viernes, 5 de diciembre de 2025

ENSAYO, Arte Antiguo Griego.

INTRODUCCIÓN El Arte griego es el conjunto de manifestaciones artísticas desarrolladas por la cultura griega que se caracterizan por la búsqueda de la belleza ideal. Se designa como arte griego a todo el patrimonio arquitectónico, escultórico y pictórico que la civilización de la Hélade creó primero en el suelo griego y que después, gracias a la unidad lingüística, cultural y religiosa, extendió por sus colonias, políticamente autónomas, a lo largo de toda la cuenca del Mediterráneo. La cultura elaborada por los griegos se halla en la base de la cultura occidental, de ellos arrancó la fijación de conceptos y principios que fundamentan el arte, la filosofía y el saber general posterior. Los griegos instituyeron el principio de la consideración racional del hombre y de la naturaleza, en la que encuentran la razón que explica la experiencia sensorial de la estética en el arte. El conocimiento de las partes y su relación con el todo está en la raíz de la belleza y de la virtud para los helenos: la belleza se define intelectualmente como la armonía de las partes en el todo. Estas ideas se plasman en la arquitectura y en la escultura con la aplicación de los conceptos de orden arquitectónico y canon de belleza, en ambos casos, la armonía, la belleza, se entiende, como la proporción numérica entre las partes (de un edificio o del cuerpo) con el todo. El arte de la Antigua Grecia se caracteriza por la búsqueda de la belleza ideal, la armonía y la proporción, a menudo utilizando el cuerpo humano como modelo perfecto. Se desarrolló en tres periodos principales (Arcaico, Clásico y Helenístico) y tuvo un gran impacto en la arquitectura, la escultura y la cerámica. Su legado incluye los órdenes arquitectónicos (dórico, jónico y corintio), obras maestras escultóricas y estilos de cerámica con figuras negras y rojas, y continúa influyendo en el arte occidental hasta la actualidad. El arte de la antigua Grecia está constituido por las obras de arquitectura, escultura, pintura y otras artes plásticas realizadas durante la Edad Antigua por los pueblos griegos que habitaban distintas zonas de la cuenca del mar Mediterráneo, especialmente en su parte oriental. Los artistas griegos de los siglos V y IV a.C. lograron una forma de representación que transmite una vitalidad de vida, así como una sensación de permanencia, claridad y armonía. El Arte Antiguo Griego es el conjunto de manifestaciones artísticas desarrolladas por la cultura griega que se caracterizan por la búsqueda de la belleza ideal. Se designa como arte griego a todo el patrimonio arquitectónico, escultórico y pictórico que la civilización de la Hélade creó primero en el suelo griego y que después, gracias a la unidad lingüística, cultural y religiosa, extendió por sus colonias, políticamente autónomas, a lo largo de toda la cuenca del Mediterráneo. La cultura elaborada por los griegos se halla en la base de la cultura occidental, de ellos arrancó la fijación de conceptos y principios que fundamentan el arte, la filosofía y el saber general posterior. Los griegos instituyeron el principio de la consideración racional del hombre y de la naturaleza, en la que encuentran la razón que explica la experiencia sensorial de la estética en el arte. El conocimiento de las partes y su relación con el todo está en la raíz de la belleza y de la virtud para los helenos: la belleza se define intelectualmente como la armonía de las partes en el todo. Estas ideas se plasman en la arquitectura y en la escultura con la aplicación de los conceptos de orden arquitectónico y canon de belleza, en ambos casos, la armonía, la belleza, se entiende, como la proporción numérica entre las partes (de un edificio o del cuerpo) con el todo. El estudio del arte griego suele dividirse en tres grandes etapas: el período arcaico, desde el siglo VII a.C. hasta el año 480 a.C. (final de las guerras médicas); el período clásico, desde esta fecha hasta la muerte de Alejandro Magno y, por último, la etapa helenística que perdurará hasta la dominación romana (véase: Imperio Romano). Suele considerarse como precedente de estos períodos la existencia de una etapa anterior a la arcaica, denominada edad oscura o prehelénica. El arte prehelénico se divide en dos períodos, el minoico y el micénico. El minoico tuvo lugar en la isla de Creta, desde el tercer milenio a.C. hasta finales del segundo; mientras que el micénico se desarrolló en la península del Peloponeso y Asia Menor a lo largo del segundo milenio a.C. El arte helénico tiene su antecedente inmediato en la civilización cretense, si bien, pronto adquirió un desarrollo independiente, con objetivos diferentes y logrando unos valores universales que han sobrepasado con mucho su primitivo ámbito cronológico y geográfico. Sus construcciones arquitectónicas y escultóricas han ejercido una impresionante influencia y han representado el referente obligado para multitud de generaciones de artistas a lo largo de los siglos que han perseguido los valores de equilibrio formal y estético, así como la universalidad propia de los artistas griegos. El arte griego ha marcado un referente para la civilización occidental, sus modelos se han constituido en clásicos y los cánones escultóricos y arquitectónicos han perdurado hasta nuestros días con multitud de recreaciones a lo largo de la Historia de Occidente. Según algunas teorías las invasiones de los eolios, jonios y dorios a finales del segundo milenio acabaron con las culturas minoica y micénica y por tanto con el arte prehelénico, sentando las bases para el desarrollo de un nuevo estilo, que tradicionalmente se ha venido en llamar arte griego y que se subdividiría en tres grandes etapas: arcaico, que ocuparía desde el siglo VII a.C. hasta el 480 a.C.; clásico, que se correspondería con los siglos V y IV a.C.; y helenístico que abarcaría desde Alejandro Magno hasta la conquista romana en el 31 a.C. El arte griego se caracterizó por la representación naturalista de la figura humana tanto en su aspecto formal como en la expresividad emocional y el movimiento. El cuerpo humano se convirtió, de este modo, en el motivo fundamental del arte griego, que se sirvió de los mitos, la literatura y la vida cotidiana como modelos de inspiración. Han llegado hasta nuestros días pocos ejemplos artísticos intactos, tanto arquitectónicos como escultóricos; en lo referente a la pintura, esta escasez es aún mayor, ya que no se ha conservado ningún gran ciclo decorativo. Sin embargo, en lo referente a las denominadas artes menores, cerámica, numismática, joyería o piedras preciosas, si se han conservado importantes restos, que junto a las pinturas funerarias etruscas, las imitaciones realizadas por los artistas romanos y las descripciones literarias de viajeros de la Antigüedad que vieron in situ las muestras artísticas que hoy se conservan fragmentadas, nos dan una idea bastante fidedigna de lo que tuvo que ser el arte griego. La función principal del arte griego ya fuese en lo referente a la arquitectura, la pintura o la escultura monumental, fue, al menos hasta finales del siglo IV a.C., de carácter público, con motivos religiosos o conmemorativos de importantes acontecimientos sociales. Sólo para la decoración de las tumbas se desarrolló un arte privado. Sin embargo, la producción de las denominadas artes decorativas se centró casi exclusivamente hacia los objetos de uso privado; buen ejemplo de ello son los ajuares, compuestos por vasijas de terracota ricamente pintadas y en los casos de familias más ricas, compuestos por vasijas de metal y espejos. El material preferido por los arquitectos griegos fue sin duda el mármol y la piedra caliza, relegando a la madera al armazón de las techumbres y las tejas a su recubrimiento. En cuanto a la escultura, los artistas usaron fundamentalmente el mármol y la caliza, aunque también trabajaron la arcilla y en ocasiones el bronce. Las grandes esculturas religiosas se realizaron en láminas de bronce o se recubrieron de metales preciosos y marfil, sobre estructuras internas de madera. Las esculturas en piedra y arcilla estuvieron pintadas de colores brillantes, de forma total o parcial. En cuanto a la pintura, se sabe que los artistas realizaron grandes murales con colores al agua. La cerámica se realizaba en tornos de alfarero y una vez seca se pulía, pintaba y cocía. El período más brillante del arte griego estaría comprendido entre los siglos V y IV a.C., es decir, en el denominado período clásico. Para los griegos la belleza de la obra artística estaba por encima de su utilidad, les interesaba el equilibrio de las proporciones por encima de cualquier otra concepción. Se diferencia tres órdenes arquitectónicos, el dórico, jónico y corintio. La muerte de Alejandro Magno (323 a.C.) cierra la época clásica y da lugar al helenismo, que llegaría hasta el 31 a.C. con la conquista de Grecia por Roma. El helenismo está marcado por el florecimiento de las escuelas artísticas de Alejandría, Antioquía, Pérgamo y Rodas. El helenismo deriva directamente de la civilización helena, pero se dotó de rasgos propios nacidos de las nuevas condiciones políticas y sociales en las que se desarrolló la actividad de los artistas y de la influencia de los estados en los que se disgregó el inmenso imperio de Alejandro Magno. Pese a la dispersión geográfica del helenismo, el arte de este período presentó rasgos unitarios entre los que destacó una creciente tendencia al realismo, cada vez más acusada a medida que el artista adquirió libertad para representar cualquier tipo de iconografía, no ciñéndose ya a los temas religiosos o mitológicos. Y, una vez dadas estas generalidades, se recuerda que los griegos nos dejaron un legado que ha influido decisivamente en el arte occidental. Sus valores fueron asimilados por Roma, y han pervivido hasta nuestros días como sinónimos de proporción, equilibrio y perfección. Destacaron fundamentalmente, la escultura y la arquitectura. LA EDAD OSCURA – ARTE PREHELÉNICO El arte prehelénico es el arte desarrollado en el área del mar Egeo antes del período helénico, principalmente en las culturas minoica (en Creta) y micénica (en el continente griego). Se caracteriza por la influencia de la civilización minoica, con su arte alegre, naturalista y palaciego, y la de la micénica, más guerrera y sobria. Estas culturas establecieron las bases para el desarrollo del arte griego posterior. El arte prehelénico se divide en dos períodos, el minoico y el micénico. El minoico tuvo lugar en la isla de Creta, desde el tercer milenio a.C. hasta finales del segundo; mientras que el micénico se desarrolló en la península del Peloponeso y Asia Menor a lo largo del segundo milenio a.C. Fue en estas culturas prehelénicas donde surgió un tipo de edificio que tendrá una gran repercusión en la época clásica: el megarón, núcleo del palacio y germen del templo griego. La arquitectura minoica se caracterizó por la construcción de palacios, de los cuales el más importante es el de Cnosos. Por su parte, lo más representativo del arte micénico fueron las tumbas, entre la que destaca el denominado Tesoro de Atreo. El arte helénico tiene su antecedente inmediato en la civilización cretense, si bien, pronto adquirió un desarrollo independiente, con objetivos diferentes y logrando unos valores universales que han sobrepasado con mucho su primitivo ámbito cronológico y geográfico. Sus construcciones arquitectónicas y escultóricas han ejercido una impresionante influencia y han representado el referente obligado para multitud de generaciones de artistas a lo largo de los siglos que han perseguido los valores de equilibrio formal y estético, así como la universalidad propia de los artistas griegos. El arte griego ha marcado un referente para la civilización occidental, sus modelos se han constituido en clásicos y los cánones escultóricos y arquitectónicos han perdurado hasta nuestros días con multitud de recreaciones a lo largo de la Historia de Occidente. Según algunas teorías las invasiones de los eolios, jonios y dorios a finales del segundo milenio acabaron con las culturas minoica y micénica y por tanto con el arte prehelénico, sentando las bases para el desarrollo de un nuevo estilo, que tradicionalmente se ha venido en llamar arte griego y que se subdividiría en tres grandes etapas: arcaico, que ocuparía desde el siglo VII a.C. hasta el 480 a.C.; clásico, que se correspondería con los siglos V y IV a.C.; y helenístico que abarcaría desde Alejandro Magno hasta la conquista romana en el 31 a.C. LA ARQUITECTURA GRIEGA La arquitectura griega es adintelada, no utilizó el arco ni la bóveda. Empleó como elemento sustentante la columna, y como material de construcción la piedra caliza (mármol) pintada en diferentes colores. Con el paso del tiempo esos colores han desaparecido casi completamente. El dintel es un elemento horizontal que soporta una carga, apoyando sus extremos en las jambas o pies derechos de un vano. A pesar de que construyeron edificios de diverso tipo (teatros, estadios, hipódromos, bibliotecas), el edificio más representativo fue el templo, cuya principal función era albergar la estatua de la divinidad. Los fieles no tenían acceso al interior del edificio, de ahí que los templos griegos fuesen de menor tamaño que los egipcios. Elementos arquitectónicos fundamentales eran las columnas. Éstas rodeaban el edificio y sustentaban el entablamento, constituido por tres unidades: el arquitrabe (que servía de dintel), el Frontón, dispuesto sobre el arquitrabe y frecuentemente decorado con relieves, y finalmente, la cornisa.El frontón es una sección triangular decorada con esculturas. Las columnas se componían de varios elementos: basa, fuste y capitel. Los griegos valoraban especialmente la proporción y la armonía en sus edificios. Según el tipo de columna y la relación entre los elementos arquitectónicos, pueden distinguirse tres tipos de órdenes o estilos: el dórico (el más antiguo y sobrio), el jónico y el corintio (el más moderno y decorado). Los órdenes griegos fueron asimilados por los romanos y muy utilizados en la arquitectura renacentista. Todavía ejercen una notable influencia en los edificios actuales. El ejemplo más destacado de edificio clásico es el Partenón, templo de orden dórico que se construyó en la acrópolis de Atenas en el siglo V. Estuvo dedicado a la diosa Atenea, protectora de la ciudad. En su interior había una enorme escultura de la misma que medía 11 metros de altura. LA ESCULTURA GRIEGA La escultura es la manifestación artística en la que más destacaron losgriegos. El tema que más repitieron fue el del cuerpo humano, que sirvió para representar a héroes, divinidades y mortales. Al igual que en su arquitectura, los griegos valoraron especialmente la proporción, el equilibrio y el ideal de belleza. Los materiales que más emplearon fueron el mármol (coloreado) y el bronce. En función de la evolución técnica, pueden distinguirse tres etapas: La época Arcaica (s. VII y VI a. c.) Durante la misma las figuras eran representadas normalmente de manera estática (sin movimiento), de frente (ley de la frontalidad) y en posturas rígidas. Sus ojos eran grandes y expresaban una sonrisa forzada (sonrisa arcáica). En ellas se aprecia una clara influencia de la escultura egipcia. Son muy representativos de este período los llamados "Kuroi" (jóvenes atletas). La época Clásica (Siglo V y parte del IV a.C.) Las figuras se hicieron más naturales y expresivas, adquiriendo más movimiento y posturas menos forzadas. Desapareció la ley de la frontalidad. Los escultores se afanaron en la búsqueda de la perfección y la belleza ideal, aplicando estrictos cánones o reglas en sus obras. Fidias (esculturas del Partenón), Mirón, Policleto y Praxiteles fueron los más importantes. La época Helenística (siglos IV-II a.C.) En este período las esculturas fueron dotadas de mayor dinamismo (movimiento), así como de gran realismo. Ya no se trataba de representar el ideal de belleza, sino la naturaleza tal cual es, fuese alegre o dolorosa, bella o fea o, incluso, trágica (Muerte de Laocoonte y sus hijos). La escultura griega fue imitada y reproducida por los romanos. Gracias a ellos conocemos cómo fueron muchas de las grandes obras hoy desaparecidas. Al igual que la arquitectura, ejerció una importantísima influencia en estilos más modernos, tales como el renacentista y el neoclásico. LA PINTURA GRIEGA Se han conservado pocos restos de pintura griega. Sin embargo,podemos hacernos una idea aproximada de cómo debió ser gracias a la abundante producción de cerámica decorada con pinturas. Esta actividad impulsó notablemente la artesanía y el comercio, especialmente, en Atenas. La pintura sobre cerámica representaba animales fantásticos, motivos vegetales, escenas mitológicas y de la vida cotidiana. Las vasijas adoptaron diversas formas según su utilidad (para aceite, agua, vino, etc.). Destacaron dos tipos: las de figuras negras sobre fondo rojo, y las de figuras rojas sobre fondo negro, éstas últimas típicas del siglo V. Fueron elaboradas en su mayor parte en la ciudad de Atenas al finalizar las Guerras Médicas. ARQUITECTURA GRIEGA CLÁSICA La arquitectura griega fue, en buena medida, de carácter religioso y se desarrolló básicamente en torno a los santuarios. Entre los numerosos conjuntos arquitectónicos existentes destacan los santuarios de Olimpia y Delfos y la Acrópolis de Atenas. En ellos se pueden encontrar algunos de los templos más representativos del arte griego en cualquiera de sus etapas. Las características fundamentales de la arquitectura griega fueron el equilibrio, la proporción y la medida. El material constructivo por antonomasia fue el mármol, el cual era cortado en perfectos bloques que formaban sillares con los cuales se levantaban los edificios, estos, en su mayor parte, estaban rematados por un dintel. En lo que a la arquitectura se refiere, el edificio más típico de los griegos fueron los templos y en ellos y para ellos se crearon los tres órdenes arquitectónicos clásicos, el dórico, jónico y corintio. Las construcciones más antiguas de Grecia, correspondientes al siglo X a.C., se han localizado en Tirinto, Thermos y Samos, donde se puede apreciar la evolución del templo griego desde el megarón prehelénico. A excepción de la época arcaica donde los templos se construyeron en madera y piedra, con anterioridad se construía en adobe y madera, lo habitual de los templos griegos fue el uso masivo del mármol como elemento arquitectónico. Fue en la época arcaica en la que nació el templo como edificio de culto, en un principio el culto se celebraba en pequeñas capillas anexas a los palacios, pero con el tiempo surgió la necesidad de construir edificios propios para éste fin, así surgieron los primeros templos, edificios modestos de planta rectangular compuestos por un espacio diáfano llamado naos, en el cual se encontraba la estatua del dios y por tanto era su morada. Esta estructura primitiva se fue complicando hasta llegar al templo clásico dividido en tres secciones. Tradicionalmente se ha considerado a los dorios como los constructores de los primeros templos en Grecia. Los templos clásicos se dividieron en tres partes, el pronaos (vestíbulo abierto), la naos (donde habita la divinidad y que se dividía habitualmente en diferentes naves separadas por columnas) y el opistodomos (donde se encontraba el ajuar, tenía una estructura similar a la del pronaos). Se caracterizan por la planta rectangular con nave alargada. Dependiendo de la forma de la planta y de la colocación de las columnas los templos se pueden clasificar en: anfipróstilo, si tiene columnas tanto delante como detrás del edificio; áptero, si carece de columnas y la planta es circular; díptero, si tiene dos filas de columnas; períptero, si se encuentra rodeado de columnas; pseudoperíptero, con columnas en los dos lados mayores del recinto; próstilo, con columnas en uno solo de los lados; tetrástilo, con cuatro columnas en el frente; hexástilo, con seis columnas en el frente; octásilo, con ocho columnas; decástilo, con diez columnas; y dodecástilo, si tiene doce columnas en el frente. El otro edificio, junto con el templo, típico de la arquitectura griega fue el teatro. El teatro típico solía estar edificado en la ladera de una colina. En principio eran edificios ligados a las ceremonias religiosas en honor a Dionisio. Un teatro prototípico griego se dividía en tres partes, la escena (espacio en el que se representaba la obra teatral), la orquesta (donde se situaba el coro y que tenía planta circular) y por último, la gradería (donde se situaba el público, tenía forma semicircular y rodeaba a los otros dos elementos). Una variante del teatro griego fue el odeón, edificio utilizado para representaciones musicales y que tenía una estructura similar al teatro. La parte más importante de una ciudad griega estaba ocupada por la Acrópolis, lugar que se destinaba generalmente a la construcción bien de palacios o bien de edificios religiosos. La más famosa de las acrópolis griegas fue la de Atenas, dentro de la cual se encontraba el famoso Partenón. Contrariamente a lo habitual en aquella época, los griegos no concedieron una especial importancia a la edificación de sepulcros, destacando tan sólo algunos ejemplos como el Mausoleo de Halicarnaso. A partir del siglo XI a.C. cada ciudad griega contaba con una serie de edificios públicos entre los que se contaban teatros, estadios, gimnasios e hipódromos. De los tres órdenes clásicos el más sobrio y simple fue el dórico, constaba de una base compuesta por tres escalones, que recibía el nombre de estilóbato; en el último de los escalones descansaban directamente las columnas acanaladas, ya que estas carecían de basa. El fuste era acanalado a arista viva, podía tener entre dieciséis y veinte acanaladuras, y se ensanchaba ligeramente en la parte central (dicho ensanchamiento recibía el nombre de éntasis). Las columnas se construían a base de bloques superpuestos de piedra perfectamente cortada. El capitel tenía una parte convexa en forma de almohadón redondeado. que se denominaba equino, y una piedra cúbica denominada ábaco. Sobre el capitel descansaba el entablamento, que se dividía en cuatro partes: arquitrabe, friso, cornisa y tejado. El friso estaba compuesto por los triglifos y las metopas. La fachada del templo estaba rematada por un frontón, en cuyo tímpano se situaban los relieves escultóricos. En un templo dórico el número de columnas del pronaos variaba entre cinco o nueve en la parte posterior y anterior, y entre trece y dieciocho en los laterales. Todo el templo era un impresionante ejercicio de perfectas proporciones arquitectónicas en el cual cada elemento guardaba un asombroso equilibrio con el conjunto de la obra. Los templos dóricos eran estructuras considerablemente sólidas, lo cual ha permitido que su estructura se conserve en la actualidad, a excepción de las techumbres que al ser de madera se han deteriorado con el paso de los siglos. De todos, sin duda el más conocido es el Partenón. A partir de la segunda mitad del siglo V se empezó a desarrollar, sobre todo en las ciudades de Asia Menor, un nuevo estilo arquitectónico conocido como jónico. El orden jónico era más esbelto y con mayores adornos que el dórico, pero sin caer en excesos decorativos, la novedad en las líneas se debió más que a cualquier otro aspecto a la respuesta estilística a una sociedad más refinada y culta. La columna se mantuvo como el elemento fundamental en el arte jónico. En él, las columnas se hacen más pequeñas pero más esbeltas que las dóricas. El fuste descansaba sobre la basa y esta sobre el estilóbato; el fuste se adornaba con 24 estrías que finalizaban en un adorno curvo llamado contario. El capitel estaba constituido por el cimacio sobre el que descansaban las volutas enroscadas, el elemento definitorio del orden jónico. El arquitrabe estaba formado por tres fajas y el friso estaba decorado con relieves; la cornisa por su parte, se mantuvo prácticamente inalterada. El templo jónico mantuvo la misma estructura que el dórico, pero se orientó de forma distinta ya que miraba hacia el este en lugar de hacia el oeste. Quizá los templos jónicos más conocido sean el de Atenea Niké en Atenas, el Artemison de Efeso y el de Apolo Dídimo. En lo que a monumentos funerarios se refiere, en éste período se construyó el más famoso de todos ellos, el Mausoleo de Halicarnaso. Por último, el orden corintio el cual mantenía en grandes líneas las normas del orden jónico. Pese a que el fuste era el más esbelto de los tres órdenes, las grandes novedades se incorporaron en el capitel, que ahora adoptó forma de campana, al cual se dotó de pequeñas volutas entre las que se colocaron hojas de acanto encorvadas hacia el exterior. En el friso y la cornisa se acentuaron los elementos decorativos. Lo más característicos del orden corintio fue la más que abundante ornamentación de todos sus elementos. El templo de Apolo en Corinto y el de Afaia en Egina son los ejemplos mejor conservados de estilo corintio. A partir del siglo V a.C., se desarrolló el período propiamente clásico (450-405 a.C.), en el que se levantaron los edificios más representativos, sobre todo los de la Acrópolis de Atenas.Entre ellos los más grandiosos fueron el Partenón, el Erecteión, de orden jónico, con la famosa Tribuna de las cariátides, y el templo de la Victoria áptera o Atenea Niké. Además, existen otras construcciones del período clásico situadas fuera de la Acrópolis de Atenas. Son, por ejemplo, la Linterna de Lisícrates, primer modelo de orden corintio y pequeño monumento de planta circular levantado como recuerdo de un certamen poético ganado por Lisícrates, y el Teatro de Epidauro, uno de los mejores ejemplos de teatro griego. Durante el período helenístico las construcciones griegas se difunden por Pérgamo, Mileto, Rodas y Alejandría donde se crean grandes edificios de carácter civil como el Faro de Alejandría, otros de finalidad religiosa o funeraria como el Altar de Zeus en Pérgamo y el Mausoleo de Halicarnaso, dedicado a conservar los restos funerarios de Mausolo, sátrapa de Caria. En Atenas, en este momento, se levantó el grandioso Templo de Zeus Olímpico. LA CERÁMICA GRIEGA CLÁSICA La cerámica griega alcanzó un desarrollo no conocido por la cerámica de ningún otro lugar en la época. Dada su tremenda calidad se extendió por todo el Mediterráneo como un elemento de lujo que hacía referencia a la alta posición social de su poseedor. La cerámica es quizá el mejor medio que tenemos para conocer como tuvo que ser la pintura griega e incluso para conocer determinados aspectos de la vida social de los griegos. El papel de la pintura en la cerámica griega fue de vital importancia, hasta el punto de que los diversos estilos cerámicos se clasifican, no por sus formas, si no por los colores con los que están pintadas. Las cerámicas de la época arcaica se decoraban con figuras humanas cuyas siluetas iban en negro sobre un fondo claro, con composiciones sencillas. En el siglo VII a.C. la figura humana se torna en lo más importante de la composición cerámica, se pintaban siluetas sobre un barniz negro y para resaltar la figura se realizaban incisiones en tonos blancos y rojos. A lo largo del siglo VI a.C. se impondrá un estilo cerámico caracterizado por la representación de figuras negras sobre un fondo rojizo claro. Se representaban toda clase de temas, haciéndose más hincapié en los aspectos narrativos sobre los decorativos. A finales del siglo se produjo un importante cambio cromático en la cerámica, las figuras adoptaron el color rojo y el fondo se pintó en negro, pese a ello, no se produjo ninguna transformación en la temática. Ya no era necesario realizar incisiones debido a que el fuerte contraste de los colores lograba este objetivo. Un tipo especial de cerámica fueron los vasos funerarios ('lékythos') que eran policromados en tonos azules, amarillos, ocres e incluso morados. LA PINTURA GRIEGA CLÁSICA En la actualidad es muy poco lo que se conserva de la pintura griega, siendo conocida fundamentalmente por las descripciones literarias y por las copias romanas. Las muestras más importantes que se han conservado son las que adornan la bellísima cerámica griega, que nos pueden dar una idea del nivel alcanzado por los pintores helenos. La pintura griega está estrechamente ligada a la cerámica y es allí donde se encuentran los únicos modelos puramente griegos que se conservan en la actualidad. El primer período pictórico griego (siglos IX-VIII a.C.) recibe el nombre de geométrico debido a que los diseños, muy elementales, presentaban formas geométricas que prácticamente no destacaban de la superficie. Con el paso del tiempo los diseños se fueron haciendo más complejos y cobraron volumen. Ya en el período arcaico surgieron las primera figuras humanas, muy estilizadas. En estos primeros momentos el tema pictórico era únicamente el mitológico. Las escenas se disponían en franjas horizontales paralelas que narraban la historia mitológica. Parece ser que la pintura, o al menos la realizada en cerámica, sufrió una crisis durante el período clásico, de la que no se recuperó hasta el helenismo, cuando aparecen piezas llenas de colorido que contrastan con la sobriedad anterior. Pintores como Polignoto, Zeuxis, Parrasio o Timantes (del siglo V a.C.) , Apeles y Filoxenos de Eretría (del siglo IV a.C.), han sido frecuentemente tomados como modelos de perfección, sin que realmente se conozca ninguna de sus obras originales. La pintura, sin embargo, se ha podido estudiar a través de la cerámica; de gran perfección técnica, con perfiles negros que se destacan sobre fondos rojos, es una buena muestra el Ánfora de los Museos Vaticanos (obra de Exequias). Se suele atribuir a Andócides, hacia el año 530 a.C., la invención del procedimiento en el que las figuras rojas destacan sobre fondos negros, buenos ejemplos de ello son las obras del Pintor de Nióbides y Pintor de las Cañas, ambas del siglo V a.C. ALGUNAS OBRAS Y SUS BREVES COMENTARIOS Y, una vez nos encontramos aquí, vamos a ver algunas obras de arte griego, haciéndole a cada una un breve comentario. • El discóbolo de Miron: La transición del estilo severo a la época clásica plena o madura está representada por Mirón, gran escultor y broncista de extraordinario prestigio. Su empeño en reproducir la realidad y por la preocupación por la simetría serán sus principales características como se observa en su célebre Discóbolo, una de las obras más famosas de la escultura griega. Como tantas veces se ha señalado, representa el Discóbolo un avance originalísimo y decisivo en el estudio del movimiento violento, de la tensión muscular consiguiente y de la integración de la figura en el espacio. Todos estos logros quedan sometidos al principio rector de la plástica clásica: la frontalidad del punto de vista principal. El modelado es típico del estilo severo. • Ánfora de Dipylon: Al aspecto escultórico dado a esta enorme ánfora funeraria -procedente de la Necrópolis del Dípylon, Atenas- cuya forma se originó en el Protogeométrico, el Maestro del Dípylon añade una decoración minuciosa que cubre todo el espacio, con un claro sentido de horror vacui. Como novedad, se introduce el tema figurativo, con series de animales pasantes, todos iguales, y escenas humanas de ritual funerario o próthesis en que, con unas siluetas de gran abstracción, los personajes lloran al difunto expuesto en un catafalco. La Crátera monumental también forma parte de este importante grupo de obras del Geométrico Reciente. *Cleobis y Bitón: Las estatuas de Kleobis y Biton ilustran la transición del estilo dedálico al arcaico, caracterizada por la solidez maciza de las figuras. Proceden de un taller argivo y conmemoran el comportamiento de Kleobis y Biton, que transportaron a su madre, sacerdotisa de Hera, hasta el Santuario de la diosa en Argos, uncidos ellos mismos al carro. La plegaria de la madre a los dioses, para que otorgaran el mayor bien a sus hijos, fue oída por aquéllos, que enviaron a éstos un profundo sueño del que nunca despertaron. Expresión mitológica del fatalismo griego. • El Auriga de Delfos:El Auriga formaba parte de un grupo dedicado a Apolo por el tirano Polyzalos de Gela (Sicilia), por lo que se ha pensado en atribuirlo a un gran broncista suritálico, tal vez, Pythágoras de Rhegion. El cuerpo del Auriga, está fundido por piezas primorosamente soldadas. Pese a la actitud de reposo, la figura está en tensión y así lo refleja la expresión del rostro, en el que afortunadamente se conservan los ojos. A estas cualidades se unen las del plegado, por todo lo cual la obra es un estupendo exponente de la categoría de los broncistas griegos. El Poseidón procedente del cabo Artemisión (Eubea) es otra de las grandes obras de este momento. LA ESCULTURA GRIEGA CLÁSICA Se nos ha quedado en el tintero, la escultura griega. Así, pues, antes que nada, hay que dar un panorama completo del arte griego. Y, sin añadir nada más, os comunicamos que la escultura griega también se puede dividir en tres grandes etapas: arcaica, clásica y helenística. El estilo arcaico viene caracterizado por la representación de los jóvenes atletas vencedores en los juegos. Son figuras rígidas que con el paso del tiempo alcanzan mayor dinamismo, manifestando siempre una perfecta proporción basada en la simetría. Se busca la conquista del cuerpo humano y la expresión del rostro. Estas estatuas arcaicas se dividen en kuroi -los atletas, cuyo singular es kuros- y korai -las muchachas, cuyo singular es kore-. Estas esculturas obedecen a la llamada ley de la frontalidad, conservando los brazos pegados al cuerpo y rígidos, avanzando habitualmente la pierna izquierda. Los kuroi aparecen desnudos, siendo su anatomía el principal reto del escultor. Los labios se arquean hacia arriba resultando la llamada sonrisa arcaica mientras que sus ojos son abultados. Su cabellera en zig-zag cae sobre los hombros. A medida que avanza el tiempo se manifiesta un mayor conocimiento anatómico y aumenta la expresividad del rostro. Las korai se representan vestidas, reduciendo su cuerpo a una especie de tablero de mármol con un estrechamiento en las caderas y un abultamiento en el pecho. En algunas ocasiones se presentan con la forma del tronco de árbol. El cambio de moda supondrá una interesante evolución aunque siempre reflejen las figuras la típica sonrisa arcaica y el convencional rizo en el cabello. El avance de la figura en movimiento se pone de manifiesto en los frontones de Egina y Olimpia realizados hacia el año 490. En ellos aparecen adecuaciones al marco -las figuras se ubican adecuadamente en el espacio delfrontón-, mayor dinamismo y una estructura anatómica más perfecta pero aún encontramos sonrisas arcaicas, lo que reduce la calidad del conjunto. De esta época de transición también destaca el magnífico relieve del Nacimiento de Afrodita que decora el llamado Trono Ludovisi. El Auriga en bronce y el grupo de los Tiranicidas sirven de enlace con la etapa clásica. El estilo clásico es el momento de los grandes autores, suponiendo el hito de la escultura griega. A Mirón y Policleto debemos el dominio del cuerpo humano que caracteriza este periodo. Mirón se especializará en el movimiento, siendo su obra más famosa el Discóbolo, aunque posiblemente la expresión aún no alcance desarrollo posterior. Policleto está interesado por las proporciones del cuerpo humano, escribiendo la Symmetria donde establece el canon de belleza, considerando que la cabeza es la séptima parte del cuerpo humano, dividiéndose en tres partes el rostro. El Dorífero y el Diadúmeno recogen a la perfección estos planteamientos. Con Fidias culminan los esfuerzos hacia la conquista de la belleza, consiguiendo las figuras más equilibradas y perfectas. Será el autor de la decoración del Partenón, donde establece la técnica de los paños mojados que inciden en el estudio de la anatomía sin recurrir al desnudo. Algunas de sus obras eran de carácter monumental como la Atenea Partenos que hizo para el Partenón en oro y marfil, alcanzando los 15 metros de altura. Praxíteles será el maestro de las suaves curvas que caracterizan sus figuras como la Afrodita de Cnido -para la que posó como modelo la hetaira Friné-, el Fauno o el Apolo sauróctono, alcanzando cierta blandura y expresividad romántica. Scopas se preocupará por buscar los estados del alma, interesándose por la pasión incluso la violencia como se manifiesta en la Ménade o las estatuas del Mausoleo de Halicarnaso, rayando las expresiones de las figuras casi la tragedia. Lisipo busca las proporciones y la multiplicidad de los puntos de vista, desvirtuando el frontalismo de momentos anteriores. El Apoxiomeno o el Ares Ludovisi son magníficos ejemplos del estilo lisipeo, interesándose también el maestro por los retratos, especialmente los de Alejandro, de cuyo entorno formó parte como escultor de cámara, o de Aristóteles. Los retratos griegos buscan la individualización del personaje representado, utilizando la figura entera. La etapa helenística vendrá determinada por el desarrollo de las escuelas. En Atenas destacan Boetas, con su Joven orante, y Apolonio, autor del Torso del Belvedere. La escuela de Pérgamo nos ofrece unos excelentes grupos de figuras violentas que recogen las luchas contra los galos, obra de Epígono, Isígono y Antígono. El patetismo también se aprecia en los relieves de la Gigantomaquia que decoran el altar de Zeus. En la escuela de Rodas se aprecia un significativo gusto por lo gigantesco, el movimiento y la expresión del dolor como se aprecia en el grupo de Laoconte y sus hijos, obra de Agesandro, Polidoro y Atenodoro, o el Toro Farnesio de Apolonio y Taurisco. Alejandría se especializa en temas populares como los Enanos danzando. BREVÍSIMO DICCIONARIO DE ARTE Dicho lo cual, os aconsejo a quienes os acerquéis a este ensayo, que lo hagáis pero bien equipados, es decir, con un buen Diccionario de Arte y con las ilustraciones, por ejemplo, del Suma Artis. Por nuestra parte, lo hemos intentado todo, pero “Quien mucho abarca, poco aprieta”. Sin embargo, yo os voy a dar aquí y ahora un brevísimo diccionario de arte, sobre todo para agilizaros la lectura correcta de este ensayo. Así, pues, ¡manos a la obra! ARQUITRABE: Parte baja del entablamento, que apoya directamente sobre la columna. FRISO: Faja decorativade desarrollo horizontal y específicamente la parte entre el arquitrabe y la cornisa en los órdenes clásicos. CORNISA: Parte sobresaliente superior de un entablamento. DORÍFORO: Atleta portador de lanza. MÁRMOL: Piedra caliza, de textura compacta y cristalina, susceptible de pulimento y con frecuencia coloreada y veteada. El mármol más apreciado y empleado en escultura es el de color perfectamente blanco, siendo especialmente famosos los del Pentélico en Grecia. LEY DE LA FRONTALIDAD: El término fue acuñado en 1892 por el teórico y arqueólogo Julius Lange para definir una constante artística propia del arte primitivo en general, y en particular del arte griego y egipcio, consistente en representar siempre la cara frontal de las figuras, con ausencia de perspectiva. En esta convención artística, la línea que pasa por entre las cejas, nariz y ombligo debe dividir el cuerpo en dos mitades simétricas y exactamente contrapesadas. El cuerpo puede inclinarse hacia delante o hacia atrás, pero nunca se aparta de su eje para hacer una flexión lateral. En relieve y pintura suele mostrar la cabeza de perfil y el cuerpo de frente. ODEÓN: Teatro destinado en Grecia a las audiciones musicales. Estaba dotado de techumbre. Podía ser cuadrangular y estar columnado. ORDEN: En arquitectura, conjunto formado por la columna y el entablamento dispuestos según módulos y cánones más o menos fijos. En suma, es el estilo arquitectónico con los que en la antigüedad clásica griega se intentan obtener edificios armoniosos entre todas sus partes. El orden fija la relación entre las partes del edificio, definiendo un patrón estético que refleja el ideal de belleza. En Grecia existieron tres órdenes, definidos principalmente por los capiteles: dórico, jónico y corintio. Se articulan en base a una crepidoma, sobre ella una columna (basa, fuste y capitel), un entablamento (arquitrabe, friso y frontón), que varían en sus formas según el orden correspondiente. En Roma también utilizaron el toscano y el compuesto. CANON: Regla de las proporciones humanas, conforme al tipo ideal.La regla establece la proporción ideal del cuerpo humano a partir de un módulo. Los egipcios establecieron que el módulo sería el puño y codificaron la longitud perfecta del individuo en 18 puños: 2 para el rostro, 10 desde los hombros hasta la altura de las rodillas y los 6 restantes para las piernas y los pies. Los griegos estimaron que el módulo era la cabeza y Policleto lo fijó en 7 cabezas en el siglo V a.C. Lisipo en el siglo IV a.C. lo fijó en 8 cabezas. En el Renacimiento Leonardo da Vinci propuso que la altura de un individuo sea la misma que la de sus brazos extendidos. LÉCITO: Vaso griego. Destinado a contener aceite y pomadas, emparentado con el alabastron y con el aríbalo (lécitoaribalístico). Es de forma esbelta y con asa, recordando un tanto a una jarra estrechada por el cuello. Su uso fue quedando adscrito a menesteres funerarios. Aparece ya en la época arcaica y, revestido de blanco, será muy empleado en el siglo V a.C. CERÁMICA DE FIGURAS NEGRAS: Técnica de decoración cerámica, griega, nacida a comienzos del siglo VII a.C., que pintaba sobre el fondo rojo escenas en negro, ayudándose con grabados finos y también con pequeños toques o líneas rojas y blancas. Se difundió en el siglo VI, alcanzando gran perfección en Atenas. Comenzó a ser substituida hacia el 530 a.C. por la cerámica de figuras rojas. CERÁMICA DE FIGURAS ROJAS: Técnicaceramográfica iniciada en Atenas (circa 530 a. C.) que sucedió a la de figuras negras. Sus temas se dibujaban en rojo o se grababan sobhre la arcilla fresca, pimtánndoose el fondo de negro con una pintura que adquiría brillo y consistencia con la cocción. Los detalles se grababan o pintaban en negro sobre la figura roja. Esta técnica comenzó a desaparecer en el siglo III a.C. tras su apogeo en el V. BULTO REDONDO: Se aplica en escultura a las figuras ejecutadas en tres dimensiones y aisladas en el espacio, de manera que se puedan contemplar desde cualquier punto de vista. Se denomina también Exenta. ÁGORA: Plaza mayor de las ciudades griegas. Se trataba de un amplio espacio abierto que servía de lugar de reunión a los ciudadanos. Además solían estar adornadas con estatuas y fuentes y en ellas se realizaban todas las manifestaciones festivas de la ciudad, junto con actividades económicas, de comercio y políticas como asambleas de ciudadanos. Fue el origen de los posteriores foros romanos. Podían existir varias ágoras en la misma ciudad como era el caso de la ciudad de Mileto. ACRÓPOLIS: Parte elevada y amurallada de algunas ciudades griegas, donde se emplazaban los edificios públicos y de carácter sagrado. La más famosa es la de Atenas, construida en su mayoría en tiempos de Pericles y que muestra el gran poder de esta polis. En ella trabajaron artistas de la importancia de Ictinos, Calicrates o Fidias, levantando edificios importantes como el Partenón, Atenea Niké, Erecteion o los propios Propileos de acceso. ADINTELADO:Sistema arquitectónico que utiliza elementos de cubrición horizontales, desconociendo el arcoy la bóveda. CARIÁTIDE: Escultura femenina que hace el papel de soporte en lugar de una columna, pilar o similar. Dicho lo cual, se podrían haber visto algunas biografías de determinados artistas, pero los datos que nos han llegado son muy escasos. Sentimos el no haber iluminado mucho más este ensayo, pero las cosas son como son y no, como uno quisiera que fueran. ---------------------------------------------------------------------------------

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