la sociedad de masas, como por ejemplo la expresada por el filósofo español José Ortega y Gasset en su libro La rebelión de las masas (1929). En este ensayo, diferencia tres conceptos. El primero de ellos es la sociedad-masa, homogénea a causa de la abundancia económica, el desarrollo tecnológico y la igualdad política. Según la óptica marxista, esto era debido a la proletarización de los individuos, aunque la teoría de la sociedad de masas lo atribuía a la influencia de los medios de comunicación. En segundo lugar, Ortega y Gasset definía el hombre-masa, un individuo sin tradiciones, valores ni individualidad o autonomía. Por último, introdujo el concepto de la minoría selecta: ... Al que se exige más que los demás, aunque no logre cumplir en su persona esas exigencias superiores. José Ortega y Gasset lamentaba el declive de la alta cultura en la sociedad de masas. La crítica a la sociedad de masas se terminó convirtiendo en un tópico utilizado por todas las posiciones, hasta las más extremas, del espectro político. Por otra parte, lejano de la ideología de la Escuela de Frankfurt, y recogiendo las idea de Toqueville, se puede hablar de cómo la masa ha sido incorporada en la sociedad, aunque no ha resultado ser una sociedad masificada. Es decir, la masa es un conjunto conducido a través de los medios, pero dentro del cual siempre hay excepciones, individuos que quieren salir de la corriente donde se ven estancados. Sin embargo, las excepciones también forman parte de un conjunto, por tanto, se puede hablar de subconjuntos dentro de otros conjuntos, la individualidad del «yo único». Esto se debe en gran parte a la tarea mediatizadora de los medios, los grandes controladores de la opinión pública, que en ocasiones generan ellos mismos e incluso manipulan. Por ello, Bell dirá que la sociedad de masas se trata de una cultura de masas sin un centro de gravedad, sin un hilo central, porque precisamente es la variedad la que la conforma. La teoría de la aguja hipodérmica se llamó también teoría de la bala mágica, con el investigador en comunicación Harold Lasswell como referente. Hace referencia al enorme poder de manipulación e influencia de los medios de comunicación sobre la sociedad y su ideología. Esta teoría surgió a causa de las fuertes obras propagandísticas que se llevaron a cabo durante los períodos de la primera y segunda guerra mundial. El término de «bala mágica» se refiere a la información como una bala disparada a la cabeza del espectador, pasivo y vulnerable, siendo los medios de comunicación la pistola ejecutora. Así, con el análisis de estos términos (Generación, Hombre-masa, Gustav Le Bon, Masa y Sociedad-masa) hemos dado con la clave sociológica de José Ortega y Gasset. Ahora mismo, ¡las palabras sobran! De este modo, hemos investigado toda la personalidad de don José. Pero antes de despedirnos, voy a trazar unos apuntes sobre el PERSONALISMO, no vaya a ser que en la forma dialogada en que es presentado este pensamiento, se hayan perdido parte de sus esencias. Así, pues, el término "personalismo" fue usado en la filosofía francesa hasta principios del siglo XX con un significado netamente peyorativo; de hecho, la Enciclopedia Larousse lo definía como "el vicio y conducta de quien todo lo supedita a sí mismo". Pero con la publicación en 1903 del libro de Ch. B. Renouvier El personalismo, seguido en un estudio sobre la percepción externa y sobre la fuerza, el carácter negativo de este término comenzó a cambiar de un modo decisivo. Renouvier opuso el personalismo al impersonalismo y lo aplicó a Dios. Renouvier concebía el personalismo como aquella concepción del universo que no reduce las cosas a simples manifestaciones de un ser universal y único, sino que considera a la persona como verdaderamente existente y autónoma, como un ser consciente y libre que no puede deducirse de ningún otro principio, substancia o cosa. Un intento de dar cuenta y clasificar los distintos personalismos de principio del siglo XX fue el de A. C. Knudson en su obra The Philosophy of Personalism (1927). Según Knudson, habría tres tipos fundamentales de personalismo: un personalismo panteísta (véase panteísmo), psicofísicamente neutral (como por ejemplo el de W. Stern), y que equivaldría simplemente a una teleología universal; un personalismo pluralista (véase pluralismo) o finitista, representado de diferentes maneras por el personalismo ateo de McTaggart, el personalismo relativista de Renouvier y el personalismo puramente finalista de Howison; y un personalismo absolutista, opuesto al anterior, representado bajo la forma del idealismo absoluto y defendido sobre todo por algunos pensadores de la escuela neohegeliana, como Royce. Además, habría que distinguir entre el personalismo teísta (véase teísmo) como típicamente opuesto al ateo y al absolutista y considerarlo bajo varios aspectos: según una tendencia idealista como la defendida por Bowne, Howison y el propio Knudson); según una tendencia pampsiquista (como la de J. Ward, Charles Hartshorne, W. T. Stace), y según una dirección dualista (como la de Maritain). Para Knudson, el personalismo realmente típico estaría más allá, o más acá, de estas divisiones y reconocería una verdad permanente en el pluralismo y el absolutismo. En ese sentido, personalismo sería "esa forma de idealismo que reconoce por igual los aspectos pluralista y monista de la experiencia, y que considera la unidad consciente, la identidad y la libre actividad de la personalidad como la clave para la naturaleza de la realidad y para la solución de los problemas últimos de la filosofía". Si se atiende a la mayoría de manifestaciones históricas del personalismo durante el siglo XX, puede distinguirse entre las diversas corrientes personalistas en dos acepciones principales: un personalismo en sentido amplio de carácter más ético-político y un personalismo en sentido estricto de carácter más filosófico. El personalismo en sentido amplio tiene un significado de resistencia y negatividad. Los distintos personalismos surgen, a juicio de J. Maritain, como reacción a los errores del individualismo del siglo XIX. Su campo de acción se fue ampliando para criticar también los errores totalitarios emergentes. Era natural oponer la noción de persona comprometida como tal en la sociedad, a la idea del estado totalitario y a la de soberanía del individuo conjuntamente. El personalismo se entiende, en este sentido, como un conjunto más o menos difuso de ideas en las que la persona humana encuentra un reconocimiento primario de su dignidad y garantías adecuadas para su ejercicio libre y creativo. Como escribió Jacques Maritain: "nada sería más falso que hablar de un personalismo como de una escuela o de una doctrina. Se trata de un fenómeno de reacción contra dos errores opuestos (totalitarismo e individualismo), y es un fenómeno inevitablemente muy complejo". Hay, por tanto, muchos personalismos con frecuencia muy diferentes entre sí según la forma distinta de concebir la persona y según su contexto especulativo o ético-político. Hay personalismos de carácter nietzscheano, personalismos anarquistas o proudhonianos, personalismos cristianos y personalismos musulmanes. Personalismo en sentido amplio es, por tanto, toda orientación intelectual que opone el valor superior de la persona frente al individuo, a la cosa, a lo impersonal. La oposición entre el personalismo y el impersonalismo se manifiesta en el hecho de que con gran frecuencia cada una de estas doctrinas es definida en función de su oposición a la otra. El personalismo rechaza por principio todo impersonalismo, cualquiera que sea la forma bajo la cual se presente, tanto en la forma del mecanicismo materialista, como en la forma de idealismo. La orientación personalista de un pensamiento se caracteriza por el rechazo de toda filosofía de la cosa, tanto si ésta se entiende como una realidad material como si se concibe bajo el aspecto de una entidad ideal. La pluralidad de acepciones que se pueden atribuir al término "personalismo" dio lugar a la polémica sobre la naturaleza filosófica o no del propio personalismo. Jean Lacroix, en El personalismo como antiideología, sostuvo que el personalismo no es propiamente hablando una filosofía, puesto que carecería de un carácter sistemático crítico y completo, ni una ideología en el sentido de una evasión de los problemas concretos mediante la postulación de ideales espiritualistas. El personalismo sería más bien una actitud, una aspiración especulativa, una dirección intencional del pensamiento fuertemente relacionada con la actividad práctica y con un marcado relieve existencial. Esta aspiración y esta intencionalidad se despiertan frente a una situación social y política alienante para la persona, y por tanto frente a una organización ideológica de la vida que tiende a rebajar la dignidad personal y a crear un tipo de vida social en donde no encuentra su propio espacio la comunidad interpersonal. Frente a todo esto se despierta un proyecto teórico y práctico dirigido a la afirmación de los valores de la persona y a la contestación de todo lo que se opone a ellos. De aquí el carácter del personalismo como "antiideología". Pero, más allá del sentido "anti" o de resistencia del movimiento personalista, parece que debe entenderse también por "personalismo" la reflexión constructiva sobre la realidad personal que hace de él una concepción filosófica caracterizada por colocar a la persona su centro teórico. El punto de partida de esta filosofía puede ser una intuición general de la persona. Su método de estudio es el análisis de la experiencia personal que es objeto de esta intuición. Esta intuición original de la persona es una intuición de sí mismo, en la que se captan en una experiencia inmediata los valores y los significados esenciales. El análisis de esta intuición lleva al conocimiento de la consistencia existencial e histórica de la persona, y a la toma de conciencia de una tarea moral y de una perspectiva de acción. La intuición de la persona como centro original de valores y de significados no se agota, sin embargo, en ninguno de los análisis. Esto indica una trascendencia constitutiva de la persona sobre cada una de sus manifestaciones y sobre el conjunto de las mismas. El personalismo se presenta, por consiguiente, como una doctrina filosófica abierta a la trascendencia más allá de la experiencia existencial e histórica. En Francia, se consideran personalistas Renouvier, Paul Janet, H. Bergson, R. Le Senne, Gabriel Marcel, Maurice Nédoncelle, Jacques Maritain, Emmanuel Mounier y Jean Lacroix, pero entre todos ellos destaca Emmanuel Mounier. Para este filósofo, las "estructuras del universo personal" se caracterizan por las siguientes notas: 1º) Existencia incorpórea, según la cual la persona, sumergida en la Naturaleza, trasciende la Naturaleza, ascendiendo al personalizarse y descendiendo al despersonalizarse. 2º) Comunicación, por la cual se supera todo individualismo atomista. 3º) Conversión íntima, en la cual se manifiesta un doble movimiento de recogimiento y de exteriorización, igualmente necesarios e igualmente susceptibles de "desviaciones". 4º) "Enfrentamiento" o "exposición", por los cuales la persona puede protestar, elegir y conseguir la libertad. 5º) Libertad condicionada, no reducible ni a una "cosa" ni a un puro y continuo "surgir". 6º) Dignidad eminente de la persona. 7º) Compromiso (engagement) que posibilita y hace fecunda la acción. En Alemania son personalistas filósofos de muy diversas tendencias, como por ejemplo, W. Stern, R. Muller Freienfels y Max Scheler. En los EE. UU., el personalismo surgió a comienzos del siglo XX a partir de una escuela personalista de origen idealista-pragmatista alimentada por una tradición puritana y por el neoidealismo inglés (E. S. Brightmann y W. E. Hocking). El gran vigor de este movimiento llevó a algunos pensadores a considerar el personalismo como un movimiento específicamente norteamericano. Sus representantes principales son Borden Parker Bowne, Mary Whiton Calkins, G. H. Howison, Edgar Sheffield Brigh, Albert Cornelius Knudsol, R. T. Flewelling, W. H. Werkmeister, J. W. Buckham, etc. En un sentido amplio, pertenecen a la tradición personalista John Elof Boodin y J. B. Pratl. En Inglaterra, destaca el grupo personalista encabezado por J. B. Coates. En Italia, fueron destacados personalistas Luigi Stefanini, Armando Carlini, Luigi Pareyson, C. Ottaviano y M. F. Sciacca. En España, el personalismo está institucionalizado en el órgano de expresión del Instituto Emmanuel Mounier, la revista Acontecimiento, y está representado por autores como Carlos Díaz, Felix García Moriyón, Manuel Maceiras, Agustín Domingo Moratalla y otros. En Latinoamérica, el personalismo se entremezcla con la difusión del pensamiento de Maritain. Diseño de portada Nombre del autor: Ignacio Ramón Echeburúa Estévez Nombre del autor en portada: Ignacio R. Echeburúa Título de la obra: Una confesión basada en el personalismo. Texto solapa portada (máximo 400 caracteres con espacios). Biografía del autor: Sólo voy a citar mis últimas publicaciones. En esta última órbita, se sitúa el libro titulado “El Griego y su Literatura Clásica”, que sacó a la calle la Editorial pc de Palma de Mallorca, en su sede de Barcelona. Le siguió un libro sobre “ASTRONOMÍA”, que editó en junio de 2022, la Editorial Autografía de Barcelona. Asimismo, los tres libros siguientes han sido publicados por la Editorial Autografía. En junio de 2023 vio la luz el libro titulado “Historia de la física”. Este libro tiene 282 páginas y forma parte de la colección Fondo de la editorial. Se puede adquirir en librerías online como Librería Oxford, Buscalibre y Agapea. En enero de 2024 salió a la calle el libro titulado “JOSÉ ORTEGA Y GASSET y la razón histórica”. Ortega nos dice que necesitamos una razón que sea capaz de describir los sentidos del mundo humano, que nos permita entender la realidad humana. A la razón pura le es imposible captar al hombre en su singularidad, en sus realizaciones históricas, la razón pura no nos sirve; la razón matematizante... Por otro lado, “Mis Relatos” es mi única obra de narrativa, la cual contiene tres relatos cortos, como son “¡Una boda que se las trae!”, “Aires de romería: El Rocío” y, para terminar, “Con faldas y ¡a lo loco!”. Fue puesta en la calle en marzo de 2025 por la mencionada Editorial Autografía, en la categoría de Ficción. Ya está en la editorial el libro titulado “Nuevos Relatos”, que saldrá a la calle en septiembre de este año y contendrá cinco narraciones, cuyos títulos son: a) El Gernika; b) EL suicidio de un filósofo; c) En una casa que no quiero recordar; d) San Juan de Gaztelugatxe, y e) Deporte Rural Vasco. Por último, quiero indicar que Ediciones Europa acaba de enviarme una propuesta editorial por la que se compromete a publicarme el título “Mis Cuentos”, que se integra por las narraciones siguientes: a) Leyendas y sagas de la mitología nórdica, b) Los vikingos y su mitología, y c) La vida desde los inicios, para los niños. Su correo electrónico es: editor3@grupoeditorialeuropa.es/ Sin embargo, tengo redactada mi primera novela, de la que no falta ni un detalle, que se titula “Una comunidad de Carmelitas descalzas”, incorporando a este título sendas fotografías. Son sus dos personajes centrales Jorge y Luis Enrique, quienes con diálogos llenos de frescura y sinceridad nos abren las puertas del convento de Santa Teresa de San Sebastián. Dicha novela, que se trata de ser una novela histórica, se encuentra en la bandeja de entrada, pero aún no tiene un destinatario concreto. Y, últimamente, se ha redactado otra novela, titulada Un catamarán nuevo, con una extensión parecida a la anterior, aunque el nº de capítulos se queda en seis. Asimismo, tengo otras dos novelas en su correspondiente borrador: El advenimiento de la ultraderecha, obra bien documentada, que acontece en el aula magna de la Universidad de Buenos Aires, donde dialogan un grupo de alumnos y su catedrático en ciencia política; y Una cuadrilla de amigos, en la que se hace un estudio de la verdadera amistad, colándonos en una cuadrilla de txikiteo, contándose con seis protagonistas: Juan, Fernando, Moncho, Emilio, Ricardo e Iñaki, que soy yo mismo (el narrador). Texto de la contraportada (máximo 500 caracteres con espacios). Sinopsis: Nos encontramos en el IES Ramiro de Maeztu. Vamos a pasar a un aula de Bachillerato, pues se da la asignatura de Hª de la Filosofía. El tutor de la misma es el catedrático Padre Eloy Alcázar. En principio, se da unas ideas originales sobre la sociología de José Ortega y Gasset. Gracias a un descuido podemos transcribir aquí toda la información referente a la sociología de Ortega y Gasset. Después, en una simulada clase, empieza un grueso debate sobre el Personalismo, el cual acabará convirtiéndose en Existencialismo. Se citan distintos autores, que conforman la Bibliografía de Ortega. Por ejemplo, Vicente Cacho Viu y José Luis Molinuevo. Por ejemplo, el personalismo católico o el personalismo teísta consideran la dignidad de la humanidad como inherente a su creación divina. El personalismo de Boston argumenta que los seres humanos son lo único real en el universo. El personalismo crítico ve el valor de los seres humanos como parte de una comunidad. Ser personalista es toda conducta caracterizada por el afán de destacar sobre los demás y de ejercer sobre ellos un cierto liderazgo. Los personalistas creen que la persona debe ser el punto de partida ontológico y epistemológico de la reflexión filosófica. Muchos se interesan por investigar la experiencia, el estatus y la dignidad del ser humano como persona, y consideran esto como el punto de partida de todo análisis filosófico posterior. Según el personalismo, los seres humanos habitan, ante todo, un mundo que se encuentra ocupado por seres de su misma especie con los que se relacionan de diferentes maneras. Este mundo, siguiendo esa idea, se presenta a través de experiencias que cada individuo, es decir, cada ser humano registra y produce. Texto solapa contraportada (máximo 300 caracteres con espacios): El personalismo es una corriente filosófica que pone el énfasis en la persona. Considera al hombre como un ser relacional, esencialmente so El existencialismo considera el mundo circundante como carente de sentido y hostil, mientras que el personalismo lo considera fundamentalmente significativo. El existencialismo considera el mundo circundante como carente de sentido y hostil, mientras que el personalismo lo considera fundamentalmente significativo . El mundo y los demás seres humanos se vuelven hostiles y carentes de sentido solo si se elimina el compromiso y las relaciones. El personalismo postula la realidad y el valor últimos de la personalidad, tanto humana como divina (al menos para la mayoría de los personalistas). Enfatiza la importancia, la singularidad y la inviolabilidad de la persona, así como su dimensión esencialmente relacional o social. El personalismo postula la realidad y el valor últimos de la personalidad, tanto humana como divina (al menos para la mayoría de los personalistas). Enfatiza la importancia, la singularidad y la inviolabilidad de la persona, así como su dimensión esencialmente relacional o social. Los tipos de personalismo son: 1) Personalismo comunitario, 2) Personalismo dialógico, 3) Personalismo ontológico clásico, y 4) Personalismo ontológico moderno. ¿Qué concepto –o conceptos- pretende transmitir en su Libro? Personalismo es toda doctrina que sostiene el valor superior de la persona frente al individuo, a la cosa, a lo impersonal. El personalismo se opone, pues, tanto al individualismo como al impersonalismo. Aplicado a Dios, el personalismo es la doctrina contraria al panteísmo y al pampsiquismo, que son, según Renouvier, las manifestaciones más típicas del impersonalismo. Renouvier concibe, en efecto, el personalismo como aquella concepción del universo que no reduce las cosas a simples manifestaciones de un ser universal y único, sino que considera la persona como verdaderamente existente y autónoma, como un ser consciente y libre que no puede deducirse de ningún principio hipostasiado, substancia o cosa. El personalismo se corresponde entonces con el infinitismo, el condicionalismo y el ‘relativismo’, constituyendo inclusive su fundamento. ¿Qué significa el título del Libro? El título de este Libro es Una confesión basada en el personalismo, que llega hasta el existencialismo. Más bien, se trata de la crisis de un personalista, que a través de Unamuno aparca en el existencialismo, que es la corriente de pensamiento o filosófica que se desarrolla en Europa en la primera mitad del siglo XX y que alcanza su apogeo en Francia tras la segunda guerra mundial, que considera que la existencia es el modo de ser propio y característico del ser humano, que es entendido como pura libertad de elección, en tanto pura subjetividad, rechazando, pues, toda posibilidad de que sea asimilado a un mero objeto o "cosa". El filósofo danés S. Kierkegaard es considerado el inspirador del existencialismo, y el alemán Martín Heidegger, con la publicación de "El ser y el tiempo" en 1927, su principal difusor, aunque quien obtendría el reconocimiento del gran público sería posteriormente el francés J.P. Sartre. Otros nombres destacados asociados al existencialismo son los de K. Jaspers, Simone de Beauvoir, M. Merlau-Ponty y J. Wahl. ¿Cuál es el público principal al que va dirigido el Libro? El público principal al que va dirigido el Libro es el de los Seminaristas, así llamados porque residen en un seminario. Las crisis de conciencia de estos personajes son bestiales, pues casi todos los libros que constituyen sus lecturas habituales perternecen en la mayoría de los casos al género hagiográfico. Además, este Libro puede interesar, en su mayoría, a los docentes de Filosofía, en la sección de Humanidades. --------------------------------------------------------------------------------

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