domingo, 26 de octubre de 2025

ENSAYO FILOSÓFICO, Ensayo filosófico

EL CONOCIMIENTO EN ORTEGA Ortega y la filosofía En las primeras actividades de este tema hemos visto cómo surge el pensamiento racional a partir del pensamiento mítico (paso del mito al logos). Y, por tanto, su diferencia con la religión. Ahora reflexionaremos sobre las relaciones que hay entre las dos formas del pensar racional: filosofía y ciencia. De la mano de Ortega y Gasset, filósofo español del siglo XX, vamos a tratar de ver qué es la filosofía y sus diferencias con la ciencia. La filosofía y la ciencia «La verdad científica se caracteriza por la exactitud y el rigor de sus previsiones. Pero estas admirables cualidades son conquistadas por la ciencia experimental a cambio de mantenerse en un plano de problemas secundarios, dejando intactas las últimas, las decisivas cuestiones. De esta renuncia hace su virtud esencial, y no sería necesario recalcar que por ello sólo merece aplausos. Pero la ciencia experimental es sólo una exigua porción de la mente y el organismo humanos. Donde ella se para no se para el hombre. Si el físico detiene la mano con que dibuja los hechos allí donde su método concluye, el hombre que hay detrás de todo físico prolonga, quiera o no, la línea iniciada y la lleva a terminación como, automáticamente, al ver el trozo del arco roto, nuestra mirada completa la área curva manca... Quiero decir con esto que no nos es dado renunciar a la adopción de posiciones ante los temas últimos: queramos o no, de uno u otro rostro, se incorporan en nosotros. La verdad científica es una verdad exacta, pero incompleta y penúltima, que se integra en otra especie de verdad, última y completa aunque inexacta... Vemos aquí en clara contraposición dos tipos de verdad: la científica y la filosófica. Aquélla es exacta pero insuficiente, ésta es suficiente pero inexacta. Y resulta que ésta, la inexacta, es una verdad más radical que aquélla,» JOSÉ ORTEGA Y GASSET: ¿Qué es filosofía? Obras Completas, VII. Alianza Editorial, Madrid, 1983, pp. 310-312 y 316. Actividades 1. ¿Cuáles son las principales diferencias de la filosofía y la ciencia? 2. Según Ortega, la filosofía es inevitable: ¿cómo expresa Ortega esta idea en el texto? Más sobre la filosofía a) «La filosofía es una ciencia sin suposiciones. » b) «Esa especialísima e ingeniosa caricia que hace la mente a las cosas amoldándose a ellas en una idea exacta.. » c) «Se trata de alcanzar el todo o Universo. » d) «El filósofo es también un especialista, un especialista en universos. » e) «Y contemplar una cosa implica mantenerse fuera de ella, estar resuelto a conservar entre ella y nosotros la castidad de una distancia. » f) «La metafísica no es una ciencia: es construcción del mundo, y eso, construir mundo con la circunstancia, es la vida humana. El mundo, el Universo, no es dado al hombre: le es dado la circunstancia con su innumerable contenido. Pero la circunstancia y toda ella es en sí puro problema. Ahora bien, no se puede estar en un puro problema... El puro problema es la absoluta inseguridad que nos obliga a fabricarnos una seguridad. La interpretación que damos a la circunstancia, en la medida que nos convence, que la creemos, nos hace estar seguros, nos salva. Y como el mundo o universo no es sino esa interpretación, tendremos que el mundo es la seguridad en que el hombre logra estar. Mundo es aquello de que estamos seguros. » g) «Y decimos que la Metafísica consiste en que el hombre busca una orientación radical en su situación. Pero esto supone que la situación del hombre ―esto es, su vida― consiste en una radical desorientación. No, pues, que el hombre, dentro de su vida, se encuentre desorientado parcialmente en este o el otro orden, en sus negocios o en su caminar por un paisaje, o en la política. El que se desorienta en el campo busca un plano o la brújula, o pregunta a un transeúnte y esto le basta para orientarse. Pero nuestra definición presupone una desorientación total, radical; es decir, no que al hombre le acontezca desorientarse, perderse en su vida, sino que, por lo visto, la situación del hombre, la vida, es desorientación, es estar perdido ―y por eso existe la Metafísica. » h) «La Metafísica u orientación radical del hombre no es algo adventicio, algo que hacen algunas veces algunos hombres llamados filósofos, pero que podrían muy bien no hacer, algo por tanto que los demás no tienen por fuerza que hacer. Ahora resulta todo lo contrario: que el hacer metafísico es un ingrediente ineludible de la vida humana; más aún: que es lo que el hombre está haciendo siempre y que todos los demás quehaceres son decantaciones y precipitado de aquél. En suma: que cuando ustedes creían al acudir a una clase de Metafísica iban a hacer algo nuevo y , aunque acaso interesante, superfluo, se encuentran con que toda su vida no han hecho otra cosa. En efecto, ustedes han hecho cuanto han hecho en su vida en vista de una cierta interpretación de la circunstancia que en cada caso tenían. Esa interpretación en su inmensa porción les ha venido del contorno social en que se hallaban, pero ustedes han tenido que recibirla, que asimilársela, que adherirse a ella y con más frecuencia de lo que ustedes mismos creen, han elegido entre ideas diferentes sobre el mundo y las cosas del mundo que el contorno les ofrecía. Han hecho, pues, ustedes Metafísica. » José Ortega y Gasset, Unas lecciones de metafísica (Obras Completas, vol. XII, Alianza Editorial) Aclaraciones antes de hacer las actividades: - En estos textos, “metafísica” significa para nosotros lo mismo que “filosofía”. La metafísica es la parte de la filosofía que se pregunta qué es lo que realmente existe (cosas como si hay alguna realidad espiritual o sólo material). - Ortega entiende que el ser humano es un ser que todavía no está realizado del todo al nacer y que tiene que construirse a sí mismo con las experiencias que va viviendo a lo largo de su vida. Actividades 1. Si yo te digo que hay una persona que se pregunta cuál es la relación entre la masa y la velocidad y otra persona que se pregunta qué es la masa ¿cuál de las dos es filósofa y cuál científica? ¿Por qué? 2. Según Ortega, ¿la filosofía modifica la realidad o trata de decir qué es ésta fielmente? Explica la respuesta. 3. ¿Es en verdad el filósofo un especialista? Explica tu respuesta. 4. ¿Qué función tiene la filosofía para la vida? (según Ortega) 5. De nuevo: ¿es la filosofía algo que sólo hacen los filósofos (contesta según el último texto de Ortega)? 6. ¿Qué sería la filosofía (o metafísica) según el último texto de Ortega? LA SEMIÓTICA DE LA CULTURA La SEMIÓTICA es la disciplina que estudia los signos como fuerzas sociales (Umberto Eco) y los elementos culturales como procesos de comunicación. La semiótica literaria incorpora la concepción dinámica del quehacer literario. Desde esta perspectiva, se considera que el mensaje literario está compuesto de diversos códigos que deben estudiarse semióticamente de manera integrada, así se describen los rasgos de un texto en relación con su contexto, es decir, los presupuestos semiológicos, comunicativos y sociales que condicionan u orientan al autor para crear su obra y, posteriormente, los que guían los receptores de la misma. CONTENIDO: BIOGRAFÍA DE YURI LOTMAN Se enlisto en 1940, durante la Segunda Guerra Mundial, sirvió como operador de radio en la artillería. Salió de la armada en 1946 y termino sus estudios en la universidad recibiendo su diploma en 1950 con excelentes calificaciones. Sin embargo, fue incapaz de encontrar una posición académica en Rusia debido a la campaña antisemita e incapaz de aplicar para un programa de posgrado. Lotman fue a Estonia en 1950 y en 1954 comenzó su trabajo como lector en el Departamento de Lengua y Literatura Rusa y llego a ser el director del departamento. En Tartu creo su escuela conocida como Escuela Semiótica de Tartu-Moscú. Entre otros miembros se encontraban personajes como: Boris Uspensky, Vyacheslav Vsevolodovich Ivanov, Vladimir Toporov, Mikhail Gasparov, Alexander Piatigorsky, Isaak I. Revzin, Lesskis, Igor Grigorievitch Savostin, entre otros. Lotman se traslado de Rusia a Estonia para encontrar un puesto en la universidad. Zara Grigoreyva Mints (24 julio 1927- 25 de octubre de 1990) fue una científica literaria Rusa. Nacio en Pskov, pero su familia se mudó a Leningrado. Fue a la universidad de Leningrado en 1944. Durante sus años de estudio se comenzó a especializar en los trabajos de Aleksandr Blok. No pudo comenzar sus estudios de posgrado debido a la campaña antisemita de finales de 1940 y principios de los 50’s. fue a Tartu con su esposo Lotman, donde comenzó su carrera como profesor de ruso desde 1955, en la Universidad de Tartu. Se presenta parte de la obra de Lotman traducida al español. La escuela de Tartu-Moscú une a representantes de dos ciudades: Moscú y Tartu. Es una unión de dos tradiciones culturales, de dos orientaciones culturales, de dos orientaciones del pensamiento filosófico. Los moscovitas, por reglas, son lingüistas y llegan a la semiótica desde la lingüística. Pero la base lingüística siempre queda en primer lugar. Los representantes del grupo de Tartuson investigadores literarios que en alguna medida se ocuparon de la lingüstica. ¿cómo surgió la Escuela de Semiótica de Tartu-Moscú? Hay que considerar como un hito fundamental el simposio dedicado al estudio estructural de los sistemas sígnicos (1962). Este simposio fue organizado conjuntamente por el Instituto de Eslavística , en el cual acababa de formarse (en 1961) el sector de tipología estructural (encabezado por V. N. Toropov) y el Consejo de Cibernética. Allí resonaron ponencias de semióticas del lenguaje, semiótica lógica, traducción automática, semiótica del arte, de la metodología, descripción del lenguaje de sistemas no verbales de la comunicación. En ocasión del simposio se publicó una pequeña recopilación de tesis en la que se exponía el programa y se formulaban las afirmaciones fundamentales de cada una de las ponencias. A estas tesis les estaba predestinado desempeñar un importante papel en la propagación de las ideas. Inmediatamente después de la aparición de las tesis se oyeron críticas dirigidas a nosotros. En los artículos críticos se referían detalladamente las tesis fundamentales de nuestras ponencias, se daban extensas citas de estas últimas: de manera inesperada las revistas hicieron publicidad al simposio. En la Universidad de Tartu, en la cátedra de literatura rusa, se formó por entonces una activa colectividad científica (Egorov, Lotman, Mints, Chernov y un grupo de estudiantes), que se interesaba en los métodos de análisis del texto poético y también en la investigación de modelos ideológicos de la cultura. En 1960/61 Lotman empezó a dictar un curso de conferencias poética estructural. La lectura del curso continuó en los años siguientes, y en 1962 se entregó a imprenta el libre Lecciones de poética estructural en 1964 y devino la primera entrega de los Trabajos sobre los sistemas sígnicos. Poco tiempo después del simposio moscovita del año 1962, fue a Moscú Chernóv y habiendo entrado en contacto con los participantes del mismo, llevo a Tartú las tesis. Así fue como ese pequeño libro llego a manos de Lotman. Lotman se interesó mucho en el; vino a Moscú y propuso iniciar una colaboración tomando como base la Universidad de Tartu. La Escuela de Tartu-Moscú se dedica a tratar problemas de descripción del lenguaje y a estudiara la semiótica de la cultura. El concepto que usan de cultura es el siguiente: conjunto de lenguajes variados (arte, literatura, pintura, cine, mitología). El funcionamiento de esos lenguajes se halla en conexión y su carácter mismo está condicionado culturalmente. Las definiciones de la cultura son numerosas. La diferencia en la carga semántica del concepto “cultura” en diversas épocas históricas y en diferentes científicos de nuestro tiempo no nos desalentará si recordamos que el significado de este término se deriva del tipo de cultura: cada cultura históricamente dada genera un modelo de cultura determinado, inherente a ella (Lotman, 2000, pag. 168) Al mismo tiempo, en toda la variedad de definiciones se puede distinguir también algo común que, por lo visto, responde a ciertos rasgos intuitivamente atribuidos a la cultura, en cualquier interpretación del término. En primer lugar, en la base de todas las definiciones está colocada la convicción de que la cultura tiene rasgos (Lotman, 2000 pag. 168-9). la cultura nunca es un conjunto universal, sino solamente un subconjunto organizado de determinada manera. Esto nunca incluye todo, y forma cierta esfera aislada de una manera especial. La cultura es concebida solamente como un sector, un dominio cerrado sobre el fondo de la no-cultura. El carácter de la oposición cambiará: la no-cultura puede presentarse como el no ser participante de determinada religión, de cierto saber, de cierto tipo de vida y conducta. Pero siempre la cultura necesitará tal oposición. En segundo lugar, todas las variadas delimitaciones de la cultura respecto de la no-cultura se presenta como sistema sígnico (Lotman, 2000 pag. 168-9) Una de las cuestiones más esenciales es la relación de la cultura con el lenguaje natural. E. Benveniste subrayó que sólo las lenguas naturales pueden desempeñar un papel metalingüístico y, desde este punto de vista, ocupan un lugar dele todo especial en el sistema de las comunicaciones humanas. Sin embargo, parece discutible la propuesta que en ese artículo hace Benveniste de considerar sistemas propiamente semióticos solamente las lenguas naturales y definir todos los restantes modelos culturales como semánticos, que no poseen una semiósis ordenada propia y la toman de la esfera de las lenguas naturales (Lotman, 2000 pag. 170). En el funcionamiento histórico real de los lenguajes y la cultura son inseparables: es imposible la existencia de un lenguaje que no esté inmerso en el contexto de una cultura, ni de una cultura que no tenga en su centro una estructura del tipo del lenguaje natural (Lotman, 2000 pag. 170) A título de abstracción científica es posible imaginarse el lenguaje como un fenómeno aislado. Sin embargo, en su funcionamiento real está incorporado en el sistema, más general, de la cultura, constituye con ella un complejo todo. El “trabajo” fundamental de la cultura como trataremos de mostrar, consiste en organizar estructuralmente el mundo que rodea al hombre. La cultura es un generador de estructuralidad, y con ello crea alrededor del hombre una esfera social, que, como biosfera, hace posible la vida, cierto es que no la orgánica, sino la social (Lotman, 2000 pag. 171). Una de las cuestiones más esenciales es la relación de la cultura con el lenguaje natural. E. Benveniste subrayó que sólo las lenguas naturales pueden desempeñar un papel metalingüístico y, desde este punto de vista, ocupan un lugar dele todo especial en el sistema de las comunicaciones humanas. Sin embargo, parece discutible la propuesta que en ese artículo hace Benveniste de considerar sistemas propiamente semióticos solamente las lenguas naturales y definir todos los restantes modelos culturales como semánticos, que no poseen una semiósis ordenada propia y la toman de la esfera de las lenguas naturales (Lotman, 2000 pag. 170). En el funcionamiento histórico real de los lenguajes y la cultura son inseparables: es imposible la existencia de un lenguaje que no esté inmerso en el contexto de una cultura, ni de una cultura que no tenga en su centro una estructura del tipo del lenguaje natural (Lotman, 2000 pag. 170) A título de abstracción científica es posible imaginarse el lenguaje como un fenómeno aislado. Sin embargo, en su funcionamiento real está incorporado en el sistema, más general, de la cultura, constituye con ella un complejo todo. El “trabajo” fundamental de la cultura como trataremos de mostrar, consiste en organizar estructuralmente el mundo que rodea al hombre. La cultura es un generador de estructuralidad, y con ello crea alrededor del hombre una esfera social, que, como biosfera, hace posible la vida, cierto es que no la orgánica, sino la social (Lotman, 2000 pag. 171). Una de las cuestiones más esenciales es la relación de la cultura con el lenguaje natural. E. Benveniste subrayó que sólo las lenguas naturales pueden desempeñar un papel metalingüístico y, desde este punto de vista, ocupan un lugar dele todo especial en el sistema de las comunicaciones humanas. Sin embargo, parece discutible la propuesta que en ese artículo hace Benveniste de considerar sistemas propiamente semióticos solamente las lenguas naturales y definir todos los restantes modelos culturales como semánticos, que no poseen una semiósis ordenada propia y la toman de la esfera de las lenguas naturales (Lotman, 2000 pag. 170). En el funcionamiento histórico real de los lenguajes y la cultura son inseparables: es imposible la existencia de un lenguaje que no esté inmerso en el contexto de una cultura, ni de una cultura que no tenga en su centro una estructura del tipo del lenguaje natural (Lotman, 2000 pag. 170) A título de abstracción científica es posible imaginarse el lenguaje como un fenómeno aislado. Sin embargo, en su funcionamiento real está incorporado en el sistema, más general, de la cultura, constituye con ella un complejo todo. El “trabajo” fundamental de la cultura como trataremos de mostrar, consiste en organizar estructuralmente el mundo que rodea al hombre. La cultura es un generador de estructuralidad, y con ello crea alrededor del hombre una esfera social, que, como biosfera, hace posible la vida, cierto es que no la orgánica, sino la social (Lotman, 2000 pag. 171). Pero, para desempeñar ese papel, la cultura debe tener dentro de sí mismo un “dispositivo estandarizante” estructural. Esa definición suya es desempeñada exactamente por el lenguaje natural. Precisamente él dota a los miembros de la colectividad de un sentido intuitivo de la estructuralidad (Lotman, 2000 pag. 171) La presunción de la estructuralidad, formada como resultado del hábito del trato mediante el lenguaje, ejerce una poderosa acción organizadora sobre todo el complejo de los recursos comunicativos. Así pues, todo el sistema de conservación y transmisión de la experiencia humana se construye como un sistema concéntrico en el centro del cual están situadas las estructuras más evidentes y consecuentes (las más estructurales). Más cerca de la periferia se sitúan formaciones Una de las cuestiones más esenciales es la relación de la cultura con el lenguaje natural. E. Benveniste subrayó que sólo las lenguas naturales pueden desempeñar un papel metalingüístico y, desde este punto de vista, ocupan un lugar dele todo especial en el sistema de las comunicaciones humanas. Sin embargo, parece discutible la propuesta que en ese artículo hace Benveniste de considerar sistemas propiamente semióticos solamente las lenguas naturales y definir todos los restantes modelos culturales como semánticos, que no poseen una semiósis ordenada propia y la toman de la esfera de las lenguas naturales (Lotman, 2000 pag. 170). En el funcionamiento histórico real de los lenguajes y la cultura son inseparables: es imposible la existencia de un lenguaje que no esté inmerso en el contexto de una cultura, ni de una cultura que no tenga en su centro una estructura del tipo del lenguaje natural (Lotman, 2000 pag. 170). Entendemos la cultura como la memoria no hereditaria de una colectividad que se expresa en determinado sistema de prohibiciones y prescripciones (Lotman, 2000 pag. 172). La existencia misma de la cultura supone la construcción de un sistema, de reglas de traducción de la experiencia inmediata al texto. Para que tal o cual acontecimiento histórico sea colocado en determinada casilla, ante todo debe ser percibido como existente, es decir, debe ser identificado con un determinado elemento en el lenguaje del dispositivo que guarda en la memoria. Después debe ser evaluado en relación con todos los vínculos jerárquicos de ese lenguaje. Esto significa que será registrado, es decir, devendrá un elemento del texto de la memoria, un elemento de la cultura. Así pues, la introducción de un hecho en la memoria colectiva muestra todos los rasgos de la traducción de un lenguaje a otra, en este caso, al “lenguaje de la cultura” (Lotman, 2000, pag. 173) Puesto que la cultura es memoria, o, en otras palabras, registro en la memoria de lo ya vivido por la colectividad, está ligada inevitablemente a la experiencia histórica pasada. Por consiguiente, en el momento de su surgimiento la cultura no puede ser constatada como tal, de ella se toma conciencia sólo post factum (Lotman, 2000 pag 172). los códigos particulares, con lo que garantiza al aumento del volumen de la memoria a cuenta de la creación de reservas “inactuales”, pero que pueden actualizarse. El olvido. La conversión de la cadena de hechos en un texto se acompaña invariablemente de una selección, esto es, del registro de unos acontecimientos, que son convertidos en elementos del texto y el olvido de otros, que son declarados inexistentes. En este sentido, cada texto contribuye no sólo la recordación, sino también al olvido. En el centro de la semiosfera se encuentra la cultura, las creencias, identidad de la comunidad de un momento en específico. Conforme se aleja del centro, las ideas cambian y se rompen y se van olvidando. Lo que esta afuera es la contracultura, las creencias e ideas que se contraponen a la comunidad. Sin embargo, el olvido se realiza también de otra manera: la cultura excluye constantemente de sí determinados textos. La historia de la destrucción de textos, de la depuración de textos de las reservas de la memoria colectiva, marcha paralelamente a la historia de la creación de nuevos textos. Cada nueva orientación en el arte deroga el carácter autorizado de los textos a los que se orientaban épocas precedentes, trasladándolos a la categoría de textos de otro nivel o destruyéndolos físicamente (Lotman, 2000 pag.175). La semiótica de la cultura consiste no sólo en que la cultura funciona como un sistema sígnico. Es importante subrayar que la propia relación con el signo y la signicidad constituye una de las caracterizaciones tipológicas fundamentales de la cultura (Lotman, 2000 pag. 176) Es esencial si la relación entre la expresión y el contenido es considerada como la única posible o como arbitraria (Lotman, 2000 pag. 176) Correspondientemente, pueden distinguirse culturas orientadas principalmente a la expresión y culturas orientadas principalmente al contenido. Es comprensible que ya el hecho mismo de la preponderante orientación a la expresión de la rigurosa ritualización de las formas de la conducta, sea por lo común una consecuencia del reconocimiento de una correlación recíprocamente unívoca (y no arbitraria) entre el plano de la expresión y el plano del contenido, de su inseparabilidad de principio (como es característico, en particular, de la ideología medieval), del reconocimiento de una influencia de la expresión sobre el contenido (Lotman, 2000 pag. 177). En las condiciones de una cultura orientada a la expresión y basada en la designación correcra, en particular, en la denominación correcta, el mundo entero puede presentarse como un texto que se compone de signos de diverso orden, en el cual el contenido está condicionado de antemano, y sólo es necesario conocer el lenguaje, es decir, conocer las correlación entre los elementos de la expresión y los del contenido; en otras palabras, el conocimientos del mundo es equiparado a un análisis filológico. Entretanto, en las condiciones de modelos culturales tipológicamente distintos, orientados directamente al contenido, se supone cierta libertad tanto en la elección del contenido como en el vínculo del mismo con la expresión (Lotman, 2000 pag. 177) En estos ejemplos del japonés podemos observar que el vinculo entre expresión y contenido es de vital importancia. La cultura en general puede ser presentada como un conjunto de textos; sin embargo, desde el punto de vista del investigador es más exacto hablar de la cultura como de un mecanismo que crea un conjunto de textos, y de los textos como de la realización de una cultura. Si la idea de sí misma como de un conjunto de textos normados es propia de unas culturas, otras se modelan a sí mismas como un sistema de reglas que determinan la creación de textos (Lotman, 2000 pag. 178) Es evidente que la idea de sí como de un texto (conjunto de textos) correctos es propia precisamente de las culturas que se caracteriza por una preponderante orientación a la expresión, mientras que la idea de sí como de un sistema de reglas es propia de las culturas orientadas principalmente al contenido (Lotman, 2000 pag. 178). Aquí es notable la idea de que todo lo opuesto a la cultura también debe tener su expresión especial, pero una expresión falsa (incorrecta). En otras palabras, la anticultura se construye en este caso de manera isomorfa a la cultura, a semejanza de ella: también es concebida como un sistema sígnico que tiene una expresión propia. Podemos decir que es percibido como la cultura con signo negativo, como si fuera una especie de representación especular de ésta. Correspondientemente, en el caso límite todo otra cultura, con otra expresión y otros nexos, es percibida como anticultura desde el punto de vista de una cultura dada (Lotman, 2000 pag. 181) De ahí surge la tendencia natural a tratar todas las culturas “incorrectas” contrarias a la dada (“correcta”) como un único sistema (Lotman, 2000 pag. 182). A continuación se presentan tres videos que ejemplifican tres maneras de cantar en tres culturas diferentes. La actividad es ver todos los videos y discutir sobre: ¿cuál es el más parecido a mi cultura?, ¿cuál es más diferente?, ¿por qué son diferentes?, ¿por qué los percibo diferentes?, ¿los podría aceptar como parte de mi cultura?. ¿Por qué la cultura humana es un sistema dinámico? El dinamismo de los componentes semióticos de la cultura, por lo visto, se halla vinculado al dinamismo de la vida social de la sociedad humana. ¿y por qué la sociedad humana debe ser dinámica? El hombre no sólo esta inserto en un mundo considerablemente más móvil que todo el resto de la naturaleza, sino que tienen una actitud radicalmente distinta hacia la idea misma de la movilidad. Mientras que todos los seres orgánicos aspiran a la estabilización del medio que los rodea, y toda la variabilidad de los mismos es la aspiración a conservarse sin cambios en un mundo móvil en contra de sus intereses, para el hombre la movilidad del medio es un condición normal de la existencia; para él la norma es la vida en condiciones cambiantes, el cambio del modo de vida. Pero es que precisamente la cultura, en la interpretación amplia, distingue la sociedad humana de las no humanas. Y de esto resulta que el dinamismo no es una propiedad exterior para la cultura, impuesto a ella por su condición de derivada de ciertas causas extrañas a su estructura interna, sino una propiedad inalienable de la misma (Lotman, 2000 pag.186) La cuestión de si el dinamismo, la constante de autorrenovación, es una propiedad interna de la cultura o no es más que el resultado de la acción perturbadora de las condiciones materiales de existencia del hombre sobre el sistema de sus representaciones ideales, no puede resolverse unilateralmente: indudablemente, tienen lugar unos y otros procesos (Lotman, 2000 pag. 187). Por una parte, los cambios en el sistema de la cultura, indiscutiblemente, están ligados a una ampliación de los conocimientos de la colectividad humana y a una inserción general en la cultura de la ciencia como un sistema relativamente autónomo con una orientación progresía especial, inherente a ella. El sistema de la moda puede ser estudiado en conexión con diferentes procesos sociales que se hallan afuera: desde las leyes de la producción artesanal hasta los ideales socio-estéticos. Sin embargo, al mismo tiempo es una estructura sincrónica cerrada con una determinada propiedad: la de cambiar. La moda se distingue de la norma por el hecho de que regula el sistema, orientándolo no a cierta constancia, sino a la variabilidad. Al mismo tiempo, la moda aspira cada vez a devenir norma, pero estos conceptos mismos son contrarios por su esencia: apenas ha alcanzado una relativa estabilidad que se acerca al estado de norma, inmediatamente la moda aspira a salir de ella. Los motivos del cambio de la moda, por regla general, permanecen incomprensibles para la colectividad que es regulada por sus reglas. Este carácter inmotivado de la moda hace pensar que aquí estamos ante un cambio en forma pura (Lotman, 2000 pag. 188). Como ejemplo de la cultura cambiante, progresiva es el sistema de la moda. Desde la diapositiva anterior se ejemplifica los estilos de moda según las decadas. Ya hemos señalado que la no homogeneidad de la organización interna constituye una ley de la existencia de la cultura. La presencia de estructuras diversamente organizadas y de diversos grados de organización es una condición necesaria para el funcionamiento del mecanismo de la cultura. No podemos mencionar ni una sola cultura históricamente real cuyos niveles y subsistemas todos estuvieran organizados sobre una base estructural rigurosamente idéntica y sincronizados en su dinámica histórica. A la necesidad de la diversidad estructural, por lo visto, está ligado el hecho de que cada cultura, además del fondo extra cultural situado por debajo de su nivel, segrega esferas especiales organizadas de otro modo, que desde el punto de vista axiológico son valoradas muy altamente, aunque están fuera del sistema general de organización (Lotman, 2000 pag.190). Y, no obstante, la cultura tiene necesidad de unidad. Para realizar su función social, debe intervenir en calidad de una estructura sometida a principios constructivos únicos. Esta unidad surge de la manera siguiente: en determina etapa del desarrollo comienza para la cultura un momento de autoconciencia: crea su propio modelo. Este modelo determina una fisonomía uniformada, artificialmente esquematizada, elevada al nivel de unidad estructural. Supuesto a la realidad de tal o cual cultura, ejerce sobre ella una poderosa acción ordenadora, organizando su construcción, introduciendo armoniosidad y eliminando contradicciones (Lotman, 2000 pag. 190). Ya hemos señalado que la no homogeneidad de la organización interna constituye una ley de la existencia de la cultura. La presencia de estructuras diversamente organizadas y de diversos grados de organización es una condición necesaria para el funcionamiento del mecanismo de la cultura. No podemos mencionar ni una sola cultura históricamente real cuyos niveles y subsistemas todos estuvieran organizados sobre una base estructural rigurosamente idéntica y sincronizados en su dinámica histórica. A la necesidad de la diversidad estructural, por lo visto, está ligado el hecho de que cada cultura, además del fondo extra cultural situado por debajo de su nivel, segrega esferas especiales organizadas de otro modo, que desde el punto de vista axiológico son valoradas muy altamente, aunque están fuera del sistema general de organización (Lotman, 2000 pag.190). Ya hemos señalado que la no homogeneidad de la organización interna constituye una ley de la existencia de la cultura. La presencia de estructuras diversamente organizadas y de diversos grados de organización es una condición necesaria para el funcionamiento del mecanismo de la cultura. No podemos mencionar ni una sola cultura históricamente real cuyos niveles y subsistemas todos estuvieran organizados sobre una base estructural rigurosamente idéntica y sincronizados en su dinámica histórica. A la necesidad de la diversidad estructural, por lo visto, está ligado el hecho de que cada cultura, además del fondo extra cultural situado por debajo de su nivel, segrega esferas especiales organizadas de otro modo, que desde el punto de vista axiológico son valoradas muy altamente, aunque están fuera del sistema general de organización (Lotman, 2000 pag.190). Y, no obstante, la cultura tiene necesidad de unidad. Para realizar su función social, debe intervenir en calidad de una estructura sometida a principios constructivos únicos. Esta unidad surge de la manera siguiente: en determina etapa del desarrollo comienza para la cultura un momento de autoconciencia: crea su propio modelo. Este modelo determina una fisonomía uniformada, artificialmente esquematizada, elevada al nivel de unidad estructural. Supuesto a la realidad de tal o cual cultura, ejerce sobre ella una poderosa acción ordenadora, organizando su construcción, introduciendo armoniosidad y eliminando contradicciones (Lotman, 2000 pag. 190). Aunque el lenguaje cumple determinada función comunicativa dentro de los límites de la cual puede ser estudiado como un sistema que funciona aisladamente, en el sistema de la cultura se le asigna un papel más: armar a la colectividad con la presunción de comunicabilidad (Lotman, 2000 pag. 192). Por último se presenta una pequeña biografía de Desiderio Navarro, quien ha sido el principal traductor de la obra de Lotman al español. BIOGRAFÍA DE DESIDERIO NAVARRO Desiderio Navarro es un personaje sui generis. Un hombre de unos 60 años, nacido en Camagüey, canoso, que nunca terminó sus estudios universitarios. Presidió durante ocho años la Sección de Crítica e Investigación Literarias de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Durante dos años fue vicepresidente de la Asociación de Escritores de la UNEAC, y es presidente del Centro Cubano de la Asociación Internacional de Críticos Literarios. Fue asesor permanente del Instituto Universitario de Estudios Superiores de Artes Plásticas Armando Reverón (Venezuela) y miembro del Comité Ejecutivo de la Federación Latinoamericana de Estética. Desde 1982 dirige la revista teórica Criterios (publicación por él fundada en 1972 y vinculada a la Casa de las Américas desde 1983) y en 2003 funda el Centro Teórico-Cultural Criterios, cuyas actividades conduce desde entonces. Desde 1982 dirige la revista teórica Criterios. “Criterios” es hoy una revista. Pero hubo un tiempo en que fue solo una página en otra publicación, editada por la UNEAC. No podía ser más en esa época. El mismo uso del plural en el titulo del proyecto fue objeto de ataques por parte de los burócratas de la ideología. En todo el tiempo de su existencia, “Criterios” ha publicado más de 300 textos de 197 relevantes autores de 30 países. Muy pocos de esos textos son accesibles en otras publicaciones; y teniendo en cuenta la aún precaria situación de la conectividad a Internet en Cuba, se comprende lo indispensable del empeño de Desiderio Navarro. Desde mediados de la década de los 60, sus estudios y artículos sobre literatura, artes plásticas, estética y culturología han aparecido en diversas revistas culturales y antologías cubanas y extranjeras. También es autor de diversas antologías, entre las que cabe mencionar Cultura, ideología y sociedad (1975, 1983), Anatoli Lunacharski. Sobre cultura, arte y literatura (1981, 1985), Textos y contextos, t. I y II (1986, 1989), Patrice Pavis. El teatro y su recepción. Semiología, cruce de culturas y postmodernismo (1994), Iuri Lotman. La semiosfera, t. I, II y III (Madrid, 1996, 1998, 2000), Intertextualité. Francia en el origen de un término y el desarrollo de un concepto (1997), Image 1: Teoría francesa y francófona del lenguaje visual y pictórico (2002), Intertextualität 1: Alemania en la teoría de la intertextualidad (2004) y Stefan Morawski. De la estética a la filosofía de la cultura (2006). Ha traducido de catorce idiomas (inglés, francés, alemán, italiano, ruso, polaco, húngaro, checo, croata, eslovaco, rumano, búlgaro, esloveno y portugués) más de trescientos cincuenta textos teóricos sobre cultura, arte y literatura, publicados en Cuba, España y México, y ha organizado más de cuarenta eventos nacionales e internacionales (conferencias, coloquios, etc.) sobre teoría y crítica de esos dominios —entre ellos el I y II Encuentros Internacionales de Criterios (La Habana, 1987 y 1989), y el Primer Encuentro Internacional de Teoría de las Artes Visuales (Caracas, 1992). Por su labor de difusión, el ensayista y traductor Desiderio Navarro recibió el Premio Príncipe Claus de Holanda, que se otorga cada año desde 1997 a proyectos culturales de impacto social y que consiste en 25.000 euros, reportó Notimex. Ha recibido las siguientes distinciones: Premio de Crítica de Artes Plásticas del Salón UNEAC (1985), Premio de Crítica Literaria Mirta Aguirre en dos ocasiones (1983 y 1988), Premio de Traducción de la UNEAC en dos ocasiones (1986 y 1991), Premio de la Crítica del Ministerio de Cultura (1987), Premio Razón de Ser del Centro Cultural Alejo Carpentier (1988) y Premio de Traducción del Centro Cultural Juan Marinello (1989). En 1988 le fue impuesta la Distinción Por la Cultura Nacional, del Ministerio de Cultura de Cuba, y en 1989, la Orden del Mérito Cultural de la República Popular de Polonia. En 1995 fue distinguido con el Premio a la Trayectoria de Crítico Latinoamericano, por la Asociación Argentina de Críticos de Arte. En 1996 fue declarado Hijo Ilustre por el Gobierno de su ciudad natal, Camagüey, y recibió una de las becas de la John Simon Guggenheim Memorial Foundation (EUA) para la investigación. En 1999 y 2005 fue distinguido con becas del Fondo del Príncipe Claus para la Cultura y el Desarrollo (Holanda) para la continuación de su proyecto Criterios. En el 2003 el Consejo de Estado de la República de Cuba le impuso la Medalla Alejo Carpentier, y en el 2006 recibe –junto a Juan Sánchez – el Premio Nacional de Edición que anualmente otorga el Instituto Cubano del Libro. BIBLIOGRAFÍA  Lotman, I. (2000) La semiosfera III. Ed. Desiderio Navarro, España.  Uspenski, B. (1993) Sobre el problema de la génesis de la Escuela Semiótica de Tartu-Moscú. Escritos. Revista del Centro de Ciencias del Lenguaje, 9, 199-212.  Barthes, Roland (1964) “Elementos de semiología” en La aventura semiológica, Planeta-Agostini, Barcelona.  Bobes Naves, Mª del Carmen (1989) La semiología, Síntesis, Madrid.  Cobley, P. y Jansz, L. (1997/2001) Semiótica para principiantes, Errepar, Buenos Aires.  Cornejo Murga, L. (2001) Fuera de la nebulosa. Diccionario de semiótica posmoderna, Universidad de Occidente. --------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Diseño de página Nombre del autor: Ignacio Ramón Echeburúa Estévez Nombre del autor en la portada: Ignacio R. Echeburúa Título del Libro: Ensayo filosófico. Texto solapa portada (400 caracteres como máximo con espacios). Biografía del autor: Cursé estudios de Bachillerato en Ciencias, en los Marianistas de San Sebastián, como ya he dicho. Guillermo José Chaminade nació en Périgueux, Francia, en 1761 y murió en Burdeos en el año 1850. Fue un sacerdote católico fundador de la Compañía de María y de la Familia Marianista. Vivió tres años como desterrado de la revolución francesa en Zaragoza. Fue beatificado en el año 2000 por el papa Juan Pablo II. El sentido último de la pertenencia a la Familia Marianista, es el hacer presente a Cristo en el mundo, en unión con María, trabajando así por la construcción del Reino. Consideramos que nuestra vida, personal y comunitaria, es el instrumento preferencial de evangelización, al servicio de la misión de la Iglesia en el mundo. Una vez acabado el COU, vigente entonces, hice PRESCUELA de ARQUITECTURA en la Fundación San Pablo de Madrid, en el curso 1975-76, pasando al año siguiente a la Escuela de Arquitectura, sita en la Universidad POLITÉCNICA de Madrid. La Fundación Universitaria San Pablo CEU, obra de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), nace con la intención de contribuir a la mejora de la sociedad a través de la formación impartida en sus centros docentes, ofreciendo un modelo educativo de acuerdo con la concepción integral de la persona, y a la vez actuando en la vida pública a favor de la justicia y en defensa del ser humano. Los fines de la institución se concretan en la búsqueda de la excelencia académica y profesional, la innovación en sus proyectos educativos y la formación de los alumnos en valores y virtudes humanas. Pese al éxito que obtuve en el curso académico 1976-77, pues aprobé todas las asignaturas, al año siguiente me desplacé a la Universidad de Zaragoza, llevándome conmigo una profunda crisis personal, que remonté al cabo del tiempo en la ciudad de Zaragoza. Aquí cambié las Ciencias por las Letras y estudié Filosofía y Letras, especializándone en Historia Moderna. La dote religiosa es la congrua o patrimonio que se entrega al convento o a la orden en que va a tomar estado religioso una profesa. Me licencié con una tesina sobre la dote de las religiosas de clausura, centrándome en las Carmelitas descalzas de San Sebastián (Guipúzcoa). Entre unas cosas y otras saqué de nota media de esta carrera un Sobresaliente cum Laude, siendo publicada una recensión en la revista "Estudios" del Departamento de Historia Moderna. La Universidad de Zaragoza es un centro de educación superior público repartido geográficamente entre los campus de Zaragoza, Huesca, Jaca, Teruel y La Almunia de Doña Godina, todos ellos en la Comunidad Autónoma de Aragón. Fundada en 1542, reunía en 2014 a más de 30.000 estudiantes y 3.000 miembros docentes entre sus 22 centros y 74 titulaciones y estudios propios. Su actual rector es José Antonio Mayoral Murillo. Corriendo el tiempo, empecé a dar clases de Latín a los alumnos suspendidos por los jesuítas de Donostia, siendo ayudado como profesor por un sinfín de personas de la Ciudad. Todos sabemos que mientras la Conferencia Episcopal tuvo fuerza en el Ministerio de Educación y Ciencia, el latín formó parte de las asignaturas obligatorias del Currículo. Básicamente, les enseñaba a los chavales a traducir a los clásicos. En Jesuitak Donostia se ofrece un Modelo Pedagógico centrado en la atención individualizada y el aprendizaje significativo conectado con la realidad. En un intervalo que duró siete años, trabajé como representante de ventas en una empresa fotográfica, a la par que escribía mi segundo libro de poesía, que presenté al Concurso literario Ciudad de Irún. Este nuevo libro lo escribí en Almonte, en un ático viejo. El primero, titulado "Libertad: ¿utopía?, lo escribí en Zaragoza, siendo estudiante universitario. Pero como todo cambia en la vida, más adelante dejé la poesía y me especialicé en el ensayo, ya trabajando como operario de la empresa Gureak siendo mi primer objeto de estudio la vida y la producción literaria de José Ortega y Gasset, ensayo que muy pronto verá la luz. Otras publicaciones jalonan estos años de trabajo por cuenta ajena, empezando por la presentación de otro escritor procedente de Cerezo de Río Tirón (Burgos), presentación que se encuentra en la revista n° 9 (navidad de 2006), de la Asociación Cultural Cerasio. Asimismo, en estos tiempos hice la Presentación de la obra de una escultora vasca, Marta Gómez, que participaba en el Concurso que convocó el Ayuntamiento de Oiartzun, para engalanar el camino que conduce desde esta Localidad hasta las minas de Peñas de Aya, o minas de Arditurri. . Y, ya en un último apretón de tuerca, se sitúan el libro titulado "El griego y su Literatura clásica", que publicó la editorial pc de Palma de Mallorca, en su sede de Barcelona. En estos tiempos, se sucedieron las publicaciones en la revista "Comunicación" de la ONG Why not, así como las realizadas para la Cruz Roja de Guipúzcoa, destacando entre ellas la titulada "Nuestros recuerdos: 100 años de moda y de juegos". Al mismo tiempo, preparaba el libro titulado "Astronomía", cuya edición corrió a cargo de la editorial Autografía de Barcelona, 2022. Y, por último, se encuentra en 'prensas' otro libro, el titulado "Historia de la física", que verá la luz en junio de este año, y que edita la misma editorial Autografía. Dado el gran número de libros elaborados, no sería sorprendente que alguno de ellos participara en algún Concurso literario, como el convocado por la editorial Anagrama de Barcelona. Todas mis publicaciones se pueden consultarse en la dirección electrónica de mi blog, que es: http://ignacioecheburua.blogspot.com/ Yo tengo dos correos electrónicos que son: ignacioecheburua@gmail.com/, ignacioecheburua@yahoo.es/ Texto de la contraportada (máximo 500 caracteres con espacios). Sinopsis: Esta obra se titula Ensayo filosófico y engloba dos estudios distintos: uno a cargo de Ortega y Gasset, titulado “El conocimiento en Ortega”, y otro dedicado a “La semiótica de la cultura”, en el que se ha estudiado detenidamente a Yuri Lotman, la Escuela de Tartur, etc., etc. Yuri Lotman, en concreto, fue un lingüista y un semiólogo ruso, fundador de la culturología. Es una figura central de la semiótica cultural y un recocido teórico de la literatura e historiador de la literatura rusa. Aclaramos que la palabra semiótica, deriva del griego, de “semeiotiké”, término que deriva, a su vez, de “seméion”, que significa signo. El término semiótica (usado originalmente en el mundo anglosajón) o semiología (más usado en el mundo francófono) se aplica al estudio de la naturaleza de los signos: su origen, significado, formas de transmisión, relación entre ellos, etc. Ya desde la antigüedad el estudio de los signos (especialmente de los lingüísticos) despertó la curiosidad y el interés tanto de los sofistas, como de Platón y Aristóteles, así como de las escuelas estoica y la epicúrea, interés que se continúa observando en los lógicos gramáticos medievales. En la época moderna, el impulso dado por Locke al estudio del lenguaje hará que la semiótica se desarrolle considerablemente en la filosofía moderna, desarrollo que recibirá un fuerte impulso en la época contemporánea con las aportaciones de C. S. Peirce y F. de Saussure, a quienes se suele considerar los padres de la semiótica contemporánea, que llegará a ocupar un lugar central en las reflexiones filosóficas. Es habitual dividir la semiótica en tres partes: la sintaxis (el estudio de las relaciones de los signos entre sí) la semántica (el estudio de las relaciones de los signos con el objeto significado) y la pragmática (el estudio de las relaciones de los signos con los sujetos que los utilizan). Dada la universalidad del empleo de signos, las investigaciones semióticas abarcan todo tipo de fenómenos: cine, teatro, arquitectura, música, literatura, arte, y el estudio de la cultura en general. Por su parte, Ortega y Gasset nos habla del conocimiento. En Ortega, el conocimiento se basa en el perspectivismo y la razón vital. El conocimiento es una perspectiva única y no absoluta, determinada por el lugar que ocupa el individuo en la vida y en su circunstancia. La vida es la realidad radical y el conocimiento debe integrarse en ella a través de una razón que sea histórica y vital, no abstracta. Texto solapa contraportada (máximo 300 caracteres con espacios): La SEMIÓTICA es la disciplina que estudia los signos como fuerzas sociales (Umberto Eco) y los elementos culturales como procesos de comunicación. La semiótica literaria incorpora la concepción dinámica del quehacer literario. Desde esta perspectiva, se considera que el mensaje literario está compuesto de diversos códigos que deben estudiarse semióticamente de manera integrada, así se describen los rasgos de un texto en relación con su contexto, es decir, los presupuestos semiológicos, comunicativos y sociales que condicionan u orientan al autor para crear su obra y, posteriormente, los que guían los receptores de la misma. ¿Qué concepto –o conceptos- pretende transmitir en su Libro? Puntos clave del conocimiento en Ortega son los siguientes: • Perspectivismo: No existe una verdad única y absoluta, sino múltiples perspectivas de la realidad que no son contradictorias, sino complementarias. La realidad que cada persona puede captar depende de su posición individual. • Razón vital e histórica: Ortega critica la razón abstracta y pura y propone la "razón vital", que es una función de la vida. Esta razón es histórica, ya que la realidad y el conocimiento cambian con el tiempo. La razón vital permite comprender las transformaciones de la vida humana y elaborar proyectos viables. • Realidad radical: Para Ortega, la realidad radical no es ni solo la subjetividad ni solo el mundo exterior, sino la correlación entre ambas: la vida. La vida es la realidad que nos rodea y nos constituye, una combinación del "yo" y su "circunstancia". • Yo y circunstancia: La famosa frase "Yo soy yo y mi circunstancia" significa que el ser humano no es un individuo aislado, sino que su realidad y su conocimiento están intrínsecamente ligados a su entorno y a las circunstancias vitales que le han moldeado. • Superación del relativismo y dogmatismo: El perspectivismo de Ortega evita caer en el relativismo (al no negar la existencia de una realidad total) y el dogmatismo (al no afirmar que se puede conocer una única verdad absoluta e intemporal). Ideas y creencias: El conocimiento implica tanto ideas (conceptos intelectuales) como creencias (vivencias y sentimientos), que varían entre los sujetos y determinan su forma de conocer el mundo. -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

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