jueves, 4 de diciembre de 2025

ENSAYO, La Transición española (1975-82)

La Transición española fue el proceso político entre 1975 y 1982 que transformó España de una dictadura franquista a una democracia parlamentaria. Inició tras la muerte de Francisco Franco y culminó con la aprobación de la Constitución de 1978, consolidándose con las elecciones generales de 1982 que dieron la victoria al PSOE. Este período se caracterizó por ser de reformas, consenso y cambios institucionales, aunque también estuvo marcado por tensiones sociales, crisis económicas y terrorismo. El presidente de la Transición Española fue Adolfo Suárez González. Fue nombrado presidente en 1976 y desempeñó un papel crucial en el desmantelamiento del régimen franquista para establecer un sistema democrático, culminando con las primeras elecciones democráticas en 1977. La vía utilizada fue la propuesta por Torcuato Fernández Miranda, presidente de las Cortes franquistas: la aprobación de una nueva Ley Fundamental, la Ley para la Reforma Política, redactada por el propio Fernández Miranda. Los cuatro principios esenciales de la democracia son: 1) La igualdad; 2) La limitación del poder; 3) La esfera de lo indecidible; y 4) El control del poder. Antes de la dictadura de Francisco Franco, España pasó por una etapa de Monarquía Constitucional con el rey Alfonso XIII, seguida por la Segunda República Española. La dictadura de Primo de Rivera ocurrió entre 1923 y 1930, justo antes de la República, y el propio Franco se consolidó en el poder al finalizar la Guerra Civil en 1939. Dos días después del fallecimiento, el 22 de noviembre de 1975, don Juan Carlos fue proclamado oficialmente rey de España. La “transición a la democracia” es el proceso entre un régimen autoritario y un régimen democrático. El tipo de régimen autoritario (totalitarismo, dictadura militar, caudillismo o ‘sultanismo’, etc.) condiciona el punto de partida. Sin embargo, el proceso de cambio empieza usualmente con algún acontecimiento crítico, como la derrota en una guerra, una fuerte crisis económica o la muerte del dictador, como en el caso español, que tuvo lugar el 20 de noviembre de 1975. Este acontecimiento crea nuevas expectativas entre los miembros de la sociedad acerca de las posibilidades de futuro del régimen, induce la formación o el cambio de preferencias con respecto al autoritarismo y la democracia y estimula la organización de grupos políticos. La primera fase del cambio puede incluir una liberalización del régimen con cierta libertad de expresión, apertura económica y tolerancia de los gobernantes hacia los nuevos grupos emergentes, o desembocar directamente en la convocatoria de una elección competitiva. En esta fase predomina la incertidumbre con respecto al futuro y los actores deciden sobre la base de sus expectativas y su poder de negociación. La fase poselectoral del cambio establece una relación de fuerzas más clara y traslada las interacciones entre los partidos al interior de las nuevas instituciones, con predominio de las votaciones y la formación de coaliciones. En esta fase se establecen reglas más estables con respecto al sistema electoral, la relación entre el ejecutivo y el legislativo y la división de poderes. La fuerza relativa de la coalición de apoyo a las nuevas instituciones democráticas y de la coalición que pretende restablecer el autoritarismo marca el ritmo de consolidación del nuevo régimen, la cual incluye la adaptación de los actores a las nuevas reglas del juego y el predominio del derecho, así como, con frecuencia, una política de estabilización económica y compensaciones sociales. Dicho lo cual, queremos que los lectores sean conscientes de una realidad no banal. El periodo de transición a la democracia coincidió con un agudo período de crisis económica, que se prolongó más de lo deseado. En tal sentido, el 30 de noviembre de 1973 estalla una crisis energética. La cuarta guerra árabe-israelí provoca la denominada “crisis del petróleo”, de repercusión internacional. En España, el Gobierno adopta una serie de medidas económicas restrictivas para paliar los efectos de la elevación del precio de los carburantes, que se traducirán en el fomento de la conservación y el desarrollo de fuentes alternativas, y en una moderación de la inflación. El 27 de noviembre de 1973 tienen lugar huelgas en todo el país. El alza de los precios y la negativa empresarial y estatal a atender las reivindicaciones salariales provocan una intensa actividad huelguística que se extiende por todo el país. La prensa estima que un total de 208.000 trabajadores se encuentran en huelga en elmes de noviembre, y en las distintas manifestaciones y asambleas no sólo piden la revisión salarial, sino también libertad sindical y amnistía política. En este período se acentúa la crisis económica. La incidencia del alza de loss precios del petróleo en la economía española se agudiza en 1974 por cuestiones políticas y, a finales de 1975, se convierte en una profunda crisis económica. El crecimiento real del PNB es inferior al 1%, mientras que los precios experimentan un alza muy importante que se traduce en un aumento del 17% del índice del coste de la vida. En este año por primera vez se habla de estanflación , es decir, estancamiento económico con inflación, lo que significa, desde el punto de vista social, una reducción de la renta de la mayoría de los españoles y un aumento del desempleo, desde el 1,2 % en 1972 al 5,1 % en 1975. El 12 de julio de 1977 estalla otra crisis en la economía española. El Gobierno devalúa la peseta un 20 % para intentar incentivar la exportación y paliar en cierta medida el déficit exterior que sufre España. Esta situación es producto de la crisis que desde 1973 vienen padeciendo los países occidentales, y que ahora se hace sentir en nuestro país con bastante intensidad. El 9 de junio de 1981se alcanza un Acuerdo Nacional de Empleo. Firmado entre el Gobierno, la patronal y los sindicatos UGT y CC.OO., el ANE garantiza, mediante la creación de 350.000 puestos de trabajo durante 1982, la misma población asalariada global que a la firma del acuerdo. Los sindicatos, por su parte, se comprometen a unos crecimientos salariales moderados y abogan por coberturas para el desempleo, mediante subsidios y medidas extraordinarias proteccionistas. El acuerdo también contempla una política de fomento del empleo, sobre todo juvenil, en contra de las horas extraordinarias y del pluriempleo. En otro sentido, un actor permanente de estos años, cuya biografía puede interesarnos a todos, fue el duque de Suárez, que llevó a cabo la transición apoyándose en dos partidos políticos que el mismo creó, la UCD y el CDS. Adolfo Suárez González nació en Cebreros, en 1932, y falleció en Madrid, en 2014. Este político español fue una figura clave de la transición democrática española. Doctor en derecho, inició su carrera política como gobernador civil de Segovia (1968). En 1975 participó en la fundación de Unión Democrática del Pueblo Español (UDPE), grupo que posteriormente presidiría. Tras la muerte de Francisco Franco, el rey Juan Carlos I lo nombró presidente del gobierno en sustitución de Carlos Arias Navarro; Adolfo Suárez inició entonces de inmediato un diálogo con las diferentes fuerzas políticas. En agosto de 1976 hizo efectiva una amnistía para los delitos de motivación política, perseguidos por el régimen anterior. La medida venía siendo reclamada por un amplio sector de la sociedad española. Su gobierno preparó la Ley para la Reforma Política, cuyo contenido planteaba una transición sin rupturas traumáticas con el régimen anterior. Legalizó los partidos socialista y comunista, amén de los diferentes sindicatos existentes en la época. La legalización del PCE fue una de las pruebas más duras a las que se sometió Suárez, presionado por los poderes fácticos y algunos círculos del Ejército. Fundó Unión de Centro Democrático (UCD), partido que aglutinaba las fuerzas democristianas y socialdemócratas del país. Al frente de este grupo político ganó las elecciones de 1977. Tras diversas negociaciones multilaterales (los pactos de la Moncloa), consiguió que se aprobara en referéndum, celebrado en 1978, una Constitución mediante la cual España pasaba a constituirse en monarquía parlamentaria. A partir de entonces, su posición se fue debilitando, hasta que en 1981 presentó su dimisión como jefe del ejecutivo. Leopoldo Calvo Sotelo le sucedió al frente del Gobierno. Un año después, abandonó la UCD y constituyó un nuevo partido, el Centro Democrático y Social (CDS), por el que fue diputado. Casado con Amparo Illana Elórtegui, el matrimonio tuvo cinco hijos: Máriam, Adolfo, Laura, Sonsoles y Javier. Tras abandonar su actividad política, el ex presidente del gobierno se mantuvo alejado de la vida pública y dedicó la mayor parte de su tiempo al cuidado de su esposa, enferma de cáncer desde 1994, que falleció en su domicilio madrileño el 17 de mayo de 2001. No obstante, metiéndonos más de lleno en la piel de este personaje, habría que recordar que Adolfo Suárez fue uno de los nombres que el Consejo del Reinoelevó al rey Juan Carlos I, en julio de 1976 y el monarca le nombró presidente del gobierno, en sustitución del último designado por Franco, Carlos Arias Navarro. Además, desde el primer momento luchó por la instauración de la democracia en España sin provocar una ruptura traumática con el sistema anterior. Consiguió que las Cortes, todavía constituidas según la legislación franquista, aprobaran en el mes de diciembre la Ley de Reforma Política, lo que abrió el camino para las primeras elecciones democráticas tras la legalización de todos los grupos políticos. No olvidemos, sin embargo, que Suárez militó en el partido FET y de las JONS de 1958 a 1977, y que tras la muerte de Francisco Franco, el 20 de noviembre de 1975, fue designado ministro-secretario general del Movimiento en el primer gobierno de la monarquía. Así que Adolfo Suárez llevó a cabo la reforma democrática desde dentro del régimen franquista. En resumen, diremos que este político español fue cofundador de Unión de Centro Democrático (UCD), partido con el que obtuvo la victoria en las primeras elecciones generales de la democracia, en 1977. Lideró la transición, como hemos dicho, mediante una política de consenso con los partidos de la oposición que se plasmó en los llamados Pactos de la Moncloa (octubre de 1977). Un año después consiguió que las Cortes votaran una Constitución en virtud de la cual España aireaba una monarquía parlamentaria. Por supuesto, se pueden decir más cosas porque Adolfo Suárez inició su empeño desde el Consejo del Reino, donde compartía asiento con Torcuato Fernández Miranda. Pero como lo sustancial ya está dicho, pasaremos a abordar otras cuestiones. A nivel autonómico, el País Vasco consiguió el Estatuto de Gernika, a pesar del rastro sangriento que dejaba el terrorismo de ETA. No obstante, recordaremos a título anecdótico que el 3 de marzo de 1976 se produjeron graves incidentes en la huelga general de Vitoria. En señal de protesta por el despido de 70 trabajadores pertenecientes al sector del metal, se convoca una huelga general en Vitoria. Cerca de 70 empresas secundan la convocatoria, organizándose una manifestación que coincide con otra de transportistas y de profesores no numerarios, a la que se suma un gran número de estudiantes. La concentración degenera en violentos enfrentamientos con la policía, a consecuencia de los cuales mueren dos trabajadores y un estudiante. Por otra parte, el 9 de mayo del mismo año tienen lugar los sucesos de Montejurra. Durante la tradicional ceremonia política y religiosa que se celebra en Montejurra (Navarra), estalla el conflicto entre las dos ramas del carlismo. La primera, agrupada en torno a Carlos Hugo de Borbón y Parma, de corte tradicionalista, que deriva en un socialismo autogestionario, y la segunda, dirigida por Sixto, hermano de Carlos Hugo, de influencia neofascista y apoyada por los Guerrilleros de Cristo Rey. El enfrentamiento se salda con dos muertos, cinco heridos y centenares de contusionados. En 1978, el 17 de marzo tiene lugar un atentado contra Lemóniz.. La organización terrorista ETA hace estallar un artefacto explosivo en las instalaciones de la central nuclear de Lemóniz, que se halla en fase de construcción. El balance de este atentado es de 2 trabajadores muertos y 14 heridos. ETA aprovecha la sensibilidad de la sociedad vasca respecto a los peligros de la energía nuclear para protagonizar la lucha armadacontra la proyectada central. Pero en Euskadi, todo no es tristeza. El 25 de octubre de 1979 es aprobado el Estatuto de Autonomía. Con un resultado ampliamente mayoritario (el País Vasco registra un 90,2 % de votos afirmativos), esta comunidad histórica aprueba su estatuto de autonomía. Sin embargo, también se registra un amplio porcentaje de abstención, que asciende al 49,2 % en el País Vasco. Por otra parte, el l8 de marzo de 1980 tiene lugar un atentado terrorista. ETA asesina en Madrid al soldado José Ramírez Villar. A lo largo de todo el año se contabilizarán 68 víctimas mortales, producto de los numerosos atentados protagonizados por la banda terrorista. Pero en las paginas siguientes vamos a dar un resumen de la Transicion española. Tras la muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975, Juan Carlos de Borbón se convirtió en protagonista político. Hasta entonces se mantuvo en un segundo plano siguiendo las pautas marcadas por Franco, pero tras la muerte de este empezó a llevar a cabo un proyecto político, ideado por su padre don Juan de Borbón que consistía en la implantación de un sistema político democrático en España. A este fenómeno político se le llamó Transición que fue desde 1975 hasta 1978 (año de creación de la actual Constitución española). Durante el período de la Transición se llevaron a cabo numerosas reformas políticas, fue un momento muy delicado ya que la élite política y el ejército recelaban de las intenciones del monarca y no estaban muy de acuerdo con establecer una democracia, gran parte de estos querían continuar con la dictadura. El rey don Juan Carlos Inombró como primer ministro a Adolfo Suárez, quién llevó a cabo la mayor parte de estas reformas, estas consistieron en las siguientes. Legalización de todos los partidos políticos (incluso el Partido Comunista que era el gran enemigo del franquismo). Amnistía política :dejaron en libertad a todos aquellas personas apresadas por motivos políticos, además que dejaron volver al país aquellas personas que se les tenía prohibido la entrada tras la guerra civil por motivos políticos como fue el caso de Santiago Carrillo o el poeta Rafael Alberti. Se celebraron elecciones democráticas en 1977, las primeras tras las de 1936 durante la Segunda República, los ciudadanos españoles por un lado votaron con miedo a represalias de falangistas y gente del ejército y por otra parte con ilusión. El partido que ganó las elecciones fue Unión de Centro Democrático (UCD) cuyo secretario general era Adolfo Suárez. Se redactó una nueva Constitución el 6 de diciembre de 1978, pero antes de crearla se realizó un referéndum en el que ganó el SI por una amplia mayoría. . La Constitución de 1978 fue una vuelta a la Constitución de 1931 pero no era tan liberal, algunos de sus fundamentos fueron: España reconoce las regiones autónomas, sobre todo Cataluña y País Vasco. Esto dio lugar más tardes a las diferentes Comunidades Autónomas. Estableció la división de poderes: el poder ejecutivo, el poder legislativo y el poder judicial. Esta es la base de la democracia. Los ciudadanos españoles pueden votar libremente a sus representantes en la cámara baja (Congreso de los Diputados) y en la cámara alta (Senado) a través de las elecciones, esto se define como soberanía nacional. España es declarada como un sistema político democrático basado en una Monarquía Parlamentaria, en el que el rey o monarca es el jefe de estadopero no asume ninguno de los tres poderes mencionados en el segundo punto. Los ciudadanos y ciudadanas de España tienen derechos y deberes y deben obedecer la ley fundamental que es la Constitución española. En 1981 Adolfo Suárez dimitió como jefe de gobierno, a cambio fue nombrado nuevo presidente de gobierno Calvo Sotelo. Este mismo año, fue un año de gran tensión para la nueva democracia, ya que el 23 de febrero de 1981 un grupo militar comandado por el teniente coronel de la guardia civil Tejero dio un golpe de estado en el Congreso de los Diputados instigado por el teniente general Milans del Bosch, a este le siguió el general Alfonso Armada que sacó los tanques en Valencia. Pero afortunadamente este golpe de estado no salió adelante ya que no contó con el apoyo del jefe de estado y del ejército, Juan Carlos I el monarca, con lo que España siguió siendo una democracia. En 1982 hubo de nuevo elecciones, en ellas UCD sufrió una gran derrota y el gran vencedor fue el Partido Obrero Socialista Español (PSOE) cuyo nuevo dirigente fue Felipe González que gobernó hasta 1996. Estos años con el partido socialista en el poder fueron años de modernización del país y avances económicos, políticos y sociales. Cabe nombrar el año 1986 en el que España ingresó en la Comunidad Económica Europea que se transformó en 1992 con el tratado de Maastricht en la actual Unión Europea (UE). Además en estos años se crearon las diferentes Comunidades Autónomas con sus correspondientes gobiernos autonómicos. Hay que destacar dos grandes eventos en 1992 que hicieron hacer gran proyección internacional de España, estos fueron la Exposición Universal de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona. En 1996 ganó las elecciones el Partido Popular, con Jose María Aznar como presidente hasta el año 2004. En este mismo año ganó las elecciones el PSOE con Jose Luis Rodríguez Zapatero como presidente y estuvo en el poder hasta 2011, lo más significativo durante su mandato fue la legalización del matrimonio homosexual en el año 2006, que fue un gran avance para el movimiento LGTBIQ. Desde el año 2011 a 2019 fue presidente de gobierno Mariano Rajoy (Partido Popular), durante su mandato se vivió la gran crisis económica ocasionada por el hundimiento de Lehman Brothers. Mariano Rajoy se convirtió en el primer presidente de gobierno en dejar su cargo por una moción de censura (los partidos en su mayoría votaron en el Congreso de los Diputados para destituirlo debido a graves casos de corrupción en su partido, el PP). Desde Enero de 2020 el PSOE en coalición con Unidas Podemos formó gobierno, su presidente es Pedro Sánchez (del PSOE) y vicepresidente Pablo Iglesias (Unidas Podemos) Dicho lo cual, vamos a abordar las tormentas que azotaron a la Transición española. El Poder Militar constituyó el resguardo de la burguesía, el resguardo de tradicionalistas y conservadores. Entre la gente común, cuando el Ejército estaba alterado se decía: “Se escucha ruido de sables”. Aunque los distintos gobiernos civiles se mostraron firmes en sus convicciones y creencias. El 9 de marzo de 1976 se asistió a la condena para nueve miembros de la UMD. Un comandante y ocho capitanes del ejército son condenados a diversas penas de prisión y expulsados del cuerpo, acusados de sedición. Los militares encausados pertenecen a la clandestina unión Militar democrática, asociacion de militares que preconiza la no injerencia del ejército en actividades políticas del Estado y el establecimiento de un régimen democrático destinado a ha garantizar una mayor justicia social. Por otra parte, el 24 de enero de 1977 tiene lugar la matanza de Atocha. Cuatro jóvenes ultraderechistas asaltan en la calle de Atocha un despacho laboralista ligado a Comisiones Obreras y asesinan a Luis Javier Benavides, Enrique Valdeira, Ángel Elias Rodríguez, Francisco Javier Sauquillo y Serafín Holgado. Este suceso marca el punto de máxima actuación de las fuerzas hostiles al cambio político, que a pesar de todas las dificultades prosigue adelante. El 18 de noviembre de 1978 fue descubierta la “Operación galaxia”. Esta conspiración militar estaba destinada a frenar el proceso democratizador. El primer objetivo de los golpistas era tomar la Moncloa y obligar al presidente del Gobierno a formar un Gabinete de concentración nacional . Pero la operación fracasa al no contar con el respaldo militar esperado. Son detenidos, entre otros oficiales, el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero Molina y el capitán de la Policía Armada Ricardo Saenz deInestrillas. El 23 de febrero de 1981 tiene lugar el asalto al Congreso de los Diputados. Durante la votación de investidura de Leopoldo Calvosotelo como nuevo presidente del Gobierno irrumpe en el Congreso de los Diputados un grupo de guardias civiles, a cuyo frente se encuentra el teniente coronel Tejero Molina. Los asaltantes secuestran el hemiciclo con el Gobierno en pleno. Smultáneamente, el general de la III Región militar, Jaime Milans del Bosch, toma militarmente la ciudad de Valencia y establece el toque de queda. Desoués de varias horas de tensión, comienzan a difundirse mensajes tranquilizadores al extenderse la niticia de que la mayoría del ejército sigue fiel al rey. El golpe de Estadio se da por imposible cuando el monarca anuncia en televisión que la Corona no apoya la sublevación. LA MONARQUÍA DEMOCRÁTICA En realidad, el régimen franquista entró en crisis antes de la desaparición física de quien era su máximo dirigente; si hubiera que señalar una fecha del comienzo de dicha crisis, quizá se ubicaría en el año 1973, cuando tuvo lugar el inicio de la crisis económica, coincidiendo, además, con una creciente división de la clase política dirigente del régimen. Sin embargo, la transición a la democracia sólo fue posible con la muerte del general Franco, en el mes de noviembre de 1975. Genéricamente, la desaparición de los regímenes dictatoriales, sobre todo de los más duros, se ha producido en la historia universal como consecuencia de una derrota exterior o después de la desaparición física del dictador. Un ejemplo de ello puede ser lo sucedido en Italia y Alemania en el año 1945. En comparación con lo sucedido en otros países cercanos en el tiempo, el caso español presenta unas características especiales. Tanto en el caso de Portugal como en el de Grecia hubo mayor facilidad, en principio, para que se llevara a cabo el proceso. En España, en cambio, donde el punto de partida era peor, hubo una transición original que se realizó con un coste político y social relativamente bajo. Así se deduce de la comparación con el caso griego, cuya dictadura fue más corta y tuvo menos pretensiones de duración que la española. Portugal desarrolló la transición merced a una guerra colonial que no podía concluir en un triunfo y a una posterior intervención del ejército. En España no hubo ni lo uno ni lo otro pero, además, se daban circunstancias que habrían podido detener el proceso de transición a la democracia como, por ejemplo, el terrorismo, el nacionalismo periférico y el recuerdo de la guerra civil del año 1936. A pesar de las dificultades existentes, la transición tuvo lugar en España sin que se produjera un colapso económico ni existiera el peligro de una dictadura de izquierdas, como había sucedido en el caso de Portugal. Los factores decisivos que contribuyen a explicar este desenlace positivo de la transición en España son, principalmente, el grado de desarrollo económico y social que se había conseguido con anterioridad; la existencia de una monarquía que, por un lado, era heredera del régimen anterior, pero que también representaba el camino hacia la democracia; la voluntad de lograr un consenso por parte de la oposición; y la colaboración en la transición de una porción decisiva de la clase política del régimen anterior. LA NUEVA MONARQUÍA Sin embargo, los momentos iniciales de la nueva etapa política no hacían pensar en términos necesariamente positivos. La actitud principal en Europa respecto de España inmediatamente después de la muerte del general Franco fue de expectación. Así como no hubo políticos europeos importantes que estuvieran presentes en el funeral y el entierro de Franco, en cambio sí aparecieron en la coronación del rey Juan Carlos I, para, con su presencia, prestar apoyo al propósito democratizador con que se iniciaba su reinado. Sin duda, desde el primer momento desempeñó un papel decisivo en todo el proceso de transición a la democracia la actuación de distintas personalidades de primera importancia en la vida pública española. Este fue el caso de las homilías del cardenal Tarancón en el momento de proclamación de la nueva Monarquía. Por su parte, el rey Juan Carlos I se identificó con la figura de su padre don Juan de Borbón, de inequívoco talante liberal, y prometió un régimen de monarquía en el que no hubiera privilegios para nadie. El rasgo más original de la transición española fue precisamente el papel desempeñado por la monarquía. El rey Juan Carlos era a la vez el sucesor legítimo del general Franco y el heredero de una tradición histórica de oposición identificada con el liberalismo. Pero, además, fue el motor del cambio, tal como lo designó José María de Areilza. En efecto, su papel consistió no tanto en gobernar como en hacer posible que la sociedad española se diera a sí misma las instituciones que exigían los tiempos. De entre todos los personajes políticos de la España de entonces, probablemente fue el rey Juan Carlos el que tenía una idea más clara y completa de cómo había de desarrollarse el proceso de transición a la democracia. Sin embargo, no faltaron las dificultades. La mejor prueba de ello es que el primer Presidente del Gobierno siguió siendo el propio Carlos Arias Navarro, que había sido nombrado en 1973 por el general Franco. Gracias a la influencia de don Juan Carlos, formaron parte del primer Gobierno de la Monarquía otros políticos de procedencia más liberal, como José María de Areilza, Antonio Garrigues y Manuel Fraga Iribarne. Pero si este gobierno parecía sólo circunstancial, al menos el monarca consiguió que Torcuato Fernández Miranda ocupara la Presidencia de las Cortes y con ello pudiera desempeñar un papel decisivo en la transición a la democracia. El semestre presidido por Carlos Arias Navarro se caracterizó por la desorientación y la falta de rumbo político claro, que era la del propio presidente del Gobierno, incapaz de elegir entre su nostalgia del régimen pasado y la evidente necesidad de llevar a cabo un cambio en las instituciones. Recelaba de sus colaboradores y titubeaba al actuar, por lo que en un plazo corto de tiempo su gestión se redujo a aquella frase famosa con que la definió José María de Areilza: "Aquí no hay orden ni concierto, ni propósito, ni coherencia, ni unidad". En efecto, las reformas fueron mínimas, reducidas tan sólo a la derogación de un decreto antiterrorista y a la promulgación de una nueva ley de reunión y manifestación. En el momento de tramitar en las Cortes la nueva regulación sobre el asociacionismo político, quien desempeñó ya un papel importante fue Adolfo Suárez, persona poco conocida hasta entonces y que en ese momento ocupaba la Secretaría General del Movimiento. Pero todavía encontró mayores problemas la reforma del Código Penal por el temor a una posible legalización del Partido Comunista (PCE). Las transformaciones políticas previstas por el Gobierno suponían la creación de dos cámaras, una elegida por sufragio universal y otra de carácter orgánico. Por supuesto, se trataba de una reforma insuficiente que, además, chocó con las reticencias inmediatas de los que más se oponían al cambio. Pero también las dificultades que encontró el Gobierno provinieron de la oposición. En efecto, en el mes de enero de 1976 hubo una importante oleada de conflictos sociales, aunque fueron más graves los sucesos de Vitoria en el mes de marzo (un anárquico estallido de protesta social) y los de Montejurra en el de mayo (un enfrentamiento entre dos tendencias carlistas). Sin ninguna duda, los motivos que contribuyeron a que se produjeran hechos como estos fueron la crisis económica, la falta de preparación de las fuerzas de orden público para hacer frente a los conflictos en la calle y la brusca politización de la sociedad española. Sin duda, la oposición se benefició del ambiente de cambio y del incremento de la permisividad. En ningún momento tuvo la posibilidad de conectar con el ejército, pues la existencia de la Unión Militar Democrática afianzó la voluntad del Ejército de marginarse de la política. A partir del año 1976 se celebraron los primeros actos públicos de la oposición, y con el paso del tiempo fueron tolerados incluso los de los socialistas. Pero, aunque tenía una influencia creciente, la oposición no estaba en condiciones de derribar por sí misma al régimen. El término “ruptura”, empleado por ella, no indicaba deseo de violencia, sino de realizar un cambio profundo con respecto al régimen del general Franco. Cuando en el mes de marzo de 1976 la oposición se unió, mostró su deseo de que ese cambio se produjera de acuerdo con quienes estaban en ese momento en el poder. Sin embargo, a la altura del comienzo del verano del año 1976 la reforma parecía irrealizable y la ruptura, pactada o no, resultaba imposible. El Gobierno de Arias Navarro tenía fuertes divisiones internas, carecía de rumbo y, además, la sensación de incertidumbre era creciente. Eso explica que don Juan Carlos se decidiera a actuar: aunque en teoría Carlos Arias Navarro presentó su dimisión, en realidad fue el propio monarca quien se la pidió. Su etapa al frente del gobierno sirvió para hacer desaparecer del horizonte la última posibilidad de que el régimen del general Franco perdurara de alguna manera. El cambio parecía cada día más una exigencia obligada. LA REFORMA POLÍTICA Sin duda, para la mayor parte de los observadores políticos fue sorprendente el resultado que tuvo la crisis gubernamental. En efecto, Adolfo Suárez era casi un desconocido cuando fue nombrado por el Rey nuevo Presidente del Gobierno, y sus antecedentes políticos no hacían pensar en que fuera capaz de protagonizar una complicada transición política. Aunque procedía del mundo católico, había realizado la totalidad de su carrera política en el Movimiento Nacional. Sin embargo, su frialdad, su moderación y su capacidad de concordia, al mismo tiempo que su habilidad para la negociación, fueron los instrumentos imprescindibles para que el cambio político se llevara a cabo. A partir del momento de su elección, la reforma inició de manera clara su camino. Era una persona que profesaba un liberalismo auténtico y sincero, tenía voluntad de concordia colectiva y actuó con extrema habilidad. El nuevo Gobierno tuvo una media de edad baja, en torno a los cuarenta y cuatro años, y sólo uno de sus ministros había desempeñado una cartera con el general Franco. Una figura esencial del nuevo gabinete fue Alfonso Ossorio, quien proporcionó a Adolfo Suárez un buen número de ministros procedentes del asociacionismo católico. En un plazo muy corto de tiempo (entre los meses de julio a septiembre del año 1976), el Gobierno de Suárez consiguió un importante cambio en el ambiente político. No fue tan sólo una cuestión de imagen sino también de realismo, al aceptar traducir en las instituciones políticas la realidad española cotidiana, al admitir la soberanía nacional y al mostrarse dispuesto a dialogar con los diversos sectores de la oposición. En el mes de septiembre fue redactada la Ley de Reforma Política, en la que quedaba diseñado todo el proceso de cambio institucional. Partiendo de que la soberanía residía en el pueblo y aceptando el respeto a los derechos humanos, la Ley servía de instrumento para ese necesario cambio institucional, pero no lo diseñaba de una manera completa. En ella quedaba prevista la elección de dos cámaras, un Senado y un Congreso de los Diputados, elegidos ambos por sufragio universal y que deberían redactar una nueva Constitución. El Rey mantenía el derecho a convocar un referéndum, con lo que quedaba asegurada la posibilidad de presionar sobre los partidarios del régimen pasado en el caso de que se resistieran a la transformación política. Desde luego, existió una resistencia por parte de las instituciones franquistas pero, finalmente, la presión del propio Gobierno logró que las Cortes aprobaran la nueva Ley de Reforma Política por un margen de 435 votos a favor, 59 en contra y 13 abstenciones. En el referéndum celebrado el 15 de diciembre de ese año (1976), participó el 75 % del electorado, votando tan sólo algo menos del 3% en contra del texto de la Ley y con un 3% de votos en blanco. Lo sorprendente de este grado de unanimidad acerca de la reforma política fue que se producía en un momento en el que las circunstancias eran muy poco propicias a ella. En efecto, la crisis económica era muy grave, con una inflación superior al 20%, un crecimiento inferior al 2% y un progresivo aumento del paro, que alcanzó unas cotas muy superiores a las que había tenido España desde los años cincuenta. Voluntariamente, el Gobierno de Adolfo Suárez eludió enfrentarse con la crisis porque era muy consciente de que no podía abordar al mismo tiempo el problema político y el ajuste económico. Pero más importante que el primero fue el impacto del terrorismo y la posibilidad de que tuviera lugar un contragolpe militar. En este sentido, los peores momentos se vivieron en los meses de diciembre de 1976 y enero de 1977, en los que la organización terrorista GRAPO secuestró al Presidente del Consejo de Estado y al teniente general Villaescusa. Además, un grupo de cinco abogados laboralistas de significación comunista fue asesinado en su propio despacho por miembros de la extrema derecha. Pocos días después fueron asesinados tres miembros de las fuerzas de orden público por grupos terroristas. El Gobierno supo reaccionar con frialdad y, finalmente, consiguió rescatar a las dos personas mencionadas, aunque no logró que disminuyera el terrorismo etarra. Otro momento decisivo en la transición a la democracia fue la legalización del partido comunista, en abril de 1977. En el mes de diciembre del año anterior había sido detenido en Madrid su principal dirigente, Santiago Carrillo, pero después de permanecer algunos días detenido fue liberado y, recién entrado el nuevo año, se produjo la primera conversación entre el Presidente del Gobierno y el dirigente comunista. La cuestión había quedado en manos del Tribunal Supremo, pero cuando éste se negó a decidir, el Gobierno tomó la iniciativa, en plena Semana Santa, para legalizar un partido que seguía siendo considerado como el peor enemigo del régimen franquista. El Ejército protestó de manera rotunda pero disciplinada, y la decisión supuso la dimisión del Ministro de Marina -el almirante Pita da Veiga-, el último de los que procedían del régimen anterior. Ya antes, el ministro del Ejército había dimitido al autorizarse la actividad de las organizaciones sindicales prohibidas durante el régimen franquista. El momento final de la reforma política fue la celebración de las Elecciones generales del 15 de junio de 1977 que, en realidad, tuvieron la condición de constituyentes. A estas alturas, las encuestas electorales descubrían que la mayor parte de los españoles optaba por una posición moderada y deseaba mucho más que los partidos políticos hablaran de la forma de construir el futuro que acerca del pasado. En la campaña electoral, el Partido Socialista Obrero Español mostró un dinamismo y una capacidad técnica que le hicieron captar el voto del electorado más joven y del procedente de gran parte de los sectores antifranquistas. El Partido Comunista hubo de enfrentarse con el inconveniente de tener todavía muy próxima su legalización, aparte de que se recordara en exceso la propaganda en su contra de la etapa anterior. El Gobierno de Adolfo Suárez montó apresuradamente una coalición titulada Unión de Centro Democrático, que realizó una campaña tibia e insuficiente en condiciones normales. Por su parte, Manuel Fraga Iribarne, que había sido representante de una actitud reformista en la fase final del régimen del general Franco, optó ahora por crear un grupo denominado Alianza Popular, que tuvo el inconveniente de sumar a los sectores de mayor edad del régimen anterior y que acabó por convertirse en la diana de los ataques del resto de los contrincantes. Para lo que había sido habitual en España, los resultados de los comicios mostraron una participación electoral relativamente elevada: en torno al 78%. La Unión de Centro Democrático obtuvo la victoria, pero ésta fue más corta de lo esperado y, desde luego, no consiguió la mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados. Con el 34 % de los votos, la UCD logró 165 escaños, mientras que el Partido Socialista obtenía el 29% y 118 diputados. El Partido Comunista, con 20 escaños, quedó por encima de Alianza Popular, que sólo tenía 16. El panorama parlamentario se completó con otros grupos políticos más pequeños, entre los que desempeñaron un papel importante los regionalistas y los socialistas seguidores de Enrique Tierno Galván. El ciudadano medio español demostró en estas primeras elecciones una gran madurez y un sereno equilibrio. En general, se puede decir que el mapa electoral continuaba lo que había sido la tradición histórica española durante los años treinta. En este sentido, existió una identidad geográfica entre el voto socialista de 1977 y el del Frente Popular de febrero de 1936, o entre el voto de la CEDA y de Unión de Centro Democrático en las mismas fechas. El voto republicano de otros tiempos se transfería ahora al socialismo. El voto de Alianza Popular se concentraba más en los núcleos urbanos y no coincidía con el de la extrema derecha durante la República. Sin embargo, existían discontinuidades importantes, como la desaparición de los republicanos de izquierda o de los anarquistas. Sin duda, el cambio más significativo se produjo en el caso del Partido Comunista que, durante los años treinta, tenía su mayor implantación en Asturias, País Vasco y Madrid. Los votos comunistas en 1977 se desviaron hacia Andalucía y el litoral mediterráneo, obteniendo los mejores resultados en Cataluña y, sobre todo, en Barcelona. Pero la diferencia más esencial consistía en que así como durante la Segunda República existió una disolución del centro y una tendencia hacia el extremismo de derechas e izquierdas, ahora sucedió exactamente al contrario. De hecho, el veredicto del pueblo español en las elecciones del 15 de junio de 1977 había supuesto la solución del dilema entre reforma y ruptura, dilema que había enfrentado al Gobierno y a la oposición durante los meses anteriores. Sin duda, los espolones optaron por el método de la reforma, pero con tal profundidad que equivalía a una ruptura. -----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

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