NOVELA, De profesión: Opositor.
CAPÍTULO PRIMERO Yo oposité al Cuerpo Docente de Catedráticos de Instituto durante tres años consecutivos: 1983, 1984 y 1985, siendo este año de 1985 el último en que tuvo lugar tal convocatoria. En la tercera ocasión, oposité desde la Universidad Complutense de Madrid, siendo presidente de uno de los dos Tribunales que había Horacio Capel, catedrático de Geografía humana en la Universidad de Barcelona. Si mis recuerdos no me fallan, superé dos exámenes, el teórico y el práctico, quedándome tirado ante la llamada Encerrona. Yo tenía, entonces, la edad de 25 años y, aunque yo en aquel momento fui muy optimista, me tumbaron en la fase de Concurso, es decir en la valoración de los Méritos. Además, de ser el candidato más joven que aspiraba a una Cátedra de Enseñanzas Medias, como méritos propios sólo figuraban la Tesina de Licenciatura y su publicación en la revista “ESTUDIOS”. No había nada más, por lo que, tras la valoración de dichos Méritos que, por supuesto, arrastraban en muchas mayores cantidades los demás opositores, no llegué a dar la nota de 4 puntos. Para mí, fue todo un mazazo, pues yo, entonces, sí creía en la igualdad de todos los opositores, mayores o jóvenes, la llamada igualdad de oportunidades. En honor a dicha refriega, voy a redactar un relato corto dedicado a las Oposiciones. Pero vayamos poco a poco. Nuestros dos personajes, en este caso, se llaman Sagrario y Nacho, que son dos amigos íntimos y estudiantes de 2º de Bachillerato. Como se verá, han entablado una conversación muy interesante sobre la enseñanza en general, pues ya están en puertas de asistir a la Universidad. Ahora, Nacho le pregunta a Sagrario: - ¿Qué significa ser un catedrático? Y Sagrario le responderá: - Un catedrático es el profesor que tiene la categoría más alta en la enseñanza media o universitaria. Nacho, continuando el diálogo iniciado, quiere saber: - ¿Cuánto cobra un catedrático al mes? Sagrario, que se las sabe todas pues su padre es un docente, le dirá que: - El salario de un catedrático en España puede variar significativamente, pero se sitúa entre los más de 5.000 € y más de 9.000 brutos mensuales. Estos sueldos dependen de factores como la universidad, la comunidad autónoma, la experiencia y la jornada laboral, con cifras anuales que pueden llegar a más de 100.000 € en los rangos más altos. Dicho lo cual, se hace con la palabra el narrador, quien nos aclara qué factores que influyen en el sueldo de los catedráticos, que son a saber: • La Universidad y la Comunidad Autónoma: Los salarios pueden variar entre las distintas universidades públicas y las comunidades autónomas. • La jornada de dedicación: La cantidad de horas lectivas o la carga de trabajo influye directamente en el sueldo. Un contrato a tiempo parcial con pocas horas lectivas resultará en un salario menor. • Los complementos y la experiencia: Además del sueldo base, los catedráticos pueden recibir complementos por investigación, destino o antigüedad, que incrementan su remuneración total. • El tipo de contrato: Los catedráticos que son funcionarios públicos tienen una estructura retributiva específica y transparente, mientras que el profesorado asociado en la universidad pública puede tener condiciones diferentes. Ahora Sagrario nos hace dos consideraciones importantes: - Las cifras mencionadas son generalmente sueldos brutos, es decir, antes de descontar impuestos y otras deducciones. - Además, no hay que confundir el sueldo de un catedrático de universidad con el de un profesor de secundaria, cuyos salarios son considerablemente inferiores. Nacho, continuando con sus pesquisas, podrá sobre la mesa lo que sigue: - ¿Qué diferencia hay entre doctor y catedrático? De nuevo Sagrario responderá que: - La principal diferencia es que doctor es el nivel de estudios más alto alcanzado (el título académico más elevado), mientras que catedrático es un puesto de profesor universitario de máxima categoría, que implica años de experiencia docente e investigadora, y que se obtiene tras cumplir requisitos específicos y superar una selección, es decir, no todos los doctores llegan a ser catedráticos. El título de Doctor es el título académico más alto que se puede obtener la universidad, alcanzado tras la defensa de una tesis doctoral. Requisito imprescindible es superar un programa de doctorado, que se suma al grado universitario y al máster. Un doctor es una persona con el máximo nivel de formación en un campo, aunque no necesariamente ejerce la docencia o la investigación a nivel universitario. Por su parte, el catedrático es el profesor universitario que ostenta la máxima categoría docente. Es un puesto que requiere no solo tener un doctorado, sino también haber completado años de trayectoria en docencia e investigación, haber sido profesor titular y pasar una selección para la cátedra. Además de la docencia e investigación, un catedrático suele tener responsabilidades de liderazgo, dirección de proyectos y funciones de gestión dentro de la universidad. Así, pues, un catedrático es un tipo de doctor con un rango y una trayectoria superior del ámbito universitario, mientras que el doctorado es una titulación que puede tenerla cualquier persona con la formación académica adecuada. Nacho continúa con las suyas, por lo que plantea: - ¿Qué nivel tiene un catedrático? A lo que Sagrario contesta: - En el sistema de educación español, un catedrático de Enseñanza Secundaria es un profesor que ha alcanzado el puesto más alto en la escala del profesorado de enseñanza secundaria. Actualmente son funcionarios del grupo A1 y tienen un complemento de destino de nivel 26. En España, el puesto de catedrático de enseñanza secundaria, que yo intenté conseguir como he dicho en 1983, 1984 y 1985, está regulado por la LOE, Ley Orgánica de Educación, aprobada en el año 2006, y modificada por la LOMCE (2013). Para acceder a él, hace falta ser previamente profesor de Enseñanza Secundaria (para lo que es un requisito previo ser licenciado, ingeniero o arquitecto; estar en posesión de un máster en Educación Secundaria; y haber aprobado una oposición) y además tener un mínimo de ocho años de antigüedad, y pasar el correspondiente proceso selectivo. Entre otras, es función de los catedráticos el desempeño de la jefatura de los departamentos didácticos de los Institutos de Educación Secundaria (IES). Como dato curioso, Sagrario apuntará que: - La catedrática de universidad más joven de España es Macarena Espinilla Estévez, que ostenta el título de catedrática en la Universidad de Jaén desde diciembre de 2021, en el área de Informática. Para ser catedrático de instituto, se necesita obtener un título universitario (grado, licenciatura, ingeniería o arquitectura), superar el Máster Universitario en Formación del Profesorado, aprobar una oposición para acceder al cuerpo de profesores de secundaria en la enseñanza pública, y a través de la experiencia y un concurso-oposición específico conseguir el estatus de catedrático, que requiere una trayectoria extensa y méritos en docencia e investigación. Como he explicado, en todos los casos me tumbaron en la fase de concurso, que valora la experiencia docente y de investigación adquirida a lo largo de varios años. Este proceso te permite ascender en la carrera profesional y optar a la categoría de catedrático. Como nos dice Sagrario, quien domina este tema pues su padre es catedrático de instituto, - Un catedrático de instituto es el profesor con el rango más alto en el sistema de enseñanza secundaria en España, que se alcanza tras una dilatada trayectoria profesional, experiencia docente y, en algunos casos, haber superado pruebas o concursos específicos para consolidar el acceso a este puesto de mayor responsabilidad y prestigio. Ahora Nacho, interrumpiendo el pensamiento de Susana, le preguntará: - ¿Qué hay por encima de un catedrático? Susana se pensará un momento esta cuestión y añadirá que: - En la legislación estatal, el profesor contratado doctor tiene por encima en la carrera académica al profesor titular; por el contrario, el profesor agregado solo tiene por encima al profesor catedrático. Pero queremos insistir en una cuestión: Desde los orígenes del Cuerpo de Catedráticos de Enseñanza Secundaria, que se han utilizado diversos sistemas para la selección del profesorado de dicho cuerpo, sistemas que se han ido cambiando o, incluso combinando, en las diversas etapas, y que abarcan desde la oposición pura y simple hasta el concurso-oposición, pasando asimismo por el concurso de méritos, incluso por situaciones temporales de improvisación en los reclutamientos, debidas a la falta de profesorado capacitado y debidamente formado. Probablemente sea cierto que el sistema al que se le ha querido atribuir un mayor prestigio, como forma de selección en las épocas doradas del cuerpo, ha sido el de la oposición o, en su caso, el concurso-oposición, siendo por el contrario el más denostado el que recurría a la citada improvisación para la captación del profesorado. Sin embargo, no es el sistema elegido por la normativa vigente para el acceso a las plazas del Cuerpo de Catedráticos de Enseñanza Secundaria que pudieran convocarse. En la actualidad, se establece como sistema de acceso al Cuerpo de Catedráticos de Enseñanza Secundaria el de concurso de méritos, exigiéndose el requisito de experiencia docente mínima de ocho años. CAPÍTULO SEGUNDO Una OPOSICIÓN, como la detallada anteriormente, es el conjunto de ejercicios y pruebas que los aspirantes a un puesto de trabajo realizan para mostrar su competencia ante un tribunal que los juzga como aptos o no. La carrera docente por los años indicados, 1983, 1984 y1985, se componía de los siguientes grados: PNN., Numerario, Agregado y Catedrático de Enseñanzas Medias. En la Universidad, estos grados recibían otros nombres, a saber: PNN., Adjunto, Agregado y Catedrático. El P.N.N. es un profesor que ejerce en un centro de enseñanza del Estado mediante contrato temporal. Pero todo esto ha cambiado completamente. En la actualidad, por ejemplo, los estudios universitarios oficiales se organizan en tres niveles: grado, máster y doctorado, mientras que los estudios universitarios propios incluyen otras titulaciones, además del máster propio o de formación permanente. Pero vayamos poco a poco. Ahora, nuestros dos personajes que articulan este capítulo se llaman Thais y Simón, que, como en el caso anterior, son amigos íntimos y dos estudiantes de Bachillerato. Por otro lado, diremos que se ha menospreciado en el sistema educativo actual la figura del becario. Ser becario es una excelente oportunidad para recibir capacitación práctica sobre una carrera y para descubrir cómo es el día a día de una universidad. Luego, vamos a ver qué es un becario, las características de este perfil, cómo es la remuneración, los derechos, las responsabilidades y otros detalles relacionados con esta posición. Y lo vamos a hacer porque en mis tiempos existía la figura del becario de doctorado, la cual te ligaría a una universidad, si tu expediente académico así lo permitía. Ahora rompe el silencio Thais, quien formula directamente la pregunta: - ¿Qué es un becario? Simón, pensándose la contestación que iba a darle, nos dice que: - En un primer momento, el término becario solo se utilizaba para todas las personas que disfrutaban de una beca de estudios. No obstante, en la actualidad también se aplica para referirse a los estudiantes que realizan prácticas formativas dentro de una organización. Se les denomina de esa forma porque reciben becas para llevar a cabo estas prácticas, es decir, se les brinda remuneración económica para que culminen su formación a través de la integración profesional. Simón añadirá lo siguiente: - Se considera becario a cualquier persona que ejecute prácticas en universidades con el fin de completar la formación académica impartida en los centros de estudio. Uno de los aspectos positivos de esta actividad es que permite al profesional aplicar todos sus conocimientos de forma práctica. Así, pueden conocer cómo es el día a día de un profesional dentro del área en la que se formaron. En suma, pues, un becario es aquella persona que disfruta de una beca para estudios. Dicha beca, otorgada habitualmente por instituciones públicas y en ocasiones por empresas privadas, cubriría todo o parte de los gastos necesarios durante la duración de la beca: matrícula, material de estudio, residencia y manutención. Generalmente las becas se solicitan dentro de los plazos previstos en las convocatorias, las cuales deben ser públicas. Las becas de estudios suelen ofrecerse para todos los niveles educativos. La obligatoriedad de la enseñanza y su gratuidad hasta el nivel que cada estado legisla determina el tipo de becas. Así para los niveles de enseñanza obligatoria las becas suelen ser para material escolar, comedor, transporte y, en algunos casos residencia. En los niveles de enseñanza no obligatoria (normalmente bachiller, grados y postgrados) las becas además de material, comedor y transporte suelen cubrir la matrícula, la residencia y la manutención. En la mayoría de ocasiones se garantiza la matrícula y se aporta una cantidad que se presume suficiente para el resto de gastos. Las becas en estudios de bachiller y estudios de grado suelen ser de carácter anual. En estudios de postgrado las becas pueden ser de mayor duración. No obstante, Thais no se siente satisfecha del todo, por lo que pregunta: - ¿Qué es un becario en España? Y, sin prolegómenos, Simón le responde lo siguiente: - En España, un becario es un estudiante en prácticas que, mediante un convenio entre su institución educativa y una empresa, realiza una experiencia laboral para complementar su formación académica, no para sustituir a un trabajador. Los becarios no son empleados, sino que están sujetos a un acuerdo que regula su horario, las tareas, la duración de las prácticas y, en muchos casos, reciben una ayuda económica o estipendio. A partir de 2025, los becarios deben cotizar a la Seguridad Social para garantizar sus derechos. Thais, profundizando en este asunto, planteará otra pregunta: - ¿Cómo conseguir una beca de dorado en España? Simón le contesta inmediatamente: 1. Consultar los requisitos: Cada convocatoria tiene requisitos específicos sobre la nota media del expediente, el área de investigación, y la titulación necesaria (grado o máster). 2. Buscar la convocatoria adecuada: Hay que investigar entre las convocatorias abiertas por las instituciones que interesan personalmente. 3. Preparar la solicitud: Hay que cumplir con todos los plazos y requisitos que exija la convocatoria para cualquier candidatura. Thais, un tanto machaconamente, plantea: - ¿Cuáles son las principales fuentes de becas de doctorado? Simón, que tiene un hermano en esta tesitura, aborda así el problema: 1. Ministerio de Educación: • Becas FPU (Formación de Profesorado Universitario): Destinadas a la formación de doctores en universidades públicas españolas, priorizando el expediente académico del estudiante. • Becas FPI (Formación de Personal Investigador): Apoyan a los estudiantes de doctorado que comienzan su investigación en centros de investigación y universidades públicas. 2. Fundación “la Caixa”: Ofrecen financiación para la realización de tesis doctorales, así como programas complementarios de formación en habilidades transversales. Es una de las becas más completas y competitivas de Europa y apoya al talento científico en España y Portugal en todas las áreas del conocimiento. 3. Otras fundaciones y becas: • Fundación Carolina: Ofrece becas de doctorado dirigidas principalmente a la formación de docentes de las universidades de América Latina asociadas con la Fundación Carolina. • Otras fuentes: Existen más becas y ayudas de fundaciones, universidades y organizaciones que apoyan a la diversidad en el ámbito académico. Dicho lo cual, Thais, en otro sentido, pregunta: - ¿Qué es una tesis doctoral? Simón nos dice lo siguiente: - Una tesis doctoral es un trabajo original de investigación, elaborado por un estudiante de doctorado, que representa la culminación de sus estudios y demuestra su capacidad para realizar investigación autónoma y hacer una aportación sustantiva y novedosa al conocimiento en su área. Su presentación y defensa ante un tribunal permite obtener el título de doctor, la máxima titulación académica oficial en España. Aunque la definición está clara, Thais querrá averiguar otras cosas, como: - ¿Cuáles son las características y el propósito de una tesis doctoral? Simón, por su parte, resumirá esta cuestión en cuatro puntos esenciales: 1. Originalidad: Debe ser un trabajo de investigación original, que no haya sido publicado previamente. 2. Aportación al conocimiento: Su objetivo es realizar una contribución significativa a la disciplina estudiada, ya sea de forma teórica o empírica. 3. Demostración de competencia: La tesis busca demostrar que el doctorando tiene las competencias necesarias para investigar de manera independiente. 4. Culminación del doctorado: Es el trabajo final del programa de doctorado, que combina la formación académica con la investigación. Thais, que marea a cualquier bicho viviente, planteará lo que sigue: - ¿Cuál es el proceso y la obtención del Título de Doctorado? Simón, como en el caso anterior, ordenará su discurso en los cuatro puntos siguientes: - Elaboración: El estudiante desarrolla la tesis durante su programa de doctorado, con la guía de un tutor y un director de tesis que aseguran la coherencia y calidad del trabajo. - Presentación: Se debe estar matriculado en un programa de doctorado para poder presentar la tesis. En ocasiones, la tesis puede consistir en la recopilación y unificación de artículos de investigación ya publicados. - Defensa: La tesis debe ser defendida ante un tribunal evaluador. En circunstancias excepcionales, esta defensa puede realizarse parcialmente de forma virtual. - Obtención del Título: La superación de estos procesos permite al doctorando obtener el título oficial de doctor o doctora, válido en todo el territorio nacional y reconocido en el Espacio Europeo de Educación Superior. El título de doctor es el más alto nivel académico y es necesario para ejercer como docente universitario o para trabajar de forma autónoma en el campo de la Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i). CAPÍTULO TERCERO Una OPOSICIÓN, como la detallada anteriormente, es el conjunto de ejercicios y pruebas que los aspirantes a un puesto de trabajo realizan para mostrar su competencia ante un tribunal que los juzga como aptos o no. La carrera docente por los años indicados, 1983, 1984 y1985, se componía de los siguientes grados: PNN., Numerario, Agregado y Catedrático de Enseñanzas Medias. En la Universidad, estos grados recibían otros nombres, a saber: PNN., Adjunto, Agregado y Catedrático. El P.N.N. es un profesor que ejerce en un centro de enseñanza del Estado mediante contrato temporal. Pero todo esto ha cambiado completamente. En la actualidad, por ejemplo, los estudios universitarios oficiales se organizan en tres niveles: grado, máster y doctorado, mientras que los estudios universitarios propios incluyen otras titulaciones, además del máster propio o de formación permanente. Un docente universitario es un profesional responsable de impartir enseñanza superior, difundir conocimiento y realizar investigación en su área de especialización. Para ejercer, se requiere una formación avanzada, incluyendo un título de posgrado (maestría o doctorado) y experiencia en investigación y docencia. Sus funciones abarcan la preparación y ejecución de clases, la evaluación de estudiantes, la dirección de trabajos de investigación y la participación en la gestión académica de la institución. Pero, encontrándonos de nuevo con Sagrario y Nacho, éstos escriben lo siguiente: - Para ser profesor/a de secundaria en España, se requiere una titulación universitaria (grado, licenciatura, ingeniería o arquitectura), el Máster Universitario en Formación del Profesorado de Educación Secundaria y, si quieres acceder a la enseñanza pública, superar las oposiciones. El máster te especializa en una materia concreta (como Lengua, Matemáticas o Biología) e incluye prácticas en centros educativos. Tengo que aclarar que el Máster Universitario en Formación del Profesorado de Educación Secundaria, en la década de los 80 y años anteriores y posteriores, se obtenía haciendo los dos cursos que se impartían en el I.C.E. –Instituto de Ciencias de la Educación- de cada universidad. El Instituto de Ciencias de la Educación (ICE) es un organismo universitario creado por la Ley General de Educación y Financiamiento de la Reforma Educativa (4 de agosto de 1970) para implicar a las distintas universidades españolas en la fundamentación y dinamización de la Reforma Educativa. De forma especial, se le dio el encargo de la “formación docente de los universitarios que se incorporen a la enseñanza en todos los niveles, del perfeccionamiento del profesorado en ejercicio y de aquellos que ocupen cargos directivos, así como de realizar y promover investigaciones educativas y prestar servicios de asesoramiento técnico a la propia Universidad a que pertenezcan y a otros Centros del sistema educativo”. En el tardofranquismo, a través del Libro Blanco, José Luis Villar Palasí, ministro de Educación Nacional desde 1969, dotó a las distintas universidades españolas de competencia para formar parte de la Reforma, como fue supervisar la formación docente inicial y permanente del profesorado de Preescolar y de Enseñanza General Básica (primaria), y de impartir la formación docente inicial (Certificado de Aptitud Pedagógica —CAP—) del profesorado de Formación Profesional, Bachillerato, Escuelas Universitarias y Universidad, junto con la innovación, investigación y evaluación educativa de todos los niveles educativos. Mientras que, a nivel estatal, fue creado el CENIDE (Centro Nacional de Investigación para el Desarrollo de la Educación), posteriormente INCIE (Instituto Nacional de Ciencias de la Educación) para la coordinación de los ICE, sin que estos perdieran su autonomía. A su vez, contaba con funciones propias de investigación educativa y de perfeccionamiento del profesorado a nivel estatal. Todo ello fue una experiencia propiciada por la Unesco en 1970. El papel y funciones de los ICE fueron variando con los cambios políticos tras la caída del régimen franquista, la retirada de dotaciones económicas y las modificaciones legislativas (aparición, por ejemplo, de una nueva ley de educación: LOGSE), haciendo que cada universidad reconfigurara su propio ICE, incluso, en algunas universidades, desapareciera. Pero, Sagrario mostrándose muy perspicaz, preguntaría a su amigo sobre: - ¿Cuál era la situación sociopolítica del momento? Nacho, que no se cortaba ni un pelo, alimentaba las inquietudes de su compañera, diciéndole por ejemplo lo siguiente: - España estaba cambiando, ya había cambiado sin posibilidad de retorno cuando se empezó a aplicar la Ley General de Educación. Las nuevas promociones de maestros ya no habían vivido la guerra y la situación económica empezaba a ser diferente. El despegue económico de los años sesenta tendría su repercusión inmediata en la consolidación de una clase media que no estaba dispuesta a admitir los preceptos ideológicos del pasado. Años antes de la muerte de Franco ya se palpaban los aires democráticos que culminarían con los Pactos de la Moncloa y que desembocarían en el cambio de sistema político y en la promulgación de la Constitución de 1978, vigente hasta hoy. Sin embargo, Sagrario quiere cifras, que ahí van: - De cada 100 alumnos que iniciaron la enseñanza primaria en 1951, llegaron a ingresar 27 en enseñanza media; aprobaron la reválida en bachillerato elemental 18, y 10 en el bachillerato superior; aprobaron el preuniversitario 5 y culminaron estudios universitarios 3 alumnos en 1967, según se especifica en el Libro blanco. De inmediato se tomarían algunas decisiones: creación de tres universidades (Madrid, Barcelona y Bilbao), según un principio de autonomía funcional y financiera, a su vez, se crean los ICE vinculados a las universidades etc. La Ley General de Educación (LGE), de 1970, estuvo vigente de forma parcial hasta 1990. Abarcaba todo el sistema educativo, desde la formación infantil hasta la universidad y que venía a sustituir a la ley Moyano, con más de un siglo de existencia. Estableció la enseñanza obligatoria hasta los 14 años con la EGB, la Educación General Básica, estructurada en dos etapas. Tras esta primera fase de ocho cursos, el alumno accedía al BUP, Bachillerato Unificado Polivalente, o a la entonces creada FP, Formación Profesional. Los alumnos debían escoger entre dos opciones, ciencias y letras, eligiendo tres de las cuatro asignaturas que se ofertaban en cada opción, que complementaban a las asignaturas obligatorias, comunes para ambas ramas. «Fue también la ley que logró la plena escolarización de los españoles y la que elevó desde 200.000 hasta un millón los estudiantes de la universidad». Esta reforma requería, a su vez, la propia “reforma” del profesorado. En este contexto, según palabras de Nacho, - La tarea de los Institutos de Ciencias de la Educación, en este sentido, será de suma importancia. Se pretende también mejorar el rendimiento y calidad del sistema educativo. En este orden, se considera fundamental la formación y perfeccionamiento continuado del profesorado, así como la dignificación social y económica de la profesión docente. Para el logro del primero de estos objetivos desempeñarán una función de la mayor importancia los Institutos de Ciencias de la Educación, que, establecidos en todas y cada una de las Universidades españolas, han de prestar servicios de inapreciable valor a todo el sistema educativo, cumpliendo así la misión rectora de la Universidad en el plano educacional. Más concretamente, la Ley General de Educación creará en 1970 los Institutos de Ciencias de la Educación, en las universidades españolas. Los ICE, al ser instrumentos de la Reforma Educativa (LGE) de 1970, han sido objeto de críticas positivas y negativas, como lo ha sido la propia Reforma o el sistema político en que se crearon. Lo han sido en cuanto a su origen, su identidad, su eficacia o sus respuestas a las demandas ideológicas y socioculturales del momento histórico, tal como se aprecia en adelante, en los sucesivos pareceres, que, de alguna forma, traslucen, a través del debate del ICE, toda la problemática de la formación del profesorado en España, incluso, de la educación. Sagrario, por su parte, le pedirá a Nacho que le diera un balance de la actividad de los distintos I.C.E. Concretamente, Nacho nos dirá lo que sigue: - Los ICE han alcanzado cotas muy altas de eficacia, en particular, en lo que concierne al perfeccionamiento del profesorado, con millares de cursos y seminarios sobre problemas educativos de actualidad, sobre didácticas y metodologías de las diversas ciencias, sobre actualización de contenido, sobre dirección y orientación de centros, sobre técnicas y tecnología educativa, seguidos por decenas de miles de profesores de todas procedencias, impartidos por expertos y especialistas de otros países en programas concertados con la Unesco, profesores universitarios y de bachillerato, inspectores técnicos o profesores de EGB. El 14 de noviembre de 1984, se reguló la creación y el funcionamiento de los Centros de Profesores, debilitando claramente las funciones de los ICE. Otra novedad fue la creación de las Facultades de Educación en diversas universidades, pues hasta entonces era Secciones dentro de Filosofía y Letras. Así, adquieren mayor protagonismo, integrándose, en muchos casos, la Sección de Ciencias de la Educación, las Escuelas Universitarias de Formación del Profesorado (antiguas Escuelas Normales o de Magisterios) y los ICE. Al cambiar, por lo tanto, las leyes educativas, reducirse o desaparecer la financiación, así como aparecer nuevas instituciones en la formación del profesorado (CEP), la consecuencia ha sido que los ICE han ido tomando un rumbo peculiar según las diferentes universidades, extinguiéndose en algunas de ellas y, en la mayoría, se han convertido en un servicio de formación y apoyo al profesorado universitario y, en menor medida, al alumnado o al Personal de Administración y Servicios (PAS). Mientras tanto, los ICE de la mayoría de las universidades españolas se han mantenido, aunque dedicándose, especialmente, a la formación y apoyo del personal universitario. Esto no quita para que, en este proceso evolutivo y adaptativo, cada ICE haya reconfigurado un perfil propio. En este momento, Sagrario alza la mano y pregunta: - ¿Qué hace un profesor en Ciencias de la Educación? La contestación viene de la mano de Nacho: - Diseñar, dirigir, ejecutar y evaluar planes, programas y proyectos educativos y socioculturales, desde la perspectiva de la educación popular en diversas comunidades. Elaborar, ejecutar y evaluar modelos y diseños de administración educacional. Sagrario lanza otra pregunta: - ¿Cuáles son los cuatro tipos de profesores? Nacho, que se calienta solo la cabeza, exclamará: - El resultado de un amplio estudio ofrece una idea del tipo de profesor que podrías ser. Según los hallazgos, existen cuatro tipos principales de profesor: el idealista, el moderado, el práctico y el racionalista. Sagrario, mientras tanto, rumiará otra pregunta: - ¿Qué diferencia hay entre docente y maestro? Nacho no se hace de esperar: - La diferencia principal es que docente es un término general para cualquier persona que enseña, mientras que profesor es un docente especializado que imparte conocimientos en niveles educativos superiores como Secundaria, Bachillerato o Universidad, y generalmente cuenta con una formación más profunda y específica en su materia. Por último, Sagrario, como fruto de su reflexión, pretende averiguar que: - ¿Es mejor ser maestro o profesor? Y, Nacho fulmina esta pregunta argumentando que: - El profesor tiene un enfoque más académico y disciplinar, y se espera que domine su área de conocimiento en profundidad. Además, puede tener responsabilidades adicionales, como la investigación y la publicación de estudios en su campo de estudio. CAPÍTULO CUARTO Ser profesor de instituto es un proceso que exige una planificación adecuada. Si tu vocación es la docencia para formar a futuros profesionales en la sociedad, es imprescindible que tengas ilusión, sentido de la responsabilidad y una actitud positiva y proactiva que te llevaran a seguir los pasos para ser profesor de instituto. Es una profesión que fomenta el la reflexión y la crítica constructiva ya que es necesario identificar las debilidades y fortalezas en aras de conseguir un aprendizaje óptimo y de calidad para el alumnado. Un profesor de instituto necesita tener una personalidad con cierto grado de inconformismo y superación además de capacidad de adaptación y esfuerzo. El inconformismo hará que el docente busque cómo mejorar cada clase para que los alumnos obtengan los resultados esperados. Y la capacidad de adaptación está vinculada con la aplicación de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en las clases, lo que genera un esfuerzo de aprendizaje permanente y formación continua. A continuación, te explicamos cuáles son los requisitos necesarios para ser profesor de instituto. 1. Disponer de un grado, licenciatura, ingeniería o arquitectura. Este requisito es fundamental y si no se cumple, no es posible acceder a los siguientes. 2. Tener el Máster en Educación. Es el título habilitante para impartir la docencia, que dota al estudiante de las competencias y objetivos requeridos para ser docente. Este requisito es necesario desde 2010 y sustituye al antiguo Certificado de Aptitud Pedagógica, más conocido como CAP o cualquier otro título habilitado por el Ministerio de Educación que sea anterior. 3. Superar el concurso-oposición. Es el objetivo de un buen número de aspirantes para obtener una plaza pública en el Cuerpo de Profesores de Secundaria, cuando las convocan las diferentes Comunidades Autónomas. La oposición suele constar de dos fases: un examen teórico y otro práctico además de una segunda prueba en la que se presenta la Programación Didáctica. Cada especialidad tiene pruebas diferentes y específicas. Si finalmente el estudiante obtiene la calificación requerida para conseguir una plaza fija, deberá superar un año como docente en prácticas, donde un inspector de educación hará el seguimiento de tu trabajo como tutor. La oposición sólo tiene lugar en la enseñanza pública. Para obtener una plaza fija como funcionario en la educación pública, es obligatorio superar un proceso selectivo de oposiciones. Pero nos estamos refiriendo a la enseñanza pública oficial, sin hacer ningún tipo de mención de la enseñanza privada o particular, de la que bastaría decir que una gran parte de los profesores de instituto tienen en mente la idea de la oposición. Sin embargo, no es la única opción. En los Centros de Secundaria y Formación Profesional concertados o privados, los docentes pueden ejercer su docencia si cumplen el primero de los requisitos y realizan el Máster en Formación del Profesorado. Será la dirección de cada centro la que determine las condiciones de contratación que, en ningún caso requieren de haber superado el concurso-oposición. En España no hay como tal un grado en Educación Secundaria, como sí la hay para Infantil o Primaria. La formación del Máster del Profesorado es, por tanto, imprescindible para la capacitación profesional de los egresados universitarios, sea cual sea su titulación. El Máster de Profesorado de Secundaria tiene una duración de un año y cuenta con 60 créditos. Los requisitos para acceder a este máster requieren que el alumno domine los conocimientos de la especialidad que debe cursar y poseer el título de grado o equivalente. También es necesario acreditar el dominio de una lengua extranjera, lo que supone un nivel intermedio. El plan de estudios del Máster en Formación del Profesorado en Educación Secundaria, se compone de materias de formación básica, específicas, y del prácticum, así como del Trabajo Fin de Máster. En resumidas cuentas, los docentes de educación secundaria son los profesionales encargados de la enseñanza y acompañamiento de jóvenes (generalmente niños y adolescentes) en la ESO, Bachillerato y Formación Profesional, diseñando y adaptando las lecciones a su nivel. Para ejercer, se requiere una titulación universitaria de grado, el Máster en Formación del Profesorado y, en la enseñanza pública, superar una oposición para obtener una plaza de funcionario. Dicho lo cual, Nacho mostrará su interés preguntando lo siguiente: - ¿Cuáles son las funciones principales de los docentes de educación secundaria? Sagrario las agrupa en los cuatro puntos siguientes: 1. Diseñar y programar lecciones: Crean y organizan las clases , adaptando los contenidos educativos a la edad y el nivel de los estudiantes. 2. Acompañar y supervisar el aprendizaje: Guían y apoyan a los jóvenes en su proceso educativo, fomentando un ambiente de confianza, respeto y tolerancia. 3. Adaptarse a los cambios: Deben ser flexibles y capaces de adaptarse a las diferentes situaciones del aula, dado el periodo de cambios que atraviesan los estudiantes. 4. Innovar y crear materiales: Pueden innovar en los métodos de enseñanza y en la creación de materiales didácticos para optimizar el aprendizaje. A continuación Nacho se preocupa por las cualidades y habilidades importantes, que Sagrario sistematiza en cuatro apartados, a saber: 1. Vocación pedagógica: Un interés genuino por la enseñanza y el acompañamiento de los estudiantes. 2. Flexibilidad y adaptabilidad: Capacidad para manejar diversas situaciones en el aula y para responder a las necesidades cambiantes de los alumnos. 3. Habilidades de comunicación: Establecer una comunicación efectiva con los estudiantes para crear un ambiente de aprendizaje positivo. 4. Conocimiento de ética profesional y respuesta social: Entender la importancia de la ética en la enseñanza y cómo el docente puede impactar en la comunidad escolar. Para la mayoría de los profesores de secundaria, resulta crucial utilizar métodos de enseñanza para adaptarse a una clase de alumnos con capacidades muy desiguales y que aprenden a velocidades distintas. Este profesor lleva a cabo la planificación de aquellos conocimientos que debe adquirir su alumnado, y que está establecida por la Secretaría de Educación Pública (SEP). Los métodos de enseñanza pueden incluir el trabajo con grupos reducidos, proyectos, el aprendizaje a través de la experiencia, uso de materiales audiovisuales, fomentar actividades de debate, conferencias, estudios de campo, etc. El profesor puede utilizar una mezcla de actividades, que ayuden a estimular el interés, el aprendizaje y la imaginación, así como a desarrollar toda una serie de habilidades, para responder a las necesidades de alumnos con diferentes estilos de aprendizaje. Las clases se imparten en un aula, aunque dependiendo de la actividad que se realiza, puede ser requerida para una determinada materia que se enseñe en otros espacios más adecuados. Haciéndose eco de todo, Sagrario escribe la reflexión siguiente: - ¿Se puede ser profesor de secundaria poseyendo tan solo la titulación de magisterio? Le contestará su amigo del alma: - No se puede ser profesor de secundaria únicamente con el Grado de Magisterio; se necesita una titulación universitaria de grado en la especialidad que se quiera impartir y, obligatoriamente, el Máster Universitario en Formación del Profesorado para habilitarse como docente de ESO y Bachillerato. Si ya eres un maestro con el Grado de Magisterio, puedes acceder a secundaria a través del Máster de Profesorado. El proceso selectivo para acceder a una plaza de profesor de Secundaria consta de varias fases, dentro del modelo conocido como concurso-oposición. La fase de oposición consta de dos pruebas, que tendrán carácter eliminatorio, y cada una de estas pruebas tiene dos partes. Primera prueba: conocimientos específicos • Parte A (prueba práctica): Evalúa la formación científica y el dominio de las habilidades técnicas propias de la especialidad. Suele consistir en ejercicios prácticos, resolución de problemas, análisis de casos, etc., adaptados a la materia a la que se opta. Esta parte busca comprobar la idoneidad profesional de la persona aspirante. • Parte B (desarrollo de un tema escrito): Consiste en el desarrollo por escrito de un tema elegido por el candidato de entre varios extraídos al azar por el tribunal, del temario oficial de la especialidad. Ambas partes se valoran conjuntamente, y hay que superar una nota mínima en cada una para aprobar la prueba completa. Segunda prueba: aptitud pedagógica Parte A (programación didáctica): Presentación y defensa oral ante el tribunal de una programación didáctica, elaborada previamente por la persona aspirante. Debe contener objetivos, contenidos, metodología y criterios de evaluación para un curso concreto. Parte B (unidad didáctica): Preparación y exposición oral de una unidad didáctica extraída de la programación presentada. La persona aspirante debe demostrar su capacidad para planificar y desarrollar una clase. Esta prueba evalúa las competencias pedagógicas y la capacidad didáctica de la persona aspirante. Fase de oposición Para superar la fase de oposición es necesario obtener al menos una nota de 5 sobre 10 en cada prueba. La nota final de esta fase es la media ponderada de las pruebas superadas. Fase de concurso En esta fase, se valoran los méritos de los opositores según lo establecido en cada convocatoria. Los méritos solo se valorarán si la fase de oposición se ha superado con una puntuación de cinco o más. Los méritos baremables y su puntuación son los siguientes: • Experiencia docente previa: Máximo 7 puntos. • Formación académica: Máximo 5 puntos. • Otros méritos: Máximo 2 puntos. La puntuación de la fase de oposición suele ponderar un 60 % del total y la de concurso un 40 % en la nota final, aunque depende de cada convocatoria. Fase de prácticas Las personas que superen las dos primeras fases ingresarán como funcionarios en prácticas y realizarán un periodo de prácticas docentes en centros educativos. Una vez superado el periodo de prácticas, se obtiene la condición de funcionario de carrera. CAPÍTULO QUINTO Para hablar de la Universidad, vamos a diferenciar universidades públicas de universidades privadas. Empezaremos hablando de éstas últimas. Una universidad privada o un centro privado de educación superior es una universidad que no es gestionada por un Gobierno ni recibe financiación pública. Las universidades privadas se financian con sus propios ingresos, que suelen provenir de las matrículas o pensiones de los alumnos, de donaciones particulares o de patentes registradas por sus equipos de investigación. Dependiendo de la región, estos centros privados pueden estar sujetos o no a la reglamentación gubernamental. Generalmente, las universidades privadas tienen un precio de matrícula para el alumno más alto que las universidades públicas, ya que en general, no reciben subvenciones de dinero procedente de los impuestos. Sin embargo, a menudo reciben exenciones impositivas, préstamos públicos para estudiantes, becas y ayudas gubernamentales de las que se benefician un elevado número de alumnos. Cedemos la palabra a nuestra segunda pareja de estudiantes, constituida por Thais y Simón. Thais abre el turno de preguntas, planteando lo siguiente: - ¿Qué universidad privada tiene más prestigio? Evidentemente, le contestará Simón: - Liderando esta lista están CUNEF Universidad, seguido de IE University y la Universidad Alfonso X El Sabio (UAX). Deusto está precedida por la Universidad de Navarra y la Universidad Pontificia Comillas, y seguida por la Universidad Europea y la Universidad Ramón Llull. Thais planteará otra cuestión interesante: - ¿Cuánto suele costar una universidad privada? Simón se hará inmediatamente con la palabra, diciéndonos que: - El costo de una universidad privada en España varía ampliamente, pero generalmente se sitúa entre los 5.500 y 18.000 euros anuales, pudiendo llegar a cifras superiores en carreras específicas o centros de élite. El precio es determinado por la propia universidad, la comunidad autónoma, el tipo de estudios y la carrera elegida, por lo que es esencial consultar la oferta de la institución de interés. Thais, que no está en Babia, plantea el siguiente asunto: - ¿Cuáles son las diez mejores universidades privadas de España, según Forbes? Simón las suelta de memoria: - IE University - Universidad Alfonso X el Sabio - “ Pontificia de Comillas - “ Europea - CUNEF Universidad - Universidad CEU San Pablo - “ de Deusto - “ Ramón Llul Thais, volviendo a los orígenes, preguntará: - ¿Qué es una universidad privada? Simón, aunque da una respuesta muy escueta, señala que: - Una universidad privada es una institución de enseñanza superior creada y dependiente de una persona física o jurídica privada. Thais, por su parte, suelta otra cuestión: - ¿Qué es más difícil, una universidad pública o privada? Simón, muy lacónicamente, defiende que: - A menudo, el nivel de exigencia en las universidades públicas es mayor que en las privadas. Los profesores no están tan encima de los alumnos y eso aumenta su autosuficiencia. Dicho lo cual, Thais suelta: - ¿Qué ventajas tiene una universidad privada? Simón no se lo piensa dos veces: - A diferencia de las instituciones públicas, las universidades privadas pueden invertir ampliamente en infraestructura, personal académico y la rápida renovación de planes de estudio. Esto les permite ofrecer carreras con un alto nivel académico y especialización. Thais plantea también la otra cara de la cuestión: - ¿Cuáles son las desventajas de una universidad privada? Simón no elude la contestación: - Matrícula elevada, poco accesible para todos los perfiles económicos. Además, hay una menor diversidad en el alumnado. A diferencia de las instituciones públicas, las universidades privadas cuentan con sus propios criterios de contratación. Por lo que los requisitos para ser profesor varían, aunque generalmente suelen ser: - Grado universitario y máster en el campo relevante para la materia que se va a enseñar. No obstante, para puestos más avanzados o especializados, como profesor titular, puede requerirse un doctorado. - Experiencia laboral relacionada con el campo de estudio que se va a impartir. En esta línea, también se incluye la experiencia profesional en la industria al margen de la labor docente o la realización de investigaciones. - Formación pedagógica o demostrar la capacidad para impartir clase y comunicarse de forma efectiva y clara. - Publicaciones de investigaciones académicas, libros u otros logros académicos relevantes en el campo. - Demostrar competencia en idiomas adicionales al nativo, especialmente en inglés. Estos requerimientos dependen del tipo de universidad y del puesto concreto que se desee ocupar. Por eso, es importante consultar los requisitos específicos de cada centro y prepararse correctamente para optar a una plaza como profesor de universidad. Dicho lo cual, vamos a tratar, ya, del profesor de educación superior. Este es un profesor que labora en centros de educación superior, como pueden ser universidades, facultades, escuelas superiores, institutos y centros de investigación-enseñanza. Sus funciones principales son: docencia, investigación, gestión y transferencia. De este modo, la gran cantidad de tareas a desarrollar abarcan aspectos tan variados como: docencia a estudiantes de licenciatura y posgrado; llevar a cabo sesiones de laboratorio; preparar, administrar y calificar exámenes, prácticas de laboratorio y reportes; asesorar a pre-estudiantes y estudiantes sobre asuntos académicos y decisiones de carrera; dar conferencias; y dirigir programas de investigación; gestionar aspectos de la institución universitaria; etc. Los salarios de los profesores de las universidades públicas en España están fijados a nivel nacional, pero existen algunos bonos relacionados con el rendimiento y la antigüedad, así como una serie de bonificaciones otorgadas por los gobiernos autonómicos. Estos bonos incluyen primas de tres años (trienios, según la antigüedad), primas de cinco años (quinquenios, según el cumplimiento de los criterios docentes establecidos por la universidad) y primas de seis años (sexenios, según el cumplimiento de los criterios de investigación establecidos por el gobierno nacional). Estas bonificaciones salariales son relativamente pequeñas. Sin embargo, el número total de sexenios es un requisito previo para ser miembro de diferentes comités. En suma, por lo tanto, un docente universitario es un profesional de la educación que enseña, imparte clases, imparte seminarios y realiza investigaciones en el nivel superior, además de evaluar el trabajo de los estudiantes y participar en tareas administrativas. Para serlo, es necesario tener una formación académica avanzada, que incluye un título universitario, un máster y un doctorado con una tesis doctoral en una especialidad determinada. Los profesores universitarios utilizan recursos como materiales audiovisuales, pizarras interactivas y ordenadores para estimular el interés y el aprendizaje, para satisfacer las necesidades de los estudiantes con diferentes estilos de aprendizaje y para preparar el material para impartir el curso. Participan en las reuniones de equipo con otros profesores universitarios para discutir asuntos de los cursos, y tienen contactos con organizaciones externas, como tribunales examinadores y empresas locales. Además, ayudan a desarrollar las habilidades analíticas de los estudiantes y a fomentar la investigación y el estudio independiente. También ayudan a los estudiantes que pueden estar experimentando dificultades con sus estudios. Los profesores universitarios deben estar al día con los desarrollos en sus campos de especialidad. Los profesores de enseñanza superior investigan en los campos de su especialidad, con el objetivo de publicar las conclusiones de sus estudios. Por último, los profesores universitarios también tienen que realizar algunas tareas de administración y pueden tener responsabilidad presupuestaria. Algunos profesores universitarios contribuyen a la comercialización de los cursos y al desarrollo de nuevos cursos. Asimismo, tienen que mantenerse en contacto con los tribunales examinadores. Así, pues, los profesores universitarios preparan y dan clases, seminarios y clases reducidas. Evalúan el trabajo, escriben todo tipo de informes y corrigen exámenes. A continuación se relacionan algunos de los estudios que permiten ejercer esta profesión. Hay que tener en cuenta que, dependiendo del ámbito de especialización, es posible que se tenga que complementar la formación con otros cursos más específicos del sector. La formación continua es un aspecto clave para la mejora profesional. Según nuestro joven estudiante Simón, las funciones de un docente universitario son cinco, a saber: 1. Enseñanza: Imparte clases, seminarios y talleres, diseñando y evaluando el contenido académico para los estudiantes. 2. Investigación: Diseña, desarrolla y evalúa proyectos de investigación y participa en la creación y difusión del conocimiento científico en su área. 3. Gestión: Participa en la organización de congresos, seminarios y otras actividades científicas, así como en la gestión de la docencia. 4. Evaluación: Corrige exámenes, escribe informes sobre el progreso de los estudiantes y evalúa su trabajo. 5. Administración: Puede asumir diversas tareas administrativas dentro de la universidad. Por otra parte, Thais nos señala los requisitos para ser un docente universitario: • Grado universitario: Obtener un título de grado en una disciplina específica. • Máster: Realizar y completar un máster relacionado con la especialidad elegida. • Doctorado: Completar un doctorado y defender una tesis doctoral para obtener el grado de doctor. En cuanto a sus habilidades y competencias, escribe Simón que: - Un docente universitario debe tener no solo conocimientos profundos en su área, sino también habilidades para cultivar el pensamiento crítico, fomentar la creatividad de los estudiantes, motivarlos y propiciar la participación y el aprendizaje autónomo. Luego, como hemos visto, para ser profesor de universidad hay que completar un largo recorrido formativo en el que se requiere contar con un grado, un máster, un doctorado y experiencia relevante en un campo concreto. Las personas interesadas por el mundo académico y, concretamente, por la docencia en ámbitos adultos, quizá tengan un objetivo profesional claro y se pregunten cómo ser profesor de universidad. Para lograrlo hay que tener en cuenta las opciones formativas, pero también la experiencia académica, titulaciones complementarias, experiencia en investigación, publicaciones de renombre y el desarrollo de determinadas habilidades, como conocer los métodos pedagógicos y saber comunicar. Entonces, para ser profesor de universidad se requiere contar con un nivel formativo concreto y, en muchos casos, con un doctorado. Asimismo es fundamental acumular experiencia académica a través de la investigación y la participación en proyectos relacionados con el campo de estudio. Para ser profesor de universidad es requisito indispensable contar con un grado universitario. Los grados universitarios requeridos pueden variar según el tipo de docencia que se quiera ejercer. Por ejemplo, para ser profesor de Derecho es necesario contar con el Grado en Derecho y haber realizado un máster en el ámbito jurídico. Por otra parte, para ser profesor de Medicina se precisa haber estudiado Medicina y haber cursado un posgrado afín a esta área, como el Máster en Investigación en Ciencias de la Salud, por ejemplo. Finalizada la carrera universitaria, se debe realizar un posgrado, cuya duración suele ser de uno o dos años. Al margen de la formación mencionada, Simón nos dice que también se requiere: • Realizar cursos de formación en áreas de investigación específicas. • Obtener el denominado Diploma de Estudios Avanzados (DEA) mediante la redacción de trabajos de investigación. Este título es el paso previo a la tesis doctoral. • Publicar artículos en revistas. • Impartir al menos 60 horas de clases. • Participar en congresos y ponencias. Estos méritos, como nos recuerda Thais, deben ser evaluados por la ANECA (Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación), que es el organismo español responsable de evaluar y acreditar la calidad y la excelencia en el ámbito universitario. Su acreditación ratifica la idoneidad de los docentes universitarios mediante la valoración y evaluación de sus capacidades y méritos. Sobre las oposiciones a profesor de universidad, Simón nos cuenta que dan acceso a puestos fijos en las universidades públicas y se publican en el BOE y en el Boletín Oficial de la Comunidad Autónoma correspondiente. Para realizarlas es esencial contar con todos los requisitos formativos arriba expuestos. En cuanto al proceso de selección, se compone de una parte en la que tiene lugar la defensa de un tema ante un tribunal en una sesión pública y otra de valoración de méritos y currículo del candidato. La primera corresponde al 40 % de la nota final y la segunda, al 60 %. Por ello, es relevante complementar el perfil con otras opciones formativas diferentes al grado universitario y al posgrado. Es importante destacar que el candidato ha de contar con habilidad para comunicar eficazmente el conocimiento, ya que computará como ventaja a la hora de desempeñar su labor como docente y defender el tema en la oposición. CAPÍTULO SEXTO Definitivamente, cedemos la palabra a nuestra primera pareja de personajes, a Nacho y a Sagrario, los cuales están inundados por el mundo de la docencia. Ya hemos dicho que el padre de Sagrario es catedrático de enseñanzas medias. Además, Nacho tiene un hermano que está realizando el doctorado, por lo que en sus respectivas casas, de los dos, la cultura es la reina. En otras circunstancias, ahora Sagrario apostilla lo siguiente: - Vamos a tratar, como un todo, la enseñanza primaria, la secundaria, el bachillerato y la universidad, pues si no es así, nos vamos a volver locos. ¿De acuerdo? Nacho contesta: - Conforme. Sagrario asiente en estas formalidades y recalca: - Así, pues, vamos a ver la enseñanza primaria. Todo poco a poco. Nacho, que ha recibido el mensaje, contesta lo siguiente: - La Educación Primaria tiene carácter obligatorio y gratuito. Comprende seis cursos académicos, que se seguirán ordinariamente entre los seis y los doce años de edad. Con carácter general, los alumnos y las alumnas se incorporarán al primer curso de la Educación Primaria en el año natural en el que cumplan seis años. Sagrario se sacará de la chistera dos preguntas muy interesantes: - ¿Cuándo se hizo obligatoria la educación primaria en España? y, en segundo lugar, ¿cuándo se quitó la EGB? Nacho responderá ordenadamente: - La educación primaria, la EPO es la que asegura la correcta alfabetización, es decir, que enseña a leer, escribir, cálculo Básico y algunos de los conceptos culturales considerados imprescindibles, denominadas competencias básicas y competencias clave. La primera alude al conjunto de conocimientos, capacidades y actitudes adecuadas al contexto; y la segunda, hace referencia a las competencias que toda persona necesita para su desarrollo personal. Su finalidad es proporcionar a los estudiantes una formación común que haga posible el desarrollo de las capacidades y habilidades individuales motrices, de equilibrio personal; de relación y de actuación social con la adquisición de los elementos básicos culturales; los aprendizajes anteriormente mencionados. Comprende seis cursos académicos agrupados en tres ciclos: inicial, medio y superior. - Por otro lado, la EGB, siglas de Enseñanza General Básica, era la etapa educativa obligatoria que fue regulada en 1970 por la Ley General de Educación y que continuó vigente hasta la entrada de la LOGSE, con diversos cambios en su duración total. La EGB consistía en ocho cursos, comprendidos entre los seis y los catorce años de edad. Sagrario reprochará algo a Nacho: - Nos hemos olvidado de la Educación Infantil, que es una etapa educativa de carácter voluntario que comprende desde los 0 hasta los 6 años. Se organiza en dos ciclos, el primero de los 0 a los 3 años y el segundo de los 3 a los 6. Al término de este segundo ciclo el alumnado accede directamente a la Educación Primaria. Nacho hará un hueco para insertar lo que faltaba: - La finalidad de la Educación Infantil es que los niños y las niñas de estas edades puedan conseguir un desarrollo integral y armónico en sus dimensiones afectiva, emocional, sexual, artística, cognitiva y física, construyan una imagen positiva de sí mismos, fortalezcan su autonomía personal y adquieran una formación en valores cívicos para la convivencia. Entre los principios pedagógicos que guían la práctica docente en el aula se encuentran el juego, la experimentación, el descubrimiento del entorno y de los seres vivos que lo conforman, la educación para el consumo responsable y sostenible o la promoción y educación para la salud. Por otra parte, Sagrario protesta: ¡¡Uff!! Vamos a ver, la etapa de Educación Secundaria Obligatoria (E.S.O.) comprende cuatro cursos, que se seguirán ordinariamente entre los doce y los dieciséis años de edad. La finalidad de la educación secundaria es lograr que los alumnos y alumnas: • adquieran los elementos básicos de la cultura, especialmente en sus aspectos humanístico, artístico, científico-tecnológico y motriz; • desarrollen y consoliden los hábitos de estudio y de trabajo, así como hábitos de vida saludables; • consigan la preparación adecuada para su incorporación a estudios posteriores o para su inserción laboral; • se formen para el ejercicio de sus derechos y obligaciones de la vida como ciudadanos y ciudadanas. Según Nacho, - En esta etapa se prestará una atención especial a la adquisición y el desarrollo de las competencias establecidas en el Perfil de salida del alumnado al término de la enseñanza básica en el que se fijan las competencias clave que el alumnado debe haber adquirido y desarrollado al finalizar la enseñanza básica. La E.S.O. es un sistema educativo español de enseñanza secundaria que comenzó su implantación progresiva en el curso 1995-1996 y que tiene como objetivo preparar a los alumnos de entre doce y dieciséis años para sus próximos estudios o el mundo laboral. Resopla Sagrario: - Vamos con lo que nos toca a nosotros. El bachillerato español es una enseñanza postobligatoria, impartida normalmente desde que el alumno tiene 16 años, tras haber obtenido la Educación Secundaria Obligatoria. Tiene dos cursos de duración y carácter preuniversitario. Tras haber superado el Bachillerato se puede ingresar en los Ciclos Formativos de Grado Superior, o en la universidad, tras superar las Pruebas de Acceso a la Universidad. El Bachillerato actualmente en España está regulado en la reforma vigente de la Ley Orgánica de Educación. Nacho añade lo siguiente: - En esta reforma, el siguiente tramo educativo era el Bachillerato Unificado Polivalente (BUP), que sustituyó al Bachillerato Superior, como la Educación General Básica (EGB) (entre los 6 y los 14 años) hizo con la primaria y el bachillerato elemental. Para acceder a la Universidad era necesario el Curso de Orientación Universitaria (COU), que preparaba para las Pruebas Acceso a la Universidad (PAU) o selectividad, sustituyendo al antiguo curso preuniversitario o «Preu». El bachillerato se estudiaba en Instituto Nacional de Bachillerato (INB), Instituto de Bachillerato (IB) o Instituto de Educación Secundaria (IES), cuyo nombre varió según los tiempos políticos. En otro sentido, Sagrario se acuerda de la Escuelas Normales del Magisterio, y se pregunta acerca de qué habrá sido de ellas: - La Escuela de Estudios Superiores de Magisterio fue un centro institucional estatal español creado en Madrid para la formación de los maestros y maestras de las Escuelas Normales, que existió entre 1909 y 1932. Siguiendo el modelo pedagógico de la Institución Libre de Enseñanza se ha considerado una de las canteras del prototipo de maestro progresista representativo de la Segunda República Española. Nacho apunta ahora que: - La Formación Profesional es mejor verla de golpe, pues no se puede trocear. Sagrario se apunta el tanto y nos dice que: - La Formación Profesional (F.P.) está organizada en el plano educativo a partir de la LOGSE de 1990 con aportaciones posteriores como la creación de la Formación Profesional Dual en 2012 y la Formación Profesional Básica por la LOMCE en 2013. En España la F.P. depende de las Comunidades Autónomas. Existen además diferentes cursos para mejorar la cualificación profesional de trabajadores, así como para los que se encuentran en situación de desempleo. La Formación Profesional Específica se divide en dos niveles, con unos requisitos de acceso distintos, en los que la edad debe tenerse en cuenta al finalizar el año natural. Los niveles son: • La Formación Profesional Básica, • Ciclo Formativo de Grado Medio, • y Ciclo Formativo de Grado Superior. Pero Nacho no se queda detrás y apunta lo siguiente: - Los ciclos formativos de grado superior son estudios profesionalizadores que forman parte de la educación superior y son voluntarios. Al tratarse de estudios profesionalizadores, se pueden adquirir aptitudes, competencias y aprendizajes esenciales para el desarrollo de la profesión concreta del ciclo. - Existen una gran cantidad de oposiciones a las que puedes acceder con el título de Bachillerato. Sin embargo, si no dispones de este título no te preocupes, ya que hay varias titulaciones y estudios que se consideran equivalentes al título de bachiller y que te permiten cumplir con los requisitos necesarios para acceder a las oposiciones o puestos de trabajo donde se requiere esta titulación. Por su parte, Sagrario añade lo siguiente: - Por formación profesional se entienden todos aquellos estudios y aprendizajes encaminados a la inserción, reinserción y actualización laboral, cuyo objetivo principal es aumentar y adecuar el conocimiento y habilidades de los actuales y futuros trabajadores a lo largo de toda la vida. Actualmente en la mayoría de países se le conoce como Educación y Formación Profesional, traducción al español de Vocational Education and Training (VET). La Formación Profesional en España se estructura atendiendo a criterios de afinidad de la competencia profesional en 26 familias profesionales. Nacho nos comentará otros aspectos de la F.P.: - Los ciclos formativos contienen en su currículo diversos módulos profesionales (asignaturas) de carácter teórico-práctico (en porcentajes diversos: desde algunos puramente teóricos a otros totalmente prácticos) y se completan con el módulo profesional de Formación en Centros de Trabajo (FCT), prácticas que se desarrollan en una empresa entre 300 y 400 horas y que, al igual que los demás módulos del ciclo formativo, es imprescindible superar para conseguir el título. Y, por último, Sagrario nos comenta todo lo referente a los grados de la F.P.: Se establece un sistema por grados de formación profesional (A, B, C, D y E) atendiendo a su amplitud y duración de forma continua desde las microformaciones (grado A), hasta los títulos y cursos de especialización (grados D y E), basado en la progresión formativa y en la obtención de una acreditación, certificación y titulación. De esta forma, quienes no superen en su totalidad cualquier oferta formativa de formación profesional recibirán una certificación académica de los módulos profesionales y de los estándares de competencia adquiridos que tendrá efectos acumulativos así como la acreditación o certificado que, en el sistema escalonado, se corresponda con las competencias adquiridas. La nomenclatura de los grados se corresponde con el siguiente contenido: • Grado A. Acreditación parcial de competencia. • Grado B: Certificado de Competencia. • Grado C: Certificado profesional. • Grado D: Ciclo formativo. • Grado E: Curso de especialización. CAPÍTULO SÉPTIMO Sin comerlo y sin beberlo, Nacho estalla en un grito de júbilo: - Sólo nos falta la Universidad. Pero, para que sientas mi aprecio, te cedo el lugar: Sagrario, a sus anchas, nos comenta que: - La estructura de los estudios universitarios oficiales, que se hizo con arreglo a las premisas del Estado Europeo de Educación Superior, establece tres tipos de estudios conducentes a la obtención de los correspondientes títulos universitarios oficiales: grado, máster y doctorado. Nacho asentirá esto último y completará los títulos universitarios oficiales: - Los grados son estudios cuya finalidad es la obtención por parte del estudiante de una formación general orientada a la preparación para el ejercicio profesional. El título oficial que se obtiene al superar estos estudios es el de graduado. Todos los grados se adscriben a alguna de estas ramas de conocimiento: artes y humanidades, ciencias, ciencias de la salud, ciencias sociales y jurídicas, ingeniería y arquitectura. Los planes de estudios de grado contienen como mínimo las actividades formativas siguientes: materias básicas, materias obligatorias y materias optativas, prácticas externas y un trabajo de fin de grado. - Los másters tienen la finalidad que el estudiante adquiera una formación avanzada, de carácter especializado o multidisciplinario, orientada a la especialización académica o profesional o bien a promover la iniciación en tareas investigadoras. Los planes de estudios incluyen tanto formación teórica como formación práctica. - Los doctorados tienen como objetivo la formación avanzada del estudiante en técnicas de investigación, e incluyen la elaboración y la presentación de una tesis doctoral, consistente en un trabajo original de investigación. Sagrario, por su parte, confirma lo que nos ha dicho Nacho: - Según lo establecido en la Ley Orgánica del Sistema Universitario, la estructura de las enseñanzas oficiales del sistema Universitario Español es la siguiente: Las enseñanzas universitarias oficiales se estructuran en tres ciclos: Grado, Máster y Doctorado. Las prácticas académicas externas en los estudios de Grado y Máster Universitario constituyen una actividad de naturaleza plenamente formativa cuya finalidad es la de complementar la formación académica. Agregado se aplica a los empleados adscritos a un servicio del cual no son titulares (especialmente los profesores de instituto de categoría inmediatamente inferior a la de catedrático). En otro sentido, para atesorar cultura diremos que un colegio universitario es una institución educativa que ofrece estudios superiores, ya sea de forma independiente o como parte de una universidad. La función de un colegio universitario varía según el país; en algunos lugares, pueden ofrecer formación técnica o profesional, como en los "colleges" en Estados Unidos y Reino Unido, o pueden ser centros de investigación, como los institutos universitarios en algunos países hispanohablantes. Vamos a ver los tres tipos de “Colegio Universitario” que aparecen en el mundo: • Colegios universitarios dependientes de una universidad: Son centros que forman parte de una universidad mayor y suelen especializarse en una rama del conocimiento. • Colegios universitarios independientes: Pueden funcionar de manera separada, aunque bajo la supervisión de una institución universitaria más grande. • Colegios comunitarios (EE.UU.): Ofrecen títulos de dos años y capacitación laboral, sirviendo a la comunidad local. El término “colegio” en España se asocia principalmente a la educación primaria y secundaria. Cuando se trata de estudios superiores, se utilizan otros términos como facultades o escuelas universitarias, o institutos universitarios para la investigación. En resumen: Un colegio universitario se refiere a un centro educativo que imparte estudios de educación superior, pero su función y tipo de formación puede variar considerablemente dependiendo de la legislación de cada país o incluso de la institución a la que está afiliado. Dicho lo cual, Sagrario lanza la primera pregunta: - ¿Qué es una escuela universitaria? Nacho contesta: - Una escuela universitaria es una institución universitaria que imparte educación terciaria, pero que habitualmente no cuenta con el estatus de universidad completa o independiente. Sagrario exprime la cuestión: - ¿Cuál es la diferencia entre un instituto universitario y una universidad? Nacho vapulea el problema de la siguiente manera: - Los institutos universitarios ofrecen formación en una sola área disciplinaria. Las universidades, en cambio, ofrecen formación en distintas disciplinas. Sin embargo, yo que soy el relator, tomo la palabra y apunto que: Una escuela universitaria es una institución que imparte educación terciaria, pero que habitualmente no cuenta con el estatus de universidad completa o independiente. Una escuela universitaria es a menudo parte de una universidad más grande, aunque también pueden funcionar independientemente de las universidades, como hacen muchas escuelas de negocios, por ejemplo. Su uso preciso varía de un país a otro, pudiendo recibir diferentes denominaciones, como Escuela Técnica Superior, Escuela Politécnica, o Escuela Universitaria, dependiendo de la universidad y la nación a la que pertenezcan. Entre las escuelas universitarias más antiguas, destacan las Grandes Escuelas de Francia y las Escuelas Mayores y Menores de la Universidad de Salamanca. En España, una escuela universitaria es la denominación que reciben algunos centros docentes de educación superior donde se imparten estudios tanto de pregrado como de posgrado. Junto con las facultades, son los centros encargados de la organización de las enseñanzas y procesos académicos, administrativos y de gestión de las universidades. CAPÍTULO OCTAVO En este capítulo hablaré yo mismo, como el relator que soy, de la LIBERTAD DE CÁTEDRA. Se define como el derecho de quien ejerce la docencia a exponer sus enseñanzas de manera libre, sin sometimiento a las consignas de una entidad superior y sin sujeción alguna a una doctrina fijada por el Estado. Se trata de una manifestación del derecho fundamental a la libre expresión del pensamiento. La libertad de cátedra es una de esas expresiones que tienen un gran poder de evocación, que sugieren más que significan, pues hacen revivir en el inconsciente colectivo todos los modos y tradiciones de un tiempo pasado. La "libertad de cátedra" nos recuerda la universidad tradicional, la cátedra como púlpito desde donde el maestro explicaba los secretos de la ciencia a sus discípulos, la toga, las ceremonias... pero, sobre todo, la expresión nos evoca la más alta y noble misión del profesor: la búsqueda y transmisión de un conocimiento científico, la profesión de una enseñanza que no se limita a la transmisión de conocimientos ya adquiridos, sino que abarca también la ampliación y profundización de los mismos, la elaboración y experimentación de nuevos datos y de nuevas doctrinas y teorías y su exposición en las aulas universitarias, aunque ello suponga romper con los cánones establecidos y pueda poner en jaque el orden científico o social preexistente. Esta enseñanza, indisolublemente unida a la elaboración de la ciencia exige, como toda labor científica, que el investigador pueda, con toda libertad, establecer sus hipótesis, defender sus tesis, exponerlas como tales, y, en consecuencia, como ha reconocido en Francia el Consejo Constitucional, en la universidad, "por su propia naturaleza, las funciones de enseñanza y de investigación no sólo permiten sino que exigen, en el propio interés del servicio, que la libre expresión y la independencia del personal (docente e investigador) sean garantizadas por las disposiciones que les son aplicables" (decisión de 20 de enero de 1984 sobre la Ley de Enseñanza Superior -LES-). En la universidad, a la libertad de cátedra se le reconoce hoy una importante dimensión como norma objetiva de valor, en cuanto su reconocimiento garantiza el libre cultivo y transmisión de la ciencia que constituye la razón de ser de esta institución. La Ley de Reforma Universitaria se refiere, en este sentido, al principio de "la libertad académica", en el que hayan su fundamento "la actividad de la Universidad, así como su autonomía" y que se manifiesta, dice, "en las libertades de cátedra, de investigación y de estudio". La Ley singulariza así, con este término, la libertad y la independencia que deben regir la actividad de la universidad. Esta dimensión institucional de la libertad de cátedra configura este derecho como un principio de ordenación de los ámbitos vitales a los que se refiere, asignando a los poderes públicos un deber-habilitación para que garanticen la plenitud de su ejercicio. Como afirmara López Pina en el proceso constituyente, "más que de defensa de la libertad de cátedra frente a un Estado autoritario, el problema hoy es de creación de las condiciones estructurales de la libertad". La libertad de cátedra impone en este sentido a los poderes públicos la adopción de un modelo de universidad que preserve este derecho de injerencias externas, lo que en nuestro actual sistema jurídico-constitucional se consigue mediante la garantía de la autonomía universitaria, expresamente reconocida por el art. 27.10 de la Constitución Española (en adelante, CE). Pero además, de la dimensión institucional u objetiva de la libertad de cátedra se deriva un correlato organizativo que opera ad intra, en la propia configuración de la estructura y el funcionamiento de la universidad, a fin de preservar también el derecho de los profesores frente a posibles injerencias provenientes de otros miembros de la comunidad universitaria. Esta incidencia de la libertad de cátedra en la organización de la universidad, que ha llevado en Alemania al Tribunal Constitucional Federal a declarar que los profesores han de tener una "influencia determinante" (massgebender Einfluss) en la adopción por los órganos universitarios de decisiones que afecten de forma inmediata a la docencia y a la investigación, ha sido reconocida por nuestro Tribunal Constitucional (en adelante, TC) en las sentencias 217/1992, de 1 de diciembre, y 21/1993, de 28 de junio. En ellas, el Tribunal comienza por afirmar el carácter como derecho relacionado con la libertad individual de la libertad de cátedra, pero reconoce acto seguido que esta libertad no se limita a establecer un ámbito de competencias negativas o delimitaciones relativas al obrar de los poderes públicos, al afirmar que la "dimensión personal de la libertad de cátedra, configurada como derecho de cada docente, presupone y precisa, no obstante, de una organización de la docencia y de la investigación que la haga posible y la garantice". El derecho a la libertad de cátedra no se limita, por tanto, a establecer un ámbito de competencias negativas o delimitaciones relativas al obrar de los poderes públicos, sino que se configura también como una norma objetiva de valor que constituye un principio de ordenación de todos los ámbitos vitales a los que afecta y que implica a los poderes públicos en su plena realización. Los poderes públicos tienen que realizar, por consiguiente, una acción positiva, removiendo los obstáculos que se opongan al ejercicio del derecho. Así lo han reconocido nuestros tribunales en relación al mayor impedimento que puede oponerse al ejercicio de la libertad de cátedra: la privación al profesor, legítimamente designado como tal, de la actividad docente que constituye el cauce para el desarrollo del derecho. La sentencia de la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Territorial de Sevilla de 23 de diciembre de 1988, ha declarado en este sentido que "la libertad docente del profesor universitario queda vulnerada no sólo cuando se pretende de alguna manera imponer a su docencia una orientación ideológica determinada (contenido negativo o reaccional), sino también cuando se le impide la misma posibilidad de la docencia (contenido positivo)", y "no cabe duda que la falta de asignación de docencia implica -al margen de un despilfarro de recursos públicos- la interposición de un obstáculo legítimo al ejercicio de tal libertad" (en el mismo sentido, véase la sentencia de la Audiencia Territorial de Bilbao de 4 de septiembre de 1985, núm. 350). De la afirmación de la dimensión institucional de la libertad de cátedra se deriva además, necesariamente, el reconocimiento de un correlato organizativo de este derecho. Debe superarse la concepción de la libertad de cátedra como un derecho puramente reaccional o de defensa, que luce aún en algún pronunciamiento del TS negador de su posible trascendencia en la organización universitaria. En la sentencia 21/1993, de 28 de junio, el TC ha venido a confirmar el correlato organizativo de la libertad de cátedra, al declarar que este derecho "incluye la participación de los profesores en los órganos de gobierno de la Universidad". E incluye también, aunque el TC no lo haya afirmado expresamente, una participación determinante o decisiva en aquellas cuestiones que afecten directamente al ámbito académico, tal como lo ha reconocido, como se ha señalado, el Tribunal Constitucional Federal alemán. Hay que resaltar, además, que la primacía de los profesores en la adopción de las decisiones que afecten a la investigación y a la docencia constituye, junto a una garantía de la libertad de cátedra, un correlato necesario de la responsabilidad que asumen en estas tareas, y encuentra en cuanto tal reconocimiento en la LRU, cuyo artículo 4º sanciona la regla de ponderación de la participación de los distintos sectores de la comunidad universitaria en el gobierno de la universidad, de acuerdo con las funciones que desempeñan en la consecución de los fines de la institución. Según todo lo expuesto, hemos de concluir que la garantía de la libertad de cátedra, en cuanto norma objetiva de valor, impone en la enseñanza superior que la libertad e independencia de los profesores en el ejercicio de su función se asegure tanto frente a injerencias extrañas a la universidad (lo que se consigue garantizando plenamente la autonomía universitaria), como frente a los demás miembros de la comunidad universitaria, reconociendo la participación de los profesores en los órganos de gobierno de la universidad y el carácter determinante o decisivo de dicha participación cuando se trate de la adopción de decisiones con influencia directa en la función docente y que delimitan, por tanto, el ámbito de ejercicio de la libertad. La necesidad de garantizar la libertad de cátedra, en cuanto norma objetiva de valor derivada de su dimensión institucional, incide, por tanto, en la configuración de la estructura y el funcionamiento de la universidad, y puede entrar en conflicto con las competencias de organización de la docencia que se reconocen a las universidades en uso de su autonomía, por lo cual la libertad de cátedra constituye, como afirma el Preámbulo de la LRU, el "fundamento, pero también límite de la autonomía de las Universidades". La autonomía de las universidades y la libertad de cátedra son, por consiguiente, dos derechos que se complementan (en cuanto, como dijo el TC en la Sentencia 26/1987, "ambas sirven para delimitar ese 'espacio de libertad intelectual' sin el cual no es posible 'la creación, desarrollo, transmisión y crítica de la ciencia, de la técnica y de la cultura' -art. 1.2.a. de la LRU-") pero que también se limitan recíprocamente. De esta forma, la libertad de cátedra incide en la organización de la universidad y, a la vez, se ve limitada por las competencias de organización de la enseñanza que corresponden a los poderes públicos y, entre ellos, a las universidades en uso de la autonomía que se les reconoce. Así ha venido a reconocerlo el TC en la Sentencia 217/1992, de 1 de diciembre, en la que afirma: "aunque la organización y el funcionamiento de las universidades constituya la base y la garantía de la libertad de cátedra (ATC 42/1992), esto no significa que los centros docentes queden desapoderados de las competencias legalmente reconocidas para disciplinar la organización de la docencia (ATC 457/1989) y que no puedan regular la prestación del servicio público de la educación superior del modo que juzguen más adecuado (ATC 817/1985), siempre que respeten, claro está, el contenido esencial de la referida libertad de cátedra". La libertad de cátedra no puede por ello concebirse como un derecho negador de toda intervención de los poderes públicos en la función docente, No puede, como ha dicho el TC, identificarse "con el derecho de su titular a autorregular íntegramente y por sí mismo la función docente en todos sus aspectos, al margen y con total independencia de los criterios organizativos de la dirección del centro universitario" (ATC 457/1989, STC 217/1992). La función docente, que se configura como un servicio público en cuanto se trata de una actividad de relevante interés general por cuya consecución han de velar los poderes públicos mediante una reglamentación y un control de la misma, delimita el derecho a la libertad de cátedra, restringiendo su titularidad a los profesionales de la docencia y encauzando su ejercicio, que no comprende ni la libertad de no enseñar, ni la libertad de expresar ideas completamente ajenas al contenido de la enseñanza. Es por ello por lo que, como ha señalado Embid Irujo, la libertad de cátedra no significa "la autorregulación de la función docente en el sentido de fijación de horarios, lugar de explicación o falta de sujeción a un plan correctamente establecido", aunque "sí que puede ser un límite que indique o vede el posible contenido de las normas configuradoras de la función docente". El ejercicio de la libertad de cátedra se ve hoy, por tanto, condicionado por el conjunto de competencias atribuidas por el legislador a los poderes públicos a fin de garantizar, mediante una adecuada organización y programación general de la docencia, el cumplimiento de los fines educativos de la enseñanza universitaria. El TC ha declarado, en este sentido, que "si bien el servicio público de la educación no puede organizarse, ciertamente, de manera que violente ninguna de las libertades que la norma fundamental garantiza, entre las que debe mencionarse especialmente aquella a la que se refiere el art.20.1.c) de la C.E., es claro que los poderes públicos y, en el caso concreto, las universidades, en uso de la autonomía que se les reconoce, pueden organizar la prestación de ese servicio y, en particular, el modo de controlar el aprovechamiento de los estudiantes, de la forma que juzguen más adecuada" (Sentencia 217/1992). En esta sentencia declaró el TC que forma parte de la competencia del centro universitario para disciplinar la docencia, y que no vulnera por tanto el derecho a la libertad de cátedra, un hecho como la atribución al Departamento de la fijación del temario sobre el que han de versar los exámenes, lo que equivale a reconocer a este órgano universitario la facultad de fijar un programa general de la asignatura, pues es claro, aunque no se reconozca así en la sentencia, que el temario a exigir en el examen condiciona el desarrollo de la enseñanza que se imparte a los alumnos, tal y como está configurada la enseñanza en la universidad española, en la cual al profesor compete la función tanto de enseñar como de examinar a sus alumnos, y debe explicar, en principio, las lecciones que vayan a ser exigidas. En el pronunciamiento del Tribunal Constitucional subyace, en realidad, la idea de que la fijación por el Departamento del temario a exigir en los exámenes, configurado como un programa general de los contenidos de la disciplina o como un programa marco que permita imponer una mínima uniformidad evitando omisiones o repeticiones en el desarrollo temático de las diversas asignaturas, no vulnera la libertad de cátedra de los profesores y resulta, en cambio, esencial para que este órgano universitario pueda ejercer su función básica de "organizar y programar la docencia de cada curso académico desarrollando las enseñanzas propias de su área de conocimiento respectiva" (así lo establece el art. 2.a del RD 2360/1984, de 12 de diciembre, sobre Departamentos Universitarios, y lo reiteran por lo general, con igual o similar redacción, los Estatutos de las universidades). Se trata, en definitiva, de establecer unas directrices o líneas básicas sobre los contenidos de las disciplinas, unos "mínimos a enseñar", sin coartar por ello el derecho del profesor a emitir libremente el contenido de su asignatura. Un programa que predeterminase por su grado de detalle la orientación que ha de darse a sus contenidos, o lo que es igual, cuyos enunciados coincidiesen con las páginas de una obra concreta, sí supondría una vulneración de la libertad de cátedra de los profesores y podría incluso calificarse como una forma de censura previa del ejercicio del derecho de las que expresamente prohibe en relación a todas las libertades de manifestación del pensamiento el art.20.2 de la CE. Los límites derivados de la función docente en la que se actúa la libertad de cátedra abarcan, de esta forma, una organización y programación general de la enseñanza en todos sus aspectos, tanto en cuanto a su contenido, en los términos vistos, como, de igual manera, en lo que respecta al método y a las pruebas de evaluación. Como declaró el Tribunal Supremo de Justicia de la Comunidad Valenciana en la Sentencia de 23 de enero de 1990 (núm.257), la fijación por el Departamento universitario de unas directrices para el desempeño de las tareas docentes comunes a todos los profesores que lo componen no atenta, por sí misma, contra el derecho a la libertad de cátedra. Estas directrices, como dice el Tribunal, "tienen sentido con vista a garantizar una razonable homogeneidad de oportunidades para los estudiantes, de modo que no haya disparidades arbitrarias o groseras entre los diversos grupos o clases de una misma asignatura de un curso determinado. Ahora bien (...), su contenido nunca deberá ser tal que vacíe, a su vez, el contenido de la libertad de cátedra de cada uno de los profesores integrantes del Departamento o del área docente que corresponda". Es preciso, en conclusión, armonizar el ejercicio de la libertad de cátedra con las competencias de organización de la docencia que a la universidad corresponden, en uso de la autonomía que la Constitución le reconoce, a fin de garantizar, mediante una adecuada prestación docente, el cumplimiento de los fines educativos que tiene encomendados. Otro ámbito de la enseñanza privada en el cual el derecho a la libertad de cátedra asume unos contornos especiales es, por último, el de las universidades privadas. Existen en la actualidad varios centros de enseñanza superior de titularidad privada y algunos tienen una orientación confesional. Ello plantea la duda sobre el alcance de la libertad de cátedra en las universidades privadas: ¿podrá verse limitado este derecho, del mismo modo que en los niveles inferiores de enseñanza, por el carácter propio del centro?. La respuesta, a nuestro juicio, es negativa. Aunque las universidades privadas podrán dotarse de un ideario o carácter propio, la incidencia del mismo en la actividad de los profesores será mucho menor que en los demás niveles educativos por las propias exigencias de la enseñanza universitaria, que, por su carácter científico e indisoluble vinculación a la investigación, requiere para el cumplimiento de sus fines el reconocimiento de un amplio marco de libertad intelectual a los docentes, libertad que halla su contrapunto en la madurez y sentido crítico de los alumnos. Así lo reconoce nuestro ordenamiento jurídico al establecer como uno de los requisitos que han de cumplir las universidades privadas el que sus normas de organización "respeten y garanticen, de forma plena y efectiva, el principio de libertad académica que se manifiesta en las libertades de cátedra, de investigación y de estudio" (art.11 del Real Decreto 557/1991, de 12 de abril, sobre Creación y Reconocimiento de Universidades y Centros Universitarios"). Esta amplia libertad académica que caracteriza a la enseñanza superior no impide, ciertamente, que las universidades privadas, en ejercicio del derecho reconocido por el artículo 27.6/CE, declaren su carácter propio en sus normas de organización y funcionamiento y procuren constituirse de conformidad con el mismo. La impregnación ideológica de la universidad será, sin embargo, una situación fáctica, una "armonía de espíritu" que puede resultar de su política de contratación, de sus actividades complementarias de la enseñanza y de la propia aceptación social de su filosofía o confesionalidad, pero que no puede suponer, como en la enseñanza no universitaria, un límite a la libertad de cátedra de los profesores. Estos podrán ejercer de forma "plena y efectiva" su derecho, que tendrá, como en las universidades públicas, un amplio contenido positivo de libertad de expresión en el ejercicio de la docencia, de lo cual resulta que ni siquiera una actividad docente hostil o contraria al ideario podrá ser aquí, como en los centros privados no universitarios, causa justa de despido, salvo que la misma carezca de todo fundamento en la enseñanza impartida y no pueda, por consiguiente, entenderse amparada en el ejercicio de la libertad de cátedra. Finalizamos así este breve recorrido sobre el sentido y alcance del derecho a la libertad de cátedra en nuestro ordenamiento jurídico, en el cual actualmente se define como el "derecho de quienes llevan a cabo personalmente la función de enseñar a desarrollarla con libertad dentro de los límites del puesto docente que ocupan" (STC 217/1992, de 1 de diciembre). Estos límites afectan a todos los profesores y no es ya ajeno a los mismos el catedrático de universidad, pero varían sustancialmente según el nivel y la clase de enseñanza, de tal forma que hoy, bajo la denominación tradicional de libertad de cátedra se engloban en realidad proyecciones muy distintas de la libertad ideológica y del derecho a difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones de los docentes en el ejercicio de su función, que apenas tienen en común, como ha reconocido el Tribunal Constitucional, un "contenido negativo uniforme" que "habilita al docente para resistir cualquier mandato de dar a su enseñanza una orientación ideológica determinada" (Sentencia 5/81). CAPÍTULO NOVENO Ahora vamos a tratar de las oposiciones en España, para lo que cederemos la palabra nuevamente al narrador. Las oposiciones como forma de selección a los diferentes puestos de la Administración Pública en España llevan activas más tiempo del que se cree. Comenzar en este camino supone una planificación concisa, dedicación constante y una estrategia efectiva. Pero aprobar unas oposiciones significa una alegría inmensa, ya que todo ese esfuerzo y constancia dedicados durante mucho tiempo, obtiene sus frutos. Esta carrera de fondo lleva ya mucho tiempo en España. ¡Veamos cuándo fue el nacimiento de las oposiciones! La primera fecha que se tiene sobre las oposiciones y sus primeros pasos en España fue en 1558, y justo se realizaron para elegir al profesorado. El motivo de elección de este proceso selectivo fue que los problemas y dificultades de la sociedad de la época se debían a la ignorancia de la misma. Y ¿quién impulsó esta iniciativa? El rey soberano Felipe II quien pensaba que para salvar a la sociedad, la educación era la mejor cura. En ese punto, comenzó el nacimiento de las oposiciones. Felipe II ideó este sistema de exámenes para elegir al mejor profesorado cualificado del país. Los profesores de aquella época eran examinados en la propia Corte del Rey sobre Lengua Castellana o Aritmética, entre otras doctrinas. Las oposiciones contaban con una serie de requisitos muy importantes para cumplir en esa época. Con Carlos III y Carlos IV, se establecieron algunos sistemas más de selección para puestos de administración. Sin embargo, no existía un sistema unificado de oposiciones. Años y siglos después, hubo un intento en 1812, en la Constitución de Cádiz, donde se introdujo la idea de igualdad en el acceso a la administración pública de la época, pero su implantación resultó irregular y fallida. Más tarde, en el 1857, el gobierno de Bravo Murillo reguló de manera legal y formal las oposiciones por medio de la Ley de Instrucción Pública, conocida como la “Ley Moyano” donde se estableció este sistema para seleccionar maestros y otros profesionales de la enseñanza. Fue un hito en la modernización del sistema educativo español y sentó las bases de oposiciones para el desarrollo de otros sectores de la administración pública. Fue un antes y un después en el nacimiento de las oposiciones y su historia. Primero, con el Estatuto Maura aprobado el 22 de julio de 1918, se consiguió tener una estabilidad en la posición de funcionario y no perderla por el cambio de gobierno sino por causas disciplinarias. Más tarde, la Ley de Función Pública de 1964 estableció las bases de los principios generales para el acceso de funcionarios a la Administración Pública y promover el mérito y capacidad como criterios de selección. En las décadas siguientes, se amplió la cartera de puestos a la administración. Desde el nacimiento de las oposiciones hasta la actualidad, ha habido varios cambios, adaptaciones o mejoras en los procesos de evolución. El sistema de oposiciones en España se ha adaptado a los últimos tiempos introduciendo pruebas más especializadas y procesos selectivos más modernos. Dependiendo de las oposiciones que elijas hacer, variará según su dificultad y proceso de selección o según el tipo de puesto y la convocatoria de la administración. Existen oposiciones muy competitivas que exigen una alta preparación debido al poco número de plazas. No obstante, se impuso el sistema meritocrático en las oposiciones. Se refiere al enfoque de selección y reclutamiento donde los candidatos son evaluados y seleccionados en función de su mérito y capacidad por medio de pruebas y exámenes. Este sistema se fijó para poner el valor el ser competentes y merecedores de un puesto de trabajo, en lugar del favoritismo, nepotismo u otra influencia externa. Las oposiciones en España se basan en la idea de la meritocracia, donde se garantiza que el ocupar cargos públicos sea por los más cualificados. El sistema meritocrático se caracteriza por la transparencia en la selección y la igualdad de oportunidades, donde se valora la capacidad y logros individuales de quienes quieren optar a un puesto en la función pública. Tras años y años, desde el nacimiento de las oposiciones hasta hoy, el sistema de la meritocracia ha servido para asentar y establecer un fuerte sistema de selección de los futuros funcionarios a la Administración Pública de España. Desde el punto de vista legislativo, los opositores no tienen un panorama fácil. Las llegadas y salidas de los distintos gobiernos en sus legislaturas han provocado el cambio de muchas oposiciones, tanto para bien como para mal. Complica a veces la planificación y crea incertidumbre sobre el temario, la fecha de convocatoria o los requisitos a tener en cuenta para examinarse. Las nuevas leyes de educación de los últimos tiempos como LOGSE (1990), LOPEGCE (1995), LOCE (2002), LOE (2006), LOMCE (2014) y LOMLOE (2020); han provocado que los opositores en educación hayan tenido que prepararse las oposiciones sin saber exactamente qué normativa utilizar al llegar su convocatoria. Así concluye el nacimiento de las oposiciones y su proceso hasta la actualidad. Desde sus orígenes más originales hasta convertirse en un pilar de selección para funcionarios públicos. Este proceso de selección ha reflejado la evolución de la sociedad y tener como centro de la Administración Pública, la eficiencia y equidad. Solo sé que en los tres años que estuve opositando, rompí con la mayoría de mi gente, por lo que me abocaba indefectiblemente a la soledad, la cual era tan fuerte que arrastraba mi objetividad. Ahora, después de tan traumática experiencia, me atrevo a dar los 8 mejores consejos para las oposiciones. Tanto si ya has decidido iniciarte en el camino de las oposiciones, como si estás plenamente inmerso en el proceso, este contenido te interesará. Si por el contrario partes de una visión más pragmática y realista, y tu intención es descubrir todos los aspectos que pueden afectar al proceso de preparar unas oposiciones de educación, entonces quédate aquí, te aseguro que como poco descubrirás, si no lo intuyes ya, que las oposiciones, en la mayoría de los casos, no son un proceso lineal e ideal de esfuerzo-recompensa, y que como en muchos otros ámbitos de nuestra sociedad, sí que son un proceso democrático, ¡hasta aquí podíamos llegar!, pero quedan muy, muy lejos de ser un proceso meritocrático, y alguien te lo tiene que contar. ¡¡Comenzamos!!: 1º De las academias. Si, a esto rotundamente sí. Si es tu primera vez, especialmente importante … ¿por qué?, porque el flujo de información que debes “controlar” es enorme, desde todo lo relacionado con las partes que componen la oposición, todos los temas administrativos de plazos, documentos, legislación etc., y todo el manejo de un temario actualizado y competitivo, todo el desarrollo curricular, sus vinculaciones y relaciones etc., etc . No hay duda en este aspecto. Obviamente deberías realizar un estudio en tu zona para filtrar aquellas de mayor prestigio primero y con un equilibrio de calidad precio acreditado en segundo lugar, como criterios. 2º Del mejor análisis de opciones. Debes saber que en la mayoría de las ocasiones asumimos, sin dar mucha más trascendencia, que vamos a preparar las oposiciones más relacionadas con nuestra formación, (Ejem: Maestro de Educación Física oposiciones por Educación Física, pero también te puedes presentar como maestro especialista en Pedagogía Terapéutica por ejemplo), pero no reparamos que quizás, dentro de nuestro espectro, hay otras ramas que, a pesar de no ser la prioritaria, pueden tener mejor “pronostico” en cuanto a posibilidades por ratio de opositores. Lo importante es analizar todo el espectro de posibilidades que tu formación te permite abarcar y desprenderse de complejos, al fin y al cabo, buscas el acceso a un puesto de trabajo estable. Háblalo contigo mismo. 3º De tu entorno social. Debes ser consciente que sin la ayuda de tu entorno más próximo será muy difícil mantener unas condiciones de dedicación y estabilidad, mínimamente aceptables. Si todavía habitas el domicilio familiar, si ya estas emancipado y tienes pareja o el más difícil todavía, ya estas compaginando trabajo y preparación, es tú obligación tener una charla completa con ellos para advertirles que, ellos forman parte de tú proceso, tanto como tú mismo, pues ellos deben ajustar también su rutina diaria a conservar y mantener el “ecosistema” de tú estudio, lo más estable posible. No te engañes ni los engañes 4º De los tipos de tribunales. Debes saber que los tribunales de oposiciones están compuestos por profesores en ejercicio. Esto, que a priori es el principal argumento de especificidad, no tiene su traslación real en la práctica, como un elemento de “calidad y garantía”. ¿Por qué?, porque el primer criterio para la constitución de dichos tribunales es la OBLIGACION de asistencia que tienen todos los funcionarios, salvo preceptos muy justificados, y no la VOCACION, pero desgraciadamente son muy pocos, y esto es un factor clave. Por tanto, hay que decir que en la mayoría de los casos te enfrentas a un tribunal no profesional en el acto de evaluar un proceso de oposición, por un lado, y “obligado” por su condición de funcionario de otro. Este factor debes considerarlo para no generarte altas expectativas 5º Del carácter de la oposición. Debes saber que las oposiciones de Educación son, a día de hoy, un proceso fundamentalmente memorístico, es decir, descarta desde ya ampliar temas que incrementen la extensión y la densidad de tus temas buscando cualquier tipo de publicación o documentación que permitan enriquecer y diferenciar tus prestaciones, etc ¡error! Es una pérdida de tiempo, si has filtrado una buena academia, el temario es suficiente, es más, cuando avancen los meses será más importante reducir y simplificar que lo contrario. 6º De la presentación de los temas. Como ya te hemos avanzado anteriormente, el perfil del tribunal no juega especialmente a favor, por ello, debes valorar que al final, son aspectos puramente formales y de economía de procesos los que se imponen por encima de los aspectos de dominio y densidad de contenido. Esto es importante entenderlo para no perderte en desarrollar el “mejor contenido del mundo”, debes ser pragmático y hacer lo que el tribunal va a recibir con mayor predisposición. Limpio y simple 7º Del tratamiento de los temas a estudiar. Como ya hemos avanzado este aspecto también está claramente influenciado por el perfil del tribunal. Es mucho más efectivo realizar desarrollos cortos, esquemáticos, bien presentados, limpios, fáciles de leer… que sumirte en una “tesis” sobre el tema en cuestión, ya que recuerda, tienen un tiempo limitado y un numero de exámenes a corregir, por tanto, si se los pones complicados, por presentación farragosa o excesiva complejidad, tus posibilidades bajaran. 8º De las defensas orales: Debes saber que este este es el elemento más “cercano” a lo que debería ser el perfil de un buen docente, donde se demuestre, por encima de todo capacidad de comunicación para trasmitir y conectar con los discentes. En este sentido supone, en la mayoría de los opositores que alcanzan este punto, la demostración de madurez para manejarse, de forma fluida, con los contenidos y lo planificación, a pesar de la necesidad de “encorsetar” su desarrollo al guion de la Unidad Didáctica En definitiva, el mejor planteamiento para una oposición de educación es, en términos generales, ir a lo sencillo, pensar en mejorar la presentación, antes que incluir más información, para entregar un trabajo que no siendo el mejor que podrías hacer sea muy pragmático. CAPÍTULO DÉCIMO Ahora, vamos a ver las 5 apps imprescindibles para oposiciones. En España, oposición se refiere al proceso de selección y evaluación de las solicitudes de empleo del sector público. Estos puestos son convocados por la administración pública a través de diversos organismos e instituciones. Además, están sujetos a disposiciones especiales en los requisitos y procedimientos de selección prescritos, que generalmente incluyen calificaciones académicas, experiencia laboral previa y, en algunos casos, aprobar una prueba física o psicológica. El proceso de selección suele constar de varias etapas, como pruebas teóricas y prácticas, pruebas de idioma y entrevistas personales. Las calificaciones obtenidas en estas pruebas determinan el orden de los candidatos en la lista aprobada, que luego se utilizará para redactar los contratos correspondientes. 1 Trello Como se ha dicho anteriormente, una oposición necesita de una organización adecuada y correcta. Por lo que con esta aplicación podrás estructurar el temario de la oposición por carpetas e ir desplazando los documentos según el estado en el que se encuentra cada uno (Imprimir, Leer, Subrayar, Resumir, Estudiar y Repasar). Lo que se quiere conseguir con esta app es poder visualizar todas las actividades que tengas tanto pendientes como terminadas. Además, podrás ver el trabajo de una forma diferente, ya que la visualización aporta perspectiva a toda la organización. 2 Toggl Estudiar significa planificar el tiempo disponible y utilizarlo de la forma más productiva posible, ya que preparar una oposición depende en muchas ocasiones de cómo gestionamos el tiempo y cómo planificamos el horario semanal. Esta aplicación te ayudará a gestionar el tiempo que le dedicas a cada una de las tareas diarias, ya que es una herramienta que te ofrece un cronómetro para controlar y registrar el tiempo de manera exacta, así como se realizará un informe para establecer comparaciones gráficas diarias, semanales o mensuales, de los días o marcos de tiempo en los que has sido más productivo. 3 Natural Reader Leer en voz alta es una de las técnicas más utilizadas por los opositores, ya que tiene beneficios en el estudio y el aprendizaje, pero no solo es útil leer en voz alta sino también escuchar información mediante distintos recursos digitales. Por ello con esta aplicación podrás subir archivos y documentos en PDF, y la propia herramienta te da la opción de leer el texto en voz alta, así la persona que se descargue la aplicación podrá escuchar el documento de manera oral. Además, se puede cambiar el volumen, la velocidad y el tono de la voz. 4 Oposita Test Es una de las aplicaciones más utilizadas en la actualidad por los opositores y más recomendada por los preparadores. Al entrar en la app, en primer lugar, tendrás que elegir la categoría y oposición que más te interese, a continuación, podrás realizar múltiples pruebas tipo test, así como revisar los resultados de tus test y retarte con otros opositores. Además, se puede encontrar todos los temas de actualidad de cada una de las oposiciones, así como los requisitos y las funciones en cada uno de los casos. Se podría decir que es una herramienta complementaria al temario, ya que facilita la preparación de la parte test. 5 Inno Test Constitución 1978 La Constitución Española se incluye en prácticamente todas las oposiciones, constituyendo un documento de gran valor e importancia. Por ello, con esta aplicación podrás encontrar el texto completo de la Constitución Española, así como distintos recursos y herramientas como test, audios profesionales y esquemas de cada artículo, que podrán facilitarte y ayudarte a dominar la Constitución Española de la manera más sencilla posible. Si deseas formarte en el ámbito de una forma profesional y conocer más sobre esta temática tan específica, te proponemos la formación en el Master de Formación Permanente en Calidad: Auditoría y Gestión de la Calidad + 60 Créditos ECTS, así como el Master de Formación Permanente en Educación Social + 60 Créditos ECTS y el Master de Formación Permanente en Gestión y Dirección de Proyectos: Project Management + 60 Créditos ECTS. Ahora, para echar un vistazo a aquellas oposiciones, te diré ¿Cómo preparar la defensa oral de las oposiciones? La defensa oral de las oposiciones es una de las pruebas más importante del proceso de oposiciones ya que el carácter oral de la misma implica una serie de habilidades cognitivas, comunicativas y de madurez, que las pruebas escritas no alcanzan a discernir. Desafortunadamente, existen impedimentos que han hecho de la prueba oral, una prueba más cerrada, predecible y memorística: • la masificación de estos procesos. • La “industrialización” de todos los agentes intervinientes en el desarrollo de una oposición. • Las urgencias de las academias de preparación y de los preparadores particulares. • La falta de tiempo del opositor. • La necesidad de comprimir todas las partes de una oposición en un ciclo anual de preparación. • La idiosincrasia de los propios tribunales, donde, entre otras cuestiones, se tasan el número de defensas por días y horas. Esta última convierte a la corrección de la defensa oral de las oposiciones, en una “cadena de producción”. Sin embargo debería ser, como mínimo, sosegada y paciente, sobre todo para ser, en sí misma, justa con todos y cada uno de los opositores. Todos estos impedimentos de la defensa oral de las oposiciones empujan a descubrir, patentar y enlatar. Y, además, cada vez más, a ver la defensa oral como prueba de una oposición, cercenando, la capacidad de oratoria y de comunicación natural. De este modo, dejando en deterioro la veracidad del comunicador, del tempo necesario de un buen discurso, y de una trasmisión franca, veraz y madura. En cualquier caso, y siendo esta la realidad de este proceso, desde estas líneas, vamos a tratar de acercarte algunos consejos que te puedan ayudar a gestionar, de la mejor forma posible esta prueba. 1. Dando por hecho, el protocolo del discurso monocorde, debes tratar de salirte de esta espiral, marcando, en la medida de lo posible “tus” diferencias respecto del resto de opositores: 2. El inicio de la defensa oral de las oposiciones ya debe marcar impronta. Esto quiere decir que puedes y debes arrancar relatando un acontecimiento, que en principio, nada tiene que ver con la defensa de la programación. Sin embargo, el transcurrir de tus palabras tiene que encontrar poco a poco, no solo la vinculación con tu propuesta a nivel conceptual sino no que la convierta en un impulso a tu perfil en la mente del tribunal. 3. El inicio de la defensa oral de las oposiciones ya debe marcar impronta. Esto quiere decir que puedes y debes arrancar relatando un acontecimiento, que en principio, nada tiene que ver con la defensa de la programación. Sin embargo, el transcurrir de tus palabras tiene que encontrar poco a poco, no solo la vinculación con tu propuesta a nivel conceptual sino no que la convierta en un impulso a tu perfil en la mente del tribunal. 4. En este afán de mantener el “misterio”, y por tanto, la conexión cognitiva y visual, tu voz y tono, juegan un papel fundamental. Es imprescindible que practiques la oratoria en voz alta, modulando el tono, subiendo y bajando el volumen, repitiendo párrafos enteros, cambiando la velocidad, es decir, hablo de conceptos, expresiones e ideas complicadas a toda velocidad primero, y muy lentamente después, interiorizando con ello, tonos y ritmos distintos, que me puedan servir de recurso, para “golpear”, en el momento que lo necesite, la atención del tribunal. 5. Otro ejercicio para la mejora de la Oratoria en la defensa oral de las oposiciones consiste en tratar de mantener el discurso pensando en otra cosa totalmente distinta, con la intención, de entrenar la capacidad de “disociación” de acciones. Esta es una cualidad compleja y que requiere de mucho entrenamiento, pero es uno de los rasgos distintivos de todo buen orador y, a un opositor, en el momento de la defensa, le permite adelantar o suprimir parte del discurso si ve comprometido su tiempo de exposición. 6. Ni que decir tiene que es absolutamente necesario ir construyendo un GLOSARIO de términos específicos de nuestro ámbito, los cuales debo identificar y expresar de forma inmediata. Así salpicando en la medida de lo posible, cualquier parte de nuestra defensa oral de las oposiciones. De modo que intentemos acreditar solvencia técnica en todas y cada una de nuestras expresiones y comunicaciones. 7. De vez en cuando, sin abusar de ello debes ingeniarte el discurso para introducir algún elemento “distendido” que rompa la continuidad de conceptos específicos y técnicos. Un toque de humor ligero, sutil, que te sirva a ti para soltar tensión y empatizar con el tribunal, y a éste para asociar otra capacidad positiva a tu perfil comunicativo. Este tipo de acciones transmiten mucha seguridad porque ante una situación comprometida se tiene suficiente control y dominio para salir del tema y volver a entrar sin problema. 8. Debes aprender a manejar los silencios sin estrés en tu defensa oral de las oposiciones. Es decir, el silencio en la oratoria es un elemento de comunicación de primer orden y hay que aprovecharlo. Huye de los pensamientos que asocian el silencio con “incomodidad”, nada mas lejos de esto. Debe funcionar como un altavoz para enfatizar aquello que consideras más relevante, aquella idea que has preparado muy bien, por su originalidad y por su profundidad, por la razón que fuese y quieres que se fije a “fuego” en el Tribunal. Rodéala de silencios, pero de silencios con intención comunicativa, silencios que por si mismos “gritan” más que tus palabras. 9. Por último, llega “vivo/a” a la conclusión. Esto es si has tenido accidentes oratorios durante la exposición, ahora es el momento de recuperarlos. Si vas mal de tiempo suprime algún punto o apartado, pero resérvate un tiempo para cerrar tú presentación, tu candidatura, sin ambages, a una de las plazas. Recuerda que es el momento de volver a dejar impronta, de volver a demostrar madurez, no tengas prisa, dirígete al tribunal con el “templanza” que otorga la seguridad de “dominar” tu comunicación, tu trabajo. Baja el ritmo del discurso y busca un componente técnico y emocional a la vez, que refuerza tu perfil profesional y cierre tu presentación. Por último, he estructurado algo interesante en torno a las oposiciones a F.P., que viene a titularse Conoce el proceso de oposición para el profesorado de F.P. Los profesores de FP son aquellos docentes que, dentro del cuerpo de docentes de Secundaria, son los encargados de ejercer y compartir sus conocimientos en los módulos formativos de grado medio y superior de las distintas familias profesionales de la Formación Profesional. ¿Qué necesito para ser docente de FP? En primer lugar, es necesario cumplir con una serie de requisitos generales para poder optar al proceso de oposición para profesorado de FP. Además de los requisitos generales, es necesario que se tengan en cuenta los requisitos específicos para el proceso de oposición para profesorado de FP: 1. Estar en posesión de la titulación de Diplomado Universitario, Arquitecto Técnico, Ingeniero Técnico o el título de Grado correspondiente u otros títulos equivalentes a efectos de docencia. 2. Estar en posesión de la formación pedagógica y didáctica a la que se refiere el artículo 100.2 de la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación. Es requisito realizar el Máster Universitario en Formación del Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanzas de Idiomas. ¿Cuáles son las fases del proceso de oposición para profesorado de FP? La oposición para profesorado de FP se diferencia, al igual que las oposiciones de docentes de Secundaria, en dos fases principales: fase de concurso y fase de oposición. Fase de oposición: En esta fase se ponen a prueba los conocimientos teóricos y prácticos del opositor sobre la materia, así como la aptitud pedagógica y el dominio de las técnicas necesarias para la función docente. Esta fase se compone a su vez de dos partes de carácter eliminatorio: • Parte 1. Examen escrito. En esta parte se sacarán tres bolas con números que corresponderán al temario de oposiciones. Se deberá escoger uno de esos temas para desarrollarlo. En una segunda fase de esta primera parte, se deberá dar respuesta a un supuesto práctico que se nos plantee. • Parte 2. Examen oral. Esta parte se divide a su vez también, en dos fases: por un lado, la exposición de la programación didáctica relacionada con nuestra especialidad y que habremos desarrollado de forma personal y original. En la segunda fase, deberemos exponer una unidad didáctica de la programación que hemos desarrollado ante un tribunal. Fase de concurso: En esta fase se valoran los méritos que se presenten. Se incluye dentro de estos méritos la experiencia previa docente, la formación académica o los cursos de formación permanente entre otros. Es importante resaltar que la fase de concurso puede variar dependiendo de la comunidad autónoma en la que nos vayamos a presentar, por lo que es esencial consultar primero la última convocatoria publicada de la comunidad donde nos presentemos para asegurarnos de cumplir los requisitos y obtener el máximo baremo de puntuación. La ponderación final para obtener la puntuación global final de la oposición será el 60% para la fase de oposición y el 40% restante para la fase de concurso. ¿Cuál es el temario para la oposición para profesorado de FP? Esto dependerá del cuerpo al que te quieras presentar, puesto que, dependiendo de la especialidad por la que optes, variará. ¿Cuándo se convocan estas oposiciones? Esto dependerá de cada comunidad autónoma, pero por regla general se suelen convocar cada 2 años, coincidiendo con las oposiciones al cuerpo de profesorado de Educación Secundaria, aunque en algunas comunidades, estas oposiciones se suelen convocar de forma anual. Ya sea cada año o cada dos, debes tener en cuenta que la convocatoria saldrá publicada normalmente entre los meses de enero y abril y que los exámenes se realizan en el mes de junio, siendo la parte escrita sobre mediados de mes y alargándose la parte oral hasta julio. DICHO LO CUAL, EL MAL TRAGO QUE PASÉ DURANTE ESOS TRES AÑOS QUIERO EVITÁRSELO A CUALQUIER OTRO INGENUO, que va de guay por la vida, sin pensar que lo que él no piensa, lo piensan los demás. Si tiene algún sentido aquella sarracina, se encontrará soterrado en este discurso que nos ha prodigado el narrador de esta novela. -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Diseño de portada Nombre del autor: Ignacio Ramón Echeburúa Estévez Nombre del autor en la portada: Ignacio R. Echeburúa Título de la obra: De profesión: Opositor. Texto de la solapa de la contraportada (máximo 400 caracteres con espacios). Biografía del autor. Sólo voy a citar mis últimas publicaciones. En esta última órbita, se sitúa el libro titulado “El Griego y su Literatura Clásica”, que sacó a la calle la Editorial pc de Palma de Mallorca, en su sede de Barcelona. Le siguió un libro sobre “ASTRONOMÍA”, que editó en junio de 2022, la Editorial Autografía de Barcelona. Asimismo, los tres libros siguientes han sido publicados por la Editorial Autografía. En junio de 2023 vio la luz el libro titulado “Historia de la física”.Este libro tiene 282 páginas y forma parte de la colección Fondo de la editorial. Se puede adquirir en librerías online como Librería Oxford, Buscalibre y Agapea. En enero de 2024 salió a la calle el libro titulado “JOSÉ ORTEGA Y GASSET y la razón histórica”. Ortega nos dice que necesitamos una razón que sea capaz de describir los sentidos del mundo humano, que nos permita entender la realidad humana. A la razón pura le es imposible captar al hombre en su singularidad, en sus realizaciones históricas, la razón pura no nos sirve; la razón matematizante... Por otro lado, “Mis Relatos” es mi única obra de narrativa, la cual contiene tres relatos cortos, como son “¡Una boda que se las trae!”, “Aires de romería: El Rocío” y, para terminar, “Con faldas y ¡a lo loco!”. Fue puesta en la calle en marzo de 2025 por la mencionada Editorial Autografía, en la categoría de Ficción. Ya está en la editorial el libro titulado “Nuevos Relatos”, que saldrá a la calle en septiembre de este año y contendrá cinco narraciones, cuyos títulos son: a) El Gernika; b) EL suicidio de un filósofo; c) En una casa que no quiero recordar; d) San Juan de Gaztelugatxe, y e) Deporte Rural Vasco. Por último, quiero indicar que Ediciones Europa acaba de enviarme una propuesta editorial por la que se compromete a publicarme el título “Mis Cuentos”, que se integra por las narraciones siguientes: a) Leyendas y sagas de la mitología nórdica, b) Los vikingos y su mitología, y c) La vida desde los inicios, para los niños. Su correo electrónico es: editor3@grupoeditorialeuropa.es/ Sin embargo, tengo redactada mi primera novela, de la que no falta ni un detalle, que se titula “Una comunidad de Carmelitas descalzas”, incorporando este título sendas fotografías. Son sus dos personajes centrales Jorge y Luis Enrique, quienes con diálogos llenos de frescura y sinceridad nos abren las puertas del convento de Santa Teresa de San Sebastián. Dicha novela se encuentra en la bandeja de entrada, pero aún no tiene un destinatario concreto. Y, últimamente, se ha redactado otra novela, titulada Un catamarán nuevo, con una extensión parecida a la anterior, aunque el nº de capítulos se queda en seis. Texto de la contraportada (máximo 500 caracteres con espacios). Sinopsis: Se trata de un libro pesado, que tiene 23 páginas. Consta de 10 capítulos y el relator de la misma soy yo mismo. Además, intervienen dos parejas de personajes, como son Nacho y Sagrario y, además, Thais y Simón. No obstante, la pareja de personajes más interesantes la forman Nacho y Sagrario. Este libro tiene un trasfondo muy real, pues describe mi paso por las Oposiciones de cátedras de enseñanza secundaria y, básicamente, trata de las oposiciones. Se analizan todos los cambios que se han producido en el sistema educativo desde 1970, ya que una cosa es lo vivido y otra, la realidad actual. En psicología, se llama “oposición” a toda actitud de rechazo. Además, en política, la “oposición” consiste en poner obstáculos al gobierno o a un proyecto. Se dedica un extenso capítulo a tratar sobre la libertad de cátedra, pues ésta tiene mucha resonancia en el contexto abordado. Evidentemente, mis vivencias datan de los años 1983, 1984 y 1985, por lo que desde entonces ha llovido bastante. Así, pues, hemos tenido que actualizar todo el texto original, que responde a las vivencias tenidas hace la friolera de 40 años. Por ejemplo. En el año 1985, en la universidad se distinguían los P.N.N., los becarios, los adjuntos, los agregados y, finalmente, los catedráticos. En el año 2025 la universidad se asienta en tres grados: graduado, máster y doctor. El título de licenciado, por ejemplo, no entra en la cuestión académica. Texto de la solapa de la contraportada (máximo 300 caracteres con espacios): La educación es el proceso por el cual le son transmitidos al individuo los conocimientos, actitudes y valores que le permiten integrarse en la sociedad. Este proceso, que se inicia en la familia, afecta tanto a los aspectos físicos como a los emocionales y morales, y se prolonga a lo largo de toda la existencia humana. Es evidente que cada cultura o época histórica ha conferido a la educación el enfoque que imponían sus diferentes concepciones filosóficas, políticas y religiosas. En un sentido lato, cabría considerar que el proceso educativo consiste en la transmisión de los valores y conocimientos de una sociedad. De manera más restringida, se define como educación un proceso intencional que pretende el perfeccionamiento del individuo como persona y la inserción de éste en el mundo cultural y social en el que se desarrolla. ¿Qué concepto –o conceptos- pretende transmitir en su Libro? Pretendemos transmitir que la meritocracia es el principio según el cual, los contrastes sociales se deberían fundamentar en las naturales diferencias de talento, inclinación y motivación que se dan entre los individuos que componen una sociedad determinada. Por tanto, la mayor o menor justicia de un sistema vendría dada por el grado de ajuste entre las diferencias sociales existentes y la real distribución de los rasgos individuales de cada persona. Además, hemos querido transmitir que en el siglo XX la educación se va a caracterizar por la extensión de la educación primaria a grandes sectores de la población. En el transcurso de este siglo confluyen varios movimientos, experiencias y teorías educativas, cuyo propósito es renovar los métodos de la escuela tradicional. ¿Qué significa el título de su obra? El libro, en concreto, se titula De profesión: Opositor, dando a entender la rotundidad que las oposiciones tuvieron en mi vida. Su impacto ha empezado a deshacerse hace aproximadamente cinco años, coincidiendo con la publicación de mis primeros libros. La oposición es un procedimiento selectivo en el que varias personas concurren para ocupar uno o más puestos en una universidad, sobre todo. La oposición suele constar de varias pruebas para evaluar la aptitud y capacidad de los aspirantes. ¿Cuál es el público principal al que va dirigido el Libro? El Libro está escrito para todos aquellos que opositan en la administración del Estado y, particularmente, a los que opositan en la enseñanza primaria, secundaria, F.P. y universitaria. No obstante, mi experiencia está ligada a las enseñanzas secundarias, pues en aquellos momentos infravaloré el significado real de una oposición. -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

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