ENSAYO, El mundo islámico en los siglos XIX y XX.
Como prueba del etnocentrismo al que suele tender toda cultura y muy especialmente la cultura occidental, puede leerse el hecho de que la filosofía árabe contemporánea sea un fenómeno ampliamente desconocido en Occidente, hecho enmarcable dentro de un conocimiento más o menos estereotipado de la cultura árabe en general. Tras un brillante período “en común” en el que destacan nombres como los de Averroes o Avicena y en el que Occidente recuperó a Aristóteles a través de las traducciones árabes, se interrumpió el canal de comunicación entre ambas culturas, sobre todo en el sentido que iba de Occidente al Oriente musulmán, puesto que el pensamiento árabe siguió estando muy pendiente de los desarrollos de la Filosofía occidental. En el siglo XIX son detectables tres corrientes dentro del pensamiento árabe: a) una tendencia a replegarse sobre la tradición, que es la que se tiene por exclusiva en occidente y motiva la “mala prensa” al respecto, b) un impulso de renovación, y c) una tendencia, que siempre estuvo representada, hacia la occidentalización. La filosofía árabe del siglo XX se caracteriza por ser más práctica que la occidental, por estar más pendiente de los hechos, de ahí que la mayoría de los filósofos árabes contemporáneos sean a la vez ideólogos, políticos y usen la prensa diaria como medio fundamental de expresión. Un rasgo generalizado de este pensamiento consiste en que aún se sigue buscando la utopía social que propuso Alfarabi en el siglo X. Ejemplos incontestables de la preocupación árabe por los desarrollos intelectuales de Occidente los encontramos en SibliSumayyel (1850-1917), que está considerado el “apóstol del espíritu científico y materialista del pensamiento árabe”, quien siguiendo las obras de Darwin y Büchner, propuso reformas, no basadas en la religión, sino en el concepto científico de la evolución, o Qasim Amin (1863-1908) “pionero de los estudios sobre los derechos de la mujer en Egipto y en todo el mundo árabe”, que llegó a establecer una relación directa entre el desarrollo de los países occidentales y el papel que desempeña la mujer en los asuntos públicos, a mayor protagonismo, mayor grado de desarrollo; o Ahmad Lutfi al-Sayyed (1872-1963) que consideró la teoría de los tres estados de Auguste Comte como la interpretación más ajustada posible de la evolución del conocimiento, lo cual implica considerar los estadios religioso y metafísico como fases anteriores, atrasadas en relación al estadio científico, y asestar un duro golpe a la religión como base y fuente de toda verdad. A lo largo del siglo XX, todos los sistemas y corrientes de pensamiento occidental encuentran eco y representantes en el pensamiento árabe: el existencialismo, la fenomenología, el personalismo, el marxismo. Así, Badawi (1917), “maestro indiscutido del existencialismo árabe” concreta el problema del ser heideggeriano en la cuestión de “ser árabe”. En la figura del egipcio ZakiNayibMahmud (1905- 1993) nos encontramos incluso con un destacado positivista lógico, quien en su obra Renovación del pensamiento árabe (1971) proponía, como condición imprescindible para acceder a la modernidad, renunciar a la tradición cultural y de pensamiento. Los ejemplos de unilateralidad en el flujo entre la cultura árabe en general y el pensamiento en particular, y las correspondientes cultura y pensamiento occidentales de los últimos tiempos podrían multiplicarse. Los aducidos sobran para documentar qué puede significar en concreto el etnocentrismo, el relativismo cultural y lo que podría suponer la síntesis y el conocimiento interculturales. El desconocimiento suele generar desprecio, discordia, malestar. El conocimiento recorre el camino contrario. Tengamos siempre presente que para evitar errores, no hay cosa mejor, según recomendara Kant, que ponerse siempre en el punto de vista del otro. En otro sentido, se llama islamismo a la religión monoteísta predicada por Mahoma en el siglo VII, cuyos principios están contenidos en El Corán, y el conjunto de las instituciones políticas, sociales y culturales que se basan en ella. Sus puntos fundamentales son: la fe en Alá como único Dios, creador y juez; la completa sumisión (islam) del creyente a Alá, que actúa con ilimitada libertad sobre todas las cosas y premia a los hombres con el Paraíso o los castiga con el Infierno; la fe en los profetas, cuya serie se inicia con Adán, prosigue hasta Jesús y se cierra con Mahoma; la fe en la inmortalidad del alma, la resurrección y el juicio universal. Los pilares sobre los que se asienta el islamismo son los cinco deberes: la profesión de fe, la oración (que debe realizarse en estado de pureza legal), el ayuno (que se realiza en los meses del Ramadán), la peregrinación a la Meca (al menos una vez en la vida) y la limosna legal. El único texto sagrado es El Corán, palabra de Dios transmitida a Mahoma mediante el ángel Gabriel; la verdad dogmática del islamismo es la afirmación de que “no existe otro Dios fuera de Alá y Mahoma es su profeta”. Sobre la planta exuberante de la fe islámica surgió también un vasto movimiento místico (sufismo) dedicado a la contemplación de Dios mediante el ascetismo y la mortificación. Ligada a la creencia religiosa está asimismo la actividad política que se expresa en la “guerra santa” para dar a conocer a Alá incluso a los no creyentes. El mismo derecho se halla impregnado también de espíritu religioso. La elaboración y la sistematización de la doctrina contenida en El Corán y de las enseñanzas de Mahoma fueron obra de las generaciones posteriores a Mahoma, completándose en el siglo IX. El Corán es el libro sagrado de los musulmanes, que contiene la doctrina comunicada por Mahoma a sus seguidorescomo dictada por el Cielo; dividido en 114 capítulos, no fue escrito por Mahoma, siendo realizada su redacción definitiva en 650 durante el califato de Othman. Alá es el Dios único de la religión musulmana. Entre los árabes preislámicos ya existía la creencia en un ser supremo, pero fue con la predicación de Mahoma como se llegó a una concepción monoteísta sintetizada en el primer artículo del credo musulmán: “No hay más dios que Alá”. Por último, señalaremos que el sufismo es un movimiento místico-ascético difundido en el interior del islamismo desde mediados del siglo VII, consolidado en los siglos IX-X y acogido por la ortodoxia sólo en el siglo XI. Inspirador de gran parte de la literatura árabe y persa, el sufismo está basado sobre el deseo de llegar a alcanzar la unión mística con Dios, realizada a través de tres estadios, que se han de recorrer bajo la guía de un maestro experimentado. Entre otras ideas, las aquí reseñadas serán ampliadas y desarrolladas en los folios siguientes. Pero, no obstante, sí queremos dar las coordenadas más importantes del pensamiento filosófico islámico de los siglos XIX y XX para actualizarlo totalmente, para no quedarnos anclados en su Edad Media. En tal sentido empezaremos diciendo que sería imposible reseñar aquí todas las corrientesfilosóficas que han atravesado el mundo islámico durante los dos siglos pasados. La umma, o comunidad musulmana, se extiende a lo largo y a lo ancho de países tan distantes geográfica y culturalmente entre sí, como Argelia e Indonesia, Pakistán y Sudán. Igualmente han surgido otras poblaciones musulmanas fuera de estos países. La tradición sufí, por ejemplo, eclipsada desde hacía mucho tiempo en el Oriente Medio, ha encontrado continuación primariamente en territorios europeos. Pero aquí nos vamos a centrar en la renovación “modernista” del islam, iniciada en Egipto, en la India antes de su división, y en la doctrina teocrática del Estado Islámico implantada en Pakistán y en Irán. Ya en el siglo XVIII, muchos pensadores musulmanes se sentían oprimidos por el sentimiento de decadencia del mundo islámico. Para el movimiento Wahhabi -llamado así por al-Wahhab (1703-1792), el inspirador del actual régimen saudí- esta decadencia era ya visible en la religión del Profeta mismo. Cismas y sectas, herejías tales como la adoración de santos, y panteísmo sufí, rituales y supersticiones, se habían combinado con la vertiente muerta de los ulama-personas eruditas cuyos juicios estaban basados no tanto en el Corán como en los comentarios de sus predecesores- para producir una parodia de la original fe que floreció durante los años que inmediatamente siguieron a la muerte de Mahoma en 632. En el siglo XIX, una confrontación unilateral con Europa alimentó y difundió este sentimiento de decadencia. Los franceses, y luego los británicos, invadieron Egipto, los holandeses Indonesia, y los rusos el Turquestán. La India, con sus cincuenta millones de mahometanos, era ahora parte del Imperio Británico, y la mayor parte de lo que quedaba del mundo islámico pasó a formar parte del Imperio Otomano, bajo el calificativo de “el hombre enfermo”. Con la ocupación de los territorios turcos por los europeos en 1918, “apenas si existía ya algo así como un estado mahometano que no estuviera dominado por el Occidente cristiano”. Como bien sabía el general francés que entró en Damasco exclamando “¡Saladino, hemos retornado!”, todo aquello era especialmente doloroso para una civilización que una vez había sido la antorcha de Europa. En una época tan tardía como 1638, los turcos habían puesto sitio a Viena. Igualmente humillante era para muchos musulmanes la manifiesta superioridad de Europa en pensamiento científico, filosófico y político. Al fin y al cabo, la cristiandad medieval había tomado principalmente de los árabes su filosofía y su ciencia, sobre todo la medicina y la ingeniería. Por otra parte, en comparación con los toscos y brutales estados de la Europa medieval, loss árabes habían establecido una política de tolerancia y de paz. No es de extrañar que la manifiesta decadencia en religión, cultura, instituciones políticas y poderío militar, generara entre los árabes una especie de examen de conciencia público, como lo evidencia el tipo de cuestiones que, para uso de los “modernistas”, solía plantear Muhammad Abduh (1845-1905) a sus compañeros mahometanos: “Si el islam garantizaba el honor de la independencia a la razón y a la voluntad, ¿cómo las ha sujetado con tales cadenas? Si el Islam ha establecido los principios de la justicia, ¿por qué son sus gobernantes modelos de tiranía ? […] ¿Por qué los musulmanes han esclavizado durante siglos a los hombres Libres?” Para algunos “secularistas”, especialmente en Turguía, el remedio a estos males estaba, si no en abandonar el islam , sí al menos en relegarlo al lugar que ocupaba el cristianismo en la Europa post-ilustrada, una tendencia que ya no se limitaba al ámbito de lo político y lo intelectual. Pero para la mayoría de los reformadores mahometanos, el remedio iba en la dirección opuesta de una “islamización de la sociedad”, un retorno a la esencia original del islam y a la adaptación de sus principios, cuando fuera necesario, a las condiciones modernas. “¿Por qué se encuentran los musulmanes en situación tan triste?”, se preguntaba Jamal al-Din Afghani (1839-1897), y su respuesta era: “Cuando sean [verdaderamente] musulmanes, […]el mundo contemplará su excelencia. Por el momento, me consolaré con este sagrado texto: ‘Verdaderamente, Dios no cambia el estado de un pueblo hasta que sus mismos miembros no renuevan su interior’ (Corán, 13.11)”. Es decir, los propios musulmanes eran los responsables de su “triste condición”, pero entonces tenían en su mano la posibilidad de elevarse a sí mismos por encima de esa condición y convertirse de nuevo en “verdaderos” musulmanes.Y, así, cerramos con estas palabras este breve paréntesis, no sin recordar antes la grandeza del Califato de Damasco o el de Bagdad. Así, pues, el Corán es el libro sagrado del Islam, cuyo nombre se podría traducir como “la recitación”, y que recoge la revelación realizada al profeta, a Mahoma , entre los años 610 y 632. Está compuesto por 114 suras o capítulos, que se completan con las denominadas hadiths , o frases del Profeta, trasmitidas de forma oral y que se incorporaron en el siglo IX. La Sharia es la Ley del Islam que se apoya en el Corán y los Hadiths y marca el camino que deben seguir los musulmanes. La Sunna (del árabe, sunnah) es la práctica religiosa islámica que se fundamenta tanto en el Corán como en los Hadiths, que se basan en la tradición. Congrega a cuatro escuelas jurídicas: malikí -escuela sunnita -, hanafí , hanbalí y shafaí. Por otra parte, los Hermanos musulmanes es una organización creada por Hasan al-Banna en Egipto. De corte islamista y xenófoba tuvo gran aceptación en las zonas rurales. En 1948 fueron declarados clandestinos hasta que fueron de nuevo autorizados con el triunfo del partido Wafd. Intentaron asesinar a Nasser, pero fracasaron. En 1981 acabaron con la vida de Saddat. ---------------------------------------------------------------------------------

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