ENSAYO, Hiistoria de Roma.
Cronología básica de Roma Una cronología básica de Roma puede ser la siguiente: 750 a.C.: Fundación de Roma e inicio de la época monárquica. 753-715 a.C.: Reinado de Rómulo. 717-673 a.C.: Reinado de Numa Pompilio. 672-641 a.C.: Reinado de Tulo Hostilio. 639-616 a.C.: Reinado de Anco Marcio. 616-579 a.C.: Reinado de Tarquino el Antiguo. 578-535 a.C.: Reinado de Servio Tulio. 534-510 a.C.: Reinado de Tarquino el Soberbio. 509 a.C.: Establecimiento de la República. 509 a.C.: Tratado entre la República romana y Cartago, el primer pacto político de Roma con una potencia exterior en el que se sanciona por primera vez en Occidente un reparto de áreas de influencia política. 498-493 a.C.: Guerra latina, en la que Roma se enfrenta a los pueblos itálicos e inicia su expansión por la península 494 a.C.: Secesión plebeya. 491ª.C. Se crea el cargo de tribuno de la plebe (tribuni plebis). 450 a.C.: Se codifica la Ley de las XII Tablas. 406-396 a.C.: Guerra contra Veyes, que finaliza con la conquista de esta localidad por parte de Roma. 387 a.C.: Los romanos son derrotados por los celtas en la batalla de Alia. Los celtas saquean la ciudad de Roma. 380 a.C.: Resurgir de Roma y construcción de la muralla Serviana alrededor de las Siete colinas. 367 a.C.: Leyes licinio-sextias (leges Liciniae-Sextiae): cancelación de las deudas, un más equitativo reparto del ager publicus y acceso de los plebeyos a las más altas magistraturas. 366 a.C.: Primer cónsul plebeyo. 348 a.C.: Segundo tratado entre Roma y Cartago. El comercio en el Mediterráneo occidental queda vedado para Roma. 343-341 a.C.: Primera guerra samnita. Capua y otras ciudades de Campania quedan bajo la influencia de Roma. 340-338 a.C.: Guerra latina. Roma, aliada de los samnitas, sofoca una revuelta en el Lacio y se hace con el control de la zona. 326-304 a.C.: Segunda guerra samnita. Se inicia como consecuencia de la ayuda de Roma a Neápolis (Nápoles), en contra de los intereses de Samnio. 321 a.C.: Episodio de las Horcas Caudinas. El ejército consular romano es humillado por el ejército samnita de Gavio Pontio. 312 a.C.: Se inicia la construcción de la Vía Appia, que no será terminada hasta el año 244 a.C. 306 a.C.: Tercer tratado entre Roma y Cartago. 298-290 a.C.: Tercera guerra samnita. Roma hace frente a una confederación de pueblos itálicos encabezados por los samnitas; tras la victoria romana los galos son expulsados, los samnistas firman la paz impuesta por Roma y numerosas ciudades etruscas son consquistadas. 296 a.C.: Inicio de la acuñación de moneda en plata. 287 a.C.: Leyes Hortensias. Los plebiscitos tienen fuerza de ley sin necesidad sanción senatorial. 285-282 a.C.: Enfrentamientos entre Roma y los celtas. Roma se convierte en el Estado hegemónico del centro de la península itálica. 282-272 a.C.: Guerra de Tarento. 281 a.C. Desembarco de Pirro, rey del Epiro, en la península itálica. 279 a.C.: Alianza militar entre Roma y Cartago contra Pirro. 275 a.C.: Derrota de Pirro en Beneventum (Benevento) frente a los romanos, tras lo cual regresa a Epiro. 272 a.C.: Rendición de Tarento. Roma se adueña del sur de la península itálica. 270 a.C.: Tratado de amistad con Hierón II de Siracusa. 265 a.C.: Toma de Volsinias. Roma se convierte en el poder hegemónico de la península itálica. 264-241 a.C. Primera guerra púnica. Debido a la ayuda solicitada a Roma por parte de los mamertinos de Messana (Mesina) para hacer frente a los cartagineses, presentes en Sicilia. 241 a.C. Tratado de paz entre Roma y Cartago. Sorprendentemente Romo logra derrotar a una potencia muy superior, Cartago, la cual se ve obligada a solicitar la paz y a retirarse de de isla de Sicilia. La isla se convierte en la primera provincia romana. Roma establece el pago de una cuantiosa indemnización. 238 a.C.: Anexión de Corcega y Cerdeña por Roma. 237 a.C.: La familia cartaginesa de los bárcidas se asientan en Hispania, en compensación por las pérdidas de Sicilia y Cerdeña. Gracias a las ricas minas de la Península Ibérica Cartago puede hacer frente a las compensaciones debidas a Roma. 229-219 a.C.: Estallan las guerras ilirias, como respuesta romana a los ataques de los piratas ilirios. Tras la victoria de Roma la costa de Iliria pasa a estar bajo control romano, al tiempo que Roma se convierte en el árbitro de la política de las polis griegas. 222 a.C.: Conquista de Mediolanum (Milán), capital de los galos insubrios. 229 a.C.: Fallece Amílcar Barca. Le sucede Asdrúbal. 227 a.C.: Los cartagineses convierten a Carthago Nova (Cartagena), en la capital de sus dominios ibéricos. 226 a.C.: Tratado del Ebro. Por el cual romanos y cartagineses fijan en el río Ebro la frontera entre sus respectivos ámbitos de influencia. 225 a.C.: Sublevaciones celtas en la Galia Cisalpina. 221 a.C.: Aníbal se convierte en el nuevo jefe de los cartagineses, tras el asesinato de Asdrúbal. 219 a.C.: Toma de Sagunto, aliada de Roma, por parte de Aníbal Barca. 218 a.C.: Segunda Guerra Púnica. Consecuencia directa del ataque cartaginés sobre Sagunto. Aníbal y su ejército se encaminan hacia Italia por tierra. Aníbal obtiene las importantes victorias de Tesino y Trebia. 217 a.C.: Aníbal derrota al cónsul Cayo Flaminio en Trasimeno. Quinto Fabio Máximo es nombrado dictador para hacer frente al avance de Aníbal. 217 a.C.: Los romanos obtienen sus primeros éxitos en Hispania, de la mano de los hermanos Cornelio Escipión. 216 a.C.: Batalla de Cannas. La mayor derrota de los ejércitos romanos en su historia provoca la defección de numerosos aliados itálicos. Aníbal frena su avance ante la falta de refuerzos, 215 a.C.: Derrota de Asdrúbal en Hibera que evita la llegada de refuerzos a Aníbal. 215 a.C.: Muerte de Hierón II. Siracusa abandona Roma y se alia con Cartago. 214 a.C.: Alianza entre Aníbal y Filipo V de Macedonia. Macedonia declara la guerra a Roma. 212 a.C.: Conquista de Siracusa por Roma. Tras veinte años de resistencia (gracias a las armas defensivas ideadas por Arquímedes) el cónsul Claudio Marcelo conquista y saquea Siracusa. Los cartagineses evacuan la isla. 211 a.C.: Publio Cornelio Escipión (luego, “Africano”) es nombrado general en Hispania sin ser magistrado. La guerra se empieza a decantar del lado de Roma. 207 a.C.: Asdrubal fallece en el campo de batalla de Metauro, victotria para los romanos. 206 a.C.: Los romanos vencen en Ilipa, toman Gades y alzan a los ligures y galos contra los cartagineses. Finaliza el dominio cartaginés de la Península Ibérica. 205 a.C.: Paz de Fenice con Macedonia. 204 a.C.: Escipión desembarca en África. 202 a.C.: Victoria en Zama. El ejército cartaginés es aniquilado. Fin de la guerra. 201 a.C.:Tratado de paz. Cartago es duramente castigada y oligada a firmar las humillantes capitulaciones. 200-190 a.C.: Guerra contra los celtas en la Galia Cisalpina. 200 a.C.: Algunas ciudades griegas (Rodas, Pérgamo y Atenas) solicitan la intervención de Roma frente a la amenaza de Filipo V. Se inicia la Segunda Guerra Macedónica. 197 a.C.: Tras su victoria en Cinoscéfalos, los romanos pornen fin a la Segunda Guerra Macedónica. En Hispania se crean las provincias de Hispania Ulterior e Hispania Citerior. 194 a.C.: Las legiones romanas evacuan Grecia. 192-188 a.C.: Guerra contra Antíoco III. 190 a.C.: Victoria romana en la batalla de Magnesia, la suerte de la guerra queda decidida. 188 a.C.: Firma de la paz de Apamea. Antíoco III derrotado. Roma se convierte en la potencia hegemónica del Mediterráneo oriental. 184 a.C.: Catón el Censor inicia la persecuación de los Escipiones. 183 a.C.: Anibal se suicida en su exilio de Bitinia. Escipión el Africano fallece en su exilio de Liternum. 181 a.C.: Insurrecciones en Hispania. 171-168 a.C.: Estalla la Tercera Guerra Macedónica cuando Perseo trata de recuperar la hegemonía de su padre, Filipo V. 168 a.C.: Victoria romana en Pidna. Finaliza la Guerra Macedónica con la desintegración del reino de Macedonia. Delos, aliado de Macedonia, queda convertido en puerto franco. Gracias al ingente botín, Roma suprime el impuesto de guerra sobre sus ciudadanos. 167 a.C.: Llegan a Roma 1.000 rehenes griegos, entre los que figura Polibio. 150 a.C.: Cartago declara la guerra a Masinisa de Numidia. 149 a.C.: Tribunales permanentes ‘de repetundis’ (ley calpurnia). Sublevación de Macedonia. Estalla la Tercera Guerra Púnica. 148 a.C.: Macedonia es convertida en provincia romana tras la sublevación. 146 a.C.: Guerra contra la Liga Aquea. Destrucción de Corinto. Los territorios de la Liga pasan a formar parte de la provincia de Macedonia. Se crea la provincia de Acaya. Destrucción de Cartago por las tropas de Escipión. El territorio cartaginés se convierte en la provincia de África Proconsular. 136-132 a.C.: Primera primera de los esclavos. 133 a.C.: Muere Atalo III de Pérgamo dejando su reino y su inmenso tesoro al pueblo de Roma. 133 a.C.: Tiberio Sempronio Graco es elegido tribuno de la plebe. Inicio de las reformas de los Graco. Numancia es arrasada. 129 a.C.: Creación de la provincia de Asia. 125 a.C.: Creación de la provincia de Galia Narbonense. 123 a.C.: Cayo Sempronio Graco continúa la política reformista. 113-101 a.C.: Guerra contra los cimbrios y teutones. 111-105 a.C.: Guerra de Yugurta. 104 a.C.: Mario elegido cónsul, reforma el ejército. 102 a.C.: Mario derrota a los teutones en Aquae Sextiae. 101 a.C.: Mario derrota a los cimbrios enn Vercellae. 91 a.C.: Asesinato del tribuno Marco Livio Druso. 91-89 a.C.: Sublevación de los itálicos: Guerra Social. 89 a.C.: Concesión de la ciudadanía romana a los pueblos itálicos. 88-84 a.C.: Primera guerra contra Mitridates VI del Ponto. 88 a.C.: Vísperas de Efeso. Inicio de la Guerra Civil. Enfrentamientos entre Lucio Cornelio Sila y Cayo Mario. 83 a.C.: Regreso y victoria de Sila (“dictator legibus scribundis et rei publicae constituendae”). 83-81 a.C.: Segunda guerra contra Mitridates VI. 82-79 a.C.: Dictadura de Sila. Inicio de las Proscripciones. 80-73 a.C.: Guerra de Sertorio. Pompeyo, vencedor. 74-63 a.C.: Tercera Guerra Mitridática. 73-71 a.C.: Segunda guerra de los esclavos. Sublevación de Espartaco. 70 a.C.: Consulado de Craso y Pompeyo. 66 a.C.: Cuarta Guerra Mitridática. 66-63 a.C.: Pompeyo en Oriente. Derrota de Mitrídates. “Imperium” extraordinario para Pompeyo. 65 a.C.: Se crea la provincia de Ponto-Bitinia. 63-62 a.C.: Conjura de Catilina. Consulado de Cicerón. 62 a.C.: Se crea la provincia de Siria. 60 a.C.: Primer triunvirato entre Pompeyo, Craso y César. 59 a.C.: Consulado de César. 58 a.C.: Guerras gálicas. Clodio, tribuno. Leyes frumentarias. Exilio de Cicerón. 58-51 a.C.: Guerra de las Galias. César conquista las Galias. 55 a.C.: Consulado de Pompeyo y Craso. 53 a.C.: Desastre y muerte de Craso frente a los partos. 52 a.C.: Pompeyo, cónsul único. 49 a.C.: Entrada de las legiones de César en Italia. 49-46 a.C.: Guerra Civil entre Pompeyo y César. 49 a.C.: Derrota de Pompeyo en Farsalia. 48-47 a.C.: Guerra alejandrina. César y Pompeyo se enfrentan en Egipto. César apoya a Cleopatra VII frente a su hermano Ptolomeo XIII. 47 a.C.: Triunfo de César en Zela sobre Farnaces de Ponto. 46 a.C.: Triunfo de César en Tapso sobre los seguidores de Pompeyo. Suicidio de Catón. 45 a.C.: Triunfo de César en Munda sobre los hijos de Pompeyo. 44 a.C.: Asesinato de César en los Idus de Marzo. 43 a.C.: Segundo Triunvirato. Marco Antonio, Lépido y Octaviano. 42 a.C.: Batalla de Filipos. 40 a.C.: Tratado de Brindisi. 37 a.C.: Marco Antonio contrae matrimonio con Cleopatra VII. 36 a.C.: Agripa derrota a Sexto Pompeyo. Lépido es eliminado del Triunvirato y elegido pontífice máximo. 32-30 a.C.: Guerra ptolemáica entre Marco Antonio y Octaviano. 31 a.C.: Victoria de la flota de Octaviano, dirigida por Agripa, en Actium. Octaviano dueño de Roma. 30 a.C.: Octaviano toma Alejandría de Egipto. Cleopatra y Marco Antonio se suicidan. Cesarión es asesinado. Egipto se convierte en provincia romana. 27 a.C.: El senado concede a Octaviano el título de Augusto. 27-19 a.C.: Instauración progresiva del Principado. 25 a.C.: Galacia, legada a Roma por Amintas, se convierte en provincia romana. 20 a.C.: Triunfo sobre los partos. 17 a.C.: Se establece la Pax Romana. 15-11 a.C.: Victorias de Druso y Tiberio en el Danubio y en el Elba. 13-9 a.C.: Sometiemiento de los panonios. 12-9 a.C.: Guerras germánicas de Druso. 9 a.C.: Consagración del Ara Pacis. 1 d.C.: Nace Jesús de Nazaret (la fecha de su nacimiento debe retrasarse hasta el 9-5 a.C., pero por convención se usa este año como inicio de nuestra Era). 4-6 d.C.: Segunda expedición de Tiberio a Germania. Panonia se convierte en provincia romana. 9: Desastre de Teutoburgo. 14: Muere Augusto. Tiberio es proclamado emperador. 14-16: Germánico inicia la Guerra contra los germanos. 17: Se incorporan al Imperio las provincias de Capadocia y Commagene. 19: Muerte de Germánico en Oriente. 22: Inicio de la influencia política de Publio Sejano sobre Tiberio. 27: Retiro de Tiberio a Capri. 31: Muerte de Publio Sejano, ajusticiado por conspiración. 37: Muerte de Tiberio. 37-41: Cayo César Germánico, conocido como Calígula, accede al poder. Transformación del Principado de Augusto en una monarquñia teocrática. 41: Asesinato de Calígula. 41-54 Gobierno de Claudio. 43: Conquista del sur de Britania. 46: Tracia nueva provincia romana. 47-50: Victorias en Germania. 54: Asesinato de Claudio por Agripina. 54: Proclamación de Nerón. 55 Asesinato de Británico. 58-66: Guerra contra los partos. Victorias de Corbulón. Vespasiano actúa en Jerusalén. 59: Asesinato de Agripina. 60-61: Revueltas en Britania sofocadas por Suetonio Paulino. 62: Ejecuciones de Afranio Burro, preceptor de Nerón, y Octavia. Nerón se casa con Popea. 64: Incendio de Roma. Primera persecución general contra los cristianos. 68: Suicidio de Nerón. 68: Proclamación de Galba. 69: Vespasiano en Judea. Asesinato de Galba. 69: Otón (ex-marido de Popea), emperador. Revueltas bátava (Civilis) y gala (Sabino), sofocadas. Suicidio de Otón. 70: Proclamación de Vitelio. Vespasiano aclamado en el Danubio y Oriente (60 años). Asesinato de Vitelio. 70: Vespasiano, emperador. Destrucción de Jerusalén por Tito. 74: Se hace extensiva la ciudadanía romana a Hispania. Se contruye el Coliseo. 78-83: Conquista de Britania hasta Escocia. 79: Muerte de Vespasiano. 79: Tito, emperaror. Erupción del Vesubio, destruyendo Pompeya y Herculano. 81: Muere Tito. 81: Domiciano es nombrado emperador. 83: Se organiza el limes germano. 84: Concluye la conquista de Britania con la construcción de una muralla fronteriza. 96: Asesinato de Domiciano. 96: El Senado proclama a Nerva. El principio de sucesión hereditaria es sustituido por el principio adoptivo. 98: Muerte de Nerva. 98: Trajano es nombrado nuevo emperador, el primero originario de una provincia. 101-107: Guerras dácicas. Se crea la provincia de Dacia. 106: Sometimiento de los nabateos. Se crea la provincia de Arabia. 114-117: Guerras párticas. Conquista de Mesopotamia. Creación de las provincias de Armenia, Siria y Mesopotamia. El Imperio Romano alcanza su máxima extensión territorial. 117: Muere Trajano. 117: Adriano, es proclamado nuevo emperador de Roma. Fortificación del limes: abandono de Mesopotamia. Edifica el Muro de Adriano, en Britania. 121: Adriano comienza sus viajes por el Imperio. 132-135: Revuelta judía dirigida por Bar Kocheba. Inicio de la Diáspora definitiva. 138: Muerte de Adriano. 138-161: Gobierno de Antonino Pío. 161: Proclamación de Marco Aurelio y coregencia de Lucio Vero. 162-165: Guerras párticas y victorias de Vero. 165-175: Primera guerra contra los marcómanos. 167: La peste asola el Imperio y afecta gravemente a Roma. 169: Muere Lucio Vero. Fin de la Diarquía. 175: Sublevación oriental de Avidio Casio. Persecución anticristiana en las Galias. 176: Commodo es nombrado Augusto y se convierte en corregente. Se abandona el principio de adopción por el de sucesión dinástica. 178-180: Segunda guerra contra los marcómanos. Marco Aurelio muere luchando en el Danubio. 180: Commodo en el trono. 181: Abandono de las conquistas paternas y paz por negociación. 191: Incendio de Roma. 192: Asesinato de Cómodo. 192-193: Pronunciamientos militares en el Danubio, Germania y Britannia. 193: Año de los cuatro emperadores: Didio Juliano (Roma), Prescenio Niger (Siria), Clodio Albino (Britania), Septimio Severo (Panonia). 193: Subida al trono de Septimio Severo. 197-199: Derrota de los partos y reconquista de Mesopotamia. 202: Edicto contra judíos y cristianos. 208: Campaña en Britania. 211: Muerte de Severo. 211: Caracalla y Geta, coemperadores. 212: Caracalla asesina de Geta. Concesión universal de la ciudadanía romana a los habitantes del Imperio (Constitutio Antoniana). 215: Campañas en Oriente. 216: Construcción de las Termas. 217: Asesinato de Caracalla. 217-218: Gobierno de Macrino. 218-222: Gobierno de Heliogábalo. Introducción en Roma del culto a Baal. 222: Accesión imperial de Severo Alejandro. 224: Ardashir I funda la dinastía sasánida. 230: Comienza el asalto persa en Oriente. 234: Invasión de los alamanes en el Rin. 235: Severo Alejandro asesinado Maguncia. 235-284: Período de la llamada Anarquía Militar: Llega a haber cuatro emperadores a un tiempo y todos, excepto Claudio II, mueren violentamente, asesinados o en combate, mientras el Imperio sufre ataques incesantes en todas las fronteras exteriores y son habituales las secesiones provinciales. 235-238: Maximino el Tracio vence a los alamanes. 238-244: Gordiano III vence a los persas en la batalla de Resaina. Recupera Mesopotamia. 244-249: Filipo el Árabe celebra el milenario de la fundación de Roma. 249-251: Gobierno de Decio. 250: Piremera persecución general contra los cristianos. Gran epidemia de peste. 251-253: Treboniano Galo firma la paz con los godos. 253-260: Gobierno de Valeriano como emperador oriental y de su hijo Galieno como emperador occidental. 254: Revueltas e invasiones generalizadas por todas las fronteras del Imperio. 256: Ofensiva de Sapor de Persia mientras los godos ocupan la Dacia. 260: Sapor apresa a Valeriano, que muere cautivo. Abandono de la frontera renana. Secesión de las Galias. 260-268: Galieno reforma el ejército. 268-270: Claudio II en el trono. 269: Gran victoria sobre los godos en Naisus. 270: Aureliano, emperador. 271: Abandono de la Dacia y secesión del reino de Palmira. 274: Adopción del título Dominus et Deus (‘Señor y Dios’). Introducción del culto al sol y al emperador como religión oficial del Imperio. 275: Invasión de los francos en la Galia y de los godos en Retia. Muerte de Aureliano. 276-282: Gobierno de Probo, que consigue detener las amenazas externas del Imperio. 284: Ascensión de Diocleciano. Normalización interna e implantación del sistema tetrárquico. Gran reforma del Imperio. Persecución contra los cristianos. 286: Corregencia de Maximiano. 293: Asociación al trono de Constancio y Galerio. 297: División del Imperio en 12 distritos administrativos o diócesis y en 101 provincias. El Imperio se convierte en monarquía absoluta. 301: Edicto de precios máximos. 302-304: Gran persecución anticristiana. 305: Abdicación simultánea de Diocleciano y Maximiano. 307: Constantino sucede a Constancio como Augusto. 311: Edicto de tolerancia de Galerio. 312: Batalla de Puente Milvio y Constantino entra en Roma. 313: Edicto de Milán. Licinio elimina en Oriente a Maximino. 324: Constantino vence a Licinio. Fundación de Constantinopla. 325: Concilio de Nicea y condena de los arrianos. 337: Muere Constantino. 337: Constancio II en Oriente y Constante I en Occidente suceden a su padre. 350: Asesinato de Constante por Magnencio. 351: Constancio derrota a Magnencio en Mursa. 353: Muerte de Magnencio y reunificación del Imperio. 361: Muere Constancio II. 360-363: Corregencia y reinado de Juliano, última y brillante reacción del romanismo clásico. 364: Primera división del Imperio entre Valentiniano (364-375) y Valente (364-378). 366-384: Dámaso, obispo de Roma. 369: Reocupación de Britania. 375: Recuperación de Mauritania. Victorias danubianas. 376: Valente acoge a los godos, empujados por los hunos. 378: Desastre de Adrianópolis y muerte de Valente. 379: Ascenso al trono de Teodosio. 380: Edicto de Tesalónica, decretando el catolicismo la religión obligatoria. 382: Acantonamiento de los godos en el Danubio. 392: Prohibición del culto pagano. 395: Muerte de Teodosio y división del Imperio entre sus hijos. Arcadio recibe Oriente y Honorio Occidente. Fin de la unidad imperial y creación del Imperio Romano de Oriente. 475: Coronación de Rómulo Augústulo como emperador de Occidente. 476: Asesianto de Rómulo Augústulo a manos de Odoacro. Desaparición del Imperio Romano de Occidente. La legión romana El Imperio romano pudo llegar a crearse y extenderse por el mundo antiguo gracias a la excelente preparación de las legiones romanas. Estas unidades militares estaban formadas en su mayoría por ciudadanos romanos que podían permitirse la compra del equipo. Su servicio militar se extendía a algo más de veinte años. La organización varió desde la época de la monarquía al imperio y el número de componentes de cada legión fue aumentando de unos 4.200 soldados a 6.000. La superioridad armamentística y estratégica, sumadas a una logística sin precedentes, permitieron que el ejército romano, con Julio César a la cabeza, conquistara la Galia. Fueron numerosos los botines de guerra conseguidos y especialmente valioso el que obtuvieron con la victoria sobre los dacios, aumentando más, si cabe, la fama y gloria del emperador Trajano. La disciplina de un legionario romano era probablemente la clave para que este ejército sea un ejemplo militar a día de hoy. La victoria más grande y asombrosa de toda la carrera de Julio César se registró en el año 52 a.C., durante la conquista de la Galia. En la batalla de Alesia, el general romano tramó una estrategia sin parangón en la historia militar. Para asediar la ciudad en la que se había refugiado Vercingétorix, el caudillo de los galos, ordenó a sus legionarios construir un gigantesco muro de tierra, de casi veinticinco kilómetros de largo, que cercase toda la plaza. Al mismo tiempo, enterado de que una horda de doscientos mil bárbaros acudía al rescate de su líder, el futuro dictador mandó erigir una segunda línea de fortificaciones encaradas al exterior. Superado en número por el ejército al que asediaba y todavía en mayor inferioridad respecto al que atacaba su posición, César logró un sonado triunfo en lo que se presagiaba una pinza mortal para sus legiones. Esa línea defensiva en la que se levantaron más de una veintena de fuertes y torres de hasta veinticinco metros de altura fue una proeza. Algunos cálculos señalan que los soldados romanos, además de combatir con desesperada ferocidad y hambrientos —Vercingétorix había persuadido a sus aliados de que quemaran sus víveres antes de permitir que los invasores se hicieran con ellos— excavaron más de dos millones de metros cúbicos de tierra. La organización y disciplina de las legiones, dotadas de un avanzado equipamiento militar y mejor adiestradas, explican muchas de las victorias del Imperio romano contra sus enemigos, pero resulta más complicado comprender cómo pudieron mantener semejante esfuerzo bélico, alimentando y transportando a cientos de miles de hombres, en todas las esquinas que abarcó su inmenso territorio. El porqué de ese éxito se halla en la superior logística de su ejército, en la preparación de la guerra, como demuestra el caso extremo de la batalla de Alesia, y no tanto en sus impenetrables formaciones. Esa es la hipótesis que defiende Víctor Sánchez Tarradellas, teniente coronel del Cuerpo General del Ejército de Tierra y experto en logística militar —“ese arte sin gloria”—, en su nuevo libro Las legiones en campaña (HRM Ediciones). “Los romanos a menudo ganan las guerras porque, tras perder batallas y ver aniquilados ejércitos enteros, pueden continuarlas hasta que su agotado enemigo cae derrotado”, analiza el autor en las pinceladas introductorias. “Enfrentarse a los romanos era como hacerlo con la mítica hidra, siempre había más cabezas que cortar”. Es decir, su poderío nunca habría sido el mismo sin las líneas de abastecimiento que sostuvieron las campañas de conquista y nutrieron a las guarniciones destinadas en los enclaves fronterizos durante cinco siglos. A nivel logístico, el Imperio romano fue la potencia más efectiva de la Antigüedad: a rebufo de los legionarios marchaban agentes comerciales destinados a comprar provisiones y miles de animales de carga para transportarlas, así como todo el material pesado —tiendas, artillería, piedras de afilar, etcétera—; construyeron carreteras y almacenes de suministros, alquilaron embarcaciones en el caso de que fuese necesario transportar los víveres por el agua... Sánchez Tarradellas, Las legiones en campaña El libro de Sánchez Tarradellas,que se centra en el periodo comprendido entre la Primera Guerra Púnica y el año 313, cuando se acordaron importantes reformas bajo el reinado de Constantino I, está dividido en tres partes. La primera analiza la organización y composición de las legiones, formada cada una por unos 4.800 hombres, y su equipamiento militar, desde su coraza corporal, la lorica, hasta el temido gladius, su mortífera espada que adaptaron de un modelo celtibérico presente en Hispania. También hay espacio en este capítulo para abordar las máquinas de guerra, como la ballistae, diseñada para lanzar proyectiles, y las bestias —fundamentalmente elefantes— empleadas por los romanos en sus combates. La segunda parte, sin duda la más interesante y novedosa, arranca con una cita de Vegecio, escritor del siglo IV, que aventura el tema a tratar: “El hambre provoca más destrozos en un ejército que el enemigo y es más terrible que la espada [...] El mayor y principal punto en la guerra es asegurarse provisiones de sobra”. ¿Cómo lo hacían los romanos? Pues con un sistema logístico envidiable que mezclaba columnas de transporte de los víveres y todos los elementos necesarios para la campaña, rutas de abastecimiento por tierra o mar y aprovisionamiento sobre el terreno —saqueos, tributos, comercio—. Aquí, el autor desgrana la alimentación del legionario en misión bélica: lo normal era sobrevivir a base de cereales —el pilar de su dieta—, vino, aceite y carne, preparados por los propios soldados y consumidos a horas fijas y previo toque de trompeta. También era muy importante la sal —del término latino salarium, cantidad asignada a la tropa, deriva la palabra salario— y, obviamente, el agua, que era conducida al campamento por porteadores desde ríos o pozos. Unas tareas de avituallamiento que se volvían más arduas a medida que se avanzaba en territorio hostil y desconocido. Pero sin duda, la mayor victoria del Imperio fue armar unas líneas de abastecimiento que no siendo infalibles, eran lo mejor para aquella época. “Roma desarrolla a partir de la Segunda Guerra Púnica un refinado sistema de apoyo a sus ejércitos desplegados en lugares distantes”, escribe Sánchez Tarradellas. “El sistema se basa en la existencia de una serie de bases de suministro en las que se acumulan y almacenan las provisiones. Y en unas líneas de comunicación por las que se transportan todos los recursos que requiere el ejército. El sistema se completa con los trenes formados por los medios con los que el ejército es capaz de mover su impedimenta y cierta capacidad de provisiones”. Otro ejemplo extremo de la eficiencia romana se registró durante la conquista de Dacia, la actual Rumanía, por Trajano a principios del siglo II. El ejército romano estaba formado por unos 86.000 hombres que necesitarían diariamente unas 660 toneladas de víveres y 445.000 litros de agua. Unas cantidades desorbitadas y en una misión sobre un territorio arrasado previamente por los defensores de Decébalo. Solo la previsión del emperador y sus oficiales permitió disponer de suficientes recursos para asegurar el éxito de la campaña. En la famosa Columna Trajana, en los foros de Roma, se tallaron numerosas imágenes relacionadas con la logística. En la tercera y última parte del libro se abordan el valor (virtus) y la disciplina que debía tener un legionario, sus recompensas y castigos, como la terrible decimatio, y su hogar durante las campañas de conquista o defensa de las fronteras: los campamentos militares (castra), un testimonio histórico que ha sobrevivido dos mil años y del que la arqueología está extrayendo valiosa información para comprender mejor la asombrosa maquinaria bélica del Imperio romano. El ejército romano En definitiva, el ejército romano se hallaba muy estructurado, aunque su organización cambió con el paso del tiempo. En tiempos de César, la unidad mínima era la centuria, compuesta por 80 hombres y mandada por un centurión. Dos centurias hacían un manípulo; tres manípulos componían una cohorte, con 480 legionarios, y diez cohortes integraban una legión, que, en orden de batalla, formaba en tres filas. El equipo básico de un legionario se componía de un yelmo, un protector dorsal o cota de malla, un escudo circular o rectangular, una daga, una espada y una lanza arrojadiza. Los legionarios se incorporaban al ejército, tras un periodo de dura instrucción, para servir durante veinte años. En caso de necesidad, Roma podía ampliar los contingentes reales de tropas de cada legión o bien enviar a uno de sus dos cónsules, ya que los cónsules tenían mando sobre dos legiones. Así, se calcula que se emplearon en el cerco de Numancia a unos 20.000 hombres. En Hispania, la conquista de la Península no fue llevada a cabo sólo con las tropas romanas, sino con el apoyo de los indígenas. Ya desde la época de la II Guerra Púnica, las legiones romanas comenzaron a contar con los celtíberos, que se situaban junto a las tropas auxiliares. Los cartagineses se sirvieron igualmente de hispanos, de unos como aliados que se costeaban su equipo y sus gastos, pero de otros como mercenarios. Las malas condiciones económicas de algunas poblaciones obligaban a que muchos buscaran en la guerra un medio de subsistencia. La guerra de conquista contribuía a disolver las tensiones sociales de Italia. Además, los soldados legionarios encontraban pocos estímulos para desear el fin de las operaciones militares, ya que la guerra les ofrecía al menos un medio de vida. Entonces,el ejército es el instrumento del que Roma se valió para conquistar primero y mantener después un imperio que abarcaba toda la cuenca del Mediterráneo. No siempre estuvo al mismo nivel ni dominó en todo momento la técnica guerrera, prueba de ello es las diferentes derrotas que sufrió a lo largo de su historia. Sin embargo, tuvo la gran virtud de no considerar nunca la derrota en una batalla como la derrota total de la guerra y, además, supo aprovechar la experiencia para mejorar las técnicas y conseguir ser el poderoso ejército que mantendría unido durante varios siglos el Imperio.De todo esto se desprende que es difícil hablar de manera uniforme del ejército romano. Se podría hablar de tres ejércitos: el de la Monarquía, el de la República y el del Imperio. En los primeros tiempos de Roma el ejército en su conjunto recibe el nombre de legio, del verbo legere (recoger > tropas reclutadas). En el primitivo ejército hay un cuerpo de caballería, pero el peso principal recae sobre la infantería. Ahora, vamos a sentar la historia de la estructura del ejército romano. Desde sus orígenes alrededor del año 800 a. C. hasta el hundimiento del Imperio romano de Occidente en 476 d. C., la estructura militar de Roma atravesó una serie de cambios estructurales de gran envergadura. A grandes rasgos, las armas romanas se dividían en ejército y armada, si bien estas dos ramas estaban menos diferenciadas que en los ejércitos nacionales actuales. A su vez, en estas dos ramas los cambios estructurales fueron ocurriendo como resultado de una reforma militar con visión de futuro, así como de una evolución estructural orgánica. Después de un periodo protohistórico del cual no existe información escrita, la estructura del ejército romano puede generalizarse a través de una serie de fases históricas. Inicialmente, el ejército romano consistía en unas levas anuales de ciudadanos que prestaban el servicio militar como parte de sus deberes para con el Estado. Durante este periodo el ejército romano se enfrentó principalmente a adversarios locales en campañas estacionales. A medida que los territorios controlados por Roma se iban expandiendo, y a medida que el tamaño de las ciudades se incrementaba, los ejércitos de la antigua Roma fueron poco a poco profesionalizándose, asalariando a sus soldados. Como consecuencia, los servicios militares de los niveles más bajos de la sociedad se fueron haciendo cada vez a más largo plazo. Las unidades militares de ese periodo eran muy homogéneas y estaban muy reguladas. El ejército consistía en unidades de infantería romana conocida como legiones, así como tropas aliadas formadas por ciudadanos no romanos conocidas como tropas auxiliares (auxilia). Esta última se solía llamar para que proveyese al ejército de infantería ligera o de caballería, formando las legiones el núcleo de infantería pesada. En la tercera fase del desarrollo militar de Roma, las fuerzas estaban encargadas de mantener y asegurar las fronteras de las provincias bajo control romano, así como de la propia Italia. Las amenazas estratégicas de la época eran en general menos serias en este periodo, y el énfasis se puso en la preservación del territorio ganado. El ejército fue evolucionando a la nueva situación y se volvió más dependiente de las guarniciones estables, y menos en los campamentos itinerantes y las operaciones de campo continuas. En la fase final del ejército romano, el servicio militar continuó siendo asalariado y profesional para las tropas regulares. Sin embargo, la tendencia a emplear a aliados o a tropas mercenarias se expandió hasta el punto de que éstas acabaron representando una proporción muy sustancial de las fuerzas de Roma. Al mismo tiempo, la uniformidad de la estructura que presentaba el ejército romano en épocas anteriores desapareció: los soldados de la época variaban desde arqueros montados y muy poco armados a la infantería pesada, en regimientos de muy variable tamaño y calidad. Esto fue acompañado de una importancia cada vez mayor de la caballería frente a la infantería, así como una recuperación de la importancia de la movilidad. El Imperio y el derecho romanos Puede que el Imperio Romano haya caído hace miles de años, pero las lecciones y el legado que dejó siguen vivos hasta el día de hoy. Empezando en un pequeño asentamiento a orillas del Río Tíber, Roma se convirtió en una fuerza colosal e imparable. En su apogeo, el Imperio dominaba el mundo desde Europa, Asia Occidental, el norte de África y muchos más territorios. Nunca más el mundo vería una potencia con tanta influencia. En esta narración épica, La Historia Vivida nos sumerge de manera intrigante en la historia romana, leyendas, hechos, mitos y mucho más. El estudio de la historia romana, que abarca miles de años, es amplio y complejo. Al igual que los propios antiguos romanos, para poder estudiarla hay que seguir una estructura y tener la mente abierta. Al hacerlo, podemos empezar a desvelar los secretos del Imperio Romano. Damos por seguro que el Imperio Romano nos ha dejado, como huellas de su paso por la historia, el Derecho romano, amén de otras cosas. El derecho romano propiamente dicho es aquel que se formó con el surgimiento y el desarrollo de la cultura de Roma: se habla también, sin embargo, de un derecho romano de Justiniano, para designar el Corpus Iuris, y de un derecho romano común para designar la expansión, modificación, transformación y supervivencia del derecho romano a través de los siglos, durante el Medievo y hasta la Edad Moderna. Los períodos fundamentales del desarrollo del derecho romano propiamente dicho son tres: 1. Desde los orígenes al siglo II a.C. (período del derecho quiritario, fundado sobre la concepción y sobre la Ley de las XII Tablas, la más antigua codificación escrita); 2. Desde el siglo II a.C. al siglo III d.C. (período de derecho romano universal, coincidente con el máximo esplendor de la civitas y con la expansión política, militar y comercial de Roma); 3. Desde el siglo III a la compilación de Justiniano (período de decadencia, significando la transformación del derecho romano en ley oficial del Imperio, choque del derecho con los usos y las costumbres locales, en particular del Oriente griego, y formación de un sistema jurídico romano-helénico). El derecho romano (en latín: Ius Romanum) fue el ordenamiento jurídico que rigió a los ciudadanos de la Antigua Roma. El derecho romano, por su gran complejidad, aplicabilidad práctica y calidad técnica, aún hoy, es la base del derecho continental y de los códigos civiles contemporáneos, y se estudia en las facultades de Derecho de la mayoría de países que emplean el Derecho continental. Su importancia histórica e influencia en la ciencia del Derecho, que se extiende también a los países de common law, se manifiesta en la pervivencia de numerosas instituciones jurídicas latinas en la actualidad, como la hipoteca o la teoría del contrato, y en la gran cantidad de expresiones jurídicas latinas. Su vigencia se extiende desde la fundación de Roma (según la tradición, el 21 de abril de 753 a. C.) hasta mediados del siglo vi d. C., época en la que tuvo lugar la labor compiladora del emperador Justiniano I, que desde el Renacimiento se conoció con el nombre de Corpus Iuris Civilis (Cuerpo del Derecho Civil). El Corpus destaca por su complejidad jurídica y por su profunda influencia en la ciencia del derecho y suele considerarse el texto legal más influyente de la historia de la humanidad. El derecho romano es la base de los países con civil law y extiende su influencia a importantes aspectos del common law y otros sistemas jurídicos. El derecho romano se divide, a grandes rasgos, en derecho público y en derecho privado, igual que el derecho contemporáneo. Asimismo, ramas del derecho actual, como el derecho penal, el derecho tributario o el derecho administrativo, existieron en la Antigua Roma. Se pueden distinguir los siguientes períodos: 1. La monarquía, desde mediados del siglo VIII a.C. (fundación de Roma) hasta la expulsión de Roma del rey Tarquinio el Soberbio en 509 a.C. 2. La República romana, desde el 509 a.C. En los años 451 y 450 a. C. se publicó la Ley de las XII Tablas, que constituyen la base del derecho romano republicano. En esta época, el Estado se basa en el equilibrio de poderes: así, los magistrados son elegidos democráticamente por los hombres libres en las asambleas populares, que además aprueban las leyes; los magistrados ejercitan las funciones que les son asignadas, mientras que el Senado se encarga de dictar resoluciones, llamadas senadoconsultos, que en la práctica tenían fuerza de ley. La crisis política que atraviesa Roma en el siglo I a. C. finalmente termina con la degeneración total del sistema republicano, que culmina con el otorgamiento, en la práctica, por el Senado del poder absoluto del Estado romano a Octavio Augusto el 27 a. C. El Principado, desde el 27 a. C. hasta mediados del siglo II. En esta época, el Estado era autoritario, sometido a la auctoritas del emperador o Príncipe, de ahí su nombre. Algunos emperadores célebres fueron: Augusto (27 a. C.-14 d. C.), Calígula (37-41), Nerón (54-68), Trajano (98-117) y Adriano (117-138). Bajo estos últimos Roma alcanzó su máxima dimensión territorial: 5 millones de km², configurándose como una de las grandes potencias mundiales de la época. El Dominado o Imperio absoluto, desde mediados del siglo II hasta el 476, año en el que desaparece el Imperio romano de Occidente. En esta época, el Emperador tiene el poder absoluto. El Emperador es quien dicta las llamadas «constituciones imperiales» (no confundir con las modernas Constituciones). En el 380, se produce la conversión del Imperio de la antigua religión romana al cristianismo mediante el Edicto de Tesalónica, bajo el gobierno de Teodosio I el Grande. Este emperador divide el Imperio Occidental y Oriental y lo cede a sus hijos Honorio y Arcadio, respectivamente. Las invasiones germánicas llevan al declive y desaparición del Imperio Occidental, que separa la Antigüedad Tardía de la Alta Edad Media. En la actualidad, el derecho romano es objeto de estudio de una disciplina jurídica internacional, la romanística, cuya sede son las facultades de derecho de todo el mundo. En virtud de este carácter internacional, el derecho romano se cultiva en varios idiomas, principalmente italiano («lingua franca» de la romanística), seguido por el alemán y el español. Hasta la mitad del siglo xx hubo importantes contribuciones en francés, pero en la actualidad esta situación ha variado a la baja; el inglés es un idioma de uso minoritario en el cultivo de la disciplina, aunque se acepta como idioma científico en la mayoría de las publicaciones. El español se consolidó como idioma científico en esta disciplina a partir de la segunda mitad del siglo xx, gracias a la altura científica que alcanzó la romanística española, comandada por Álvaro d’Ors y continuada por sus discípulos. Finalmente, el gobierno de Justiniano I (527-565) en el Imperio de Oriente, época en la que se realiza la Compilación justinianea, cuya publicación data del 549 d. C. La obra está compuesta por el Código, las cincuenta decisiones, el Digesto o Pandectas, las Instituciones y las Novelas. La Compilación es la base del derecho romano y gracias a ella textos jurídicos de juristas romanos de gran técnica jurídica y valor o importancia histórica que han logrado ser conservados. Los textos del Corpus han sido trabajados por juristas desde su publicación y hasta la actualidad. Con capital en Bizancio (luego Constantinopla y actualmente Estambul), conquistó toda Italia, la costa del norte de África y el sudeste de Hispania. Tras la muerte de Justiniano, paulatinamente el Estado pierde gran parte de esos territorios y se le suele denominar con un término distinto: Imperio bizantino; pues el Imperio pasa a transformarse en un Estado propiamente medieval. La definición del derecho romano se comprende mejor si se construye a partir de la comprensión de sus nociones fundamentales y de su sistema de fuentes. Sin embargo, estas no permanecen idénticas en el transcurso de la historia del derecho romano, sino que varían tanto en su número, como en su valor dentro del sistema de fuentes mismo. Es este sistema el que provee de nociones claves para entender lo que en Roma se entiende por derecho. Con todo, es posible adelantar que la expresión ius es la que se utiliza para señalar al derecho. Esta expresión se opone a la de fas, que designa a la voluntad divina. Esta clara delimitación entre derecho y religión es patente en testimonios que datan desde el s. III a. C., pero ello no es válido para los primeros tiempos, como se verá. A su vez, la expresión ius servirá para la identificación de diversas categorías del mismo, tales como ius civile, ius naturale, ius honorarium, o ius gentium, por nombrar algunas de las más relevantes. Por ultimo, el inicio de la Edad Antigua está señalado por la aparición de la escritura en Oriente Próximo (3200 a.C.) y sus límites superiores se colocan en la caída del Imperio romano de Occidente (476), límite que sólo es válido para Europa Occidental (no lo es para el Imperio romano de Oriente, Bizancio). El concepto de Edad Antigua se refiere al Viejo Mundo, en especial a las culturas de Oriente Próximo, Grecia y Roma (por lo que en términos estrictamente cronológicos es contemporánea a culturas de las Edades del Bronce y del Hierro, y a la Protohistoria). Algunas tradiciones académicas, como la alemana o la italiana, han circunscrito desde el siglo XIX la noción de historia antigua a la Antigüedad clásica (Grecia y Roma). La historia de Egipto (egiptología) tiende a ser igualmente una especialidad diferenciada en muchas tradiciones académicas. En las últimas décadas se ha acuñado el concepto de Edad Antigua tardía, desvinculado de la idea de decadencia asociada a la Edad Media (en particular a la alta Edad Media), y que se aplica a los siglos III-IV Vida cotidiana en Roma Gracias a los textos de los poetas satíricos como Marcial y Juvenal, a los restos de las pinturas conservadas en Pompeya y a otro tipo de fuentes arqueológicas y escritas conocemos de forma bastante veraz la manera de vivir de los romanos y las romanas durante la época republicana y el Imperio. Podemos conocer cuál sería el papel del trabajo en la sociedad, cómo desarrollaban su labor los agricultores, los mineros, los artesanos, los comerciantes o los financieros, cuál era el coste de vida, cómo estaba constituida la familia, el papel de las mujeres en la sociedad, el sistema educativo, sus diversiones o la regulación de la prostitución. Asimismo se conocen de manera bastante fidedigna cómo eran sus ciudades y sus casas, la filosofía, el derecho, la religión, el arte o la ciencia. De esta manera nos acercamos a una forma diferente de conocer la historia de Roma, sin dejar de lado los asuntos políticos o económicos. La prostitución La presencia de esclavos y esclavas en los hogares sería uno de los motivos de la libertad sexual con los que se relaciona el mundo romano. Esta presunta libertad sexual estaría íntimamente relacionada con el amplio desarrollo de la prostitución. Como en buena parte de las épocas históricas, en Roma las prostitutas tenían que llevar vestimentas diferentes, teñirse el cabello o llevar peluca amarilla e inscribirse en un registro municipal. No en balde, Catón el Viejodice que "es bueno que los jóvenes poseídos por la lujuria vayan a los burdeles en vez de tener que molestar a las esposas de otros hombres". En el año 1 existe un registro con 32.000 prostitutas que estaban recogidas, habitualmente, en burdeles llamados lupanares, lugares con licencia municipal cercanos a los circos y anfiteatros o aquellos lugares donde el sexo era un complemento de la actividad principal: tabernas, baños o posadas. Los distritos del Esquilinoy el Circo Máximo tenían una mayor densidad de burdeles humildes mientras que los más elegantes se ubicaban en la cuarta región, habitualmente decorados con murales alusivos al sexo e identificados en la calle con un gran falo que era iluminado por la noche. Las prostitutas solían exhibir sus encantos en las afueras del prostíbulo y era habitual que en las puertas de las habitaciones existiera una lista de precios y de servicios. Las prostitutas se dividían en diversas clases: las llamadas meretrices estaban registradas en las listas públicas mientras que las prostibulae ejercían su profesión donde podían, librándose del impuesto. Las delicatae eran las prostitutas de alta categoría, teniendo entre sus clientes a senadores, negociantes o generales. Las famosas tenían la misma categoría pero pertenecían a la clase patricia, dedicándose a este oficio o por necesidades económicas o por placer. Entre ellas destaca la famosa Mesalina, Agripina la joven o Julia, la hija de Augusto. Las conocidas como ambulatarae recibían ese nombre por trabajar en la calle o en el circo mientras que las lupae trabajaban en los bosques cercanos a la ciudad y las bustuariae en los cementerios. El lugar favorito para las relaciones sexuales eran los baños, ofreciendo sus servicios tanto hombres como mujeres; incluso conocemos la existencia de algunos prostíbulos frecuentados por mujeres de la clase elevada donde podían utilizar los servicios de apuestos jóvenes. Según cuentan las crónicas, en la Roma del siglo I existían más de 32.000 prostitutas censadas, lo que permitía hacerse una idea del volumen de negocio que rodeaba al sexo. Los romanos regularon la prostitución, estableciendo impuestos a las mujeres que se dedicaban a este oficio, existiendo algunas que consiguieron evadirse del fisco al ofrecer sus servicios fuera de los burdeles La educación La educación va a experimentar una profunda evolución a lo largo de la historia de Roma, determinada en primer lugar por la influencia griega que se produce desde el siglo III a.C. y en segunda lugar por la estrecha relación del sistema educativo con la sociedad del momento y con la configuración estatal. Bien es cierto que encontramos una serie de elementos que se manifiestan a lo largo de todos los momentos históricos: el carácter aristocrático del sistema educativo y su relación con la ciudad, configurando una educación netamente urbana, por lo que debemos advertir que la educación se circunscribe a la población ciudadana y libre del Imperio al tiempo que la mayoría de las escuelas se instalan en los municipios. Bien es cierto que en las aldeas o pequeños pueblos existían rudimentarias escuelas pero con escaso éxito. Podemos distinguir tres periodos educativos en la historia de Roma: el primero correspondería a siglos VIII-III a.C. -la Monarquíay los primeros momentos de la República-; el segundo al periodo comprendido entre los siglos III a.C. y II d.C.; y el tercero al Bajo Imperio. En el primer periodo la educación se circunscribe al ámbito familiar, involucrando especialmente al patriciado y a la nobilitas. M. Porcio Catónenseñó a su hijo "las letras, le daba a conocer las leyes y lo ejercitaba en la gimnasia, (...) a manejar las armas y a gobernar un caballo". La educación en el hogar se extiende hasta los 17 años, cuando pasa la adolescencia. La madre será la encargada de los primeros momentos, hasta los siete años. Desde esa edad queda a cargo del pater familias con quien acude a diversas actividades. A los 17 años adopta la toca viril e inicia una nueva fase educativa, fuera de la familia pero controlada por ésta. El ejército y la política serán las dos direcciones que tome nuestro joven noble y su enseñanza correrá a cargo de algún conocido o amigo del pater. El primer año está destinado a conocer la vida pública y después pasa al servicio militar donde aprenderá a luchar por la patria, subordinando el individuo a la comunidad. A partir del siglo III a.C. el mundo romano vivirá un contundente proceso de helenización que en un primer momento afectará a los círculos nobiliarios para irse diluyendo entre toda la sociedad paulatinamente. El proceso se acentuará tras la Tercera Guerra Macedónicaal difundirse la utilización del griego entre los miembros de la nobilitas, al tiempo que un amplio número de retóricos y filósofos griegos desembarcan en la península Itálica, muchos de ellos como esclavos. Este acercamiento al mundo helenístico no estuvo exento de polémica como el decreto de expulsión de todos los filósofos y retóricos griegos que dictó el Senado en el año 161 a.C., expulsiones que se sucederán en el tiempo. Pero a la helenización de la sociedad no se le podía poner freno y el propio Catón, uno de los más encendidos defensores de la tradición romana, estudiará a los maestros griegos. Como es lógico pensar, este proceso de helenización tendrá su reflejo en la educación. Desde los últimos años de la Repúblicalo educativo abandona el entorno familiar para convertirse en algo público. Algunos emperadores regularán el proceso educativo o reducirán los impuestos a los gramáticos y retóricos. Vespasianocreará en Roma sendas cátedras de retórica latina y griega. Este mecenazgo pedagógico se extiende desde los emperadores a las aristocracias locales que también participan de la educación en sus ciudades, financiándola si es necesario. El sistema educativo se establecería en tres niveles: elemental, secundario a cargo del grammaticus y superior, dirigida e impartida por los retóricos. Al nivel elemental se acedía con siete años y se abandonaba con doce, situándose la escuela en el foro. Allí los alumnos reciben las clases del magister, quien percibe por cada alumno un sueldo de 50 denarios. La mayoría de los alumnos van acompañados a la escuela por un esclavo llamado paedagogus y disfrutan de vacaciones entre los meses de agosto y septiembre. Lectura, escritura, cálculo y recitación serán las enseñanzas impartidas. Las enseñanzas secundaria y superior presentan unos caracteres más clasistas. La secundaria abarca entre los doce años y los diecisiete, momento que el joven toma la toga viril. El grammaticus es el encargado de impartir las enseñanzas que versan sobre la lengua y el conocimiento y estudio de los clásicos, recibiendo por cada alumno 200 denarios al mes. El lugar donde se imparte es en los pórticos abiertos del foro. La enseñanza superior estaría dirigida por el rethor quien llegaba a cobrar hasta 2.000 sestercios anuales por alumno. Las reglas del arte de la oratoria y su práctica serán las enseñanzas impartidas, a pesar de que desde Augustoeste arte no era vital para participar en política. Sin embargo, las escuelas superiores surtirán a la administración de altos funcionarios y prestigiosos juristas. Durante el Bajo Imperio observamos una serie de modificaciones en el sistema educativo, especialmente por el intervencionismo estatal y la influencia cada vez más manifiesta del cristianismo. Las mayores necesidades burocráticas del Estado supondrán un aumento de los estudiantes de enseñanza superior al tiempo que los emperadores restauran las escuelas. En el año 425 Teodosio IIcreará una universidad en Constantinopla donde los profesores sólo podrán ejercer la docencia en esta institución. En referencia al cristianismo, las escuelas cristianas irán sustituyendo paulatinamente a la educación helenística, anticipando el orden medieval incluso en su estructura ya que se establecían diversos niveles: monásticas, episcopales y presbiteriales. Podemos distinguir tres períodos educativos en la historia de Roma: el primero correspondería a los siglos VIII-III a.C. –la Monarquía y los primeros momentos de la República-; el segundo al período comprendido entre los siglos III a.C. y II d.C.; y el tercero al Bajo Imperio, caracterizados por la influencia familiar, helenística y estatal, respectivamente. Diversiones La diversión con mayúsculas del mundo romano es el circo o los juegos circenses. En el circo encontramos deporte, pasión e incluso ideas religiosas o políticas por lo que algunos especialistas lo consideran como algo más que espectáculo. La tradición hace referencia a los reyes etruscoscomo los creadores de los juegos en Roma, ya en el lugar donde posteriormente se instalaría el Circo Máximo. Estas ceremonias posiblemente tuvieran un origen funerario, con el fin de conjurar los poderes de ultratumba. Paulatinamente el espectáculo fue ganando terreno al rito y se establecieron fechas fijas para su celebración, debiéndose sumar los espectáculos extraordinarios que habitualmente pagaba un particular para ganarse al pueblo. Los juegos eran regulados por el Senado, siendo los magistrados los garantes del cumplimiento del calendario fijado. Los juegos solían durar entre seis y ocho días con algunas excepciones como los Ludi Romani que duraban dieciséis. Las víctimas de los sacrificios, los aurigas y los atletas participaban en una procesión inicial donde se dejaba una muestra del lujo y el boato que rodeaba a los juegos. En un primer momento los juegos no tenían un lugar reservado para su celebración, eligiéndose el foro para presentar los combates de luchadores, cuya sangre tranquilizaría el espíritu de los muertos. En época republicanaeran los magistrados los encargados de la organización de los ludi, recibiendo un fuerte impulso en época de César. Los magistrados locales debían responsabilizarse del espectáculo, sufragando los gastos de su propio bolsillo, a partes iguales con las arcas públicas. El ambiente que se vivía alrededor de los juegos era impresionante. La gente se agolpaba en el recinto antes del amanecer para poder disponer de los mejores lugares. Una vez en el sitio, allí se comía y bebía para no perderlo, dejando la ciudad casi desierta. Muchos espectadores se desplazaban desde lejos para contemplar el espectáculo y pasaban la noche a la intemperie. Los altos dignatarios, con el sitio reservado, accedían al recinto cuando ya estaba lleno, momento en que la muchedumbre manifestaba su cercanía o lejanía de los representantes populares. A continuación se sorteaban las parejas de luchadores, se examinaban las armas y se procedía al calentamiento. Cuando estaba todo preparado se iniciaba el combate que solía ser a muerte. Si uno de los luchadores caía, el vencedor se volvía al palco del editor -quien sufragaba los juegos- para que dictara sentencia: el caído podía vivir o morir allí mismo con un simple movimiento de dedo. En muchos casos la valentía con la que se luchaba era un acicate para salvar la vida en este delicado momento. Pero uno de los principales motivos del espectáculo era la sangre de los gladiadores, que llegó a ser considerada como un remedio para curar la epilepsia. Otra alternativa de lucha era contra animales salvajes, a las que se daba caza en la arena. Los gladiadores eran hombres de diversa condición social. Algunos podían ser personas libres que habían sido condenadas a muerte y que la pena se le había conmutado por este "oficio". También encontramos condenados a trabajos forzados que elegían la lucha para poder obtener la libertad, si mantenían la vida. La mayoría eran esclavos condenados aunque también encontramos alguno alquilado momentáneamente para el juego o un soldado desafortunado que luchaba para obtener lo que las campañas le habían negado. Todos ellos se formaban en las escuelas de gladiadores donde cada uno se especializaba en una técnica o tipo de armamento ya que los combates enfrentaban a hombres en diferentes tipos de lucha. De esta manera se compensaban los armamentos e incluso los espectadores participaban en el combate avisando a los luchadores de los movimientos de sus adversarios o sugiriendo iniciativas. Para evitar el floreciente mercado de gladiadores, durante el Imperio se crearon centros de formación estatales. Los entrenadores llamados doctores supervisaban los entrenamientos, especializándose cada uno en una técnica particular, siendo habitual que estos puestos los ocuparan gladiadores viejos ya retirados. Los precios de los gladiadores experimentaron una importante alza con el paso del tiempo, existiendo algunas estrellas muy bien pagadas. Los gladiadores normales -gregarii- cobraban entre 1.000 y 2.000 sestercios mientras los experimentados -meliores- llegaron a recibir entre 3.000 y 15.000 sestercios. El propio Estado intentó regular este mercado, abaratando los precios al limitar los impuestos y establecer una tarifas máximas de contratación. Más pasión que la lucha desataron en Roma las carreras de carros, llegando incluso a producir divisiones partidistas entre los asistentes. Era el fútbol del mundo antiguo. Originalmente las carreras se celebraban en honor de Consus, una deidad agraria por lo que el evento se integró en las fiestas celebradas en abril para honrar a la diosa de la cosecha -Cerealia-. La carrera iba precedida también de un desfile -pompa- que partía del Capitolio, atravesaba el foro y llegaba al Circo Máximo. Tras el desfile se procedía al sorteo para determinar el lugar de salida de cada una de las facciones en liza: blancos, azules, rojos y verdes. Los carros estaban tirados generalmente por cuatro caballos y se situaban en su correspondiente calle -carcer-. El presidente daba la salida, momento en el que estallaba el delirio. La carrera no era una cuestión de rapidez sino de táctica y técnica. Colocarse bien y obstaculizar los progresos del contrario era más importante que poseer caballos veloces. El equino fundamental era el de la izquierda ya que debía realizar los giros por lo que no iba atado al carro sino a su compañero. Su nombre eras funalis. Era bastante fácil volcar el carro, chocar contra la spina o contra otro carro, lo que en el argot se llamaba naufragar. La victoria se decidía en los últimos metros, cuando el público enloquecía apoyando a su color. Incluso existía cierta correspondencia cromática con las clases sociales. Los partidarios de los azules se reclutaban entre los miembros de la aristocracia mientras los verdes eran más populares. El espíritu partidista llegó a provocar enfrentamientos entre los espectadores, dejando pequeñas las algaradas de los tiffosi o los hooligans. Como ocurrió con los gladiadores, algunos aurigas y sus caballos también alcanzaron la fama, especialmente entre las damas, celebrándose sus victorias y sus gestas amorosas. Entre ellos destacó Dioclés, auriga procedente de la Lusitania que venció en 1.462 carreras y ganó más de 35 millones de sestercios. Los espectáculos eran anunciados en carteles realizados en colores rojo y negro que se distribuían por toda la ciudad. Junto con las distribuciones gratuitas de alimentos, los juegos eran la manera más utilizada papa ganarse la simpatía popular. Panen et circus contentaban a la plebe y no se dedicaban a prestar atención a las cuestiones gubernamentales. El trabajo y la sociedad Como ocurre en los sistemas basados en las desigualdades sociales, no existió un desarrollo económico similar en todas las provincias que formaban el Imperio Romano. En la capital encontramos más de 300.000 personas que vivían de la beneficencia estatal en los últimos años de la República y aunque diferentes políticos intentaron reducir el número por diversos métodos -fundación de colonias o distribución de tierras- el número de plebs frumentaria nunca descendió de 200.000. De todos los territorios que constituían el Imperio será Italia quien tenga una situación de absoluto privilegio. La agricultura se especializó gracias a la llegada masiva de grano procedente de Africa, Hispania o Egipto. De las tierras conquistadas también llegarán un amplio número de esclavos que paulatinamente irán ocupando los puestos de trabajo de los campesinos libres, creando un sistema esclavista. Las economías de las diferentes provincias dependerán de la situación momentánea con respecto a la metrópoli. La valoración social del trabajo ha ido cambiando con el paso del tiempo. Inicialmente los textos ensalza al ciudadano campesino debido a que la fuente de riqueza más importante es la tierra, que está repartida entre los pequeños propietarios. Pero la situación varía a partir del siglo III a.C. cuando la mano de obra esclava empiece a sustituir a los campesinos libres. El trabajo rural ya no gozará de tantas simpatías aunque siempre sea de mayor prestigio que el comercio o la artesanía. No en balde, los senadores tendrán prohibido dedicarse a actividades comerciales. Paulatinamente, el trabajo sería considerado como algo negativo, al tratarse de una actividad realizada por esclavos. La filosofía Los romanos no manifestarán un especial interés por la filosofía, siendo las escuelas griegas las que alcancen un mayor desarrollo, especialmente el estoicismo y el escepticismo. El carácter sobrio y práctico de los romanos no será muy compatible con la filosofía por lo que la influencia griego en este campo es fundamental. Durante los siglos II y I a.C. alcanzarán un importante desarrollo dos escuelas filosóficas helenísticas: el estoicismo y el escepticismo. Ambas corrientes serán fundidas por Cicerón, hombre ecléctico que consideraba uno de sus objetivos la difusión de la filosofía griega. No profundizó en el desarrollo de los conceptos por lo que es considerado más bien un divulgador de los postulados filosóficos griegos. Lucrecio (98-54 a.C.) es presentado como el gran filósofo de la República. Sus bases se asientan en Epicuro, utilizando la filosofía para liberar a los seres humanos de los temores que traía el momento que le tocó vivir: las Guerras Civiles de César y Pompeyo. Presenta un cuadro de la naturaleza y la sociedad en constante desarrollo, en movimiento. Durante el Imperio, el eclecticismo que caracteriza la filosofía romana se afianza como nos demuestra el propio Séneca. La naturaleza le interesa desde el aspecto ético-religioso. La escuela estoica y Epicuro serán sus bases, manifestando que a través de la filosofía se alcanza la tranquilidad de conciencia e independencia interior que el ser humano necesita. Reconoce la igualdad de todos los hombres, exalta la vida sencilla y rechaza la riqueza. La corriente filosófica por excelencia en la época imperial será el estoicismo al potenciar el intimismo como rechazo al complicado momento que se estaba viviendo con una inminente catástrofe social. Como ejemplo encontramos a Epícteto, liberto seguidor y continuador de Séneca. El emperador Marco Aurelio avanzó en la línea estoica, otorgando cada vez mayor peso a la cuestión social ya que el ser humano forma parte de la sociedad como miembro y todos sus actos tienen que estar en sintonía con la vida social. Durante el siglo II las cuestiones religiosas llenarán los planteamientos filosóficos. Los cultos orientales se difundieron, especialmente el cristianismo, alcanzando un importante grado de desarrollo durante el siglo IV cuando es admitido como religión oficial del Estado. El derecho La incorporación del Derecho será una importante novedad que tendrá reflejo en las futuras sociedades. Se fragüa durante la época republicana y alcanzará un elevado grado de desarrollo en época imperial. Una de las mayores aportaciones del mundo romano a la Historia es el Derecho, sobreviviendo los elementos fundamentales a la sociedad que los creó. Las leyes de las XII Tablasse consideran el punto de partida del sistema legal romano. Los primeros entendidos en el Derecho serían los pontífices, siendo los consejeros de jueces y particulares. Sus comentarios serán los primeros pasos de la literatura jurídica. Este primer Derecho pontificio estaba vetado a los profanos, al mantener un carácter sacro por lo que Cneo Flaviopublicará la lista de los días que se celebraban los juicios. De esta manera los sacerdotes abandonaban su monopolio y se inicia la jurisprudencia pública. La actividad legislativa será aumentada cuando las Asambleas populares, los magistrados y el Senadoaumenten el número de edictos promulgados. Incluso llegaron a realizarse recopilaciones de leyes que habían sido promulgadas por los pretores (ius praetorium) o los ediles curules (ius aedilicium) conformando el ius honorarium o Derecho de los magistrados. El poder judicial reside en manos de los pretores desde el año 336 a.C. Los otros magistrados tenían un poder muy limitado en comparación con el pretor. El proceso civil se iniciaba cuando el querellante invitaba al demandado a presentarse ante el pretor. Si el demandado se negaba, el querellante podía utilizar la fuerza para llevarle a juicio. El Estado declinaba la potestad de la citación en los ciudadanos. Los jueces eran elegidos por las partes entre los inscritos en una lista que anualmente preparaba el pretor para ese efecto. Si ambas partes llegaban a un acuerdo sobre los hechos juzgados, el pretor decidía. La fórmula más antigua de proceso civil que tenemos noticia es la llamada de legis actio, declaración de un ciudadano ante el pretor de sus derechos. El pretor poseía la facultad de rechazar o dar curso a la instancia presentada por el demandante. Las causas penales eran mucho más sencillas, entre otras cosas porque los crímenes que juzgaban eran menores: incendio doloso, asesinato, destrucción de cosechas de manera intencionada. La antigua Ley del Talión será sustituida por una multa que recibe el agredido. La jurisdicción sobre las causas penales recaía en los reyes en un primer momento para pasar a los magistrados en los tiempos de la Repúblicaque dejaron paso a las Asambleas populares. Si durante la época republicana el Derecho alcanzó un importante grado de desarrollo, en el Imperiotomará unas proporciones vastísimas, parejas a las dimensiones y cantidades de población que habitaban dentro de las fronteras. Las fuentes del Derecho serán las leyes dictadas por los emperadores y los decretos senatoriales. Las leyes del emperador se dividían en: edictos -disposiciones para toda la población-, mandatos -para los funcionarios-, rescriptos -disposiciones sobre temas aislados- y decretos - decisiones sobre problemas judiciales-. Entre los siglos II y III adquieren especial importancia los juristas, intérpretes del Derecho ahora laicos, entre los que destacan Gayo y Papiniano. La ciudad romana Se ha hablado de una serie de elementos básicos sin los que no podía concebirse el normal funcionamiento de una ciudad, pero es preciso determinar cuáles eran los que realmente poseían este valor: la muralla, el fórum o plaza pública, el templo, termas, los edificios para espectáculos –circo, teatro y anfiteatro-, y las construcciones dedicadas a vivienda de carácter privado. Se ha hablado de una serie de elementos básicos sin los que no podía concebirse el normal funcionamiento de una ciudad, pero es preciso determinar cuáles eran los que realmente poseían este valor. El primer componente a considerar es la muralla, puesto que todos los núcleos de población importantes estaban protegidos por una muralla que, por regla general, se adaptaba a las condiciones naturales del terreno. En época imperial, la situación de paz unida a la eclosión urbana provocó que los limites marcados por las murallas fueran rebasados y que, incluso, algunas fueran derribadas para abrir paso a nuevas zonas urbanas. No obstante, muchas fueron mantenidas al ser consideradas como un símbolo de identidad y prestigio urbanos. En cualquier caso, ante la eventualidad de un peligro que amenazase la seguridad del núcleo de población, la muralla era el primer elemento en ser atendido y en los casos en que ésta se hallase destruida o deteriorada, rápidamente se reconstruía o reparaba, para lo cual en ocasiones llegó a desmontarse más de un edificio público. La mentalidad romana concedía una importancia singular al espacio central de la ciudad, donde se localizaba el forum o plaza pública; considerado a la vez como el corazón y la memoria colectiva de la ciudad. Como prueba de su carácter hegemónico dentro de la distribución de las diversas áreas urbanas, hay que señalar que su emplazamiento presenta una tendencia bastante acusada a concentrarse en el cruce de las calles principales de la ciudad, kardo maximus y decumanus maximus. Su aspecto solía ser el de un gran conjunto monumental, acorde con las múltiples actividades que en su seno se desarrollaban y en el que cada edificio respondía a una función bastante precisa. Su planta, generalmente rectangular, estaba rodeada por pórticos que delimitaban el espacio de la plaza, aislándola del exterior, a la vez que servían para protegerse de las inclemencias del tiempo. El recinto interior estaba dominado por uno o varios templos, cuya fachada principal miraba a la plaza, mientras que en el extremo opuesto o en uno de los laterales de la misma se situaba la basílica, dedicada principalmente a la administración de justicia. Tampoco faltaba la curia, sede del gobierno municipal, así como otros edificios de carácter administrativo, entre los que destacaba el archivo (tabularium). La actividad comercial se desarrollaba en la serie de tabernae que se alineaban a lo largo de los pórticos de la plaza y quedó bastante limitada en este lugar en época imperial a raíz de la introducción del mercado (macellum), edificio de clara finalidad comercial. Todo esto hacía del foro el lugar más frecuentado de la ciudad, convirtiéndose en un marco excelente para la propaganda política, razón por la cual se concentraba en su ámbito la mayor parte de las estatuas honoríficas, se exponían las principales disposiciones legales, se desarrollaban las campañas electorales, o sencillamente, podía utilizarse como lugar de paseo y de conversación. El número de plazas públicas que podía ofrecer una ciudad estaba en función de su categoría, así como de su cometido dentro del aparato administrativo. Si por ejemplo, la ciudad era capital de provincia, existía un foro de carácter provincial, además de la plaza correspondiente al propio núcleo urbano.Las manifestaciones religiosas no se circunscribían únicamente al ámbito del foro, sino que existían otros templos en consonancia con el nutrido grupo de divinidades que configuraban el panteón romano. Resultado de la conjugación de influencias de otros pueblos que les precedieron, en especial los griegos y etruscos, el templo romano poseía una personalidad propia presidida por el equilibrio y la austeridad, materializados en la simplicidad extraordinaria de su distribución interna. Predominaban las plantas rectangulares dotadas de un vestíbulo de acceso, denominado pronaos, precedido de una escalera, que daba paso a la sala principal en la que se alojaba la divinidad, la celta. La amplia tipología de edificios religiosos fue consecuencia de una larga evolución que alcanzó su punto culminante a comienzos de la época imperial, momento en el que se produjo la mayor variedad de modelos, siendo los más difundidos el templo in antis, es decir, dotado de antas, consistentes en la prolongación de los muros laterales de la cella hacia la fachada cerrando el vestíbulo por los lados; prostilo, con columnas a lo largo de todo el frente, marcando el vestíbulo en tres de sus lados y con un número variable de columnas en su fachada principal, siempre par, siendo los más frecuentes los tetrástilos y hexástilos (cuatro y seis columnas); períptero, rodeado enteramente de columnas por sus cuatro lados y pseudoperíptero, con columnas en la fachada principal, mientras que en los otros tres lados las columnas quedaban adosadas a la cara exterior de los muros de la cella con una clara finalidad decorativa. Un elemento común a la práctica totalidad de templos romanos estaba constituida por el podium, sobre el que se elevaba la construcción religiosa, acentuando en mayor medida su majestuosidad y sensación de dominio espacial. Conocida la afición de los romanos por los baños públicosno es de extrañar que las termas constituyan otro de los edificios básicos para toda ciudad que pretendiese reflejar una cierta categoría. La existencia de cerca de un millar de edificios termales en la Roma bajoimperiales una muestra de lo extendido de esta costumbre. Su carácter público motivó que en bastantes ocasiones su emplazamiento se hallase cerca del foro y no es raro encontrar grandes propietarios o comerciantes como donantes de conjuntos termales a su ciudad. Las termas compaginaban la sucesión de baños fríos y calientes con el ejercicio y los masajes, además de disponer de espacios de reposo, así como bibliotecas y otras dependencias, en función de la categoría de la ciudad que las albergaba. En cualquier caso, el conjunto termal básico contemplaba un circuito formado por: apodyterium, con función de vestuario; frigidarium, sala grande, unas veces abierta y otras cerrada, que disponía de piscina de agua fría. De allí se pasaba al tepidarium, o sala templada que conducía al caldarium, habitación provista de un sistema de calefacción al igual que el tepidarium, en la que había una o varias piscinas de tamaño variable con agua caliente. Junto al caldarium podía encontrarse el laconicum, una estancia pequeña para tomar baños de vapor. En los conjuntos importantes, este esquema podía completarse con una palestra, para la realización de ejercicios gimnásticos y una piscina natatoria, ambas al aire libre. La utilización de las termas observaba la separación de sexos por lo que existían conjuntos separados, o se determinaban días y horas para hombres y mujeres. Otro grupo importante estaba representado por los edificios para espectáculos-teatros, anfiteatros y circos- en los que la sociedad romana invertía una buena parte de su tiempo de ocio. Baste señalar que en la capital, Roma, durante el imperio, un tercio de los días del año se dedicaban a juegos y espectáculos. Este esquema básico que estamos describiendo de forma sucinta quedaría completado con las construcciones destinadas a vivienda de carácter privado que solían agruparse en manzanas (insulae) más o menos regulares y cuyas plantas se ajustan en mayor o menor medida al modelo de casa romana de atrio o de patio central, rodeado por las principales estancias que se disponen a su alrededor. El coste de la vida A partir de la época de la república y hasta el Imperio el coste de la vida fue encareciéndose cada vez más. Plinio dice que la vida era increíblemente barata en Roma, aunque los precios fueron progresivamente encareciéndose, sin que subieran los salarios. Las noticias sobre salarios y precios en el Imperio Romano son difíciles de conseguir, ya que las fuentes apenas tratan estos asuntos. Sin embargo, algunas pocas fuentes pueden ilustrarnos acerca de este asunto. Plinio dice que la vida era increíblemente barata en Roma (250 a.C.), al poder comprar con un as (moneda de bronce) un celemín de trigo (8,75 litros), un congio de vino (3,3 litros), 30 libras de higos secos, 10 libras de aceite y 12 de carne, considerando que la libra eran 330 gramos. Según el poeta satírico Marciallos proconsulares tenían unos ingresos anuales de un millón de sestercios (la moneda de bronce), mientras que un médico reputado podía alcanzar los 400.000, un profesor estatal de retórica, 100.000 o los altos cargos de la administración entre 200.000 y 60.000 sestercios. Los legionarios vieron subir sus salarios desde los 900 sestercios que cobraban en época de César hasta los 2.000 de Septimio Severo. Los sueldos de los centuriones rondaban entre 40.000 y 20.000. San Mateo menciona en el Evangelio que el sueldo de un jornalero agrícola es de cuatro sestercios diarios, posiblemente incluyendo la manutención -comidas e incluso alojamiento, en algunos casos-. En un contrato de trabajo del año 164 se menciona un salario de dos sestercios y un as a diario, más el alojamiento y la manutención. Los especialistas consideran que estos datos podrían variar en una proporción de uno a tres dependiendo de los puestos laborales. Los ingresos anuales de un jornalero fluctuarían entre 720 y 2.200 sestercios. Si lo multiplicamos por tres obtendremos el sueldo aproximado de un artesano. Según unas tablillas encontradas en Pompeya, en las que aparece la lista de la compra de una familia de dos miembros y un esclavo -posiblemente artesanos-, el gasto medio en alimentación diario sería de unos seis sestercios. Bien es cierto que el menú no era pantagruélico, sino más bien frugal, consistente en pan, vino, verduras, queso y dátiles. Juvenal nos dice que un zapatero come cebolletas y morro de cerdo hervido. Según Marcial, una familia pobre se alimenta de gobios, cebollas y queso. Pan negro mojado en un tazón de caldo y coles podría ser un ejemplo de menú para una familia de obreros romanos. Marcial dice que los alimentos más baratos que se vendían en las calles de Roma eran salchichas y garbanzos. Un tercio de litro de aceite constaría un sestercio y el trigo se vendía a tres sestercios el celemín (6,5 kilos). Para evitar conflictos sociales, el Estado alimentaba a más de 150.000 familias. Los gastos en vestido y calzado rondarían los 30 sestercios, ya que la túnica valdría unos 15 sestercios, al igual que los zapatos. Limpiar una túnica costaba cuatro sestercios. El alquiler en la ciudad de Roma era tremendamente caro. Unos 2.000 sestercios anuales costaría el alquiler más barato en el siglo I, lo que motivaba que parte de la vivienda fuera subalquilada por el inquilino a otra familia. La operación se podía repetir, creando verdaderas situaciones de hacinamiento en la insulae, las casas de inquilinos de endeble construcción que ocupaban una manzana con cinco o seis pisos. Dicho lo cual, aunque podríamos seguir y seguir, aquí vamos a cortar este relato. No pretendíamos escribir una obra físicamente rica en datos, un tratado, sino más bien trazar las vías de estudio que ha marcado este ensayo titulado “Historia de Roma”. Diseño de portada Nombre del autor: Ignacio Ramón Echeburúa Estévez Nombre del autor en la portada: Ignacio R. Echeburúa Título del Libro: Historia de Roma. Texto solapa portada (máximo 400 caracteres con pausas). Biografía del autor: Sólo voy a citar mis últimas publicaciones. En esta última órbita, se sitúa el libro titulado “El Griego y su Literatura Clásica”, que sacó a la calle la Editorial pc de Palma de Mallorca, en su sede de Barcelona. Le siguió un libro sobre “ASTRONOMÍA”, que editó en junio de 2022, la Editorial Autografía de Barcelona. Asimismo, los tres libros siguientes han sido publicados por la Editorial Autografía. En junio de 2023 vio la luz el libro titulado “Historia de la física”. Este libro tiene 282 páginas y forma parte de la colección Fondo de la editorial. Se puede adquirir en librerías online como Librería Oxford, Buscalibre y Agapea. En enero de 2024 salió a la calle el libro titulado “JOSÉ ORTEGA Y GASSET y la razón histórica”. Ortega nos dice que necesitamos una razón que sea capaz de describir los sentidos del mundo humano, que nos permita entender la realidad humana. A la razón pura le es imposible captar al hombre en su singularidad, en sus realizaciones históricas, la razón pura no nos sirve; la razón matematizante... Por otro lado, “Mis Relatos” es mi única obra de narrativa, la cual contiene tres relatos cortos, como son “¡Una boda que se las trae!”, “Aires de romería: El Rocío” y, para terminar, “Con faldas y ¡a lo loco!”. Fue puesta en la calle en marzo de 2025 por la mencionada Editorial Autografía, en la categoría de Ficción. Ya está en la editorial el libro titulado “Nuevos Relatos”, que saldrá a la calle en septiembre de este año y contendrá cinco narraciones, cuyos títulos son: a) El Gernika; b) EL suicidio de un filósofo; c) En una casa que no quiero recordar; d) San Juan de Gaztelugatxe, y e) Deporte Rural Vasco. Por último, quiero indicar que Ediciones Europa acaba de enviarme una propuesta editorial por la que se compromete a publicarme el título “Mis Cuentos”, que se integra por las narraciones siguientes: a) Leyendas y sagas de la mitología nórdica, b) Los vikingos y su mitología, y c) La vida desde los inicios, para los niños. Su correo electrónico es: editor3@grupoeditorialeuropa.es/ Sin embargo, tengo redactada mi primera novela, de la que no falta ni un detalle, que se titula “Una comunidad de Carmelitas descalzas”, incorporando este título sendas fotografías. Son sus dos personajes centrales Jorge y Luis Enrique, quienes con diálogos llenos de frescura y sinceridad nos abren las puertas del convento de Santa Teresa de San Sebastián. Dicha novela se encuentra en la bandeja de entrada, pero aún no tiene un destinatario concreto. Y, últimamente, se ha redactado otra novela, titulada Un catamarán nuevo, con una extensión parecida a la anterior, aunque el nº de capítulos se queda en seis. Texto de la contraportada (máximo 500 caracteres con pausas). Sinopsis: Este ensayo es una pequeña divagación sobre la Hª de Roma, que hemos cortado drásticamente. No obstante, ahora volveremos sobre la misma. Al principio, los romanos construyeron sus carreteras con fines exclusivamente militares, siendo los legionarios los encargados de su construcción y mantenimiento. Desde Roma salían 29 caminos dispuestos en abanico que enlazaban la ciudad con las provincias italianas y, tras sobrepasar los Alpes, se extendían por los países circundantes. Estas carreteras eran llamadas consulares, y la red se complementaba con las calzadas secundarias, de carácter provincial. El uso militar pronto dio paso al económico, incrementando el tráfico comercial. Pronto se exigió el pago de un peaje en los pasos entre provincias y, a finales del Imperio, se designaron funcionarios para inspeccionar los vehículos e impedir su sobrecarga. Las calzadas tenían en general la parte central reservada a los carros y animales, siendo los laterales, más altos, exclusivos para el paso de peatones. Por ellas circulaba el correo imperial (cursus publicus) por parte de funcionarios autorizados. Los gastos de correo, muy elevados, eran sufragados por las provincias, pues era necesario construir diversa infraestructuras para su correcto funcionamiento. Así, junto a las calzadas se levantaron mansiones, albergues, stationes o caballerizas. También las provincias debían costear el salario de los funcionarios públicos encargados del mantenimiento de la calzada: obreros, arrieros, veterinarios, conductores, etc. Igualmente, los gastos inherentes a la estancia de personas y animales estaban a cargo de las provincias. Frente al Estado, también había organizaciones particulares que alquilaban coches y animales y que hacía frente al transporte del coreo particular. Las paradas se hacían cada 5 kms., recorriendo unos 30 kms. diarios. En cada parada el viajero podía comer o beber en los figones que estaban al lado de las oficinas de correo. Al llegar la noche podía dormir en un albergue oficial -si era funcionario del Estado- o en uno particular. A pesar de una red tan eficaz de carreteras, el transporte resultaba lento y caro, en especial en relación con el transporte fluvial o marítimo. Por este motivo, la gran mayoría del tránsito de mercancías era de escala local. Texto solapa contraportada (máximo 300 caracteres con espacios): Las monedas principales de Roma son: el as, la onza, el denario, el sextante, el sestercio, la libra… El as es una unidad monetal romana acuñada en bronce que valía doce onzas. Sus principales variedades fueron: el as rude o infectum, simple lingote sin marca que valía lo que su peso, en tiempos de la Monarquía legendaria. El as signatum, con una marca oficial; también era un lingote que llevaba como marcas un buey, una ternera, un cerdo, etc. Y el as grave o as libral, primera moneda romana en el sentido actual de la palabra, con un peso original de 327,45 grs. (una libra). Sus signos eran una cabeza de jano bifronte o una de Roma, y una proa de nave en el reverso con una barra vertical indicando su valor. Las sucesivas devaluaciones impuestas por las guerras que los romanos sostuvieron durante la República obligaron a reducir su peso en metal. Así se crearon sucesivamente el as triental (que valía cuatro onzas o la tercera parte de la libra), el uncial (de una onza) y el semuncial, que aparecieron en el 89 a.C. y pesaba la 24ª parte de una libra (media onza). ¿Qué concepto –o conceptos- pretende transmitir en su Libro? Seguimos con las monedas romanas: La libra es una unidad de peso y cuenta monetal romana equivalente a 327,45 gramos. La onza, por su parte, es la duodécima parte de la libra romana. Era un subdivisor del as y la más pequeña unidad romana, a excepción de su divisor, la semuncia o media onza. Su marca era un punto o bolita. Por otro lado, el denario es la unidad monetal romana de plata. Valía inicialmente diez ases de bronce y luego se devaluó a dieciséis, pasando de unos 4,5 gr a 3,9, por ello llevó sucesivamente las marcas X y XVI (ésta en forma de estrella de seis radios, por superposición de los tres numerales). Por otra parte, el sestercio era la cuarta parte del denario. En otro sentido, el sextercio era la cuarta parte del denario. ¿Qué significa el título de su Libro? ROMA fue una ciudad latina junto al río Tíber, el mito dice que fue fundada por Rómulo y Remo, llegados desde Alba Longa. A mediados del siglo II d.C. la población de Roma se acercaba al millón y medio de habitantes. Capital del Cristianismo a lo largo de los años, en la actualidad continúa siendo referencia de la autoridad religiosa católica. Arqueológicamente se ha detectado una ocupación muy temprana. Así se han hallado restos de la llamada cultura de los Apeninos (siglos XV-XIVa.C.), así como una ocupación permanente a partir del siglo XI a.C., grupos con una cultura cercana a la manifestada por otros centros del Lacio. ¿Cuál es el público principal al que va dirigido el Libro? La familia es una de las instituciones fundamentales de Roma, donde la figura del pater familias dominaba todos los ámbitos de la vida. Pertenecer a una familia vinculaba la posesión de derechos de ciudadanía, por lo que los que perdían los derechos ciudadanos se veían excluidos de la posibilidad de formar una familia. La familia tradicional romana estaba constituida por el padre, su mujer, dos o tres hijos o hijas, los esclavos domésticos y los antiguos esclavos, ahora liberados, denominados libertos. Se trata de una familia absolutamente patriarcal donde el pater familias controla todo el poder sobre los demás miembros así como la disponibilidad de los bienes que poseen. La familia será uno de los elementos esenciales de la sociedad romana. Pertenecer a una familia vinculaba la posesión de derechos de ciudadanía por lo que los que perdían los derechos ciudadanos se veían excluidos de la posibilidad de formar una familia. Diversas familias forman una gens, caracterizada por la posesión de diferentes elementos que la identifican como el ritual funerario o el culto a los antepasados comunes. La importancia de la gens alcanzará su momento culminante durante la monarquía y los primeros años de la República. El pater familias es la pieza clave de la familia. Subordinados a su autoridad se encuentran todos los demás miembros: esposa, hijos -ya estén casados o no- esclavos, libertos, serviles. Todo ciudadano romano que no tuviera ascendentes varones vivos era un pater familias. A la muerte del padre, los hijos se convertían en sus propios pater familias. El matrimonio romano es un acto privado, ningún poder público tiene que sancionarlo y no existen contratos matrimoniales. Bien es cierto que conocemos procedimientos matrimoniales, en concreto tres: el más antiguo se manifiesta cuando el pater familias posee a su familia durante un año ininterrumpidamente pudiendo ser disuelto cuando pasa tres noches consecutivas fuera del lecho conyugal. Describa el Libro en tres palabras: Roma: la ciudad eterna. -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

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