ENSAYO, Vocabulario de Historia contemporánea.
Breve resumen A través de este vocabulario presentamos los hitos fundamentales de nuestro mundo contemporáneo, pero antes de iniciar nuestro propósito, intentaremos definir qué se entiende por historia contemporánea. La profesora Elena Sánchez de Madariaga nos habla de los límites de dicha edad contemporánea, utilizando los siguientes términos: “La Edad Contemporánea, que sigue a la Moderna, y parte por lo tanto de las revoluciones liberales y de la revolución industrial, no tiene unos límites superiores definidos. Dado que la historia se ocupa del pasado, no se suele incluir la historia más reciente del siglo XX. Sin embargo, en las últimas décadas la historiografía francesa ha incorporado el estudio de la historia del tiempo presente y de la historia inmediata, adoptado posteriormente por otras historiografías. La historiografía angloamericana utiliza los términos Modern y Modern History para la Edad Contemporánea y la historia contemporánea; la expresión Contemporary History se refiere a la historia de las últimas décadas, o incluso a la más reciente, en una acepción parecida a la de historia del tiempo presente. En su acepción temporal, la Edad Contemporánea abarca todo el mundo, pero en su acepción conceptual plantea problemas de periodización.” Advertimos que seguimos los pasos de la escuela los Annales, más concretamente el magisterio de Fernand Braudel , quien fue miembro de la dirección de la revista Annales y uno de los principales representantes de la historiografía francesa contemporánea. Dentro de las corrientes que se han visto fuertemente influenciadas por el materialismo histórico , destaca la conocida como Escuela de Annales. Alejada de la perniciosa influencia política del bloque soviético, los miembros de la Escuela de Annales consiguieron reconvertir el materialismo histórico en algo mucho más importante, llegando en cierta forma a superarlo y a crear algo que podríamos considerar novedoso. Lo que el gran Pierre Vilar llamaría la Historia Total. Marc Bloch y Lucien Febre, fundadores de los Annales, plantearon que la Historia no es el relato de hechos aislados ni el devenir de los líderes. Se trata de la construcción de todos los componentes sociales dentro de un dinamismo sistémico que involucra a otras disciplinas sociales como la Economía, Sociología, Antropología y Geografía. Aunque verdaderamente no hemos construido nuestra historia Contemporánea, sí hemos definido términos que pertenecen a dichas ciencias, es decir, hemos definido términos que pertenecen, por ejemplo, a la demografía, la sociología y la economía. La historia de la Edad Contemporánea comprende por lo tanto el espacio de tiempo que va desde la Revolución francesa hasta nuestros días. La época contemporánea o Edad contemporánea está marcada, en general, por el desarrollo y la consolidación del sistema capitalista occidental durante la Revolución industrial, y por consecuencia por la colonización . Así, pues, hemos comenzado nuestro vocabulario con el Antiguo Régimen y hemos terminado con la Guerra Fría, entendiendo por tal el estado de las relaciones entre las dos potencias que se caracteriza por una constante hostilidad en todos los terrenos, pero que excluye deliberadamente el enfrentamiento armado. El nuevo Vocabulario de Historia contemporánea presenta al estudiante de los primeros cursos de la universidad, de forma clara, concisa y fácilmente accesible, las nociones básicas de distintas ramas del conocimiento: demografía , sociología , ciencia política , historia , economía , arte y filosofía , entre otras. En forma de diccionario breve, el objetivo principal de esta monografía es ayudar al estudiante a comprender y adquirir la terminología propia de su disciplina universitaria, tanto sus conceptos específicos como aquellos que, si bien son de uso común, cobran un significado especial en el contexto académico. Aclaramos, por último, que hemos seguido los dictados de la más actual cronología histórica, que trata de los sucesos acaecidos en tiempos históricos. En nuestra exposición partiremos de la Ilustración o Aufkälrung, que se presenta como un puente cultural entre dos etapas históricas, la Edad Moderna y la Edad Contemporánea; o si se prefiere, entre el Antiguo y el Nuevo Régimen. Así, pues, el pensamiento ilustrado aporta, en gran medida, el componente ideológico de las nuevas estructuras sociales y políticas que aparecen en el siglo XIX. Pero antes de exponer las características generales de la Ilustración , conviene advertir que los ilustrados no se propusieron únicamente llevar a cabo una serie de reformas sociales, económicas o políticas, sino que fueron más lejos que el mero hacer sociología, economía o política, al proponer toda esa serie de reformas desde una determinada visión del mundo o Weltanschauung, como suelen escribir los especialistas en la Ilustración. Como toda visión del mundo, la de los ilustrados ofrecerá una interpretación propia de estos tres elementos y de sus relaciones entre sí, a saber: Dios, el hombre y la naturaleza. Índice La revolución Francesa (1789) Absolutismo Aculturación Antiguo Régimen Burguesía Burocracia Crisis de subsistencia Crecimiento vegetativo Crisis económica en el Antiguo Régimen Girondinos y Jacobinos Juramento del Juego de Pelota María Antonieta Revolución francesa Sans-culotte Santa Alianza Tullerías, Las Versalles Déspota Despotismo / absolutismo Despotismo ilustrado Diezmo La Enciclopedia Estados Generales Ilustración Racionalismo Empirismo Filosofía ilustrada Estamento Fisiocracia Gremio Ideología Lumpemproletariado Mercantilismo Monarquía de derecho divino Mortalidad catastrófica Neoclásico Piratas / Corsarios / bucaneros Privilegios Siglo de las Luces Tasa de mortalidad infantil La Revolución industrial Acción Acumulación de capital Sufragio censitario Artes industriales Bolsa Burguesía Capitalismo Cártel Cartismo Clase social Crecimiento vegetativo Crisis económica Democracia División de poderes Enclosures Domestic system First corners Fordismo Hilado y tejido Holding Informática Liberalismo Ludismo Protoindustrialización Revolución Revolución industrial Sistema Norfolk Socialismo utópico Socialismo científico Sociedad Anónima Técnica / tecnología Trust Guerra austro-prusiana I Internacional (1864-1876) II Internacional (1889-1916) Confederación de Trabajadores de América Latina Confederación Germánica Confederación Internacional de Sindicatos Libres Confederación Conferencia de Bandung Conferencia de Bretton Woods El movimiento obrero El Romanticismo artístico El Romanticismo filosófico Anarquismo Alienación Cartismo Fondo Monetario Internacional Civilización / Cultura Comunismo Cooperativismo Determinismo Escuela Clásica de Economía Dialéctica Tribunal Tribunal Internacional de Justicia Tribunal Internacional de la Haya Estado Huelga Ludismo Medios de producción Mutualismo Paleografía Primeros de mayo Proletario Revisionismo Sindicalismo Sociedad de Naciones Utópico Doctrina social de la Iglesia El Imperialismo Aculturación Colectivismo Escuela austríaca (de economía) Explotación ganadera Silvicultura Bóxer Chovinismo Colonialismo Organización de Estados Americanos Darwinismo social Eurocentrismo Monetarismo Metrópoli Plan de Ayala Monocultivo Sincretismo Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) Tratados desiguales Las Revoluciones burguesas Archivo Bibliotecas Economía Neoclásica Carbonario Realismo artístico Realismo filosófico Positivismo Evolucionismo Izquieda hegeliaña El pensamiento en la Europa del siglo XIX Materialismo histórico Materialismo Casa de Borbón Partido Constitución Doctrina Monroe Marginalismo Estado federal Estado-tapón Guerra franco-prusiana Hábeas corpus Existencialismo Librecambio Marsellesa (escultura) Masonería y francmasonería Behaviorismo Nacionalismo Restauración Revolución tecnológica Economía marxista Soberanía nacional La lucha por la independencia en la América comtemporánea Las historias nacionales en la América contemporánea El Congreso de Berlín (1884) La guerra anglo-bóer (1899-1902) El incidente de Fachoda (1898-1899) Consecuencias del imperialismo El simbolismo francés El impresionismo Escuela de Frankfurt La I Guerra Mundial Batallas del Marne Feminismo Globo aerostático Crack de 1929 Guerra de posiciones o de trincheras Guerra química Cognitivismo I Guerra Mundial Guerras balcánicas Sociedad de Naciones Imperialismo Fascismo Gas venenoso Armas de fuego Crisis económicas del siglo XX Cubismo Urbanismo Neopositivismo filosófico La Revolución rusa Autocracia Bolchevique Bolcheviquismo Colectivismo Colectivización Lenin (1870-1924) Marxismo-leninismo Cosaco Estajanovismo Guerras de los Balcanes Iglesia ortodoxa Guerra Argentino-brasileña Intelligentsia Koljós / Sovjós / Kulaks Menchevique Mir “Nueva Política Económica” Nomenklatura Plan quinquenal Prisionero de guerra Purga Revolución rusa (1917) Siberia Soviets Stalinismo Transiberiano Trotskismo URSS Artes industriales Arte abstracto El marxismo después de Marx La economía de entreguerras Acción colectiva Autarquía Broker Devaluación Dólar Inflación Keynesianismo Letra de cambio Ley seca Librecambio Locarno Mafia Marruecos, Protectorado de… Obligación Patrón oro Plan Dawes Proteccionismo Sobreproducción Estructuralismo de las ciencias sociales Surrealismo Constructivismo El ascenso de los fascismos Anschluss Antisemitismo Autarquía Camisas negras Campo de concentración Canciller Espacio vital Estado Fasces Freikorps Gestapo Nacionalsocialismo Noche de los cuchillos largos Noche de los cristales rotos Paramilitar Reichstag Las S.S. Totalitarismo Weimar Xenofobia Apaciguamiento Segunda Guerra Mundial V1 y V2 Batalla del agua pesada Messerschmitt Me-262 Abstracto Funcionalismo Filosofía analítica La Segunda Guerra Mundial Operaciones militares Guerras de Indochina francesa Apaciguamiento Drôle de guerra Eje Roma-Berlín-Viena Eje Viena-Berlín-Tokio Línea Maginot Luftwaffe Pacto de Acero (1939) Pangermanismo Partisano Radar Saló (República) Sudetes Vichy (Régimen) Wehrmacht Yalta (Conferencia) Modernismo Expresivo Filosofía del lenguaje La Guerra fría La Guerra Fría La guerra árabe-israelí Guerra de Corea Tercer Mundo Plan Marshall La Descolonización y el Movimiento de los No Alineados Guerra de Vietnam Revolución comunista china Kominform Komintern Apartheid Doctrina Truman Un mundo bipolar Pérdida y ganancia Salario Trabajo Derecho Crisis de los setenta Neoliralismo, neocapitalismo Neocolonialismo Guerras del Golfo Organización de las Naciones Unidas Los Estados Pontificios Concilio Vaticano II El Euro Dadaísmo Bauhaus Fenomenología Arte óptico y cinético Movimiento Moderno Collage Manchismo (tachisme, action-painting) Informalismo europeo Puntillismo o neo-impresionismo Escultura surrealista Pop-art La Posmodernidad filosófica Mijaíl Gorvachov y la Perestroika La globalización La crisis de 1929 El comunismo Crisis económicas A comienzos del siglo XXI Bibliografía Otras obras sobre conceptos varios Abastos Término genérico que designa la supervisión y provisión por los poderes públicos de productos básicos para la población (especialmente de alimentos y de combustibles), a través de la intervención en los sistemas de comercialización, distribución y consumo. Las políticas y sistemas de abastecimiento (policía de abastos en España, sistema annonario en Italia, así como medidas más coyunturales en otros países europeos) son característicos de las sociedades preindustriales . El objetivo primordial era garantizar la supervivencia de problaciones sometidas a grandes fluctuaciones de la producción agraria que provocaban crisis de subsistencias y podían dar lugar a revueltas sociales. Una normativa y un conjunto de oficiales y de instituciones (como el pósito en Castilla) tenían el cometido de asegurar el suministro a las ciudades, sobre todo en épocas de carestía.En muchos casos estas medidas incidían sobre los campesinos de los territorios circundantes a las ciudades, obligados a vender en condiciones marcadaas por el poder político sus excedentes agrarios en el mercado urbano. A partir de las revoluciones liberales, las medidas de protección al consumidor fueron siendo sustituidas por medidas de fomento de la producción y de liberalización de los mecanismos de comercialización y distribución. Sin embargo, algunas instituciones y medidas de abastecimiento se mantuvieron en esconomías con escaso desarrollo del mercado interior o para hacer frente a coyunturas excepcionales. Absolutismo Es la denominación de un régimen político, una parte de un periodo histórico, una ideología y una forma de gobierno o de Estado (el 'estado absoluto'), propios del llamado Antiguo Régimen, y caracterizados por la pretensión teórica (con distintos grados de realización en la práctica) de que el poder político del gobernante no estuviera sujeto a ninguna limitación institucional, fuera de la ley divina. Es un poder único desde el punto de vista formal, indivisible, inalienable, intrascendente y liberal. Los actos positivos del ejercicio del poder (legislación, administración y jurisdicción) se apoyaron en la última instancia de decisión, la monarquía. Del monarca emanaban todos los poderes del estado, no estando por encima sino por debajo del mismo; lo que implica la identificación de la persona del rey absoluto con el propio Estado. No debe confundirse con el totalitarismo, concepto propio de la Edad Contemporánea. En el régimen del totalitarismo el poder se concentra en el Estado como organización, siendo que a su vez dicho Estado es dominado y manejado en todos sus aspectos por un partido político; éste a su vez impone a la comunidad una ideología muy definida que penetra en todas las actividades sociales (el arte, las ciencias, la economía, los hábitos de conducta). En el absolutismo no hay un "Estado" propiamente dicho (y menos aún un partido político) sino que el Estado se identifica con un individuo que ejerce autoridad sin necesidad de ideología alguna; de hecho al absolutismo no le interesa imponer su control e influencia sobre todos los aspectos de la vida social sino que le basta fijar una autoridad omnímoda a quien los gobernados sólo deben obedecer y jamás cuestionar. El oscuro origen etimológico del término "absolutismo" incluye (además de su relación con el verbo absolver) la expresión latina princeps legibus solutus est ("el príncipe no está sujeto por la ley"), original de Ulpiano, que aparece en el Digesto, y que fue utilizado por los juristas al servicio de Felipe IV de Francia "el Hermoso" para fortalecer el poder real en el contexto de la recepción del derecho romano durante la Baja Edad Media. Algo más tarde, el jurisconsulto Balde (Baldo degli Ubaldi, discípulo de Bártolo), usa la expresión poder supremo y absoluto del príncipe en contraposición al poder ordinario de los nobles. La utilización del término se generalizó en todas las monarquías, independientemente de su poder efectivo, como ocurría en la débil monarquía castellana de Enrique IV "el Impotente", cuya cancillería emitía documentos redactados de forma tan pretenciosos como ésta: E yo de mi propio motu é ciencia cierta é poderío real absoluto… Según Bobbio, en términos kantianos, el poder absoluto consiste en que "el soberano del Estado tiene con respecto a sus súbditos solamente derechos y ningún deber (coactivo); el soberano no puede ser sometido a juicio por la violación de una ley que él mismo haya elaborado, ya que está desligado del respeto a la ley popular (populum legis)". Esta definición sería común a todos los iusnaturalistas, como Rousseau o Hobbes. A pesar de que la autoridad del rey está sujeta a la razón, y justificada en último extremo por el bien común, explícitamente se niega la existencia de ningún límite externo ni ningún tipo de cuestión a sus decisiones; de modo similar a como la patria potestad se ejerce por el pater familias (el rey como "padre" de sus "súbditos" -paternalismo-). Tales justificaciones imponen de hecho el carácter ilimitado del ejercicio del poder por el rey: cualquier abuso puede entenderse como una necesidad impuesta por razón de Estado. El absolutismo se caracteriza por la concentración de poderes; no hay ninguna división de poderes como la que definirá la monarquía limitada propia de las revoluciones liberales. El poder legislativo, el poder judicial y el poder ejecutivo son ejercidos por la misma autoridad: el rey como supremo magistrado en todos los ámbitos. Rex, lex (o, en francés le Roi, c'est la loi, a veces expresado como "la palabra del rey es la ley"); sus decisiones son sentencias inapelables, y al rey la hacienda y la vida se ha de dar. El poder tiene un carácter divino, tanto en su origen como en su ejercicio por el propio rey, que queda sacralizado. La teoría del derecho divino del poder real (monarquía de derecho divino o absolutismo teológico) nació en el último cuarto del siglo XVI, en el ambiente de las guerras de religión de Francia. Aunque en Europa la divinización del monarca nunca llegó tan lejos como en el despotismo oriental (que identificaba al rey con el mismo Dios), el rey siempre tuvo cierto poder sobre las iglesias nacionales; no sólo en las surgidas de la Reforma protestante, sino en las monarquías católicas, que supeditan en gran medida a la propia Iglesia católica a través del regalismo, aunque las relaciones ente Iglesia y Estadoson altamente complejas. Temporalmente, la época del absolutismo es la del Antiguo Régimen, aunque no puedan identificarse totalmente como monarquías absolutas las de finales de la Edad Media y comienzos de la Edad Moderna, para las que la historiografía utiliza el concepto de monarquía autoritaria. El modelo más acabado de absolutismo regio fue el definido en torno a Luis XIV, rey de Francia a finales del siglo XVII y comienzos del siglo XVIII. La Ilustración del siglo XVIII convivió con un absolutismo que fue definido como despotismo ilustrado. El absolutismo sobrevivió a las revoluciones burguesas o revoluciones liberales de finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX, hasta que la revolución de 1848 acabó con la Santa Alianza que desde el Congreso de Viena (1814) había impuesto la continuidad de los reyes "legítimos" restaurándolos en sus tronos incluso contra la voluntad de sus propios pueblos ("Restauración" del absolutismo). El Imperio ruso mantuvo la autocracia zarista hasta la Revolución de febrero de 1917. Antiguo Régimen Podríamos definir el Antiguo Régimen como el conjunto de rasgos políticos, jurídicos, sociales y económicos que caracterizaron a Europa y sus colonias durante los siglos XVII y XVIII. En el transcurso del siglo XIX irán siendo sustituidos por otros propios de la sociedad capitalista de clases . La sociedad de clases, más abierta y permeable que la estamental, concedía mayor grado de libertades a los individuos, pero al mismo tiempo que mantenía profundas desigualdades, cimentadas no sobre la ley o la tradición, sino sobre la riqueza y la propiedad. En la sociedad capitalista se aprecian los siguientes grupos: a) la burguesía, b) el proletariado, y c) el campesinado. El término lo acuñaron y emplearon por vez primera los revolucionarios franceses (durante la Asamblea Constituyente , en 1790) para designar despectivamente las estructuras política, social y administrativa del país en que vivían, que consideraban decadentes e injustas. Aunque en un principio la expresión se circunscribió a las instituciones políticas y jurídicas francesas, hoy día se emplea en un sentido más amplio y se aplica a otros estados. Antiguo Régimen viene del francés, anncien régime, expresión peyorativa acuñada en los años previos a la Revolución francesa que designa el conjunto de instituciones jurídicas, políticas y sociales que los revolucionarios pretendían sustituir: monarquía absoluta, privilegios de la nobleza y el clero, derechos señoriales, etc.Por extansión y analogía, es un concepto historiográfico que indica el periodo de la historia europea del siglo XVI al XVIII, o hasta fechas más tardías, según los países, ya que se considera que finaliza cuando se imponen los conceptosde constitucionalismo, soberanía nacional, derechos del hombre y del ciudadano, etc., propios de la revolución liberal. Aculturación Proceso a través del cual un grupo humano adquiere o asimila, usualmente de forma involuntaria, determinados valores ajenos a su tradición. Durante el siglo XIX los aborígenes africanos, norteamericanos o australianos se vieron sometidos a un acelerado proceso de recepción y asimilación de elementos culturales (religión, lengua, costumbres) ajenos a su historia. Más extensamente, aculturación es un concepto utilizado en antropología cultural desde fines del siglo XIX e incorporado al análisis histórico de los cambios sociales y culturales en la década de los sesenta del siglo XX, con el desarrollo de la antropología histórica. Designa los cambios culturales producidos por el contacto entre dos (o más) culturas distintas que afectan a los grupos humanos pertenecientes a una (o más) de las culturas implicadas. Se distingue así de otros conceptos antropológicos, como el de “cambio cultural”, que puede referirse a cambios ocasionados por procesos internos.Aculturación define un modelo específico de cambio cultural, en el que una cultura está subordinada y es receptora, en tanto que la cultura dominante es la que transfiere la mayor parte del intercambio cultural (y en ocasiones lo impone); pero también implica que la cultura receptora selecciona de manera diferenciada lo que recibe: algunos rasgos son aceptados o adaptados mientras que otros son rechazados, por lo que se mantiene un cierto margen de libertad de acción. Si bien el concepto ha revelado su utilidad en historia, algunos autores, como P. Burke, han cuestionado un uso excesivamente amplio del mismo: su validez dependería del grado de distancia cultural.Uno de los conceptos más utilizados en arqueología y prehistoria, el de “difusión”, es considerado por algunos autores como un aspecto parcial del proceso de aculturación, en el que únicamente se consideran los préstamos que una cultura transmite a otra (J. Alcina). Burguesía La burguesía es una clase social que surgió en Europa en la Edad Media (siglos XI y XII), con el renacimiento urbano y comercial. Se dedicó al comercio de bienes (ropa, joyas, especias) y servicios (actividades financieras). Inicialmente, los burgueses eran los habitantes de los municipios (ciudades protegidas por murallas), se trataba de personas que trabajaron con dinero, no bien vistos por integrantes de la nobleza, que hasta entonces eran los principales detentores del poder. Los burgueses eran habitantes de ciudades amuralladas llamadas burgos. Despreciados por los nobles, estos burgueses eran herederos de los vasallos medievales y, a falta de alternativas, se dedicaron al comercio. Algunos siglos más tarde servirían como base para el surgimiento del capitalismo. Con el surgimiento de la doctrina marxista , desde el siglo XIX, la burguesía se identificó como clase dominante del modo de producción capitalista y, como tal, ha dado los méritos de los avances tecnológicos, pero también fue culpada de los males de la sociedad contemporánea. Los marxistas también acuñaron el término de ‘pequeña burguesía’ en referencia a las capas medias de la sociedad actual, regido por valores y aspiraciones de la burguesía. Las iglesias de la época medieval, además de dar conocimiento religioso para los cristianos se hicieron cargo de la enseñanza en las escuelas, que estaban en la parte inferior de los monasterios, pero la burguesía prohibió a la iglesia de continuar en las aulas. Los burgueses, además del conocimiento religioso, enseñaron el comercio y el conocimiento de los números. En la Edad Media, cuando las ciudades empezaron a formarse y crecer, los artesanos y los comerciantes comenzaron a emerger como una fuerza económica. Ellos formaron gremios, que eran asociaciones y empresas que fueron diseñadas para promover el comercio y sus propios intereses. Estas personas eran el original burguesa. En la Edad Media, se aliaron con la nobleza a través del matrimonio, debilitando el sistema feudal, transformándose gradualmente en la clase gobernante de los estados industrializados. En los siglos XVII y XVIII, esta clase en general apoyaría la Revolución Americana y la Revolución Francesa, empujando hacia abajo las leyes y los privilegios de la orden absolutista feudal, despejando el camino para la rápida expansión del comercio. Los conceptos como la libertad personal, los derechos religiosos y civiles y el libre comercio se derivan de las filosofías burguesas. Con la expansión del comercio y la economía de mercado, el poder y la influencia de la burguesía creció. En todos los países industrializados, la aristocracia fue perdiendo poder o fue purgada por las revueltas burguesas. La burguesía ocuparía pronto la cima de la nueva estructura social. Con los avances en la industria, en su conjunto llegó nueva clase inferior, el proletariado o clase obrera. Hoy en día, especialmente para los intelectuales que tienen algún tipo de simpatía con el pensamiento marxista, la burguesía puede significar una clase social detentora de los medios de producción y empleadora del proletariado, vendedora de su fuerza de trabajo a fin de sustentarse. Burocracia Roberto Garvía nos recuerda que “Coloquialmente, la burocracia es el papeleo, el ‘vuelva usted mañana’, ‘se ha equivocado de ventanilla’, o ‘le falta tal o cual impreso’. También en el lenguaje coloquial la burocracia se refiere únicamente a los trabajadores de la administración pública.”. El término burocracia es marcadamente polisémico, tanto que Martin Albrow ha identificado para el mismo una variedad de significados ampliamente compartidos: desde la organización racional hasta la ineficacia, desde la Administración pública hasta el poder de los funcionarios. Miguel Beltrán continúa diciéndonos que las ciencias sociales son, sin embargo, tributarias del concepto elaborado por Max Weber, que constituye el punto de partida de toda discusión al respecto. Para Weber, la burocracia es la forma moderna de las organizaciones, frente a otras formas no modernas (administración de notables, prebendalismo, parasitismo, venta de oficios, polisinodialismo, etc.). El origen histórico de la organización burocrática está relacionado con la centralización política y con la difusión del capitalismo, y su generalización tiene que ver con la secularización y racionalización operadas por la revolución liberal y por la industrialización. Este modelo de organización, elaborado por Weber como un tipo ideal, no describe con sus rasgos ninguna institución histórica concreta, sino que trata de identificar un fenómeno nuevo que descansa en la forma de autoridad legal-racional, en la que no se sacraliza la tradición ni se rinde culto a un dirigente por sus cualidades excepcionales, sino que se obedece a las normas vigentes. La universal difusión de las organizaciones burocráticas es explicada por Weber apelando a su superioridad técnica sobre cualquier otro tipo de organización: la precisión, rapidez, uniformidad, no acepción de personas, etc., son mucho mayores que en otras organizaciones, como las honoríficas o colegiales, basadas en principios diferentes. De otro lado, las organizaciones burocráticas tratan de eliminar tanto los elementos irracionales que se sustraen al cálculo y a la previsión, como los de carácter emocional puramente personales. Por último, la forma moderna, o burocrática, de organización se fundamenta en la autoridad legal-racional, que viene exigida a su vez por la economía capitalista y por el principio liberal de igualdad ante la Ley. Existe un malentendido, expresado entre otros por Gouldner, que reprocha a Weber el olvido de la autoridad democrática, puesto que menciona sólo la tradicional, la carismática y la burocrática: pero para Weber burocracia y democracia no son antitéticas, sino que se implican recíprocamente. La forma moderna de organización es esencial para la legitimidad democrática, y ambas descansan, como muy bien defiende Miguel Beltrán, en la autoridad legal-racional; es verdad que la utilización del sufijo kratós (poder) sugiere la asunción ilegítima del poder político por los funcionarios, pero cuando tal cosa sucede se trata de una perversión o anomalía del modelo. Otro problema lo constituye la imagen negativa que ha llegado a tener el término burocracia como sinónimo de ineficacia, papeleo o irracionalidad. Pero una cosa es que las organizaciones modernas puedan funcionar más o menos bien, y otra muy distinta que Weber en su tipo ideal tome como racional y eficiente lo irracional, o simplemente lo ignore; y ese no es, desde luego, el caso. Al predominio de la burocracia en los negocios de un Estado o de una organización se le llama burocratismo, que es, asimismo, la tendencia al predominio de las soluciones administrativas y formales en asuntos públicos y privados. El término burocracia, en definitiva, designa no solo a la organización administrativa estatal, sino también a todo tipo de organización, privada o pública, que se fija objetivos productivos y que goza de determinadas características profesionales. Crisis de subsistencia Se entiende por economía de subsistencia aquella que se basa en la agricultura o la ganadería con explotaciones, generalmente familiares, que sólo alcanza para la alimentación y el vestido de la propia familia o grupo social y en la que no se producen excedentes que permitan el comercio o, en caso de que se produzcan, estos son escasos y se destinan de forma inmediata al trueque con otras familias o grupos sociales. Las economías campesinas de subsistencia son un complejo variable de cultura a cultura, de año a año y aún de una estación a otra. Estas economías combinan actividades productivas con actividades extractivas -aserrío, leñateo, caza, pesca, recolección de frutos, semillas, fibras silvestres, hierbas y otros productos no cultivados, minería de aluviones auríferos, etc.- con trabajo remunerado ya sea en dinero o como canje por vivienda, por acceso a tierra de cultivo o por producción agrícola o pecuaria. El sector de composición de las actividades de una economía campesina puede cambiar en el corto plazo y en general está sujeto a ciclos, mediados por los pulsos intra-anuales del clima que definen la fenología de las plantas silvestres y de cultivo y en menor grado la de la producción animal. Muy relacionado con las crisis de subsistencia está la autarquía del Estado, y al respecto los profesores Fernando Esteve y Rafael Muñoz de Bustillo nos dicen que la “Opción de política económica que rechaza el comercio internacional y propone la autosuficiencia a todos los niveles de la economía de un país. Objetivo social de las sociedades llamadas primitivas como nos cuentan los antropólogos económicos, aparece ligada en tiempos más modernos a ideologías nacionalistas y totalitarias, y su puesta en práctica ha estado asociada con períodos de grave decadencia económica.”. Crecimiento vegetativo El crecimiento vegetativo o natural de la población es la diferencia entre el número de nacidos y el número de fallecidos en un lugar durante un año, expresado normalmente en tantos por 100. Es positivo cuando el número de nacidos supera al de fallecidos; es negativo cuando las muertes superan a los nacimientos. Si al crecimiento vegetativo le sumamos la inmigración y le restamos la emigración, el resultado es el crecimiento real, que puede ser, igualmente, positivo o negativo . En las sociedades históricas preindustriales, caracterizadas por unas altas tasas de natalidad contrarrestadas por otras igualmente altas de mortalidad, el crecimiento natural era muy bajo, situándose entre el 0’5 y el 1%. En ello intervenían de manera decisiva las periódicas crisis de subsistencia que ocasionaban hambre y enfermedades de carácter epidémico, cuyo resultado era una mortalidad catastrófica. La mortalidad catastrófica es aquella en que el número de defunciones excede lo habitual. Es producida por algún hecho excepcional, sea una epidemia, una guerra o una devastación natural (terremoto, erupción volcánica, etc.). Tiene repercusiones sobre todos los niveles de la población, y no solo sobre los más expuestos, como es el caso de los ancianos. Sus consecuencias económicas y sociales son notables. En la mortalidad catastrófica del Antiguo Régimen incidían especialmente las epidemias, provocadas por enfermedades de carácter infeccioso y fácil difusión, en un contexto de escasa higiene y mala alimentación. Una vez se desataba una epidemia, ésta remitía únicamente de forma espontánea, sin el concurso de una medicina escasamente desarrollada y carente de suficientes recursos científicos para atajar el mal. A veces, los brotes epidémicos alcanzaban singular virulencia y extensión, dando lugar a pandemias que trascendían las fronteras de regiones y estados, originando un brusco y generalizado descenso demográfico. Se llama “pandemia” a una enfermedad que se presenta en forma de brote epidémico de gran intensidad, y que afecta prácticamente a todos los habitantes de una región determinada. Crisis económica en el Antiguo Régimen Designa un fenómeno complejo, característico de las sociedades preindustriales, que incluye crisis de subsistencias y crisis demográficas. La organización económica de las sociedades preindustriales tenía los siguientes rasgos: • Un acusado carácter rural, y • Un escaso crecimiento demográfico. Crisis de subsistencias se utiliza, como predica Elena Sánchez de Madariaga, especialmente para las sociedades preindustriales europeas. En sociedades con una productividad baja, grandes fluctuaciones en la producción y en las que la mayor parte de la producción agraria era retenida por la nobleza y el clero, las caídas de la producción agraria daban lugar a elevaciones bruscas de los precios y a escasez de alimentos (carestía) que, cuando los sistemas de abastos fallaban, provocaban el descenso del consumo de productos básicos y, en general, el descenso de los niveles de vida de la población. Cuando la situación era de aguda carencia de alimentos se producía una crisis de subsistencias, que conllevaba la extensión de la miseria, el hambre, la enfermedad, la disminución de la natalidad y el incremento de la mortalidad. Crisis demográfica designa la reducción brusca e intensa de la población, ocasionada por uno o más factores que inciden en los componentes evolutivos de la población, la natalidad y la mortalidad. Se distinguen varios tipos de crisis demográficas. Cuando el principal factor es una epidemia (caso, por ejemplo, de la peste), se produce un fuerte y repentino aumento de la mortalidad; la crisis suele tener una duración definida, que se corresponde con el período de difusión y extinción de la epidemia, en el que el número diario de fallecimientos aumenta hasta alcanzar un techo y luego comienza a disminuir; la disminución de los matrimonios y de los nacimientos se limita a la fase más aguda de la epidemia; desaparecida la causa de la epidemia, la recuperación demográfica se ve favorecida por un descenso de la mortalidad a niveles más bajos que antes de la crisis, así como por el aumento de los matrimonios e incremento de la natalidad. Cuando el principal factor es la carencia alimentaria y se produce una crisis de subsistencias, el aumento de la mortalidad, de menor intensidad que en el caso de las epidemias, va precedido de una disminución de los matrimonios y de la natalidad, y es el declive prolongado de la natalidad el factor que tiene mayor incidencia en la evolución general de la población. Girondinos y Jacobinos En la Asamblea Nacional existían dos sectores, ambos pertenecientes a la burguesía y coincidentes en la lucha contra el rey, la nobleza e imponer los principios liberales, pero distanciados con respecto a sus intereses y los medios para lograr sus objetivos. Los empresarios y grandes comerciantes que integraban la gran burguesía, llamados girondinos, por provenir de una zona situada al sur de Francia, denominada Gironda, eran moderados, contaban con el apoyo de las provincias y consideraban prudente hallar un acuerdo con la monarquía y la nobleza, limitando el poder real, pero sin permitir el derecho a voto a las clases pobres, que no pagaban impuestos. La razón era el temor de este sector burgués, que había alcanzado gran prestigio, de perder sus privilegios por obra de los movimientos populares. El otro sector, era el de los jacobinos, nombre proveniente de sus reuniones en el convento de la orden de los jacobinos, extremistas, duros y muy bien organizados, respaldados por el Consejo y el pueblo de París. Estaba principalmente integrado por profesionales y modestos propietarios que querían abolir definitivamente la monarquía y proclamar una República democrática, con derecho a voto para todas las clases sociales. El primer sector se colocaba para deliberar, a la derecha en la Asamblea, el segundo, a la izquierda, y de allí proviene la posterior división entre partidos de derecha y de izquierda, según sean conservadores en su accionar político o propongan medidas tendientes a cambios profundos y violentos. Los girondinos se consagraron triunfantes en octubre de 1791, cuando la Asamblea, por poseer mayoría entre sus miembros, sancionó la primera constitución, que imponía una monarquía parlamentaria, donde los miembros del Parlamento serían elegidos por las clases adineradas. El Rey continuaba en el poder con límites en sus atribuciones. Sin embargo, esta situación varió sustancialmente entre 1792 y 1794, cuando los jacobinos, con ayuda de los Sans Culottes, trabajadores urbanos, tomaron el poder e impusieron el terror. Liderados por Maximilien Robespierre y Danton, crearon tribunales populares que juzgaban y condenaban a muerte a todos los opositores de la revolución: el Rey, María Antonieta, sacerdotes y miembros de la nobleza fueron guillotinados, aunque luego, los propios líderes revolucionarios corrieron la misma suerte al ser acusados y condenados por aspirar a una dictadura personal. Juramento del Juego de Pelota El juramento del Juego de Pelota (en francés: Serment du Jeu de Paume) fue un compromiso de unión presentado el 20 de junio de 1789 entre los 577 diputados del tercer estado para no separarse hasta dotar a Francia de una Constitución, haciendo frente a las presiones del rey de Francia Luis XVI., ya que con el pretexto de unas reparaciones que debían hacerse en la sala del “Hôtel des Menus Plaisirs”, en la que se celebraban las sesiones de los Estados Generales de Francia, la guardia impidió que los diputados del tercer estado se reunieran allí el 20 de junio de 1789. Los diputados entonces se reunieron en la sala del jeu de paume de Versalles. Con la ayuda del diputado Jean-Joseph Mounier, el abate Emmanuel-Joseph Sieyès se compromete a redactar la fórmula del célebre juramento del Jeu de Paume: “[...] De no separarse jamás, y reunirse siempre que las circunstancias lo exijan hasta que la constitución sea aprobada y consolidada sobre unas bases sólidas.” Este texto fue leído por Jean Sylvain Bailly, y el juramento fue votado por unanimidad, excepto por una voz, la de Martin d’Auch. La Asamblea Nacional se declaró Constituyente. Fue éste un acto determinante y una afirmación política de autodeterminación del pueblo llevada a cabo por sus representantes, y fue considerado como el nacimiento de la Revolución francesa. La sala del jeu de paume (en francés, juego de pelota) se llamaba, antes del 20 de junio de 1789, “Tripot”, y fue construida por Nicolas Cretteé en 1686 a fin y efecto de que los miembros de la Corte se distrajeran jugando al jeu de paume, un precedente de juegos de pelota como el tenis y la pelota vasca. María Antonieta (Viena, 1755 - París, 1793) Reina de Francia. Hija de los emperadores de Austria, Francisco I y María Teresa, contrajo matrimonio en 1770 con el delfín de Francia, Luis, que subió al trono en 1774 con el nombre de Luis XVI. Mujer frívola y voluble, de gustos caros y rodeada de una camarilla intrigante, pronto se ganó fama de reaccionaria y despilfarradora. Ejerció una fuerte influencia política sobre su marido (al que nunca amó), ignoró la miseria del pueblo y, con su conducta licenciosa, contribuyó al descrédito de la monarquía en los años anteriores a la Revolución Francesa. Pero quizá lo que más se recuerda de María Antonieta es su dramático final: detenida junto con el rey y otros nobles cuando trataban de huir de París, fue juzgada por el Tribunal Revolucionario y condenada a morir en la guillotina. A las diez y media de la mañana del día 16 de octubre de 1793, el pintor David, cómodamente instalado en la terraza del café La Régence, en la parisina calle de Saint-Honoré, realizó un apunte del natural de la reina María Antonieta camino del patíbulo. La llevaban sentada en una carreta e iba a ser ejecutada en la guillotina tras más de un año de calvario. El dibujo presenta a la reina como un fantoche patético tocado con una ridícula cofia de fámula bajo la cual asoman unos mechones de pelo lacio. En sus labios, crispados por la agonía, se muestra aún un orgullo que parece desafiar a la plebe. Es un apunte cruel, en el que el artista quiso desposeer a su víctima de todo residuo de esplendor o hermosura, mostrando en ella la fiera cautiva que ya no podría ejercer más sus perversidades. Para la multitud que la contempló ese día, María Antonieta era la encarnación del Mal; para muchos otros fue una reina mártir y un símbolo de la majestad y la entereza. Aquel despojo que David vio pasar rumbo al cadalso había sido, sin duda, una de las reinas más bellas que tuvo Europa y la más primorosa joya de Francia. Revolución francesa Episodio central y decisivo de un período de extraordinarias transformaciones en la historia de Europa que va desde 1770 a 1850 y que significa el paso de la edad moderna a la contemporánea. Las guerras del siglo XVIII habían postrado las finanzas de los Estados europeos; el rey y los gobiernos se encontraron en la necesidad tanto de aumentar los impuestos a unas clases ya sobrecargadas (pueblo y burguesía) como de extenderlos a las clases privilegiadas (pueblo y burguesía) que hasta entonces habían estado eximidas de ellos. En Francia, por otra parte, la participación financiera en la revolución americana había agravado la deuda del Estado. Bajo la presión de la aristocracia, explotaron tumultos por todas partes: el rey Luis XVI y el ministro Loménie de Brienne convocaron para mayo de 1789 los Estados Generales, que no habían sido convocados desde 1614. Los trabajos de de la Asamblea fueron un éxito político para el Tercer Estado, el cual se constituyó en Asamblea Nacional, transformada a continuación (9 de julio) en Asamblea Nacional constituyente. El 14 de julio de 1789, el pueblo de París se sublevó y se apoderó de la Bastilla, símbolo del absolutismo. Luis XVI se dirigió a París donde reconoció la soberanía del pueblo y la existencia de la Guardia Nacional, formada por burgueses y dirigida por Lafayette. La toma de la Bastilla desencadenó una irrefrenable explosión revolucionaria. A la revolución del Tercer Estado en las ciudades para obtener los privilegios políticos, se unió impetuosa la revuelta campesina. Bajo el empuje de los acontecimientos, la Asamblea Nacional suprimió (4 de agosto) los privilegios del Antiguo Régimen y el 26 de agosto fue votada la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano. Ante la negativa del rey a sancionar el decreto, el pueblo parisino marchó sobre Versalles obligando al rey a volver a París con la Asamblea Nacional constituyente (5-6 de octubre de 1789). Los trabajos de la Asamblea Nacional constituyente estuvieron influidos por el club de los amigos del 89, portavoces de la alta burguesía. La constituyente, inspirada en las ideas de Montesquieu sobre la separación de poderes y las de Rousseau sobre la soberanía popular, sancionó la separación de poderes, confiando el poder legislativo a la Asamblea Legislativa, el poder judicial a los jueves y el ejecutivo al rey y sus ministros. El 12 de julio de 1790 fue votada la constitución civil del clero que suprimía las órdenes religiosas e introducía el principio electivo en la nominación de los párrocos y de los obispos. Se abría camino, mientras tanto, el descontento del bajo pueblo (los sans-culottes), que creía no haber obtenido ninguna ventaja de la Revolución. La fuga de Luis XVI, arrestado en Varennes (el 20 de junio de 1791), significó un golpe decisivo para el prestigio de la monarquía. El 30 de septiembre de 1791 la Asamblea constituyente se disolvió para dejar paso a la Asamblea legislativa. Las elecciones para la Asamblea legislativa llevaron al escenario a un fuerte movimiento de izquierda, encabezado por los girondinos que eran favorables a un decidido programa de democracia política. Los girondinos, contradiciendo la proclama de paz del 22 de mayo de1790, declararon la guerra a Austria. El 10 de agosto de 1792, el pueblo parisino invadió las Tullerías y masacró a los guardias suizos: la Comuna revolucionaria sustituyó a la municipalidad burguesa. Los girondinos concedieron nuevas elecciones de sufragio universal para una Convención nacional. La victoria en Valmy del ejército revolucionario (20 de septiembre de 1792) sirvió para aplacar durante algún tiempo la tensión que había culminado con la masacre de un millar de prisioneros políticos (matanzas de septiembre). El 21 de septiembre la Convención proclamó la República. La amenaza de la primera Coalición europea, formada tras la ejecución de Luis XVI (21 de enero de 1793), la traición de Dumouriez, la revuelta vandeana y la inflación, que enriquecía a los burgueses a espaldas de las clases populares, provocaron la expulsión de la Convención de los girondinos (2 de junio de 1793) y otorgaron el poder a los partidarios de la Montaña. Votada la Constitución del año I de la República, emergió un Comité de Salud Pública dominado por Robespierre. Las medidas draconianas del Comité salvaron la Revolución. Toda tentativa de rebelión fue abortada por el Terror, todo sospechoso contrarrevolucionario fue guillotinado o mandado a prisión por el Tribunal revolucionario. A comienzos de 1794 los peligros más graves estaban conjurados para siempre. Robespierre, que disfrutaba de poderes dictatoriales, hizo guillotinar a sus principales opositores, entre ellos Hérbert y Danton. El aislamiento del Comité y la aversión de los nuevos ricos determinaron, el 9 termidor (27 de julio) de 1794, la caída y la posterior ejecución de Robespierre y de sus seguidores. Los termidorianos abolieron todas las leyes sociales y desencadenaron el Terror blanco. Tras la aprobación de la nueva constitución (del año III), que abolía el sufragio universal, fue sofocada una insurrección monárquica el 13 vendimial (30 de agosto) de 1795 por los cañones del general Bonaparte y el poder ejecutivo fue confiado al Directorio. Siguió un período de agitaciones por parte de las fuerzas democráticas (conjura de los iguales) y monárquicas, que el Directorio controló con la ayuda del ejército. Finalmente, el golpe de estado de Bonaparte del 18 brumario del año VII (9 de noviembre de 1799), depuso al Directorio y concluyó la Revolución francesa. Sans-culotte Miembro de uno de principales grupos que intervinieron en el proceso revolucionario francés. El término “sans culotte ” procede de la prenda de vestir (el culotte) que portaban a finales del siglo XVIII las clases acaudaladas de Francia y que, por contra, no era utilizado por las clases populares, que lo sustituian por pantalones largos. Los sans culottes procedían de los sectores menos acomodados la sociedad urbana francesa, integrados por artesanos, sirvientes, pequeños comerciantes y obreros varios, es decir, aquellos que padecían con mayor intensidad la crisis económica que aquejaba a Francia desde 1788. Durante los inicios de la revolución, los sans culottes formaron el núcleo fundamental que se amotinó contra la monarquía, protagonizando los principales desórdenes (asalto a la Bastilla, palacio de las Tullerías, etc). Más tarde, entre 1792 y 1795, jugaron un importante papel en la revolución, constituyendo junto a los jacobinos la fuerza más radical durante el Régimen del Terror, y responsable entre otras, de la decisión de ejecutar al rey Luis XVI y a su esposa María Antonieta. Santa Alianza Fue el pacto que firmaron en septiembre de 1815, tres meses más tarde de la conclusión del Congreso de Viena, a iniciativa del Zar Alejandro I, Rusia, Francisco I de Austria y Federico Guillermo III de Prusia. Aunque de naturaleza política, formalmente sus signatarios se guiaron por principios de carácter religioso, es decir, los de la religión cristiana. La Santa Alianza tuvo como objetivo primordial el mantenimiento del statu quo del absolutismo en Europa tras la caída de Napoleón e impedir el surgimiento y propagación de movimientos revolucionarios o liberales. Tras la incorporación de Inglaterra meses más tarde (Cuádruple Alianza) y de Francia en 1818 (Quíntuple Alianza) se celebraron varios congresos que sirvieron para garantizar el mantenimiento del compromiso (Europa de los Congresos) y controlar la situación internacional. La Santa Alianza intervino en diversas ocasiones, así sucedió en 1821 cuando las tropas austríacas se involucraron en Italia para restituir el absolutismo en el Reino de las Dos Sicilias (Nápoles y Sicilia), o con la intervención de las tropas francesas en 1823 en España. En esta última los llamados Cien Mil Hijos de San Luis terminaron con la experiencia constitucional del denominado Trienio Liberal (1820-1823) y restauraron al rey Fernando VII como rey absoluto. La Santa Alianza concluyó su acción en 1825, tras la muerte del su principal valedor, el Zar Alejandro I de Rusia. Conviene, no obstante, que tengamos claro que la Santa Alianza impone un sistema de solidaridad de las potencias. Influido por los círculos romántico-pietistas, el zar Alejandro I propone a las potencias un programa (bajo la advocación de la Santísima Trinidad) para la defensa de la religión, la paz y la justicia. Como hemos dicho, en septiembre de 1815 tiene lugar la creación de la Santa Alianza, que determina que los monarcas de Rusia (greco-ortodoxos), Austria (católico) y Prusia (protestante) se comprometen a instaurar gobiernos de naturaleza cristiana y patriarcal (“según las palabras de la Sagrada Escritura”, art.I) y de defensa mutua y solidaria. En virtud de su responsabilidad ante la Divina Providencia, este tipo de gobiernos (monarquías por la Gracia de Dios) asumen el “derecho a la intervención” contra toda clase de aspiraciones nacionalistas y liberales. Los monarcas europeos (a excepción del papa y el sultán) se adhieren a la Santa Alianza. Por consiguiente, la “alianza entre el Altar y el Trono”, fundamento de la Santa Alianza, es la base ideológica de esta primera organización supranacional de la Edad Contemporánea, cuyo objetivo, como ya hemos dicho, es el mantenimiento del status quo social, económico y político. Metternich empleará la Santa Alianza para contrarrestar el progreso del liberalismo. Por su parte, el Parlamento británico rechaza todo tipo de intervención, convirtiendo así a Gran Bretaña en la patria de los liberales. Tullerías, Las Palacio real hecho erigir por Catalina de Médicis (1564), sobre diseño del arquitecto Ph. Delorme. Incendiado durante la Comuna (1871), fue demolido; actualmente se conserva sólo el gran jardín. Fueron un antiguo palacio y residencia de los reyes de Francia, en París. Fue residencia de los Bonaparte. En plena efervescencia de la Revolución francesa, Luis XVI y su familia trasladaron su residencia de Versalles a las Tullerías, a partir de entonces, el palacio se convertiría en la principal residencia de los monarcas franceses en el siglo XIX. Por metonimia, "las Tullerías" pasó a designar la jefatura del Estado francés y fue el centro político de Francia de 1789 a 1870. Versalles Versalles no era más que una pequeña aldea cuando en 1628 Luis XIII hizo construir en ella un pabellón de caza que fue incorporado al grandioso castillo, adonde Luis XIV trasladó la corte en 1628 y que iría engrandeciéndose cada vez más hasta 1690, que comprende fuentes, estanques, estatuas, pabellones. Versalles es una ciudad de la región de la Isla de Francia, ubicada en los suburbios occidentales de París. 17’1 km al oeste del centro de París. Es la prefectura (capital) del departamento de Yvelines. Fue la capital del reino de Francia, desde finales del siglo XVII y durante casi todo el siglo XVIII. Actualmente es un elegante suburbio de París y un importante centro administrativo y judicial. Déspota Gobernante que ejerce su poder sin ningún límite o sujeción a las leyes. En tal sentido, puede ser identificado con los monarcas absolutos. El término suele utilizarse coloquialmente en un sentido peyorativo. En el siglo XVIII, el absolutismo monárquico, influido por las ideas de la Ilustración, evolucionó hacia una nueva forma de gobierno conocida como “Despotismo Ilustrado”. El despotismo de los reyes absolutos del XVIII se dulcificó con dos consideraciones: la primera, una cierta tendencia de los gobernados a obedecer y a admitir su incapacidad para gobernarse por sí mismos; y la segunda, cuando el rey que disfrutaba del poder absoluto se rodeaba de gentes bienintencionadas, dispuestas a revertir el poder recibido por el soberano por gracia divina en la mejora de las condiciones técnico-educativas del pueblo: así nació el mencionado despotismo ilustrado . Recapitulando durante un tiempo, tenemos que en la lengua italiana se encuentra el origen del término déspota, y más concretamente en la palabra despota. Un adjetivo que tiene tres acepciones siendo una de las más conocidas aquella que viene a definir a todo aquel rey o monarca que gobierna sin someterse ni respetar ningún tipo de ley. A lo largo de la historia muchos son los soberanos que podrían haber recibido dicha calificación. Uno de ellos, aunque tendríamos que irnos a la Edad Media, es Ricardo III de York, que murió en la batalla de Wakefield en el año 1460. Para muchos, este Ricardo es el rey déspota por excelencia de Inglaterra, a pesar de que estuvo muy poco tiempo en el trono, pues dejó tras de sí un sinfín de tramas palaciegas y de acciones crueles, motivadas simplemente por mantener el poder. Despotismo / absolutismo Forma de gobierno caracterizada por el poder absoluto y arbitrario; autoridad tiránica. Históricamente, el período del despotismo abarca los siglos XVI-XVIII; durante estos siglos las monarquías occidentales, una vez realizada la unidad nacional, llevaron a cabo la formación del Estado moderno, desposeyendo de poder a la aristocracia, centralizando todos los poderes y constituyendo una administración burocrática. Se llama ‘absolutismo’ a un régimen en el que quien detenta el poder (de ordinario un rey) concentra en sí mismo todos los poderes del Estado. El absolutismo tuvo especial aceptación en la Europa de los siglos XVII-XVIII, sobre todo en Francia (Luis XIV), Austria (María Teresa y José II) y Prusia (Federico II). Este término se aplica a todos los casos de gobierno, personal o colectivo, en que no exista limitación en el ejercicio del poder político. El régimen absolutista está representado en todas las épocas históricas. En Europa surge tras el derrumbamiento del feudalismo, en forma de monarquías basadas en el “derecho divino” de los reyes y el acatamiento de los súbditos. Su síntesis se encuentra en la frase de Luis XIV: “el Estado soy yo”, y en la teoría del despotismo ilustrado: “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”. Ahora, cediendo la palabra a Elena Sánchez de Madariaga, ésta escribe que el absolutismo es una doctrina política y el régimen monárquico en el que el soberano se considera legitimado para ejercer el poder libre de controles, condicionamientos o limitaciones de otras instancias políticas, superiores o inferiores. La configuración de regímenes absolutistas se produjo en Europa occidental entre los siglos XVI y XVIII, en relación con la formación del Estado Moderno. Los orígenes conceptuales y etimológicos del absolutismo se encuentran en el derecho romano, en particular en la máxima, de donde deriva el término princeps legibus solutus est, (el príncipe está desligado de las leyes; Ulpiano, siglos II-III d.C.). Las ideas sobre la potestas absoluta del príncipe fueron difundidas por los juristas bajomedievales con la recuperación del derecho romano y recogidas por algunos pensadores políticos, pero en la época prevaleció la noción quod omnes tangit ab omnibus approbari debet (lo que atañe a la colectividad debe tener la aprobación de la colectividad), fundamento ideológico de los parlamentos bajomedievales. Fue en la Edad Moderna cuando se formularon las principales elaboraciones teóricas del absolutismo. En la práctica, la formación de monarquías absolutas fue un proceso largo, complejo y contradictorio, debido a la existencia de toda una serie de poderes intermedios que condicionaban las políticas de reforzamiento del poder regio. La Francia de Luis XIV representa la monarquía absoluta por antonomasia: carácter especialmente sagrado del monarca, formación de una burocracia centralizada, disciplinamiento de la nobleza, etc.; aun así, el poder regio no sólo se hallaba limitado por leyes no escritas, sino también por instituciones y privilegios particularistas. En Inglaterra, las tendencias absolutistas de los primeros Estuardo fueron una de las causas de la revolución de 1640-60, y la revolución de 1688, que limitó el poder del monarca y marcó la evolución hacia el constitucionalismo. Despotismo ilustrado Forma absolutista de gobierno que, basada en la fórmula “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”, prevaleció en Europa durante el siglo XVIII. Inspirado en la Ilustración, representó el tránsito de la monarquía medieval, de tendencias absolutistas, a la monarquía constitucional. Así pues, variante del absolutismo monárquico que se desarrolló en varios países europeos a lo largo de la segunda mitad del siglo XVIII, influida por las teorías de los filósofos de la Ilustración, desde el tratado de Aquisgrán (1748) hasta la Revolución francesa, cuando una intensa y sistemática actividad reformadora recorrió toda Europa, promovida, bajo el impulso de la ideología iluminista, por las monarquías absolutas que intentaban reforzar su control sobre el Estado en perjuicio del feudalismo y de la Iglesia. El propósito de los reformistas de introducir leyes que condujesen al bienestar general, impregnó las disposiciones que reformaron el sistema penal, se opusieron al monopolio en la producción y regularon la vida pública. En 1789 fue abolido gradualmente el despotismo; se redujeron las prerrogativas de la Iglesia, se suprimió la tortura, la pena de muerte y el tribunal del Santo Oficio, se concedió la libertad de trabajo y de comercio, se iniciaron los saneamientos, se crearon los catastros, se fomentó la investigación, los tribunales fueron uniformados y finalmente prevaleció la tutela de los intereses generales con la creación de regulaciones administrativas uniformes. Las revoluciones políticas y el proceso de industrialización fueron resquebrajando la sociedad estamental, que terminó siendo reemplazada por la “sociedad de clases”. Frente a los privilegios del Antiguo Régimen, la nueva realidad se fundamentó en la igualdad jurídica (“Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano”, 1789) y la libertad de los individuos ante la Ley. Los privilegiados de la vieja sociedad feudal fueron desplazados o se fusionaron con la nueva clase dominante, la burguesía, al tiempo que la industrialización hizo crecer a su directo antagonista, el proletariado. A lo largo del siglo XIX la clase obrera protagonizó reivindicaciones y movilizaciones que se desarrollaron en un escenario esencialmente urbano. El campesinado, un colectivo menos dinámico, continuó supeditado a los grandes propietarios, aunque desvinculado legalmente de ellos. La sociedad de clases, más abierta y permeable que la estamental, concedía mayor grado de libertad a los individuos, pero al mismo tiempo mantenía profundas desigualdades, cimentadas no sobre la Ley o la tradición, sino sobre la riqueza y la propiedad. En definitiva, la noción de “despotismo ilustrado” se consolidó en el lenguaje historiográfico a partir de la Primera Guerra Mundial, para referir un fenómeno de dimensiones europeas, que ponía en relación el pensamiento de la Ilustración con las políticas reformadoras de numerosos monarcas de la época, en especial Federico II de Prusia, Catalina II de Rusia y María Teresa y José II de Austria, pero también Carlos III de España, Maximiliano III en Baviera, Gustavo III en Suecia y algunos soberanos de los Estados italianos. Declaración Universal de los derechos del Hombre y del Ciudadano (1789) Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789 adoptada por la Asamblea Constituyente francesa del 20 al 26 de agosto de 1789, aceptada por el Rey de Francia el día 5 de octubre de 1789. Aaprobada por la Asamblea Nacional Constituyente francesa el 26 de agosto de 1789, es uno de los documentos fundamentales de la Revolución francesa (1789-1799) en cuanto a definir los derechos personales y los de la comunidad, además de los universales. Influenciada por la doctrina de los derechos naturales, los derechos del Hombre se entienden como universales. Aún cuando establece los derechos fundamentales de los ciudadanos franceses y de todos los hombres sin excepción, no se refiere a la condición de las mujeres o la esclavitud, aunque esta última seria abolida por la Convención Nacional el 4 de febrero de 1794. Sin embargo es considerado un documento precursor de los derechos humanos a nivel nacional e internacional. No fue hasta que Olympe de Gouges, en 1791, proclamó la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana que las mujeres entraron en la historia de los derechos humanos. La Declaración fue el prefacio a la Constitución de 1791. La primera traducción americana completa de sus 17 artículos al español es obra de Antonio Nariño, publicada en Bogotá en 1793. Una segunda versión ampliada, conocida como Declaración de los Derechos del Hombre de 1793 fue aprobada posteriormente e incorporada a la Constitución francesa de 1793, ambas de muy breve aplicación. Seguida de la Declaración de los Derechos y Deberes del Hombre y del Ciudadano de 1795 en la Constitución de 1795 que establece el Directorio. En el derecho constitucional francés, la Declaración de 1789 es parte de la Constitución francesa de 1946, que agrega los derechos sociales en su preámbulo, y de la Constitución francesa de 1958 que conserva el preámbulo de la Constitución de 1946. En el Juramento del Juego de Pelota el 20 de junio de 1789, los diputados franceses de la Asamblea Nacional se habían fijado como misión principal la de dar por primera vez una Constitución a Francia, y crearon con este fin un comité que preparase el "orden de trabajo sobre la constitución del reino". El mismo día que la Asamblea adoptó el nombre de Asamblea Nacional Constituyente, el 9 de julio de 1789, Mounier presentó ante la Asamblea el informe del comité, en el que se recomendaba redactar un preámbulo que enumerase los derechos fundamentales que la Constitución debía respetar. Se llegaron a leer 21 proyectos de declaración, incluido uno de La Fayette, uno de Robespierre y otro de la ciudad de París. El 19 de agosto, la Asamblea acordó que la declaración sería debatida por los diputados a partir del proyecto de 24 artículos propuesto por el 6º Bureau, que fue el proyecto más votado por delante del presentado por el Abad Sieyès. Los artículos fueron debatidos, redactados y votados uno por uno en los días siguientes (del 20 al 26 de agosto), modificándose sustancialmente el contenido de la declaración que quedó en 17 artículos. Se aprobó el último artículo, el 17 relativo al derecho a la propiedad, el 26 de agosto de 1789. La Declaración fue promulgada por patente real el 3 de noviembre de 1789, junto con otros textos aprobados por la Asamblea Nacional desde el de 1789. Aquella noche se había aprobado la abolición de los privilegios en los que se basaba la sociedad del Antiguo Régimen, poniendo fin al sistema feudal. La declaración establece los principios de la sociedad que serán la base de la nueva legitimidad, acabando con los principios, las instituciones y las prácticas del Antiguo Régimen: "El principio de toda soberanía reside esencialmente en la nación". La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano considera legítima la revuelta de los diputados en contra de la monarquía absoluta, al declarar como derecho imprescindible del hombre la "resistencia a la opresión". La declaración tiene un alcance general y orientado hacia el futuro. Los Constituyentes enumeran lo que no son derechos creados por los revolucionarios, sino que son derechos constatados. Es la consecución de la filosofía del Siglo de las Luces.Los derechos naturales e imprescriptibles del hombre, que son anteriores a los poderes establecidos y son considerados como aplicables en cualquier lugar y cualquier época: la libertad. la propiedad. la seguridad. la resistencia a la opresión. Los miembros de la Asamblea Constituyente manejaban ideas generales y conceptos teóricos, pero no definieron las condiciones concretas en las que se debía de establecer el gobierno del pueblo, dado que se trataba de un preámbulo a una Constitución. Plantearon principios trascendentales cuya aplicación concreta quedó definida en la propia Constitución. Este texto servirá de base a todos los regímenes que se inscriben dentro de una tradición republicana. La Declaración de 1789 ha inspirado un gran número de textos similares en Europa y América Latina. La tradición heredada de la Revolución francesa está también presente en la Convención Europea de los Derechos Humanos, firmada en Roma el 4 de noviembre de 1950. Diezmo • El diezmo eclesiástico era la parte de los frutos, regularmente la décima, que pagaban los fieles a la Iglesia. Como escribe Elena Sánchez de Madariaga, el diezmo es la exacción de una décima parte del producto agrario bruto que se pagaba a la Iglesia para el sostenimiento del clero secular, a cambio de las funciones que éste desempeñaba para el conjunto de fieles. Se basaba en la costumbre judía, atestiguada en la Biblia, de dar a los sacerdotes la décima parte de los frutos. A comienzos de la alta Edad Media, el pago de diezmos fue espontáneo, pero, desde el siglo VI, sucesivos concilios lo hicieron obligatorio. En los siglos centrales de la Edad Media, los diezmos fueron con frecuencia enajenados o dados en arrendamiento o en feudo a laicos, que en ocasiones los patrimonializaron. Uno de los objetivos de la reforma eclesiástica fue precisamente recuperar los diezmos, cuya obligatoriedad fue reafirmada por el concilio de Trento. Aun cuando la tasa de exacción era en principio de una décima parte del producto, al aplicarse sobre el producto bruto, tenía un impacto mucho mayor sobre el producto neto de la agricultura (a finales del siglo XVIII fue calculado en un 50 por ciento en la corona de Castilla). Con la Revolución francesa y las posteriores revoluciones liberales, el diezmo fue finalmente abolido . Por otra parte, el diezmo real lo constituía el diez por ciento que había de pagarse al rey sobre el valor de las mercaderías que se traficaban y llegaban a los puertos, o entraban y pasaban de un reino a otro. La Enciclopedia Es un “diccionario razonado de las ciencias, las artes y los oficios”. Es decir, un inventario de todo el saber de la época. Su director fue Diderot. Se publicó entre 1751 y 1772 y en él colaboraron especialistas de diversas materias: D’Alembert (matemático), Voltaire y Rousseau (filósofos), Turgot (economista), Buffon (naturalista), etc. Los criterios para su elaboración fueron estrictamente científicos, lo que le granjeó la oposición de los sectores más reaccionarios de la sociedad y la persecución eclesiástica. Obtuvo un notable éxito en Francia (donde se publicó por vez primera) e igualmente en el resto de Europa. Joaquín Lledó nos descubre lo siguiente: La Enciclopedia surgió como un proyecto editorial de Le Breton, que, entusiasmado por el éxito del Diccionario de Medicina de James, se propuso traducir y actualizar la Cyclopedia de Chambers, publicada en 1728. Muy pronto se incorporarían Diderot, Toussain y Eidous. Pero finalmente, en 1747 Diderot pasaría de traductor a director general de la obra, siendo D’Alambert su corrector para los temas científicos. La obra adquiere, a partir de ese momento, un carácter original y se abre a la polémica ideológica. Al rechazar el concepto de autoridad y tradición en nombre del progreso, suscitó enfrentamientos con los jansenistas, la alta aristocracia y los estamentos parlamentarios, pero también con los jesuitas. Fueron colaboradores Voltaire, Montesquieu, Rousseau, Condillac, Quesnay, Turgot, etc. (en total, unos ciento cincuenta). Inspirada en una ideología burguesa muy implicada en la producción, era crítica ante el dogmatismo y la tradición, se situaba en el plano de la objetividad, abierta siempre a la duda metódica. Relacionaba técnica y ciencia, razón y práctica social; predominaba la actitud humanista que se orientaba hacia un materialismo antimetafísico. Propugnaba la igualdad natural entre los hombres, oscilaba entre el despotismo ilustrado y la monarquía parlamentaria. Y en el término razón se preocupaba de aclarar que las certezas procedentes de la razón no pueden ser negadas por la fe. El primer volumen fue publicado el 1 de julio de 1751; el segundo, en enero de 1752. En 1757, los suscriptores eran ya 4.000. Pero muy pronto se hizo sentir la oposición de la Facultad de Teología y del Arzobispado de París, aunque la protección de la Pompadour permitió que la empresa continuara adelante. Estados Generales Nombre que tenía en Francia, antes de la Revolución, la Asamblea general de los tres órdenes o estados (clero, nobleza y burguesía). La convocatoria de los Estados Generales, iniciada en 1302 y proseguida con una cierta regularidad, fue interrumpida después de 1614. La nueva convocatoria (1789) de los Estados Generales, transformados en Asamblea nacional constituyente, fue el acto inicial de la Revolución francesa. Precisando aún más estas noticias, tenemos, pues, que los Estados generales en la Francia del Antiguo Régimen eran asambleas convocadas por el Rey de manera excepcional y a la que acudían representantes de cada estamento: la nobleza (primer estado), el clero (segundo estado) y los representantes de las ciudades que disponían de consistorio (tercer estado). Fueron creados en 1302 por Felipe IV de Francia, el Hermoso, luego que el papa Bonifacio VIII convocó al rey Felipe IV y al clero francés a un sínodo a celebrar en Roma, el 1 de noviembre de 1302, para definir de manera definitiva la relación entre el poder temporal y la Iglesia; y también para juzgar al rey, bajo la acusación de abusos inauditos contra la iglesia, por lo que el rey Felipe IV respondió inmediatamente. El rey Felipe IV procedió a acusar de herejía al papa Bonifacio VIII, ante la reunión de los representantes del clero, y de la nobleza, y por primera vez, representantes de la ciudad de París, y constituyó el nacimiento de los Estados generales de Francia, además de convocar a un concilio general para juzgar al papa Bonifacio VIII, así como prohibir al clero francés, a asistir al sínodo convocado por el papa Bonifacio VIII. Los penúltimos Estados generales de Francia fueron convocados por Luis XIII en 1614, y convocados de nuevo por Luis XVI en 1789, habiéndose reunido un total de 21 veces en 487 años. Eran una asamblea excepcional, y su reunión solía significar la respuesta a una crisis política o financiera, que obligaba a conocer la opinión de los representantes de los principales poderes del país para confirmar una decisión real, particularmente en materia fiscal. Estaban compuestos por diputados elegidos con un mandato de sus electores, y la orden del día se redactaba con base en los cuadernos de quejas (llamados en francés cahiers de doléances), establecidos por los notables provinciales de los tres órdenes o estamentos. Dichos estamentos se reunían por separado y contaban cada uno con un número igual de representantes. El sistema de voto utilizado era estamental, contando un voto para cada una de las cámaras, con lo que el clero y la nobleza, tradicionalmente aliados, no dejaban opción al Tercer Estado para que se oyese su voz. En su última reunión, en mayo de 1789, el Tercer Estado pidió sin éxito el voto por cabeza. Estas disputas fueron reflejadas en la aparición de una gran cantidad de panfletos que recorrieron todas las ciudades y poblados de Francia, en los cuales se ponía de manifiesto el descontento popular. El 17 de junio de 1789, el tercer estado y el bajo clero presentes en los Estados generales se constituyeron en Asamblea Nacional y prometieron no separarse hasta haber redactado una Constitución para Francia, dando así comienzo a la Revolución francesa. Ilustración La Ilustración fue un movimiento intelectual europeo, y de sus colonias americanas, desarrollado en el siglo XVIII y caracterizado por el racionalismo ultraísta de la clase burguesa en su momento de ascenso y consecución de una estructura capitalista, y de conformación de su ideología . El movimiento, originado en Gran Bretaña (por obra de pensadores como Galileo, Descartes y Newton), se desarrolló básicamente por Francia (enciclopedismo) y posteriormente por toda Europa. Se proponía educar a la población a través de la razón, idea que se hizo extensible a todos los terrenos del arte. La teoría política condujo a planteamientos republicanos y anticolonialistas, y el pensamiento económico, surgido del mercantilismo, llevó a la fisiocracia. Así, pues, se aplica el término “Ilustración” principalmente al movimiento alemán conocido como Auf-Klärung y, por extensión, a los movimientos similares de Francia e Inglaterra. Sus raíces se remontan al Renacimiento. En el siglo XVII, Descartes, Grocio, Leibniz y Locke sentaron las bases en sus respectivos países. En Inglaterra se unió al empirismo de Hume y en Alemania (Lessing, Wolff, Reimarus, Kant) y Francia (Diderot, D’Alembert, Montesquieu) su rasgo distintivo fue el racionalismo, al que, en cierto modo, se opuso la corriente que representó Rousseau. En Estados Unidos lo representó Benjamin Franklin. La Ilustración, que constituye el movimiento espiritual europeo más importante desde la Reforma, influye sobre el desarrollo político del siglo XVIII (o “siglo de las luces”). Sus raíces profundas entroncan con el humanismo renacentista; sus antecedentes inmediatos son el racionalismo del siglo XVII y el auge alcanzado por las ciencias de la naturaleza, la investigación y la técnica. Pero la Ilustración no es únicamente un movimiento cultural; según Von Wiese, “incide en las distintas formas sociales en que tiene lugar la vida comunitaria de los hombres”. El ideal de la Ilustración es la Naturaleza dominada por la razón; pero ello no se enuncia ahora solamente a modo de principio fundamental -como en el racionalismo anterior- sino que actúa como fuerza transformadora de la realidad. Su concepción del mundo, que abarca todos los aspectos de la vida y es asimilada por la burguesía (consciente ya de sí misma gracias a su ascenso económico), se transforma en el factor ideológico que más contribuirá a la gran convulsión histórica de la Revolución francesa. Según Kant, con la Ilustración “el hombre alcanza la edad adulta”. La razón, el impulso a la crítica, la libertad espiritual y la tolerancia religiosa deben sustituir a la tradición. Una formación natural (es decir, racional) y una educación humanista garantizan el progreso y promueven la “fraternidad humana” (o burguesía universal, asentada en el cosmopolitismo) y la “paz eterna” (según Kant), así como la felicidad individual (lo que constituye un eudemonismo) unida a la prosperidad general. Aclaramos que en general se llama “eudemonismo”, del griego “udaimonía” (felicidad), toda teoría ética que considera que la felicidad es el bien que buscan por naturaleza los seres humanos. En este sentido, todas las éticas de la antigüedad clásica comparten dicha característica, diferenciándose a la hora de determinar en qué consiste la felicidad, de la que ofrecen distintas concepciones: la fortuna, la abundancia de bienes materiales, el placer, la dicha interior, la rectitud moral, la sabiduría o la serenidad de ánimo... No obstante, el término se asocia preferentemente a la teoría ética de Aristóteles, a la que habitualmente se denomina, sin más especificaciones, eudemonismo. Según él, la consecución de la felicidad (la vida buena, la vida feliz) es el resultado de la acción humana, a la que se puede acceder por la práctica de las virtudes éticas (regulando la conducta por la regla del término medio) y las vitudes dianoéticas (de las que la forma parte la prudencia) que conducen a la sabiduría, el estado ideal de felicidad. Y, una vez hecha esta aclaración, proseguimos que los grandes núcleos urbanos, las Academias y las Universidades constituyen los centros difusores de la Ilustración. También contribuye a su expansión la fundación en Inglaterra de la sociedad secreta de los free masons en 1717 (para aclararnos, de la Gran Logia londinense), que posteriormente arraiga en el continente. En suma, pues, la Ilustración es un movimiento filosófico del siglo XVIII, especialmente de Francia, que afirmaba el poder ilimitado de la Razón para gobernar el mundo de los hombres y dirigir sus vidas, abjurando del pensamiento histórico. Fue origen de la Enciclopedia (de aquí su otro nombre de “enciclopedismo”), y fue antecedente inmediato de la Revolución francesa. Racionalismo Se entiende por “racionalismo” la corriente filosófica que se desarrolló en el siglo XVII en Europa y que se caracteriza por afirmar que la razón es la fuente de nuestros conocimientos. Sus representantes más destacados fueron Descartes, Spinoza y Leibniz, quienes ofrecieron distintas versiones del modo en que la razón fundamenta el conocimiento, así como de su relación con la experiencia . Habitualmente se considera que el racionalismo se opone al empirismo británico, quien considera que la experiencia es la fuente de nuestros conocimientos. En un sentido más general, el término "racionalismo" remite a toda doctrina filosófica que considera que la realidad es inteligible, es decir, que tiene un carácter racional (racionalismo metafísico). En este sentido, muchas otras filosofías son y fueron llamadas racionalistas, como la sostenida por Hegel, por ejemplo. De paso, vamos a definir también el término “razón”, que viene del latín "ratio" (cálculo, facultad de calcular, razón), siendo el término con el que Cicerón tradujo el griego "logos" (que significaba, entre otras cosas, tanto "cálculo" como "discurso", significados que adoptará también "ratio"). Por "razón" se entiende, en general, aquella "facultad" o capacidad humana por la que se alcanza el conocimiento discursivamente, esto es, partiendo de premisas para llegar a alguna conclusión, o conclusiones, que se derivan de aquellas. La razón se asimila, así, a la "diànoia" (conocimiento discursivo) y se opone a "nous" (conocimiento intuitivo). En virtud de tal oposición, al ser el término "nous" traducido por el latino "intellectus" (entendimiento) la razón termina por oponerse al entendimiento, en autores como Kant y Hegel, por ejemplo. Para Aristóteles, la razón es el signo distintivo del hombre. Este filósofo griego sostenía, por ejemplo, que “El hombre es un animal racional”. También puede ser la facultad de juzgar correctamente: “Capacidad de juzgar correctamente y de discernir lo verdadero de lo falso… que llamamos ‘buen sentido’ o ‘razón’” (Descartes). La razón es, asimismo, la facultad de razonar, es decir, de organizar un discurso con conceptos y proposiciones respetando las reglas de la lógica. O también puede ser la facultad de los principios universales que dirigen el pensamiento y la acción: “Todo nuestro conocimiento comienza por los sentidos, pasa de allí al entendimiento (Verstand) y se acaba en la razón (Vernunft)… Distinguimos aquí la razón del entendimiento nombrándola facultad de los principios” (Kant). O, incluso, puede ser la facultad de concebir el Absoluto. Por otro lado, el Principio de razón suficiente es el que enuncia que nada puede suceder sin razón. En matemáticas, razón significa proporción, relación. Para Kant, la “razón práctica” es la razón en tanto que opera en la moral, y la “razón pura” la que no guarda ninguna relación con la experiencia o con los sentidos. Se opone con frecuencia razón a pasión. En definitiva, el racionalismo es una concepción filosófica que consiste en no conceder valor más que a la razón, considerada como independiente de la experiencia. Más generalmente, es la actitud intelectual que no puede prescindir de la razón. Se opone a empirismo, a misticismo y a tradicionalismo. Empirismo Sobre el empirismo diremos lo siguiente: Término procedente del griego, el empirismo es la corriente filosófica que considera que nuestro conocimiento deriva de la experiencia, por lo que ésta se convierte en la única fuente de conocimiento. Aunque el recurso a la experiencia ya se produce, en determinados contextos, en la filosofía antigua, se entiende por empirismo, más habitualmente, la corriente filosófica que se desarrolla a partir del siglo XVI en Gran Bretaña, cuyos representantes más destacados fueron Locke, Berkeley y Hume, y que defiende que el conocimiento se funda en la experiencia, de la que proceden y, en última instancia, derivan todos ellos, por lo que no existen conocimientos o ideas innatas de las que pueda derivarse ningún conocimiento. En este sentido se opone al racionalismo, que hace de la razón la fuente de nuestros conocimientos, y al innatismo, que afirma que el sujeto cognoscente posee ideas innatas, anteriores e independientes de toda experiencia, que actúan como principios de los que derivan deductivamente sus conocimientos. Filosofía ilustrada La Filosofía ilustrada se caracteriza en Inglaterra por el deísmo, según el cual Dios deja evolucionar a la creación según sus propias leyes. Librepensadores deístas son Cherbury, Collina y Shaftesbury (1671-1713), quien trata de alcanzar la auténtica moral (ética ) a través de la unión de la belleza y el bien . Por otra parte, el pensamiento de la Ilustración es perceptible en los herederos del sensualismo de Locke y, sobre todo, en David Hume (1711-1776), que manifiesta una postura escéptica, ya que el conocimiento es un mero estado de consciencia; al nacer, el hombre es una “tabla rasa” sobre la que la experiencia traza sus “signos” (es la famosa teoría del medio). Por otro lado, en Francia el precursor de la Ilustración es Pierre Bayle (1647-1705), autor de un “Diccionario histórico y crítico”, y defensor de la libertad de conciencia . Por su parte, Voltaire (cuyo verdadero nombre es F. M. Arouet), famoso por su ironía y brillante estilo, e influido por Locke y Newton, ataca a la religión y a la Iglesia en nombre de la razón, y considera la estupidez humana como fruto de la ignorancia. La “Enciclopedia”, editada por d’Alambert (1717-1783), autor del “Discurso preliminar”, y Diderot, comienza a publicarse en 1751. Es una obra destinada a recoger y divulgar todo el saber de la época desde el punto de vista de la ideología ilustrada radical, cuyos tres pilares son: 1) el materialismo ; 2) el ateísmo; 3) la creencia en el progreso de la técnica. Denis Diderot (1713-1784), formado en una rígida educación católica, acaba por militar, tras una fase deísta, en el ateísmo y en el materialismo. En sus formulaciones se observan ya múltiples indicios del planteamiento dialéctico (lo que le convierte en un precursor inmediato del materialismo moderno). Entre sus obras figuran “Carta sobre los ciegos”, “Pensamientos sobre la interpretación de la naturaleza” y “El sobrino de Rameau”. Otros enciclopedistas importantes son La Mettrie (quien afirma que “el hombre es una máquina”) y Holbach; el sensualista Condillac (1715-1780), al margen en parte del movimiento, influye poderosamente en la época con su teoría de la formación de los conceptos, siendo autor de un “Tratado de las sensaciones” (1754). Colabora también con los enciclopedistas Jean Jacques Rousseau (1712-1778), que elabora una crítica de la cultura: es decir, partiendo de los presupuestos de la Ilustración, desborda el planteamiento racionalista al dar primacía a los valores del sentimiento. Según él, la reflexión conduce a la degeneración de la civilización (envidia, mentira, simulación); hay que “volver a la naturaleza” y a la “simple cultura del corazón”, pues el hombre, bueno por naturaleza, es corrompido por la sociedad. Su pensamiento social influye decisivamente en la Revolución francesa: brevemente, el fundamento del Estado radica en un compromiso (o, lo que es lo mismo, en el contrato social); por tanto, sólo de la voluntad del pueblo pueden emanar las leyes y la soberanía. En Alemania Gotthold Ephrain Lessing (1792-1781) lucha por la tolerancia (como se aprecia en “Nathan el sabio”, obra de 1779) y la independencia crítica, y propugna el humanitarismo en su “Educación del género humano” (1780); considera que el proceso histórico es una investigación permanente de la verdad (que no puede ser aprehendida en su totalidad de una sola vez). El pensador más importante de la época es Emmanuel Kant (1724-1804), fundador de un criticismo que completa y supera el de la Ilustración. En su “Crítica de la razón pura” (1781) defiende que el conocimiento empírico y el pensamiento racional dependen de categorías apriorísticas (espacio, tiempo, leyes de la lógica); el mundo sólo puede ser conocido “como se nos muestra” y no “como en realidad es” (lo que supone una separación precisa de la ciencia y la fe). En la “Crítica de la razón práctica” (1788) nos dice que la ley moral postula la existencia de Dios, la libertad y la inmortalidad. Los deberes morales sólo tienen valor si se cumplen sin interés personal (éxito), esto es, como imperativos categóricos que el propio ser humano impone y obedece voluntariamente (lo que conlleva la autonomía moral de la personalidad). Con Kant se inicia la filosofía del idealismo alemán. Aclaramos que imperativa es la forma en que se presentan los mandatos y prescripciones morales y que expresan un deber. Kant formuló dichos mandatos en máximas vocativas, o en segunda persona, con las que la voluntad se prescribe normas a sí misma y los clasificó en categóricos, o estrictamente morales, que expresan la autonomía de la voluntad, e hipotéticos (que incluyen los de habilidad y los pragmáticos). Estamento En sentido estricto, los estamentos, estados, rangos u órdenes eran grandes agregados de personas con privilegios -derechos grupales, no universales- comunes o equiparables en el orden económico, social, político y cultural de la edad media. Fueron típicamente tres: la nobleza, el clero y la burguesía, es decir, los habitantes libres de las ciudades. En algunos países y épocas se consideró un estamento independiente a la caballería, y a menudo se ha aludido al resto de la población como el cuarto estado, aunque resulta más propio decir que quedaban fuera del orden estamental. Los estamentos -y, por tanto, sus integrantes- tenían una representación diferenciada en los órganos parlamentarios (con asambleas propias o como parte de asambleas mixtas), un tratamiento judicial y fiscal específico, un lugar particular en el protocolo, etc. Como corresponde a su distinta naturaleza, la nobleza acumulaba más privilegios y era más cerrada, el clero y la caballería menos, y la burguesía mucho menos. Desde el punto de vista de la sociología, puede decirse que un estamento es una casta de baja intensidad (sin rituales de pureza ni ideas de contaminación), de fronteras algo permeables (accesibles a través del privilegio real, de la exogamia, del mérito o por simple vía de hecho), sin una dimensión étnica (aunque pueda rastrearse en el pasado, especialmente para la aristocracia nacida de la conquista) y con una legitimación mundana (no divina ni religiosa, o sólo indirectamente tal). En definitiva, un estamento es un grupo social, extracto o sector de una sociedad, definido por un común estilo de vida o una función social determinada, e integrado por las personas que tienen una misma situación jurídica y gozan de unos mismos privilegios. Las sociedades del Antiguo Régimen son sociedades de estamentos. Más concretamente, como nos recuerda Elena Sánchez de Madariaga, la sociedad de órdenes o sociedad estamental, propia del Antiguo Régimen, se componía de tres grandes estamentos: nobleza, clero y Tercer Estado, que representaban una división según las funciones desempeñadas en la sociedad, y se definían por criterios tales como el honor, el estatus y la estima atribuidos a esas funciones. En Castilla, por ejemplo, existen dos estamentos privilegiados: el clero (el estamento eclesiástico) y la nobleza (el estamento nobiliario), que disfrutan de exenciones fiscales. La tercera categoría social corresponde al tercer estado: es el estado llano. Es la masa de los plebeyos, los pecheros. Así, pues, la nobleza y el clero eran estamentos jurídicamente privilegiados: privilegios de tipo fiscal, civil, etcétera, que les conferían una situación de predominio. Esta división en estamentos, subdivididos a su vez en múltiples categorías y cuerpos, ofrece, sin embargo, de estas sociedades una imagen excesivamente estática, que está lejos de reflejar toda su complejidad. Fisiocracia Como nos explica Enrique Verdeguer, “Para muchos autores, la aparición de la fisiocracia marca el nacimiento de la ciencia económica, puesto que los planteamientos anteriores no eran sino meros enfoques aislados que no representaban un auténtico cuerpo de pensamiento.” Pero vayamos al grano. La fisiocracia es una doctrina de los economistas de inicios de la segunda mitad del siglo XVIII en Francia y en Gran Bretaña, en oposición al sistema del mercantilismo, entonces dominante. La fisiocracia niega el principio mercantilista de la moneda como riqueza suprema de los pueblos y reconoce en cambio en la agricultura y en la tierra la única fuente de producción. Su máximo exponente fue Quesnay, pero agrupaba a célebres autores como el marqués de Mirabeau (1715-1789) o Pierre Dupont de Némours (1739-1817). Como se ha dicho, su teoría de la riqueza se basa en considerar la agricultura como el único factor productivo. Según los fisiócratas, la tierra es sinónimo de abundancia: “La tierra es la única fuente de riqueza y la agricultura es lo que la multiplica”. Su inspiración es liberal; postulaban que los preceptos del laissez faire, laissez passer son esenciales, y recomendaba la abolición de trabas como los impuestos o los peajes. Reconocen el derecho de propiedad privada de los objetos (defensa de la propiedad inmobiliaria), pero no de las personas (rechazo de la esclavitud). Pero, yendo de nuevo al principio, sentaremos que el término fisiocracia, que deriva del griego physis (naturaleza) y kratos (poder), designa una escuela económica francesa con gran influencia en el siglo XVIII. Se considera la primera escuela económica en sentido estricto, con un fundador, un manifiesto y unos discípulos. El fundador es F. Quesnay (1694-1774) y el manifiesto, su obra Tableau économique, publicado en 1758, que presenta el primer modelo cuantitativo del crecimiento económico y de la circulación de la riqueza. Entre los discípulos más importantes se cuentan Mirabeau (1715-1789), Dupont de Nemours (1739-1817), Le Mercier de la Rivière (1721-1793) y Turgot (1727-1781). Los fisiócratas sostenían que la agricultura era la única fuente de riqueza, al ser la única actividad económica generadora de excedente, mientras que ni la industria ni el comercio (los sectores estériles) eran sectores productivos. Gran parte de sus análisis tenían por objeto convencer a la opinión pública de la conveniencia de eliminar los obstáculos al desarrollo de la agricultura en Francia, tales como un sistema fiscal ineficiente y las restricciones al comercio de granos. Defendían el establecimiento de un impuesto único (l’impôt unique) que tasara exclusivamente el producto neto de la agricultura o excedente, preservando el capital de explotación o adelantos, como el ganado de labor, los edificios e implementos agrícolas, con el fin de que los agricultores aumentaran las inversiones productivas. En contra del mercantilismo, consideraban que las barreras al comercio interior y exterior desalentaban también la producción agraria, siendo partidarios del libre comercio, sobre todo de granos. En su creencia en la libre empresa y en la reducción del papel del estado a la preservación de los derechos de propiedad y el mantenimiento del orden natural, la fisiocracia tenía mucho en común con la economía clásica inglesa, a la que probablemente influyó, especialmente a A. Smith. Gremio Asociación formada por los maestros, oficiales y aprendices de un mismo oficio, regida por ordenanzas o estatutos especiales. Los gremios surgieron en Europa durante la Baja Edad Media amparados en la pujanza económica de las ciudades. Sus fines tuvieron esencialmente un carácter económico y social, consistiendo en controlar la oferta y los precios de los productos que manufacturaban , pero también velando por la prosperidad y seguridad de los miembros que los integraban. Regulaban la actividad laboral, la formación y aprendizaje de sus asociados, estableciendo una estricta jerarquía entre ellos (aprendices, oficiales, maestros). También los amparaba en caso de desgracias como la viudez, orfandad o enfermedad, a través de pensiones, asignaciones o el mantenimiento de hospitales. Desarrollaron igualmente labores de carácter religioso expresadas en la veneración de sus santos particulares y la creación de cofradías. En cierto modo, los gremios constituyeron el antecedente de los sindicatos, más concretamente, en las etapas iniciales de su creación, ejemplo de los cuales fueron las Trade Unions (Sindicatos de Oficio) en los albores del siglo XIX. A lo largo del siglo XVIII, los gremios, una institución de carácter feudal, ya muy debilitados, fueron desapareciendo, siendo sustituidos por la iniciativa privada, la libertad de industria y comercio propios del capitalismo. Esto se aprecia tempranamente en Inglaterra tras la introducción del domestic system que producía mercancías fuera de la reglamentación gremial. El desarrollo de la industria moderna y la consiguiente quiebra de los talleres artesanales arrojó a oficiales y maestros artesanos al desempleo. Durante el siglo XIX las relaciones de producción capitalistas y la creciente proletarización del trabajo desembocaron en el problema obrero. En adelante los obreros se organizarían en sindicatos y partidos políticos . Como escribe Eduardo Moyano Estrada, el término gremio viene del latín, de gremium, que significa regazo, seno. Se refiere a un conjunto de personas que tienen un mismo oficio o profesión. En el Antiguo Régimen era una corporación privilegiada, de ámbito generalmente local, integrada por todos los artesanos de un mismo oficio y encaminada a defender sus intereses profesionales y a facilitar el control de su producción por parte de los poderes públicos. En la existencia de los gremios puede verse una doble dimensión: de un lado, el reconocimiento de privilegios por parte de los poderes públicos a un determinado colectivo artesanal para protegerlo de la libre competencia, y de otro, el establecimiento de controles sobre la producción para garantizar su calidad en beneficio de los consumidores. En el proceso de disolución del Antiguo Régimen, al reconocerse la libertad de comercio y trabajo, se les retiraron a los gremios sus privilegios, dejando de ser obligatoria la adscripción de los artesanos para el ejercicio de su profesión, lo que condujo a la casi total desaparición de las antiguas estructuras gremiales, salvo en algunos casos en que optaron por convertirse en meras asociaciones profesionales. En el contexto de emergencia de las ideologías corporativistas, a principios del siglo XX, la idea de adscripción obligatoria en estructuras gremiales fue de nuevo planteada como vía alternativa al individualismo liberal y al sindicalismo obrero. Esta idea sería plasmada en la práctica por algunos regímenes corporativos europeos, como el Estado Novo salazarista de Portugal, el fascismo italiano o el franquismo español, así como por algunos latinoamericanos, como Brasil, al imponer sistemas de integración vertical de adscripción obligatoria. Actualmente, en las sociedades democráticas, continúan existiendo en algunas profesiones -como las de médicos o abogados- estructuras de naturaleza gremial, en la forma de los colegios profesionales, para la regulación del ejercicio de la profesión. Ideología El primer uso del término “ideología” se atribuye al conde Destutt de Tracy (1754-1836) a finales del siglo XVIII, con el significado de “estudio de las ideas”, aunque pronto adquirió una connotación peyorativa. En Marx, el término es usado con el significado de “falsa conciencia”, y lo aplica a los sistemas filosóficos, jurídicos, políticos y religiosos, en la medida en que considera que no se basan en la realidad , sino en ilusiones sobre la realidad. Para Marx, las ideologías no sólo desvirtúan la realidad, sino que se presentan también como sistemas de justificación de la misma realidad que desvirtúan. En la actualidad se tiende a usar el término, en sociología del conocimiento, en sentido neutro, sin connotaciones peyorativas, significando el conjunto de ideas que forman parte de un sistema de creencias. Matizando lo dicho, la palabra “ideología” fue inventada por Destutt de Tracy en 1796 para designar la ciencia cuyo objeto sería el de estudiar el origen de las ideas. Más modernamente y en un contexto marxista, la ideología sería el conjunto de representaciones (religiosas, filosóficas, morales, jurídicas, políticas y artísticas), o superestructuras, que proceden de la infraestructura económica y que tienen como función la de enmascarar la realidad de la lucha de clases. Se trata, pues, de una mentira y de una mixtificación colectiva que se impone gracias a los “aparatos ideológicos del Estado”: escuela, medios de comunicación, tribunales, etc. Desde un punto de vista filosófico, el primer uso del término "ideología" se atribuye al conde Destutt de Tracy (1754-1836) a finales del siglo XVIII, como hemos dicho, con el significado de "estudio de las ideas", aunque pronto adquirió una connotación peyorativa. Con posterioridad, en Marx, el término es usado con el significado de "falsa conciencia", y lo aplica a los sistemas filosóficos, jurídicos, políticos y religiosos, en la medida en que considera que no se basan en la realidad, sino en ilusiones sobre la realidad. Para Marx, las ideologías no sólo desvirtúan la realidad, sino que se presentan también como sistemas de justificación de la misma realidad que desvirtúan. Y, por último, en la actualidad se tiende a usar el término, en sociología del conocimiento, en sentido neutro, sin connotaciones peyorativas, significando el conjunto de ideas que forman parte de un sistema de creencias. Lumpemproletariado Estrato más bajo de la sociedad formado por miembros con ínfimas condiciones de trabajo y vida. Degradados, desclasados y no organizados, fueron muy numerosos en las sociedades del Antiguo Régimen. En realidad, como nos explica José Félix Tezanos, el concepto “lumpemproletariado” tiene un sentido peyorativo. Se utiliza para referirse a los sectores más bajos de la sociedad, que generalmente mantienen un comportamiento antisocial o delictivo. Carlos Marx utilizó esta expresión para diferenciar a ciertos sectores sociales del proletariado, refiriéndose a ellos como “un producto pasivo de la putrefacción de las capas más bajas de la sociedad” y una “escoria integrada por los elementos desclasados de todas las capas sociales”. Esta capa -decía Marx- “es un centro de reclutamiento para rateros y delincuentes de todas las clases que viven de los despojos de la sociedad, gente sin profesión fija, vagabundos, gentes sin patria, ni hogar”. En definitiva, el lumpemproletariado (del alemán: Lumpen: 'andrajo/so'; algunas veces escrito lumpenproletariado y también conocido formalmente en español como subproletariado) es un término marxista de origen alemán con el que se designa a la población situada socialmente al margen o debajo del proletariado, desde el punto de vista de sus condiciones de trabajo y de vida, formado por los elementos degradados, desclasados y no organizados del proletariado urbano, así como aquella parte de la población que para su subsistencia desarrolla actividades al margen de la legalidad o en la marginación social (mendicidad, delincuencia, prostitución, etc). El lumpemproletario es la clase social que no posee ni medios de producción ni fuerza de trabajo -no ejerce como tal- y que obtiene la parte de la riqueza social de que dispone a partir de la caridad, del robo y de ciertos recursos que las otras clases sociales dejan de poseer por considerarlos desechos. El marxismo ha considerado tradicionalmente a este grupo social como carente de conciencia de clase, y por tanto susceptible de servir de punto de apoyo a la burguesía. Mercantilismo Espíritu mercantil, especialmente aplicado a cosas que no deben ser objeto de comercio. Es, asimismo, el término con el que designó Adam Smith la política de expansión y desarrollo económico emprendida por las grandes monarquías europeas en los siglos XVII-XVIII. Constituye un conjunto de normas prácticas de política económica que, desarrolladas hacia la segunda mitad del siglo XVII, gracias sobre todo a escritores ingleses, se difundieron posteriormente en todos los grandes Estados del continente europeo. El mercantilismo defiende en primer lugar una política comercial tendente a crear una balanza de intercambios internacionales favorable. A pesar de que el sustrato teórico del mercantilismo es muy débil, sus ideas han pervivido, especialmente entre los políticos. En el fondo, el mercantilismo incorpora una gran dosis de populismo, lo que lo hace fácilmente vendible entre determinados sectores sociales, sobre todo entre aquellos que se ven más negativamente afectados por el libre comercio. Aunque quizá sea algo exagerado, según el propio Adam Smith el mercantilismo no es más que un cúmulo de falacias proteccionistas impuestas a un parlamento débil por los intereses de los comerciantes y de los fabricantes, y que se basa en la noción popular según la cual la riqueza se identifica con el dinero. Podría decirse que, siendo probablemente la corriente de pensamiento económico menos coherente y menos rigurosa, su pervivencia es muy superior a la de otras de mayor fundamento teórico, porque su mensaje es fácilmente comprendido por los políticos y porque los grupos de presión recurren a sus argumentos. A modo de esquema, el mercantilismo constituye un conjunto de doctrinas económicas, poco sistematizadas (aunque con rasgos comunes) que se desarrolla en Europa y sus colonias a lo largo de los siglos XVI, XVII y XVIII. Cifraba la riqueza de un estado en la posesión de metales preciosos (oro y plata). Su objetivo era contribuir al engrandecimiento del monarca a través de los medios económicos. Sus principales características son: • Considera que la riqueza de un país depende de la cantidad de oro y plata atesorable dentro de sus fronteras. • Para acumular oro y plata es necesario incentivar las exportaciones y reducir las importaciones. Para conseguir esto último, se establecen altas tasas aduaneras que graven los productos extranjeros y disuadan a los potenciales compradores de los mismos. • Para poder exportar es necesario impulsar las manufacturas. Éstas han de estar sometidas a una estricta reglamentación estatal. • El comercio ha de desarrollarse mediante la creación de compañías dependientes del Estado. • A fin de conseguir los mencionados objetivos la economía ha de ser regulada por el Estado. Su principal valedor fue Jean-Baptiste Colbert, ministro de Luis XIV de Francia. Monarquía de derecho divino El concepto de derecho divino consiste en que la autoridad de un rey para gobernar proviene de la voluntad de la deidad del pueblo que gobierna, y no de ninguna autoridad temporal, ni siquiera de la voluntad de sus súbditos ni de ningún estamento. Elegido por su deidad, un monarca sólo es responsable ante él, y sólo debe responder por sus acciones ante Dios. La doctrina implica que la deposición del rey o la restricción del poder y prerrogativas de la corona son actos contrarios a la voluntad de Dios. No obstante, la doctrina no es una teoría política concreta, sino más bien una aglomeración de ideas . Las limitaciones prácticas supusieron límites muy considerables sobre el poder político y la autoridad de los monarcas, y las prescripciones teóricas del Derecho divino rara vez se tradujeron literalmente en un absolutismo total. El término “monarquía” viene del griego, uno y poder, forma de gobierno en la que el poder está concentrado en una persona. La noción de monarquía implica la de legitimidad del poder, lo que la distingue de la tiranía y del despotismo, en los que el poder también puede estar en manos de una persona, pero que se caracterizan por la ilegalidad o la arbitrariedad en la asunción o en el ejercicio del poder. La monarquía implica también una relación estrecha entre el poder personal del rey y el ejercicio del poder público, lo que la diferencia de la república, en la que no hay un poder inherente a las personas, sino que hay funciones públicas desempeñadas por personas. Por todo ello, en las monarquías hay un elemento de sacralidad personal del rey. Existen cuatro tipos de fundamentación del poder real (que en ocasiones aparecen de forma combinada). Un rey puede recibir su poder de su predecesor, por el que ha sido designado como sucesor legítimo. Otra modalidad es la de la monarquía electiva, en la que el rey es elegido por una asamblea. En la monarquía hereditaria, el poder real procede de la estima de su linaje como excepcionalmente noble. Finalmente, el poder real puede derivar, o verse reforzado, por ser considerado de derecho divino. En todas estas formas de monarquía se mantiene la naturaleza sacra del poder real, que es vitalicio. La transmisión del poder real por designación creó con frecuencia luchas por el poder, así como también solía ser conflictiva la sucesión en las monarquías electivas (las más frecuentes históricamente). La evolución en la mayor parte de Europa fue hacia monarquías hereditarias, con reglas de sucesión que buscaban evitar conflictos en la transmisión legítima del poder; se introdujo así la primogenitura, en algunos casos sólo a los varones (Ley Sálica). La monarquía constitucional es una forma de gobierno en la que el poder real está limitado por otras instituciones, en particular por un parlamento. Las normas fundamentales del sistema político están definidas en la constitución, escrita o consuetudinaria. Mortalidad catastrófica La mortalidad catastrófica es aquella en que el número de defunciones excede lo habitual. Es producida por algún hecho excepcional, sea una epidemia, una guerra o una devastación natural (terremoto, erupción volcánica, etc.). Repercute sobre todos los niveles de la población , y no solo sobre los más expuestos, como es el caso de los ancianos. Sus consecuencias económicas y sociales son muy notables. En la mortalidad catastrófica del Antiguo Régimen incidían especialmente las epidemias, provocadas por enfermedades de carácter infeccioso y fácil difusión, en un contexto de escasa higiene y mala alimentación. Una vez se desataba una epidemia, ésta remitía únicamente de forma espontánea, sin el concurso de una medicina escasamente desarrollada y carente de suficientes recursos científicos para atajar el mal. Piratas / corsarios / bucaneros Actos de depredación o violencia cometidos en el mar contra un buque, su tripulación o su cargamento. La piratería nació con los orígenes de la navegación en las aguas del mar Mediterráneo. En la edad moderna, el sistema comercial del monopolio hispano en América atrajo a los piratas (Antillas), cuya actuación adquirió un carácter político. Tampoco se libraron el océano Índico (siglos XVII-XVIII), los mares de China, de Malaysia y del golfo Pérsico (siglos XVII-XX). Por otra parte, la acción de la piratería con el mundo de los negocios ha sido muy estrecha. A parte, la acción de la piratería se ha ido modificando según los adelantos técnicos (por ejemplo, el abordaje fue sustituido por la utilización de cañones). Se consideran actos de piratería: apresar embarcaciones por la fuerza; echar a pique un barco o saquear sus mercancías; recorrer los mares con propósitos de saqueo y pillaje. Según el derecho internacional, la piratería constituye un delito que puede ser juzgado por los tribunales de cualquier país que aprehenda a sus autores. En época reciente se han producido frecuentes secuestros de aviones que han sido calificados como “piratería aérea”. Se dice ‘corsario’ de los tripulantes de la embarcación que, en virtud del contrato estipulado con el Estado, bajo cuyo pabellón navegan, atacaban barcos mercantes de otros países. Se dice ‘corso’ de una campaña que hacían los buques mercantes con patente de su gobierno para perseguir a los piratas o a los enemigos. La patente de corso colocaba al corsario en la condición de buque de guerra con derecho de presa. Esta práctica nació en el siglo XV y se generalizó hasta su abolición por la Declaración de París de 1856. Se llama ‘bucanero’ al corsario o pirata europeo, a menudo al servicio de los ingleses y siempre contra España, que en los siglos XVII y XVIII saquearon los dominios españoles de Ultramar. Desaparecieron tras el tratado de Utrecht (1713). Por último, un bucanero es el pirata que en los siglos XVII y XVIII se entregaba al saqueo de las posesiones españolas de ultramar. Según nos dice Elena Sánchez de Madariaga, a diferencia de los piratas, que actuaban por cuenta propia, los corsarios estaban autorizados por sus respectivos soberanos y gobiernos -por lo que actuaban a su servicio-, para atacar y obtener botines de los barcos de países enemigos, y, en general, para obstaculizar el comercio. El corso fue un fenómeno importantísimo en el Mediterráneo desde el siglo XII al siglo XVI que, contrariamente a una imagen difundida, no sólo fue practicado por musulmanes, sino también por cristianos. Desde el descubrimiento de América, el corso se extendió al Atlántico. En él destacaron ingleses y holandeses, que querían romper el monopolio comercial de España con sus territorios americanos, y constituyeron una constante amenaza para los navíos españoles. La concesión de “patentes de corso” fue prohibida en el tratado de Utrecht (1713) y posteriormente por la Asamblea Constituyente francesa (1792), pero no tuvo efectos prácticos hasta mediados del siglo XIX (tratado de París, 1856). Privilegios Según Salvador Giner, el término “privilegio” viene del latín privilegium, prerrogativa, o exención ante una ley o mandato. A través de la historia tuvo en castellano un significado de favor concedido por el soberano, señor o autoridad eclesiástica a alguien determinado. Dicen las Partidas de Alfonso X el Sabio que privilegio es “ley que es dada u otorgada del Rey apartadamente a algún lugar o algún ome para facerle bien o merced”. Hoy, jurídicamente, son privilegios ciertos derechos especiales de algunas personas, como las que gozan de inmunidad parlamentaria o diplomática. En realidad, privilegio es la ventaja exclusiva o especial (como la exención de una obligación general o el permiso para realizar una actividad en condiciones de exclusividad) que goza alguien por concesión de un superior o por determinada circunstancia propia. Se opone al moderno concepto de derechos, y puede identificarse con el antiguo concepto de honor. Respondiendo a su origen etimológico (el latín privilegium), puede definirse como una “ley privada”, o sea, no pública o general, sino relativa a un individuo o cuerpo social específico y distinguido de los demás. En origen los estamentos privilegiados de la sociedad feudal y del Antiguo Régimen eran un cuerpo social definido por el privilegio, mientras que el concepto de clase privilegiada en la sociedad contemporánea se equipara en el lenguaje usual al de clase dirigente o clase alta, la que dispone de mayor riqueza y poder político; equivalente a conceptos como “élite” o “aristocracia ”. Por otra parte, cada territorio, provincia y municipio podía tener su propio fuero o carta puebla, con la que de hecho las ciudades se convertían en “señores colectivos” cuyo señorío eran sus “tierras” o alfoces (“comunidad de villa y tierra”). Lógicamente, los beneficios que esos privilegios locales otorgaban eran muy distintos, desde la hidalguía universal que pretendían algunos territorios del norte de España (Vizcaya y Guipúzcoa, entre otros), hasta la celebración de ferias y mercados, la exención de determinados impuestos o cargas militares, o incluso lo contrario (Espinosa de los Monteros mantenía orgullosamente el privilegio de dotar al rey del cuerpo de los Monteros de Espinosa), la condición de puerto franco (Canarias, entre otros), etc. Siglo de las Luces Hace referencia al siglo XVIII. Para los ilustrados durante este período el mundo abandona las tinieblas y el oscurantismo de la Edad Media, alumbrado por la razón. Así, pues, desde finales del siglo XVII se extendió por amplias capas sociales de Europa un nuevo espíritu, nacido de la secularización, el racionalismo crítico y la ciencia moderna. Al siglo XVIII se le conocerá como el Siglo de las Luces, pues la luz de la razón es la que mejor caracteriza un movimiento que en Gran Bretaña se denominó Enlightenment, Les Lumières en Francia, Aufklärung en Alemania e Ilustración en España. Adoptado inicialmente por intelectuales y burgueses, y pronto también por algunos nobles y clérigos, renovará la filosofía, la educación y la investigación científica, pero su influencia se dejará notar también en las manifestaciones políticas . Sobre el parlamentarismo inglés indicaremos que, tras las revoluciones del siglo XVII, y sobre todo desde la Revolución Gloriosa de 1688, Inglaterra había dejado de ser una monarquía absoluta y se fue definiendo como un régimen parlamentario, al igual que las Provincias Unidas de los Países Bajos. En torno a las universidades inglesas y escocesas surgió el embrión de la ilustración británica y fue John Locke quien definió las principales líneas teóricas del parlamentarismo. La estabilidad política se consiguió en el siglo XVIII gracias al acercamiento de posturas entre el autoritario partido tory , y el inicialmente radical partido whig -cuya máxima figura será Robert Walpole-, consenso que permitió un desarrollo legislativo y económico que puso las bases de la revolución industrial. Tasa de mortalidad Expresa el número de defunciones por cada mil habitantes en un año, situándose por debajo del 30 por mil. Se expresa en tantos por mil. Con el proceso de industrialización en el siglo XIX, la tasa de mortalidad descendió significativamente, situándose por debajo del 30 por mil, lo que unido al mantenimiento de altas tasas de natalidad condujo a un incremento de la población sin precedentes (revolución demográfica). La Revolución demográfica se debió fundamentalmente a dos causas: 1. El mantenimiento de unas altas tasas de natalidad (superiores al 40 por mil). 2. El descenso de la mortalidad catastrófica Contribuyeron a ello dos factores: a. La mayor disponibilidad de alimentos y la erradicación de las crisis de subsistencia gracias al incremento de la productividad (Revolución agrícola) b. Los avances higiénicos, sanitarios (especialmente en el campo de la asepsia) y médicos, constituyendo un importante ejemplo la vacuna contra la viruela (vacuna de Jenner, de 1796). Tasa de mortalidad infantil La tasa de mortalidad infantil indica la probabilidad de muerte de un sujeto durante su primer año de vida. Para calcularla se emplea la siguiente fórmula: Nº de defunciones de menores de 1 año x 1.000 TMI= ------------------------------------------------------------------------------------------------- Nº total de nacimientos La cifra normalmente hace referencia a un año. Hasta el siglo XIX la tasa de mortalidad infantil fue muy elevada, debido a la ausencia de condiciones higiénicas en el parto y a la deficiente alimentación. El incremento de excedentes agrícolas y los progresos en la medicina disminuyeron la tasa drásticamente. Hoy día los países en vías de desarrollo siguen padeciendo altas tasas de mortalidad infantil en comparación con los del área desarrollada, si bien significativamente menores que las de las sociedades antiguas. Ello es debido a las masivas campañas de vacunación y prevención auspiciadas por organismos internacionales, organizaciones no gubernamentales y gobiernos. LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL Acción Participación de una empresa que confiere a su propietario el carácter de socio de la misma. Como tal, tiene derecho al reparto de ganancias (si las hubiere) y, en caso de liquidación de la empresa, a la parte proporcional de su patrimonio. Las acciones se consideran como valores de renta variable, pues no tienen asegurados unos beneficios fijos, hecho que sí ocurre con las “obligaciones”. Se compran o venden en la Bolsa. Dicho de otra manera: una acción es cada una de las partes en que se considera dividido el capital de una compañía anónima. El título que las acredita permite participar en el reparto de beneficios y concede derecho de voto en las juntas generales; son negociables y de transmisión, sujetas a restricciones legales o estatutarias. Así, pues, una acción es el título de copropiedad de una empresa que otorga el derecho a una parte de los beneficios o dividendos y a un voto en las asambleas generales de los accionistas. El valor, o “curso”, de una acción cotizada varía en función de la oferta y de la demanda. Luego, se trata de una participación de una empresa que confiere a su propietario el carácter de socio de la misma.Como tal, tiene derecho al repar to de ganancias (si las hubiere) y, en caso de liquidación de la empresa, a la parte proporcional de su patrimonio. Las acciones se consideran como valores de renta variable, pues no tienen asegurados unos beneficios fijos, hecho que sí ocurre con las “obligaciones”. Se compran o venden en la Bolsa. Acumulación de capital Lo que Carlos Marx definió como “acumulación originaria o primitiva” de capital constituyó un proceso que precedió a la formación de la gran producción capitalista y separó de los medios de producción a los productores directos. El capital es el resultado de un proceso de acumulación, es decir, de sustracción al consumo de bienes y de su destino a la inversión. Sus características son: estar formado por bienes idóneos para la producción; ser de hecho utilizado en la producción; y necesitar para su conservación de una periódica reintegración (en este punto se distingue de la tierra). Una distinción fundamental es la de capital fijo (relativo a los instrumentos, maquinarias o materias primas), que representa para el empresario un costo constante, y capital circulante (relativo a los salarios), que representa un costo directo, en proporción a los bienes producidos en el período considerado. En otro sentido, la acumulación originaria del capital fue acompañada de: 1) La quiebra de los campesinos y su transformación en individuos sin propiedad, jurídicamente libres, carentes de medios de subsistencia y, por lo tanto, obligados a vender su fuerza de trabajo a los capitalistas. Este hecho fue esencial en las nuevas relaciones sociales que se dieron en el seno de la industrialización, pues permitió a los dueños de las fábricas disponer de abundante mano de obra procedente del campo con la que acrecentar a través de la plusvalía una riqueza que, reinvertida, multiplicó el desarrollo del capitalismo. El término plusvalía ha sido tomado del francés, indicando incremento de valor (plusvalor). Este aumento puede ser de dos tipos: especulativo (gravado fiscalmente) y productivo. La plusvalía es, en suma, el importe del incremento de trabajo acumulado en un producto y no pagado por el capitalista, que así lo convierte en beneficio. En la doctrina marxista , la plusvalía es la consecuencia de una expoliación de los productores asalariados que, en pago a su trabajo, no perciben más que el valor de las mercancías indispensables a su mantenimiento. La diferencia entre el valor de los bienes producidos y los salarios recibidos constituye la “plusvalía” que se atribuyen los capitalistas. 2) La concentración de caudales en pocas manos, esencial en la creación y desarrollo de empresas industriales, por ejemplo, en la Inglaterra del siglo XVIII. La acumulación de capital supuso la separación de los medios de producción (esencialmente la tierra) de los productores directos, los campesinos. En Inglaterra este proceso se realizó mediante las leyes de cercamiento o “enclosures”, que privaron a los agricultores tradicionales de los bienes de comunes destinados al autoconsumo. Los nuevos propietarios pasaron a explotar las nuevas propiedades con una mentalidad capitalista. Se llama “concentración parcelaria” a la reunión de diferentes parcelas en una, para racionalizar la explotación agrícola. Atendiendo a la mayor intervención del hombre en la producción, es clásica la distinción entre explotaciones extensivas e intensivas, que, según sea el grado de esa intervención, presentan caracteres específicos. La máxima intensidad suele corresponder a los cultivos hortícolas, situados de ordinario en las inmediaciones de los centros de consumo. Las explotaciones pueden revestir las formas jurídicas de propiedad, arrendamiento, aparcería o alguno de esos contratos de cesión temporal de tierras para efectuar mejoras que constituyen una especialísima modalidad de arrendamiento. En otros países europeos más atrasados, el fenómeno tuvo lugar más tardíamente, caso de Rusia en 1861. Revolución Demográfica Se debió fundamentalmente a dos causas: 1. El mantenimiento de unas altas tasas de natalidad (superiores al 40 por mil). 2. El descenso de la mortalidad catrastrófica. Contribuyeron a ello dos factores: • La mayor disponibilidad de alimentos y la erradicación de las crisis de subsistencia gracias al incremento de la productividad (Revolución agrícola ) • Los avances higiénicos, sanitarios (especialmente en el campo de la asepsia) y médicos, constituyendo un importante ejemplo la vacuna contra la viruela (Jenner, 1796). África subsahariana Nombre con el cual se conoce a la zona geográfica ubicada al sur del Desierto del Sahara. También denominada África Negra, debido a la raza a la que pertenece la mayoría de su población. Sufragio censitario El sufragio censitario o sufragio restringido fue un sistema electoral, vigente en diversos países occidentales entre fines del siglo XVIII y el siglo XIX, basado en la dotación del derecho a voto solo a la parte de la población que contara con ciertas características precisas (económicas, sociales o educacionales) que le permitiera estar inscrita en un “censo electoral”. El sufragio censitario se contrapone al sufragio universal, que no establece condiciones salvo mayoría de edad y la ciudadanía (aunque hasta el siglo XX estaba limitado al sufragio masculino). El sufragio censitario fue la norma para calificar tanto a electores como a elegibles en las primeras revoluciones liberales (estadounidense, francesa, etc.) y durante el siglo XIX. En Sudamérica el sufragio censitario existió en la mayoría de los países hasta la década de 1910 cuando se estableció como único requisito el leer y escribir, con lo cual se duplicó el cuerpo de electores. En EE.UU. la Constitución daba el derecho a decidir los requisitos para ejercer el voto a los Estados de la Unión. En desarrollo de esta atribución de poderes, la mayoría de los Estados limitaron el voto a los hombres blancos con cierto poder adquisitivo o una determinada cantidad de tierra en propiedad. Los esclavos, nativos americanos y mujeres quedaron excluidos del voto hasta épocas posteriores. En cambio, en Francia los representantes electos del Tercer Estado de los Estados Generales de 1789, que más tarde se convirtieron en Asamblea Constituyente, fueron elegidos por los hombres mayores de 25 años que pagaran impuestos. La Constitución de 1791 mantuvo este sufragio censitario (divido en dos grados, a la manera de un sufragio indirecto). La Constitución del Año I que nunca se aplicó, estableció por primera vez el derecho a voto no censitario. Los miembros del Consejo de los Quinientos, la Asamblea Nacional establecida por la Constitución del Año III fueron elegidos censitariamente, por hombres mayores de 30 años y residente por lo menos durante diez años en el territorio nacional. La Restauración y la Monarquía de Julio, mantuvieron este sistema de voto censitario entre 1815 y 1848. De 1814 a 1830 el censo se fijó en 300 francos para la votación y 1000 francos para ser elegible. El 19 de abril de 1831 se redujo a 200 francos y en 1847 descendió a 100 francos, con lo que el censo electoral llegó a 246.000 votantes. En 1848, con la Segunda República, el sufragio censitario fue sustituido por el sufragio universal masculino. En el sistema censitario se podía dar el caso de que, reuniendo determinadas características, se dispusiera de derecho a más de un voto. O que los votos de diferentes categorías de personas tuvieran ponderaciones inequitativas en el recuento final. Lo que efectivamente ocurría en la legislación prusiana denominada “sistema de tres clases”. Allí el padrón electoral se dividía en tres tramos o clases, de acuerdo a las rentas e impuestos de los votantes. Cada una de las clases tenía una ponderación igual a las otras, independientemente del número de electores que la compusieran. Por lo que el desequilibrio en la distribución del ingreso hacía que este sistema abrigara distorsiones especialmente fuertes. Así, en 1849, la primera clase incluía a un 4,7% de la población, la segunda clase un 12,7%, y la tercera clase un 82,6%. Por lo cual los votantes de la primera clase, que pagaban más impuestos y eran los más ricos, estaban sobre-representados en relación a su número en una proporción de 17,5 a 1 en comparación con los votantes de la tercera clase. Así, pues, el sufragio puede ser activo, cuando se refiere a quienes tienen derecho a elegir, o pasivo, cuando se refiere al derecho de ser elegidos. Básicamente, el sufragio puede ser de dos tipos: • Restringido: cuando se limita a un sector de la población, siendo excluido el resto, por diferentes motivos: sexo, riqueza, etc. Un ejemplo de sufragio restringido lo constituye el censitario que impide el ejercicio del voto a aquellos cuyas rentas no superen una mínima cuantía. Durante parte del siglo XIX y hasta la extensión de los derechos a toda la población, sólo los más ricos, es decir, la burguesía, tuvieron ventajas políticas en el seno del sistema capitalista de clases. Otro ejemplo de restricción al voto lo constituyó la condición de mujer. Tras la Primera Guerra Mundial, el movimiento sufragista luchó por abolir esa limitación. En el Reino unido las mujeres lo consiguieron en 1920, en tanto que en España la mujer alcanzó sus derechos electorales en 1931. • Universal: la única limitación que existe para ejercer el voto es la edad mínima. Todo integrante de la sociedad, sea hombre o mujer, rico o desfavorecido, analfabeto o instruido, tiene derecho a elegir sus representantes y a ser escogido como tal, si así lo solicita. Artes industriales Se caracterizan por ser su finalidad la de dotar de aspecto y contenido artísticos a los enseres, vestidos, viviendas y utensilios, de manera que a su fabricación industrial o artesanal se una la intención decorativa o artística. Así pues, para que un trabajo pueda ser calificado dentro de las artes industriales requerirá haber sido concebido simultáneamente según su finalidad práctica y según su aspecto formal. Por lo tanto, no podrá hablarse de artes industriales en los casos en que un objeto haya sido diseñado primero según el uso que debe dársele y haya sido decorado con posterioridad, y por otra mano que no la que lo creó. Por otro lado, el objeto, aun siendo artístico, debe cumplir perfectamente su finalidad práctica originaria, sin que su diseño artístico o su decoración lo impidan en manera alguna. En la actualidad, esta denominación tiende a reservarse a las artes con sistemas industrializados de producción, usándose en sustitución de este término los de artes decorativas o suntuarias para expresar el concepto que antes se ha definido. También se les llama artes aplicadas. El arte por el arte es una teoría estética según la cual la obra artística posee un valor intrínseco, independiente de su alcance ideológico, social, religioso, etc. Se difundió con fuerza a fines del siglo XIX principalmente en Francia, Italia e Inglaterra. Las Artes decorativas son las Artes industriales, y la Pintura, Escultura, etc., en cuanto que buscan un efecto ornamental y decorativo y no la creación de obras con valor independiente. Bolsa La palabra Bolsa tiene su origen en el apellido de una familia noble dedicada a los negocios (Van Der Buërse) afincada en Brujas (Flandes) en el siglo XIII. El término condujo en diversos idiomas a vocablos parecidos: “Bourse” en francés, “Buërse” en alemán o “Borse” en italiano. En la actualidad la de Nueva York es la que más prestigio e influencia ostenta en el mundo. La Bolsa es un organismo de carácter privado (aunque supervisado por el Estado) existente en la mayoría de los países capitalistas. Está ausente en los estados comunistas, por cuanto en ellos no existe la propiedad privada. Así, pues, la bolsa de valores es una organización legalmente reconocida de negociantes profesionales para la compra y venta de fondos públicos, acciones y obligaciones. Su función es servir de intermediaria entre los organismos públicos o privados necesitados de capital y los que lo ofertan (ahorradores o inversionistas). La actividad es llevada a cabo por los denominados corredores, agentes de bolsa o “brokers”. Su principal función, entonces, consiste en proporcionar un mercado rápido y organizado a los compradores, vendedores y especuladores de los fondos admitidos a cotización. También actúa como índice diario de la actualidad económica, facilita capital a las empresas solventes y procura un mecanismo adecuado para la especulación en acciones y obligaciones. En la Bolsa se realizan básicamente operaciones financieras de compra-venta de acciones (porción de capital de una empresa) y obligaciones (título representativo de una suma prestada a alguna entidad pública o privada, a cambio de un interés). Los títulos alcanzan una determinada cotización en función de la oferta y la demanda que exista sobre ellas. Cuando hay muchos vendedores que optan por desprenderse de sus títulos, el valor de éstos desciende, en tanto que si la demanda es fuerte, su cotización se eleva. Se llaman órdenes de bolsa a las pasadas por compradores o vendedores a los agentes. La Bolsa no es por tanto, sino un mercado donde los artículos (títulos-valor) están regulados por leyes similares a las de los restantes bienes (ya se trate de verduras, viviendas o automóviles). Como cualquier otro mercado puede atravesar períodos de alza o bonanza, pero también de crisis, como aconteció con la de Nueva York en octubre de 1929, que conmovió los cimientos del mundo capitalista en la década de los Treinta. Por otro lado, otras operaciones pueden ser la aplicación de títulos, las operaciones al contado, las operaciones a plazo y de doble o de “report”. Las principales bolsas, a parte de la ya citada de Nueva York, son las de Fráncfort, Londres y Tokio. Las bolsas juegan un importante papel en la capitalización de las empresas e incentivan el ahorro y la inversión a largo plazo. Durante la Segunda Revolución Industrial en el siglo XIX, acrecentaron su importancia económica (junto a bancos y sociedades anónimas), como instrumentos decisivos en la financiación del proceso de industrialización. Las bolsas españolas dependen del Ministerio de Hacienda; su dirección, régimen y gobierno corresponden a la Junta Sindical del Colegio de Agentes de Cambio. Funcionan cuatro bolsas oficiales: Madrid (fundada en 1831), Bilbao (1890), Barcelona (1915) y Valencia (1980). Burguesía Nombre dado en su origen a los habitantes de los burgos. La aparición de esta nueva clase social, a finales de la Alta Edad Media, señaló un renacimiento de las actividades comerciales y artesanas en una Europa empobrecida y ruralizada. Con la Revolución Francesa, la burguesía sustituyó a la nobleza en su papel de clase predominante. El creciente desenvolvimiento del capitalismo moderno ha dado al término burguesía un concepto más amplio, que se opone polémicamente a proletariado. El término ‘burguesía’ viene de ‘burgo’, que era una población pequeña que dependía de la villa o ciudad en cuyo término radicaba. Pero si entendemos la ‘burguesía’ como una “clase social de la Edad Media y el Antiguo Régimen que estaba formada por los habitantes de los burgos o ciudades, cuya actividad no se relacionaba con la tierra y que tenían unos privilegios laborales reconocidos; generalmente eran comerciantes y artesanos.”, entonces añadiremos que la voz ‘burgo’ a partir del siglo X designa tanto las aglomeraciones de casas en la periferia de las ciudades, como los centros rurales fortificados. En el siglo XII la palabra pasó a significar, en el interior de la aldea fortificada, las casas de los habitantes del pueblo, en contraposición al castillo. Como se ya se ha dicho, los habitantes del burgo gozaban de privilegios. Así, pues, la burguesía es la clase social formada por empresarios comerciales, industriales y financieros propietarios de tierras y miembros de profesiones liberales, situada tradicionalmente entre el proletariado y la nobleza. Dentro de la burguesía conviene distinguir una PEQUEÑA BURGUESÍA y una ALTA BURGUESÍA. La pequeña burguesía es la clase acomodada como la de la alta burguesía, como los propietarios de negocios familiares. La alta burguesía es, asimismo, la clase social formada por personas de alto nivel económico que viven de sus negocios empresariales o profesionales, como los banqueros, industriales, altos ejecutivos, etc. Idealmente, como nos dice Roberto Garvía, las burocracias son eficientes: son como maquinarias de precisión que, si están bien diseñadas, garantizan mejor que otros arreglos sociales (basados en lealtades o afinidades personales) la consecución de determinados objetivos. Pero esto es sólo idealmente. En el mundo real, las burocracias son maquinarias toscas, muy poco flexibles cuando toca cambiar los objetivos de la organización o los medios para alcanzar esos objetivos. También es posible que los burócratas, sabiendo que sus posibilidades de promoción dependen directamente del cumplimiento de sus tareas específicas, se vuelquen sobre ellas con un espíritu minucioso y obsesivo, olvidándose de los objetivos últimos de la organización. Por último, también son bastante frecuentes las fricciones entre profesionales y burócratas en las organizaciones en que estos dos grupos de personas tiene que colaborar (fricciones entre médicos y personal de gestión en los hospitales, por ejemplo). Un estamento es un estrato de una sociedad, caracterizado por poseer una función social determinada. En definitiva, la burguesía es el cuerpo o conjunto de burgueses o ciudadanos de las clases acomodadas. Formada inicialmente por los habitantes de los burgos o ciudades, habría que designar hoy a la clase de propietarios, patronos y empresarios que monopolizaba los medios de producción. Protagonizó el movimiento revolucionario que liquidó el poder de la nobleza feudal y obtuvo el poder político correspondiente a su poderío económico. Triunfó en Inglaterra en el siglo XVII y, a escala mundial, en el XVIII, a partir de la Revolución francesa, que instauró el estado moderno. La pequeña burguesía es la parte menos rica e influyente de la burguesía, por carecer de medios de producción. Una CLASE SOCIAL se define como cada uno de los grupos humanos que integran la sociedad, caracterizados por la homogeneidad de condiciones económico-sociales. La CLASE MEDIA es la que se halla entre las nobles y ricas y la de los que viven de un jornal o salario. Y, por último, las CLASES PASIVAS son los jubilados, viudas, huérfanos, etc., que disfrutan algún haber pasivo o pensión. Capitalismo Sistema económico caracterizado por la producción colectiva de riqueza a través del trabajo y de la propiedad privada de los medios de producción. El capitalismo surgió de las ruinas de la sociedad feudal y se vio favorecido entre los siglos XVI-XVIII por la invención de las máquinas, con el consiguiente aumento de la producción y la concentración de capital. Entre los siglos XVIII-XIX, a la manufactura le sustituyó la gran industria moderna. En el siglo XIX se crearon en América, Alemania e Inglaterra los primeros trust, formas de concentración industrial características del capitalismo contemporáneo que han alcanzado una extensión internacional y dominan la vida económica y social de los Estados en los cuales operan. Consecuentemente, pues, la principal característica del capitalismo es la propiedad privada de los medios de producción y de los recursos económicos, así como el uso de la moneda como medio libre de intercambio y la libre iniciativa de los individuos. Su origen histórico es la llamada “Revolución Industrial”, que, con el hallazgo de la máquina de vapor, revoluciona los telares y los transportes, amplía los mercados y racionaliza el trabajo artesano. Inglaterra impuso el librecambio, que se extendió por Europa en el siglo XIX. Desde los fisiócratas, las teorías del capitalismo han sido elaboradas por economistas como Adam Smith, David Ricardo, John Stuart Mill, etc., que popularizaron la doctrina del laissez faire. Su principal crítico, Karl Marx, señaló la explotación del trabajador y la anarquía económica que supone moverse por el beneficio privado y no en virtud de las necesidades colectivas. La economía capitalista se caracteriza por una producción industrial masiva, buscando la optimización de los costes económicos, por la creación de una demanda que puede absorver esta producción industrial y por el ánimo de lucro, que es el motor del sistema. El supuesto ideal señala que el mercado aparece libre de restricciones y el precio del producto lo determina la oferta y la demanda. Sin embargo, las crisis y los monopolios limitan la supuesta libertad y conducen al poder de las grandes empresas y a la inestabilidad social. Por ello muchos países tratan hoy de conjugar formas de libertad con cierto grado de intervención, evolucionando hacia lo que hoy se conoce por economía social de mercado. Un MONOPOLIO es una empresa que opera en solitario en un mercado en donde la existencia de barreras de entrada impide la entrada de empresas competidoras. Al verse libre del efecto disciplinador de la competencia, las empresas monopolistas fijan unos precios superiores a los de competencia perfecta y producen unas cantidades inferiores, generando unos resultados por lo tanto ineficientes socialmente desde el punto de vista asignativo, pero obteniendo, sin embargo, unos beneficios privados más elevados. Así, pues, un monopolio es el mercado controlado por un vendedor único frente a un gran número de compradores. Al encontrarse una sola empresa frente a una multitud de demandantes, está en una posición todopoderosa para imponer sus decisiones a los compradores. Cártel Es el convenio entre varias empresas del mismo sector que tiene como fin evitar la mutua competencia, así como regular la producción, la venta y la fijación de precios. El cártel tiende a eliminar la competencia de otras empresas, creando una especie de monopolio. Un ejemplo de cártel lo constituye la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo), constituida en Bagdad en 1960. El monopolio aparece cuando el mercado está controlado por un vendedor único frente a un gran número de compradores. Al encontrarse una sola empresa frente a una multitud de demandantes, está en una posición todopoderosa para imponer sus decisiones a los compradores. El cártel constituye una formidable fuerza frente a los consumidores, ya que mediante la dosificación de la producción, ampliándola o disminuyéndola, logra establecer los precios más favorables a sus intereses, incrementando de ese modo sus ganancias. En una economía de mercado esencialmente competitiva, o no dominada por formaciones monopolistas o bien por intervenciones públicas específicas, los precios presentan un grado notable de interdependencia. El cambio de precio de un determinado producto de fabricación se refleja normalmente en el precio global del bien producido, y éste, a su vez, actúa sobre el nivel de los precios de otros bienes, poniendo así en movimiento todo el sistema. En las economías de propiedad predominantemente estatal y reguladas por planes de producción centralizados, el precio es fijado por la autoridad y no tiene ya ninguna relación con las diversas categorías de la oferta y la demanda. Los cárteles surgieron en Alemania en el último tercio del siglo XIX, constituyendo poderosas corporaciones industriales alentadas por el Estado, especialmente en los sectores siderúrgico y químico, no siendo ajenas a este proceso de concentración de capital otras potencias capitalistas como Estados Unidos o Japón. En definitiva, un cártel es un convenio entre varias empresas similares para evitar la mutua competencia. Puede ser nacional o internacional. Según sus fines los tipos de cártel son: fijación de precios, limitación de suministros y fijación de territorios . Los profesores Fernando Esteve y Rafael Muñoz de Bustillo comentan al respecto que un cártel es un “Acuerdo entre empresas para controlar el precio mediante la determinación conjunta de la oferta. El ejemplo más famoso de cártel es la Organización de Países Exportadores de Petróleo, OPEP, que en los años setenta y ochenta consiguió fuertes aumentos del precio del petróleo controlando la oferta mediante la limitación de la producción de los países miembros. El sistema de organización más común consiste en: (1) determinar cuál es el precio que se quiere conseguir por el bien –en el caso de la OPEP, el petróleo-; (2) calcular cuál es la oferta del bien que arrojaría en el mercado un precio igual al elegido y se ajusta la producción total de forma de que ésta sea compatible con dicho precio; (3) distribuir la producción entre los países miembros, de forma que mientras éstos limiten su producción a la cuota establecida se mantiene el precio deseado.” Cartismo El Cartismo o Chartism, en su denominación original en inglés, fue un movimiento parte de la Reforma Social que se desarrolló en el Reino Unido durante la primera mitad del siglo XIX; aproximadamente duró un poco más de una década, desde el año 1838 hasta el 1852. Junto al Ludismo (movimiento obrero contemporáneo al Cartismo, cuyo foco de ataque eran las máquinas con las que trabajaban los obreros), el Cartismo está considerado como un movimiento propio de la primera etapa del movimiento obrero, aunque, a diferencia del Ludismo su esencia fue eminentemente política. La denominación que tomaría, Cartismo o Chartismo, devino de la Carta del Pueblo o The People’s Charter, que fuera un documento que en el año 1838 se envió al Parlamento Británico y en el cual se incluían seis peticiones básicas e irrenunciables que el mencionado movimiento reivindicaba: sufragio universal para los hombres mayores de 21 años que estuviesen en su sano juicio y no contasen con antecedentes penales, voto secreto, sueldo anual para aquellos diputados que hicieren posible a los trabajadores el ejercicio de la política, reunión anual del Parlamento para evitar el soborno, participación obrera en el Parlamento, abolición del requisito de propiedad para asistir al Parlamento y el establecimiento de iguales circunscripciones que garanticen la equitativa representación al mismo número de votantes. La mencionada petición fue presentada en la mencionada y en varias oportunidades más al Parlamento siendo rechazada las mismas veces que se la presentó. Si bien no consiguieron sus objetivos iniciales, los cartistas obtuvieron varios éxitos parciales que fueron considerados logros tan importantes como las peticiones, entre ellos se destacan: reducción de la jornada laboral a 12 horas diarias, luego ese valor descendió a 10 y muy especialmente resultaron buenos a la hora de la concientización de los trabajadores en términos políticos. Entonces, el Cartismo ni fue un éxito pero tampoco un fracaso, podríamos decir que se trató de una experiencia importante para la clase obrera que a partir de este momento empezaría a exigir mejores condiciones, consciente del destacado rol que ocupaban dentro de la sociedad, es decir, el proletariado iba tomando conciencia de su situación . En tanto, el movimiento contó con tres dirigentes de peso, Lovett, O’Brien y Feargus O’Connor. Clase social Clase social es la división de los integrantes de una sociedad, con criterio socio económico, modo que comenzó a usarse en el siglo XVIII, suplantando a los rígidos estamentos o estratos medievales y de la modernidad europeos, que estaban determinados por herencia o nacimiento. Este nuevo concepto, el de clase social, es propio del mundo capitalista, y en general agrupa a las personas por su dinero y profesión, en clases altas o prestigiosas (integradas por dueños de empresas, ejecutivos, profesionales exitosos, artistas renombrados, etcétera), medias (formada por profesionales, dependientes, comerciantes) y bajas (desempleados, trabajadores del sector informal, servicio doméstico y obreros no calificados). Las clases sociales son abiertas, ya que los ricos pueden empobrecerse y viceversa, aunque en general, la pobreza tiende a transmitirse en forma generacional, ya que los hijos de los sectores más vulnerables tienen menos oportunidades de capacitarse y acceder a buenos puestos laborales. Cada clase social tiene su propio estilo de vida y costumbres, lo que origina la llamada cultura de clase; pero cada persona puede sentir que es parte de una clase distinta a la que objetivamente pertenece, sociológicamente medida, según su nivel de instrucción, sus posesiones y sus ingresos, o poseer ciertos elementos propios de una clase diferente a la suya (un costoso automóvil o una obra de arte, bienes a los que pudo acceder con sacrificio alguien de la clase media). Esta división en clases también puede aplicarse a los países (ricos o de Primer Mundo, intermedios o de Segundo Mundo, y países pobres o de Tercer Mundo). Por tanto, una clase social es un conjunto de personas con los mismos intereses económicos como consecuencia de relacionarse del mismo modo con los medios de producción. En la sociedad capitalista las dos más importantes son la burguesía y el proletariado, las dos únicas que distinguía Marx: una posee los medios de producción mientras que la otra no tiene más que su fuerza de trabajo. El marxismo considera que las clases sociales aparecen en las sociedades con división social del trabajo . No todo el mundo trabaja de la misma manera, ni se relaciona del mismo modo con las fuerzas productivas. Con la aparición de la propiedad privada la sociedad se divide en dos grandes grupos o clases: la de las personas que poseen propiedad privada, que son dueñas de los medios de producción (tierras, fábricas, ...) y la de aquellas personas que no son dueñas de dichos medios y sólo disponen de la fuerza de su trabajo para sobrevivir. De este modo, son básicamente dos las clases sociales en toda sociedad que admite la propiedad privada de los medios de producción: la clase explotadora. En función de las peculiaridades del modo de producción de cada sociedad, del modo en que cada sociedad produce bienes, las clases sociales serán distintas. Crecimiento vegetativo El crecimiento vegetativo o natural de la población es la diferencia entre el número de nacidos y el número de fallecidos en un lugar durante un año, expresado normalmente en tantos por 100. Es positivo cuando el número de nacidos supera al de fallecidos; es negativo cuando las muertes superan a los nacimientos. Nº de nacidos- Nº de defunciones Crecimiento vegetativo=-------------------------------------------------------------------------- x 100 Nº de habitantes Si al crecimiento vegetativo le sumamos la inmigración y le restamos la emigración, el resultado es el crecimiento real, que puede ser, igualmente, positivo o negativo. En las sociedades históricas preindustriales, caracterizadas por unas altas tasas de natalidad contrarrestadas por otras igualmente altas de mortalidad, el crecimiento natural era muy bajo, situándose entre el 0,5 y el 1 %. En ello intervenían de manera decisiva las periódicas crisis de subsistencia que ocasionaban hambre y enfermedades de carácter epidémico, cuyo resultado era una mortalidad catastrófica. La demografía es el estudio estadístico de una colectividad humana. La demografía realiza análisis estáticos, dinámicos y comparativos que permiten elaborar teorías sobre los factores, procesos y tendencias de una población. Se utilizan como fuentes los censos, registros civiles y estadísticas demográficas, que recopilan y analizan datos sobre nacimientos, muertes, matrimonios, etc. Crisis económica Según Elena Sánchez de Madariaga, “En historia económica, el concepto se emplea en sentido amplio para los períodos largos, en los que indica la reducción sostenida de la producción, con la consiguiente disminución de las inversiones, aumento del desempleo, etc. En los períodos cortos, el término tiene un sentido más específico, en relación con el ciclo económico: indica el punto de inflexión entre la fase ascendente y la descendente del ciclo económico.” Desde nuestro punto de vista, una ‘crisis económica’ viene representada por el paso de un período de expansión, durante el cual la producción aumenta, a otro de depresión, durante el cual la producción y los intercambios disminuyen y crece el paro. Así, pues, es una fase del ciclo económico en la que se produce la ruptura del equilibrio general y el nacimiento de las causas que motivan la depresión. Sus causas pueden ser varias: un elevado número de falsas inversiones realizadas durante el período de expansión económica, la contracción brusca de los créditos , la huida de capitales en períodos de inestabilidad política o social, la reducción brusca de la demanda exterior, etc. La crisis, como ya se ha dicho, reduce la producción y aumenta el paro. En general, va acompañada también de tensiones inflacionistas (aumento del coste de la vida), a veces incluso hiperinflación. Por otro lado, la inflación significa un exceso de moneda circulante en relación con su cobertura, lo que desencadena un alza general de precios. También suelen señalarse como factores las variaciones de los créditos pendientes de pago, las fluctuaciones del mercado monetario y la velocidad de circulación. Cuando la inflación se origina en la emisión de papel moneda o la extensión del crédito bancario, el aumento del poder adquisitivo genera un alza de precios que exige mayores gastos y nuevo aumento de emisión de papel moneda. Democracia Forma de gobierno basada en el principio de la soberanía popular ejercida a través de representantes libremente elegidos. La Edad Media presentó por primera vez el concepto moderno de autogobierno del pueblo, plasmado en el municipio. El concepto de representación y de soberanía popular, así como el de contrato social, se impusieron definitivamente en el siglo XIV. En el Renacimiento, la teoría del derecho natural y como exigencia de la razón, basó en la razón la vida asociativa, influyendo en la elaboración de las instancias democráticas de los siglos posteriores. Durante la Revolución Industrial y las revoluciones liberales del siglo XIX, se creó la necesidad de efectuar una crítica social a fin de evaluar los cambios sociales y políticos que se sucedían, así como su impacto en la sociedad y los motivos que los habían producido. La preocupación por el cambio social, combinada con el desarrollo que las ciencias naturales estaban logrando gracias al desarrollo del método científico, impulsó la fusión de ambas, dando lugar a las ciencias sociales. Así surgiría la sociología, y más adelante la ciencia política, asociada al estudio de la jurisprudencia y de la filosofía política. Democracia es una forma de organización de grupos de personas, cuya característica predominante es que la titularidad del poder reside en la totalidad de sus miembros, haciendo que la toma de decisiones responda a la voluntad colectiva de los miembros del grupo. En sentido estricto la democracia es una forma de gobierno, de organización del Estado, en la cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta que le confieren legitimidad a los representantes. En sentido amplio, democracia es una forma de convivencia social en la que todos sus habitantes son libres e iguales ante la ley y las relaciones sociales se establecen de acuerdo a mecanismos contractuales. Democracia no significa, de hecho, ejercicio real del poder por el pueblo, pues el gobierno es asumido en ella por una minoría, sino que la comunidad ejerce una decisiva influencia en el ejercicio del poder político. La democracia se basa en el consentimiento de los gobernados, reflejado en la opinión pública y en la voluntad popular, fundamento de la legitimidad del poder. En el punto central se halla la valoración del individuo; su igualdad y el desarrollo de su personalidad en la libertad . La idea de representación es consustancial con la democracia, como el sufragio y los partidos políticos que concretan la opinión pública. Suele clasificarse en: a) directa, en la que los ciudadanos ejercen sin intermediarios las funciones esenciales de orden político; b) representativa, en que los ciudadanos gobiernan a través de sus representantes en las instituciones; y c) semidirecta, en que, junto a las instituciones representativas, coexisten otras de democracia directa, como el referéndum. División de poderes Siguiendo muy de cerca a Ignacio Molina, profesor de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid, diremos que la división de poderes es el principio de organización política “por el que las distintas tareas de la autoridad pública deben desarrollarse por órganos separados.” De forma más asequible, es el principio político según el cual las funciones legislativa, judicial y ejecutiva del Estado deben estar separadas, como poderes independientes, para que pueda establecerse un sistema de controles y equilibrios que limite las facultades del gobierno y proteja los derechos individuales . El poder legislativo delibera y decide el contenido de las leyes generales: esta tarea es necesariamente más lenta que otras, porque las leyes deben estar cuidadosamente hechas para que sean reconocidas como legítimas por la mayor parte de la población y de los grupos de interés del país. El poder judicial aplica las leyes generales a los casos particulares y el poder ejecutivo, aparte de hacer efectivas las decisiones de los otros dos poderes, maneja la administración general del país y atiende su bienestar general. El mecanismo de la división tripartita de poderes —o cuatripartita o como se los quiera dividir, pues su esencia no está en el número de ellos sino en el principio del fraccionamiento de la autoridad pública— opera de manera que ninguno de los poderes puede prevalecer sobre los demás y convertirse en instrumento de despotismo. Los poderes legislativo, ejecutivo y judicial tienen su órbita de atribuciones jurídicamente regladas. Ninguno de ellos puede interferir en las facultades del otro. La Constitución señala taxativamente las materias que les competen. Al poder legislativo le corresponde principalmente (aunque no únicamente) formular el orden jurídico general del Estado y vigilar la gestión de ciertos funcionarios de la administración pública, a quienes puede pedirles cuenta de sus actos. Al poder ejecutivo le compete administrar el Estado mediante actos referidos a personas y casos concretos, dentro del marco legal dictado por el órgano legislativo. Y al poder judicial le incumbe la administración de justicia, o sea la declaración de lo que es derecho en cada caso de controversia. La función legislativa formula y establece las normas obligatorias de la convivencia social. Estas son, para los gobernados, el límite de su autonomía personal, puesto que ellos pueden hacer todo lo que no les está vedado por las leyes, y, para los gobernantes, la sustancia de su poder, dado que no les está permitido hacer algo para lo que no estén previamente autorizados por un precepto jurídico. La función ejecutiva desarrolla toda la actividad “concreta” del gobierno, en el sentido de que asume no sólo la conducción administrativa del Estado sino la solución de los problemas reales de la sociedad, para lo cual, actuando subordinadamente al ordenamiento jurídico expedido por el parlamento, imparte órdenes e impone su cumplimiento con el respaldo de la fuerza pública, cuyo manejo le compete. Para cumplir con sus obligaciones, la función ejecutiva puede dictar normas jurídicas secundarias —decretos y reglamentos— en ejercicio de la “facultad reglamentadora” de que está investida. Estas normas de rango inferior están referidas siempre a personas y casos concretos y particulares y en eso se diferencian de las normas jurídicas de validez general —las leyes —, expedidas para aplicarse a un número indeterminado de casos. Otra de las características diferenciales entre las funciones legislativa y ejecutiva es que la operación de la primera, por lo general, es estacional, o sea que no funciona todo el año; mientras que la segunda tiene una actividad ininterrumpida y permanente. La naturaleza de sus funciones le exige continuidad en sus acciones. El principal cometido de la función judicial es impartir justicia en la sociedad. Esto significa que le compete resolver, dentro del marco de la legislación que le ha sido dada por la función legislativa, todas las reclamaciones cuya dirimencia judicial le sea solicitada. La función judicial no hace la ley sino que la aplica a los casos particulares de conflicto. Sus fallos son obligatorios sólo para las partes, aunque en algunos casos sientan “jurisprudencia”, es decir, establecen una forma de interpretar y de aplicar la ley en casos similares. Sin embargo, las sentencias —que así se llaman los pronunciamientos finales de los jueces en cada caso de litigio judicial— sólo son obligatorias para las partes involucradas en el asunto que se juzga. Tienen la forma de un silogismo cuya premisa mayor es la norma legal, la menor es el hecho que se juzga y la conclusión es la aplicación de la norma al hecho. Pero su poder vinculante se limita a las partes que intervienen en el litigio. Enclosures El término cercamiento (enclosure en inglés) se refiere al cierre de los terrenos comunales (tierra demanial) a favor de los terratenientes ocurrida en Inglaterra entre los siglos XVIII y XIX, pero conociendo ya una intensificación a partir del siglo XVI. Esta ley causó que todos los granjeros tuvieran que pagar para hacerse dueños y también pagar para poderlas usar. Prácticamente todos las perdieron, pero en cambio se les dio un trabajo provisional aunque dejándolos prácticamente sin hogar. Las actas de cercamiento (enclosure acts) perjudicaron principalmente a los campesinos, que no podían ya usar los beneficios de los terrenos, en favor de los grandes propietarios o terratenientes. Las leyes inglesas de cerramiento se dictaron sobre todo entre 1760 y 1840. A finales del siglo XVIII, este sistema había llevado a la concentración de la propiedad de las tierras en manos de la aristocracia inglesa y, por otro lado, había creado una masa de trabajadores desocupados, la mano de obra de bajo coste que será entonces empleada en el nuevo ciclo productivo industrial. Tal sistema fue necesario por el continuo aumento de la demanda de bienes agrícolas a los cuales el viejo sistema agrícola no podía hacer frente. En cuanto los terrenos, eran cultivados por campesinos que se ocupaban del mismo campo sólo por un año, y que por lo tanto no sentían motivación para mejorar las condiciones del terreno. Con el cercamiento, los grandes latifundistas pudieron introducir modificaciones cuantitativas y cualitativas en la agricultura inglesa, mejorándola. El cerramiento se acompañó generalmente de la utilización de nuevas técnicas, de nuevos cultivos, de nuevas rotaciones. La realización de un cerramiento pasa por etapas sucesivas: 1. La apropiación por los propietarios de espacios previamente dedicados al uso colectivo. 2. La sustitución del antiguo sistema abierto por campos cerrados. 3. Establecimiento de vastos dominios, alquilados a campesinos empobrecidos sin medios financieros. Domestic system La industria rural denominada Domestic System (Industria domestica) se desarrolló al márgen de las reglamentaciones gremiales. Era una industria de carácter rural que conjugaba el trabajo agrícola con la manufactura casera de textiles. No se desarrollaba en fábricas. Presentaba algunas de las siguientes características: - El empresario era un comerciante, no un industrial. - El pago se realizaba mediante salario. - La producción era destinada a la exportación. - El proceso de trabajo era sencillo y no necesitaba maquinaria compleja. - Se concentró basicamente en el sector textil. El concepto de protoindustrialización está muy difundido y es muy discutido en historia económica, siendo introducido por F. F. Mendels a finales de la década de 1960 para definir la primera fase del proceso de industrialización. El concepto integra el fenómeno de la industria rural en la explicación de la revolución industrial y de la industrialización, que se contemplan entonces como procesos largosque partten de la etapaprotoindustrial. Esta fase se caracteriza por la producción rural, estacional y doméstica (industria a domicilio), cuyos productos, principalmente textiles, se dirigen a mercados exteriores a la región, incluso internacionales. El fenómeno, que se desarrrolló especialmente en la Europa nórdica del siglo XVIII, se produjo como respuesta a los altos costes del trabajo urbano, precisaba de la existencia de mano de obra ruraldisponible y barata, que combinaba el trabajo agrícola con el industrial, e implicabaque la región se encontrase en las proximidades de otras regiones especializadas en la agricultura comercial. El sistema contribuyóa la acumulación de capitales, a la formaciónde una clase de empresarios capitalistas -los comerciantes, residentes en las ciudades, que financiaban y organizaban la producción rural-, al desarrollo de innovaciones técnicas y a la formación del proletariado industrial. First corners El término hace referencia a aquellos países que llegaron a la industrialización inmediatamente tras Gran Bretaña. Aquí colocaríamos los casos de Bélgica (tras su independencia), Francia y Alemania. Fordismo El fordismo es un sistema socioeconómico basado en la producción industrial en serie, establecido antes de la Primera Guerra Mundial. El concepto recibe el nombre de Henry Ford, creador de la línea de ensamble, y es atribuido al teórico marxista Antonio Gramsci, quien lo usó por primera vez en su ensayo Americanismo y fordismo (1934), perteneciente a sus Cuadernos desde la cárcel. La diferencia que tiene con el taylorismo , es que esta innovación no se logró principalmente a costa del trabajador, sino a través de una estrategia de expansión del mercado. La razón es que si hay mayor volumen de unidades de un producto cualquiera (debido a la tecnología de ensamblaje) y su costo es reducido (por la razón tiempo/ejecución) habrá un excedente de lo producido que superará numéricamente la capacidad de consumo de la élite, tradicional y única consumidora de tecnologías con anterioridad. El modelo madura bajo el esquema económico del keynesianismo (que lleva al Estado de bienestar) lo que promueve un protagonismo histórico de las clases subordinadas y el amarre del capital a consideraciones sociales y de clase. Influido todo esto por el ascenso de los socialismos reales y el miedo a su expansión global por parte del liberalismo capitalista. En resumen, podemos contar como elementos centrales del modelo fordista: • Aumento de la división del trabajo. • Profundización del control de los tiempos productivos del obrero (vinculación tiempo/ejecución). • Reducción de costos y aumento de la circulación de la mercancía (expansión interclasista de mercado) e interés en el aumento del poder adquisitivo de los asalariados (clases subalternas a la élite). • Políticas de acuerdo entre obreros organizados (sindicato) y el capitalista. • Producción en serie. Hilado y tejido Hilar supone transformar una fibra textil (lino, cáñamo, lana, seda, algodón, etc.) en un hilo continuo y cohesionado. Tejer es entrelazar hilos para formar cualquier tipo de tejido. Durante el siglo XVIII, en Inglaterra, la industria textil sirvió de motor al proceso de industrialización, estimulando otras áreas como la minería y el transporte. El sector del hilado y el tejido no siempre fueron parejos. De hecho, las innovaciones en alguno de ellos, no tenían normalmente correspondencia inmediata en el otro y, hasta transcurrido un cierto tiempo, no se resolvía el equilibrio entre ambos. La demanda de hilo de algodón a partir de mediados de siglo impulsó la búsqueda de nuevos ingenios. Fue el caso de la spinning jenny de J. Hargreaves (1764), la water-frame de R. Arkwright (1769), y la mule jenny desarrollada por Samuel Crompton en 1779. La abundancia de hilo condujo a la necesidad de tejer más rápidamente, lo que animó a E. Cartwright a la creación de un telar mecánico en 1874 cuyo funcionamiento se realizaba mediante vapor. Holding Un holding, también conocida como Sociedad tenedora o simplemente Tenedora, es una sociedad comercial cuya principal o única función es la de tener o administrar la propiedad de otras sociedades o compañías; es decir, se trata de un grupo o sociedad que posee suficientes participaciones en el capital de otras empresas como para poder controlarlas y gestionarlas. Puede considerarse una forma de integración empresarial, con todos los beneficios que ésta representa, pero surge también cuando un grupo de capitalistas va adquiriendo propiedades y firmas diversas, buscando simplemente la rentabilidad de cada una y no la integración de sus actividades. En algunos países las leyes antimonopolio pueden restringir esta práctica. Existen holdings que se crean a través de los bancos y otras entidades financieras, holding que parten del patrimonio de una familia y también holding conformados por empresas estatales. Asimismo, existen holding que son una agrupación de empresas de capitales comunes o relacionados que buscan maximizar los recursos económicos de estas, utilizando las sinergias que se dan entre las empresas que la conforman, simplemente por ser de todas de un mismo rubro o sector. Por otra parte, se llama monopolio al privilegio, legal o de hecho, que posee una persona, una compañía o un gobierno de fabricar o vender un producto, explotar un servicio u ocupar un cargo. El monopolio perfecto se produce cuando se carece de bienes sustitutivos para la mercancía ofrecida, existen restricciones a la movilidad de recursos y solo un fabricante posee conocimiento completo del mercado. Ha existido en todos los tiempos y sus beneficios han alcanzado a quienes ostentaban el poder político o militar. Los primeros tipos de monopolios privados capitalistas fueron los pools y trusts, más tarde los holdings y otros tipos de monopolio. Informática Ciencia de carácter interdisciplinar que se refiere a todos los aspectos del tratamiento de la información mediante ordenadores. La difusión de las nuevas tecnologías ha producido una transformación importante en el concepto de informática, de tal modo que la transmisión y la transferencia de las informaciones se están convirtiendo cada vez más en la parte central del sistema informático, con la misma importancia que la elaboración de la información, el cálculo y el control de los procesos. Para esta compenetración de informática en sentido estricto y comunicaciones ha sido acuñado el nuevo término de telemática. La telemática es la ciencia y técnica de la integración de los sistemas electrónicos de informática y de telecomunicación, que ha alcanzado un enorme desarrollo a consecuencia de la demanda generalizada de ordenadores y otros servicios basados en el empleo de terminales. La informática presupone el conocimiento y técnica del tratamiento Se de la información por medio de ordenadores electrónicos. Su principal problema es la codificación de cifras, cuyo valor relativo varía según su posición en el número; cada tipo de ordenador reconoce como unidad de información un determinado número de posiciones (bits) llamada “palabra”. Aunque los ordenadores emplean el sistema binario de numeración, las “palabras” pueden interpretarse en sentido decimal. Por último, y como hemos dicho, la telemática es una rama de las comunicaciones a distancia que aprovecha la combinación del teléfono con la televisión y el ordenador. El teléfono, provisto de un teclado, se convierte en órgano de entrada de un ordenador electrónico lejano. Las respuestas de este aparecen escritas en la pantalla del televisor, ahora transformada en terminal del ordenador. Esto posibilita el acceso del usuario, desde su domicilio, a todos los bancos da datos que se encuentran conectados al ordenador. Liberalismo Doctrina de los partidarios de la libre empresa, que se opone al socialismo y al dirigismo; en especial, teoría según la cual el Estado no debe intervenir en las relaciones económicas que existen entre individuos, clases o naciones. El liberalismo surgió en el siglo XIX como doctrina ética y política orientada a instaurar las libertades individuales y a obtener el reconocimiento de los derechos naturales e inalienables del hombre, la igualdad de los ciudadanos frente a la ley y la creación de la institución parlamentaria con el fin de limitar las prerrogativas de los reyes. La clase que se benefició de las ideas liberales para su expansión y la conquista progresiva del poder fue la burguesía. La demanda de libertad económica vino de la mano de Smith, fundador del liberalismo, mientras que el componente social en el liberalismo inglés fue introducido por Bentham y Stuart Mill; en Alemania el liberalismo nació de la teoría kantiana del Estado de derecho, para el cual la ley es superior al príncipe; en Francia, donde el liberalismo fue de derivación ilustrada, Montesquieu fue el primero en formular la doctrina de la división de los tres poderes, después de la crítica de Rousseau a la tradición absolutista en la educación y en las costumbres. En suma, en un sentido vago, el liberalismo es una doctrina que recomienda el respeto al espíritu de tolerancia. Más exactamente, el liberalismo privilegia la libertad en materia política y de conciencia y se opone a las actitudes autoritarias de los Estados o de las religiones. Dejar el mayor espacio posible a la iniciativa privada y limitar al máximo las prerrogativas del Estado, es su lema. En economía, el liberalismo está contra cualquier limitación o reglamentación en lo tocante a la libre circulación de mercancías, a la fijación de precios y a las modalidades de contrato. La economía es un asunto privado en el que nada tiene que ver el Estado. “Laissez faire, laissez aller”, decía Adam Smith. Ludismo Por ludismo se entiende la primera etapa del movimiento obrero, dirigido contra la introducción de innovaciones tecnológicas, de máquinas. Se caracteriza por el uso de la violencia. Nace en pleno proceso industrializador, y la protesta se centra en la destrucción de las propiedades de los empresarios, especialmente, de las máquinas y herramientas porque se consideraba que eran las responsables de la pérdida de puestos de trabajo. De ese modo, se pretendía presionar a los patronos para evitar despidos, mejorar las condiciones laborales y buscar aumentos de salario. El gran historiador Eric Hobsbawn ha denominado a esta etapa la de la "negociación colectiva a través del motín". El ludismo alude, en lo terminológico, al nombre del tejedor Ned Ludd, de existencia insegura que, al parecer, en 1799 destruyó unos telares. Lo que sí es cierto es que surgió un movimiento de tejedores de algodón y de seda en varios condados que, entre 1811 y 1817, se dedicaron a destruir máquinas. Otras revueltas se dirigieron hacia los propios patronos. El gobierno reprimió con dureza estos movimientos, hasta con penas capitales. El término de ludismo ha terminado por usarse de forma genérica para denominar a cualquier movimiento contrario a la introducción de maquinaria, y, en algunos sectores, ha adquirido un sentido peyorativo al considerar la resistencia de los obreros a las innovaciones tecnológicas. Protoindustrialización “Concepto muy difundido y discutido en historia económica, introducido por F. F. Mendels a finales de la década de 1960 para definir la primera fase del proceso de industrialización. El concepto integra el fenómeno de la industria rural en la explicación de la revolución industrial y de la industrialización, que se contemplan entonces como procesos largos que parten de la etapa protoindustrial. Esta fase se caracteriza por la producción rural, estacional y doméstica (industria a domicilio), cuyos productos, principalmente textiles, se dirigen a mercados exteriores a la región, incluso internacionales. El fenómeno, que se desarrolló especialmente en la Europa nórdica del siglo XVIII, se produjo como respuesta a los altos costes del trabajo urbano, precisaba de la existencia de mano de obra rural disponible y barata, que combinaba el trabajo agrícola con el industrial, e implicaba que la región se encontrase en las proximidades de otras regiones especializadas en la agricultura comercial. El sistema contribuyó a la acumulación de capitales, a la formación de una clase de empresarios capitalistas -los comerciantes, residentes en las ciudades, que financiaban y organizaban la producción rural-, al desarrollo de innovaciones técnicas y a la formación del proletariado industrial. Las críticas al modelo -que explica el paso a la industrialización en determinadas regiones- se dirigen a que subestima el papel de las ciudades y el de algunas actividades, como la minera y la metalúrgica y, sobre todo, a que se considera la protoindustrialización como una etapa necesaria. Algunos autores han sugerido que la protoindustrialización debería ser contemplada como un tipo de desarrollo, más que como una etapa, e inscrita en un espacio amplio, no sólo regional, que permita ver las distintas formas que adoptó la protoindustria y que no siempre desembocaron en una industrialización.” Revolución Definiremos el término ‘revolución’ como un cambio violento en las instituciones políticas de una nación. Según Ramón Nieto, “Es el intento violento de derribar el sistema político existente para instaurar otro completamente distinto. Se diferencia de la rebelión o revuelta en que éstas se limitan a una zona concreta, carecen de motivaciones ideológicas y no pretenden subvertir el orden establecido, sino dar satisfacción a reivindicaciones concretas. El golpe de Estado se disfraza a menudo de revolución (en España, por ejemplo, se utilizó por parte del régimen franquista la expresión ‘revolución nacional-sindicalista’).” Sus clases van desde la revolución palaciega, en la que una facción del grupo dominante sustituye a otra, hasta la revolución social, que supone una violenta y profunda modificación de la organización social, así como la sustitución de la clase dominante por otro grupo social. Es una ruptura de la continuidad tanto legal como histórica. La Revolución Francesa es un levantamiento burgués contra el feudalismo; la Revolución Rusa, el alzamiento del proletariado contra la burguesía. Las revoluciones coloniales suelen ser casos de rebelión con aspectos revolucionarios secundarios. Los más recientes ejemplos de contrarrevolución, que consiste en detener o invertir el desarrollo social frente a la revolución que lo acelera, han sido los fascismos alemán e italiano. Revolución industrial Gran transformación técnica en la actividad industrial que se desarrolló en varios países de Occidente a partir de la segunda mitad del siglo XVIII. En la base de la revolución industrial está la introducción en el proceso productivo de las máquinas movidas entonces por energía hidráulica o por vapor. El uso de la máquina permitió la sustitución de la actividad artesanal , la aceleración del proceso de producción y posteriormente un salto muy notable en la misma producción. Con el uso de las nuevas máquinas, los empresarios industriales pudieron concentrar también físicamente la producción, incrementar con un amplio margen de libertad su volumen, controlar y dirigir directamente la masa de los trabajadores integrados en ella. El relativo costo de las máquinas requirió una más amplia disponibilidad de medios de inversión, lo que dio lugar al surgimiento de las primeras combinaciones entre empresas industriales y capital financiero, que después caracterizaron la nueva sociedad capitalista. Pero con la Revolución industrial se desataron dolorosas contradicciones, que tuvieron su reflejo en los estratos más pobres de las clases trabajadoras. En Inglaterra, donde se advirtieron más dramáticamente las consecuencias de la revolución industrial, los trabajadores, empujados por la miseria, se rebelaron contra el uso de las máquinas. Más tarde, el desempleo fue ampliamente absorbido y estas masas de trabajadores de fábrica dieron vida a una nueva clase: la clase obrera. Fuera de Inglaterra, en Francia, Bélgica, Suiza y Estados Unidos la difusión de las nuevas técnicas fue en cierta medida más lenta, pero al mismo tiempo ahorró, al menos en parte, las dolorosas consecuencias de la primera fase de la Revolución industrial. Desde otro punto de vista, la Revolución industrial fue una honda transformación económica y social que comenzó en Gran Bretaña (1760-1830) con la mecanización de la industria. El perfeccionamiento de la máquina de vapor con Watt (1763), el telar mecánico de Cartwright (1785) y las innovaciones en la siderurgia, hicieron aparecer la concentración de la mano de obra en las fábricas, el crecimiento de los centros industriales, la división del trabajo y la aparición del capitalismo. Entre los siglos XIX y XX se produce la segunda revolución industrial: la era de la energía eléctrica, que comienza con los descubrimientos de Michael Faraday (1841), continúa con las aplicaciones prácticas de la química (utilización de los fertilizantes, plásticos, celulosa, etc.) y en los últimos años la física, particularmente la nuclear, rivaliza con la química en aplicaciones prácticas. En la segunda mitad del siglo XX, una ciencia nueva, la informática, mediante el uso de ordenadores electrónicos y la robotización, está provocando una verdadera revolución, no solo de la industria, sino también de la sociedad y sus modos de vida. Alienación Es el proceso mediante el cual un individuo o colectividad transforman su conciencia hasta hacerla contradictoria con lo que cabría esperarse de su condición. Dentro del pensamiento hegeliano, la alienación hace referencia a la idea de sentir como algo ajeno y hostil lo que es propio de cada uno. Para el marxismo algunos individuos de la clase trabajadora están alienados debido a las distorsiones que provoca la sociedad capitalista. En tal sentido, actuarían en contra de sus propios intereses, hecho que sería alentado y utilizado por los capitalistas en beneficio propio. Se hablaría de alienación en los siguientes supuestos: • Cuando el obrero percibe un salario a cambio de su trabajo sin reflexionar que está siendo explotado desde el momento que ese salario le ofrece únicamente la posibilidad a su supervivencia. • Cuando el obrero pierde el control de las mercancías que produce fruto de su trabajo, pasando éstas a ser controladas por el capitalista que las utilizará en su propio provecho. • Cuando los trabajadores se separan del colectivo del que formaan parte, diferenciándose y enfrentándose a otros trabajadores con el objetivo de obtener ciertos beneficios que les ofrece el capitalista: mayor salario, mejor consideración, ascensos, etc. • Cuando los trabajadores, lejos de realizarse a sí mismos como personas, se convierten en un mero producto mercantil, es decir, en un simple elemento de la máquina productiva. Se dice también que alguien está alienado cuando intenta jugar un papel que no le corresponde según el puesto que ocupa en la sociedad. Sería el caso de un trabajador que pretende aparentar intereses, maneras o actitudes propias de los miembros de las clases acomodadas. Determinismo (marxismo) Teoría que sostiene que los hechos tienen lugar de una manera establecida como efecto necesario de las causas que los originan, que a su vez fueron consecuencia necesaria de causas anteriores a aquéllas. Cualquier hecho mental o físico respondería a una causa. Para el marxismo la superestructura (pensamiento, política, leyes, organización del Estado , etc.), está condicionada en última instancia por la infraestructura (factores materiales, económicos, técnicos, etc.). El grado de determinismo que Marx y Engels atribuyeron a los factores económicos ha constituido fuente de debates y divisiones en el seno de sus seguidores. El mismo Engels aclaraba en 1890, en una carta dirigida a José Bloch, lo siguiente: “El que los discípulos hagan a veces más hincapié del debido en el aspecto económico, es cosa de la que, en parte, tenemos la culpa Marx y yo mismo. Frente a los adversarios, teníamos que subrayar este principio cardinal que se negaba, y no siempre disponíamos de tiempo, espacio y ocasión para dar la debida importancia a los demás factores que intervienen en el juego de las acciones y reacciones.” Dialéctica En el pensamiento hegeliano, hace referencia al procesode transformación en el que dos opuestos, tesis y antítesis, se resuelven en una forma superior o síntesis. Cada hecho o circunstancia (tesis) lleva en su seno su propia contradicción, es decir, su destrucción (antítesis) que implica la superación de las anteriores y que a su vez se transforma en una nueva tesis. La teoría de Marx y Engels se vio muy influenciada por determinados aspectos de la filosofía hegeliana. Medios de producción Según la teoría marxista, los medios de producción son los instrumentos y materiales que intervienen en el proceso de trabajo. Están constituidos por las materias primas, las máquinas, las herramientas, el dinero, así como por las unidadesde producción, es decir, los talleres y fábricas. También son medios de producciónlas oficinas, los almacenes y los vehículos de transportes. Los medios de producción son inherentes a todos los modos de producción, es decir, intervienen tanto en el sistema esclavista, como en el feudal o el capitalista. En cada uno de ellos estarán en manos de una clase social diferente. Cuando se aplican a la producción se transforman en capital, convirtiéndose entonces en instrumento de explotación de los trabajadores. Según el marxismo, cuando la clase obrera realice su revolución contra el capitalismo e instaure la dictadura del proletariado, los medios de producción serán expropiados a los capitalistas y gestionaados por el nuevo Estado de los trabajadores. Por lo tanto, la burguesía dejará de ostentar el papel de clase dominante y de explotar a sus obreros mediante el pago de un salario que le garantice la percepción de una plusvalía. Dictadura del proletariado Momento posterior a la revolución en virtud del cual el proletariado usa de su poder para expropiar a los capitalistas los medios de producción y concentrarlos en manos del Estado. Es una fase de transición al sistema económico propuesto por Marx como sistema económico ideal: el comunismo. En el marxismo, se refiere a la primera etapa de transición del capitalismo al comunismo, después de la revolución en la que la clase obrera toma violentamente el poder e instaura un nuevo orden económico, el socialismo, cuyas características son la abolición de la propiedad privada sobre los medios de producción y la planificación de la vida económica según el principio de “a cada cual según sus necesidades, dé caddaa cual según sus capacidades”. Es una dictadura porque el proletariado y sus liados revolucionarios han de tomar el poder por la fuerza e imponer su organización económica y política. Es decir, los proletarios y todos aquellos grupos sociales cuya situación en el capitalismo les hace estar interesados en un mayor repartode la riqueza generada y en un cambiode objetivos del sistema productivo, se organizan como un ejército para llevar a cabo de forma violenta la transformación del sistema industrial y mercantil capitalista en otro no basado en la propiedad privada y la búsqueda de beneficios. Marx y los marxistas entienden las sociedades capitalistas como dictaduras de la burguesía, independientemente de la forma concreta de organización política que posean, y suelen despreciarlos regímenes democráticos como democracia burguesa o formal. Como entienden el Estado como un órgano de dominación y el brazo político de la burguesía, consideran que el término dictadura del proletariado sólo describe el control del Estado por la clase obrera (más bien, por los partidos comunistas), que da lugar a una democracia más profunda y real pues supone el dominio de los muchos (los explotadores y oprimidos) sobre unos pocos (los explotadores y opresores). Acumulación de capital Lo que Carlos Marx definió como “acumulación originaria o primitiva” de capital constituyó un proceso que precedió a la formación de la gran producción capitalista y separó de los medios de producción a los productores directos. La acumulación originaria del capital fue acompañada de: 1) La quiebra de los campesinos y su transformación en individuos sin propiedad, jurídicamente libres, carentes de medios de subsistencia y, por lo tanto, obligados a vender su fuerza de trabajo a los capitalistas. Este hecho fue esencial en las nuevas relaciones sociales que se dieron en el seno de la industrialización, pues permitió a los dueños de las fábricas disponer de abundante mano de obra procedente del campo con la que acrecentar a través de la plusvalía una riqueza que, reinvertida, multplicó el desarrollo del capitalismo. 2) La concentración de caudales en pocas manos , esencial en la creación y desarrollo de empresas industriales, por ejemplo, en la Inglaterra del siglo XVIII. La acumulación de capital supuso la separación de los medios de producción (esencialmente la tierra) de los productores directos, los campesinos. En Inglaterra este proceso se realizó mediante las leyes de cercamiento o “enclosures ”, que privaron a los agricultores tradicionales de los bienes de comunes destinados al autoconsumo. Los nuevos propietarios pasaron a explotar las las nuevas propiedades con una mentalidad capitalista.En otros países europeos más atrasados, el fenómeno tuvo lugar más tardíamente, caso de Rusia en 1861. Sistema Norfolk Sistema de cultivo introducido en Inglaterra en la primera mitad del siglo XVIII, consistente en la rotación de cultivos, que posibilitó el abandono del barbecho. Fue ideado por el aristócrata inglés Charles Townshend, 2º Vizconde de Townshend, (Condado de Norfolk, 1674-1738), apodado en su época “Lord Turnip”, en español “Lord Nabo”, por el interés mostrado en el empleo de esta hortaliza en los campos de su propiedad. El método Norfolk permitió la eliminación del barbecho, gracias a la introducción de plantas forrajeras y la rotación de cultivos (trigo-nabos-cebada-forraje). Esta práctica, complementada con la estabulación del ganado (alimentado con los forrajes), la mejora del utillaje agrícola (aún no mecanizado) y el drenaje de la tierra, produjo un considerable incremento, tanto de los rendimientos como de la producción de la tierra. Métodos como éste antecedieron y posibilitaron en Inglaterra el fenómeno de la “Revolución Agrícola”, condición indispensable para el desarrollo de la industrialización. De los innumerables trabajos requeridos por la labranza, unos se refieren más directamente al cuidado del suelo y otros al de las plantas. Entre los primeros figuran la arada o remoción del terreno a fin de que conserve su porosidad para que penetre el aire en su interior; el abonado o incorporación al suelo de sustancias que acrecienten su capacidad nutritiva; el regadío, adición de agua al terreno. Entre los trabajos más relacionados con el cultivo se encuentran la siembra o aplicación de las semillas a la tierra; la escarda o extirpación de hierbas nocivas; y la recolección o recogida de frutos. Actualmente el labrador cuenta con gran número de máquinas para llevar a cabo su trabajo; la más útil es el tractor, que arrastra arados, sembradoras, remolques, etc. Socialismo utópico El Socialismo Utópico surgió ante la situación desesperada en que se encontraba la clase trabajadora o proletaria durante el periodo de la Revolución Industrial, los pensadores de la época buscaron un modelo económico diferente, un sistema más justo donde no hubiese tanta desigualdad social. Ellos - llamados Socialistas Utópicos - creían que la producción capitalista que tuvo inicio con la propiedad privada y la explotación de los trabajadores, no tenía como distribuir la riqueza producida. Con este enfoque de la economía propusieron cambios profundos. Fue dado el nombre de Socialismo Utópico a la teoría de los principales pensadores del sistema económico socialista. Ellos desarrollaron sus ideas sugiriendo cambios radicales, dando énfasis a una sociedad más justa, fraterna y con igualdad social, aunque teóricamente ellos no supieron cómo llegar a su objetivo de una forma asequible, mas dejaron un análisis crítico de toda la evolución de la economía capitalista. Los Socialistas Utópicos: Socialistas, porque sus ideas, por cuanto criticaban las injusticias y las condiciones de explotación en la sociedad capitalista del siglo XIX, trazaron posiciones económicas y políticas que apuntaban al fin de la explotación del hombre por el hombre. Utópicos, en el sentido que vislumbraban un orden social ideal, no realizable en las condiciones concretas en que vivían. Socialismo científico El desarrollo contemporáneo del movimiento obrero permitió, hacia mediados del siglo XIX, la formación del socialismo como sistema teórico y práctico sobre todo a través de la obra de P. Proudhon y de Marx y Engels. Del primero surgió el movimiento anarquista. Los segundos elaboraron la teoría social que denominamos socialismo científico, que constituyó desde entonces el núcleo central del comunismo. En toda Europa el socialismo se consolidó políticamente con la formación de la SFIO (1905) y del Labour Party (1906), mientras que varios partidos socialistas iban surgiendo en Italia, Rusia (1898), etc., a partir del modelo del Partido Socialdemócrata alemán. En todos estos partidos emergieron muy pronto las tendencias reformistas. Laboristas y posibilistas rechazaron el marxismo. E. Berstein elaboró, con el revisionismo, la teoría que resumía el rechazo de la lucha de clases y de los impacientes revolucionarios. Si bien desde 1919 los términos de socialismo y comunismo fueron empleados de modo indistinto, con la contraposición de la III Internacional a la II y con las posteriores escisiones en los partidos socialistas, los dos términos adquirieron significados distintos y en ocasiones contrapuestos. Desde entonces, los movimientos marxistas que aceptaron la lucha política fueron denominados socialdemócratas en una nueva acepción del término. Algunos fueron empujados por la lucha antifascista a alinearse incluso con los comunistas en los Frentes populares y en la Resistencia . Derrotado el fascismo, los diferentes partidos socialistas se fueron alineando progresivamente en posiciones socialdemócratas. Sociedad Anónima Sociedad anónima. Es la forma de asociación mercantil preferida actualmente para las grandes empresas. Sociedad capitalista de responsabilidad limitada regida por un sistema democrático. El capital, que es elemento fundamental en estas sociedades, se le define como “la cifra inamovible que se inscribe en el pasivo de la sociedad, que corresponde al valor de las aportaciones en el momento de su constitución y que constituye la garantía de terceros que tratan con ella”. El capital se encuentra: escriturado, el que ha sido fijado; suscrito, el que los accionistas se han comprometido a desembolsar; desembolsado, el verdaderamente aportado. La acción, título de participación social, tiene tal importancia que ha originado la denominación de “sociedad por acciones” como parte del capital, derecho y título. El órgano soberano son las juntas generales de accionistas, sean ordinarias o extraordinarias, para aprobación de balances, fijación de dividendos, etc. En España, estas sociedades están reguladas por la ley de 25 de julio de 1989. Sociedad limitada o de responsabilidad limitada. La formada por reducido número de socios con derechos en proporción a las aportaciones de capital y en que sólo se responde de las deudas por la cuantía del capital social. En España no tuvo ordenación legal hasta la ley de 17 de julio de 1953. Sus características principales son: existencia de un capital fundacional, por lo común totalmente suscrito y desembolsado; división del capital en participaciones; ausencia de responsabilidad personal de los socios por deudas sociales; carácter mercantil de la sociedad y limitación del número de socios. Los derechos son como los de las sociedades anónimas, pero con capital que no exceda de 50.000.000. Técnica / tecnología Siguiendo muy cerca las explicaciones de Jean-Noël von der Weid, sostenemos que se llama ‘técnica’ a cualquier modo de composición de elementos de una actividad en la que el agente, individual o colectivo, se representa los efectos. Hace tiempo, sin embargo, que la técnica ha dejado de ser un simple objeto de investigación científica o de reflexión filosófica para convertirse en fuente de una preocupación cada día más creciente. Esta preocupación, patente resultado del enorme impacto de la tecnología contemporánea en el hombre concreto (como productor y como consumidor), en la naturaleza (efectos ecológicos muchas veces dramáticos) y en la sociedad y su organización (pesadilla o sueño de una población cibernetizada), está impregnada, desde el punto de vista sociológico, de una profunda dualidad. Junto a una admiración maravillada ante las nuevas mitologías que nos envuelven (las “máquinas que piensan”), se está produciendo una grave y solapada contestación de la técnica, a la que se considera responsable de todas las desgracias de la humanidad. Una idéntica dualidad se manifiesta en el plano sociopolítico cuando el “tecnicismo” sirve de escudo protector al poder real, por ejemplo. Otro tanto sucede con la actitud general que se puede adoptar frente a la técnica; en líneas generales, la opinión corriente o especializada no logra liberarse de la ambivalencia de entender la técnica como puro instrumento al servicio del hombre o de entenderla como factor autónomo, fatalidad o “destino”. Por ese camino prosigue el pensamiento su papel ideológico: ofrecer a la sociedad los medios de huir de su responsabilidad ante sus propias creaciones. En informática, la tecnología es el conjunto de técnicas que guardan relación con los componentes de los diferentes órganos de una calculadora y de sus periféricos. La tecnología cultural se distingue de la tecnología en que trata de establecerrelaciones entre las técnicas y los fenómenos socio-culturales. Trust Es una unión de sociedades o empresas con el objeto de dominar el mercado para imponer precios y condiciones de venta. Empleando otras palabras, el término “trust” define la situación en que varias empresas que producen los mismos productos se unen formando una sola empresa. Esta tiende a controlar un sector económico y ejercer en lo posible el poder del monopolio; podía ser un control en su ámbito horizontal, cuando las empresas producían los mismos bienes o prestaban los mismos servicios; o de ámbito vertical cuando las empresas del grupo efectuaban actividades complementarias. El paso previo a la aparición del trust es la colaboración entre varias empresas que se unen con el fin de obtener determinados beneficios económicos mediante esa colaboración. Esta cooperación entre las empresas firmantes no tienen un efecto vinculante, por lo que confería cierta inestabilidad. Para dar mayor fuerza a esos acuerdos no vinculantes se crea el trust. La primera combinación que adoptó esta forma fue la Standard Oil Trust, fundada en 1882. En 1890 la Ley Sherman declaró ilegales a los trusts en los Estados Unidos. Guerra austro-prusiana Conflicto desarrollado en junio-julio de 1866, simultáneamente con la III guerra de independencia italiana. Su causa fue el enfrentamiento entre los Habsburgo y los Hohenzollem, aspirantes todos ellos a la hegemonía sobre la Confederación germánica. El canciller prusiano Bismarck, después de haberse aliado con Italia, pidió la exclusión de Austria de la Confederación germánica y mandó invadir Holstein a los ejércitos prusianos que cercaron a los austríacos y los derrotaron en Sadowa (3 de julio de 1866). La paz de Praga (23 de agosto) ratificó la disolución de la Confederación germánica y la supremacía prusiana sobre Alemania. I Internacional (1864-1876) Después de la Revolución de 1848 va a haber un retroceso casi generalizado en todos los países de los derechos obreros, sobre todo en los derechos de sindicación y huelga. Frente a esta situación los trabajadores van a tomar consciencia de que los problemas son similares en todos los países y para combatirlos de forma eficaz los obreros de todo el mundo tienen que actuar de una manera coordinada. Con este fin surge la I Internacional o Asociación Internacional de Trabajadores de 1864. De todas formas, más que la presión de los gobiernos burgueses esta asociación acabará disolviéndose por las rivalidades internas entre las dos posturas irreconciliables que hay en su seno: marxistas y anarquistas. La Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) o I Internacional Obrera, adoptó como sede la ciudad de Londres y estuvo integrada por partidos, sindicalistas, socialistas, anarquistas y asociaciones obreras de variado signo. El encargado de redactar sus estatutos fue Karl Marx. Las diversas tendencias y sensibilidades que recogió, obstaculizaron en gran medida su funcionamiento. En 1868, a raíz de la incorporación de Bakunin , la AIT sufrió una polarización que condujo a enfrentamientos entre dos tendencias irreconciliables: por un lado, la anarquista (con Bakunin a la cabeza), por otro, la marxista, cuyo liderazgo intelectual ostentó Carlos Marx. Episodio decisivo en la división del movimiento internacionalista lo constituyó el fracaso de la Comuna de París (1871), experiencia de carácter revolucionario que surgió tras la derrota de Sedán (1870) sufrida por las tropas francesas de Napoleón III frente a Prusia. Como consecuencia, el Segundo Imperio Francés dejó de existir (el emperador abdicó), abriéndose paso la III República. Durante los primeros meses de ésta, la agitación política y social hicieron estallar en París una revolución que condujo a la instauración de una Comuna obrera. Tras poco más de dos meses de autogestión, las autoridades republicanas, encabezadas por Thiers, reprimieron sangrientamente la primera tentativa de poner en práctica por vez primera una sociedad liderada por la clase trabajadora. El fiasco de la Comuna de París agravó los enfrentamientos en el seno de la Internacional. En el Congreso de La Haya (1872), los anarquistas fueron expulsados de la organización, que pasó a ser controlada por los marxistas hasta su disolución en 1876. Las razones que llevaron a ese enfrentamiento pueden resumirse en las siguientes: • Marx deseaba una organización estructurada en torno a una autoridad como forma de reforzar la eficacia de las decisiones adoptadas. Bakunin se oponía a cualquier control o jerarquía. Los anarquistas se definían a sí mismos como “socialistas antiautoritarios”. • Marx depositaba las esperanzas de revolución en una acción organizada y preparada de la clase trabajadora, especialmente de los obreros industriales. Bakunin apelaba al individualismo y la espontaneidad, al tiempo que otorgaba al campesinado un importante protagonismo revolucionario. De hecho, el anarquismo fue más fuerte en países de economía agraria, como Rusia o España, que en los industrializados. • La dictadura del proletariado como vía transitoria a la sociedad comunista, una de las piezas fundamentales de la teoría marxista, era rechazada por Bakunin , al considerar que todo tipo de Estado, inclusive uno de trabajadores, constituía un peligro para las libertades individuales. • La intervención de la clase trabajadora en el juego político por medio de la creación de partidos obreros, e incluso su colaboración con partidos de carácter burgués si éstos apoyasen los intereses del proletariado, fue rebatida por Bakunin, quien sostenía que los obreros sólo debían organizarse en torno a sindicatos y no intervenir jamás en política (parlamento, elecciones, etc.) ya que ello acabaría por desvirtuar su fuerza revolucionaria. II Internacional (1889-1916) En 1889 y coincidiendo con el primer centenario de la Revolución francesa se restaura de nuevo la Asociación Internacional de Trabajadores (II Internacional); pero de nuevo las rivalidades entre marxistas y anarquistas y la lucha interna entre dos tendencias marxistas, así como el estallido de la I Guerra Mundial y la presión de los gobiernos sobre los distintos partidos y asociaciones obreras hace que esta nueva reunión termine también en fracaso. La Segunda Internacional fue una organización formada en 1889 por los partidos socialistas y laboristas que deseaban coordinar su actividad. A diferencia de la Primera Internacional no existía un Consejo General que la dirigiera, sino que los partidos eran independientes para aplicar la política que decidieran en sus respectivos Estados. Entre las acciones más famosas de la Segunda Internacional está la declaración del 1° de mayo como Día Internacional de los Trabajadores en 1889 y el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora en 1910. Sin embargo, esta experiencia mostró muy pronto sus limitaciones históricas, sobre todo a causa de las divergencias entre las posiciones de los movimientos socialistas de los distintos países, que con frecuencia se alinearon con los intereses del estado-nación frente al internacionalismo obrero. Con el estallido de la Primera Guerra Mundial la contradicción entre las aspiraciones revolucionarias de las clases oprimidas y la política de la II Internacional (al apoyar algunos partidos socialistas la guerra) llegó al punto que se produjo una escisión en el movimiento socialista que supuso tras la Revolución rusa la creación de una Tercera Internacional, en 1919, que adoptó el nombre de Internacional Comunista (Komintern), para distinguirse del apego de la Segunda a los medios electorales. La Segunda Internacional se reorganizó en 1920, pero muchos partidos se negaron a unirse a ella, formando la Unión de Partidos Socialistas para la Acción Internacional (UPSAI o Internacional Dos y medio) como alternativa. La UPSAI tuvo una corta vida, sin embargo, y en 1923 se fusiona junto con la Segunda Internacional en la Internacional Obrera y Socialista. La Segunda Guerra Mundial, sin embargo, acabó de disolver a las fuerzas que la integraban, y precipitó su desaparición en 1940. Sin embargo, ésta se reorganizó y refundó en 1951 bajo el nombre de la Internacional Socialista, aún activa. Su contraparte en las centrales obreras y sindicales era la Federación Sindical Internacional y su rama juvenil la Unión Internacional de Organizaciones Juveniles Socialistas. Confederación de Trabajadores de América Latina Nombre de la Confederación Sindical Latinoamericana al reorganizarse en 1938. Organización de sindicatos Iberoamericanos, fundada en México en 1938. Llegó a contar con 6 millones de afiliados. La defección de Argentina, Chile y Perú aumentó la influencia comunista, hasta su disolución en 1965. Confederación Germánica Instituida por el Congreso de Viena (1815), formaban parte de ella 4 ciudades libres, 35 principados y Prusia, Austria, Dinamarca, los Países Bajos y Gran Bretaña. Gobernada por una dieta, presidida por Austria, fue disuelta en 1866 tras la victoria prusiana sobre Austria. En 1867 fue sustituida por la Confederación del Norte, de la que estaba excluida Austria. Confederación Internacional de Sindicatos Libres Confederación de organizaciones sindicales libres y democráticas, con sede en Bruselas. Fue fundada en Londres en 1949. Reúne 117 sindicatos de 83 países. Confederación Unión política de Estados con intereses comunes, constituida según las normas del derecho internacional. Se disuelve a veces para ser sustituida por un Estado federal como ha ocurrido en la Confederación suiza (1291-1848) y en la Confederación de los Estados Unidos de América (1776-87). Entre otras confederaciones se recuerdan la primera Confederación del Rin constituida en 1658 entre los Estados protestantes y católicos de la región del Rin y la segunda Confederación del Rin creada en 1806 por Napoleón entre los Estados de la Alemania meridional. Conferencia de Bandung La convocada en 1955 por Birmania, Ceilán, India, Indonesia y Pakistán para tratar de los problemas del Tercer Mundo. Abogó por la coexistencia pacífica y el desarme. Reunión política de estados de África y Asia, celebrada en abril de 1955 en la ciudad de Bandung (Indonesia) y denominada oficialmente I Conferencia Afroasiática de Solidaridad. Se convocó a iniciativa de cinco países, Indonesia, India, Ceilán (actual Sri Lanka), Pakistán y Myanmar (Birmania), cuyos jefes de gobierno se habían reunido un año antes en Colombo (Sri Lanka) y Bogor (Indonesia) para debatir acerca de la conveniencia de constituir un foro de representación permanente de las naciones no subordinadas a las dos superpotencias (Estados Unidos y la Unión Soviética) que alzase la voz frente a éstas para criticar la desigualdad económica, el colonialismo y la escalada armamentística. En cumplimiento de lo acordado se convocó el 18 de abril de 1955 en la ciudad javanesa de Bandung a 29 países asiáticos y africanos. Tras el discurso de apertura, pronunciado por el máximo mandatario de Indonesia, Ahmed Sukarno, se abordó como tema principal la problemática ocasionada por la política expansionista de la Unión Soviética y los países occidentales. Aunque la cita no tuvo continuidad y no se creó una estructura organizativa permanente, la reunión constituyó el antecedente inmediato del Movimiento de los Países No Alineados, impulsado por los presidentes de la antigua Yugoslavia (Tito), Egipto (Nasser) e India (Nehru), y cuya primera reunión se convocó en 1961. Conferencia de Bretton Woods La celebrada por la Conferencia Monetaria y Financiera de las Naciones Unidas (julio de 1944) en Bretton Woods (N.H., EE.UU.) La Conferencia de Bretton Woods del año 1944 (llamada tambien Acuerdos de Bretton Woods ) reunió a cuarenta y cuatro naciones en el hotel Bretton Woods, en el estado de New Hampshie (EE.UU.) El principal objetivo era restablecer un orden monetario internacional, de acuerdo con la nueva realidad en las relaciones de poder surgida despues de la Segunda Guerra Mundial. Había la necesidad de definir las nuevas reglas en las relaciones económicas y comerciales entre los países. La Conferencia de Bretton Woods daría como resultado la implementación de cuatro puntos principalmente: 1. La creación del Banco Mundial (BM) y del Fondo Monetario Internacional (FMI). 2. La creación de tipos de cambio fijos, más ajustables en relación a la nueva moneda mundial, oscilando en una banda cambiaria (2’5 %) de cómo máximo 1’25 % y no menos de 1’25 % en relación al dólar norteamericano. 3. El FMI funcionaría como una póliza de seguros, auxiliando la capacidad de liquidez de los países miembros; esto mantendría fijo el tipo de cambio de las divisas. 4. La creación de un código de acción, donde todos los países miembros superarían la crisis cambiaria resultante del período turbulento de las primeras décadas del siglo XX, retornando hacia un sistema de pago multilateral basado en la conversión de divisas. EL MOVIMIENTO OBRERO El Romanticismo Movimiento cultural característico de finales del siglo XVIII y la primera mitad del XIX, que tuvo manifestaciones en la literatura, la estética y la historia, así como en el pensamiento político y social. Se trata de un movimiento cultural que se originó en Francia, Alemania, Reino Unido y España a finales del siglo XVIII como una reacción revolucionaria contra el racionalismo de la Ilustración y el Neoclasicismo, confiriendo prioridad a los sentimientos. Es considerado como el primer movimiento de cultura que cubrió el mapa completo de Europa. En la mayoría de las áreas estuvo en su apogeo en el período aproximado de 1800 a 1850. Su característica fundamental es la ruptura con la tradición clasicista basada en un conjunto de reglas estereotipadas. La libertad auténtica es su búsqueda constante, por eso su rasgo revolucionario es incuestionable. Debido a que el Romanticismo es una manera de sentir y concebir la naturaleza, así como a la vida y al hombre mismo, es que se presenta de manera distinta y particular en cada país donde se desarrolla, e incluso dentro de una misma nación, se manifiestan distintas tendencias, proyectándose ello también en todas las artes. Se desarrolló en la segunda mitad del siglo XIX, extendiéndose desde Inglaterra y Alemania hasta llegar a otros países. Su vertiente literaria se fragmentaría posteriormente en diversas corrientes, como el parnasianismo, el simbolismo, el decadentismo o el prerrafaelismo, reunidas en la denominación general de posromanticismo, del cual derivó el llamado modernismo hispanoamericano. Tuvo fundamentales aportes en los campos de la literatura, la pintura y la música. Posteriormente, una de las corrientes vanguardistas del siglo XX, el surrealismo, llevó al extremo los postulados románticos de la exaltación del yo. El Romanticismo filosófico El romanticismo , como ya hemos dicho, fue un movimiento intelectual y artístico surgido en Alemania a fines del siglo XVIII y desarrollado en Europa durante el siglo XIX, como reacción frente a los postulados estéticos del neoclasicismo y del racionalismo de la Ilustración, que hizo prevalecer los principios de libertad y de subjetividad contra las reglas clásicas y el racionalismo filosófico, como afirmación de una nueva concepción de la vida y del arte . Desde el punto de vista filosófico, contra el racionalismo de la época precedente se defendió el concepto de la creatividad del espíritu, dominante en los grandes sistemas idealistas de Fichte, Schelling y Hegel; contra el antihistoricismo de la Ilustración, que rechazaba la historia del pasado, creyéndola llena de supersticiones y errores, se sostuvo un nuevo historicismo , que revalorizó las tradiciones y redescubrió la Edad Media, identificando en ella los orígenes de la Edad Moderna; al deísmo y al ateísmo de los ideólogos se contrapuso la recuperación de los valores religiosos; al abstracto cosmopolitismo, el concepto de nación. En el terreno estético se afirmó la autonomía de la fantasía frente al intelecto. Anarquismo El término anarquismo es de origen griego y significa “sin autoridad ni poder”. Esta doctrina política propugna la supresión del Estado. Filosóficamente se apoya en la idea de que, siendo el individuo la única realidad, es ilegítima cualquier forma de autoridad que limite su libertad. Este punto de vista ha sido formulado por M. Stiner en su forma más pura, pero el pensador que mayor influencia tuvo en la formación del pensamiento ácrata fue P. J. Proudhon. Los aspectos revolucionarios del anarquismo fueron luego desarrollados por M. Bakunin, su principal teórico político, P. Kropotkin y L. Tolstoi. Esta ideología, junto con el marxismo, constituye una de las corrientes del “socialismo”. Ambas, anarquismo y marxismo, coinciden en la crítica al capitalismo y en la necesidad de su eliminación, pero difieren radicalmente en cuanto a los métodos para conseguirlo. De hecho, a lo largo del siglo XIX ambos pensamientos se fueron alejando progresivamente, hasta convertirse en irreconciliables antagonistas. El anarquismo estuvo muy influido por la idea roussoniana de que el individuo es bueno por naturaleza y es la sociedad (o el Estado y sus instituciones) quien destruye su felicidad. Alcanzó su máxima influencia en el seno de sociedades escasamente industrializadas -España, Italia y Rusia-, en tanto que en países más avanzados tuvo mayor peso el marxismo. Algunos sectores del anarquismo preconizaron la acción radical y violenta. Ello se concretó en atentados terroristas que reputaron en su día esta corriente de agresiva y salvaje. Cuerpo de doctrinas que propugnan la libertad del individuo sin sometimiento a ninguna autoridad superior. En su plasmación política preconiza la abolición del Estado, la conformación de sociedades natural y libremente reunidas por grupos voluntarios y la desaparición de la propiedad privada de los bienes de producción. Cuatro son los rasgos más característicos del cuerpo doctrinal del anarquismo: su filosofía de la naturaleza y del hombre, la negación de toda autoridad, la concepción no política de la revolución social y el uso de la "acción directa". El anarquismo parte de la creencia en la bondad, inteligencia y libertad humana, cualidades inherentes al individuo y que caracterizan su existencia, dando sentido en medio de la evolución anárquica de la naturaleza o "materia", de la que es parte. Ninguna de estas cualidades se darían si existiera una entidad superior que, mediante cualquier medio, subordinara al individuo, por lo que el anarquismo no discute o niega la existencia de Dios, sino que, simplemente, la ignora. A nivel político, la consecuencia más importante es la condena de cualquier tipo de autoridad que gobierne, legisle o influya coercitivamente sobre el individuo. El mayor peligro para la libertad es "dejar sitio" al Estado, pensar que puede existir una forma de organización política del "Poder" que garantice la libertad y la justicia, lo que equivaldría a reconocer que es necesario ese "Poder" para corregir una naturaleza desviada o corrompida del individuo, pues "todo Estado, como toda teología, supone al hombre esencialmente perverso y malvado" (Mijail Bakunin). La mera existencia de ese poder estatal conduce a una imposición, pues no es posible limitar el Poder; por eso, el rechazo a la institucionalización del Estado y a toda autoridad alcanza a la "aun salida del sufragio universal, convencidos de que no podría nunca sino volverse en provecho de una minoría dominante y explotadora contra los intereses de la inmensa mayoría sojuzgada" (Mijail Bakunin). Esta es una de las ideas-motor del anarquismo: la negación de la virtualidad de la democracia; ésta sigue siendo una autoridad, no de la mayoría, sino la de los representantes de esa mayoría, políticos hombres de gobierno que acaban vinculados a intereses ajenos a los comunitarios. Esta negación de toda autoridad alcanzó a fórmulas que gozaban de una aceptación amplia en otras teorías socialistas, como la democracia directa o el recurso a los gobiernos revolucionarios; ambas eran condenadas por conducir invariablemente a la constitución de un Estado y, aun en nombre de la revolución, el poder de ese Estado tendería a ser ilimitado y acabaría conduciendo no a la libertad si no al despotismo. Este planteamiento negatorio de toda autoridad y régimen, incluida la democracia, tuvo dos consecuencias directas. La primera, la condena de todos los partidos políticos, incluidos aquellos que se autodefinían como proletarios, pues su dinámica interna acababa siendo jerárquica, su actuación no conducía a otra cosa que la conquista del Poder y, en todo caso, su mera existencia reforzaba el mecanismo del Estado. A nivel organizativo, esta condena hizo que el anarquismo nunca se articulara en partidos políticos, preconizando un asociacionismo difuso que ya en el siglo XX se plasmaría en la organización de sindicatos. La segunda consecuencia fue la conformación de un ideal de revolución social que rehuía de toda actuación política: las perspectivas anarquistas de revolución social participaban inicialmente de la concepción común en la I Internacional: la emancipación de los trabajadores debía ser obra de los propios trabajadores. Las diferencias estribaban en la concepción de esta categoría como "masas populares", no como "clase" obrera, cuya actuación debe conducir a la auto-organización: de ahí las propuestas de cooperativismo, sindicalismo y la apertura de las "bolsas de trabajo". En general, una de las manifestaciones más influyentes del anarquismo en la política internacional de finales del siglo XIX y principios del XX fue el uso de los que los pensadores anarquistas llamaron la acción directa: la violencia como arma de transformación sociopolítica. El antiindividualismo innato en las propuestas de los más importantes pensadores anarquistas, que identificaban el anarquismo como un movimiento popular que reacciona contra la imposición de la élite, hace que se haga una mística de la espontaneidad primaria, instintiva, que no desprecia lo que combate o rechaza sino que lo odia. Es en este contexto donde hay que insertar la acción directa, en especial su más sobresaliente manifestación: el uso de la violencia. En los autores doctrinarios del movimiento anarquista no hay ningún llamamiento a la violencia, aunque no la descarten movidos por considerarla como una manifestación más de la naturaleza y como un medio de actuación popular en la revolución social. Sin embargo, el anarquismo del último cuarto del siglo XIX y principios del XX llegó a deificar del uso de la violencia, entendida como un absoluto que se legitimaba a sí misma. Este pensamiento llegó a ser dogmatizado en obras como el Catecismo de un revolucionario de Netchaiev, que bajo el pretexto de plantear un "anarquismo libertario" (o anarquismo político), en la práctica promueven todo tipo de actos ilegales o subversivos cualquiera que sea su objetivo. Formación doctrinal del anarquismo Como otras doctrinas sociales, el anarquismo hunde sus raíces en autores clásicos, pero no sería hasta la publicación de Investigación sobre la justicia política (1793) de William Godwin (1756-1836) cuando apareciera el cuerpo doctrinal básico del anarquismo. Aun sin nominarlo como tal, Godwin criticaba el egoísmo que se escondía tras la propiedad privada y la coacción, basada en el ejercicio de la fuerza inherente a todo Estado; para él "el mejor gobierno era el que no gobierna" y, en consecuencia, el Estado debía ser sustituido y en su lugar formarse pacíficamente una sociedad de iguales que distribuyera los bienes materiales entre todos los hombres. El segundo pensador que aportó bases doctrinales al anarquismo, sin encuadrarse totalmente en esa ideología, fue Pierre Joseph Proudhon (1809-1865) que en su obra ¿Qué es la propiedad? (1840) condenaba toda transacción económica por intereses de beneficio, la persistencia de la propiedad ("toda propiedad es un robo") y la organización sociopolítica en Estados ("los gobiernos son la maldición de Dios"). Preconizaba la organización del mutualismo proyectado a través de bancos cooperativos y no lucrativos que permitieran inversiones con créditos sin el cobro de intereses. A nivel organizativo, estaba en contra de toda orquestación grupal o partidaria, ni siquiera sindical, y se pronunciaba en contra de la violencia. Quien más adelante llevó su compromiso con el cooperativismo fue el socialista británico Robert Owen, quien en 1825 fundó en Estados unidos la colonia Nueva Armonía, aunque la experiencia acabó fracasando. Uno de los integrantes de ese fallido intento comunitario fue Josiah Warren, quien, al reflexionar sobre las causas de ese fracaso, las encontró en el establecimiento de reglas sociales rígidas en una naturales humana diferente. Para sortearlas, preludió el establecimiento de un sistema de remuneración basado en el valor-hora de trabajo, lo que pretendía adaptar el reconocimiento del individualismo y su recompensa al esfuerzo con la complejidad de la comunidad. Basados en el pensamiento de los anteriores autores, quien acabaron consolidando sobre bases doctrinales sólidas el anarquismo fueron Bakunin y Kropotkin, que fueron más allá de los aspectos políticos y trataron de fundar una filosofía de la naturaleza y una ciencia globalizadora de la vida humana. Mijail Bakunin (1814-1876) quiso dar al movimiento anarquista un contenido científico (Dios y el Estado), de igual forma que en esa época Marx lo estaba dando al socialismo, al mismo tiempo que sentaba las bases de su articulación social y su actuación política. Por su parte, el príncipe Piotr Kropotkin (1824-1921) partió del análisis del instinto de las especies animales a la asociación (El apoyo mutuo) hasta llegar a la fundamentación de un nuevo sistema social igualitario y sin instituciones autoritarias (La conquista del pan). Kropotkin, físico notable, en La ciencia moderna y la anarquía enunció la ley de la materia en perpetua y libre evolución ; la anarquía de esa evolución era la ley de las cosas, mas no se podía imponer sobre ellas, sino que era su ser mismo ("La anarquía es la tendencia natural del universo, la federación es el orden de los átomos"). El ser humano es simplemente un elemento de esa materia en evolución-anarquía, pero inteligente, lo que hace que su historia sea una "negación progresiva de la animalidad del hombre por su naturaleza". La primera consecuencia extraída de estos planteamientos es la completa ausencia de cualquier deidad sobrehumana; la inexistencia de Dios no es necesario probarla, ni siquiera su identidad es negada, sencillamente es ignorada al ser imposible una subordinación del ser del individuo ("Si Dios existiera habría que hacerlo desaparecer" -Bakunin-). La segunda consecuencia es el rechazo a toda legislación, autoridad o influencia privilegiada, en especial la institucionalizada en el Estado. Sin embargo, más que por estos posicionamientos, Bakunin y Kropotkin son tenidos como los principales teóricos del anarquismo por su sentido organizativo y por haber dado al anarquismo una voluntad de movimiento de masas y de operatividad política. El concepto que los distingue de todos los anteriores pensadores anarquistas fue el de acción directa, entendida como la legitimación de cualquier medio, incluida la violencia, para conseguir la desaparición del Estado y la propiedad privada de los medios de producción. Sin embargo, aunque se cometieron numerosas aberraciones, la actuación del anarquismo que ellos propusieron era una cosa muy distinta de la practicada confusamente por los numerosos "héroes" terroristas de entresiglos: tras la oleada de represión internacional del movimiento proletario que siguió a la caída de la Comuna de París (1871) el anarquismo fue una manifestación de la irrupción de amplias masas populares que vieron cortadas los escasos medios de manifestación política y, sobre todo, de transformación de las condiciones sociales a que eran sometidos por una sistema capitalista que, lejos de caer víctima de sus "contradicciones internas" como profetizaban algunos influyentes pensadores del proletarismo, reforzaba sus mecanismo de autoprotección y mejoraba sus beneficios a costa de mantener en la pobreza a los trabajadores. El anarquismo identificó esa "sensibilidad de la desesperanza" e hizo participar masivamente a un creciente proletariado, llamado a situarse en masa fuera de una ley que no compartía. Sin embargo, fue el abandono de parte de su aversión a cualquier tipo de institucionalización y la participación en el sindicalismo lo que permitió que el anarquismo no se viera condenado a una línea de estéril destrucción. Evolución histórica del anarquismo La organización del anarquismo como movimiento de masas tuvo en Bakunin su más importante impulsor. Aunque trató inútilmente de insuflar el espíritu libertario en los movimientos nacionalistas y en la Liga de la Paz y la Libertad, tuvo más éxito en la conformación de la Alianza de la Democracia Socialista y, definitivamente, con la entrada en la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT, 1868). Sin embargo, sus enfrentamientos con la línea mayoritaria (que seguía las teorías de Marx, lo que sirvió para definir más puntualmente la ideología anarquista en oposición al socialismo comunista del marxismo), llevaron a la expulsión de los anarquistas en el congreso de La Haya (1872). Empujados por la oleada represiva que sacudió Europa tras los acontecimientos de la Comuna de París y expulsados de la I Internacional, los anarquistas centraron su actuación en la propaganda de base y la organización clandestina de células de actuación. Aunque la presencia de anarquistas se dio en todos los países europeos, en los de más desarrollo industrial fueron siendo postergados por otros modos de actividad proletaria; sin embargo, en países como Italia, Rusia, Suiza y España los anarquistas desempeñaron un destacado papel en la conformación del movimiento obrero, con un rápido y multitudinario crecimiento en el último cuarto de siglo y con una reconversión del aparato doctrinal, incrementando el peso del campesinado en la concepción globalizada del proletariado. Tal vez la personalidad que mejor encarnó esta renovada concepción del anarquismo fue Enrico Malatesta. Los últimos años de su vida Bakunin los pasó en Italia, donde, tras ser condenado por la línea oficialista de la Internacional, reorganizó su Alianza de la Democracia Socialista. Uno de sus más adelantados discípulos fue Malatesta, que acabó siendo un gran propagandista de la idea libertaria, un dinámico activista y el mejor sistetizador del anarquismo latino. En su obra La Anarquía replanteaba las ideas de Bakunin y Kropotkin, tratando de superar las posibles contradicciones a las que había llevado la pretensión de las concepciones científicas, basando la fuerza del movimiento proletario en la voluntad que, lejos de ser una ilusión incapaz de servir como instrumento de transformación social, era presentada como el más importante medio de actuación. La mutua influencia del voluntarismo latino y del nihilismo ruso hizo que la última década del siglo XIX estuviera agitada por las actuaciones violentas anarquistas. Dada su organización clandestina o alegal y convencidos de que la línea pacífica nunca podría movilizar a las masas hacia el triunfo de una revolución social, optaron por la propaganda mediante el hecho, es decir, la acción directa. Las autoridades gubernamentales no entendieron la actuación anarquista como un conflicto político sino como un tema de seguridad interna, cuando no como mera delincuencia. Por ello, se desató una fuerte represión sobre los colectivos anarquistas, lo que, lejos de paliar el problema, hacía realidad la visión negativa del panorama político occidental, donde se estaban llevando a cabo transformaciones democratizadoras y se generalizaba el sufragio universal. La actuación violenta subversiva era contestada con la reacción violenta represiva que, a su vez, se legitimaba por ella. Víctimas de este círculo vicioso violento fueron centenares de personas: empresarios, sindicalistas católicos y hombres de estado, por parte anarquista, mientras que obreros y dirigentes anarquistas lo fueron por parte de la policía y por parte de los llamados Sindicatos Amarillos, organizados para combatirlos. Las actuaciones violentas que más alcance tuvieron fueron las bombas arrojadas en el Palais Bourbon y en el Liceo de Barcelona (1893) y los asesinatos de Sadi Carnot, presidente de la república francesa (1894), Cánovas del Castillo, presidente del gobierno español (1897), la emperatriz Isabel de Austria (1898), el rey Humberto de Italia (1900) y las decenas de atentados sobre importantes personalidades políticas de toda Europa que, aunque no lograron los sangrientos objetivos pretendidos, consiguieron desatar un creciente temor generalizado. No todos los anarquistas apoyaron estas actuaciones y fueron, precisamente, estos elementos contrarios a la práctica terrorista quienes consiguieron sacar al anarquismo del estéril callejón sin salida al que los condenaba la violencia. Desde principios del siglo fue evolucionando tanto la doctrina anarquista como, principalmente, el criterio organizativo del movimiento. El cambio más significativo fue la decisión de apoyar la acción política de otros grupos obreros y centrar la actuación anarquista en el campo estrictamente sindical, lo que dio origen al anarcosindicalismo. El anarquismo como movimiento organizado La participación del anarquismo en el ámbito sindical estuvo presente en las últimas décadas del siglo XIX, especialmente en Francia, a través de la Federación Nacional de Sindicatos y la posterior Confederación General del Trabajo. Sin embargo, las acciones terroristas alejaban a los obreros del anarquismo al mismo tiempo que producían lo que pretendían combatir: el fortalecimiento de los gobiernos, que se vieron legitimados para dictar leyes de excepción contra el anarquismo. Debía encontrarse una nueva vía de acción que permitiera actuar en el interior del movimiento obrero sin necesidad de aceptar la lucha política y la democracia parlamentaria. No fue hasta que se impuso la alternativa sindicalista sobre la vía terrorista cuando de un modo decidido se encontró una salida operativa y se abordó uno de los grandes problemas del anarquismo: su organización como movimiento social. Dados los antecedentes, fue en Francia donde se materializó en primer lugar esta evolución; del congreso de la Confederación General del Trabajo (1906) salió la Carta de Amiens, donde se explicitan las bases ideológicas y los criterios organizativos del anarcosindicalismo. A partir de entonces se desarrolló un proceso organizativo que dio origen a la creación de multitud de sindicatos nacionales en toda Europa y América Latina, organizaciones que alcanzaron su máxima coordinación con la creación, en 1922, de la Asociación Internacional de Trabajadores (o Internacional Anarquista), que retomaba el nombre de la primitiva AIT y reivindicaba su espíritu fundador. El anarcosindicalismo sostenido por la Internacional Anarquista se basaba en tres principios básicos: el apolitismo (condena de los partidos políticos y la lucha parlamentaria como vía para la transformación social), la acción directa (entendida como la supresión de intermediarios entre patronos y obreros: los conflictos entre capital y trabajo debían ser abordados por sus protagonistas sin mediación de los organismo de conciliación que en ese momento se estaban creando -jurados mixtos, comités paritarios, tribunales laborales, etc.-) y el recurso a la huelga general revolucionaria (táctica conceptualizada por Sorel como medio de destrucción de la sociedad clasista) Aunque la primera organización anarcosindicalista con identidad propia y consecuente fue la francesa, el país donde arraigó con más intensidad el sindicalismo anarquista fue en España, mediante la organización de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT, 1911). Sin embargo, en Italia la dimensión de la Unión Sindicale Italiana fue escasa, de igual modo que en Portugal la Confederación General del Trabajo. Más trascendencia tuvo el anarcosindicalismo en América Latina, donde fue introducido por obreros europeos; en Argentina la Federación Obrera Regional Argentina, fundada en 1905, acabó siendo controlada por los anarquistas, al igual que sucedió en Uruguay con el sindicato homónimo. Siguiendo su ejemplo se fundaron sindicatos anarquistas en Perú (1913), Paraguay (1915), Ecuador (1922) y Bolivia (1927). Otras organizaciones anarquistas, sin llegar a la constitución de federaciones regionales, se desarrollaron en México, Colombia y Puerto Rico. Hasta la primera guerra mundial el sindicalismo anarquista fue una de las principales fuerzas de movilización social e influencia política. El triunfo de la Revolución Rusa hizo que los sectores proletarios radicales, que en su mayor parte conformaba la base del anarcosindicalismo, fueran abandonándolo al identificarse con el comunismo, promovido por la alternativa revolucionaria materializada en el estado soviético. A partir de ese momento, el sindicalismo anarquista perdió gran parte de su fuerza: en el único país que persistió con la trascendencia anterior fue en España, donde se mantuvo como el primer sindicato obrero y, a pesar de la represión sufrida durante la dictadura de Primo de Rivera, tuvo una actuación importante en la República y la guerra civil. Tras la segunda guerra mundial el anarquismo había perdido totalmente la importancia que había tenido en el ámbito obrero en las últimas décadas del siglo XIX y primer tercio del XX. Los grupos obreros anarquistas quedaron reducidos a pequeñas minorías testimoniales; sin embargo, su ideario fue recogido por núcleos intelectuales y universitarios que reactualizaron el pensamiento libertario, poniendo de manifiesto su cualidad de oposición a la sociedad de consumo y las prácticas economicistas operativas tanto en las sociedades occidentales en desarrollo como en los países del "socialismo real". El desencanto de sectores radicales con la política de la URSS y la eclosión del movimiento universitario de protesta en los años sesenta permitió un resurgimiento del anarquismo, si bien con más simpatizantes que activistas. Este resurgimiento no sólo recobró el espíritu libertario sino que llegó a sus extremos más dramáticos con la vuelta la acción directa, a cuya teoría inicial se sumó la práctica de la guerrilla urbana: grupos radicales como Baader-Meinhof en Alemania y las Brigadas Rojas en Italia participaron de estos planteamientos Alienación o Enajenación o Extrañaamiento Circunstancia en la que vive toda persona que no es dueña de sí misma, ni es la responsable última de sus acciones y pensamientos. Para Marx es la condición en la que vive la clase oprimida en toda sociedad de explotación, en toda sociedad que admite la propiedad privada de los medios de producción. Es el proceso mediante el cual un individuo o colectividad transforman su conciencia hasta hacerla contradictoria con lo que cabría esperarse de su condición. Dentro del pensamiento hegeliano, la alienación hace referencia a la idea de sentir como algo ajeno y hostil lo que es propio de cada uno. Para el marxismo algunos individuos de la clase trabajadora están alienados debido a las distorsiones que provoca la sociedad capitalista. En tal sentido, actuarían en contra de sus propios intereses, hecho que sería alentado y utilizado por los capitalistas en beneficio propio. Se hablaría de alienación en los siguientes supuestos: Cuando el obrero percibe un salario a cambio de su trabajo sin reflexionar que está siendo explotado desde el momento que ese salario le ofrece únicamente la posibilidad de atender a su supervivencia. Cuando el obrero pierde el control de las mercancías que produce fruto de su trabajo, pasando éstas a ser controladas por el capitalista que las utilizará en su propio provecho. Cuando los trabajadores se separan del colectivo del que forman parte, diferenciándose y enfrentándose a otros trabajadores con el objetivo de obtener ciertos beneficios que les ofrece el capitalista: mayor salario, mejor consideración, ascensos, etc. Cuando los trabajadores, lejos de realizarse a sí mismos como personas, se convierten en un mero producto mercantil, es decir, en un simple elemento de la máquina productiva. Se dice también que alguien está alienado cuando intenta jugar un papel que no le corresponde según el puesto que ocupa en la sociedad. Sería el caso de un trabajador que pretende aparentar intereses, maneras o actitudes propias de los miembros de las clases acomodadas. Cartismo Hasta 1830 la tendencia preponderante del obrerismo inglés se reducía a mejoras exclusivamente laborales. Hacia esa fecha la miseria de las clases obreras inclinó a los líderes hacia posturas más precisas de reforma política. La clase obrera se dio cuenta de la necesidad de defender sus intereses mediante un proyecto político propio. En 1831, durante la campaña de reforma electoral, Lovett reclamó el sufragio universal, argumentando que la clase obrera producía toda la riqueza del país y sólo gozaba de una parte ínfima. En mayo de 1838 un nuevo grupo redacta un documento histórico, la “Carta”, en el que se pide sufragio universal, supresión del certificado de propiedad para ser miembro del Parlamento, inmunidad parlamentaria, circunscripciones electorales iguales. Son peticiones políticas; mientras no haya un cambio en la política, se piensa, no se producirá un cambio social. En Gran Bretaña donde, por primera vez, el movimiento obrero tomó la iniciativa de organizarse alrededor de un proyecto político, el cartismo. En su configuración tuvo un papel importante la experiencia de los obreros de la Great Trade Union. La patronal británica despedía y perseguía a sus dirigentes y el sindicato tuvo que pasar a ser casi clandestino. En pocos meses la Great Trade Union se hundió y sólo los obreros cualificados, sin problemas para encontrar trabajo, se mantuvieron en torno al sindicato. Dentro del movimiento cartista se destaca una tendencia moderada, (Lovett y Owen), que pone al acento en las cuestiones económicas, postulando la organización de cooperativas de producción y la supresión de los intermediarios. En general los líderes más prestigiosos, el periodista irlandés O’Connor y el demócrata O’Brien, se inclinaban por los mítines y huelgas de carácter violento. Lovett recelaba de esta tendencia y postulaba el entendimiento entre las clases trabajadoras y medias. El primer Congreso cartista, celebrado en Londres 1839, optó de forma decidida por las posturas de fuerza huelga general, algaradas, presiones con todos los medios. Ante tales decisiones, y especialmente la amenaza de huelga general, el gobierno inglés colocó los distritos industriales bajo mando militar, detuvo a los líderes y autoriza la formación de unidades cívicas armadas. Tras el fracaso del Congreso se produjo el enfrentamiento entre las tender: a violenta y moderada. Nuevos intentos de presión viole en 1842 terminaron en fracaso. Los líderes carlistas concluyeron de la experiencia que la clase obrera aislada no podía conseguir una gran reforma política, y a partir de entonces el obrerismo inglés se une a ciertos sectores de a clases medias para obtener sus reivindicaciones. Elcartismo quedó como el primer ensayo de los obreros para unirse en congresos y coordinarse en una disciplina común. Durante diez años, de 1838 a 1848, la agitación fue constante, llegando a tomar, a veces, un cariz violento, especialmente por instigación de O’Connor, que se dirigía a todos los oprimidos, comprendidos los irlandeses. En 1848, había de producirse la «gran noche» de la esperanza trabajadora. Para el 10 de abril de dicho año, estaba anunciada una grandiosa manifestación. Pero, a las manos desnudas de los trabajadores, el ejército y la policía opusieron las suyas armadas. Toda la burguesía, desde el tendero al banquero, se sintió solidaria de su clase , y se enroló voluntariamente para exterminar a los «andrajosos», lo que bastó para que la lucha pareciese desigual. Derrotado en el terreno de la violencia, O’Connor esperaba, por el contrario, que la gran solicitud, que recogía, según él, cinco millones de firmas, probaría al país legal, es decir, a los diputados, que el país real tenía su propia voluntad. El Parlamento, efectivamente, examinó la solicitud. En ella no aparecían más que dos millones de firmas. Y hasta podían leerse entre ellas los nombres del duque de Wellíngton y de Robert Peel, junto a otros aún más fantásticos, como, por ejemplo, «Pata de Palo», «Nariz Chata» y también «Pan y Queso». Así, pues, el cartismo acabó por morir a manos del ridículo, aunque, de todas formas, ya había sido derrotado por la unidad de la burquesía. En aquellos momentos, vivía en Londres un refugiado alemán, llamado Carlos Marx. Este, el mismo año de la derrota del cartismo, tomó en sus manos la antorcha de la lucha obrera, y lanzó su «Manifiesto Comunista», que, publicado entre la indiferencia general, había de alcanzar después gran resonancia. Sin embargo, el problema obrero ya había sido expuesto a la atención pública. El novelista Carlos Dickens había sabido conmover a sus lectores, narrando los azares de su personaje Oliverio Twist. Hizo comprender que el trabajo de las mujeres y de los niños debía ser protegido por la ley, lo que significó el comienzo de las reformas sociales, que habían de aminorar el férreo yugo impuesto por la economía capitalista. En 1842, se prohibió el trabajo de las mujeres en las minas, así como el de los niños menores de diez años. En 1847, se limitó a diez horas el tiempo del trabajo femenino, y esta norma fue prontamente extendida al trabajo de los hombres. Finalmente, en 1850, la industria textil dejó de trabajar los sábados. Así empezó la famosa «semana inglesa». Fondo Monetario Internacional Organismo internacional nacido en la Conferencia Monetaria y Financiera de la ONU celebrada en Bretton Woods en 1944. Sus fines son estimular la cooperación monetaria y procurar la expansión del comercio internacional, así como la estabilidad en los cambios apoyando un sistema multilateral de pagos. Con otras palabras, el FMI fue fundado en Washington en 1945 con el fin de remediar las dificultades de las relaciones entre las naciones en el campo de la política monetaria y de divisas y de los pagos internacionales. Entre las actividades programáticas del ente está la posibilidad de proporcionar en préstamo a cada Estado las divisas necesarias para superar dificultades monetarias en los pagos internacionales. Cada Estado miembro puede, en caso de grave desequilibrio de la balanza de pagos, variar la paridad de la moneda propia en la medida del 10% sin la obligación de una autorización por el FMI. El Fondo Monetario Internacional está constituido por las cuotas de asociación pagadas por los Estados miembros, en parte en moneda nacional y en parte en oro. Se trata, pues, de una una organización financiera internacional con sede en Washington D. C., Estados Unidos. Nace como idea el 22 de julio de 1944 en los acuerdos de Bretton Woods, una reunión de 730 delegados de 44 países aliados de la Segunda Guerra Mundial, entrando en vigor oficialmente el 27 de diciembre de 1945. Después de 1976 y de la desaparición del sistema de cambio fijo, el FMI toma un papel preponderante ante países en desarrollo y crisis financieras internacionales. En 2010, durante la 14ª revisión general de cuotas los fondos financieros disponibles del FMI se situaban en 755 700 millones de U.S.dólares. Esta organización ha sido fuertemente criticada en las últimas décadas. Las principales críticas se centran en el papel dominante que tienen los países desarrollados dentro del organismo, lo que causa que el FMI oriente sus políticas globales al fomento del capitalismo neoliberal, a causa de haber impuesto a los países en vías de desarrollo —y más recientemente a algunos países europeos— sus programas económicos; Sus préstamos son realizados a cambio del cumplimiento de estos programas basados en el Consenso de Washington —reducción del déficit y del gasto público—, las políticas monetaristas y el neoliberalismo, lo que según sus críticos ha provocado un aumento de la brecha entre ricos y pobres y un empeoramiento de los servicios públicos, como la sanidad. También está acusada por haber apoyado a las dictaduras militares durante la Guerra Fría, y se le han criticado puntualmente sus políticas sobre medio ambiente y alimentación. Civilización / cultura Civilización es el conjunto de caracteres propios de la vida intelectual, artística, moral y material de un país o de una sociedad. El término, menos amplio que el de cultura, hace referencia a un nivel determinado del progreso humano. Convencionalmente, sin que se hayan producido transiciones bruscas ni exista una cronología uniforme de validez universal, se han distinguido cuatro períodos principales de civilización: 1) la antigua (3500 a.C.-500 d.C.); 2) la medieval (500-1500); 3) la moderna (1500-1900); y 4) la contemporánea (a partir de 1900). Uno de los grandes intérpretes del fenómeno, Arnold Toynbee (1889-1975), llegó a enumerar hasta 20 civilizaciones, que han aparecido, madurado y desaparecido, según la teoría de los tres estadios de Auguste Comte (1798-1857), llegando a sobrevivir tan solo la occidental. Por su parte, la cultura es el conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época o grupo social, etc. El término, para un sociólogo, comprende todos los procesos y valores, tanto sociales como materiales, que integran el acervo de una civilización. Reconocida una cultura, y dado que su desarrollo hubo de tener un principio más primitivo y rudimentario, el arqueólogo acomete la tarea de investigar sus orígenes y la dinámica de su evolución, estudiando las correspondientes “zonas culturales”, “patrones culturales” y condicionamientos geográficos en el nacimiento y desarrollo de esa cultura, ya haya habido en ella autogénesis o heterogénesis. Cuando el término cultura se utiliza en antropología, etnología o sociología, tiene un sentido bastante distinto al utilizado corrientemente. Se trata de todo cuanto, en una sociedad determinada, es adquirido, aprendido y puede ser transmitido. La cultura hace referencia, pues, al conjunto entero de la vida social, desde los basamentos tecnológicos y las organizaciones institucionales hasta las formas de expresión de la vida del espíritu, todo ello considerado como un orden de valores que dan una cierta calidad humana al grupo. El contexto cultural caracteriza tipos de cultura, es decir, conjuntos de conocimientos, de ideas, de creencias, de normas, de valores y de conductas específicas de cada cultura. La cultura va acumulando los conocimientos adquiridos en el transcurso de innumerables generaciones; pero también pertenece a la cultura de una sociedad el comportamiento adecuado que hay que seguir en la vida social. La cultura proporciona esquemas de comportamiento, puede recomendarlos o hacerlos obligatorios. El hombre puede pertenecer simultáneamente a varias culturas y desempeñar una función en ellas. En toda cultura puede haber individuos que de repente dejan de hacer lo que su propia cultura y sociedad esperan de ellos. Incluso las formas de comportamiento, las habilidades, etc., que no se pueden reflejar en el lenguaje, pertenecen también a la cultura respectiva. La cultura une a los hombres y a los pequeños grupos, pero reglamenta también sus relaciones. La cultura encierra en sí todas las normas y reglas de conducta, los usos y costumbres, las opiniones corrientes y las actitudes normales frente a los problemas fundamentales, todo lo cual le da a una sociedad su fisonomía inconfundible. Según R. Firth, cultura y sociedad pueden ser consideradas como dos caras diferentes de un único fenómeno. En el concepto de civilización quedan englobadas aquellas especiales características culturales, históricas, sociales y materiales que un determinado grupo de sociedades consigue mantener y transmitir a lo largo de su recorrido por la historia. En este sentido, una civilización es aquella que consigue mantener una cierta unidad en todos sus aspectos y que se diferencia de otras sociedades coetáneas en el espacio o en el tiempo debido, principalmente, a esas características especiales. Tal criterio ha sido muy utilizado en general por todas las ciencias sociales, como la antropología, la sociología o la historia, pues les proporciona una herramienta muy útil para llevar a buen fin sus análisis del devenir de las sociedades a lo largo del tiempo. Sin embargo, el concepto civilización no ha sido entendido siempre tal y como lo entendemos hoy en día, sino que ha pasado a significar distintas cosas según la época a la que nos estemos refiriendo. Hasta la llegada del pensamiento del Despotismo Ilustrado, cualquier sociedad que no fuese la europea no era catalogada como civilizada, y en ello está el origen de la confusión que se establece entre civilización y progreso. Así pues, en el siglo XVIII, en plena crisis de la concepción de la historia derivada del cristianismo (denominada providencialista), los factores socioeconómicos fueron tomados como la base que explicaba y que fundamentaba el desarrollo de las civilizaciones, esto es, los pueblos que formaron sociedades de tipo civil. En el siglo XIX, el filósofo Aguste Comte (1798-1857), el introductor del positivismo, estableció su conocida teoría de los tres estadios de la civilización. Para no entrar demasiado en la complejidad intelectual del pensador francés, únicamente hay que decir que, para Comte, el concepto civilización tenía menor amplitud que el concepto cultura, por lo que la aparición de las civilizaciones se había presentado siempre de manera natural y como resultado de la influencia de factores culturales y geográficos, lo que Comte llamó fuerzas evolutivas. Naturalmente, las ideas de Comte están bastante influidas en los descubrimientos del científico británico Charles Darwin y su teoría del evolucionismo. Aún así, ya en los últimos años del siglo XIX se daba por sentado la existencia de cuatro civilizaciones: la antigua (del 3000 a.C. al 500 d.C.), la medieval (del siglo V al XV), la moderna (del 1500 al 1800) y la contemporánea (la que se vivía en la época, desde 1800). Los conceptos de civilización y progreso eran, naturalmente, sinónimos. Pese a que el concepto decimonónico de civilización siguió vigente en la mayoría de pensadores, el profesor británico Arnold Joseph Toynbee (1889-1975) demostró que no eran exactos. Toynbee ya era conocido por su particular concepción organicista de la Historia y por su teoría de los ciclos históricos, llevada a la práctica en su monumental obra A study of history, doce volúmenes publicados por la Universidad de Londres entre 1934 y 1961. Para el estudio de las civilizaciones, Toynbee partió de una polémica obra de un historiador alemán, Oswald Spengler, titulada La decadencia de Occidente. La obra le impactó enormemente pero halló un lunar evidente: la génesis de las civilizaciones no aparecía por ningún sitio. Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial apareció el libro de Toynbee El mundo y el Occidente, en el que definía civilización como "campo inteligible del estudio histórico [...] la más pequeña unidad inteligible de cultura". Un rasgo de vital importancia para la Historia, puesto que definía la civilización como el sujeto de la Historia, es aquel campo hacia donde han de dirigirse los análisis. En su estudio, Toynbee llegó a contabilizar hasta un total de veintiuna civilizaciones que habían existido en la Historia de la Humanidad y que habían desaparecido. También habla de cinco que aún seguían vigentes: la occidental cristiana, la ortodoxa, la islámica, la hindú y la del Extremo Oriente. Con respecto a la génesis de las civilizaciones, Toynbee definió que se trataba del paso de una sociedad primitiva y arcaica a una sociedad civil organizada, es decir: "la transición de un estado estático a una actividad dinámica". Como es natural, Toynbee desestimó la teoría de las fuerzas evolutivas de los positivistas que ponían el énfasis de la génesis de las civilizaciones en presupuestos como las condiciones medioambientales o la diferente evolución de las razas. Para ello, elaboró su teoría conocida con el nombre de reto y respuesta: partiendo de la evidencia de que las condiciones geográficas y medioambientales eran importantes, las trata en el sentido de que proporcionaban a las sociedades retos para su existencia. Cuando una sociedad lograba mediante una respuesta superar el reto, entonces se formaba una civilización. Los ejemplos que Toynbee puso clarificaron su postura: la civilización egipcia, por ejemplo, había tenido que luchar contra las constantes inundaciones del Nilo y la posterior sequía (reto), y la venció mediante la construcción de canales que aprovechaban las crecidas del Nilo almacenando el agua en sus embalses (respuesta). La teoría de Toynbee es fácilmente demostrable rastreando con sus hipótesis en cualquier etapa de la Historia. Y es así como crece la importancia de la civilización. Pese a la polémica que en su tiempo levantó la obra de Toynbee, principalmente porque, debido a su pragmatismo y a su incredulidad, consideraba a Occidente como la única civilización que existía en la actualidad aunque tildándola de "gran agresora de los pueblos de la Tierra", la categorización efectuada por el eminente historiador británico, es decir reto y respuesta, caló hondo en la investigación histórica, que incorporó las categorías a su estudio y pasó a analizar las civilizaciones como sujeto de la Historia. Así pues, la capacidad de supervivencia de una civilización dependía de la capacidad de emitir las respuestas apropiadas para los retos que se le ofrecen. Sucedía, además, que los análisis confluyeron en determinar que la evolución de las civilizaciones se hacía mediantes cambios bruscos (revoluciones), aunque sin entender la brusquedad en un sentido temporal. A ello ayudó también los ensayos del filósofo británico Bertrand Russell(1872-1970), en los que remarcaba la importancia de la evolución científica en las civilizaciones como medios para alcanzar las respuestas deseadas. Hoy en día, el concepto de civilización es visto como una mezcla entre el pensamiento de ambos eruditos británicos, con lo que se ha comenzado a estudiar la importancia de los movimientos intelectuales y artísticos en el concepto de civilización, así como su evolución, adaptación a los cambios y, en cada caso, desaparición. Comunismo Sistema social en el que no existe la propiedad privada. La sociedad en su conjunto, no los individuos particulares, es la dueña de las fuerzas productivas. A diferencia de otras propuestas comunistas (como la que Platón desarrolla en la “República”), Marx no explicó con detalle y precisión los rasgos de la sociedad comunista, ni su modo de organización social. Pero de los textos se pueden extraer las siguientes características: • no existe la propiedad privada: la etapa anterior al comunismo, la dictadura del proletariado, se encargó de la abolición de la propiedad privada de los medios de producción. En la sociedad comunista la propiedad es del conjunto de la sociedad; el modo concreto de realizar esta idea no está claro, pero parece que sólo mediante organismos o instituciones que distribuyan los beneficios y den a cada cual en función de sus necesidades y exijan de cada cual en función de sus posibilidades; • sociedad sin clases: por no existir la propiedad privada no existe la división social en clases sociales, ni la explotación del hombre por el hombre; el hombre ya no es un mero instrumento para la producción, una cosa más que se puede vender y comprar en el mercado, sino un fin en sí mismo, una entidad con realidad propia; • abolición del Estado: cuando Marx propone la abolición del Estado parece que se refiere al Estado en la medida en que éste es un instrumento para el domino de un grupo sobre otro, no tanto al Estado entendido como conjunto de instituciones que organizan la vida social (derecho, educación, sanidad, orden social, ...), que se acepta porque en la sociedad comunista ya no es expresión de las ideologías sino simple medio para la racionalización de la vida comunitaria. Con la desaparición del Estado burgués desaparece igualmente la política entendida como el ámbito de discusión de opciones económicas, sociales y morales distintas; desaparece la política y entran en juego sólo las discusiones de índole técnico relativas a la mejora de la comunidad; • desarrollo ilimitado de las fuerzas productivas. Después de las primeras formulaciones de Saint-Simon, Fourier, Blanc, Proudhon y Owen, la teoría comunista fue científicamente definida por la obra de K. Marx y F. Engels, quienes con el Manifiesto del partido comunista (1848) apoyaron por primera vez una estrategia política orientada, en el tiempo, a la constitución de una sociedad sin clases. El pensamiento marxista, continuamente reelaborado, teniendo en cuenta las distintas situaciones históricas ha constituido la base del leninismo y del marxismo en las dos diferentes concepciones que de esta teoría se han afirmado en Rusia y en China. Las previsiones de Marx han sido objeto de una profunda controversia, tanto por parte de sus defensores como de sus detractores. En concreto, se ha tratado de dar respuesta a las siguientes preguntas: ¿realmente existe en el capitalismo una tendencia a la disminución de la tasa de beneficios ?, ¿son los ciclos económicos cada vez más erráticos y variables?, ¿se ha producido desde la época de la revolución industrial hasta la actualidad un verdadero empobrecimiento de la clase trabajadora? Están disminuyendo las oportunidades rentables de inversión?, ¿se tiende de manera crónica al subconsumo? En cualquier caso, la evolución que está adquiriendo el proceso de globalización puede revitalizar claramente el papel desempeñado por el pensamiento marxista para interpretar el mundo. La concentración del poder económico en empresas oligopolizadas que permanecen al margen del control de los gobiernos y que se están constituyendo como estados dentro de otros estados; la pérdida de legitimidad creciente de los gobiernos entre los ciudadanos; las olas masivas de movimientos migratorios; la ampliación de las distancias entre países ricos y pobres; la creciente marginalidad en los países avanzados; la quiebra del sistema de instituciones internacionales que surgió tras la Segunda Guerra Mundial; el uso por parte de las empresas multinacionales de mano de obra infantil con salarios de miseria; y el paulatino desmantelamiento del estado del bienestar son todos argumentos que apuntan a una vuelta a determinados enfoques típicos de Karl Marx. Cooperativismo Doctrina que propugna la cooperación en el campo económico y social. Por otro lado, una cooperativa es una sociedad de capital variable, constituida asociando a todos aquellos que tienen una misma necesidad, y eliminando los intermediarios, de manera que se procuren bienes y servicios a precios inferiores a los existentes en el mercado, necesidades comunes a los asociados que comparten riesgos y beneficios. Pueden distinguirse tres tipos generales de cooperativas: a) de producción, constituidas por grupos de trabajadores que poseen en común los medios de producción y participan en los beneficios proporcionalmente; b) de venta, que reúnen, almacenan y venden las cosechas o productos y estabilizan el mercado; y c) de consumo, suministro y servicios. Una cooperativa es "una asociación autónoma de personas que se han unido de forma voluntaria para satisfacer sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales en común, mediante una empresa de propiedad conjunta y de gestión democrática” (Alianza Cooperativa Internacional –ACI, 1995). Las cooperativas revisten forma mercantil y su definición varía según la nacionalidad. Así, por ejemplo, la legislación mexicana las define como “una forma de organización social integrada por personas físicas basada en intereses comunes y en los principios de solidaridad, esfuerzo propio y ayuda mutua, con el propósito de satisfacer necesidades individuales y colectivas, a través de la realización de actividades económicas de producción, distribución y consumo de bienes y servicios” (Art. 2 Ley General de Sociedades Cooperativas), mientras que la española indica que “las cooperativas son sociedades que, con capital variable y estructura y gestión democráticas, asocian, en régimen de libre adhesión y baja voluntaria, a personas que tienen intereses o necesidades socioeconómicas comunes, para cuya satisfacción y al servicio de la comunidad desarrollan actividades empresariales, imputándose los resultados económicos a los socios, una vez atendidos los fondos comunitarios, en función de la actividad cooperativizada que realizan” (Art. 1 Ley General de Cooperativas). A lo largo de su historia la cooperación ha tenido muchas interpretaciones y definiciones. Se concibe como un modo de vida o filosofía que persigue un nuevo orden social fundamentado en reglas públicamente reconocidas y procedimientos que los cooperados aceptan libremente y entienden como justificados. Esta concepción implica la noción de “equidad” y reciprocidad: todos los agentes cumplen su función de acuerdo a las reglas y procedimientos admitidos, de forma que cada participante obtenga una ventaja racional. La cooperación es inseparable de la noción de justicia y actualmente se presenta como la tercera vía para el desarrollo económico y social, alternativa a los sistemas capitalistas o comunistas vigentes en el siglo XX. Frente al principio del lucro individual o societario, propio de la economía capitalista, el cooperativismo propone el servicio colectivo como objetivo prioritario. Dado el carácter universal de las cooperativas y su heterogeneidad, las disposiciones legales suelen hacer referencia a la Alianza Cooperativa Internacional como organismo rector del movimiento cooperativo mundial, que indica que se basan en los valores de ayuda mutua, responsabilidad, democracia, igualdad, equidad y solidaridad. Los principios cooperativos adoptados por la ACI en su asamblea en Manchester el 23 de septiembre de 1995 fueron: 1º Membresía abierta y voluntaria. 2º Control democrático de los miembros. 3º Participación económica de los miembros. 4º Autonomía e independencia. 5º Educación, entrenamiento e información. 6º Cooperación entre Cooperativas. 7º Compromiso con la comunidad. A estos principios básicos, las cooperativas suelen añadir, según su nacionalidad, aspectos concretos relacionados con: - Reparto de los excedentes y aceptación de pérdidas por parte de los asociados. - Interés al retribuir a los aportes hechos al capital social - Neutralidad racial, religiosa y política e igualdad de derechos y obligaciones de todos los asociados. - Duración, capital y número de asociados. - Límites de la responsabilidad. - Límites a las actividades a realizar. - Orientación ecológica por el medio ambiente. Las características universales son: - Libre adhesión y baja voluntaria de los socios con igualdad de derechos y obligaciones. - Existencia de un capital social variable formado por aportaciones voluntarias u obligatorias de los miembros. - Realizar una actividad empresarial. - La participación de los socios en los resultados y su responsabilidad personal de las deudas sociales definida según los Estatutos. - Incorporar la palabra Cooperativa o su abreviatura a su denominación - Gestión y control democrático. - Educación y formación cooperativa de sus miembros y difusión en la comunidad del espíritu cooperativo. - Promoción de la cooperación entre ellas para el mejor servicio de sus intereses comunes. Las cooperativas pueden ser de primer, de segundo grado o ulterior. Las de primer grado son aquéllas cuyos miembros son personas físicas o jurídicas, públicas o privadas, mientras que en las de segundo, tercer... grado sus miembros son otras cooperativas de grado inferior, de la misma o distinta clase, cuyo objetivo es el cumplimiento y desarrollo de fines económicos comunes. A diferencia de las empresas privadas en las que las sucursales son creadas para favorecer a la casa matriz, en el campo cooperativo las agrupaciones de orden superior son creadas para favorecer los intereses de sus miembros y servirlos. Las cooperativas de primer grado pueden clasificarse en: - Agrarias - de Consumidores y Usuarios - de Crédito - de Enseñanza - de Salud - de Seguros - de Servicios - de Trabajo Asociado - de Transportes - de Vivienda Todas ellas suelen dividirse en cerradas y abiertas (o populares), según admitan únicamente a personas vinculadas a la misma empresa, sindicato o profesión, o bien sean accesibles a cualquier persona que se quiera asociar. Las aportaciones de los socios pueden ser obligatorias o voluntarias, en efectivo, bienes, derechos o trabajo. Algunos países contemplan la figura de asociados cuyos derechos y deberes difieren de los de los socios y no pueden ser nombrados miembros de algunos órganos de gestión. Órganos de gestión a) Asamblea general de socios Es el órgano máximo de decisión de la cooperativa y se utiliza para expresar la voluntad social. Pueden ser, como en las sociedades anónimas, ordinarias o extraordinarias, según la periodicidad con que se realicen. b) Consejo de administración Es el órgano de gobierno, gestión y representación. Su número de miembros es variable, dependiendo de los países, y sus miembros son elegidos por la Asamblea General. c) Consejo o Junta de Vigilancia Es el órgano responsable del control de la cooperativa. d) Otros Comités También, dependiendo de la nacionalidad, suelen existir distintos comités, como el de Recursos en el caso mexicano, encargado de tramitar y resolver los recursos contra las sanciones producidas, o el de Asuntos Culturales en el caso paraguayo. Las cooperativas son organizaciones sin ánimo de lucro que tienen muchas de las características de una sociedad anónima, diferenciándose de éstas en: - Las sociedades anónimas emplean la relación acciones-votos: el número de votos de cada socio es proporcional al número de acciones que tenga; sin embargo, las sociedades cooperativas usan la relación voto-socio; cada socio tiene derecho a un sólo voto, independientemente de los aportes realizados a la sociedad. De esta forma se impide el control que los grandes accionistas tienen en las sociedades anónimas. - El interés que la cooperativa paga a cada miembro por el capital aportado se realiza por la cuantía y por el volumen de las operaciones efectuadas por ese socio. Historia del cooperativismo Antecedentes La práctica del trabajo asociado en sus distintas manifestaciones -ayuda mutua, trabajo comunitario o colectivo-, existe desde antiguo: tribus vecinas se asociaban contra otras enemigas o para el trabajo conjunto en la recogida de frutas, pesca o caza, especialmente la de grandes animales. Algunas sociedades agrícolas de la antigüedad escogían a algunos de sus miembros para que llevaran a pastar los animales pertenecientes a varias familias. En la antigua Mesopotamia y en la Holanda medieval los agricultores utilizaban un sistema de cooperación organizado para mantener y utilizar eficientemente los sistemas de irrigación que empleaban. Los babilonios empleaban un sistema de explotación conjunta de tierras arrendadas. Las grandes urbes griegas y romanas contaban con asociaciones funerarias. Los indígenas mexicanos se organizaban en “ejidos”, que posteriormente darían lugar a cooperativas integrales de producción agrícola y los peruanos en “ayllos”, trabajando con instrumentos de propiedad colectiva y repartiendo los beneficios según las necesidades de cada individuo. En la Edad Media, los monasterios eclesiásticos, en especial los benedictinos, gozaban de autosuficiencia económica mediante explotaciones agrícolas y de talleres que mantenían a la comunidad. La cooperación en un estadio menos avanzado fue un elemento de unión de la sociedad rural, en especial en los países eslavos, en los que el mir ruso o el zadruga servio, basados en el parentesco y en la vecindad, constituyeron una unidad económica, incluyendo los artels rusos que subsisten hasta la época moderna. En el campo comercial la cooperación es muy antigua en los Alpes franceses y suizos, donde el ganado de los valles era -y aún es- llevado a pastos de verano, lejos del comprador de leche líquida. La fabricación de quesos que ya se hacía desde la Edad Media y la necesidad de procesarlos en volumen elevado requería la participación de todas las vacas de la aldea. Tras la venta, el producto se dividía entre los aldeanos de forma proporcional al número de vacas que poseía cada uno. Precursores Las ideas utópicas provenientes de autores como Platón (La República), Tomas Moro(Utopía), Tomás Campanella (La Ciudad del Sol) y Francis Bacon (La Nueva Atlántida) tuvieron influencia en la obra de pensadores ingleses y franceses que darían lugar a los primeros movimientos cooperativistas. En pleno proceso de aparición del capitalismo y de la lucha de clases, los precursores idearon asociaciones que darían lugar a los sindicatos y a las cooperativas como instrumentos para ejercer la justicia, la ayuda mutua y la solidaridad. Entre estos autores podemos citar a los franceses Charles Fourier y Jean Babtiste André Godín, al belga Philippe Buchez, al español Louis Blanc y a los ingleses John Bellers, P.C. Plockboy, William King y sobre todo Robert Owen, quien es considerado el padre del cooperativismo, cuyas ideas tuvieron gran aceptación en Europa y posteriormente en América. Su principal preocupación no era tanto el buen gobierno de las naciones como la libertad y la realización del hombre. En 1824 se legalizaron los sindicatos británicos abonando el terreno para la defensa de las clases obreras. Ya en 1761 existía en Fenwick (Escocia) una asociación de trabajadores textiles “cooperados” para la adquisición de utillaje. En 1790 existían varias asociaciones de consumidores que buscaban mejoras en los precios; en 1832 había en Inglaterra unas quinientas asociaciones de trabajadores, y en 1838 nació en Francia “Commerce Veridique et Social de Lyon” uno de los antecesores de la primera cooperativa. Todas ellas tuvieron una corta existencia. Las primeras cooperativas organizadas surgieron en Europa hacia 1840 con la Revolución Industrial y el cambio social que produjeron el desarrollo fabril y urbano. Con la mecanización de la industria llegó el desempleo masivo y la aparición de grandes suburbios en los que se ubicaban las plantas industriales. La aparición del trabajador “asalariado” con jornadas de hasta 16 horas para niños y adultos y los bajos salarios recibidos crearon conflictos sociales. Las tradicionales agrupaciones gremiales que regían la actividad económica desde la Edad Media fueron desapareciendo al no poder competir con nuevos modelos empresariales que incorporaban la figura del “capital”. De esta forma agricultores, artesanos y antiguos propietarios de talleres crearon agrupaciones de trabajadores para defender sus propios intereses frente al estado y las industrias. Las cooperativas más antiguas fueron las de consumo y su objetivo fue suministrar a buen precio los artículos requeridos por los socios. Contrariamente a la idea generalizada, el cooperativismo no nace históricamente vinculado a ningún programa político, pero sí con influencias del anarquismo y del socialismo utópico. En su evolución fueron apareciendo alianzas entre algunos partidos y movimientos cooperativos. Las cooperativas se definieron como independientes y fue común encontrar entre ellas algunas que no permiten vinculación de carácter religioso o partidista. Los pioneros de Rochdale En Rochdale (Manchester, Inglaterra), una localidad textil y con una explotación minera, un grupo de veintiocho tejedores fundó el 21 de diciembre de 1844 la “Rochdale Society of Equitable Pioners” que es considerada la primera cooperativa. Se reunían para conseguir una reducción de los precios del pan y buscar soluciones a sus problemas económicos. Con las experiencias de las asociaciones anteriores, los pioneros de Rochdale se comprometieron al aporte de una libra mensual por participante durante un año y fijaron sus objetivos iniciales: - la adquisición de un almacén para venta de provisiones y ropa - la construcción de casas para los socios - la apertura de talleres que asegurasen el trabajo a los socios a precios justos - la creación de una línea de producción - la creación de granjas para desempleados - el destino del excedente a la educación de los cooperados - la ayuda a otros grupos y la fundación de nuevas cooperativas Sólo la tienda -actualmente es un museo- prosperó, atendida por los propios socios en sus horas libres y con las ironías de la vecindad. A pesar de su modesto comienzo comercializando sólo azúcar, mantequilla, harina y velas, su progreso fue rápido. Al año, su capital pasó de las 28 libras esterlinas iniciales a 180 y comenzó a comercializar carne y, en 1847, paños. A los once años de su creación contaba con 1.400 socios. Ellos formularon unos principios básicos conocidos como los “Principios de Rochdale” que, revisados y ampliados, constituyen los fundamentos del cooperativismo. Una de las conclusiones a que llegaron fue que el incentivo de lucro es el origen y la razón de ser de los intermediarios y, por tanto, debe sustituirse por el servicio mutuo o cooperación entre los consumidores. Expansión y desarrollo internacional Tras su nacimiento el movimiento evolucionó rápidamente y adquirió heterogeneidad. El éxito de Rochdale hizo que proliferaran las cooperativas en Gran Bretaña, que se unieron para formar redes de mayoristas debido a la dificultad de rentabilizar el comercio al detalle, su dependencia de los mayoristas y la necesidad de asegurar la calidad de los aprovisionamientos. Una nueva forma de concebir al hombre frente al sistema capitalista y la modificación de las relaciones sociales existentes dio al fenómeno un espacio propio que adquirió visos de una "revolución social”. Se encontraron nuevos campos de actuación que abarcaban todos los sectores en los que pudieran encontrar mejoras en su actuación. En 1850, Rochdale abrió su propia sección de mayoreo. A partir de 1860 el crecimiento fue vertiginoso; mientras, aparecía la banca cooperativa, principalmente en Alemania, desde donde se extendió hacia Italia y Francia. En 1862 se registraba la Sociedad Cooperativa Mayorista del Norte de Inglaterra, con cuarenta y ocho sociedades afiliadas y un capital de unas 2.000 libras esterlinas. A los diez años de su creación contaba con un capital social de 61.000 libras, 193.000 libras en préstamos y depósitos y un volumen de operaciones cercano a los 2.000.000 de libras. Entre 1880 y 1990, sus actividades se ampliaron hasta llegar a la misma fase productiva. Mientras la Sociedad Cooperativa Mayorista del Norte de Inglaterra se extendía por Nueva York, Ruán, Copenhague, Hamburgo, Arhus, Montreal, Goteborg, Denia, Sydney, etc. creando almacenes para asegurar las fuentes de aprovisionamiento. A finales del siglo XIX, este sistema de venta al por mayor era uno de los negocios más prósperos e innovadores del Reino Unido, y la formación de movimientos y organizaciones similares se había extendido entre los consumidores de los países europeos. En 1867 se había creado la Sociedad Cooperativa Mayorista Escocesa y ante el creciente número de nuevas organizaciones se celebró en 1869 en Londres un Congreso Nacional Cooperativo que entre otras cosas promovió la agrupación de sociedades cooperativas no comerciales y de las que más tarde nacería la Unión Cooperativa. En 1881 se contabilizaban unas mil cooperativas de consumo con quinientos cincuenta mil cooperados. Con la urbanización de las ciudades y las necesidades del campesinado de mejorar su sistema productivo surgieron hacia 1880 las primeras cooperativas agrícolas, sobre todo en Alemania y Dinamarca. La clase burguesa alemana se orientó hacia el consumo mientras que la cooperación agrícola, dirigida a los sectores más pobres, tuvo influencias liberales cristianas. En Inglaterra, en 1883, las mujeres, que hasta entonces habían sido admitidas en igualdad de condiciones que los hombres pero que apenas tenían participación, crearon la Corporación Cooperativa Femenina que se extendió rápidamente favoreciendo a las tradicionales amas de casa. Su éxito se debió a la importancia que dieron a la educación y a la movilización de la opinión pública respecto a la participación de la mujer en todos los campos sociales y su equiparación respecto al hombre, sobre todo en el aspecto salarial. En 1894, medio siglo después de la creación de la cooperativa de Rochdale, existían en Inglaterra 1.421 sociedades cooperativas de venta al menudeo, con más de un millón de socios y ventas superiores a los treinta millones de libras esterlinas. Se empezaron a impartir cursos de administración de empresas y contabilidad a los propios asociados y en 1914 se fundó el Colegio Cooperativo que no empezaría sus actividades hasta finalizar la primera guerra mundial. A finales del siglo, el cooperativismo era un movimiento muy heterogéneo en expansión por todo el mundo. Cinco grandes líneas de acción quedaron establecidas: las organizaciones de consumidores, las de trabajadores o productores, las de ahorradores-prestamistas, la de productores agrícolas y las de servicios. Esta diversidad y la necesidad de organizarse de la forma más eficaz, llevaron a la creación en 1895 de la Alianza Cooperativa Internacional. El siglo XX El desarrollo real del cooperativismo se hizo en estos cien últimos años. A principios del siglo XX el movimiento prosperaba en muchos países con sus principios de solidaridad, democracia y formación permanente, aunque en algunos casos, consecuencia de la adaptación a los nuevos tiempos, ha tenido transformaciones profundas. En Gran Bretaña los grandes almacenes nacieron de manos del movimiento cooperativo e introdujeron el autoservicio tras la Segunda Guerra Mundial. A mediados del siglo XX existían en el Reino Unido entre novecientas y mil cooperativas industriales de menudeo, con doce millones de socios y cerca de 400.000 empleados en 30.000 tiendas, 250 fábricas y casi mil millones de libras esterlinas facturadas. Actualmente existen cooperativas de menudeo en Inglaterra, Gales y el sur de Escocia, con escasa incidencia en las fronteras rurales de Gales pero no así en las regiones industriales. Las de producción nacieron tardíamente pero se encuentran altamente desarrollados. Se dedican básicamente a tres artículos, ropa, zapatería e imprentas. Las cooperativas de trabajadores se propagaron especialmente en Francia, debido básicamente a las reiteradas crisis de los precios del vino y del trigo y a varias pestes que asolaron los viñedos. Entre 1880 y 1900 se crearon diversas asociaciones agrícolas para paliar los efectos. Las cooperativas de producción ya existían desde 1848, con fuerte apoyo estatal en su promoción y financiación. En 1907 se creó el Magasin de Gros, una cooperativa mayorista y de producción. Cinco años más tarde se celebró el Congreso de Tours, que consiguió formar una sola federación francesa y que aún hoy día mantiene un papel predominante en las zonas industriales francesas. Con la ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial desempeñaron un papel importante, pues asumieron la distribución de alimentos. La iniciativa francesa de crear confederaciones regionales consiguió agrupar las dispersas y pequeñas agrupaciones regionales. Hoy día, casi los dos tercios de los ingresos de las cooperativas de producción provienen de la construcción de obras públicas, que cuentan con el apoyo financiero del Banco Cooperativo. Todas las sociedades se encuentran concentradas en la región de París y son apoyadas por la Confederación Nacional de Sociedades Obreras de Construcción. El Estado ha desempeñado un papel importante en su desarrollo. En Alemania, el cooperativismo de consumidores nació como un movimiento filantrópico a mediados del siglo XIX de la mano de Schulze-Delitzsch, el promotor del movimiento de crédito industrial alemán. El movimiento decayó hasta que los trabajadores alemanes empezaron a organizar sus propias tiendas al amparo de la Ley de Sociedades de Responsabilidad limitada. A los diez años contaban con una sociedad mayorista en Hamburgo y relaciones con el cooperativismo británico. La actividad que tuvo gran aceptación fue la del crédito cooperativo, nacida de manos de Friedrich Raiffeisen, quien creó el primer Banco de Crédito Cooperativo. Los préstamos eran principalmente para la producción y se pagaban contra cosecha. Una de las ventajas adicionales que aporta el sistema cooperativo en la actividad bancaria es que los socios cuentan con ventajas preferenciales. Las inversiones que realizan en empresas no cooperativas se orientan más a ejercer un control sobre ellas que a la obtención de lucro. La rápida integración de cooperativas de crédito rurales impulsó definitivamente el movimiento. En 1902, las cooperativas de consumo alemanas rompieron con la Unión de Bancos de Crédito y crearon una organización federal, la Zentralverband, cuyos miembros estaban estrechamente vinculados al Partido Demócrata Socialista y a los sindicatos. En 1908 tuvo lugar una rescisión al aparecer la Reichsverband, confederación que aglutinaba a los sindicatos católicos. En ese año existían mas de mil cooperativas en Alemania, aproximadamente las mismas que en Inglaterra, con casi un millón de socios, mientras que eran casi dos millones y medio los afiliados al movimiento inglés. En 1909 el Zentralverband abrió un banco y varios centros de producción. Con la Primera Guerra Mundial se expandieron, alcanzando 4,2 millones de socios. Con la ascensión de Hitler al poder, el movimiento sufrió un fuerte revés. El Frente de Trabajo Nazi se apoderó de la administración y de la organización mayorista y muchas tiendas minoristas fueron liquidadas o traspasadas a pequeños comerciantes privados, en su mayoría miembros del partido nazi. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial se devolvieron la administración y la propiedad y el movimiento tuvo un espectacular crecimiento. En 1960, Alemania Occidental tenía más de trescientas sociedades con dos millones y medio de socios, aunque las sociedades de producción no se desarrollaron nunca en forma considerable. Uno de los principales aportes del cooperativismo alemán ha sido su sistema de auditoría que permitió un desempeño organizado y eficaz de todas las asociaciones. Actualmente existen setenta y cuatro cooperativas alemanas de trabajadores, que incluyen quince para discapacitados. En los Países Bajos, el cooperativismo surgió de la necesidad de renovar las estructuras agrícolas con el apoyo de organizaciones profesionales y confesionales, y alcanzó el mayor grado de desarrollo de todos los países europeos. En Holanda, el movimiento de consumidores nació de empleados públicos y miembros del ejército. En 1920 se abrió la Unión Colectiva que dejó fuera algunas sociedades católicas, aunque todas las cooperativas holandesas estaban agrupadas en la Handels Kamer (sociedad mayorista). Han destacado mundialmente por el desarrollo de las cooperativas de leche condensada y queso y por la construcción de clínicas y hospitales; cuentan con unos 350.000 socios. En Bélgica, las cooperativas tuvieron mucha aceptación entre trabajadores industriales, textiles y mineros. Casi todas las organizaciones fundaron la unión mayorista Societé Géneralé Coopérative, vinculada al Partido Belga de Trabajadores. No obstante, existe una sociedad cooperativa federal apartidista de empleados públicos. El movimiento sueco de consumidores ha aprovechado eficazmente la flexibilidad que tienen las cooperativas y tuvo gran influencia en los Estados Unidos de América. Durante el siglo XIX apenas tuvo expansión, pero en el XX progresó rápidamente gracias a la creación de la Kooperativa Forbundet (K.F.) que combina los centros administrativos y comerciales en una sola organización. Destaca su neutralidad política, sus campañas educativas y sus buenas prácticas comerciales, especialmente en mercadotecnia. Tiene más de un millón de miembros. Como en todos los países escandinavos, están muy vinculadas al sector agrícola. Dinamarca destaca por tener el mayor volumen de ventas del mundo. Noruega tiene dos organizaciones, la Suomen Ossuuskauppojen Keskuskunto (S.O.K.), de carácter rural, y la Kulutusossuusskuentien Keskusliitto (K.K), de asalariados y, en su mayoría, urbana. Desde el siglo XIX existe la Danish Cooperative Creamery Association, una cooperativa importante para la producción y comercialización de leche, crema y mantequilla. Noruega, Dinamarca, Finlandia y Suecia son copropietarios de la Nordisk Andelsforbund, sociedad mayorista escandinava con oficinas en Copenhague y que abastece a sus socios fundamentalmente mediante la compra en el extranjero. En Suiza existe una unión principal, la Verband Schweizerische Konsumvereine (V.S.K.), cuyas oficinas centrales están en Basilea. Es apartidista y trabaja estrechamente con horticultores. Además, existe otra confederación de campesinos con oficinas en Winterthur y una pequeña confederación católica. Las cooperativas italianas de consumo, producción y de crédito crecieron especialmente en el norte y centro de la península durante el proceso de unificación, con un fuerte debate sobre la ideología del movimiento. Mientras el Estado se mantenía al margen hasta principios del siglo XX. Los promotores fueron básicamente organizaciones socialistas y católicas, como un recurso de organización obrera y campesina. Sufrieron las consecuencias del fascismo cuando sus miembros fueron perseguidos. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial hubo un largo período de restauración y jugaron un papel importante en la actividad económica, especialmente en la construcción de obras civiles, mediante las asociaciones de braccianti o peones. Actualmente están divididas en dos grandes secciones muy igualadas, una de izquierdas y otra católica. En España, el movimiento cooperativo de consumidores tuvo cierto avance en Cataluña y en menor medida en el País Vasco. Sin embargo, su expansión fue difícil en la época franquista. Pero han sido las cooperativas industriales las que se han desarrollado extraordinariamente en el País Vasco, de mano de Mondragón Corporación Cooperativa, la mayor empresa cooperativa industrial del mundo. Tiene fábricas en todos los continentes y agrupa ciento cincuenta cooperativas de casi todos los sectores económicos, con treinta mil trabajadores y una facturación superior a los cinco mil millones de pesetas. Su precursor fue el padre José María Arizmendiarrieta, quien creó una escuela de aprendizaje en los duros años posteriores a la Guerra Civil española. Mondragón se ha convertido en centro de interés e investigación internacional, pues ha logrado mantener los principios cooperativos en un entorno altamente competitivo y controlado por grandes multinacionales. En el País Vasco, la facturación de las cooperativas representa el 15% del PNB regional. Otro de los sectores tradicionalmente cooperativos es el agrario. En España, las cooperativas agrarias, que se distribuyen por todo el país, se concentran en la zona mediterránea y en Andalucía. Existen 4.350 cooperativas agrarias con una facturación de 950.000 millones de pesetas. Andalucía representa el 20% del cooperativismo agrario, con 866 cooperativas, 230.000 agricultores y una facturación de 316.348 millones de pesetas. Detrás está Valencia con 590 cooperativas, que facturaron 125.572 millones. Cataluña y Castilla-La Mancha tienen 486 y 464 cooperativas (11%) respectivamente. En Europa del Este, las cooperativas son una parte integrante de la sociedad y juegan un papel fundamental en el desarrollo agrícola y rural. En Checoslovaquia, Polonia y la antigua Yugoslavia, el cooperativismo sufrió múltiples vicisitudes. El impacto de las dos guerras mundiales y la periódica reconstrucción de sus territorios causaron continuas agrupaciones y disoluciones de las organizaciones. Algo parecido sucedió en la antigua URSS donde el movimiento fue suprimido en la revolución de 1917 y restablecido por Lenin. Su actividad estuvo estrechamente vinculada a la distribución y abastecimiento de la población rural. Mientras la industria pesada se nacionalizaba, la industria ligera estuvo mucho tiempo en manos de los artels (asociaciones de trabajadores independientes reunidos para hacer un trabajo colectivo). Además, han tenido un papel importante en la conservación de las artes tradicionales rusas: alfombras, bordados, maderas talladas y juguetes. En la antigua Yugoslavia, Macedonia, Serbia y Bulgaria destacaron las cooperativas de salud, que construyeron pozos y letrinas, realizaron campañas de evacuación y lucharon contra el paludismo para paliar los efectos de la guerra. Checoslovaquia tuvo especial interés en las cooperativas de suministro eléctrico y las cooperativas agrícolas. Éstas ocupan el 65% de las tierras cultivables y representan el 70% del total de la producción agrícola. Fuera de Europa, el movimiento se extendió paulatinamente, sobre todo en las colonias británicas y en países con altas cotas de inmigración; se desarrolló por igual en países de economía centralizada y de economía de mercado. En los Estados Unidos se identifican tres olas del movimiento cooperativo, aunque nunca tuvo un elevado grado de desarrollo. Inicialmente sólo era considerado por grupos de la clase media, que veían el movimiento con un alto grado de idealismo, más que como una necesidad económica. La primera ola está estrechamente relacionada al sindicalismo y fue consecuencia de la necesaria adaptación a la sociedad industrial proveniente de Europa. El sector más antiguo e importante es el lechero, que empezó con emigrantes suizos y escandinavos. Las ideas de Fourier y Owen llegaron a los Estados Unidos y favorecieron la creación de asentamientos comunitarios, cooperativas de consumidores y alianzas agrícolas (especialmente con inmigrantes finlandeses en el Medio Oeste) y organizaciones cooperativas urbanas de grupos blancos como la Alianza de Mujeres Polacas. El planteamiento de esta primera ola era bastante radical y aún permanecen algunas cadenas de tiendas. La segunda ola fue consecuencia de la Gran Depresión. Abundaron las cooperativas de productores, apoyadas y/o fundadas por el gobierno federal, que mantuvo la propiedad y el control sobre la administración. Se desarrolló en zonas rurales fundamentalmente, con el comercio de maquinaria agrícola y de combustibles, que hizo disminuir el tradicional comercio de productos agrícolas. El apoyo estatal finalizó en 1939. Casi todas las asociaciones están actualmente afiliadas a la Liga Cooperativa de América (que empezó con tiendas urbanas de consumidores) aunque mantienen su filiación con el Consejo Nacional de Cooperativas agrícolas. Existen cuarenta y siete mil cooperativas de consumidores en los Estados Unidos. La tercera y ultima ola nació asociada a los movimientos contraculturales de la década de los años sesenta, que buscaban una alternativa al sistema capitalista predominante, y con el rechazo de las instituciones oficiales que veían influencias del comunismo en cualquier organización colectiva. Miles de pequeños comerciantes, muchos relacionados con negocios alimentarios, se organizaron en zonas urbanas principalmente. El perfil del cooperativista correspondía a un joven blanco e instruido, que buscaba afanosamente una alternativa a las consecuencias culturales y sociales del capitalismo industrial. El 61% de los socios eran mujeres. El medio ambiente y el control democrático son eje central de esta tercera ola. En Latinoamérica, las cooperativas nacieron de las corrientes migratorias europeas de finales del siglo XIX, sobre todo de Alemania, Italia y Francia. Se desarrollaron principalmente en las clases medias, pero pronto encontraron eco en las originarias formas de trabajo colectivo o asociado indígenas que ya existían entre los incas, chibchas, araucanos y tupí-guaraníes, por ejemplo. En Argentina, las primeras que surgieron rápidamente fueron las cooperativas agrarias de comercialización, organizadas por pequeños productores rurales, y las cooperativas de consumo, formadas por obreros industriales politizados y trabajadores urbanos. En sus comienzos no existió ningún tipo de intervención por parte del Estado. En Brasil, el fenómeno fue fundamentalmente urbano hasta los años sesenta debido a la amplia participación de las clases medias a pesar del importante desarrollo de las zonas rurales. En éstas, las cooperativas fueron iniciadas por dirigentes locales con criterios paternalistas o, en algunos casos, por colonos alemanes, italianos y polacos. En la actualidad destacan las cooperativas de salud: uno de cada tres doctores es miembro de la mayor de cooperativa de salud de América Latina, la UNIMED. En Colombia fueron el Estado, la Iglesia Católica, los partidos políticos y los sindicatos los que impulsaron el movimiento cooperativo. Aunque en un principio estuvo vinculado a actividades artesanales y campesinas, pronto se vio la posibilidad de incorporarlo a los planes de desarrollo del Estado. Han prestado especial atención al fomento del ahorro de crédito cooperativo. En Chile, las primeras cooperativas aparecieron a primeros de siglo, localizadas básicamente en Santiago y Valparaíso, y orientadas al consumo, los servicios, al ahorro y crédito y a la vivienda. Las cooperativas agrarias surgieron vinculadas a medianos y grandes propiedades en una estructura básicamente latifundista. En Ecuador, el movimiento cooperativo nació de dos focos: la Iglesia Católica en la serranía, y los movimientos socialistas y anarquistas en la costa. Su desarrollo fue muy lento, pues desde 1919, cuando se creó la primera cooperativa, hasta 1937 sólo se crearon cuatro asociaciones más. Fue a partir de los años sesenta, con el impulso de la Alianza para el Progreso, cuando el movimiento creció considerablemente. En Paraguay fueron los emigrantes japoneses y alemanes y posteriormente los mennonitas quienes desarrollaron el cooperativismo, pero no tuvo repercusión en el resto de la sociedad. Las cooperativas propiamente paraguayas nacieron en los años treinta como una iniciativa de la Iglesia Católica para mejorar el nivel de vida de los campesinos y, en líneas generales, se puede decir que han tenido excesiva dependencia de las figuras de sus creadores. Las primeras cooperativas uruguayas fueron de consumo y de ahorro y crédito, basadas en el modelo italiano y desarrolladas por el Movimiento Social Católico. Fueron básicamente confesionales y con socios obreros. Su desarrollo fue lento y se consolidaron hacia los años cincuenta. La introducción del crédito cooperativo ha sido muy reciente, pero con experiencias exitosas, sobre todo en Brasil o en países con colonias importantes de italianos o alemanes. Es muy común en Latinoamérica, sobre todo en el sector rural, encontrar cooperativas vinculadas a determinados cultivos como puedan ser trigo y soja en Brasil. Asia ha tenido un desarrollo diferente respecto al movimiento de consumidores, y se ha encontrado con múltiples problemas. La dificultad en la obtención de provisiones a precios razonables (ya que, en muchos casos, los aprovisionamientos básicos constituyen auténticos monopolios familiares), la escasa profesionalidad y la competencia de las tiendas familiares -que apenas pagan sueldos y no se ajustan a ninguna legislación- son los principales obstáculos. En Japón se desarrolló en el período de entreguerras, con el cultivo del arroz a gran escala y actualmente comercializan el 95% del arroz y el 90% de las exportaciones de pescado. En China apenas llegaron a existir, si bien hubo sociedades de crédito por iniciativa de la Liga de las Naciones y de algunas universidades. Las sociedades de producción en Asia y África han tenido pareja suerte, principalmente por la situación económica de sus países. En la India, Túnez o Marruecos han servido para hacer un período de transición de las industrias manuales familiares a modernos talleres mecanizados y, así, evitar cambios bruscos que pudieran crear conflictos sociales, por lo que contaron con apoyo oficial, sobre todo en Asia (en la India, el 65% del azúcar procesado tiene su origen en el movimiento). El sistema de crédito francés ha tenido mucha influencia en sus colonias y en los países árabes del mediterráneo, sobre todo en Egipto. Pero es en la India donde el sistema de crédito cooperativo ha desempeñado un papel fundamental. Traído de Europa bajo la iniciativa de Sir F. Nicholson en 1904, se extendió rápidamente por todo el país. Para ello fueron necesarios grandes esfuerzos de creatividad y de memoria, al desarrollarse en un medio disperso con una alta población analfabeta. En la actualidad hay más de ciento cincuenta mil bancos de crédito hindúes, con más de diez millones de socios agrupados en el Banco de Reserva de la India. El 43% del crédito hindú proviene de cooperativas de crédito y sociedades cooperativas En otros países asiáticos, como Filipinas, Indochina e Indonesia, los primeros sistemas de crédito estaban controlados por el estado. En África, la introducción del crédito cooperativo ha sido muy reciente. Aprovechando la experiencia asiática y sobre todo de la India ha podido establecerse en algunos ahorristas, casi todos funcionarios públicos, pero ha encontrado obstáculos en el sector rural, debido a que los intereses coinciden con los monopolios financieros familiares de las aldeas. En el occidente africano emplea el sistema cooperativo para grandes producciones de cacao. En los países africanos, el mayor reto consiste en aumentar la producción de alimentos y lograr una distribución justa. En 1985, los países en desarrollo contabilizaban más de dieciocho mil cooperativas de ahorro y crédito, más de 6,6 millones de socios que movilizaban ahorros por 302 millones de dólares en África, 948 millones en Asia, doscientos setenta millones en el Caribe, cuatrocientos cincuenta y cinco millones en Latinoamérica. A pesar de algunos fracasos y de muchos retos, el movimiento se ha desarrollado a lo largo del siglo XX con un crecimiento muy notable. La creciente globalización se ha extendido en el campo cooperativo, y en el ámbito del comercio internacional se han creado empresas mixtas en las que parte de los accionistas son cooperativas, con el objeto de poder asegurar el flujo de suministros en caso de no poder ser garantizado por el país exportador. Prácticamente todos los países del mundo tienen organizaciones cooperativas que abarcan casi la totalidad de artículos y actividades existentes en el mercado. Las cooperativas de consumidores y las de seguros se han desarrollado fundamentalmente en zonas urbanas. Sin embargo, las cooperativas de las zonas rurales tienen un papel importante, tanto en países en desarrollo como en los desarrollados. Su estrecha asociación con el sector agrícola les ha constituido en motor de desarrollo, con una gran influencia en las épocas posteriores a la independencia de los países asiáticos y africanos. En estos países, las cooperativas se han considerado una institución social adecuada para ayudar a aplicar reformas agrarias, fomentar la producción y comercialización de productos y realizar una distribución más justa de la riqueza. En Pakistán, el gobierno utiliza activamente las cooperativas en ejecución de diversos programas de desarrollo en todos los sectores de la economía. En Egipto, las cooperativas agrícolas son las más importantes de este tipo de organización. Son casi cinco mil sociedades que abarcan todas las aldeas. En los países en desarrollo con altos índices de desempleo están surgiendo cooperativas industriales de producción con elevadas tasas de crecimiento. En tiempos recientes, las cooperativas prestan atención especial a las mujeres, los jóvenes y los ancianos. Otro de los campos donde las cooperativas tienen actividad es en el de los campesinos sin o para obtener créditos a interés razonables; este problema tiene especial atención en Asia meridional y en algunas partes de América latina y actualmente comienza a hacerse sentir en el África subsahariana, donde existe un alto crecimiento de la población. Fomentar las cooperativas de artesanía, vivienda, consumo y producción puede reducir la dependencia de la tierra y diversificar la economía. En China, el gobierno alienta a los pequeños terratenientes ineficientes a ceder pequeñas parcelas de tierra donde las cooperativas de trabajadores absorben en excedente de la mano de obra. En los países de economía centralizada, el Estado favoreció el movimiento cooperativo, al que asignó una función clave en el desarrollo agrícola. Las tendencias actuales indican que estos vínculos estado-cooperativas no cambiarán y que éstas contarán con el apoyo del gobierno. En Estados Unidos y Canadá, los gobiernos desempeñan una función de apoyo respecto a las cooperativas en términos de legislación, reglamentacion y finanzas. En Europa occidental, las cooperativas surgieron a través de movimientos populares y no del estado. El movimiento cooperativo en Francia, Suecia, el Reino Unido y otros países de Europa occidental creció en una tradición de independencia, voluntarismo y autoabastecimiento. No obstante, los gobiernos desempeñan un papel fundamental protegiendo el movimiento y potenciándolo cuando sea necesario. Las cooperativas en el mundo Según datos de la ACI del año 1995, existen unos ochocientos millones de socios de cooperativas repartidos en casi todos los países del mundo con una población beneficiada directa e indirectamente de tres mil millones de personas. La participación de las cooperativas es muy significativa en el desarrollo de las países. En los industrializados han conformado organizaciones a gran escala que se han especializado y han creado redes innovadoras que emplean fórmulas de capital conjunto. En términos de membresía, las cooperativas tradicionales de Europa, especialmente de consumo, perdieron su liderazgo, pues fueron reemplazadas por las cooperativas asiáticas. Sin embargo, en términos económicos, las europeas mantienen su predominio. En países menos desarrollados hacen un papel es fundamental, pues son uno de los pilares del desarrollo; alcanzan del 10 al 20% del PNB y crean relaciones bilaterales con los gobiernos. En 1991, las cooperativas minoristas vendieron más de la mitad de las ventas de comida en Suiza y el 34% en Dinamarca; en 1992, los bancos cooperativos contabilizaron el 17% de los ahorros totales; en 1993, las cooperativas de seguros registraron el 20% del mercado mundial. En Suecia, en 1993, las cooperativas agregaron el 8% del PNB. A finales de 1992 los miembros de las cooperativas de ahorro y crédito agrupaban entre el 35% y el 45% de la población adulta en Australia, Canadá, Irlanda y Estados Unidos. Aunque operan en todos las actividades económicas, es en el sector agrícola donde mayor repercusión tienen. En Europa ocupan un papel fundamental en el campo rural. Ante el Tercer Milenio El cooperativismo se encuentra en un momento crucial para su futuro. Con la desaparición de los regímenes comunistas y la consolidación del sistema capitalista como sistema imperante a escala mundial, las posibilidades de sistemas opcionales tienen necesariamente que definir su posición en el sistema y actuar con esas reglas del juego. El desafío fundamental es la integración todos los niveles, económicos, sociales y políticos. La necesidad de actuar de forma eficiente en un sistema competitivo globalizado requiere especialización y profesionalización con altos niveles de eficiencia y sin perder la identidad de los valores cooperativos. La necesidad de mantener los principios cooperativos con la participación de todos los socios, así como de no adoptar sistemas de gestión verticalistas o piramidales requiere un elevado grado de integración social de todos los miembros, en el que el cambio necesario para alcanzar economías de escala y representatividad no distorsione el fundamento solidario de los participantes. Su fuerte presencia local, los sistemas de organización autogestionarios en los que el apoyo de otros agentes económicos es inexistente y una sólida creencia en los valores cooperativos constituyen los valores para asegurar su futuro. Es difícil que haya un avance significativo de las cooperativas de producción en los países desarrollados, aunque son viables en aquellos países cuya industrialización es incipiente. Principios del movimiento cooperativo Los principios cooperativos recogen los valores del movimiento. Son conocidos como Principios de Rochdale en honor al lugar donde nacieron. La ACI ha realizado tres declaraciones formales: en 1937, 1966 y la más reciente, la realizada en el congreso de Manchester (Inglaterra), en 1995, en la que además de los principios se contemplaron la definición y los valores de las cooperativas. A la vista de los cambios producidos a escala mundial en la segunda mitad del siglo XX, especialmente en Asia, África y Latinoamérica, los cooperativistas contemplaron la necesidad de reconsiderarlos y actualizarlos frente al nuevo milenio. La heterogeneidad del movimiento, inmerso en sociedades diferentes bajo el punto de vista moral, ético, cultural, económico y político, requirió un esfuerzo considerable para sintetizar cuáles son los valores universales que defiende el movimiento cooperativo. 1. Adhesión voluntaria y membresía abierta Este principio ha tenido pequeñas modificaciones desde la versión de 1966. Las cooperativas son organizaciones voluntarias, en las que el ingreso de los socios debe basarse en la adopción de los principios cooperativos y hacer suyos esos valores. La membresía abierta indica que pueden aceptarse nuevos socios de acuerdo con las necesidades de la cooperativa y de poder aprovechar todos los servicios ofrecidos, sin discriminaciones de índole sexual, racial, social, política o religiosa. La adición del aspecto Género de forma expresa es uno de los logros del Comité de Mujeres de la ACI. Por tanto, la afiliación es libre y voluntaria siempre que se cumplan los reglamentos y requisitos. De esta forma se asegura la participación de todos los miembros en la gestión, con la opción de poder ser elegidos como directivos y gerentes que deben defender los intereses, no sólo la opinión, de todos los asociados. Por otra parte, también permite que las cooperativas sólo acepten aquellos socios que participan a determinado grupo o ramo de actividad, por ejemplo, cooperativas de agricultores, o limiten el número sólo a los socios que puedan atender de forma eficaz. 2. Control democrático de los socios (un miembro, un voto) Este principio indica que las cooperativas son gestionadas democráticamente y todos sus socios tienen los mismos derechos y obligaciones sin importar su aportación; asimismo, pueden participar activamente en la fijación de políticas, la toma de decisiones y fijación de objetivos y actividades. Está estrechamente relacionado al principio de “un socio, un voto” revisado en 1966. En las cooperativas de primer grado, todos los socios tienen los mismos derechos de voto. Idéntico sistema regía para las cooperativas de segundo grado o superior, en los que cada cooperativa miembro tiene un voto, independientemente de los socios que tenga, por lo que la revisión de este principio permitió la posibilidad de sistemas alternativos de votos o distribución de los mismos para evitar inequidades. 3. Participación económica de los miembros El capital de las cooperativas es aportado por los socios en efectivo, bienes, derechos o trabajo. En general, parte de este capital es propiedad común de la cooperativa, para mantener el principio de que la fuerza de la organización proviene de aunar esfuerzos solidarios y de la ayuda mutua. Una de las premisas básicas del movimiento ha sido el considerar el capital como un instrumento al servicio de la sociedad y de sus socios. Este planteamiento ha llevado a plantearse la manera de hacer frente a grandes necesidades de recursos para poder acometer proyectos en gran escala, o la manera de mantener el existente en caso de períodos inflacionarios, sin acumular el capital en mano de inversores o especuladores. Las retribuciones al capital aportado por los socios se hacen de forma limitada (en torno a un 6%) y el excedente, en caso de existir es distribuido según los estatutos. Generalmente son empleados para el desarrollo de la cooperativa mediante el establecimiento de reservas, el pago de dividendos a los socios proporcionalmente a las operaciones realizadas con la cooperativa y el desarrollo de otras actividades autorizadas. 4. Autonomía e independencia Las cooperativas son organizaciones autónomas cuyo control depende exclusivamente de sus socios. En muchos países el Estado se ha servido de las cooperativas para ejecutar sus planes de desarrollo, especialmente en los Países Menos Avanzados (PMA) o aquellos que tenían economías centralizadas. Aunque, en muchos casos, la experiencia ha resultado fructífera, generalmente han servido para convertirse en apéndices burocráticos del aparato estatal con una pésima administración. De este principio se deriva el que cualquier acuerdo con otras organizaciones gubernamentales o no, deben asegurar el control democrático de los socios y mantener la autonomía cooperativa. 5. Educación, entrenamiento e información Desde el nacimiento del cooperativismo la educación ha sido uno de los pilares básicos del movimiento, dándole continuidad y asegurando que los cooperativistas sean individuos orientados y conscientes. Todos los socios, los líderes elegidos, los directivos y los trabajadores se deben encontrar en procesos de formación permanente para poder desarrollar su actividad cooperativa eficazmente en la economía de mercado predominante. Este principio contempla la educación, entrenamiento y formación desde una perspectiva técnica y humanística orientada a la responsabilidad social, la preocupación ecológica, el desarrollo cultural y la solidaridad. Una de las modificaciones a la revisión de este principio insiste en la necesidad de informar a la sociedad, en especial a los jóvenes y a los líderes de opinión, de la naturaleza y beneficios de la cooperación. 6. Cooperación entre Cooperativas Este principio no ha tenido ninguna modificación desde 1966. La cooperación entre cooperativas es una de las fortalezas básicas del movimiento. En un mundo globalizado en el que los Estados pierden la capacidad de controlar la economía internacional, las asociaciones de cooperativas tienen la oportunidad de proteger y ampliar sus intereses en las transacciones internacionales. Los cooperativistas se pueden agrupar libremente en federaciones, uniones o cualquier otra figura asociativa reconocida legalmente que garantice el respeto a todos los asociados y su patrimonio. Igualmente importante es la consecución de economías de escala que permitan abordar eficazmente los modernos métodos de producción y de trabajo, fortalecer sus organizaciones y estructurar grupos de presión frente a las grandes estructuras multinacionales, sean o no gubernamentales. 7. Compromiso con la comunidad Debido al ideario ideológico del movimiento, este principio contempla la necesidad de conseguir el desarrollo sostenido de sus comunidades, mediante políticas aprobadas por sus socios como opción estratégica para conseguir una sociedad mejor. Aunque no recogido explícitamente en el articulado, las cooperativas han sido desde sus comienzos un elemento importante en el progreso de las naciones. Este planteamiento tiene aun vigencia, y constituyen un autentico motor del desarrollo en los Países Menos Avanzados, donde las dificultades de conseguir economías de escala suficiente para potenciar zonas o actividades económicas empresariales son abordadas por cooperativas, organizaciones campesinas o asociaciones similares. Los símbolos del cooperativismo La ACI adoptó la bandera del cooperativismo en su asamblea mundial de 1923 en Gante, Bélgica. La iniciativa partió del francés Charles Gide, quien aseguraba que la idea primigenia era de Charles Fourier. Tiene los siete colores del arco iris y su significado simbólico es la alianza de los cooperativistas de cuya unión fructificarán las transformaciones sociales que aseguren una convivencia más justa. Otro símbolo muy utilizado, sobre todo en América es un círculo color oro con dos pinos verdes en su interior. El pino simboliza desde antaño la inmortalidad, la perseverancia y la fecundidad, dada su capacidad de sobrevivencia en tierras poco fértiles. El que sean dos representa la solidaridad, la acción conjunta y la mutua cooperación en su crecimiento. El verde de los pinos representa la esperanza de una vida mejor que puede alcanzarse siguiendo la filosofía del cooperativismo. El círculo representa la eternidad y la universalidad. El color oro o amarillo del círculo, al sol, fuente permanente de luz y vida. El Día Internacional del Cooperativismo se celebra anualmente el primer sábado del mes de julio. En palabras del Secretario General de las Naciones Unidas en mayo de 1992: “..Aún no se comprende cabalmente el real peso económico y social de las cooperativas en todo el mundo y de la medida en que, por su capacidad para adaptarse a medios diversos y con frecuencia hostiles, han permitido que millones de personas, sus familias y sus comunidades alcancen sus objetivos personales, así como el progreso económico y social de las naciones...”. Alianza Cooperativa Internacional La Alianza Cooperativa Internacional es una organización no gubernamental independiente que reúne, representa y sirve a más de 230 organizaciones socios provenientes de más de 100 países que representan más de 700 millones de miembros individuales dedicados a todas las actividades económicas. Determinismo Doctrina filosófica (y también científica, con la posición adoptada por Laplace) que afirma que todos los acontecimientos de la naturaleza están sometidos a la acción de leyes universales de carácter causal, de modo que unos derivan necesariamente de otros según una cadena de causas eficientes. El determinismo niega, pues, que pueda tener lugar una acción libre o por azar en la naturaleza, es decir, una acción que no pueda ser explicada recurriendo a causas eficientes. En general, las concepciones deterministas de la naturaleza suelen estar asociadas al mecanicismo y, en el caso de las acciones humanas, plantean el problema del determinismo moral. En pocas palabras, es una teoría que afirma la acción necesaria de las causas en un orden riguroso e ineluctable. Teoría que, por lo tanto, niega la existencia de la libertad o libre albedrío humano. Teoría que sostiene que los hechos tienen lugar de una manera establecida como efecto necesario de las causas que los originan, que a su vez fueron consecuencia necesaria de causas anteriores a aquéllas. Cualquier hecho mental o físico respondería a una causa. Para el marxismo la superestructura (pensamiento, política, leyes, organización del Estado, etc.), está condicionada o determinada en última instancia por la infraestructura (factores materiales, económicos, técnicos, etc.). El grado de determinismo que Marx y Engels atribuyeron a los factores económicos ha constituido fuente de debates y divisiones en el seno de sus seguidores. La plusvalía Podría definirse como la diferencia entre la riqueza producida por el trabajo del obrero y el salario que éste recibe del patrono. Esa remuneración sirve para hacer frente a los gastos de alimentación, vestido y el alojamiento que necesita para subsistir y seguir trabajando, pero no satisface el total del valor del trabajo desarrollado. Este hecho conlleva el enriquecimiento del capitalista, producto de la apropiación de parte de la actividad realizada. La plusvalía sería, por tanto, la parte del trabajo que el empresario deja de satisfacer al trabajador. Luego, la plusvalía sería el beneficio que obtiene el capitalista con la venta de las mercancías producidas por el trabajador. Marx distingue en toda mercancía su valor de uso de su valor de cambio. El valor de uso es el valor que un objeto tiene para satisfacer una necesidad. Este concepto se refiere a los rasgos de las cosas gracias a los cuales nos son útiles para la satisfacción de cualquier tipo de necesidad, desde las más biológicas como comer, hasta las más espirituales como las que se refieren al ocio y el mundo de la cultura. El valor de cambio es el valor que un objeto tiene en el mercado, y se expresa en términos cuantitativos, medidos por el dinero. Dos objetos con diferente valor de uso pueden tener el mismo valor de cambio si así lo determina las leyes del mercado, por ejemplo un ordenador puede costar lo mismo que una moto. El rasgo peculiar de la sociedad capitalista es que en ella la fuerza de trabajo es también una mercancía: dado que el productor no dispone de otro recurso para obtener bienes y medios para su subsistencia, debe poner la fuerza de su trabajo en el mercado. Del mismo modo que en el mercado las mercancías están sometidas a las fluctuaciones del mercado, básicamente por las leyes de la oferta y la demanda, la fuerza de trabajo tiene también un precio determinado por las mismas leyes. Pero a diferencia de otras mercancías –un coche por ejemplo– que satisfacen meramente necesidades humanas, la mercancía que llamamos fuerza productiva tiene la peculiar característica de producir otras mercancías. La fuerza de trabajo tiene un valor de cambio (el sueldo que recibe el trabajador) y un valor de uso (su valor para producir otras mercancías). A su vez, estas mercancías creadas por dicho trabajo tienen, claro está, valor de uso y valor de cambio, pero el valor de cambio que éstas tienen siempre es superior al valor de cambio que tiene la fuerza productiva que las ha creado (al salario). Aunque añadamos a este último valor otras cantidades como las que puedan corresponder a la amortización de las máquinas usadas en la producción, o los costes financieros que el empresario gasta para llevar adelante su negocio, siempre habrá una diferencia. A esta diferencia se le llama plusvalía y es el beneficio del capitalista. Sin este beneficio no habría sociedad capitalista. Esto, traducido en términos de horas-trabajo, quiere decir: de las ocho horas que el trabajador trabaja, una parte trabaja para él (la que revierte en lo que realmente le paga el empresario) y otra para el empresario (la que da lugar al exceso de valor de cambio que no revierte sobre el trabajador y que da lugar a la ganancia del empresario o plusvalía). La propuesta del marxismo es la desaparición de la plusvalía, es la idea de que el valor del objeto producido por el productor vuelva a éste; bien sea porque los beneficios se reparten directamente entre todos los obreros, como ocurre en la interpretación cooperativista del socialismo, bien sea porque el Estado los restituye indirectamente al productor en la forma de otros bienes de los que puede disfrutar (carreteras, educación y sanidad gratuitas, subsidios de desempleo, o de vejez, ...), como es el caso de la interpretación más estatalista. Escuela Clásica de Economía La escuela económica clásica nace con la publicación por Adam Smith de "La Riqueza de las Naciones" en 1776, describiendo su publicación como el nacimiento efectivo de la economía como una disciplina separada. El libro identifica la tierra, el trabajo y el capital como los tres factores de producción y de los principales contribuyentes a la riqueza de una nación. En opinión de Adam Smith, la estructura económica ideal es un sistema autorregulado de mercado que satisface de forma automática las necesidades económicas de la población. Él describió el mecanismo de mercado como una "mano invisible" que lleva todas las personas, en aras de sus propios intereses, para producir el mayor beneficio para la sociedad en su conjunto. Smith incorporó algunas de las ideas de los fisiócratas, incluyendo el laissez-faire, en sus propias teorías económicas, pero rechazó la idea de que la agricultura era lo único productivo. En su famosa analogía de la mano invisible, Smith defendió la idea aparentemente paradójica de que los mercados competitivos tienden a promover los intereses sociales, aunque paradójicamente sean impulsados por el interés particular. Este enfoque iniciado por Adam Smith fue llamado la economía política y posteriormente economía clásica. Desde la pionera aportación de Adam Smith haciendo hincapié en la producción de ingresos, otros autores han desarrollado otras facetas dentro de la economía clásica. Así, David Ricardo se centró en la distribución del ingreso entre los terratenientes, los trabajadores y los capitalistas. David Ricardo vio un conflicto inherente entre los terratenientes, por un lado y la mano de obra y capital por el otro. Consideró que el crecimiento de la población y el capital, al haber una oferta fija de tierra, hace subir los alquileres y mantenía bajos los salarios y beneficios. Thomas Robert Malthus utiliza la idea de los rendimientos decrecientes para explicar el bajo nivel de vida de la época. Según el autor, la población tiende a aumentar geométricamente, superando la producción de alimentos, que aumenta aritméticamente. La fuerza de una población en rápido crecimiento en contra de una cantidad limitada de tierra significaba rendimientos decrecientes de la mano de obra. El resultado, según él, eran bajos salarios, lo que impidió que el nivel de vida de la mayoría de la población se eleva se por encima del nivel de subsistencia. Hacia el final de la tradición clásica, John Stuart Mill se apartó de los economistas clásicos anteriores sobre la inevitabilidad de la distribución de los ingresos producidos por el sistema de mercado. Mill apuntaba a una clara diferencia entre dos funciones del mercado: la asignación de recursos y la distribución de ingresos. El mercado puede ser eficiente en la asignación de recursos, pero no en la distribución de ingresos, por lo que es necesario que la sociedad intervenga (redistribución de rentas). La teoría del valor fue importante en la teoría clásica. Adam Smith escribió que el precio real de cada cosa es el esfuerzo y la dificultad de su adquisición como resultado de su escasez. Así, la economía clásica se centró en la tendencia de los mercados para llegar a un equilibrio a largo plazo. En síntesis, se llama “Escuela clásica ” la corriente de pensamiento económico surgida en 1776 basada en la obra de Adam Smith La riqueza de las naciones. Sus máximos representantes fueron D. Ricardo y T. Malthus. Defiende la eliminación de todas las restricciones a la libre designación de los recursos para poder conseguir una situación de pleno empleo. Según esta escuela, el crecimiento económico se basa en la acumulación del capital y en la división del trabajo. Dialéctica En Marx este término designa tanto el peculiar proceso con el que desenvuelve la sociedad a lo largo de su propia historia como el modo en que se debe pensar para captar adecuadamente dicho proceso. Etimológicamente significa “arte de conversar”: de “día”, reciprocidad, intercambio, y “logos”, palabra, discurso. Este concepto no es una invención de Marx, ni siquiera de Hegel, pues ya la encontramos en la filosofía griega aunque con un sentido muy distinto. En el mundo griego la dialéctica era el arte de discutir y se oponía a la “retórica” o arte que enseñaba a hablar bien ante un auditorio. En este primer momento la dialéctica se situaba en el nivel del discurso: por ejemplo, Sócrates practicaba el arte de la dialéctica (el diálogo) con sus discípulos para ayudarles a alcanzar las esencias de las cosas; en Platón se identifica con la filosofía misma, y es el método para el conocimiento de las Ideas y el descubrimiento de la Idea de Bien como fundamento de la totalidad de la realidad. La filosofía posterior utilizó esta palabra para designar las enseñanzas dirigidas al aprendizaje de la discusión, y en algunos casos se la identificó con la lógica. En Kant también se sitúa en el nivel del discurso, aunque para referirse propiamente a aquellas argumentaciones que parecían ser verdaderas sin serlo realmente. Con Hegel el concepto “dialéctica” adquiere un significado más rico e importante. La dialéctica sigue siendo un peculiar movimiento de la razón, pero, dado que la realidad es racional, también un peculiar modo de desenvolverse la realidad. Hegel considera que la Idea o Dios se realiza en el mundo finito (crea el mundo finito) a partir de su propio ser, y se niega a sí misma y a su infinitud transformándose en Naturaleza, la cual a su vez se negará de nuevo dando lugar a una realidad superior que incluye en su seno las dos anteriores y dando lugar al mundo del Espíritu. A su vez, el Espíritu se desenvuelve en procesos dialécticos hasta culminar en el Espíritu Absoluto y en la autoconciencia del Espíritu Absoluto mediante la propia filosofía. Marx toma el concepto de dialéctica de Hegel pero elimina toda la interpretación religiosa o teológica, considerando que el movimiento descrito por la dialéctica tiene como sujeto el mundo de la naturaleza y de la historia, el mundo finito. Podemos caracterizar la dialéctica como la teoría que acepta: 1) El cambio: a diferencia de otros modos de entender las cosas que identifican el ser con lo permanente, la concepción dialéctica concibe al movimiento como una de las categorías fundamentales del ser, la realidad está sometida al devenir y la historia, por lo que quien no sea capaz de captar un objeto en términos de su construcción histórica, de su formarse a través del tiempo, no comprenderá bien dicho objeto. 2) La contradicción: el cambio tiene su origen en la existencia de contradicciones en el seno mismo de las cosas; la realidad es el ámbito en donde se da el conflicto, el enfrentamiento, y ello tanto en la Naturaleza como en el mundo humano o historia propiamente dicha. Esta idea, traducida en términos de teoría política, implica comprender cómo las distintas construcciones sociales son consecuencia del conflicto entre clases sociales antagónicas. 3) Racionalidad del cambio: el cambio no es un movimiento caótico, desordenado, sino que sigue una ley, una racionalidad; hay un orden racional en el desenvolvimiento de la realidad. El esquema más abstracto de todo cambio es el de tesis, antítesis y síntesis. Etimológicamente significa “arte de conversar”: de “día”, reciprocidad, intercambio, y “logos”, palabra, discurso. Este concepto no es una invención de Marx, ni siquiera de Hegel, pues ya la encontramos en la filosofía griega aunque con un sentido muy distinto. En el mundo griego la dialéctica era el arte de discutir y se oponía a la “retórica” o arte que enseñaba a hablar bien ante un auditorio. En este primer momento la dialéctica se situaba en el nivel del discurso: por ejemplo, Sócrates practicaba el arte de la dialéctica (el diálogo) con sus discípulos para ayudarles a alcanzar las esencias de las cosas; en Platón se identifica con la filosofía misma, y es el método para el conocimiento de las Ideas y el descubrimiento de la Idea de Bien como fundamento de la totalidad de la realidad. La filosofía posterior utilizó esta palabra para designar las enseñanzas dirigidas al aprendizaje de la discusión, y en algunos casos se la identificó con la lógica. En Kant también se sitúa en el nivel del discurso, aunque para referirse propiamente a aquellas argumentaciones que parecían ser verdaderas sin serlo realmente. Con Hegel el concepto “dialéctica” adquiere un significado más rico e importante. La dialéctica sigue siendo un peculiar movimiento de la razón, pero, dado que la realidad es racional, también un peculiar modo de desenvolverse la realidad. Hegel considera que la Idea o Dios se realiza en el mundo finito (crea el mundo finito) a partir de su propio ser, y se niega a sí misma y a su infinitud transformándose en Naturaleza, la cual a su vez se negará de nuevo dando lugar a una realidad superior que incluye en su seno las dos anteriores y dando lugar al mundo del Espíritu. A su vez, el Espíritu se desenvuelve en procesos dialécticos hasta culminar en el Espíritu Absoluto y en la autoconciencia del Espíritu Absoluto mediante la propia filosofía. Marx toma el concepto de dialéctica de Hegel pero elimina toda la interpretación religiosa o teológica, considerando que el movimiento descrito por la dialéctica tiene como sujeto el mundo de la naturaleza y de la historia, el mundo finito. Podemos caracterizar la dialéctica como la teoría que acepta: 1) El cambio: a diferencia de otros modos de entender las cosas que identifican el ser con lo permanente, la concepción dialéctica concibe al movimiento como una de las categorías fundamentales del ser, la realidad está sometida al devenir y la historia, por lo que quien no sea capaz de captar un objeto en términos de su construcción histórica, de su formarse a través del tiempo, no comprenderá bien dicho objeto. 2) La contradicción: el cambio tiene su origen en la existencia de contradicciones en el seno mismo de las cosas; la realidad es el ámbito en donde se da el conflicto, el enfrentamiento, y ello tanto en la Naturaleza como en el mundo humano o historia propiamente dicha. Esta idea, traducida en términos de teoría política, implica comprender cómo las distintas construcciones sociales son consecuencia del conflicto entre clases sociales antagónicas. 3) Racionalidad del cambio: el cambio no es un movimiento caótico, desordenado, sino que sigue una ley, una racionalidad; hay un orden racional en el desenvolvimiento de la realidad. El esquema más abstracto de todo cambio es el de tesis, antítesis y síntesis: 4) Interpretación no fragmentaria de la realidad: las cosas son lo que son en la medida en que forman parte de todos más amplios, en la medida en que participan de relaciones con el todo; cada objeto real es un caso particular o momento del todo. Hegel describe este rasgo indicando que “lo verdadero es el todo”. Esta idea se refleja en la primacía que el marxismo da a la sociedad y al Estado sobre el individuo, en la comprensión del individuo a partir de sus relaciones sociales. Pero de todas las características citadas, la más importante es la de la contradicción: para la dialéctica la contradicción, el enfrentamiento entre opuestos, es una dimensión fundamental de la realidad. En este punto, tanto Hegel como Marx reconocerán un antecedente en la idea heracliteana de la “guerra”, es decir, la oposición de los contrarios, como “el padre de todas las cosas”, la esencia íntima del ser. Las diferencias fundamentales entre la concepción de la dialéctica marxiana y la hegeliana son las siguientes: • para Hegel el sujeto de la dialéctica es la Idea o Dios, para Marx el mundo finito, la Naturaleza, y el mundo humano; • para Hegel el momento de la negación de la negación (la síntesis) incluye en su interior los momentos anteriores (la tesis y la antítesis), para Marx la negación de la negación no lleva necesariamente a ello; Marx señala más bien el momento de contradicción, de enfrentamiento entre elementos opuestos, y su capacidad para promover el cambio. La prueba de que este momento de síntesis no recoge los términos antitéticos es que en la sociedad comunista las clases sociales desaparecen, no se mantiene en su seno ninguna de las clases antagónicas. Término procedente del verbo griego “dialeghestai” que se refiere originalmente al arte del diálogo y de la discusión razonada (“dialectiké techné”) y que adquirirá distintos significados a lo largo de la historia del pensamiento. En Platón la dialéctica se opone a la erística, y se identifica generalmente con el movimiento ascendente del alma en busca de una comprensión cada vez más universal de la realidad, que culminaría en el conocimiento de la Idea, tal como lo expone, por ejemplo, en la “alegoría de la línea” (República, VI). En este sentido, formarían parte de la dialéctica platónica dos movimientos lógicos, uno de “composición” (en busca de una mayor generalización) y otro de “división” (el establecimiento de las distinciones entre los distintos géneros). En Aristóteles la dialéctica se identifica con la parte de la lógica que se ocupa del estudio del razonamiento probable, pero no de la demostración, por lo que el término irá quedando asociado, así, a la habilidad para argumentar, confundiéndose a menudo con la retórica, y terminando por adquirir un significado peyorativo que todavía se puede observar en la filosofía de Kant, quien considera que la dialéctica es una mera “lógica de la apariencia”. En Hegel la dialéctica volverá a convertirse en el núcleo mismo de la filosofía, siendo considerada como un método de conocimiento y como la expresión del devenir de la realidad (de su despliegue y realización) en la que la oposición sujeto/objeto se manifiesta como la unión de elementos opuestos en una síntesis que lleva a la comprensión de la realidad como Absoluto. La dialéctica hegeliana es asumida por Marx, quien manifiesta haber invertido sus fundamentos, para terminar concibiendo la síntesis superadora no como la simple reconciliación de la unidad originaria de la Idea, sino como la eliminación del momento negativo de la realidad, a la que, en su dimensión social, concibe como al devenir hacia el comunismo. Gustavo Bueno escribe, al respecto, que bajo el nombre dialéctica se incluyen todos los procesos que implican el desarrollo de una tesis a partir de las de sus contrarios. El ejemplo más claro de proceder dialéctico se puede observar en la lógica formal, cuando utilizamos el método de reducción al absurdo para demostrar algo a partir de postular su contrario. Así, a la hora de constituirse determinados esquemas de identidad (una circunferencia a partir de elipses de distancia focal tendente a cero, la identidad de los bárbaros como «ganado parlante» en la época del Imperio Romano, etc.), habría contradicciones que serían estudiables desde cuatro formatos distintos, partiendo de la incompatibilidad consecuente de la «fractura» de una identidad (de un esquema material de identidad) presupuesta, o de varias: la dialéctica presupone, por tanto, multiplicidad originaria en lo que se refiere a los «núcleos» de desarrollo. Podríamos acogernos a la terminología que Platón ofrece en El sofista, al exponer las categorías de lo mismo (autós, αὐτός) y lo otro (héteros, ἕτερος) para explicar estos procesos. Diremos que la contradicción o incompatibilidad dialéctica no es la única posibilidad concebible, puesto que cabe establecer cuatro situaciones de movimiento, siendo sólo dos de ellas, la divergencia (de lo mismo a lo otro) y la convergencia (de lo otro a lo mismo). Considerando además que pueden entenderse estos procesos tanto desde un punto de vista progresivo (como un progressus hasta el límite del proceso) o regresivo (como un regressus tras el progressus previo que hace incompatibles las relaciones), obtendríamos cuatro tipos de procesos dialécticos, que denominaremos como Metábasis, Catábasis, Anástasis y Catástasis. En síntesis, la dialéctica (lat. dialectica) en el sentido que le otorgaban Platón y Aristóteles, es el arte de la discusión o búsqueda de la verdad en el diálogo a través de diversas divisiones y precisiones conceptuales. Para los estoicos, la dialéctica se identificaba con la lógica, distinguiéndose de la retórica, que es el arte de hacer bello el discurso. Para Hegel y su escuela, dialéctica es la síntesis de los opuestos o el ritmo del pensamiento en su marcha constante (y creadora) a través de la tesis, la antítesis y la síntesis. Tribunal Órgano del Estado formado por uno o varios magistrados que juzgan conjuntamente. Tribunal de cuentas . Oficina central de contabilidad que tiene a su cargo examinar o censurar las cuentas de todas las dependencias del Estado. Tribunal tutelar de menores. El que sin solemnidad, resuelve acerca de la infancia delincuente y protege a la desamparada. El vocablo tiene en su acepción jurídica numerosas formas: tribunal constitucional, al que se recurre en casos de presunta inconstitucionalidad de normas o disposiciones legales; tribunal supremo , el más alto de la justicia ordinaria; tribunal de casación, que entiende en quebrantamientos e infracciones legales alegadas; tribunal de instancia, con jurisdicción plena en toda circunstancia debatida; tribunal de apelación, conciliación y arbitraje, de honor, de aguas, tribunal de defensa de la competencia , etc. Tribunal Internacional de Justicia Órgano de la ONU, instituido en La Haya en 1946, ejerce actividades jurisdiccionales en base al derecho internacional; una actividad consultiva y jurisdicción de acuerdo a la equidad cuando las partes acepten el juicio equitativo. A él pertenecen todos los países miembros. Tiene jurisdicción sobre conflictos territoriales, tratados, etc. Tribunal de La Haya o Tribunal Internacional de La Haya es una denominación que ha sido utilizada para designar diversos tribunales internacionales que tienen o han tenido su sede en la ciudad de La Haya, Países Bajos, y puede referirse a: Tribunal Permanente de Arbitraje, creado en 1899; Tribunal Permanente de Justicia Internacional, organismo judicial de la Sociedad de Naciones y antecesor de la Corte Internacional de Justicia; Corte Internacional de Justicia, principal órgano judicial de las Naciones Unidas; Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, creado por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en 1993; Corte Penal Internacional, creada por el Estatuto de Roma de 1998. Se trata de una Organización jurisdiccional de carácter internacional, fundada en 1921 en cumplimiento de lo previsto en el artículo 14 del tratado constitutivo de la Sociedad de Naciones. Tenía su sede en La Haya (Países Bajos) y fue concebida como una de las piezas centrales del sistema de cooperación política auspiciado por Woodrow Wilson, Presidente de los Estados Unidos y máximo impulsor de aquélla, con la misión de resolver por medios pacíficos las controversias que pudieran surgir entre los países miembros. La ineficiencia de sus mecanismos de actuación, a consecuencia de la ambigüedad de un estatuto surgido de un frágil compromiso entre potencias poco dispuestas a colaborar, imposibilitó la consecución de los objetivos pretendidos e hizo fracasar a la nueva institución. La Sociedad de Naciones se debilitó paulatinamente con el abandono sucesivo de Brasil(1928), Japón (1935), Alemania (1935) e Italia (1939), y en este último año los nueve miembros del Tribunal que habían sido nombrados en 1930 finalizaron su mandato, que no fue renovado. El estallido de la Segunda Guerra Mundial certificó el final del instrumento jurídico de la Sociedad de Naciones, organización que antes de desaparecer, el 19 de abril de 1946, lo disolvió oficialmente. Su estatuto fue adoptado por la nueva entidad que tomó su relevo como instancia jurisdiccional de vocación universal: el Tribunal Internacional de Justicia, también conocido como Corte Internacional de Justicia, que fue creado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para cumplir funciones similares a las que no pudo desempeñar su antecesor. Tribunal Internacional de La Haya Creado en 1899 como consecuencia de la Conferencia de la Paz celebrada en dicha ciudad. A su decisión se someten a veces los Estados. La Corte Internacional de Justicia es el principal órgano judicial de la Organización de las Naciones Unidas. Tiene su sede en el Palacio de la Paz en la Haya (Países Bajos) y está encargada de decidir las controversias jurídicas entre Estados. También emite opiniones consultivas sobre cuestiones que pueden someterle órganos o instituciones especializadas de la ONU. La Corte Internacional de Justicia fue creada en 1945 por la Carta de las Naciones Unidas y comenzó a funcionar en 1946. Sus quince magistrados, elegidos por la Asamblea General y el Consejo de Seguridad, cumplen mandatos de nueve años. Los idiomas oficiales son el inglés y el francés. De los seis órganos principales de las Naciones Unidas (Asamblea General, Consejo de Seguridad, Consejo Económico y Social, Consejo de Administración Fiduciaria y Corte Internacional de Justicia) es el único que no se sitúa en Nueva York (Estados Unidos). Su Estatuto forma parte integral de la Carta de las Naciones Unidas. La Corte Internacional de La Haya es la Corte de Justicia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), ubicada en los Países Bajos. Ésta ayuda a la ONU a mantener la paz internacional y a resolver disputas entre estados miembros u otras cuestiones jurídicas que le solicite la misma Naciones Unidas. Son 15 los miembros que integran el Tribunal durante nueve años que dura su periodo. El Tribunal Permanente de Justicia Internacional es una Organización jurisdiccional de carácter internacional, fundada en 1921 en cumplimiento de lo previsto en el artículo 14 del tratado constitutivo de la Sociedad de Naciones. Tenía su sede en La Haya (Países Bajos) y fue concebida como una de las piezas centrales del sistema de cooperación política auspiciado por Woodrow Wilson, Presidente de los Estados Unidos y máximo impulsor de aquélla, con la misión de resolver por medios pacíficos las controversias que pudieran surgir entre los países miembros. La ineficiencia de sus mecanismos de actuación, a consecuencia de la ambigüedad de un estatuto surgido de un frágil compromiso entre potencias poco dispuestas a colaborar, imposibilitó la consecución de los objetivos pretendidos e hizo fracasar a la nueva institución. La Sociedad de Naciones se debilitó paulatinamente con el abandono sucesivo de Brasil(1928), Japón (1935), Alemania (1935) e Italia (1939), y en este último año los nueve miembros del Tribunal que habían sido nombrados en 1930 finalizaron su mandato, que no fue renovado. El estallido de la Segunda Guerra Mundial certificó el final del instrumento jurídico de la Sociedad de Naciones, organización que antes de desaparecer, el 19 de abril de 1946, lo disolvió oficialmente. Su estatuto fue adoptado por la nueva entidad que tomó su relevo como instancia jurisdiccional de vocación universal: el Tribunal Internacional de Justicia, también conocido como Corte Internacional de Justicia, que fue creado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para cumplir funciones similares a las que no pudo desempeñar su antecesor. Estado En un primer contacto con este término, el Estado (lat. res publica) sería el poder y la organización jurídica y coercitiva de una comunidad. Se llama también Estado a la misma comunidad nacional (España, Francia, etcétera) en cuanto regida y organizada por un solo poder supremo. No obstante, en filosofía política, el Estado es la entidad constituida por un gobierno, por unas instituciones y por un territorio. Sin embargo, en filosofía de la historia, Comte enuncia su “Ley de los tres estados”; la historia de la humanidad ha pasado por tres estados, dice este autor: el estado teológico, el estado metafísico y el estado positivo, científico, que constituye la última meta y el objetivo final. Por su parte, Gustavo Bueno, como defensor de su filosofía materialista, nos ha dejado las siguientes reflexiones: Según Aristóteles, el estado sería, en un sentido, «actividad o pasividad en acto»; en otro, «disposición, situación buena o mala de un ser, ya en sí, ya con relación a otro»; en otro, «se aplica también a las diferentes partes, cuyo conjunto constituye la disposición; en este sentido, la fuerza o la debilidad de los miembros es un estado de los miembros». En sentido político, sociedad humana que ha superado el estadio del salvajismo y que está dotada por lo tanto de escritura y de una organización jerárquica centralizada y gestora, con capacidad para controlar y organizar la vida de grandes agrupaciones de individuos (millones de personas en los 200 Estados existentes hoy día), así como de durar y mantener su eutaxia. Las sociedades políticas son producto de la confluencia de varias sociedades en las que un grupo se impone sobre el resto y da origen al Estado tras un proceso de anamórfosis. Así, las tribus originarias regidas por relaciones de parentesco pasan a ser estructuradas desde otras perspectivas, como puede ser la jurídica, que es la situación del individuo ante la ley, o la económica, en la que los individuos se agrupan en una clase social u otra según su estatus económico. El Estado va asociado necesariamente con la civilización y aunque el término en rigor no es aplicado hasta el siglo XV por Nicolás Maquiavelo (lo stato, lo que permanece), por analogía son Estados las antiguas civilizaciones (egipcios, sumerios, mayas, aztecas) y las polis griegas, germen de la civilización de origen grecolatino en la que nos encontramos inmersos. Por otra parte, el Estado es el cuerpo político de una nación y, también, es la nación (o grupo de naciones) organizada, sometida a un gobierno y a leyes comunes. La palabra, utilizada ya por Maquiavelo, en su acepción política moderna, es en sí misma multivoca, pero tiene tres significados esenciales: unidad política organizada; forma de organización política surgida en Occidente tras el Renacimiento; “régimen de estado”, organización que reúne ciertos requisitos de orden tanto formal como espiritual. Entre las teorías sobre su origen destacan la de derecho divino, de fuerza, de contrato social y de consenso de una mayoría suficiente. Hoy se manifiesta subjetivamente como un “sentimiento de la unidad social”. Se han dado definiciones deontológicas (Kant), sociológicas (Weber) y jurídicas (Kelsen). La mayoría comprende los elementos tradicionales: territorio, población y poder. Las profundas transformaciones experimentadas tras la II Guerra Mundial han implicado un nuevo giro en la estructura y la dinámica del estado. Se realza la superioridad del ejecutivo y la tendencia a la centralización. Huelga Cesación o paro en el trabajo de personas empleadas en el mismo oficio, hecho de común acuerdo con el fin de imponer ciertas condiciones o manifestar una protesta. HUELGA GENERAL es la que se plantea simultáneamente en todos los oficios de una o varias localidades. Su concepto se remonta a la Revolución industrial. Los dirigentes obreros pretendían imponerse a los empresarios abandonando su trabajo. Desde el siglo XIX el movimiento sindicalista planteó las huelgas para el reconocimiento de las organizaciones sindicales, obtener aumentos salariales, reducir o mantener las horas y condiciones de trabajo e incluso como un arma política. Se reconocen cuatro tipos de huelga: directa, de solidaridad, jurisdiccional y general, declarada por muchos sindicatos de numerosas industrias y comercios. Su legalización, con variaciones según los regímenes políticos, se produjo prácticamente en toda Europa antes de terminar el siglo XIX. Incluso la Iglesia católica reconoció su necesidad en determinadas condiciones. El término viene de fuelgo, aliento, respiración y respiro, y se corresponde con holgorio, diversión bulliciosa, regocijo. En inglés, la palabra strike, que probablemente deriva del latín strigere, apremiar, constreñir, coaccionar, es más parecida al significado actual, igual que en alemán, streik. En italiano el vocablo tiene una clarísima intención semántica: sciopero, de sci y operari, salir del trabajo. En Francia la palabra grève deriva de una plaza de París con este nombre, en la que se reunían los trabajadores desocupados. Todos estos términos aluden a la esencia del fenómeno de la huelga, que se puede definir como el abandono del trabajo por los obreros organizados para la consecución de fines económicos, sociales o políticos. La huelga nace con el sistema de producción industrial moderno, como expresión de un conflicto colectivo permanente en potencia entre dos categorías socioeconómicas bien definidas: los patronos y los obreros. La sociedad capitalista se define como economía antagónica, de choque de intereses; para hacerlos prevalecer, cada grupo cuenta con sus armas, la huelga por parte de los trabajadores y el despido (lock-out) o suspensión colectiva del trabajo por parte de los empresarios. Tipos de huelga. Las características fundamentales para su clasificación son el cese del trabajo, la determinación voluntaria de los trabajadores no por despido o por cese de la empresa, la referencia a los asalariados, el carácter colectivo, la organización, la coacción o presión sobre el patrono o empresario y la búsqueda de unos fines. Las huelgas modernas nacen dentro del marco de la economía liberal capitalista y representan un instrumento de la lucha de clases en el sentido amplio. - Brazos caídos: un primer tipo de huelga es no trabajar, pero sí acudir al centro de trabajo. Se puede producir mediante la ocupación de fábricas con fines de expropiación o para aumentar la presión contra el empresario. -Huelgas pacíficas o violentas: es una distinción clara; muchas veces la violencia incide sobre los disconformes, impidiendo incluso, físicamente, la entrada al trabajo mediante piquetes. -Huelgas en el sector privado o público. También dentro de los asalariados se diferencia la posición de los obreros y la de los empleados, no solidarizándose unos con otros. -Huelgas organizadas o espontáneas; la organización suele llevarse a cabo por los sindicatos, con fecha de aviso, pero a veces surgen de forma espontánea e informal. -Huelgas generales, de un sector de la producción o de una parte de la empresa; según su extensión, atañen más o menos al conjunto del país. Las generales afectan directamente a casi toda la población. La clasificación más importante atañe a la coacción sobre el patrono y la finalidad que persigue; por la coacción pueden ser pacíficas y violentas. La violencia se puede producir contra las cosas (sabotaje) o las personas (atentados), produciéndose o no perturbación del orden público. Según los fines que persiga, hay huelgas profesionales, que buscan mejorar las condiciones de trabajo; de solidaridad, con espíritu de clase; políticas, que protestan contra actos gubernamentales o contra la actuación de gobiernos extranjeros; y revolucionarias, que no se conforman con la protesta, sino que buscan una subvención de las instituciones. Etapas y evolución. Las primeras huelgas eran de ámbito reducido, en términos generales, de una sola empresa o de un grupo de ellas con características similares; no afectaban a la economía del país y poco o nada al orden público. Tenían carácter profesional y el estado se desentendía de ellas; estaban prohibidas legalmente la mayor parte del siglo XIX. En el siglo XX, y durante las primeras dos décadas, surgieron las huelgas revolucionarias, mucho más amplias y con finalidades diferentes. Por ejemplo, la huelga general española de 1917 y la francesa de 1920. Una tercera etapa es la que abarca desde los años veinte hasta la II Guerra Mundial. El mito revolucionario puro había desaparecido, pero el sindicalismo tenía creciente fuerza; aparecieron movimientos reformistas más profesionales que antes de 1920, pero con distinto cariz; son movimientos de masas, que afectan a la economía del país y a los intereses del público, y suelen tener finalidades políticas o de solidaridad. Cede el carácter violento pero la táctica es la ocupación de fábricas, como la huelga de Italia en 1922 o la de Francia en 1936. Otro período es el que parte de 1945, en que el dirigismo estatal se extiende, con lo que el estado no se puede desentender de las huelgas, ni como legislador social, ni como patrono. El final de la guerra marcó un aumento de las huelgas, remitiendo luego. Su carácter tiende a finalidades profesionales, breve duración, pacifismo, aunque no han faltado las huelgas políticas revolucionarias, como la que hubo para protestar contra la guerra del Vietnam o la NATO. Al dejar de ser instrumento de reivindicaciones profesionales y convertirse en arma de lucha de clases o medio de presión política, surge la idea de la huelga general o paro voluntario en toda clase de actividades y empresas. Durante el siglo XIX, primero en Gran Bretaña, hubo intentos frustrados de llevar a cabo una huelga general. Pero adquirió consistencia en Francia, manifestada de forma abstracta en el I Congreso de Federaciones Nacionales del sindicalismo francés en 1888, recogido por la Confederación General del Trabajo en la famosa Carta de Amiens, de 1906. Los intentos realizados en Francia, España o Reino Unido durante la I Guerra Mundial o tras ella fueron un fracaso. Posteriormente a 1918, los trastornos huelguísticos continuaron con una serie de características, como la presencia de nuevos ministros socialistas en los gobiernos con un tono nuevo, pasando las huelgas a ser otra vez puramente profesionales o políticas; también se produjo el advenimiento de regímenes totalitarios, lo que trajo de nuevo el concepto de ilegalidad de las huelgas; al acabar la II Guerra Mundial hubo un incremento de huelgas, pero luego se produjo una rápida recesión en todas partes; en los años cincuenta, la paz social se hizo sentir en la disminución en número, duración y extensión de las huelgas, siendo casi todas profesionales. Parece ser que, paradójicamente, se produce un aumento de las huelgas en las épocas de abundancia, no en las de escasez. Y, por último, parece que se produjo la llamada institucionalización de la huelga, en virtud de la cual ingresó como mecanismo formal en las estructuras capitalistas, regulada por ley, localizada en el mundo del trabajo industrial o parte de él, sin afectar a la sociedad global, y habiendo perdido todo su carácter violento o de lucha de clases. Lo cual se explica sociológicamente, porque cesó la combatividad de la clase obrera, las centrales sindicales y los partidos políticos se aburguesaron, los obreros se sentían bien pagados y pensaban en el consumo y no en la revolución, etc. Actualmente no han cambiado mucho las cosas; pero han ido tomando forma las llamadas huelgas salvajes, no por su violencia física, sino por su carácter anómico, fuera del control sindical y organizadas por dirigentes de empresa, como delegados de taller, que surgen de forma casi inesperada en empresas concretas, pudiendo o no contagiarse a otras. Empiezan a tener protagonismo no los obreros, sino los técnicos e ingenieros. Es una tercera fase del sindicalismo, el de empresa, que sucede al de oficio y al de industria. El célebre movimiento de mayo de 1968 francés, cuando dejó de ser una huelga de estudiantes y pasó a las fábricas, oficinas y talleres, confirmó estas dos circunstancias: la presencia de técnicos y la impotencia de los sindicatos y partidos. Y surge una nueva reivindicación, la participación o promoción de reformas de estructura de la empresa para llevar a la autogestión o la gestión compartida. Como hecho jurídico, la huelga aparece conectada con el derecho penal y con el derecho de trabajo, con una triple significación jurídica; como delito, en cuanto que constituye un tipo criminal que se sanciona con penas específicas; como derecho, si las leyes reconocen a los trabajadores la facultad de desencadenarlas; y como libertad o tolerancia, cuando se ignoran por todo el ordenamiento jurídico, de manera que, sin estar sancionadas penalmente, pueden originar consecuencias de tipo laboral por incumplimiento de contrato. La lucha de clases Las clases sociales para el marxismo están definidas por las relaciones de producción, es decir, por la forma en que los hombres producen mercancías. En el seno de las relaciones de producción, el papel que ocupa cada individuo está determinado por la división del trabajo, es decir, aquellos que desarrollan unna misma actividad -y por tanto están sometidos a unas idénticas condiciones- conforman una clase social. Las clases sociales vienen determinadas por el lugar que ocupan en el proceso de producción de la riqueza. Unos la producen y otros se apropian de una porción de la misma. De esa relación no cabe esperar sino el antagonismo y la hostilidad entre explotados y explotadores. A lo largo de la historia siempre ha habido clases enfrentadas. En las sociedades esclavistas (Grecia y Roma en la Antigüedad) fueron antagónicos los propietarios libres y los esclavos; en el seno de la sociedad feudal estamental el enfrentamiento se estableció entre nobles y eclesiásticos, por un lado, y siervos, por otro. En el seno de la sociedad capitalista ocurre igual: la lucha de clases es protagonizada por la burguesía, proppietaria de los medios de producción (capital, fábricas, máquinas, transportes, etc.) y por el proletariado que, al disponer únicamente de su fuerza de trabajo, se ve obligado a venderla a cambio de un salario que escasamente sirve para satisfacer la supervivencia. Los intereses de ambas clases son antagónicos e incompatibles y conducirán indefectiblemente al enfrentamiento. A medida que el capitalismo vaya desarrollándose el número de obreros se incrrementará, lo que unido al deterioro de sus condiciones de vida, conducirá a la revolución. La revolución tendrá como objetivo conseguir una sociedad perfecta donde no existan ni explotadores ni explotados. Para ello será imprescindible la abolición de la propiedad privada, es decir, la socialización de los medios de producción, evitando la mera sustitución de los antiguos propietarios por otros nuevos. Ludismo La aplicación de los nuevos inventos de las máquinas textiles provocó un claro empeoramiento de las condiciones laborales de los trabajadores: bajada de salarios y aumento del paro. Un máquina podía hacer más trabajo y, en ocasiones, hasta mejor, que el que hacían los trabajadores. Así pues, no parece extraño que los obreros expresaran su descontento destruyendo las máquinas. Estas acciones tenían algún grado de organización, aunque muy rudimentario. Los trabajadores enviaban comunicados amenazadores a los empresarios antes de una acción violenta contra las máquinas. Siguiendo una vieja tradición, eran firmados con el nombre de Ned Ludd, un legendario calcetero que, supuestamente, fue el primero en romper el bastidor de un telar. Ese es el origen del nombre de este movimiento- ludismo - y que se refiere a las acciones organizadas por los trabajadores ingleses en los últimos decenios del siglo XVIII y primeros años del siglo XIX, contra la maquinaria. Estas destrucciones fueron duramente reprimidas por el gobierno con penas de muerte para los autores. Acciones parecidas se dieron en otros países europeos, incluyendo España. Medios de producción Según la teoría marxista, los medios de producción son los instrumentos y materiales que intervienen en el proceso de trabajo. Están constituidos por las materias primas, las máquinas, las herramientas, el dinero, así como por las unidades de producción, es decir, los talleres y fábricas. También son medios de producción las oficinas, los almacenes y los vehículos de transporte. Los medios de producción son inherentes a todos los modos de producción , es decir, intervienen tanto en el sistema esclavista , como en el feudal o el capitalista . En cada uno de ellos estarán en manos de una clase social diferente. Cuando se aplican a la producción se transforman en capital, convirtiéndose entonces en instrumento de explotación de los trabajadores. Según el marxismo , cuando la clase obrera realice su revolución contra el capitalismo e instaure la dictadura del proletariado, los medios de producción serán expropiados a los capitalistas y gestionados por el nuevo Estado de los trabajadores. Por lo tanto, la burguesía dejará de ostentar el papel de clase dominante y de explotar a sus obreros mediante el pago de un salario que le garantice la percepción de una plusvalía. El modo de producción es la forma de producir los distintos bienes necesarios para la subsistencia. Los elementos básicos que se tienen en cuenta para caracterizar un modo de producción son el tipo de fuerzas productivas y el tipo de relaciones de producción. Marx y Engels han clasificado las sociedades a partir de los distintos modos de producción. Nunca establecieron una clasificación definitiva, y a lo largo de todas sus obras encontramos distintas propuestas. La más conocida es la siguiente: 1) Comunidad tribal: es el modo de producción más antiguo. Se formó por la reunión de varias familias. Primero fue nómada y después agrícola. Con escasa división del trabajo y poca productividad, estas sociedades practicaron un comunismo primitivo y en ellas no encontramos clases sociales. 2) Sociedad asiática: continuación de la anterior. Sociedad rural en la que no existe aún la propiedad privada. La propiedad está en manos del déspota o del consejo formado por los jefes de familia, que controlan la propiedad con vistas al interés común. 3) La ciudad antigua: la organización social de la antigua Grecia y de Roma son ejemplos de esta sociedad. Se forma por la agrupación de varias tribus. El poder está en la ciudad, no en el campo. En su origen la organización social es militar y la propiedad de la tierra se obtiene con la guerra. Junto con las tierras propiedad del Estado aparece la propiedad privada. El Estado es expresión de los hombres libres o ciudadanos. Las clases sociales fundamentales son la de los ciudadanos y la de los esclavos. 4) Sociedad feudal: de origen rural, aunque pronto se hace también urbana. La tierra está en manos de grandes propietarios y la trabajan los siervos. En ella encontramos división del trabajo, clases sociales y jerarquía social. En la ciudad también existe división y jerarquía social: los artesanos deben pertenecer a corporaciones, y dentro de ellas la jerarquía básica es: artesanos, oficiales y aprendices. 5) Sociedad capitalista burguesa: aparece como consecuencia del desarrollo del comercio y de la industria. Existe un gran desarrollo técnico y una fuerte división del trabajo, lo que da lugar a clases sociales muy diferenciadas. La clase dominante es la burguesía de origen urbano. La concentración de trabajadores con vistas a la mayor productividad da lugar a la aparición del proletariado. Mutualismo Las distintas formas asociativas se rigen por los principios del cooperativismo y del mutualismo, así como por principios de solidaridad comunitaria, vecinal y gremial y tienen por objeto principal proveer de alojamiento adecuado y estable a sus asociados, mediante la producción o construcción de vivienda por esfuerzo propio, ayuda mutua, trabajo colectivo, administración directa o contratos con terceros. Para el desarrollo de estos programas, el Ejecutivo Federal mediante convenios con los gobiernos de las entidades federativas y a través de éstos con los municipales, fomentará el Programa Especial Concurrente, conjuntamente con la organización social, para coadyuvar a superar la pobreza, estimular la solidaridad social, el mutualismo y la cooperación. La amnistía deja sin efecto las resoluciones judiciales y actos administrativos o gubernativos que hayan producido despidos, sanciones, limitaciones o suspensiones de los derechos activos o pasivos de los trabajadores por cuenta ajena, derivados de los hechos contemplados en los artículos primero y quinto de la presente Ley, restituyendo a los afectados todos los derechos que tendrían en el momento de aplicación de la misma de no haberse producido aquellas medidas, incluidas las cotizaciones de la Seguridad Social y Mutualismo laboral que, como situación de asimiladas al alta, serán de cargo del Estado. Establecimiento y ordenación de centros de contratación de mercaderías y valores, de conformidad con la legislación mercantil. Cooperativas, pósitos y Mutualismo no integrado en el sistema de la Seguridad Social, respetando la legislación mercantil. Los lineamientos curriculares para cada nivel educativo obligatorio, integrarán, de manera transversal, educación con: cultura, derechos humanos, culturas ancestrales, cooperativismo y mutualismo, educación sexual, para la paz y para la no violencia, trabajo, ciencia y tecnología. Nosotros iremos a las villas y a las aldeas, no sólo a pedir votos para obtener actas de legisladores y poder de gobernantes, sino que nuestras propagandas serán a la vez creadoras de órganos de socialidad, de cultura, de técnica, de mutualismo, de vida, en fin, humana en todos sus sentidos: de energía pública que se levante sin gestos precarios frente a la tendencia fatal en todo Estado de asumir en sí la vida entera de una sociedad. Y mientras se produce esta “individualización” de la humanidad se desarrolla el correspondiente “mutualismo”, la historia deberá detenerse en todos los demás países y el mundo entero habrá de esperar a que los franceses maduren para la revolución social. Es también entonces cuando estas ideas adquieren un carácter obrerista, con el mutualismo, y sobre todo con el colectivismo, lógica respuesta también a las situaciones límite a que se estaba llegando con la revolución industrial. Cooperativas, pósitos y mutualismo no integrado en el sistema de la Seguridad Social, de conformidad con la legislación mercantil. El mutualismo está basado generalmente en la teoría del valor-trabajo que sostiene que cuando el trabajo o lo que este produce es vendido, en intercambio, este debe recibir bienes y servicios que abarquen “el monto de trabajo necesario para producir un artículo exactamente similar e igual utilidad”. A modo de resumen, el mutualismo es un movimiento sociológico y económico que propugna la formación de asociaciones encargadas de repartir los riesgos de tipo “social” entre sus afiliados. El mutualismo moderno nació en Inglaterra a mediados del siglo XVIII, consiguiendo su primer estatuto en 1793, con la ley Rose. Empezaron con los gastos de enfermedad y entierro y se extendieron a asociaciones infantiles, escolares, de maternidad, etc. Tras varios fracasos, hoy funcionan como compañías aseguradoras, readaptadas a las necesidades actuales con la aparición del seguro social obligatorio. Primero de mayo La fiesta del Primero de Mayo fue institucionalizada por la Segunda Internacional Socialista tras el Congreso de Bruselas de 1891. Su objetivo era celebrar huelgas y manifestaciones de carácter solidario y fomentar la unidad entre la clase trabajadora de diferentes países. En la actualidad es una jornada en la que partidos políticos y organizaciones sindicales se manifiestan con el fin de sensibilizar a los trabajadores y a la opinión pública sobre los problemas de la clase obrera. Es celebrada en la mayor parte de los países democráticos, salvo en Reino Unido y Estados Unidos (sustituida por el “Labor Day” del primer lunes de septiembre). La idea surgió durante el Congreso de Sindicatos de USA celebrado en diciembre de 1888 en Saint Louis. En él se acordó organizar manifestaciones el 1 de mayo a fin de reivindicar la jornada de 8 horas y recordar los sangrientos sucesos acontecidos en Chicago (Revuelta de Haymarket) en las jornadas del 1 al 4de mayo de 1866. En el transcurso de una huelga realizada para conseguir la jornada de 8 horas, en esa ciudad se desarrollaron actos de carácter violento que causaron la muerte de varios obreros y un oficial de policía. De resultas, varios obreros y sindicalistas, fundamentalmente anarquistas, fueron condenados a cadena perpetua o a trabajos forzados, siendo ejecutados 5 de ellos en la horca, tras un juicio -muy mediatizado por la prensa- que careció de las mínimas garantías legales y procesales. Partido Socialista Obrero Espaañol (PSOE) Fue fundado por Pablo Iglesias en 1879 con el objetivo de conquistar el poder desde los presupuestos marxistas. Consiguió especial arraigo en las zonas industriales (País Vasco, Madrid, Asturias), aunque su importancia fue menor en Cataluña, donde predominó el anaarcosindicalismo. En 1910 obtuvo por primera vez representación parlamentaria (en alianza con los republicanos). Las relaciones con la central sindical UGT (Unión General de Trabajadores) fundada también por Pablo Iglesias en 1888, fueron muy extensas. Tanto uno como otra evolucionaron a lo largo del siglo XX hacia posiciones moderadas de tendencia socialdemócrata, con el consiguiente abandono de su inspiración marxista. Afectado por la crisis de la II Internacional, a raíz de la Revolución rusa de 1917, una parte de su militancia se escindió del sector mayoritario, fundando en 1921 un nuevo partido, el PCE (Partido Comunista de España), asociado a la III Internacional (Internacional Comunista) o Komintern. Paleografía Técnica práctica de reconocimiento y de desciframiento de las escrituras antiguas, y estudio científico de la evolución de las formas gráficas en el tiempo y en el espacio. Ciencia autónoma por el doble aspecto de sus investigaciones, sincrónico por un lado y diacrónico por otro, la paleografía participa en el estudio y en la explicación del pasado. Su campo de estudio se limita a las escrituras trazadas sobre soportes perecederos (papiro, pergamino, papel). La paleografía es el arte de leer la escritura y signos de los libros y documentos antiguos. El primero en acuñar este nombre fue Bernard de Montfaucon (en 1708). La paleografía, hermana gemela de la diplomática, nació como ella para distinguir los documentos falsos de los auténticos. Se diferencia de la epigrafía, que descifra escritura sobre materiales (piedra, metal, etc.), y de la sigilografía, que se ocupa de los sellos, pero no se desentiende de esas ciencias como tampoco de la numismática. Una división de la paleografía sería la de los diversos sistemas de escritura empleados por las civilizaciones antiguas: china, hindú, egipcia, griega, hebrea, latina. Otro criterio clasificatorio deriva de la clase de documento escrito: epigráfica, literaria, diplomática, etc. Añadiremos que la sigilografía es la ciencia de los sellos en sus más variados aspectos y que constituye una disciplina autónoma ya que no entra en ninguno de los marcos clásicos. El sello, si además es una obra de arte, forma parte de la historia bajo todas sus formas y en todo momento. Aunque la Paleografía nace y se desarrolla como disciplina auxiliar de historiadores y filólogos en el siglo XVIII, detectamos un interés diverso por problemas paleográficos en otros momentos históricos: no pueden tildarse de paleográficas las pesquisas que llevaron a que el círculo de intelectuales de Carlomagno recuperase la elegante escritura romana por medio de la letra carolina o carolingia; en cambio, sí merecen ese calificativo los desvelos de los grandes humanistas italianos y europeos del Trecento y Quattrocento, en su esfuerzo por leer los códices supuestamente clásicos (en realidad, eran carolingios) y por interpretar las impenetrables inscripciones en monumentos y monedas. De hecho, la Epigrafía y la Numismática se desarrollaron gracias a los humanistas y se constituyeron como disciplinas ancilares mucho antes de que la Paleografía ocupase el lugar que hoy tiene; de hecho, con el libro impreso ven la luz los primeros repertorios de Epigrafía, Numismática y, en menor medida, Paleografía. El primer paleógrafo fue el clérigo francés Jean Mabillon, autor de un De re diplomatica que vio la luz en 1681; para textos griegos, el primer trabajo de esta índole fue el del también francés Bernard de Montfaucon, autor de una Palaeographia Graeca en 1708. El siglo XVIII fue decisivo para el desarrollo de distintas disciplinas científicas y humanísticas y animó la constitución de los primeros grandes centros de trabajo erudito, como academias y sociedades de diverso signo; ahí, en sus bibliotecas y archivos, se acumularon rimeros de legajos, documentos y libros con los que había que trabajar y que debían ser editados de un modo generalizado. Los primeros manuales paleográficos claramente sistematizados, con una historia de las escrituras nacionales y láminas para el contraste, son de esa época; con ellos, se sentarán las bases para los modernos estudios de Paleografía, que se beneficiarán del impulso que el positivismo decimonónico dio a tales investigaciones. La Paleografía es compañera de otras disciplinas auxiliares, como la Diplomática (que estudia la preparación y confección de los documentos, aunque para la escuela francesa ésta sea una disciplinal que aglutina a todas las demás relativas al estudio de los textos antiguos), la Sigilografía (que se ocupa de los sellos en los documentos), la Palimpsestología (que sólo se encarga de los palimpsestos o codices rescripti, en que el texto previo se ha borrado para escribir otro distinto), la Codicología (que atiende al libro manuscrito, su encuadernación, la confección de sus cuadernos, el pautado, etc.), la Papirología (interesada tan sólo en este soporte de escritura), etc. En los estudios paleográficos, no sólo debe atenderse tan sólo a la propia escritura sino que también se presta atención, aunque no sea su objeto de estudio primordial, a los elementos que la generan (penna, calamus o incluso stylus) y el soporte de copia: un buen paleógrafo no lo es sino tiene una sólida formación en Codicología o, en general, en Diplomática. El paleógrafo debe tener en cuenta todas las aportaciones que se hagan desde éstos y otros ámbitos para ayudarse en la datación de los documentos (en realidad, los estudios de Cronología constituyen una rama autónoma de las investigaciones histórico-filológicas, determinación de amanuenses y en otros menesteres. Aunque la escritura puede adoptar formas muy diversas de acuerdo con el código o lengua correspondientes (véase escritura), cuando no se indica expresamente (hay paleografía griega, árabe o hebrea, por ejemplo), la Paleografía se ocupa de escritos con alfabeto latino; a veces, el término se extiende naturalmente sobre los caracteres griegos sin ningún aviso, para recoger no sólo el periodo papiráceo (la época del papiro, en manuscritos griegos, alcanza hasta el siglo IV de nuestra era) sino también el membranáceo (la época del pergamino arranca a comienzos del siglo IV). La letra puede escribirse mayúscula o minúscula, para libros (hablamos, entonces, de letra libraria) o para documentos, redonda o cursiva (según se levante o no la pluma al escribir cada signo o bien éstos se enlacen o encadenen). Por regla general, aunque no siempre, la Epigrafía trabaja con escrituras en letras mayúsculas y redondas (quadrata); en Paleografía, es norma la tendencia general a la cursividad. Ante una escasez que es carencia casi absoluta de testimonios de época clásica, el punto de partida obligado es el de los códices en letra uncial o la posterior semiuncial, asociadas con la nueva romana: ambas formas ocupan los siglos de transición entre la Antigüedad y el Medievo (siglos IV-V); de la semi-uncial parten las letras de las que hoy nos servimos. Tras la hecatombe del mundo antiguo, las escrituras nacionales o regionales (en España, la escritura nacional correspondiente es la visigótica) se enseñorearon del panorama hasta que el círculo cultural de Carlomagno se lanzó a recuperar los clásicos latinos y, con ellos, la antigua escritura que los transmitía. La expansión de la letra carolina fue progresiva, desde el siglo IX hasta el siglo XII, en que aún quedaban vestigios de las escrituras nacionales en las zonas más alejadas de la Romania. En el siglo XII, la letra carolina evolucionó hacia la gótica, que es la forma de escritura más característica del Medievo; su formación y desarrollo no se entienden sin apelar a los grandes centros culturales, estudios generales y universidades, desarrollados extraordinariamente a partir de esa centuria. La letra gótica tiene unos rasgos característicos según avanzamos desde el siglo XII hasta el siglo XV: en España, de la gótica francesa característica del siglo XIII, se va a la letra de albalaes del siglo XIV hasta desembocar en las cursivas y cortesanas características del siglo XV y hasta en las procesales de las cancillerías que, en el Siglo de Oro, fusionarían a su modo la gótica con la humanística. Por esos años, desde Italia se estaba experimentando una gran transformación debida al estudio de los viejos códices carolingios: el abandono de la gótica y el nacimiento de la humanística, una escritura que en el siglo XV dominaba toda Italia (la imprenta italiana más madrugadora se servía ya de unos caracteres humanísticos que triunfarían por todas partes gracias a modelos tan elegantes como el de Aldo Manuzio) y que, desde ese momento hasta comienzos del siglo XVI, acabaría por imponerse en toda Europa. De hecho, la letra que hoy escribimos, por personal que sea, deriva directamente de esta escritura humanística. Los historiadores y los filólogos, en su trabajo cotidiano con los documentos antiguos, han comprobado hasta qué punto es importante dominar el sistema de abreviaturas generales (comunes para una nación y, por lo general, para toda Europa dentro de una escritura determinada) o especiales (específicas de un individuo, de un grupo de copistas o, lo que es más común, de una profesión o ciencia concretas, como la farmacéutica, con sus signos para dracmas, escrúpulos y otras medidas). El sistema de abreviaturas desarrollado en el mundo antiguo se heredó en parte, pero también se olvidó en esa misma medida, de ahí la dificultad y a veces imposibilidad de leer las inscripciones epigráficas hasta el siglo XV. Para el conjunto de Europa, el primer útil a que debe acudirse tanto para escritura en latín como para textos vernáculos es el libro de A. Cappelli, Lexicon Abbreviaturarum, con numerosas ediciones desde 1912; para España, hay ahora unas Abreviaturas españolas preparadas por el Prof. Riesco Terrero. Diplomática Palabra derivada del griego diploma, ‘doblado’, ‘plegado’, que procede a su vez del verbo diploo, ‘doblar’, ‘plegar’. Retengamos, no obstante, que el doblado de los documentos antiguos se hacía en una tablilla a modo de díptico, por lo que a este soporte de escritura nos remiten las antiguas referencias en textos griegos y latinos (en los que diploma, -atisconviene con diploma, -um y con duploma, -um). En su origen, esta disciplina muestra un claro hermanamiento, y hasta una confusión en las fronteras que separan unas de otras, con otras disciplinas afines como son la paleografía, la sigilografía, la cronología o la codicología. El término, en nuestros días, se usa para aludir a la ciencia auxiliar de la historiografía que estudia los documentos antiguos de naturaleza jurídica o administrativa característicos de cualquier archivo. En todos estos escritos, se sacrifica cualquier tipo de originalidad o voluntad de estilo y se persigue precisamente lo contrario: unos rasgos que otorgan al documento, instrumentum o documentum, la condición de tal (un determinado formato y un lenguaje característico) y otros que le dan validez legal (las firmas de las personas jurídicas y de los funcionarios, los sellos y marcas de cancillería, etc.). Lo que, en definitiva, confiere al documento su carácter es, así pues, la suma del texto y de los correspondientes protocolos (que lo validan al darle el necesario carácter legal). Diametralmente opuestos a la naturaleza de tales documentos son los códices o libros, conservados en las bibliotecas y estudiados comúnmente por los filólogos; no obstante, hay documentos legales que quedan a medio término entre una y otra forma de escritura, como comprobamos en las cartas de población o cartas pueblas, en los otorgamientos o los fueros, con una prosa mucho más compleja y una extensión muy superior. Los archivos también abundan en documentos personales que demuestran una voluntad de estilo o artística; en estos casos, su consideración y estudio no son de la competencia exclusiva del especialista en diplomática; a veces, ni siquiera se trata de una materia necesariamente ligada a la labor de los historiadores: en tales casos, a menudo entran en acción los filólogos y los historiadores de la literatura, pertrechados con las herramientas que aportan disciplinas tan necesarias para su labor como son la codicología y la paleografía. No obstante, debe recordarse que los oficios del historiador y el filólogo nunca han estado tajantemente separados y que la diplomática acude en auxilio del segundo tanto cuando se enfrenta a documentos oficiales y cancillerescos como cuando lo que tiene entre sus manos son documentos personales o códices. Esto es debido a que la diplomática aglutina técnicas de análisis documental de diverso signo, algunas de las cuales se han citado más arriba. Historia de la disciplina. La diplomática, como ciencia, nació con el propósito de determinar la autenticidad o falsedad de los documentos manuscritos; no obstante, en el presente también hay especialistas como Luciana Duranti que extienden el radio de acción de esta disciplina hasta el documento electrónico o informático. Por su origen, la diplomática es una ciencia auxiliar o ancilar de la Historiografía, en el campo concreto de la archivística, aunque a ella acudan los especialistas de otras tantas especialidades; por ello, es tradición que los Departamentos o Secciones de Paleografía y Diplomática hayan estado ligados a las Facultades o Departamentos de Historia desde el siglo XIX, momento en el que hay que rastrear las bases teóricas de la ciencia moderna de estudio de los documentos antiguos. No obstante, los fundamentos de la diplomática hemos de buscarlos en la propia Edad Media, aunque a ella pertenezcan mayoritariamente los materiales sobre los que trabaja el especialista. Al respecto, es digna de recuerdo la labor de Inocencio III, en la transición del siglo XII al XIII, para establecer unos sólidos principios que permitiesen la detección de documentos fraudulentos; por esas mismas fechas, tiene lugar un fenómeno de extraordinaria importancia: la preservación de los documentos y formación de archivos, muchos de los cuales han llegado hasta nuestros días: los reyes de Francia, los de Aragón y los de Sicilia vieron nacer sus respectivos archivos en ese momento. El nacimiento de la disciplina, con todo, se debe al Humanismo, que acuñó el término diplomática y que hizo del estudio documental una de sus herramientas de trabajo más habituales. Las aportaciones de los humanistas desde el Quattrocento en adelante (como la refutación de la Donatio Constantini por Lorenzo Valla, que apelaba a criterios históricos y filológicos contundentes) o los numerosos tratados de archivis publicados en los siglos XVI y XVIII justifican el desarrollo de la diplomática a lo largo del siglo XIX. Existen terrenos especialmente privilegiados para el desarrollo y aplicación de la diplomática desde sus orígenes, como el legal y el religioso. La validación de un documento podía o no mostrar el derecho de una reivindicación a un título, una propiedad o un tributo, como se demuestra por el Becerro de las behetrías, los llamados Falsos cronicones o la documentación relativa a los votos de Fernán González en favor de San Millán por la ayuda que dispensó a los cristianos en la batalla de Clavijo (votos que se plasman en la Vida de San Millán de Gonzalo de Berceo). En el universo religioso, las principales patrañas van ligadas a los relatos hagiográficos (véase Hagiografía), pues las vidas de santos no sólo recibieron adherencias que nada tienen que ver con ellas (procedentes de otras vitae, pero también de las leyendas épicas, de las novelas y de otras tradiciones diferentes) sino que muchas de ellas son simples supercherías, como vienen mostrando el jesuita Jean Bolland y los bolandistas desde el siglo XVII (en concreto, desde que vieran la luz los primeros volúmenes de las Acta Sanctorum en 1643). No obstante, el nacimiento de la moderna ciencia de la diplomática surge, de acuerdo con la común opinión de los historiadores, con el benedictino Jean Mabillon, por medio de su De re diplomatica libri VI (1681), que queda en clara deuda con Bolland y sus seguidores. Aquí, Mabillon aporta los basamentos principales para varias disciplinas: agavilla los principios filológicos o de crítica textual manejados por los humanistas en los siglos previos; desarrolla algunas nociones codicológicas que precisaban de sistematización; reúne datos y documentos que permiten ofrecer un primer corpus paleográfico a los estudiosos (aunque se diga que el padre de la paleografía es Bernard de Montfauçon, por acuñar el término en su Palaeographia graeca, sive de ortu et progressu literarum de 1708); acopia modelos de sellos, estudia dataciones y atiende a otros rasgos documentales, con lo que consigue cimentar las bases de aquellas disciplinas auxiliares que, en suma, constituyen la esencia de la diplomática. A lo largo del siglo XVIII, la diplomática salió de un ámbito exclusivamente religioso y perdió su sentido utilitario (como herramienta para el estudio de los documentos sagrados y de las vitae) para pasar a las manos de los historiadores y los filólogos en su trabajo con los documentos antiguos; no obstante, los benedictinos aún seguirían mostrando su primacía general en este terreno con los seis tomos de René Prosper Tassim y Charles François Toustain en el Nouveau traité de diplomatique (1750-1765). Esta obra gozó de gran fama y hubo de facilitar el progreso científico de las grandes corrientes histórico-filológicas centroeuropeas del siglo XIX, que en el terreno de la paleografía y la diplomática contó con nombres como los de Johan Friedrich Böhmer, Julius Ficker y Theodor von Sickel. En este medio, en los centros académicos de Alemania, Austria y, en menor medida, en Francia e Italia, nacieron no sólo la diplomática y la paleografía sino la archivística en general. La ciencia diplomática y su aplicación. La diplomática trabaja sobre documentos públicos y privados, originales o traslados, aunque en el periodo medieval tiene un campo de trabajo primordial: los documentos regios (legislativos, judiciales o puramente diplomáticos, así como preceptos y privilegios, epístolas y mandatos) y eclesiásticos en general (particularmente, los papales pero también aquellos pertenecientes a otros cargos inferiores). En todos éstos y en otros casos, los escritorios y las cancillerías trabajaban sobre formularios establecidos, como descubrimos en algunas muestras que nos remiten a la corte de Carlomagno y sus sucesores, como las Formulae Marculfi (comienzos del siglo VIII) o las Formulae imperiales (828-832). De todas maneras, estos modelos sólo lograrán extenderse gracias a las llamadas artes notariales y, más en general, en las artes dictaminis o artes dictandipropias del Medievo (véase Retórica); muchas de ellas no venían dispuestas como discurso teórico sino como un conjunto de patrones para redactar epístolas o documentos destinados a individuos pertenecientes a los más variados estamentos. Las artes nacieron con Alberico di Montecassino, en el siglo XI, y cubrieron toda la Edad Media, aunque los principales tratados aún siguieron gozando de fama durante el primer Renacimiento; en estos tratados, se establecían unas reglas generales concernientes al texto del documento que son de orden retórico (con las partes del discurso adaptadas al exordio, la exposición y las fórmulas finales o de corroboración), si bien es verdad que también se observaban unos principios o costumbres de naturaleza puramente legal. Aunque estas preceptivas no suelen atender a la grammatica o latín (más adelante, al vernáculo) con que se redactan los documentos, de su estudio se deriva que los profesionales usaban un lenguaje jurídico característico, con sus propias reglas y un metalenguaje que, por su caracterización, será objeto de no pocas parodias literarias (desde los goliardos medievales hasta nuestros días). En definitiva, el estudio de los documentos permite agruparlos de acuerdo con la cancillería que los emite, ya sea regia, imperial, pontificia, nobiliaria o simplemente pública y notarial. La determinación de tales centros se deriva no sólo del sello y marcas distintivas sino también del protocolo y hasta de la propia retórica de que se sirven. Comunes son, al conjunto de los documentos, la invocación a Dios; la salutatio o título, con los nombres y títulos de quien escribe y del destinatario del texto, a los que se suma el obligado saludo. A continuación, se dispone el texto propiamente dicho, con la promulgatio o explicación del propósito del documento y la narratio o relación de los hechos y situaciones a que afecta, perfectamente arropadas ambas por fórmulas profesionales y por figuras de orden legal. La dispositio, en ese punto preciso, muestra la voluntad del legislador; a continuación, se avisa a los presuntos infractores en la sanctio; al cierre, la corroboratio indica el alcance del documento y la forma de aplicarlo. Sólo entonces, los documentos vienen firmados o identificados por medio de signos de los interesados por el acto; con ellos, aparecen los testigos, cuyos nombres se recogen por lo común dispuestos en columnas en la mayoría de los documentos medievales más antiguos. Justo en ese lugar irá la fecha, que podrá seguir varios modos de datación: era cristiana, era romana, indicaciones, día del santo, referencias a varias fiestas sagradas, estilos diversos laicos y religiosos, etc. Al igual que sucede con las características físicas de los documentos, con su estilo y con sus fórmulas, los sistemas de datación sirven también para identificar los distintos escritorios o cancillerías Características del documento. Aunque en la Antigüedad la escritura documental apeló a otros soportes, en el Medievo sólo encontramos documentos en papiro (en Europa, se utilizó hasta el siglo XI en la curia papal), en pergamino (el material más común a lo largo de la Edad Media) y en papel (empleado rara vez en el siglo XIV y comúnmente un siglo después). La tinta empleada comúnmente se había preparado con agallones y vitriolo de cobre. El idioma común de los documentos fue el latín para toda Europa, aunque el vernáculo fue enseñoreándose de modo paulatino de las cancillerías desde el siglo XII en adelante; su caligrafía (véanse paleografía y caligrafía) se adaptó a los varios tipos de escritura usados desde la desintegración de la Nueva Romana; su sistema de abreviaturas respondía a dos modelos: uno común o general, característico de la escritura europea de las distintas épocas, y otro de cancillería, que a menudo presenta rasgos peculiares para cada centro. Una vez preparado el documento, cabían dos posibles formatos: en forma de rollo, propia del papiro, o de pliego, característica del pergamino y, por lo tanto, la más común en la Edad Media. Una opción distinta y frecuente era la de cortar el documento en tres partes con formas angulares y marcar cada una de ellas con la letra A, la B o la C (no en balde, se suelen denominar "cartas partidas por ABC); ésta era una forma magnífica de validar un documento cuando afectaba a varias partes interesadas. Por fin, el uso de sellos en los documentos nos remite al siglo VII en los casos más tempranos, aunque el uso del sello de poridad o secreto (los sigilla membranae affixa), tanto en cera como en metal (bullae de plomo, por lo común), es posterior: los primeros testimonios, de hecho, nos remiten a Bizancio y al siglo XI, si bien es verdad que por Europa sólo comenzó a extenderse su uso desde el siglo XII en adelante. En fin, al primitivo archivero sólo le quedaba guardar el documento en uno de los registrum, regestum o cartulariumdispuesto a tal efecto. Epigrafía Problemas de delimitación del concepto Ciencia que tiene por objeto el estudio integral de las inscripciones o epígrafes, tanto en su materia y forma como en su contenido. Las múltiples definiciones existentes para epigrafía son similares a ésta, pero en muchas ocasiones el alcance de las mismas y la definición del objeto de estudio queda disperso en su interrelación con otras ciencias. Las inscripciones a lo largo de la historia de la epigrafía se han considerado por su contenido, en tanto que apoyo de la historia o de la filología, o por su forma, como base para el estudio de la escritura, diferenciándose a veces de forma poco precisa de la paleografía por el tipo de soporte en que los textos aparecen escritos, o como apoyo de la arqueología, para fechar yacimientos o documentar restos arqueológicos y contrastar la información que ofrecen. Si bien todo esto es válido, no debe olvidarse el objeto mismo de esta ciencia: el epígrafe, su forma y contenido, y su función en sí mismo. Es evidente que las inscripciones constituyen documentos de primer orden para el conocimiento de la historia y la cultura, pero deben estudiarse como objeto fundamental en sí mismas, con su propia metodología. En la historia de la escritura juegan un papel trascendental, ya que en prácticamente todas las civilizaciones existen inscripciones primitivas sobre diferentes soportes: tablillas de arcilla, huesos, piedra, mármol, bronce... De hecho, una de las características que tradicionalmente definía la epigrafía, frente a la paleografía -que en su sentido más restringido sería el estudio de las escrituras antiguas y su evolución-, era y aún es, desde un punto de vista práctico al menos, la consideración del soporte. Mientras la epigrafía se ocupa de los textos inscritos o escritos en soportes duros, como los ya citados (a excepción de las monedas, de cuyo estudio se encarga la numismática, o de la sigilografía, que estudia los sellos antiguos), la paleografía tiene como objeto el estudio de la escritura sobre los denominados materiales blandos, como el pergamino o papel (aunque no se incluye aquí el papiro, por ser éste objeto de estudio de la papirología), junto con otras escrituras de caracteres similares, aunque estén realizadas sobre otro soporte. Al lado de éstas, la codicología estudia el libro, en tanto que soporte y forma especial, así como su historia y evolución. Pero la distinción básica entre materiales duros o resistentes y blandos, necesario para dividir epigrafía y paleografía, se revela insuficiente e inexacta. También lo es el hecho de que la escritura fundamentalmente utilizada en las inscripciones sea la capital, frente a las minúsculas, librarias o cursivas, en los códices y documentos, o que en las primeras sea incisa y en los segundos trazadas (Véase Escritura: soportes, materiales y técnicas). Ya desde los estudios de Paleografía de Mallon y la escuela francesa se tiende a limar estas diferencias, un tanto artificiosas, entre soportes duros y blandos y tipos de escritura, y se busca desarrollar una ciencia de carácter globalizador que contemple el estudio y la historia de la escritura. Dentro de esta tendencia, hay una corriente de investigadores bastante nutrida que parece adscribir únicamente a la paleografía el estudio de todo tipo de escrituras, obviando, incluso, cualquier distinción o definición de la epigrafía. En ocasiones, las distinciones entre las diversas ciencias encargadas de estudiar la escritura son artificiales, como lo es igualarlas en sus objetivos pues, en no pocas ocasiones, los argumentos empleados para hacerlo están en función de las adscripciones de los estudios a diferentes áreas didácticas. No obstante, dentro de esta misma línea de estudio globalizador de la escritura, la epigrafía tiene su propio objeto y finalidad, diferente del de la paleografía, a pesar de que se sirva de ésta para el estudio de la escritura utilizada en las inscripciones. El conocimiento de la evolución de los sistemas gráficos es decisivo para una correcta interpretación de la lectura del texto y para fecharlo mediante su aspecto externo, pero ello es sólo una parte del objetivo de estudio de la inscripción, ya que el fundamento de la epigrafía es el análisis íntegro de ésta. Desde un punto de vista práctico, cabe añadir que generalmente los epigrafistas continúan encargándose del estudio de las inscripciones, mientras que los paleógrafos suelen hacerlo del de los documentos, manuscritos y libros, a pesar de que las diferencias tradicionales según el soporte o el tipo de escritura son comúnmente rechazadas. Sin embargo, como se ha indicado, ésta es una situación estrechamente relacionada con las aplicaciones didácticas o académicas en muchos casos. Paralelamente a ello, las tendencias metodológicas y conceptuales, dentro del seno de una concepción global de la escritura, se decantan por reivindicar el objetivo de la paleografía, como ocurre con la escuela francesa y, en buena parte, la española, o de la epigrafía, como muestran las escuelas italianas. La civilización del epígrafe. Epigrafía clásica Quizá una de las características más definitorias de la epigrafía, y muy especialmente de la greco-latina, sea que el epígrafe o inscripción se concibe como un todo en sí mismo, no sólo como un texto en un soporte. Se entiende como un monumento -frente a un documento o un libro-, es decir, como un mensaje material, formal y visual. No es un texto encerrado en las páginas de un libro, enrollado en un volumen de papiro y guardado en anaqueles, bibliotecas o archivos. Ni siquiera se identifica con éstos cuando cumplen la función social de la lectura colectiva, tan frecuente en la Antigüedad y en la Edad Media, cuando los textos se leían de viva voz por una persona a un público, como ocurría -y ocurre- en las fiestas, reuniones, iglesias, monasterios u otros ámbitos. El lector de las inscripciones es ese público indistinto que pasea por las calles de las ciudades y “ve” las inscripciones, textos que “reclaman” su presencia y que “dicen” mucho más que lo que los textos grabados en ellas contienen. El monumento inscrito tiene, pues, una función social y uso público, aunque el texto pueda ser de carácter público o privado, visible directamente por una o varias personas, ya sea en lugares fijos -templos, arcos, miliarios, edificios públicos-, ya sea dotados de movilidad -anillos, broches, tablillas-, pero con una finalidad de mensaje de comunicación expuesto que pretende, por otra parte, tener cierta duración, incluso desafiar el paso del tiempo. Es una escritura destinada a ser leída en la calle, de forma anónima y colectiva. En el mundo griego y, sobre todo, en el romano, la epigrafía constituía la forma de comunicación entre el poder y la población: era el mecanismo de información de la administración de la justicia, de la promulgación de leyes y de los censos de la población. También servía para el reconocimiento popular de prestigio de personajes o el elogio de los muertos célebres; en ocasiones, simplemente exteriorizaba el sentimiento personal de dolor por los seres queridos ausentes o el amor por otra persona (como en el caso de los anillos, que servían para testimoniar y exteriorizar la dedicatoria, convirtiéndose así en regalo y mensaje a la vez). En el caso de los grafitos en la pared, su uso manifestaba la burla hacia alguien o algún guiño socarrón (del tipo de: “tonto el que lo lea”). En las tablillas de plomo, usadas como elemento mágico para comunicarse con los espíritus o divinidades, encontramos tanto maldiciones que manifiestan el odio hacia alguien como peticiones de un bien o suerte. Se ha denominado al mundo clásico greco-latino “la civilización de la epigrafía”, expresión acuñada por Robert, pues, en cierta medida, la epigrafía presidía la vida cotidiana del mundo clásico. Era un producto cultural; de hecho, era el producto por excelencia de la cultura escrita del pasado y, prácticamente, el medio exclusivo -o el más importante- de comunicación de masas. En efecto, en el mundo antiguo las inscripciones supusieron, en su origen, el paso de la cultura oral, transmitida de unos a otros, de generación en generación, a la cultura escrita. Las inscripciones eran la alternativa a la arenga política, a los discursos forenses, a la poesía cantada o recitada en las fiestas y a la representación teatral. Pocas personas tenían acceso a la literatura escrita, el aprendizaje de la escritura en las escuelas, la posibilidad de tener en archivos y bibliotecas, tanto particulares como públicas, los textos literarios, los documentos, etc. Frente a esto, las inscripciones son la “escritura de la calle”, la “literatura de la calle”, en palabras de Sanders; es decir, todo el mundo tiene acceso a ellas, se ven al pasar, o corren de unas manos a otras, como en el caso de las monedas. Los signos utilizados son fáciles de leer generalmente, sobre todo, en las inscripciones públicas de carácter jurídico, decretos, conmemoraciones de triunfos, o en las sepulcrales. Estos monumentos se distinguen desde muchos ángulos, se ven de lejos y de cerca, con lo que la gente de la calle las advierte. Son un patrimonio cultural público, como indica Susini, que encuentra sus límites en los niveles de alfabetización de la gente, pero al mismo tiempo contribuyen decisivamente a ellos. Puede afirmarse que la mayoría de las personas comenzaban su aprendizaje -primero las letras, luego las palabras, finalmente la lengua si no era la suya- con las inscripciones. De hecho, uno de los elementos más decisivos en la expansión del mundo romano fue que su cultura, su poder y sus normas se transmitían -y se imponían también- no sólo mediante las invasiones y los asentamientos, sino además a través de esta cultura escrita que se difundía por las ciudades, colonias y poblaciones. En lugares alfabetizados la comprensión era rápida, como ocurrió en el caso del mundo griego conquistado por Roma. En otras zonas, como el Occidente europeo, las inscripciones constituyeron el primer paso para la alfabetización y para la romanización de los pueblos. El complejo sistema de abreviaciones usados en la epigrafía terminó por ser aprendido y claramente reconocido por todos. Su vigencia y fuerza eran tan notables que a lo largo de la historia de Occidente, y aún en el mundo contemporáneo, algunas de ellas son reconocibles por personas ajenas a la cultura latina y mucho más al dominio de la epigrafía. Algunas de esas abreviaturas están asociadas al mundo romano, incluso perpetuadas en películas de contenido histórico, en comics, etc.: S.P.Q.R. (senatus populusque romanus) o las cristianas INRI (Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum), RIP (requiescat in pace, cuya heredera contemporánea en castellano es D.E.P. -descanse en paz-). Pero, incluso en el caso de que no se comprendiera bien el significado de los textos, al margen de ellos incluso, las inscripciones eran el signo de un poder, de una comunicación de masas, eran la imagen del prestigio y del peso de una tradición. Esta circunstancia, que indudablemente se dio en las primeras fases de romanización (durante la expansión del Imperio), es la que después se ha venido dando en las diferentes épocas. Por otra parte, para los antiguos, los hechos consignados en las inscripciones constataban realidades históricas, constituían su conocimiento del pasado, además de ser señas de identidad que les relacionaban con la cultura a la que pertenecían. Esta circunstancia volverá a repetirse con fuerza sorprendente en el Renacimiento, cuando la búsqueda de inscripciones antiguas se convierta en la búsqueda de raíces culturales que liguen las modernas ciudades y poblaciones de Europa con el prestigioso mundo antiguo. Circunstancia que en algunos casos llevará, incluso, a las falsificaciones en este campo. La evolución de la epigrafía. Del mundo antiguo al mundo contemporáneo En el mundo antiguo puede hablarse de varias fases de evolución en la civilización de la epigrafía. La primera corresponde a las manifestaciones más primitivas, cuando la cultura escrita comienza a desarrollarse e imponerse en la vida cotidiana, siendo la epigrafía de carácter sacro la que primero se desarrolla: calendarios ligados al ciclo del tiempo, la salida y puesta del sol, las estaciones climáticas o la comunicación del hombre con las divinidades, como demuestran las primeras inscripciones del mundo oriental, los obeliscos egipcios, las aras sagradas y los templos. Es en esta fase, que al menos se prolonga hasta el siglo III a.C., cuando las inscripciones fúnebres están aún de forma mayoritaria en hipogeos -como los etruscos-, y se relacionan con el acceso a ciertos rituales. En esta época la epigrafía va desarrollándose y difundiéndose, pero aún no impone su presencia, característica de la segunda fase. Ésta es la llamada “revolución cultural”, representativa del mundo clásico, especialmente del romano. La primera aportación es el aumento de leyes, decretos y normativas, así como de censos de ciudadanos y, en general, de listas públicas de todo tipo, que se exponían en las tablillas de los edificios y foros para su difusión entre la población. Lógicamente este incremento va íntimamente ligado a la expansión territorial de Roma, de ahí su gradual extensión espacio-temporal. La segunda contribución, el desarrollo de las inscripciones sepulcrales, probablemente sea el elemento más caracterizador de esta etapa, ya que da lugar a la aparición de la literatura en este tipo de soporte. En las tumbas y mausoleos, se encuentran tanto mensajes personales y directos, como grandes elogios (especialmente, los que encargaban las grandes familias senatoriales y aristocráticas de la Urbe), a cuyo amparo surgieron las inscripciones honoríficas que ensalzaban a los personajes públicos. Literatura y epigrafía se interrelacionan estrechamente en esta época: la epigrafía reviste caracteres literarios en los poemas elegíacos de los epitafios y, a su vez, la literatura asume expresiones características de las inscripciones -fórmulas que, conocidas por todos, son reutilizadas por los autores literarios-. En esta etapa, también se sistematiza y desarrolla la norma de filiación característica de los nombres romanos, la cual perdurará hasta la transformación del mundo antiguo, en la que se simplifica. Esta fase, con naturales evoluciones, se continúa hasta la llamada “tercera edad de la epigrafía” que puede situarse en el siglo III d.C., o finales del II. La irrupción del cristianismo, primero como religión en expansión, unas veces tolerada y otras perseguida, y después como religión oficial a partir de Constantino (el edicto de Milán que reconoce la religión católica es del 313), introduce nuevas concepciones epigráficas: el formulario cristiano, característico de las inscripciones sepulcrales, y el elogio fúnebre de las de tono literario, que ya no se realiza para grandes personajes públicos o militares, sino para heroes cristianos, cargos eclesiásticos, papas, etc. La citada transformación del mundo antiguo, sobre todo después de la crisis del siglo III d.C., produce un empobrecimiento de las áreas urbanas y un cambio en su trazado. El desplazamiento hacia los suburbios llevó a que las inscripciones públicas fueran colocadas en las iglesias o en lugares más recoletos, y se abandonaran como lugares de emplazamiento los tradicionales foros, cuya gran monumentalidad había quedado obsoleta y sin su función primitiva de espacio para los espectáculos públicos. También en esta época hay una crisis económica, lo que llevó a la reutilización de aras paganas con inscripciones antiguas para grabar otras nuevas. Además el cambio de la escritura, el avance de las nuevas formas cursivas, utilizadas en los códices, y el diseño más simple de los campos epigráficos de las nuevas inscripciones, modifican sustancialmente el tipo de escritura. Esta fase, con evoluciones progresivas, abarca toda la Antigüedad Tardía y Edad Media; sin embargo, a pesar de que sus formas y motivaciones han cambiado, su función social permanece vigente durante todos estos siglos. En el mundo moderno y contemporáneo la práctica epigráfica ha continuado, al margen de la comprensión real del texto por parte de la gente que lo ve. Es incuestionable que la tremenda revitalización del mundo clásico durante el Renacimiento trajo consigo no sólo la recuperación de textos clásicos, manuscritos, inscripciones, objetos hallados en excavaciones arqueológicas, recuperación de monumentos, etc., sino también la emulación del mundo clásico como símbolo de perfección y como modelo cultural. Dentro de esta corriente fue práctica común la producción de inscripciones de todo tipo, realizadas según los modelos clásicos. Solían ser en latín, generalmente, aunque también en lenguas vernáculas. Estas cartelas y lastras se colocaban en los monumentos públicos para su difusión. También en los mausoleos se volvieron a escribir preciosos epitafios en latín que, a pesar de no ser entendidos por la mayoría de la gente, pues sólo unos pocos letrados humanistas conocían las lenguas clásicas, no por ello dejaban de emitir un mensaje supratextual a los demás. Puede decirse incluso que los mensajes epigráficos formaban parte fundamental en la arquitectura efímera, tan representativa de la imagen del poder durante el Renacimiento y el Barroco, construida para entradas triunfales de reyes, actos solemnes o cortejos fúnebres. La epigrafía ha ido evolucionando con el tiempo, aunque no por ello ha perdido su función de ser instrumento de comunicación entre los diferentes emisores posibles y los receptores anónimos. Por eso siguen realizándose inscripciones sobre edificios públicos, en paredes, en iglesias, etc. Es bien sabido, por ejemplo, la utilización con fines propagandísticos que regímenes autoritarios de la Europa del siglo XX han hecho de la epigrafía latina, por ejemplo en Alemania, Italia o España. Pero también se utiliza en regímenes democráticos, buscando la solemnidad y el prestigio que una imagen visual de una inscripción latina confiere a un edificio o a una exposición. En cualquier caso, la imagen visual que trasmite sigue plenamente vigente, con independencia de la lengua en que se escriba. Un paseo por cualquier ciudad, pueblo o localidad actual corrobora la cantidad de mensajes que reclaman continuamente al viandante: desde una perfecta inscripción anunciando el nombre del edificio público en los dinteles de las puertas, a las placas conmemorativas en bronce consignando el personaje que ha vivido o desarrollado su arte en una casa; o desde la inscripción honorífica en la basa de una escultura, hasta los grafitos de múltiples colores -éstos pueden ser un simple nombre, una consigna política, o expresar deseos personales, bromas, etc.-, que dejan los “grafiteros” en las paredes y muros. En otros casos, ha habido una evolución hacia nuevos soportes y técnicas con la incorporación de la imprenta, la reproducción fotográfica o los medios eléctricos como medio para lanzar mensajes. Así, se usan rótulos luminosos, grandes vallas publicitarias o imágenes acompañando al texto para llamar la atención del público. A propósito de esto, posiblemente un ejemplo clarificador de la específica función de la epigrafía sea el que la “moderna” epigrafía, sobre nuevos soportes, puede ofrecer: el anuncio publicitario en una valla destinada a tal fin en las calles de cualquier ciudad -un auténtico mensaje epigráfico-. Frente a este anuncio que va dirigido a un destinatario colectivo y heterogéneo, está el que se incluye, por ejemplo, en una página de un periódico, que va destinado a un lector individual. El estudio de la inscripción Al igual que las inscripciones ofrecen información de primera mano para el estudio de la historia política, social, religiosa, arqueológica, paleográfica, filológica, topográfica, etc., la epigrafía debe servirse de ellas para la interpretación completa de un texto o epígrafe. Análisis de un texto La primera cuestión a considerar es su contexto arqueológico e histórico para determinar su función. Muchas inscripciones (tituli en el mundo romano) depositadas en museos proceden de excavaciones de las que se conoce su origen, otras se conservan in situ en los edificios o monumentos que han pervivido y algunas, hoy en día perdidas, han sido transmitidas a través de copias antiguas en la tradición de manuscritos epigráficos, por lo que no es difícil establecer el contexto que permite conocer a qué estaba destinada. En esta línea, también hay que averiguar si se trata de una reutilización o no y, por supuesto, si es verdadera o falsa, certeza que vendrá determinada por el análisis de todos los demás factores. Análisis del contexto. Dentro del contexto, son cuestiones prioritarias: averiguar el nivel de romanización al que estaba sometida, determinar a qué tipo pertenece, establecer si se trata de un ámbito de alto nivel cultural, económico, etc. o no. El número, ubicación de las inscripciones, así como la calidad del soporte y su ejecución son elementos de alto valor para este cometido. Análisis del tipo de monumento y del soporte. En segundo lugar, se ha de proceder al análisis del tipo de monumento en el que la inscripción aparece ya que, dependiendo de éste, se podrá determinar su función y, en muchas ocasiones, el mensaje que contiene, dada la estrecha relación entre forma y contenido. Aquí hay que distinguir el tipo arquitectónico al que pertenece y el material del soporte. En los edificios públicos, como templos, construcciones del foro, circos, teatros y anfiteatros, las inscripciones solían grabarse en bloques de piedra, bien de mármol o de otro material más económico, y se colocaban en cualquier lugar que fuera bien visible: dovelas y arcos, pilares, basas, pedestales, muros, etc. También pueden aparecer en lastras o placas de piedra insertas en los muros. Las letras eran generalmente de bronce y, en ocasiones, aparecen sujetas directamente en los bloques de piedra y no grabadas, como se hizo en las inscripciones del Acueducto de Segovia -aunque hoy están perdidas, fueron reconstruidas por G. Alföldy gracias a los huecos realizados en las piedras para sujetar las letras-. Consideración aparte merecen los denominados graffiti (tituli picti), pintadas en paredes, muros, incisos en rocas, etc., pues son expresión de escritura espontánea y rápida. Las lastras -en realidad placas paralelepípedas- son el soporte arquitectónico más frecuente en placas sepulcrales de distintos tipos, aras o altares, y las hay de múltiples formas y tamaños. Entre los distintos tipos de inscripciones sepulcrales, destacan las placas, placas nicho, los sarcófagos, las urnas funerarias, las estelas, las laudas y los cipos. Estos últimos fueron utilizados para distintas funciones además de la funeraria y, dependiendo de su forma y dimensión o del desarrollo vertical u horizontal de la escritura, se puede saber si eran indicadores en las calles, función que compartían con los miliarios; señalizadores de acueductos, etc. También cabe destacar las mensae, placas usadas para medir y pesar que, además de la forma paralelípeda típica de las lastras, podían tener forma circular o trapezoidal; los puteales o frentes de los pozos; además de toda tipo de columnas, estatuas o imágenes que tienen inscripciones en sus basas. Se ha de incluir también la inmensa multiplicidad de objetos, desde muebles a pequeños enseres como anillos, sellos, broches, vasijas de cerámica, etc., designados comúnmente como instrumenta domestica, pues muchas veces eran portadores de inscripciones. Análisis de la inscripción en sí. El tercer nivel de análisis debe ser el estudio formal de la inscripción misma, para proceder a su autopsia completa: medidas, características, dibujos facsímiles, fotografías generales, y de detalle cuando sean necesarias. El procedimiento suele ser el siguiente: a) Qué tipo de material es usado (piedra, como mármol o granito; metal, como bronce, oro o plomo; o cualquier otro, como madera o pizarra). b) Si la inscripción está incisa o escrita. c) Cuáles son las fases de ejecución de la inscripción. d) Qué técnica de estructura ha sido empleada: si se trata de una escritura directa sobre el soporte, como pueden ser los grafitos; o si, por el contrario, sigue los pasos característicos de una inscripción en mármol: trabajo de la piedra, labrado de molduras (labor realizada por el marmorarius), diseño del campo o espacio epigráfico que se va a ocupar con la inscripción, dibujo de las líneas de trazado, dibujo de las letras (a cargo del ordinator) y finalmente grabado con cincel u otro objeto del texto (a cargo del sculptor). Análisis de la escritura. El cuarto nivel es el análisis de la escritura. Sirviéndose, por tanto, del estudio de la misma, se ha de determinar si se trata de escrituras capitales, monumentales, rústicas o actuarias; o si, por el contrario, es una escritura minúscula, cursiva antigua, o de tipo uncial, semiuncial, cursiva nueva, etc. El análisis paleográfico del texto es uno de los factores fundamentales para establecer la datación de la inscripción. Junto al tipo o forma de las letras, es imprescindible -siempre que exista la pieza- el análisis de la forma de trazado, del ductus seguido, etc. Una vez “descifrada” la escritura y establecida su tipología, hay que interpretar las abreviaturas y, especialmente en el caso de inscripciones tardías, los nexos y ligaduras posibles entre las letras, si están embutidas o no, etc. Otro elemento importante son los posibles signos formales de separación de palabras y/o letras: signos de interpunción, marcas formales indicadoras de abreviaturas y decoraciones suplementarias. Análisis interno La gran variedad de inscripciones, tanto en la forma como en el contenido, dificulta el establecimiento de una clasificación sistemática, pues es imposible abarcar todos los testimonios epigráficos en general, aunque sólo incluyéramos los de ámbito greco-latino. En muchas ocasiones, las clasificaciones establecidas por las grandes colecciones o por estudios monográficos suelen combinar diversos criterios. Esto se debe, fundamentalmente, a que la inscripción es un todo integral y existe una estrecha relación entre el soporte y el texto en él contenido. Pero no siempre hay una correspondencia unívoca: un sarcófago siempre contendrá una inscripción sepulcral, pero ésta puede ser un simple epitafio o, por el contrario, un elogio fúnebre o un poema elegíaco; una lastra, en cambio, es el soporte más comúnmente utilizado para diversos tipos de contenidos (votivos, honoríficos y sepulcrales). Algunas clasificaciones generales establecen un primera distinción entre inscripciones de carácter público, privado, sagrado -es decir, por su contenido-, y otras tratan de definir los tipos de soportes. Una clasificación orientativa, según el contenido, que puede dar cuenta de los epígrafes latinos y griegos, podría ser la siguiente (basada en la de Calderini): 1) Inscripciones de carácter literario. Métricas. 2) Inscripciones de carácter sacro: a) leyes. b) listas de sacerdotes, actas y fastos de colegios sacerdotales, calendarios. c) dedicatorias. d) consultas y respuestas de oráculos. e) tablillas de defixión, láminas órficas. 3) Inscripciones de contenido jurídico A) Griegas: a) tratados internacionales. b) leyes. c) decretos del senado, pueblo y otros. e) edictos, cartas, testamentos de reyes o magistrados. B) Latinas: a) leyes (datae, rogatae, senatus consulta...). b) diplomas militares. c) documentos de magistrados. d) leyes municipales, colonias, decretos de patronato y leyes de asambleas provinciales. 4) Catálogos y documentos administrativos: catálogos, listas, fastos, actas oficales, de organizaciones profesionales, colegios, etc. 5) Inscripciones edilicias: a) en edificios públicos o de utilidad pública. b) miliarios, itinerarios, cipos. 6) Inscripciones honoríficas, elogios. 7) Inscripciones sepulcrales. 8) Documentos de colegios profesionales. 9) Negotia. 10) Graffiti. 11) Instrumenta (publica, domestica): inscripciones en vasijas, ánforas, lingotes de metal, monedas, armas, objetos domésticos (broches, anillos, etc). Sin embargo, hay que tener en cuenta que en una clasificación como ésta hay cierta mezcla de elementos, dada la complejidad de los testimonios. Así, por ejemplo, muchas de las inscripciones métricas y literarias son elogios fúnebres y, por tanto, inscripciones sepulcrales; o algunos tipos como los incluidos en 8 y 9, incluso los clasificados como leyes y documentos jurídicos, son promulgados habitualmente en bronce o piedra, pero, a partir de la existencia del códice como vehículo de escritura universal en la Antigüedad Tardía, las leyes, decretos o normativas de cualquier tipo cambiarán de ámbito de difusión y pasarán a ser promulgadas en libros de leyes (de ahí, precisamente, la dificultad de establecer una línea divisoria clara entre epigrafía y paleografía, en cuanto a los diferentes soportes y tipos de escritura, según se ha comentado). Por otra parte, algunos tipos como 10 y 11 se identifican por el soporte, aunque éste es elegido respondiendo al contenido del texto, pues cuentan con una temática peculiar propia. El estudio lingüístico del texto aporta información fundamental sobre la lengua del momento, especialmente, en sus diferentes tipos (lenguaje jurídico, religiosos, técnico, etc.). Las inscripciones ofrecen datos sobre las vacilaciones en la notación gráfica, vulgarismos, arcaísmos y otras particularidades lingüísticas; además de la información literaria que comportan las inscripciones poéticas y de tono literario, denominadas Carmina (latina) epigraphica. El siguiente nivel corresponde ya al estudio íntegro de los aspectos que este contenido revela. De este modo, se examina el sistema de filiación y de nombres, pues éstos no sólo reflejan aspectos onomásticos o valoraciones de antropónimos y topónimos, sino sociales en cuanto al establecimiento de cargos civiles y militares de los personajes, el llamado cursus honorum. También muestran aspectos históricos, culturales, etc., bien contenidos en el propio texto, bien deducibles de él. En este sentido, es fundamental contar con la información obtenida del análisis externo. Puede deducirse de lo expuesto cómo la inscripción ofrece en sí misma un importante a cultura. Las grandes colecciones epigráficas Ya desde el mundo antiguo se da un interés notable por coleccionar inscripciones, guardarlas, exponerlas y, sobre todo, transmitirlas a través de recopilaciones en manuscritos. De hecho, el estudio de las colecciones epigráficas a través de textos ha permitido, en época moderna, su restauración, su identificación en algunos casos, e incluso su hallazgo, así como el conocimiento de copias, versiones, etc. Además ha contribuido a que muchas ya perdidas puedan ser incorporadas al corpus epigráfico general gracias al conocimiento de su existencia, aunque sean irrecuperables. Son muchos los autores latinos y griegos que dan noticias de inscripciones, perdidas o no, y de la importancia que tenían. Tal vez la recopilación más antigua que se conoce está en un manuscrito del siglo IX o X denominado Anónimo Einsiedlense, que contiene inscripciones y noticias de antigüedades de Roma. Pero, a partir del Humanismo, es cuando se producen las búsquedas sistemáticas de epígrafes, debido a su revalorización. Personas como Cola di Rienzo, Niccolò Niccoli, Coluccio Salutati, Ciriaco de Ancona, Giovani Marcanova, Francesco Redi, Gruter, Escalígero, Lipsio y muchos otros contribuyeron de forma decisiva a la recuperación y catalogación de inscripciones en los siglos XIV a XVIII. Sin embargo, en los siglos XIX y XX, la ciencia epigráfica cobra su plena dimensión. Se crean las grandes colecciones que tratan de aglutinar y sistematizar las inscripciones griegas y latinas existentes. Sin lugar a dudas, el Corpus Inscriptionum Graecarum (CIG) y el Corpus Inscriptionum Latinarum (CIL), surgidos de la Academia de Ciencias de Berlín en el siglo pasado, y sus sucesivos suplementos son las obras magnas y los puntos de referencia universales para el estudio de la epigrafía. En cada país hay, no obstante, grandes recopilaciones locales. Igualmente las inscripciones cristianas han merecido corpora propios como los de Rossi, Diehl, Hübner o Vives (estos dos últimos para Hispania). Por otra parte, hay que señalar las reuniones periódicas de investigadores a través de las asociaciones internacionales de epigrafía griega y latina, junto a la creación de revistas críticas, como L’Année Epigraphique o Hispania Epigraphica. Éstas, además, son las publicaciones oficiales de instituciones y centros de documentación epigráfica al servicio de la comunidad científica, como CID (Centre d’Information et de Documentation), Fichero Epigráfico de la Universidad Complutense y Ministerio de Educación y Cultura, en colaboración con la Kömmission für Alte Geschichte und Epigraphik del Instituto Arqueológico Alemán en Munich, o los centros del CNRS en París. Proletario Miembro o integrante del proletariado. El término proletariado hace mención a la clase social constituída por proletarios. En la antigua Roma eran los ciudadanos pobres que únicamente con su prole podían servir al Estado. Más tarde designó a quienes carecían de bienes y estaban inscritos en las listas vecinales solamente por su persona y prole (sus hijos o descendencia). También se identifica con la clase trabajadora u obrera. El proletariado se agrupa en la clase social de los proletarios. La teoría marxista supone que la inmensa mayoría de los ciudadanos carecen de derechos económicos, de bienes y de seguridad, e identifica este grupo con el proletariado. Defiende que el proletariado y la burguesía representan dos clases sociales antagónicas, cada una de las cuales presupone la existencia de la otra, y que dicho antagonismo terminará finalmente en la revolución. El término proletariado proviene de la palabra latina proletarius, con la que en Roma se denominabaa a laa clase contributiva más baja, formada por aquellas personas que por carecer de suficiente riqueza se consideraba que sólo tenían la fuerza de trabajo o de contribución de sus hijos (proles). Carlos Marx utilizóessta expresión para referirse a la clase social antagónica a la burguesía, formada por aquellas personas que carecían de recursospropios de vida y que en las sociedades capitalistas tenían que vender, en las condiciones fijadas por las leyes del mercado, su fuerza de trabajo para poder subsistir. Para Marx el proletariaado encarnaba todas las contradicciones del capitalismo y padecía todos sus males; de ahí que su emancipación fuera entendida como una emancipación o liberación universal. Marx creía que el proletariado no tenía nada que perder, excepto sus cadenas -decía- y que por lo tanto como clase social destinada, en su opinión, a ser mayoritaria, desde la concienciade su fuerza se implicaría en una revolución que cambiaría radicalmente el régimen económico y social establecido. Revisionismo Dentro del movimiento marxista, la palabra revisionismo es usada para referirse a varias ideas, principios y teorías basadas en una revisión significativa de las premisas fundamentales del materialismo histórico de Karl Marx en el siglo XIX. El término ha sido históricamente usado por parte de aquellos marxistas que creen que tales revisiones son injustificadas, por lo que representan un abandono o traición de lo que ellos mismos interpretan como la variante “más pura” del marxismo. Por lo tanto, como “revisionismo” fue adquiriendo una connotación negativa con el paso de las décadas, actualmente pocos marxistas se autodefinen como “revisionistas”. Fundamentalmente el revisionismo, en la formulación de Eduard Bernstein, consiste en la defensa de estos puntos de vista: • El marxismo no es puramente materialista ni puramente económico. • En la historia no actúan exclusivamente fuerzas económicas. • La teoría de la plusvalía es simplista y demasiado abstracta. • Aún admitiendo la lucha de clases, no se da exclusivamente entre capitalistas y proletarios, sino entre los capitalistas entre sí y los proletarios entre sí. • No se precisa una revolución violenta para alcanzar el socialismo, porque puede llegarse a él mediante una evolución pacífica a través del sindicalismo y de la acción política. El revisionismo criticaba varios aspectos del marxismo: • Cuanto a la lucha de clases, Bernstein en un principio le criticó que la lucha de clases y las transformaciones no son el único motor de la Historia. “El verdadero socialismo no quiere derribar el orden de las clases; quiere basar las clases en una organización del trabajo que será para todos mejor que la organización actual”. Por último, el socialdemócrata Piotr Struve, quiso demostrar que el Estado tiene un carácter independiente, por encima de las clases. Y todo esto está lejos de la concepción fundamental de Marx . La aplicación propia de las ideas de Marx son culpa de él, y ya en su tiempo habían distintas interpretaciones del Capital también denominadas “marxismos”. Para diferenciarse de estas concepciones pseudo-materialistas, no solo del caso Fauerbach, elevó a categoría científica el análisis aplicado del materialismo histórico y el materialismo dialéctico. Su consecuencia: una doctrina, quiérase “algunas sugerencias” sobre la aplicación directa, inmediata y práctica del político, del proletariado o cualquiera de nuestros agentes institucionales. • Por otro lado, mientras que Marx predecía que el capitalismo comercial y financiero cedería su puesto al industrial, el crecimiento enorme de los trusts y de los holdings, demostró que por el contrario, el capitalismo moderno es cada vez un capitalismo bancario. La financiación del capital él lo entendía como la división internacional del trabajo y la creciente proletarización del mundo, cosa que jamás desarrolló como “futuro” sino el devenir de una división cada vez más segmentada de los procesos de producción. No sería sino Rosa Luxemburgo quién llenaría este hueco, destacando el imperialismo monopolista recurrente a las guerras para nivelar los países su balanza de pagos. • La última gran crítica que realizan los revisionistas, y en especial Bernstein, es el error de Marx en predecir que la concentración industrial no había producido un efecto masivo de desocupación de los pequeños burgueses. En cuanto a la clase obrera, su empobrecimiento había sido contrarrestado por el desarrollo de las cooperaciones. Pero esto no significa gran cosa sino la anterior premisa de la financiarización. No predijo nada, porque no fue ningún profeta. Sobre la base de ciertos análisis observó ciertos comportamientos. Uno de ellos es el salario y el tiempo objetivo aplicado. Se trata pues, de la disminución del “valor” del salario y la automatización del plusvalor. Así, la reproducción de la riqueza no tiene que ver con la concentración industrial sino en las relaciones sociales que hacen posible mantener la producción, lo que provocó el aumento de las clases medias, no confundirlos con pequeños burgueses, pues, hasta Marx veía en la pequeña burguesía un germen revolucionario. No sería sino Max Weber quién llenaría este hueco acerca de, no sólo la realidad financiera internacional del capitalismo, sino su creciente burocratización. Y no sólo eso, sin darle crédito a Marx, demuestra la ética protestante desde un fundamento más o menos como una “ética materialista” que constituyó la vida industrial. Sindicalismo El nacimiento y desarrollo del movimiento sindical está unido al nacimiento y desarrollo del modo de producción capitalista. Es, por tanto, un movimiento que da sus primeros pasos a finales del siglo XVIII, se va configurando a lo largo del siglo XIX, y alcanza su madurez a finales de ese siglo, continuando posteriormente su evolución y modificación, para ir respondiendo adecuadamente a las sucesivas transformaciones del sistema social, económico y político. En los primeros decenios de las revoluciones burguesas, posiblemente hasta poco después de la Revolución Francesa, las reivindicaciones de los trabajadores no se diferencian demasiado de las de la burguesía ilustrada, aunque ya se notan las divergencias en cuestiones de fondo, como la constitución de ' democracias censitarias o en episodios más concretos y luctuosos como la ejecución de Babeuf. No obstante, será a lo largo del siglo XIX cuando se vaya produciendo un progresivo distanciamiento, que terminará en una clara ruptura en las revoluciones de 1848. Es entonces cuando autores como Marx, Engels o Proudhon se dan cuenta de que el movimiento obrero debe tener una organización autónoma enfrentada con la burguesía. En 1864 se funda la I Internacional, dando cumplida cuenta de una de las aspiraciones que ha animado siempre el movimiento obrero: el internacionalismo; pues sólo con la unión de los trabajadores de todo el mundo se lograría hacer frente al /capitalismo y a la burguesía. En 1871 se produce en las calles de París el primer enfrentamiento realmente serio y radical entre la burguesía y el proletariado, al intentar este construir una sociedad sin explotadores ni explotados, en lo que ha pasado a la historia con el nombre de la Comuna. El enfrentamiento no puede tener peor final para los trabajadores, con un saldo enorme de muertos y detenidos en la durísima represión posterior. A partir de ese acontecimiento, los intereses de los trabajadores serán defendidos de forma clara en dos ámbitos diferentes; por una parte, en algunos países se van constituyendo partidos políticos que buscan una estrecha relación con los sindicatos, y que llevan al parlamento las propuestas de estos. Así sucede, por ejemplo, en Alemania e Inglaterra. En otros casos, los sindicatos se limitan a su propio ámbito de /trabajo, bien porque consideran que no deben incidir en temas que no son de su competencia, bien porque, por el contrario, rechazan frontalmente las posibilidades de los sistemas parlamentarios, que consideran indisolublemente vinculados a los intereses de la /burguesía. El hecho es que, en los últimos decenios del siglo XIX y primeros del siglo XX, las luchas sindicales alcanzan una enorme fuerza y virulencia. En algunos casos se trata simplemente de ser reconocidos legalmente por las leyes; en otros casos, las reivindicaciones van más allá, y se lucha en cada fábrica o en sectores de la producción, e incluso a nivel de todo un Estado, por la mejora de las condiciones de existencia, recurriendo a diversos procedimientos de lucha, desde el boicot y el label hasta la huelga general. Se logra un enorme poder de convocatoria, con una gran carga simbólica, con las movilizaciones exigiendo la jornada de ocho horas que aglutinan al movimiento obrero, con el 1 de mayo como fecha significativa del enfrentamiento con la burguesía. Pero el sindicalismo experimenta su primer gran fracaso en la I Guerra Mundial, cuando, a pesar de haber propuesto hacer frente a una guerra que sólo interesaba a los capitalistas y estaba en contra de las aspiraciones internacionalistas y pacifistas de los trabajadores, no puede impedir que los trabajadores terminen acudiendo al frente de combate, para matarse entre ellos en defensa de intereses patrióticos. No obstante, en medio de ese enfrentamiento, se consigue una importante victoria, la Revolución Rusa, con la implantación del primer Estado obrero en la historia, por más que desde un primer momento se vieran algunos problemas que indicaban que el modelo estaba muy lejos de lo que proclamaba defender. Ya antes, en México, se había conseguido igualmente el reconocimiento constitucional de muchas de las aspiraciones de los trabajadores. Tras la I Guerra Mundial, en el marco de enormes convulsiones sociales, se van agudizando las revueltas proletarias, que se agravan con la gran depresión de los años 30. Una vez más, el movimiento obrero es derrotado en diversos países de Europa, en especial en aquellos en los que el fascismo o el nazismo consiguen imponerse. La última batalla importante entre el movimiento obrero y la burguesía capitalista se libra en España. Es aquí donde, liderado por un sindicato y con la colaboración de otro, se va a intentar el último gran experimento de una organización social basada en los principios solidarios del sindicalismo; sin embargo, el enorme y sugerente esfuerzo no logra subsistir más de un año y es derrotado, primero por sus supuestos aliados, y posteriormente por la gran /derecha de siempre. Ante los excesos desmesurados del fascismo y el nazismo, se desencadena una nueva Guerra Mundial, que contribuye a resolver los problemas generados por la gran depresión. Después de la guerra, comienza en Europa un pacto tácito entre la burguesía y los sindicatos, que permite en unos pocos años sentar las bases de lo que ha venido a llamarse /Estado del Bienestar o Estado Social de Derecho. Los sindicatos logran ver reconocidas muchas de las aspiraciones que habían animado sus luchas: mejores condiciones laborales, accediendo a parte de la plusvalía generada por su propio trabajo; vacaciones pagadas; sanidad y enseñanza gratuitas; prestaciones sociales para la enfermedad y la vejez... El sindicalismo se convierte en un interlocutor válido del sistema, lo que en gran parte permite alcanzar un notable avance económico y social, al menos en los países altamente desarrollados. Más duras son las condiciones de los sindicatos y los sindicalistas en otros países, en los que siguen sufriendo duras persecuciones, y en los que no se reconocen prácticamente ninguna de las conquistas conseguidas. Al menos en una parte no despreciable de la humanidad, más de cien años de duras luchas han ayudado a mejorar sustancialmente las condiciones de vida de la clase trabajadora, aunque no hayan permitido alterar radicalmente los fundamentos del sistema capitalista. Sociedad de Naciones (Société des Nations) Organización internacional fundada durante la Conferencia de la paz de Versalles con un acto institucional (Palacio de la Sociedad de Naciones) aprobado el 28 de abril de 1919 y que entró en vigor en 1920. Sus fines esenciales eran el mantenimiento de la paz y el desarrollo de la cooperación internacional en el campo económico y social. La abstención de EE.UU., que no obstante había sido su promotor, constituyó un grave vicio de origen para la Sociedad de Naciones, que reveló su profunda debilidad ante la crisis de 1929 y el desencadenamiento de los nacionalismos. La retirada de la Alemania nazi y de Japón (1933) no se vio compensada por la entrada (1934) de la URSS. Expulsada ésta (1939) por su agresión a Finlandia, la Sociedad de Naciones, tras llegar a la víspera de la Segunda Guerra Mundial en condiciones de absoluto abandono, se extinguió oficialmente el 18 de abril de 1946. La Sociedad de Naciones fue una organización creada el 10 de enero de 1920, como anexo al Tratado de Versalles con el propósito de que velara por el mantenimiento de la paz y la seguridad internacional. La idea de establecer esta institución supranacional surgió del presidente de los Estados Unidos, Woodrow Wilson, que expuso la idea en un célebre discurso ante el Senado de su país. El programa de paz que propuso aquel día como solución de la Primera Guerra Mundial, conocido como los Catorce Puntos, fue en el que se basaron meses más tarde los Aliados para redactar el Tratado de Versalles. Así, siguiendo las ideas de Wilson, en las primeras reuniones de la Conferencia de paz de Versalles se propuso la creación de la Sociedad de Naciones (SDN). En un preámbulo y veintiséis artículos, se estableció tanto la finalidad como el entramado jurídico y la base legal para el funcionamiento de la Sociedad, que gozaba de personalidad jurídico-internacional propia. Los Estados admitidos en la Sociedad de Naciones, tenían la obligación de asumir ciertos compromisos y en caso de conflicto, agotar todos los procedimientos diplomáticos antes de usar la fuerza. Para evitar estos conflictos y los peligros de la guerra, los artículos octavo y noveno se referían a la reducción de armamento en función de la seguridad nacional y de las obligaciones internacionales impuestas por una acción común, es decir, se pretendía dinamizar unas medidas de desarme, puesto que en los años previos a la Primera Guerra Mundial los Estados fomentaron el rearme como política de disuasión. Las garantías de una seguridad colectiva, pieza clave del Pacto, se recogieron en ocho artículos (del décimo al decimoséptimo), pero resultaron inoperantes como veremos más tarde, puesto que la prevención de la guerra exigía tanto el compromiso de no recurrir a las armas como un conjunto de sanciones aplicables a los que, a pesar de todo, llegasen a violar el Tratado. Los artículos décimo y decimosexto son especialmente complejos, por cuanto trataron de establecer quién era el país agresor en caso de conflicto y las medidas y sanciones a tomar contra él. Los siguientes artículos trataron de establecer un sistema de diplomacia pública, con un mecanismo de revisión de tratados, para hacerlos compatibles con los principios de la SDN, y que permitiera la firma de nuevos pactos para asegurar la paz. Los últimos artículos trataron de solucionar los problemas referentes a los territorios que pertenecieron a Turquía antes de su disolución, y a Alemania en África, por lo que se crearon los Mandatos, esto es, una fórmula política de compromiso que permitía que unas zonas fueran controladas por países tutores (Francia, Gran Bretaña o Italia), pero sin que se aceptara una anexión jurídica. Por otro lado, bajo el paraguas de la SDN se establecieron una serie de asociaciones humanitarias encargadas de la repatriación de prisioneros, prevención de enfermedades, etc., como por ejemplo la Cruz Roja. La sede de la Sociedad de Naciones se fijó en Ginebra, porque se consideró que Suiza era un símbolo de neutralidad. Utópico En la Utopía, obra del inglés Tomás Moro publicada en 1516, se describe una comunidad ideal enclavada en Utopía, isla imaginaria que gozaba de un estado de perfección en materia de política, legislación y vida social. En ella los bienes pertenecían a la comunidad y no existía el dinero. Los ciudadanos hacían una vida sencilla en la que no se sentían impulsados al delito y eran tolerantes en religión. Moro tomó como modelo la República de Platón. Aparte las utopías religiosas, tecnológicas, políticas, económico-sociales, etc., que imaginaron otros autores, los Viajes de Gulliver de Swift constituyeron la más famosa de las sátiras utópicas, como también lo han sido, ya en el siglo XX, el Mundo feliz de Huxley o el 1984 de Orwell. Del griego, no y lugar, representación de una sociedad inexistente e imaginaria, como contrapunto crítico a la realidad histórica y propuesta de un gobierno ideal. La denominación genérica procede de la obra de Tomás Moro (Utopía, 1516), pero el género utópico, que tiene un fuerte componente político, hunde sus raíces en la República de Platón. Doctrina social de la Iglesia Tanto el liberalismo como el socialismo abogaban por la securalización de la sociedad, eliminando con ello el protagonismo que la Iglesia había mantenido hasta entonces. La Iglesia condenó estas ideologías, prueba de ello fue la política reaccionaria desarrollada durante el pontificado de Pío IX, radicalmente opuesto a los cambios que estaban aconteciendo. Ante el imparable proceso de industrialización, el constante crecimiento de las masas obreras y de la conflictividad social, hubo católicos que criticaron la explotación a la que estaba siendo sometido el proletariado. Surgió de este modo la denominada “doctrina social de la Iglesia”, condensada en una serie de documentos, entre los que cabe destacar la encícilica Rerum Novarum (“De las cosas nuevas”), promulgada en 1891 por el papa León XIII. En ella se preconizaba un orden social basado en la justicia y la caridad, exhortando al Estado a socorrer a las clases más desfavorecidas y alentando el asociacionismo de los trabajadores y fórmulas de asistencia social. La doctrina social de la Iglesia, sin embargo, no constituyó un corpus teórico en sí misma, sino que se expresó mediante una serie de consejos encaminados a ilustrar a los fieles sobre cómo afrontar los retos sociales y económicos del mundo moderno, desde los presupuestos de la fe cristiana. Negó la existencia de la lucha de clases, tal y como preconizaba el marxismo, y propuso en su lugar la armonía, la convivencia y el diálogo entre patronos y obreros, exhortando a los primeros a mitigar la miseria de los segundos. De igual modo protegió la propiedad privada combatida por marxistas y anarquistas, considerándola como un instrumento al servicio del bien común. EL IMPERIALISMO Aculturación Proceso a través del cual un grupo humano adquiere o asimila, usualmente de forma involuntaria, determinados valores ajenos a su tradición. Durante el siglo XIX los aborígenes africanos, norteamericanos o australianos se vieron sometidos a un acelerado proceso de recepción y asimilación de elementos culturales (religión, lengua, costumbres) ajenos a su historia. Así, pues, el concepto de ‘aculturación’ ha sido utilizado en antropología cultural desde fines del siglo XIX e incorporado al análisis histórico de los cambios sociales y culturales en la década de los sesenta del siglo XX, con el desarrollo de la antropología histórica. “Designa los cambios culturales producidos por el contacto entre dos (o más) culturas distintas que afectan a los grupos humanos pertenecientes a una (o más) de las culturas implicadas. Se distingue así de otros conceptos antropológicos, como el de “asimilación”, que supone la desaparición de una de las culturas en contacto, o el de “cambio cultural”, que puede referirse a cambios ocasionados por procesos internos. Aculturación define un modelo específico de cambio cultural, en el que una cultura está subordinada y es receptora, en tanto que la cultura dominantes la que transfiere la mayor parte del intercambio cultural (y en ocasiones lo impone); pero también implica que la cultura receptora selecciona de manera diferenciada lo que recibe: algunos rasgos son aceptados o adaptados mientras que otros son rechazados, por lo que se mantiene un cierto margen de libertad de acción.” Numismática La numismática es la ciencia que tiene por objeto el estudio de las monedas. Se considera, como la heráldica, una de las ciencias auxiliares de la historia, aunque también se engloba con su nombre al arte de coleccionar monedas y de estudiar y clasificar sus elementos iconográficos y sus significados económicos. Comprende también el estudio de las medallas, y en general de todos los elementos que han servido como valor puntual de cambio. Así pues, se incluye en su campo el estudio de los papeles moneda y de los billetes de Banco. La numismática abarca en su estudio desde las primeras emisiones en el Oriente Próximo (siglo VII a.C.) hasta las acuñaciones actuales, e incluye el estudio tanto de las monedas metálicas como del papel moneda. La numismática no es una simple técnica destinada a facilitar la ordenación y clasificación de las colecciones ni un simple auxiliar de la historia o la arqueología. La numismática es una ciencia autónoma, que abarca tanto aspectos histórico-arqueológicos como de historia económica. De acuerdo a ello, la numismática se sitúa en una posición especial dentro del conjunto de las ciencias históricas, pues abarca temas puramente históricos en íntima relación con otros netamente sociológicos y, sobre todo, económicos y legales. Las palabras de Ernest Babelon en este sentido son muy expresivas: "La numismática comprende el estudio de las monedas en todos sus aspectos y todo lo que con ellas se relaciona; estudia estos monumentos tanto en ellos mismos como en los documentos escritos que a ellos se refieren, en cuestiones económicas, legislativas, metrológicas, artísticas, mitológicas, iconográficas, epigráficas, geográficas, cronológicas, etc. No es solamente una de las bases fundamentales de la arqueología, también es una de las más fecundas fuentes de los anales de la evolución económica de las sociedades civilizadas". Son muy evidentes las relaciones de la numismática con la economía política, la Hacienda Pública y las ciencias sociales, mientras que el aspecto meramente material de la moneda nos acerca a la historia del arte —puesto que, a veces, las acuñaciones son verdaderas obras maestras de la talla y el grabado— y, por supuesto, a la arqueología, a la que el hallazgo de monedas entrega datos cronológicos muy precisos para poder fechar enclaves, ruinas y restos de ciudades. El estudio de la numismática incide de forma favorable en estudios históricos (y de ahí su papel de ciencia auxiliar de la historia) como son los análisis de toponimia antigua, geografía histórica, lingüística y economía. Colectivismo Sistema político y económico que defiende la transferencia de los medios de producción (tierra, fábricas, fuentes de energía, etc.) a la colectividad bajo el control del Estado, el cual se encarga de la distribución de la riqueza. Dicho de otra forma, término genérico que indica un ordenamiento económico en el que los bienes y los medios de producción pertenecen a la colectividad que los administra. El colectivismo es lo propio o o relativo a una agrupación de individuos. En filosofía designa a la corriente de pensamiento que sostiene la realidad de una conciencia colectiva, ya sea psicológica o sociológica. Desde el punto de vista de la política, consecuentemente, designa la doctrina, el sistema político o el movimiento social cuya base esencial es la idea de la comunidad de bienes e intereses, y que subordina al individuo a un colectivo social, sea éste la clase social, la raza, la nación o la religión. El término colectivismo, sin embargo, encuentra su mayor y más propia aplicabilidad en el campo de la economía, donde determina una teoría defensora de cierto modo de organización del trabajo, detentación de los medios de producción y distribución de la riqueza en la que el individuo queda sometido a reglas y procesos tendentes a satisfacer al colectivo humano de que se trate. El colectivismo se opone al individualismo, sistema filosófico que sitúa al individuo como centro y actor básico del conjunto social y que concibe a la sociedad como formada por individuos. También el individualismo puede ser ético, político, económico... La organización colectivista de la actividad humana ha estado siempre presente en la Historia. En las sociedades primitivas se manifestaba en la lucha conjunta por la existencia y en la comunalidad de propiedades e instrumentos de trabajo. Posteriormente fue reduciéndose su importancia, aunque se conservaría residualmente durante la Edad Media (tierras del común, por ejemplo). En época moderna y contemporánea, sin embargo, el capitalismo ha convivido con una nueva forma de colectivismo que surge precisamente como reacción a él (llevado a su extremo, el comunismo). La formulación moderna más influyente de las ideas colectivistas se la debemos al filósofo suizo Jean Jacques Rousseau. En El Contrato Social (1762) expone el concepto y lo concreta como un acuerdo entre miembros de un grupo con el fin de constituir una voluntad general para un mayor bien de todos ellos; considera que la libertad y el verdadero ser del hombre sólo pueden alcanzarse bajo sometimiento a esa voluntad general, que es algo más que la suma de voluntades individuales, situándose por encima del individuo aislado. Anteriormente, en el Discurso sobre el origen de las desigualdades (1755, aunque publicado con posterioridad a El contrato Social), situaba a la propiedad privada como causante de las injusticias que la sociedad imponía a los hombres. El colectivismo está fuertemente ligado a movimientos como el comunismo, el socialismoy el fascismo. En concreto, encuentra su máxima expresión en el primero de ellos, teorizado en primera instancia por Karl Marx. Éste consideraba que sólo el ser social podía dotar de conciencia al individuo y fundamentaba la sociedad futura en el colectivismo del que el proletariado era portador. La producción sería de carácter social, formándose así colectividades proletarias entre las que se daría una total asimilación de las ideas colectivistas. Estas ideas impregnarían toda la vida social, convirtiéndose en parte del código moral de los constructores del comunismo. También desde una óptica comunista (y socialista), el colectivismo hace referencia a modos de producción en los que la propiedad es de carácter social y en los que, consecuentemente, no tiene lugar la explotación de los individuos por parte de otros sujetos. La base del entramado comunista económico, político y social es la de la renuncia voluntaria y entusiasta del individuo a sus intereses personales en pro de los intereses del conjunto. Desde esta perspectiva, se pretende que la individualidad no queda vulnerada porque, como anteriormente se mencionó, el hombre sólo puede realizarse plena y sinceramente en el seno de ese grupo que vela por él. Valores asociados al colectivismo serían, así, los de solidaridad, ayuda mutua, respeto, etc..., si bien también estarían los de obediencia, subordinación y negación de la autonomía individual. Asumiendo estos últimos valores, no resulta sorprendente que el colectivismo pudiera estar también fuertemente ligado a regímenes políticos caracterizados por su carácter totalitario. La economía centralizada, planificada, estatalizada, así como las consecuencias sociales, políticas y morales de los sistemas de organización humana colectivistas han sido puestas de manifiesto a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, pudiéndose afirmar que sus presupuestos no son válidos como forma de organización social plausible, en función de las experiencias históricas. El colectivo no se encuentra frente al individuo, sino que sus formas de relación son de muy diverso tipo, cambiantes y flexibles, pudiéndose negar el antagonismo pretendido en algunas de las teorías expuestas. Escuela austriaca (de economía) El rigor metodológico, la coherencia teórica y la tenacidad son virtudes destacadas de los miembros de la Escuela Austriaca de Economía, unidos por una explícita conciencia de pertenencia, respeto a los líderes reconocidos y un militante proselitismo. El radicalismo libertario de esta escuela la ha mantenido durante todo el siglo XX en una posición de marginalidad que aparentemente no ha hecho más que fortalecerla. La crisis económica de la década de 1970, imposible de explicar por el modelo keynesiano, supuso la quiebra del paradigma económico dominante desde los años treinta. La caída del muro de Berlín, es decir, el imprevisto derrumbamiento del sistema económico comunista, implicó la desaparición de la escuela económica marxista oficial sin que haya ninguna escuela socialista o socialdemócrata de teoría económica que pueda ser considerada una alternativa sólida. Los modelos teóricos neoclásicos-monetaristas han recibido durante decenios críticas profundas sobre su falta de conexión con la realidad y no pueden aportar un instrumental aceptable para analizar, interpretar o comprender los problemas actuales. Entre la multitud de propuestas y nuevas pequeñas escuelas (post-keynesianos, nuevos clásicos) que han surgido en los últimos decenios no hay ninguna que parezca estar consolidándose o que pueda ofrecer una alternativa omnicomprensiva de la ciencia económica. Quizá como consecuencia de todo esto ha resurgido el interés por la Escuela Austriaca, una vieja escuela que durante ciento treinta años ha sobrevivido a las críticas, el menosprecio, la ignorancia o la indiferencia y cuyas sólidas propuestas están atrayendo una renovada atención en estos tiempos. No se puede decir que sea una escuela nueva ya que su fundación se puede fechar en el año 1871, con la publicación de los Principios de Economía Política de Karl Menger. La influencia de Menger sobre la ciencia económica es universalmente reconocida, por haber establecido las bases del marginalismo simultáneamente a Jevons y Walras. Sin embargo las implicaciones más profundas de su análisis, su método y sus conceptos básicos, no fueron entendidas. Los discípulos más fieles a Menger surgieron en su entorno académico austriaco, pero desde muy pronto se hicieron oír participando activamente en todas las polémicas teóricas internacionales. En la década de 1930, como consecuencia de la llegada de Hitler al poder, los principales miembros de la Escuela Austriaca tienen que emigrar. Hayek es acogido por Lionel Robbins en 1931 en la London School of Economics hasta 1949 que se traslada a Estados Unidos. Mises trabaja a partir de 1934 en Suiza hasta que a comienzos de la segunda guerra mundial se traslada a Nueva York. Estos desplazamientos explican la penetración internacional actual de la Escuela Austriaca. Las propuestas de la Escuela Austriaca han ido elaborándose principalmente al calor de más o menos enconadas polémicas con otras escuelas. Frente a los autores clásicos y neoclásicos defienden la teoría subjetiva del valor . Según esta teoría cada agente económico asigna su propia valoración a los bienes, por lo que no puede afirmarse que los precios dependan de los costes sino todo lo contrario. La teoría del coste alternativo o coste de oportunidad, ahora aceptada e integrada en el acervo común de los economistas, es una aportación de Wieser desarrollada sobre los conceptos austriacos. Frente a la Escuela Historicista alemana desarrollan el método apriorístico. La economía tiene, como la matemática y la lógica, carácter apriorístico y no hipotético-deductivo, como las ciencias naturales. Los austriacos consideran que los fenómenos empíricos son continuamente variables, de manera que en los acontecimientos sociales no existen parámetros ni constantes, sino que todos son “variables”, lo cual hace muy difícil, si no imposible, extraer leyes históricas o realizar predicciones. El análisis de equilibrio económico walrasiano supone que los agentes económicos utilizan los datos que proporcionan los mercados en equilibrio para elegir entre alternativas dadas. Frente a esta visión de la Escuela de Lausana aceptada por neoclásicos y keynesianos oponen una teoría de la acción del ser humano que crea continuamente nueva información y modifica las variables de un sistema que nunca estará en equilibrio. Frente a los monetaristas y la Escuela de Chicago, elaboran una teoría dinámica del capital y el interés con una visión clara de la dimensión temporal. El interés es la diferencia entre la valoración subjetiva presente y futura. El capital implica retrasar el consumo de bienes presentes para obtener bienes futuros con mayor valoración. Frente a keynesianos y neoclásicos elaboran una teoría del ciclo económico, de carácter endógeno. La expansión crediticia artificial -ocasionada por el estado al emitir billetes sin respaldo y al autorizar coeficientes de caja fraccionarios en la banca privada- distorsiona las informaciones de los agentes económicos provocando euforias inversoras que conducen a ulteriores quiebras. La Escuela Austriaca reivindica un sistema de banca libre con coeficiente de caja del 100%. Frente a todos, especialmente frente a los socialistas, una defensa radical de la libertad del individuo frente a cualquier intromisión del estado en la economía. El teorema austriaco de la imposibilidad afirma que no es posible que un individuo o comité recolecte toda la información necesaria para una asignación eficiente de los recursos. Esa información está dispersa en la mente de todos los agentes económicos y está siendo reelaborada continuamente. Este teorema es aplicable tanto a los países comunistas como a todos los bancos centrales, ministerios de economía y demás órganos de ingeniería social. Explotación ganadera La ganadería está constituida por el conjunto de actividades relacionadas con la cría de ganado. Además, se llama ganado al conjunto de animales de cierta especie de los que se crían para la explotación. El ganado mayor comprende los caballos, asnos, mulas, bovinos, etc.; el ganado menor se compone de corderos, cabras, cerdos, etc. En otro sentido, la ganadería nace cuando el hombre primitivo, tras limitarse a seguir en sus desplazamientos a las manadas que le proporcionan carne y pieles, decide organizarlas en rebaño para tener siempre a mano tan esenciales productos. Surge de este modo la trashumancia de los pueblos que acompañan a sus rebaños en los desplazamientos en busca de pastos. La segunda fase de la evolución ganadera es la agrícola, denominada así porque los alimentos que consumen los animales han sido cosechados por el hombre. Existen pruebas de que al menos 4000 años a.C. la ganadería se hallaba perfectamente organizada en muchas regiones de la Tierra. No obstante, fue con la Revolución Industrial y la explosión demográfica cuando la ganadería se convirtió en industria con sustantividad propia, independiente de la agricultura. Los progresos de la veterinaria, la zootecnia y la genética han dado impulso definitivo a los procesos de selección y especialización, de los que derivan las perfeccionadísimas razas que hoy sustentan una importante industria y un activo comercio. Silvicultura Cultivo y explotación racional de los bosques. Su verdadero nombre técnico es el de dasonomía y se trata de una especialización reciente. Dentro de la dasonomía, la silvicultura se ocupa del crecimiento de los árboles maderables; la dasótica trata del fomento, conservación y defensa de los bosques; y la economía forestal abarca la determinación del valor de la madera y el estudio de los factores económicos relacionados con la dasonomía. Otras ramas son: la dasocracia u ordenación de los montes; el cultivo y conservación de pastos forestales; la conservación de la fauna forestal; la regulación de zonas de recreo; la ingeniería de montes; y la entomología y patología forestales. Bóxer La Rebelión de los boxers (1898-1900) fue el primer estallido del nacionalismo chino y preludio de la revolución posterior. Los boxers constituían una sociedad secreta, cuyo fin era liberar a China del “demonio extranjero”. Se exhibían carteles de propaganda en donde las tropas europeas huyen aterradas ante el empuje de los invencibles chinos. Los boxers contaban con el tácito apoyo de la tácito de la emperatriz Dowager Tz’u Hsi En 1911, a los tres años de su muerte, sobrevino la revolución. China se sentía a merced del apetito imperialista de las potencias extranjeras y sumida en la desesperanza. Ello provocó la rebelión bóxer de 1898 a 1900. Los boxers, constituidos en temible sociedad secreta, desataron una feroz campaña contra los «diablos extranjeros». Mataron a unos 200 misioneros cristianos y a unos 20.000 chinos conversos, asesinaron al embajador japonés en Pekín y cercaron el distrito diplomático de la ciudad. Todo un ejército de tropas inglesas, estadounidenses, alemanas, francesas, rusas y japonesas rompieron el sitio, sometieron a los boxers y les impusieron duras condiciones de paz. Paulatinamente, los estamentos más emprendedores de la población china comprendieron que su país debía imitar la conducta de Japón y modernizarse al modo occidental para evitar ser de nuevo colonizado económicamente. Los más conspicuos promotores de este resurgir nacional habían estudiado en Inglaterra, Francia, Estados Unidos y, especialmente, en Japón. Entre sus profetas y portavoces se hallaba el doctor Sun Yat-sen, médico nacido en el sur de China en 1866. Sun tenía 28 años cuando en 1894 creó en Honolulú la Asociación para la Regeneración de China, de signo revolucionario, y al año siguiente promovió en Cantón un levantamiento contra los manchúes que fue abortado. Los alzamientos sorprendieron a los propios líderes del movimiento revolucionario chino. Hacía mucho tiempo que proclamaban sus objetivos, pero no poseían aún un auténtico programa para el resurgimiento del país. Tampoco tenían un dirigente. Sun Yat-sen, líder idóneo, se hallaba entonces en Estados Unidos. Antes de que Sun desembarcara en China y organizara a los suyos, un ambicioso e intransigente militar, el general Yuan Shih-kai, que mandaba las tropas mejor equipadas del imperio, logró adueñarse de la situación. En 1900, la sublevación contra los extranjeros de una secta china llamada Yi He Tuan —«Puños deJusticia y Concordia», o «boxers», como les denominaron los ingleses— culminó en un absoluto desastre para China, lo que perjudicó su precaria soberanía y representó el principio del fin para la dinastía Qing. China estaba sumergida en una xenofobia profundamente arraigada, resultado de una larga historia de intervenciones extranjeras y, más recientemente, de condiciones sociales y económicas en decadencia. La sociedad secreta de los boxers reforzaba sus campañas jurando que mataría a todos los extranjeros («hombres peludos primarios») y a sus simpatizantes chinos («hombres peludos secundarios»). La cruzada fue instigada por Ci Xi, la emperatriz viuda, que ostentaba el poder desde 1898. Siguiendo la iniciativa de la emperatriz, varios gobernadores provinciales apoyaron la violenta resistencia de los boxers en sus jurisdicciones. Fortalecidos de esta manera, los boxers saquearon el campo, destruyeron las estaciones de ferrocarril y las líneas de telégrafos y, finalmente, mataron a 231 extranjeros y á millares de chinos cristianos. El 21 de junio de 1900, la emperatriz, impulsada por su patriotismo, declaró la guerra a todas las potencias extranjeras que interferían en la vida política china por intereses egoístas. Los boxers iniciaron un asedio de dos meses a las embajadas en Pekín. Las naciones que sufrieron el ataque, incluyendo Japón, Rusia, Alemania, Gran Bretaña, Estados Unidos, Austria-Hungría e Italia, rápidamente se agruparon en una fuerza internacional con la que llegaron a Pekín el 14 de agosto y vencieron fácilmente a los boxers. Los términos del protocolo bóxer, el tratado de paz que finalizó con la rebelión, fueron extremadamente duros: China fue condenada a pagar una indemnización de 333 millones de dólares; las tropas extranjeras dejaron guarniciones desde Pekín hasta el mar; los exámenes del servicio civil fueron suspendidos durante cinco años; tres oficiales simpatizantes de los boxers fueron ejecutados, y un cuarto fue empujado al suicidio. El kaiser Guillermo II, uno de cuyos ministros había sido asesinado por los boxers, proclamó triunfante: «Nunca más, ningún chino se atreverá a mirar con desdén a un alemán». Internacionalmente el prestigio de China llegó a su punto más bajo. La indemnización consumía la mitad del producto nacional y debilitaba a la dinastía Qing. Además, la ocupación de Manchuria por Rusia había trasladado a miles de soldados a la región durante la rebelión. Tras la firma del protocolo bóxer en 1901, las tropas permanecieron allí. En tres años, su presencia provocó la guerra ruso japonesa. Chovinismo Actitud de quien considera que su país es un compendio de cualidades y virtudes y desprecia las de los otros. El término proviene de Nicolás Chauvin, supuesto soldado que sirvió en el ejército napoleónico, haciendo alarde de un notorio celo patriótico. El imperialismo alentó el nacionalismo exaltado, como forma de confrontación entre las potencias. Este término expresa una actitud nacionalista fanática y apasionada. Deriva del nombre del soldado francés Nicolás Chauvin, que, a pesar de sus precarias condiciones de vida tras su retirada del ejército, continuaba mostrando una actitud apasionada hacia la figura de Napoleón y todo lo que ella representaba, incluso tras la derrota que había sufrido el militar francés en la batalla de Waterloo en 1815. Realmente, la actitud de Chauvin no constituía una excepción puesto que, tras esta última batalla en Francia, arraigó profundamente una admiración por el pasado militar francés promovido por el gran número de veteranos de guerra que se incorporaron a la vida civil. Al transcurrir de los años, el término chovinismo se fue afianzando en un entorno socio político marcado por la expansión colonial e imperialista como era la Europa del siglo XIX con objeto de definir aquellas actitudes caracterizadas por la exaltación exacerbada de la propia nación y de sus supuestas virtudes. En nuestros días se ha mantenido presente este término para designar actitudes de autoafirmación nacionalista, aunque progresivamente otros vocablos como ultranacionalista -de carácter más político y descriptivo- se han ido imponiendo progresivamente. Colonialismo Tendencia a mantener un territorio en el régimen de colonia. Las naciones blancas de Europa dominaron la mayor parte de los pueblos de color de África, Asia, América y Oceanía. La política colonialista ha respondido a factores estratégicos, políticos, comerciales, ideológicos y hasta religiosos. Entre los siglos XIX y XX ha desaparecido virtualmente el colonialismo al empuje del sentimiento nacionalista que fue despertando en las colonias. Pero, no resignándose las grandes potencias a perder las ventajas del sistema, lo han sustituido por un predominio influencial: el neocolonialismo. Luego, colonialismo es toda política orientada a la conquista de territorios con el fin de explotar sus recursos manteniendo a las respectivas poblaciones en un estado de sumisión servil. El colonialismo español comenzó con los viajes y descubrimientos geográficos de los siglos XV y XVI, y desapareció a lo largo del siglo XIX. La disolución de los imperios coloniales de Gran Bretaña, Francia, Holanda y Portugal se ha prolongado hasta el siglo XX. A parte, se llama ‘imperialismo’ a la tendencia de un Estado a la expansión territorial y a la supremacía económica respecto a las otras naciones; voluntad de constituir un imperio. Según la teoría marxista, estadio supremo del capitalismo, caracterizado por el dominio de los monopolios, el desarrollo de las sociedades multinacionales y la multiplicación de las formas de guerra. Así, pues, se define el ‘imperialismo’ como la acción y doctrina de un estado o nación, o de personas o fuerzas sociales o políticas, partidarias de extender el dominio de un país sobre otro u otros por medio de la fuerza o por influjos económicos y políticos abusivos. Por último, el neocolonialismo es el nombre con el cual se designan las nuevas formas de colonialismo posbélico, tendentes a sustituir la vieja relación basada sobre el dominio directo de las colonias por un vínculo de dependencia económica o ideológica. Por todo lo dicho se comprende que una ‘colonia’ es un territorio ocupado y administrado por una potencia extranjera de la que depende en los planos político, económico, cultural, etc. En otros términos, una colonia es un territorio supeditado en mayor o menor grado a una potencia extranjera. Fue el caso, por ejemplo, de la India con respecto a Gran Bretaña (su metrópoli) hasta 1947. Tras la Segunda Guerra Mundial, se desarrolló un amplio movimiento de descolonización. Éste concluyó con la independencia de la mayor parte de los territorios integrados en los grandes imperios europeos y su transformación en estados independientes. En suma, el colonialismo es el dominio, establecido y mantenido durante largo tiempo, sobre un país extranjero, separado de la potencia dominante a la que se halla subordinado. Este concepto nació para designar la dominación sobre gente de otra raza; más específicamente, el dominio o control político directo por países europeos o de orígen europeo, sobre pueblos asiáticos o africanos. Más tarde, se extendió el concepto al caso del Japón y de los pueblos dominados por éste. Balandier dice que el colonialismo se produce en el contacto entre una civilización tecnificada, de orígen cristiano, de economía potente y acelerado ritmo de vida, y una civilización carente de tecnología moderna, no cristiana, de economía atrasada y lento ritmo de vida; y por la imposición de la primera sobre la segunda. Actualmente también se consideran manifestaciones de colonialismo la existencia de minorías étnicas discriminadas, o el "apartheid" visto como colonialismo ejercido por una minoría racial, aunque no haya separación territorial entre metrópoli y colonia. Organización de Estados Americanos Organismo supranacional, fundado en la conferencia de Bogotá (30 abril de 1948), que reúne a todos los gobiernos de los estados americanos, con excepción de Belice, Canadá, Cuba y Guyana. En su carta fundacional se defendía la democracia representativa, la cooperación económica , la reforma social y la no intervención de ningún país miembro en asuntos internos de cualquiera de ellos. Desde un principio, y en el contexto de la “guerra fría”, quedó patente la fuerte vinculación de la organización con EE.UU. (Guatemala, 1954; Panamá, 1959). En 1962 se decretó la expulsión de Cuba, por incompatibilidad con la ideología comunista; en cambio, se aceptó la intervención armada estadounidense en la República Dominicana (1965). Desprestigiada en el plano económico (fracaso de sus “programas de asistencia”) y político , la OEA se convirtió en la década de 1970 en una entidad con fines humanitarios (defensa de los derechos humanos en el Chile de Pinochet y la Nicaragua de Somoza). Con el fin de enmascarar su ineficacia política, puesta de manifiesto en la invasión de Granada (1983) o en la guerra civil nicaragüense (1981-84), en 1985 se reformó su carta fundacional, otorgando mayores poderes al secretario general y al consejo permanente. Así, pues, durante la guerra fría se convirtió en una organización al servicio de la política exterior estadounidense, y aunque algunos Estados creyeron que serviría para poner en marcha un Plan Marshall similar al europeo, pronto comprendieron que Latinoamérica no era objetivo prioritario para Washington. En la actualidad la integran 35 Estados . La Organización de Estados Americanos es un organismo supranacional, fundado en la Conferencia de Bogotá el 30 de abril de 1948, que agrupa a todos los Estados Americanos con excepción de Canadá y Cuba (que fue expulsada en 1962, en la Conferencia de Punta del Este, por considerarse incompatible su orientación política comunista con los principios básicos de la Organización). En junio de 2009, la institución americana resolvió levantar por unanimidad la sanción que mantenía a Cuba fuera de su organización, pero Cuba, sin embargo, tras agradecer el gesto, rechazó incorporarse. Una de las principales críticas que se han hecho a la misma ha sido, precisamente, el excesivo papel de liderazgo que en ésta asumieron, desde su propia constitución, los Estados Unidos. La carta fundacional de la Organización estableció como fines principales la defensa de la democracia representativa, la cooperación económica ligada al desarrollo, la reforma social y la no intervención en los asuntos internos. Esta carta entró en vigor el 13 de diciembre de 1951 y fue modificada en la Tercera Conferencia Extraordinaria Interamericana, celebrada en Buenos Aires, en febrero de 1967, por el denominado Protocolo de Buenos Aires, que entró en vigor en 1970. La Conferencia Interamericana, con reuniones periódicas cada cinco años, fue instituida como órgano supremo de la OEA, cuyo Consejo tiene su sede permanente en Washington. En los últimos años, con la aparición de diversos procesos de integración subcontinental como el Pacto Andino, el CARICOM y, en especial, el NAFTA y el Mercosur, el papel de la OEA se ha visto relegado a un segundo plano dentro del ámbito de las relaciones interamericanas. Darwinismo social El darwinismo social es una teoría social inspirada en la teoría biológica de la selección natural de Charles Darwin. Sin embargo, a diferencia del mecanismo evolutivo propuesto por Darwin, el darwinismo social, que por su parte no fue ideado por Darwin, traslada la teoría biológica de la selección natural a los fenómenos sociales de la humanidad. De esta forma, propone que la supervivencia del más apto es un elemento inherente a las relaciones sociales. Formalmente, el principal proponente de la teoría del darwinismo social fue Herbert Spencer, contemporáneo de Darwin y muy popular en su época. Spencer interpretó la selección natural en términos de la”Supervivencia del más apto” y lo trasladó al campo de la sociología. El darwinismo social sugiere que las características innatas o heredadas tienen una influencia mucho mayor que la educación o las características adquiridas, lo que está ampliamente demostrado en las ciencias biogenéticas. El mismo Darwin parecía pensar que los instintos sociales o los sentimientos morales habrían evolucionado a través de la selección natural aunque nunca llegó a explicar cómo la presión evolutiva sobre diferentes individuos podía afectar al colectivo de una sociedad. El darwinismo social fue popular desde finales del siglo XIX hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, cuando la hegemonía igualitarista de los vencedores impuso su voluntad sobre el mundo y el darwinismo social empezó a ser desprestigiado ya que entre sus influencias se citan el comienzo de la eugenesia y de las doctrinas raciales del nacionalsocialismo. Es erróneo considerar que la teoría de la evolución y selección natural se limitó a una aplicación en el área de la biología. En poco tiempo, algunos pensadores – principalmente filósofos y científicos sociales – del siglo XIX, como el inglés Herbert Spencer, utilizaron las ideas de Thomas Robert Malthus y, sobre todo de Charles Darwin, para elaborar esquemas filosóficos que terminarían siendo utilizados para clasificar a las sociedades humanas en atrasadas y avanzadas, en primitivas y modernas, en bárbaras o civilizadas. Darwinismo social es la forma en que se conoce hoy en día el intento de aplicar el darwinismo a las sociedades humanas. Se basa en la teoría de selección natural de Charles Darwin, donde sólo el más fuerte sobrevive, eliminando así a los más débiles y restando la existencia de los más fuertes o aptos. De acuerdo con ese pensamiento, que reinterpreta la teoría de la evolución, existirían características biológicas y sociales que determinarían que una persona es superior a otra y que las personas que se encuadrasen en esos criterios serían las más aptas para dominar sobre otras. La teoría de Darwin dice que en el mundo sobrevive el más adaptado, por eso hay evolución; que los seres vivos evolucionan para continuar vivos, y ejemplo de eso sería el hombre. Lo mismo se aplicaría para la teoría del darwinismo social: los humanos buscan enriquecerse, como una forma de evolucionar, de ahí surge la evolución social. Un ejemplo interesante del darwinismo social, se encuentra en el siglo XIX, cuando los europeos, en busca de expandir el capitalismo y nuevas tierras, utilizaron su poder para colonizar los continentes como África y Asia. Se valieron de esta teoría como pretexto por la colonización forzada para con los africanos. Según la teoría del darwinismo social, los europeos ya se encontraban en lo más alto de la evolución, por tanto, eran los más aptos para dominar a cualquier otro pueblo inferior. Eso quiere decir que para los europeos sus riquezas e innovaciones tecnológicas demostraban una gran evolución. Siendo así, los europeos deberían colonizar continentes como África para ayudarlos a evolucionar y mostrarles el camino hacia el capitalismo. Por supuesto, esta fue una excusa para que los europeos pudieran explotar recursos locales, sustraer los bienes naturales y convertir a sus habitantes en mano de obra barata o esclava. Los darwinistas sociales defienden la tesis de que existen razas superiores e inferiores, siendo ampliamente aplicadas por los gobiernos europeos para justificar sus dominios en Asia y África durante el periodo imperialista (siglo XIX – XX), promoviendo las condiciones necesarias para aumentar el prejuicio en contra de los pueblos de esos continentes, vistos como inferiores. Esta teoría acerca de la superioridad de algunos grupos sociales también fue utilizada en los Estados Unidos. El darwinista social William Graham Summer declaró que los millonarios son un producto de la selección natural. Es decir, se da cuenta de que la teoría de Darwin se convirtió eventualmente en un pensamiento reforzado los ideales de la clase burguesa de la época, viniendo a aducir la ley del más fuerte y la superioridad de la élite. Sin embargo, es necesario hacer hincapié en que estos conceptos nunca fueron creados o aceptados por Darwin, quien, por cierto, era un declarado antiesclavista. Son sólo algunas de las muchas interpretaciones del darwinismo, que valieron para argumentar un discurso racista y sesgado, que, lamentablemente, tuvo una gran influencia en la segunda mitad del siglo XIX. Generalmente, algunos patrones determinados como indicios de superioridad en un ser humano serían el mayor poder adquisitivo y la habilidad en las ciencias humanas y exactas en detrimento de otras ciencias, como el arte, por ejemplo, y la raza de la cual forma parte. Incluso en la actualidad, seguimos viendo grandes divisiones binarias que nos remiten al darwinismo social, como por ejemplo el dominio de los ricos sobre los pobres, tanto en forma colectiva como individual. Eurocentrismo Es la tendencia que sostiene que los valores culturales y sociales de Europa Occidental constituyen patrones o modelos universales. Tras esta consideración se esconde el desconocimiento y el desprecio de las demás culturas. En el siglo XIX, siguiendo con la tradición iniciada en siglos precedentes, las potencias imperialistas europeas trataron de imponer una escala de valores supuestamente superior a la de los pueblos sometidos. Entre estos últimos se incluyeron algunos con culturas milenarias, como el indio y el chino. En pocas palabras, el “eurocentrismo” es la corriente que tiende a considerar superior el estilo de vida, la cultura y las ideas y tradiciones europeas frente a las de otros continentes, y que mide el grado de desarrollo con parámetros exclusivamente europeos, con un desprecio por las formas de vida diferentes de la occidental. En el terreno historiográfico considera a Europa el eje de estudio y justifica el colonialismo por su superioridad. El término eurocentrismo se aplica a cualquier tipo de actitud, postura o enfoque intelectual, historiográfico y de la evolución social, que considera que Europa y su cultura han sido el centro y motor de la civilización, y que por ello identifica la historia de los europeos y sus relaciones con los otros continentes como la historia universal. El eurocentrismo puede ser considerado una forma de etnocentrismo. El eurocentrismo (como las otras formas de etnocentrismo) es también un prejuicio cognitivo y cultural, que supone la existencia de experiencias históricas lineales movidas por esquemas culturales fijos, correspondientes a los provistos por la historia europea, considerando a las trayectorias no europeas como formaciones incompletas o deformadas.1 Monetarismo Escuela de pensamiento económico que analiza y destaca la relevancia que tiene para la economía la política monetaria como regulador y controlador de la cantidad de dinero en circulación. La teoría que sustenta el monetarismo es la teoría cuantitativa del dinero que inició el español Azpilicueta en el siglo XVI, pero su desarrollo matemático será en el siglo XX con Irving Fisher con su conocida fórmula MV= PT (M -masa monetaria-; V -velocidad del dinero-; P -precios- y T -volumen físico de las transacciones-). La inflación esperada es cuidadosamente estudiada por A.C. Pigou y Milton Friedman. Este último propone también una nueva ecuación: md = α (Yp, W, i, P*, P, u). Demanda de dinero es α, la renta permanente -Yp-, la proporción entre riqueza humana y no humana -W-, el tipo de interés nominal -i-, variaciones estimadas de la tasa de variación del nivel de precios -P*-, el nivel de precios real -P- y de la función de preferencia -u-. Con esta fórmula Milton Friedman desarrolla una teoría de la demanda de dinero y explica lo que llamamos la teoría de la renta permanente. Precisamente este último autor es a quien se considera que es el gran teórico de la escuela monetarista. Comenzó siendo keynesiano en su juventud pero dará una de las respuestas contrarias más consistentes al pensamiento dominante en su periodo, el keynesianismo. Milton Friedman (1912-2006) judío, economista, estudió en la Universidad de Rutgers (New Jersey) y se doctoró en la Universidad de Columbia (1946); profesor en la Universidad de Chicago durante los siguientes 30 años, aglutinó y lideró un grupo de economistas de prestigio mundial conocidos como la Escuela de Chicago. Sus ideas calaron en la sociedad desde los años 60 y obtuvo el premio Nobel de Economía en 1976. Su brillante trayectoria se recoge en su propia autobiografía, donde por ejemplo declara que ya en los años cincuenta anticipó que el mercado monetario mundial posiblemente sería del tipo de cambio flotante, tal como se recoge en su trabajo: The Case for Flexible Exchange Rates. La inflación es analizada y explicada como un fenómeno estrictamente monetario y se manifiesta por el incremento del dinero en circulación. Tanto el Banco Central como la política económica del país deben buscar el punto de equilibrio entre dinero y PIB para evitar un posible proceso inflacionario o deflacionario. Por esta razón, la emisión del dinero debe ajustarse al crecimiento económico estimado que se produce en el país. Otro instrumento para controlar la inflación según los monetaristas es el tipo de interés, si existe el temor de inflación se considera que debe elevar el Banco Central el tipo de interés, el dinero es más caro, o si se produce el peligro del efecto opuesto, deflación, el Banco Central debe bajar el tipo de interés, abarata el dinero. Otro fenómeno que destacan los monetaristas es que si cambia el ritmo de crecimiento de la producción, se reflejará más tarde en la tasa de inflación. También la escuela monetarista considera que el Estado debe reducir su participación en la actividad económica, al considerarla excesiva y no debe generar déficit porque es una carga sobre la economía privada. Así mismo, se afirma que debe haber un mercado libre sin los abusos que generan tanto los monopolios o los oligopolios al tener una posición netamente dominante en el mercado. Sobre la política económica hay que resaltar varios aspectos. Los objetivos últimos deben dirigirse a mantener la estabilidad de precios. En lo que se refiere al paro, no tiene importancia por equilibrarse en el largo plazo. Con respecto al equilibrio en balanza de pagos, si hay que entender que el monetarismo nace para aplicarse a economías cerradas, son partidarios de mantener el equilibrio por el sistema de cambios flexibles. En lo que se refiere a la política fiscal, consideran que su eficacia es muy limitada, puesto que el aumento en un componente de la demanda como el gasto público, la tasa impositiva o el gasto en inversión, producen cambios en los tipos de interés. Esa variación en los tipos mantiene la demanda en la misma cuantía que ajusta sus componentes por el interés. En definitiva, solo cambian las relaciones entre los componentes de la demanda. La variación solo afecta al nivel de producción si cambia en algún aspecto la oferta monetaria. En esto último hay que tener además en cuenta que la relación entre el interés y la demanda monetaria es rígida, por lo que los posibles efectos serán muy limitados. Todas estas condiciones llevan a pensar que la política fiscal esta subordinada a la monetaria La efectividad de la política de rentas, al actuar sobre los salarios y la oferta depende del comportamiento de las políticas monetaria y fiscal. La política monetaria es la mas adecuada por parte de los monetaristas para el logro de los objetivos de política económica. Ésta afirmación procede de mantener la validez de la relación entre la oferta monetaria y el nivel de renta nominal. Al suponer que la relación entre ambas variables es positiva, un aumento de la oferta monetaria produce incrementos en la renta nominal, si bien es imposible determinar que parte de ese efecto es real y que parte se traslada a un aumento de precios. En lo que se refiere a la demanda monetaria ya se comento antes que se interpreta de manera diferente al keynesianismo y que se determina en función de la renta permanente y del coste de oportunidad. De la oferta monetaria consideran que es exógena. de esta forma la política monetaria es la más efectiva siempre teniendo en cuenta su influencia sobre la renta nominal. La forma de actuación es también otro punto de discusión con los keynesianistas. Mientras que estos últimos están a favor de políticas anticíclicas y discrecionales, los monetaristas prefieren una política de ajuste constante en la que se aumente la certidumbre de los agentes y confiando que por lo demás, los mercados se ajusten con la mínima intervención. Sobre la política económica hay que resaltar varios aspectos. Los objetivos últimos deben dirigirse a mantener la estabilidad de precios. En lo que se refiere al paro, no tiene importancia por equilibrarse en el largo plazo. Con respecto al equilibrio en balanza de pagos, si hay que entender que el monetarismo nace para aplicarse a economías cerradas, son partidarios de mantener el equilibrio por el sistema de cambios flexibles. En lo que se refiere a la política fiscal, consideran que su eficacia es muy limitada, puesto que el aumento en un componente de la demanda como el gasto público, la tasa impositiva o el gasto en inversión, producen cambios en los tipos de interés. Esa variación en los tipos mantiene la demanda en la misma cuantía que ajusta sus componentes por el interés. En definitiva, solo cambian las relaciones entre los componentes de la demanda. La variación solo afecta al nivel de producción si cambia en algún aspecto la oferta monetaria. En esto último hay que tener además en cuenta que la relación entre el interés y la demanda monetaria es rígida, por lo que los posibles efectos serán muy limitados. Todas estas condiciones llevan a pensar que la política fiscal esta subordinada a la monetaria La efectividad de la política de rentas, al actuar sobre los salarios y la oferta depende del comportamiento de las políticas monetaria y fiscal. La política monetaria es la mas adecuada por parte de los monetaristas para el logro de los objetivos de política económica. Ésta afirmación procede de mantener la validez de la relación entre la oferta monetaria y el nivel de renta nominal. Al suponer que la relación entre ambas variables es positiva, un aumento de la oferta monetaria produce incrementos en la renta nominal, si bien es imposible determinar que parte de ese efecto es real y que parte se traslada a un aumento de precios. En lo que se refiere a la demanda monetaria ya se comento antes que se interpreta de manera diferente al keynesianismo y que se determina en función de la renta permanente y del coste de oportunidad. De la oferta monetaria consideran que es exógena. de esta forma la política monetaria es la más efectiva siempre teniendo en cuenta su influencia sobre la renta nominal. La forma de actuación es también otro punto de discusión con los keynesianistas. Mientras que estos últimos están a favor de políticas anticíclicas y discrecionales, los monetaristas prefieren una política de ajuste constante en la que se aumente la certidumbre de los agentes y confiando que por lo demás, los mercados se ajusten con la mínima intervención. Metrópoli Desde el punto de vista del colonialismo, la metrópoli es el estado que gobierna, administra o explota sus posesiones. Fue el caso, por ejemplo, de Francia (metrópoli) y sus colonias de Indochina , o el de Gran Bretaña respecto a Australia y Nueva Zelanda. Existieron diversas formas de control colonial (protectorados, colonias, dominios, etc.), cada una de ellas con sus respectivas particularidades. Protectorado designa una situación jurídica de dependencia de un país, que queda sometido a la potencia protectora en algunas competencias que limitan su soberanía, tales como la política exterior y la seguridad. Una factoría era un asentamiento comercial en una zona costera, que no suponía la conquista ni la imposición de una administración colonial. El dominio colonial puede referirse de: • Forma genérica, al imperio colonial. • Forma específica, a las colonias de poblamiento, una forma de colonización en la que la presencia de colonos es masiva, por oposición a las colonias de explotación, caracterizadas por la presencia masiva de población indígena. Dominio británico, una forma de pertenencia al Imperio Británico. Plan de Ayala Declaración política hecha pública en esta localidad mexicana por una junta revolucionaria a propuesta de E. Zapata (28 de noviembre de 1911). Proponía la sustitución Madero por P. Orozco o por E. Zapata, y enunciaba los puntos esenciales del agrarismo mexicano. En el “Acta de rectificación del plan de Ayala” (San Pablo Oxtotepec , 1914). Orozco fue acusado de traición. Manifiesto formulado por Emiliano Zapata, en la ciudad mexicana de Ayala, el 25 de noviembre de 1911, por el cual se desconocía la autoridad de Francisco Ignacio Madero y se sentaban las bases del agrarismo mexicano, el cual ponía el reparto de las tierras como el objetivo fundamental del campesinado. El desconocimiento de la autoridad de Madero se justificaba porque, a causa de su "falta de entereza y debilidad suma, no llevó a feliz término la Revolución que gloriosamente inició con el apoyo de Dios y del pueblo, puesto que dejó en pie la mayoría de los poderes gubernativos y elementos corrompidos de opresión del Gobierno dictatorial de Porfirio Díaz". (Véase la biografía de Porfirio Díaz). Tras acusarlo de estar "en contubernio escandaloso con el partido científico, hacendados-feudales y caciques opresores", el manifiesto desconocía la autoridad de Madero y reconocía como Jefe de la Revolución Libertadora al general Pascual Orozco. En el artículo 4º, la Junta Revolucionaria de Morelos manifestaba su asunción del plan de San Luis Potosí, con adiciones "en beneficio de los pueblos oprimidos", y a partir del artículo 6º formulaba las pretensiones agraristas: "los terrenos, montes y aguas que hayan usurpado los hacendados, científicos o caciques a la sombra de la justicia venal, entrarán en posesión de esos bienes inmuebles desde luego, los pueblos o ciudadanos que tengan sus títulos, correspondientes a esas propiedades, de las cuales han sido despojados por mala fe". Se abría así paso a la nacionalización de la tierra: "En virtud de que la inmensa mayoría de los pueblos y ciudadanos mexicanos no son mas dueños que del terreno que pisan sin poder mejorar en nada su condición social ni poder dedicarse a la industria o a la agricultura, por estar monopolizadas en unas cuantas manos, las tierras, montes y aguas; por esta causa, se expropiarán previa indemnización, de la tercera parte de esos monopolios, a los poderosos propietarios". Si estos se oponían, sus bienes se nacionalizarían y las dos terceras partes que les correspondían irían destinadas a indemnizaciones de guerra y pensiones de viudas y huérfanos. En los artículos siguientes, se decidió la aplicación de las leyes de desamortización y nacionalización, se declaraba la persecución de los jefes militares insurgentes opuestos al manifiesto, se decidía el nombramiento de presidente de la república por una junta de los principales jefes revolucionarios de los diferentes Estados a fin de convocar elecciones para la organización de los poderes federales, se regulaba el nombramiento de gobernadores y se pedía de nuevo la renuncia de Madero. Entre los firmantes del manifiesto figuraban los generales Emiliano Zapata, Eufemio Zapata, Francisco Mendoza, Jesús Navarro, Otilio E. Montaño, José Trinidad Ruiz y Próculo Capistrán. Tras el asesinato de Madero, el 30 de mayo de 1913, se procedió a una reforma, ratificada al año siguiente. De acuerdo con las nuevas estipulaciones, se desconocía al gobierno usurpador del general Victoriano Huerta, y se declaró como traidor a Pascual Orozco; el gran dirigente Emiliano Zapatafue proclamado jefe revolucionario. Con este plan, Zapata separó su movimiento de los restantes programas políticos revolucionarios, y se acercó al agrarismo promovido por Flores Magón, aunque sin aceptar su filiación anarquista. Monocultivo Tipo de cultivo en el que se cultiva una sola planta con vistas a su comercialización. Es la forma habitual de la agricultura mecanizada e industrializada. Tiene serias desventajas naturales, como empobrecimiento de la tierra, incluso su agotamiento, y la mayor susceptibilidad al ataque de insectos herbívoros y otras plagas. Monocultivo son también las denominadas eufemísticamente repoblaciones forestales, en realidad cultivos de una sola especie leñosa de crecimiento rápido. Así, pues, los monocultivos son plantaciones de gran extensión con árboles u otro tipo de plantas de una sola especie, en este proceso se utilizan los mismos métodos para todas las plantaciones como lo son la fertilización, el control de pestes y su alta producción. Las plantaciones más frecuentes son: la caña de azúcar, los cereales, el algodón y el árbol de pino. Este sistema de monocultivo puede alcanzar en un corto tiempo el máximo de producción agrícola y se emplean por lo general donde existe la escasez de mano de obra del hombre. Se dice que este sistema es el típico ejemplo de la economía a escalas, alcanzando precios bajos del producto que se cosecha. Los sistemas de monocultivos también presentan una serie de desventajas en el ámbito ecológico y de la biodiversidad ya que causan el desgaste de los nutrientes del suelo, erosionándolo, reemplazando los bosques naturales, así como la alteración del ciclo hidrológico, la disminución de la producción de alimentos y el deterioro del paisaje en zonas turísticas, pueden llegar a ocasionar enfermedades ya que no hay una diversidad en el cultivo y debido a esto los animales que antes habitaban en ese sitio tampoco pueden alimentarse. Caso contrario sucede con los insectos ya que ellos si consiguen alimentos en estos sitios de monocultivos lo que puede provocar la propagación de un gran número de plagas. Los monocultivos ocasionan la pérdida de la diversidad en los sistemas naturales por la manipulación del hombre en la destrucción de las especies y por la contaminación. Sincretismo En un sentido amplio, el término sincretismo hace alusión a la conciliación de ideas (filosóficas, religiosas, etc.) procedentes de ámbitos culturales distintos. Supone la síntesis de pensamientos y formas de vida distintas. Así, por ejemplo, la llegada de los europeos a América en el siglo XVI dio como resultado la mezcla o mestizaje entre las ideas y costumbres procedentes del viejo mundo y las de los pueblos amerindios. En el siglo XIX, los contactos entre diversas civilizaciones comportó la continuidad del proceso, algo que en nuestros días se ve acelerado por el proceso de globalización y la intensificación de los flujos migratorios Organización de Países Exportadores de Petróleo (0PEP) Constituida en 1960 entre Arabia Saudí, Irak, Irán, Kuwait y Venezuela, durante la conferencia de Bagdad, para el desarrollo de una política económica común a partir de la venta internacional de petróleo crudo. Posteriormente han entrado a formar parte de la OPEP Argelia, Ecuador, Indonesia, Libia, Nigeria, Qatar, los Emiratos Árabes Unidos y Gabón. OPEP son las siglas de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, fundada, como se ha dicho, en 1960 por Iraq, Irán, Kuwait, Arabia Saudí y Venezuela para constituir un bloque en defensa de los intereses de los Estados productores de petróleo. Como señala Pilar Toboso Sánchez, en 1961 se incorporó Qatar, en 1962 Indonesia y Libia, en 1967 los Emiratos Árabes Unidos, en 1969 Argelia y en 1971 Nigeria. Durante los años sesenta su actuación fue poco relevante, y en 1968 las multinacionales occidentales todavía dominaban el 90% de la exportación y del comercio del crudo mundial. Pero tras la guerra árabe-israelí de 1973, la OPEP se solidarizó con el movimiento palestino y en octubre once miembros anunciaron una reducción del 5% en el suministro de crudo, un incremento del 70% en el precio del barril y el embargo total a Estados Unidos y Holanda por su política proisraelí, medidas que tuvieron graves consecuencias en Occidente, pues el periodo de energía barata había llegado a su fin. En pocos meses el precio de la gasolina se multiplicó por cuatro y todos los países se vieron obligados a implantar medidas restrictivas. Desde entonces los países productores impusieron sus condiciones a los hasta entonces dominantes países occidentales. La OPEP nació a raíz del conflicto que enfrentó a comienzos de los sesenta a países productores y compañías petrolíferas, motivado por la reducción unilateral de los precios de referencia operada por estas últimas. La crisis empezó por una decisión tomada por el gobierno norteamericano de eisenhower, que estableció cuotas obligatorias para la importación de crudos. Esto obligó a las compañías petrolíferas a colocar su producción sobrante en nuevos mercados, el europeo principalmente, lo que originó una caída inmediata de los precios. Las compañías comenzaron entonces a sufrir presiones de los consumidores, que les instaban a bajar los precios de referencia. Sin embargo, los países productores rechazaron esa medida, ya que los precios de referencia eran la base del sistema fiscal establecido entre países y compañías. Un descenso de aquéllos significaría una drástica reducción de los ingresos obtenidos por los países productores en concepto de impuestos derivados del petróleo. Las compañías, ante la disyuntiva planteada, optaron por satisfacer a los consumidores y redujeron el precio de referencia en un 8%. Ante esto, los países productores reaccionaron rápidamente y la Liga Árabe convocó en El Cairoel I Congreso de Petróleo Árabe, al que asistieron Venezuela e Irán como observadores. En él se instó a las compañías a no tomar decisiones unilaterales y consultar con los productores, y se sentaron las bases para la futura creación de un organismo conjunto que pudiese enfrentarse con garantías de éxito a las poderosas compañías petrolíferas. Los principales impulsores del proyecto fueron Abdullah Tariki y Pérez Alfonso, responsables petrolíferos de los gobiernos de Arabia Saudita y Venezuela, respectivamente. En agosto de 1960, las compañías volvieron a reducir unilateralmente los precios de referencia de los crudos de Oriente Próximo, entre un 2% y un 5,5%, y en septiembre, los países productores que promovían la asociación se reunieron en la Conferencia de Bagdad, convocada por el gobierno de Irak y a la que acudieron Arabia Saudí, Kuwait, Irán y Venezuela, además del país organizador. En esa reunión, además de aprobar un compromiso para restaurar los precios al nivel anterior a las reducciones y asegurarse de que no volvieran a producirse decisiones unilaterales, se creó formalmente la Organización de Países Exportadores de Petróleo. Desde su nacimiento, la OPEP ha atravesado por momentos de auge y otros de gran debilidad y división interna. Uno de los puntos culminantes de su corta historia fue la crisis petrolífera de 1973, cuando la organización decidió aumentar el precio del petróleo en dólares en un 11%, debido principalmente a la fuerte devaluación de la moneda norteamericana. A raíz de ello, la OPEP creó un año después el fondo de compensación para los países en desarrollo, afectados por el encarecimiento del petróleo. El poder de la OPEP se reforzó durante este conflicto, de tal manera que nunca más fue necesario consultar con las compañías para fijar los precios del petróleo. Sin embargo, a partir de 1976 comenzaron las disensiones entre los países miembros acerca de la política de precios, lo que provocó el que durante un período existiese un doble precio de mercado, situación a la que puso fin la Conferencia de 1977. La Revolución Islámica de Irán tuvo una influencia decisiva en la política de la organización, ya que la brusca reducción de la oferta producida por el cierre de las explotaciones petrolíferas iraníes afectó decisivamente al mercado. Los precios aumentaron considerablemente y la OPEP decidió permitir a cada país miembro agregar los precios adicionales que considerase oportunos en función de sus circunstancias. Esto originó un desbarajuste del mercado y acabó por provocar una segunda crisis del petróleo. A partir de entonces desapareció la unidad de acción dentro de la OPEP, que ya no fue capaz de impedir que cada país fijara sus propios precios. El mayor logro fue que en 1980 se fijara un precio máximo para el crudo. Se dice que a partir de entonces la OPEP ya no se reúne para decidir el precio del petróleo sino más bien para fijar los márgenes del desacuerdo entre sus miembros respecto al mismo. Los siguientes años vinieron marcados por la limitación de la producción, debido a la existencia de grandes excedentes, las divergencias entre los países miembros y sus incumplimientos de las cuotas pactadas, así como por la guerra de precios mantenida contra los países productores no miembros de la organización. A comienzos de los noventa tuvo lugar el conflicto del Golfo Pérsico, que reavivó las tensiones dentro de la OPEP. Tratados desiguales En el siglo XVIII, la seda, el algodón, el té, la porcelana y los objetos esmaltados chinos eran sumamente apreciados en Europa, pero resultaban muy caros y escasos, además, esto significaba un gran esfuerzo para las ya apretadas finanzas europeas provocadas por las guerras napoleónicas. Los comerciantes de Portugal, Gran Bretaña, Italia y los Países Bajos intentaron ampliar el comercio con China. Pero los poderosos emperadores chinos, que controlaban cualquier contacto entre su pueblo y los extranjeros, no estaban interesados. Qianlong, emperador durante sesenta años, era un erudito y un tradicionalista que no tenía tiempo para los «bárbaros». El problema de los europeos era que tenían que pagar todos los productos en plata, ya que los comerciantes chinos no tenían permitido intercambiar productos extranjeros por artículos chinos. Además, los europeos sólo tenían permiso para comerciar en Cantón (Guangzhou), donde eran encerrados en las llamadas factorías (una especie de almacenes fortificados) y comerciaban a través de intermediarios chinos. Los comerciantes europeos eran muy competitivos y se peleaban por conseguir los mejores artículos chinos y por llevarlos luego a Europa lo más rápidamente posible para conseguir establecer los precios más altos. Los europeos buscaron otras formas de comerciar. El opio era una droga que tradicionalmente se usaba masivamente (mezclado con tabaco) en China desde el siglo XV con fines medicinales; los europeos entablaron relaciones con los traficantes de droga chinos, a quienes vendían grandes cantidades de opio (5.000 barriles por año en la década de 1820) desde países como Birmania. A cambio recibían lujosos artículos chinos. El comercio creció a finales del siglo XVIII y, aunque el Gobierno Qing intentó detenerlo, en la década de 1830 el opio se consumía ampliamente en China: hacía perezosas a las personas, dañaba la sociedad y la economía, y causaba ingentes gastos al país. China alcanzó su mayor extensión durante el reinado de Qianlong, extendiendo su poder a Asia Central y el Tibet. Esta expansión fue muy costosa y aportó muy pocos beneficios, salvo mantener alejados a los británicos y los rusos. Los emperadores Qing no estaban interesados en desarrollar el comercio porque tenían urgentes asuntos internos que solucionar. Los años de paz y prosperidad habían conducido a un excesivo crecimiento de la población (400 millones en 1800) y había escasez de alimentos. Los impuestos eran elevados, la corrupción estaba creciendo y la población se desplazaba de un lugar a otro en busca de mejores oportunidades. Los Qing eran muy conservadores y testarudos. Como resultado de esta actitud, hubo protestas y levantamientos, organizados con frecuencia por sociedades secretas con ambiciones políticas. La secta del Loto Blanco provocó una rebelión campesina que duró de 1795 a 1804. El objetivo de esta guerra era debilitar el respeto del pueblo por la dinastía Qing. Los extranjeros (japoneses, rusos, tibetanos y otras minorías étnicas, así como los europeos en sus clípers y sus cañoneros) también acechaban las costas de China. Los emperadores Qing creían que China era el centro del mundo. Describían su país como «el Reino Medio, rodeado de bárbaros». Cuando un embajador británico, lord Macartney, viajó a Pekín (Beijing) en 1793, el emperador Qianlong se negó a tratar asuntos comerciales. Desde entonces, los extranjeros decidieron hacer las cosas a su manera y el lucrativo comercio del opio aumentó. El té, la seda y la porcelana eran productos muy solicitados en Europa. Pero había un problema: la sociedad china se basaba en la filosofía de la autosuficiencia. Desde mediados del siglo XV, China había sido una civilización independiente de las flotas y el comercio de ultramar con remotas colonias vasallas. Los alimentos y los bienes de lujo se fabricaban todos en el mercado nacional. Desde comienzos del siglo XIX, muchos chinos se sentían oprimidos en ciertos aspectos de su vida y el opio, que se fumaba como el tabaco, les proporcionaba una vía de escape. Cuando en 1839 los chinos intentaron detener el comercio, los británicos les declararon la guerra. También el control del suministro mundial de té por parte de China estaba a punto de venirse abajo: durante la década de 1830, el inglés Robert Fortune robó varias plantas de té mientras viajaba por China; las llevó a la India y estableció allí plantaciones que competirían con las chinas. A pesar de los esfuerzos del Imperio Qing por aislarse de la interferencia extranjera, hacia 1850 las influencias europeas en China eran ya muy profundas. Por un lado, los misioneros occidentales estaban muy atareados conviniendo a algunos sectores de la sociedad china a la palabra de Jesucristo y, por el otro, los comerciantes superaron los embargos comerciales imperiales con una combinación de contrabando ilegal y diplomacia de la cañonera. Esas muestras de soberbia autosuficiencia por parte del emperador chino, provocaron una reacción imperialista de lo más extrema. Si los chinos no querían los productos occidentales, entonces algo habría que hacer para que los quisieran. Los consejeros de la Compañía Británica de las Indias Orientales encontraron la poco honorable solución del narcotráfico. Montaron un elaborado sistema con el que los comerciantes británicos compraban té chino en Cantón y emitían notas de crédito para los comerciantes chinos, que luego podían canjear por el opio que los agentes bengalíes de Calcuta pasaban de contrabando por la frontera. Entre 1750 y 1860, miles de toneladas de opio cultivado en los campos de amapolas de Bengala fueron introducidas ilegalmente en China a cambio de seda, té y porcelana. El intercambio fue un golpe maestro del ingenio. Los británicos, en lugar de pagar las mercancías con valiosas monedas de plata, utilizaron como moneda de cambio el opio que cultivaban en una zona próxima como Bengala. Y el problema de la autosuficiencia de China se resolvió mediante el estímulo de su dependencia a una droga muy adictiva. El opio, introducido por inescrupulosos comerciantes, llegó a ser un artículo indispensable para el chino corriente. Serían muchos, sin embargo, los que se opondrían tenazmente a su distribución y empleo, conociendo sus peligros. Los comerciantes europeos utilizaron el adictivo poder del opio para establecer fuertes vínculos comerciales con China, que deseaba permanecer aislada de los extranjeros. Los chinos apenas habían tenido contacto con el resto del mundo durante siglos. Muchos comerciantes europeos estaban muy interesados en los productos chinos, sobre todo en las sedas y porcelanas, que tan populares en Europa. Sin embargo, el Gobierno chino sólo les autorizó a comerciar en un puerto, Cantón (Guangzhou), lo que le permitía controlar mejor las transacciones. Para solventar este problema, los comerciantes extranjeros comenzaron a introducir opio de contrabando en el país, de tal forma que los chinos se vieran obligados a intercambiar sus objetos preciosos por esta droga. El Gobierno chino intentó detener este tráfico y, en 1839, los oficiales chinos, bajo las órdenes del alto comisionado de Cantón, Lim Tse-hsu, visitaron los almacenes británicos, en donde encontraron y quemaron unas 20000 cajas de opio. Los ingleses se indignaron ante lo que consideraban una confiscación de propiedad privada y, como respuesta, enviaron barcos de guerra que amenazaron a los chinos y sitiaron el puerto. Los chinos se negaron a pagar una compensación, prohibieron el comercio con los ingleses y dispararon sobre las fuerzas británicas. De esta forma comenzó la primera guerra del Opio (1839-1842) entre chinos y británicos. La guerra era desigual porque las fuerzas británicas eran muy superiores; bombardearon Cantón y arrebataron Hong Kong a los chinos. Al acabar la guerra, los británicos obligaron a los chinos a firmar el Tratado de Nanking (Nanjing), que abría los puertos de China a Gran Bretaña. China también tuvo que pagar una compensación y entregó la isla de Hong Kong a los británicos. Poco después de que Marx escribiera su profetice manifiesto, estalló en China la mayor guerra civil de la historia de los seres humanos. Se estima que entre 1850 y 1871 veinte millones de personas fallecieron en la Revolución Taiping, esto es, veinte veces más que en la guerra de Secesión de Estados Unidos, que tuvo lugar en la misma época. El mayor responsable del agresivo método que los británicos emplearon con los chinos fue el ministro de Asuntos Exteriores de la época, Henry Temple, tercer vizconde de Palmerston. Siempre estaba dispuesto a usar la fuerza en lo que consideraba la defensa de los intereses británicos en ultramar. En este y en los posteriores «tratados desiguales», los chinos se vieron obligados a ceder a las demandas europeas. Lo que realmente temían los chinos era que el comercio exterior acabara sometiendo a su país a la influencia extranjera. Los problemas, promovidos sobre todo por los ingleses, volvieron a surgir a mediados de la década de 1850 en la segunda guerra del Opio (1856-1860), de la que también salieron victoriosos los británicos, que forzaron a los chinos a otro tratado. El Tratado de Tientsin, firmado en 1858, obligaba a los chinos a abrir más puertos a los comerciantes europeos. Otros países, como Francia y Estados Unidos, firmaron a su vez otros «tratados desiguales», consiguiendo para sus ciudadanos derechos especiales y aumentando la influencia occidental en China. Comerciantes y misioneros impacientes entraron en seguida en el país. Al mismo tiempo, el inmenso Imperio chino se desbarataba gradualmente. La dinastía Qing, que tenía el poder, se enfrentó con rebeliones promovidas por los campesinos hambrientos. La rebelión de los Taiping (1851-1864) comenzó con la pretensión de los habitantes de que la tierra se dividiera equitativamente entre el pueblo. Las potencias extranjeras ayudaron a sofocar la rebelión porque querían que la dinastía Qing continuara en el poder para que se siguieran respetando los tratados. La Quinina fue una sustancia empleada en medicina por sus propiedades antipiréticas (contra la fiebre) y analgésicas. Su origen es peruano y es el principal remedio contra la malaria, también denominada paludismo. El paludismo se ttransmite por la picadura de la hembra del mosquito Anopheles, que inocula parásitos del género plasmodium y causan la muerte o la postración a millones de personas de las zonas tropicales. Antes del empleo de la quinina el hombre blanco tuvo vetada la entrada a vastas áreas donde el paludismo era endémico (permanente). En unión de otros factores sanitarios, su uso posibilitó la ocupación de extensos territorios del conntinnente africano. LAS REVOLUCIONES BURGUESAS Archivo Local en que se guardan y custodian documentos. Entre los archivos españoles destacan el Archivo Histórico Nacional, fundado con fondos de los antiguos consejos, en Madrid; el Archivo General de Simancas (Archivo de la corona de Castilla), instalado en esta fortaleza de la provincia de Valladolid, antes llamado Archivo de Escrituras Reales; fue creado por Carlos I (1509) en Valladolid, trasladándose más tarde a Simancas. Contiene 61.505 legajos y 5.196 volúmenes con 33 millones de documentos. Sus índices son muy variados; el Archivo de la Corona de Aragón, cuyo origen se remonta posiblemente al siglo IX, instalado en Barcelona; y el Archivo General de Indias, organismo creado por Carlos III (1781) para reunir toda la documentación referente a las Indias. Sus fondos iniciales procedían del Archivo de Simancas y de la Casa de Contratación, y a estos se añadieron posteriormente los del ministerio de Ultramar y otros privados. Tiene su sede en la antigua Lonja de Sevilla, que fue proyectada por Juan de Herrera y construida por su discípulo Juan de Minjares (1583-98). Un archivo es el conjunto de documentos que produce una persona o una institución en el curso de su actividad. Ésta es una definición sencilla de archivo que podemos dividir en cuatro apartados para entrar en su explicación pormenorizada: 1.- Conjunto de documentos primarios que tienen una relación funcional u orgánica. Es de gran interés entender que la relación de los documentos entre sí es tan fuerte que hace que carezca de valor el documento independiente si no es entendiéndolos como conjunto de documentos que se desarrollan como producto de un trámite. 2.- La procedencia del documento archivístico es fundamental para entender la diferencia entre este centro de información y otros en el conjunto de los centros de documentación ya que establece la relación entre los documentos y el productor a través de la actividad realizada, igualmente este principio resulta básico para la posterior organización de la documentación en el depósito del archivo. 3.- Los productores de la documentación serán los que definan la tipología del archivo; si una persona privada, un archivo privado; si la administración, un archivo de la administración; si una empresa, un archivo de empresa; si la iglesia, un archivo eclesiástico, cualquier persona o institución puede ser el generador de un archivo. 4.- La conservación de los documentos es responsabilidad de los productores del documento, siempre que esto no se respete se debe aplicar la legislación vigente sobre la defensa del Patrimonio Documental. 5.- Un rasgo definitivo para definir la especificidad del archivo es la valoración del documento donde se destaca el valor probatorio del documento archivístico junto a valores como el administrativo, histórico o el informativo. No podemos olvidar que la palabra archivo también define el edificio o el lugar específico donde se guarda la documentación. Más problemáticos resultan significados que se prestan al error ya que podemos encontrar la palabra archivo definiendo una colección de documentos no necesariamente primarios sobre una persona o una generación cultural etc., o en tecnologías de la información como un archivo informático (archive file) o sólo como archivo histórico (historical archives), ya que para definir archivo de gestión o archivo de documentos públicos encontramos el termino inglés “ récord office “. Debemos entender que en el contexto actual, el archivo es un centro joven que aún cuenta con problemas de interpretación terminológica que sólo ha de resolver el tiempo y el mutuo acuerdo internacional. El archivo histórico es la última fase en la vida del documento y último lugar donde se depositan aquellos que han superado la selección y que permanecerán a perpetuidad como testigos históricos de la gestión desarrollada en su ciclo vital. En esta fase la pertenencia de la documentación en sentido estricto al Patrimonio Documental da lugar a un tratamiento diferente centrado en la descripción y la recuperación de la información que debe satisfacer fundamentalmente la demanda de mundos muy diversos como la investigación científica, el ocio cultural, la educación o consultantes esporádicos que pueden necesitar datos administrativos puntuales que les afectaron en el desarrollo de su vida profesional. Bibliotecas Lugar donde se guardan los libros ordenados para su lectura. A continuación, nos referiremos, aunque sea brevemente, a las principales bibliotecas europeas. The British Library (o Biblioteca Británica) de Londres Es la biblioteca nacional del Reino Unido y una de las mayores del mundo. Cuenta con aproximadamente 150 millones de publicaciones y cada año se le incorpora una colección de cerca de tres millones de objetos nuevos. La Biblioteca Británica contiene libros, mapas, periódicos, partituras, patentes, manuscritos y sellos, entre otros objetos. Están en 625 km de estanterías que crecen 12 kilómetros cada año. El espacio de lectura tiene capacidad para 1200 lectores. La Biblioteca Británica pone información a disposición de estudiantes e investigadores del Reino Unido y de todo el mundo. Cada año, seis millones de búsquedas se generan con su catálogo online y más de 100 millones de objetos son ofrecidos a lectores de todo el mundo. Entre las colecciones especiales de la Biblioteca Británica se encuentran un cuaderno de notas de Leonardo da Vinci, material de 300 a. C. a los periódicos actuales, una Carta Magna, una grabación del discurso experimental de Nelson Mandela, cerca de 50 millones de patentes, 310.000 volúmenes de manuscritos, de Jane Austen a James Joyce, de Händel a los Beatles, más de 260 000 títulos de periódicos y más de cuatro millones de mapas. Se ha ido conformando a lo largo de los más de 250 años de la biblioteca. Creada en 1753, ha incrementado sus fondos constantemente por la adquisición de colecciones particulares. Tuvo un desarrollo importante a mediados del S. XIX bajo la dirección de Panizzi, que intentó transformarla en una institución de estudio e investigación y facilitar el acceso a los fondos a los usuarios. En 1971, el gobierno británico la reconoció como organismo independiente. Biblioteca Nacional de Francia de París La Biblioteca nacional de Francia (Bibliothèque nationale de France) reúne el patrimonio documental nacional, lo conserva y lo da a conocer. Las colecciones de la BnF son únicas en el mundo: catorce millones de libros y de impresos, pero también manuscritos, estampas, fotografías, mapas y planos, partituras, monedas, medallas, documentos sonoros, vídeos, multimedia, decorados, vestuarios… Todas las disciplinas intelectuales, artísticas y científicas están representadas en un espíritu enciclopédico. Cada año unos 150.000 documentos entran en sus fondos gracias al depósito legal, a las compras o a donaciones. Su biblioteca digital, Gallica, permite consultar actualmente más de tres millones de documentos. Numerosas manifestaciones culturales valorizan y dan a conocer sus riquezas: a lo largo del año se programan tanto exposiciones como conferencias, coloquios, conciertos y encuentros, animados por bibliotecarias y personalidades del mundo cultural. Museo Histórico Alemán de Berlín El Museo Histórico Alemán, abreviación DHM, es el museo de Historia alemana en Berlín. El museo es una fundación patrocinada por la República Federal de Alemania. El gremio director es el Kuratorium (consejo de administración) con representantes del gobierno y del parlamento de la república, y de los gobiernos de los “Länder” (Estados federados alemanes). El museo se ha dado por misión posibilitar el entendimiento de la visión del otro, para reflejar la historia y la cultura en un nivel más alto, especialmente en el actual periodo de internacionalización y globalización. El museo se encuentra en el Zeughaus (Berlín) (Antiguo Arsenal), el edificio más antiguo de la avenida Unter den Linden (“Bajo los Tilos”), ampliado por un anexo moderno, construido por Ieoh Ming Pei e inaugurado en 2003. Casa de la Historia de Bonn Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta nuestros días: este período permanece vivo en la Casa de la Historia de Bonn. En una amplia exposición permanente y en diferentes exposiciones temáticas itinerantes se documentan la historia política, económica y social, así como importantes tendencias artísticas y culturales, y las condiciones de vida cotidianas. Numerosas obras, desde el modelo “Adenauer-Mercedes” hasta la primera Green Card de un trabajador extranjero; documentos, fotos y vídeos ilustran las relaciones históricas y políticas, y despiertan además muchos recuerdos. Biblioteca Vaticana La Biblioteca Apostólica Vaticana (Bibliotheca Apostolica Vaticana, en latín) es la biblioteca de la Santa Sede, ubicada en Ciudad del Vaticano. Lleva el nombre de “apostólica”, porque es una institución que desde su fundación se considera la “Biblioteca del papa”, ya que le pertenece directamente. Es una de las más antiguas bibliotecas del mundo y custodia una muy importante colección de textos históricos, sobre todo de hª medieval, concretamente del feudalismo El papa Nicolás V fundó la biblioteca en 1448 reuniendo unos 350 códices griegos, latinos y hebreos heredados de sus antecesores con sus propias adquisiciones, entre las que estaban varios manuscritos de la biblioteca imperial deConstantinopla. La fundación propiamente dicha tuvo lugar cuando Sixto IV, con la bula Ad decorem militantis Ecclesiae (15 de junio de 1475), le asignó un presupuesto y nombró bibliotecario a Bartolomeo Platina, quien elaboró un primer catálogo en1481. La biblioteca poseía entonces más de 3.500 manuscritos, lo que la convertía de lejos en la mayor del mundo occidental. Hacia 1587, el papa Sixto V encargó al arquitecto Domenico Fontana que construyera un nuevo edificio para albergar la biblioteca, el que se utiliza todavía. A comienzos del siglo XVII se segregó de la biblioteca el Archivo Secreto Vaticano. En 1623, la Biblioteca Palatina de Heidelberg, que contenía unos 3.500 manuscritos, fue donada a la Biblioteca Vaticana por Maximiliano I, duque de Baviera, en agradecimiento por el apoyo que le había prestado el papa Gregorio XV durante la Guerra de los Treinta Años. En 1657 se adquirieron también los manuscritos de la casa ducal de Urbino. El papa Sixto IV nombra a Bartolomeo Platina prefecto de la Biblioteca Vaticana, fresco de Melozzo da Forlì, c. 1477 (Museos Vaticanos). En 1661 el intelectual griego León Alacio se convirtió en bibliotecario. En 1689 se incorporaron a la biblioteca las colecciones de la reinaCristina de Suecia. Durante el siglo XVIII, la biblioteca se enriqueció también con nuevas adquisiciones y surgió el primer proyecto de publicar un catálogo completo de los manuscritos de la biblioteca. Sin embargo, sólo llegaron a publicarse tres de los veinte volúmenes proyectados. A finales del siglo algunos libros debieron ser entregados como tributo de guerra a la Francia napoleónica, si bien la mayoría fueron restituidos con la derrota de Napoleón, en 1815. Hoy la biblioteca custodia más de 1.600.000 libros antiguos y modernos, de los cuales 8.300 son incunables, más de 150.000 manuscritos y documentos de archivos sin contar 100.000 documentos impresos y fragmentos, 300.000 monedas y medallas y 20.000 objetos de arte. El Archivo Secreto Vaticano, que fue separado de la biblioteca a comienzos del XVII, contiene unos 150.000 volúmenes. Entre los más importantes manuscritos de la biblioteca está el Codex Vaticanus, el más antiguo manuscrito completo de la Biblia. La Historia Secreta de Procopio se descubrió en esta biblioteca, y se publicó en 1623. También se encontró en ella uno de los tres cancioneros conocidos de la lírica galaicoportuguesa, el llamado Cancionero de la Biblioteca Vaticana. Custodia asimismo las actas originales del proceso de Galileo, un manuscrito autógrafo de santo Tomás de Aquino y las cartas originales del caso de Martín Lutero. Desde el 20 de septiembre de 2010 y tras distintas reparaciones que la mantuvieron cerrada al público durante tres años, la Biblioteca reabrió al público. Biblioteca Nacional de España La Biblioteca Nacional de España (BNE) es un organismo autónomo encargado del depósito del patrimonio bibliográfico y documental de España. Dedicada a reunir, catalogar y conservar fondos bibliográficos, custodia alrededor de 30 millones de publicaciones producidas en territorio nacional desde comienzos del siglo XVIII: libros, revistas, mapas, grabados, dibujos, partituras, folletos, etc. La Biblioteca Nacional difunde este patrimonio bibliográfico a través de su catálogo y de la elaboración de la Bibliografía Española y desarrolla servicios al público que van desde las salas de consulta y los servicios a distancia a través de su página web, a los servicios de información bibliográfica especializada y el préstamo interbibliotecario. El acceso a las colecciones digitales de la Biblioteca se realiza a través de la Biblioteca Digital Hispánica. A través del Museo de la Biblioteca se divulgan las colecciones, el funcionamiento y la historia de la Biblioteca Nacional. Además desarrolla un programa de actos culturales. Está situada en el Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales, el número 20 del Paseo de Recoletos de Madrid, compartiendo edificio con el Museo Arqueológico Nacional y tiene además una segunda sede en Alcalá de Henares. Esta Institución fue fundada por Felipe V en 1712 como Biblioteca Real. En 1836 pasó a depender del ministerio de la Gobernación, cambiando su antiguo nombre por el actual. En 1896 fue trasladada al edificio de F. Carreño, que actualmente ocupa; cuenta con unos 3 millones de ejemplares. Economía Neoclásica La economía neoclásica o teoría neoclásica se formo a partir de 1870 a 1910. El término «economía» fue popularizada por los economistas neoclásicos tales como Alfred Marshall como sinónimo conciso para la "ciencia económica" y sustituir a la anterior, la economía política como término más amplio ". La economía neoclásica sistematizo la oferta y la demanda como determinantes de la participación de precio y cantidad en el equilibrio del mercado, que afectan tanto a la asignación de la producción y la distribución de ingresos. Se prescindió de la teoría del valor-trabajo de la economía marxista en favor de una teoría de la utilidad marginal del valor de la demanda y una teoría general de los costes de oferta. En microeconomía , la teoría neoclásica interpreta que los incentivos y los costos juegan un papel dominante en la toma de decisiones. Un ejemplo inmediato de esto es la teoría de la demanda de los consumidores individuales, que aísla cómo los precios y los ingresos afectan la cantidad demandada. En la macroeconomía se refleja una síntesis neoclásica duradera con la macroeconomía keynesiana. A la teoría económica neoclásica se le denomina en ocasiones economía ortodoxa ya sea por sus críticos o simpatizantes. La economía convencional moderna se basa en la economía neoclásica, pero con muchos refinamientos que son complementarios, tales como la econometría, la teoría de juegos, análisis de fallos de mercado y la competencia imperfecta, así como el modelo neoclásico de crecimiento económico para el análisis del largo plazo de las variables que afectan el ingreso nacional. L a economía neoclásica es una escuela de pensamiento económico que se basa en la idea de que el valor de los bienes es una función de la utilidad o satisfacción que le asignan los consumidores. La escuela neoclásica surge en la década de 1870. El término neoclásico es muy criticado por algunos economistas, argumentando que trata de aglutinar al pensamiento económico marginalista que hubo entre 1870 y 1920, los cuales trataron de formalizar la economía para asimilarla de una forma más matemática. Uno de los aspectos fundamentales que diferenció el neoclasicismo de la escuela clásica es la forma en que explicaban los precios y el valor relativo de los bienes. De acuerdo a la escuela clásica, el valor de los bienes se explica por sus costes (por el lado de la oferta). Para los neoclásicos en cambio, el valor de los bienes se explica por la utilidad marginal, esto es, el valor que se asigna a la última unidad consumida (por el lado de la demanda). Una de las principales preocupaciones de los neoclásicos fue la asignación y distribución óptima de los recursos en una sociedad. Además, apoyaron firmemente el libre comercio como motor de desarrollo económico y como una firma de aprovechar las ventajas comparativas de los países. Existieron tres grandes escuelas neoclásicas: Inglesa: relacionada con William Stanley y Alfred Marshall, mayor exponente del neoclasicismo. Austriaca: asociada con Carl Menger, quien desarrollo los fundamentos del análisis marginal. Francesa: en donde destaca Leon Walras, quien desarrolló la teoría de equilibrio general y el concepto de utilidad marginal Los neoclásicos centraron su análisis en la elección entre varias alternativas, los cambios marginales como objeto de cálculo y el equilibrio general. Con respecto al comportamiento de las personas y empresas, la escuela neoclásica se basa en tres supuestos básicos: Ambos son racionales. Las personas buscan maximizar su utilidad o satisfacción cuando consumen bienes o servicios. Las empresas buscan maximizar sus utilidades cuando venden bienes o servicios. Personas y empresas actúan de manera independiente basándose en información completa y relevante. Asimismo, existen varias diferencias en su análsis con respecto a los clásicos en lo que se refiere a la teoría del valor, la formación de los precios y la distribución de la renta. A continuación explicamos estos aspectos: Teoría del valor: los economistas clásicos consideraron que el valor de los bienes y servicios se determinaba por el coste de los factores. Los neoclásicos en cambio, señalaban que el valor se determinaba por la utilidad que reportaba a los consumidores y su escases relativa. De esta forma, a mayor utilidad, los consumidores estarían dispuestos a pagar más. Por otra parte, mientras más escaso sea un bien, mayor valor tendrá, Formación de los precios y distribución de la renta: con anterioridad a los economistas neoclásicos se solía considerar que los ingresos de los factores de producción estaban determinados por un proceso histórico. Los neoclásicos renegaron de este análisis y consideraron que la oferta y demanda de factores determinaba sus precios. De esta forma, el equilibrio en el mercado de factores determina la renta y su distribución entre los agentes económicos dueños de los factores de producción. Los orígenes del neoclasicismo se encuentran en laas ideas de los economistas marginalistas que buscaron una teoría económica más rigurosa basada en modelos matemáticos objetivos y alejada de determinantes históricos. Carbonario Miembro de la sociedad secreta denominada “Carbonería”, fundada en Nápoles en el siglo XIX, que extendió su acción por otras zonas de Italia y también fuera de ella (Ej. España). Sus objetivos eran derrocar el absolutismo monárquico, implantar los principios del liberalismo y la elaboración de una constitución. Sus integrantes también eran nacionalistas, es decir, partidarios de la creación de un Estado italiano unificado (no olvidemos que hasta prácticamente el último tercio del siglo XIX lo que hoy es Italia estuvo fragmentada en múltiples territorios que dependían en algunos casos de potencias como Austria). Los carbonarios jugaron un importante papel en las revoluciones de 1820 y 1830. Pero tras el fracaso de éstas últimas (algunos de sus miembros fueron ejecutados o encarcelados) la sociedad dejó de existir, siendo impelidos algunos de sus partidarios, caso de Mazzini, a crear una nueva sociedad secreta de marcado carácter nacionalista, la “Joven Italia”. En resumidas cuentas, los carbonarios (carbonari en lengua italiana, traducible en español como “carboneros”) eran los miembros de una sociedad secreta denominada Carboneria (traducible como “carbonería”), fundada en Nápoles durante los primeros años del siglo XIX en el contexto de la ocupación napoleónica de Italia (1805-1814) sobre valores nacionalistas y liberales. Su modelo organizativo y sus procedimientos conspirativos e insurreccionales la convirtieron en un modelo que se extendió mediante simpatizantes e imitadores por toda Italia, e incluso fuera de ella, especialmente en los países de la Europa suroccidental y a partir de núcleos de italianos emigrados o exiliados (organizaciones similares se denominaron carbonarios en España, Carbonária en Portugal o Charbonnerie en Francia) (‘Fendeurs’, les llama Leo Taxil); todo ello en el contexto histórico de los movimientos revolucionarios liberales de la primera mitad del siglo (revolución de 1820, revolución de 1830, revolución de 1848). En la segunda mitad del siglo estos movimientos terminaron produciendo la unificación italiana (el Risorgimento), que culminó en 1870. Su denominación se derivaba de la imitación del simbolismo y el ritual del oficio de los carbonari, es decir, el gremio de los que preparaban el carbón y lo vendían; de un modo equivalente a como la masonería se identificaba con los gremios de la construcción. Como en toda sociedad secreta, quien se inscribía en la Carboneria no podía conocer todas las finalidades de la organización en el momento de su adhesión: los iniciados eran de hecho llamados al primncipio apprendisti (“aprendices”) y sólo con el tiempo se convertían en maestri (“maestros”). Se exigían juramentos de fidelidad y secreto, cuya contravención se castigaba con la muerte. La organización, de tipo jerárquico, era muy estricta: los núcleos locales, llamados “baracche (“barracas” o “barracones”), se reunían en aglomeraciones más grandes, llamadas vendite (“ventas”), que a su vez dependían de las vendite madri (“ventas madre”) y de las alte vendite (“altas ventas”). De lo demás se conoce poco con certeza, y el hecho que las fuentes historiográficas no proporcionen informaciones seguras es consecuencia de lo poco fiables que puede ser la documentación de actividades que sus propios miembros se esforzaban en mantener secreta, y que si eran descubierta por la policía, podía tener como consecuencia la cárcel o incluso el patíbulo. Con el nombre de Alta Vendita se publicaron en 1859, a iniciativa del papa Pío IX, unas presuntas instrucciones de la cúpula carbonaria para infiltrarse en la jerarquía vaticana. El pensamiento en la Europa del siglo XIX El desarrollo científico y técnico alcanzado a lo largo del siglo XIX desplaza los viejos moldes que regían el desenvolvimiento de la sociedad humana, y cede el paso a un nuevo enfoque y concepción de la problemática humana: a partir de este momento la vida no se explica a través de la especulación metafísica , sino partiendo de los fenómenos materiales. El conocimiento se vincula a la investigación, condicionada a su vez por la situación histórica, por la propia sociedad, o por la pertenencia a una clase social determinada. La Revolución industrial, la paulatina concienciación del proletariado y la profundización y perfeccionamiento del método dialéctico, crean las bases para la investigación de un mundo en permanente evolución mediante un sistema dinámico de aproximación científica. El siglo XIX se caracterizó por el colooniaalismo y el imperialismo. Los términos Colonialismo e Imperialismo se emplean frecuentemente como sinónimos para expresar el fenómeno de expansión de las potencias industrializadas durante el siglo XIX, sociedades éstas dominadas por el capitalismo financiero, y exportadoras de capitales. Fue a partir de la publicación de la obra de Lenin, El Imperialismo, fase superior del Capitalismo, cuando el término Imperialismo se comenzó a utilizar con una mayor amplitud, puesto que hace referencia a una dominación novedosa, hasta el siglo XIX, de unos países sobre otros; esta dominación está basada no sólo en la explotación de los recursos, la ocupación militar y el control político directo, sino también, y sobre todo, en la dominación económica. Una fase más compleja y reciente de este fenómeno se denomina Neocolonialismo o Neoimperialismo. Positivismo Según Augusto Comte [1798-1857], el progreso obedece a una ley de “tres estadios”: en el estadio teológico el mundo es interpretado como producto de fuerzas sobrenaturales; en el filosófico es interpretado con ayuda de ideas y fuerzas abstractas; en el positivo se consiguen concretar los fenómenos en leyes. En su “Curso de filosofía positiva” (1830-1842), Comte expone una clasificación de las ciencias en la que cada una de ellas deriva de la precedente: matemáticas-astronomía-física-química-biología-sociología. Los “ingenieros sociales” pueden asegurar a la sociedad una vida feliz gracias a la religión de la humanidad, cuyo objeto es la humanidad misma. Esta doctrina influye, entre otros, en Mill y Spencer. Thomas Buckle [1861-1862] trata de encontrar las leyes exactas de la historia a través de la investigación de los datos; H. Taine [1828-1893] intenta aplicar los métodos de las ciencias exactas al arte y la historia, y crea la teoría del “milieu” (el hombre está determinado por su circunstancia). E. Renan [1823-1892] interpreta la vida de Jesús en sentido humano-naturalista (como se desprende de la “Historia de los orígenes del cristianismo”, 1863). El positivismo fue una corriente filosófica que surgió en Francia en la primera mitad del siglo XIX y se extendió por Europa en la segunda mitad. Su fundador, Auguste Comte, utiliza la expresión "etapa positiva" para designar la época en la que se inicia la Humanidad tras la superación de la "etapa teológica" y la "etapa metafísica". En la etapa o estado positivo el hombre ha de estudiar sólo aquello que real y postivamente existe: los hechos, no supuestas entidades sobrenaturales ni las esencias de las cosas; así Comte, aceptará sólo las matemáticas y las ciencias empíricas y criticará la filosofía tradicional o metafísica. Otros importantes positivistas fueron J.S. Mill y Mach. El punto de vista del positivismo en cuanto a qué es un hecho científico determinó el desarrollo de la psicología porque fue aceptado plenamente por Watson, influyendo en el conductismo en su comprensión de lo que ha de ser la investigación científica y en su negativa a aceptar lo mental como objeto de la psicología. El positivismo exigirá explicar los hechos por los hechos, y considerará que el hecho científico debe ser fenoménico (perceptible), positivo (lo dado, no una abstracción mental), observable (que aquí quiere decir medible) y verificable (que se pueda comprobar, que permita repeticiones experimentables). Evolucionismo Según el fixismo, las especies de seres vivos son invariables o fijas. Las especies habrían sido creadas por Dios desde el principio tal y como ahora son. Los restos fósiles no deben interpretarse como "antecesores" de los seres vivos actuales, sino como especies desaparecidas. Las especies no mantienen entre sí nexos de parentesco o genealogía. El fixismo fue la teoría dominante hasta la aparición del evolucionismo. Según J. B. Lamarck [1744-1829], la adaptación al medio ambiente y la herencia de caracteres adquiridos constituyen factores de la evolución biológica. La teoría del evolucionismo es ampliada por Charles R. Darwin [1809-1882] en su obra “Sobre el origen de las especies en términos de selección natural” (1859). Partiendo del material recopilado por él (1831-1836) en el área del Pacífico descubre como principios de la evolución: la variación, la herencia y el incremento de la reproducción. Esto lleva, mediante la “lucha por la existencia”, a la selección natural de ejemplares y especies, y a la supervivencia de los más fuertes. Considera que la vida no está sometida a ninguna finalidad teológica. Ernest Haeckel [1834-1919] contribuye a la difusión de esta teoría. En su “Historia natural de la creación” (1868) reduce la vida, a través de la “ley fundamental biogenética”, a una causa primaria. En “Enigmas del Universo” (1899) el monismo biológico, generalizado en un enfoque materialista del mundo, actúa como darwinismo (social) sobre la estructura de la sociedad y la política. Con el término evolucionismo nos referimos fundamentalmente a la teoría biológica según la cual las especies de seres vivos han cambiado a lo largo de la historia y las especies actuales descienden de otras más primitivas de las que tenemos noticia por los restos fósiles. Esta teoría defiende la existencia de parentescos entre las distintas especies. Aunque el evolucionismo tiene un lejano antecedente en la filosofía de Anaximandro (s. V a. C.), es sólo a partir de la segunda mitad del siglo XIX cuando se introduce y desarrolla en la ciencia, sustituyendo a las explicaciones fixistas. Los representantes más destacados del evolucionismo en el siglo XIX fueron Lamark y Darwin. Actualmente la teoría evolutiva dominante recibe el nombre de "teoría sintética de la evolución". El evolucionismo tendrá una influencia destacada en la psicología: encontramos su huella en la psicología animal y comparada, el funcionalismo americano, el conductismo, el psicoanálisis, e incluso en el nacimiento de la psicología diferencial de la mano de Galton. En el evolucionismo de Darwin, el mecanismo evolutivo más importante es la selección natural. En la selección natural intervienen los siguientes principios: • modificaciones constantes del medio en el que se desenvuelven los seres vivos; • recursos de subsistencia limitados; • tendencia de los seres vivos a la multiplicación sin límite; • lucha por la subsistencia; • existencia de diferencias anatómicas y funcionales entre los miembros de una misma especie; • mayor probabilidad de adaptación, procreación y supervivencia de aquellos individuos con rasgos adaptativos. De este modo, los diferentes cambios en el medio provocarán el cambio en las especies, su adaptación o su desaparición. El mecanismo de la selección natural no es suficiente para explicar la evolución, precisa también de otros mecanismos como el aislamiento geográfico (que permite acentuar las diferencias entre los descendientes de una misma especie y por tanto la aparición de especies distintas) y fundamentalmente las mutaciones genéticas (que permiten la aparición de rasgos nuevos y una mayor diferenciación entre los descendientes de una misma especie). Izquierda hegeliana Se centra principalmente en considerar la antropología como explicación de la teología , abandonando la crítica social. D. F. Strauss [1808-1874] considera en su “Vida de Jesús" (1835) los testimonios de los Evangelios como mitos ; B. Bauer [1809-1882] pone en duda la existencia histórica de Jesús; Max Stirner [1806-1856] expone su individualismo radical a través de la teoría del Único, ajeno a toda Categoría ajena a su propio ser “El Único y su Propiedad” (1845); Ludwig Feuerbach [1804-1872] considera a la religión como una “ilusión del hombre”, cuyas ideas sólo son reflejos de la realidad y cuya inmortalidad reside en sus obras y en su descendencia; el “yo” solitario no existe más que como abstracción filosófica, ya que está irremediablemente unido a los demás (como se traduce en “La esencia del cristianismo”, 1841). La Izquierda Hegeliana fue un grupo de filósofos en mayor o menor medida fieles a la filosofía hegeliana, que destacan los aspectos más críticos de su filosofía, defienden posiciones progresistas en política, la mayor independencia del poder civil frente a la religión y tesis contrarias al cristianismo. La filosofía dominante en Alemania en la primera mitad del siglo XIX fue la hegeliana. Tras la muerte de Hegel en 1831 un grupo de pensadores interpretó su pensamiento en clave conservadora (la “derecha hegeliana”), pero muy pronto aparecieron otros autores con propuestas muy distintas: la “izquierda hegeliana”. Este movimiento comienza con el debate sobre la religión abierto por Strauss con la publicación de su obra “La vida de Jesús” (1835): Strauss considera que el cristianismo tiene una naturaleza mitológica y su éxito se debe a factores históricos y sociales, no sobrenaturales; concluye Strauss que con el desarrollo de la humanidad el cristianismo será superado. Los jóvenes hegelianos o hegelianos de izquierda admiten ese punto de vista crítico. En esta crítica al cristianismo destacó también Feuerbach con su obra "Esencia del Cristianismo" (1841). Marx estudia cuidadosamente el sistema hegeliano y muy pronto participa de las ideas de la izquierda hegeliana y del activismo político de algunos de sus miembros, separándose de ellos tras su radicalización política y su defensa del comunismo. Marx acepta algunas de las ideas principales de Feuerbach (la crítica a Hegel, su reivindicación de la corporeidad y de la percepción, su idea de Dios como invención humana, su tesis de la alienación religiosa), pero rechaza aspectos importantes de su filosofía: • Marx creyó que la crítica de Feuerbach a la religión era inadecuada porque este filósofo no consiguió entender cabalmente la razón última de la aparición de la religión, que para Marx es la existencia de explotación económica, de la alienación básica consecuencia de la explotación del hombre por el hombre; • Feuerbach pensó que para la superación de la religión era suficiente su superación intelectual, el desarrollo de una nueva filosofía que mostrase lo absurdo de las creencias religiosas tradicionales; Marx creyó, sin embargo, que esta superación en el mundo del pensamiento no es suficiente, además es preciso cambiar la realidad, cambiar el sistema productivo que ha dado lugar a la alienación religiosa (en la sociedad comunista no existirá la religión pues no existirá la explotación económica); • Feuerbach creyó que los atributos divinos le corresponden al hombre, no al Dios tradicional, proponiendo algo así como una religión de la Humanidad; Marx no aceptó esta sustitución de Dios por el Hombre como objeto de culto religioso. Sin embargo, muchos autores destacan el paralelismo del marxismo con la religión: culto a los líderes, preocupación por las fuentes o textos de Marx como la que el cristiano tiene respecto de la Biblia, escatología o descripción de un tiempo futuro al que inevitablemente conduce la historia y en donde el hombre cumplirá su destino, gusto por los ritos, cánticos, imágenes y las manifestaciones sentimentales multitudinarias, preocupación por mantener a los seguidores en la ortodoxia y persecución de las interpretaciones consideradas heréticas, fe en la verdad de la propia doctrina y en la inminencia de la revolución,... Aunque no es nada descabellada esta interpretación del modo concreto en que muchas personas y sistemas políticos defienden el marxismo, este modo de vivir la doctrina marxiana no coincide con las declaraciones de Marx (el propio Marx criticó irónicamente la lectura dogmática de su pensamiento que ya empezaba a estar presente en su época indicando que él no era marxista). Los principales representantes de la izquierda hegeliana fueron Strauss, Bauer, Feuerbach Ruge, Engels y Marx. Materialismo histórico Enorme importancia adquiere dentro de esta tendencia el materialismo histórico de Carlos Marx [1818-1883] y Federico Engels [1820-1895], expuesto fundamentalmente en sus obras “Contribución a la crítica de la economía política” (1859) y en “El Capital” (1867 y siguientes): el curso de la historia se desarrolla siguiendo leyes precisas. De la “estructura” de la sociedad (relaciones económicas y sociales) depende la “superestructura ” (la conciencia: arte, ciencias, religión, derecho, Estado). Dentro de la base material se desarrollan dialécticamente fuerzas productivas (instrumentos, trabajo humano) y relaciones de producción. La formación de la propiedad y la división del trabajo condicionan el progreso de la producción, pero al mismo tiempo distancian al hombre de su trabajo y de sí mismo. La clase de los propietarios defiende las condiciones existentes, mientras que la clase explotada trata de cambiarlas. La lucha de clases (Manifiesto Comunista) empuja a la historia hacia adelante y conduce a revoluciones que equilibran la tensión de la base y modifican la superestructura, dando lugar a períodos históricos más avanzados. La historia se extiende desde el comunismo primitivo hasta un comunismo final sin distinción de clases. Se llamó materialismo histórico a la teoría marxista de la historia. Cree posible entender los cambios sociales y políticos a partir de los cambios que se dan en la base material de la sociedad, en los modos de producción. El materialismo histórico quiere ser una teoría científica sobre la formación y desarrollo de la sociedad. Mediante una teoría económica, histórica y filosófica intenta descubrir las leyes que rigen el cambio social y presenta un método para la interpretación de los conflictos sociales y su transformación. La característica definitoria del materialismo histórico (abreviado a veces con la fórmula "Hismat") consiste en la afirmación de queson las bases económicas y los modos de posesión de los bienes materiales los que se encuentran a la base de toda transformación social. La estructura social y el motor del cambio no son las voluntades de las personas tomadas individualmente, ni las ideas, ni mucho menos la voluntad divina, sino lo material, la vida económica y social reales del hombre, las necesidades económicas y los intereses económicos de los distintos grupos sociales. Se suele incluir al materialismo histórico en lo que se ha llamado “teorías o filosofías de la sospecha”: las “filosofías de la sospecha” mantienen que para comprender la conducta de un individuo o de un grupo social no es adecuado atender a la explicación que dicho individuo o grupo da, pues dicha explicación no es objetiva, está mediatizada, es consecuencia de los intereses del individuo o grupo. Para entender a un individuo o grupo es necesario “sospechar” de la comprensión que él tiene de sí mismo y remitirse a otro nivel de realidad distinto al de la propia conciencia. Los filósofos de la sospecha han sido Freud que destaca la motivación inconsciente en la conducta humana, Nietzsche, para el que la cultura occidental esconde su carácter antivital, y el marxismo, según el cual el fundamento verdadero de la conducta social no está en el nivel de la comprensión que los hombres tienen de sí mismos, comprensión que se sitúa en el nivel de las ideologías, sino en el nivel de los intereses económicos y políticos del grupo dominante. Materialismo Ludwig Buchner [1824-1899] formula una teoría según la cual todos los fenómenos se pueden reducir a “Fuerza y Materia” (1855). Moleschott [1822-1893] asimila el pensamiento a un proceso químico. El materialismo es una teoría filosófica para la cual la totalidad de la realidad puede explicarse en términos de materia en movimiento. Como teoría filosófica, el materialismo se opone: • Al idealismo, para el que la materia es un producto de la mente o espíritu. • Al espiritualismo, que considera imposible reducir el espíritu a materia. El materialismo afirma que sólo existen sustancias corpóreas, que el mundo natural puede explicarse a partir de sí mismo, sin referencia alguna a un principio explica¬tivo exterior como Dios. El materialismo defiende el ateísmo (excepto en aquellos casos en que interpreta a Dios en términos corpóreos, como en la filosofía de Epicuro) y considera que la vida anímica y la conducta humana no son manifestaciones de una supuesta substancia espiritual o alma sino del cuerpo, particularmente del cerebro. A lo largo de la historia de la filosofía encontramos diversos tipos de materialismos, desde el materialismo de los atomistas griegos hasta el materialismo del siglo XX consecuencia de la primacía de la ciencia. En el siglo XVIII muchos de los enciclopedistas defienden tesis materialistas, destacando los materialistas Lamettrie, Helvétius, Maupertuis En Alemania los sistemas idealistas, desde Kant hasta Hegel rechazaron el materialismo, pero tras la muerte de éste último, con el desarrollo de las ciencias naturales, y de modo destacado a partir del evolucionismo de Darwin, prolifera de nuevo el materialismo. Marx acepta el materialismo y fue influido particularmente por el que defiende Feuerbach. Críticos de la época Inmunes a la fe en el progreso son las ideas del historiador Alexis de Tocqueville [1805-1859] acerca de los peligros de la democracia de masas, cuyas tendencias igualitarias el historiador suizo Jakob Burckhardt [1818-1897] considera síntomas de una nueva barbarie. El teólogo protestante danés Sören Kierkegaard [1813-1855] ataca el conformismo de la Iglesia y exige la aceptación incondicional de la verdadera fe, si es preciso hasta el martirio. Posteriormente la teología dialéctica y la filosofía existencial se basarán en algunas de sus ideas. Federico Nietzsche [1844-1900] dirige sus diatribas contra el cristianismo, que forma seres moralmente débiles (“moral de esclavos”) y contra la burguesía y su “seoducultura”. Contrapone a la moral conformista burguesa, a la falta de sentido de la existencia y al nihilismo , el superhombre -superación a la que se puede llegar mediante “la voluntad de poder”- de su “Zaratrusta” (1885) y una conducta ética “Más allá del Bien y del Mal” (1886), en la que valores como objetividad o la solidaridad son considerados inferiores. “Si el Casa de Borbón Dinastía reinante en Francia, España, Nápoles y Parma. Su nombre procede del castillo familiar de Bourbon-l’Archambault (Francia), aunque no fue aplicado a la Casa de Francia hasta que así lo decidió Luis XIV (1662). Antes de acceder a la realeza eran una casa nobiliaria con extensos dominios en el curso alto del Loira (el Borbonesado, actual departamento del Allier). Tras enlazar con los Capeto, en 1327 Luis obtuvo el título de duque de Borbón. De los dos hijos que dejó se originaron dos ramas: la principal, de los Borbón-Montpensier (que se extinguiría en 1527), y la secundaria, de los Borbón-La Marche, que perduró, unificó la casa y obtuvo el título de duques de Vendôme de manos de Francisco I. Cuando Antonio (1518-62) se casó en 1548 con la reina Juana de Albret, la familia accedió al Trono de Navarra. Su hijo Enrique IV (1533-1610), rey de Navarra (con el nombre de Enrique III), se convirtió en rey de Francia en 1589, en virtud de la crisis sucesoria que se produjo al final de las guerras de religión. Desde entonces instauró la Ley Sálica, que preveía la sucesión por vía masculina, y que regiría la vida de la dinastía durante doscientos años. Le sucedieron los cuatro «Luises» de la Casa de Borbón: Luis XIII, Luis XIV, Luis XV y Luis XVI (1754-93), que fue destronado por la Revolución y murió en la guillotina . Su hijo (llamado Luis XVII en la cuenta monárquica) no llegó a reinar, aunque fue reconocido como titular legítimo de la Corona por las monarquías europeas en guerra con Francia (1793-95). Acabado el periodo revolucionario y vencido Napoleón en los campos de batalla, fue restaurada la monarquía borbónica en la persona de Luis XVIII (1755-1824), hermano de Luis XVI, que accedió al Trono francés en 1814; le sucedió su hermano Carlos X (1757-1836), conde de Artois, el último Borbón propiamente dicho que reinó en Francia. Fue destronado en 1830 por una revolución de inspiración liberal, que hizo rey a Luis Felipe de Orléans (1773-1850), jefe de una rama secundaria de los Borbones. Este rey, destronado a su vez por la revolución republicana de 1848, representa ya la presencia en el Trono francés de otra familia (la Casa de Orléans), mientras que los legitimistas seguirán hasta nuestros días reivindicando la restauración de la dinastía borbónica. Entretanto, los Borbones se habían instalado también en el Trono de España, debido a la extinción de la rama española de la Casa de Habsburgo en 1700 (al morir sin descendientes Carlos II). La Guerra de Sucesión española que siguió (1701-14) hizo rey a Felipe V (1683-1746), duque de Anjou, nieto de Luis XIV. Recelosas las potencias europeas de que su coronación encubriera la ambición de unificar bajo una misma Corona a Francia y España, con la amenaza de hegemonía continental que ello hubiera conllevado, exigieron al nuevo rey la renuncia solemne a cualquier intento futuro en ese sentido (formalizada en 1712-13). Desde entonces puede considerarse instalada en España una rama separada del tronco borbónico, cuya sucesión se rigió por una versión suavizada de la Ley Sálica, contenida en un Auto Acordado de 1713. En 1724 Felipe abdicó inesperadamente en su hijo, Luis I (1707-24); pero la inesperada muerte de este monarca obligó a Felipe V a regresar al Trono, en el que ya se mantuvo hasta morir. Le sucedió entonces su segundo hijo Fernando VI (1712-59), quien, al igual que Luis I, murió sin dejar herederos varones. Felipe V había situado en Estados italianos a varios hijos de su segundo matrimonio: Felipe, duque de Parma (1720-65) inauguró la rama de los Borbón-Parma, que fueron duques de Parma, Piacenza y Guastalla de 1748 a 1801, reyes de Etruria de 1801 a 1807, y príncipes del diminuto Estado de Lucca de 1817 a 1847. Carlos III (1716-88) había sido conde de Parma y Piacenza (como Carlos I, 1732-35), territorios que había permutado con los austriacos por el Tratado de Viena (1735) a cambio del Reino de Nápoles (donde reinó como Carlos VII de 1735 a 1759). Al morir sin herederos sus dos hermanos de padre (Luis I y Fernando VI, hijos del primer matrimonio de Felipe V), pasó a ocupar el Trono de España, dejando Nápoles a su hijo Fernando IV (III de Sicilia) (1751-1825); éste fue destronado temporalmente por la invasión francesa, pero recuperó el Trono napolitano en 1815, adoptando al año siguiente el nombre de Fernando I. Con él se inicia la rama de Borbón-Dos Sicilias, que reinó en Nápoles hasta la unificación de Italia (1861). Otro hijo de Carlos III, Gabriel, casó con una infanta portuguesa, inaugurando la rama de Borbón-Braganza. En España, mientras tanto, sucedió a la muerte de Carlos III su hijo Carlos IV (1748-1819). Éste introdujo alteraciones en el orden sucesorio tradicional de la Casa, al proponer la derogación de la Ley Sálica y admitir la herencia por vía femenina contemplada en el derecho sucesorio castellano antes de la llegada de los Borbones (en las Partidas ); dicha norma, aprobada por las Cortes en 1789, quedó reflejada en una Pragmática Sanción que, sin embargo, el rey no llegó a sancionar. En 1808 el rey fue destronado por su hijo, Fernando VII (1784-1833), por el llamado Motín de Aranjuez. Sin embargo, la inmediata invasión de España por los franceses le impidió iniciar un reinado efectivo, pues la familia real al completo fue confinada en Valençay (Francia) por Napoleón, que la sustituyó en el Trono español por un Bonaparte. Al terminar la Guerra de la Independencia (1814) volvió Fernando como rey a España. Puesto que sólo contaba con descendencia femenina, Fernando se vio en la obligación de promulgar por fin la Pragmática Sanción (1830). Con ello abrió un pleito sucesorio con su hermano, Carlos María Isidro (1788-1855), que habría sido el heredero de mantenerse la Ley Sálica. Apoyado en la opinión absolutista, don Carlos (conocido como Carlos V por sus partidarios) inició la rama carlista de la familia, que se rebeló y pretendió el Trono de manera permanente en la Historia contemporánea española, provocando tres guerras civiles (en 1833-40, 1846-48 y 1873-76). Durante la primera de estas guerras se enfrentó a la viuda de Fernando VII, María Cristina (1806-78), una princesa de la rama napolitana de los Borbones, que ejerció la Regencia en nombre de su hija Isabel desde la muerte de su marido en 1833 hasta que, en 1840, fue expulsada por los progresistas, que pusieron en su lugar a Espartero. Tres años después volvió a España, al ser declarada mayor de edad Isabel II (1830-1904). Ésta fue casada con su primo Francisco de Asís, hijo del hermano menor de Fernando VII (rama de Borbón-Cádiz). La impopularidad de esta reina y su deslealtad al sistema constitucional provocaron el destronamiento de la familia por la Revolución de 1868. Tras seis años de experimentos políticos revolucionarios, la ex reina vio desde el exilio cómo en 1874 accedía al Trono su hijo, en quien había abdicado desde 1870, Alfonso XII (1857-85). La estabilidad política del régimen de la Restauración (1874-1923) pudo verse alterada por la temprana muerte del monarca, de no haber sido por el nacimiento póstumo de un heredero varón, Alfonso XIII (1886-1941). Tras la Regencia de su madre, María Cristina de Habsburgo, empezó su reinado personal en 1902. Sus compromisos con la dictadura del general Primo de Rivera motivaron que, de nuevo, fuera destronado pacíficamente en 1931, marchando al exilio y dejando paso a la Segunda República. La Guerra Civil de 1936-39 y la dictadura de Franco mantuvieron a los Borbones apartados del Trono durante largos años. Antes de morir, Alfonso XIII abdicó sus derechos dinásticos en su hijo Juan, conde de Barcelona (1913-93), por la renuncia de sus hermanos mayores, Alfonso y Jaime. Don Juan encarnó desde su exilio en Portugal la causa de una restauración monárquica sobre bases liberales y democráticas; pero, en beneficio de los derechos de la familia, admitió que Franco educara en Madrid a su primogénito, Juan Carlos I (1938), a quien el dictador convirtió desde 1969 en príncipe heredero del reino sin rey que era España. Don Juan Carlos ya asumió temporalmente la jefatura del Estado durante una enfermedad de Franco en 1974. Y se convirtió en rey al morir el dictador en 1975; don Juan, que nunca había sido rey, no planteó entonces un conflicto con su hijo, a quien cedió sus derechos dinásticos en 1977. Juan Carlos impulsó la transición a la democracia plasmada en la Constitución de 1978 y ha desempeñado desde entonces el discreto papel de un monarca constitucional en un régimen de democracia parlamentaria. Partido Coligación entre los que siguen una misma opinión o interés. PARTIDO JUDICIAL: Conjunto de municipios que dependen de un juzgado de primera instancia. PARTIDO POLÍTICO: Grupo organizado para influir en la vida política de un país apoyándose en la opinión pública. Los partidos políticos organizan y orientan la opinión buscando apoyo para las elecciones. Maurice Duverger examina los siguientes tipos: 1) partidos burgueses del siglo XIX, que sobreviven en forma de conservadores y liberales; 2) partidos socialistas de Europa occidental, que intentan abarcar masas populares numerosas y disponen de un sistema de afiliaciones, cotizaciones, etc.; 3) partidos comunistas y fascistas, con una fuerte centralización; 4) formas intermedias o mixtas, como los partidos demócrata-cristianos, laboristas, agrarios, etc. Hoy día muchos partidos comunistas entran en el juego democrático; conservadores y liberales procuran una implantación social, y los socialistas pierden afiliados y devienen interclasistas. El nacimiento y desarrollo de los partidos está ligado a la progresiva participación del pueblo en la actividad de gobierno. Los primeros partidos, aparecidos a comienzos del siglo XIX, se llamaron “de notables”, pues reunían a gentes destacadas de la burguesía de la época. Los movimientos obreros de la segunda mitad del mismo siglo dieron entrada a masas populares, con lo que nacieron los partidos socialistas (en Alemania en 1875, en España en 1879, en Italia en 1892, en Inglaterra en 1900, en Francia en 1905…). Los regímenes totalitarios montan una farsa democrática que se llama “partido único”, forma de eliminar las opciones ideológicas y las posibilidades de modificar la “política única” del “dictador único”. Se entienden como partidos políticos a entidades de interés público creadas para promover la participación de la ciudadanía en la vida democrática y contribuir a la integración de la representación nacional; quienes los conforman comparten objetivos, intereses, visiones de la realidad, principios, valores y proyectos para ejecutar total o parcialmente en gobiernos democráticos de países. Éstos se encargan de presentar candidaturas a ocupar diferentes cargos políticos. Para eso movilizan el llamado apoyo electoral. También contribuyen a organizar y orientar la labor legislativa, articulan y agregan nuevos intereses y preferencias en la ciudadanía. Es esencial para contribuir a estructurar el apoyo político a determinados programas, intereses socio-económicos y valores. También interpreta y defiende las preferencias de los ciudadanos, forma gobiernos, y establece acuerdos políticos en el ámbito legislativo. El concepto de partido político ha sido definido de diferentes maneras según el momento histórico y la específica realidad sociocultural. Stefano Bertolini lo define como “un grupo de individuos que participan en elecciones competitivas con el fin de hacer acceder a sus candidatos a los cargos públicos representativos”, y por su parte Ramón Cotarelo lo define como “toda asociación voluntaria perdurable en el tiempo dotada de un programa de gobierno de la sociedad en su conjunto, que canaliza determinados intereses, y que aspira a ejercer el poder político o a participar en él mediante su presentación reiterada en los procesos electorales”. Constitución Ley fundamental de la organización de un estado. La primera constitución escrita fue la norteamericana de 1787. La idea, importada a Francia por Lafayette, cristalizaría con la Revolución Francesa, que prestó al término constitución el valor que iría a tener durante todo el siglo XIX y el XX. Según Ignacio Molina, una constitución es un “Conjunto de reglas fundamentales por las que se rige un Estado y que, allí donde supera el mero carácter programático, se convierte en la fuente primaria del ordenamiento jurídico. Es decir, su contenido es de obligado cumplimiento por todos, incluyendo a los poderes públicos ulteriores, por lo que el conjunto de la legislación subordinada ha de estar informada por su espíritu. Aunque en principio también debe existir ajuste fiel a su letra, los intérpretes constitucionales suelen orientarse a garantizar el respeto a la finalidad de sus enunciados básicos. Se consigue así la pervivencia y la adaptación de textos muy antiguos a nuevas situaciones, si bien la resistencia a realizar reformas puede llevar a mutaciones que traicionan la idea origininal.” La frase de Fernando VII –marchemos todos juntos, y yo el primero, por la senda constitucional- se hizo famosa porque la pronunció después de jurar la Constitución, la misma Constitución que abolió de un plumazo pocos meses después. En otro periodo sombrío de la historia de España –la dictadura del general Franco- se eludió el término Constitución –por sus reminiscencias republicanas- y se sustituyó por la proclamación de unas “Leyes Fundamentales”.La Constitución de los Estados Unidos es la constitución federal más antigua que se encuentra en vigor actualmente en el mundo, conteniendo originalmente dos secciones: separacion de poderes y una declaración de derechos. Una Constitución (del latín constitutio, -ōnis) es un texto codificado de carácter jurídico-político, fruto de un poder constituyente, que tiene el propósito de constituir la separación de poderes, definiendo y creando los poderes constituidos (legislativo, ejecutivo y judicial), que antes de la constitución estaban unidos o entremezclados, define sus respectivos controles y equilibrios (checks and balances), además es la ley fundamental de un Estado, con rango superior al resto de normas jurídicas, fundamentando (según el normativismo) todo el ordenamiento jurídico, incluye el régimen de los derechos y libertades de los ciudadanos y delimita los poderes e instituciones de la organización política. En la actualidad también se tiene como costumbre adicionar los fundamentos del sistema económico. La constitución no constituye al estado o la nación, debido a que ambos ya son hechos anteriores constituidos por su constitución material histórica. En ciencia política los estados que tienen separación de poderes se la añade el término «constitucional» a su forma de estado (como es el caso de la Monarquía constitucional o la República constitucional). En el uso cotidiano del término, se le llama constitución a todas las leyes supremas de los Estados aunque no cuenten con separación de poderes. Doctrina Monroe Nombre que reciben los planes y programas políticos que inspiraron el expansionismo de los Estados Unidos de Norteamérica, tras la incorporación de importantes territorios que habían pertenecido al imperio español y en su dialéctica con las realidades imperiales entonces actuantes –Gran Bretaña, Rusia, Francia, etc.–, sintetizados por el presidente James Monroe en su intervención del 2 de diciembre de 1823 ante el Congreso norteamericano, y que se pueden resumir en tres puntos: no a cualquier futura colonización europea en el Nuevo Mundo, abstención de los Estados Unidos en los asuntos políticos de Europa y no a la intervención de Europa en los gobiernos del hemisferio americano. La Doctrina Monroe, como se ha dicho, fue enunciada en el Congreso el 2 de diciembre de 1823, siendo un compendio de algunos principios fundamentales de la política exterior americana. Tras haber sostenido la no injerencia americana en los asuntos europeos, Monroe reafirmó la oposición de sus compatriotas a cualquier intervención extranjera en el continente americano, considerado hasta entonces tierra de conquista y de colonización. Dicha doctrina inspiró la política exterior de EE.UU. hasta los tiempos de Roosevelt. La Doctrina Monroe es una declaración que recoge los principios de la política exterior de Estados Unidos con respecto a los derechos y actividades de las potencias europeas en el continente americano. Fue recogida en varios párrafos del séptimo mensaje anual al congreso, emitido por el presidente James Monroe el 2 de diciembre de 1823. Aunque no fue respaldada por ninguna legislación aprobada por el Congreso ni ratificada en el derecho internacional, a partir de 1845 la Doctrina Monroe fue frecuentemente invocada por los norteamericanos para justificar sus actos de imperialismo en el Nuevo Mundo. Archivística También denominada archivología, es “la ciencia que trata de los archivos" en su totalidad: historia, legislación, construcción, organización, gestión, descripción de documentos, difusión etc. Es fácil encontrar otras voces como Archivintendencia, Archiveconomía, y Archivalia, que trataron, en momentos de consolidación de esta ciencia, de dividir el todo en partes que quedaban identificadas por tener una misma raíz. No obstante, no se consolidaron estas soluciones salvo en el caso, extendido fundamentalmente en Italia, de dividirestá ciencia en dos partes bien definidas: Archivística práctica y Archivística teórica. Estas experiencias, sin duda producto de la juventud de esta denominada “ciencia emergente“, son episodios de su propia historia que hoy la sitúa como una ciencia que representa a los archivos. Por tanto, se integra en las ciencias de la documentación, al igual que los archivos, la bibliotecas y los centros de documentación forman un todo que podemos calificar como centros de información, lógicamente cada uno con sus especiales características diferenciadoras irrenunciables. En España, la historia más reciente ha desarrollado varias ofertas en la formación profesional del archivero. La primera mitad del siglo es prácticamente un desierto en cuanto a la formación profesional de los archiveros, sólo vencido por inquietudes personales y formación autodidacta. El último tercio del siglo XX cuenta con una primera línea, defendida por el entonces Ministro de Cultura, que es continuadora de la Escuela de Documentalistas que en los años ochenta seguía las experiencias de los cursos de formación técnica de archiveros que se iniciaron en los años sesenta y que se dejaron de impartir en el año 1985. Una segunda línea es la seguida por la Escuela Taller de Archivos de la Dirección de Archivos Estatales, apoyada por el Instituto Nacional de Empleo. La oferta universitaria en la formación profesional de archivos es una opción nacida de forma tardía con asignaturas de archivística impartidas, según se indica más arriba, como complemento de especialidades de historia medieval o procedentes del área de Ciencias y Técnicas Historiográficas. Así ocurre en universidades como Barcelona, Valencia, Santiago, Cantabria, Sevilla y Granada. La demanda ha provocado que surjan “masters” como los que se imparten en la Universidad de Barcelona, País Vasco, Complutense de Madrid y Sevilla. Otros "masters" menos estables y más específicos tienen contenidos de archivística en función de su especialidad como es el caso del Master en Tecnologías de la Información y Gestión Documental organizado por la entonces Escuela Universitaria de Biblioteconomía y Documentación de la Universidad de Granada, en colaboración con empresas privadas, como IBM, que lógicamente tienen mucho que aportar a las experiencias tecnológicas. La oferta más racional a la formación profesional archivística es la nacida de las Escuelas o Facultades de Biblioteconomía y Documentación que tienen su punto de partida a principio de los años ochenta con una asignatura de archivística general que va ganando espacio en los planes de estudios hasta contar con más horas de docencia o créditos que materias como Documentación que dan nombre a la especialidad. Así ocurre en las universidades que imparten un solo ciclo como Barcelona, Murcia, Zaragoza, León, Complutense de Madrid, Alcalá, Ferrol y Valencia, y más aún en las universidades que cuentan con dos ciclos, como Salamanca, o tres ciclos de formación como es el caso de Granada y Carlos III de Madrid. La propia autonomía universitaria ha provocado que la especialización de los planes de estudios de cada universidad se incline más a un centro de información u otro, por tanto, no sería exacto buscar la misma oferta en todas ellas. Sin embargo, la filosofía planteada por las tesis de integración y armonización es la misma para todos ellos. Plantear la archivística con un lenguaje integral e integrado es tomar la decisión de ofertar una formación total del mundo archivístico que asuma el papel del archivero, tanto como gestor de la documentación, como también especialista en el mundo de la información que sabe situar al archivo como un centro más de información. De igual forma un planteamiento integrado lo es cuando se asume la mutua formación en Ciencias de la Documentación y la archivística está presente formando parte como miembro de pleno derecho de los estudios junto a los contenidos de biblioteconomía y documentación, lo que supone potenciar lo común sin olvidar las diferencias. Con estos criterios lo que se ha conocido como archivística en un sentido tradicional se actualiza y diversifica presentándose de varias formas, como asignaturas exclusivamente de contenido archivístico bien con predominio de la teoría o bien más inclinadas a la práctica que es siempre más adecuada para conocer esta joven ciencia. Estas asignaturas recogen los conocimientos tradicionales y fundan otras materias que se basan en archivos específicos como los archivos de empresa o los archivos audiovisuales que requieren un tratamiento especial de los fondos o de la gestión documental. La segunda forma es presentar los contenidos de la archivística formando parte de las materias comunes como son: Introducciones generales de los centros de información, Políticas de información, Gestión de recursos, Administraciones Públicas, Análisis documental, Lenguajes documentales, Fuentes de información, Preservación, Conservación, Tecnologías de la información, Aplicaciones estadísticas, Análisis de usuarios, Métodos de investigación, en definitiva aquellos contenidos que son comunes y que, especificando los pormenores de cada centro, permiten un tratamiento conjunto. Sin lugar a dudas esta opción formativa que vive en perfecta armonía con cualquier otra es la mejor opción ya que ha permitido que la universidad ocupe un lugar que nunca tuvo en la formación de archiveros, y lo haga con una visión futurista de lo que la profesión de archivero debe llegar a ser y con una vocación suficiente moldeable que se preste a la actualización constante de la materia, en definitiva que el archivo deje de ser un centro que por desconocido no es suficientemente valorado. Marginalismo La escuela de análisis marginal hizo notables contribuciones a la teoría económica, en cuanto a sistematización y formalización. Esta corriente económica surgió de la “revolución marginalista” de los años 1870, y sus autores más representativos son Léon Walras (1834-1910), Carl Menger (1840-1921) y Stanley Jevons (1835-1882). Adoptan un enfoque metodológico fundamentado en las matemáticas, y definen el origen del valor a partir de la utilidad marginal de los diferentes bienes. El análisis marginalista presenta un sistema económico basado en la más estricta competencia , con referencia ocasionales al monopolio puro. Existen empresarios individuales e independientes, hay muchos compradores y muchos vendedores; los productos son homogéneos, los precios son uniformes y la publicidad no existe. El enfoque marginalista centra su análisis en las decisiones de los sujetos económicos individuales, y en las condiciones y precios del mercado. Los marginalista creían que las fuerzas económicas tienden generalmente a hacia un equilibrio de fuerzas opuestas. Los costos de la producción incluyen no sólo los factores productivos, sino además incorpora el costo que supone crear y dirigir una empresa, y ahorrar el dinero para constituir el capital. La demanda depende de la utilidad marginal (es decir, la utilidad que genera la última unidad consumida). Bajo el enfoque marginalista la economía se hizo subjetiva y psicológica. La demanda pasó a ser la fuerza predominante en la determinación de los precios. Así, pues, el marginalismo es una escuela de pensamiento económica surgida a mediados del siglo XIX, en parte, como reacción a la escuela clásica. Se centra en el "margen", es decir, en la última unidad producida o perdida de un bien. Su principal aporte fue la ley de la utilidad marginal decreciente según la cual el valor de un bien para su poseedor (partiendo así de la teoría subjetiva del valor) lo determina la utilidad de la última unidad producida de ese bien, decreciendo mientras más unidades posea. Los marginalistas introdujeron un lenguaje formalizado, que llevó a la asimilación de la matemática en la economía. Estado federal El término “federal” proviene de la palabra latina “foedus-eris”, cuyo significado es pacto o alianza. Es aquel que está compuesto por estados particulares, cuyos poderes regionales gozan de autonomía e incluso soberanía en importantes aspectos de la política interna. Por contra, comparten unas instituciones comunes con el resto de la federación y carecen de potestad en ámbitos como defensa o relaciones internacionales. El término opuesto a Estado federal sería “Estado centralista”. En nuestros días son estados federales Suiza, los Estados Unidos de Norteamérica, Rusia, México o Alemania, por nombrar algunos ejemplos. Existe un tipo de organización política -la federal- que intenta evitar la disgregación de los diversos modos y maneras de entender la vida los diferentes pueblos de un mismo Estado, así como las tradiciones, leyes, atribuciones o estatutos históricos de los mismos. En Grecia ya existía una organización parecida que se plasmaba en las ligas de las ciudades-estado. Suele citarse como modelo confederal a Suiza (Confederación Helvética, se llama), quizá por ser más antiguo y haber funcionado sin fisuras. Pero el sistema no es sólo válido para países pequeños, sino que funciona en dos gigantes de nuestro tiempo como son Alemania y Estados Unidos (este último marginó la palabra “confederación” porque le recordaba demasiado a la guerra de Secesión). En general, los Estados (o cantones, en Suiza, o Länder, en Alemania) ceden una parte de su soberanía a un centro superior de decisión política. Este centro superior representa a la totalidad de los “confederados” en el exterior (embajadas, consulados, etc.), coordina las cuestiones económicas (emisión de moneda, banco central, planificación, impuestos, etc.) y garantiza la seguridad (fuerzas armadas, policía federal, alianzas supranacionales, etc.). Un estado federado, entidad federativa o entidad federal2 es, en una de sus acepciones, la entidad subnacional en que se divide una federación. Según Camilo Vargas, el estado federado corresponde al inglés federatium caracteriza por ser una porción de territorio cuyos habitantes se rigen por leyes propias, aunque sometidos en ciertos asuntos a las decisiones del poder federal central. Por lo general, los estados subnacionales anteceden al nacional, lo que da coherencia al sistema federal. Es decir, es una unidad delimitada territorialmente que en unión de otras entidades conforman un estado. En los sistemas federales las entidades pueden participar en las actividades gubernamentales nacionales y actuar unilateralmente, con un alto grado de autonomía, en las esferas autorizadas en la constitución,incluso en relación con cuestiones decisivas y, en cierta medida, en oposición a la política nacional, ya que sus poderes son efectivamente irrevocables. Con el mismo significado que Estado, en este contexto, también se utilizan en algunos países los términos provincia y óblast. Ejemplos de Estados nacionales subdivididos en estados federados son: Alemania, Australia, Austria, Brasil, Birmania, EstadosUnidos, Malasia, México, Nigeria y Venezuela. Estado-tapón Un Estado colchón (o Estado tapón) es un término geopolítico para designar un país situado entre dos grandes potencias previsiblemente hostiles, y que, por su propia existencia, se cree que puede prevenir el conflicto entre las mismas. Por lo general, cuando un Estado colchón es realmente independiente, su política exterior tiene una orientación neutralista. El concepto de Estado colchón se formó en los medios diplomáticos de la Europa del siglo XVII, si bien en retrospectiva se pueden encontrar ejemplos de dichos Estados en todas las épocas. Por ejemplo: Suiza, entre Francia, Alemania, Austria e Italia; Andorra, entre Francia y España, etc. Guerra franco-prusiana La desencadenada entre Francia y Prusia por la negativa de Napoleón III a aceptar un príncipe Hohenzollern en el trono vacante de España (1870-71). Con la paz, firmada el 10 de mayo de 1871 en Francfort del Main, Francia perdió Alsacia y Lorena. Pero, vayamos más despacio. La Guerra franco-prusiana fue el enfrentamiento bélico que tuvo lugar entre julio y septiembre de 1870 entre Francia y Prusia. La causa indirecta del estallido del conflicto se debió a la sucesión a la corona española ya que cada uno de los países apoyaba a un candidato. La prepotencia de Napoleón III provocó la declaración de guerra que fue aprovechada por las tropas prusianas para arrasar el territorio francés (batallas de Sedán Y Metz) y llegar a las calles de París. La República fue proclamada. La mayoría de los pintores impresionistas participaron en el conflicto. La Guerra Franco-prusiana (1870-1871) es un conflicto que estalló en el año 1870 entre Prusia y Francia como consecuencia de la candidatura del príncipe Leopoldo de Hohenzollern al trono de España. Ésta fue anunciada el 2 de Julio de 1870 por el gobierno provisional español, al mismo tiempo que el gobierno francés declaraba que no aceptaría, lógicamente, que reinase en España un príncipe prusiano. Tal queja surtió el efecto deseado, puesto que el día 12 de julio el gobierno español emitió un nuevo comunicado por el que se anunciaba la retirada de la candidatura del príncipe Hohenzollern. El asunto parecía no tener mayor trascendencia, pero Napoleón III, en vez de contentarse con lo conseguido, quiso que el rey de Prusia, Guillermo I, anunciase públicamente que aprobaba la retirada y que no autorizaría al príncipe Leopoldo a intentarlo en un futuro. Por supuesto, esto fue inaceptable para Guillermo I, que se negó en redondo ante el embajador francés, que le había citado en Ems, a emitir cualquier garantía sobre el futuro. Por otra parte, el canciller de Prusia, Otto Von Bismarck, aprovechó la ocasión para publicar en la prensa tanto las peticiones francesas como la negativa de su monarca, haciendo inevitable la marcha hacia la guerra al presentar el asunto a la opinión pública como un ultraje a la nación prusiana. Una vez hecho público a toda Europa el contenido de los comunicados, Napoleón III no aceptó la humillación que hubiera supuesto no responder con la energía precisa a la negativa del mandatario prusiano. Así pues, el 15 de julio el gobierno francés hizo votar al cuerpo legislativo los créditos necesarios para la movilización de tropas y el 19 dirigió al gobierno prusiano la declaración oficial de la guerra. Causas profundas del conflicto Pese a todas las anteriores razones de tipo casi caballeresco, en realidad las implicaciones que subyacen en este conflicto son mayores que la simple, aunque importante, candidatura al trono español. Dos tipos diferentes de motivaciones explican más claramente la guerra: A- Para Prusia, el conflicto significaba poder concluir la unificación perseguida incorporando a sus dominios los estados alemanes del sur. Ya con anterioridad, en la guerra austro-prusiana de 1866, se habían enfrentado por la hegemonía en la Confederación Germánica. La victoria de Prusia en Sadowa y, por tanto, en la guerra, trajo como consecuencia que Austria perdiese su posición, surgiendo la Confederación de Estados Alemanes del Norte. Desde entonces, Bismarck tuvo como objetivo incluir bajo su dominio a los estados del sur que estaban protegidos bajo el amparo de Francia, pues deseaban seguir manteniéndose independientes. Este detalle no le haría renunciar al sueño de convertir a Prusia en el motor de construcción de la pequeña Alemania, pues estaba convencido de que incorporaría estos estados sin tardanza. Pero, al ver que ello no ocurría, el canciller aprovechó una fuerza en ascenso durante todo este período en Europa: los nacionalismos. Alimentó y fomentó a base de propaganda la idea de que se trataba de una guerra nacional contra un enemigo histórico, y le funcionó. B- La otra vertiente que subyace en este conflicto está relacionado con el establecimiento de la hegemonía en el continente europeo. Desde su llegada al poder, Napoleón III deseó convertir a Francia en el lugar que históricamente creía que le correspondía. Tenía ansias tanto imperialistas como hegemónicas y sabía perfectamente que Austria era una potencia en descenso, por lo que deseaba ocupar su influencia en la Mitteleuropa en claro perjuicio para Prusia, que era la potencia mejor colocada para obtener partido del hundimiento austro-húngaro. Así pues, desde 1867, sobre todo motivado por el retroceso francés en el conflicto austro-prusiano, se supo que el enfrentamiento entre ambas potencias era inevitable. Inicios del enfrentamiento bélico Los ejércitos (no sólo prusianos, como en anteriores conflictos, sino formados por todos los alemanes) poseían dos ventajas decisivas frente a los franceses: una gran superioridad en hombres entrenados y la excelente dirección del estado mayor del ejército alemán, dirigido por el hombre que lo había creado: el general Moltke. La manera en que se llevaron a cabo las movilizaciones francesas y alemanas profundizaron todavía más en esa disparidad. El plan de Moltke era concentrar tres ejércitos en distintos puntos de Renania y del Palatinado bávaro, previendo la utilización de seis líneas férreas disponibles para reunir una fuerza de 350.000 a 400.000 hombres en tres semanas. El 15 de julio de 1870 el rey ordenó la movilización: Baviera, Baden y Württemberg la siguieron el 16 y el 17 de julio respectivamente, por lo que, el 5 de Agosto, 462.000 hombres estaban preparados para entrar en Alsacia. La fuerza se dividió en tres ejércitos bajo el mando del príncipe heredero Federico, del príncipe Federico Carlos y del general Von Steinmetz. La movilización francesa fue más lenta y caótica a pesar de comenzar un día antes. A finales de julio, cuando Napoleón III tomó personalmente el mando del llamado Ejercito del Rin, sólo disponía de 230.000 hombres. Además, en lugar de disponer de mandos independientes, los tres generales franceses (Bazaine, Condorcet y Mac Mahon) recibieron el mando subordinado de cuerpos del ejército, lo que resultó una medida desastrosa y mal coordinada. Los franceses concentraron sus fuerzas en una pequeña zona alrededor de Metz con una fuerza más pequeña en Estrasburgo, confiando en las inexpugnables fortalezas para su defensa y en la superioridad numérica para su ofensiva. Los tres pequeños ejércitos alemanes aislados y diseminados permitían una mayor flexibilidad de movimientos, pese a que durante la primera parte de la campaña la estrategia de Moltke fue desbaratada por iniciativas de sus comandantes subordinados. Así fue como se produjeron espontáneamente las batallas de Spichereh y Froeschwiller, que revelaron que los comandantes franceses habían cometido más disparates que los prusianos. Más importante fue comprobar que a partir de entonces el espíritu combativo francés se había desvanecido y, ante la sorpresa de toda Europa, fueron los prusianos los que invadieron Francia y no al revés. Estos primeros contratiempos fueron catastróficos para Napoleón III, tanto física como psíquicamente. Le llevaron a tomar, el 7 de agosto, la fatal decisión de retirar el grueso del Ejército del Rin a la fortaleza de Metz, con lo que dejó a los prusianos toda la iniciativa. Pese a que cinco días más tarde intentó una reorganización de sus tropas nombrando a Bazaine comandante en jefe, dos pequeñas batallas, una en Uhionville y otra en Gravalotte, dejaron sentenciado al imperio francés, pues las mejores tropas imperiales quedaron recluidas en Metz perdiendo toda capacidad de maniobra. A los franceses sólo les quedaba una pequeña fuerza llamada Ejército de Chalôns, que fue atacada y se replegó desordenadamente. Ésta se dirigió a Sedan donde, días más tarde, fueron definitivamente destruidas las escasas fuerzas francesas. Tan sólo cinco semanas más tarde de que comenzase el conflicto, las fuerzas francesas habían caído desastrosamente. Estos acontecimientos tuvieron una profunda repercusión en Francia, donde una revolución cruenta (conocida con el nombre de Comuna) azotó al imperio, sobre todo en París el día 4 de septiembre. Lo lógico hubiese sido poner fin a la guerra, sin embargo, ésta duró seis meses más que sólo sirvieron para aumentar las consecuencias del conflicto y endurecer las condiciones futuras de paz. En París, auspiciado por los dirigentes de la Comuna, se formó un gobierno republicano de defensa nacional que incitó a la resistencia de la población civil. La defensa de París estaba a cargo de tropas regulares y de un ejército de ciudadanos cuyo heroísmo fue vano. La falta de reformas en el ejército francés durante la década de 1860 significaba ahora el no disponer de una reserva especializada. Moltke llego a París con sus tropas en septiembre y se dispuso a conseguir una rendición por hambre. El ministro de interior francés, Gambetta, así como otros miembros del gobierno, Thiers y Faure, solicitaron ayuda a todas las cortes europeas, pero no la consiguieron. Ante el agotamiento de las provisiones parisinas, el gobierno aceptó lo inevitable. La capitulación se produjo el 28 de enero de 1871. Los últimos seis meses de guerra empeoraron enormemente las consecuencias de ésta. Francia se había levantado contra el invasor en una nueva versión de la nación en armas, mientras que los alemanes se sentían igualmente cansados y amargados por las pérdidas y culpaban de insensatez a los franceses. Este legado de amargura trajo consigo unas condiciones favorables para una paz dura y para prolongar el rencor durante más de tres generaciones. Por si esto fuera poco, el rey de Prusia, Guillermo I, fue proclamado Kaiser (Emperador) alemán el 18 de enero de 1871, sólo diez días antes del problemático armisticio. Éste fue firmado en el palacio de Versalles, ceremonia celebrada en el conocido Salón de los Espejos y una de las más graves humillaciones que Francia ha soportado en su historia, al tener que firmar una rendición deplorable en el mismo sitio donde antaño gobernaban Europa. Así se llego a la Paz de Frankfürt, por la que Francia perdía Alsacia y Lorena oriental, incluyendo la ciudad de Estrasburgo, el centro textil de Mulhouse, los yacimientos carboníferos de Saarbrücken y las fundiciones de Thoinville. Además, se le impuso una indemnización de 5 billones de francos pagaderos a plazos entre 1871 y 1874, que iría paralela a la evacuación de las tropas prusianas del territorio francés. Tampoco pudieron conservar Metz, aunque sí Belfort. Como colofón a todas estas condiciones, nuevamente tuvieron que aceptar una humillación grave: el desfile prusiano de la victoria en París. Consecuencias Dos países no beligerantes en este conflicto salieron beneficiados gracias a él. Por un lado, Italia consiguió definitivamente expulsar a los franceses de Roma aprovechando la guerra. Por otro lado, Rusia consiguió una derogación de las cláusulas del mar Negro en la Conferencia de Londres, celebrada entre diciembre de 1870 y marzo de 1871. Éste había sido el resultado del acuerdo establecido por Bismarck con el zar de Rusia el 27 de marzo de 1868, según el cual, si se producía el conflicto franco-prusiano, las tropas rusas se concentrarían en la frontera para paralizar a Austria-Hungría. En cualquier caso, la consecuencia más importante que se puede extraer de este conflicto es el cambio en las relaciones internacionales. A partir de estos momentos se inauguró una nueva constelación de poder cuya potencia hegemónica surgió gracias a la guerra: Alemania. Las relaciones franco-alemanas serán, a partir de este momento, el eje en el que giren los acontecimientos. Sufrieron sucesivas crisis hasta determinar la configuración de los dos bloques y el inicio de la Primera Guerra Mundial. Solamente con tener en cuenta las negociaciones de paz tras la Gran Guerra y los tratados a los que se llegan, se observa hasta qué punto el paso del tiempo no borró, sino que acrecentó, las ansias de venganza del revanchismo francés. Museo Lugar donde de modo permanente se exhiben al público colecciones y objetos de arte. Su tutelaa suele estar encomendada al Estado, a Corporaciones de Derecho público o Entidades benéficas o cculturales. Su organización y disposición han dado modernamente lugar a una ciencia o técnica de los museos (la museología) que estudia la manera correcta de disponer, iluminar y conservar los objetos musseados, con objeto de que jueguen un papel activo en la educación del visitante, no siendo considerados como objetos muertos que sólo ocasionalmente se visitan. Geopolítica Ciencia surgida a finales del siglo XIX y principios del XX, con objeto de descubrir, desde posturas deterministas, cómo la geografía —clima, relieve, reparto de tierra-mar, materias primas y otros medios (industriales, de comunicación, recursos humanos, etc.)— orientaba la política y todo el desarrollo social, de modo que fuese posible prever hechos y extraer líneas de acción política; después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) se abandonó incluso el término durante varias décadas, hasta que en los años 80 se recuperó para denominar el análisis de cada situación sociopolítica concreta desde una perspectiva mundial. Este uso asimila el concepto al de geohistoria (o geografía histórica) y se aproxima a los de geografía política y geoestrategia; su campo de estudio se sitúa entre la geografía, la historia, la política y la sociología. Las relaciones entre la naturaleza y la acción política humana ya habían sido examinadas por los filósofos griegos, y luego por los renacentistas (J. Bodino: Método para facilitar el conocimiento de la Historia; De la República); más tarde, interesaron a pensadores políticos como Montesquieu (El Espíritu de las Leyes, 1748) y otros intelectuales como Herder o Humboldt. Pero el iniciador de la geopolítica fue el geógrafo alemán Friedrich Ratzel, en cuya obra Politische Geographie ('Geografía política', 1897) mostró la teoría de que el marco geográfico condicionaba la forma y el desarrollo sociales; su discípulo, el profesor sueco de derecho político Rudolf Kjellen (muerto en 1922) fue el primero en sistematizar esa idea y en usar el término geopolítica, concebida como el estudio del Estado, organismo vivo en el espacio (El Estado como forma de vida, 1916). En Estados Unidos, Gran Bretaña y Alemania, a principios del siglo XX, aparecieron otras teorías geopolíticas, además de la escuela francesa de geografía histórico-social, menos determinista. En Norteamérica, destacaron las de Brook Adams, el almirante Alfred Thayer Mahan, y N. J. Spykman; A. T. Mahan (The Influence of Sea Power upon History'La influencia del poder marítimo en la Historia', 1890; The Problem of Asia and its effect upon International Politics 'El problema de Asia y su efecto en la Política Internacional', 1900) afirmaba, según su "teoría del poder marítimo" (Sea Power Theory), que si las potencias marítimas (Gran Bretaña, Estados Unidos) controlaban las vías de comunicación por mar, especialmente alrededor de Eurasia, dominarían la política mundial. En los años 30, N. J. Spykman añadió, basándose en las teorías del británico H. McKinder sobre las potencias continentales, que Estados Unidos debería además impedir la expansión de potencias de esas características para no verse cercado, aliándose con Inglaterra e incluso con la Rusia soviética para evitar que lo llevara a cabo la Alemania nazi. En Gran Bretaña, destacaron las teorías propuestas por Fairgrieve, el citado sir Harfold McKinder y Karl Pearson; la teoría más importante fue la del propio McKinder (The Geographical pivot of History 'El pivote geográfico de la Historia', artículo de 1904; Britain and the British Seas 'Gran Bretaña y los mares británicos', 1907; Democratic Ideals and Reality 'Ideales democráticos y realidad', 1919), quien sostenía la división del mundo en una "isla mundial" (Worl Island) formada por Eurasia y África, y las "islas menores" de América, Australia e islas del Pacífico. Dominar la zona central de la "isla mundial" (Heartland: Siberia Occidental, Rusia europea y Europa Oriental) suponía el control de las tierras periféricas (Rimland: China, India, Medio y Próximo Oriente y Europa Occidental), del resto de la "isla mundial" (Japón, Indonesia, África y Gran Bretaña) y, finalmente, de las "islas menores" (Australia y América), y, por tanto, de todo el mundo. Proponía un equilibrio de poderes, de arraigada tradición británica, que impidiese la hegemonía de un único Estado sobre la zona central; sin embargo, en 1943 rechazó la necesidad imprescindible de someter esta zona central para lograr la supremacía mundial. En Alemania se retomó la idea de Ratzel y Kjellen, sobre el Estado como organismo adaptado al espacio geográfico, por la escuela de Múnich-Heidelberg de E. Obst y especialmente el general y geógrafo Karl Haushofer, quien en 1921 fundó el Institut für Geopolitik (Instituto Geopolítico) y en 1927 Zeitschrift für Geopolitik (Revista de Geopolítica); expuso que los Estados necesitaban un "espacio vital" (Lebensraum) para sobrevivir. Estas ideas fueron manipuladas en los años 30 y 40 por el racismo nacionalsocialista, que afirmaba que el espacio necesitado por la nación alemana o aria no se correspondía con las fronteras de Alemania, de modo que se encontraba cercada y se sofocaba la misión de convertirse en potencia mundial, justificada por el hecho de que los alemanes poseían mejor "sentido del espacio" (Raumsinn) que otros pueblos y por tanto podían ordenarlo mejor y otorgar a un mundo dominado por ellos una paz más estable; si otras potencias no concedían el espacio necesario, éste podía ser ocupado por la fuerza. En Francia se habló de geohistoria, inspirándose en el geógrafo Paul Vidal de la Blache (muerto en 1918), fundador de Annales de Géographie (1894), quien rechazaba el determinismo alemán y defendía las "posibilidades" que la naturaleza (la geografía) ofrece al hombre, libre de escoger entre ellas; la geohistoria estudiaba las relaciones entre esa geografía nunca determinante y la evolución social; tal postura era la defendida por su yerno E. de Martonne en Principes de Géographie humaine ('Principios de Geografía Humana', publicación de escritos de Vidal de la Blache en 1922) y por uno de los fundadores de la revista sobre temas sociales Annales ESC, Lucien Febvre, en "La Tierra y la evolución humana" (1922, parte de la colección "La evolución de la Humanidad" de Henri Berr). Finalizada en 1945 la Segunda Guerra Mundial con la derrota de Alemania, se olvidó el término "geopolítica" por sus connotaciones ideológicas, pero los conceptos anglosajones sobre el enfrentamiento y equilibrio entre potencias continentales y marítimas fueron directrices en el cerco estadounidense a la Unión Soviética, China y los satélites comunistas (y viceversa), y en la igualdad de armamento de la Guerra Fría de posguerra. En los años 80 se recuperó este término, en parte por el uso periodístico, y en los 90 se ha retomado como disciplina de estudio en la línea de los geógrafos franceses de principios de siglo, más geográfico-social que político-estratégico. Aunque tiene en cuenta elementos tradicionales como clima y orografía, demografía, recursos materiales, medios técnicos y armamento, fronteras exteriores y subdivisones administrativas, y posiciones geográficas con valor estratégico, la geopolítica emplea como factores de análisis también los culturales, religiosos, ecónomicos y sociales (como los medios de comunicación e incluso conflictos internos o internacionales latentes), aplicados a un examen regional insertado en lo global y su evolución. Los principales estudios geopolíticos se realizan en Francia, cuyos resultados publican revistas como Géopolitique y Herodote o anuarios como L'État du Monde (El Estado del Mundo, con edición española). Unión de Alemania Como la unificación italiana, la alemana culminó en 1870. Son movimientos paralelos pero con características diferentes: en Alemania la unificación es promovida por las clases altas y, además, predominan laas motivaciones económicas. Antecedentes En el Congreso de Viena se creó la Confederación Germánica, esto es, 37 estados gobernados por una Dieta y liderada por Austria y Prusia. Desde el principio estas dos potencias lucharon por el poder dentro de la Confederación. Los sentimientos nacionalistas de carácter unificador nacieron con las invasiones napoleónicas y crecieron en las revoluciones de 1830 y 1848. Durante estas revoluciones se hablaba de una Alemania basada en elementos tradicionalistas y conservadores, mientras que las ideas liberales pasaban a un segundo plano. La unificación se basó en dos fuerzas: la ideológica, donde hay que recordar a Hegel y a los movimientos liberales surgidos de los círculos universitarios y que defendían un estado federal, y el desarrollo económico, que buscaba la unión de los mercados, plasmado en la Unión Aduanera (1834), Zollverein (Silesia), el ferrocarril y el desarrollo bancario; mientras, Austria permanecía estancada en bases tradicionales agrarias. El Zollverein consiguió unir económicamente los estados del norte en torno a Prusia por lo que Austria trató de conseguir una unión similar con los estados del sur para contrarrestar el excesivo poder económico de Prusia. La política austríaca fue un fracaso. La integración económica de los estados alemanes se consiguió en 1852, dieciocho años después de crearse el Zollverein. Los intentos de unificación política (1848-62) Hay que recordar los movimientos revolucionarios de 1848 en los estados de la Confederación Germánica: con las revoluciones se lograron constituciones en algunos estados (Sajonia, Baviera, Baden, Hannover etc.) y se consiguió reunir al Parlamento en Frankfurt que sustituía a la Dieta. En este Parlamento se expusieron las posibles vías para lograr la unidad: la unión en torno a Austria, la unión en torno a Prusia pero excluyendo a Austria y la idea del Estado Federal. Se llevó a cabo por votación popular, al modo italiano, pero fue rechazado por Federico Guillermo, rey de Prusia. La diversidad de opiniones durante las sesiones del Parlamento demostró que éste no tenía autoridad para imponer ninguna de las vías anteriores. El fracaso de la revolución de 1848 impidió que se llevara a cabo la unidad. A partir de entonces Austria se mantuvo siempre conservadora, mientras Prusia comenzó su desarrollo aprovechando algunas ideas liberales. La unificación Con la llegada al poder de Bismarck y Guillermo I, la unificación entró en su etapa práctica. Tres son los momentos más importantes y decisivos: la Guerra de los Ducados (1864), la Guerra Austro-Prusiana de 1866 y la guerra Franco-Prusiana de 1870. No se podría haber logrado la unidad sin el desarrollo económico de Prusia y, sobre todo, sin ]a reorganización de su ejército; todo ello fue labor de Bismarck, con su gobierno fuerte, y del mariscal Moltke. Bismarck también supo utilizar sus grandes dotes diplomáticas para apartar a Francia en un primer momento, y a Rusia, de los conflictos. La Guerra de los Ducados En este primer conflicto, Prusia se enfrentó a Dinamarca con la ayuda de Austria por la cuestión sucesoria de los Ducados de Schlewig y Holstein. Los Estados de la Confederación Germánica consideraban que los ducados debían ser gobernados por un rey alemán (Federico), y no por un rey danés (Christian IX) como había establecido el Congreso de Viena en 1815. Tras la batalla, Austria adquirió Holstein, y el otro ducado quedó en manos prusianas, lo que supuso que Prusia lograra unir las costas del Báltico con el Mar del N rte. La Guerra Austro-Prusiana Bismarck creyó que había llegado el momento de lograr la Unidad Alemana, por lo que planteó que el Parlamento (Reistag), esta vez elegido por sufragio universal, lo decidiera. A esto se opuso Austria, que no concebía una Alemania que no fuera liderada por el rey austríaco, por lo que declaró la guerra a Prusia. Prusia supo atraerse la ayuda de los italianos, que pretendían aprovechar la oportunidad para obtener el Véneto. Francia, con grandes problemas internos, se mantuvo neutral, pero también esperaba que su postura fuera recompensada. Prusia, mucho más desarrollada militar y económicamente que Austria, venció a este país en la Batalla de Sadowa. La Paz de Viena reconocía lo siguiente: Austria concedía el derecho de Prusia a organizar los Estados Alemanes; Austria renunciaba a seguir formando parte de la futura Alemania; se declaraba disuelta la Confederación Germánica; y Austria perdía Venecia, que se unía a Italia. Tras esta paz, Prusia consiguió unir sus territorios: la histórica Prusia y los territorios de Renania, adquiridos en el Congreso de Viena. Veintitrés estados quedaron unidos en torno a Prusia, con el que firmaron tratados unilaterales. La Guerra Franco-Prusiana Francia temía el poder prusiano por lo que decidió declararse neutral en el conflicto de aquel país con Austria. Francia quería garantías de equilibrio continental, y pensaba que su posición en la guerra sería recompensada por Prusia, que le concedería Sarre, Bélgica, Luxemburgo o el Palatinado. Por otra parte, Francia trató de evitar que los estados del sur de la Confederación se integraran en la nueva Confederación que había creado Prusia, por lo que Bismarck trató de lograr un enfrentamiento con Francia y que éste fuera apoyado por la opinión pública alemana. La excusa de dicho enfrentamiento tiene que ver con problemas políticos españoles: tras el fracaso de la Primera República Española, Prim buscó un candidato al trono español: Francia apoyaba a Amadeo de Saboya, mientras Prusia quería ver en Madrid a un miembro de la familia Hohenzoller. Un malentendido entre los diplomáticos franceses y prusianos, que se conoce como el incidente del Telegrama de Ems, acabó en la Guerra Franco-Prusiana, que se saldó con la derrota militar de Francia en la batalla de Sedàn y de Metz. Poco después se supo que el malentendido fue hábilmente provocado por Bismarck. Las consecuencias de esta guerra fueron las siguientes: la caída de Napoleón III y la proclamación de la Tercera República Francesa; Prusia logró la anexión de Alsacia y Lorena, e indemnizaciones; y se creó un ambiente de exaltación nacionalista en Alemania, tras la proclamación de Guillermo I como Kaiser (Emperador) del Segundo Imperio (Reich). Con este hecho, nacía la primera potencia militar de Europa continental y la segunda del mundo tras Gran Bretaña. Hábeas corpus La utilización de este recurso se remonta a la época del Imperio Romano donde se lo utilizaba como la herramienta jurídica para evitar las violaciones de la libertad de los ciudadanos que de pronto eran privados de su libertad por cualquier persona y no por parte de una autoridad competente. Mientras tanto, formalmente, la institución del habeas corpus comenzaría a aplicarse en los primeros años del siglo XIV, en Inglaterra, cuando gobernaba Eduardo I y se le exigió que informara acerca de la detención de un sujeto. Actualmente, habeas corpus es un concepto que dispone de un uso extendido en el ámbito del derecho. Consiste en una institución jurídica cuya finalidad es la de evitar el arresto arbitrario de las personas y garantizar la libertad personal de todos los individuos, sin excepciones. Normalmente a este recurso jurídico se lo utiliza para frenar abusos de las autoridades policiales o políticas ya que fuerza a que la situación de los detenidos sea puesta en conocimiento de un juez competente. Entonces el proceso del habeas corpus se propone defender y contener dos derechos importantísimos como son la libertad individual y la integridad, o sea, una persona no podrá detenerse de modo injusto, sin razones y tampoco podrá ser objeto de agresiones ni torturas durante su detención. Aquella persona que considera que su libertad está amenazada de manera irregular tendrá derecho de acuerdo al habeas corpus a pedir que se revise su situación. Y en aquellos casos en los que la persona sienta que se ha dañado su honor también podrá exigir la rectificación a un juez. Existen organizaciones locales e internacionales que se ocupan de velar por esos derechos y por supuesto defienden la institución del habeas corpus. Existencialismo Corriente filosófica que se desarrolla en Europa en la primera mitad del siglo XX y que alcanza su apogeo en Francia tras la segunda guerra mundial, que considera que la existencia es el modo de ser propio y característico del ser humano, que es entendido como pura libertad de elección, en tanto pura subjetividad, rechazando, pues, toda posibilidad de que sea asimilado a un mero objeto o "cosa". El filósofo danés S. Kierkegaard es considerado el inspirador del existencialismo, y el alemán Martín Heidegger, con la publicación de "El ser y el tiempo" en 1927, su principal difusor, aunque quien obtendría el reconocimiento del gran público sería posteriormente el francés J.P. Sartre. Otros nombres destacados asociados al existencialismo son los de K. Jaspers, Simone de Beauvoir, M. Merlau-Ponty y J. Wahl . Así, pues, entre las diversas filosofías de la existencia de los siglos XIX y XX, Kierkegaard reaccionó contra el intelectualismo del idealismo proclamando la centralidad de la propia existencia concreta y subrayando la importancia de la dimensión subjetiva . Esta dimensión tiene un carácter básicamente ético y religioso; Unamuno sigue esta reflexión y la expande al análisis de la religión cristiana de manera también dramática en El sentimiento trágico de la vida. Una forma más teórica o metafísica del existencialismo aparece, tras las reflexiones fenomenológicas, en Alemania con figuras como Jaspers y el Heidegger de Ser y Tiempo. En Francia, De Beauvoir y Sartre ejemplificaron versiones diversas del existencialismo; más ligadas al análisis de situaciones específicas la primera, Librecambio Tal y como señala Juan Alonso Hierro, “Extensión del liberalismo al comercio internacional. Cada país, especializándose en la producción y exportación de los bienes en los que mantiene una ventaja relativa –costes de producción menores-, consigue mejorar su situación económica y elevar su bienestar general. Según el teorema de Heckser-Ohlin, esas diferencias de costes se explican por la distinta dotación de factores productivos en los diferentes países. En los análisis más recientes, son las diversas tecnologías aplicadas las que parecen determinar la división internacional del trabajo.” Al respecto Fernando Esteve y Rafael Muñoz de Bustillo nos explican que, “El Teorema de Heckscher-Ohlin […] intenta explicar por qué distintos países tienen diferentes ventajas comparativas en la producción de bienes y servicios en el comercio internacional. Según el teorema Heckscher-Ohlin, siempre que se cumplan determinados supuestos (que los países utilicen las mismas tecnologías en la producción de bienes y servicios que, además, se caracterizan por tener economías constantes a escala; que ningún país se especialice completamente en la producción de uno o unos bienes; que haya competencia perfecta en todos los mercados; que hay también movilidad perfecta de los factores de producción dentro del país y nula entre países, y finalmente, que no haya costes de transporte ni aranceles y se esté en situación de pleno empleo en todos los países), entonces las ventajas comparativas de cada país responderán solamente a la existencia de distintas dotaciones de factor capital y factor trabajo en los diferentes países.” En consecuencia, en términos generales, los países menos desarrollados mostrarán ventajas comparativas en la producción de bienes intensivos en mano de obra, mientras que los países desarrollados disfrutarán de ventajas comparativas en la producción de bienes intensivos en capital. Masonería y francmasonería Sociedad secreta, también llamada francmasonería, cuyos orígenes se remontan a las corporaciones medievales inglesas y alemanas de los gremios de la construcción (albañiles libres) que guardaban celosamente los secretos de su profesión. La masonería moderna, inspirada en los ideales ilustrados de tolerancia religiosa, libertad de pensamiento e igualdad social, se inició en Londres en 1717 (Gran Logia de Londres) y en Francia en 1725, y se difundió rápidamente por Europa y América. Los masones se distinguen por grados (tal como ocurría en el gremio medieval de la construcción), entre ellos, los aprendices, los compañeros, los maestros, los sublimes caballeros electos, los grandes maestros arquitectos, etc. Se reúnen en logias presididas por un venerable. Varias logias asociadas constituyen una gran logia, presidida por un gran maestro. La masonería ha sido prohibida en los países fascistas por liberal, y en los comunistas por conservadora . Se define la francmasonería como una asociación secreta de personas que profesan principios de fraternidad mutua, usan emblemas y signos especiales, y se agrupan en entidades llamadas logias. Como se ha dicho, tiene su origen en las asociaciones medievales dedicadas a la construcción o masones. Empezaron a denominarse francmasones, bien porque labraban la piedra franca, bien porque gozaron de libertad de movimientos. Durante largo tiempo mantuvieron la costumbre de reunirse en una casa propia, “logia”, donde se iniciaban los aprendices y realizaban sus negocios. El más antiguo documento que se conoce sobre ellos es el Manuscrito Regio, que se supone de 1390. Hacia 1700 funcionaban en Inglaterra, Escocia e Irlanda de 200 a 300 logias y en 1717 quedó constituido un organismo permanente, la Gran Logia, hoy conocida como la Gran Logia Matriz del Mundo, modelo de todas las demás, extendidas rápidamente por el mundo. La primera que se conoce en España es la Matritense, fundada en 1728. Se trata, pues, de una sociedad secreta de personas que defienden los principios de libertad y fraternidad, agrupados en logias y estructurados jerárquicamente. Sus miembros practican rituales esotéricos y se reconocen por signos y emblemas propios. Como suele ser común en todas las sociedades secretas de ritos iniciáticos y rituales esotéricos, la masonería tiene un origen oscuro donde la realidad y el mito se funden en armoniosa recreación. El mito del origen más común es el que presenta como fundador de la masonería a Hiram, a quien se tiene como arquitecto-constructor del Templo de Jerusalén erigido por Salomón. Otros míticos orígenes la hacen fruto de la depuración de las enseñanzas secretas de religiones de la antigüedad, o bien la derivación de otras asociaciones tan conocidas como los Templarios. Los documentos más antiguos que se conservan de la masonería datan del siglo XIV y denotan las profundas diferencias entre esas agrupaciones medievales y la masonería de los siglos XVIII y XIX. La masonería, o agrupación de masones, deriva de las palabras free-masons o franc-maçons, constructores independientes, ajenos a los controles municipales gracias a los privilegios concedidos a algunos gremios de la construcción. Sobre esos privilegios nació la masonería, cuyo origen real se halla en las corporaciones gremiales de la Baja Edad Media, más concretamente entre los constructores de grandes edificios en general y de las catedrales en particular. Esta es la época de la conocida como masonería operativa, aquella que efectivamente tuvo una implicación directa en los trabajos que posteriormente serían ritualizados. Los miembros de esta masonería se dividieron pronto en tres categorías, atendiendo a la preparación, experiencia y conocimientos: maestros, oficiales y aprendices (designaciones conservadas hasta la actualidad para denominar los tres primeros niveles de cada logia). La función principal de esta masonería era la enseñanza de los conocimientos constructores de sus integrantes, conocimientos que debían permanecer secretos para la generalidad de la sociedad y del resto de albañiles. Para preservar este secreto se realizaban juramentos de silencio y se efectuaban las reuniones en lugares cerrados, generalmente próximos a la construcción que se estaba realizando en ese momento. A este local, por su propia naturaleza ordinaria, se le designaba huet en alemán, atelier en francés, logia en italiano y "taller" en castellano. En estos locales, los maestros se reunían con sus colegas o colaboradores directos para discutir los asuntos de la construcción que no debían ser conocidos por el resto de los trabajadores de la obra. De esta época datan los primeros estatutos ("cargos") conocidos, como las constituciones de 1538. La masonería operativa se mantuvo vigente en algunos países, como Francia e Inglaterra, hasta el siglo XVIII; de hecho, los dos arquitectos ingleses más importantes del siglo anterior fueron maestros masones: Iñigo Jones o Christopher Wren. Sin embargo, en el resto de Europa la masonería directamente vinculada a la construcción de catedrales entró en decadencia hasta desaparecer. A partir del último cuarto del siglo XVIII la masonería tuvo un peso muy determinante en la línea política de sus respectivos países, apoyada por la gran cantidad de hermanosmasones y la calidad intelectual y posibilidad económica que ostentaban. El liberalismo que impregnaba en ese momento la masonería tuvo sus más notorias influencias en la Independencia de Estados Unidos (Washington, Franklin y Jefferson eran masones y la Declaración de Independencia trasluce los principios de deísmo y filantropía masónicos) y en Revolución Francesa, donde en 1787 había unos 80.000 masones (477 de los 605 diputados de los Estados Generales) y dio origen al lema revolucionario de "Libertad, Igualdad y Fraternidad". La masonería coadyuvó al triunfo de las independencias de las repúblicas americanas del imperio español (trabajos de la logia América, fundada en Londres por Miranda, y la logia Lautaro en el Río de la Plata) y portugués (lo que quedó reflejado en la bandera y el lema de Brasil "Orden y Progreso", igualmente masónicos). A partir de mediados del siglo XIX, la masonería se fue convirtiendo cada vez más en una institución burguesa y conservadora, aunque en sus plasmaciones se apreciaran ecos del antiguo liberalismo (formación de la unidad italiana, presencia en el II Imperio francés, independencias de Cuba, Puerto Rico y Filipinas). Al mismo tiempo, se generó una amplia campaña contra la masonería, en cuya base se encontraba la condena de la Iglesia Católica. Los primeros pronunciamientos contrarios de Roma se produjeron a mediados del siglo XVIII, pero fue en las encíclicas Ecclesiam in Ihesu Christu (1821) y, sobre todo, en la Humanus Genus de León XIII (1884) cuando la condena alcanzó el grado de excomunión, haciendo incompatible ser católico y masón. A estas condenas se sumaron las acusaciones de la derecha más reaccionaria (lanzando la teoría de la conexión entre masonería, judaísmo y revolución social internacionalista) y de las izquierdas más radicales (por el carácter burgués, esotérico y religioso de la masonería). Sus enemigos vieron en la masonería el origen de oscuras conjuras precisamente cuando la masonería ya no estaba en condiciones de llevar a cabo ninguna, pues, a partir de los años veinte del presente siglo y sobre todo tras la II Guerra Mundial, la masonería fue perdiendo tanto número de adeptos como capacidad de influencia. Behaviorismo Neologismo procedente del inglés "behavior" utilizado para referirse a la escuela psicológica fundada por J. B. Watson en 1913 (que se convertiría en la escuela predominante en los Estados Unidos hasta los años 60, en que será desplazada por el cognitivismo). En la actualidad se suele utilizar más el término "conductismo" para referirse a dicha escuela, cuya característica más significativa es la de considerar la psicología como la ciencia de la conducta observable y manifiesta del organismo, ya sea animal o humano, en contra de la concepción tradicional de la psicología que se centraba en el análisis de los fenómenos de la conciencia, estudios que, por su carácter introspectivo, consideraron los conductistas que escapaban a la metodología experimental, que debería ser la propia de una verdadera ciencia como se pretendía que fuera la psicología. Sinónimo de behaviorismo es el término conductismo, teoría psicológica fundada por J. B. Watson en 1913, que considera fundamental el estudio de los comportamientos y la búsqueda objetiva de las respuestas a estímulos conocidos. Ha aportado notables contribuciones al estudio experimental de problemas psicológicos, como el lenguaje, el aprendizaje, etc. Con otras palabras, teoría psicológica moderna (J. B. Watson), según la cual sólo la conducta exterior o comportamiento (behaviour) y el método extrospectivo son válidos científicamente en psicología, excluyendo por subjetivo y no comprobable a la introspección o descripción de los fenómenos anímicos propios. La noción de conducta padece de cierta imprecisión. Sinónimo de comportamiento, con dicho término nos referimos a las acciones y reacciones del sujeto ante el medio. Generalmente, se entiende por conducta la respuesta del organismo considerado como un todo: apretar una palanca, mantener una conversación, proferir enunciados, resolver un problema, atender a una explicación, realizar un contacto sexual; es decir, respuestas al medio en las que intervienen varias partes del organismo y que adquieren unidad y sentido por su inclusión en un fin. Pero el conductismo, en particular Watson y atendiendo fundamentalmente al condicionamiento clásico, también habla de conducta para referirse a la mera reacción de varios músculos y a las reacciones glandulares: por ejemplo, salivación o reacciones de los músculos de fibra lisa –que están a la base de las reacciones que habitualmente llamamos involuntarias. Así, Watson, en un primer momento, quiso reducir el pensamiento a conducta entendida como actividad de los músculos de la laringe, interpretando el pensamiento como lenguaje subvocal. Dado que la conducta, y a diferencia de los estados y procesos mentales, es algo dado a la percepción , es un fenómeno observable y cuantificable, las teorías psicológicas que más se han esforzado por hacer de la psicología una ciencia, considerarán que, o bien la psicología debe utilizar como método la observación y análisis de la conducta (así por ejemplo, la psicología cognitiva y su defensa del "conductismo metodológico"), o, junto con la tesis anterior, que la psicología misma debe renunciar al estudio de la mente para centrarse exclusivamente en el estudio de la conducta. Este último caso fue el del conductismo. Nacionalismo El nacionalismo es una ideología de base política con consecuencias en todos los planos de la vida que antepone la noción de nación, de índole sociológico, como conjunto de hombres unidos por una cultura en común por sobre el concepto de Estado, de tipo político, caracterizado por poseer un territorio dentro de cuyos límites se ejerce un gobierno que impone sus leyes a quienes residan dentro de ese Estado sin importar si poseen culturas diferentes. Este concepto nacionalista tuvo su primer germen a partir de las ideas liberales nacidas en el siglo XVIII, donde si bien se acepta la concepción de Estado como núcleo de poder sobre los habitantes del lugar sin importar su origen, estos deben ser considerados iguales. Es con el movimiento cultural del Romanticismo donde se arraiga el concepto de que cada comunidad cultural debe nuclearse dentro de un Estado y no aceptar imposiciones de estados a los que se haya anexados sin tener en cuenta sus propias identidades, orígenes, costumbres, lengua, religión etcétera. Con el movimiento del romanticismo adquirieron relevancia los símbolos nacionales, por sobre el poder del gobernante. En 1821 en Morea los campesinos griegos se levantaron contra la dominación turca. Bélgica se independizó en 1830. Esto se intensificó luego de la Primera Guerra Mundial. Cada porción del Imperio Austriaco comenzó su lucha por la autodeterminación. Los hindúes se liberaron del Imperio Británico. Esto se tradujo a posteriori, luego de la Segunda Guerra Mundial, en el proceso de descolonización en África y en Asia y luego en la batalla contra el colonialismo económico en muchas partes del mundo. Doctrina política que basa la legitimidad del Estado en el autogobierno de los ciudadanos, en tanto estos se encuentren identificados como comunidad unitaria por medio de características inherentes, como la etnia, la cultura, la religión o las costumbres. Surgimiento de la idea moderna de nación El nacionalismo ha influido de modo trascendental en parte la evolución de los estados contemporáneos, tanto de un modo positivo, en lo cultural y lo político, o de un modo negativo, y es elemento directo de conflictos y catalizador de las mayores contiendas bélicas. La idea de nación, a menudo tenida por inaprensible, y su utilización por el nacionalismo (sería más preciso hablar de las doctrinas nacionalistas) han tenido desde su aparición una abundante producción publicitaria y apologética, en no pocas ocasiones contradictoria y a medio camino entre la racionalidad, el voluntarismo y el dogmatismo pseudorreligioso. Aunque la existencia de "naciones" (entendidas como comunidades de individuos con voluntad unitaria que mantienes vínculos basados en elementos identificadores, tales como la etnia, el idioma y la cultura, la religión y los usos y costumbres tradicionales) puede ser rastreada a lo largo de toda la historia, el concepto actual de nación surgió durante el siglo XVIII. Hasta entonces la nación es entendida como una unidad orgánica geográfica, social y jurídicamente jerarquizada a la que le confiere su unidad la monarquía. El monarca no necesita la legitimación de su poder; la reunión de Cortes (que no hay que olvidarlo, son únicamente una representación de ciudades que compran su derecho a estar presentes en ellas) no tienen ninguna importancia a nivel de legitimación y en absoluto significan una representación del pueblo. Esta unidad simbólica es complementaria a la existencia de un mosaico de cuerpos estamentales, territorios de jurisdicción aristocrática, división no igualitaria de reinos, sostenimiento de derechos y privilegios que garantizan y defienden la desigualdad entre los miembros de la sociedad, sean estos individuos, grupos sociales o comunidades territoriales. Una primera variación de este concepto de nación se produjo desde finales del siglo XVII, cuando la legitimidad dinástica y el derecho divino de los monarcas permanece pero lentamente el provecho social, la utilidad pública, el bienestar común de la sociedad se van alcanzando como legitimadores diarios de la monarquía; se abre paso la teoría del contrato social por el que los súbditos ceden ciertos derechos a un monarca absoluto, paternalista e ilustrado para que defienda el conjunto y promocione a la comunidad. Esta línea interpretativa de la monarquía contractual hace que necesariamente evolucione la idea misma de la comunidad; persiste en su pasividad política, pero ya es contemplada como un cuerpo. Fue entonces cuando surgió la idea de nación; no es por supuesto la nación liberal compuesta de ciudadanos con derechos y deberes e iguales ante la ley. La evolución del pensamiento político durante el siglo XVIII dio origen al aparición del nacionalismo como movimiento social y doctrina política. Locke, Hobbes, Rousseau y Sieyès fueron los principales ideólogos del nuevo concepto, que se basa en el principio de soberanía nacional; la nación es entendida como consecuencia de un contrato social por el que la sociedad civil, poseedora de la soberanía, hace depositaria de ésta al Estado, que resulta ser la institucionalización de la nación. Este planteamiento hace surgir la nación de un acto de voluntad política y libre determinación de la sociedad y de cada uno de los individuos que la componen, que por ello alcanzan la categoría de ciudadanos. Surgido como superación del localismo feudal y contra una identificación de la soberanía del estado con la gracia divina de los reyes, este nacionalismo de finales del siglo XVIII y primer tercio del XIX se encontraba vinculado a los principios y valores de la democracia y el liberalismo, y por tanto fue utilizado en la lucha contra el imperio napoleónico y en buena parte de las revoluciones de las décadas de 1820 y 1830. Coetánea con la anterior visión de la nación se desarrolló una corriente ideológica -contraria a los "abusos de la razón"-, que alcanzó su máxima influencia con la Restauración; la reentronización del Antiguo Régimen necesitó de un bagaje ideológico que contrapesara la obra revolucionaria en general y la idea liberal de nación -basada en el principio de soberanía nacional- en particular. Herder, Schlegel, Fichte y Burke, entre otros, fueron los conformadores de una nueva identificación de la nación como ente en sí mismo, independiente de la intencionalidad de sus componentes. Este nacionalismo "germánico", imbuido del romanticismo e historicismo de la época, contrapone al principio ilustrado de la soberanía nacional el del espíritu del pueblo (volkgeist), que alienta de vida propia a la nación, entendida como entidad autónoma, con un destino propio y por tanto necesariamente distinto al resto de naciones. Este nacionalismo identifica la comunidad política como totalidad cultural, que a su vez presenta la característica de poseer una esencia ancestral imperecedera y omnisciente. Esta idea esencialista de la nación aportó a la doctrina nacionalista la importancia de los elementos identificadores: el particularismo o hecho diferencial, el idioma como arca telúrica del espíritu, la historia como prueba y testimonio de la existencia secular de la nación, la cultura -impregnada de las más altas cimas del pensamiento y la creación nacional a la vez que reunión de las costumbre y el folklore propios-, la religión -motivo de identificación contraria respecto al exterior- y, en su extremo más forzado, la raza o la elevación del particularismo de la nación a la categoría biológica. El nacionalismo hasta la II guerra mundial. Con esta nueva interpretación, el nacionalismo, que hasta la oleada revolucionaria de 1848 había estado unido al liberalismo y la democracia, se fue impregnando de los valores de la tradición, al tiempo que buscaba en la monarquía la plasmación política de su unidad de destino histórico y en el ejército el brazo ejecutor de la voluntad nacional. Los dos casos más paradigmáticos de esta nueva interpretación del nacionalismo fueron los utilizados en las unificaciones estatales de Alemania e Italia. El triunfo del nacionalismo en la construcción de estos nuevos estados hizo que a partir de 1880 y hasta la primera guerra mundial tanto el concepto de nación como la práctica política a ella vinculada variaran hasta conformar lo que puede denominarse como segunda fase del nacionalismo. Se pueden señalar cinco características principales de esta segunda fase: la prioridad del criterio étnico-lingüístico para definir la nación; la aspiración de constituir en cada nación un estado, es decir, la reivindicación del derecho de autodeterminación; el enfrentamiento entre el Estado nacional y los nacionalismos periféricos (con una muy diversa y en ocasiones contraria caracterización entre ambos grupos); la reacción el redescubrimiento de la cultura popular y el derecho tradicional; y el desplazamiento hacia la derecha política del movimiento nacionalista. Los cuarenta años anteriores a la guerra mundial fueron escenario de una gigantesca oleada nacionalista basada en todas o algunas de las características anteriores. Lo más importante de esta eclosión nacionalista fue que no sólo se dio en el interior de los grandes imperios, austrohúngaro u otomano, sino también en prácticamente todos los Estados-naciones europeos con siglos de vida, donde la "cuestión nacional" pasó a ocupar un lugar importante en la política interior. Por este motivo fue en ese momento cuando surgió el término nacionalismo para denominar este movimiento reivindicativo. En Suecia la evolución nacionalista acabó con la secesión de Noruega (1907); en el Reino Unido se incrementó el nacionalismo irlandés, alcanzando también a Gales y Escocia; igual intensidad, aunque sin los mismos resultados, alcanzó el nacionalismo en Francia y España e incluso en las nuevas "naciones" Italia y Alemania, donde movimientos conservadores abrazaron la bandera nacionalista con fórmulas xenófobas. Movimientos nacionalistas surgieron en regiones hasta ese momento ajenas a toda identidad nacional, al tiempo que su marco de aplicación desbordaba el escenario occidental y, gracias a la ola colonialista, los movimientos antiimperialistas en las respectivas colonias tomaron argumentos del nacionalismo europeo. Si se toma exclusivamente el marco europeo, en vísperas de la primera guerra mundial existían movimientos nacionalistas que sólo estaba esbozados o no existían en absoluto en 1880: los pueblos bálticos (especialmente finlandeses y lituanos), armenios, georgianos, albaneses, macedonios, croatas, galeses, escoceses, flamencos, corsos, y en España vascos y catalanes. La importancia de la idea nacionalista afectó a sectores políticos que hasta ese momento la habían ignorado, cuando sencillamente no se habían opuesto de un modo frontal. El internacionalismo obrero -y de modo más concreto el marxismo- era esencialmente ajeno a las concepciones filosóficas y la praxis política del nacionalismo, lo que motivó una sostenida inadecuación en los contactos entre ambas doctrinas. Sin embargo, la importancia del hecho nacional y del nacionalismo no podía permanecer ajena al pensamiento marxista. Su concepción de la nación tiende a identificarla con el Estado, cuya conformación no debía ser consecuencia de una singularidad étnica, cultural y ni mucho menos religiosa, sino de la mera necesidad de la constitución del Estado. Para el marxismo clásico no existe un principio de nacionalidades; sus escritos apelan a la conformación de estados nacionales como entidades promotoras del escenario socioeconómico para una maduración del capitalismo, primera etapa hacia la construcción de la sociedad socialista. Este posicionamiento marxista ante los nacionalismos se mantuvo en gran medida en todo el movimiento socialista hasta la I Guerra Mundial: el nacionalismo representaba esencialmente una lucha encarnizada de mercados, un choque de intereses económicos ante los que se debían anteponen valores universales. Esta concepción ortodoxa comenzaría a quebrarse con motivo de la guerra: la evolución del austro-marxismo (O. Bauer, K. Renner) reconoció la autonomía personal como origen del reconocimiento del principio de nacionalidad; el socialismo francés identificó al socialista con el buen patriota, en contraposición al burgués, indiferente ante el sacrificio de los intereses nacionales en su beneficio mediante su vinculación al comercio internacional (J. Jaurès, P. Lafargue, y también P. Iglesias); por último el revisionismo alemán (E. Bernstein, H. Heller) negó la afirmación marxista de que los obreros no tienen patria y demostró la necesidad de crear una verdadera política nacional socialista. Al finalizar la guerra mundial triunfó el decimonónico "principio de nacionalidad" propiciado por el presidente estadounidense Wilson; las razones para este triunfo fueron el derrumbamiento de los imperios centrales, la revolución soviética y la conformación de la "nación burguesa" entendida como "economía nacional". Nunca como entonces (hasta la caída del bloque socialista y la desaparición de la URSS) se llevó a cabo un rediseño de las fronteras territoriales respondiendo a identificaciones nacionalistas. El resultado de esta política estuvo lejos de lo esperado, aunque sus peores fallos no se percibieron hasta las vísperas de la segunda guerra mundial, en parte motivada por el intento de redefinición de esta práctica. Los nuevos estados-naciones resultaron ser casi tan multiculturales y pluriétnicos como los anteriores imperios, agravándose la situación de los ciudadanos ajenos a los rasgos étnico-lingüísticos del nuevo estado, que comenzaron a ser llamados "minorías". La consecuencia más dramática de este intento de crear estados sobre entidades nacionales exclusivas fue la deportación, expulsión o aniquilamiento de millones de personas, prácticas presentes en todos los nuevos estados, incluida Alemania antes y después de la Segunda Guerra Mundial. La aplicación del principio wilsoniano produjo tres efectos significativos y contrarios al pensamiento nacionalista decimonónico. El primero fue la intransigencia de los gobiernos de los nuevos estados, con independencia de su amplitud geográfica y el volumen de minorías que encerraran; los dirigentes de los estados identificados con naciones pusieron en práctica políticas de silenciamiento de otras comunidades culturales en un grado superior al empleado por los anteriores gobiernos imperiales. El segundo efecto fue la aparición de importantes resistencias a la incorporación de regiones enteras a los nuevos estados; así ocurrió con los seis condados del Ulster que no se identificaron como "irlandeses" o los eslovenos que prefirieron su unión a Austria que a la nueva Yugoslavia y así también lo pusieron de manifiesto los resultados de los referéndum celebrados después de 1918 en varios estados centroeuropeos. El tercer efecto destacado, estrechamente vinculado al anterior, fue la aparición de fuertes diferencias entre la idea del Estado nacional de la clase dirigente y la autoidentificación del pueblo interesado, como la negación croata de su pertenencia a Yugoslavia (o al menos a una Yugoslavia servia) y la desconfianza eslovaca a la unión con los checos. Nacionalismo y descolonización Tras la segunda guerra mundial la ideología nacionalista y su praxis política variaron sustancialmente; entre las demandas nacionalistas anteriores a la primera gran guerra y las de mediados de siglo hay muy escasas afinidades a pesar de que en ocasiones su presentación "discursiva" sea casi idéntica. Durante los años cuarenta y cincuenta proliferaron los nacionalismos en lo que comenzó a conocerse como Tercer Mundo, los territorios coloniales dominados hasta ese momento por los imperios europeos; las reivindicaciones nacionalistas de los líderes de estos territorios en busca de la independencia de sus metrópolis utilizaba un lenguaje nacionalista (a menudo con abundantes influencias del marxismo staliniano) pero, salvo en casos puntuales, el territorio que alcanzaba la "liberación nacional", distaba de poder ser considerado un nación, tal y como hasta antes de la guerra se había conceptuado. Curiosamente, los líderes "nacionalistas" atacaron las múltiples identidades étnicas, religiosas o culturales que hubieran podido servir para una identificación nacional y lo hicieron con el argumento de que eran obstáculos para consolidar una "conciencia nacional". Esto hizo que, a pesar de su deseada vinculación al nacionalismo de raíz europea, estas independencias no las consiguieran las "naciones", sino los estados embrionarios surgidos de las anteriores demarcaciones coloniales. Los procesos de descolonización dieron lugar a la creación de casi un centenar de nuevos estados; en la inmensa mayoría de ellos no existía una conciencia previa de nación. Y aunque las autoridades se han esforzado por crearla (y en ocasiones han combatido sangrientamente todo lo que pudiera oponerse a la identificación oficial) lo cierto es que en muchos de estos nuevos estados las diversidades étnica, tribal, religiosa, cultural o idiomática han impedido la edificación de una mínima identificación protonacional, lo que ha ocasionado, y sigue haciéndolo, graves problemas para la estabilidad de los estados respectivos. Los procesos de descolonización de mediados de siglo y sobre todo la emergencia de una nueva izquierda radical tuvieron una influencia directa en la transformación del tratamiento del nacionalismo. Por una parte se produjo la identificación con el nacionalismo anticolonialista del Tercer Mundo: la doble identificación del Estado centralista con la metrópoli y de la nación con la colonia trataba de basar la legitimación de ésta para alcanzar por cualquier medio su emancipación; y el medio empleado más trascendental desde el punto de vista de la influencia en la evolución sociopolítica fue el ejercicio de la violencia. Al tiempo que el liberalismo anatematizaba el nacionalismo, se produjo un acercamiento entre éste y la corriente marxista; existe un amplio debate sobre si fue el nacionalismo el que tomó una dialéctica marxista o fueron marxistas los que reinterpretaron el decimonónico nacionalismo cultural; en todo caso, los años sesenta y setenta presenciaron la eclosión de distintos grupos nacionalistas de ideología comunista que, sólo en algunos casos, también incorporan los presupuestos de la acción directa y de la guerrilla urbana; de modo destacado el IRA en el Ulster y ETA en Euskadi. Ha sido señalado el "espejismo colonialista" como origen de la apertura de la vía violenta; se produjo con la mediación del influyente pensamiento marxista francés, intérprete de la adaptación al escenario europeo de las lecciones antiimperialistas extraídas de los procesos de descolonización tercermundistas, donde la violencia no sólo es legitimada si no exaltada hasta alcanzar nivel de virtud; en este sentido Jean-Paul Sartre escribió: "El arma del combatiente es su libertad. El sobreviviente, por primera vez, siente el suelo nacional bajo sus pies"; y Frantz Fanon en Los condenados de la tierra (una de las biblias de los movimientos radicales de finales de los años sesenta) realizó una mitificación y mixtificación del empleo de la violencia como medio para la consecución de la descolonización: "La violencia es una mediación universal. El hombre colonizado se libera en y por la violencia. (...) En la guerrilla lo importante no es donde se está, sino a donde se va. Cada combatiente lleva la patria en guerra entre sus talones desnudos". Esta influencia entre marxismo y nacionalismo, muy fuerte en los años setenta, se fue diluyendo durante la segunda parte de los ochenta, hasta quedar como recurso argumental y apoyo ideológico para una facción nacionalista que veía en el empleo de la armas su única posibilidad de subsistencia, en muchos casos en abierta oposición a otras concepciones nacionalistas de su mismo ámbito. El resurgimiento nacionalista En las dos últimas décadas del siglo se han vuelto a reavivar en la vieja Europa las cuestiones nacionalistas. No sólo la desaparición del liderazgo soviético y el Pacto de Varsovia explican la explosión nacionalista de los noventa en Europa; habría que añadir las tiranteces en la construcción de la Unión Europea, la crisis económica, la creciente homogeneización cultural debido a los medios de comunicación y entretenimiento y -en última instancia y más importante- en el cuestionamiento de la propia idea del "Estado". La principal característica de esta ola independentista está en la dinámica de los movimiento nacionalistas triunfantes: simplificándolo mucho, ésta no ha sido la construcción de más nación sino la constitución de más Estado, más pequeño, más monolítico y por ello más omnipresente. La segunda característica ha sido la virulencia del estallido nacionalista y su rápido triunfo: la descomposición de la antigua Unión Soviética no sólo ha deparado la independencia de sus provincias bálticas (Estonia, Letonia y Lituania), sino también de Ucrania, Bielorrusia, las repúblicas caucásicas (Georgia, Azerbaiyán y Armenia, más Chechenia) y las repúblicas musulmanas de Asia; el efecto mimético ha reproducido las reivindicaciones de regiones de estos nuevos Estados, surgiendo reivindicaciones nacionalistas contra los nuevos centralismo (los casos más notorios son los de Abjazia, Osepia del Sur y Alto Karabaj). Un triunfo del nacionalismo excluyente fue la división de Checoslovaquia en 1993; pero sin duda el conflicto más trascendental fue la descomposición de Yugoslavia (Eslovenia, Croacia, Bosnia, Servia, Montenegro y Macedonia), cuyas respectivas independencias han corrido muy diversa suerte, así como su reconocimiento exterior. Con todo, la más dramática ha sido la de Bosnia, que ha deparado una guerra civil (con importante implicación exterior) dado la multiplicación de cruces culturales, religiosos y étnicos de la nueva república, lo que hizo que buena parte de ella se identificara más con las vecinas Croacia o Servia que con el estado nacido en su territorio. No solo en la Europa Oriental el nacionalismo ha encontrado una segunda edad dorada. El proceso de unión europea ha abierto en el interior de los viejos Estados nacionales occidentales corrientes nacionalistas de muy distinto signo. Por una parte, los nacionalismo sin estado contemplan el fenómeno unionista como un medio complementario de su actuación tradicional para debilitar los Estados-naciones en los que se han desarrollado y con los que a menudo han tenido unas relaciones recíprocamente agresivas. Por otra parte, la crisis de estos Estados nacionales (debilitadas sus funciones institucionales y sus capacidades de dirección política por la descentralización interior y el traspaso de competencia hacia la Unión) ha hecho que resurjan en su seno planteamientos neonacionalistas, mezcla de jacobinismo y filofascismo, que contrariamente de lo que pretenden sus promotores tiende a situar al Estado nacional -con siglos de historia y numerosas muestras de cohesión interna- en la misma dimensión que los nacionalismo sin estado. No es un fenómeno exclusivo europeo; en todo el mundo existen tensiones disgregadoras (coincidentes en el tiempo y en ocasiones en los ámbitos geográficos con proyectos o realizaciones de procesos unionistas), tanto en Estados con tradición histórica (Canadá, Rusia, China), como en aquellos surgidos de los procesos descolonizadores de las décadas siguientes a la segunda guerra mundial. Museografía o museología La museografía es la técnica de la clasificación, descripción y catalogación de los objetos de un museo. En cambio, la museología es la técnica y ciencia del museo, de su ordenamiento como edificio, su ambientación y la de sus partes. Estudia las funciones del mismo, su estructurra en tanto que elemento con un fin social y la disposición de todos y cada uno de sus elementos dde modo que dicho fin sea susceptible de alcanzarse plenamente. La museología comprende a la museografía, y no al contrario. La primera es preferentemente conceptual. La segunda see realiza en la conservación y correcta disposición de las instalaciones. Restauración El término Restauración hace alusión al período comprendido entre la definitiva caída de Napoleón (1815) y el inicio del proceso revolucionario europeo de 1830. Durante el mismo la monarquía francesa es restaurada en la figura de Luis XVIII de Borbón, hermano de Luis XVI y sucesor de su sobrino Luis XVII, que nunca llegó a reinar y que murió en 1795, prisionero de la revolución. En Europa esta etapa se caracterizó por el intento de recomposición del entramado del Antiguo Régimen, algo que sus partidarios consiguieron solo parcialmente. Revolución tecnológica A diferencia de la tradicional división internacional del trabajo, sustentada en las ventajas comparativas de tipo natural, la actual se caracteriza por depender cada vez más de los avances tecnológicos en el campo de la biotecnología, la genética, la electrónica, la informática, las comunicaciones, y otros campos del saber. Lo anterior pone de relieve la importancia indiscutible del cambio tecnológico como premisa para explicar las particularidades de la sociedad actual. A lo largo de la historia las innovaciones tecnológicas han provocado cambios cualitativos de gran envergadura en la estructura socioeconómica de los países. Muy diferente ha sido el mundo después de la Revolución Industrial del siglo XVIII en Inglaterra, gracias a la permanente innovación tecnológica; al punto que ésta última se constituye en condición indispensable para el progreso económico y social. No obstante, no todos los países se han beneficiado por igual de los adelantos tecnológicos, pues estos últimos han contribuido a profundizar las desigualdades entre las naciones; a intensificar el desarrollo desigual de la economía a escala mundial; a aumentar la brecha entre países ricos y pobres. Es más, la lucha entre las potencias industrializadas por el control de las fuentes de materias primas y de los mercados, ha tenido en las innovaciones tecnológicas una de sus principales armas, utilizadas muchas veces con fines destructivos, como es el caso de las guerras mundiales y regionales, o del deterioro del medio ambiente. Esta enorme capacidad de autodestrucción tiende a sofisticarse cada vez más. Los avances tecnológicos de las últimas décadas han producido una verdadera revolución en los campos de la producción, la prestación de servicios, la educación, las comunicaciones y las relaciones interpersonales, así como también en la forma como se organizan y dirigen los procesos. Por eso el conocimiento y dominio de las nuevas tecnologías son el factor que determina la ventaja competitiva de los países en la actual división internacional del trabajo. Tal ha sido la importancia del cambio tecnológico en la transformación estructural de las economías, que más de la tercera parte del comercio mundial está conformado por bienes que no existían al finalizar la segunda guerra mundial. Estos bienes corresponden a los campos de la electrónica, las telecomunicaciones, la informática y la biotecnología. Este nuevo patrón tecnológico ha modificado sustancialmente el contenido de la división internacional del trabajo, pues la especialización y las ventajas comparativas dependen cada vez más de la capacidad de innovar, adaptar, adoptar, imitar o mejorar tecnología. Por eso “en este contexto, las capacidades en ciencia y técnica de un país son parte integral de su política de desarrollo y un componente estructural de su sistema productivo”. Pero la creación, adopción o mejoramiento de nuevas tecnologías requieren de grandes esfuerzos en Investigación y Desarrollo (I&D), al tiempo que representan un gran riesgo, debido a la velocidad con que los nuevos procesos y productos con un componente tecnológico avanzado tienden a volverse obsoletos. Para los países en desarrollo esta situación es aún más difícil, pues al tiempo que sus importaciones contienen un alto valor agregado de conocimiento, especialmente las manufacturas, la composición de sus exportaciones permanece casi invariable. “Aquí radica un nuevo aspecto del intercambio desigual, generado y amplificado por el actual orden económico internacional, en el cual se procesan las actuales transformaciones tecnológicas”. Los extraordinarios avances de la electrónica han modificado sustancialmente la trayectoria tecnológica, agregando nuevas filas y columnas a la matriz insumo-producto. Estos cambios han modificado las condiciones de producción, a través de la automatización mediante la introducción de máquinas herramientas a control numérico, robots y toda una gama de mecanismos de control automático de los procesos. Se ha modificado también el viejo concepto de gran industria como sinónimo de eficiencia productiva. Las economías de escala dan paso a la empresa flexible, relativamente pequeña pero altamente automatizada y con un número reducido de operarios. Si la gran empresa orientaba el proceso productivo al mercado masivo de productos homogéneos, la empresa flexible se especializa en productos heterogéneos, sensibles a los cambios en la demanda localizada en los llamados “nichos” de mercado. Si la empresa tradicional basaba su esquema de acumulación en el sistema de precios y reducción de costos, en una producción masiva y homogénea, la nueva empresa automatizada dirige sus esfuerzos a la diferenciación y mejora de la calidad de los productos. No obstante, esto no significa que el nuevo modelo de producción orientado a determinado “nicho de mercado”, haya abandonado su preocupación por reducir costos. Al contrario, la introducción de nuevas tecnologías permiten el diseño de nuevos productos y procesos, reduciendo la cantidad de componentes electromecánicos; suprimiendo algunas etapas de la transformación; disminuyendo costos laborales, el tiempo de utilización de la maquinaria y economizando materiales. Precisamente en el campo de la sustitución de materiales y fuentes de energía, el cambio tecnológico ha provocado una verdadera revolución, que puede poner fin al agotamiento de los recursos y a la interrupción de los suministros. Aparte de la sustitución de viejos materiales existe la posibilidad de la creación de nuevos, los cuales podrían sustituir desde materias primas agrícolas y alimentos, hasta metales y minerales, con consecuencias negativas para aquellos países que se especializan en la exportación de bienes primarios. Actualmente se requieren menos materias primas, pues en los últimos decenios se han dejado de lado los productos con uso intensivo de materiales. Un ejemplo de esto es el creciente reemplazo del acero por materiales sintéticos. Otro ejemplo de esta tendencia es el reemplazo del tradicional cable de cobre por la fibra óptica. Otro factor que contribuye a la economía de materiales es la tendencia a la miniaturización, especialmente en el campo de la electrónica. El de los computadores personales es tal vez el mejor ejemplo. Un fenómeno asociado al avance tecnológico es la creciente economía de energía. En el mundo cada vez se produce más con menos energía. Después de la crisis del petróleo en 1974, los países desarrollados, mediante la conservación y la eficiencia, lograron reducir el consumo de energía en un veinte por ciento, equivalente a mil millones de toneladas de petróleo al año, igual a la producción total de Estados Unidos y Europa Occidental. La nueva tendencia a la reducción del consumo de energía en general y de energía tradicional, en particular, está reforzada por el uso de nuevas fuentes como la energía nuclear y la fotovoltaica (solar). Esta última puede llegar a ser la fuente más importante de energía en el siglo XXI. Otro campo donde ha tenido lugar una verdadera revolución tecnológica es el de las comunicaciones. Los canales de transmisión de información se han perfeccionado gracias a los avances de la telemática, a la aparición de las llamadas autopistas de la información, que facilitan cada vez más el acceso al conocimiento, no importa donde se encuentre: en bibliotecas famosas, en los bancos de datos de importantes centros de investigación, en los grandes museos o en los archivos personales de los usuarios del sistema. Para el año 2000 se estima que por lo menos 327 millones de personas tendrán acceso a Internet, las cuales podrán intercambiar las 24 horas del día conocimientos entre sí a través de un ordenador, como si estuvieran en una misma oficina. No obstante, el mayor porcentaje de usuarios (82%) se concentra en tan sólo 15 países, a la cabeza de los cuales están los Estados Unidos. Igualmente el mundo de los negocios tiende a integrarse en forma acelerada al ciberespacio, donde los conceptos de tiempo y espacio se han modificado radicalmente, haciendo más ágil la comunicación entre los participantes. El comercio, la banca, los servicios y el entretenimiento tienden a virtualizarse a través de Internet en forma relativamente acelerada. Los grandes negocios en Wall Street giran cada vez más alrededor de los gigantes de las telecomunicaciones y la Internet , como es el caso de la reciente megafusión entre America Online y Time Warner, cuyo monto alcanza los 190.000 millones de dólares, la cifra más grande de la historia financiera del mundo. El hombre más rico del mundo ya no es un industrial o un petrolero, sino el magnate del software, Bill Gates. Es tal la importancia de la revolución digital que se habla de una nueva economía, de la economía digital, o la cibereconomía. El paso de la economía tangible a la “economía intangible”, ha modificado radicalmente la tradicional forma de hacer negocios, constituyéndose en uno de los principales soportes del auge económico de los Estados Unidos en los últimos años, así como en el jalonador del aumento de la productividad en ese país. La revolución tecnológica en las comunicaciones está cambiando el concepto de trabajo en la oficina por el nuevo concepto de trabajo a distancia o teletrabajo, a través de la Red Digital de Servicios Integrados (RDSI) que permite conectar a los empleados con su empresa desde su domicilio. La RDSI, que usa para el transporte de las señales, el cable de fibra óptica y los satélites de comunicación, hacen posible la comunicación interactiva, en la cual se pueden recibir por una sola línea, voz, imágenes y datos (correo electrónico, gráficos, planos), sonidos, etc. Con el desarrollo de las autopistas de la información se revolucionará el mundo de los negocios y ya no será necesario realizar agotadores viajes para concretarlos, pues esto será posible mediante las tele conferencias, a través de un computador, en las llamadas “oficinas virtuales”. Igualmente, con la generalización del dinero electrónico las transacciones comerciales y financieras se agilizarán, permitiéndole al usuario ahorrar tiempo para otras actividades. No menos importante ha sido el impacto del cambio tecnológico en el mercado laboral. Al tiempo que aumenta el desempleo en los sectores tradicionales de la economía que han sido sometidos a reestructuraciones técnicas, se incrementa la oferta de nuevos empleos en actividades asociadas con las nuevas tecnologías. Los empleos del futuro estarán ligados a conceptos como organizar y gerenciar, aconsejar y asesorar, investigar y desarrollar, educar y concientizar, proteger el medio ambiente y aplicar eficientemente las normas del derecho. La fuerza de trabajo del futuro será altamente calificada. Todo este proceso cambiará radicalmente los hábitos de las personas, así como el contenido de sus necesidades. Existen divergencias acerca de la posibilidad que tienen los países en desarrollo de acceder a los conocimientos avanzados, pues el mayor dinamismo de los flujos tecnológicos tienen como escenario el grupo de naciones más desarrolladas, cuyas economías presentan un alto grado de complementariedad. Al mismo tiempo se observa una marcada tendencia a la globalización de los conocimientos, los cuales se transfieren a los países menos desarrollados a través de múltiples canales, como la venta de bienes y servicios. Todo dependerá de la capacidad que tenga cada país para asimilar la nueva información. Por lo demás, los países desarrollados también están interesados en generar una mayor demanda para sus tecnologías en un número creciente de naciones en desarrollo. En este sentido, los intereses de los primeros concuerdan con la necesidad de modernizar la estructura socioeconómica de los segundos. Por ahora las mayores posibilidades están concentradas un pequeño grupo naciones de reciente industrialización, como los del Sudeste Asiático, México y Brasil en América Latina. Economía marxista La economía marxista (marxismo) desciende de la economía clásica. Se deriva de la obra de Karl Marx. El primer volumen de la obra principal de Marx, El Capital, fue publicado en alemán en 1867. En él, Marx se centró en la teoría del valor-trabajo o lo que él consideraba, explotación del trabajo por el capital. La teoría del valor-trabajo consideró que el valor de una cosa estaba decidida por el trabajo necesario para su producción. Esto contrasta con la comprensión moderna de que el valor de una cosa está determinado por lo que uno está dispuesto a pagar por ella. Así, las ideas de Karl Marx, como precursoras de la escuela marxista desarrollan una concepción del mundo económico y sociopolítico y socioeconómico basado en una interpretación materialista de la evolución, una visión dialéctica del cambio social, y un análisis de las relaciones entre clases sociales y su aplicación en el análisis y crítica del capitalismo. Sus ideas introducidas junto con las de Friedrich Engels a mediados y finales del siglo 19 han influido en múltiples ideologías políticas y movimientos sociales a lo largo de la historia. La escuela económica marxista abarca una teoría económica, una teoría sociológica, un método filosófico y una visión revolucionaria de cambio social. Los partidarios de la economía marxista, sobre todo en el mundo académico, lo distinguen del marxismo como ideología política y teoría sociológica, con el argumento de que el enfoque de Marx para entender la economía es intelectualmente independiente de su defensa del socialismo revolucionario o su apoyo a la revolución proletaria. Sus partidarios consideran las teorías económicas de Marx la base de un marco analítico viable y una alternativa a la economía neoclásica más convencional. La obra principal de Marx sobre política económica fue Capital: A Critique of Political Economy (más conocido por su título alemán Das Kapital), una obra en tres volúmenes, de los cuales sólo se publicó el primer volumen en vida (los otros fueron publicados por Friedrich Engels a partir de las notas de Marx). Una de las obras de juventud de Marx, Critique of Political Economy, se incorporó en su mayoría en Capital: A Critique of Political Economy. Marx desarrolló una teoría del valor-trabajo, que sostiene que el valor de una mercancía es el tiempo de trabajo empleado en ella. En este modelo, los capitalistas no pagan a los trabajadores el valor total de las mercancías que producen, sino que compensan al trabajador por sólo una fracción de un día completo de trabajo - el resto, el excedente de mano de obra, se lo embolsa el capitalista. Marx teorizó que la diferencia entre el valor de lo que un trabajador produce y su salario es una forma de trabajo no remunerado, conocido como plusvalía que se queda el capitalista. Considera así más justo repartir el rendimiento del trabajo entre todos los trabajadores en función de su esfuerzo y dedicación. Por otra parte, Marx argumenta que los mercados tienden a oscurecer las relaciones sociales y los procesos de producción. Así afirmaba que la gente es muy consciente de las materias primas, y por lo general no pensamos en las relaciones y el trabajo que ellos representan. Soberanía nacional Principio relativo a la titularidad de la soberanía en el Estado, que organiza y legitima el poder estatal sobre el axioma de su titularidad en la Nación. En el ámbito organizativo, el principio asegura la primacía del órgano u órganos que representan a la Nación; en su vertiente legitimadora, justifica y reclama la obediencia que proclama y de su organización conforme a tal postulado. En realidad, se trata sobre todo de un principio de legitimación, ya que, en el aspecto organizativo, no exige tanto de todo poder se edifique sobre el consentimiento de la Nación cuanto que todo poder se presente como representante de ella. Históricamente, el principio se opuso, de un lado, a las teorías que justificaban la titularidad del poder con argumentos trascendentes o de cualquier modo ajenos a la intervención consciente de la comunidad; de otro lado, el principio se opuso al pleno desarrollo de las teorías democráticas. En esta segunda vertiente polémica, el principio se oponía al ejercicio directo del poder por el pueblo, ya en formas de democracia directa, ya mediante mandatarios ligados por instrucciones imperativas; el principio de la soberanía nacional sirvió de fundamento al régimen representativo, en el que la función del pueblo se limita a elegir a quienes han de formar la voluntad nacional con plena libertad respecto de sus electores. La Nación es concebida como algo distinto de la simple suma de los individuos que la componen: es una entidad objetivada, fruto de su reunión, no de su adicción y, por ello, la soberanía nacional no es tampoco el resultado de sumar voluntades individuales. Puede ser expresada por órganos no democráticos en su formación y, en general, no es preciso que concurran a determinarla todos los ciudadanos: la teoría justifica restricciones sociales al derecho de sufragio, para que sólo elijan al órgano formador de la voluntad nacional quienes «merecen» hacerlo en atención al concepto normativo de Nación. Moderadamente, desaparecidas o privadas de sentido las anteriores vertientes polémicas, el principio de la soberanía nacional tiene significados específicos en cada ordenamiento y no contiene contradicciones con el principio democrático. La Constitución francesa de la V República, por ejemplo, muestra la relativización de la oposición entre la soberanía nacional y la popular. La Constitución italiana acoge el principio de la soberanía popular, pero recurre también al concepto de Nación. En España, el principio de la soberanía nacional se opuso, en el siglo pasado, al postulado moderado de la soberanía compartida entre el Rey y las Cortes. La fórmula actual de la Constitución («La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado») no debe considerarse como fuente de contradicciones con el principio democrático plenamente acogido en la misma definición del Estado. Por lo demás, la expresión «soberanía nacional» ha de considerarse en relación con el artículo 2 cuando hace de la «indisoluble unidad de la Nación española» el fundamento de la Constitución. En este contexto, aquella fórmula de «soberanía nacional» afirma la unidad del pueblo constituyente y convierte a misma unidad en elemento necesario, normativo, de la noción de «pueblo» elevado a Nación. Esto excluye la consideración de la Constitución como fruto de la confluencia de varias voluntades constituyentes, la posibilidad de que el poder constituyente o de revisión sea ejercido por partes del pueblo (autodeterminación) o la reforma de la Constitución en tal sentido. Conforme a la más clásica doctrina política europea (la inaugurada por Jean Bodin en 1576), por Soberanía se entiende el poder absoluto y pleno de dar y derogar leyes. Esta definición presupone la existencia, dentro de una comunidad política, de una autoridad última y absoluta (más allá de la que no existe otra), cuyo titular, distinto del concepto de soberanía como tal, ha sido diferente a lo largo de la historia: la Ciudad-Estado, el soberano absoluto, la nación, el pueblo... En su esencia, por tanto, la soberanía aparece como característica del Estado, en tanto unidad y forma de dominación en una comunidad política concreta, dotado de "voluntad independiente para cumplir fines suprafamiliares, supratribales, supralocales y supraestramentales" (Pérez-Prendes). De este modo, si el Estado puede ser definido en términos de soberanía, entendida en el sentido descrito, cabe distinguir distintos tipos de Estado en función de quién sea titular de esa soberanía en cada uno de ellos. Se puede así hablar, conforme a la distinción aristotélica, de Monarquía (si se trata del gobierno de un solo príncipe), Estado democrático (el gobierno del pueblo), Estado aristocrático (el gobierno de una minoría), Estado timocrático (el gobierno de una oligarquía económica), etc.; tipos todos ellos característicos no sólo de comunidades políticas distintas sino también de períodos históricos diferentes, pues, aunque tanto las palabras Estado como Soberanía son conceptos históricos, creados en un momento concreto y sujetos a evolución en el tiempo, están, en cualquier caso, ligados a la idea de coacción heterónoma que define o subyace siempre en la idea de Derecho. Los rasgos de supremacía política e independencia que caracterizan a todo Estado soberano sólo se ven atemperados, en la sociedad actual por el creciente protagonismo de las organizaciones internacionales, las asociaciones entre Estados o la tradición federal anglonorteamericana y suiza, en las que la idea de supremacía política se ve sustituida por la de supremacía del Derecho y la de independencia por la de autonomía (A. Posada). Si ésta ha sido la definición clásica, en la actualidad, la historia conceptual (Hinsley, Onuf, Iglesia Ferreirós) o el pensamiento postmoderno (Bartelson, Falk, Camilleri), coinciden en su pretensión de considerar el concepto de soberanía exclusivo de un momento histórico concreto: la obra de Jean Bodin Los Seis libros de la República, legitimadora del Estado moderno, posteriormente transformada por el liberalismo y la democracia hasta su crisis actual. Para los defensores de la historia conceptual, con anterioridad al siglo XVI, el Derecho (basado o ligado en Europa a la religión) habría sido superior al poder de decisión de las comunidades como territorios diferenciados, identificando, como consecuencia, la idea de soberanía sólo con una forma concreta de Estado: el que surge con potestad suficiente (unas instituciones gubernamentales concretas) para poner en práctica o hacer eficaz la plena identificación entre comunidad y Estado como instituciones decisorias últimas (Heller, Hinsley). Por su parte, el pensamiento postmoderno ve en el concepto de soberanía un enunciado de poder creado en la modernidad como un "metarrelato" a partir de la definición romana de propiedad privada (el autogobierno absoluto) con el fin de afirmar el centralismo de la Administración y la capacidad de imposición, por la fuerza, del Estado-nación. Según algunos de estos autores, el concepto de soberanía, legitimador del Estado moderno y, por ello, ligado en su aparición a él, habría surgido sólo cuando con la aparición en Europa del protestantismo y la "desteologización" del discurso legitimador de la comunidad política, se aseguró la primacía territorial de los Estados sobre cualquier otra organización, mediante la afirmación doctrinal simultánea de tres conceptos ya entonces existentes pero sólo desde ese momento aunados: la majestad, el imperio y el bien común (Onuf). Para estos autores, la internacionalización actual de la economía y las comunicaciones o la defensa global del medio ambiente han conducido a la crisis de la idea moderna de soberanía, puesto que en el nuevo contexto de las sociedades postmodernas el propio poder de actuación autónoma de la Nación-Estado se ve necesariamente reducido. De ahí que propongan una deconstrucción del término que pasaría por la desvinculación de los tres conceptos indicados y la afirmación favorable de grupos, corporaciones o entidades descentralizadores en el interior de cada Estado. Aún así, tanto el pensamiento postmoderno como la historia conceptual coinciden en la inevitable consideración de la soberanía como una institución que expresa una definición territorial de la autoridad política, autoridad política identificada con un Estado que, si existe, se debe al reconocimiento y consideración que los restantes Estados o comunidades políticas del entorno le dan en cada momento histórico que se consideremos (R. Jackson). La sociología, por su parte, defiende que la soberanía, en cualquier época histórica que se considere, no es sino la expresión de las relaciones de poder de una sociedad concreta a través de su soberano. Desde el punto de vista jurídico, la soberanía se vincula fundamentalmente al concepto de autoridad, más que al de potestad, propia del ámbito político. El sistema de autoridad condiciona porque le es reconocida una dignidad superior, a la cual se presta, por parte de los condicionados, una adhesión interna (Pérez-Prendes), mientras que el sistema de poder viene condicionado por la coacción que provocan actuaciones externas. De esta manera, así como toda sociedad política posee, aunque primitiva, alguna institución política, así también todo sistema de gobierno, aunque poco desarrollado, se basa en algún procedimiento de legitimación del gobernante y alguna forma de responsabilidad que éste respeta. La idea de soberanía, por ello, habría sido, en última instancia, una construcción conceptual sobre la que se acaban apoyando las viejas formas de legitimación y de responsabilidad para fundamentar nuevas versiones de los medios por los que el poder se convierte en autoridad. Su función en la historia de la política no habría sido otra que la de reforzar las reivindicaciones del poder en cada momento histórico, si bien mediante construcciones teóricas diferentes. De ahí que el concepto, aunque acuñado en un momento histórico concreto, pueda entenderse que designa la supremacía creadora de normas en cualquier comunidad concreta (A. London Fell), entendiendo ésta de forma diferente (al igual que el Derecho mismo), en cada época histórica que se considere, o si se quiere, una institución periódicamente renovada para responder a nuevas circunstancias históricas. Aunque la soberanía, conforme al concepto anterior es indivisible, la mayor parte de los autores distinguen, en cada momento histórico, dos dimensiones en la misma: una interna (relativa al derecho político o constitucional interno), que define su autonomía y otra externa (relacionada con el orden internacional), que establece su independencia. Ambas dimensiones se tendrán en cuenta tanto a la hora de trazar la evolución histórica del concepto como de definirlo en la actualidad. La lucha por la independencia en la América española contemporánea El crecimiento económico del siglo XVIII y, en el caso español, el reformismo borbónico acrecentaron las tensiones existentes entre ciertos sectores sociales y la administración metropolitana, dando lugar a ciertos movimientos que a veces desembocaron directamente en la independencia. Tras otros intentos parecidos (1765, del papel sellado), el Parlamento británico decretó que en las Trece Colonias se pagaran derechos de aduanas sobre el té, el papel y el cristal. La oposición de la población dio lugar a revueltas como la del Tea-party de Boston (1773). El gobierno inglés respondió con medidas represivas por lo que los americanos decidieron convocar un congreso para 1775. La intervención de las milicias coloniales y la creación de un cuerpo de voluntarios radicalizó la situación convertida ya en guerra. La intervención de los franceses y los españoles al lado de los insurrectos (1778) acabó por dar la victoria a los norteamericanos, que el 4 de julio de 1776 se habían arrogado la independencia. El tratado de París (1783) puso fin a la guerra y reconoció la independencia. El nuevo estado constituyó el primer régimen democrático, liberal y constitucional de la historia. En el marco de la Revolución francesa tuvo lugar el largo y complejo proceso de independencia de Saint-Domingue. Se trató de una guerra social de esclavos contra amos, de una lucha de liberación nacional contra la metrópoli y de una guerra racial de negros contra blancos. El nuevo Estado, Haití, fue la primera república negra de la historia (1804). La violencia racial que se desarrolló allí alentó a los criollos súbditos de la Corona española; gran parte de ellos rehuyeron las posiciones independentistas por miedo a que se repitieran los sucesos de Haití. Tras una serie de insurrecciones, aisladas y mal conocidas, en la América española los movimientos de independencia se iniciaron a raíz de la invasión de la Península por las tropas de Napoleón. Fue la ocasión en que pudo expresarse el deseo de autonomía que se había ido gestando con anterioridad entre los funcionarios y profesionales criollos; sólo en contados casos se manifestaron abiertamente los propósitos emancipadores (declaración de independencia de las Provincias Unidas de Venezuela, 1811). La oposición de los comerciantes peninsulares, y de algunos virreyes, a que se alterara la tradicional correlación de fuerzas en el sistema de gobierno les llevó a tomar medidas antiliberales que radicalizaron la actitud de los criollos ante la administración española. Lo que había empezado siendo un movimiento autonomista, en muchos lados acabó madurando en posiciones independentistas. En el territorio argentino, la Junta de Mayo tuvo que hacer frente a la reacción realista, a las divisiones internas y a las tendencias centrífugas de las provincias; sin embargo aquí se alcanzó la independencia pacíficamente y pronto. El proceso no fue tan fácil en el resto de Latinoamérica, si bien en algunos puntos como Chile y las Provincias Unidas de Venezuela momentáneamente también lograron la independencia de hecho. La reacción realista aplastó estos intentos. En México el movimiento libertador de Hidalgo fracasó (1811) así como el de Morelos (1815). Al restaurarse el absolutismo en España, tras la derrota del ejército napoleónico, en 1814, los españoles controlaron de nuevo casi todas las colonias en las que sin embargo con mayor o menor grado se manifestaba la voluntad emancipadora. Bolívar, uno de los patriotas venezolanos, reinició la guerra y tras derrotar a los españoles convocó el congreso de Angostura (1819) en el que se constituyó la República de Colombia integrada por Nueva Granada y Venezuela. El ejército expedicionario del argentino San Martín llevó la libertad a Chile (1818) y Perú (1821). En México el comandante Santa Anna, antiguo realista, logró la alianza de todos los sectores nacionalistas (que lo eran por distintas razones) y en 1821 proclamó la independencia, a la que los españoles no se pudieron oponer. En Brasil la independencia llegó en 1822 bajo el sistema monárquico de la mano de Pedro II, hijo del rey de Portugal. La estructura federativa que adoptó la nueva nación le permitió conservar todos los territorios. Proceso de desmembramiento del imperio colonial español que dio lugar al nacimiento de muchos de los estados americanos actuales. Las primeras Independencias del Nuevo Mundo fueron las de Estados Unidos y Haití. El imperio británico tenía en las llamadas Trece colonias uno de sus núcleos fundamentales. Fue la necesidad de hacer que los anglonorteamericanos pagaran por su propia defensa, mucho más costosa tras la victoriosa Guerra de los Siete Años (1757-1763) contra Francia y España, lo que llevó a una subida de impuestos cuya consecuencia fue la ruptura del pacto colonial entre el rey y sus súbditos coloniales. Así, una revuelta antifiscal se dotó de contenido político, mientras peligrosas ideas de representatividad popular enconaron el conflicto y produjeron a largo plazo la independencia de los Estados Unidos de América. La rebelión se convirtió en guerra, y con la inapreciable ayuda de Francia y España, los colonos norteamericanos lograron independizarse en 1781, promulgaron una constitución y establecieron un sistema político moderno. Se trataba de un peligrosísimo precedente. A partir de 1789, la isla de Haití se vió envuelta en conflictos políticos derivados de la Revolución Francesa. La radicalización social inherente a un sistema brutalmente esclavista precipitó los conflictos interétnicos, que solo se resolvieron en 1804, con la definitiva independencia de la isla, que quedó completamente arrasada. El caso de la América Española fue distinto. Confluyeron en su proceso independentista tensiones sociales y étnicas seculares, la fuerza del criollismo, la influencia de ideologías revolucionarias y las desventuras de una coyuntura política en la cual la metrópoli, regida por el despotismo ministerial de Manuel Godoy, rompió las vinculaciones de la legitimidad monárquica en sus dominios americanos. Entre 1808 y 1810, al igual que en la península, una serie de juntas fueron haciéndose cargo del poder como reacción ante el vacío institucional y la posibilidad de un dominio francés, que hubiera implicado una calamidad económica y una revolución social. Las oligarquías criollas se enfrentaron así a la posibilidad y la necesidad de lograr, por fin, un poder político del que habían sido desplazadas en las últimas décadas del siglo XVIII por las políticas reformistas. Mediante cabildos abiertos, las oligarquías criollas dieron golpes de Estado que depusieron a los gobernantes españoles y asumieron el gobierno en nombre del deseadoFernando VII. Entre 1810 y 1814 tuvieron lugar distintos movimientos revolucionarios, con resultados contrapuestos. En el Río de la Plata y Chile, pese a las conspiraciones realistas, los independentistas, que pronto se identificaron como tales, lograron mantenerse en el poder y organizar un ejército que, bajo el mando del general San Martín, se convertirá en uno de los instrumentos de la victoria continental sobre la metrópoli española. Tras la pacificación del Río de la Plata a comienzos de 1817, San Martín cruzó los Andes, y logró la victoria de Maipú sobre los realistas. Tras la liberación de Chile, la empresa sanmartiniana debía continuar con la marcha hacia el Perú, lo que implicaba el concurso de fuerzas navales. Barcos y hombres fueron reclutados en Estados Unidos y Gran Bretaña con ese fin. En agosto de 1820, San Martín desembarcó en Perú, donde las disensiones internas de los realistas, decididos a crear un Perú independiente y monárquico, acabaron por favorecer la independencia. San Martín entró en Lima en julio de 1821. Un año después se entrevistó en la ciudad ecuatoriana de Guayaquil con el otro gran protagonista de la Independencia, Simón Bolívar. Éste había logrado sellar la Independencia de Venezuela en la batalla de Carabobo (1821) y la de Colombia en la deBoyacá (1819). Por fin, en 1825, en el territorio ocupado por el antiguo Alto Perú, nacía bajo el mando de Antonio José de Sucre la república de Bolivia. En Venezuela, tras la deposición del intendente español en 1810, se había establecido la Primera República, que desapareció en 1811, víctima de la inflación, las disensiones internas y las catástrofes militares. Dos veces lograron los realistas recuperar el país, pese a lo cual en 1816 llegó de la península para reforzarlos un ejército al mando del veterano de la guerra peninsular Pablo Morillo. En 1817 Bolívar se dio cuenta de que para triunfar debía ampliar la base social de los partidarios de la Independencia, por lo que prometió liberar a los esclavos y se atrajo a los llaneros, que se convirtieron en una formidable fuerza de combate. Tras una guerra devastadora, los realistas fueron derrotados. Como consecuencia, Bolívar cruzó los Andes y se dirigió a la capital virreinal, Santafé de Bogotá, que ocupó poco después. En 1821 los problemas de Bolívar estaban ya más relacionados con la creación de nuevas instituciones que con la victoria en la guerra, que era solamente una cuestión de tiempo. La Independencia de México fue atípica. Comenzó con la revolución indígena y mestiza de Hidalgo y Morelos, que consolidó el conservadurismo de los grupos dirigentes. En 1821, cuando triunfaron en España los liberales, el temor a cambios políticos forzó a los patricios mexicanos, temerosos de cambios sociales, a la emancipación de España, sin menoscabo de la existencia de sentimientos patrióticos y nacionalistas en sectores importantes de la población. En 1830 solo Puerto Rico y Cuba permanecían bajo la soberanía española. Habrá que esperar a la guerra hispano-norteamericana de 1898 para que concluya el largo proceso independentista en el antiguo imperio español. Las historias nacionales en la América contemporánea El desarrollo político y económico de Estados Unidos difirió mucho del de Latinoamérica. El consenso político estadounidense centrado en una constitución liberal dio una gran estabilidad política en el marco de un gran crecimiento económico. El objetivo central fue articular el país y llevar las fronteras de costa a costa; se adquirieron territorios por todos los medios: compra (Florida y Alaska), incorporación (Texas), guerra (territorios mexicanos), y ocupación de las praderas. Sólo la guerra de Secesión (1861-1865) puso en entredicho el futuro del país. La llegada masiva de emigrantes europeos permitió el rápido desarrollo económico, tanto agrícola como industrial, que llevó a EE.UU. a ser una gran potencia mundial tras la Primera Guerra Mundial. En cambio en Latinoamérica, la independencia no conllevó la paz puesto que prosiguieron las guerras civiles; unas perseguían la independencia de territorios englobados en naciones más amplias (Uruguay, Venezuela, Texas, California, etc…) y otras respondían a luchas entre fracciones (liberales y conservadores). Sin embargo, en la década de 1880 se logró consolidar los estados nacionales. Una serie de gobiernos fuertes aseguraban la expansión económica gracias a la llegada de capitales extranjeros, sobre todo ingleses. Por estas fechas el mercado mundial se articuló mucho y en él Latinoamérica ocupaba una posición subordinada; su papel era abastecer de materias primas, sobre todo metales (cinc y plomo de México, estaño de Bolivia, petróleo de México y Venezuela), y productos alimenticios (café de Colombia, azúcar y café de Brasil, carne y trigo de Argentina, plátanos de Centroamérica) a los países capitalistas centrales. Su desarrollo industrial fue escaso a excepción de los períodos de crisis y guerra en los que debían sustituirse las importaciones por productos propios. Los intereses estadounidenses fueron penetrando en el entramado económico de Latinoamérica y empezaron a presionar en política. EE.UU. jugó un papel importante en la independencia de Cuba y Puerto Rico (1898), las últimas colonias españolas. Después mantuvo su poder sobre estas islas. Su papel decisivo en la construcción del canal de Panamá fue acompañado de su intervención en la constitución de este país (1903), desgajado de Colombia. Su control sobre el área caribeña le llevó a ocupar la República Dominicana (1905) y Nicaragua (1912). Acciones de este tipo se han ido repitiendo hasta la actualidad; el último fue el asalto de Panamá para capturar al general Noriega acusado de estar implicado en el negocio del narcotráfico internacional. El desarrollo económico que se inició en el último cuarto del siglo XIX comportó la aparición de una clase media urbana que empezó a exigir un sistema político democrático. Los desequilibrios sociales en las zonas rurales también llevó al estallido de movimientos revolucionarios. La revolución mexicana (1910-17) es el ejemplo más significativo de esta voluntad de cambio. Después de la Segunda Guerra Mundial resurgió la agitación social que fue canalizada por programas populistas (peronismo, getullismo) inspirados en el fascismo. En 1959 triunfó la oposición guerrillera en Cuba que, dirigida por Fidel Castro, durante años ha sugerido una vía de cambio político en muchos países (Colombia, Perú, Bolivia, Nicaragua). La adopción del marxismo por parte de los castristas impulsó una viva reacción anticomunista de EE.UU. y sus aliados. La intervención del ejército y las dictaduras militares han sido recursos habituales para cortar de golpe las demandas de establecer o preservar sistemas democráticos. En otros países y momentos se ha intentado dar respuesta a estas reivindicaciones con el ascenso al poder de la democracia cristiana (Venezuela, Perú, Chile). En 1970 la victoria electoral de la Unidad Popular chilena, liderada por Salvador Allende, abrió de nuevo la esperanza que se eclipsó rápidamente al producirse el golpe militar encabezado por Pinochet (1973). También en Argentina los militares se hicieron con el poder en 1976 al fracasar el peronismo reimplantado tras el regreso de Perón (1973). En Centroamérica la inestabilidad política alcanzó su punto álgido cuando en Nicaragua los sandinistas, en 1979, derribaron el régimen somocista asentado en el país desde 1933 gracias a la intervención norteamericana. A partir de los años ochenta, regímenes democráticos han ido conquistando el poder en diferentes países (Bolivia 1982, Argentina 1983, Uruguay 1984, Brasil 1985, Nicaragua 1990) pero no tienen asegurada su permanencia. La oposición de los núcleos oligárquicos no ha desaparecido mientras la crispación de los sectores populares no hace sino aumentar a causa de la inflación y la penuria. El gran desarrollo que ha tenido el narcotráfico en los últimos años ha tenido como soporte esta población hambrienta y falta de horizontes. En Colombia para liquidar los grupos de narcotraficantes se ha llevado a término una auténtica guerra. En medio de la constante inestabilidad política latinoamericana el régimen cubano se ha ido manteniendo sin alteraciones, incluso ahora (1991) cuando tiene lugar la caída de los regímenes comunistas en Europa. Se llama América contemporánea al período de la historia de América que comienza con la Independencia y termina en nuestros días. Es el único cuya denominación no suele estar sujeta a polémica, aunque las escuelas historiográficas angloamericanas a veces mantienen que el comienzo de la Edad contemporánea tiene lugar tras la Segunda Guerra Mundial y las francesas enfatizan que la Revolución Francesa es el punto de partida de la contemporaneidad. En el mundo americano, la Independencia es la verdadera mutación que marca el inicio de una nueva era. A pesar de la gran heterogeneidad regional, es posible determinar una serie de procesos comunes: la Independencia, la formación de los Nuevos Estados, Federalismo, Regeneración, intervencionismo norteamericano, Radicalismo, Populismo y Nacionalismo. Formación de Estados nacionales Proceso mediante el que los vencedores de la Independencia definen a lo largo de un difícil y, en ocasiones, violento proceso el marco político, económico y social en el que se van a desenvolver las nuevas repúblicas. En términos políticos, implica la redacción de constituciones y la elección entre sistemas políticos más o menos presidencialistas, federales o centralistas; en términos sociales, una redefinición de los estatutos legales de los distintos grupos, especialmente de negros (esclavitud) e indios, y en términos económicos lleva consigo la definición de un mecanismo de inserción en la economía internacional. Es importante señalar que los nuevos Estados no eran necesariamente naciones. Aunque la Independencia había sido el resultado de una victoria, el establecimiento de los nuevos Estados precedió a la formación de las naciones, pues el nacimiento de la conciencia nacional fue lento y parcial y estuvo sujeto a muchos impedimentos. La nacionalidad criolla era, lógicamente, la más madura en el momento de la Independencia. En ese momento, la conciencia nacional estaba restringida a las elites criollas y solo en las décadas siguientes, muy lentamente, irá alcanzando a otros grupos sociales, de modo que se vaya produciendo la identificación entre Nación y Estado. Caudillismo Sistema de relaciones políticas, sociales y culturales que se dan cuando una sociedad se organiza alrededor de un caudillo. Como tal se entiende a aquella persona que, en ausencia de una estructura política estable y organizada y utilizando su poder y autoridad personal, se convierte en líder de un grupo para llevar a la práctica sus aspiraciones de poder. Las décadas que siguieron a la Independencia, conformaron la era clásica del caudillismo. Sus características definitorias fueron el gobierno de una personalidad carismática, el establecimiento de una dictadura represiva y el uso de la fuerza militar para alcanzar el poder y mantenerse en él. Originalmente, los caudillos fueron jefes militares y caciques locales que utilizando recursos propios y mediante redes de clientela y parentesco organizan ejércitos con los que logran el acceso al poder, organizando luego una estructura política y administrativa. Federalismo El antagonismo entre Federalismo y Centralismo está ya presente en los comienzos del proceso independentista de las colonias americanas. Sus raíces están presentes en algunos de los conflictos regionales de la época colonial. La lucha armada para lograr la Independencia implicará frecuentemente la toma de decisiones unificadas, lo que llevará frecuentemente a tendencias centralizadoras frente a lo que se llama despectivamente las anarquías provinciales. Con todo, tras la Independencia, aquéllos que identifican el republicanismo con la descentralización y el Federalismo intentan imponerse. Federales son tanto los liberales que pretenden reducir la influencia de poderes corporativos como los conservadores que enarbolan la bandera federal para mantener sus privilegios señoriales. Hasta los años 70 del siglo XIX, cuando la cuestión se supera con la victoria, en general, de los centralistas, la elección entre Federalismo y Centralismo resulta determinante. Regeneración Denominación utilizada en el mundo latinoamericano para caracterizar la experiencia histórica de regímenes políticos que se desarrollan entre 1875 y 1900, cuya característica es el fomento de una ideología modernizadora que pasa por la mejora de la inserción en la economía mundial (frecuentemente alrededor de monoproducciones), la mejora de la infraestructura de comunicaciones y la creación de un sistema financiero moderno. Realmente la regeneración tendió a reforzar la posición política, económica y social de grupos ya predominantes, aumentando la marginación de otros e incorporando a su vez algunos en ascenso, favorecidos por las reformas liberales de mediados del siglo XIX. Los regeneracionistas, entre los que destacan Porfirio Díaz en México, las repúblicas conservadoras de México y Brasil a finales del siglo XIX o Rafael Núñez en Colombia, aplicaron una variante del positivismo europeo, que consideraban más científico que el liberalismo anárquico de la etapa anterior. Radicalismo Al comenzar el siglo XIX las oligarquías Iberoamericanas, que han ejercido un mandato modernizador durante las décadas anteriores, pueden ver el futuro con optimismo. Sin embargo, hay una serie de factores de incertidumbre: la dependencia de la demanda y los capitales externos, la dificultad de absorber la emigración masiva y la consolidación de formas retardatarias (haciendas y latifundios). Mientras tanto, van apareciendo clases medias u obreras, que concentradas en las cada vez más grandes ciudades empiezan a articularse políticamente, a presionar a las viejas oligarquías, a crear sindicatos y hacer huelgas. El radicalismo es el resultado político de este asalto de las nuevas clases contra el viejo sistema. Se resolverá en una serie de conflictos tan graves como la Revolución Mexicana o en regímenes como el Irigoyenismo radical argentino, el Uruguay Batllista o el gobierno de Alfaro en Ecuador, que intentan efectuar reformas que favorezcan a vastos sectores de población, amplíen la base de la legitimidad política e introduzcan mejoras materiales para vastos sectores antes marginados, desencadenando frecuentemente reacciones autoritarias de las viejas oligarquías. Nacionalismo A diferencia de lo que sucede en Europa, donde el Nacionalismo ha implicado históricamente la imposición de una cultura superior, el Nacionalismo latinoamericano se caracteriza por la adaptación de las propuestas tecnológicas y burocráticas propuestas por el contexto internacional a las necesidades específicas latinoamericanas. El Nacionalismo latinoamericano es defensivo, antiimperialista y elabora proyectos modernizadores que intentan poner al día sus sociedades en el marco de una explosión urbana, demográfica e industrial. Tras la crisis del populismo que caracteriza la primera fase del nacionalismo emergen corrientes neopopulistas y neoconservadoras, que pueden llegar a radicalismos ahogados por las viejas oligarquías, a intervenciones exteriores o a regímenes totalitarios. Su omnipresencia a finales de la década de los setenta, junto a la crisis económica y la difusión del neoliberalismo, marca, por ahora, el final de la experiencia nacionalista. La unificación italiana El proceso de unificación en Italia, que supone el nacimiento de esta nación como unidad político-administrativa moderna, se inició con la ocupación francesa en tiempos del emperador Napoleón I. El Congreso de Viena, que se encargó de establecer la reordenación de Europa tras las campañas del Emperador francés, había establecido que la Península Italiana quedara dividida en los siguientes entidades territoriales: - El Reino de Piamonte-Cerdeña, que incluía Génova y Saboya. Este nuevo reino fue creado como Estado de contención de Francia. Su centro político residía en Turín. - El Reino de Lombardía-Véneto, que incluyó las ciudades de Milán, Venecia y Lombardía. Este Estado quedó bajo gobierno de Austria, a pesar de que desde el Congreso de Viena existía un fuerte movimiento independentista. - Los ducados de Parma, Módena y Toscana, gobernados por duques que siguieron los dictados del rey de Austria. - Los Estados Pontificios, que incluía la ciudad de Roma y las Marcas (región central de la Península), bajo gobierno directo del Papa. - El Reino de las Dos Sicilias, que comprendía Nápoles y la isla de Sicilia, gobernado por la dinastía de los Borbones. Los primeros proyectos unificadores Durante las revoluciones de 1820 y 1830 se vio claramente la existencia en Italia de minoría de origen burgués, fruto del desarrollo económico, pero que no contó con el apoyo del pueblo para hacer triunfar el nuevo modelo político. Tras estos fracasos, en 1831 Mazzini recogió un sentimiento nacionalista (denominado en Italia Risorgimento), que las potencias del Antiguo Régimen no fueron capaces de destruir, fundando La Joven Italia. Los que formaban parte de estos grupos nacionalistas, sostenían la necesidad de destruir el poder austríaco para así facilitar la unidad. Pero no todos tenían la misma concepción de lo que debía ser Italia. Gioberti quería que Italia fuera una Confederación de Estados dirigidos por el Papa; Mazzini afirmaba que Italia debía nacer como una República, y Baldo y D'Azzeglio pretendían una Italia unida por anexión de los diferentes Estados al Reino de Piamonte. Las ideas de Baldo y D'Azzeglio se basaban en que Piamonte estaba gobernada por la dinastía de los Saboya, esto es, la única plenamente italiana, y este país era el único que contaba con una burguesía capaz de establecer un sistema constitucional. Se ha afirmado que el Papa, italiano, mantenía una postura de simpatía hacia la unidad, siempre que él fuera el que dirigiera el nuevo estado; sin embargo, no podía apoyar totalmente esta idea, aun en este supuesto de que le hubiera sido ofrecido el poder, puesto que ello habría llevado a un enfrentamiento directo con Austria, país oficialmente católico y opuesto a la unificación. En 1848 la revolución fue un fracaso en Italia; el Papa fue restituido en el Trono de San Pedro y los austríacos acabaron con las insurrecciones en Piamonte en la batalla de Novara, lo que forzó a Carlos Alberto a abdicar y a dejar su lugar a Víctor Manuel II, que no obstante mantuvo la Constitución. La preparación de la unificación La Unificación Italiana tuvo como protagonistas históricos al rey Víctor Manuel de Piamonte-Cerdeña; al Conde de Cavour, diputado, ministro y más tarde presidente de gobierno de Piamonte-Cerdeña, y Garibaldi, revolucionario y militar, que supo atraer a las masas populares hacia la idea de una Italia unida. Cavour fue sin duda una pieza fundamental en el proceso, ya que inició una política de reformas en Piamonte para hacer del país un Estado moderno. Saneó la Hacienda, reformó y reforzó el ejército, desarrolló el ferrocarril y siguió una política decididamente librecambista que favoreció a los intereses de los burgueses. Asimismo, fue hábil para atraerse a los nacionalistas en torno a la idea de una Italia donde reinara la Casa de Saboya, dinastía de Piamonte. Los primeros intentos de unificación, tras el fracaso de Carlos Alberto, se realizaron de nuevo contra Austria. Esta vez Cavour buscó y logró el apoyo de Napoleón III, siempre deseoso de dar prestigio a Francia, por lo que éste apoyó una maniobra que hiciera a Austria debilitar su poder en Italia. De esta forma se buscó la firma del Tratado de Plombiers, de carácter secreto, que consistía en una alianza ofensivo-defensiva contra Austria. Tras este compromiso por parte de Francia, Piamonte alentó a los territorios sometidos a Austria a que se sublevaran contra éstos; en este proceso desempeñaron un papel importante las sociedades nacionalistas (La Sociedad Nacional, la Joven Italia, entre otras). Tras el levantamiento de Lombardía y Véneto, se produjo el enfrentamiento de Piamonte y Francia contra Austria, país que terminó derrotado en las batallas de Magenta y Solferino. Con esta victoria Lombardía se unió a Piamonte tras un plebiscito, reconociendo la autoridad de Víctor Manuel. A cambio de la ayuda prestada, Francia obtuvo Saboya y Niza en la Paz de Zurich, paz que no contemplaba que el Véneto corriera la misma suerte que Lombardía. La unificación italiana Tras haber vencido a Austria, Piamonte creó una Confederación Italiana, que permitía la participación austríaca, ya que controlaba el Véneto. En ese mismo año, 1860, y tras firmarse la anexión de Lombardía, se celebraron plebiscitos en los Ducados de Parma, Módena y Toscana, que decidieron adherirse a la Confederación, que en realidad era Piamonte con una serie de estados satélites. Con estos hechos, la unificación de la zona norte de Italia quedó cerrada, con la excepción del Véneto. Se había vencido a uno de los tres enemigos de la unión: Austria. La siguiente etapa fue lograr la unión de la zona sur y central de la Península. Es en esta fase cuando Garibaldi adquirió el protagonismo militar. Al mando de mil voluntarios (Los Camisas Rojas) invadió Italia desde Sicilia; logró tomar Palermo y más tarde Nápoles, y expulsó a Francisco II de Borbón. Es evidente que para lograr esto, contó con el apoyo de las masas populares. Garibaldi era un republicano convencido, lo que causó una gran desconfianza por parte de Cavour, que a pesar de todo le había prestado ayuda en la expedición, pero que no había previsto un triunfo tan rápido. Por ello, el Conde de Cavour mandó un ejército hacia el sur, a la vez que se provocó sublevaciones en los territorios controlados en las Marcas, territorios bajo el poder del Papa. Así, tras unos nuevos plebiscitos, se firmó la adhesión de estos territorios a la Confederación. El antiguo reino de las Dos Sicilias, controlado en ese momento por Garibaldi, quedó unido a Piamonte, puesto que Garibaldi accedió, por el bien de Italia, a reconocer que la forma de gobierno del nuevo Estado fuera una monarquía. Todo ello sucedió en 1861, año en que Víctor Manuel se proclamó Rey de Italia y se reunió por primera vez el Parlamento. El Véneto formaría parte de Italia tras la guerra Austro-prusiana, guerra clave en el proceso de Unificación de Alemania. Roma y los territorios controlados por el Papa lo harían en 1870, como consecuencia de la Guerra Franco-prusiana, guerra que a la vez supuso la declaración del Segundo Imperio Alemán; no hay que olvidar que los intentos anteriores por ocupar Roma fracasaron por la oposición de Francia. En 1871 Roma se declaró capital de Italia, hecho que entorpeció las relaciones entre el nuevo Estado y el Papado y que no se normalizaron hasta el Tratado de Letrán (1929), cuando Mussolini cedió a Pío XI y sucesores el poder territorial en el Estado del Vaticano. Muchas fueron las ventajas de la unidad italiana, pero también existieron graves problemas. Entre aquéllas, las ventajas arancelarias, la unificación jurídica con el código civil común, y la unidad monetaria; entre los problemas, se pueden señalar la paulatina diferenciación entre el norte y el sur; problemas administrativos, al trasladarse frecuentemente la capital (en Turín primero, Florencia más tarde y, por último en 1871, Roma); problemas de desarrollo, al no existir un poder político fuerte y una clase burguesa en el sur; y los múltiples obstáculos que provocaron los grupos que pensaban que el pasado siempre fue mejor. El imperialismo El término imperialismo hace referencia a la actitud, doctrina o acción que conduce al dominio de un estado sobre otro u otros mediante el empleo de la fuerza militar, económica o política. Durante el último tercio del siglo XIX las potencias europeas y algunas extraeuropeas (USA y más tarde Japón) desarrollaron una política de expansión colonial acelerada que venía gestándose desde principios de siglo. Esta nueva fase del colonialismo, que recibe la denominación de imperialismo, tendía a la formación de grandes imperios y constituyó una constante fuente de conflictos que desembocaron en la I Guuerra Mundia. Para algunos autores los términos colonialismo e imperialismo son sinónimos, otros aprecian diferencias entre ellos. El imperialismo tiene fuertes connotaciones nacionalistas: los estados que lo praacticaron pretendían la conquista sistemática de la mayor cantidad posiblede territorios con el objetivo de alcanzar el rango de potencias mundiales. No buscaban tanto la transformación cultural de estas zonascomo su control político, económico y militar. Este proceso adquirió nitidez en el último tercio del siglo XIX. El tránsito del colonialismo tradicional al imperialismo se produjo en laa 1ª mitad del siglo XIX y estuvo marcada por la crisis del antiguo colonialismo expresada en la pérdida de las colonias americanasde Gran Bretaña y España, la desaparición de las doctrinas económicas mercantilistasy la lucha por la abolición de la esclavitud. La expansión continuó durante la 2ª mitad del siglo, fruto de la pretensión de ganar nuevas áareas de influencia -ávida de nuevos mercados- y el desarrollo técnico y militar. Otros factores que contribuyeron a dicha expansiónfueron las exploraciones geográficas y misioneras en busca de la extensión de la ciencia y el cristianismo respectivamente. En 1885, en la Confeerencia de Berlín, las potencias acordaron el reparto sistemático del continente africano. En la terminología de fines del siglo XIX se denominó imperialismo a la política exterior de las grandes potencias que buscaban acrecentar sus esferas de influencia política, económica y cultural más allá de sus fronteras, especialmente por medio de colonias o naciones sometidas a sus intereses. Después del amplio proceso de descolonización acaecido entre 1945 y 1965, el término ha quedado confinado a los autores socialistas o nacionalistas quienes lo emplean para hacer mención a la dependencia económica que pueden sufrir los países menos desarrollados frente a los grandes centros financieros internacionales; se supone, en tal caso, que existe una explotación de aquellos por éstos y por las compañías transnacionales. En la práctica, el término ha caído en desuso, especialmente por efecto de la creciente interdependencia que existe hoy entre todos los países del mundo. La Conferencia de Berlín (1884-1885) Durante el siglo XIX, a medida que progresaba la expansión colonial, se produjeron disputas entre las potencias imperialistas en su intento por controlar territorial, política y militarmente amplias áreas de África, Asia y Oceanía. Con la pretensión de evitar esos conflictos en 1884 se reunieron en Berlín los representantes de más los de Estados Unidos y Turquía para concretar sus respectivas posiciones en el reparto de África. Esta conferencia supuso un intento de atenuar por la vía diplomática las diferencias que entrañaba la competencia imperialista en dicho continente. Tras la reunión subyacía la pretensión del canciller Bismarck de hacer de Alemania una potencia imperialista. Alemania había llegado con retraso al reparto colonial y deseaba ostentar una posición internacional acorde a su potencial económico y político. También fueron tratados otros asuntos como el aseguramiento del Congo belga bajo el dominio personal del rey Leopoldo II o la resolución de las tensiones originadas por las coincidentes aspiraciones de Francia y Gran Bretaña sobre Egipto. En el Congreso de Berlín se adoptaron las siguientes resoluciones: • Se reconocía a Leopoldo II el dominio exclusivo del Congo belga frente a las ambiciones francesas sobre parte de esa colonia. • Gran Bretaña y Francia habían de resolver por sí mismas sus diferencias. • Se determinó que aquella potencia que controlara el litoral de un territorio ostentaría de hecho la autoridad sobre el interior del mismo. Ello estimuló la penetración desde la costa hacia el interior del continente en una frenética lucha por hacerse con la mayor extensión posible e impedir que los rivales hiciesen lo mismo. El Congreso o Conferencia de Berlín se ciñó exclusivamente a los asuntos concernientes al continente africano, dejó de lado las restantes zonas de proyección imperialista. Aceleró el proceso de reparto, de hecho pocos años más tarde (salvo Liberia y Abisinia) no existía en África ningún territorio que se sustrajera a la dominación europea. A pesar de los intentos por canalizar pacíficamente el proceso imperialista, los enfrentamientos se agudizaron en la primera década del siglo XX, constituyendo la antesala de la I Guerra Mundial. La Conferencia de Berlín, celebrada entre el 15 de noviembre de 1884 y el 26 de febrero de 1885 en la ciudad deBerlín fue convocada por Francia y el Reino Unido[1] y organizada por el Canciller de Alemania, Otto von Bismarck, con el fin de resolver los problemas que planteaba la expansión colonial en África y resolver su repartición. Tras la Conferencia, sólo un país africano conservó el derecho a preservar su independencia: Etiopía. El denominadoEstado Libre del Congo tenía la calidad de posesión personal del rey Leopoldo II de Bélgica, mientras que Marruecosmantenía una independencia puramente nominal pues se hallaba en la práctica bajo ocupación militar de Francia yEspaña. Liberia continuaba funcionando como un estado norteamericano en suelo africano. Entre 1874 y 1877 la expedición de Henry Morton Stanley, patrocinada por Leopoldo II de Bélgica, exploró la cuencadel Río Congo; este suceso determinó que prácticamente todo el territorio de África fuese conocido y cartografiadodetalladamente por los europeos, con lo cual no quedaron ya zonas sin explorar en territorio africano. Comoresultado, el interés de los países europeos en África aumentó considerablemente, donde el nacionalismo y elimperialismo influyeron para que diversos estados de Europa enviaran expediciones científicas y militares a territorioafricano con el doble fin de conocer las posibilidades de explotación económica e instalar guarniciones y puestoscomerciales que asegurarse su presencia y control efectivo antes que otros competidores. Leopoldo II de Bélgica había formado la Asociación Internacional del Congo para explotar las riquezas de la cuencade ese río, aunque manteniendo dicho territorio en forma de propiedad privada y sin que dicha zona se transformaraaún en posesión de Bélgica. Si bien esta Sociedad controlaba la desembocadura del río Congo, Reino Unido yPortugal deseaban evitar que esta área de control se extendiese. Por su parte, Francia había logrado en 1881 tomarposesión de Túnez, y en ese mismo año una expedición francesa dirigida por Pierre de Brazza tomo posesiónefectiva del Congo Occidental a orillas del Océano Atlántico. Al año siguiente el Reino Unido asumió por completo elgobierno de Egipto (que estaba sujeto al Imperio otomano sólo en teoría) y consiguió así los derechos de soberaníaegipcia sobre Sudán y el norte de Somalia. En 1884 Francia aseguró su posesión de la costa de Guinea, con lo cualresultaba evidente en Europa que la carrera por África debía ser regulada. El rey de Bélgica, Leopoldo II, convenció hábilmente a los gobiernos de Francia y de Alemania que para los interesesde ambos países era necesario asegurar el libre comercio en África. Portugal era un país demasiado débil paraproteger un imperio africano demasiado vasto, por lo cual sugirió una conferencia internacional para solucionarposibles conflictos entre las potencias europeas. Catorce Estados fueron convocados: El Imperio Alemán, el Imperioaustrohúngaro, Bélgica, Dinamarca, el Imperio otomano, España, Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Reino deItalia, Países Bajos, Portugal, el Imperio ruso y Suecia. Los Estados Unidos no llegaron a participar efectivamente enla Conferencia, la cual fue dominada por las grandes potencias europeas que ya habían manifestado interés enÁfrica (Reino Unido, Alemania, Francia) y tenían poderío suficiente para establecerse allí. En la Conferencia se proclamó la libre navegación marítima y fluvial por los ríos Congo y Níger, se estableció lalibertad de comercio en el centro del continente africano formado por la cuenca del río Congo, se acordó laprohibición de la esclavitud, y se estableció el derecho a reclamar una porción de la costa africana sólo si dichoterritorio se ocupaba efectivamente y se comunicaba de este evento a otros estados. Un elemento importante que fue pactado en la Conferencia fue reconocer como regla de Derecho Internacional elprincipio de uti possidetis iure, en tanto para que un estado europeo reclame derechos de soberanía sobre unterritorio africano debería de establecer previamente una real posesión sobre éste. Para acreditar esta posesión erapreciso que la potencia europea reclamante hubiese suscrito un tratado con la población local y ejerciera actosefectivos de administración, o que hubiera establecido una ocupación militar permanente que bastase para asegurarsu posesión, adquiriendo también el derecho a la explotación económica permanente. El objetivo era evitar que lasnaciones europeas reclamasen derechos sobre un territorio donde no tuviesen presencia alguna, lo cual generó unacompetencia desenfrenada de misiones comerciales, diplomáticas y militares enviadas por países de Europa con elfin de tomar a la brevedad la mayor cantidad posible de territorio africano. El proceso de colonización se realizó siguiendo las grandes vías fluviales, como los territorios del Níger, que fueronexplorados entre los años 1788 y 1830; la cuenca del Nilo y la región de los Grandes Lagos Africanos, entre 1854 y1859; el Zambeze, entre 1841 y 1873. La exploración del río Congo motivó las rivalidades entre varios países, por lo que el canciller Bismarck actuó comoárbitro en la Conferencia. Uno de los acuerdos fue reconocer la existencia del Estado Libre del Congo (actualmenteRepública Democrática del Congo), bajo soberanía de la Asociación Internacional del Congo y propiedad privada delrey de los belgas Leopoldo II, y de un Congo francés, ambos con salida al mar por el Océano Atlántico. Así, la costa mediterránea africana quedó en manos de Francia y el Reino Unido; la costa oriental se dividió entre losalemanes al sur y los británicos al norte. La costa occidental africana quedó en poder de los belgas, franceses ybritánicos. Los españoles se hicieron con el Sáhara Occidental, los italianos consiguieron Somalia y los portuguesesextendieron o afianzaron su control sobre Angola, Cabo Verde y Guinea-Bissau, Santo Tomé y Príncipe yMozambique, mientras los alemanes obtienen Namibia. Sin embargo, pronto estallaron conflictos entre los paíseseuropeos por la posesión de las zonas más estratégicas o más ricas, como en el caso de Túnez, Egipto y Marruecos, enfrentando a Italia con Francia, luego al Reino Unido y Francia (Incidente de Fachoda), y luego a Alemania contrabritánicos y franceses. La conferencia de Berlín está considerada por numerosos historiadores como el momento culminante que dioimpulso al colonialismo exacerbado, iniciado por Francia y Reino Unido en todo el mundo desde fines del siglo XIX. Mientras tanto los conflictos que se pretendían solucionar con esta conferencia no hicieron sino agravarse en formalenta pero continua, provocando unas tensiones territoriales, políticas y económicas entre las principales potenciaseuropeas, las que desembocarían en el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914. La guerra anglo-bóer (1899-1902) Los bóers (también llamados afrikáners) eran granjeros de origen holandés que se habían establecido en la zona de El Cabo a mediados del siglo XVII. De fe calvinista y profundamente racistas, habían despojado a los aborígenes de sus tierras. Entre 1835 y 1845 hubieron de retirarse de esos territorios ante la presión de los colonos británicos y se establecieron en las zonas más norteñas de Orange y Transvaal. Es en esta zona donde chocaron de nuevo los intereses de los colonos británicos (en su mayoría mineros) y los de los bóers (fundamentalmente ganaderos y agricultores). El conflicto se inició tras el descubrimiento en 1886 de ricos yacimientos de oro y diamantes en los territorios bóers. Gran Bretaña además, por razones geopolíticas, tenía un elevado interés en unir el continente africano de norte a sur bajo su soberanía, en tanto que los bóers además de otros pueblos como los zulúes, obstaculizaban esas pretensiones. En la guerra anglo-bóer que durará desde 1899 hasta 1902, confluyeron por lo tanto factores tanto políticos como económicos inherentes al fenómeno imperialista. Destacó como instigador del conflicto Cecil Rhodes, hombre de negocios y gobernador británico de El Cabo cuyo objetivo era conseguir para Gran Bretaña el dominio de todo el sur de África. El desarrollo de la guerra pasó por diversas fases: desde las iniciales victorias de los afrikaners (bóers) cuyo presidente Kruger declaró la guerra a los británicos, hasta la derrota de éstos tras una sangrienta guerra de guerrillas. En 1902, por el Tratado de Vereeniging se puso fin a las hostilidades y los bóers quedaron bajo el dominio del Imperio Británico, aunque conservando una amplia autonomía en las provincias de Orange y Transvaal. El incidente de Fachoda (1898-1899) El conflicto de intereses entre Francia y Gran Bretaña originó fricciones que a punto estuvieron de desembocar en contiendas armadas. Un ejemplo lo constituyó el incidente o crisis de Fachoda (actual Kodok), localidad enclavada en Sudán, donde coincidieron franceses y británicos que pretendían la construcción de un ferrocarril que uniese parte de sus respectivas colonias africanas. Para abrir camino y defender sus posiciones los franceses enviaron desde el Oeste un ejército al mando del comandante Marchand, mientras que los británicos hicieron lo propio con tropas incorporadas desde Egipto al mando del general Kitchener. La retirada de los franceses ante la inferioridad numérica de sus tropas permitió a los británicos controlar la región de Sudán, consiguiendo con ello el dominio casi ininterrumpido de los territorios que enlazaban el norte y el sur de África. Los anhelos de Cecil Rhodes quedaban de este modo casi satisfechos, pues sólo se interponían en ese camino los territorios del África Oriental bajo soberanía alemana. Consecuencias del imperialismo Consecuencias para las colonias Demográficas: En general, la población se incrementó como consecuencia de la disminución de la mortalidad, ocasionada por la introducción de la medicina moderna occidental y la persistencia de altas tasas de natalidad. Ello se tradujo en un desequilibrio entre población y recursos que hoy día constituye un grave problema para los estados surgidos de la descolonización. No obstante, en algunas zonas la población autóctona sufrió una drástica reducción (especialmente en los inicios del imperialismo) como consecuencia de la importación de enfermedades desconocidas (viruela, gripe, etc.). En otros lugares, la población indígena fue simplemente reemplazada por colonos extranjeros. Económicas: Para la puesta en marcha de la explotación económica de los territorios ocupados se hizo necesario el establecimiento de unas mínimas infraestructuras. De ese modo fueron creados puertos, ferrocarriles y carreteras encaminados a dar salida a las materias primas y agrícolas que iban destinadas a la metrópoli. Las colonias se convirtieron en abastecedoras de las mercancías necesarias para el funcionamiento de las industrias metropolitanas, en tanto que éstas colocaban las manufacturas en sus dominios. La economía tradicional basada en una agricultura autosuficiente y de policultivo fue sustituida por otra de exportación, en régimen de monocultivo, ocasionando la desaparición de las formas ancestrales de producción y la extensión de cultivos, como el café, el cacao, el caucho, té o caña de azúcar. Amplias zonas fueron roturadas para ser adaptadas a las nuevas exigencias económicas, dando lugar a notables cambios del paisaje y graves alteraciones del medio natural. Sociales: La burguesía procedente de las metrópolis, integrada por comerciantes, funcionarios y terratenientes copó los niveles altos y medios de la sociedad colonial. Hubo casos en que ciertos grupos autóctonos fueron asimilados por los colonizadores y pasaron a formar parte de la cúspide social. Esto ocurrió fundamentalmente con las antiguas élites dirigentes, miembros de algunos cuerpos del ejército y funcionarios de la administración colonial. Contrastando con esa minoría, la mayor parte de la población autóctona fue objeto de un generalizado proceso de proletarización que incrementó las abundantes reservas de mano de obra destinada a la creación de infraestructuras y a la agricultura de plantación. Políticas: El mayor o menor grado de dependencia de las colonias respecto a la metrópoli estuvo determinado por el tipo de organización administrativa que les fue impuesta. Esa imposición no estuvo exenta de conflictos que constituyeron el germen del antiimperialismo. Habitualmente fueron protagonizados por las clases medias nativas occidentalizadas, que reclamaban a la metrópoli un mayor respeto a las tradiciones autóctonas y la participación en las decisiones que se adoptaban sobre los territorios administrados. En muchos casos los naturales de las colonias demandaron los mismos modos democráticos que las metrópolis defendían para sí mismas pero negaban a sus colonias: libertad, igualdad, soberanía nacional, etc. Un ejemplo temprano que plasmó el espíritu de estos movimientos fue la creación del Partido del Congreso de la India, liderado por Mohandas K. Gandhi, que extendió su influencia por las capas más desfavorecidas de la sociedad colonial. Culturales: El imperialismo ocasionó la pérdida de identidad de los pobladores indígenas e implantó los patrones de conducta, la educación y la mentalidad de los colonizadores. La lengua de los dominadores (especialmente el inglés y el francés) fue impuesta, conduciendo a un fuerte grado de aculturación. La religión cristiana (católica, anglicana o protestante) desplazó a los credos preexistentes en muchas zonas de África o bien se fusionó con ellos, dando lugar a creencias de carácter sincrético. Sin embargo en el mundo musulmán y Asia la experiencia evangelizadora fue escasa comparada con la del África negra, debido al arraigo de antiguas y complejas religiones, como el budismo y el hinduismo. Geopolíticas: Los mapas políticos se vieron alterados por la creación de fronteras artificiales que nada tenían que ver con la configuración preexistente, forzándose la unión o segregación de grupos tribales y étnicos, provocando con ello innumerables conflictos raciales que se han mantenido vivos hasta nuestros días (Ruanda, Liberia, etc.). Ecológicas: La introducción de nuevos métodos de explotación agrícola y de especies animales y vegetales inéditas, provocó profundas alteraciones o la absoluta destrucción de los ecosistemas naturales. De ese modo el bisonte, esencial en la vida y cultura de numerosos pueblos indios de Norteamérica, fue casi exterminado por cazadores blancos; el conejo se convirtió en una auténtica plaga tras ser introducido en Australia y carecer de depredadores naturales. Las grandes selvas tropicales se vieron sometidas a una intensa deforestación causada por la sobreexplotación de los recursos madereros y la expansión del monocultivo de plantación; los ríos fueron contaminados con metales pesados (mercurio y otros) como consecuencia de los métodos aplicados a la extracción de metales preciosos y los desechos procedentes de la actividad minera. Consecuencias para las metrópolis Desde el punto de vista económico, el imperialismo sirvió de estímulo a la industrialización en aquellas áreas donde aún era débil y favoreció su consolidación allí donde ya estaba en marcha. De todos modos, el principal objetivo de las metrópolis fue la obtención de materias primas abundantes y baratas y la colocación de los productos manufacturados por sus industrias en las colonias. Desde el punto de vista internacional, constituyó una inagotable fuente de tensiones y conflictos -las crisis marroquíes fueron un ejemplo- que culminaría en el estallido de la Primera Guerra Mundial. El impresionismo El impresionismo (del francés impressionisme) tiene un nombre derivado del título de un cuadro de Monet: Impression: soleil levant, el cual sirvió para calificar mordazmente a un grupo de pintores que seguían un semejante orden de ideas, a partir de 1872-74. Los impresionistas aplicaron a la pintura el estudio científico de la luz, el color, la sombra, el contraste, etcétera. Pintaban de modelo natural y al aire libre, anotando las tonalidades atmosféricas y los reflejos lumínicos sobre las cosas a diferentes horas del día, para captar el momento fugaz, la impresión instantánea. Es un tipo de realismo que derivaría luego hacia técnicas como el puntillismo. Especialmente notable es su característica de poner en contacto los colores elementales (azul, amarillo y rojo) con sus complementarios (naranja, violeta y verde, respectivamente) para producir efectos de pura luz, consiguiendo sorprendentes efectos atmosféricos. Monet, Pissarro, Renoir, Moriset, Degas y Cézanne (estos dos durante un cierto tiempo nada más) son los nombres más relevantes del primer impresionismo. En suma, el impresionismo es un movimiento pictórico iniciado en Francia durante el último tercio del siglo XIX como reacción frente al academicismo, y cuya influencia se extendió por buena parte de Europa y América, hasta bien entrado el siglo XX. Propone unos nuevos valores pictóricos y formales, consistentes principalmente en la revalorización de la luz y del color respecto al trazado del dibujo, como medios más adecuados para expresar las impresiones inmediatas y auténticas suscitadas en el artista por la naturaleza que le rodea; de ahí la predilección por el uso de la pincelada rápida y jugosa, y el abandono del claroscuro. Los exponentes principales del movimiento, que abrió el camino en Europa a toda la pintura moderna, fueron, entre otros, Manet y Sisley. Escuela de Frankfurt En 1924, se crea como parte de la Universidad de Frankfort, el Instituto para la Investigación Social. Uno de sus fundadores fue Max Horkheimer y su director desde 1930. Serán parte de este grupo también pensadores de la talla de Adorno, Marcuse y Erich Fromm (que luego se distanciará de la escuela). La persecusión nazi hacia 1934, trae como consecuencia el traslado del Instituto a la universidad de Columbia en Nueva York (Horkheimer, Marcuse y Fromm eran de origen judío) y aunque algunos de sus miembros regresarían a Frankfort al terminar la guerra, otros, como Marcuse, elegirán quedarse en EEUU. En esta segunda etapa, serán sus directores Adorno y Habermas, que será a partir de 1956, el principal representante de la escuela. El Instituto para la Investigación Social surge en clara línea marxista, aunque opta por una posición crítica desviándose de los conceptos básicos del materialismo histórico como por ejemplo el concebir a la lucha de clases como el motor de a historia. En efecto, cuando en Europa se debilita la fuerza de los movimientos obreros y se produce una transformación del capitalismo, se inicia una reinterpretación del pensamiento de Marx, espacio en el cual se insertará la escuela de Frankfort. Esto supone una nueva mirada sobre Hegel, Marx, Weber y Freud. La escuela de Frankfurt adoptó una persepectiva interdisciplinar, sumando enfoques provenientes no sólo de la filosofía sino también de la sociología, la psicología, el psicoanálisis, la teología protestante y la crítica de la cultura y el arte. Se trata pues, de estudios de “teoría social”. Los trabajos producidos por la escuela de Frankfort se conocen como “Teoría crítica”: no se trata de un sistema de doctrinas sino de una particular concepción metodológica. En términos generales, caracteriza a la “Teoría crítica” el rechazo por la justificación de la realidad sociohistórica presente por considerarla injusta y opresora (“irracional”), postulando en su lugar, la búsqueda de una nueva realidad más racional y humana. Horkheimer, Adorno y Marcuse definieron a la “Teoría crítica” como el opuesto a la “Teoría tradicional”. Para comprender este enfoque es necesario retroceder en el tiempo hasta Platón. Desde una perspectiva platónica, la teoría tradicional puede concebirse como: 1. Pura contemplación (separada de toda praxis). 2. Desinteresada. 3. Opera por derivación a partir de principios generales y últimos. 4. Presupone identidad e inmediatez (sujeto-objeto) y adecuación (concepto-cosa). Estas formas fueron rechazadas por la Escuela de Francfort, e incluso rechazaron también a Hegel respecto a su identificación del sujeto-objeto, racional-real, concepto-realidad (teoría de la identidad). En parte aceptaban cierto irracionalismo en la historia, pero no al punto de Kierkegaard, o de Nietzsche o Bergson: en síntesis, nunca se alejaron de los procedimientos racionales de acceso a la realidad. La racionalidad crítica, se eleva pues, en un punto intermedio entre el idealismo de la razón hegeliano y el irracionalismo. Se trata de una teoría que aspira a denunciar la irracionalidad en la historia y en la sociedad. El positivismo, también estará en la mira de los teóricos críticos: no compartirán la idea de identificar conocimiento con la ciencia, ni considerar a ésta como todo conocimiento objetivo. Porque simplemente, esto supone atenerse a los hechos desechando cualquier forma de valoración, ya sea positiva o negativa. Para enfocar la realidad desde una perspectiva crítica es necesario dejar de lado tanto la posición hegeliana que pretende identificar lo racional con lo real, como el positivismo, que considera a los hechos como el único aspecto de la realidad. En cualquiera de estos casos, se produce una absolutización de los hechos, que promueve su aceptación, descartando de plano, la mirada crítica. Las principales características de la teoría crítica son: a) negatividad, y b) dialéctica negativa. Adorno niega que sea posible una total conceptualización de la realidad. Hegel recupera la identidad en la síntesis final, aún cuando la negación es parte esencial de su dialéctica. De esta manera, se justifica la identidad en tanto es racional. Si la dialéctica hegeliana es una dialética postiva, en contraposición, Adorno propone una dialéctica negativa, a través de la cual afirmará que no todo lo real es totalmente racional. Para Adorno, la dialéctica positiva adquiere la relevancia de una ideología porque requiere que el sujeto se adecue a la realidad e incluso debe someterse a ella en la práctica haciendo eterno el instante presente e inhibiendo cualquier acción transformadora (revolucionaria). Se rechaza la posibilidad de construir una utopía positiva en tanto no es posible determinar como habría de ser el futuro. Lo que sí es posible es establecer como “no debe ser”, lo cual, alcanza, en efecto, para poder criticar el presente. Mientras que en la teoría tradicional se pretende la inmediatez entre el sujeto y el objeto, en la teoría crítica se firmará que todo conocimiento está determinado por mediaciones, porque la producción teórica no puede existir independientemente de los procesos sociohistóricos y económicos dentro de los cuales han surgido. Esto significa que el contexto histórico determina el objeto y la finalidad de toda investigación de manera tal que ninguna teoría puede ser “imparcial” si no está signada por diferentes intereses aún cuando una objetividad aparente oculta su inevitable carácter ideológico. Además, el investigador, tampoco puede sustraerse de manera radical, siempre será parte misma del objeto social investigado. De acuerdo a esta perspectiva podría decirse que la especialización de la ciencia transforma el objeto en algo abstracto que conduce, en definitiva, a ocultar la realidad. Pero una visión totalizadora (concepto tomado de Lukácks) podrá transfomar en crítica a la teoría, develando sus aspectos ideológicos. La teoría crítica rechazó el principio de “no valoración” como criterio de objetividad teórica que había defendido Weber. Para Marcuse, el problema de la objetividad histórica requiere juicios de valor, lo que implica estar al servicio de la emancipación humana y derivar en una praxis liberadora. En síntesis, los dos polos de la teoría crítica son razón y praxis. LA I GUERRA MUNDIAL Batallas del Marne La primera (6-12 septiembre 1914) comenzó con el ataque del VI Ejército francés, a las órdenes del general M. J. Maunoury, al ala derecha alemana del general A. von Kluck y concluyó con la retirada alemana. La segunda batalla (27 mayo-1 junio 1918) tomó el nombre de batalla de Soissons-Reims. En la tercera batalla (1-7 junio 1918) el ejército alemán que avanzaba por el río Marne en dirección a París, fue bloqueado por algunas divisiones francesas. El 15 de julio, el general E. Ludendorf reinició el ataque dando lugar a la cuarta batalla del Marne, que concluyó con la contraofensiva del general Foch, culminada con el triunfo aliado. Feminismo Conjunto de posiciones en todas las ramas del saber, incluida la filosofía, que denuncia, en primer lugar, el sesgo que la cultura occidental ha sufrido debido a la preponderancia cultural, social e institucional de los varones y que propone, en segundo lugar, análisis distintos en diversos campos a la luz de una diferente, y no desigual, consideración de los géneros. El feminismo de la igualdad propone que la igualdad real de géneros (en el que el disfrute de derechos y en la estructura social) es la estrategia para tal programa, mientras que el feminismo de la diferencia reclama que las mujeres tienen una visión, percepción o actitud ante los problemas, diferente a la de los hombres y que aquella debe ser promovida frente a ésta. Se considera que el feminismo nació como movimiento en 1857, en Sheffield (Inglaterra), con la fundación de una asociación cuya meta era conseguir el derecho al voto. Para mediados del siglo XX prácticamente todos los países civilizados habían reconocido el derecho al sufragio femenino. Superando los límites de las sufragistas inglesas, las organizaciones feministas luchan por la plena igualdad de derechos y obligaciones con el hombre, tanto en el campo jurídico como en el económico, con acceso a los mismos puestos de trabajo y a la misma remuneración, y a la no discriminación en ningún campo de las actividades humanas, lo que supone un cambio radical en la educación, en la concepción tradicional del modo de vida, la mentalidad social, etc. Globo aerostático Llamado también globo libre, constituye la primera aeronave y la más sencilla; se sabe que ya en 1306 fue soltado uno en Pekín con motivo de la coronación del emperador Fo-kien. Sin embargo, la aerostación no realizó progresos hasta que los hermanos Montgolfier exhibieron en Annonay (5 de junio de 1783) un globo de papel de gran tamaño lleno de aire caliente; en agosto, Charles Charles construyó un globo de seda impermeabilizada lleno de hidrógeno y el 17 de octubre Pilâtre de Rozier realizó la primera ascensión en globo. Los globos, ya perfeccionados, se destinaron pronto a fines militares: en 1793 sirvieron para enviar mensajes a ciudades sitiadas, y en 1870 León Gambetta escapó en aerostato del sitiado París. Los globos dirigibles datan de 1852, pero el paso decisivo para su generalización lo dio la incorporación del motor de combustión interna, utilizado por primera vez por Alberto Santos Dumont y el conde Ferdinand von Zeppelin. Aquel construyó más de 14 dirigibles deformables, en tanto que Von Zeppelin diseñaba su primer aeróstato rígido, ensayado el 2 de julio de 1900. Crack de 1929 Caída o desplome brusco de la mayoría de las cotizaciones bursátiles. El 24 de octubre de 1929, llamado “jueves negro”, cayeron bruscamente las cotizaciones en Wall Street, la bolsa de Nueva York, y se interrumpió súbitamente un período de prosperidad. Fue el anuncio de la depresión de los años treinta. Realmente, en porcentajes, en números, el crack del 29 no fue el mayor descalabro bursátil puesto que peor fueron los del 87 ó el del 92, con las crisis del petróleo, pero a nivel social e histórico, su importancia fue tal que se podría decir que llegó a cambiar el Mundo. Y es que antes no se tenían ni los medios, ni los conocimientos, ni la experiencia para solventar crisis así. Los orígenes al crack de la Bolsa de 1929 se puede buscar incluso en el final de la Primera Guerra Mundial. Durante esta época, finales de 1910 y principios de los años 20, algunas de las principales potencias europeas como Francia, Alemania o el Reino Unido, estaban muy convalecientes después del conflicto. A las pérdidas humanas había que sumarle las pérdidas materiales y en infraestructuras. Sin embargo, Estados Unidos, que casi no había participado en la guerra, encontró un escenario partícipe para conseguir una posición dominante. Viviendo los llamados felices años 20, la situación de Estados Unidos parecía ir aún a mejor cuando las naciones europeas más importantes comenzaron a recuperarse y empezaron a invertir de nuevo en importaciones y comercio exterior. Durante estos primeros años de los años 20 la Bolsa estaba en buena forma, salvo alguna bajada esporádica en 1921 y 1922. La Bolsa llevaba desde 1924 subiendo sin parar, sin ningún motivo aparente más que la confianza en la bonanza económica, mientras los créditos referenciados a los títulos bursátiles crecía. Se había hecho una gran burbuja financiera que en cualquier momento podía estallar. En marzo de 1929 aún continuaban las subidas fuertes, sin embargo, comenzaron a circular rumores de que la Reserva Federal preparaba medidas que pudieran paliar posibles recesiones y caídas económicas. Los nervios empezaron a fluir por el parqué. Grandes magnates empezaron a salirse, como Joe Kennedy. El primer varapalo ocurrió el 25 de marzo de 1.929. El índice cayó 9,5 puntos. El martes 26, los nervios estaban desatados y se vendía lo que se podía. Los intereses se dispararon en un día hasta el 20%., sin embargo, Charles Mitchell, utilizó el dinero del Banco de la Reserva Federal para cubrir las ventas y eso frenó la caída e hizo recuperarse la confianza. Aún así, aquel segundo día de pánico, la Bolsa cayó 15 puntos. El susto se olvidó rápidamente y pronto la Bolsa comenzó a subir de nuevo con fuerza. 118 puntos más subió la bolsa en los 8 primeros meses. Los créditos se disparaban ya hasta los 7.000 millones. En octubre de 1929 la Bolsa parecía cansada, y el viernes 18 el índice cayó 8 puntos. No era más que una caída antes de seguir subiendo, pensaron la mayoría. Todo lo contrario, se aprovecharon los dos días de caída para comprar “más barato”. El miércoles 23, la Bolsa sufrió un gran golpe al bajar en una sola sesión 31 puntos (casi un 7%). Aquel día sólo fue un augurio de lo que pasaría al día siguiente: el fatídico y recordado Jueves Negro de Wall Street. Salió tanto papel de golpe que los precios empezaron a caer de forma incontrolada. La Bolsa entró en caída libre; los agentes de Bolsa pedían desesperados garantías para aquellos títulos que se habían comprado a crédito, pero obviamente, nadie podía cubrirlos. Los mismos agentes de Bolsa, para cubrir esas pérdidas, vendían más acciones provocando nuevas bajadas. Varias veces ocurrió durante la sesión ésto, cuando aún se trabajaba a voz en grito en los corros. La sesión fue una auténtica olla de grillos donde los nervios aparecían por el más mínimo contratiempo. Empezaron a circular rumores de suicidios y la gente de la calle, curiosa, empezó a entrar en las instalaciones o acumularse en la calle. La policía tuvo que intervenir para dispersarlos. Aquéllo fue un caos. Pero curiosamente, en un nuevo atisbo de locura bursátil, cuando todos acumulaban pérdidas, aparecieron las primeras compras. Cinco grandes banco invirtieron en grandes cantidades. Al final de aquel Jueves Negro, la caída fue tan sólo de 12 puntos, apenas nada, pero de por medio, había dejado en la más completa ruina a muchas familias americanas. Durante estos momentos son célebres las fotos y relatos de suicidios en masa, gente arrojándose desde los edificios tras haberlo perdido absolutamente todo. A decir verdad, en última instancia, el crack de la Bolsa afectó a familias y pequeños inversores más que a las grandes compañías, muchas de las cuales incluso sacaron beneficios del desplome de la Bolsa. Pero la Bolsa se quedó tocada por la desconfianza. El lunes 28 de octubre, la Bolsa cayó 49 puntos pero el que pasó a la Historia fue el Martes Negro. Aquel dia se vendieron más de 16 millones de títulos, el record de ventas, y el índice cayó 43 puntos. No fue solamente aquel día el que acabó arruinando a bancos, empresas o inversores particulares. Fue aquella sucesión de caídas vertiginosas, las que acumuladas, tumbaron a las grandes fortunas. En pocos días, la Bolsa norteamericana había perdido un 25% de su valor, casi cinco mil millones de dólares de la época. Y como ocurre en las grandes crisis, si aquel fue el culmen en una sola sesión, no fue ni mucho menos el mínimo que se alcanzó. A mediados de noviembre la Bolsa norteamericana ya había perdido la mitad de su valor. En apenas un mes había pasado de 415 a 224 puntos, y así hasta que su mínimo histórico lo marcó el 8 de junio de 1932, más de 2 años y medios después de continuas bajadas, que dejaron finalmente el índice norteamericano en ¡¡58 puntos!! Se descubrieron fraudes (los hechos por quienes pensaban que podían sacar dinero de las empresas, invertirlo, ganar y devolverlo rápidamente a la empresa), hubo familias enteras arruinadas, hubo suicidios masivos, quiebras bancarias, cerraron mas de 4.200 entidades bancarias dejando sin fondos a quienes en ella tenían sus ahorros… Pero yendo poco a poco, puntualizaremos que el 24 de octubre de 1929 (jueves negro) se produjo una quiebra del mercado de valores de Nueva York, que provocó un prolongado período de deflación. La crisis se trasladó rápidamente al conjunto de la economía estadounidense, europea y de otras áreas del mundo. Una de sus consecuencias más inmediatas fue el colapso del sistema de pagos internacional. La debacle económica de 1929 ha concitado la atención de historiadores y economistas como no lo ha hecho ningún otro momento de la historia económica del capitalismo. El debate en torno a los orígenes de la crisis se prolonga, de hecho, hasta los años ochenta, reactivado por la necesidad de dar una explicación fundada a la crisis de las últimas décadas. Marxistas, monetaristas y keynesianos han intentado dar una explicación de este episodio que, en realidad, se correspondió con un largo período, que va desde 1929 hasta 1939. El crack de 1929 tuvo claros precedentes en Europa y también en EEUU. En 1927 se produjo la caída del mercado de valores de Alemania, en 1928 esto se repite en Gran Bretaña, y en febrero de 1929 en Francia. El carácter espectacular del hundimiento de la Bolsa de Nueva York no debe eclipsar, sin embargo, otro tipo de manifestaciones que dan cuenta de la difícil situación por la que atravesaba el capitalismo. En diciembre de 1928, la poderosa industria del acero de Renania- Westfalia había hecho suspensión de pagos y provocó una fuerte recesión en toda Alemania. Los signos que precedieron al colapso en EEUU fueron contradictorios. Por una parte, el mercado de valores conoció una actividad febril, con fuertes beneficios y un incremento sostenido de los precios de las acciones. Por otra parte, de Europa, y de la misma economía estadounidense, provenían signos inequívocos: la caída de la construcción (debido en gran medida al menor ritmo de inmigración); la debilidad del índice de producción industrial daba también señales claras de una inminente recesión. La deflación, la caída de la producción, la acumulación de stocks, el desempleo masivo, la contracción del comercio mundial y la ruptura del sistema de pagos internacionales marcaron la coyuntura en la mayoría de países capitalistas avanzados. El paro superó los 12 millones en EEUU, siete millones en Alemania y tres millones en Gran Bretaña. La producción industrial cayó entre 1929 y 1932 un 38 por ciento a escala mundial, y un 50 por ciento en EEUU. Galbraith («El crac del 29», 1955) distingue entre el crac propiamente y lo que él llama la «Gran Crisis», período este último que se prolonga hasta 1939. Así, pues, las explicaciones de las causas de la crisis son variadas y complejas, si bien coinciden en la conjunción de diversos factores económicos y sociales, y que, a su vez, se influenciaron recíprocamente. Las consecuencias que produjo el tratamiento de la crisis fueron absolutamente trascendentales, hasta el punto que los historiadores más prestigiosos la responsabilizan directamente de la II Guerra Mundial. Las medidas económicas adoptadas en la mayoría de países produjeron un fraccionamiento de la economía mundial y un fuerte impulso de la autarquía. Se constituyeron bloques monetarios liderados por EEUU, Francia y Gran Bretaña. La fragmentación del comercio mundial afectó de desigual forma a los grandes países. Mientras que Francia y Gran Bretaña pudieron reorientar su comercio hacia sus respectivos imperios coloniales -EEUU lo hizo hacia América Latina-, Alemania, Italia y Japón, por su parte, se volcaron en programas de rearme de gran alcance, en un contexto de tensiones crecientes en el sistema internacional. Esta crisis marcó asimismo el fin de la ilusión acerca de la capacidad del capitalismo para autorregularse, dando paso, bajo distintas modalidades, a la intervención masiva y directa del Estado en los procesos de reproducción económicos. En suma, entre los factores que causaron la crisis de los años treinta deben tenerse en cuenta la sobreproducción, el desorden monetario, y la desigual y relativa recuperación económica. Guerra de posiciones o de trincheras La que se desarrolla desde frentes móviles o fijos, en los que se hace uso de trincheras u obras de tierra para proteger a los soldados del fuego contrario. Las trincheras se emplearon por primera vez con carácter ofensivo durante la Guerra de Secesión americana y alcanzaron su punto culminante en la I Guerra Mundial. Guerra química La llevada a cabo con armas que producen sus efectos a través de la acción química directa. Los principales tipos de armas químicas consisten en agentes tóxicos normalmente denominados “gases venenosos”, humos, destinados a ocultar zonas de operaciones, y sustancias incendiarias. Los alemanes lanzaron por sorpresa una nube de cloro en Yprès (Bélgica), en 1915, siendo este el primer ejemplo moderno de guerra química. Cognitivismo El cognitivismo es una teoría psicológica cuyo objeto de estudio es cómo la mente interpreta, procesa y almacena la información en la memoria. Dicho de otro modo, se interesa por la forma en que la mente humana piensa y aprende. A partir de la segunda mitad del siglo XX, se produjo un freno al impacto de las teorías conductistas, debido sobre todo a dos corrientes teóricas: en lingüística, el generativismo , encabezado por N. Chomsky; en psicología, el cognitivismo y su interés por los procesos mentales llevados a cabo en el procesamiento de la información. En ambos casos hay un interés por el significado; especialmente importante en lingüística por oposición a la importancia exclusiva de la forma que había propugnado el estructuralismo . El término cognitivismo puede entenderse como polisémico y en cierto modo poco preciso, pues son varias las disciplinas, pertenecientes a ámbitos diversos, designadas con el nombre de cognitivismo . Sin embargo, cabe señalar que tales disciplinas comparten algunos postulados (interés en los procesamientos de la información y en la conexión lógica entre los diferentes datos almacenados en la memoria; relevancia del significado; importancia de la experiencia como fuerza motriz de nuevos conocimientos, entre otros) que hace que sea lícito adjetivarlas como cognitivistas: Por un lado, se encuentra la ciencia cognitiva como punto de encuentro de la psicología cognitiva y la inteligencia artificial, interesada en estudiar la forma en que las personas y las máquinas asimilan los nuevos datos, los procesan y actúan en consecuencia. Entre sus diversos objetivos, se encuentra construir modelos que permitan explicar cómo funciona, en oposición a las máquinas, la mente humana, cómo interpreta la nueva información y cómo la guarda en la memoria. Por otro lado, se halla el llamado movimiento constructivista , teoría psicológica del aprendizaje que evoluciona desde el cognitivismo. Surge principalmente de la obra del psicólogo evolutivo y epistemólogo suizo J. Piaget, interesado fundamentalmente por la forma en que el individuo intenta dar sentido personal a su mundo y, por lo tanto, aprende. La premisa fundamental es que los individuos se implican activamente en la construcción de una comprensión personal de los nuevos datos que van adquiriendo, para lo que resulta fundamental partir de la experiencia propia. Por último, existe la llamada lingüística cognitiva que, como tal, nace a finales de los años 80 del siglo XX en gran medida como reacción al generativismo ortodoxo, excesivamente formalista. Puede decirse, siguiendo a M.ª J. Cuenca y J. Hilferty (1999), que nace en California, de la mano de G. Lakoff, anteriormente teórico de la semántica generativa, y de R. Langacker, también vinculado antes al generativismo. En la didáctica de lenguas extranjeras, el cognitivismo sirve como base teórica al enfoque del código cognitivo, que, desarrollado a principios de los años 70 del siglo XX, pretendía aplicar los postulados generativistas a la didáctica de lenguas. Dicho enfoque tuvo poca repercusión en la enseñanza de idiomas; sin embargo, los postulados básicos del cognitivismo están en la base de algunos enfoques posteriores al código cognitivo, como son los enfoques humanísticos o el enfoque comunicativo. Asimismo, debe señalarse que el marco teórico de la lingüística cognitiva ha permitido una nueva forma de concebir la enseñanza-aprendizaje de la gramática, en la que el significado de las palabras y su representación icónica desempeñan un papel relevante. I Guerra Mundial El origen de la primera contienda mundial debe buscarse en la existencia de dos grandes bloques antagónicos: la Triple Alianza (Alemania, Imperio austro-húngaro e Italia) y la Triple Entente (Francia, Gran Bretaña y Rusia), aunque su causa inmediata fue el asesinato en Sarajevo del archiduque Francisco Fernando de Austria el 28 de junio de 1914. Viena, que consideraba con recelo el engrandecimiento de Serbia, se apresuró a culparla del magnicidio y exigió satisfacciones como preámbulo de su declaración de guerra el 28 de julio. Rusia, erigida en campeona de los países eslavos frente a Austria, proclamó la movilización general, mientras Alemania, que había dado seguridades a su aliada para una ayuda total en caso de conflicto con Rusia, envió un ultimátum a este país, y otro a Francia como advertencia y más tarde la declaración de guerra a ambos países. Por su parte, Inglaterra, que vacilaba en comprometerse con sus aliados, reaccionó al exigir Alemania a Bélgica paso libre para sus tropas. Estos cuatro años fueron algo más que un sangriento recuento de batallas y muertos: cambiaron la civilización occidental. Europa cedió a EE.UU. la supremacía mundial, se afianzó el concepto de democracia, y nació un nuevo modelo político. El Plan Schlieffen. Los alemanes contaban con deshacerse en seguida de Francia y dirigir luego sus golpes contra Rusia. Su confianza se basaba en el Plan Schlieffen para rodear el poderoso sistema francés de fortificaciones. El plan preveía que el ala derecha, que concentraba el grueso de las fuerzas alemanas, efectuara un avance arrollador a través de Bélgica, mientras el ala izquierda, mucho menos potente, incitaría al enemigo al ataque. Al pasar los franceses a la ofensiva contra el ala izquierda, harían funcionar el dispositivo como una puerta giratoria: cuanto más presionara, con tanta mayor violencia giraría el ala derecha a la zaga. Sin embargo, el plan fracasó, los frentes llegaron a estabilizarse y las trincheras se extendieron desde la frontera suiza hasta el canal de la Mancha. En febrero de 1916, el alemán Falkenhayn desencadenó un violento ataque contra Verdún, que ocasionó una verdadera carnicería en ambos ejércitos y no se tradujo en éxito alguno para los atacantes. Frente oriental e intervención estadounidense. Entretanto, en el otro extremo de Europa se iba despejando la incógnita. A despecho de la pérdida de Galitzia por los austriacos, del revés alemán en Gummbinnen (agosto de 1914) y del avance ruso por Prusia Oriental, Hindenburg y su jefe de Estado Mayor, Ludendorff, lograron aplastar a las fuerzas del zar en Tannenberg (26-30 de agosto). En 1917 Berlín reanudó la guerra submarina total, lo que acarrearía la entrada de Estados Unidos en la contienda (6 de abril de 1917). Los alemanes desencadenaron el 21 de marzo de 1918 una serie de embestidas que rompieron varias veces el frente aliado en San Quintín, Lys y el Aisne; pero, pese a tan brillantes resultados, se produjo el agotamiento de las energías germanas. El 3 de octubre, el príncipe Max de Baden, canciller del Reich, pedía a Wilson un armisticio inmediato. El 29 capitulaba Austria y el 31 Turquía, mientras Alemania firmaría la paz y su derrota en Versalles (el 28 de julio de 1919). En el transcurso de la I Guerra Mundial fueron famosas, por su encarnizamiento y su valor estratégico, las batallas de: Arrás, Artois, Cambrai, Caporetto , Jutlandia , Marne, Somme, Tannenberg , Verdún e Yprès. Estos cuatro años fueron algo más que un recuento sangriento de batallas y muertos: cambiaron la civilización occidental. Europa cedió a EE.UU. la supremacía mundial, se afianzó el concepto de democracia, y nació un nuevo modelo político. Sin embargo, de forma un tanto general, sentaremos también que la Primera Guerra Mundial, también conocida como Gran Guerra, fue una guerra desarrollada principalmente en Europa, que dio comienzo el 28 de julio de 1914 y finalizó el 11 de noviembre de 1918, cuando Alemania pidió el armisticio y más tarde el 28 de junio de 1919, los países en guerra firmaron el Tratado de Versalles. Hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, esta guerra era llamada Gran Guerra o simplemente Guerra Mundial. En Estados Unidos originalmente se la conoció como Guerra Europea. Más de nueve millones de combatientes perdieron la vida, una cifra extraordinariamente elevada, dada la sofisticación tecnológica e industrial de los beligerantes, con su consiguiente estancamiento táctico. Está considerado el quinto conflicto más mortífero de la historia de la Humanidad. Tal fue la convulsión que provocó la guerra, que allanó el camino a grandes cambios políticos, incluyendo numerosas revoluciones con un carácter nunca antes visto en varias de las naciones involucradas. Recibió el calificativo de mundial, porque en ella se vieron involucradas todas las grandes potencias industriales y militares de la época, divididas en dos alianzas opuestas. Por un lado se encontraba la Triple Alianza, formada por las Potencias Centrales: el Imperio alemán y Austria-Hungría. Italia, que había sido miembro de la Triple Alianza junto a Alemania y Austria-Hungría, no se unió a las Potencias Centrales, pues Austria, en contra de los términos pactados, fue la nación agresora que desencadenó el conflicto. Por otro lado se encontraba la Triple Entente, formada por el Reino Unido, Francia y el Imperio ruso. Ambas alianzas sufrieron cambios y fueron varias las naciones que acabarían ingresando en las filas de uno u otro bando según avanzaba la guerra: Italia, Japón y Estados Unidos se unieron a la Triple Entente, mientras el Imperio otomano y Bulgaria se unieron a las Potencias Centrales (Triple Alianza). En total, más de 70 millones de militares, incluyendo 60 millones de europeos, se movilizaron y combatieron en la guerra más grande de la historia hasta ese momento. Aunque el imperialismo que venían desarrollando desde hacía décadas las potencias involucradas fue la principal causa subyacente, el detonante del conflicto se produjo el 28 de junio de 1914 en Sarajevo con el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria. Su verdugo fue Gavrilo Princip, un joven nacionalista serbio. Este suceso desató una crisis diplomática cuando Austria-Hungría dio un ultimátum al Reino de Serbia y se invocaron las distintas alianzas internacionales forjadas a lo largo de las décadas anteriores. En pocas semanas, todas las grandes potencias europeas estaban en guerra y el conflicto se extendió a muchas otras áreas geográficas. El 28 de julio, los austro-húngaros iniciaron las hostilidades con el intento de invasión de Serbia. Mientras Rusia se movilizaba, Alemania invadió Bélgica, que se había declarado neutral, y Luxemburgo en su camino a Francia. La violación de la soberanía belga llevó al Reino Unido a declarar la guerra a Alemania. Los alemanes fueron detenidos por los franceses a pocos kilómetros de París, iniciándose una guerra de desgaste en las que las líneas de trincheras apenas sufrirían variación alguna hasta 1917. Este frente es conocido como Frente Occidental. En el Frente Oriental, el ejército ruso logró algunas victorias frente a los austro-húngaros, pero fueron detenidos por los alemanes en su intento de invadir Prusia Oriental. En noviembre de 1914, el Imperio Otomano entró en la guerra, lo que significó la apertura de distintos frentes en el Cáucaso, Mesopotamia y el Sinaí. Italia y Bulgaria se unieron a la guerra en 1915, Rumania en 1916 y Estados Unidos en 1917. Tras años de relativo estancamiento, la guerra empezó su desenlace en marzo de 1917 con la caída del gobierno ruso tras la Revolución de Febrero y la firma de un acuerdo de paz entre la Rusia revolucionaria y las Potencias Centrales tras la célebre Revolución de Octubre en marzo de 1918. El 4 de noviembre de 1918, el Imperio austrohúngaro solicitó un armisticio. Tras una gran ofensiva alemana a principios de 1918 a lo largo de todo el Frente Occidental, los Aliados hicieron retroceder a los alemanes en una serie de exitosas ofensivas. Alemania, en plena revolución, solicitó un armisticio el 11 de noviembre de 1918, poniendo fin a la guerra con la victoria aliada. Tras el fin de la guerra, cuatro grandes imperios dejaron de existir, el alemán, ruso, austro-húngaro y otomano. Los Estados sucesores de los dos primeros perdieron una parte importante de sus antiguos territorios, mientras que los dos últimos se desmantelaron. El mapa de Europa y sus fronteras cambiaron completamente y varias naciones se independizaron o se crearon. Al calor de la Primera Guerra Mundial también se fraguó la Revolución rusa, que concluyó con la creación del primer Estado autodenominado socialista de la historia, la Unión Soviética. Se fundó la Sociedad de Naciones, con el objetivo de evitar que un conflicto de tal magnitud se volviera a repetir. Sin embargo, dos décadas después estalló la Segunda Guerra Mundial. Entre sus razones se pueden señalar: el alza de los nacionalismos, una cierta debilidad de los Estados democráticos, la humillación sentida por Alemania tras su derrota, las grandes crisis económicas y, sobre todo, el auge del fascismo. Guerras balcánicas Tal como nos dicen Carmen Utrera y Dolores Cruz, en 1912 estalla la primera guerra balcánica. Serbia, Bulgaria, Grecia y Montenegro, aliadas en la 1.ª Liga balcánica, pretenden repartirse los territorios europeos todavía en manos otomanas, y para ello declaran la guerra a Turquía. La rápida derrota turca lleva a la paz de Londres (1913), en la que se pone de manifiesto la pugna de intereses tanto de los miembros de la Liga como de las potencias que los respaldan. Italia está interesada en anexionarse Albania, lo cual perjudica los intereses de Rusia, que apoya a Serbia en su acceso al Adriático; Austria-Hungría rechaza cualquier expansión italiana o serbia y protege a Bulgaria. Tras la guerra, Turquía pierde los territorios al este de la línea Enos-Midia; Salónica, Creta y el sur de Macedonia pasan a Grecia; Serbia obtiene el norte de Macedonia; Tracia y la costa del mar Egeo pasan a Bulgaria. Pero el desacuerdo de los vencedores con el reparto da lugar a enfrentamientos entre ellos que desencadenan una nueva guerra. Así, en 1913 estalla la segunda guerra balcánica. Bulgaria, que se considera el verdadero artífice de la victoria contra el Imperio turco en la primera guerra balcánica, ataca a serbios y griegos, iniciando así un nuevo conflicto al que se unen además Rumanía y Turquía para luchar contra los búlgaros, que serán los grandes derrotados. La paz de Bucarest pone fin a la guerra: Serbia conserva el norte de Macedonia; Turquía recupera Tracia y Adrianópolis y Bulgaria pierde Dobrudja, que pasa a Rumanía, aunque obtiene una parte de Tracia que le permite el acceso al mar Egeo. Finalmente, la inestabilidad de la zona permanece y la amenaza de una nueva contienda no tarda en ser una realidad. Sociedad de Naciones Organización internacional creada en 1919 para mantener la paz mundial y fomentar la cooperación entre los estados. Tuvo su sede en Ginebra y constituyó el primer intento de comunidad internacional de estados. Sus miembros se dividían en los 32 originarios, signatarios del Pacto con las Potencias Aliadas, y los invitados a sumarse, que fueron 13. Se disolvió oficialmente en 1949. Así, pues, este Organismo internacional, compuesto originariamente por cuarenta y cinco países, fue creado por la Conferencia de París el 24 de abril de 1919, el Pacto de la Sociedad de Naciones se anexó a todos los demás tratados. Su gran objetivo era hacer posible una seguridad colectiva que garantizase la integridad de todos los estados, fuertes y débiles, el arbitraje de los conflictos internacionales y el desarme. Fue el elemento clave de la propuesta del presidente Wilson. La negativa del aislacionista Senado norteamericano al ingreso de EE.UU. y la exclusión de Alemania y la URSS, que no ingresaron respectivamente hasta 1926 y 1934, limitaron desde un principio su potencialidad. La sociedad tuvo a su cargo la administración de los mandatos coloniales, de la ciudad de Danzig y de la región del Sarre, e intervino felizmente en algunas disputas territoriales. Su apogeo vino en el período 1924-1929 (Tratado de Locarno, Pacto Briand-Kellog) Los años treinta marcaron su fracaso definitivo. Las agresiones de las potencias fascistas y militaristas mostraron su ineficacia. Alemania y Japón abandonaron la Sociedad en 1933, e Italia en 1936. La URSS fue expulsada en 1939. El inicio de la segunda guerra mundial vino a certificar la muerte de la primera organización universal de naciones. Imperialismo El imperialismo, como se define en el Diccionario de Geografía Humana, es una relación humana y territorial desigual, por lo general en forma de un imperio, basado en ideas de superioridad y las prácticas de dominación, que implica la extensión de la autoridad y el control de un Estado o pueblo sobre otro o también puede ser una doctrina política que justifica la dominación de un pueblo o Estado sobre otros; habitualmente mediante distintos tipos de colonización (de poblamiento, de explotación económica, de presencia militar estratégica) o por la subordinación cultural (aculturación). El sociólogo estadounidense Lewis Samuel Feuer identificó dos subtipos principales del imperialismo: el primero es el "imperialismo regresivo" identificado con la pura conquista, la explotación inequívoca, el exterminio o reducciones de los pueblos no deseados, y el asentamiento de los pueblos deseados en esos territorios. El segundo tipo identificado por Feuer es "imperialismo progresista" que se basa en una visión cosmopolita de la humanidad, que promueve la expansión de la civilización a las sociedades supuestamente atrasadas para elevar los estándares de vida y la cultura en los territorios conquistados, y la asignación de la gente conquistada a asimilarse a la sociedad imperial. Aunque los términos "imperialismo" y "colonialismo" están muy relacionados, no son sinónimos. Los Imperios han existido a lo largo de toda la historia, desde su mismo comienzo en la Edad Antigua, pero el uso del término "imperialismo" suele limitarse a la calificación de la expansión europea que se inicia con la era de los descubrimientos (siglo XV) y se prolonga durante toda la Edad Moderna y Edad Contemporánea hasta el proceso de descolonización tras la Segunda Guerra Mundial. Más específicamente, la expresión Era del Imperialismo, utilizada por la historiografía, denomina al periodo que va de 1880 a 1914, en que se produjo una verdadera carrera para construir imperios coloniales, principalmente con el llamado reparto de África. A ese periodo se refieren dos de los textos más importantes que fijaron el concepto: Imperialism, a study, de Hobson, y El imperialismo, fase superior del capitalismo, deLenin. La perspectiva marxista entiende el imperialismo no esencialmente como una forma de dominación política, sino como un mecanismo de división internacional del capital y el trabajo, por el que la propiedad del capital, la gestión, el trabajo de mayor cualificación y la mayor parte del consumo se concentran en los países "centrales"; mientras que en los países "periféricos", que aportan el trabajo de menor cualificación y los recursos naturales, sufren un intercambio desigual que conduce a la explotación y el empobrecimiento. En politología también se emplea la nomenclatura "norte-sur" para esta forma de relación. Fascismo El fascismo es una ideología y un movimiento político que surgió en la Europa de entreguerras (1918-1939) creado por Benito Mussolini. El término proviene del italiano fascio (‘haz, fasces’), y éste a su vez del latín fascēs (plural de fascis). El proyecto político del fascismo es instaurar un corporativismo estatal totalitario y una economía dirigista, mientras su base intelectual plantea la sumisión de la razón a la voluntad y la acción, aplicando un nacionalismo fuertemente identitario con componentes victimistas o revanchistas, lo que conduce a la violencia (ya sea por parte de las masas adoctrinadas o de las corporaciones de seguridad del régimen) contra aquellos que el Estado defina como enemigos mediante un eficaz aparato de propaganda; todo esto aunado a un componente social interclasista y una negación a ubicarse en el espectro político (izquierdas o derechas). Esto no impide que diferentes enfoques ideológicos proporcionen diferentes visiones del fascismo: los ejemplos más comunes se dan en la historiografía, la politología y otras ciencias sociales, al ubicar al fascismo en la extrema derecha, vinculándolo con la plutocracia e identificándolo algunas veces como una variante del capitalismo de Estado o bien de orientación liberal, identificándolo como una variante chovinista del socialismo de Estado. Se presenta como una «tercera vía» o «tercera posición» que se opone radicalmente tanto a la democracia liberal en crisis (la forma de gobierno que representaba los valores de los vencedores en la Primera Guerra Mundial, como el Reino Unido, Francia o Estados Unidos, a los que considera decadentes) como a las ideologías del movimiento obrero tradicional en ascenso (anarquismo o marxismo, este último escindido a su vez entre la socialdemocracia y el comunismo, que desde 1917 tenía como referente al proyecto de Estado socialista que se estaba desarrollando en la Unión Soviética); aunque el número de las ideologías contra las que se afirma es más amplio. El concepto de «régimen fascista» puede aplicarse a algunos regímenes políticos totalitarios o autoritarios de la Europa de entreguerras y a prácticamente todos los que se impusieron por las potencias del Eje durante su ocupación del continente durante la Segunda Guerra Mundial: en primer lugar a la Italia fascista de Benito Mussolini (1922), que inaugura el modelo y acuña el término; seguida por la Alemania del Tercer Reich de Adolf Hitler (1933) que lo lleva a sus últimas consecuencias; y, cerrando el ciclo, la España de Francisco Franco que se prolonga mucho más tiempo y evoluciona fuera del periodo (desde 1936 hasta 1975). Las diferencias de planteamientos ideológicos y trayectorias históricas entre cada uno de estos regímenes son notables. Por ejemplo, el fascismo en la Alemania nazi o nacional-socialismo añade un importante componente racista, que sólo es adoptado en un segundo momento y con mucho menor fundamento por el fascismo italiano y el resto de movimientos fascistas o fascistizantes. Para muchos de estos el componente religioso (católico u ortodoxo según el caso) fue mucho más esencial, tanto que Trevor-Roper ha podido definir el término fascismo clerical (entre los que estaría el nacionalcatolicismo español). Puede considerarse que el fascismo italiano es un totalitarismo centrado en el Estado. Mientras que el nazismo alemán está centrado en la raza identificada con el pueblo (Volk) o Volksgemeinschaft (interpretable como comunidad del pueblo o comunidad de raza, o incluso como expresión del apoyo popular al Partido y al Estado). También se pueden encontrar elementos del fascismo fuera del período de entreguerras, tanto antes como después. Un claro precedente del fascismo fue la organización Action Française (Acción Francesa, 1898), cuyo principal líder fue Charles Maurras; contaba con un ala juvenil violenta llamada los Camelots du Roi y se sustentaba en una ideología ultranacionalista, reaccionaria, fundamentalista católica (aunque Maurras era agnóstico) y antisemita. Con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial reaparecieron movimientos políticos minoritarios, en la mayor parte de los casos marginales (denominados neofascistas o neonazis), que reproducen idénticos o similares planteamientos, o que mimetizan su estética y su retórica; a pesar de (o precisamente como reacción a) la intensa demonización a que se sometió a la ideología y a los regímenes fascistas, considerados principales responsables de la guerra que condujo a algunos de los mayores desastres humanos de la historia. En muchos países hay legislaciones que prohíben o limitan su existencia, sus actuaciones (especialmente el denominado delito de odio), su propaganda (especialmente el negacionismo del Holocausto) o la exhibición de sus símbolos. Régimen establecido en Italia de 1922 a 1945, fundado por Mussolini y basado en la dictadura de un partido único, la exaltación nacionalista y el corporativismo. Fundado en Milán por Benito Mussolini el 23 de marzo de 1919 con la creación del primer Fascio italiano de combate (los camisas negras) y constituido en Partido Nacional Fascista en 1921, el fascismo recogió las simpatías de muchos veteranos desilusionados por las promesas no mantenidas de los nacionalistas que denunciaban la victoria mutilada, de los conservadores temerosos de un avance bolchevique en Italia y de los agricultores en lucha contra un sindicalismo atrincherado en posiciones utópicas y revolucionarias. La connivencia de la corona por una parte y la acción incoherente y tardía de las fuerzas democráticas por otra abrieron el camino al fascismo en Italia. El 28 de octubre de 1922 Mussolini ordenó la marcha sobre Roma. Víctor Manuel III dio el encargo de formar un nuevo gobierno a Mussolini, quien suprimió todas las libertades instaurando la dictadura que duró hasta el 25 de julio de 1943, cuando el Gran Consejo del fascismo impuso a Mussolini la dimisión, y el rey decidía confiar al mariscal Badoglio la dirección del Gobierno. Mussolini intentó hacer resurgir el fascismo dando vida a la República Social Italiana (septiembre de 1943) con el apoyo de los nazis, pero la derrota de la Alemania nazi y la resistencia de los partisanos dieron fin a cualquier forma organizada y pública de fascismo. Otra forma de definir el fascismo sería decir que, se trata de un movimiento político y social, principalmente de juventudes organizadas en milicias bajo el signo de las antiguas fasces, que se produjo en Italia después de la I Guerra Mundial. Los regímenes fascistas fueron consecuencia de la I Guerra Mundial y la crisis que tras ella sufrió Europa. Duverger les atribuye las notas de: 1) Doctrina política que opone al racionalismo una consideración especial de los factores naturales: sangre, raza, familia, etc. 2) Parte de una desigualdad entre los hombres; las minorías llamadas a mandar y el resto que obedece. 3) Carácter totalitario que abarca toda la vida social. 4) Exalta la violencia directa contra sus enemigos interiores y exteriores. 5) Toda la autoridad del sistema se concentra en la persona del jefe. 6) Partido único, identificado con el Estado. 7) Consultas populares mediante plebiscitos. Gas venenoso El uso de gas venenoso en la Primera Guerra Mundial fue una importante innovación militar. Los gases utilizados iban desde el gas lacrimógeno a agentes incapacitantes como el gas mostaza y agentes letales como el fosgeno. Esta guerra química fue uno de los principales elementos de la primera guerra global y también de la primera guerra total del siglo XX. La capacidad letal del gas era limitada —solo el 3% de las muertes en combate fueron debidas al gas—, pero la proporción de bajas no letales fue alta, llegando el gas a ser uno de los factores más temidos entre los soldados. Al contrario que la mayoría de las armas de la época, fue posible desarrollar contramedidas efectivas para el gas. De ahí que en las fases finales de la guerra, aunque el uso del gas aumentó, en muchos casos su efectividad disminuyó. Debido al uso generalizado de la guerra química, además de los importantes avances en la fabricación de explosivos de alto poder, a veces se ha calificado a la Primera Guerra Mundial como "la guerra de los químicos". Arma de fuego Durante las dos guerras mundiales, los progresos de las armas de fuego fueron rapidísimos. La ametralladora se implantó como arma decisiva; la artillería de campaña se orientó hacia los modelos de fuego rápido, capaces de realizar hasta 30 disparos por minuto. La utilización de carros de combate y aviones ha determinado la aparición de armas de fuego especializadas, como el cañón anticarro, el bazooka y los cañones y ametralladoras antiaéreos. Crisis económicas del siglo XX Una crisis económica supone el paso de un período de expansión, durante el cual la producción aumenta, a otro de depresión, durante el cual la producción y los intercambios disminuyen y crece el paro. Tres crisis son especialmente significativas en el siglo XX: la de los años treinta, que sobreviene tras el crack de la Bolsa de Nueva York, el 24 de octubre de 1929; la producida en octubre de 1973 a causa de la subida desorbitada de los precios del petróleo, y que pone fin al desarrollo económico iniciado tras las Segunda Guerra Mundial, y la producida al comienzo de los años noventa. Se entiende por crack una caída o desplome brusco de la mayoría de las cotizaciones bursátiles. El 24 de octubre de 1929, llamado “jueves negro”, cayeron bruscamente las cotizaciones en Wall Street, la Bolsa de Nueva York, y se interrumpió súbitamente un período de prosperidad. Fue el anuncio de la depresión de los años treinta. Y, asimismo, el 19 de octubre de 1987, “lunes negro”, abrió la crisis de los noventa. La Crisis del Petróleode 1973 es una crisis internacional que tuvo lugar en el año 1973 con la decisión de varios países del golfo pérsicode no exportar petróleo a países occidentales. La determinación del bloque árabe de la OPEP a llevar a cabo un embargo petrolífero a las naciones occidentales fue un acto de represalia a los países que apoyaron a Israel en la Guerra del Yom Kippur. Esta medida de castigo provocó un incremento de los precios del petróleo y en consecuencia un fuerte aumento de la inflación. Otros de los efectos de esta crisis fueron el aumento del desempleo y un bajo crecimiento económico. Entre el final de la Segunda Guerra Mundial y bien entrados los años 70, Japón, Estados Unidos y Europa consumían petróleo masivamente. Es decir, en occidente existía una fuerte dependencia del petróleo. Mientras tanto, el valor del dólar estadounidense caía de valor entre otras cosas como consecuencia de la guerra de Vietnam. La economía norteamericana comenzaba a mostrar síntomas preocupantes como una desaceleración en el crecimiento. Por su parte, el presidente Nixon decidió desligar el dólar del patrón oro, dando por finalizado el sistema pactado en los acuerdos de Bretton Woods. A todo esto hubo que añadir un gran detonante: la guerra del Yom Kippur. Los países árabes de la OPEP decidieron establecer un embargo a los países occidentales que apoyaron a Israel en aquel conflicto. Debido a la fuerte dependencia que existía del petróleo procedente de Oriente Medio, los países occidentales se vieron sumidos en una grave crisis económica mientras el precio del petróleo aumentaba. El precio del barril de petróleo aumentó de los 2,90 dólares a los 11,90 dólares. Ante un aumento desorbitado de los precios del petróleo y los problemas de suministro, muchos países optaron por reducir su dependencia del crudo apostando por otras fuentes de energía. Francia, por ejemplo, apostó por la energía nuclear, mientras que Estados Unidos y Canadá optaron por la quema de residuos de madera. Mientras tanto, muchos países de la OPEP, que se hallaban en vías de desarrollo, nacionalizaron las empresas petrolíferas y vieron cómo sus ingresos públicos aumentaban notablemente. En otras palabras, los países árabes exportadores de petróleo experimentaron un notable crecimiento económico a corto plazo, sin embargo, no fue así a largo plazo. Ante el embargo llevado a cabo por las naciones de Oriente Medio, se produjeron importantes problemas de suministro energético y las consecuencias sobre los países más desarrollados no tardaron en hacerse notar. Pese a que el embargo duró seis meses (se levantó en marzo de 1974), se produjo un aumento de la inflación y muchos países entraron en una etapa de bajo crecimiento económico. Precisamente en este periodo económico, marcado por una elevada inflación y una economía estancada se acuñó el término “estanflación”. Cubismo El cubismo ha sido el movimiento artístico que valora la expresión primaria del volumen y la forma -reducidos a conos, cubos, cilindros, esferas- frente al descuido en que en este aspecto había llegado a incurrir el impresionismo, atento sobre todo a la superficie y a la apariencia momentánea de la realidad. El cubismo deriva del postimpresionismo y se bifurcará en dos ramas principales: la sintética, que busca mostrar de modo simultáneo la forma de un objeto visto desde perspectivas diferentes, y la analítica, o primera fase cubista en que los cuerpos se desintegran mostrando sus componentes volumínicos esenciales. En muchos aspectos, el cubismo es una reacción contra ciertas vías impresionistas que habían llevado el desapego de la realidad a extremos verdaderamente asistemáticos. El cubismo vuelve a tomar contacto con el mundo físico, ateniéndose a la última realidad formal de las cosas y reduciéndolas a sus esquemas geométricos esenciales. Sus orígenes están, fundamentalmente, en las obras de última época de Cézanne, aunque sus primeros cultivadores propiamente hablando fueron Picasso y Braque. Desde otro punto de vista, el cubismo es un movimiento pictórico de vanguardia surgido en Francia en 1908 impulsado por Picasso y Braque, a los cuales se unieron Gleizes, Picabia, Delaunay, Duchamp, Léger, Gris y otros. Teóricos del movimiento fueron Apollinaire, Gleizes y Metzinger. Nacido como reacción al impresionismo, el cubismo tiende a representar los objetos alejándose de todo efecto de capitulación perspectiva, y proyectando sobre el mismo plano en una visión simultánea los diversos planos de los objetos, aproximándose así, a través de un proceso de descomposiciones y combinaciones, al límite En fin, el cubismo constituyó una escuela y una teoría estética aplicable a las artes plásticas y del diseño, que se caracteriza por la imitación, empleo o predominio de figuras geométricas: como triángulos, cubos (y de ahí su nombre) y otros sólidos. Tuvo por centro París y por dirigentes de este movimiento los españoles Pablo Picasso y Juan Gris y los franceses Georges Braque y Ferdinand Léger. Tiene el cubismo tres períodos: el inspirado en Cézanne (1907-09), con una pintura que pretendía representar el volumen de color sobre una superficie plana; el de Picasso y Braque, que propusieron definir las propiedades permanentes de los objetos y su estabilidad en un espacio, sin perspectiva; y el analítico (1910-12), en el que se produjo una descomposición cada vez mayor de la forma. Urbanismo El urbanismo es la ciencia y técnica de construir y ordenar los núcleos urbanos adecuándolos, en la disposición, la estética, el emplazamiento y los servicios, trazado de calles, etc., a las necesidades de la persona humana concebida, a la vez, como individuo y como ser social. En resumidas cuentas, el urbanismo es la ciencia que se refiere a la construcción y ordenación de aglomeraciones, ciudades y pueblos. Estudia las condiciones, manifestaciones y necesidades de vida y de desarrollo de las ciudades con el fin práctico de dotar de las mejores condiciones a las entidades urbanas y a los territorios en función de la vida de la colectividad. El urbanismo toma en consideración todos los aspectos de la vida de un organismo urbano teniendo sobre todo presente la descentralización, la viabilidad, el desplazamiento, la división por zonas, la función de las zonas verdes y las áreas peatonales. Por último, el urbanismo es el conjunto de conocimientos que se refieren al estudio de la creación, desarrollo, reforma y progreso de los poblados en orden a las necesidades de la vida humana. En una gran ciudad, los transportes, de superficie, subterráneos, elevados y suburbanos, deben estar debidamente coordinados. Otros elementos son la distribución y depuración de aguas, instalación de zonas de recreo y parques, conservación del patrimonio artístico de la ciudad, etc. Neopositivismo filosófico Corriente filosófica contemporánea, surgida hacia 1928, en torno a los pensadores del Círculo de Viena (Carnap, Schick, Neurath). Se caracteriza por un empirismo exclusivo, por la revalorización de la lógica formal, en su resolución matemática, y por la consideración de la filosofía como simple clarificación del lenguaje científico. En torno a 1930, su programa fue designado, por Neurath, como fisicalismo (unificación de todas las ciencias con la adopción de los principios de la física). Posteriormente, el movimiento se trasladó a América, donde tuvo como principal representante a Morris. El Círculo de Viena estuvo formado por el conjunto de filósofos que trabajaron en dicha ciudad en los tres primeros decenios del siglo XX hasta la llegada del nazismo y que emplearon el instrumental lógico y conceptual del atomismo lógico para formular una perspectiva positivista por medio del principio de verificación. Su posición es radicalmente anti-metafísica e intenta emplear en filosofía el método de las ciencias experimentales. Carnap prosiguió este programa en los años cuarenta y cincuenta. En el siglo XX las posiciones empiristas han estado representadas por el empirismo lógico que, no obstante, no se ocupa tanto de los procesos de conocimiento, cuanto del estatuto de los enunciados con sentido. La discusión sobre la relevancia de los datos sensibles a la hora de establecer criterios de significado ha estado presente también en otras corrientes de la filosofía analítica . LA REVOLUCIÓN RUSA Autocracia El término procede del griego “autos”, “uno mismo” y “khratos”, poder. Designa al sistema de gobierno cuya autoridad recae sobre una sola persona sin ningún límite de autoridad. Es especialmente aplicable a los zares de Rusia, cuyo poder no estaba condicionado por ningún grupo social, ley o tradición. Bolchevique Miembro del sector mayoritario y radical del Partido Obrero Socialdemócrata ruso, que en su II Congreso (1903) apoyó las tesis de Lenin y se hizo con el poder en Rusia tras la Revolución comunista de 1917. Los bolcheviques apoyaron a Lenin en 1903 y tomaron el poder en 1917. Más extensamente, la palabra bolchevique se utiliza como sinónimo de comunista. Se trata de un término originariamente ruso y que significa miembro de la mayoría y que se aplicó a un sector de los comunistas rusos que se oponían al zarismo. Para comprender adecuadamente el sentido de este concepto es conveniente adentrarnos en las circunstancias históricas que dieron lugar al colectivo de los bolcheviques. El régimen de los zares que gobernaba Rusia desde el siglo XVI era una monarquía absoluta. A finales del siglo XIX varios sectores de la sociedad rusa empezaron a mostrar su descontento contra el zarismo, especialmente los grupos comunistas que se inspiraban en las ideas de Karl Marx. A principios del siglo XX un partido comunista (el Partido Obrero Socialdemócrata ruso) defendía la idea de una revolución social que acabara con el zarismo. En este partido había varias tendencias y grupos, entre los cuales destacaron dos: los mencheviques, que se tratarán más adelante, y los bolcheviques (los miembros de la mayoría). Éstos últimos estaban liderados por Lenin y defendían la tesis de una revolución social comunista, en la que no hubiera una fase de tipo burgués, tal y como defendían los mencheviques. Cuando estalló la I Guerra Mundial los bolcheviques se declararon partidarios de la paz, pues consideraban que la guerra beneficiaba al sistema imperialista de las naciones implicadas. En 1917 triunfó la Revolución rusa que derrocó al régimen zarista. Inicialmente se formó un gobierno provisional entre varios sectores que se habían opuesto al zarismo, pero los bolcheviques fueron perseguidos, pues Lenin tuvo que huir a Finlandia, pero en octubre de ese mismo año los bolcheviques dieron un golpe de estado y tomaron el poder, imponiendo un sistema comunista que en 1922 se aplicó a la nueva nación, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, también conocida como la URSS. Durante los casi 70 años de existencia de la Unión Soviética, el país estuvo regido por los postulados bolcheviques: la dictadura del proletariado, la estatalización, el ateísmo, la supresión de las clases sociales, el partido único y la colectivización de los medios de producción. Bolcheviquismo El término apareció tras la escisión del Partido Obrero Social-Demócrata ruso. Los seguidores de Lenin recibieron el nombre de bolcheviques (que significa mayoritario) frente a los de Martov que quedaron en minoría (mencheviques). Los bolcheviques apoyaron los levantamientos obreros de 1905, mientras que los mencheviques ofrecieron su apoyo a la burguesía liberal. Lenin orientó sus concepciones tácticas y estratégicas hacia la ttoma del poder revolucionario. Derrocado el zar por la Duma y los soviets de obreros y campesinos, los bolcheviques se enfrentaron al Gobierno provisional de Alexandr Kerenski y, en noviembre de 1917, iniciaron la Gran Revolución. En el congreso de marzo de 1918 el partido cambió su nombre por el de Partido Comunista ruso, pero mantuvo entre paréntesis el de “bolchevique” hasta 1952. Colectivismo Sistema que ve la solución de la cuestión social en la puesta en común, en provecho de la colectividad, de los medios de producción. La naturaleza despiadada del sistema ssocio-laboral fomentado por la Revolución Industrial hizo alzarse voces –Owen, Carlyle, Saint-Simon y Fourier, primero; Marx, después- que propugnaron un nuevo orden basado en el control colectivo de la riqueza, la actividad económica y los servicios públicos, atribuyendo al Estado esta función controladora. En las democracias modernas, la fusión de individualismo y colectivismo ha sido el gran acontecimiento que ha informado la historia social y política desde los principios de siglo hasta el presente. Colectivización Puesta en común de la propiedad de los bienes y medios de producción, que pasan a ser propiedad del Estado. A partir de 1928, Stalin determinó suprimir la propiedad privada de la tierra que había alentado la NEP, procediendo a expropiar las explotaciones que estaban en manos de particulares, fundamentalmente, de los kulaks, campesinos acomodados. Tal proceso fue objeto de una dura resistencia que fue vencida mediante una fuerte represión. En adelante, la producción agrícola se organizaría en torno a los koljoses y los sovjoses. Lenin (1870-1924) Vladimir Ilich Uliánov, conocido como Nicolás Lenin (1870-1924). Estadista ruso, principal adalid del marxismo en el siglo XX, hasta el punto de incorporar su nombre a la doctrina, siendo denominada a partir de entonces marxismo-leninismo. De familia aristocrática, fue uno de los miembros destacados del Partido Socialdemócrata Ruso, hasta que se escindió en mencheviques y bolcheviques, estos últimos dirigidos por Lenin. La revolución de Octubre de 1917, protagonizada por Lenin, supuso un auténtico hito del marxismo y su reorientación hacia la praxis humana, dejando de lado el economicismo propio de la socialdemocracia, aspecto ya señalado por el propio Lenin en ¿Qué hacer? (1902), a propósito de distinguir entre una lucha económica y una lucha política, la propia del marxismo. Su obra filosófica más conocida es Materialismo y empiriocriticismo (1908), desarrollo de la gnoseología del materialismo dialéctico frente a posturas cercanas al neopositivismo en el entorno del Partido Bolchevique. Marxismo-leninismo Doctrina comunista inspirada en Marx y Lenin. La aportación teórica de Lenin al marxismo consistió principalmente en su análisis del capitalismo en la fase del imperialismo y el monopolio vista como fase superior del capitalismo antes de la inevitable catástrofe. También es de inspiración leninista la definición de dictadura del proletariado, en la forma soviética en la que actuó, como la forma más elevada de democracia en contraposición a la democracia burguesa. Según la teoría marxista, el imperialismo es el estadio supremo del capitalismo, caracterizado por el dominio de los monopolios, el desarrollo de las sociedades multinacionales y la multiplicación de las formas de guerra. Cosaco Dícese del habitante de varios distritos de Rusia. Los cosacos aparecen por primera vez durante el siglo XV en la región que va desde Moscovia hasta el mar Negro y desde los límites orientales de Polonia hasta el Cáucaso. En el siglo XIX y principios del XX los cosacos fueron empleados como tropas de represión. Asimismo, soldado de caballería ligera que formaba parte de la guardia personal de Nicolás II. Los cosacos eran especialmente fieles al régimen zarista. Estajanovismo Sistema de trabajo aplicado en la Unión Soviética a partir de 1935, que intentaba incentivar y aumentar el rendimiento del obrero sin compensación alguna, apelando a sus convicciones revolucionarias. Su creador fue Alexei Stajanov, minero que batió todos los récords de producción individual de carbón en varias ocasiones. Guerras de los Balcanes Las reñidas en 1912-13 entre los países de la península Balcánica. La primera (8 octubre 1912-30 mayo 1913) fue declarada por Montenegro, Serbia, Bulgaria y Grecia a Turquía, y terminó con el tratado de Londres (1913) que reconocía la independencia de Albania y establecía la cesión de Creta a Grecia. La segunda (7 julio-21 julio 1913) enfrentó a montenegrinos, serbios, griegos y rumanos contra Bulgaria, a la que vencieron, y terminó con la paz de Bucarest (1913) por la cual Macedonia se dividió entre Serbia y Grecia (ésta obtuvo ademásTesalónica). Turquía tomó de nuevo Adrianópolisy Rumania obtuvo la Dobrudja. Iglesia ortodoxa La Iglesia católica apostólica ortodoxa es una confesión cristiana, cuya antigüedad, tradicionalmente, se remonta a Jesús y a los doce apóstoles, a través de una sucesión apostólica nunca interrumpida. Es la segunda Iglesia cristiana más numerosa del mundo después de la Iglesia católica. Cuenta con más de 300 millones de fieles en todo el mundo. La Iglesia ortodoxa se considera la heredera de todas las comunidades cristianas de la mitad oriental del Mediterráneo. Su doctrina teológica se estableció en una serie de concilios, de los cuales los más importantes son los primeros Siete Concilios, llamados “ecuménicos” que tuvieron lugar entre los siglos IV y VIII. Tras varios desencuentros y conflictos, la Iglesia católica ortodoxa y la Iglesia católica romana se separaron en el llamado “Cisma de Oriente y Occidente”, el 16 de julio de 1054. El cristianismo ortodoxo se difundió por Europa Oriental gracias al prestigio del Imperio bizantino y a la labor de numerosos grupos misioneros. La Iglesia ortodoxa está en realidad constituida por 15 iglesias autocéfalas que reconocen sólo el poder de su propia autoridad jerárquica (por ejemplo, del Patriarca de Alejandría, de Antioquía, de Constantinopla, etc. o la de Metropolitanos, si es el caso), pero mantienen entre sí comunión doctrinal y sacramental. Más concretamente, la componen cuatro patriarcados (el de Constantinopla, órgano rector y más prominente, el de Antioquía, el de Jerusalén y el de Alejandría) y siete comunidades independientes (la Iglesia o monasterio de Sinaí, la Iglesia autocéfala de Chipre, y las de Rusia, Grecia, Bulgaria, Serbia –Yugoslavia- y Rumanía). La Iglesia ortodoxa constituye una rama desvinculada de la Iglesia católica, temporalmente en el patriarcado de Focio (siglo IX) y definitivamente en el de Miguel Cerulario (siglo XI). Guerra Argentino-brasileña Conflicto armado que enfrentó a Brasil y Argentina por la posesión de Uruguay (1825-28). Tras decretar el consejo constituyente argentino la anexión de la Banda Oriental, Brasil declaró la guerra (diciembre de 1825) y bloqueó con su escuadra el Río de la Plata. Las tropas argentinas, al mando de Alvear, cruzaron el río Uruguay y, con el apoyo de los Treinta y tres orientales. Infligieron al ejército imperial las derrotas de Bacay, Orubú (1826) e Ituzaingó (1827); mientras Brown, al mando de la escuadra argentina, lograba romper el bloqueo. El acuerdo de paz (agosto de 1828) reconocía la independencia de Uruguay. Intelligentsia La intelligentsia o, en transliteración al español, inteliguentsia (del latín intelligentia) es una clase social compuesta por personas involucradas en complejas actividades mentales y creativas orientadas al desarrollo y la diseminación de la cultura, incluyendo intelectuales y grupos sociales cercanos a ellos. El término ha sido tomado del ruso (transliterado como intelliguéntsiya), o bien del polaco. Los dos, a su vez, derivaron de la palabra francesa intelligence. Al comienzo, el término se aplicó en el contexto de Polonia, Rusia y más tarde, la Unión Soviética, y tuvo un significado más estrecho basado en la autodefinición de una cierta categoría de intelectuales. La noción de una élite intelectual como un estrato social distinguido tiene orígenes lejanos en la historia. Por ejemplo, los reyes filósofos y los guardianes de la República de Platón y los monjes de la Europa Medieval, quienes ahora son vistos como custodios de la historia y la cultura. El primer uso del término “intelligentsia” parece haber ocurrido en el Imperio ruso en la primera mitad del siglo XIX. Por ejemplo, la palabra aparece casualmente en los diarios de Vasili Zhukovski, datados en 1836. En Polonia, o más precisamente Gran Polonia (que era entonces una parte de Prusia) el término fue popularizado en un sentido más cercando al presente por el filósofo polaco Karol Libelt, y su uso se extendió en la ciencia polaca luego de la publicación de su Sobre el amor a la patria en 1844, en la cual define “inteligencja” como aquellos miembros educados de la población que asumen un rol de liderazgo como académicos, profesores, clero, ingenieros y “que se guían por la razón de su superior iluminación”. El término fue también popularizado por un escritor ruso, Piotr Boborykin, en la década de 1860. Boborykin se proclamó como “padrino” de la noción en 1904. De aquí la noción se extendió al inglés y otros idiomas. En inglés, la palabra se aplica frecuentemente para describir la “intelligentsia” en los países de Europa Central y Europa del Este en el siglo XIX y XX. La distinción está basada en que la situación cultural y económica de los intelectuales en esos países es diferente a la que existe en Europa Occidental o en Norteamérica. La emergencia de clases de élite de intelectuales o personas con buena formación intelectual ha sido observada en otros países de Europa (por ejemplo, “intellectuels” en Francia y “Gebildete” en Alemania). Sin embargo, en el Imperio ruso este proceso tuvo características propias, como dejaron ver Trotsky y Stalin, entre otros. Estas diferencias fueron causadas por distintos procesos históricos, cuya influencia está aún en disputa por los historiadores. La presencia de regímenes autocráticos de larga duración o un bajo nivel de educación general en estos países durante el siglo XIX se cuentan entre estos factores. Esta situación pudo haber motivado a los intelectuales locales a elaborar un sistema de valores comunes y un sentido de empatía mutua. Adicionalmente, la intelligentsia en Europa Central y del Este, dividida mayormente por cuestiones nacionales, desarrolló un sentido de responsabilidad por la propia nación, incluyendo la creencia de que el progreso de ésta dependía del nivel cultural de la intelligentsia nacional. Esta confianza llevó con frecuencia a la intelligentsia de Europa del Este a ocupar el rol de una inexistente oposición política, y las posiciones tomadas por la intelligentsia han tenido consecuencias significativas en las revoluciones o movimientos de liberación nacional en Europa Central y del Este. Koljós / sovjós / kulaks Kulaks: eran los agricultores y campesinos propios de la URSS que poseían propiedades y contrataban a trabajadores. Posteriormente el término fue utilizado para todos los deportados, condenados y opositores a las colectivizaciones. Koljós: era una cooperativa agrícola. La palabra koljós es una contracción de kollektívnoye jozyaistvo, economía colectiva. Los koljoses fueron establecidos por Iósif Stalin después de la supresión de las explotaciones agrarias privadas en 1928 y su puesta en colectividad. A partir de 1992 y a raíz de la caída de la Unión Soviética se privatizan los koljoses. A los miembros de un Koljós se les pagaba con parte de la producción del koljós y con el beneficio hecho por el koljós, proporcionalmente a las horas trabajadas. A los koljózniki se les autorizaba además a poseer tierras (aproximadamente de 4.000 m²) y un poco de ganado. Estas ventajas en especie hacían el koljós mucho más atractivo a los soviéticos en comparación con el sovjós en el cual los sovjózniki eran asalariados. Sovjós o sovjoz: es un neologismo ruso, derivado de la abreviatura de «Sovétskoye Jozyáistvo» (explotación del consejo o soviet ), utilizado para denominar a las explotaciones agrícolas que en la extinta Unión Soviética no tenían carácter cooperativo (koljós), sino que dependían directamente del Estado. Aunque hay precedentes en la época de Lenin, se empezó a poner de forma forzada y rápida con la colectivizacion de Stalin en 1929. Este ordenó reunir toda la tierra, aperos de labranza, ganado y todo bien de interés económico en torno al sovjós y koljós y los campesinos no se lo tomaron con simpatía provocando revueltas a lo que Stalin respondió aumentando las requisas de grano, necesarias para comprar maquinaria moderna y enviando a entre 15 y 20 millones de personas al gulag. Menchevique Denominación rusa, equivalente a minoritario y opuesta a bolchevique; se dio a los socialistas que al empezar la revolución se contentaban con un programa moderado de reformas. Surgieron de la escisión del Partido Socialdemócrata ruso. Entonces, aplicábase a los que al comienzo de la Revolución Rusa se contentaban con un programa mínimo de reformas, en contraposición a los bolcheviques, partidarios del programa máximo. Mir En la Rusia prerrevolucionaria, un mir era una comunidad campesina, cuyas tierras se poseían y labraban en común. La tierra estaba dividida en parcelas que se asignaban a cada familia en función de su tamaño. Las familias cultivaban las parcelas y pagaban un alto alzado al mir, después de lo cual retenían el resto de los beneficios. El mir era responsable ante el Gobierno por el pago de los impuestos de la comunidad, por lo general en forma de un impuesto de capitación sobre los varones adultos. Sus asuntos estaban controlados por el alcalde pedáneo, elegido por los cabeza de familia. Se desconoce el origen del sistema, pero a partir de 1724 adquirió una función redistributiva, con reasignaciones periódicas de tierras a fin de satisfacer las necesidades y las circunstancias de las familias sobre la base de un sistema igualitario pero económicamente ineficaz de cultivo en bancadas o hileras. Karl Marx se impresionó al conocer los mir y los calificó como, “los viejos comunistas de Rusia”. El sistema pasó a ser objeto de un debate intelectual (en torno a 1848), y los observadores occidentales consideraron erróneamente que era democrático. Tras la emancipación de los siervos en 1861 se mantuvo el mir por motivos fiscales y administrativos, pero las reformas agrícolas de Stolypin de 1906 a 1911 abolieron su carácter obligatorio. “Nueva Política Económica” Tras el fracaso económico del comunismo de guerra hay un gran debate en el seno del Partido Comunista sobre la línea a seguir. Los moderados, con Bujarin a la cabeza, piden soluciones moderadas; el sector duro, en el que está Trotski, pide una profundización del comunismo; en el sector central se encuentran Lenin y Stalin y ante la dificultad de la situación se inclinan por la primera opción y deciden de manera provisional frenar la implantación del comunismo. Esta decisión se ve reflejada en la economía por una etapa transitoria de respeto a la propiedad privada. Las causas inmediatas que han llevado a este freno en el desarrollo de la revolución, son, principalmente, el brutal descenso de la producción y el malestar generalizado, la rebelión de los marineros y obreros de los astilleros de Kronstadt, y las constantes peticiones de libertad de prensa, de reunión y asociación, de supresión de los comités de requisas... todo esto influyó en el X Congreso del Partido Comunista que aprobó las nuevas medidas que se conocerían como N.E.P. o Nueva Política Económica. Entre las medidas más importantes estuvieron: 1. El abandono del ideario colectivista en la economía. 2. El retorno transitorio a un capitalismo controlado para aumentar la producción. 3. El fin de las requisas en el campo. 4. La sustitución del impuesto en especie por uno en metálico. 5. El campesino dispone libremente de sus tierras y puede vender sus productos. 6. Se permiten empresas mixtas con un 50% de capital extranjero. 7. Se desnacionalizan las empresas con menos de 20 obreros. 8. Devaluación de la moneda para sanear la Hacienda y el presupuesto. De todas formas se insiste en lo excepcional y transitorio del cambio. Los resultados son inmediatos: en 1927 el nivel de producción normal aumenta, la cosecha de trigo se duplica, la producción de carbón y petróleo se triplica... y se multiplica por 7 la producción de acero. Se acaba, además, con el hambre y el paro y aumentan los salarios. Se va a modernizar también la industria con la ayuda de técnicos extranjeros. El ambiente de apertura se nota también en una cierta libertad en el arte como vemos en la obra cinematográfica de Eisenstein. La N.E.P. supuso la introducción de algunas formas de la economía de mercado capitalista, sobre todo en el sector agrícola, pero el Estado seguía controlando el 90% de la industria, del transporte y de las finanzas. Lenin murió en enero de 1924 pero la N.E.P. se mantuvo hasta el año 1928, una vez que se había producido el relanzamiento de la economía se abandonó esta forma de capitalismo por considerarla contradictoria con el ideario comunista y fue sustituida por la planificación de la economía y la colectivización de la propiedad. Nomenklatura Término que designa a la élite de funcionarios y políticos del régimen soviético, surgida bajo el estalinismo y caracterizada por su influencia y poder en la gestión del Estado. Sus integrantes, pertenecientes al PCUS (Partido Comunista Soviético), ostentaron unas condiciones económicas y sociales superiores a las del resto de los soviéticos. Plan quinquenal Para el zarismo, industrializar Rusia había sido un objetivo deseable y a favor del cual no dejaron de hacerse esfuerzos que obtuvieron algunos logros. En la visión de los dirigentes comunistas, influidos por el pensamiento marxista, la industrialización revestía una mayor importancia. Les iba en ello la supervivencia de un régimen que se enfrentaba a la hostilidad internacional y que no renunciaba a extender el comunismo al resto del mundo. Pero resultaba que la economía soviética seguía siendo mayoritariamente agrícola, campesina y rural. En 1927-1928, una profunda crisis agrícola –los campesinos vendieron al Estado una cantidad muy pequeña de alimentos- fue aprovechada por Stalin para poner fin a una NEP que no permitía el avance de la industrialización con la rapidez deseada por el sector dominante del partido bolchevique y de la que probablemente siempre desconfió. Se inicia así una nueva fase de la historia económica de la URSS: la industrialización acelerada mediante la planificación central. En esencia, el giro de la política económica soviética se plasmó en la elaboración por parte del organismo central de planificación (Gosplan) del Primer Plan Quinquenal (1928-1932). El Plan establecía las prioridades económicas del Estado, a cuya consecución se sometían las decisiones de empresas e individuos. La prioridad máxima no fue otra que el rápido crecimiento de la industria productora de bienes de capital (carbón, petróleo, hidroelectricidad, hierro, acero, maquinaria, etc.) y, en menor medida, de armamento. Este objetivo se basó en una pieza clave: la colectivización forzada de las explotaciones agrarias. Mediante el recurso sistemático a la violencia, la propiedad privada, a la que se hizo responsable de los problemas de abastecimiento, desapareció del sector agrario soviético y fue sustituida por grandes granjas estatales. Los campesinos se vieron forzados a integrarse en ellas o a emigrar a las ciudades y a los centros industriales emergentes. La colectivización forzosa vino acompañada de la desaparición física, del internamiento en campos de trabajo y del exilio interior de millones de personas. Además, la desarticulación del sistema agrario de la NEP contribuyó decisivamente a la hambruna de 1933, a causa de la cual fallecieron millones de ciudadanos soviéticos. El sector agrario soviético se resintió durante décadas de los defectos intrínsecos al colectivismo y de la baja prioridad asignada por los planificadores a la producción agrícola y ganadera. El crecimiento de la industria pesada y su redistribución espacial hacia el este resultó, sin embargo, muy rápido. La creación de unidades productivas de enormes dimensiones frecuentemente sacrificó la eficiencia económica en aras de la consecución de las ambiciosas cifras de producción fijadas en el Plan. Mucho menos brillantes fueron los resultados de la industria de bienes de consumo duradero (vivienda) o no (calzado, vestido, etc.). El desequilibrio entre la industria pesada y la ligera y el sector agrario es coherente con el objetivo último del Plan. Éste consistió básicamente en una gigantesca transferencia de recursos desde el consumo de la población a la inversión. El consumo per capita de la población soviética era, especialmente en el caso del campesinado, todavía menor en 1940 que en 1928. Se favorecía así el avance acelerado de una industrialización volcada en la producción de bienes de capital y armamento. Los negativos efectos de este modelo de crecimiento económico sobre el bienestar de la población fueron compensados parcialmente con el aumento del gasto social (educación, sanidad, etc.). El Segundo Plan Quinquenal (1933-1937) estableció objetivos más realistas. La maduración de las inversiones llevadas a cabo en los años precedentes permitió un crecimiento económico espectacular. En 1935 se abolieron las cartillas de racionamiento. A partir de 1934, el empeoramiento del clima político internacional (ocupación japonesa de Manchuria en 1931 y ascenso al poder de Hitler en Alemania en 1933) se tradujo en una gran expansión de la industria armamentística. La imposición de la industrialización acelerada por Stalin exigió la depuración del aparato económico bolchevique. Las “purgas” de Stalin afectaron a buena parte de los cuadros económicos y directivos empresariales. A la finalización del Segundo Plan Quinquenal, unos 2,7 millones de personas se encontraban en los diferentes campos de trabajo forzado bajo control del Gulag. Se estima que su contribución, seguramente infravalorada, equivalía al 1,2% del producto industrial. Prisionero de guerra El que se entrega al vencedor procediendo capitulación. El convenio de Ginebra de 1929, que regula la suerte de los prisioneros, define como fuerzas militares las que usan algún signo uniforme distintivo, están bajo mando responsable, llevan armas sin disfraz y observan las leyes y costumbres de guerra. Son requeridos a dar su nombre, graduación y número de su regimiento, sin ser sometidos a presión para obtener información. No serán despojados de sus uniformes, insignias, distintivos o condecoraciones, deben ser alimentados como los soldados aprehensores y no ser obligados a trabajos que tengan relación con la guerra. Purga El mecanismo utilizado por Stalin para llevar a llevar a cabo su política y acallar las voces disidentes, fue el régimen de terror. Éste afectó a señalados líderes de la revolución, oficiales del ejército, cuadros, militantes del PCUS, intelectuales y técnicos responsables de la planificación económica. Miles de éstos fueron enviados a campos de concentración (gulags), la mayoría ubicados en Siberia donde fueron sometidos en condiciones infrahumanas a trabajos forzados. La cooperación con el Estado policíaco se extendió a amplias capas de la sociedad, generalizándose la sospecha, la complicidad y la delación, en un ambiente de terror social. En total perecieron víctimas de esta situación no menos de tres millones de personas. En 1938, cuando cesaron las purgas, unos diez millones de personas habían sido en mayor o menor grado represaliadas por el régimen estalinista. Revolución rusa (1917) Denominación de un proceso revolucionario que estalló en Rusia en 1917, en dos fases conocidas respectivamente como Revolución de febrero y Revolución de octubre, y que concluyó con la constitución del primer Estado socialista. El gran Imperio ruso no había conocido un progreso económico y social similar al resto de Europa. Los campesinos, que constituían la gran mayoría de la población, vivían en condiciones de semiesclavitud y sobre sus espaldas soportan el peso de la gran nobleza parasitaria, mientras se enriquecían los kulaks. El modesto desarrollo industrial, que el país conoció a fines del siglo XIX, creó una nueva clase, el propietario urbano, el cual, sometido a un oneroso régimen de explotación, se convirtió en la vanguardia del movimiento revolucionario. Fracasada en 1905 por la lealtad del ejército, la Revolución estalló en 1917. En esta circunstancia emergió el Partido Obrero Socialdemócrata ruso, fundado en 1898, cuyo componente mayoritario (bolcheviques) guiado por Lenin, preparó la revolución social. La situación política del Estado zarista, tras las graves derrotas militares, y la gravísima carencia alimentaria provocaron movimientos populares espontáneos que fueron el origen de la Revolución de febrero, culminada con la abdicación de Nicolás II el 2 de marzo de 1917 y con la constitución de un gobierno provisional del príncipe Lvov en el cual participaba un solo menchevique, Kerensky . Se constituyó también el Soviet de los Trabajadores y de los Soldados dominado por los mencheviques y por los socialistas revolucionarios. Llegado a Petrogrado el 3 de abril de 1917, Lenin enunció sus célebres Tesis de abril, en las cuales se rechazaba el gobierno provisional y su decisión de continuar la guerra. El 3 de mayo, una vez dimitido el gobierno provisional, se constituyó uno nuevo con una participación más amplia de los mencheviques y de los socialistas revolucionarios. El nuevo gobierno, carente de una auténtica voluntad política, no logró resolver el grave problema de la paz. Esta incertidumbre repercutió en el interior del Soviet y supuso el comienzo del proceso que dio a los bolcheviques la mayoría en Petrogrado y en las principales ciudades rusas. La actitud dubitativa del nuevo gobierno dirigido por Kerensky, la fracasada ofensiva en Galitzia, la tentativa, fallida, de un golpe de Estado reaccionario de Kornilov, el fracaso de la Conferencia de Estado de Moscú (11 de agosto) hicieron ganar a los bolcheviques la mayoría en el Soviet de Petrogrado (31 de agosto), del cual Trotski se había convertido en presidente, y en el de Moscú (5 de septiembre). El 10 de octubre, el Comité Central bolchevique decidió prepararse para la insurrección armada y constituir una oficina política. El 16 de octubre, el Soviet de Petrogrado creó un Comité Militar Revolucionario, presidido por Trotski. El 25 de octubre los bolcheviques pasaron a la acción ocupando los puntos estratégicos de Petrogrado. El 26 de octubre fue elegido el Consejo de Comisarios del pueblo presidido por Lenin. El Consejo, consolidado en el poder con la liquidación de las ttropas de Kerensky, adoptó una serie de medidas como el control obrero en las fábricas, la constitución de una milicia obrera, la nacionalización de los bancos, las leyes sobre la imprenta, la institución de la Checa y del Ejército Rojo. Disuelta en la primera reunión el 19 de enero de 1918 la Asamblea constituyente, herencia del viejo gobierno, la capital fue trasladada a Moscú, ciudad santa de Rusia, el 12 de marzo de 1918. En coherencia con su programa, el gobierno bolchevique buscó una paz honrosa con Alemania, pero al fracasar todas las posibilidades de revolución en la misma Alemania, en las cuales estaba esperanzado, se vio obligada a suscribir las durísimas condiciones del tratado de Brest-Litovki del 3 de marzo de 1918. El 9 de julio de 1918, el V Congreso de los Soviet proclamó la constitución de la República Soviética de Rusia. Desde1918 hasta 1920 el Ejército Rojo derrotó, sucesivamente a los ejércitos de Kaledin, Judenic, Denikin, Kolcak, Semenov y Wrangel, el último general blanco. Siberia Región geográfica de gran extensión situada en el extremo oriental de Rusia, en el NE de Asia. Limita al Oeste con los Montes Urales, al Este con el Océano Pacífico, al Norte, con el Océano Glaciar Ártico y al Sur con Mongolia, Kazajistán y China. Es una región de clima riguroso, con inviernos largos y muy fríos, que en el siglo XIX y hasta la construcción del ferrocarril Transiberiano, concluido en 1903, estuvo bastante aislada de la Rusia europea. Siberia fue utilizada por los zares como lugar de reclusión de los prisioneros políticos, costumbre que continuó con el régimen soviético, especialmente bajo Stalin, quien envió a campos de concentración (Gulags) a millones de condenados a trabajos forzados, que se vieron obligados a arrastrar penosas condiciones de vida, muchos de los cuales perecieron. El apelativo Siberia fue considerado por estos motivos como sinónimo de exilio, deportación y muerte. Soviets Durante la Revolución Rusa de 1917, los soviets de obreros, campesinos y soldados fueron los órganos típicos. El sistema de comités dio lugar a un tipo de estado. Los soviets o comités se iniciaban con el de fábrica o local, que designaba a su vez a los soviets superiores de ciudad, de partido o de región. En 1936 el sistema fue sustituido por la nueva organización que conservó el nombre de Soviet Supremo para el órgano político fundamental de la URSS. Y, explayándonos en esta explicación, sostenemos que los primeros sóviets fueron la raíz de la Revolución rusa de 1905. Originariamente, el término hacía referencia a las asambleas de obreros, soldados y campesinos que fueron fundamentales para el triunfo de la Revolución de Octubre de 1917, así como la base para la formación de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia, primero, y de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, en 1922. La Constitución soviética de 1918, con los bolcheviques ya en el poder, organizó la administración política del Estado en un sistema inversamente jerárquico y democrático —es decir, de abajo a arriba— de consejos (sóviets) de obreros, campesinos y soldados. El primero se fundó en la ciudad de Ivánovo. La estructura jerárquica del Estado, que iba de abajo hacia arriba y de arriba hacia abajo —uno de los principios del centralismo democrático leninista—, estaba conformada por sucesivos consejos, hasta llegar a la máxima autoridad, el Sóviet Supremo. En un nivel medio entre los gobiernos locales y el poder federal, cada República de la Unión Soviética tenía su propio Sóviet Supremo, si bien, con la institucionalización de la URSS en 1922 y la paulatina burocratización del Estado obrero, los sóviets comenzaron a perder una gran parte de su poder real y capacidad de decisión a nivel local o de base, convirtiéndose, a su vez, en niveles superiores, en órganos de gobierno al estilo de los parlamentos de otros estados. Así, la Unión Soviética pronto adquirió un sistema político de tipo «parlamentario» con un único partido, en el que el jefe de Estado o Presidente del Presidium del Sóviet Supremo era elegido por el poder legislativo (este último). El poder ejecutivo lo ejercía el Consejo de Ministros, cuyo nombre original en ruso fue, hasta 1946, «Consejo de Comisarios del Pueblo” Stalinismo Forma totalitaria y nacionalista que adoptó el comunismo bolchevique durante el período de José Stalin, u “hombre de acero” (entre 1934 y 1953). Su liderazgo monolítico, inmediatamente posterior al de Lenin, se inició con medidas muy ideológicas, como la colectivización agrícola y la planificación industrial, pero degeneró pronto en prácticas burocratizadas. Stalin, más preocupado por organizar su poder que por la doctrina, se enfrentó a la idea trotskista de revolución permanente e internacional y defendió la posibilidad de realizarla en un solo país. Sus veinte años al frente de la Unión Soviética son particularmente recordados por el centralismo jerárquico, sobre el partido y las diferentes nacionalidades, y por la represión del disentimiento en forma de purgas que alcanzaban a sus propios colaboradores. Su sucesor, Jruschov, denunció como “desviaciones del socialismo” los graves abusos cometidos en este período. Transiberiano El que, con una longitud de unos 7000 Km, atraviesa toda Siberia para enlazar la Rusia europea con el Lejano Oriente. Fue construido en 1892-1905. Trotskismo El trotskismo es el movimiento político y la corriente de pensamiento inspirada en León Trotski, un revolucionario que tuvo una gran incidencia en la Revolución Rusa de 1917. Trotski fue un pilar del comunismo en Rusia hasta que comenzó a enfrentarse a José Stalin, oponiéndose a su filosofía y sus políticas. Finalmente tuvo que exiliarse y fue asesinado por la policía secreta soviética. Lev Davidovich Bronstein era el verdadero nombre de Trotski, de origen judío, que fue uno de los principales impulsores de la famosa Revolución de Octubre que se produjo en Rusia en el año 1917 y que permitió que los bolcheviques lograran el poder. Es importante destacar que tanto el trotskismo como el stalinismo son corrientes del comunismo e interpretaciones de los postulados de Karl Marx y Vladimir Lenin. Suele decirse, de manera simplificada, que el trotskismo representa a la izquierda del comunismo y el stalinismo, a la derecha. Una de las principales características del trotskismo es su creencia de que la revolución debe ser impulsada a nivel internacional, y no sólo en un único país. Esa, para el trotskismo, supone la única posibilidad de éxito en la búsqueda de la instauración y la permanencia del comunismo. Otro rasgo destacado del trotskismo es su oposición a la burocracia. Para este movimiento, las estructuras de poder deben ser democráticas y los cargos tienen que ser rotativos, lo que impediría que una persona o un cierto grupo se apropiasen de los beneficios de la revolución. De la misma manera, no hay que pasar por alto que el trotskismo también se sustentó en otra serie de pilares fundamentales, entre los que podemos destacar los siguientes: • Apostó por los planes quinquenales. • Abogó porque las tomas de poder estuvieran en todo momento en manos del proletariado. • Se sujetó en buena medida en dos publicaciones que fueron llevadas a cabo o impulsadas por Trotsky y que venían a definir los principales claves de este movimiento político: “Programa de Transición” (1938) y “Teoría de la Revolución Permanente” (1930). En la actualidad, muchos partidos políticos y agrupaciones se reconocen como trotskistas y adherentes a la organización conocida como IV Internacional, fundada en 1938. Su participación en los procesos de elecciones, sin embargo, no suele depararles demasiado suceso, alcanzando porcentajes de voto minoritarios. Argentina, Francia y México son algunos de los países donde el trotskismo mantiene mayor fuerza. Existen formaciones políticas en diversos rincones del mundo que apuestan por el trotskismo. En el caso de España, por ejemplo, podemos decir que ha habido y hay grupos de esa marcada ideología, tales como los siguientes: • Liga Comunista Revolucionaria. Se fundó en 1971 y desapareció veinte años después. Hay que subrayar que era la sección española de una de las principales fracciones surgidas de la IV Internacional Trotskista. • Partido Obrero Socialista Internacionalista. Se puso en funcionamiento en el año 1980 y cuenta con medios de comunicación propios como sería el caso de “La Verdad” o “Combate socialista”. Veamos a continuación las opiniones de importantes figuras de la historia acerca del trotskismo y del revolucionario que le dio su nombre: • Lenin describía a Trotski como una persona vanidosa y egocéntrica, como un falso líder, que estafaba a sus seguidores y ayudaba a la derecha mientras posaba a la izquierda. Tampoco dudó en llamarlo canalla, traidor e incluso de compararlo con Judas (el discípulo de Jesucristo que lo vendió a los miembros del Sanedrín). Fueron muy numerosas las ocasiones en las que el revolucionario ruso criticó con mucha agudeza la actitud de Trotski, subrayando siempre su falta de transparencia; • Stalin, por su parte, no perdió la oportunidad de volver el apego que Trotski parecía tener por las cifras y los porcentajes para hacer alarde de su éxito en su propia contra, en las elecciones en las cuales más del 99% votó a su favor, sometiendo al fundador del trotskismo a una inevitable humillación. En palabras del propio Stalin, era el partido de Trotski el único responsable de haber perdido de una forma tan rotunda, señalando que dedicaban demasiado tiempo a los debates y que no se enfocaban en la lucha del proletariado y en la edificación del socialismo; • Fidel Castro definió el trotskismo como una herramienta vulgar de la reacción y del imperialismo. Dijo que había representado una posición incorrecta, con las mismas ideas políticas que adoptaron, según él, las agencias publicitarias y los periódicos del imperialismo norteamericano, opuestas a la Cuba Revolucionaria y cargadas de calumnias e intriga en su contra; • Ho Chi Minh tildó a los trotskistas como sucios bandidos que hacían lo posible por enmascarar su retorcido accionar. Usó el ejemplo del Partido Obrero de Unificación Marxista, en España, al que acusó de constituir nidos de espionaje en varias ciudades españolas para servir a Franco. Del mismo modo, mencionó la quinta columna y sus actividades a favor del fascismo alemán e italiano, así como las puñaladas por la espalda de la Liga Marx-Engels-Lenin en Japón, que enviaba a la cárcel a los jóvenes que se acercaban a su agrupación. URSS La Gran Revolución de Octubre fue uno de los hechos más relevantes y trascendentales del Siglo XX, fue una verdadera revolución que estremeció al mundo, donde sobresalió el genial papel dirigente de Lenin y su concepción marxista que dio origen al Partido Bolchevique. El levantamiento popular en Petrogrado culminó con el derrocamiento del gobierno imperial en marzo de 1917. Para asegurar los derechos de la clase obrera, las asambleas de trabajadores, conocidas como Soviets, nacen a lo largo de todo el país. Los bolcheviques, dirigidos por Vladimir Ilich Lenin, presionaron a favor de una revolución socialista tanto en dichas asambleas como en las calles, derrocándose al Gobierno Provisional el 7 de noviembre, 25 de octubre según el Calendario juliano, de 1917 y entregándose el poder a los soviets de obreros, soldados y campesinos. Solamente tras la larga y sangrienta Guerra civil rusa de 1918–1921, durante la que se aprobó la primera Constitución soviética de 1918 se afianzó el nuevo poder soviético. El 29 de diciembre de 1922 una conferencia de delegaciones plenipotenciarias de Rusia, Transcaucasia, Ucrania y Bielorrusia aprobaron el Tratado de Creación de la URSS y la Declaración de la Creación de la URSS, formándose la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Estos dos documentos fueron confirmados por el primer Congreso soviético de la URSS y firmados por los cabezas de las delegaciones Mijaíl Kalinin, Mikha Tskhakaya, Mijaíl Frunze y Grigory Petrovsky, y Aleksandr Chervyakov respectivamente el 30 de diciembre de 1922. El 1 de febrero de 1924 la URSS fue reconocida por la primera potencia mundial de la época, el Imperio británico. Zar Título de los emperadores rusos. Etimológicamente proviene del latín “Caesar” (César), es decir, dignidad imperial. La palabra ha derivado en otros idiomas a distintos vocablos, como “Kaiser” (en alemán). El femenino es zarina, aplicable tanto a las esposas de los zares como a las propias emperatrices rusas. Los zares eran autócratas que contaban con el poder supremo del Estado. El último zar ruso fue Nicolás II, de la dinastía de losRomanov, ejecutado por los revolucionarios bolcheviques, junto a su familia y algunos sirvientes en la noche del 17 de julio de 1918 en Ekaterimburgo (en los Urales). Artes industriales Las Artes industriales (de industria) de caracterizan por ser su finalidad la de dotar de aspecto y contenido artísticos a los enseres, vestidos, viviendas y utensilios, de manera que a su fabricación industrial o artesanal se una la intención decorativa o artística. Así pues, para que un trabajo pueda ser clasificado dentro de las artes industriales requerirá haber sido concebido simultáneamente según su finalidad práctica y según su aspecto formal. Por lo tanto, no podrá hablarse de artes industriales en los casos en que un objeto haya sido diseñado primero según el uso que debe dársele y haya sido decorado con posterioridad, y por otra mano que no la que lo creó. Por otro lado, el objeto, aun siendo artístico, debe cumplir perfectamente su finalidad práctica originaria, sin que su diseño artístico o su decoración lo impidan en manera alguna. En la actualidad, esta denominación tiende a reservarse a las artes con sistemas industrializados de producción, usándose en sustitución de este término los de artes decorativas o suntuarias para expresar el concepto que antes se ha definido. También se las llama artes aplicadas. Arte abstracto A lo que se dirá más adelante del arte abstrácto, añádanse las siguientes ideas: Desde el punto de vista de la forma y el contenido, el arte abstracto es la concentración del estilo en el punto de abstracción o la abstracción del contenido. No pretende ser representativo y da preferencia a las manchas de color (tachisme), las líneas geométricas, el espacialismo o la pintura gestual, donde el grafismo aparece desnudo y casi sin referencias. En su sentido moderno, tiene su origen en la expresión de Cézanne “lucho en busca del cilindro”. El cubismo y los movimientos siguientes, basados en la “desarticulación de los planos”, han alcanzado el último límite de la experimentación con Picasso. Los movimientos artísticos más o menos correctamente comprendidos en la denominación de abstractos son: orfismo, sincronismo, suprematismo, neoobjetivismo, constructivismo, neoplasticismo y, en parte, el expresionismo, el cubismo, el futurismo y el purismo; también se han incluido el dadaísmo y el surrealismo. Posteriormente, el informalismo, el op-art y el pop-art. Como principales representantes delv arte abstracto pueden mencionarse a V. Kandinsky, expresionista; N. Gabo y A. Pevsner, constructivistas; Le Corbusier, purista; F. Leger y Juan Gris, cubistas; P. Mondrian, P. Klee y A. Calder, abstraccionistas puros; y el informalista Tàpies. En el Salón de Otoño de 1905, en París, Matisse asombró al mundocon su arte fauve (fiera). Pero el fauvismo, pese a su apariencia y el “culto a lo feo”, no llegó a atentar contra la realidad en la forma en que lo haría el cubismo de Picasso y Braque, que la descoyuntaron. El dadaísmo de Tzara impulsó la cristalización en 1925 del surrealismo, cuya paternidad se atribuye a Miró. A partir de 1945 se desarrolla un arte no figurativo, expresivo, rico de materia y libre de todo orden compositivo, el llamado informalismo de Tàpies, Fontana, etc. La incorporación de objetos de uso habitual al “cuadro” provocó la crisis del informalismo. De ahí surgió el pop-art y las formas de realismo social.Cuando la escultura-pintura posee movilidad propia, como en Calder, se entra en lo que se ha llamado arte cinético. El marxismo después de Marx La filosofía de Marx era poco conocida en los medios filosóficos; sin embargo, se había difundido por toda Europa, donde surgieron partidos comunistas y movimientos obreros inspirados en el marxismo , aunque las condiciones económicas y sociales habían evolucionado de tal modo que no se podía aplicar el análisis marxista al pie de la letra. Lenin supo exponer algunos de estos cambios en El imperialismo, fase superior del capitalismo: el imperialismo había creado los monopolios, había puesto la economía mundialen manos de la oligarquía financiera… En octubre de 1917 la Revolución bolchevique derrocó en Rusia el régimen zarista e impuso el gobierno soviético. Lenin veía en los soviets la forma óptima de organización del poder, porque permitía que “la población en su totalidad aprenda a gobernar y comience a gobernar”. Pero era menester una dictadura del proletariado fuerte para que se produjera el paso a una organización social del trabajo y a unas condiciones sociales tales que hiciesen innecesario el dominio del hombre sobre el hombre, el Estado. El término leninismo fue acuñado durante el estalinismo para designar las doctrinas de Lenin que complementaron, enmendándolo, el marxismo ortodoxo original. Frente al determinismo de éste, que anunciaba el advenimiento espontáneo de la sociedad sin clases cuando se cumpliesen las circunstancias históricas, el leninismo apuesta por la tesis de la revolución anticipada. De esta manera sería posible llegar al comunismo sin agotar etapas intermedias de desarrollo liberal que no sirven más que para aburguesar a los proletarios y campesinos. A nivel internacional, se señala que la derivación del capitalismo hacia un imperialismo global agudiza las tensiones que han de provocar la caída de aquél. En realidad, Lenin estuvo siempre más preocupado por calcular el momento oportuno en el que acceder al poder ruso que por contribuir a la teoría socialista. En los años previos al levantamiento bolchevique se concentró en la organización de un partido férreamente disciplinado bajo la guía adecuada de una elitista vanguardia dirigente. En 1917, este liderazgo centralizado le permitió reclamar con éxito “todo el poder para los soviets”. De esta manera instauraba una represiva dictadura del proletariado que marginaba del gobierno a otras fuerzas progresistas que eran descalificadas como idealistas de izquierda. En 1922 Stalin ocupó el cargo de secretario general del Partido Comunista. Las condiciones de Rusia eran difíciles, y Stalin las afrontó imponiendo un PC centralizado, un Estado totalitario y burocratizado que asegurara la producción y la industrialización, una industria y una agricultura (suprimió los “kulaks ”) colectivizadas… Pero también impuso una ortodoxia marxista, un dogmatismo. El estalinismo se convirtió en un fenómeno muy importante del siglo XX. Y no solo desde el punto de vista histórico-político, considerando el papel de Rusia y de Stalin durante la Segunda Guerra Mundial y sobre todo a partir de la posguerra. De hecho, después de la guerra todos los países que se adhirieron al régimen político socialista tuvieron como punto de referencia el estalinismo. Y la URSS implantó un sistema económico que se enfrentó al capitalismo. El estalinismo fue la forma totalitaria y nacionalista que adoptó el comunismo bolchevique durante el período de José Stalin, u “hombre de acero” (entre 1934 y 1953). Su liderazgo monolítico, inmediatamente posterior al de Lenin, se inició con medidas muy ideológicas, como la colectivización agrícola y la planificación industrial, pero degeneró pronto en prácticas burocratizadas. Stalin, más preocupado por organizar su poder que por la doctrina, se enfrentó a la idea trotskista de revolución permanente e internacional y defendió la posibilidad de realizarla en un solo país. Sus veinte años al frente de la Unión Soviética son particularmente recordados por el centralismo jerárquico, sobre el partido y las diderentes nacionalidades, y por la represión del disentimiento en forma de purgas que alcanzaban a sus propios colaboradores. Su sucesor, Jruschov, denunció como “desviaciones del socialismo” los graves abusos cometidos en este período. En Occidente, el pensamiento marxista ha impregnado muchas facetas del pensamiento; muchos autores han empleado el análisis marxista de lectura de la realidad socioeconómica e histórica. Algunos, como Lukács o Bloch, subrayaron el aspecto humanista de Marx. Por otro lado, se han hecho muchos intentos de aproximación entre marxismo y otras corrientes de pensamiento: existencialismo (Sartre), psicoanálisis (Fromm), estructuralismo (Althusser)… También inspiró el análisis de la Escuela de Frakfurt . Es, en definitiva, una filosofía que está presente en el pensamiento y en la praxis contemporánea. En los años sesenta surgió el eurocomunismo, que pretendió hacer una aproximación entre marxismo y las democracias occidentales. Admitiendo la democracia como forma de gobierno válida, y evitando la dictadura del proletariado y el socialismo de Estado, ha colaborado con otros partidos en el juego democrático. El eurocomunismo significó un proceso de desradicalización de los partidos comunistas de Europa occidental durante los años setenta. Fue bautizado así por el periodista yugoslavo Frane Barbieri y consistió en conjugar el alejamiento de la ortodoxia soviética con la aceptación de algunos principios propios de la democracia liberal. Además, la estrategia implicaba la pretensión de captar votos progresistas más allá del tradicional electorado proletario y campesino. Poco a poco, el régimen comunista fue desmoronándose en algunos países del Este euroepeo. En 1989 cayó el muro de Berlín y, al año siguiente, la misma URSS quedó fragmentada en una contelación de repúblicas independientes que buscan su identidad, en muchos casos con graves dificultades. LA ECONOMÍA DE ENTREGUERRAS Acción colectiva En los asuntos económicos y sociales es muy frecuente que los agentes (ya individuos, empresas o grupos) tengan intereses comunes. A menudo se ha supuesto que tal comunión de intereses era suficiente para que surgiese de modo más o menos espontáneo en cada uno de los agentes el comportamiento adecuado para alcanzar, como nos explican Fernando Esteve y Rafael Muñoz de Bustillo, el efecto agregado deseado por todos ellos. Así, no es infrecuente que en el análisis económico y social se personalice y singularice a los grupos y se hable del comportamiento de una clase social o de un grupo de consumidores o de empresas como si fuesen un solo agente. Sin embargo, tal congruencia entre los comportamientos individuales y la acción colectiva requerida para alcanzar una finalidad común dista de estar garantizada, más bien todo lo contrario si se supone que los agentes actúan de modo racional persiguiendo sus propios intereses (homo oeconomicus). En efecto, en la medida que el objetivo común tiene las características de bien público, fundamentalmente que una vez conseguido resulta difícil o costoso impedir que cualquiera disfrute total o parcialmente de él, entonces los agentes tienen incentivos a “escaquearse” (comportamiento llamado de free-rider o del “gorrón”) a la hora de contribuir con sus recursos al fin colectivo, con la consecución lógica de que la existencia de una finalidad común no suscitará el comportamiento individual al nivel necesario para realizarla. Autarquía Autosuficiencia económica de un país o territorio. Con ese término suele designarse la política económica que consigue que los recursos necesarios para atender los mínimos vitales de su población sean de producción propia. Existe un control drástico de las importaciones y de la política de cambios. Broker El broker, agente o corredor de bolsa es la persona encargada de la compra o venta de valores (acciones) en la Bolsa. Actúa en representación de un cliente y normalmente recibe una comisión por las operaciones que realiza. Devaluación La devaluación es la disminución o pérdida del valor nominal de una moneda corriente frente a otras monedas extranjeras. La principal causa de una devaluación ocurre por el incremento en la demanda de la moneda extranjera, y este aumento de demanda se deberá entre otras cosas a: • Falta de confianza en la economía local o en su estabilidad. Una declaración de moratoria de pagos de deuda del gobierno, las guerras, actos de terrorismo, etc., ahuyentan la inversión extranjera en el país. Ante un escenario de desconfianza, los inversionistas (nacionales e internacionales) buscan sacar su dinerodel país, y para hacerlo, deben vender pesos y comprar moneda extranjera. • Déficit en la balanza comercial. Cuando el monto de los productos que importamos es mayor al monto de los productos que exportamos, se dice que tenemos déficit en nuestra balanza comercial, por lo que debemos comprar más moneda extranjera para cubrir ese déficit. • Salida de capitales especulativos ante ofertas más atractivas de inversión. Esta salida ocurre cuando gobiernos con economías más fuertes deciden subir sus tasas de interés. Esto hace que los especuladores e inversionistas prefieran prestar su dinero a esos gobiernos más seguros y por ende, sacarlo del nuestro. De igual forma, hay mucho capital especulativo en la bolsa de valores. En el momento en que ya no resulte tan atractivo invertir en las empresas de la bolsa, comenzarán a vender esas inversiones y retirar su dinero. Normalmente un incremento en tasas de interés extranjeras va acompañado de baja en la Bolsa, y esta baja en la bolsa, se reflejara en devaluación de la moneda. • Decisión del Banco Central de devaluar la moneda. ¿Porque el Banco central buscaría disminuir el valor de su moneda ante otras? Esta medida buscar frenar las importaciones para proteger la economía local. Al momento de la devaluación, la mercancía procedente de otros países automáticamente incrementa su costo, y entonces se beneficia a la producción interna, aumentando el consumo interno de los productos nacionales, estimulando las exportaciones y reactivando la economía. Sin embargo, hay que tener en cuenta también las consecuencias negativas de una devaluación antes de tomar (o dejar de tomar) una decisión macroeconómica tan importante. Dólar Unidad monetaria de Estados Unidos, y de cierto número de países (Canadá, Australia, Malasia), dividida en 100 centavos. Después de la Primera Guerra Mundial, el excedente comercial conseguido por Estados Unidos le permitió acumular en 1918 casi la mitad de las reservas oficiales de oro del mundo y reembolsar sus créditos y exportar capitales, hasta el punto de ser en 1918 acreedores netos respecto del mundo. Este es el momento en el que la libra fue reemplazada por el dólar como moneda hegemónica. Desde 1919 se estableció la convertibilidad del dólar en oro, excepto en Gran Bretaña, que no lo asumió hasta 1925. El predominio del dólar se acentuó entre las dos guerras, a través del nuevo sistema del Gold Exchange Standard, incluso aunque la Gran Depresión sacudiera el Sistema Monetario Internacional; en marzo de 1933, el dólar fue devaluado por primera vez un 41 %, con la esperanza de provocar la reactivación económica. Al mismo tiempo, nacionalizado el oro, se prohibía su posesión a los particulares. A partir de 1945, en el marco del sistema monetario internacional recién creado mediante los acuerdos de Bretton Woods, y gracias a la dependencia de las economías europeas del dominio norteamericano por la desorganización causada por la guerra, el dólar se impuso como moneda de reserva. Soporte de la ayuda americana, se convirtió en los años 1958-1960 en el vehículo de expansión económico que se apoyaba en inversiones directas. A la penuria de dólares de los años cincuenta siguió la plétora alimentada por el déficit crónico de la balanza de pagos norteamericana. Esta evolución no ha dejado de provocar alteraciones que han degenerado en una crisis crónica. Este sistema fue puesto en tela de juicio gradualmente. En 1960, tras la elección de Kennedy para la presidencia de Estados Unidos, se produjo una especulación para devaluar el dólar respecto del oro. Poco a poco se instauró un doble mercado del oro. Por otro lado, el desequilibrio de la balanza de pagos norteamericana se agravaba. En 1971, Nixon anunció oficial y definitivamente que Estados Unidos renunciaba a toda convertibilidad del dólar en oro. El dólar ya no fue as good as gold (tan bueno como el oro). Esta declaración fue seguida por la generalización de los cambios flotantes: en marzo de 1973, los bancos centrales cesaron de intervenir para hacer respetar los límites de las fluctuaciones del curso de su moneda contra el dólar. Este régimen de cambios flotantes fue instaurado por los acuerdos de Jamaica en 1976. Inflación Muy brevemente, es un alza acumulativa y generalizada del nivel de precios. Según su origen se distingue entre inflación de demanda, de costes o estructural. • inflación de costes: Teoría que atribuye la inflación al aumento de costes provocado por un aumento de salarios. • inflación estructural: Inflación cuya base se encuentra en la configuración de los mercados y en el propio funcionamiento de la economía. Para que este concepto quede más claro, añadiremos que la inflación deriva de un exceso de moneda circulante en relación con su cobertura. También suelen señalarse como factores las variaciones de los créditos pendientes de pago, las fluctuaciones del mercado monetario y la velocidad de circulación. Cuando la inflación se origina en la emisión de papel moneda o la extensión del crédito bancario, el aumento de poder adquisitivo que genera una alza de precios que exige mayores gastos y nuevo aumento de emisión de papel moneda. Esta inflación acumulativa es difícil de detener. Este desequilibrio económico se caracteriza por un alza general, durable y autoalimentada, de los precios: alza de los precios de bienes y de servicios, de las rentas, de los factores de producción, del patrimonio. Las cifras de inflación de un año se establecen mediante un cálculo por deslizamiento o en media. En el primer procedimiento se trata de comparar el nivel general de los precios alcanzado en diciembre de dos años consecutivos. En el segundo, cálculo en media, se compara la media anual del índice del año n con el del año n + 1. En España se mide a través del Índice de Precios al Consumo (IPC), que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE) a través de una complicada encuesta realizada a los consumidores. Se hace pública mensualmente. Keynesianismo El Keynesianismo es una escuela de pensamiento económico, fundada por el economista británico John Maynard Keynes. Para los keynesianos, los mercados autoregulados no conducen necesariamente al óptimo económico. Además, el Estado tiene un papel que desempeñar en el ámbito económico, especialmente en el contexto de las políticas de estímulo en etapas de recesión. La influencia actual del keynesianismo es limitado, pero no desdeñable en algunos países, entre ellos Francia. Esta escuela está enfrentada con tendencias actuales fomentadoras de la autoregulación de los mercados y la economía sin intervención estatal. Antes de la publicación de la Teoría General de Keynes, el pensamiento económico dominante era que la economía existe en un estado de equilibrio general, lo que significa que la economía de forma natural consume lo que produce porque las necesidades de los consumidores son siempre mayores que la capacidad de la economía para satisfacer esas necesidades. Esta percepción se basaba es que los individuos producen con objeto de consumir lo que ellos han fabricado o para venderlo y así comprar algún otro producto. Esta percepción se basaba en la suposición de que si existía excedente de bienes o servicios, naturalmente bajarían los precio hasta el punto en que se consumiese ese excedente según la ley de oferta y demanda. La teoría de Keynes fue significativa porque anuló el anterior pensamiento dominante de la época y dando lugar a una mayor conciencia de que problemas como el desempleo no son producto de la pereza, sino el resultado de una deficiencia estructural en el sistema económico. Sostuvo que debido a que no había ninguna garantía de que los bienes que producen los individuos cubran con la demanda, el desempleo es una consecuencia natural. Vio la economía incapaz de mantener el pleno empleo y creía que era necesaria la intervención del gobierno para compensar los efectos anteriormente expuestos. Letra de cambio Documento mercantil que comprende el giro de cantidad cierta en efectivo que hace el librador a la orden del tomador, al plazo que se expresa y a cargo del pagador. Constituye el medio habitual de pago y se emplea para sustituir el pago en numerario, obtener créditos con garantía, obtener dinero mediante su descuento y para la colocación de capital a corto plazo. La naturaleza jurídica de la letra de cambio implica para unos un contrato, mientras que para otros merece la consideración de acto jurídico unilateral y niegan la existencia de relaciones contractuales. Sin embargo, las relaciones cambiarias se enlazan aquí con otras relaciones extracambiarias contractuales que les sirven de fundamento. Las personas que intervienen en la letra son: librador, tenedor y librado, y con carácter potestativo endosatarios, avalistas e indicatorios. Ley seca Norma mediante la cual fue prohibida, desde 1919 y hasta 1933, en Estados Unidos, la fabricación, comercialización y consumo de alcoholes (vino, cerveza whisky, etc). La ley se acogió a la XVIII Enmienda de la Constitución y mediante ella el gobierno republicano intentó, desde una perspectiva puritana, dar un giro a la moralidad del país. La Ley seca no cumplió los objetivos que pretendía. Antes al contrario, la prohibición incentivó el consumo, especialmente, de alcoholes de alta graduación y se convirtió en un auténtico problema de salud pública al alentar indirectamente la destilación ilegal. Pero sobre todo, dio alas al contrabando y al mercado negro, controlados por bandas de gánsters que hicieron de los Estados Unidos un lugar inseguro, debido a los sobornos a la justicia, a las autoridades y a la policía. El chantaje y los ajustes de cuentas entre bandas fueron algo corriente en este período. Mafiosos como Al Capone, acumularon un inmenso poder y el Estado hubo de crear unidades policiales especiales para atajar la corrupción de la propia policía (Elliot Ness). La Ley Seca fue derogada en 1931, por la Enmienda XXI de la Constitución, a iniciativa de la nueva Administración demócrata. El gansterismo, fuertemente instalado en la sociedad norteamericana, derivó sus negocios hacia otras actividades, tales como el comercio de drogas o la prostitución. Librecambio Doctrina y orientación de la política comercial que, en oposición al proteccionismo y apoyándose en el principio de los costes comparados, sostiene que sólo la libre circulación de las mercancías, tanto en el plano nacional como internacional, permite la más eficiente colocación de los recursos para conseguir el máximo nivel de producción posible. El aspecto benéfico de los intercambios internacionales de mercancías, para los países que lo practican, ha sido puesto de relieve desde el siglo XVIII por autores como A. Smith -ley de las ventajas absolutas- o Ricardo -ley de las ventajas comparativas-. De estas teorías deriva la ley del librecambio: una competencia internacional sin trabas facilita en un nivel mundial la división del trabajo, que es provechosa para todos los países. Los defensores del librecambio fundan su argumentación sobre los beneficios que hay que sacar de las economías de escala y de la especialización de la producción (porque, en periodo de librecambio, si la producción nacional no es competitiva, los productores están obligados a modificarla, incluso a detenerla), de efectos sobre el consumo (ya que los bienes pueden ser comprados a menor coste tras la liberalización de los intercambios). Locarno La Conferencia de Locarno se celebró en octubre de 1925. Participaron en ella Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Bélgica, Polonia y Checoslovaquia. Con ella se consiguió distendir el crispado ambiente de posguerra. Sus principales logros fueron: • El compromiso de resolver pacíficamente los problemas a través del Tribunal de la Haya. La renuncia de Alemania a reivindicar Alsacia y Lorena, territorios en poder de Francia. El abandono del Ruhr por parte de Francia y Bélgica. El ingreso de Alemania en la Sociedad de Naciones en 1926. La Sociedad de Naciones se convirtió en el foro estabilizador de las relaciones internacionales. Reciben el nombre de Acuerdos de Locarno el conjunto de acuerdos firmados (octubre-diciembre de 1925) en la conferencia de Locarno, en la que participaron Alemania, Francia, Bélgica, Inglaterra e Italia. El documento más importante fue el llamado “pacto renano”, con el que se garantizaba el status quo territorial fijado por el tratado de Versallesen la región renana. Mafia (voz italiana). Organización secreta siciliana, criminal, cuyos miembros están unidos por intereses económicos bajo un secreto concertado, y constituye un auténtico centro de poder; utilizan la amenaza, las extorsiones y la violencia organizada. En un principio puso bajo su control toda la campiña de Sicilia, obteniendo grandes beneficios; su actividad se extendió después desde el campo hacia la ciudad, implicando otros sectores económicos, e introduciéndose también al ámbito político y administrativo. Sus vínculos internacionales (fundamentalmente la rama de EE.UU., la Cosa Nostra) le permiten obtener grandes ganancias con el tráfico de estupefacientes, prostitución y juego. Dicho de otra manera, organización clandestina de criminales sicilianos. Sus orígenes se remontan a la Edad Media, pero su punto culminante coincidió con la incorporación de los partisanos borbónicos insurrectos. De su temprana implantación en EE.UU. es prueba el asesinato mafioso del jefe de policía de Nueva Orleans en 1890. Además de por intereses económicos, sus miembros están ligados por la omertà, juramento de fidelidad cuyo incumplimiento acarrea la muerte. Marruecos, Protectorado de… Por los acuerdos de Algeciras (1906), el reino de Marruecos se repartió de hecho entre Francia y España, correspondiéndole a ésta la zona del Rif y de Ifni y Tarfaya (1912). El protectorado perduró no sin dificultades (guerra de Melilla, 1909, y del Rif, 1921-27) hasta 1956. Las campañas de Marruecos llevadas a cabo por el ejército español para ocupar y pacificar el protectorado se desarrollaron entre 1909 y 1927. En 1921se produjo el alzamiento de Abd el-Krim, que unificó la resistencia rifeña. La derrota del general Silvestre en Annual provocó las protestas de la opinión pública española contra la guerra. Tras el golpe que lo llevó al poder, Primo de Rivera acordó con Francia la pacificación de la zona y, en 1925, el ejército español desembarcó en Alhucemas y tomó Axdir, capital de la República del Rif, fundada por Abd el-Krim, quien se rindió en junio de 1926. La guerra acabó con la toma de la cabila de los Ajmas (1927). • Obligación Título representativo de una suma prestada o exigible a la persona o entidad que lo emitió. Sus principales modalidades son: de vencimiento fijo; por anualidades; amortizables por sorteo; emitidas con prima; con premio; de renta variable; hipotecarias; y convertibles. Las obligaciones pueden ser nominativas o al portador. Su emisión podrá garantizarse por medio de hipoteca, con prenda de efectos públicos o con la garantía del estado, provincia o municipio. Los bonos pueden considerarse obligaciones a corto plazo. Patrón oro Sistema monetario que fija el oro como tipo para la valoración de la moneda fiduciaria. Dos condiciones son esenciales para que se pueda hablar del patrón oro perfecto: libre e ilimitada convertibilidad del oro en barras o lingotes en oro acuñado y facultad de cambio directo o indirecto de la moneda de todas clases por oro acuñado. En el sistema de patrón oro, los bancos deben poseer cierta cantidad como reserva. Tras la I Guerra Mundial muchos países retiraron el oro como patrón e implantaron variantes de este sistema. En el “lingote-patrón”, oro es la cobertura de la moneda en circulación real. En el sistema de “patrón de cambio”, la moneda es convertible tanto en oro como en cualquier moneda de otro país de patrón oro. Desde septiembre de 1936 los países que lo mantenían fueron abandonando el patrón oro, creando en la Conferencia de Bretton Woods un Fondo Monetario Internacional para la cooperación monetaria. El patrón oro es un sistema monetario que no fue creado por ningún texto jurídico, sino por una situación de hecho. Se instauró cuando Gran Bretaña restableció la convertibilidad en oro de la libra esterlina en 1819, y fue imitada luego por Alemania, Francia y Estados Unidos. En teoría, el sistema patrón-oro recurre al oro como única moneda internacional. En la práctica, la moneda internacional era la libra, más que el oro, al menos hasta 1914. Plan Dawes Fue presentado -con muy pocas palabras- en 1924, y perseguía la recuperación económica de Alemania. Estuvo en vigor desde 1925 a 1930. Pero, yendo al grano de la cuestión, se denomina así al proyecto que el financiero y político norteamericano Charles Dawes propuso para reducir las cantidades que Alemania se veía obligada a abonar a los vencedores (especialmente a Francia) en concepto de reparaciones de guerra. Contemplaba la flexibilización de los pagos y, sobre todo, la concesión de importantes créditos que dinamizaran la maltrecha economía germana. La fórmula buscaba que Alemania quedara en disposición de poder hacer frente a sus acreedores y que éstos (a su vez deudores de Estados Unidos) saldaran también sus obligaciones, estableciéndose una especie de circuito dinerario en el que USA quedaría como destinatario final. El plan contemplaba igualmente que las tropas francesas y belgas abandonaran en 1925 el territorio alemán del Ruhr, ocupado unilateralmente desde 1923. El cambio en la tendencia económica se complementó políticamente con los Acuerdos de Locarno (1925), por los que Alemania era admitida en la Sociedad de Naciones. Proteccionismo Orientación política y económica tendente a tutelar y a animar determinados sectores productivos, o el conjunto de la economía nacional, recurriendo a fuertes limitaciones o a la suspensión de las importaciones del extranjero. Dicho de otra manera: Doctrina económica según la cual se protege la agricultura y la industria de un país contra la concurrencia extranjera, por medio de un conjunto de medidas (limitación de importaciones, promoción de las exportaciones, control de los intercambios). Tal sistema se opone al librecambio. Esta corriente quiere proteger el mercado interior de un país de la competencia internacional. Fue defendido en los siglos XVI y XVII por los mercantilistas y se ha visto frecuentemente reforzado a resultas de las crisis económicas. Se distinguen tres períodos esenciales: hasta 1815 hubo un proteccionismo generalizado. Después, tras un período de librecambio, a partir de la ley aduanera alemana de Bismarck de 1879, se produce el regreso al proteccionismo, que durará hasta finales del siglo XIX. Finalmente, el período de entreguerras conoció igualmente un refuerzo del proteccionismo con el abandono del librecambio por Gran Bretaña y la gran depresión de los años treinta. Al haber sido eliminado el proteccionismo por el librecambio, después de la Segunda Guerra Mundial, se habla de “neoproteccionismo” de los países industrializados, a resultas de la adopción de ciertas medidas como las imposiciones de cuotas sobre las importaciones de acero procedentes de la CEE por Estados Unidos, en 1982. Este rebrote proteccionista se apoya en diversos argumentos: para algunos se trata de evitar la dependencia total en relación con el extranjero; para otros, de proteger el nacimiento de nuevas industrias en los PVD; para los keynesianos, finalmente, se trata de proteger el empleo nacional para luchar contra el paro. Asume diversas formas: derechos de aduana, cuotas y barreras no tarifarias como, por ejemplo, normas sanitarias. Sobreproducción Producción excesiva de un producto o de una serie de productos, que rebasa la demanda o las necesidades de los consumidores. Cuando se registran a nivel empresarial o sectorial, las crisis de sobreproducción pueden ser rápidamente reabsorbidas, revisando los programas productivos para el futuro inmediato. Cuando, por el contrario, la sobreproducción es general y fruto de una equivocada valoración del mercado por parte de todo el empresariado, puede generar fuertes alteraciones en todo el sistema y causar ulteriores efectos negativos más duraderos. Superproducción Exceso de producción sobre la demanda de consumo. Se entiende por superproducción el hecho de que las existencias de un producto no puedan venderse a precios que cubran los costes de producción. El economista francés Jean Baptista Say (1767-1832) señaló la imposibilidad de una superproducción general, ya que todas las mercancías producidas en un país se cambian prácticamente entre sí. Los economistas modernos señalan que para que se cumpla lo previsto por Say se tienen que dar ciertas condiciones importantes. Cuando la demanda de un producto sube, su precio aumenta y estimula la producción y a la inversa; los precios actúan como reguladores cuando se les permite moverse. En consecuencia, este término designa una situación en la que no hay bastantes compradores solventes frente a la oferta creciente de mercancías. La crisis económica puede explicarse entonces por la insuficiencia del poder de compras de los consumidores. Estructuralismo de las ciencias sociales Definimos el estructuralismo como la tendencia común a muchas ciencias humanas (psicología, etnología, etc.) que tiende a definir un hecho humano en función de un conjunto organizado y a dar cuenta de este último con la ayuda de modelos matemáticos. El estructuralismo es, en principio, un método que estudia su objeto investigando las estructuras. Durante los años sesenta, ha designado las concepciones de un determinado número de sabios que, cada uno a su manera, y en campos diferentes, especialmente en las ciencias humanas, han recurrido a la noción de estructura tomada en préstamo de la lingüística de Saussure: Dumézil (mitología), Lévi-Strauss (etnología), Piaget (psicología), Althusser (marxismo), Foucault (filosofía), Barthes (estética)… Estas concepciones, aunque heterogéneas, han adoptado en general una perspectiva sincrónica. Surrealismo El surrealismo (del francés surréalisme) es una tendencia literaria y artística nacida en Francia hacia 1924, bajo el patrocinio de André Breton. La ausencia de controles racionales sobre la expresión caracteriza a este movimiento, que usa profusamente de imágenes de procedencia psíquica, onírica y subjetivista, procurando reflejar lo inconsciente y subconsciente en oposición a lo factual y objetivo. Dalí, Miró, Ernst y Arp son algunos de sus nombres principales. En origen, tiene relaciones con el dadaísmo. Es galicismo por suprarrealismo. Desde otro punto de vista, el surrealismo ha sido un movimiento literario y artístico surgido en Francia en torno a los años veinte y que tuvo como principales representantes, entre los pintores a Miró, Ernst, Arp, Dalí, De Chirico, Tanguy, Magrritte y Delvaux. Consecuencia extrema del decadentismo, el surrealismo, que tiene un precedente inmediato en el dadaísmo, encuentra sus fundamentos en la doctrina de Freud: pretende, de hecho, romper los esquemas lógicos que ahogan la realidad más auténtica que es la vida del inconsciente (por lo cual en literatura propugna, por ejemplo, la “escritura automática”, registro del pensamiento “puro” más allá de la criba crítica de la razón). De cualquier modo, las mejores creaciones del surrealismo se dieron en las artes figurativas. Constructivismo El constructivismo (en ruso, Konstruktivizm) es un movimiento abstracto vanguardista ruso nacido hacia 1913. Su fundador, Tatlin, afirmó la necesidad de las formas abstractas relacionadas con la industria y la técnica. Este arte, geométrico, lineal, funcional, realizaba obras a las que se denominó estructuras útiles. En definitiva, el constructivismo ha sido un movimiento artístico surgido en Rusia en torno a 1913, que trató de afirmar mediante la construcción geométrica de las formas la absoluta libertad expresiva del artista. Destacaron Tatlin, los hermanos Gabo y Pevsner, y Malevitch. EL ASCENSO DE LOS FASCISMOS Anschluss Unión política de Austria y Alemania. Ignorando el principio de las nacionalidades, el Tratado de Versalles prohibió explícitamente la unión política de Austria, la zona poblada por población germana del Imperio de los Habsburgo, y Alemania. En 1918, la población austriaca voto mayoritariamente en referéndum su unión con Alemania. Hitler lo llevó a cabo por la fuerza en marzo de 1938, como uno de los elementos clave de su política de destrucción del orden de Versalles. Por otra parte, en la organización de la paz no hubo posturas unitarias: • Francia, la más radical, deseaba eliminar el peligro de una Alemania capaz de provocar una nueva guerra. G. Clemençeau, su primer ministro, se abandonó a las tesis revanchistas e intentó la desmembración de su enemiga, segregando Renania del resto del país. Impulsó el establecimiento de durísimas indemnizaciones alegando que Alemania había sido la causante del conflicto y, por lo tanto, culpable. • El Reino Unido, junto con Estados Unidos, eran partidarios de moderar esas indemnizaciones, pues no deseaban destruir la economía alemana, alimentar el rencor nacionalista, ni tampoco fomentar un descontento que arrojara al pueblo alemán en brazos del comunismo. Los tratados no resolvieron el problema de las nacionalidades, quedando desvirtuado el principio teórico que los había impulsado, es decir, el respeto a la independencia de las naciones, consideradas como comunidades con ragos comunes de identidad cultural y lingüística. Por el contrario, los nuevos estados que surgieron se crearon sin respetar esa política, lo que generó tensiones que se prolongaron hasta el estallido de la Segunda Gran Guerra. Antisemitismo Doctrina o actitud de hostilidad hacia los judíos. Comenzó a manifestarse en Europa desde los primeros siglos de la era cristiana por motivos político-religiosos y posteriormente, en época medieval, por razones económicas. En el siglo XIX se realizaron en Rusia grandes matanzas, pero fue con el advenimiento del nazismo cuando la lucha antisemita se hizo sistemática (leyes de Nuremberg de 1935). El pueblo judío ha sido vulnerable al antagonismo por razón de su posición peculiar desde antes de la era cristiana, como minoría diseminada, pero diferenciada y fuertemente unida, con una actividad común tanto religiosa como cultural y económica que la enfrentó a otros intereses. Con características peculiares, siempre renuente a unirse a la mayoría y perder sus rasgos propios, inspiró sentimientos de desconfianza en momentos de crisis social. Su cultura diferente, la solidaridad entre sus miembros, su preferencia por el comercio y la necesidad de una víctima, dieron origen a que se les utilizara como el enemigo señalado en momentos de crisis social y económica. Así fue en las Cruzadas, la Peste Negra, la Guerra Franco-Prusiana y, más recientemente, la II Guerra Mundial, durante la cual se produjo el genocidio nazi que se saldó con unos 6.000.000 de víctimas: el Holocausto. Autarquía Autosuficiencia económica de un país o territorio. Con ese término suele designarse la política económica que consigue que los recursos necesarios para atender los mínimos vitales de su población sean de producción propia. Exige un control drástico de las importaciones y de la política de cambios. Así, pues, en pocas palabras, sistema económico de un país o región que se esfuerza por ser autosuficiente y suprimir todo intercambio con el exterior. Esta política económica pretende lograr la autosuficiciencia de un sistema económico mediante la eliminación (o reducción al máximo) de las importaciones y de las exportaciones y la explotación al máximo de los recursos internos. En ocasiones son denominados autárquicos los países que adoptan medidas proteccionistasy ponen trabas al libre comercio, o las economías, de distintos períodos históricos, que tienden a la autosuficiencia. La autarquía caracterizó en la práctica el sistema económico del período de entreguerras (aun cuando fue la Italia fascista la que proclamó expresamente la autarquía en 1935), de los primeros años del franquismo o del bloque soviético durante la guerra fría, entre otros ejemplos. Si bien las grandes potencias pueden contar con sus recursos internos o con los de sus colonias (caso de Estados Unidos, la Unión Soviéetica, Gran Bretañabo Francia entre lass dos guerras mundiales), para los países pequeños o pobres las consecuencias de políticas autárquicas son negativas o incluso catastróficas (caso, por ejemplo, de la Albania comunista). Camisas negras En italiano, “camicie nere”. Pertenecientes al Squadre d’Azione (Escuadrón de Acción); su nombre deriva del color de su vestimenta. Fundado por Benito Mussolini como fuerza de choque de carácter paramilitar, fue incorporado al Partido Fascista. Los métodos que comúnmente emplearon los camisas negras para eliminar a la oposición política (fundamentalmente socialistas y comunistas) fueron la violencia y el asesinato. En marzo de 1922 protagonizaron la “Marcha sobre Roma” acto que obligó al rey Víctor Manuel III (jefe del Estado italiano) a nombrar jefe de gobierno a Benito Mussolini. Explayándonos más en este concepto, Camisas negras (1919-1945) es un término procedente del italiano camicia nera con el que fueron conocidos los miembros del grupo paramilitar Fasci Italiani di Combattimento ('Fuerzas Italianas de Combate'), creado por Benito Mussolini en el año 1919 para combatir, por medio de la violencia y las amenazas, a los socialistas y comunistas en las calles, reventar mítines e imponer la ley y el orden fascista representado por su partido, el Partido Fascista Italiano. Su uniforme estaba inspirado en el atuendo de los Arditi de la Primera Guerra Mundial, que luego fue adoptado por los legionarios de Gabriele D´Annunzio en el Fiume y, por último, por las escuadras paramilitares fascistas de Mussolini. En el año 1922, Mussolini utilizó a los camisas negras para llevar a cabo la Marcha sobre Roma y obligar al rey Víctor Manuel IIIa aceptar el régimen fascista. Finalmente, en el año 1923, los camisas negras fueron incorporados a la recién creada Milizia Volontaria per la Sicurezza Nationale (MVSN), en calidad de milicia nacional. El manganello (la porra) y una calavera (emblema de la muerte) fueron los símbolo identificativos de sus miembros. Auschwitz-Birkenau El campo de concentración de Auschwitz (en alemán, «Konzentrationslager Auschwitz») fue un complejo formado por diversos campos de concentración y exterminio de la Alemania nazi situado en los territorios polacos ocupados durante la Segunda Guerra Mundial. Comprendía Auschwitz I —campo original—, Auschwitz II-Birkenau —campo de concentración y exterminio—, Auschwitz III-Monowitz —campo de trabajo para la IG Farben— y 45 campos satélites másSituado en Oświęcim a unos 43 km al oeste de Cracovia, fue el mayor centro de exterminio de la historia del nazismo, donde se calcula que fueron enviadas cerca de un millón trescientas mil personas, de las cuales murieron un millón cien mil, la gran mayoría de ellas judías (el 90 %, aproximadamente un millón), aunque también deben contarse a prisioneros de guerra, disidentes del régimen, etc. En la puerta de entrada a uno de los campos que componían el complejo (Auschwitz I) se puede leer el lema en alemán Arbeit macht frei («El trabajo libera»), con el que las fuerzas de las SS, que estaban a cargo del centro, recibían a los deportados, desde su apertura el 20 de mayo de 1940 hasta el 27 de enero de 1945, cuando fue liberado por el ejército soviético. Bajo la supervisión de Heinrich Himmler, estuvo dirigido por el oficial de las SS Obersturmbannführer Rudolf Hösshasta el verano de 1943, reemplazado posteriormente por Arthur Liebehenschel y Richard Baer. Höss, capturado por los aliados, declaró en los juicios de Núremberg antes de ser procesado y condenado a muerte por ahorcamiento en 1947 delante del crematorio de Auschwitz I. Liebehenschel fue también juzgado por un tribunal polaco y ejecutado en 1948. Baer logró evadirse y vivir bajo una identidad falsa en Hamburgo, hasta que fue reconocido y arrestado. Se suicidó en la prisión poco antes de iniciarse su proceso en 1963. En 1947 en Oświęcim fue fundado el Museo estatal Auschwitz-Birkenau. Es un monumento de crímenes de guerra alemanes en la Polonia ocupada, formado por dos campos de concentración Auschwitz I y Auschwitz-Birkenau. La Unesco lo declaró Patrimonio de la Humanidad en 1979 como uno de los lugares de mayor simbolismo del Holocausto o Shoah. Campo de concentración Un campo de concentración , o campo de internamiento, es un centro de detención o confinamiento donde se encierra a personas por su pertenencia a un colectivo genérico en lugar de por sus actos individuales, sin juicio previo ni garantías judiciales, aunque puede existir una cobertura legal integrada en un sistema de represión política. Se suelen emplear campos de concentración para encerrar a opositores políticos, grupos étnicos o religiosos específicos, personas de una determinada orientación sexual, prisioneros de guerra, civiles habitantes de una región en conflicto u otros colectivos. A diferencia de un campo de prisioneros, que se emplea como centro de detención de militares enemigos en un conflicto, un campo de concentración se usa mayoritariamente para la detención de personas no combatientes, aunque en algunos períodos históricos también se emplearon para encerrar a prisioneros de guerra. Son centros de detención conocidos públicamente, usualmente de gran extensión. Se considera como variante el campo de trabajo, un campo de concentración donde los reclusos son sometidos a trabajos forzados, frecuentemente en condiciones deplorables. Debido al maltrato de la población civil durante la Segunda Guerra Mundial, se redactó la Cuarta Convención de Ginebra en 1949, legislando específicamente sobre el trato que deben dar las partes beligerantes en un conflicto a la población civil. Canciller Canciller es un cargo político de alto rango, que tiene distinto significado según el país. En el escalafón de la diplomacia de algunos pocos países, también se conoce con el nombre de “canciller” al primer rango que se le otorga a los diplomáticos recién ingresados en el Servicio Exterior. En las embajadas y consulados españoles, el canciller es un funcionario especializado en la gestión técnica del servicio exterior y jefe de personal administrativo. En Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, República Dominicana, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay,Perú, Uruguay y Venezuela se le llama canciller al Ministro de Relaciones Exteriores, quien se encarga de coordinar las políticas de las relaciones internacionales de cada país. Canciller también es el título que se le otorga al Jefe de Gobierno, elegido por la cámara baja (Bundestag) por mayoría de sus miembros en regímenes parlamentarios, como Alemania y Austria. El canciller es el principal archivero de actas de una diócesis o eparquía, o su equivalente. El canciller es un notario, por lo que puede certificar documentos oficiales, y con frecuencia tiene otras obligaciones a la discreción del obispo de la diócesis: puede hacerse cargo de algunos aspectos de las finanzas o de administrar al personal vinculado a las oficinas de la diócesis, aunque su autoridad delegada no se extiende a los vicarios del obispo diocesano, como el vicario general, el vicario episcopal o el vicario judicial. Su oficina se encuentra en la “cancillería”. Los vicecancilleres pueden ser nombrados para asistir al canciller en los negocios de la cancillería. Por lo general, el canciller es un sacerdote o diácono, aunque en algunas circunstancias una persona ajena a la Iglesia puede ser nombrada para el puesto. En la curia eparquial un canciller es un presbítero o diácono cuya principal obligación es supervisar que los actos de la curia estén organizados como se observa en los archivos de la curia eparquial. Cargo de las antiguas universidades del que gozaba de la autoridad y prerrogativas pontificias y regias para otorgar los distintos grados universitarios. En las Universidades Católicas, el Canciller o Gran Canciller es el máximo cargo jerárquico y representante de la Santa Sede. En muchas universidades del mundo anglosajón es la máxima autoridad o rector del gobierno universitario. Espacio vital El espacio vital (Lebensraum) es una construcción teórico-política, una derivación hitleriana y una estrategia imperialista. Como construcción teórico-política, la idea del espacio vital estuvo firmemente anclada en ciertos autores, alemanes y no alemanes, y en la praxis de los movimientos pangermanistas. Hitler combinó, explosivamente, parte de tales nociones con sus peculiares concepciones racistas, que contaban a su vez con un trasfondo social y cultural propio. Por último, desde el ejercicio del poder la conquista del espacio vital orientó los esfuerzos del Führer y terminó dando un sentido particular a la guerra que desató en septiembre de 1939. Naturalmente, la nítida distinción entre tales acepciones no siempre es posible. Las interrelaciones entre las mismas plantean uno de los problemas más fascinantes en el análisis de la cultura política e ideológica de que surgió el nacionalsocialismo. Si en este ensayo mantenemos una diferenciación será, esencialmente, por motivos didácticos. El creador de la teoría del Lebensraum fue el gran geógrafo alemán Friedrich Ratzel (1844-1904), profundamente influido por el biologismo y el naturalismo del siglo XIX. Ratzel pretendió trasladar a la historia universal las leyes de la zoología y de la botánica, lo que le condujo a sobrevalorar en aquélla el papel de los factores naturales, en detrimento de los económicos, sociales y culturales. Ratzel postuló una relación básica entre espacio y población e indicó que la existencia de un Estado quedaba garantizada cuando dispusiera del suficiente espacio para atender a las necesidades de la misma. Elevó la conquista del espacio a la categoría de principio informador de la evolución histórica, y en ello Ratzel no desdeñó el papel de la guerra como medio de favorecer el crecimiento de los Estados. Estas ideas eran bastante generales, pero empezaron a adquirir coloración política concreta gracias a los trabajos del politólogo sueco Rudolf Kjellen (1864-1922), quien acuñó el término de geopolítica para caracterizar el análisis de la influencia de los factores geográficos sobre las relaciones de poder en la política internacional. Kjellen defendió al tiempo una visión organicista del Estado y desarrolló algunas de las concepciones del geógrafo británico Sir Halford John Mackinder (1861-1947). Este, en una notable conferencia de 1904 (El pivote geográfico de la historia), expuso la tesis de que el Asia central y la Europa del Este se habían convertido en el centro estratégico del planeta (la isla mundial o corazón del mundo), como consecuencia del decaimiento relativo del poder marítimo radicado en los otros continentes y en los países situados en torno a aquélla. Quien dominara dicho corazón (heartland), dominaría el mundo. Tal conceptualización se había extraído de la rivalidad anglo-germana, pero podía ser reconducida a la pugna entre el Imperio alemán y la Rusia zarista. En parte, esta fue una de las tareas abordadas por el Movimiento Pangermánico (Alldeutscher Verband) antes de la Primera Guerra Mundial y después, y recibió visos de respetabilidad científica de la mano del geopolítico alemán Karl Haushofer (1869-1946). Haushofer, ex general, nacionalista ardiente, conservador enraizado en las tradiciones de la Alemania guillermina, aplicó las nociones generalizadoras de Ratzel a la situación concreta en que se encontraba su país tras la derrota y los recortes territoriales sufridos en el Tratado de Versalles. Haushofer adujo que la base de toda política exterior era el espacio vital de que dispusiese el cuerpo nacional. La acción del Estado consistía en defender tal espacio y en ampliarlo cuando resultara demasiado angosto. Posiblemente, en ello le guiaba la idea de hacer coincidir las fronteras estatales con las del pueblo (Volk), asegurando así la preeminencia alemana en la Europa continental, que la Primera Guerra Mundial parecía haber barrido. En la lucha por el espacio coincidían, para Haushofer, la búsqueda de la mayor seguridad militar posible, la aspiración de los pueblos más fuertes e idóneos al mejor aprovechamiento económico del territorio y, en el caso concreto de Alemania, el reenganche con la añeja tradición histórica de la toma de tierras a los pueblos eslavos del Este. Estado Hay que decir que el Estado es una noción con valor a nivel político que sirve para presentar una modalidad de organización de tipo soberana y coercitiva con alcance social. De esta forma, el Estado aglutina a todas las instituciones que poseen la autoridad y la potestad para regular y controlar el funcionamiento de la comunidad dentro de una superficie concreta a través de leyes que dictan dichas instituciones y responden a una determinada ideología política. La palabra, utilizada ya por Maquiavelo en su acepción política moderna, es en sí misma multívoca, pero tiene tres significados esenciales: unidad política organizada; forma de organización política surgida en Occidente tras el Renacimiento; “régimen de estado”, organización que reúne ciertos requisitos de orden tanto formal como espiritual. Entre las teorías sobre su origen destacan la de derecho divino, de fuerza, de contrato social y de consenso de una mayoría suficiente. Hoy se manifiesta subjetivamente como un “sentimiento de la unidad social”. Se han dado definiciones deontológicas (Kant), sociológicas (Weber) y jurídicas (Kelsen). La mayoría comprende los elementos tradicionales: territorio, población y poder. Las profundas transformaciones experimentadas tras la II Guerra Mundial han implicado un nuevo giro en la estructura y la dinámica del estado. Se realza la superioridad del ejecutivo y la tendencia a la centralización. Entidad política constituida por el conjunto del pueblo unido bajo un solo Gobierno y establecido en un determinado territorio. Fasces Haz de varas en torno a un hacha, que llevaba el lictor romano. El lictor (voz latina) era cada uno de los oficiales que precedían a los magistrados romanos llevando un haz de varas como símbolo de la autoridad de éstos. Freikorps La designación de Freikorps (del alemán “cuerpos libres”) fue aplicada originalmente a los ejércitos voluntarios. Los primeros Freikorps fueron reclutados por Federico II el Grande de Prusia durante la Guerra de los Siete Años. Otros Freikorps aparecieron durante las Guerras Napoleónicas y fueron conducidos por militares como Ludwig Adolf Wilhelm von Lützow. Los Freikorps fueron vistos con bastante desconfianza por el ejército regular, de modo que fueron utilizados principalmente como centinelas y para los deberes de menor importancia. Sin embargo, el significado de la palabra ha cambiado en ciertos aspectos. A partir de la revolución de noviembre de 1918, el término fue utilizado por las organizaciones fascistas que se formaron por toda Alemania. Con el establecimiento de la República de Weimar fueron de los muchos grupos paramilitares activos. Muchos veteranos alemanes se sentían profundamente desconectados en la vida civil y ensamblados en los Freikorps, buscaban la estabilidad propia de una estructura militar. Otros, frustrados por la derrota de 1918, para ellos inexplicable, unida al Levantamiento Espartaquista, recibieron el apoyo de Gustav Noske, ministro alemán de defensa, que los utilizó para reprimir a la Liga Espartaquista con enorme violencia, incluyendo los ajusticiamientos de Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo el 15 de enero de 1919. Estos personajes querían instaurar en Alemania un satélite al servicio de la Unión Soviética. Ese mismo año, ayudaron a aplastar a la recién creada República Soviética de Baviera, gobernada por el Partido Socialdemócrata Independiente de Alemania. Varios Freikorps lucharon en el Báltico, Silesia, y Prusia después del final de la Primera Guerra Mundial, a veces con significativo éxito contra tropas regulares. Los disolvieron oficialmente en 1920, pero sus antiguos miembros participaron en el Putsch de Múnich, fracasado intento de golpe de estado de 1923. Algunos miembros y, de hecho, líderes futuros del NSDAP, fueron miembros de un Freikorps, incluyendo a Ernst Röhm, futuro jefe de las Sturmabteilung (SA), y a Rudolf Höss, futuro comandante del campo de prisioneros de Auschwitz. Gestapo (Geheîme Staats-Polizes, policía secreta del estado) Organización policíaca alemana creada por los nazis en 1932. Al ser nombrado Himmler (1936) jefe de la policía de toda Alemania, la Gestapo quedó bajo su mando. Empleando otra terminología, siglas de la Geheîne Staats-Polizes (policía secreta del Estado) nazi, fundada tras la llegada de Hitler al poder. Unificó todas las policías de los estados alemanes y fue dirigida por R. Heydrich y por Himmler. Nacionalsocialismo Doctrina totalitaria y racista del Partido Nacionalsocialista fundado en Alemania por Adolf Hitler en 1923-24. Entre las razones que determinaron su gestación aparecen como preponderantes la juvenil virulencia del nacionalismo germano, la industrialización alemana a la que se negó un adecuado mercado colonial, el fracaso de Alemania para imponer, en la I Guerra Mundial, su hegemonía en Europa y el recelo de ciertos sectores ante el creciente auge de los partidos de izquierdas. Los nazis señalaron como culpables de todos sus males a las instituciones democráticas, a la prosperidad de la población judía y al Tratado de Versalles. El nacionalsocialismo alemán reflejó en sus postulados diversos mitos, como la creencia en la razón suprema del estado; además, la raza aria estaba destinada a regir los destinos del mundo, dirigida por el Führer (caudillo). En 1932 Hitler se ganó el favor de los magnates de la industria y pronto fue requerido para que ocupara el puesto de canciller (1933). Subbsiguientemente quedaron disueltos los partidos y organizaciones y los sindicatos fueron sustituidos por uno único, se desembocó en una política de exterminio físico contra los judíos, las cláusulas del Tratado de Versalles fueron ignoradas, y proclamados el militarismo y la expansión armada. En 1939 Alemania ocupó Checoslovaquia y atacó a Polonia, provocando con ello la reacción de Gran Bretaña y Francia, que le declararon la guerra. Nietzsche será el filósofo oficial del nazismo. En realidad, los nazis desnaturalizaron la visión teórica de Nietzsche, creyendo ver el superhombre en el gran ario rubio. Nietzsche polemizó siempre contra toda forma de democracia y de educación de las masas, siendo acogido por ello por el fascismo y por el nacionalsocialismo como el principal precursor de estos movimientos . Noche de los cuchillos largos La Noche de los cuchillos largos fue la noche del 30 de junio al 1 de julio de 1934 durante la que, por orden de Hitler, fue realizada una purga con algunos de los dirigentes de las Sturmabteilung (SA) que preparaban un golpe contra el gobierno. Tras la llegada de Adolf Hitler a la cancillería del Reich el 30 de enero de 1933, el partido nacionalsocialista inició un proceso de reacondicionamiento en todas las estructuras del Estado alemán. En este proceso correspondió un papel importante a las SA o secciones de asalto del partido. Las SA constituían un cuerpo paramilitar creado en 1921 con miembros de distintos Freikorps que actuaba como el brazo armado del partido. El líder de las SA era Ernst Röhm, antiguo oficial del ejército imperial. En 1931, las SA contaban con unos 70.000 miembros. Bajo el liderazgo de Ernst Röhm pasaron a 170.000 en 1933 y a 4.500.000 en 1934. Una gran parte de los miembros de las SA, especialmente los afiliados antes de la toma del poder, eran antiguos miembros de los Freikorps. Una parte de la población alemana estaba atemorizada por el comportamiento camorrista de las tropas de asalto, y el ejército temía que las SA se convirtiesen en una fuerza militar que compitiese con él. A estos hechos hay que añadir la existencia de un “ala izquierda” (con un discurso nacionalista marcadamente obrerista) del partido Nacionalsocialista, que proponía una “segunda revolución” en la que, tras tomar el poder, se instauraría un peculiar régimen socialista-nacionalista que estatizaría la propiedad privada de los medios de producción y repartiría las tierras de cultivo entre los campesinos. Durante 1933 y 1934, Heinrich Himmler y Hermann Göring recomendaban constantemente a Hitler para limitar el poder de las SA. Desde principios de 1934 empezaron a circular rumores acerca de los planes de Röhm y Gregor Strasser (líder del ala izquierda del partido Nacionalsocialista) para derrocar a Hitler e instaurar una dictadura socialista. Estos rumores, diseminados desde el SD de Reinhard Heydrich, aumentaron la tensión entre las distintas facciones del partido y culminaron en un informe presentado por Himmler a Hitler, y de acuerdo con Göring, en el que se detallaban los supuestos planes del golpe de Estado preparado por Röhm. La noche del 30 de junio de 1934, Hitler y un pelotón de las SS se presentaron en la residencia de Wiesse donde Ernst Röhm y otros dirigentes de las SA habían acudido. Arrestaron a Röhm y al resto de miembros de las SA que estaban presentes. Durante las siguientes 24 horas, Röhm continuó arrestado. Hitler pensaba en perdonar la vida de Röhm en virtud de sus servicios al partido, pero fue recomendado por Himmler y Göring a no hacerlo. Finalmente el 1 de julio de 1934 Ernst Röhm muere en su celda. Noche de los cristales rotos Desde 1933, numerosas leyes habían sido dictadas para restringir la actividad económica y ocupacional de los judíos. El 7 de noviembre, un joven judío disparó a un diplomático en la embajada alemana en Paris. Para Goebbels, el tiroteo en París fue una oportunidad para incitar a la población alemana contra los judíos y lanzar un pogromo, conocido como la Noche de los Cristales Rotos. En la noche del 9 de noviembre, por todo el Reich, los comercios judíos fueron víctimas de la S.A. Los cristales fueron rotos y sus contenidos arrojados a la calle. Decenas de sinagogas fueron quemadas y miles de judíos fueron recluidos en campos de concentración. La brutalidad de los sucesos fue el primer paso hacia la Solución Final. Explayándonos sobre el particular, señalaremos que la noche de los Cristales Rotos (en alemán: Kristallnacht o Novemberpogrome) fue una serie de pogromos y ataques combinados ocurridos en la Alemania nazi (comprendiendo Austria también) durante la noche del 9 al 10 de noviembre de 1938 y llevado a cabo por las tropas de asalto de las SA conjuntamente con la población civil, mientras las autoridades alemanas observaban sin intervenir. Presentado por los responsables nazis como una reacción espontánea de la población tras el asesinato, el 7 de noviembre de 1938, de Ernst vom Rath, secretario de la embajada alemana en París por un joven judío polaco de origen alemán, Herschel Grynszpan, los pogromos fueron ordenados en realidad por el canciller del Reich, Adolf Hitler, organizados por Joseph Goebbels y cometidos por miembros de la Sturmabteilung (SA), la Schutzstaffel (SS ) y las Juventudes Hitlerianas, apoyadas por el Sicherheitsdienst (SD), la Gestapo y otras fuerzas de la policía. Estos pogromos fueron dirigidos contra los ciudadanos judíos y sus propiedades, así como también la destrucción de las sinagogas de todo el país. Los ataques dejaron las calles cubiertas de vidrios rotos pertenecientes a los escaparates de las tiendas y a las ventanas de los edificios de propiedad judía. Al menos 91 ciudadanos judíos fueron asesinados durante los ataques y otros 30 000 fueron detenidos y posteriormente deportados en masa a los campos de concentración de Sachsenhausen, Buchenwald y Dachau. Las casas de la población judía, así como sus hospitales y sus escuelas fueron saqueadas y destruidas por los atacantes, demoliéndolas con mazos. Más de 1000 sinagogas fueron quemadas —95 solo en Viena— y más de 7000 tiendas de propiedad de judíos fueron destruidas o seriamente dañadas. La Kristallnacht fue seguida por una persistente persecución política y económica a la población judía, y es considerada por los historiadores como parte de la política racial en la Alemania nazi y el paso previo del inicio de la Solución Final y del Holocausto Paramilitar Paramilitar o paramilitarismo, se refiere a organizaciones particulares que tienen una estructura, entrenamiento, subcultura y (a menudo) una función igual a las de un ejército, pero que no forman parte de manera formal a las fuerzas militares de un Estado. Las organizaciones paramilitares , sirven a los intereses del Estado, o grupos de poder en él enquistados, y generalmente están fuera de la ley. Dentro de sus miembros pueden estar fuerzas policiales, militares, mercenarios e integrantes de escuadrones de asalto o grupos de seguridad privados. Estos grupos generalmente tienen un carácter de tropa irregular por lo que combaten sin obedecer las convenciones nacionales e internacionales para el ejercicio de la guerra, lo cual les permite excesos de violencia que serían inadmisibles en las fuerzas del Estado. Reichstag Hace referencia a los diferentes parlamentos que se sucedieron en Alemania entre 1849 y 1944. Tras la desintegración del Sacro Imperio Romano Germánico en 1806, como consecuencia de las Guerras Napoleónicas, el término Reich que había sido utilizado en dicho Imperio se usó posteriormente para el parlamento que confeccionó el borrador de la constitución en Fráncfort del Meno (1849), que nunca llegó a ponerse en práctica. También se usó por el parlamento de la Federación Alemana del Norte de 1867 a 1871 y, por último, en el del Imperio alemán (Segundo Reich). En los tres casos, fue un parlamento elegido por el pueblo, aunque con distintos grados de poder. El Imperio era una autocracia en la que el Reichstag era elegido por sufragio universal (en Prusia y en otros Estados federados siguió vigente el sufragio censitario). En la República de Weimar 1919, el pueblo eligió la composición del Reichstag y éste a su vez a quien sería Canciller de Alemania (Jefe de Gobierno). Sin embargo, a partir de 1930, el Reichstag fue prácticamente eludido gracias al uso que el Presidente Paul von Hindenburg hizo de los extensos poderes que la constitución le otorgaba. En las séptimas elecciones parlamentarias, celebradas el 31 de julio de 1932, el NSDAP alcanzó por primera vez la mayoría, pero esta mayoría no era absoluta. En las octavas elecciones parlamentarias, ejecutadas en noviembre de ese mismo año, los nacionalsocialistas continuaron a la cabeza del Parlamento, a pesar de haber perdido asientos. Estas elecciones son consideradas las últimas elecciones democráticas de la República de Weimar, ya que las elecciones parlamentarias de 1933 se realizaron bajo una política de represión e intimidación nacionalsocialista. Después de que Adolf Hitler fuera nombrado Reichskanzler (Canciller) el 30 de enero de 1933, el proceso de “cambio a la igualdad” (Gleichschaltung) empezó tras el llamado Decreto del Incendio del Reichstag y la “Ley habilitante de 1933”, en la que el Reichstag era oficialmente desposeído de sus poderes legislativos. A partir de entonces sólo ejerció como un cuerpo de aclamación de las acciones de la dictadura. Incluso con esa finalidad, tuvo su última sesión en 1942. Las SS El significado de las siglas SS (Schutz-Staffel) es el de “escuadras de protección”. Constituyeron un cuerpo de élite dentro del nazismo encargado a partir de 1941 de poner en práctica la “solución final”, es decir, la erradicación mediante el asesinato de todos los judíos que estuviesen bajo la órbita del Tercer Reich. Las SS fueron fundadas en 1925 por Julius Schreck para servir de guardia personal a Hitler. Posteriormente, su cometido se amplió y alcanzó a todas las esferas del Estado, incluidas la policía secreta (GESTAPO) y el ejército, donde formaron unidades denominadas Waffen SS. Fueron los encargados de la custodia de los campos de concentración y al término de la Segunda Guerra Mundial, muchos de sus oficiales juzgados por crímenes contra la humanidad. Su responsable más señalado fue el reichsfürer Heinrich Himmler, quien tuteló la organización desde 1929 hasta poco antes de la derrota nazi en la Segunda Guerra Mundial. Fue entonces cuando Hitler decidió disolverlas al sentirse traicionado por las maniobras que su subordinado pretendía llevar a cabo para concertar una paz con los aliados. Totalitarismo Siguiendo muy cerca a Ignacio Molina, diremos que el totalitarismo es un régimen político en el que un partido único de masas, dirigido por un líder normalmente carismático, aspira al control y la dirección total de la vida en un Estado. El poder se sustenta en una fuerte manipulación ideológica mientras que la desobediencia es reprimida por la policía y, en última instancia, por el ejército. El término fue acuñado por Mussolini, que habló de Estado totalitario, pero, junto al totalitarismo fascista, ha existido también una variante marxista presentada como democracia popular. Ambas expresiones, en principio antagónicas, son reacciones contra el parlamentarismo liberal y coinciden en los métodos de afirmación mencionados, como H. Arendt ha puesto de manifiesto. El concepto de totalitarismo se aplica a determinados sistemas políticos que han existido a lo largo de la historia humana basados en un poder autoritario y total (justamente de ahí proviene su nombre) que no da lugar a la oposición y que se afirma en torno a la fuerte presencia de un partido o estructura política única. Los ejemplos más claros y evidentes de totalitarismo han sido los llevados a cabo por Hitler en la Alemania nazi, por Mussolini en Italia y por Stalin en la Unión Soviética aunque muchas otras regiones del mundo permanecen aún hoy gobernadas por regímenes totalitarios. El totalitarismo se establece como forma de poder basándose en la idea de limitar el acceso a las jerarquías de poder y políticas a un solo partido o a una sola estructura ideológica. Así, el totalitarismo crece sobre todas las ramas del Estado y de la participación política, anulando a las oposiciones y a cualquier forma que se diferencie de la ideología central. Para esta estructura política, los tres poderes (el legislativo, el ejecutivo y el judicial) pasan a estar bajo las manos de una única persona o de una cúpula reducida de personas que actúan con intereses autoritarios comunes. Sin embargo, el totalitarismo no es solamente una forma de estructura del poder político. El totalitarismo es además un sistema que se despliega a nivel social, cultural y económico ya que uno de sus objetivos principales es controlar todos los aspectos de la vida de una comunidad. Así, supone el límite o anulación de muchas de las libertades políticas y sociales características de un estado de democracia (tales como participar en las elecciones, circular libremente, la libertad de expresión, libertad de prensa, etc.). Además, el totalitarismo funciona especialmente a partir del desarrollo de una máquina ideológica que baja un tipo de cultura o representaciones simbólicas únicas que deben ser consumidas por la fuerza por los habitantes del territorio a fin de impedir que posiciones opuestas o diferentes surjan en el seno de la comunidad. República de Weimar Ciudad de Alemania, en Turingia. En el siglo XVIII y comienzos del XIX se convirtió en centro de la vida cultural germánica. La abdicación del Kaiser Guillermo II, el fin de la guerra y la desaparición del II Reich desembocaron en la creación de la República de Weimar (denominada así por la localidad donde se instituyó). Duraría unos 15 años que transcurrieron en su mayor parte bajo constantes tensiones económicas, sociales y políticas. Dos fueron sus presidentes: Ebert (1918-1925) e Hindenburg (1925-1934). La República se organizó sobre la base de la Constitución de 1919, proclamada en Weimar, una de las más progresitas de la época. Establecía un parlamento de dos Cámaras y un régimen federal de carácter presidencialista que otorgaba al presidente, elegido por sufragio militar, especiales poderes para gobernar mediante decretos, en casos de emergencia. De hecho, el papel del presidente representaba una auténtica alternativa de poder respecto al parlamento. La Constitución sancionaba, por otra parte, una serie de libertades y derechos de carácter social y económico que constituyeron un claro precedente al llamado Estado de bienestar . La República de Weimar se enfrentó a serias dificultades que finalmente precipitaron su desaparición en 1933. Xenofobia Odio al extranjero. Procede de un miedo ancestral a lo que viene de fuera, para conquistarnos por medio de las armas o de las ideas. La prevención hacia el extranjero tiene hoy motivaciones de tipo económico: si falta trabajo, y el paro mina la moral y frustra las expectativas de los jóvenes, de las mujeres y de los mayores de 45 años, es lógico que se tomen medidas para que los extranjeros no vengan a arrebatar el poco trabajo ofertado a los nacionales. Frente a este argumento, se pone de relieve que la inmensa mayoría de los extranjeros procedentes de países del Tercer Mundo aceptan trabajos de ínfima categoría que los trabajadores locales no quieren. Otras veces la xenofobia se basa en achacar a los extranjeros ciertas formas de delincuencia o, simplemente, en la acusación de que se aíslan (a menudo por razones lingüísticas o de costumbres y prácticas religiosas) y no quieren mantener relación con los vecinos. La lucha contra la xenofobia ha de pasar por la superación de todos estos prejuicios y trabas. Guerra relámpago “Blitzkrieg” Nueva táctica militar utilizada por el ejército alemán en el inicio de la segunda guerra mundial. Su principal novedad fue el uso de divisiones acorazadas de tanques, las "Panzerdivisionen", como punta de lanza que penetraba con gran rapidez en los sistemas de defensa enemigos. La artillería y la infantería motorizada seguían el avance rápido de los tanques. El sistema se completaba con el apoyo aéreo, los célebres cazas "Stukas", que impedían al enemigo el envío de refuerzos al frente y aterrorizaban a sus tropas. Estas tácticas fueron empleadas con enorme éxito en las campañas victoriosas de los primeros años de la segunda guerra mundial. Segunda Guerra Mundial La Segunda Guerra Mundial fue un conflicto militar global que se desarrolló entre 1939 y 1945. En él se vieron implicadas la mayor parte de las naciones del mundo, incluidas todas las grandes potencias, agrupadas en dos alianzas militares enfrentadas: los Aliados de la Segunda Guerra Mundial y las Potencias del Eje. Fue la mayor contienda bélica de la Historia, con más de cien millones de militares movilizados y un estado de «guerra total» en que los grandes contendientes destinaron toda su capacidad económica, militar y científica al servicio del esfuerzo bélico, borrando la distinción entre recursos civiles y militares. Marcada por hechos de enorme repercusión histórica que incluyeron la muerte masiva de civiles, el Holocausto y el uso, por primera y única vez, de armas nucleares en un conflicto militar, la Segunda Guerra Mundial fue el conflicto más mortífero en la historia de la humanidad, con un resultado final de entre 50 y 70 millones de víctimas. El comienzo del conflicto se suele situar en el 1 de septiembre de 1939, con la invasión alemana de Polonia, el primer paso bélico de la Alemania nazi en su pretensión de fundar un gran imperio en Europa, que produjo la inmediata declaración de guerra de Francia y la mayor parte de los países del Imperio británico y la Commonwealth al Tercer Reich. Desde finales de 1939 hasta inicios de 1941, merced a una serie de fulgurantes campañas militares y la firma de tratados, Alemania conquistó o sometió gran parte de la Europa continental. En virtud de los acuerdos firmados entre los nazis y los soviéticos, la nominalmente neutral Unión Soviética ocupó o se anexionó territorios de las seis naciones vecinas con las que compartía frontera en el oeste. El Reino Unido y la Commonwealth se mantuvieron como la única gran fuerza capaz de combatir contra las Potencias del Eje en el Norte de África y en una extensa guerra naval. En junio de 1941 las potencias europeas del Eje comenzaron la invasión de la Unión Soviética, dando así inicio a la más extensa operación de guerra terrestre de la Historia, donde desde ese momento se empleó la mayor parte del poder militar del Eje. En diciembre de 1941 el Imperio del Japón, que había estado en guerra con China desde 19372 y pretendía expandir sus dominios en Asia, atacó a los Estados Unidos y a las posesiones europeas en el océano Pacífico, conquistando rápidamente gran parte de la región. El avance de las fuerzas del Eje fue detenido por los Aliados en 1942 tras la derrota de Japón en varias batallas navales y de las tropas europeas del Eje en el Norte de África y en la decisiva batalla de Stalingrado. En 1943, como consecuencia de los diversos reveses de los alemanes en Europa del Este, la invasión aliada de la Italia Fascista y las victorias de los Estados Unidos en el Pacífico, el Eje perdió la iniciativa y tuvo que emprender la retirada estratégica en todos los frentes. En 1944 los aliados occidentales invadieron Francia, al mismo tiempo que la Unión Soviética recuperó las pérdidas territoriales y ambos invadían Alemania. La guerra en Europa terminó con la captura de Berlín por tropas soviéticas y polacas y la consiguiente rendición incondicional alemana el 8 de mayo de 1945. La Armada Imperial Japonesa resultó derrotada por los Estados Unidos y la invasión del archipiélago japonés se hizo inminente. Tras el bombardeo atómico sobre Hiroshima y Nagasaki por parte de los Estados Unidos y la invasión soviética de Manchuria, la guerra en Asia terminó el 15 de agosto de 1945 cuando Japón aceptó la rendición incondicional. La guerra acabó con una victoria total de los Aliados sobre el Eje en 1945. La Segunda Guerra Mundial alteró las relaciones políticas y la estructura social del mundo. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) fue creada tras la conflagración para fomentar la cooperación internacional y prevenir futuros conflictos. La Unión Soviética y los Estados Unidos se alzaron como superpotencias rivales, estableciéndose el escenario para la Guerra Fría, que se prolongó por los siguientes 46 años. Al mismo tiempo declinó la influencia de las grandes potencias europeas, materializado en el inicio de la descolonización de Asia y África. La mayoría de los países cuyas industrias habían sido dañadas iniciaron la recuperación económica, mientras que la integración política, especialmente en Europa, emergió como un esfuerzo para establecer las relaciones de posguerra. V1 y V2 Siglas de dos famosos tipos de armas autopropulsadas, construidas (1944) por los alemanes a gran escala y empleadas en la Segunda Guerra Mundial. La V1 (llamada también bomba voladora) era un avión pequeño que llevaba una carga de unos 500 kg de explosivo, dotado de una propulsión de cohete. La V2, que se diferenciaba sustancialmente de la V1, puede ser considerada el primer misil balístico: accionada por un motor a reacción de combustible líquido, era lanzada verticalmente y, una vez alcanzaba la velocidad prevista, giraba unos 40º; seguía a continuación la fase balística. Batalla del agua pesada El agua pesada es una forma de agua que contiene una cantidad más grande de lo normal de deuterio, un isótopo del hidrógeno, (también conocido como "hidrógeno pesado") en lugar del isótopo común de hidrógeno-1 o protio, del que está compuesto la mayor parte del agua normal. Por lo tanto, algunos o la mayoría de los átomos de hidrógeno en agua pesada contienen un neutrón, lo que provoca que cada átomo de hidrógeno sea aproximadamente dos veces más pesado que un átomo de hidrógeno normal (aunque el peso de las moléculas de agua no se ve sustancialmente afectada, ya que aproximadamente el 89 % del peso molecular reside en el átomo de oxígeno). El aumento de peso del hidrógeno en el agua hace que sea un poco más densa. El término coloquial agua pesada a menudo también se utiliza para referirse a una mezcla altamente enriquecida de agua que contiene principalmente óxido de deuterio, pero también contiene algunas moléculas de agua ordinarias. Así por ejemplo el agua pesada que se utiliza en los reactores CANDU es de un enriquecimiento del 99,75 % por cada átomo de hidrógeno, lo que significa que el 99,75 % de los átomos de hidrógeno son del tipo pesado (deuterio). En comparación, en el agua ordinaria, a veces llamada "agua ligera", solo hay alrededor de 156 átomos de deuterio por cada millón de átomos de hidrógeno. El agua pesada no es radiactiva. En su forma pura, tiene una densidad aproximadamente un 11 % mayor que la del agua, pero por lo demás, es física y químicamente similar. Sin embargo, las diversas diferencias en deuterio -que contiene agua (que afectan especialmente a las propiedades biológicas) son más grandes que en cualquier otro que ocurren comúnmente compuesto isotópicamente sustituido por deuterio es único entre los isótopos estables en ser dos veces más pesado que el isótopo más ligero. Esta diferencia aumenta la fuerza de los enlaces hidrógeno-oxígeno del agua, y esto a su vez es suficiente para causar diferencias que son importantes para algunas de las reacciones bioquímicas. El cuerpo humano contiene de forma natural deuterio equivalente a aproximadamente cinco gramos de agua pesada, que es inofensivo. Cuando una fracción grande de agua (> 50 %) en los organismos superiores se sustituye por agua pesada, el resultado es la disfunción celular y la muerte. El agua pesada se produjo por primera vez en 1932, pocos meses después del descubrimiento del deuterio. Con el descubrimiento de la fisión nuclear a finales de 1938, y la necesidad de un moderador de neutrones que capturara pocos neutrones, el agua pesada se convirtió en un componente de investigación de la primera energía nuclear. Desde entonces, el agua pesada ha sido un componente esencial en algunos tipos de reactores, tanto las que generan energía como los diseñados para producir isótopos para armas nucleares. Estos reactores de agua pesada tienen la ventaja de ser capaces de emplear uranio natural sin el uso de los moderadores de grafito que pueden plantear en la fase de desmantelamiento riesgos radiológicos o de la explosión del polvo. Los reactores más modernos utilizan uranio enriquecido con "agua ligera" normal (H2 O) como moderador. La Batalla del agua pesada es el nombre con el que se conoce a un conjunto de cuatro operaciones realizadas durante la Segunda Guerra Mundial por los Aliados con el fin de impedir que la Alemania nazi adquiriera agua pesada, material que potencialmente podría ser usado para crear armas nucleares . En 1934, Norsk Hydro construyó en Vemork, Noruega, la primera instalación de producción de agua pesada comercial, con una capacidad de 12 toneladas al año. El agua pesada contiene deuterio que se utiliza como moderador en los reactores nucleares, aunque por la publicación de documentos recientes se sabe que los científicos alemanes trabajaban en el desarrollo de un reactor nuclear para producir energía eléctrica. Messerschmitt Me-262 El Messerschmitt Me 262, apodado Schwalbe (‘golondrina’ en alemán, en versiones de caza) y Sturmvogel (‘petrel’, en versiones de ataque), fue el primer avión de combate de reacción del mundo en entrar en servicio. Fue diseñado y construido en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial y entró en servicio con la Luftwaffe en 1944 como avión de caza. Sin embargo, también fue utilizado para otras tareas incluyendo ataque a tierra, reconocimiento e incluso versiones de caza nocturno. Es considerado el diseño aeronáutico alemán más avanzado que haya sido usado y según algunos historiadores fue un avión que podría haber recuperado la supremacía aérea para la Luftwaffe en la Segunda Guerra Mundial. No obstante, el impacto que tuvo en el curso de la guerra fue insignificante debido a su tardía introducción y al reducido número de unidades que entraron en servicio. El Me 262 influyó en el diseño de muchos aviones de la posguerra. Abstracto Llámase abstracto al arte no figurativo, es decir, al que sostiene que un conjunto de líneas, colores y formas, sin ninguna relación con formas identificables, puede expresar adecuadamente emociones íntimas, sugestiones, etc. Su apogeo, en torno a los años veinte y sobre todo alrededor de Mondrian, Kandisky, etcétera, lo llevó a la subdivisión en ciertas tendencias, algunas de las cuales -también llamadas abstractas- aún mantenían débiles vínculos con el mundo natural. Puntualizando lo dicho, arte abstracto es el arte que trata de representar, con líneas, formas y colores, la verdad interior del artista, al margen de cualquier relación con el aspecto objetivo de la realidad. Nacido hacia 1910 de las búsquedas de F. Kupka y de W. Kandinski, quien, junto con P. Mondrian, C. Malevitch, T. van Doesburg, P. Klee y F. Léger, fue uno de sus mayores representantes; el arte abstracto ha tenido una gran difusión en todas las naciones y ha dado origen a numerosas corrientes de vanguardia. Desde el arte informal de Wols al concretismo abstracto de R. Birolli y de E. Vedova; desde el nuclearismo de F. Depero al action painting de J. Pollock; desde el expresionismo abstracto de F. Kline al espacialismo de L. Fontana y al surrealismo de A. Gorky, etc. Funcionalismo Dícese funcional (de función) del Arte que manifiesta, a través de su intención y de la forma que da a sus creaciones, un interés específico por el uso a que van destinadas. El funcionalismo es una doctrina del siglo XX, prolongación del racionalismo arquitectónico, de deducir los valores formales de la arquitectura de la solución de los problemas técnicos inherentes a la función de los edificios y de sus estructuras. Che Guevara [Ernesto Guevara] (Rosario, Argentina, 1928 - Higueras, Bolivia, 1967) Revolucionario iberoamericano. Junto con Fidel Castro, a cuyo movimiento se unió en 1956, fue uno de los principales artífices del triunfo de la revolución cubana (1959). Desempeñó luego cargos de gran relevancia en el nuevo régimen, pero, insatisfecho con la inoperancia de los despachos y fiel a su propósito de extender la revolución a otros países de Latinoamérica, en 1966 retomó su actividad guerrillera en Bolivia, donde sería capturado y ejecutado un año después. Entregada así su vida en la lucha contra el imperialismo y la dictadura, el CheGuevara se convirtió en el máximo mito revolucionario del siglo XX. Fue de inmediato un icono de la juventud del Mayo del 68, y su figura ha quedado como símbolo atemporal de unos ideales de libertad y justicia que, como los héroes de antaño, juzgó más valiosos que la propia vida. Todavía en nuestros días se exhibe con frecuencia, en las acciones contestatarias, aquel perfil suyo basado en la célebre fotografía de Alberto Korda. Ernesto Che Guevara nació en una familia acomodada de Argentina, en donde estudió medicina. Su militancia izquierdista le llevó a participar en la oposición contra Juan Domingo Perón; desde 1953 viajó por Perú, Ecuador, Venezuela y Guatemala, descubriendo la miseria dominante entre las masas de Hispanoamérica y la omnipresencia del imperialismo norteamericano en la región, y participando en múltiples movimientos contestatarios, experiencias que lo inclinaron definitivamente hacia el marxismo. En 1955 Ernesto Che Guevara conoció en México a Fidel Castro y a su hermano Raúl Castro, que preparaban una expedición revolucionaria a Cuba. Guevara trabó amistad con los Castro, se unió al grupo como médico y desembarcó con ellos en Cuba en 1956. Instalada la guerrilla en Sierra Maestra, Guevara se convirtió en lugarteniente de Fidel y mandó una de las dos columnas que salieron de las montañas orientales hacia el oeste para conquistar la isla. Participó en la decisiva batalla por la toma de Santa Clara (1958) y finalmente entró en La Habana en 1959, poniendo fin a la dictadura de Fulgencio Batista. El triunfo de la revolución, llevada a cabo con escasos medios, se vio facilitado por la insostenible situación del país en aquellos años. Pese a registrar la más alta renta per cápita de América Latina, la riqueza se concentraba en pocas manos; este fortísimo desequilibrio social se repetía en los marcados contrastes entre el campo y la ciudad. En el plano político, la corrupción, los mecanismos clientelares y la inoperancia se habían acentuado hasta límites insospechados bajo el régimen despótico y autoritario de Fulgencio Batista; su gobierno logró hacer coincidir en su contra a los sectores más dispares de opinión e intereses. La economía cubana, en extremo condicionada por la presencia de Estados Unidos, se basaba en el turismo en las áreas urbanas y en una agricultura de carácter capitalista que había generado un numeroso proletariado rural, determinante en el proceso revolucionario. El nuevo régimen revolucionario concedió a Guevara la nacionalidad cubana y le nombró jefe de la Milicia y director del Instituto de Reforma Agraria (1959), luego presidente del Banco Nacional y ministro de Economía (1960), y, finalmente, ministro de Industria (1961). En aquellos años, Guevara representó a Cuba en varios foros internacionales, en los que denunció frontalmente el imperialismo norteamericano. En un viaje alrededor del mundo se entrevistó con Gamal Abdel Nasser, Jawaharlal Nehru, Sukarno y Josip Broz Tito (1959); en otro viaje conoció a diversos dirigentes soviéticos y a los chinos Chu En-Lai y a MaoTse-Tung. En la tarea de la construcción en Cuba de una nueva sociedad, y especialmente en el campo de la economía, el Che Guevara fue uno de los más incansables colaboradores de Fidel Castro. En la polémica económica que tuvo lugar en los inicios del nuevo régimen se decantó por una interpretación original, creativa y no burocrática ni institucionalizada de los principios marxistas. Buscando un camino para la independencia real de Cuba, se esforzó por la industrialización del país, ligándolo a la ayuda de la Unión Soviética, una vez fracasado el intento de invasión de la isla por Estados Unidos y clarificado el carácter socialista de la revolución cubana (1961). Su inquietud de revolucionario profesional, sin embargo, le hizo abandonar Cuba en secreto en 1965 y marchar al Congo, donde luchó en apoyo del movimiento revolucionario en marcha, convencido de que sólo la acción insurreccional armada era eficaz contra el imperialismo. Relevado ya de sus cargos en el Estado cubano, el Che Guevara volvió a Iberoamérica en 1966 para lanzar una revolución que esperaba que fuese de ámbito continental: valorando la posición estratégica de Bolivia, eligió aquel país como centro de operaciones para instalar una guerrilla que pudiera irradiar su influencia hacia Argentina, Chile, Perú, Brasil y Paraguay. Al frente de un pequeño grupo intentó poner en práctica su teoría, según la cual no era necesario esperar a que las condiciones sociales produjeran una insurrección popular, sino que podía ser la propia acción armada la que creara las condiciones para que se desencadenara un movimiento revolucionario; tales ideas quedaron recogidas en su libro La guerra de guerrillas (1960). Sin embargo, su acción no prendió en las masas bolivianas. Desde un principio su grupo, bautizado como Ejército de Liberación Nacional y compuesto por veteranos cubanos de Sierra Maestra y algunos comunistas bolivianos, se encontró con la falta de apoyo de los campesinos, ajenos por completo al movimiento. Sin ningún respaldo popular en el mundo rural, y sin apoyo en las grandes ciudades por el rechazo de las organizaciones políticas comunistas, las posibilidades de éxito menguaron drásticamente. Aislado en una región selvática en donde padeció la agudización de su dolencia asmática, Ernesto Guevara fue delatado por campesinos locales y cayó en una emboscada del ejército boliviano en la región de Valle Grande, donde fue herido y apresado el 8 de octubre de 1967. Dado que el Che se había convertido ya en un símbolo para los jóvenes de todo el mundo, los militares bolivianos, aconsejados por la CIA, quisieron destruir el mito revolucionario, asesinándole para después exponer su cadáver, fotografiarse con él y enterrarlo en secreto. En 1997 los restos del Che Guevara fueron localizados, exhumados y trasladados a Cuba, donde fueron enterrados con todos los honores por el régimen de Fidel Castro. La imagen de Ernesto Che Guevara queda incompleta si no se consideran, junto a la de revolucionario, sus facetas como ideólogo y teórico de la guerrilla, de la lucha armada en pequeños grupos como única forma revolucionaria de actividad política posible en los países subdesarrollados. Sus ideas se hallan expuestas en textos como el famoso Mensaje a la Tricontinental (1967) y el ya citado libro La guerra de guerrillas (1960) Si bien escribió muchísimo, la mayor parte de su obra sigue inédita. La integran manuscritos, cartas, discursos, proclamas y, sobre todo, artículos publicados en Verde olivo, el órgano de las Fuerzas Armadas cubanas, en las que el Cheostentaba el grado de comandante. Los más recordados son aquellos en los que evoca la revolución cubana (Una revolución que comienza, 1959 y siguientes) y los de política económica (Contra el burocratismo, 1963 y siguientes). Del diario que Ernesto Guevara había ido escribiendo durante toda su vida, se publicó póstumamente la parte referente a la guerrilla boliviana: Diario del Che en Bolivia(1968). Este último libro, que relata su lucha guerrillera en Bolivia hasta el día inmediatamente anterior a su captura, constituye el más impresionante testimonio de su personalidad. El Che describe el día a día de la guerrilla por dentro, en su aspecto cotidiano; las mil dificultades prácticas, las debilidades, los errores y litigios entre compañeros y su precario estado de salud dan lugar a un cuadro nada idealizado. Pero es sobre todo el estilo casi distanciado de este diario, incluso en los momentos más difíciles, lo que revela el lado humano del Che en el último período de su vida: en su ánimo reinaban una enorme calma y una profunda serenidad, debidas a la íntima convicción de lo justo de sus ideales y a la razonada aceptación del riesgo de morir en la lucha. Filosofía analítica La corriente denominada "filosofía analítica" —también llamada análisis, análisis lógico, análisis filosófico, etc.— es un movimiento que engloba diversos modos de hacer filosofía y que, desde un punto de vista histórico, ha caracterizado a distintos autores y ha atravesado varias fases desde que se originó a principios del siglo XX. El nexo de tanta diversidad es sin duda el calificativo "analítica", que anuncia que dicho movimiento implica una tendencia a usar métodos relacionados con el análisis clásico; sin embargo, conviene distinguir la filosofía analítica de este último, ya que "análisis" es un término que puede entenderse de distintas formas y, por otra parte, hay en esta filosofía características que sólo pueden comprenderse en el seno del contexto histórico en que se originó y desarrolló. La filosofía analítica surgió en Inglaterra de la mano de G. E. Moore y B. Russell, y se relacionó, sobre todo en el caso de Russell, con los avances que experimentó la lógicacon Boole y Frege. Esto último ha propiciado que sea frecuente la identificación entre lógica y filosofía analítica, pero si bien es cierto que ambas guardan estrecha relación, también lo es que en numerosos casos la lógica se proclama independiente de cualquier orientación filosófica, y que es posible igualmente hacer análisis del lenguaje ordinario sin que ello implique hacerlo desde un punto de vista lógico o formal. De hecho, ya desde sus orígenes, la corriente denominada "filosofía analítica" se bifurcó en dos subcorrientes, representadas cada una de ellas por los dos filósofos anteriormente mencionados: Moore se inclinó hacia el análisis del lenguaje ordinario, mientras que Russell se ocupó del tratamiento de los lenguajes formales y de la búsqueda de un lenguaje lógico "perfecto". Otras fuentes que alimentaron el surgimiento de la filosofía analítica fueron los trabajos del Círculo de Viena y del positivismo lógico en general, aunque es difícil detallar cuáles de estos trabajos en concreto y en qué sentido se produjo tal influjo. De hecho, es en general difícil aportar una lista cerrada y detallada de características de la filosofía analítica; suele caracterizarse mediante la mención de ciertas tendencias generales, como su anti-idealismo, su rechazo de la especulación metafísica, su atención a cuestiones relacionadas con el lenguaje, su preferencia por ciertos problemas, cierto vocabulario, ciertos "ejemplos", etc. En base a estas "semejanzas de familia", es posible esbozar una clasificación de las distintas corrientes y de los distintos pensadores que se han distinguido tradicionalmente con el distintivo de "analíticos". En primer lugar, se incluyen dentro de la filosofía analítica los trabajos de análisis lógico de B. Russell, su desarrollo del atomismo lógico y su énfasis en el uso de los recursos de la lógica formal para posibilitar la construcción de un lenguaje llamado "ideal". En segundo lugar, y simultáneamente en el tiempo, el análisis del lenguaje corriente llevado a cabo por Moore y sus discípulos, quienes trataron de eliminar las incorrecciones de que adolecía el lenguaje ordinario sin recurrir al uso de lenguajes formalizados y desde el seno del lenguaje mismo. En tercer lugar, Mach y el fenomenismo austriaco, con su especial atención al estudio del lenguaje científico. De esta tendencia deriva en parte la concepción filosófica del positivismo lógico, con su rechazo a toda metafísica, su división de los enunciados en fácticos y tautológicos, su polémica con respecto al principio de verificación y su atención a la estructura lógica del lenguaje científico. Esta corriente se identifica con lo que se ha llamado "filosofía clásica de la ciencia". En cuarto lugar, pertenecen también a la rama de la filosofía analítica las doctrinas de Popper, algunos de cuyos temas recurrentes derivan igualmente de los planteamientos del positivismo lógico, y que dieron lugar con posterioridad a la llamada "nueva filosofía de la ciencia". En quinto lugar, la filosofía del lenguaje expuesta en el Tractatus lógico-philosophicus de Wittgenstein y, en general, toda la doctrina filosófica derivada de la influencia de esta obra. En sexto lugar, los planteamientos del "segundo Wittgenstein", tal y como él mismo los expone en sus Investigaciones filosóficas, cuya dilatada influencia dio lugar a diversas corrientes dentro de la filosofía analítica, todas ellas relacionadas con el análisis del lenguaje ordinario. De aquí derivará la formación del llamado "grupo de Oxford", en el que se incluyen el análisis informal de Ryle, el análisis conceptual de Strawson y la fenomenología lingüística de Austin. Por último, las tendencias más recientes en filosofía analítica incluyen el holismo de Quine y el creciente interés por el papel de los marcos conceptuales en las teorías científicas, por el peso teórico de los hechos en éstas y por la importancia de otro tipo de contextos distintos del de justificación. De cualquier forma, aunque las clasificaciones de la filosofía analítica que se han propuesto a lo largo de la historia son diversas, hay algunas de ellas que se repiten de forma más o menos constante; la más recurrente es la que divide la filosofía analítica en las dos ramas fundamentales ya mencionadas: la primera de ellas, la que se centra en el análisis del lenguaje lógico, está representada básicamente por Russell y el "primer Wittgenstein", el Wittgenstein del Tractatus, y también ha sido llamada "filosofía del lenguaje ideal". La segunda, la que se centra en el análisis del lenguaje ordinario, está representada por Moore y por el "segundo Wittgenstein", el de las Investigaciones filosóficas; y ha sido también llamada "filosofía del lenguaje corriente". La Segunda Guerra Mundial El siglo XX Fue el período comprendido, entre el 1 de enero de 1901 y el 31 de diciembre de 2000.Es llamado el «Siglo de la Vanguardización» Fue el décimo y último siglo del II milenio. A inicio del siglo xx, América Latina enfrentaba importantes cambios. Los países se habían insertado definitivamente en el sistema mundial y estaban dedicados a producir y exportar materias primas como alimentos y metales y también a importar manufacturas de los países industrializados El siglo XX se caracterizó por los avances de la tecnología; medicina y ciencia; fin de la esclavitud en los llamados países subdesarrollados; liberación de la mujer en la mayor parte de los países occidentales; pero más que todo por el creciente desarrollo de las industrias, convirtiendo a varios países en potencias mundiales como pueden ser Los Estados Unidos de América, también el siglo se destacó por las crisis y despotismos humanos en forma de regímenes totalitarios, que causaron efectos tales como las Guerras Mundiales; el genocidio y el etnocidio, las políticas de exclusión social y la generalización del desempleo y de la pobreza. Como consecuencia, se profundizaron las desigualdades en cuanto al desarrollo social, económico y tecnológico y en cuanto a la distribución de la riqueza entre los países, y las grandes diferencias en la calidad de vida de los habitantes de las distintas regiones del mundo. Al hacer balance de esta centuria, Walter Isaacson, director gerente de la revista Time declaró: «Ha sido uno de los siglos más sorprendentes: inspirador, espantoso a veces, fascinante siempre». Según Gro Harlem Brundtland, ex primera ministra de Noruega, se trata de «un siglo de grandes progresos [y, en algunos lugares,] crecimiento económico sin precedentes», si bien las zonas urbanas míseras afrontaron un lúgubre panorama de «hacinamiento y enfermedades generalizadas vinculadas a la pobreza y al ambiente insalubre». En los albores del siglo XX, el Imperio británico (que dominaba una cuarta parte del planeta y de sus habitantes), varios imperios europeos, la Dinastía Manchú (de China) y el Imperio otomano controlaban gran parte del mundo. Mucho antes de finalizar el siglo, tales imperios habían quedado relegados a los libros de historia. Al final del siglo, tras la disolución de la Unión Soviética, el primer y mayor estado socialista, Estados Unidos de América quedó como la única superpotenciaimperialista mundial. La guerra de Indochina (1946-1954) Francia había conquistado una colonia en Indochina en el siglo XIX compuesta de diversos territorios: Vietnam (Tonkin, Annan, Conchinchina), Laos y Camboya. Ocupado el territorio por los japoneses, la guerrilla comunista del Viet-minh, dirigida por Ho Chi Minh, proclamó el nacimiento de la República Democrática de Vietnam el 2 de septiembre de 1945, paralelamente a la capitulación japonesa. De Gaulle respondió enviando tropas al mando del general Lecrec para restaurar la soberanía francesa sobre el territorio. Tras un frustrado acuerdo, los disturbios estallan en el otoño de 1946. La guerra había comenzado. En un principio, la guerra tiene el carácter de una guerra colonial. Francia, ante la mirada distante u hostil de las dos grandes potencias trata de restablecer el control sobre Indochina, para ello concede al antiguo emperador Bao Dai la independencia de un Vietnam que quedaría integrado en la Unión Francesa. La guerra, sin embargo, entra de lleno en el marco de la guerra fría tras la victoria comunista en China en 1949 y la guerra de Corea. Apoyados por los chinos, el Viet-minh se convierte en un moderno ejército comandado por el legendario general Giap. Pese a la ayuda financiera norteamericana, las tropas francesas terminan siendo derrotadas en el 7 de mayo de 1954 en Diem Bien Fu. Francia se ve forzada a la negociación y finalmente se llega a los Acuerdos de Ginebra en 1954. Laos y Camboya acceden a la independencia y Vietnam quedaba dividido en una línea de armisticio en el paralelo 17º. El norte quedaba bajo control del Viet-minh y el sur bajo el dominio de nacionalistas anticomunistas. Los Acuerdos recogían la previsión de que en dos años se celebrarían elecciones libres para reunificar el país. Esas elecciones nunca tuvieron lugar y fue la guerra la que continuó dominando durante muchos años la península de Indochina. El holocausto El término 'holocausto' posee una segunda acepción en sentido figurado, que es la que hoy más comúnmente se usa: "Gran matanza de seres humanos, en general"; sin embargo, la voz, con este valor, nos lleva automáticamente a un holocausto determinado: la catástrofe judía del siglo XX (la que en hebreo se dice Shoah), que solemos escribir con mayúscula. Las bases remotas de esta tragedia sin igual hemos de buscarlas en las profundidades del antisemitismo decimonónico, característico del centro y este de Europa; de hecho, si el holocausto judío (desde aquí, Holocausto) es recordado como un fenómeno propiamente germánico, en él participaron activamente, de forma oficial o no, otras naciones en las que el antisemitismo era también muy profundo. En su tarea de destrucción de las juderías que encontraron a su paso durante la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas de las SS alemanas encontraron el apoyo de parte de la población cuando no de las mismas autoridades en naciones como Rumanía, Lituania, Letonia, Bielorrusia o Ucrania; al mismo tiempo, Hitler supo sacar partido del tradicional antisemitismo de otros países bálticos o centroeuropeos. La gran masacre fue gestándose con el advenimiento de los nazis al poder, acaecido el 30 de enero de 1933, y se desarrolló con especial intensidad durante los años de la Segunda Guerra Mundial, que acabó oficialmente el 8 de mayo de 1945. La virulencia antisemita del Partido Nacional Socialista formaba parte de sus bases programáticas desde que se publicaran en 1920, por lo que no hubo que esperar a la victoria de 1933 para saber cuál sería su posición respecto de los judíos residentes en Alemania; sin embargo, el panorama fue haciéndose cada vez más turbio debido a la penetración de la ideología nazi entre el pueblo y su implantación general en Alemania, al convertirse indiscutiblemente en la primera fuerza política y en un verdadero fenómeno de masas. Un momento crucial fue la implantación de las Leyes de Nuremberg el 15 de septiembre de 1935, donde se establecía que ningún judío pudiera tener la ciudadanía alemana; otro momento especialmente célebre fue la "Noche de los Cristales Rotos" (Krristallanacht), entre el 9 y el 10 de noviembre de 1938. La situación empeoró brusca y progresivamente desde la invasión de Polonia, el 1 de septiembre de 1939, lo que supuso la declaración de guerra inmediata por parte de Francia y Gran Bretaña. El estallido de la Segunda Guerra Mundial fue determinante para que el plan de Hitler de barrer a los judíos de toda Europa se extendiese hasta los últimos confines orientales del Continente, en su encuentro con Asia. El dictador perseguía esclavizar a todos los pueblos eslavos, desde la cercana Polonia hasta Rusia, y utilizarlos como fuerza de trabajo bruto al servicio de la pujante Alemania; por otra parte, al elemento judío sólo le reservaba la aniquilación. Si en una primera fase, antes del estallido de la Guerra, Alemania apostó por la expulsión de los judíos de su territorio, tras la invasión de Checoslovaquia se decidió que la única solución posible del Problema Judío era la que se denominó oficialmente (de ahí el empleo de las mayúsculas en ambos casos) la Solución Final o Total (Gesamtloesung); para ello, Hitler, y con él todo su gobierno, apeló a varios métodos, como el trabajo hasta la extenuación, los fusilamientos masivos o, en último término, las tristemente célebres cámaras de gas. Para desarrollar tan terrible plan, que también alcanzaría a otras etnias (eslavos o gitanos) o grupos (enfermos mentales, homosexuales y comunistas), era decisivo contar con centros destinados a tal fin. Ello indujo a la creación de campos de concentración de características diversas: desde simples campos de trabajo hasta auténticas factorías de la muerte. La deportación hacia esos centros comenzó mucho antes de que estallara la guerra; sin embargo, sólo la guerra animó a eliminar a los judíos de toda Europa, dándoles la muerte in situ o deportándolos hacia los numerosos campos de concentración localizados en distintos puntos de Europa. Los judíos fueron a dichos enclaves desde Francia por el oeste y desde Rusia por el este; desde los Países Bálticos por el norte y Grecia por el sur; su destino estaba, por lo general, en campos ubicados en territorios pertenecientes a las actuales Alemania, Lituania, Ucrania y, especialmente, Polonia. De los primeros campos de deportación, donde los judíos estuvieron inicialmente concentrados, se pasó a auténticos mataderos para hombres, a la manera de algunos campos ubicados en Polonia, como Sobibor, Treblinka o Auschwitz. La historia del Holocausto puede y debe seguirse, por diversas razones, incluso más allá del último día de la Segunda Guerra Mundial, el 8 de mayo de 1945. En primer lugar, cabe recordar que la tragedia continuó para muchos judíos que osaron regresar a sus lugares de origen y que pagaron el retorno con su vida, pues el sentimiento antijudío de las gentes en nada se había aplacado tras el ocaso de Hitler, por cuanto era de diferente raigambre; la prolongación del Holocausto ha sido una realidad derivada también de la memoria siempre viva de sus víctimas, así como de la persecución y enjuiciamiento de los responsables del Holocausto en todo el mundo (con el grupo de Simon Wiesenthal a la cabeza). Acabada la Guerra, las marcas del genocidio judío se curaron parcialmente con la búsqueda y encuentro de familiares o con la recuperación de parte de los bienes incautados; a tal efecto, desde finales de 1996 se ha iniciado el rastreo de los depósitos y cuentas bancarias congelados en los principales bancos suizos y se ha seguido la ruta del oro robado a los judíos y empleado como moneda por los nazis en todo el mundo. Realmente, la única experiencia positiva que los judíos han extraído del Holocausto es de signo providencialista y mesiánico, ya se observe desde una perspectiva laica o religiosa; en unos pocos años, la vieja comunidad judía ha ido desde el peor de todos los periodos de su historia a la mejor situación posible: apenas salidos de los campos de concentración, los judíos asistieron emocionados al nacimiento del estado de Israel, hecho por el que todos sienten hoy un especial orgullo. En definitiva, el Holocausto fue el resultado de la suma de millones de tragedias individuales que nos presentan todos los dolores que pueda imaginar la mente humana; esa hecatombre supuso la práctica aniquilación de la gran judería europea, la muerte de unos seis millones de judíos, cifra que sólo puede compararse con el total de entre veinte y veintidós millones de caídos en la Unión Soviética (entre los que hay que contar, no lo olvidemos, a unos dos millones de judíos rusos), aunque su muerte se derivó mayoritariamente del avance del frente del este (y del desprecio que los nazis sentían por los pueblos eslavos, claro está) y sólo en segundo término de su deportación masiva hacia campos de exterminio. El impacto del Holocausto es aún hoy tremendo en la memoria de la comunidad judía de todo el mundo, que ronda los quince millones de almas: raro es quien no ha perdido algún miembro de su familia, por no decir grupos familiares enteros, en aquella tragedia; por ello, en el calendario judío se ha incluido una nueva fiesta de recuerdo de los caídos, en el 27 de Nisan de acuerdo con su calendario, día que se dice de Recuerdo del Holocausto o Yom ha-Sho’ah. El nacimiento del estado de Israel en 1948 fue, como se ha dicho, en buena medida el resultado del desastre de la gran judería europea durante la Segunda Guerra Mundial Genocidio El genocidio es un delito internacional que comprende «cualquiera de los actos perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal». Estos actos comprenden la «matanza y lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo, sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial, medidas destinadas a impedir nacimientos en el seno del grupo, traslado por la fuerza de niños del grupo a otro grupo». El término fue acuñado y definido por primera vez por el jurista judeo-polaco Raphael Lemkin, que en 1939 había huido de la persecución nazi y encontrado asilo en Estados Unidos Según el sociólogo e historiador estadounidense Michael Mann, el genocidio es el grado más extremo de violencia intergrupal y el más extremo de todos los actos de limpieza étnica. Para este autor el impacto de los genocidios durante el siglo XX es devastador, tanto por el número de víctimas, que cifra en más de 70 millones de personas, como en la extrema crueldad de las agresiones. Sionismo Aunque al definir el "Sionismo" se le suele tildar de doctrina, tendencia o ideología, con un matiz claramente peyorativo en no pocos casos (durante años, la izquierda más radical se refería, y hermanaba contra toda lógica, al capitalismo y al sionismo como sus principales enemigos), se trata de un fenómeno mucho más complejo, con raíces y dimensiones diversas. Por una parte, Sión, o lo que es lo mismo, Jerusalén (sólo por extensión Israel o Palestina), era la ciudad sagrada por excelencia en la Biblia, libro que los judíos habían venido leyendo en clave religiosa, pero también histórica e incluso épica; por otra, era el enclave del Gran Templo y había visto a los principales héroes y personajes de las Sagradas Escrituras. Sión nunca faltó en los parabienes tradicionales de los judíos, en el más anhelado deseo: “El año próximo, en Jerusalén”. El establecimiento de individuos, familias y hasta de comunidades completas en Palestina se venía produciendo desde siglos atrás; sin embargo, la emigración de manera organizada sólo tuvo lugar a mediados del siglo XIX y desde la castigada judería rusa, con el estímulo del movimiento Hibbat Zion, cuyos principales valedores facilitaron el retorno a la tierra de los antepasados. Por lo que se refiere a la voz "sionismo", el primero en usarla fue el periodista Nathan Birnbaum en 1890. La idea de retorno a Erez Israel tuvo primero unos fines humanitarios y pretendía, básicamente, salvar de un peligro cierto a las comunidades más amenazadas, situadas por lo general en la parte oriental de Europa; muy pronto, sin embargo, adquirió la dimensión de empresa política y el Sionismo, ahora con mayúscula, fue elevándose a la categoría de proyecto primordial de la comunidad judía internacional. Como veremos enseguida, el punto de partida de esta empresa hay que situarlo en el proyecto impulsado por Theodor Herzl en las postrimerías del siglo XIX, aun cuando partió de las sólidas bases que brindaba la labor previa de valedores de la emancipación judía y sionistas tan madrugadores como Leon Pinsker; ya en su Autoemancipation, manifiesto publicado en 1882, Pinsker había propuesto la búsqueda de un asentamiento para el pueblo judío, aunque en ningún momento cargó las tintas sobre el establecimiento de colonias en Israel. Precisamente desde ese año de 1882, con el apoyo intelectual de Pinsker y de la sociedad Hovevei Zion y con la ayuda económica de la Alliance Israélite Universelle comenzaron las primeras emigraciones en grupo. La situación en Rusia y otros países eslavos invitaba claramente a tal empresa, pues en la mente de todos estaba el gran pogromo de 1881. Desde ese año hasta la publicación del manifiesto de Herzl, en 1897, hubo otros muchos jalones que permiten comprender mejor la obra de este intelectual y enseñan que el retorno a Sión no fue sólo la idea de un visionario. El Sionismo o sionismo presenta una dimensión igualmente rica, cuando menos, desde una perspectiva laica; de hecho, el retorno a Israel, propósito primordial del movimiento sionista, fue una empresa en la que participaron intelectuales de una ideología marcadamente laica y socialista. No obstante, en los orígenes del futuro estado de Israel se descubre, de distinta manera, al rico acaudalado (aunque sólo en forma de apoyo económico, brindado por acaudalados financieros como la familia Rothschild o el Barón Maurice en Europa) y al pobre paria de los guetos ruso o polaco en busca de un destino más seguro tras el gran pogromo de 1881. Había numerosos jóvenes idealistas empapados en socialismo, pero tampoco faltaban viejos rabinos o grupos familiares de profundas convicciones religiosas, aunque su aporte a la formación del futuro estado fuese notablemente menor. El surgimiento del Sionismo se le debe a Theodor Herzl (1860-1904), intelectual húngaro que brindó una base sólida a esta forma de pensamiento vertebrada en la Organización Sionista Internacional, a la que él mismo dio vida. De joven, Herzl pudo ver la cara del sionismo (aquí con minúscula) nostálgico o religioso, en su Budapest natal; era poco más que la añoranza de la Tierra Perdida, que observó como un fenómeno curioso y marginal, pues era un europeísta y un asimilacionista convencido, que llegó a ver la solución del problema judío en una conversión general de los jóvenes al cristianismo. Hasta llegar a la determinación del Herzl maduro de buscar un hogar judío en el Israel bíblico se produjeron algunos hechos que explican la evolución de su pensamiento: en primer lugar, sintió el peso del antisemitismo austriaco una vez trasladada su familia a Viena; casado y con hijos, tampoco dejó de sufrir las iras antisemitas de la Francia finisecular, destinado como estaba en París como corresponsal del Neue Freie Presse; aquí, precisamente, fue donde transformó su pensamiento de un modo radical, mientras seguía el proceso abierto al capitán Dreyfus por alta traición, y llegó a convencerse de que la única solución para la comunidad judía pasaba por la emigración en masa a tierras en las que olvidase de una vez por todas el antisemitismo que la había marginado a lo largo de los tiempos. Una fecha fundamental es la del año 1896, en que dio a la imprenta y difundió en traducción a las principales lenguas un informe que, en los años previos, había presentado a intelectuales y hombres de negocios judíos. El título de esa obra, que proclamaba su credo sionista, era Der Judenstaat. Versuch einer modernen Loesung der juedischen Frage; aquí, Herzl renunciaba abiertamente a su vieja idea de la asimilación en la sociedad cristiana europea por dos razones: una de signo negativo, el antisemitismo; otra positiva, la reafirmación del pueblo judío, dispuesto a seguir existiendo como tal, igual que había venido ocurriendo desde la gran diáspora tras la destrucción del Segundo Templo. En este libro, Herzl indicaba dos posibles asentamientos para todos los judíos: Israel o Argentina, aunque había una clara apetencia por la primera; en otros aspectos, Der Judenstaat refleja el talante idealista y visionario de quien lo escribió, que erró a menudo en lo particular pero atinó al lanzar esta primera propuesta global para los judíos de todo el mundo. Ardua fue la búsqueda de apoyo económico e intelectual para esta empresa en sus orígenes, pues tanto el Barón Edmond Rothschild como la sociedad Hovevei Zion o la prensa judía le dieron la espalda. Para impulsar su proyecto, Herzl contó con dos apoyos: su diario Die Welt, que vio la luz por vez primera el 4 de junio de 1897, y el Primer Congreso Sionista, celebrado en Basilea entre el 29 y el 31 de agosto de ese mismo año. En esta reunión internacional, Herzl fue nombrado presidente de la Organización Sionista Mundial, puesto que ocupó hasta su muerte. A la celebración del Segundo Congreso, en 1898, la idea de Herzl llevó a la implantación de un banco para la nueva nación, el Anglo-Palestine Co. que más tarde fue llamado Bank Leumi Le-Israel, con su sede en Londres y una sucursal en Jaffa; no obstante, en esta fase, ninguno de los grandes banqueros judíos brindó apoyo económico que sirviese para animar el sueño de Herzl. Tras un intento de ganarse el beneplácito del sultán turco, tarea para lo que contó con la mediación del Káiser Guillermo II, Herzl cambió de rumbo y llamó a las puertas del gobierno británico; de hecho, en Gran Bretaña tenían su sede los principales organismos sionistas. De visita a las Islas, Herzl encontró a lord Rothschild y lo convenció para apoyar distintos asentamientos en zonas del protectorado inglés (en Chipre y otras zonas próximas al territorio bíblico), si bien no contó con su apoyo para establecerse en Israel. Decisiva fue la entrevista con el Secretario para Asuntos Coloniales, Joseph Chamberlain, el 22 de octubre de 1902, quien sugirió que el asentamiento tuviese lugar en la Península del Sinaí si Egipto estaba de acuerdo. Rechazada la invitación por las autoridades egipcias, este nuevo intento de buscar acomodo para los judíos del Este de Europa, que seguían padeciendo continuos pogromos (como el de Kishinev de 1903) dio en nada. Igualmente estéril fue el proyecto de asentar a los emigrantes judíos en el África Central, concretamente en tierras de la actual Uganda, que se consideró en el Sexto Congreso Sionista (1903). Desde ese momento, se abandonó la idea de establecerse en un lugar distinto de la tierra de Israel, lo que permite hablar de sionismo en puridad y sin ningún tipo de ambages. Claro y definido el propósito, para su ejecución hubo varios momentos de extraordinaria importancia: uno de ellos, tal vez el decisivo para que se convirtiese en realidad el sueño sionista fue la Declaración Balfour del 2 de noviembre de 1917, que hacía posible el establecimiento de un estado judío independiente en Palestina. Fue por esos mismos años cuando apareció en escena la figura de Chaim Weizmann, cuyos esfuerzos fueron decisivos para el nacimiento del Israel moderno; de hecho, sólo su labor y la de otros fervorosos sionistas consiguió que la población judía de Palestina pasase de 60.000 individuos en 1919 a 600.000 inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial y justo antes de la independencia del nuevo estado, alcanzada el 14 de mayo de 1948. Con todo, las posturas dentro de la comunidad siguieron muy enfrentandas antes de que surgiera el estado de Israel, pues al lado del sionista laico y socialista seguía el judío ultraortodoxo; todavía, además, era abundante el judío asimilacionista en las principales ciudades centroeuropeas. Si unos y otros comenzaron a pensar seriamente en la emigración a Palestina fue como resultado del creciente antisemitismo europeo, que invitaba a barruntar un triste destino para el conjunto de los judíos de Europa. Como se desprende de las cifras que acabamos de revisar, el temor y los ideales invitaron a los judíos europeos a buscar un nuevo hogar; ambos, ahora con el poderoso acicate que supuso el proyecto de Adolf Hitler de aniquilar a todos los judíos, fueron de nuevo los motivos que dirigieron sus pasos a esa añorada tierra, durante la Segunda Guerra Mundial y, especialmente, desde el final de ese gran conflicto bélico, en 1945. De ahí al orto del nuevo estado no hubo sino un hiato cronológico inapreciable, lo que permite comprender hasta qué punto su fundación dependió del dolor infligido por Hitler a la judería europea. El holocausto e inmediato nacimiento del estado de Israel encaja a la perfección en un ideario judío, providencialista y mesiánico, que se descubre a lo largo de los tiempos y que ha encontrado su clara satisfacción en las medianías del siglo XX: tras el máximo dolor, vendrá la redención. A partir de ese momento, la percepción que del fenómeno sionista tuvo cualquier judío cambió radicalmente: fuera de algún grupo marginal de carácter ultraortodoxo, todos vieron el nacimiento y desarrollo de Israel con un sentido orgullo; los reparos de antaño con respecto al sionismo desaparecieron por completo, aunque no siempre se estuviese dispuesto a abandonar el hogar en distintas partes del mundo para establecerse en Israel. El apoyo económico al nuevo estado, desde ese momento, no fue suficiente para que un judío fuese considerado automáticamente sionista; como David Ben-Gurión indicó en varios momentos, y de acuerdo con el parecer de las modernas sociedades sionistas, desde ese momento sólo se consideraría sionista al judío dispuesto a inmigrar a Israel en algún momento de su vida. Con todo, a estas alturas queda claro que el proyecto de Herzl ha sido un completo éxito, pues el Sionismo (una tendencia en origen minoritaria y despreciada en los círculos judíos más poderosos) no sólo ha llevado a los judíos hasta Israel sino que, además, ha galvanizado al conjunto de la comunidad judía de todas partes del mundo en el culto a un verdadero ideal. Tras el nacimiento de Israel, las cifras de inmigrantes fueron en rápido aumento hasta alcanzar al presente; hubo, no obstante, momentos de inmigración masiva desde zonas en las que el fantasma del antisemitismo volvía a mostrarse o en las que se auguraban malos tiempos para la población judía, como ocurrió tras la independencia de países como Marruecos o Argelia. La fundación del estado de Israel supuso un ahondamiento en la crisis con el conjunto de los países árabes, en algunos de los cuales había juderías considerables; de ahí en adelante, las relaciones con los árabes no fueron estables por completo en ningún momento, pero se deterioraron más si cabe durante la Guerra de los Seis Días (1967) o la de Yom Kippur (1973), por citar las dos principales. Por unas u otras razones, como la independencia de los países del mundo árabe o los varios conflictos árabe-israelíes, Israel recibió una importante afluencia de inmigrantes desde el norte de África, Oriente Próximo y Medio Oriente. El sionismo ha tenido una última gran batalla tras la caída de los países del Este, en la década de los noventa, lo que ha supuesto la llegada en un corto espacio de tiempo de varios cientos de miles de judíos desde diferentes países de la antigua Unión Soviética, una emigración masiva que aún no ha parado en estos primeros años del siglo XXI. Guerras árabe-israelíes El complejo tema de las relaciones entre Israel y los pueblos árabes ha pasado numerosas veces de la guerrilla silenciosa y larvada al enfrentamiento bélico directo. Así pues, como guerras árabe-israelíes se conoce en la historiografía a los choques militares directos acontecidos a lo largo del siglo XX entre dos rivales tan antagónicos como condenados a entenderse, si bien las diferencias parten de posturas tan irreconciliables que resulta difícil intuir una solución pacífica al que quizá sea el conflicto más largo de la historia de la Humanidad. El inicio de las tensiones entre ambos pueblos se pierde en la magnitud de los tiempos: desde la descendencia, legítima e ilegítima (sin certificación posible) del patriarca bíblico Abraham (Isaac, cabeza del pueblo hebreo, e Ismael, cabeza del pueblo árabe), hasta las tensiones desatadas por las invasiones romanas o las Cruzadas, ambos pueblos han protagonizado encarnizadas luchas que harían excesivo un análisis profundo de la situación. Así pues, el conflicto se analizará desde el siglo XIX, cuando Palestina se hallaba bajo la dominación turca. Orígenes del conflicto En las primeras décadas del siglo XIX, Palestina se hallaba incluida en una provincia del imperio otomano denominada Gran Siria (Bilad al-Cham), que incluía también los territorios de los actuales países Siria, Líbano y Jordania. En el año 1831 los egipcios invadieron la Gran Siria y establecieron una especie de protectorado con el sultán de Constantinopla a cambio de un tributo anual. Pese a ello, las potencias occidentales, con el pretexto de asegurar la libre circulación en los Santos Lugares, acabaron por comprometerse con el imperio turco para recuperar la Gran Siria de manos egipcias. Mediante la firma del Tratado de París (1856), Francia estableció un protectorado en Jerusalén e invadió el Líbano, a cambio de asegurar la integridad territorial del imperio. La intervención europea provocó las primeras protestas árabes sobre la validez de una presencia europea en un territorio arabizado desde tiempos inmemoriales. Sin embargo, los árabes iban a tener aún mayores problemas para asegurar su propia identidad en sus territorios, puesto que a finales del siglo XIX comenzó a tomar cuerpo el ideal hebreo acerca de la construcción de un estado judío en Palestina. La consigna, lanzada por Theodor Herzl en el Primer Congreso Sionista (Basilea, 1897), caló hondo en la conciencia hebraica, por lo que muchos de ellos, en especial los procedentes de Rusia y Polonia, comenzaron a emigrar hacia Palestina para establecer las primeras colonias agrarias en territorio palestino. La situación de Palestina sufrió de nuevo la hostilidad de las potencias circundantes tras la entrada del imperio turco en la Primera Guerra Mundial, al lado de los países del Eje, puesto que la proximidad con Egipto (importante enclave británico en el conflicto) convertía el territorio en un polvorín. Debido a ello, los británicos intentaron canalizar la voluntad independentista árabe a su favor, dando rienda suelta al nacionalismo para enfrentar a la Gran Siria contra el imperio otomano. La propuesta efectuada en 1915 por el comisario de El Cairo, Henry McMahon, incluía la garantía de un futuro reino árabe independiente formado por los territorios de Palestina, Siria, Líbano, Irak y la península de Arabia. Era evidente que las intenciones autónomas árabes chocaban frontalmente con el establecimiento de un estado hebreo en Palestina, por lo que las hostilidades comenzaban a vislumbrarse debido a la tensión que se iba acumulando en el territorio. De la declaración Balfour al protectorado británico Durante la Primera Guerra Mundial la actitud británica basculó intermitentemente entre el apoyo a la causa árabe y la defensa de sus propios intereses en el Canal de Suez, por lo que en unas negociaciones secretas entre Rusia, Francia y Gran Bretaña (acuerdo Sykes-Picot, 1916) quedó establecido que Palestina quedaría como un territorio sujeto a ciertas negociaciones y con una administración internacional. La ambigüedad británica tuvo su máxima expresión en la denominada declaración Balfour (1917), en la que el máximo dirigente del Foreign Office, lord Balfour, expresaba la voluntad del gobierno británico de ayudar a la comunidad sionista, encabezada en Gran Bretaña por el poderoso banquero lord Rothschild, en la construcción de un estado hebreo en Palestina, siempre y cuando se respetase la voluntad de las comunidades árabes asentadas en la misma zona. Al hacerse público el cambio de voluntad acontecido gracias a la presión del lobby hebreo británico (que había financiado la construcción del Canal de Suez), los habitantes árabes de Palestina iniciaron varias revueltas callejeras contra las autoridades británicas, sin que se llegase a ninguna acción determinada y conjunta. Sin embargo, ello contribuyó a mostrar el profundo desagrado de los propios palestinos ante el cariz de los acontecimientos. El siguiente paso se tomó en la conferencia de paz que, tras la finalización de la GranGuerra, se celebró en Versalles(Francia, 1919). El territorio palestino quedó establecido como un protectorado bajo tutela británica pese a las protestas del dirigente del efímero reino árabe de Damasco, Faysal ibn Hussein, quien desde 1918 no dejó de propugnar la libertad del pueblo árabe para guiar sus destinos, rechazando toda intervención occidental. Pese a ello, las tesis de coexistencia pacífica defendidas por el enviado hebreo al tratado, Chaim Weizmann, acabaron imponiéndose sobre el dirigente sirio, puesto que, en el año 1920 y en el seno de la Sociedad de Naciones, la conferencia de San Remo aprobó el reparto territorial de Palestina entre Siria y Líbano, a la vez que cedía el territorio restante a la soberanía protectora de Gran Bretaña. En julio de 1922, sir Herbert Samuel quedó investido con las funciones de Alto Comisario para Palestina por parte del Foreign Office británico, inaugurando el gobierno del Protectorado sólo sobre Palestina, pues la segmentación de la Gran Siria había dejado como territorios independientes a Líbano, Transjordania, Siria e Irak. Éxodo árabe e inmigración hebrea Una de las más espinosas cuestiones a las que el protectorado británico se debía enfrentar era la coordinación entre un organismo que velara por la seguridad de los asentamientos hebreos, la Agencia Judía, y una hipotética Agencia árabe que, a pesar de que sus disensiones internas hicieron imposible su materialización, sí tomó cuerpo en una serie de partidos políticos como el Partido de Defensa Nacional (dirigido por el clan Nachachibi) o el Partido Árabe Palestino (partidarios de los Husseini). A la desorganización interna árabe se unió un especial detalle: muchos de los dirigentes árabes de la clase alta eran propietarios absentistas, con lo que prefirieron vender sus tierras a los británicos antes que afrontar el reto de la lucha. Ello motivó dos consecuencias: un importante éxodo rural de campesinos palestinos y, la más definitoria, la implantación progresiva de colonos judíos en las explotaciones agrarias palestinas. Ambas cuestiones provocaron un equilibrio de población: de 298.000 palestinos censados en 1922 se pasó a 194.000 en 1936 (datos de López García, op. cit. p. 8), mientras que la inmigración hebrea (fomentada además por el inicio de la persecución nazi en Alemania) fue, de igual modo, paulatina pero constante. Las cifras de colonos hebreos asentados en Palestina hablan por sí mismas: de los 4.000 llegados en 1931 se pasó a 30.000 en 1933 y a 62.000 en 1935. (Ibid, op. cit., p. 9). Ante la avalancha judía, los partidos políticos árabes se movilizaron y solicitaron al Alto Comisario británico, Arthur Wauchope, el cierre inmediato de las fronteras y la implantación de una representatividad parlamentaria acorde con el peso de la población árabe. Las protestas de la Agencia Judía fueron lo suficientemente fuertes para que, pese a la actitud conciliadora del gobierno británico, las propuestas palestinas no fuesen reconocidas. Debido a ello, y enmarcado en un cada vez más acuciante clima de guerra civil encubierta, la población árabe comenzó a dar rienda suelta a las actividades bélicas de asociaciones clandestinas como Ezzedin al-Qassem, fundada en 1932 e integrada en el Alto Comité Árabe dirigido, a partir de 1936, por Hadj Amin. Las violentas manifestaciones y las huelgas generales acontecidas en el período 1936-1938 fueron suficientes para que el gobierno británico, en especial tras el estudio de la comisión Woodhead de este último año, se convenciera de que la coexistencia pacífica era una utopía. A partir de entonces, tanto británicos como judíos pasaron a diseñar varios planes para dividir el país en áreas de influencia hebreas y árabes separadas. De nada sirvió la airada protesta palestina, que veía cómo países y colectivos ajenos a su entorno destruían su identidad nacional. La polémica Resolución 181 de la ONU La entrada en la Segunda Guerra Mundial de los Estados Unidos de América al lado de los aliados significó un duro revés, aunque indirectamente, para el problema de Oriente Próximo. La cuestión radica en que el sustituto de Roosevelt en la Casa Blanca, Harry Truman, fue elevado a la presidencia norteamericana gracias al apoyo, entre otros, del poderoso lobby hebreo de dicho país. Ello significó el inicio de la presión estadounidense para que Gran Bretaña aceptase, a partir de 1945, el asentamiento de unos 100.000 inmigrantes judíos procedentes de los campos de concentración nazis en Europa. Ante la magnitud del problema, se formó en El Cairo la Liga de Estados Árabes en contra de la política de la Agencia Judía. Pese a los ímprobos esfuerzos de Gran Bretaña para que todas las partes implicadas se sentasen a negociar en la Conferencia de Londres (25 de julio de 1946), lo cierto es que las posturas eran ya demasiado enconadas para que el diálogo solucionase un problema mal enfocado desde el principio. A su vez, la disolución de la Sociedad de Naciones dejaba en una peligrosa invalidez la concesión, hecha por esta asociación a los británicos, del Protectorado sobre la Gran Siria. La tradicional flemainglesa acabó por desentenderse de un asunto cada vez más turbio y ponerlo en manos de la recién creada Organización de las Naciones Unidas (ONU), que iba a tener, de esa manera, su primera gran piedra de toque en el objetivo de mantener la paz mediante el diálogo. En la Asamblea General celebrada el 2 de abril de 1947, Gran Bretaña se mostró conforme a retirar sus tropas y a colaborar en el proceso de formación de dos entidades nacionales independientes. El plan de la ONU, aprobado el 29 de noviembre de 1947 mediante la Resolución 181, con 33 votos a favor, 13 en contra y 10 abstenciones, significaba un reparto territorial que beneficiaba a Israel, puesto que obtenía el 55% del territorio (las provincias de Safad, Tiberíades, Haifa, Beisan y Jaffa, además de parte de Tilkam y Beersheba), mientras que los árabes quedaban con el 45% (Acre, Nazaret, Yenin, Nablús, Ramallah, Ramle, Hebrón y Gaza). Jerusalén quedaba como zona internacional gobernada por la propia ONU, aunque vinculada económicamente al territorio correspondiente a los judíos. El plan, en apariencia convincente, escondía una realidad oculta que no tardaría en estallar: mientras que en el territorio correspondiente a los árabes la población hebrea apenas sobrepasaba el 2%, en el territorio concedido a los judíos existía un 48% de población palestina, lo que convertía la Resolución 181 en el pretexto indefectible sobre el que la Liga de Estados Árabes comenzó a edificar su ejército. De nada sirvió la propuesta de un plan de reparto alternativo presentada por un grupo de países minoritarios (Yugoslavia, Irán y la India, entre otros), así como las huelgas generales de la población palestina. El hecho fue que mientras la Agencia Árabe anunciaba la formación del Ejército Árabe de Liberación, los soldados británicos iniciaron su retirada del territorio. Cuando ésta se completó, el día 14 de mayo de 1948, el sueño sionista se hizo realidad: la proclamación del Estado de Israel. Sin embargo, la proclama fue, a su vez, la chispa que encendió la guerra. La primera guerra árabe-israelí (1948-1949) Antes de comenzar el conflicto bélico, la situación parecía muy desigual, puesto que el número de palestinos era infinitamente superior al de hebreos y, además contaban con el apoyo de varios países árabes del entorno, que enviaron contingentes de tropas en ayuda de la causa de sus hermanos. De este modo, el ejército egipcio, dirigido por Abdel Gamal Nasser alcanzó Gaza a través del Sinaí y comenzó un avance hacia Jaffa, mientras que tropas transjordanas y sirias atacaron por el este. A todo ello se le sumaba el autoproclamado Ejército de Liberación Árabe, a la cabeza del cual se encontraba el exótico Glubb Bajá, en el centro y norte del país. En la primera fase del conflicto la lucha se centró en la provincia de Galilea, donde los judíos, bien pertrechados y dotados de una infraestructura bélica extraordinaria gracias a la actividad de grupos paramilitares como Irgun, Palmach y, especialmente, Haganah (base del futuro ejército israelí), no sólo lograron detener el avance árabe, descoordinado y falto de recursos tácticos, sino que vencieron a sirios y transjordanos en la batalla librada en el valle del Jordán. En el centro, la batalla más importante tuvo lugar en Jerusalén, bloqueada por el asedio árabe que logró incluso cortar las comunicaciones con Tel Aviv. Sin embargo, los judíos consiguieron, una vez más, resistir el asedio y restablecer las comunicaciones con dicha ciudad, merced a la extraordinaria actuación de un joven militar hebreo que comenzaba a mostrar cualidades destacadas: Moshe Dayan. Otro frente importante se estableció en el Sur, concretamente en la provincia del Neguev. El avance egipcio por el Sinaí encontró una férrea resistencia en las aldeas hebreas dispersas por el camino, que sabotearon en todo lo posible el avance; pese a ello, estaban muy cerca de alcanzar por la costa Tel Aviv cuando no tuvieron más remedio que detenerse el día 10 de junio: el enviado especial de las Naciones Unidas, el sueco Bernadotte Wisbour, ofreció una tregua que fue aceptada por el Ejército de Liberación Árabe y que entraba en vigor el día 11 de junio. Dicha tregua "benefició menos a los árabes que a los israelíes, permitiéndoles [se refiere a estos últimos] incrementar considerablemente sus efectivos y hacer entrar en servicio el nuevo material" (Martínez Carreras, op. cit., p. 109). El enviado sueco actuó de manera cautelosa y propuso el reparto equitativo de las provincias en discordia, de modo que Galilea quedase en manos hebreas y el Neguev en manos árabes; pero ni unos ni otros aceptaron la resolución y hacia primeros de julio la guerra comenzó de nuevo. El verano de 1948 registró una escalada bélica de grandes magnitudes, basada, más o menos, en los frentes militares anteriormente citados, con la única novedad de que los judíos, con nuevos efectivos humanos y mejor armamento, pasaron al contraataque. El expansionismo hebreo intentó ser detenido mediante la negociación por Bernadotte, que propuso una nueva tregua el 18 de julio. Sin embargo, y ante el estupor de la comunidad internacional, el diplomático sueco fue asesinado impunemente por comandos extremistas judíos, ante el silencio tácito de sus dirigentes. Espoleados por la condena internacional, entre el 15 y el 30 de octubre de 1948 los hebreos derrotaron a los libaneses en el norte, ocupando la provincia de Galilea, y entre diciembre de 1948 y enero de 1949 obligaron a los egipcios a retirarse al Sinaí, ocupando Gaza y el Neguev. La ocupación del Sinaí violaba los acuerdos de no agresión firmados con Gran Bretaña, que presionó a Israel para que volviese a su territorio. Con todo, la ocupación del Neguev se hizo efectiva en enero de 1949. El armisticio final fue firmado el 24 de febrero de 1949 en la isla de Rodas, finiquitando la resistencia palestina y fijando las fronteras de Israel en los territorios conquistados. Dos años después de la Resolución 181, el territorio hebreo aumentaba, con la incorporación de Galilea y el Neguev, a un 78% del total, procediéndose a la evacuación de las tropas sirias, libanesas y transjordanas de su territorio y declarando ilegal el Ejército de Liberación Árabe. Ni siquiera la pretensión del muftí de Jerusalén, Hadj Amin, acerca de conservar un territorio palestino con gobierno independiente fue observada, máxime cuando el emir de Transjordania, Abdallah, se anexionó en 1949 los territorios del este palestino que controlaba tras la intervención de sus tropas. Esta anexión fue ratificada por la ONU en 1950, con lo que el país cambió su nombre por el actual, Jordania, evidenciando uno de los mayores problemas que afectaban hondamente a la presunta Nación Árabe: la falta de unión entre ellos y la existencia de intereses contrapuestos, factores que propiciaron que la victoria del sionismo fuera total en la que es llamada por los hebreos Guerra de Independencia. La situación previa al segundo enfrentamiento (1950-1956) Si ya el asentamiento de colonos judíos y el abandono del protector estado británico provocó un éxodo de palestinos a diferentes partes del mundo árabe (cuando no a miserables campos de refugiados), el triunfo de Israel en la guerra de 1948 no hizo sino incrementar la ya de por sí pésima situación del pueblo palestino en el que había sido su país: además de los 100.000 inmigrantes que salieron del territorio entre 1948 y 1950, otros 130.000 fueron asentados en Gaza y unos 570.000 quedaron bajo control de la recién creada Jordania, con lo que sólo permanecieron en zona israelí unos 170.000 de los casi un millón censados en la década de los años veinte (datos de López García, op. cit., p. 18). Los pocos supervivientes procedieron a una reorganización de sus asociaciones; entre ellas destaca el Comité de Resistencia a la Reconciliación con Israel, de Georges Habach, que contaba con la publicación, a partir de 1952, del Nachrat al za´r("Boletín de la Venganza") como órgano de expresión. Dentro de todo este elenco de organizaciones también hay que destacar la creación de al-Fatah en 1955, cuya publicación, Nuestra Palestina, estaba encabezada por un militar que pronto se convertiría en el símbolo de la resistencia del oprimido pueblo palestino: Yasir Arafat. Paralelo al proceso de organización palestina, los israelíes pasaron a constituir un verdadero Estado, en especial tras la aprobación el 19 de mayo de 1948 del Consejo Nacional judío como Asamblea Constituyente. El Parlamento (Knesseth) juró como primer presidente a Chaim Weizmann en febrero de 1949, y se nombró primer ministro a David Ben Gurion. En mayo de 1949 se abolieron todas las restricciones a la emigración hebrea y se invitó expresamente a la comunidad judía a regresar a Sión, con lo que entre 1948 y 1951 se asentaron en Israel unos 650.000 nuevos colonos (Martínez Carreras, op. cit. p. 115). Por otra parte, la fenomenal actitud de la Hagannah en la primera guerra árabe-israelí hizo que se adoptaran sus estructuras (oficiales, suboficiales y milicias), a las que se añadió un cuerpo de reservistas, para formar el ejército oficial de Israel. El Estado hebreo quedaba conformado como la más poderosa fuerza, militar y económica, del Próximo Oriente. La segunda guerra árabe-israelí (1956) La segunda guerra árabe-israelí viene motivada por dos acontecimientos ajenos, al menos en apariencia, al sentimiento palestino. El primero de ellos fue la revolución egipcia de 1952, que finalizó con el derrocamiento del rey Faruk y la conversión del país en una república militar presidida por Abdel Gamal Nasser. El segundo acontecimiento, más imperceptible, es el convencimiento de todos los estados árabes acerca de prestar ayuda a sus hermanos palestinos oprimidos; sin embargo, esa ayuda no era espontánea, sino que egipcios, jordanos y sirios tenían sus propios planes para convertir la hipotética Palestina en un estado afín a sus intereses territoriales. El general Nasser, uno de los dirigentes con mayor peso y popularidad en la comunidad árabe internacional, anunció su propósito de construir la gigantesca presa de Assuán sobre el Nilo, con el fin de asegurar el regadío para los cultivos y producir la energía hidroeléctrica necesaria para el desarrollo del país. Ante la falta de fondos, recurrió al Banco Mundial para que le concediese el dinero necesario, pero a causa de los contactos y acuerdos firmados por Nasser con varios países de la órbita comunista, el Banco Mundial, hostigado por la presión de Estados Unidos y Gran Bretaña, denegó el préstamo el 19 de julio de 1956. Ante la negativa, el dirigente egipcio acudió a la contrapresión y, el 26 de julio, anunció la nacionalización de la Compañía del Canal de Suez. Así, en el verano de 1956, la división de opiniones sobre la figura de Nasser en la comunidad internacional quedó establecida de la siguiente manera: Estados Unidos y los países europeos lo veían como un nuevo AntiCristo, mientras que los países árabes y los que formaban el incipiente grupo que luego se llamarían No Alineados, lo consideraban un nuevo Saladino. El hecho es que Francia y Gran Bretaña, los dos países más afectados por Suez, e Israel, deseosa de recuperar Gaza, convinieron en unir sus tropas para invadir Egipto mediante una guerra relámpago. El día 29 de octubre la Hagannah invadió la península del Sinaí hasta llegar a Sharm El-Sheik. Al día siguiente, el ejército franco-británico envió un ultimátum al Gobierno egipcio en el que le exigía la retirada del canal. Ante la negativa de Nasser, aviones de las naciones europeas bombardearon Ismailía y Port Said el 1 de noviembre. La reacción de la comunidad árabe internacional se manifestó mediante una oleada de protestas que amenazaban con resucitar la yihad islámica a nivel mundial. Ante la gravedad de los hechos, la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU (6 de noviembre) decretó el alto el fuego de todos los contendientes y la aprobación de un plan redactado por Estados Unidos y la URSS. El desacuerdo de Francia y, sobre todo de Gran Bretaña, propició el envío de una fuerza policial bajo mando ONU que sustituyó, incluso, a las tropas israelíes en el Sinaí y en Gaza como garantía de paz en la región. Los grandes vencedores de este segundo conflicto fueron Egipto e Israel. El primero de ellos había conseguido que se aceptase la nacionalización de Suez y quedaba erigido en el paladín árabe contra el colonialismo occidental, comenzando con ello su esplendor como miembro de la comunidad internacional dirigido por Nasser. Por lo que respecta a Israel, había logrado, sigilosamente y sin apenas ruido, hacerse con el control de la franja de Gaza, en manos egipcias desde 1949. Tras la crisis de Suez, tanto Estados Unidos como la URSS reafirmaron su aplastante dominio sobre los asuntos mundiales, a la vez que, como recuerda Martínez Carreras: "ni Francia ni Gran Bretaña eran ya grandes potencias en el Próximo Oriente" (op. cit, p. 130) . La fundación de la OLP (1964) y la Guerra de los Seis Días (1967) El mundo árabe entre 1956 y 1967 aparece dominado por lo que los historiadores han llamado esplendor nasseriano. Bajo la dirección del líder egipcio se creó, en 1958, los Estados Árabes Unidos, al unirse los territorios de Siria, Egipto y Yemen en un solo Estado. Nasser tampoco olvidó el problema palestino, por lo que en el seno de la Conferencia de El Cairo (1964) se sentaron las bases para la constitución de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), aprobada por el voto de más de 400 enviados palestinos y cuyo primer presidente, Ahmed Chukeiri, instauró la Carta Nacional Palestina. Además de los evidentes discursos que los palestinos llevaban repitiendo desde 1945, la Carta Nacional recogía un hecho sin precedentes: el reconocimiento del Ejército de Liberación Árabe, dependiente de la OLP, como superior al resto de milicias árabes, lo que agravó aún más la evidente desunión palestina pese a los esfuerzos de la década de los sesenta. Algunos grupos armados denunciaron este hecho, aunque el más poderoso de todos ellos, el al-Fatah de Yasir Arafat, pasó a integrarse en la Organización. Al contrario que el resto de conflictos, la Guerra de los Seis Días no se debió a ningún clima de tensión internacional, sino a la reacción en cadena de los acontecimientos entre el presunto libertador del pueblo árabe, Nasser, y el cada vez más poderoso Estado de Israel. El día 19 de mayo de 1967, el líder egipcio solicitó al Consejo de Seguridad de la ONU el relevo de las milicias internacionales asentadas en el Sinaí y Gaza desde 1956, proponiendo que fueran tropas egipcias las que tomasen el testigo. Pese a que la aceptación de la propuesta egipcia supondría un foco de tensiones, el caso es que la ONU, quizá emitiendo un voto de confianza hacia la comunidad árabe, aceptó la proposición de Nasser. Cuando Egipto ocupó, el día 5 de junio, la región de Sarm al-Sayj y rodeó las fronteras del Sinaí con armamento pesado y carros blindados (hecho que fue acompañado del cierre del golfo de Aqaba a la navegación israelí y el transporte de tropas jordanas y sirias hacia sus fronteras con Israel), la ONU cayó en la cuenta del error que suponía legitimar las acciones del gran caudillo árabe. Los judíos, por su parte, ni siquiera tuvieron en cuenta la existencia del foro internacional: entre los días 5 y 10 de junio, la formidable maquinaria bélica hebrea (ayudada por la infraestructura y asesoramiento norteamericano) ocupó la península del Sinaí, los altos del Golán, Gaza y Cisjordania (incluida la parte árabe de Jerusalén). La existencia de un mandato ONU para el cese de las hostilidades, emitido el 7 de junio, no fue óbice para que los judíos completaran, en apenas seis días, su misión. La aplastante victoria israelí en 1967 "modificará el enfoque que de la cuestión palestina tienen los diferentes regímenes árabes, iniciándose una etapa de descompromisos que dejará a la resistencia palestina enfrentada a la responsabilidad de valerse por sí misma". (López García, op. cit., p. 19). Efectivamente, tras la reunión de los países árabes derrotados en la Conferencia de Jartum (septiembre de 1967), las posturas aún se mantuvieron firmes contra el secular enemigo hebreo, votando con el habitual triple no a negociar, reconocer o firmar la paz con el Estado judío. Sin embargo, la aprobación (noviembre de 1967) de la ONU de la Resolución 242, mediante la cual los territorios del Sinaí debían ser devueltos por Israel a Egipto, modificó la cuestión. Nasser aceptó el mandato de la ONU, lo que llevaba implícito el reconocimiento de la existencia del Estado de Israel. Al verse privados los palestinos (que fueron totalmente ignorados en el Consejo de Seguridad) del apoyo de su más firme líder, Ahmed Chukairi fue obligado a dimitir de su cargo, ocupándolo en 1967 Yahia Hammuda; la escisión del mundo árabe provocó la organización de varias asociaciones guerrilleras palestinas, una vez tomada conciencia del profundo abandono al que la Guerra de los Seis Días les había relegado. No se debe olvidar que el problema de los refugiados palestinos comenzaba a ser acuciante. La Guerra del Yom Kippur (1973) y los acuerdos de Camp David (1978) Inmediatamente después de la anexión de los altos del Golán y la ocupación de Cisjordania y Gaza, la política israelí fue la colonización, humana y agraria, de dichos territorios. En los seis años que transcurrieron entre la guerra de los Seis Días y la del Yom Kippur, aproximadamente unos 1.500 colonos hebreos habían obligado a regresar a Siria a los habitantes del lugar. Un hecho crucial que determinó la intervención de los palestinos en los sucesos de 1973 fue que Gaza y Cisjordania formaban parte de la reivindicación histórica del territorio palestino independiente. Así pues, el sábado 6 de octubre de 1973, aprovechando la celebración de la fiesta judía de expiación y reconciliación con su divinidad (Yom Kippur), Siria atacó los altos del Golán y Egipto invadió el canal de Suez, llegando incluso a cruzarlo. Al parecer, la intención del presidente egipcio, Anwar El Sadat, era provocar una intervención de la comunidad internacional a favor del cumplimiento completo, incluida la devolución del Golán, de la Resolución 242. El 22 de octubre, el Consejo de Seguridad de la ONU exigió un alto el fuego que fue acatado por todos los países, y al que siguió la intervención de una fuerza militar de seguridad que, bajo el mando de la ONU, obligase a los beligerantes a aceptar el cese de las hostilidades. La situación era preocupante, puesto que las escaramuzas entre sirios y hebreos en el Golán (recuperado por los hebreos) eran diarias, mientras que los egipcios renunciaban a retirarse del otro lado del canal hasta que el cumplimiento de la Resolución 242 de la ONU no fuese efectivo. El atrincheramiento de los combatientes y la debilidad de la fuerza internacional desplazada al lugar de la tensión hicieron que, durante cinco años, y auspiciadas por la férrea intransigencia de los dirigentes de Egipto, El Sadat, e Israel, tanto Golda Meir como Isaac Rabin, las escaramuzas lastraran el ya penoso ambiente de negociación. Tras la renuncia de Isaac Rabin (1977) y la subida como primer ministro israelí de Menahem Beguin, la situación de defensa aguerrida de los presupuestos tradicionalistas no podía mantenerse por más tiempo, y Begin fue consciente de ello. La relajación de las tensiones, gracias también al paso de cinco interminables años, motivó que Anwar El Sadat y Menahem Beguin iniciasen unas conversaciones en Camp David (Maryland, Estados Unidos) en el año 1978, patrocinadas por el presidente norteamericano Jimmy Carter. Dichas conversaciones finalizaron en los acuerdos de Camp David, materializados en los acuerdos-marco del Tratado de Washington (1979) entre Egipto e Israel. Aunque ambos dirigentes fueron, incluso, galardonados con el Premio Nobel de la Paz en 1978, lo cierto es que las conversaciones, en las que se acordó la devolución del Sinaí a Egipto y la libre circulación israelí por el Canal de Suez, significaron: "la defección de Egipto de la causa palestina". (López García, op. cit. p. 24). La admisión egipcia de un estatuto que regulase la población, no los territorios de Gaza y Cisjordania convenció a los palestinos de que había llegado el momento de cambiar de actitud. La lucha del pueblo palestino (1973-1988) La intuición de los principales dirigentes reunidos en el duodécimo Consejo General Palestino (El Cairo, 1974), que finalizó con la absoluta condena a la Resolución 242 de la ONU por lesiva a la autonomía del pueblo palestino, se vio totalmente refutada cuatro años más tarde, cuando egipcios e israelíes firmaron los acuerdos de Camp David. Existe la certeza en todos los analistas políticos de que la firma del pacto entre hebreos y egipcios provocó un viraje en la política del pueblo palestino. En primer lugar, a partir del congreso de El Cairo de 1974, la OLP, dirigida por Yasir Arafat, quedaba legitimada de facto como la organización portavoz y representante del problema palestino, incluso en foros internacionales (la OLP obtuvo estatuto de observador de la ONU en 1974). A la vez, la lucha pasó a concentrarse en los dos territorios históricos: Gaza (a través del Frente Nacional Unido) y Cisjordania (con el Frente de Resistencia Popular), coordinado todo ello por la OLP mediante el Comité de Orientación Nacional. En los primeros años, la cuestión en la que se puso más énfasis fue en la posesión de la tierra agraria por parte de los colonos judíos asentados en los territorios ocupados, lucha que tuvo en la huelga general de 1975 su momento más importante. Paralelamente, y sobre todo después de la celebración del Congreso de la OLP en Beirut (1977), el sentimiento anti-hebreo de la OLP se concretó en una política de corte terrorista, atacando cualquier objetivo del Estado de Israel. Este acontecimiento, iniciado previamente tras el atentado a los atletas hebreos en las Olimpiadas de Munich (1972), marcó también un punto de inflexión. Realmente, el objetivo era reclamar la atención de la comunidad internacional sobre un problema, el palestino, que estaba en vías de desaparecer de los foros de debate; naturalmente, el objetivo se consiguió, pero al precio de las condenas de todos los países a sucesos como el atentado de Kyriat-Arba (Cisjordania, mayo de 1980), el asesinato de los alcaldes de Ramallah y Nablus (2 de junio de 1980) o el brutal secuestro del buque italiano Achille Lauro (1985). Antes de el secuestro, ya Israel se había planteado su propio objetivo: expulsar a la OLP de su impune asentamiento en el Líbano. La invasión del Líbano (1982) Aproximadamente desde 1973, el Líbano vivía una situación de guerra civil entre dos coaliciones: musulmanes y progresistas (con el apoyo de la OLP), y el ejército, apoyado por el partido nacionalista libanés y las minorías cristianas-maronitas. Tras varios años de violentos combates, en los que ya habían intervenido otros países como Siria e Israel, estos últimos se decidieron a dar un golpe de efecto en el año 1982, cuando invadieron todo el país y llegaron a cercar Beirut. La intervención hebrea, mediante el plan denominado Paz para Galilea, se saldó con más de 30.000 víctimas, entre las que se contaban 5.000 guerrilleros de la OLP. Ante el cariz que tomaban los acontecimientos, los dirigentes de la OLP y más de 15.000 soldados decidieron abandonar la capital libanesa. Israel conservó sus asentamientos en el sur del país, como garantía de que la situación había sido controlada. Arafat, convencido de que todo había sido propaganda sionista, volvió al Líbano en 1983, aunque fue definitivamente expulsado de este país mediante la acción conjunta de Israel y de Siria, el "único país árabe abiertamente contrario a la OLP" (López García, op. cit., p. 29). Arafat y 4.000 soldados de la OLP se establecieron en Túnez, huyendo desde Trípoli camuflados en cargueros con bandera griega. Pese a la intervención de varios dirigentes árabes, entre los que destacan Hosni Mubarak y el rey Hussein de Jordania, cuya finalidad era la de facilitar las conversaciones entre la OLP y el Estado de Israel, el hecho es que el problema palestino seguía siendo doble: su postergación en el seno de la Liga Árabe y el constante hostigamiento por parte israelí de sus bases, como el bombardeo de su cuartel de Túnez en 1985, con el saldo de 70 muertos. La reacción de la OLP, mediante el secuestro del Achille Lauro, convenció a los dirigentes anteriormente mencionados de la inutilidad de sus intenciones. De la Intifada a la proclamación del Estado de Palestina (1987-1988) La relegación de la OLP culminó cuando en 1986, y de manera unilateral, el presidente de la Conferencia Islámica, el rey de Marruecos Hassan II, se reunió con Shimon Peres para determinar los términos de una paz entre árabes e israelíes. En el contacto (más electoralista que real), la causa palestina fue obviada casi por completo, quedando la situación en un impasse hasta la celebración, en noviembre de 1987, de la Cumbre de Amman por la cuestión del Golfo Pérsico. Ante la penosa situación de la organización presidida por Arafat, que se debatía en una triste supervivencia ante el abandono de sus supuestos hermanos, tuvo lugar el que ha sido, sin duda, el hecho más relevante en la lucha del pueblo palestino desde 1948: la proclamación, en diciembre de 1987, de la Intifada, el movimiento de protesta popular mediante el cual, en palabras de Bichara Khader, los palestinos "han recuperado su papel de actores históricos, portadores de un proyecto autónomo de renacimiento nacional" (recogido en López García, op. cit, p. 31). La Intifada, pese a ser "la lucha de las piedras contra los fusiles", cambió el panorama de los territorios de Gaza y Cisjordania tanto como la situación de la lucha de la OLP, que dirigía (y dirige) las protestas mediante la Dirección Nacional Unificada del Levantamiento. Los protagonistas de las acciones de guerrilla ya no eran los históricos dirigentes del elenco de organizaciones paramilitares y terroristas palestinas, sino que el sentimiento independentista había calado entre la juventud de los territorios ocupados. Sin duda alguna, la reacción popular dio el fundamento social a la OLP para que el terrorismo a gran escala fuera, tácitamente, abandonado y se pasase al aspecto puramente político. Como colofón a los nuevos tiempos, el Congreso Nacional Palestino, celebrado en Argel en noviembre de 1988, aceptó las Resoluciones ONU 242 y 338 que, aunque reconocían implícitamente la existencia del Estado de Israel, acabaron por proclamar, el día 15 de noviembre de 1988, un Estado de Palestina en los territorios ocupados de Gaza y Cisjordania. El comité central de la OLP nombró, en la reunión de Túnez de abril de 1989, a Yasir Arafat como presidente de Palestina, encabezando un gobierno provisional en el que se encontraban representantes de al-Fatah, los diferentes frentes de liberación nacional surgidos en Gaza y Cisjordania, y el movimiento Yihad Islámica, que propugnaba la desobediencia civil a las leyes (y, naturalmente, a los impuestos) emitidas por el Estado de Israel. Drôle de guerra El término “Guerra de Broma” hace referencia al período comprendido entre la invasión de Polonia por los nazis, en septiembre de 1939, y el mes de marzo de 1940, fecha en que Bélgica y Holanda fueron atacadas. Se caracterizó por la nula actividad bélica entre los bandos, de ahí el apelativo “Guerra de Broma” o “Guerra Falsa”, Política de apaciguamiento Política basada en solucionar los conflictos por medios pacíficos y de compromiso en lugar de recurrir a la guerra. Este concepto de apaciguamiento (appeasement) está normalmente asociado a la figura de Neville Chamberlain y tiene un claro matiz peyorativo. Sin embargo, para comprender plenamente la postura del líder conservador británico es necesario remontarse al Tratado de Versalles (1919). Muchos, especialmente entre la opinión pública británica, consideraban que Alemania había sido maltratada en la Conferencia de París. Las exorbitantes reparaciones de guerra o la injusta aplicación del principio de las nacionalidades en Austria, Danzig o los Sudetes, hacían que muchos fueran proclives a una revisión del Tratado. A todo ello se le unía el vivo deseo de evitar de nuevo los horrores de la Gran Guerra y la conciencia del relativo declive de un poder británico que debía hacer frente a múltiples desafíos en todo el planeta. La falta de reacción ante la invasión japonesa de Manchuria en 1931, el acuerdo naval anglo-alemán de 1935, en el que Londres se avenía a ignorar las cláusulas de Versalles, la nula respuesta a la ocupación de Renania en 1936... son claras muestras de la actitud británica. Cuando Neville Chamberlain accede al cargo de primer ministro lo único que hace es continuar una política bien asentada. Chamberlain, por un lado, pensaba, equivocadamente, que Hitler era un hombre con el que se podía llegar a acuerdos, por otro lado, desconfiaba profundamente de la URSS. Esto explica su tácita aprobación del Anschluss en 1938 y su convicción, cuando estalló la crisis de los Sudetes en 1938, de que el pueblo británico no iría a la guerra "por una disputa en un lejano país entre gente de la que no conocemos nada". La firma del Pacto de Munich era la consecuencia evidente de este planteamiento. Lo cierto es que la mayor parte de la opinión pública británica vitoreó a Chamberlain a su regreso de Munich. Era el hombre que había conseguido "la paz para su tiempo". La realidad estalló ante los ojos británicos en marzo de 1939 con la ocupación nazi de Checoslovaquia. El apaciguamiento había llegado a su fin y Gran Bretaña y Francia prometieron apoyar a Polonia en caso de ser atacada. El pacto germano-soviético en agosto de 1939 abrió el camino al ataque alemán a Polonia y a la guerra general. La política de apaciguamiento se reveló como un rotundo fracaso: lejos de satisfacer a Hitler, la actitud de Chamberlain persuadió a Alemania de que Francia y Gran Bretaña permanecerían de nuevo inactivas si atacaba a Polonia. De hecho, facilitó el estallido de un conflicto que iba a superar con creces los horrores de la primera guerra mundial. Eje Roma-Berlín-Viena (octubre de 1936) Pese a sus evidentes afinidades ideológicas, la desconfianza entre Mussolini y Hitler basada en sus intereses contrapuestos sobre el futuro de Austria, impidió una alianza entre las dos potencias fascistas. Sin embargo, la condena franco-británica a la anexión italiana de Abisinia y la camaradería de armas en la guerra civil española hizo que el gobierno de Roma girara definitivamente hacia la alianza con la Alemania de Hitler. La labor del Conde Ciano propició la firma en octubre de 1936 de una declaración en la que ambos países proclamaban su amistad y el mantenimiento de puntos de vista comunes en política internacional. Mussolini pronunció un discurso en el que saludaba la nueva amistad germano-italiana y anunciaba la existencia de una Vertical Berlín-Roma. Los periodistas pronto empezaron a hablar del Eje Roma-Berlín. Este acuerdo se vio posteriormente reforzado por el Pacto Anti-Komintern germano-nipón Eje Roma-Berlín-Tokio La mayor parte de las naciones del mundo estuvieron implicadas en la Segunda Guerra Mundial. Mayormente, dos alianzas principales combatieron en la guerra: el Eje y los Aliados. El Pacto Tripartito del 27 de septiembre de 1940, que establecía una alianza entre Alemania, Italia y Japón, fue conocido como el eje Berlín-Roma-Tokio o como la alianza del Eje. Estos tres países reconocieron la hegemonía alemana sobre la mayor parte del continente europeo, la hegemonía italiana sobre el Mediterráneo y la hegemonía japonesa sobre Asia del Este y el Pacífico. El eje era una coalición de países que se unieron para vencer al frente Aliado durante la segunda guerra mundial Auschwitz-Birkenau Fue un complejo formado por diversos campos de concentración y exterminio de la Alemania nazi situado en los territorios polacos ocupados durante la Segunda Guerra Mundial. Comprendía Auschwitz I —campo original—, Auschwitz II-Birkenau —campo de concentración y exterminio—, Auschwitz III-Monowitz —campo de trabajo para la IG Farben— y 45 campos satélites más. Situado en Oświęcim a unos 43 km al oeste de Cracovia, fue el mayor centro de exterminio de la historia del nazismo, donde se calcula que fueron enviadas cerca de un millón trescientas mil personas, de las cuales murieron un millón cien mil, la gran mayoría de ellas judías (el 90 %, aproximadamente un millón), aunque también deben contarse a prisioneros de guerra, disidentes del régimen, etc. En la puerta de entrada a uno de los campos que componían el complejo (Auschwitz I) se puede leer el lema en alemán Arbeit macht frei («El trabajo libera»), con el que las fuerzas de las SS, que estaban a cargo del centro, recibían a los deportados, desde su apertura el 20 de mayo de 1940 hasta el 27 de enero de 1945, cuando fue liberado por el ejército soviético. Bajo la supervisión de Heinrich Himmler, estuvo dirigido por el oficial de las SS Obersturmbannführer Rudolf Hösshasta el verano de 1943, reemplazado posteriormente por Arthur Liebehenschel y Richard Baer. Höss, capturado por los aliados, declaró en los juicios de Núremberg antes de ser procesado y condenado a muerte por ahorcamiento en 1947 delante del crematorio de Auschwitz I. Liebehenschel fue también juzgado por un tribunal polaco y ejecutado en 1948. Baer logró evadirse y vivir bajo una identidad falsa en Hamburgo, hasta que fue reconocido y arrestado. Se suicidó en la prisión poco antes de iniciarse su proceso en 1963. En 1947 en Oświęcim fue fundado el Museo estatal Auschwitz-Birkenau. Es un monumento de crímenes de guerra alemanes en la Polonia ocupada, formado por dos campos de concentración Auschwitz I y Auschwitz-Birkenau. La Unesco lo declaró Patrimonio de la Humanidad en 1979 como uno de los lugares de mayor simbolismo del Holocausto o Shoah. Guerra de Corea (1950-1953) La península de Corea, posesión japonesa, había sido ocupada por la URSS y EE.UU. en 1945 tomando como línea de división el paralelo 38º. El estallido de la guerra fría tuvo como resultado la partición de este país en dos estados: Corea del Norte, donde en 1948 se estableció una "república popular", es decir, una dictadura comunista dirigida por Kim Il Sung; y Corea del Sur, donde ese mismo año Syngman Rhee estableció una férrea dictadura pro-norteamericana. El triunfo de la revolución comunista en China el 1 de octubre de 1949 alteró completamente el equilibrio geoestratégico de Asia. Stalin, que venía de sufrir serios reveses en Europa (fracaso del bloqueo de Berlín o el cisma yugoslavo), no pudo resistir la tentación de recuperar terreno en Asia y dio su acuerdo a un ataque norcoreano a Corea del Sur. Así, el 25 de junio de 1950, las tropas de Kim Il Sung atravesaron el paralelo 38º y avanzaron triunfalmente hacia el sur. El régimen surcoreano apenas pudo mantener un pequeño territorio en torno a Pusan. La reacción norteamericana, para la sorpresa de Stalin, fue inmediata. Washingto pidió la convocatoria del Consejo de Seguridad de la ONU y consiguió un mandato para ponerse al frente de un ejército que hiciera frente a la agresión norcoreana. La ausencia del delegado soviético, que había rechazado asistir a las reuniones del Consejo como protesta por la negativa norteamericana de aceptar a la China Popular en el él, propició esta resolución. Las tropas multinacionales de la ONU, en la práctica el ejército norteamericano al mando del general MacArthur, recuperaron rápidamente el terreno perdido y el 19 de octubre tomaron Pyongyang, la capital de Corea del Norte. Tres días antes, el 16 de octubre, tropas chinas con masivo apoyo militar soviético penetraron en Corea haciendo recular al ejército norteamericano. El 4 de enero de 1951, las tropas comunistas retomaron Seul. En ese momento, MacArthur propuso el bombardeo atómico del norte de China. Tanto el presidente Truman como la mayoría del Congreso reaccionaron alarmados ante una reacción que podía llevar al enfrentamiento nuclear con la URSS. En un enfrentamiento cada vez más abierto, Truman destituyó a MacArthur entre las protestas de la derecha republicano y lo sustituyó por el general Ridgway. La URSS por su parte manifestó su intención de no intervenir en el conflicto y su deseo de que coexistieran dos sistemas diferentes en la península. El "empate militar" llevó a la apertura de negociaciones que concluirán el julio de 1953, poco después de la muerte de Stalin, con la firma del Armisticio en Panmunjong. En él se acordó una nueva línea de demarcación que serpentea en torno al paralelo 38º. La pervivencia del régimen comunista norcoreano ha hecho que esta "frontera de la guerra fría" haya sido la única que ha pervivido hasta el siglo XXI. La Doctrina Truman (1947) La denomina Doctrina Truman fue la primera expresión importante de la política norteamericana de "contención" del comunismo durante la guerra fría. En un discurso ante el Congreso el 12 de marzo de 1947, Harry Truman hizo la siguiente afirmación: "Creo que la política de los EE.UU. debe ser apoyar a los pueblos libres que están resistiendo intentos de agresión de minorías armadas o presión exterior". Esta política comenzó a conocerse como la Doctrina Truman. Este discurso tuvo como objetivo conseguir una ayuda de 400 millones de $ a Grecia y Turquía, países a los que ya no podía seguir ayudando una debilitada Gran Bretaña. En Grecia se desarrollaba una guerra civil entre un gobierno conservador pro-occidental y guerrillas comunistas y Turquía había estado bajo la presión soviética. El senador republicano Arthur Vandenberg, partidario de aprobar la ayuda, aconsejó a Truman que para conseguir el apoyo del Congreso debía "asustar de muerte al pueblo norteamericano". Esto fue lo que Truman intentó hacer dibujando en su discurso un mundo dividido en dos tipos de vida, una basada en la libertad y otra en la tiranía. El Congreso finalmente aprobó una ayuda que se convirtió en el primer acto de la política de "contención" norteamericana. El plan Marshall El Plan Marshall es el nombre por el que se conoce el Programa de Reconstrucción Europeo anunciado por el entonces secretario de estado norteamericano George Marshall en un discurso en la universidad de Harvard el 5 de junio de 1947. Ante la penuria europea y la imposibilidad financiera de comprar productos norteamericanos este plan de ayuda demandaba una coordinación previa de los países europeos para su aplicación. Para ello se reunió en junio-julio de 1947 una conferencia en París a la que, tras muchas dudas, acudió la URSS. Moscú pronto declinó el ofrecimiento y obligó a sus países satélites a hacer lo mismo alegando que el plan era un instrumento del imperialismo y la hegemonía americana. Pese a la campaña de los partidos comunistas, dieciséis países aceptaron la ayuda y se reunieron en una Conferencia en París en septiembre de 1947. La Conferencia tenía un triple objetivo: impedir la insolvencia europea que hubiera tenido nefastas consecuencias para la economía norteamericana, prevenir la expansión del comunismo en Europa y crear una estructura que favorecieran la implantación y el mantenimiento de regímenes democráticos. El golpe de comunista de Praga en febrero de 1948 precipitó la aprobación por parte del Congreso norteamericano del Plan en abril de 1948. Ese mismo mes se creó la OECE (Organización Europea de Cooperación Económica) para repartir y concretar la ayuda. Se calcula que en total el Plan supuso una ayuda de 13.000 millones de dólares entre 1947 y 1952. El éxito del plan fue esencial para la recuperación económica y el asentamiento de los regímenes democráticos en Europa Occidental. La España de Franco, que no cumplía ningún requisito democrático, fue excluida del Plan lo que hizo aún más duro el lento proceso de recuperación de nuestro país tras la guerra civil. La línea Maginot Llamado en honor del Ministro de la Defensa francés André Maginot, la Línea era una serie de fortificaciones permanentes construidas para proteger el confine de Francia de Alemania y Italia. Los historiadores y escritores difieren en que se entiende exactamente con el nombre de la Línea Maginot. El término a veces describe todas las defensas de la frontera de Francia antes de la Segunda Guerra Mundial, o solo las grandes, complejas fortificaciones que actualmente enfrenta Alemania y Italia. Estas interpretaciones diferentes derivan del hecho que la Línea Maginot evolucionó desde su proyecto y construcción, y la forma final que tomaron las fortificaciones, que eran considerablemente diferentes de lo que se había previsto. Planeada en los años 20 y construida en los años 30, la Línea Maginot fue un resultado directo de la experiencia francesa de la Primera Guerra Mundial. El propósito principal de la Línea era de detener una invasión lo suficientemente grande para movilizar plenamente el Ejercito Francés, y luego actuar como base para conducir un contraataque. La Línea Maginot fue una consecuencia de la estrategia defensiva francesa, no su causa. Se puede decir que hasta 1925-1926 la estrategia francesa en caso de guerra con Alemania era de naturaleza ofensiva. Pero a partir de entonces todos los planes de guerra fueron de naturaleza defensiva. Sin embargo, independientemente del tipo de estrategia (ofensiva, defensiva) del ejército francés, tras el final de la IGM había que dotar de defensas las nuevas fronteras de Francia. Y en este sentido pueden trazarse los antecedentes primarios de lo que más tarde devendría la Línea Maginot. Por lo que, con el permiso del compañero cumasch, me permito un breve paréntesis en su exposición. Luftwaffe La Luftwaffe fue creada en 1924, reorganizada tras la llegada del partido nazi al poder y oficialmente desvelada en 1935 en clara violación del tratado de Versalles. Los alemanes iniciaron en 1925 la creación de academias de vuelo, en las cuales se formo una nueva generación de pilotos que mas tarde formarían parte de los cuadros de la Luftwaffe. Es curioso como el 15 de Abril de 1925, el Reichswehr y el Alto Mando de la Aviación del Ejercito Rojo realizaron un acuerdo por el cual se permitía el uso conjunto de una base aérea en Lipelsk, situada a 320km de Moscú, en la cual se daban cursos para pilotos, observadores y personal técnico hasta 1933. En esta base se hicieron pruebas a aviones como el Fokker D-XIII construido en holanda, y también aparatos como el Dornier 11, el Arado 68 y el Heinkel 45. En los años 20 surgieron en Alemania las compañías que suministraron la fuerza de combate a la Luftwaffe como Junkers en 1920; Heinkel y Dornier en 1922, Focke-Wulf en 1924 y la Bayerische Flugzeugwerke mas tarde Messerschmitt A.G. en 1926. En 1927 el Alto Mando de la Reichswehr comenzó el desarrollo de proyectos tendientes a la creación de una fuerza aérea, la cual estaría dotada de quince escuadrillas de caza y bombardeo; para ello se recurrió a asociaciones civiles dedicadas a la aeronáutica como la DLV (Deutscher Luftfahrtverband), que en 1933 cedería sus siglas a la Deutscher Luftsportverband que se podría considerar como el embrión de la Luftwaffe. Pacto de Acero (1939) Buscado con ahínco por Von Ribbentrop y la diplomacia alemana desde 1938, topó con la falta de preparación italiana para una guerra inmediata. La agudización de las tensiones en 1939, y en el caso italiano, la creciente tensión con Francia, llevaron a que Mussolini y Ciano se avinieran finalmente a firmar un pacto de estrecha alianza militar. El 22 de mayo de 1939, Alemania e Italia firmaron en Berlín un pacto en el que se comprometían a la mutua asistencia militar. Italia, exhausta su industria de guerra tras la intervención en España, pidió que el conflicto no estallara en un plazo de al menos tres años. Diversos malentendidos entre ambas potencias totalitarias, precipitaron que la más poderosa de las dos arrastrara a la guerra a la otra en septiembre de 1939. Mussolini, alegando la falta de preparación del ejército italiano, esperó unos meses hasta lanzarse a la guerra junto a su aliado germano. Pagernanismo Movimiento que persigue integrar en un mismo Estado a todos los pueblos de origen germánico. Lo llevó a la práctica Adolf Hitler con la anexión ddel territorio de los Sudetes y el Anschluss austríaco. Radar Es un sistema que usa ondas electromagnéticas para medir distancias, altitudes, direcciones y velocidades de objetos estáticos o móviles como aeronaves, barcos, vehículos motorizados, formaciones meteorológicas y el propio terreno. Su funcionamiento se basa en emitir un impulso de radio, que se refleja en el objetivo y se recibe típicamente en la misma posición del emisor. A partir de este "eco" se puede extraer gran cantidad de información. El uso de ondas electromagnética con diversas longitudes de onda permite detectar objetos más allá del rango de otro tipo de emisiones (luz visible, sonido, etc.). Entre sus ámbitos de aplicación se incluyen la meteorología, el control del tráfico aéreo y terrestre y gran variedad de usos militares. La Guerra Fría y la política de bloques 1. Introducción El enfrentamiento entre la Unión Soviética y las potencias occidentales, Estados Unidos, Reino Unido y Francia, se había iniciado en 1917 con el triunfo de la revolución bolchevique. La agresión de las potencias delEje en 1941 posibilitó una alianza efímera entre países con sistemas políticos y económicos radicalmente distintos y enfrentados. La Gran Alianza consiguió derrotar a los fascismos europeos y el expansionismo japonés, pero empezó a resquebrajarse antes incluso de que las tropas aliadas ocuparan Berlín. Dos años más tarde, los aliados habían roto. Se iniciaba la Guerra Fría, un largo período de rivalidad (1947-1991) que enfrentó a EEUU y la Unión Soviética y sus respectivos aliados y que determinó las relaciones internacionales durante casi medio siglo. La guerra fría se libró en los frentes político, económico y propagandístico. No hubo un enfrentamiento directo militar entre las dos superpotencias nucleares, EEUU y la URSS. Ese conflicto hubiera llevado a un verdadero holocausto nuclear en el planeta. Sin embargo, múltiples guerras en otros escenarios jalonaron el período. En prácticamente todos estos conflictos, las dos superpotencias y sus aliados apoyaron diplomáticamente y armaron a los contendientes. La guerra fría concluyó con el derrumbamiento del bloque soviético. No fueron las armas las que derrotaron a la URSS, sino la ineficacia de su sistema económico y la ausencia de libertades políticas. 2. La división del mundo en bloques (1945-1955) La Gran Alianza que había derrotado al Eje en una cruenta guerra de casi seis años se rompió en el corto plazo de unos meses. El desencuentro entre soviéticos y occidentales había aflorado ya en las últimas fases de la guerra. El fin del conflicto abrió el proceso hacia la ruptura definitiva. El año 1946 fue escenario de una creciente desconfianza entre los vencedores. Por un lado, el fin de la guerra mundial había desencadenado en Grecia y China, sendas guerras civiles donde se enfrentaban pro-comunistas y pro-occidentales; por otro, la creciente tensión entre soviéticos y norteamericanos se reflejaba en las comunicaciones diplomáticas: ambas potencias se acusaban mutuamente de pretender dominar el mundo. Churchill, que había perdido las elecciones británicas en 1945, se sintió con libertad para proclamar lo que cada vez era más evidente. En un célebre discurso en Fulton, EEUU, denunció que un “telón de acero” estaba separando la Europa bajo control soviético del resto del continente. Mientras tanto, la tensión entre las autoridades de ocupación occidentales y soviéticas en Alemania era cada día más palpable. 1947 se inició con una flagrante violación de los acuerdos de Yalta en lo referido a Polonia. En enero, los candidatos comunistas vencieron en unas elecciones claramente adulteradas por las autoridades de ocupación. El evidente afán soviético de extender el sistema comunista en Europa desencadenó la reacción norteamericana. Esta se articuló en el terreno político y en el económico. La URSS reaccionó a la Doctrina Truman y al Plan Marshall, en septiembre de 1947, creando la Kominform (Oficina de Información de los Partidos Comunistas y Obreros) para coordinar y armonizar las políticas de los partidos comunistas europeos. En su reunión constitutiva, el representante soviético, Andrei Jdanov, líder de la Kominform, proclamó que el mundo se había dividido en dos bloques y que los países del "campo antifascista y democrático", es decir, el de la URSS y sus aliados, debían seguir fielmente el liderazgo de Moscú. En sólo dos años, la ruptura se había consumado. En adelante, las relaciones internacionales mundiales estarán determinadas por el enfrentamiento entre las dos superpotencias surgidas de la guerra mundial. 3. Los orígenes de la Guerra Fría (1945-1947) Los acontecimientos de 1947 generaron una creciente tensión internacional en todo el mundo. Dos zonas geográficas fueron el escenario de los principales conflictos. En Europa Central y Oriental se estableció una larga serie de dictaduras comunistas y Alemania se vio dividida en dos estados antagónicos. En el Extremo Oriente, el gigante chino basculó hacia el bando comunista y la guerra de Corea constituyó el primer conflicto armado de la “guerra fría”. El continente europeo, que apenas había comenzado a restañar las heridas de la guerra, y, más en concreto, Alemania, la gran derrotada de la segunda guerra mundial, fueron el escenario del nacimiento de la guerra fría. Uno tras otro, los países ocupados por el Ejército Rojo (Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Rumania y Bulgaria) fueron constituyéndose en lo que lo que las autoridades comunistas denominaron "democracias populares". Esto es, dictaduras donde se aplicó el modelo soviético: colectivización de la tierra, planificación económica centralizada, prioridad a la industria de base, partido único y persecución de cualquier tipo de disidencia. El golpe comunista en Praga, en febrero de 1948, fue el momento clave de ese proceso. La antigua capital del Reich estaba situada en el corazón de la zona de ocupación soviética y había sido dividida en cuatro sectores asignados a cada una de las cuatro potencias vencedoras: EEUU, Gran Bretaña, Francia y la URSS. Berlín se convirtió rápidamente en el punto clave de la guerra fría. La partición de Alemania se veía como irremediable. EEUU, Gran Bretaña y Francia decidieron iniciar un proceso constituyente en sus zonas de ocupación. La primera medida fue crear una nueva moneda en sus zonas de ocupación: el Deutschemark. La respuesta soviética fue inmediata: el Bloqueo de Berlín. El ejército soviético interrumpió cualquier comunicación terrestre entre las zonas de ocupación occidental y Berlín occidental.Stalin confiaba en que Berlín oeste caería como una fruta madura en sus manos. La reacción occidental sorprendió a Moscú. Un enorme puente aéreo consiguió abastecer a la población sitiada. Stalin había subestimado las posibilidades del transporte aéreo y la resolución occidental a hacerle frente. Finalmente, el 12 de mayo de 1949 los soviéticos levantaron el bloqueo de la ciudad. La crisis de Berlín aceleró la partición de Alemania. Las tres zonas occidentales se constituyeron en la República Federal de Alemania el 8 de mayo de 1949. Su constitución establecía un sistema liberal democrático que contaba con el visto bueno de las potencias occidentales. La URSS reaccionó en octubre con el establecimiento en su zona de ocupación de la República Democrática de Alemania, un estado creado siguiendo el modelo de las "democracias populares". La partición de Alemania concretaba en el corazón de Europa la división bipolar del mundo. Unos pocos meses después, el equilibrio estratégico mundial cambiaba. El 29 de agosto de 1949, la URSS experimentó su primera bomba atómica. El monopolio atómico norteamericano había desaparecido mucho antes de lo que la mayoría de los expertos habían pronosticado. 4. El mundo bipolar (1945-1947) La partición de Alemania y la guerra de Corea mostraron al mundo una nueva realidad: la división en dos grandes bloques liderados por EEUU y la URSS. En adelante, cada bloque defendió su zona de influencia frente al avance del bloque contrario. Washington y Moscú utilizaron diferentes mecanismos para conseguir estos objetivos. Mientras tanto, los nuevos países que nacían del proceso de descolonización trataron infructuosamente de crear un movimiento que escapara de esta lógica bipolar. 5. La Coexistencia Pacífica (1955-1962). El “deshielo” La muerte de Stalin en 1953 y el ascenso al poder de Jruschov, el nuevo líder soviético, abrió un nuevo período en la guerra fría. Tras una fase de grandes tensiones, un nuevo clima en las relaciones entre Washington y Moscú hizo que se hablara de “coexistencia pacífica” y “deshielo”. Sin embargo, este nuevo ambiente no significó el fin de las crisis internacionales. En este período se erigió el Muro de Berlín y laguerra fría se trasladó al continente americano con la Crisis de los Misiles en Cuba. Fue también en estos años cuando, para regocijo norteamericano, los dos colosos comunistas, China y la URSS, rompieron su alianza y se convirtieron en potencias antagónicas. 6. El Muro de Berlín Fortificación que incomunicó Berlín Este, de dominio soviético, y Berlín Oeste, controlada por Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, desde su construcción el 13 de agosto de 1961 hasta su apertura el 9 de noviembre de 1989. El muro fue construido por soldados de la República Democrática Alemana (RDA), bajo la presidencia del líder comunista W. Ulbricht y, durante más treinta años, fue el símbolo de la división de Europa en dos bloques intensamente enfrentados, plasmación tangible del desarrollo y consecuencias del estallido y evolución de la Guerra Fría que tuvo en Alemania uno de los epicentros más importantes. A lo largo de tres décadas el muro plasmó la realidad de una Alemania dividida en un mundo enfrentado. Los acontecimientos que se produjeron desde 1989 hasta 1991, que condujeron a la desaparición de los estados comunistas de Europa Central y Oriental, junto a la desintegración de la Unión Soviética, fueron paralelos al proceso unificador alemán, y permitieron que el muro -una vez derrumbado- se convirtiera en símbolo de una nueva era para Alemania, Europa y la sociedad internacional. 7. Crisis de los Misiles en Cuba Confrontación entre Estados Unidos y la antigua URSS por la instalación de misiles soviéticos de medio e intermedio alcance en Cuba. A mediados de octubre de 1962, fotografías de reconocimiento tomadas por un avión estadounidense U-2 revelaron inequívocamente la presencia de instalaciones de misiles nucleares rusos en Cuba. El suceso precipitó una grave crisis diplomática con Rusia por el riesgo que representaban para la seguridad de los EE.UU., lo que amenazaba con un enfrentamiento nuclear entre las potencias. Las tensas negociaciones entre el presidente Kennedy y el premier ruso Kruschov para asegurar su retiro inmediato fueron seguidas por una dramática advertencia sobre la determinación de EE.UU. de eliminar la amenaza, seguida de un inmediato bloqueo naval para impedir el paso de buques soviéticos con nuevos arsenales. Esta situación activó el sistema misilístico nuclear en una escala de alerta jamás antes conocida. Tras una larga negociación, la impredecible crisis desembocó en el desmantelamiento de los misiles por parte de la Unión Soviética, a cambio de que la isla no fuera invadida por Estados Unidos. Los misiles rusos regresaron a suelo soviético y Estados Unidos levantó el bloqueo naval al tiempo que se comprometía a retirar los misiles estadounidenses recientemente situados en el territorio de su socio en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Turquía. El final de la crisis no agradó a Cuba, cuyo máximo dirigente, Fidel Castro, nunca aceptó tal retirada, mientras que Kruschov se enfrentó en su país a un proceso de destitución en 1964. 8. La crisis de Suez (1956) Conflicto bélico que enfrentó a Gran Bretaña, Francia e Israel contra Egipto, desde el 29 de octubre de 1956 hasta el 6 de noviembre de ese mismo año. La causa inmediata del conflicto estuvo motivada por el anuncio realizado, el 26 de julio de 1956, por el presidente de la República de Egipto, Gammal Abdel Nasser, de proceder a la nacionalización de la Compañía del Canal de Suez, controlada en su mayoría por franceses y británicos, tras la negativa de ambos países, junto con Estados Unidos, de financiar la construcción de la presa de Assuán sobre el río Nilo. En un contexto más general, el conflicto se inscribe dentro de la conocida como Segunda Guerra árabe-israelí. En líneas generales la mayor parte de los especialistas que han analizado detalladamente las repercusiones que la crisis de 1956 tuvó para el Próximo Oriente, en particular, y el mundo, en general, son coincidentes. En referencia al Próximo Oriente, las repercusiones de la crisis del Canal de Suez, a corto plazo, supusieron un éxito para Egipto, que se quedó con el Canal, pero, sobre todo, lo fue para Nasser, que se convirtió en el ideal de la resistencia árabe frente a la agresión judía y occidental, alcanzando un reconocimiento mundial dentro del grupo de países que todavía luchaban por su independencia y dentro del Movimiento de Países No-alineados. A largo plazo, las consecuencias en esta área fueron la propagación y exaltación de movimientos más o menos virulentos y constantes claramente anti-occidentales en lo que respecta al nacionalismo de las países árabes y,.directamente relacionado, se agravó considerablemente el conflicto árabe-israelí que derivó en el estallido de nuevas guerras manteniendose una situación de inestabilidad continua. A nivel mundial, la crisis fue un auténtico fracaso para Francia y Gran Bretaña que comprobaron su definitivo declinar como potencias influyentes en la región, además Eden, Primer ministro británico se vio obligado a dimitir, y en Francia los sucesos contribuyeron a la caída de la IV República. (Véase La Cuarta República: la travesía del desierto del gaullismo en el artículo Gaullismo). En los Estados Unidos la respuesta fue la adopción de la Doctrina Eisenhower, presidente del país en ese momento, aprobada por el Congreso estadounidense en 1957, que consistía en establecer planes concretos de ayuda, principalmente desde un punto de vista técnico, a los Estados del Próximo Oriente, con el fin de acrecentar su dominio en la región frente a la Unión Soviética, que se había presentado frente al mundo como defensora de las naciones agredidas por el neocolonialismo occidental. De esta forma el Próximo Oriente adquirió un protagonismo central durante la llamada Guerra Fría. 9. La “Distensión” (1962-1975) Tras asomarse "al borde del abismo" nuclear en Cuba, Kennedy y Jruschov decidieron iniciar de forma más sistemática y duradera una nueva política de distensión. Se abría así un nuevo período de la guerra fría en el que los acuerdos entre las superpotencias no impidieron graves conflictos como el de Vietnam o el Oriente Próximo. Dos factores explican la nueva actitud de la URSS y EEUU. Por un lado, la crisis de los misiles en Cuba en 1962 hizo tomar conciencia a Moscú y Washington del peligro real de un holocausto nuclear; por otro lado, ambas superpotencias vieron crecer la contestación interna en sus respectivos bloques. La URSS, debilitada por el conflicto chino-soviético, tuvo que hacer frente, entre otros conflictos, a laPrimavera de Praga en Checoslovaquia. EEUU vio como la Comunidad Económica Europea y Japón se consolidaban como potencias económicas y como en el seno de la OTAN surgía la disidencia con la Francia deDe Gaulle. 10. Hacia un mundo multipolar La estructura bipolar con dos mundos alineados férreamente en torno a EEUU y la URSS fue transformándose poco a poco. Mientras que en el bloque occidental surgían nuevos focos de poder económico, en el bloque comunista la disensión política se hizo cada vez más evidente. El panorama se completaba con unos países subdesarrollados, el Sur o Tercer Mundo, que afirmaban su posición mundial mediante el control de las fuentes de energía. 11. Los conflictos en la era de la distensión La distensión buscó alejar el peligro de una guerra atómica entre las superpotencias, no puso fin a la competencia entre los dos bloques enfrentados. Esta competencia se concretó en dos grandes conflictos armados que han marcado la segunda mitad del siglo XX: • El conflicto del Próximo Oriente, que aún en los inicios del siglo XXI sigue siendo uno de los mayores focos de tensión en el mundo. • El conflicto en la península de Indochina que tuvo su mayor exponente en la guerra de Vietnam, la gran derrota americana durante la guerra fría. Por otro lado, América Latina quedó también atrapada en la dinámica de la guerra fría. El ejemplo de la Cuba de Castro alentó la extensión de guerrillas revolucionarias por muchos países de la región. La respuesta norteamericana fue apoyar cualquier tipo de gobierno que se enfrentara a la expansión soviética. Entre estos gobiernos hubo odiosas dictaduras militares. 12. La “Nueva guerra fría” (1975-1985) Las dificultades económicas del mundo occidental tras la “crisis del petróleo” de 1973 y la renuenciaamericana a implicarse militarmente en el exterior tras el fracaso de Vietnam animaron a Moscú a intervenir en diversas zonas del mundo. Fue un espejismo. La debilidad norteamericana era aparente. La soviética era real. El presidente Reagan volvió en los ochenta a una política de enfrentamiento con la Unión Soviética. La URSS no pudo hacer frente al nuevo desafío que venía de Washington. La debilidad económica soviética precipitó el fin de la guerra fría y el posterior derrumbamiento de la URSS. A mediados de los setenta, EEUU mostraba signos de debilidad. La crisis económica de 1973 golpeó duramente la economía de los países capitalistas desarrollados, el escándalo Watergate en 1974 forzó la renuncia del presidente Nixon y la derrota en Vietnam en 1975 extendió la convicción en la opinión pública norteamericana de que EEUU debía evitar cualquier intervención militar en el exterior. La URSS interpretó mal la situación internacional y se lanzó a una expansión de su influencia internacional sin tener en cuenta las serias dificultades por las que pasaba su economía. 13. La respuesta americana al desafío soviético El presidente Jimmy Carter (1976-1980) frenó las intervenciones de los EEUU en los países del Tercer Mundo. Tratando de huir de los peligros de un nuevo Vietnam, procuró mejorar la imagen internacional de EEUU y promovió una defensa más activa de los derechos humanos en el mundo. Carter no pudo impedir el triunfo de la revolución islámica en Irán en enero de 1979. El acceso de Jomeiniy los clérigos chiítas al poder fue el primer triunfo de un movimiento, el islamismo, que en aquel momento nadie, ni la Casa Blanca ni el Kremlin, fue capaz de valorar en su verdadera importancia. En aquel momento, lo que más alarmó a Washington fue la aventura soviética en Afganistán. Carter endureció su política y, viendo en la invasión de Afganistán una amenaza en una región vital como la del Golfo Pérsico, anunció que EEUU se comprometía a usar la fuerza si fuera necesario para acceder a los recursos petrolíferos de la región. Cuando Carter abandonó la Casa Blanca, derrotado por el republicano Ronald Reagan, las relaciones soviético-norteamericanas se hallaban en una situación de deterioro desconocida desde hacía muchos años. La postura del nuevo presidente Reagan (1980-1988) quedó definida en un célebre discurso que pronunció en 1982 en Londres. En ese discurso el presidente norteamericano calificó a la URSS lisa y llanamente de "Imperio del Mal". Ronald Reagan representaba la nueva voluntad americana de combatir a la URSS hasta doblegarla y ganar la guerra fría. El conservador Reagan trató de devolver a EEUU la confianza en su poder como gran potencia. Una confianza bastante mermada tras el fiasco de Vietnam. Reagan enfocó su política en dos direcciones. En primer lugar, se lanzó al mayor rearme de la historia de su país desde la segunda guerra mundial. La Iniciativa de Defensa Estratégica (1983) fue el elemento esencial de ese rearme. En segundo lugar, Reagan anunció que EEUU iba a utilizar todo tipo de medios, incluyendo la fuerza militar si fuera necesario, para socavar cualquier régimen pro-comunista en el Tercer Mundo. Esta nueva doctrina se concretó en la intervención en tres países: • Invasión de Granada, pequeña isla caribeña, donde existía un régimen izquierdista; • Entrenamiento y aprovisionamiento de los Contras nicaragüenses que luchaban contra el régimen sandinista. • Ayuda a la guerrilla islámica que luchaba contra los soviéticos en Afganistán. Aquí los EEUU aplicaron una política que años después se volvería en su contra de forma espectacular. La ayuda militar a la guerrilla islámica fortaleció las posturas más extremas del islamismo que posteriormente constituirán el mayor problema al que se han tenido que enfrentar EEUU y el mundo occidental. Un simple dato: Osama bin Laden luchó en la guerra de Afganistán en una guerrilla islámica armada y apoyada por Washington. La OTAN La Organización del Tratado del Atlántico Norte u OTAN (en inglés: North Atlantic Treaty Organization o NATO; en francés: Organisation du Traité de l'Atlantique Nord u OTAN), también denominada Alianza del Atlántico, Alianza del Atlántico Norte o Alianza Atlántica, es una alianza militar intergubernamental basada en el Tratado del Atlántico Norte o Tratado de Washington firmado el 4 de abril de 1949. La organización constituye un sistema de defensa colectiva, en la cual los Estados miembros acuerdan defender a cualquiera de sus miembros si son atacados por una facción externa. El cuartel general de la OTAN se encuentra en Bruselas, Bélgica, uno de los 29 Estados miembros de la organización que se extiende por Norteamérica y Europa. La última incorporación era Montenegro, en junio de 2017. Además, hay 21 países que colaboran con la OTAN dentro del programa Asociación para la Paz, con otros 15 países involucrados en programas de diálogo. El gasto militar combinado de todos los países miembros de la OTAN supera el 76 % del gasto militar mundial. En sus primeros años, la OTAN no era mucho más que una asociación política. Sin embargo, la guerra de Coreahizo que se planteara una coalición permanente, y desde entonces se creó una nueva estructura militar bajo la dirección de los comandantes de Estados Unidos. El curso de la Guerra Fría llevó a las naciones rivales a crear el Pacto de Varsovia, que se formó en 1955. Siempre se han manifestado dudas sobre la alianza europeo-norteamericana ante una invasión soviética, desacuerdos que se plasmaron con la creación por parte de Franciade la fuerza de choque nuclear, y finalmente con su retirada de la alianza en 1966. Después de la caída del Muro de Berlín en 1989, la organización intervino dentro de la guerra de Yugoslavia, lo que se convirtió en la primera intervención conjunta de la OTAN, y también después en 1999. Políticamente la organización ha ido mejorando sus relaciones con los antiguos miembros del Bloque del Este, que culminaron al incorporarse varios miembros del Pacto de Varsovia entre 1999 y 2004. En septiembre de 2001 ha sido la única ocasión en que un país miembro, Estados Unidos, ha invocado el Artículo 5 del tratado reivindicando la ayuda en su defensa. A partir de entonces los países miembros colaboraron con los Estados Unidos en la guerra de Afganistán y en la de Irak. El artículo 4 del tratado prevé llamar a consulta a los países miembros y ha sido convocado cuatro veces, tres de ellas por Turquía, la primera por la guerra de Irak y las dos restantes por ataques recibidos durante la Guerra Civil Siria, la cuarta ha sido invocada por Polonia durante la Crisis de Crimea de 2014, debido a la movilización de tropas rusas en la frontera polaca con Kaliningrado y las maniobras rusas en el mar Báltico. El Pacto de Varsovia El Tratado de Amistad, Colaboración y Asistencia Mutua, más conocido como Pacto de Varsovia por la ciudad en que fue firmado, fue un acuerdo de cooperación militar firmado en 1955 por los países del Bloque del Este. Diseñado bajo el liderazgo de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), su objetivo expreso era contrarrestar la amenaza de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), y en especial el rearme de la República Federal Alemana, a la que los acuerdos de París permitían reorganizar sus fuerzas armadas. El Pacto se disolvió el 1 de julio de 1991. República de Saló Saló es el municipio italiano, situado en la provincia de Brescia (Lombaardía), por el que se conoce a la República Social Italiaana, presidida por Mussolini entre 1943 y 1945, en territorio ocupado por los alemanes. Su capital estaba en Roma y se caracterizó por ser un régimen fascista, que colaboró estrechamente con los naazis. La República de Salò fue un Estado organizado en el norte de Italia desde el 15 de septiembre de 1943, dos meses después del desembarco aliado en Sicilia (julio) y la detención de Benito Mussolini (25 de julio) por orden del rey Victor Manuel III. Heredera del Estado fascista, su nombre oficial era "República Social Italiana" (RSI), aunque fue más conocida por el nombre de su capital, Salò (junto al lago de Garda, al pie de los Alpes); en la práctica, estuvo subordinada a la Alemania nazi desde su nacimiento hasta su desaparición, en abril de 1945. Sudetes Los Sudetes (Sudetenland en alemán) (Sudety en checo y en polaco) son una cadena montañosa de la Europa oriental, localizada entre las regiones centroeuropeas de Bohemia, Baja Silesia, Silesia Checa y Sajonia. Comprende parte del territorio de la República Checa, Alemania y Polonia. La Crisis de los Sudetes (en alemán Sudetenkrise) es el nombre dado a los sucesos que tuvieron lugar del 1 al 10 de octubre de 1938 en relación a los "Sudetendeutsche", una minoría étnica en Europa Central formada por alemanes que por entonces vivían en determinadas zonas de Bohemia, Moravia y Silesiaoriental, dentro de Checoslovaquia (actualmente en la República Checa). Checoslovaquia, que había formado parte durante mucho tiempo del Imperio austrohúngaro hasta su desaparición tras la Primera Guerra Mundial, se había creado a partir de Bohemia y Moravia, que eran centros industriales bajo dominio austriaco, y Eslovaquia, una región agraria desarrollada que formaba parte de Hungría. Régimen de Vichy Conocido formalmente como Estado Francés (État Français), se denomina así al estado dirigido por el Mariscal Philippe Pétain que surgió tras la derrota francesa en 1940 y que estableció su capital en la pequeña ciudad de Vichy. El armisticio firmado el 22 de junio de 1940 estableció que un territorio situado al sur de una línea que iría de Ginebra en Suiza hasta Hendaya en la frontera franco-española quedaría bajo plena soberanía francesa. En la práctica, el "régimen de Vichy" fue un régimen autoritario que a lo largo de su corta historia, julio de 1940 a septiembre de 1944, fue adquiriendo un carácter cada vez más fascista y colaboracionista con la Alemania Nazi. La gran figura política del régimen por Pierre Laval quien, especialmente tras su vuelta al poder en 1942, emprendió una clara política de colaboración con Hitler. Las milicias del régimen de Vichy con el apoyo de la Gestapo alemana persiguieron duramente a los "maquis" y demás fuerzas de resistencia. Tras la liberación de París en agosto de 1944, el nuevo gobierno provisional dirigido por el general De Gaulle abolió el régimen de Vichy y todas sus leyes. Laval fue detenido tras huir a Alemania y ejecutado en 1945. Pétain tras ser secuestrado y enviado a Alemania y volver voluntariamente, fue condenado a muerte, pero la sentencia fue conmutada por el general De Gaulle. Murío en prisión en 1951. Wehrmacht La Wehrmacht (“Fuerza de Defensa”, en alemán) era el nombre de las fuerzas armadas unificadas de la Alemania nazi desde 1935 a 1945, surgida tras la disolución de las fuerzas armadas de la República de Weimar, llamadas Reichswehr. La Wehrmacht (Die Wehrmacht) estaba compuesta por el Heer (ejército), la Kriegsmarine (armada) y la Luftwaffe(fuerza aérea). La Waffen-SS, el brazo armado de las SS (la organización paramilitar del Partido Nazi), se convirtió de facto en la cuarta rama de la Wehrmacht, ya que se expandió de tres regimientos a 38 divisiones en los años 1940. Y aunque las SS eran autónomas y existían de forma paralela a la Wehrmacht, las unidades de las Waffen-SS eran puestas bajo el control operacional del Alto Mando de la Wehrmacht (Oberkommando der Wehrmacht, OKW) o del Alto Mando del Ejército (Oberkommando des Heeres, OKH). Hay muchas dudas sobre las fuerzas movilizadas por el Eje en la Segunda Guerra Mundial, ya que muchos documentos se perdieron o las cifras fueron alteradas por los Aliados, hay estimaciones de 10 a 12 millones, y las más elevadas llegan a 17 o 18 millones (probablemente incluyendo a tropas extranjeras que les ayudaron, como en las SS). En los cálculos no se incluyen a unidades del Volkssturm y las Juventudes Hitlerianas movilizadas. Si entendemos por soldado el individuo movilizado, correctamente instruido (al menos varias semanas, conocimiento de armas ligeras, orientación, fortificación, supervivencia, acción en equipo dentro de una unidad de combatientes), son más exactas las cifras de entre 7 y 8 millones (en cambio la URSS movilizó de 11 a 13 millones y EE. UU. a otros 12 a 16 millones). El Heer, la Luftwaffe y la Waffen SS se desperdigaron por casi toda Europa y norte de África, y sólo en Rusia, al principio entraron de golpe tres millones de hombres. La Wehrmacht fue usada en ocasiones como herramienta del estado policial impuesto por el régimen nazi en los países ocupados, llegando a ser cómplices del Holocausto. También empleó planes y estrategias para saquear los territorios conquistados y satisfacer las necesidades del ejército, especialmente en el frente soviético. La Wehrmacht participó en numerosos crímenes de guerra, ejecuciones sumarias de comisarios políticos soviéticos así como de castigos de represalia por actividades partisanas de los países ocupados. Durante la contienda los Los muertos fueron aproximadamente 3 533 000 alemanes y de otras nacionalidades que combatían como aliados. El número de heridos fue de 6 000 000 y los prisioneros de guerra 11 000 000. Después de la derrota incondicional de la Wehrmacht que tuvo efecto el 8 de mayo de 1945, algunos elementos del ejército seguían en activo con las fuerzas aliadas como fuerzas de policía. Para finales de agosto de 1945, esas unidades quedaron disueltas y al año siguiente los aliados declararon oficialmente disueltas a todas las unidades de la Wehrmacht y a Alemania se le prohibía tener un ejército. Esta prohibición se mantuvo hasta la creación de la Bundeswehr en 1955. Conferencia de Yalta La Conferencia que los "Tres Grandes", Churchill, Roosevelt y Stalin, celebraron en Yalta (Crimea - antigua URSS) del 4 al 11 de febrero de 1945 es posiblemente uno de los hechos diplomáticos más célebres del siglo XX. Durante la guerra fría se mantuvo la idea de que en Yalta se había producido una división del mundo entre las potencias occidentales y la URSS. La realidad no fue esa. Los "Tres Grandes" se reunieron para coordinar sus planes de guerra en un momento en el que las operaciones contra las potencias del Eje habían entrado en un momento decisivo. Churchill, Roosevelt y Stalin intentaron llegar a un acuerdo lo más amplio posible sobre los puntos de fricción que les separaban en lo referente al futuro de una Europa que se adivinaba prontamente liberada de la dictadura hitleriana. La situación en el momento de la Conferencia favorecía claramente a Stalin. Tras las impresionantes ofensivas del Ejército Rojo en 1944, las tropas soviéticas se hallaban a 70 kilómetros de Berlín y ocupaban prácticamente toda la Europa central y oriental. Al mismo tiempo, el mantenimiento del pacto de neutralidad con Japón permitía a Moscú mantener una posición de fuerza en todo lo relacionado con las cuestiones polaca y alemana. De Gaulle trató de que Francia fuera incluida en la Conferencia con escaso éxito. Roosevelt se negó a incluir a un país que había sido liberado por los anglosajones, aduciendo que su líder, De Gaulle, no había sido elegido por su pueblo. En esta conferencia se acordaron cinco resoluciones principales: Alemania sería desmilitarizada y dividida en cuatro zonas de ocupación de la URSS, EEUU, Gran Bretaña y Francia (incluida por demanda de Churchill). Estaría sujeta a fuertes reparaciones financieras y perdería la Prusia Oriental y parte de Pomerania, quedando su frontera oriental fijada en la línea marcada por los ríos Oder y Neisse. Se estableció que un tribunal internacional juzgaría a los principales criminales de guerra nazis. Lo que posteriormente llevó a los Juicios de Nüremberg. Polonia sería "desplazada" hacia el oeste, anexionándose los territorios que Alemania perdía en el oriente y cediendo en el oriente los territorios que habían quedado bajo el dominio soviético tras el pacto de no agresión germano-soviético en 1939. El denominado Comité de Lublin, formado esencialmente por comunistas, constituirían el núcleo principal del futuro gobierno polaco, aunque también tendrán presencia los miembros del gobierno provisional polaco pro-occidental con sede en Londres. Con respecto a las Naciones Unidas, cuya Carta había sido ya redactada en borrador, se acordó un compromiso sobre la fórmula de voto en el futuro Consejo de Seguridad, poniendo el énfasis en el papel clave de las grandes potencias vencedoras en la futura organización de la paz. Por último, se aprobó la denominada Declaración sobre la Europa liberada en la que los "Tres Grandes" se comprometieron a que la reconstrucción de Europa se hiciera por medios democráticos constituyendo gobiernos democráticos ampliamente representativos de todos los elementos no fascistas de cada nación. Esos gobiernos deberían convocar lo antes posible elecciones libres que permitieran la creación de gobiernos que emanaran de la voluntad popular. Fue la violación de estos acuerdos por parte de los soviéticos lo que llevó a la división de Europa y a lo que se vino a denominar el "telón de acero". Posteriormente, los republicanos norteamericanos contrarios a Roosevelt y su legado, y el propio De Gaulle, marginado de la reunión, fomentaron la falsa idea de que en Yalta se acordó la división de Europa en dos esferas de influencia, occidental y soviética. Por último, en lo referente al Extremo Oriente se acordó un protocolo secreto por el que a cambio de la entrada de la URSS en guerra contra Japón en el plazo de dos o tres meses tras la derrota alemana, la Unión Soviética recuperaría todos los territorios perdidos tras la guerra ruso-japonesa de 1905. Modernismo El término Modernismo coincide en el tiempo con otros semejantes, como el Modern Style; en Alemania, por las mismas fechas, se habla de un Jugendstyl, y en Francia de un Art nouveau; con él, se autoidentificaron numerosos autores españoles e hispanoamericanos a finales del siglo XIX, al aceptar un marbete usado con frecuencia por su mentor estético, Rubén Darío, desde 1888 en adelante. Los términos Modernismoy modernista servían para designar las nuevas tendencias estéticas y a quienes las cultivaban; no obstante, también se utilizaron en clave irónica por parte de numerosos críticos literarios y escritores. El común denominador a todas estas manifestaciones es su apuesta por un cambio o renovación en todos los órdenes, aun cuando el Modernismo, en general, fuese deudor del Romanticismo y Posromanticismo en una medida mucho mayor de la que habría gustado reconocer a los valedores de sus principios estéticos. En literatura, esa herencia se la brindaron también los modelos inmediatos del Parnasianismo y Simbolismo franceses, sin los que resulta difícil entender muchos rasgos modernistas característicos. En resumidas cuentas, resulta imposible evaluar el Modernismo sin fijarse en Verlaine, pero tampoco se entenderá cabalmente sin apelar a Bécquer o a los escritores románticos europeos. Tal vez, el cambio de mayor trascendencia se produjo en el terreno de las artes decorativas, pues el Modernismo no sólo alcanzó a la literatura y las artes plásticas tradicionales sino que tiñó con sus colores cada uno de los objetos, grandes y chicos, que marcaban la vida diaria: las encuadernaciones, los vidrios plomados, la cerámica en todas sus formas y funciones, los útiles de cocina, las lámparas, muebles, etc.; como saben bien quienes han visitado ciudades como París o Barcelona, los detalles modernistas alcanzaron a cualquier detalle urbano, pues sus curvas voluptuosas y motivos florales aparecen en verjas y cancelas, en ascensores y entradas a edificios, en mostradores y barras de bar. En muchos sentidos, el Modernismo, en literatura y artes plásticas, hizo de nexo entre los últimos románticos decimonónicos y la Vanguardia, sin que sea fácil deslindar a menudo unas manifestaciones de otras: si el orientalismo o el medievalismo románticos se refuerzan entre los modernistas, el neoclasicismo vanguardista admite en muchos casos la compañía de las suaves volutas del Art nouveau. En estas referencias cruzadas que acabamos de hacer entre literatura y artes plásticas, cabe descubrir también otra de las señas de identidad características del Modernismo, pues nunca antes se había producido un hermanamiento tan estrecho y directo entre ambos canales estéticos. Ese encuentro no sólo se percibe en la personalidad de sus creadores, entre los que no faltan los pintores-poetas (y al contrario), sino en unos resultados perfectamente visibles, más que en la literatura, en las manifestaciones plásticas. Para los lectores, por su parte, la estética de final de siglo, ya se diese en clave modernista o en alguno de los estilos hermanados con dicha corriente, se ponía de relieve por doquier; ello era así porque, en el terreno literario, por encima de cualquier rasgo diferenciador, resultaba obvia toda una comunidad de elementos que ha señalado sabiamente José-Carlos Mainer (la importancia de la cita justifica su extensión): Es quizá en ese mundo, insuficientemente conocido aún, de la lectura popular donde encuentra sentido la reducción de las aparentes antinomias esbozadas (modernismo-noventayocho, romanticismo-naturalismo, evasión-criticismo, ensoñación-patriotismo) a una actitud única: la rebelión contra el aburguesamiento de las formas artísticas y el compromiso con la interpretación unitaria del mundo (mística o política, artística o histórica). Y esa visión podían darla -y la dieron- tanto un poema erótico de Rubén Darío como una inquietante obra teatral de Strindberg, una imaginación prerrafaelita como un sarcástico artículo sobre el último gobierno Silvela, una utopía de William Morris como unos versos de Verlaine, una reflexión religiosa de Unamuno (tan "modernista" en su heterodoxia) como una imagen heroica y anacrónica de Valle-Inclán. Así las cosas, tiene pleno sentido que, en los últimos años, la crítica prefiera atender, en bloque, al arte de fin de siglo en general, tanto en literatura como en artes plásticas (aunque aquí los ritmos puedan ser diversos, como sucede en música o, de un modo especialmente sorprendente, en pintura). Segregados también contra natura, el Modernismo y la Generación del 98 han sido estudiados como dos fenómenos perfectamente distinguibles a pesar de su coincidencia en el tiempo; no obstante, aun cuando a menudo la crítica aborda ambas tendencias literarias de forma independiente, sabemos que los puntos de unión de esas dos corrientes son continuos. Así, es obligado estudiar en un movimiento y otro las obras de un Valle-Inclán; del mismo modo, Antonio Machadono puede interpretarse tan sólo en clave noventayochista por su mirada penetrante a Castilla y un mensaje social al que se ha atendido en exceso, pues su poesía está impregnada en profundidad por el Modernismo en varios de sus libros. Hoy nadie se atreve, de hecho, a apartar en compartimentos estancos el compromiso noventayochista y el "arte por el arte" característico de los modernistas. Filosofía del lenguaje La filosofía del lenguaje, escribió William P. Alston, está hoy peor definida y menos en posesión de un principio claro de unidad que la mayoría de las restantes ramas de la filosofía. Los problemas relativos al lenguaje de los que habitualmente se ocupan los filósofos constituyen una colección casi sin trabazón, por lo cual resulta difícil encontrar un criterio claro que los separe de los problemas del lenguaje tratados por los gramáticos, los psicólogos y los antropólogos. Podría parecer que actualmente una filosofía del lenguaje no tendría otra justificación que la de las llamadas "filosofía del hombre", "filosofía de la sociedad", "filosofía del derecho", "filosofía de la naturaleza", "filosofía de la historia", "filosofía del arte" o "filosofía de la religión". Pero ello no es así. Hay que tener en cuenta la importancia que el lenguaje ha tenido en el siglo XX, especialmente en su segunda mitad, para comprender la peculiar característica de una filosofía del lenguaje. El puesto central del lenguaje dentro de la filosofía contemporánea se ha debido en gran parte a dos hechos. Por una parte, el hecho de que solamente en el siglo XX se ha constituido una ciencia del lenguaje que desde las aproximaciones de Saussure ha llegado a un alto grado de desarrollo en la obra de Chomsky y sus continuadores. Además, el hecho de que la filosofía actual ha tomado conciencia de que su medio natural y único de expresión, el lenguaje, ha estado condicionando el planteamiento y solución de ciertos problemas filosóficos. La filosofía del lenguaje hoy se ocupa desde una particular perspectiva del concepto de significado e intenta entender la actividad lingüística en su totalidad, explicar su significado constitutivo para el hombre y la sociedad, para la experiencia y la actividad, para el pensamiento y el conocimiento. Además, trata de un conjunto de problemas planteados en su desarrollo histórico, como son las cuestiones del origen del lenguaje, el problema de la creación simbólica o de la constitución del signo lingüístico, la relación del lenguaje y la realidad, la cuestión de la esencia del significado y de la denominación, los elementos constitutivos de la comunicación y la información, etc. La filosofía del lenguaje se desarrolla hoy en tres direcciones fundamentales: la metodología de la lingüística, la investigación de los fundamentos de esta ciencia y la pragmática. Los problemas de la metodología lingüística nacen del gran progreso experimentado en la segunda mitad del siglo XX por la lingüística como ciencia empírica, especialmente a partir de la creación del modelo generativo-transformacional por N. Chomsky. Un problema metodológico importante es el esclarecimiento de los supuestos empíricos en que se basa esta lingüística generativa. Dos problemas conflictivos en la filosofía del lenguaje contemporánea son el problema de los universales lingüísticos, es decir, de los elementos que se encuentran presentes en todas las lenguas humanas y que constituyen un indicio de carácter innato del conocimiento lingüístico, y el de las reglas gramaticales empleadas, su potencia y su forma. También se ocupa esta disciplina de la investigación semántica de los conceptos fundamentales de la lingüística, como "significado", "referencia" y "verdad", a partir del análisis de estos conceptos realizados por Frege, Russell y Strawson. La pragmática filosófica considera el lenguaje de forma dinámica como un conjunto de situaciones comunicativas reales concretas y cotidianas en las que lo que se dice, lo que significa lo que se dice y lo que presupone lo que se dice son una función de hablantes-oyentes, con intenciones y creencias. Uno de los conceptos fundamentales que maneja esta disciplina es el de "significado ocasional". Tercer Mundo El término Tercer Mundo fue acuñado en los años cincuenta para referirse a los países de Asia, África y América Latina poco avanzados tecnológicamente, con economía dependiente de la exportación de productos agrícolas y materias primas, altas tasas de analfabetismo, crecimiento demográfico galopante y gran inestabilidad política. Estos países, muchos de ellos recientemente independizados de las potencias coloniales europeas, se articularon políticamente en la Conferencia de Bandung en 1955 y en el movimiento de países alineados. El Tercer Mundo de los países no alineados se distinguía así del Primer Mundo de naciones desarrolladas capitalistas y el Segundo Mundo alineado en torno a la URSS. Aunque este término se sigue utilizando para designar a los países subdesarrollados, el concepto de Tercer Mundo se ha ido vaciando de contenido en un doble sentido. En el político, al desaparecer el bloque soviético, en el económico, al emerger países industrializados nuevos como Taiwan o Corea del Sur y los países petrolíferos de Oriente Medio. El término tercer mundo fue acuñado por el economista francés Alfred Sauvy en 1952, realizando un paralelismo con el término francés Tercer Estado, para designar a los países que no pertenecían a ninguno de los dos bloques que estaban enfrentados en la Guerra Fría, el bloque occidental (Estados Unidos, Europa Occidental, Japón, Canadá, Corea del Sur, Australia, Nueva Zelanda y sus aliados) y el bloque comunista (Unión Soviética, Europa Oriental, China). Actualmente, de manera anacrónica (el «segundo mundo» del «bloque socialista» ha desaparecido como concepto), el término se utiliza, de manera poco precisa, para referirse a los países periféricossubdesarrollados o «en vías de desarrollo», en contraste a los países desarrollados; en este último sentido actual, el término se emplea a veces para referirse en bloque a todos los países no desarrollados, y en ocasiones, para referirse solo a los que registran los peores índices de desarrollo de gran atraso económico-social, como el analfabetismo, el hambre, las carencias hospitalarias y de salud pública, las viviendas y servicios sanitarios precarios, una escasa expectativa de vida, etc. Según el DRAE, el tercer mundo es el conjunto de países menos desarrollados económica y socialmente. Entre las características comunes figuran el tener una base económica agraria, la exportación de materias primas, una economía endeudada con los países más industrializados y escasa infraestructura. En materia de decisiones internacionales, los países del tercer mundo, aún congregando a la mayoría de las naciones independientes y de la población mundial, cumplen un papel secundario —y en ocasiones subordinado— respecto del que tienen las naciones más poderosas. Algunos bloques de países creados a partir de la década de 1980 para hegemonizar las decisiones mundiales, como el G-7, el G-8 y el G20, se relacionan indirectamente con la idea de «tercer mundo» y su relación con el sistema de toma de decisiones globales. Dentro de la teoría del tercer mundo, también se encuentran países europeos como Suiza, Austria, Suecia, Finlandia, la extinta Yugoslavia o la República de Irlanda. La Descolonización y el Movimiento de los No Alineados La Gran Guerra abrió el camino para el despertar de los pueblos colonizados. Las nuevas elites indígenas, educadas en Occidente e impregnadas de las ideas de democracia y libertad y a la vez excluidas de los cargos administrativos y políticos, formarán los cuadros de los primeros grupos nacionalistas. Esta naciente idea nacional estará representada en diferentes figuras que jugarán el papel de símbolos: Gandhi apelará a la conciencia religiosa hindú,Burguiba se inspirará en el laicismo transformador de Kemal Ataturk, mientras que Ho Chi Minh planteará la revolución comunista junto a la emancipación nacional. La modernización económica -infraestructuras, hospitales, escuelas- que llevaron las metrópolis a las colonias tuvo un doble resultado contradictorio, de progreso y de desequilibrio. Los adelantos médicos, unidos al mantenimiento de una alta tasa de natalidad, provocó en el período de entreguerras el inicio de la explosión demográfica. Este aumento de la población se produjo en sociedades que no experimentaron un crecimiento económico significativo. Paro en el campo y hacinamiento en las ciudades fueron los resultados de una sociedad dislocada en la que el descontento social fue pronto aprovechado por los nacionalismos anticolonialistas. El conflicto bélico trajo una fuerte aceleración al proceso de crisis de los sistemas coloniales. Los factores que lo explican son varios: • La rápida derrota de Francia, Bélgica y Holanda supuso un fuerte desprestigio de las metrópolis en sus respectivos imperios coloniales. También el imperialismo inglés derrotado en gran parte de Asia sufrió una situación parecida. Las potencias del Eje trataron, evidentemente, de aprovecharse de esta situación. El ejemplo más claro es la apelación que los japoneses hicieron a los pueblos que conquistaron para unirse y rebelarse contra el dominio de los blancos europeos. • El Reino Unido y la Francia Libre enrolaron en sus ejércitos a muchos habitantes de las colonias. Un ejemplo lo constituye los más de dos millones de hindúes fueron movilizados por el Imperio Británico, o la mayoritaria presencia de magrebíes en el ejército francés que luchó en Italia junto a los Aliados. La sangre derramada legitimó las reivindicaciones de los pueblos colonizados. • Las dos grandes superpotencias surgidas de la guerra, EE.UU. y la URSS, defendían posturas anticolonialistas e impulsaron su proceso de emancipación. Los norteamericanos, además de recordar su propio origen nacional, apoyaron la apertura de mercados para sus capitales y productos y el consiguiente fin de las trabas coloniales. Los soviéticos lo hicieron desde su propia ideología anticapitalista y antiimperialista. • El acuerdo de las dos superpotencias, al que pronto se fue uniendo el voto de los países que iban naciendo en el proceso de descolonización, hizo que la ONU jugara un papel impulsor del proceso descolonizador. Podemos distinguir diversos tipos de descolonización, atendiendo a dos variables. Con respecto a la violencia del proceso nos encontramos con: • Descolonización sin guerra de independencia. Fue el caso cuando las metrópolis comprendieron la inutilidad de resistirse a un proceso histórico ineludible. La ausencia de guerra no implica que no hubiera disturbios importantes, como fue el caso de Marruecos o Túnez, o de gravísimos conflictos o guerras civiles entre comunidades indígenas rivales, como sucedió en la India entre hindúes y musulmanes • Descolonización con guerra de independencia. Cuando la metrópoli se negó a aceptar el cambio. Los ejemplos más claros fueron en Argelia e Indochina en el Imperio francés y en Indonesia en el holandés. Si tenemos en cuenta los dos grandes imperios coloniales, podemos distinguir entre: • Descolonización a la francesa. Tras la humillación de 1940, Francia no estaba preparada para aceptar lo que se veía como una nueva derrota. Pese a que en 1946 sustituyó el término "imperio" por el de Unión Francesa en 1946, el gobierno de París trató de retener por la fuerza el imperio lo que dio lugar a un proceso descolonizador traumático. • Descolonización a la inglesa. Sin el sentimiento de frustración francés, con cierta experiencia descolonizadora en el período de entreguerras (los "Dominios" e Irak y Egipto), y con la creación de la Commonwealth en 1931 como fórmula para mantener lazos con las antiguas colonias, el modelo inglés fue menos traumático. No obstante, en algunos casos el proceso descolonizador fue un absoluto fracaso, dejando tras de sí guerras entre poblaciones enfrentados que han continuado hasta el siglo XXI. Es el caso de hindúes y musulmanes en la antigua colonia de la India, hoy prolongado en el conflicto entre India y Pakistán; y, sobre todo, el caso de la colonia de Palestina, origen del largo y sangriento conflicto de Oriente Medio Los países del Tercer Mundo, muchos de ellos recién llegados a la independencia tras el período colonial, estaban abocados a una escena internacional en la que tenían un escaso protagonismo y en la que la dinámica del enfrentamiento entre los bloques les llevaba a un forzoso alineamiento con uno u otro. La iniciativa de la Conferencia de Bandung en 1955 provino de los cinco primeros países descolonizados en Asia: Pakistán, India, Indonesia, Ceilán y Birmania. La figura impulsora fue Nehru. El líder hindú asistía alarmada a la extensión de la guerra fría al continente asiático tras el conflicto de Coreay quería evitar a toda costa que Asia se dividiera en bloques enfrentados tal como la formación de la SEATO o la alianza chino-soviética parecía anunciar. Los cinco países decidieron convocar una Conferencia en la ciudad indonesia de Bandung en abril de 1955. Veintinueve países acudieron: 23 asiáticas, de los que 14 procedían del Asia oriental, y 6 africanos, de los que 4 pertenecían al África negra. Ni la China nacionalista ni Israel fueron invitadas para evitar el boicot de la China Popular y de los países árabes respectivamente, ni tampoco lo fue África del Sur, condenada por su política de apartheid. Representantes de los países del Magreb (Marruecos, Argelia y Túnez), que aún no habían alcanzado la independencia, enviaron observadores a la Conferencia. En la Conferencia, como no podía ser menos, hubo una unánime condena del colonialismo que aún dominaba en África y el sistema racista del apartheid. También fue unánime la llamada al mundo desarrollado para que cooperase en la lucha contra el subdesarrollo y la pobreza. Por último, en lo que se refería a las relaciones entre estados, se acordaron cinco principios, concebidos por Sukarno y popularizados por Nehru, que vendrían a convertirse en las ideas clave del movimiento de los países no alineados: • Respeto a la soberanía y la integridad territoriales • Igualdad entre las razas y las naciones • No agresión • No injerencia en los asuntos internos de cada país • Coexistencia pacífica Sin embargo, pese a estas demandas comunes, fue desde un principio muy evidente la existencia de tres grandes corrientes enfrentadas: • Los No Alineados, con Nehru y Nasser a la cabeza, condenaban la política de bloques militares enfrentados. • Los Pro-Occidentales (Turquía, Irak, Pakistán, Ceilán...) defendían la posibilidad de que cada país se integrara en alianzas militares regionales como la SEATO o el Pacto de Bagdad. Estos países intentaron que la Conferencia aprobara una resolución condenando todos los imperialismo, incluido el soviético, pero fracasaron en su empeño. El prestigio de la URSS y el reciente pasado colonial eran aún muy fuertes. • Los dos Países Comunistas (China y Vietnam del Norte). Zhou Enlai, el representante chino, fue enormemente hábil en frenar las iniciativas de los países pro-occidentales y obtener un gran prestigio para la China de Mao. En definitiva, la Conferencia de Bandung supuso un momento clave en el proceso de descolonización y en el intento de emancipación delTercer Mundo. En el terreno de las relaciones internacionales fue el origen del movimiento de los países no alineados. La guerra de Vietnam Conflicto en la península de Indochina que tuvo lugar entre mediados de los cincuenta y mediados de los setenta y que enfrentó a los EE.UU. y el gobierno de Vietnam del Sur por un lado, contra Vietnam del Norte y las guerrillas comunistas que actuaban en Vietnam del Sur por otro. La guerra terminó extendiéndose también a Laos y Camboya. La guerra del Vietnam fue la más larga de la historia norteamericana, supuso para este país una experiencia de fracaso y frustración, constituyendo, sin lugar a dudas, el más serio fracaso de EE.UU. en la guerra fría. El inicio de la implicación americana se remonta a inicios de los cincuenta cuando apoyaron los desesperados intentos de Francia por mantener su presencia colonial en Indochina frente a las fuerzas comunistas del Vietminh. La derrota francesa y los Acuerdos de Ginebra de 1954, que consagraron la partición de Vietnam en dos, llevaron a que Washington volcara su apoyo en el régimen anticomunista de Vgo Dinh Diem en Vietnam del Sur que hacía frente al Vietnam del Norte comunista, apoyado por la URSS. La corrupción de Diem hizo a su régimen crecientemente impopular y finalmente fue derrocado y asesinado por sus propios militares en 1963. Mientras tanto se había creado en Vietnam del Sur el Frente Nacional de Liberación (FNL) donde se aglutinaba toda la oposición incluyendo los comunistas. En 1964, la situación parecía desesperada para Vietnam del Sur. EE.UU., alegando como justificación el incidente de Tonkín contra su destructor Maddox el 2 de agosto de 1964, inició una intervención abierta. Se pasó de 4000 soldados norteamericanos en 1962 a casi 500.000 en 1967. Los bombardeos masivos, el uso de agentes químicos, la crueldad de la primera guerra retrasmitida por los medios de comunicación hicieron enormemente impopular la política de EE.UU. en el Tercer Mundo, el bloque comunista y en partes significativas de la opinión pública occidental. Dentro del propio país, la oposición a la guerra se extendió entre la juventud ligándose a movimientos contra el sistema, como el movimiento "hippie". Tras la ofensiva vietnamita del Têt en 1968, el presidente Johnson decidió el progresivo desvinculamiento del conflicto y la búsqueda de una solución negociada. Tras una compleja fase de negociaciones y enfrentamientos militares, se firmó en París en enero de 1973 un acuerdo de paz. En agosto de 1973, el Congreso norteamericano prohibió cualquier reanudación de la intervención norteamericana. La retirada de las tropas estadounidenses hizo que el régimen de Vietnam del Sur se derrumbara inmediatamente. La ofensiva final comunista tuvo lugar en la primavera de 1975. El 17 de abril, Phnom Penh cayó en manos de los Khmers Rojos y el 30 los comunistas tomaron Saigón. La guerra había terminado. La derrota supuso un verdadero trauma para EE.UU. 58.000 muertos, 300.000 heridos, centenares de miles de soldados con una amplia adicción a las drogas y con serios problemas de adaptación a la vida civil, el orgullo de potencia herido... Lo que se vino a denominar el "síndrome de Vietnam" supuso en el corto plazo una gran renuencia a la intervención militar exterior por parte de la potencia norteamericana. La Kominforn La Kominform (acrónimo en ruso de Oficina de Información de los Partidos Comunistas y Obreros) era unaorganización para el intercambio de información y experiencias entre los partidos comunistas. La Kominform fuecreada como sustituto de la Komintern entre el 22 y el 27 de septiembre de 1947 durante una conferencia dedirigentes de Partidos Comunistas celebrada en Szklarska Poręba (Polonia). El impulsor de la creación de laKominform fue el representante soviético, Andréi Zhdánov, quien en respuesta al Plan Marshall impulsado por elpresidente de los EE. UU., Truman, en Europa Occidental, pronunció un discurso en el que sentó las bases de lanueva política internacional de la Unión Soviética en la que se llamó Doctrina Zhdánov. Su primera sede fue la ciudad de Belgrado (Yugoslavia), pero en junio de 1948, la Kominform condena al régimen deTito por separarse de la ortodoxia soviética, y la sede se traslada a Bucarest (Rumanía). En Bucarest editaba elperiódico ¡Por una paz duradera, por una democracia popular! Con el inicio de la desestalinización iniciada tras lamuerte de Stalin en 1953 y el acercamiento de Nikita Jrushchov a la Yugoslavia de Tito, la Kominform deja de tenerrelevancia, para ser disuelta en abril de 1956. Así, pues, la Kominform (acrónimo en ruso de Oficina de Información de los Partidos Comunistas y Obreros) era una organización para el intercambio de información y experiencias entre los partidos comunistas. La Kominform fue creada entre el 22 y el 27 de septiembre de 1947 durante una conferencia de dirigentes de Partidos Comunistas celebrada en Szklarska Poręba (Polonia). El impulsor de la creación de la Kominform fue el representante soviético, Andréi Zhdánov, quien en respuesta al Plan Marshall impulsado por el presidente de los EEUU, Truman, en Europa Occidental, pronunció un discurso en el que sentó las bases de la nueva política internacional de la Unión Soviética en la que se llamó doctrina Zhdánov. Su primera sede fue la ciudad de Belgrado (Yugoslavia), pero en junio de 1948, la Kominform condena al régimen de Josip Broz Tito (Tito) por separarse de la ortodoxia soviética, y la sede se traslada a Bucarest (Rumanía). Con el inicio de la desestalinización iniciada tras la muerte de Stalin en 1953 y el acercamiento de Nikita Jrushchov a la Yugoslavia de Tito, la Kominform deja de tener relevancia, para ser disuelta en abril de 1956. Los partidos miembros de la Kominform eran: • Partido Comunista Búlgaro • Partido Comunista de Checoslovaquia • Partido Comunista Francés • Partido de los Trabajadores Húngaros • Partido Comunista Italiano • Partido Obrero Unificado Polaco • Partido Comunista Rumano • Partido Comunista de la Unión Soviética • Partido Comunista de Yugoslavia (hasta su expulsión en junio de 1948). La III Internacional o Komintern (1919-1943) Asociación política creada en 1919 tras el triunfo de la revolución bolchevique y el fracaso de la II Internacional en la Primera Guerra Mundial. Debido a ello, también es conocida esta asociación como III Internacional. Fue concebida como partido único revolucionario y de alcance universal con una dirección única centralizada que debería extender la revolución socialista por todo el mundo respetando siempre las peculiaridades de todos y cada uno de los países. Se autodisolvió en 1943 ante la necesidad de constituir un bloque de fuerzas entre las potencias enemigas de la Alemania de Hitler y vista la evolución de algunos partidos comunistas que se convirtieron en grandes movimientos de masas nacionales, todo ello hacía imposible mantener una dirección única desde un solo centro internacional. Fundada en Moscú el 4 de marzo de 1919, tenía como principal objetivo la constitución de una unión de partidos comunistas. Se reunieron delegaciones de 37 países. Desde un principio la Internacional Comunista mostró su voluntad de convertirse en el organismo dirigente de la revolución mundial. Organizada a imagen y semejanza del Partido Comunista soviético, con el paso del tiempo se convirtió en un instrumento eficaz de aplicación en el exterior de las consignas del gobierno de Moscú. En el congreso celebrado en el año 1921, se aprobó la búsqueda de la unidad con socialistas, sindicalistas o socialdemócratas. Esta orientación quedó, sin embargo, interrumpida con el ascenso de Stalin, quien consideraba las teorías socialdemócratas como el principal enemigo de la clase obrera. La falta de unidad entre socialistas y comunistas fue uno de los factores que explican el ascenso de Hitler al poder. La Komintern, que hasta ese momento no había prestado demasiada atención al fenómeno del fascismo, propició un giro estratégico destinado a aunar esfuerzos con socialistas y otras fuerzas de izquierda para frenar el ascenso del fascismo. Esta nueva línea, adoptada en el último Congreso que celebró la Internacional Comunista, en 1935, se concretó en los Frentes Populares. Pese a la nueva línea política, Stalin no dudó en firmar con Hitler el acuerdo de no agresión germano-soviético de 1939. Tras el estallido de la guerra y la invasión nazi de la URSS, Stalin decidió, en aras de mejorar las relaciones con sus aliados occidentales, disolver la Komintern en 1943. La “coexistencia pacífica” de Kruschev (1955-1962) La muerte de Stalin el 5 de marzo de 1953 abrió una nueva fase en la historia de las relaciones internacionales. Tras un complejo proceso sucesorio, Kruschev consiguió asentarse en el poder del Kremlin, muy especialmente tras eliminar a Beria, jefe del aparato represivo stalinista, en junio de 1953. El nuevo líder soviético lanza una nueva política exterior que va a denominar coexistencia pacífica. Este nuevo concepto significaba básicamente que la URSS no solo negaba el recurso a las armas para extender la revolución comunista por el mundo, sino que rechazaba la idea de que la guerra con el capitalismo era inevitable. El bloque comunista, que en ese momento ya se veía lo suficientemente fuerte para disuadir al adversario de un posible ataque, concentraría en el futuro todas sus fuerzas en la competición pacífica con el Oeste. La realidad de la política soviética no fue, sin embargo, tan pacífica. Como veremos, Moscú no dudó en tomar medidas, en algún caso arriesgadas, que pusieron en grave peligro la paz mundial. La visión de Washington no se vio muy influenciada por la nueva política del Kremlin. En EE.UU. primaba una situación de inseguridad propiciada por el acceso de la URSS al arma atómica y sus ensayos con misiles intercontinentales. El lanzamiento del Sputnik en 1957, el primer satélite al espacio por parte de los soviéticos vino a reforzar ese sentimiento. El candidato norteamericano Eisenhower había criticado duramente la política de "contención" de Truman y Foster Dulles, el que luego sería su Secretario de Estado, había propuesto durante la campaña electoral de 1952 el roll back, el hacer retroceder a los Soviéticos a sus posiciones de partida. Tras el triunfo republicano, la nueva administración afirmó lo que se vino a denominar la doctrina de las "represalias masivas". Washington amenazaba a la URSS con el uso masivo del arma nuclear en el caso de que adoptara una política exterior muy agresiva. Afortunadamente, como los hechos vinieron pronto a confirmar, la política exterior norteamericana fue mucho más moderada. Algunos historiadores hablan de una política de "contención" reforzada para subrayar la continuidad que hubo ente la diplomacia de Truman y la de Eisenhower. En definitiva, se iniciaba un nuevo período en el que las palabras una vez más no correspondían exactamente con los hechos. Ni la política exterior soviética fue tan pacífica, ni la norteamericana fue tan belicosa. Más allá de las formulaciones de la política exterior de las grandes potencias, la muerte de Stalin abrió un período en el que aparecieron signos de distensión entre Moscú y Washington: la firma del Armisticio en Panmunjong en 1953, que ponía fin a la guerra de Corea, los acuerdos de Ginebra que ponían fin a la guerra de Indochina en 1954, la reconciliación entre la URSS y Yugoslavia que culminó con la visita deKruschev a Tito en 1955 o la firma del Tratado de Paz con Austria en 1955, que significó la evacuación de las tropas de ocupación y su neutralización. Estos signos de distensión no impidieron que las superpotencias afirmaran, de forma brutal si era necesario, su hegemonía en sus respectivas áreas de influencia. La brutal represión de las protestas obreras en Berlín y Alemania oriental en 1953 por parte del ejército soviético de ocupación o las intervenciones de la CIA para derrocar por la fuerza los gobiernos progresistas de Mossadegh en Irán en 1953 o Arbenz en Guatemala en 1954, muestran bien a las claras la complejidad de la nueva fase de las relaciones internacionales. No debemos de olvidar tampoco que en 1954 la República Federal de Alemania se rearmaba en ingresaba en la OTAN y que, como contestación, la URSS y las "democracias populares" fundaban en 1955 el Pacto de Varsovia. El mundo bipolar Este bloque está conformado y dirigido por países de economía capitalista con un alto nivel de desarrollo y sistemas políticos democráticos. El levantamiento de las trabas al comercio mundial patrocinado y gestionado por instancias internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el GATT propiciaron los intercambios comerciales y monetarios, lo que evitó tendencias aislacionistas. Sin embargo, la gran cuestión que va a llevar a que EE.UU. se lance, contrariando sus tradiciones históricas, a la constitución de un bloque constituido en torno a alianzas será reforzar a una Europa Occidental, totalmente necesaria para no perder la guerra fría. La Doctrina Truman y, sobre todo, el Plan Marshall constituyeron los dos primeros pasos de la nueva postura norteamericana. La reconstrucción de las economías europeas y la consecución de una cierta estabilidad social fueron elementos clave de la "contención" del comunismo en Europa. El European Recovery Program, más conocido como Plan Marshall, hizo que EE.UU. planteara la necesidad de una coordinación económica europea. Así, en 1948, nació la Organización Europea de Coordinación Económica (OECE), embrión de la futura Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). La conclusión de este proceso de conformación del bloque occidental concluyó en 1949 con la firma del Pacto Atlántico y la constitución al año siguiente de la OTAN, la gran alianza militar occidental. Los EE.UU. van a jugar un papel esencial en la posguerra empujando a la Europa Occidental hacia la construcción de la unidad europea. La "idea europea" no era nueva. Ya tras la primera guerra mundial, durante el período de entreguerras figuras como Coudenhove-Kalergi o estadistas como Aristide Briand defendieron un proyecto integrador que fracasó estrepitosamente tras la depresión de 1929 y el ascenso de los fascismos. Tras la segunda guerra mundial, diversas iniciativas llevaron a la adopción de los primeros pasos concretos en el camino de la integración. En mayo de 1948, más de 750 figuras europeas, muchos prominentes políticos ente ellos, se reunieron en el Congreso de La Haya y en 1949 nacía el Consejo de Europa. Sin embargo, fue en el bienio 1950-1951, cuando en Corea se iniciaba el primer "conflicto caliente" de la guerra fría, cuando se tomaron losprincipales pasos que iniciaron el proceso de integración: la Declaración Schuman y su inmediata consecuencia la creación de la Comunidad Europea del Carbón y el Acero (CECA). La Europa occidental había iniciado un camino unitario en el que la integración económica tenía un papel esencial. La firma de losTratados de Roma en 1957 y el nacimiento de la Comunidad Económica Europea será el siguiente y decisivo paso. La guerra fría y la experiencia histórica del período de entreguerras llevaron a los EE.UU. a dar un giro histórico en su tradicionalaislacionismo. Más allá de los lazos trasatlánticos con la Europa Occidental, la Secretaría de Estado norteamericana se lanzó a la construcción de una serie de alianzas internacionales que consolidaran al bloque occidental: • Ya en tiempos de Truman se firmó en 1947 el Tratado de Rio con veinte países latinoamericanos. Esta iniciativa concluyó en 1948 con la fundación de la Organización de Estados Americanos (OEA). Esta institución ha estado siempre basada en un desequilibrio de fuerza patente entre la potencia norteamericana y el resto de los países del continente. • La guerra de Corea llevó en 1951 a la constitución de una alianza militar en el Pacífico: el ANZUS (Australia, New Zealand, United States) y la firma del Tratado de San Francisco con Japón, antiguo enemigo con el que EE.UU. concluía un tratado de defensa. • El presidente Eisenhower y su Secretario de Estado Foster Dullescompletaron y sistematizaron la red de alianzas occidental: en 1954 nació la SEATO (siglas en inglés para la Organización del Tratado de Asia del Sureste) con Gran Bretaña, Francia, Australia, Nueva Zelanda, Filipinas, Tailandia y Pakistán; en 1955 se firmó el Pacto de Bagdad, alianza de seguridad en el Próximo Oriente en el que agrupaban Gran Bretaña, Turquía, Irak, Pakistán e Irán. Al retirarse de la alianza Irak en 1959, este pacto se tranformón en el CENTO (siglas en inglés para la Organización del Tratado del Centro). Apartheid Doctrina de segregación racial aplicada en Sudáfrica hasta 1992 entre los diferentes colectivos raciales integrados principalmente por la población de origen europeo y la nativa de color. Se suele considerar como fecha inicial del apartheid la victoria del Partido Nacional Afrikaners en las elecciones celebradas en mayo de 1948. El sistema se mantuvo vigente política, social y económicamente hasta 1990 durante el gobierno afrikaners liderado por Willem de Klerk, también perteneciente al Partido Nacional. Los padres ideológicos del apartheid fueron Daniel Malan, Hendrik Verwoerd, E. G. Jansen y Johannes G. Strijdom. En la actualidad, tal política ha sido legalmente desmantelada, aunque las consecuencias de la estricta división racial son todavía claramente visibles al analizar la estratificación social y los niveles de pobreza de cada comunidad. El particular devenir histórico de Sudáfrica ha sido uno de los factores que en mayor medida han contribuido a favorecer una evolución social y política tan peculiar en relación a otros países que poseen también una composición racial diversificada. Historia del apartheid Los límites temporales durante los cuales se mantuvo vigente el apartheid que en lengua afrikaner significa separación, y para la población negra aparthate, separación y odio, ya han sido señalados. Sin embargo, es importante conocer como surgió ideológicamente, cuales fueron los antecedentes, las medidas adoptadas para su implantación, los problemas generados, la reacción internacional y por qué motivos en los años noventa se desmanteló el apartheid como sistema rector de la vida política, económica y social de la República sudafricana. En líneas generales se pueden establecer tres etapas en la historia del apartheid. Un primer momento, desde 1912 hasta 1948, comprendería los inicios de la legislación que sirvió como base para que en un segundo período, desde 1948 hasta 1970, el apartheid tuviera su momento de esplendor una vez conformado el complejo entramado jurídico en el que se asentó, finalizando, en una tercera y última etapa, con el desmantelamiento y caída del apartheid desde 1985 hasta 1990. Los holandeses fueron los primeros pobladores europeos del territorio, los cuales comenzaron a importar mano de obra de otros lugares de África y de sus posesiones asiáticas con el fin de sustituir a los trabajadores nativos que se negaban a someterse al designio de los europeos. Progresivamente, la presencia de Holanda como potencia colonial fue decayendo en el área como consecuencia de una serie de cambios geopolíticos que se fueron produciendo a nivel mundial, circunstancia que a su vez favoreció la progresiva expansión del Imperio británico por aquellos territorios. La diferente concepción acerca del comercio mundial que poseían los británicos inspirados por los principios del librecambismo impulsó una decidida actitud antiesclavista, erigiéndose la Gran Bretaña en uno de los baluartes de la defensa de la lucha contra la esclavitud. De esa manera, este modo de explotación fue abolido en Sudáfrica en 1830. La segregación racial durante este período inicial no fue tan extrema y radical como lo fue con posterioridad. Para forzar a la mano de obra indígena a introducirse en el mercado de trabajo, la administración impuso unos impuestos onerosos a la joven población negra, lo que supuso que tuvieran que emigrar de sus comunidades y emplearse bajo la cobertura de empresas regentadas por blancos con el fin de hacer frente al pago de dichos impuestos, circunstancia que sin duda marcó la evolución del paisaje socioeconómico del peculiar contexto sudafricano. Esta creciente división entre trabajadores y administradores-propietarios se fue progresivamente consolidando e institucionalizando, conformando lo que posteriormente sería conocido como el sistema del apartheid, que finalmente fue refrendado por la legislación. El apartheid -vocablo afrikaaner que significa "desarrollo segregado"- plantea una evolución social, económica y política separada de las distintas comunidades que conforman la sociedad sudafricana. Aunque existía una clara segregación con anterioridad, la división definitiva refrendada en firme a través de la legislación se impuso a través de la Population Registration Act promulgada en 1950, y por la cual se establecía que la población sudafricana estaba formada por bantúes, población indígena mayoritaria e integrada por 23 millones de individuos; población de color, formada por todos aquellos colectivos compuestos por varias razas, en su mayoría de origen asiático, e integrada por más de un millón; y, por último, los blancos, cuyo número ascendía a 4,5 millones de personas, y que se situaban en el vértice superior de la escala social. Con posterioridad se añadiría una nueva categoría, compuesta exclusivamente por el colectivo integrado por hindúes y paquistaníes. La nueva legislación establecía diferentes tipos de segregación, indicándose con sumo detalle los lugares de residencia asignados a cada comunidad, así como la forma autorizada para cada una de ellas de desarrollar su actividad económica o las condiciones a las que se veían sometidos como propietarios de tierra. Esta última cuestión fue perfilada con mayor detalle a través de la promulgación de legislaciones posteriores, lo que trajo como consecuencia la imposibilidad de que la población nativa adquiriera terrenos en un 80% del territorio nacional, puesto que estas áreas se encontraban reservadas únicamente para la explotación de la minoría blanca. Otro tipo de normas se aplicaron progresivamente con el fin de mantener e incrementar los niveles de segregación. A este respecto destaca la que imponía la necesidad por parte de la población no blanca de portar salvoconductos para acceder a zonas de acceso restringido exclusivas para blancos, prohibiéndose asimismo el contacto inter racial a muy diferentes niveles. Todo ello favoreció el desarrollo de una sociedad basada en la desigualdad estructural, la cual era fomentada desde los poderes públicos. De esta manera, la segregación cuidadosamente diseñada penetró en todas las dimensiones de la vida ciudadana; según Pierre van den Berge, se pueden establecer tres diferentes categorías de esta división en función de los objetivos marcados: micro segregación, con el fin de establecer rígidos ámbitos separados en el normal desarrollo de la vida cotidiana, imponiéndose lugares de espera separados en los espacios públicos, bancos públicos exclusivos para blancos, etc.; meso segregación, lo que supone el establecimiento de lugares de residencia para las diferentes comunidades claramente diferenciadas; y, por último, la macro segregación, la división absoluta de la comunidades en función de los territorios físicos que les han sido asignados por la minoría blanca. Esta estrategia dio lugar al surgimiento de los denominados bantustanes, que constituían pseudo estados, aunque realmente adquirían la forma de guetos donde quedaba recluida la población nativa. A pesar de que el gobierno sudafricano les otorgaba cierto carácter independiente, la comunidad internacional por el contrario en ningún momento reconoció esa categoría. Históricamente, el apartheid no fue aceptado de forma pacífica por las diferentes comunidades a las que afectaba más negativamente. Desde su implantación existieron pequeños grupos de oposición crecientemente estructurados y que contaban con un importante apoyo de la población principalmente nativa. Organizaciones progresistas integradas por blancos apoyaron estas reivindicaciones con el fin de erosionar los principios en los que el sistema se inspiraba. La sociedad internacional criticó con dureza la segregación racial impuesta, por lo que Sudáfrica estuvo durante décadas sometida a un aislamiento que en numerosas ocasiones fue parcialmente levantado por intereses económicos de grandes potencias occidentales, como Estados Unidos o Gran Bretaña. Sin embargo, la presión extranjera ejerció una influencia positiva que sin duda contribuyó a una lenta transformación. De esta manera, en 1986 se abolió la ley por la cual la población negra necesitaba salvoconductos. Asimismo, las legislaciones restrictivas empezaron a ser abiertamente desafiadas por la población directamente afectada, trasladándose numerosas personas no blancas a residir y trabajar a zonas exclusivas sin la autorización gubernamental. Los cambios reales comenzaron a producirse en 1990, tras la legalización del Congreso Nacional Africano (ANC) liderado por Nelson Mandela, principal fuerza política opositora al sistema del apartheid. En 1992 se celebró un referéndum en el que la mayoría blanca se mostró favorable a la introducción de cambios significativos en el sistema político y social. La nueva Constitución promulgada en 1993 integró por primera vez a todas las razas en una categoría única de ciudadanos. Finalmente, de las elecciones generales celebradas en 1994 surgió un gobierno de coalición liderado por la mayoría negra. Antecedentes históricos A principios del siglo XX comenzaron a producirse importantes transformaciones políticas que evolucionaron hasta sentar las bases de la política de segregación racial. La crueldad con que los británicos actuaron en la Guerra de los Boers, con un elevadísimo numero de muertes pese a ser un conflicto regional localizado, trajo como consecuencia directa una posterior actuación de los británicos mucho más permisiva. Cuando en 1910 se constituyó la Unión Sudafricana, concedieron los poderes de gobierno al partido sudafricano de los boers pro-británicos de Louis Botha y Jan Smuts (primer ministro entre 1919-1923 y desde 1939 hasta 1948). A pesar de que esta medida fue muy favorable para relajar las tensiones entre las poblaciones blancas posibilitó que, con enorme rapidez, las concepciones racistas de las colonias de Orange y Transvaal se impusieran en las colonias británicas de El Cabo y Natal. La normativa clave de la segregación y la pieza básica sobre la que se apoyó el apartheid,a partir de 1948, fue la Ley de Tierras Nativas de 1913, que obligó a miles de africanos a abandonar las tierras que desde siglos atrás habían sido cultivados por sus antepasados en Orange y Transvaal, a cambio de establecerse en las tierras que habían sido señaladas como reservas para los africanos. En un principio, tras el nacimiento de la Unión sudafricana se mantuvo el acuerdo para que cada provincia mantuviera su propio sistema político y electoral, pero la expansión de las ideas racistas terminó por derrotar a los defensores de la integración como Jan Smutsy su sucesor Jan H. Hofmeyr, que murieron en 1950 y 1948, respectivamente. La ley de 1936 excluyó a los africanos de El cabo del censo electoral desposeyéndolos de sus derechos políticos, aunque se las permitiera elegir a tres parlamentarios y cuatro senadores blancos. Pero esta representación indirecta llegó a su fin cuando en 1959 el apartheid creó los homelands o estados tribales. A lo largo de la década de los cuarenta se activaron medidas para separar a los negros por tribus; existían más de treinta y seis leyes de segregación cuando el Partido Nacional sudafricano llegó al poder en 1948, facilitando la ampliación de esta cobertura jurídica. Segunda mitad siglo XX: las leyes del apartheid en Sudafrica La cobertura jurídica del apartheid comenzó inmediatamente después de la victoria electoral de 1948, del Partido Nacional Sudafricano. Ideológicamente el objetivo que se perseguía quedó perfectamente establecido en las palabras pronunciadas por D. Malan (primer ministro): "...hay que instaurar una nueva política basada en la segregación social y residencial o apartheid de los blancos, mestizos, indios y bantúes, para asegurar el mantenimiento, la protección y la consolidación de la raza blanca como la portadora de la civilización cristiana en Sudáfrica, permitiéndoles así cumplir sus funciones como responsables de guiar, de forma pacifica, a los otros grupos raciales...". Sí de esta forma queda expuesto el sentimiento segregacionista, el verdadero cerebro del apartheid fue H. F. Verwoerd (ministro para Asuntos Indígenas desde 1951 hasta 1958, fecha en la que fue designado como primer ministro ocupándolo hasta su asesinato en 1966). En 1949 se aprobó la ley de prohibición de matrimonios inter raciales, Prohibition mixed marriages Act, que completaba la ley de 1927, Inmorality Act, que prohibía las relaciones de negros con mujeres blancas, incluidas las prostitutas. Una nueva disposición en 1957 complicó más la situación, al disponer que un funcionario dictaminase la condición racial de los miembros de la pareja; si éste no atestiguaba que eran de la misma raza el matrimonio quedaba prohibido. Además de estas decisiones rectoras de la moralidad entre las razas, en 1950 se estableció otro de los pilares básicos del apartheid. Según la Population Registration Act, todos los individuos tenían la obligación de acudir al registro con el fin de adscribirse en una raza determinada dentro de las categorías establecidas: blancos, mestizo o bantú. Estas dos últimas además serían clasificadas por grupos étnicos. Junto a esta orden, en 1953 la Reservation of Separate Amenities Act estableció la separación racial en todos los servicios de utilidad pública que se extendió en 1959 hasta las playas de bañistas. En ese mismo año se promulgó la Factories Machinery and Building Work Amendment Act, que introdujo en el mundo laboral la separación de las razas en el trabajo asignando a cada una de ellas una función especifica. Quedan por señalar las medidas que determinaron la delimitación de territorios y lugares de residencia establecidas bajo el apartheid. En un primer momento se había asignado el 7% del territorio de la Unión Sudafricana para los homelands o estados tribales, pero este porcentaje se elevó hasta el 13%. Diseñado por Verwoerd con la buena intención de alentar un desarrollo separado pero igual, provocó lo contrario. Primero se instauraron autoridades tribales locales con la Bantu Authorities Act de 1951. En 1959 se concretó la autonomía de los Bathustanes y, por último, se confió la enseñanza a las autoridades bantús, aunque el ministerio de Asuntos Indígenas seguía manteniendo la exclusividad en el nombramiento de las designaciones. La oposición al conjunto de las medidas señaladas acrecentó un odio exacerbado entre los grupos étnicos de Sudáfrica. Las alteraciones y los disturbios sociales se hicieron habituales. La medida más cruel fue la Natives Coordination of Documents Act, ley sobre la supresión de salvoconductos para trasladarse libremente de un territorio racial a otro y la unificación de documentos indígenas. Conocida popularmente como la ley del pase, obligaba a todo africano mayor de dieciséis años a llevar una cartilla personal con su identificación, que debía enseñar a la policía siempre que lo solicitase, aun sin motivo previo. En algunos casos la identificación necesitaba de unos treinta documentos en los cuales figuraba sus huellas digitales, características físicas, lugar de trabajo o de residencia, entre otros datos. Los negros que habitaban los townships, municipios periféricos de las grandes ciudades, se trasladaban diariamente a los centros urbanos, donde trabajaban bajo riguroso control policial, autorizados para disparar ante cualquier sospechoso. Los trabajadores inmigrantes, los homelands, eran considerados extranjeros y podían ser expulsados bajo cualquier pretexto. Estas condiciones fueron sumamente traumáticas. Familias enteras africanas fueron separadas mientras algunos de sus miembros mantenían el contacto en períodos festivos. Consejo Nacional Africano: largo camino hacia la libertad Los africanos nativos, como reacción a la creación de la Unión sudafricana en 1910, fundaron dos años más tarde el Consejo Nacional Africano, ANC. Con anterioridad al triunfo del Partido Nacional, crearon junto con los sectores más liberales de afrikaners el Congreso Nacional Africano con el objetivo de superar las divisiones tribales e idiomáticas. En los años 30 el congreso perdió poder, convirtiéndose en tertulias de café. Fue entonces cuando el ANC resurgió. Presidido por el doctor Xuma, se incorporaron futuras personalidades políticas claves para el futuro de Sudáfrica, como lo serían: Nelson Mandela y Oliver Tambo, ambos pertenecientes a la tribu de los xhosas y Antón Muziwakhe Lambede, zulú. El objetivo fundamental era conseguir con las leyes discriminatorias y obtener el pleno reconocimiento de ciudadanos sudafricanos para los nativos del lugar. El ANC se convirtió enseguida en la primera organización negra de Sudáfrica, controlada inicialmente por los zulúes. A partir de la década de los cuarenta, los zulúes se afiliaron en masa al Partido Inkatha, liderado por Mangosuthu Buthelezi, permitió que el control recayera sobre los xhosas. El CNA sufrió en los años sesenta una escisión que debilitó unas fuerzas recientemente recuperadas. Muchos de sus miembros fundaron el PAC, Congreso Panafricanista, liderado por Mangaliso Sobukwe. Como consecuencia, la comprobación de la ineficaz lucha llevada a cabo de forma pacifica hizo reflexionar a los líderes negros que, entre ellos Nelson Mandela, se replantearon la posibilidad de actuar con otras armas. En 1960, el PAC organizó una campaña de protesta contra la ley del pase en la localidad de Sharpeville, en Transvaal. La reacción de la polícia ( compuesta por negros de otras tribus, para fomentar el odio racial entre ellas) provocó una autentica masacre al abrir fuego indiscriminadamente contra la manifestación. Casi setenta muertos y ciento ochenta heridos fue el balance trágico de la jornada. Líderes importantes fueron detenidos, como fue el caso de Albert Luthuli, presidente zulú del CNA y Premio Nobel de la Paz en 1961. Mandela fue detenido en 1962 en Natal y condenado a cadena perpetua el 11 de junio de 1964, junto a Walter Sisulu y otros. Las organizaciones negras más importantes perdieron a sus líderes, que a pesar de todas las deficiencias y limitaciones habían constituido la única vía política de oposición al apartheid. Los incidentes siguieron produciéndose de forma cotidiana. La situación se volvió insostenible tras el intento por parte de las autoridades afrikaners de imponer su lengua a todas las tribus del territorio. En 1976, todo el país se vio envuelto en una ola de protestas, que desataron un clima de violencia inusitada, ocasionando cientos de muertos y miles de heridos. Uno de los líderes, Steve Biko, fue detenido y murió a los pocos días por falta de atención médica. Los castigos contra la población de color superaban los límites de inhumanidad. El latigazo era uno de los métodos utilizados desde 1952. La sociedad internacional ante Sudáfrica Tanto unilateralmente como a través de las organizaciones internacionales, la condena hacia el régimen de segregación racial impuesto en Sudáfrica fue unánime entre los principales países en todo el mundo, aunque las medidas tomadas para presionar el abandono del apartheid variaban dependiendo del momento. La Organización de las Naciones Unidas, ONU, a través de su asamblea, en la cual están representados todos los países, dictaminó periódicas condenas según se agravaban las leyes promulgadas y los incidentes que éstas provocaban. Los sesenta fue la década en que se produjo un giro de 180º en la posición internacional de Sudáfrica. El suceso de Sharpeville hizo reaccionar a la comunidad internacional. El gobierno sudafricano se retiró de la Commonwealth antes de que lo expulsaran; la mayoría de órganos e instituciones internacionales, sobre todas las relacionadas con el cumplimiento de los Derechos Humanos repudiaron al estado africano y los países árabes acordaron desde 1973 un embargo contra Sudáfrica. Las potencias occidentales, principalmente Estados Unidos y Gran Bretaña, que en un principio habían seguido invirtiendo enormes cifras de capital e instalando sedes de grandes multinacionales, comenzaron a desviar sus inversiones hacia otros lugares menos problemáticos. Incluso el Comité Olímpico Internacional impidió que Sudáfrica participara en los Juegos Olímpicos hasta 1992, celebrados en Barcelona. El gobierno sudafricano comprobó que estas circunstancias agravaban enormemente la economía del país, situándolo en los años ochenta al borde de la ruina total. El final del apartheid: de Klerk y Mandela En 1985, el primer ministro Pieter Willem Botha, convencido de que el apartheid acabaría por destruir al país, intentó introducir las primeras reformas ampliando tímidamente la base representativa, al establecer cámaras para indios y mestizos. Los negros, excluidos del proceso, organizaron la mayor rebelión de la historia del apartheid, asesinando concejales y policías en masa. Ante tamaña demostración de fuerza y ante una superioridad numérica aplastante, se inició la introducción de reformas del apartheid que afectaba a todas las razas. Se legalizaron los matrimonios inter raciales, junto con la conversión de ciertas instituciones y actividades en mixtas. En septiembre de 1989 Botha sufrió una embolia cerebral. Willem de Klerk, miembro liberal del Partido Nacional que lideraba desde hacia pocos meses atrás, fue elegido como su sucesor. De Klerk actuó decididamente para dar fin al apartheid. el 15 de octubre de 1989, liberó a Waltwr Sisulu, junto con otros importantes líderes del CNA que habían ingresado en prisión a mediados de la década de los sesenta, junto con Nelson Mandela, bajo la condena a cadena perpetua. El 11 de febrero de 1990 Mandela, tras una entrevista con Klerk, fue liberado, tras haber pasado veintisiete años en la cárcel. La legislación apartheid se anulaba día a día. Tras celebrarse una conferencia para construir un futuro democrático que congregó a más de dos mil organizaciones, De Klerk ofreció la libertad a más de mil presos políticos a cambio de que el CNA abandonara la lucha armada. Mandela inició un viaje en el que visitó los países más importantes de un mundo que le consideraba el último dentro del grupo de héroes nacionales entregados a la lucha por la libertad, como había sido Gandhi en la India. Los defensores de la continuidad del apartheid fueron expulsados del gobierno y de los altos puestos de responsabilidad. La Ley de Registro de población fue revocada en junio de 1991. Las organizaciones negras de cualquier índole prohibidas tras el suceso de Shaperville, fueron legalizadas nuevamente. El espaldarazo definitivo a la política del gabinete de De Klerk llegó el 17 de marzo de 1992, cuando en referéndum la población blanca aprobó el final de la segregación racial, al menos institucionalizada. La nueva etapa en la historia de la República sudafricana se inició después de la celebración de las primeras elecciones generales en el país, en la que los negros votarían por primera vez, acordadas por el foro negociador CNA-Gobierno para el 27 de abril de 1994. La victoria de Nelson Mandela le situó como el primer presidente negro, imposible de imaginar apenas unos años antes. Neocolonialismo Fenómeno que aparece en la segunda mitad del siglo XX, con la pretensión de mantener una dependencia económica sobre las ex colonias. Constituye uno de los principales problemas del Tercer Mundo. En teoría sus países son independientes y tienen garantías internacionales sobre su soberanía, pero en la práctica su sistema económico y político está dirigido por otra potencia. Se trata de la política de los estados imperialistas dirigida a conservar la explotación colonial de los países débilmente desarrollados en el aspecto económico con el fin de anular las consecuencias de la desintegración del sistema colonial del imperialismo. Lenin indicó que "el capital financiero y su correspondiente política internacional... crean toda una serie de formas de transición de dependencia estatal". Lo característico del fenómeno estriba en la variedad de formas de "países dependientes, política y formalmente independientes, pero en realidad envueltos en las redes de la dependencia financiera y diplomática". Para alcanzar los fines indicados los imperialistas establecen diferentes tipos de dependencia económica y política. Organizan bloques político-militares agresivos (O.T.A.N., S.E.A.T.O., C.E.N.T.O. y otros) que actúan en calidad de colonizadores en grupo; sostienen una política de expansión económica (empréstitos imperialistas, intercambio no equivalente, "ayuda técnica"); organizan la intervención directa en los asuntos internos de los estados jóvenes, ejercen una acción ideológica sobre las masas, dedicando lugar especial al anticomunismo. Al socaire de la "ayuda", procuran mantener, en los países liberados del imperialismo, las viejas posiciones y ocupar otras, ampliar sus puntos de apoyo social, atraerse a la burguesía nacional, implantar regímenes militares despóticos, asentar en el poder a títeres sumisos. A la política neocolonialista de las potencias imperialistas, se opone la creciente fuerza del movimiento de liberación nacional apoyado por los países socialistas. El neocolonialismo es la práctica geopolítica que se encarga de utilizar el mercantilismo, clientelismo político, la globalización empresarial y el imperialismo cultural para influir en un país en el que grupos de oligarcas que hablan el mismo idioma y tienen la misma ciudadanía que los neocolonizados, establezcan una elite para dirigir las poblaciones, apropiarse de las tierras y recursos que poseen. Durante las primeras décadas del siglo XX, el imperialismo de tipo militar, político y cultural dio paso al imperialismo económico. De esta forma las potencias prefirieron que sus colonias fueran mercados para sus productos de las industrias antes que otros militares y políticos. Esta situación se produjo porque los territorios colonizados independentistas acabaron con el dominio militar y político en sus territorios. El neocolonialismo es diferente al colonialismo, que se caracteriza por un control directo. Así, se emplea la fuerza militar para la ocupación del país y se establecen colonos procedentes de la metrópolis en el territorio sujeto a la dominación. Los terratenientes, pertenecientes a lo que se denominó la "hacienda tradicional", continuaron produciendo para su propia subsistencia y la de la población campesina, vinculada a la hacienda por relaciones de tipo servil y, en algunos casos, abasteciendo a un mercado de amplitud regional. Neoliberalismo,neocapitalismo El neocapitalismo es una fase del desarrollo histórico del sistema capitalista caracterizada por la aceleración del proceso tecnológico y la creación de grandes empresas multinacionales. Por otra parte, el neoliberalismo es una corriente política de pensamiento que comparte los fundamentos filosóficos y doctrinarios del liberalismo, pero que se aparta de las proposiciones concretas defendidas por el liberalismo clásico hasta comienzos del siglo XX. El neoliberalismo acepta que el Estado puede tener un papel definido en la economía, especialmente en cuanto a la conservación de los equilibrios macroeconómicos y el desarrollo de una limitada política social, pero comparte con los liberales de los siglos XVIII y XIX su misma convicción sobre las virtudes de una economía de libre mercado y las ventajas de un ordenamiento que estimule el desarrollo libre de la persona humana en todos los campos de actividad. En realidad, como se podrá apreciar, las diferencias entre liberalismo y neoliberalismo se refieren más a un problema surgido de la evolución histórica de las ideas que a una diferencia de fondo: luego de que el liberalismo clásico quedó reducido a un papel secundario, ante el auge del socialismo, los nuevos liberales intentaron expresar que sus propuestas se habían actualizado y no eran una mera repetición de lo que se proponía un siglo atrás. A este cambio de denominación contribuyó también el hecho de que, en los Estados Unidos, el término liberal pasó a significar una política de fuerte expansión del sector público y de creación del Welfare State opuesta a las ideas liberales clásicas. De allí que en este país se suela distinguir entre el liberalismo y sus opuestos, el liberalismo clásico, el neoliberalismo o, como a veces se lo llama, la nueva derecha. El neoliberalismo —también llamado nuevo liberalismo— es la corriente económica y política capitalista, inspirada y responsable del resurgimiento de las ideas asociadas al liberalismo clásico o primer liberalismo desde las décadas de 1970 y 1980. Los defensores del neoliberalismo apoyan una amplia liberalización de la economía, el libre comercio en general y una drástica reducción del gasto público y de la intervención del Estado en la economía en favor del sector privado, que pasaría a desempeñar las competencias tradicionalmente asumidas por el Estado. Sin embargo, el uso y definición del término ha ido evolucionando en las últimas década y no hay un criterio unificado para determinar qué es «neoliberalismo». Originalmente el neoliberalismo era una filosofía económica surgida entre los eruditos liberales europeos en la década de 1930 que trataban de encontrar un «tercer camino» o un «camino entre medias» de la disputa que en ese momento se libraba entre el liberalismo clásico y la planificación económica. El impulso de desarrollar esta nueva doctrina surgió del deseo de evitar nuevos fracasos económicos tras la Gran Depresión y el hundimiento económico vivido en los primeros años de la década de 1930, fracasos atribuidos en su mayoría al liberalismo clásico. En las décadas siguientes la teoría neoliberal tendió a estar en contra de la doctrina laissez-faire del liberalismo, promoviendo una economía de mercado tutelada por un Estado fuerte, modelo que llegó a ser conocido como la economía social de mercado. Sin embargo, el neoliberalismo con las variantes por las que en la actualidad se le reconoce tiene su origen en la llamada sociedad Mont Pélerin formada en Suiza a fines de la década de los 40. En ella se reunían algunos de sus principales pensadores, entre los que destaca Friedrich Hayek. Su objetivo fundamental era «reducir la intervención estatal en el control de la economía» —tanto de corte socialista como capitalista keynesiana—, «frenar el poder económico y político del sindicalismo», y reemplazar el imaginario colaborativo y de comunidad por uno individualista y de competencia. En la década de 1960, el uso del término disminuyó en gran medida. El término se introdujo de nuevo en la década de 1980, debido a las reformas económicas realizadas en Chile durante la dictadura de Augusto Pinochet y que fueron impulsadas y supervisadas por economistas de la llamada Escuela de Chicago, los Chicago Boys. A partir de aquí, el término empezó a adoptar connotaciones peyorativas y a ser empleado por los críticos de estas reformas, al tiempo que el neoliberalismo pasó de defender una postura liberal moderada a una más radical que incluía la defensa a ultranza del laissez-faire y el capitalismoen general. El término es a menudo asociado a los trabajos de los economistas liberales Friedrich Hayek y Milton Friedman. También representa y se asocia al conjunto de políticas económicas introducidas por Margaret Thatcher en el Reino Unido y Ronald Reagan en los Estados Unidos. Una vez que se estableció el nuevo significado del término entre los estudiosos de habla hispana, pronto empezó a ser habitual en los estudios económicos de autores anglosajones. En la actualidad el término mantiene sus connotaciones negativas y es utilizado por sus críticos como una condena general al liberalismo económico y sus políticas, esto es, la privatización de empresas estatales y la apertura y desregularización de los mercados. El estado del bienestar Estado del bienestar es una traducción de la expresión inglesa welfare state que se utiliza para hacer mención de las nuevas actividades sociales que asumieron ciertos Estados modernos. El Estado de bienestar, característico de varios países de Europa Occidental, ofrece educación y atención médica gratuitas, viviendas de bajo costo, pensiones de vejez, retiro y enfermedad, transferencias directas hacia los desempleados y los pobres, así como otros programas sociales de diversa naturaleza. En los últimos años se ha revertido en parte la tendencia que llevó a la ampliación de funciones característica de los Estados de bienestar. Ello ha sucedido por varios motivos: a) por la revalorización de la economía de mercado, lo cual lleva a tratar de eliminar las distorsiones que, sobre la asignación general de recursos, producen estas amplias políticas; b) por los crecientes déficits que se van generando cuando el gasto público se amplia de esta manera; c) por la ineficiencia de muchas de estas políticas para erradicar los males sociales que se proponen combatir, en especial en cuanto a la eliminación de la pobreza y el desempleo. Por otro lado, la economía del bienestar es una rama de la Economía que estudia las pautas para ordenar direcciones económicas alternativas. A veces considerada como una forma de economía normativa, por diferencia con la economía teórica o positiva que busca conocer cómo son los procesos económicos, la Economía del Bienestar es una rama del pensamiento económico que se propone incrementar el bienestar total o la utilidad total existente en una sociedad. El problema básico que se presenta en tal caso es que debe encontrarse un modo de hacer comparaciones interpersonales de utilidad, es decir, definir una escala de preferencias que sea común para dos o más personas. La existencia de tal escala común, sin embargo, es imposible de demostrar. El concepto fue creado a principios del siglo XX por economistas británicos, que se basaron en los postulados de Alfred Marshall y otros teóricos de la Economía. El principio básico de Marshalll era que el individuo obtuviese una situación económica tan favorable como fuera posible para conseguir así el bienestar colectivo. Introdujo la idea de dividendo nacional, que retomaron Pareto y Pigou. V. Pareto ahondó en la noción marshalliana y consideró una escala de utilidades común a todas las unidades económicas. Pigou, en su importante obra Economía del bienestar, escrita en 1920, tuvo en cuenta la distribución de los ingresos y planteó que el fin último de la actividad humana no se reducía a la mera producción sino que había de perseguir el "bienestar", aunque sólo se trataba de un bienestar económico. John Hobson corrigió este último extremo al considerar que debía de tratarse de un bienestar más "humano" que meramente económico, para lo cual se hacía necesario una consideración ética, imposible dentro de un sistema capitalista. J. R. Hicks postuló que se da un incremento del bienestar colectivo cuando el total de ganancias supera al total de pérdidas. Para K. Boulding, los "mercados perfectos" aseguraban el óptimo de bienestar, teoría que no compartió O. Lange, para el que el capitalismo no presentaba las condiciones ideales de "competencia perfecta" para conseguir un "mercado perfecto". En la actualidad ha sido desplazada del centro del pensamiento económico, en gran parte debido a la imposibilidad de encontrar un vínculo entre los aspectos normativos y positivos: de acuerdo al teorema imposibilidad de Arrow, no es factible encontrar una función "social" de bienestar que agregue las funciones de utilidad de cada uno de los individuos. El eurocomunismo Política impulsada por el italiano Enrico Berlinguer y defendida por ciertos partidos comunistas occidentales a partir de la década de los setenta, más próxima a la ideología socialdemócrata que al estalinismo. Proponía la utilización de la vía parlamentaria para acceder al poder. En la práctica supuso la ruptura con el movimiento comunista revolucionario. No tuvo demasiada aceptación, pues más que una opción fue una consecuencia de la pérdida de vigencia histórica del discurso comunista. La 1ª revolución industrial (1760-1840) La revolución industrial fue un proceso de grandes transformaciones económicas y sociales que comenzaron en Inglaterra en el siglo XVIII. La revolución industrial se extendió por gran parte del hemisferio norte durante todo el siglo XIX y principios del siglo XX. Fueron grandes innovaciones que se gestaron en la industria y que permitieron inicialmente un gran avance en la Europa del siglo XIX. El uso de la maquina en los procesos mejoro notablemente la productividad en las fábricas, lo que trajo consigo un progreso rápidamente. La industria textil, metalúrgica y química tuvo un gran crecimiento en Inglaterra y Europa durante este Siglo, y La agricultura también experimento grandes avances gracias a las nuevas herramientas, esto trajo consigo algo conocido como la revolución agrícola de la cual hablaremos más adelante. Causas de la revolución industrial Las principales causas de la revolución industrial que ayudaaron a que se diera en Inglaterra: • El sistema político imperante en Inglaterra no era la monarquía absoluta, era la monarquía liberal, lo que permitió que los ingleses se mantuvieran libre de las revoluciones que aquejaban a los otros países europeos. • La modernización de la agricultura mediante la rotación cuatrienal de cultivos, la introducción de maquinaria moderna a los trabajos agrícolas y el cierre de campos de cultivo. Estas medidas dejaron sin trabajo a muchos campesinos que se vieron obligado a trasladarse a las ciudades y aseguraron la abundancia de mano de obra barata. • La burguesía inglesa tenía capital suficiente para financiar las fábricas, adquirir materias primas y máquinas y contratar empleados. • Los beneficios económicos obtenidos gracias al dominio del mercado europeo y en la posesión de un gran imperio colonial. La gran cantidad de capital de que se disponía se invirtió en las nuevas actividades industriales. • Una mentalidad económica, por parte de los burgueses, pero también por parte de la aristocracia terrateniente, dispuesta a invertir en el comercio y la industria. Estos dos grupos sociales fueron controlando el Parlamento, desde donde promulgaban leyes que aseguraban la libertad económica (eliminando los privilegios de los gremios), y protegiendo los mercados propios (proteccionismo), entre otras medidas. • La existencia de una buena red viaria y fluvial, que aseguraba la fluidez del abastecimiento de materias primas, la distribución de manufacturas y el mercado interior. • Las innovaciones técnicas, que permitían sustituir las herramientas tradicionales para máquinas que trabajaban más rápido. Las mismas universidades fomentaban una formación intelectual práctica que repercutía en la investigación y la experimentación. • La riqueza de fuentes de energía como el carbón de coque, de gran calidad, para hacer funcionar las nuevas máquinas de vapor, y la abundancia de materias primas para la industria textil, como el algodón colonial y la lana inglesa. Resumen de la Revolucción Industrial La Revolución industrial transformó las técnicas productivas tradicionales. El trabajo manual fue sustituido por las máquinas, y la fuerza humana y animal, así como la de los elementos naturales, dejó paso a las nuevas fuentes de energía. Las principales industrias afectadas fueron la textil, la metalúrgica y la química. La característica principal de la revolución industrial fue la creación del sistema de fábrica mecanizada, es decir, las fábricas se han trasladado de la producción fabricada simple a lo complejo sustitución del trabajo manual por las máquinas. Esta sustitución implicó la aceleración de la producción de mercancías, que se produjeron a gran escala. Esta época es importantísima porque se pasó de un mundo rural en un mundo industrial. También fue una época de grandes inventos, destacando sobre todo uno: La maquina a Vapor, Con este invento nacieron el ferrocarril y el barco a vapor. Surgimiento de nuevas clases sociales • La burguesía así como en la revolución francesa se convirtió en el grupo hegemónico porque era la propietaria de las industrias y los negocios. También existía una burguesía media compuesta por profesionales liberales, funcionarios y comerciantes. • Un gran número de empleados y tenderos formaban la pequeña burguesía. • Los trabajadores de las fábricas formaban el proletariado industrial y urbano. Constituían la mano de obra necesaria para las fábricas. Eran un grupo muy numeroso y desfavorecido. Al principio no había ninguna legislación que fijara las condiciones laborales de los trabajadores. En consecuencia, sus condiciones de vida y de trabajo resultaban muy duras: jornada laboral de 12 a 14 horas diarias y remuneraciones insuficientes. La era de la industrialización La industria textil mejoró la producción y la calidad de los tejidos gracias a la máquina de vapor, que transformaba en movimiento la fuerza expansiva del vapor de agua. La primera fábrica se creó en Manchester en 1806. En el sistema fabril, la organización del trabajo era determinada por la disciplina que imponían las máquinas. La industria textil generó una serie de demandas de máquinas de hierro y materias primas que impulsaron el crecimiento de la industria metalúrgica y química. La metalurgia fabricaba máquinas para las industrias, armamento para el ejército y planchas metálicas para hacer barcos, locomotoras, puentes, raíles, etc. Se fue perfeccionando la obtención de hierro para eliminar las impurezas, y, más tarde, mediante una aleación de hierro y carbono, se consiguió acero. La minería aumentó su producción para proveer de carbón de coque la industria metalúrgica. La industria química creó sustancias artificiales como el cloro, el ácido sulfúrico, la sosa y las primeras fibras textiles artificiales. El uso de máquinas Muy pronto se verificó que mayor productividad y mayores ganancias para los empresarios podrían obtenerse añadiendo al trabajo dividido el empleo de máquinas a gran escala. La sociedad industrial se caracterizó fundamentalmentepor la utilización sistemática de maquinaria en la producción y el transporte de mercancías. Para comprender la importancia de las máquinas, basta recordar que ellas, a diferencia de las herramientas, realizan trabajo utilizando básicamente fuerzas de la naturaleza, como el viento, el agua, el fuego, el vapor, y un mínimo de fuerza humana. Algunos pensadores afirman que la humanidad ha realizado sus mayores progresos creando máquinas para utilizar las energías de la naturaleza. El progreso se ha realizado en los momentos en que la humanidad ha logrado que las fuerzas de la naturaleza trabajen por ella a través de las máquinas. La exigencia de producir más, con el aumento de los intercambios, prácticamente "forzó" el progreso técnico, que pasó a constituir uno de los rasgos más significativos de la edad moderna y edad contemporánea. La máquina a vapor La máquina a vapor inventada por james watt trajo consigo grandes mejoras en la sociedad, con la capacidad de mover grandes cargas, se creó la locomotora lo que cambio la forma como se transportaba hasta ese momento, también en las fábricas empezaron a utilizar la maquina a vapor para las maquinarias de fabricación, permitiendo una mayor producción de lo que hasta ese momento se fabricaba gracias al vapor. Revolución en el transporte A principios del siglo XIX, la máquina de vapor comenzó a utilizarse en los medios de transporte. Fecha de 1807 el primer barco a vapor. En 1825, en Inglaterra, el ingeniero George Estephenson consiguió construir el primer ferrocarril. Con el barco a vapor y los ferrocarril, el tiempo de los viajes disminuyó, el coste del transporte bajó y aumentó aún más el volumen de los intercambios, es decir, el mercado. Con el aumento de los intercambios y la consecuente necesidad de producir más, se tornaron cada vez mayores los avances de la industrialización. La Revolución agrícola La revolución agrícola y los cambios en la agricultura, Durante mucho tiempo el campo fue trabajado con herramientas muy básicas, la mayoría de los procesos en la tierra se hacían casi quede forma manual en su gran mayoría y lo que se recogía de los campos era para el autoconsumo de los agricultores. La tierra se había explotado en parcela no cercada de uso común, muchas tierras estaban destinadas además a la ganadería y ¿cómo se trataba a las cosechas? con herramientas bastante básicas que requieran mucha mano de obra, una cantidad importante de personas intervenía en un solo procesos en el campo para poder sacar las cosechas de esta. Veamos algunas innovaciones más importantes… Los campos se acercaron y se estableció lo que llamamos hoy en día como la propiedad privada, desaparecieron las tierras destinadas a la ganadería a libremente, ya que se empezó a criar el ganado en establos, de esta manera se hizo más eficiente los procesos en el campo y se inició a sacarle más provecho a la agricultura. Este conjunto de cambios, que en Gran Bretaña los podemos situar entre 1750 y 1850, hacen posible la desaparición del Antiguo Régimen económico y la implantación del capitalismo industrial. Estas transformaciones acaban con las sociedades agrarias e imponen las sociedades industriales, caracterizadas por la modernización de la agricultura, los cambios demográficos y sociales (revolución demográfica, urbanización) y el nacimiento del capitalismo industrial como sistema económico, que supone una industria basada en el maquinismo y las fábricas, que sustituyen poco a poco los pequeños talleres artesanales, la aplicación de las máquinas a los transportes ya las comunicaciones, la acumulación de capitales, la organización de redes financieras, la obtención de beneficios y los contratos laborales patrones-trabajadores. Etapas de la revolución industrial Existen dos etapas que marcaron la industrialización: una llamada primera revolución industrial (1760-1870), caracterizado por el crecimiento regular de la población generando mano de obra abundante y la producción agrícola, la división del trabajo industrial provocando un cambio en la estructura de la población activa, la introducción de innovaciones técnicas, la configuración de la fábrica como lugar de producción, la articulación de mercados más amplios a través de la expansión del comercio y el desarrollo de una mentalidad empresarial, focalizado especialmente en el mundo del textil algodonero y la siderurgia y que finalizaría con una grave crisis debido a la sobreproducción que generaba. Y una segunda revolución industrial (1870-1914) que la superaría con la introducción de novedades en el campo de las fuentes de energía y la aparición de nuevos sistemas de producción, transporte, comunicación y financiación truncados, en parte, en 1914 por el estallido de la primera Guerra Mundial. La 2ª revolución industrial La Revolución técnica fue un período marcado por criterios similares a los de la revolución industrial, es decir, por el crecimiento y la innovación. Ala revolución industrial sucedió una revolución técnica, fundada en la electricidad, el petróleo y el de explosión. Y más tarde, una tercera basada en la energía nuclear y en la informática. La Unión Europea La Unión Europea es una institución supranacional establecida por el Tratado de Maastricht, o Tratado de la Unión Europea, que fue firmado por los doce miembros de las Comunidades Europeas en 1992. La Unión Europea es, por tanto, una evolución de la Comunidad Económica Europea, que nació por el Tratado de Roma en 1957. Los doce países europeos que crearon la Unión Europea pretendieron establecer, como en la institución original, un continente unido mediante el desarrollo de instituciones comunes, la fusión progresiva de las economías nacionales, la creación de un gran mercado común y la armonización progresiva de su política social. En 2004 la Unión Europea estaba formada por veinticinco miembros (Alemania, Austria, Bélgica, Chipre, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Malta, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa y Suecia), que sumaban una población total aproximada de 453.775.370 habitantes. Esto suponía una población casi cuatro veces mayor que la de Rusia o Japón y casi el doble que la de Estados Unidos. En 1849 Victor Hugo abogó por la unidad de Europa en los siguientes términos: "Llegará un día en que todas las naciones del continente, sin perder su idiosincrasia o su gloriosa individualidad, se fundirán estrechamente en una unidad superior y constituirán la fraternidad europea. Llegará un día en que no habrá otros campos de batalla que los mercados abriéndose a las ideas. Llegará un día en que las balas y las bombas serán reemplazadas por los votos." Más de un siglo y medio, y dos guerras mundiales después, estas palabras parecen haberse cumplido en los inicios del siglo XXI. La Unión Europea ha iniciado el siglo XXI dando un gran paso hacia la consolidación del ideal de una Europa unida en la que convivan de forma pacífica los distintos pueblos que la habitan. Este gran paso ha sido, claro está, la ampliación a veinticinco miembros. Para el 2007 están previstas nuevas incorporaciones (Bulgaria y Rumanía), que fomentarán aún más la unidad del continente europeo. Turquía, que había presentado su candidatura para ingresar en la CEE en 1987, tiene aplazada su integración sin una fecha fija, ya que antes debe resolver problemas estructurales importantes. En el siglo XXI Europa tiene graves problemas que debe resolver. La seguridad continúa siendo una de las principales preocupaciones de los gobiernos europeos. La Unión Europea debe asegurar la seguridad de todos sus miembros, al igual que debe luchar por la estabilidad a escala mundial. Para ello, la Unión Europea debe colaborar con el desarrollo de los países del sur del Mediterráneo, las antiguas repúblicas soviéticas y los Balcanes, al mismo tiempo que tiene que procurar la pacificación de Oriente Medio, con especial atención al conflicto entre árabes e israelíes. Los graves sucesos que se desencadenaron en el mundo tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington, con las guerras de Afganistán e Irak como principales consecuencias, así como los dramáticos atentados de Madrid del 11 de marzo de 2004; han puesto de manifiesto lo necesario de la lucha por la paz y el desarrollo en todas las regiones del mundo. Lucha en la que la Unión Europea está llamada a jugar un importante papel. La Unión Europea se encuentra ante el reto de desarrollar una auténtica política de seguridad y defensa propia, así como una política de asuntos exteriores común que no entre en conflicto con los intereses particulares de sus Estados miembros pero que suponga un frente común ante los distintos retos a los que Europa tenga que enfrentarse. La lucha contra el crimen organizado y el terrorismo impone la colaboración de las distintas fuerzas de seguridad de todos los Estados miembros de la Unión Europea. En este sentido, uno de los grandes retos de la Unión Europea en el siglo XXI, consiste en hacer de Europa un espacio de libertad, seguridad y justicia, en el que todos los ciudadanos tengan los mismos derechos y estén igualmente protegidos por las leyes comunes. Para ello, se pretende dotar de mayor efectividad a órganos como Europol (una policía europea) o Eurojust (organismo que coordina la acción judicial de los Estados miembros). La Unión Europea debe hacer frente a los nuevos retos presentados por la globalización, la revolución tecnológica en curso, el auge de Internet, además de afrontar el desarrollo sostenible, el equilibrio demográfico, el dinamismo de la economía, la solidaridad social o las respuestas éticas que los avances científicos demandan. Las grandes catástrofes ambientales provocadas por el desarrollo mundial, tales como los accidentes nucleares o los naufragios de grandes petroleros, necesitan de una respuesta conjunta, ya que sus consecuencias exceden con mucho las fronteras o los recursos nacionales. En la cumbre de Lisboa de 2000 se fijó el objetivo de adaptar la economía de la Unión a los nuevos desafíos de la economía mundial. Europa debe afrontar unida la competencia económica de Estados Unidos y de los nuevos países industrializados. Para ello se quieren liberalizar los sectores económicos que aún permanecen protegidos, favorecer la innovación tecnológica y las inversiones en el tejido empresarial y adaptar los sistemas educativos a la demanda de las tecnologías de la información. Europa debe resolver los problemas del desempleo y del envejecimiento de la sociedad, que suponen un constante incremento del sistema de pensiones europeo. El resurgimiento de los sentimientos religiosos extremistas, la xenofobia, las epidemias y hambrunas que asolan África, la tendencia unilateralista de Estados Unidos, al caos económico de América Latina, el crecimiento económico y demográfico de Asia o la pérdida de empresas en beneficios de terceros países con mano de obra barata; son algunos de los principales problemas a los que la UE tendrá que hacer frente en las próximas décadas. La UE ha logrado una cierta unificación económica, pero aún está demasiado lejos de representar una única postura en los asuntos de política internacional, como quedó patente en el conflicto iraquí que estalló en marzo de 2003. Las instituciones comunitarias tienen ante si el difícil reto de ser capaces de adaptarse al fuerte crecimiento protagonizado pos la UE. La incorporación de diez nuevos socios en 2004 plantea un gran reto a estas instituciones, ya que se tendrán que multiplicar las ayudas, los centros de decisión y el tamaño de los organismos decisorios. La UE tendrá que luchar contra las fuerzas centrífugas que lógicamente nacerán cuanto más crezca la Unión. Los intereses nacionales tendrán que plegarse cada vez más a los intereses comunitarios y eso provocará tensiones que la UE tendrá que encontrar la forma de solventar. La Unión Europea debe garantizar la pluralidad de sus organismo y garantizar un sistema político y jurídico equilibrado en el que las decisiones se alcancen por el consenso mayoritario y no por la imposición de unos pocos. El proyecto de Constitución Europea, pretende simplificar los Tratados y dotar de mayor transparencia, de cara a los pueblos, al proceso de toma de decisiones. Esto es vital, ya que los ciudadanos deben saber de donde parten las decisiones europeas que afectan sus vidas, para poder sentirse de esa forma más implicados con la idea de la unidad europea. La UE se basa en una doble legitimidad, la de los pueblos, cuya voluntad se expresa en los votos de los ciudadanos, y la de los Estados, ya que el concepto de Estado-nación es el marco legítimo básico del desarrollo de las sociedades. A los más de 453.000.000 de habitantes de la UE de veinticinco socios, se unirán, en 2007, 22.000.000 de rumanos y 8.000.000 de búlgaros. Además, en un futuro próximo se incorporarán más de 67.000.000 millones de turcos. Todo ello hará que la UE supere en los próximos años los 550.000.000 de habitantes, convirtiéndose en un gigante con un potencial demográfico sólo superado por India y China. La ampliación de 2004 abre las fronteras de la UE a Bielorrusia y Ucrania, además de provocar que la frontera con Rusia sea más extensa. Esto obligará a intensificar las relaciones diplomáticas y la cooperación económica, para asegurar la estabilidad de la región. Del mismo modo, supondrá un esfuerzo importante en las políticas de transporte y medio ambiente, para lograr la convergencia de las regiones más periféricas. La ampliación supone igualmente reforzar la seguridad interior de la UE, así como la lucha contra la inmigración clandestina y la delincuencia internacional, sobre todo en lo que respecta a las violentas mafias que operan en el este de Europa. De los actuales Estados candidatos a ingresar en la Unión Europea Turquía es quien representa un reto mayor. La República turca pertenece a la OTAN y al Consejo de Europa, está asociada a la Comunidad Europea desde 1964 y es candidato a ingresar en la Unión desde 1987. Su ingreso en la UE supondría abrir la comunidad al mundo islámico y al mismo tiempo situaría las fronteras geográficas de la Unión en el interior de Asia. Además, este ingreso podría suponer problemas ante la supuesta incorporación de los Estados balcánicos occidentales, con una agitada evolución histórica, como Albania, la Antigua República Yugoslava de Macedonia, Bosnia y Hercegovina, Croacia, Serbia y Montenegro. El Euro El Euro es la unidad monetaria europea decidida en laa cumbre de Madrid en diciembre de 1995. Entró en vigor el 1 de enero de 1999 con la tercera fase de la Unión Monetaria, aunque su uso se generaliza desde el 2002.Así, pues, el euro es la unidad monetaria de todos los países de la Comunidad Europea desde el 1 de enero de 1999. Se trata de la moneda única de la Unión Europea. Con anterioridad al 1 de enero de 1999 no existía circulación fiduciaria del euro, aunque a partir de esta fecha se empezó a utilizar como medio de cambio. Desde entonces, y hasta el año 2002, coexistió con las divisas europeas; y a partir de este momento, el euro se concretó en monedas y billetes. El cambio de marco institucional provocado por el euro afecta a todos los aspectos de la economía dentro y fuera de la Unión Europea: las decisiones económicas se toman en un ambiente de mayor certidumbre puesto que la moneda tiene una fluctuación menor que la de cada una de las monedas que la componen individualmente; se incrementa la competencia en el área integrada monetariamente; aumenta la asignación de recursos de forma eficiente y se eliminan costes de transacción. Por otro lado, la creación del Banco Central Europeo (BCE) supone que la política monetaria ya no es definida por los bancos centrales de cada país. Esto no vacía de funciones su actividad ya que tienen la responsabilidad de desarrollar la política monetaria, forman parte del Banco Central Europeo y tienen otra serie de funciones particulares en cada estado. Además, el margen de la política monetaria de cada país se reduce porque ya no es posible utilizar los tipos de cambio o de interés como instrumentos de política económica. De esta forma, la política económica nacional queda en manos de las políticas fiscal y de reformas estructurales. En lo que se refiere a España, ya fue un éxito haber cumplido con todas los parámetros de estabilización necesarios para el ingreso de España en la moneda única. Esta situación ha colocado a España en una posición ventajosa para incrementar la convergencia y acercar las variables macroeconómicas a la media de la Unión Europea. El primer día hábil de 1999, 4 de enero, todos los mercados financieros empezaron a funcionar en euros; las monedas nacionales de la zona euro no cuentan ya con cotización oficial en el mercado de divisas; los valores de Renta Variable, las nuevas emisiones de Deuda Pública y los Fondos de Inversión cotizan, se contratan y se liquidan en euros. El Banco Central Europeo (BCE) asumió de forma oficial la definición de la política monetaria y tomó en esa fecha el relevo de los bancos centrales nacionales de los países integrantes. El Comité Ejecutivo del BCE está formado por el Presidente (Duisenberg, Holanda), el Vicepresidente (Noyer, Francia) y cuatro vocales (Issing, Padoa-Schioppa, Domingo y Hämäläinen de Alemania, Italia, España y Finlandia, respectivamente). Son cargos electos por un periodo de ocho años, aunque en este primero lo serán el Presidente por ocho, el Vicepresidente por cuatro y los vocales entre cinco y ocho años. Sin embargo, los acuerdos que dieron lugar al euro se tomaron en un ambiente político de rivalidades nacionales, lo que provocó críticas desde algunos gobiernos y preocupación de políticos de corte europeísta como Helmut kohl. Con motivo de la disputa entre Alemania y Francia —que apoyaban a su respectivo candidato—, se llegó a un pacto no escrito por el que Wim Duisenberg, Presidente actual, renunciará a su cargo tras un periodo de cuatro años y será sustituido por el Gobernador del Banco de Francia. Al final, la solución de compromiso ofreció un directorio de carácter ortodoxo y riguroso. Durante los tres años siguientes (1 de enero de 1999 - 31 de diciembre del 2001) se desarrolló la etapa de implantación de la UEM que regida, entre otros, por el principio de "no obligación, no prohibición"; imponía que el euro sólo podía ser utilizado en las transacciones bancarias y la circulación efectiva de moneda quedaba pospuesta hasta 2002. A partir de entonces cada país miembro de la UEM contó con un plazo máximo de seis meses para la retirada de las monedas y billetes nacionales. El camino del euro ha sido quizá menos triunfal de lo que se esperaba en un principio y, tras un inicio estable, en el año 2000 se ha producido un retroceso de la moneda con respecto al dólar. Las llamadas de atención por parte de las autoridades europeas han expresado que el tipo de cambio bajo no refleja la economía que representa ni su crecimiento. Las razones según las que se ha explicado esta evolución son: el diferencial de crecimiento entre Estados Unidos debido a la diferencia de productividad o a la pérdida de PIB potencial en Europa por la falta de técnicos cualificados en nuevas tecnologías; el defecto en inversiones debido a la falta de confianza en que el crecimiento económico europeo se mantenga en el largo plazo. Aparecen multitud de variables que ayudan a entender qué sucede con la cotización del euro, pero el alza en el precio del petróleo le ha afectado hasta el punto de que el Banco Central europeo intervino por medio de sus reservas para esterilizar varias veces en el año 2000. La política europea se plantea en esta cuestión una aceleración de las reformas estructurales que aceleren el crecimiento y reduzcan los diferenciales con respecto a Estados Unidos. El 1 de enero de 2002, más de 300 millones de ciudadanos europeos de doce países distintos comenzaron a utilizar el euro, la moneda común europea. De los quince países de la Unión, sólo el Reino Unido, Dinamarca y Suecia quedaron fuera de la nueva divisa. En el otoño de 2003, los ciudadanos suecos manifestaron en referéndum su rechazo mayoritario al euro. La globalización económica 1. Introducción A comienzos del siglo XXI son claramente perceptibles los resultados que arrojan las últimas tendencias económicas y demográficas mundiales. El pleno disfrute de los resultados del desarrollo económico iniciado con la Revolución Industrial sigue estando reservado a una minoría de la población mundial. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en 2004, contaban con ingresos altos casi 1.000 millones de personas de los 6.400 que poblaban la Tierra. Además de los países occidentales y Japón, que pertenecen desde hace algún tiempo al mundo desarrollado, se han incorporado a él recientemente otros países asiáticos. Algo más tarde, países tradicionalmente pobres, como China e India, que representan más de un tercio de la humanidad, han comenzado a experimentar las ventajas materiales de un rápido crecimiento económico. Sin embargo, otras partes del mundo, principalmente África, encuentran serias dificultades para beneficiarse de una globalización económica que ha avanzado imparablemente desde comienzos de la década de 1980. Aunque sus indicadores sigan estando lejos de ser satisfactorios, también estas partes del mundo menos favorecidas han avanzado notablemente en salud y sanidad. Podrán hacerlo aun más si se dan las condiciones necesarias para ello. La población mundial ha crecido como nunca antes durante la segunda mitad del siglo XX. Ha superado ya los 6.000 millones de personas. Seguirá creciendo hasta alcanzar una cifra de unos 9.000 a 10.000 millones hacia mediados de este siglo en que se estabilizará. Para entonces, la mayoría de la población mundial pertenecerá a países de nivel medio de desarrollo. Un porcentaje nada despreciable de la humanidad seguirá enfrentándose a condiciones materiales de existencia nada envidiables. Nuestros descendientes vivirán en un planeta urbanizado y serán más longevos, lo que planteará la necesidad de extender los servicios de que hoy disfrutan las poblaciones de los países desarrollados. Tras la “edad de oro” de las aproximadamente dos décadas que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, el crecimiento de las economías desarrolladas se ha ralentizado. A las potencias económicas tradicionales se ha sumado China y, en breve, podría hacerlo India. Brasil y México han alcanzado igualmente dimensiones económicas considerables. La globalización ha creado una economía internacional que será mucho más multipolar de que fue la del pasado siglo. Nuevas preocupaciones, como la desigualdad y el deterioro ambiental se han añadido, con mayor o menor fortuna, a la agenda de la comunidad internacional. 2. La globalización a lo largo del siglo XX Disponemos ya de la suficiente perspectiva temporal para percibir los cambios ocurridos en la economía mundial durante el último siglo. La perspectiva histórica de largo plazo es necesaria para evaluarlos correctamente. Si comparamos la economía mundial contemporánea con la de comienzos del siglo XX, caeremos en la cuenta del enorme progreso material experimentado por la humanidad desde entonces. Esta afirmación puede parecer grotesca a la vista de las imágenes de pobreza, enfermedad y analfabetismo que los medios de comunicación nos siguen trasmitiendo diariamente. A veces, los efectos de alguna catástrofe, natural (terremotos, huracanes, sequías, etc.) o no (guerras, limpiezas étnicas, etc.), evidencian con especial crudeza las graves carencias (alimentación, sanidad, vivienda, infraestructuras, etc.) que aquejan todavía a un sector nada despreciable de la humanidad. Pese a ello, el progreso material experimentado por la humanidad durante el transcurso del siglo XX, en particular en su segunda mitad, resulta indiscutible, como prueban rotundamente las cifras disponibles: un número creciente de humanos ha accedido niveles de vida más elevados. La percepción de que, económicamente, las cosas empeoran es errónea y se basa principalmente en el desconocimiento de las auténticas dimensiones de la miseria padecida por la humanidad en el pasado, de la brevedad de la vida de nuestros antepasados y de sus dificultades para acceder a la alfabetización para la mayor parte de ellos, en especial para las mujeres. También responde a la solidaridad con el sufrimiento ajeno. Ahora bien, éste no va a disminuir con diagnósticos equivocados de la realidad económica mundial contemporánea. Más bien ocurrirá lo contrario. Tampoco serán de mucha ayuda los discursos triunfalistas. Interrumpida durante el período de entreguerras, el relanzamiento a mediados del siglo XX de la globalización es inseparable de la extensión por el mundo de esa combinación de crecimiento demográfico y económico que estaba reservada a sólo unos pocos países antes de la Segunda Guerra Mundial. Entre 1950 y 1980, la globalización se intensificó entre las economías más ricas de Europa, Norteamérica y Japón. Sin embargo, desde la década de los ochenta, países de bajo nivel de desarrollo se han incorporado a la economía global. En temas anteriores se definía la globalización atendiendo básicamente a sus aspectos económicos. Sin embargo, por globalización puede entenderse al proceso de integración creciente a escala mundial no sólo de las economías sino también de las sociedades (ideas, costumbres, gustos, etc.). La globalización y sus efectos es una de las cuestiones actuales más polémicas. Sus defensores argumentan logros indudables como el rápido crecimiento y la reducción de la pobreza en China e India (ambos países representan algo más de un tercio de la población mundial), así como en otros países. Los oponentes a la globalización sostienen que genera una desigualdad en aumento y que favorece la degradación ambiental. 3. La segunda globalización y sus resultado 1) Entre 1913, cuando concluye la primera globalización, y 2000, la población mundial pasó de unos 1,8 a unos 6,1 millones de personas. Un crecimiento demográfico de una intensidad nunca antes conocida, especialmente desde 1950. Entre ese año y 2000, la población mundial se multiplicó por 2,5. 2) El PIB mundial creció aún más rápidamente. En 2000 era casi 20 veces mayor que en 1900. Sólo en la últimas cinco décadas del siglo pasado el PIB mundial se septuplicó. Ese crecimiento es de una magnitud sencillamente inimaginable para las generaciones precedentes. 3) Tal vez más espectacular si cabe es el aumento del PIB per capita, que se ha multiplicado casi por 5. Durante la primera mitad del siglo no llegó a duplicarse, mientras que en la segunda casi se triplicó. 4) El crecimiento probablemente sea mayor, pero queda oculto por un problema de medida. En efecto, un coche o un ordenador actuales ofrecen unos servicios (rapidez, seguridad, fiabilidad, etc.) incomparables a los de sus predecesores de hace, por ejemplo, 30 años. Este aspecto no queda convenientemente reflejado en la contabilidad nacional convencionalmente empleada para calcular el producto per capita y su crecimiento. 5) Es también cierto que el crecimiento económico es inseparable de una disminución de los recursos naturales disponibles (hierro, carbón, petróleo, etc.), que constituyen una variable “stock” y no, como el producto per capita, una variable “flujo” . Ahora bien, el volumen y la calidad del stock de recursos naturales disponibles no es independiente de la tecnología: –el carbón o el petróleo estaban ahí desde mucho antes de que pudieran ser utilizados. Tampoco de sus precios: algunos recursos sólo se exploran o utilizan cuando su precio o el los que los pueden sustituir alcanza un cierto nivel. Así, pues, no sabemos muy bien con cuántos recursos contamos en realidad. Ello no debería ser una invitación al despilfarro. Tampoco a la infrautilización. La experiencia histórica demuestra que el hombre, aunque no siempre ni a coste cero, ha ido encontrando soluciones a lo problemas de escasez. Pero no hay garantías de que siga siendo así en el futuro. Por tanto, convendría enfocar esta espinosa cuestión –tanto más cuanto más crezcan y consuman áreas muy pobladas del planeta que tienen pleno derecho a ello- desde posturas alejadas tanto del catastrofismo como del optimismo exagerado. 6) En 2004, 63 países, con una población de 1.275 millones de personas (20% del total mundial), eran clasificados por el Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD) como de “desarrollo humano alto” por su nivel del IDH (0,8 o más). En el nivel medio de desarrollo humano (0,5-0,799) figuraban 83 países con casi 4.500 millones de habitantes (70% de la población mundial). Un IDH bajo (menos de 0,5) le corresponde “sólo” a los 570 millones de habitantes (menos del 10% de la población mundial) de 31 países, todos ellos africanos, excepto Yemen y Haití. Con respecto a 1975, el principal cambio es que la mayor parte (73%) de los nuevos 2.300 habitantes de la Tierra pertenecen a países de nivel de IDH medio. Si comparamos respecto al pasado lejano, el resultado es más obvio: a comienzos del siglo XX, ningún país alcanzaba un IDH alto y uno medio sólo una minoría de países europeos y americanos; la gran mayoría de la humanidad no lograba, pues, superar el nivel de desarrollo humano bajo. Entre 1975 y el presente, el IDH de los países medios y, auque en menor medida más bajos también ha aumentado, excepto en Zambia y Zinbawe En términos de desarrollo humano, las diferencias entre el 20% de la humanidad en la mejor situación y el 20% en la pero se han reducido de una ratio de 4,3 a otra de 1,8 entre comienzos y mediados del siglo XX. 7) El gran reto de la humanidad en estos momentos es encontrar la forma en que las grandes diferencias de renta entre unos y otros países, gracias al mayor crecimiento de estos últimos, se reduzcan sin hacer insostenible la existencia de 10.000 millones de habitantes en un planeta de recursos no infinitos. No es tarea fácil. No se logrará acabando con la globalización, sino, en todo caso, reorientándola y eliminado los obstáculos externos y, sobre todo, internos que impiden que algunos países (excomunistas, africanos, latinoamericanos y asiáticos) encuentran para hacer efectivas las ventajas potenciales de la globalización. Que ésta no es en sí misma perjudicial para el desarrollo económico lo prueba la trayectoria histórica de los primeros países globalizados, los occidentales, y la más reciente de algunos asiáticos (Corea del Sur, Taiwán, Malasia, etc., primero, y, más tarde, China e India). 4. La demografía actual En la segunda mitad del siglo XX, el comportamiento de la población mundial ha experimentado drásticos cambios: ha crecido muy rápidamente, se ha hecho más longeva, se ha urbanizado y ha emigrado de unos países a otros. Se trata, básicamente, de una globalización de los cambios experimentados entre mediados de los siglos XIX y XX por los países hoy desarrollados. La explosión demográfica, con el consiguiente temor a que los recursos disponibles no basten para la subsistencia de la especie humana, no es una preocupación contemporánea. El fantasma de la superpoblación ya preocupaba a Malthus hace dos siglo. Sigue preocupando en la actualidad. El gráfico se presenta la última revisión efectuada, en 2006, por Naciones Unidas. Dentro de medio siglo la población humana rondará los 9.000 millones de personas. Hace cincuenta años éramos unos 2.500 millones. A comienzos del siglo XX, seríamos cerca de 1.700 millones. En 2000, superábamos por poco los 6.000 millones. En el siglo XX se ha acelerado el crecimiento demográfico como nunca antes, especialmente en la segunda mitad. Sin embargo, las previsiones más fiables indican que el crecimiento se decelerará en la primera mitad de este siglo, como ya viene haciéndolo claramente desde comienzos de la década de 1970. Por tanto, los temores al crecimiento explosivo de la población mundial resultan infundados. De hecho, es probable que el crecimiento de la población mundial se detenga por completo en algún momento de la segunda mitad de este siglo. Para entonces la población mundial podría no haber llegado a los 10.000 millones. Otra cosa es que ese número de habitantes sea compatible con los recursos disponibles. La experiencia histórica muestra que, al menos desde la Revolución Industrial, gracias al progreso técnico y científico, el crecimiento demográfico ha sido compatible con mejoras del nivel de vida para un número creciente de humanos. No hay razones para que no siga siendo así en el futuro, pero tampoco podemos estar plenamente seguros de ello. Además, buena parte del crecimiento demográfico de las últimas décadas ha tenido lugar en países de nivel medio o bajo de desarrollo. Para que las poblaciones de estos países mejoren su nivel se vida, es necesario, pues, que sus economías crezcan a ritmos muy rápidos, lo que no está ocurriendo en todos los casos. La revolución comunista en China Si el comunismo nació en Europa, fue su triunfo en Asia el que le permitió gobernar sobre una parte sustancial de la humanidad. El triunfo de la revolución china en 1948 hizo que el país más poblado del mundo basculara hacia el bloque comunista. Corea del Norte y Vietnam del Norte vinieron a agregarse a un mundo comunista que pronto perdió su unidad. Los dos colosos comunistas: la URSS y la China de Mao Zedong rompieron relaciones y se enfrentaron en la década de los sesenta. La decadencia de la otrora poderosa China había llevado a la intervención colonial europea en el siglo XIX. La China gobernada por los últimos emperadores de la dinastía Qing sufre reiteradas humillaciones por parte de las potencias europeas, EEUU y Japón. La proclamación de la República en 1912 no trajo la estabilidad que necesitaba un país empobrecido. Dos fuerzas importantes emergieron de este período de crisis: el Kuomintang (Guomindang), grupo nacionalista apoyado por la burguesía urbana y liderado porChiang Kai-chek, que ejerció el gobierno en la mayor parte del país, y el Partido Comunista Chino (PCCh), con una base social esencialmente campesina y dirigido por Mao Zedong. La guerra civil entre ambas facciones estalló en 1927 y duró hasta 1937, cuando ambos ejércitos aunaron fuerzas para luchar contra la invasión japonesa. La guerra chino-japonesa se prolongó en la segunda guerra mundial y, tras la derrota japonesa en 1945, China concluyó como una de las grandes vencedoras del conflicto mundial. La ocupación japonesa y la guerra dejaron un país destrozado en el que rápidamente se reavivó la guerra civil entre el Kuomintang y el Ejército de Liberación Popular (ELP) comunista. La inflación galopante y la corrupción generalizada hicieron que, pese a recibir ayuda norteamericana, el gobierno de Chiang Kai-chek fuera perdiendo el apoyo popular. El ejército comunista, mientras tanto, aplicó una reforma agraria en las zonas que dominaba y vio como millones de campesinos se le unían. Finalmente, Chiang Kai-chek y los restos del ejército del Kuomintang huyeron a la isla de Taiwán y Mao Zedong proclamó el 1 de octubre de 1949 en Beijing (Pekín) la República Popular China. La guerra concluyó en mayo de 1950 cuando el ELP terminó por controlar el oeste de China y el Tibet. El nuevo gobierno chino siguió pronto el modelo estalinista. El Partido Comunista Chino concentró todo el poder y el Politburó del Comité Central del Partido, dirigido por Mao Zedong, ejerció el liderazgo efectivo en el país. Desde una posición de fuerza, basada en represión contra los opositores, el gobierno comunista lanzó un programa de reformas. Tras una prolongada crisis debida a la sucesión de acontecimientos político militares (invasión japonesa, guerra civil, etc.), la economía china, que había conocido un cierto progreso desde finales del siglo XIX, pudo retornar a una senda de crecimiento. Las primeras medidas económicas del nuevo régimen (control de lainflación, reforma agraria y rehabilitación de la industria) cosecharon buenos resultados. Ya en la década de los cincuenta, el gobierno chino se embarcó en un proyecto de industrialización rápida basado en la planificación centralizada al estilo de la URSS, con cuyo asesoramiento y ayuda contó hasta la ruptura de comienzos de los sesenta. El primer plan quinquenal (1953-1957) concentraba la inversión en unos 150 grandes proyectos industriales importados de la URSS. Los recursos destinados a la inversión en el sector procedían de la compra a bajos precios por el gobierno de la producción agrícola al campesinado. Por el contrario, los productos industriales de consumo eran vendidos a precios relativamente altos, lo que, unido a los bajos salarios pagados a los trabajadores de la industria, permitía al gobierno disponer de los recursos necesarios para invertir en al industria pesada y mejorar la provisión de servicios públicos (sanidad y educación). La gran reforma social de los inicios de la China Popular fue la Ley del Matrimonio de 1950. Con ella se ponía fin a la familia feudal y se establecía la igualdad de la mujer y el hombre. Fue, sin duda, una de las grandes aportaciones de la revolución maoísta al país. Ese mismo año se iniciaba la guerra de Corea. La intervención china apoyando a Corea del Norte convirtió al régimen de Beijing en el abanderado mundial en la lucha contra el “imperialismo americano”. Eran años de buenas relaciones entre Beijing y Moscú. Poco después, Mao Zedong lanzó una nueva campaña revolucionaria. Tras expresar su preocupación por la corrupción de la burocracia comunista, lanzó en 1956 la “campaña de las Cien Flores” y animó a los intelectuales a que denunciaran a los funcionarios comunistas corruptos. Mao, en su estilo político-poético proclamó: “Dejad que cien flores florezcan, dejad que cien escuelas de pensamiento compitan”. Tras muchas dudas, animados por la insistencia del líder en que tenían libertad para expresarse, muchos intelectuales hablaron claro… La respuesta de Mao fue una dura represión que expulsó a cientos de miles de sus trabajos, envió a muchos a la cárcel y destruyó completamente cualquier tipo de libertad artística o intelectual. Dos años después, en 1958, el líder chino inició una nueva campaña: el “Gran Salto Adelante”. Hasta entonces, se había logrado evitar en China los excesos cometidos por el régimen estalinista en la URSS al imponer la colectivización agraria y la nacionalización de la economía urbana. Sin embargo, el “Gran Salto Adelante” consistió en un atrevido experimento de dimensiones gigantescas tendente nada menos que a lograr la industrialización y el bienestar comunista en unos pocos años. El campesinado fue forzado a integrare en comunas agrarias de grandes dimensiones (30.000 o más familias). La directriz bajo el lema “caminar sobre dos piernas” significaba que los comuneros debían producir hierro en instalaciones artesanales, mientras que millones de emigrantes procedentes del medio rural se empleaban en grandes factorías urbanas de tecnología avanzada. El “Gran Salto Adelante” concluyó en un tremendo fracaso. Entre 1960 y 1962, una sucesión de malas cosechas agravadas por el caos económico provocó una enorme hambruna, probablemente la peor del siglo XX, que costó la vida de millones de dieciséis a treinta millones de habitantes, según las estimaciones. Los dirigentes soviéticos disconformes con la gestión de los dirigentes chinos retiraron en ese momento crucial la ayuda financiera y tecnológica. Este hecho, agravado por las críticas de Jruschov a Stalin, que Maoconsideraba indirectamente dirigidas a él, llevaron a la ruptura entre los dos gigantes comunistas. El fracaso del “Gran Salto Adelante” hizo que Mao fuera relegado a un papel secundario y dirigentes más moderados, como Liu Shaoqi y Zhou Enlai, pasaran a dirigir el país en 1961. En esos momentos se había consumado un cisma en la dirección del partido comunista. Por un lado, los moderados que buscaban un cambio social gradual y desarrollo económico; por otro, los radicales, encabezados por Mao, que querían continuar aplicando drásticos cambios utópicos en la sociedad china. Para Mao, muchos miembros del PCCh habían perdido su espíritu revolucionario. Así, Mao volvió a cobrar protagonismo lanzando una nueva campaña de agitación. Con el apoyo del ejército, liderado por Lin Biao, la campaña se dirigió contra la burocracia del partido, acusada de “revisionista”, y, muy especialmente, contra los intelectuales, a los que se tildaba de individualistas y aburguesados. Millones de jóvenes siguieron la llamada de Mao y se agruparon en los “Guardias Rojos”. Su única ideología era el “Libro Rojo de Mao”, un librito publicado en 1964 que resumía las ideas y, a veces, las ocurrencias del líder. La figura de Mao, el “Gran Timonel”, empezó a ser objeto de un culto a la personalidad aún más intenso que el que recibió Stalin. En noviembre de 1965 se iniciaba la “Gran Revolución Cultural Proletaria”. Durante el XI Pleno del Partido Comunista Chino, en agosto de 1966, Mao recibió el homenaje de dos millones de guardias rojos en la plaza de Tian Anmen de Beijing. La “Revolución Cultural” (1966-1969) llevó al país al borde del colapso. Las “Guardias Rojos, por lo general campesinos incultos, se apoderaron del país, ocuparon los edificios oficiales y fustigaron a todos aquellos –profesores de universidad, magistrados, altos cargos de la administración- que, según su opinión, carecían de fervor revolucionario. Las numerosas víctimas de la represión fueron enviadas al campo a seguir cursillos de “reeducación”. En realidad, trabajos forzados, acompañados de humillaciones. La “Revolución Cultural” terminó llevando a zonas del país a la anarquía. Mao se vio finalmente forzado a recurrir al ejército y reimponer el orden. El gran objetivo de esta gran algarada social se había cumplido: los moderados, que amenazaban el poder de Mao, habían sido marginados, y, a la vez, se había evitado que la población criticara las múltiples disfunciones económicas y sociales que sufría el país. Las consecuencias de este experimento social fueron muy graves. Por un lado, el caos en el sistema educativo y la destrucción de las elites del país (un profesor de universidad puede ser convertido en peón agrícola, el proceso contrario es imposible)… Por otro lado, un tejido social traumatizado por la brutal represión. De la “Revolución Cultural” surgió una China debilitada en el plano económico y escarmentada de las aventuras revolucionarias. Durante el período revolucionario, la dirigencia comunista pudo evitar que la economía china se colapsase como consecuencia del convulso panorama político, pero no logró que pasase sin consecuencias de corto y de largo plazo negativas para el crecimiento. Entre las primeras, cabe destacar el estancamiento económico durante la segunda mitad de la década de los sesenta. Particularmente perjudicial a largo plazo fue la pérdida de capital humano debida a la persecución de académicos, intelectuales, directivos, profesionales, etc. y a la paralización del sistema educativo. Los últimos años de Mao estuvieronmarcados por el apogeo del culto a la personalidad y la lenta vuelta de los dirigentes marginados durante la Revolución Cultural. Zhou Enlai dirigió la vuelta de su país a la escena internacional y, en 1971, la China Popular accedió al Consejo de Seguridad de la ONU y fue reconocida diplomáticamente por EEUU un año después. A comienzos de los años setenta, la economía china se recuperó y, aunque seguía siendo una economía dirigida, presentaba algunas diferencias sustanciales respecto al modelo soviético: una menor centralización en la toma de decisiones, una menor presencia de grandes conglomerados industriales, relativa abundancia de industrias rurales de pequeñas dimensiones. Hacia mediados de los setenta, la economía china, pese a pagar el alto precio (atraso tecnológico, ausencia de capital extranjero, etc.) asociado a un modelo de desarrollo prácticamente autárquico desde la ruptura con la URSS, había crecido a un ritmo que doblaba al de la India y que se aproximaba a la media mundial. Pese a ello, probablemente no menos de la mitad de la población china vivía aún en la pobreza. Finalmente, Mao Zedong moría en septiembre de 1976. Unos meses antes lo había hecho el número dos del régimen comunista, Zhou Enlai. Una nueva era se abría para China. La revolución cubana La revolución cubana tuvo sus orígenes en el fracasado asalto al cuartel Moncada que Fidel Castro lideró el 26 de julio de 1953, cuyo objetivo era derrocar la dictadura de Fulgencio Batista. A raíz de ese incidente, Castro constituyó el "Movimiento 26 de Julio", el mismo que logró, a través de una estrategia guerrillera, su propósito de instaurar un gobierno nacionalista y antiimperialista en enero de 1959. Fidel Castro, convertido en jefe indiscutible del movimiento revolucionario, reorientó la política y economía cubana hacia el bloque comunista soviético. Ernesto Che Guevara por su parte se convirtió en un mito de la revolución cubana al morir en Bolivia en 1967 intentando extender la experiencia guerrillera. El golpe de estado del 10 de marzo de 1952 efectuado por el general Fulgencio Batista, sesenta días antes de una elección presidencial que sospechaba no le iba a resultar favorable, marca el antecedente político más inmediato del estallido de la revolución cubana de 1959. La dictadura que impuso este general fue de inmediato reconocida por los Estados Unidos de Norteamérica, país que ejercía un continuo intervencionismo en la política interior cubana desde 1902 y que además tenía innumerables inversiones económicas que resguardar. El reconocimiento de la dictadura tuvo que ver también con el recelo que a la administración norteamericana le suscitaron los regímenes moderados de izquierda, ante todo corruptos, de los dos mandatarios elegidos por las urnas desde 1944, Grau San Martín y Prío Socarrás. Batista estrenó su régimen autoritario prometiendo la erradicación de la corrupción y del comunismo que a su juicio eran las dos amenazas de la prosperidad económica que se vivía con el auge de la exportación de azúcar. Pero ni la inmoralidad administrativa desapareció ni el radicalismo político cesó. Uno de los reductos antigubernamentales más activos fue la Universidad de la Habana. Allí un grupo de jóvenes estudiantes de izquierda intentaría acometer un golpe de Estado el 26 de julio de 1953. El líder de los golpistas, Fidel Castro, organizó un ataque al cuartel militar de Moncada en Santiago de Cuba, que según los planes de sus ejecutores debía iniciar una rebelión generalizada en contra de la dictadura. Pero en la refriega los conspiradores fueron apresados. Unos meses después del fallido golpe, Batista reorganizaba su gobierno ampliando la participación del ejército. El proceso abierto contra los golpistas por conspiración y desorden público se celebró en agosto de 1953. Fidel Castro asumió su propia defensa pronunciando un alegato en favor de los derechos humanos y de la potestad de luchar contra las tiranías que terminó con la famosa frase: "¡Condenadme, no importa! ¡la historia me absolverá!". En este discurso que se convertiría en pieza de lectura obligatoria de los revolucionarios que le acompañaron en su triunfo de 1959, Castro pidió el retorno de la democracia, elecciones libres y libertad de expresión. El tribunal le condenó a quince años de cárcel pero el 5 de mayo de 1955, en vísperas de la elección presidencial, Castro se benefició de una amnistía política y viajó a México en donde iba a planear una nueva estrategia para acabar con el régimen de Batista. Batista ganó unas elecciones en donde el retiro de sus contendores por falta de transparencia en la conducción del comicio le convirtió en candidato único. El 24 de febrero de 1955 Batista inauguraba su cuarto gobierno. En 1956 se suceden una serie de actos conspiradores contra Batista, pero el más significativo de todos fue el desembarco de Castro en la isla el 2 de diciembre a bordo de la nave "Granma" con poco más de ochenta estudiantes y exiliados. Todos ellos habían fundado un año antes el "Movimiento 26 de julio". Su manifiesto, el "Plan de México", le describe como un movimiento insurreccional amplio, abierto a la incorporación de otras organizaciones revolucionarias y, sobre todo, dispuesto a acabar con la tiranía para lograr el restablecimiento de la democracia. Entre quienes firmaron el acta se encontraba el médico argentino Ernesto Guevara, apodado el Che, quien como gran parte del resto de sus compañeros no ocultó nunca su filiación comunista. El desembarco del "Granma" pese a ser repelido por el ejército de Batista, permitió a Castro y sus acompañantes refugiarse en Sierra Maestra, zona desde donde iban a organizar la resistencia armada. Las simpatías que despertaba la guerrilla castrista en 1957 con su prédica liberadora, sus ataques a los puestos militares y el mito nacionalista que identifica a sus líderes, hicieron que al movimiento se fueran sumando significativos sectores de la población. Atendiendo a la composición social del movimiento se observa que sus miembros procedían de la clase media, con un arraigo especial sobre los estudiantes universitarios, a la que se sumaron progresivamente personalidades políticas decepcionadas con los partidos legalmente constituidos. Aunque es indudable la incorporación de los obreros y campesinos, su militancia fue menor. Desde su inexpugnable foco guerrillero en Santiago de Cuba, los rebeldes lanzaron el 12 de julio de 1957 un nuevo manifiesto de unidad y alianza con los grupos políticos afines insistiendo en que la razón del movimiento era acabar con el régimen batistiano y sus violaciones de los derechos humanos. Entre tanto, el gobierno de Batista comienza a experimentar desde 1957 varias crisis en su frente interno y externo que poco a poco intensifican su aislamiento. La primera crisis estalla con la rebelión el 5 de septiembre de 1957 de un sector de la marina de guerra, hecho que a pesar de ser controlado muestra que el férreo entendimiento de antaño entre Batista y las fuerzas armadas ha dejado de existir. En seguida, hace su aparición la crisis económica provocada por la caída de los precios internacionales del azúcar que al golpear el libre intercambio monetario entre el peso, la moneda nacional, y el dólar, indirectamente afecta todavía más a los inversionistas norteamericanos preocupados ya por el clima de zozobra política que genera la guerrilla castrista. Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos llegan a su punto más bajo con el embargo de armas que decreta este último. Por último, la convocatoria de elecciones para julio de 1958 hace evidente el descontento de los partidos políticos con Batista, a quien demandan antes la plena restauración de la constitución reformista de 1940. La difícil coyuntura política y económica provocó que las elecciones se aplazaran unos meses, en noviembre de 1958. En la contienda participaron cuatro partidos, entre ellos la coalición gubernamental que presentó la candidatura del exministro de Educación Andrés Rivero Agüero. Castro y su grupo decidieron boicotear el acto denunciando que se trataba de un fraude. En medio de una violencia inusitada triunfó la candidatura oficial, a pesar de que la oposición consideró que el candidato del partido Pueblo Libre, Márquez Sterling, había sido el verdadero triunfador. El gobierno dio por válidos los resultados y Batista se dispuso a transferir el cargo a su sucesor a principios de 1959. A los tres años de iniciar su aventura guerrillera, en diciembre de 1958, Castro y el apreciable número de seguidores que se sumaron a su movimiento guerrillero acometieron la última y decisiva ofensiva contra el régimen de Batista. En su recorrido desde el oriente hacia La Habana, poco a poco, las ciudades más importantes del país fueron cayendo bajo su control sin oponer las tropas del ejército mayor resistencia. El 31 de diciembre de 1959, se encontraban en las afueras de la capital. Presionado por los militares, Batista renunció al cargo en la Noche vieja y se exilió en la República Dominicana. Los "guerrilleros barbudos" habían logrado su objetivo de derribar al dictador y Castro entró en La Habana el 8 de enero de 1959. La revolución iba a encontrar un respaldo vital para su institucionalización internacional en el reconocimiento de Estados Unidos al presidente provisional Manuel Urrutia. Pero el asentamiento definitivo de la revolución comenzó con el nombramiento del propio Fidel Castro como primer ministro el 16 de febrero. En medio de un amplio apoyo popular éste prometió forjar la redención moral y la realización nacional en Cuba, dejando en un lugar secundario sus demandas originarias de libertad política. Las reformas sociales que decretó Castro durante su primer año de gobierno tuvieron un marcado carácter moderado pero nacionalista. Así, después de hacer una visita no oficial, de "buena voluntad", a Estados Unidos se decreta la reforma agraria de mayo de 1959 que expropia los latifundios azucareros en manos de las compañías norteamericanas a las que se ofrece una compensación económica. El primer incidente político al que Castro debió enfrentarse fue el reemplazo del presidente Urrutia, con quien discrepaba, por Oswaldo Dorticós el 17 de julio de 1959. Para forzar ese cambio, Castro presentó su renuncia al cargo de primer ministro, rectificándose cuando el relevo de Urrutia se produjo. A principios de 1960 se iba iniciar el distanciamiento entre el régimen cubano y la administración norteamericana al reanudar aquella sus relaciones diplomáticas y comerciales con la Unión Soviética. En mayo, Estados Unidos suspendía la ayuda económica que había prestado al régimen cubano y, dos meses después, la administración Eisenhower reducía en un 95 por ciento la cuota de adquisición de azúcar cubana. El proceso de ruptura de Cuba con Estados Unidos, sin embargo, prosiguió. El 2 de septiembre de 1960, Cuba canceló el pacto militar de defensa del hemisferio occidental que había firmado con este país en Río de Janeiro en 1947. Estados Unidos reaccionó recomendando a los ciudadanos norteamericanos abandonar la isla y, en octubre, decretaba el embargo de todas las exportaciones cubanas. En represalia Castro nacionalizó más de ciento cincuenta empresas norteamericanas. Finalmente, Estados Unidos rompió sus relaciones diplomáticas con Cuba el 3 de enero de 1961. La administración norteamericana inició una ofensiva desestabilizadora apoyando la invasión de la isla en Bahía de Cochinos por grupos anticastristas el 20 de febrero de 1961. Ante este intento encaminado a destruir la revolución, el régimen cubano el 16 de abril de 1961 adoptó una decisión trascendental, Castro proclamó el carácter socialista de la revolución. Cuba inició así su alineación con el bloque soviético y el COMECON. Pero no sólo la política y la economía comenzaron a vincularse a la órbita socialista, también en el plano de la colaboración militar las relaciones con Moscú se estrecharon. Ello provocaría la crisis de los misiles, una situación de tensión mundial que estalló en octubre de 1962 al denunciar el presidente Kennedy la existencia en la isla de cohetes soviéticos de tipo ofensivo. La posibilidad de un ataque directo del ejército norteamericano a la isla se apaciguó al ordenar el jefe de Estado soviético, Nikita Krushev, el retiro de dicho armamento. Desde 1962 hasta la actualidad la revolución cubana, en su proceso de consolidación, en el poder ha experimentado varias etapas. Éstas pueden resumirse en cuatro: 1) la etapa del camino al socialismo (1962-1985) 2) la fase de rectificación de errores (1986-1990) 3) el período especial (1991-1994) 4) el proceso de reforma económica (1995 en adelante). La etapa del camino al socialismo representa los momentos de máximo apogeo del régimen castrista. En política interior el mayor avance ocurre en el campo económico al lograr el Estado una redistribución más equitativa de la riqueza y casi alcanzar el pleno empleo de la población. Además, se logran importantes avances sociales al garantizarse a todos los cubanos los servicios básicos de educación, salud, vivienda y cultura. Siguiendo una lógica que cree facilitará el tránsito del socialismo al comunismo, el Estado se convierte en el dueño de todos los bienes de producción y en el exclusivo inversionista en el país, supeditando toda su política económica a planificaciones quinquenales. Por último, la dependencia comercial que se forja con el bloque soviético a cambio de su asistencia militar y económica conduce al país a concentrarse en una actividad monoproductora: la siembra de azúcar. En la cosecha de 1970 aunque no se alcanzó la meta de producir diez millones de toneladas de dicho producto, se logró el récord de ocho y medio millones. En lo que respecta a la competencia política, ésta es constreñida en 1965 al reconocimiento legal de una única organización, el Partido Comunista Cubano, convertido en vanguardia de la revolución. Todos los partidos políticos anteriores a 1959 fueron prohibidos. Durante esta coyuntura Cuba experimenta un permanente embargo comercial de parte de Estados Unidos y es expulsada de la Organización de los Estados Americanos. No obstante ello, la política internacional del régimen se torna agresiva al proponerse diseminar su experiencia revolucionaria a otros países del Tercer Mundo. En el continente americano tal liderazgo fue asumido desde 1965 por el carismático Ernesto Ché Guevara y su proyecto de descolonización sustentada en la teoría del "foquismo guerrillero", que él mismo resumió en su exhortación de "crear dos, tres, muchos Vietnams". Su muerte en Bolivia en 1967 a manos de los militares que le capturaron interrumpió en el continente una experiencia que simbolizaba el intento de internacionalizar la revolución. Ella se reanudaría a fines de los años setenta con el apoyo a las guerrillas nicaragüense y salvadoreña. En su empeño de exportar su revolución, Cuba también trasladó el escenario de su influencia a África. Castro apoyó a los movimientos de liberación de Angola, Etiopía, Sierra Leona, Guinea Ecuatorial y Somalia entre los años sesenta y ochenta, bien a través de asesoría militar o mediante el envío tropas. A partir de 1986, en coincidencia con los cambios liberalizadores que comienza a experimentar la Unión Soviética de Mikhail Gorbachov con el glasnost y la perestroika, Castro patrocina en la isla un camino inverso conocido como el "proceso de rectificación de errores". Con este discurso se trataba de detener la pequeña experiencia de apertura al mercado tolerada por el régimen a principios de 1980. La meta era contener el egoísmo introducido por aquel "desviacionismo económico", volviendo a los idearios morales del "hombre nuevo" formulados por el Ché Guevara. Pero esta coyuntura destacará por experimentar Cuba su primera crisis económica debido a la drástica caída internacional de los precios del azúcar ocurrida en 1985. Esta situación iba a afectar especialmente a la sociedad cubana que ve como su cómodo nivel de vida, alcanzado en la década anterior, comienza a descender, tornándose cotidianas las campañas de racionamiento de bienes. En materia internacional, el fracaso de los movimientos de liberación nacional en África y la dificultad económica de mantener las tropas y subsidios hace retroceder a Castro en su idea de exportar la revolución. El desmoronamiento del bloque soviético que comenzó en 1989 iba a afectar drásticamente la política doméstica e internacional de Cuba. En la medida que el proceso de rectificación había dejado sin resolver los problemas políticos y económicos, el colapso del comunismo en todos los países vinculados a la órbita soviética empeoró la situación interna en la isla. La pérdida definitiva de la ayuda económica que recibía de la Unión Soviética, la extrema vulnerabilidad de su economía exportadora en los mercados internacionales y la prolongación del embargo norteamericano, hacen presagiar la caída del régimen. Al decretar en 1990 el inicio del "período especial", Castro no sólo se propone salvar los logros sociales obtenidos por la revolución cubana sino también su propio régimen del partido único. Para lograrlo se decreta la reorientación de su comercio exterior y, al mismo tiempo, se incentiva el desarrollo de infraestructuras vinculadas al turismo. Sin afectar el centralismo económico se ejecutan tímidas medidas liberalizadoras, al mismo tiempo que se permite las actividades laborales privadas. Sin embargo, ninguna de estas medidas ha podido evitar que el crecimiento económico cubano experimentara en esta década un retroceso significativo y que la mayoría de la población se empobreciera aún más. La fase más reciente por la que transita la revolución cubana ha tomado el nombre de proceso de reforma económica. Oficialmente esta fase empezó en 1995, aunque ella no ha hecho más que matizar algunos de los cambios ocurridos tras la apertura económica y la descentralización exportadora iniciadas en 1992. Por lo demás, el régimen castrista se resiste a impulsar una transición política a la democracia. Un mundo bipolar Los lazos transatlánticos Este bloque está conformado y dirigido por países de economía capitalista con un alto nivel de desarrollo y sistemas políticos democráticos. El levantamiento de las trabas al comercio mundial patrocinado y gestionado por instancias internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el GATT propiciaron los intercambios comerciales y monetarios, lo que evitó tendencias aislacionistas. Sin embargo, la gran cuestión que va a llevar a que EE.UU. se lance, contrariando sus tradiciones históricas, a la constitución de un bloque constituido en torno a alianzas será reforzar a una Europa Occidental, totalmente necesaria para no perder la guerra fría. La Doctrina Truman y, sobre todo, el Plan Marshall constituyeron los dos primeros pasos de la nueva postura norteamericana. La reconstrucción de las economías europeas y la consecución de una cierta estabilidad social fueron elementos clave de la "contención" del comunismo en Europa. El European Recovery Program, más conocido como Plan Marshall, hizo que EE.UU. planteara la necesidad de una coordinación económica europea. Así, en 1948, nació la Organización Europea de Coordinación Económica (OECE), embrión de la futura Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). La conclusión de este proceso de conformación del bloque occidental concluyó en 1949 con la firma del Pacto Atlántico y la constitución al año siguiente de la OTAN, la gran alianza militar occidental. Los inicios de la construcción europea Los EE.UU. van a jugar un papel esencial en la posguerra empujando a la Europa Occidental hacia la construcción de la unidad europea. La "idea europea" no era nueva. Ya tras la primera guerra mundial, durante el período de entreguerras figuras como Coudenhove-Kalergi o estadistas como Aristide Briand defendieron un proyecto integrador que fracasó estrepitosamente tras la depresión de 1929 y el ascenso de los fascismos. Tras la segunda guerra mundial, diversas iniciativas llevaron a la adopción de los primeros pasos concretos en el camino de la integración. En mayo de 1948, más de 750 figuras europeas, muchos prominentes políticos ente ellos, se reunieron en el Congreso de La Haya y en 1949 nacía el Consejo de Europa. Sin embargo, fue en el bienio 1950-1951, cuando en Corea se iniciaba el primer "conflicto caliente" de la guerra fría, cuando se tomaron los principales pasos que iniciaron el proceso de integración: la Declaración Schuman y su inmediata consecuencia la creación de la Comunidad Europea del Carbón y el Acero (CECA). La Europa occidental había iniciado un camino unitario en el que la integración económica tenía un papel esencial. La firma de los Tratados de Roma en 1957 y el nacimiento de la Comunidad Económica Europea será el siguiente y decisivo paso. Una red mundial de alianzas La guerra fría y la experiencia histórica del período de entreguerras llevaron a los EE.UU. a dar un giro histórico en su tradicional aislacionismo. Más allá de los lazos trasatlánticos con la Europa Occidental, la Secretaría de Estado norteamericana se lanzó a la construcción de una serie de alianzas internacionales que consolidaran al bloque occidental: Ya en tiempos de Truman se firmó en 1947 el Tratado de Rio con veinte países latinoamericanos. Esta iniciativa concluyó en 1948 con la fundación de la Organización de Estados Americanos (OEA). Esta institución ha estado siempre basada en un desequilibrio de fuerza patente entre la potencia norteamericana y el resto de los países del continente. La guerra de Corea llevó en 1951 a la constitución de una alianza militar en el Pacífico: el ANZUS (Australia, New Zealand, United States) y la firma del Tratado de San Francisco con Japón, antiguo enemigo con el que EE.UU. concluía un tratado de defensa. El presidente Eisenhower y su Secretario de Estado Foster Dulles completaron y sistematizaron la red de alianzas occidental: en 1954 nació la SEATO (siglas en inglés para la Organización del Tratado de Asia del Sureste) con Gran Bretaña, Francia, Australia, Nueva Zelanda, Filipinas, Tailandia y Pakistán; en 1955 se firmó el Pacto de Bagdad, alianza de seguridad en el Próximo Oriente en el que agrupaban Gran Bretaña, Turquía, Irak, Pakistán e Irán. Al retirarse de la alianza Irak en 1959, este pacto se tranformón en el CENTO (siglas en inglés para la Organización del Tratado del Centro). Pérdida y ganancia Cuenta que recopila todos los resultados de un negocio durante un período dado, señalando la naturaleza y cantidad de sus ingresos y gastos y mostrando, por diferencia, el beneficio o la pérdida. En el debe se registran todas las pérdidas, gastos y cargas de la empresa, y en el haber, los beneficios, el producto de las operaciones y rentas diversas. El saldo de la cuenta representa el beneficio líquido o la pérdida líquida, según que resulte acreedor o deudor. La II Guerra Mundial Apaciguamiento Política llevada a cabo por las democracias británica y francesa ante la actitud agresiva y expansionista de Alemania e Italia durante la década de los años treinta. Expresión de esa actuación fue la no intervención en la Guerra Civil Española en auxilio del bando republicano, en tanto que el bando sublevado recibía plena ayuda de los estados fascistas alemán e italiano. Otro ejemplo se evidenció en los Acuerdos de Munich celebrados en 1938, que dieron como resultado la anexión por Alemania de los Sudetes, región perteneciente a Checoslovaquia. Más concretamente, los Acuerdos de Munich fueron unos acuerdos firmados en septiembre de 1938 para resolver la cuestión checoslovaca y en los que participaron Italia (Mussolini), Francia (Daladier), Inglaterra (Chamberlain) y Alemania (Hitler). Con la concesión hecha a Alemania de ocupar la región de los Sudetes, los acuerdos marcaron el punto culminante de la política franco-inglesa de aquiescencia con respecto al expansionismo nazi. Guerra relámpago “Blitzkrieg” Nueva táctica militar utilizada por el ejército alemán en el inicio de la segunda guerra mundial. Su principal novedad fue el uso de divisiones acorazadas de tanques, las "Panzerdivisionen", como punta de lanza que penetraba con gran rapidez en los sistemas de defensa enemigos. La artillería y la infantería motorizada seguían el avance rápido de los tanques. El sistema se completaba con el apoyo aéreo, los célebres cazas "Stukas", que impedían al enemigo el envío de refuerzos al frente y aterrorizaban a sus tropas. Estas tácticas fueron empleadas con enorme éxito en las campañas victoriosas de los primeros años de la segunda guerra mundial. Drôle de guerre Tras la guerra relámpago de Polonia siguieron siete meses de calma, en que los combatientes reorganizaron sus fuerzas y trazaron planes para el inevitable encuentro. Aunque se produjeron algunos incidentes (la RAF bombardeó unidades navales alemanas junto a Kiel, y un U-Boot hundió al SS Athenia, que transportaba niños a EE.UU) parecía como si las dos partes estuvieran a no llegar a los hechos, insultándose mutuamente... desde el cielo, o sea, bombardeando con octavillas propagandísticas a las tropas del frente. Eje Roma-Berlín-Viena En 1930 Adolf Hitler, recién asumido como Reichkanzler del Imperio Germánico visitó Italia, por entonces bajo el régimen fascista de Benito Mussolini. Hitler y Mussolini firmaron el llamado Pacto de Cooperación y Amistad entre Italia y las Germanias. Éste pacto además era de no agresión y aseguraba que Germania no intervendría durante las invasiones de Italia a Génova y Venecia, que se produjeron un año después. Con la incorporación de Prusia al Reich germano en 1935, Hitler renovó el pacto, incluyendo en el a Prusia, comandada por su lugarteniente Joseph Goebbels. Eje Viena-Berlín -Tokio Durante una visita diplomática de Goebbels a Japón éste consideró que sería buena idea alinearse con una potencia militarista y expansionista. Después que Hitler enviara como representante a Henry Himler, líder de las Waffen-SS, se firmó el mismo pacto con el emperador Shōwa, en el cual sería incluida Italia un mes después Kamikaze El término kamikaze ( lit. 'viento divino') de origen japonés, fue utilizado originalmente por los traductores estadounidenses para referirse a los ataques suicidas efectuados por pilotos de una unidad especial perteneciente a la Armada Imperial Japonesa contra embarcaciones de la flota de los Aliados a finales de la Segunda Guerra Mundial. Estos ataques pretendían detener el avance de los aliados en el océano Pacífico y evitar que llegasen a las costas japonesas. Con esta finalidad, aviones cargados con bombas de 250 kilogramos impactaban deliberadamente contra sus objetivos con el afán de hundirlos o averiarlos tan gravemente que no pudieran regresar a la batalla. Aunque hubo diversas unidades suicidas en tierra, mar y aire, esta unidad especial de ataque es la más representativa de su tipo. Esta unidad especial fue disuelta cuando Japón presentó su rendición incondicional en la Segunda Guerra Mundial y actualmente se cuenta con numerosos registros y testimonios acerca del nacimiento, desarrollo y declive de sus operaciones. Internacional comunista “Komintern” Fundada en Moscú el 4 de marzo de 1919, tenía como principal objetivo la constitución de una unión de partidos comunistas. Se reunieron delegaciones de 37 países. Desde un principio la Internacional Comunista mostró su voluntad de convertirse en el organismo dirigente de la revolución mundial. Organizada a imagen y semejanza del Partido Comunista soviético, con el paso del tiempo se convirtió en un instrumento eficaz de aplicación en el exterior de las consignas del gobierno de Moscú. En el congreso celebrado en el año 1921, se aprobó la búsqueda de la unidad con socialistas, sindicalistas o socialdemócratas. Esta orientación quedó, sin embargo, interrumpida con el ascenso de Stalin, quien consideraba las teorías socialdemócratas como el principal enemigo de la clase obrera. La falta de unidad entre socialistas y comunistas fue uno de los factores que explican el ascenso de Hitler al poder. La Komintern, que hasta ese momento no había prestado demasiada atención al fenómeno del fascismo, propició un giro estratégico destinado a aunar esfuerzos con socialistas y otras fuerzas de izquierda para frenar el ascenso del fascismo. Esta nueva línea, adoptada en el último Congreso que celebró la Internacional Comunista, en 1935, se concretó en los Frentes Populares. Pese a la nueva línea política, Stalin no dudó en firmar con Hitler el acuerdo de no agresión germano-soviético de 1939. Tras el estallido de la guerra y la invasión nazi de la URSS, Stalin decidió, en aras de mejorar las relaciones con sus aliados occidentales, disolver la Komintern en 1943. Línea Maginot Llamado en honor del Ministro de la Defensa francés André Maginot, la Línea era una serie de fortificaciones permanentes construidas para proteger el confín de Francia de Alemania e Italia. Los historiadores y escritores difieren en qué se entiende exactamente con el nombre de la Línea Maginot. El término a veces describe todas las defensas de la frontera de Francia antes de la Segunda Guerra Mundial, o solo las grandes, complejas fortificaciones que actualmente enfrentan a Alemania y a Italia. Estas interpretaciones diferentes derivan del hecho de que la Línea Maginot evolucionó desde su proyecto y construcción, y la forma final que tomaron las fortificaciones, que eran considerablemente diferentes de lo que se había previsto. La Línea Maginot era una gran línea fortificada construida a lo largo de la frontera NE de Francia, constituida por una sucesión continua de obras de cemento armado unidas por galerías y caminos subterráneos. Planeada en los años 20 y construida en los años 30, la Línea Maginot fue un resultado directo de la experiencia francesa de la Primera Guerra Mundial. El propósito principal de la Línea era el de detener una invasión lo suficientemente grande para movilizar plenamente al Ejercito Francés, y luego actuar como base para conducir un contraataque. Luftwaffe Sin duda alguna la Luftwaffe era un símbolo del pueblo alemán en la segunda guerra mundial En ella estaba la prueba del resurgir de una nación y se volvió el baluarte de unos pilotos valientes, que en combate se caracterizaban por un gran sentido del honor y del compañerismo. Esta fuerza aérea experimentó un resurgir y un declive en unos pocos años; finalmente terminó siendo la ultima defensa de una Alemania destrozada física y moralmente por los devastadores efectos de una guerra mundial. Bastaba con oír el zumbido de los motores de la Octava fuerza aérea, para que el pueblo alemán se refugiara con la esperanza de oír rugir los motores de su fuerza de caza protegiéndolos de los bombardeos. Pacto de Acero (1939) Buscado con ahínco por Von Ribbentrop y la diplomacia alemana desde 1938, topó con la falta de preparación italiana para una guerra inmediata. La agudización de las tensiones en 1939, y en el caso italiano, la creciente tensión con Francia, llevaron a que Mussolini y Ciano se avinieran finalmente a firmar un pacto de estrecha alianza militar. El 22 de mayo de 1939, Alemania e Italia firmaron en Berlín un pacto en el que se comprometían a la mutua asistencia militar. Italia, exhausta su industria de guerra tras la intervención en España, pidió que el conflicto no estallara en un plazo de al menos tres años. Diversos malentendidos entre ambas potencias totalitarias, precipitaron que la más poderosa de las dos arrastrara a la guerra a la otra en septiembre de 1939. Mussolini, alegando la falta de preparación del ejército italiano, esperó unos meses hasta lanzarse a la guerra junto a su aliado germano. Pangermanismo Movimiento e ideología orientados a la unificación de todos los pueblos de lengua y cultura alemanas. Surgió en Alemania y en Austria, en la segunda mitad del siglo XIX. Evolucionó asumiendo una tendencia cada vez más marcadamente racista, con la proclamación de la desigualdad de las razas y la exaltación de la pureza de la raza aria. Partisano Miembro de un grupo civil organizado para la resistencia clandestina contra la autoridad o el ejército invasor; alude especialmente a los miembros de la resistencia durante la Segunda Guerra Mundial. Añadiremos que, aplícase al guerrillero que durante la II Guerra Mundial operaba en territorios ocupados por el Eje. Tomaron su nombre de los miembros de la resistencia yugoslava acaudillados por Tito. Los hubo en Francia (los maquis, del corso macchia, matorrales) con el nombre de Fuerzas Francesas del Interior (FFI), en la antigua URSS, en Polonia, en Italia, en Grecia, etc. Todos ellos tienen su antecedente en los “guerrilleros” españoles de la Guerra de la Independencia. Radar Sistema que permite descubrir la presencia y posición de un cuerpo que no se ve, mediante la reflexión contra él de ondas eléctricas. El radar está fundado en la emisión, a impulsos de corta duración, de haces estrechos de ondas radioeléctricas que, después de la reflexión contra un obstáculo, vuelven hacia un receptor. La duración del trayecto de ida y vuelta de las ondas, que se propagan a la velocidad de la luz, permite determinar la distancia del obstáculo, la orientación de la antena, que sirve primero en la emisión y después en la recepción, indica su dirección. Un radar se compone, pues, de un generador de impulsos, de una antena directriz. Constituida por un reflector parabólico, de un receptor, que emplea la misma antena, y de un indicador, que sirve para leer los resultados. Saló (República) El 12 de septiembre de 1943, un comando de paracaidistas alemanes, mandado por Otto Skorzeny, libera a Mussolini en el Gran Sasso. El Duce es conducido al Cuartel General alemán y posteriormente a Munich, desde donde se prepara para su vuelta a Italia.El día anterior, 11 de septiembre, el mariscal Kesselring había publicado una ordenanza en la que declaraba territorio de guerra sometido a las leyes alemanas de la guerra a todo el territorio italiano que controlaban sus tropas.El orden público quedaba confiado a las autoridades y organizaciones civiles italianas, que debían impedir todo acto de sabotaje y de resistencia pasiva contra las medidas alemanas. Evidentemente se contaba ya con la idea de un nuevo Estado fascista italiano.En efecto, el 9 de septiembre, al día siguiente de la publicación del armisticio entre los aliados y Badoglio, cuanto el rey y su Gobierno abandonan Roma, se había constituido un Gobierno provisional fascista en Prusia oriental al amparo del Cuartel General alemán.Formaban parte de él los ex jerarcas que se habían opuesto a Grandi en el Gran Consejo y que se habían refugiado en Alemania, entre ellos, Roberto Farinacci, Alessandro Pavolini y Vittorio Mussolini, hijo del Duce. Su primera proclama, del mismo día 9, fue transmitida a través de la Agencia oficial alemana de información.Inmediatamente después de sus entrevistas con el Führer, Mussolini puso manos a la obra. Entre el 15 y el 17 de septiembre promulgó seis órdenes del día -siempre a través de la agencia alemana- para informar a los "fedeli camerati" de haber recobrado la suprema dirección del fascismo, de la reconstrucción del partido con el nuevo nombre de Partido Fascista Republicano, de la reorganización del mismo y de la Milicia.En el último de ellos se refería también a la posición de los miembros del partido en relación a su postura frente al golpe de Estado, la capitulación y el deshonor; ello era ya un preludio del proceso de Verona.En aquellos mismos días nombró a Alessandro Pavolini secretario general del nuevo partido y a Renato Ricci como comandante de la Milicia. Igualmente acusó a la dinastía Saboya de ser la principal causante de la desgracia de Italia.El 23 de septiembre, Mussolini anunció la formación del nuevo Gobierno. Prácticamente habían desaparecido de la circulación los grandes nombres del ventenio anterior.Él mismo asumió la Presidencia y los Asuntos Exteriores; la Defensa fue encargada al mariscal Graziani, casi el único alto mando militar de prestigio que se le mantuvo fiel; del Interior se encargó Buffarini-Guidi, y del importante Minculpop (Ministerio de Cultura Popular), del que dependía la propaganda, Fernando Mezzasoma.Podemos afirmar que el núcleo dirigente del nuevo régimen lo constituían, además de Mussolini mismo, Pavolini, Buffarini-Guidi y Mezzasoma.La sede del nuevo Gobierno se fijó en Saló, a orillas del Garda, y los diferentes ministerios se desparramaron por localidades cercanas. El abandono de Roma -impuesto por los alemanes- privó al nuevo Estado fascista de buena parte de su prestigio y acentuó la imagen de precariedad y dependencia del mismo.El 27 de septiembre de 1943 en la Rocca delle Caminate, la villa de Mussolini en Romaña, tuvo lugar el primer Consejo de Ministros de la recién nacida República. Mussolini asumió también el cargo de jefe del Estado provisional en espera de la convocatoria de una Asamblea Constituyente que lo definiese jurídicamente y que no tendría lugar.Los alemanes habían conseguido sus objetivos militares a raíz de la publicación del armisticio. Controlaban, en efecto, la mayor parte de Italia, pero desde el punto de vista político, sus objetivos no estaban tan claros, al menos en un primer momento.Independientemente del éxito o no de la liberación de Mussolini que preparaban, había dos opciones: la ocupación militar o la creación de un Gobierno "aliado".Evidentemente optaron por la segunda, aun antes de la liberación del Duce. Pero la presencia de éste podía suponer para ellos más complicaciones que ventajas.Sin embargo, fue el propio Hitler quien convenció a Mussolini de la necesidad de ponerse al frente del nuevo Estado, algo de lo que el italiano no estaba, al parecer, demasiado seguro.Los puntos fundamentales del plan alemán para Italia se cumplieron al pie de la letra. Así, se confió al ejército del Tercer Reich el control de una amplia zona a espaldas de la línea del frente, lo que privó a la nueva república de establecer su sede en Roma.Igualmente pasaron al directo control alemán -militar y civil- los territorios fronterizos del Tirol del sur (Alto Adigio para los italianos) y parte del litoral adriático. Los alemanes controlaron también el aparato productivo italiano a través de una comisión específica creada por AIbert Speer, ministro de la Producción de Guerra del Tercer Reich.A través de las SS del general Wolf, verdadero procónsul de Hitler en Italia, los alemanes controlaban también la vida política en los territorios directamente confiados a su administración militar.Un papel fundamental en el nacimiento del nuevo Estado republicano hay que atribuírselo al embajador alemán en Roma, Rahn, quien llevó a cabo las negociaciones con distintos personajes para la formación del Gobierno.A instancias del mismo Rahn, el Gobierno alemán solicitó de sus aliados el reconocimiento de la República Social Italiana; así lo hicieron los Gobiernos de Bulgaria, Rumania, Eslovaquia y Japón. Pero, entre los neutrales, el reconocimiento sueco contrastó con la negativa rotunda de la España de Franco, que abandonaba así a quien tanto había hecho por su victoria.Hacia finales de octubre de 1943 disminuye la presión alemana directa y Mussolini intenta orientar el trabajo de su precario Gobierno en dos sentidos principalmente: la reconstrucción del Partido y la reconstrucción del Ejército. Sólo con ello podría dotar de una mínima entidad al nuevo Estado, que hasta entonces no pasaba de ser una entelequia. Sudetes Dícese de los alemanes residentes en la región checa fronteriza con Alemania. Su influencia en esta región, rica en bosques y minerales y con importante industria, fue muy notable, ya que llegaron a sumar más de 3.000.000. La Alemania de Hitler obligó a la entonces Checoslovaquia a que le entregara toda la zona (1938), pero al término de la II Guerra Mundial (1945) la misma fue reintegrada al país checo -y casi toda la población germana, expulsada hacia Alemania. En otro sentido, podemos afirmar que los Sudetes son una cadena montañosa de Europa central, en el N de Bohemia. Se extiende a lo largo de 300 Km entre el valle del Elba y la Puerta Morava. La cuestión de los Sudetes. Establecidos en Bohemia a partir del siglo X, los alemanes dominaron muy pronto su vida económica y comercial, suscitando en el curso de los siglos la reacción del elemento bohemio. El enfrentamiento entre los dos grupos étnicos se hizo muy violento con la subida al poder de Hitler (19933). La crisis entre Checoslovaquia y Alemania desembocó (1938) en el convenio de Munich, que impuso a Checoslovaquia la cesión de los Sudetes, ocupado por los nazis entre el 1 y el 10 de octubre, como paso previo a la anexión de toda Checoslovaquia al Reich. En la posguerra, casi todos los alemanes de los Sudetes fueron expulsados de Checoslovaquia. Vichy (Régimen) Conocido formalmente como Estado Francés (État Français), se denomina así al estado dirigido por el Mariscal Philippe Pétain que surgió tras la derrota francesa en 1940 y que estableció su capital en la pequeña ciudad de Vichy. El armisticio firmado el 22 de junio de 1940 estableció que un territorio situado al sur de una línea que iría de Ginebra en Suiza hasta Hendaya en la frontera franco-española quedaría bajo plena soberanía francesa. En la práctica, el "régimen de Vichy" fue un régimen autoritario que a lo largo de su corta historia, julio de 1940 a septiembre de 1944, fue adquiriendo un carácter cada vez más fascista y colaboracionista con la Alemania Nazi. La gran figura política del régimen por Pierre Laval quien, especialmente tras su vuelta al poder en 1942, emprendió una clara política de colaboración con Hitler. Las milicias del régimen de Vichy con el apoyo de la Gestapo alemana persiguieron duramente a los "maquis" y demás fuerzas de resistencia. Tras la liberación de París en agosto de 1944, el nuevo gobierno provisional dirigido por el general De Gaulle abolió el régimen de Vichy y todas sus leyes. Laval fue detenido tras huir a Alemania y ejecutado en 1945. Pétain tras ser secuestrado y enviado a Alemania y volver voluntariamente, fue condenado a muerte, pero la sentencia fue conmutada por el general De Gaulle. Murío en prisión en 1951. Wehrmacht La Wehrmacht («Fuerza de Defensa» en alemán) era el nombre de las fuerzas armadas unificadas de la Alemania nazi desde 1935 a 1945, surgida tras la disolución de las fuerzas armadas de la República de Weimar, llamadasReichswehr. La Wehrmacht (Der Heeres) estaba compuesta por el Heer (ejército), la Kriegsmarine (armada) y la Luftwaffe (fuerza aérea). La Waffen-SS, el brazo armado de las SS (la organización paramilitar del Partido Nazi), se convirtió de facto en la cuarta rama de la Wehrmacht, ya que se expandió de 3 regimientos a 38 divisiones en los años 1940. Y aunque las SS eran autónomas y existían de forma paralela a la Wehrmacht, las unidades de las Waffen-SS eran puestas bajo el control operacional del Alto Mando de la Wehrmacht (Oberkommando der Wehrmacht, OKW) o del Alto Mando del Ejército (Oberkommando des Heeres, OKH). Durante los primeros tres años de la Segunda Guerra Mundial, la Wehrmacht logró victorias completas y resonantes, derrotando a los ejércitos europeos con relativa facilidad, debido a su superioridad técnica y de doctrina militar, desarrollada por Alemania en los años posteriores a la derrota en la 1ª guerra mundial. Esta superioridad quedó demostrada con el empleo de la Blitzkrieg (guerra relámpago), consistente en el empleo de movimientos rápidos de tropas, de una mortífera combinación de tanques en extensas formaciones (divisiones Panzer), infantería y artillería motorizada, y aviación de apoyo a las fuerzas terrestres. Esta doctrina dejó obsoleta con sus aplastantes triunfos la doctrina militar imperante en la mayoría de los ejércitos europeos, aferrados aún a las defensas estáticas y a la guerra de trincheras, consideradas como válidas desde el final de la anterior guerra mundial. La estrategia envolvente fue usada en Francia y la Unión Soviética (URSS) con gran éxito entre 1940 y 1941. Consistía en la embestida profunda en forma de pinzas y localizada contra el frente enemigo con la mayor concentración de fuerzas y armas de apoyo, para posteriormente enviar a través de la brecha conseguida las reservas acorazadas y motorizadas. Fuerzas blindadas atacarían los flancos cerrando el dispositivo y envolviendo al enemigo. La velocidad de estas fuerzas permitiría en una fase posterior de la batalla, rodear y aniquilar a las fuerzas enemigas desde su propia retaguardia, estrangulando su sistema logístico y de suministro, y aislarlas hasta formar bolsas (en alemán Kessel 'caldero') de resistencia que acabarían rindiéndose. La moral combativa de la Wehrmacht, una oficialidad muy competente, sus tácticas veloces y masivas, el logro efectivo y rápido de objetivos, con suministros y logística muy eficaces, sumado a la existencia de armamento avanzado, con tanques muy rápidos y una aviación táctica adaptada a las nuevas estrategias, hicieron del ejército alemán el más efectivo y poderoso de la época. Posteriormente su propia fe en esa superioridad inclinó a la Wehrmacht a acometer empresas que demostraron ser demasiado ambiciosas. En la invasión de la Unión Soviética, que comenzó el 22 de junio de 1941, la Wehrmacht logró contundentes éxitos iniciales y la aniquilación de gran parte de las fuerzas delEjército Rojo estacionadas en la frontera, permitiendo profundos avances dentro del territorio de la URSS hasta llegar a Leningrado en solo dos semanas. Sin embargo, el atraso de cuatro semanas en las campañas de Creta y Grecia fueron vitales, ya que el invierno más crudo en 50 años se dejó sentir tempranamente en las latitudes soviéticas frenando el avance alemán cuando los caminos se transformaron en lodazales y además los suministros de equipos de invierno no fueron distribuidos en el frente de manera adecuada, sumado a una red logística cada vez más extensa y frágil. Los soviéticos lograron resistir la embestida y movilizando todas sus reservas humanas y materiales, apoyados por sus crudos inviernos, la ayuda logística norteamericana, y un material bélico muchas veces tan eficaz como el alemán y mejor diseñado para la producción en masa,1 frenaron el empuje de los alemanes, quienes no pudieron hacerse con Moscú, en noviembre-diciembre de 1941, ni Stalingrado, en diciembre de 1942-febrero de 1943, sufriendo la pérdida del VI Ejército alemán en 300 000 bajas entre muertos y heridos, incluyendo unos 90 000 soldados germanos que quedaron como prisioneros de guerra. No obstante, la maquinaria bélica alemana aún era fuerte, al punto de mantener ocupada prácticamente la totalidad de Europa y poder combatir en África. Por gestión del ministro de armamentos, Albert Speer, se habían incorporado nuevos modelos de tanques como el Tiger, el Panther, el Jadgpanther. En el verano de 1943, sin embargo, la Wehrmacht sufrió otra grave derrota en tierras rusas, cuando en la batalla de Kursk, la fortaleza de las defensas y la posterior contraofensiva soviética destruyó las mejores unidades blindadas de la Wehrmacht y le causó bajas irremplazables en tropas de élite en Korsun-Cherkassy (2. Kursk se considera la última ofensiva estratégica de la Wehrmacht, y representó su última oportunidad de obtener la victoria en la guerra. Por otra parte, en 1943 la Wehrmacht no logró rechazar la invasión angloestadounidense de Italia pero sí logró establecer sucesivas líneas defensivas en la península italiana, la cual resistió hasta abril de 1945. En los dos años de 1944 y 1945 la Werhmacht ya estaba exhausta y cansada de luchar en tantos combates, además de tener que combatir en 2 frentes a la vez, y que la situación en Italia era critica, e Italia era vencida con relativa facilidad durante sus combates contra los Aliados occidentales. En 1944 la Wehrmacht, ya debilitada por las pérdidas en combate contra el violento contraataque de la Unión Soviética no pudo rechazar ni contener el avance de tropasbritánicas, estadounidenses y canadienses en Francia y Bélgica tras la batalla de Normandía, debiendo efectuar un rápido repliegue. A pesar de todo durante el invierno de 1944-1945, la Wehrmacht realizó sorpresivamente en el frente occidental su última gran ofensiva, llamada batalla de las Ardenas. Esta ofensiva terminó en derrota germana y representó la pérdida de hombres y material que la Wehrmacht ya no podía reemplazar. A partir de 1944, la Wehrmacht carecía de suficientes soldados veteranos para cubrir sus filas, sus mejores tropas habían sido destruidas en batalla contra las tropas soviéticas en tres años de cruenta lucha, quedando ante ellas en una clara situación de inferioridad numérica, mientras que en el sector occidental, cuyas tropas eran soldados de 40 años y más no podía resistir mucho tiempo la abrumadora superioridad material de los aliados occidentales. La Alemania nazi intentó paliar ese déficit de tropas instituyendo la Volkssturm (milicia popular) desde octubre de 1944, como leva en masa, donde se enroló forzosamente en la Wehrmacht a prácticamente todos los varones alemanes entre 14 y 65 años de edad que aún quedasen en retaguardia para defender el propio territorio germano; no obstante, estas tropas, carentes de instrucción militar y de un armamento adecuado, y desmoralizadas por el visible curso adverso de la guerra, no podían en modo alguno compararse a la Wehrmacht de 1940 o 1941. En enero de 1945 la Wehrmacht aún podía contar con más de 7 millones de efectivos (millón y medio en el Oeste, otro millón en Italia y el resto en el Este), aunque una parte apreciable pertenecía al Volkssturm y mostraban escaso afán de lucha en circunstancias tan adversas. Los bombardeos estadounidenses y británicos empezaron a dañar el suministro normal de combustibles y armas a las unidades de la Wehrmacht desde 1943, consiguiendo progresivamente la superioridad aérea y obteniendo para 1945 el estrangulamiento de la industria de guerra alemana, y la destrucción de su sistema de comunicaciones, además de numerosas ciudades. La Wehrmacht fue derrotada finalmente por los soviéticos en la batalla de Berlín mientras los Aliados la batían en el oeste de Europa, dejando de existir tras la rendición alemana del 8 de mayo de 1945. Yalta (Conferencia) La Conferencia que los "Tres Grandes", Churchill, Roosevelt y Stalin, celebraron en Yalta (Crimea - antigua URSS) del 4 al 11 de febrero de 1945 es posiblemente uno de los hechos diplomáticos más célebres del siglo XX. Durante la guerra fría se mantuvo la idea de que en Yalta se había producido una división del mundo entre las potencias occidentales y la URSS. La realidad no fue esa. Los "Tres Grandes" se reunieron para coordinar sus planes de guerra en un momento en el que las operaciones contra las potencias del Eje habían entrado en un momento decisivo. Churchill, Roosevelt y Stalin intentaron llegar a un acuerdo lo más amplio posible sobre los puntos de fricción que les separaban en lo referente al futuro de una Europa que se adivinaba prontamente liberada de la dictadura hitleriana. La situación en el momento de la Conferencia favorecía claramente a Stalin. Tras las impresionantes ofensivas del Ejército Rojo en 1944, las tropas soviéticas se hallaban a 70 kilómetros de Berlín y ocupaban prácticamente toda la Europa central y oriental. Al mismo tiempo, el mantenimiento del pacto de neutralidad con Japón permitía a Moscú mantener una posición de fuerza en todo lo relacionado con las cuestiones polaca y alemana. De Gaulle trató de que Francia fuera incluida en la Conferencia con escaso éxito. Roosevelt se negó a incluir a un país que había sido liberado por los anglosajones, aduciendo que su líder, De Gaulle, no había sido elegido por su pueblo. En esta conferencia se acordaron cinco resoluciones principales: Alemania sería desmilitarizada y dividida en cuatro zonas de ocupación de la URSS, EEUU, Gran Bretaña y Francia (incluida por demanda de Churchill). Estaría sujeta a fuertes reparaciones financieras y perdería la Prusia Oriental y parte de Pomerania, quedando su frontera oriental fijada en la línea marcada por los ríos Oder y Neisse. Se estableció que un tribunal internacional juzgaría a los principales criminales de guerra nazis. Lo que posteriormente llevó a los Juicios de Nüremberg. Polonia sería "desplazada" hacia el oeste, anexionándose los territorios que Alemania perdía en el oriente y cediendo en el oriente los territorios que habían quedado bajo el dominio soviético tras el pacto de no agresión germano-soviético en 1939. El denominado Comité de Lublin, formado esencialmente por comunistas, constituirían el núcleo principal del futuro gobierno polaco, aunque también tendrán presencia los miembros del gobierno provisional polaco pro-occidental con sede en Londres. Con respecto a las Naciones Unidas, cuya Carta había sido ya redactada en borrador, se acordó un compromiso sobre la fórmula de voto en el futuro Consejo de Seguridad, poniendo el énfasis en el papel clave de las grandes potencias vencedoras en la futura organización de la paz. Por último, se aprobó la denominada Declaración sobre la Europa liberada en la que los "Tres Grandes" se comprometieron a que la reconstrucción de Europa se hiciera por medios democráticos constituyendo gobiernos democráticos ampliamente representativos de todos los elementos no fascistas de cada nación. Esos gobiernos deberían convocar lo antes posible elecciones libres que permitieran la creación de gobiernos que emanaran de la voluntad popular. Fue la violación de estos acuerdos por parte de los soviéticos lo que llevó a la división de Europa y a lo que se vino a denominar el "telón de acero". Posteriormente, los republicanos norteamericanos contrarios a Roosevelt y su legado, y el propio De Gaulle, marginado de la reunión, fomentaron la falsa idea de que en Yalta se acordó la división de Europa en dos esferas de influencia, occidental y soviética. Finalmente, en lo referente al Extremo Oriente se acordó un protocolo secreto por el que a cambio de la entrada de la URSS en guerra contra Japón en el plazo de dos o tres meses tras la derrota alemana, la Unión Soviética recuperaría todos los territorios perdidos tras la guerra ruso-japonesa de 1905. Modernismo El modernismo (también: Modern Style y Liberty, en inglés; Art nouveau, en francés; Wiener sezession y Jugendstil, en alemán, Floreale, en italiano) fue el estilo nacido a fines del siglo XIX que tomó su primer nombre de la casa inglesa Liberty and Co. Es un estilo rebuscado, móvil, con un dinamismo espiral (coup de fouet), amante del arabesco fantástico y cuyo mayor mérito consiste en haber adecuado los productos artísticos a la vida moderna y los objetos modernos al gusto artístico. El modernismo puso fin a los eclecticismos reinantes y a los academicismos en boga. En Arquitectura, constituye (por el empleo de diseños atrevidos y de materiales nuevos como el cemento armado) el punto de partida del quehacer contemporáneo. Dada su influencia en las artes industriales y decorativas, donde se acusa el empleo de temas florales y de la fauna acuática. Actualmente se usa con preferencia el término Art nouneau para designar a este modo artístico. En suma, el modernismo fue el estilo artístico desarrollado a fines del siglo XIX y principios del XX. El nuevo estilo del modernismo nació de una renovación decorativa basada en el linealismo con ornamentos florales; los elementos decorativos cobraron gran importancia. Se extendió en Europa y en EE.UU. entre fines del siglo XIX y comienzos del XX, dando origen en diversos países a movimientos que adoptaron nombres diversos según la interpretación peculiar de las diferentes expresiones artísticas. En francés se llamó Art nouveau, término que prevaleció sobre los de origen inglés, Modern style y Liberty, alemán, Jugenstil, e italiano, Floreale. En España se denominó Modernismo. En estilo modernista se impuso en la arquitectura, en el mobiliario, en la orfebrería, joyería, etc. Expresionismo El expresionismo fue un movimiento artístico nacido a fines del siglo XIX, opuesto al realismo que caracterizaba a los impresionistas. Se preocupa mucho menos de reproducir la realidad aparente y sus formas o armonías, que de trasladar al arte la exprersión de los sentimientos y del mundo de las vivencias interiores del artista. Habitualmente sus obras más típicas intentan reflejar, de modo brusco e inquietante, las angustias y sentimientos del hombre ante la incertidumbre de los tiempos contemporáneos. No obstante, el término puede hoy aplicarse a cualquier tendencia a acusar violentamente la expresión con merma de otros valores o contenidos, por analogía con el expresionismo histórico. Los expresionistas más característicos son los del grupo Die Brücke (El puente), de Dresde, hacia 1905 y los del Blaue Reiter (Caballero Azul). Se llamó Die Brücke (en alemán, El puente) a un grupo de pintores expresionistas alemanes (Kirchner, Schmidt-Rottluff, Heckel, Nolde), surgido en Dresde en 1905. Su obra quería ser un puente hacia el arte del futuro. Der Blaue Reiter (en alemán, Caballero Azul) fue el título de un cuadro de Kandinsky que sirvió de nombre en 1911 a un grupo de pintores constituido en Múnich entre los que estaban Kandinsky, Marc y Macke, uniéndose luego a ellos Klee. Sin programa ni principios enunciados, estos artistas, junto con otros franceses y rusos, afirmaron con su obra la necesidad de luchar contra el academicismo y la de mostrar la visión interior de cada artistas. Así, pues, el expresionismo fue una corriente artística originada en Alemania a principios del siglo XX con el intento de contraponer a la serena visión colorística de los impresionistas un arte que fuese la dramática expresión del mundo interior y subjetivo del artista. La pintura expresionista, que arranca en Van Gogh y Munch, se caracteriza por una acentuada deformación formal y por violentos contrastes cromáticos. Después de la Primera Guerra Mundial, el término indica un clima cultural que tuvo representantes en la música (Schönberg), en la literatura (Kafka, Brecht, etc.) y en el cine (Lang Murnau, etc.). Filosofía del lenguaje La relación entre las palabras, las ideas y las cosas ha sido tema de reflexión filosófica desde el mundo griego hasta nuestros días. Platón, Aristóteles y los estoicos se plantearon el problema de la convencionalidad del lenguaje, de las estructuras lógicas que subyacen a los enunciados y de la manera en que se establece la referencia de las pabras a las ideas y al mundo. Una discusión interesada en las cuestiones lógicas fue desarrollada en el pensamiento medieval en la polémica de los universales, por el nominalismo y el conceptualismo . En la tradición empirista (Locke) se desarrolla una teoría de la mente en la que el lenguaje tiene un carácter instrumental en la transmisión de las ideas y Kant analizó las estructuras de la razón por medio de la forma lógica de los juicios o proposiciones. El giro lingüístico pone de nuevo de relieve el lugar central del lenguaje para el análisis de la racionalidad humana y acentúa el papel que tiene en la interpretación del mundo y en la coordinación de las acciones. La filosofía analítica, en sus diversas corrientes y etapas, desarrolla una interpretación del lenguaje centrándose en su estructura lógica, en la formulación de pensamientos, en la manera en que establece relaciones con el mundo y en lo que hacemos y podemos hacer al emplearlo. Igualmente, la hermenéutica analiza los procesos de comprensión y de conocimiento a través de la mediación lingüística. Las dos grandes reflexiones del siglo XX, la de Heidegger y la de Wittgenstein, presentan el espacio lenguajecomo lugar para reformular problemas filosóficos centrales. En la actualidad, y como sucedía en determinados momentos del mundo clásico, no parece posible analizar los procesos de comunicación, comprensión, conocimiento e intelecciónal margen de las estructuras lingüísticas y la filosofía de la mente, de la acción, de la moral , tienden a emplear el instrumental aportado por la lingüística y la filosofía del lenguaje. Cualquier definición del lenguaje dependería de la intención con la que se produjera: por ejemplo, si se atiende a su estructura sintáctica o semántica, si nos fijamos en la variedad -unas 4.500 lenguas en todo el mundo-, si establecemos un lenguaje artificial, etcétera. Dado el contexto de problemas antes señalado, y desde la filosofía del lenguaje, podemos arriesgar la definición de que el lenguaje es el medio comunicativo en el que se generaln y transmiten pensamientos y conocimiento, se coordina la acción y por medio del cual se establecen las relaciones de interpretación y de conceptualización del mundo. El estudio del lenguaje puede entenderse estructurado en distintas disciplinas, funciones o perspectivas: la manera en que el lenguaje refiere al mundo es su dimensión semántica; el análisis de su estructura lógica se lleva a cabo en la gramática; el análisis de su uso apunta a su función pragmática. La Guerra Fría La Guerra Fría La "Gran Alianza" que había permitido derrotar a los fascismos europeos y el expansionismo japonés se rompió nada más acabar la guerra. Se iniciaba la "guerra fría". Este concepto designa esencialmente la larga y abierta rivalidad que enfrentó a EE.UU. y la Unión Soviética y sus respectivos aliados tras la segunda guerra mundial. Este conflicto fue la clave de las relaciones internacionales mundiales durante casi medio siglo y se libró en los frentes político, económica y propagandístico, pero solo de forma muy limitada en el frente militar. La guerra fría y la experiencia histórica del período de entreguerras llevaron a los EE.UU. a dar un giro histórico en su tradicional aislacionismo. Más allá de los lazos trasatlánticos con la Europa Occidental, la Secretaría de Estado norteamericana se lanzó a la construcción de una serie de alianzas internacionales que consolidaran al bloque occidental: Ya en tiempos de Truman se firmó en 1947 el Tratado de Rio con veinte países latinoamericanos. Esta iniciativa concluyó en 1948 con la fundación de la Organización de Estados Americanos (OEA). Esta institución ha estado siempre basada en un desequilibrio de fuerza patente entre la potencia norteamericana y el resto de los países del continente. La guerra de Corea llevó en 1951 a la constitución de una alianza militar en el Pacífico: el ANZUS (Australia, New Zealand, United States) y la firma del Tratado de San Francisco con Japón, antiguo enemigo con el que EE.UU. concluía un tratado de defensa. El presidente Eisenhower y su Secretario de Estado Foster Dulles completaron y sistematizaron la red de alianzas occidental: en 1954 nació la SEATO (siglas en inglés para la Organización del Tratado de Asia del Sureste) con Gran Bretaña, Francia, Australia, Nueva Zelanda, Filipinas, Tailandia y Pakistán; en 1955 se firmó el Pacto de Bagdad, alianza de seguridad en el Próximo Oriente en el que agrupaban Gran Bretaña, Turquía, Irak, Pakistán e Irán. Al retirarse de la alianza Irak en 1959, este pacto se tranformón en el CENTO (siglas en inglés para la Organización del Tratado del Centro). La guerra árabe-israelí Conjunto de enfrentamientos bélicos desencadenados entre Israel y los países árabes de la zona a raíz de la constitución del Estado de Israel (14 de mayo de 1948) y el subsiguiente desplazamiento de sus tierras de los palestinos árabes. Pueden señalarse como momentos culminantes el período inicial, que cesó con el armisticio de Rodas (18 de julio de 1948); la fulminante, pero transitoria, ocupación israelí de la península egipcia del Sinaí (otoño de 1956); el nuevo ataque relámpago (“Guerra de los Seis Días”) de las tropas israelíes, mandadas por Moshe Dayan, que ocuparon el Sinaí egipcio y la Cisjordania y los Altos de Golán sirios (julio de 1967); la llamada Guerra del Yom Kippur (octubre de 1973) en la que, coincidiendo con la fiesta judía de este nombre, Siria y Egipto lograron meter una profunda cuña en los territorios ocupados por Israel, que pronto cercó el ejército egipcio; el conflicto libanés, con la invasión masiva del S de este país por el ejército israelí (junio de 1982), que trataba de aniquilar la resistencia de los refugiados palestinos allí establecidos. Todo esto junto a las constantes acciones violentas de las facciones más radicales de la OLP y las contundentes respuestas por parte de Israel. Guerra de Corea La que, a lo largo de tres años (1950-53), enfrentó a las dos zonas en que quedó dividido este país a raíz de la II Guerra Mundial. El paralelo 38 que se fijó como frontera entre las dos partes –la República Popular de Corea, al N, y la República de Corea, al S- se convirtió en lugar de constantes fricciones hasta producirse la guerra abierta el 25 de junio de 1950. El apoyo chino, por un lado, y el norteamericano con las fuerzas de la ONU, por otro, estuvo a punto de producir una conflagración mundial cuando el general Mac-Arthur, comandante en jefe estadounidense, preconizó el bombardeo de las bases chinas. Tras laboriosas negociaciones en Panmunjon se firmó la tregua el 27 de julio de 1953 y se llegó a un alto el fuego a lo largo de la línea de batalla, cerca del paralelo 38. Tercer Mundo El término Tercer Mundo fue acuñado en los años cincuenta para referirse a los países de Asia, África y América Latina poco avanzados tecnológicamente, con economía dependiente de la exportación de productos agrícolas y materias primas, altas tasas de analfabetismo, crecimiento demográfico galopante y gran inestabilidad política. Estos países, muchos de ellos recientemente independizados de las potencias coloniales europeas, se articularon políticamente en la Conferencia de Bandung en 1955 y en el movimiento de países alineados. El Tercer Mundo de los países no alineados se distinguía así del Primer Mundo de naciones desarrolladas capitalistas y el Segundo Mundo alineado en torno a la URSS. Aunque este término se sigue utilizando para designar a los países subdesarrollados, el concepto de Tercer Mundo se ha ido vaciando de contenido en un doble sentido. En el político, al desaparecer el bloque soviético, en el económico, al emerger países industrializados nuevos como Taiwan o Corea del Sur y los países petrolíferos de Oriente Medio. Plan Marshall El Plan Marshall es el nombre por el que se conoce el Programa de Reconstrucción Europeo anunciado por el entonces secretario de estado norteamericano George Marshall en un discurso en la universidad de Harvard el 5 de junio de 1947. Ante la penuria europea y la imposibilidad financiera de comprar productos norteamericanos este plan de ayuda demandaba una coordinación previa de los países europeos para su aplicación. Para ello se reunió en junio-julio de 1947 una conferencia en París a la que, tras muchas dudas, acudió la URSS. Moscú pronto declinó el ofrecimiento y obligó a sus países satélites a hacer lo mismo alegando que el plan era un instrumento del imperialismo y la hegemonía americana. Pese a la campaña de los partidos comunistas, dieciséis países aceptaron la ayuda y se reunieron en una Conferencia en París en septiembre de 1947. La Conferencia tenía un triple objetivo: impedir la insolvencia europea que hubiera tenido nefastas consecuencias para la economía norteamericana, prevenir la expansión del comunismo en Europa y crear una estructura que favorecieran la implantación y el mantenimiento de regímenes democráticos. El golpe de comunista de Praga en febrero de 1948 precipitó la aprobación por parte del Congreso norteamericano del Plan en abril de 1948. Ese mismo mes se creó la OECE (Organización Europea de Cooperación Económica) para repartir y concretar la ayuda. Se calcula que en total el Plan supuso una ayuda de 13.000 millones de dólares entre 1947 y 1952. El éxito del plan fue esencial para la recuperación económica y el asentamiento de los regímenes democráticos en Europa Occidental. La España de Franco, que no cumplía ningún requisito democrático, fue excluida del Plan lo que hizo aún más duro el lento proceso de recuperación de nuestro país tras la guerra civil . La coexistencia pacífica En 1955 en el XX Congreso del PCUS en el que Kruschev inició la desestalinización, el líder soviético lanzó una nueva política exterior para la URSS, la "coexistencia pacífica". Una nueva orientación que muy pronto fue condenada por la dirección china como "revisionista". ¿Qué factores explican este giro hacia la cohabitación y la distensión? La toma de conciencia de las consecuencias de una guerra nuclear en un momento en que ambos contendientes acumulaban arsenales suficientes para destruir varias veces a su enemigo. Lo que se vino a denominar "el equilibrio del terror". El relativo sentimiento de seguridad que la URSS sentía desde que poseía el arma nuclear (bomba A en 1949, bomba H en 1953) y los medios (superbombarderos, misiles, submarinos) para lanzarla en cualquier parte del territorio enemigo. La necesidad de un largo período de paz que permitiera a Kruschev emprender sus faraónicos proyectos de modernización económica (presas gigantes en el Volga, irrigación de grandes zonas semidesérticas en Asia Central...) En este marco se produce la teoría política que sustentará la política internacional soviética durante casi veinte años. Esta posición partía de una visión optimista para el bloque soviético: el relajamiento internacional permitiría ganar a Occidente la batalla económica por mejorar el nivel de vida. Los expertos soviéticos llegaron a pronosticar que la URSS superaría a EE.UU. en nivel de vida ¡antes de 1980! Esta distensión provocaría también en un Occidente enfrentado al desafío de la descolonización la aparición de contradicciones internas, hasta ese momento ocultas por el agudo enfrentamiento con la URSS. La política "autónoma" del general De Gaulle vino a darle la razón parcialmente a esta presunción. Otro posible resultado de la nueva política sería sacar a los partidos comunistas occidentales del "ghetto" en el que habían sido colocados tras el golpe de Praga en 1948. En definitiva, Kruschev, optimista sobre el futuro soviético y escéptico ante la inevitabilidad de una guerra, había fijado en el plazo de una generación el tiempo necesario para superar a EE.UU. en el terreno económico e imponerse en la guerra fría. Guerra de Vietnam Conjunto de operaciones militares que se iniciaron cuando Ngo Dinh Diem, presidente de Vietnam del Sur, se negó a celebrar las elecciones generales previstas para 1956 por la Conferencia de Ginebra. Los elementos socialistas defraudados, organizaron el clandestino Frente de Liberación Nacional, cuyo brazo armado, el Vietcong, inició una guerra de guerillas. Para 1962 el país se encontraba en plena guerra civil, pese a que Estados Unidos apoyaba a Ngo Dinh Diem. Este apoyo norteamericano se hizo intensivo (bombardeos sobre Vietnam del Norte, 1962) y el envío de numerosas tropas, pero la tenacidad de los combatientes del Vietcong obligó a huir a Van Thieu, último dictador de Vietnam del Sur (1975) y a la evacuación de las tropas norteamericanas que le apoyaban. En 1976 se fusionaron los dos territorios en la República Socialista de Vietnam, bajo la presidencia de Ton Duc Thang y con Pam Vam Dong como primer ministro. Fin de guerra fría La llegada de Mijaíl Gorbachov al Kremlin fue el elemento clave que desencadenó un rápido proceso que acabó con la guerra fría. Para aplicar las reformas de la perestroika, Gorbachov necesitaba una nueva política exterior que pusiera fin a la carrera armamentística acentuada bajo la presidencia de Reagan. Esta nueva actitud de Moscú implicó el fin de las tensiones del período anterior. No obstante, fue el fracaso de las reformas de Gorbachov en su país y las revoluciones democráticas de 1989 las que llevaron al colapso del bloque soviético y al fin de la URSS. La guerra fría terminaba por la implosión de uno de sus contendientes. Revolución comunista china El largo proceso revolucionario iniciado en 1912 con la caída de la monarquía y el establecimiento de la República dirigida por el Kuomintang de Sun-Yat-sen culminará con el triunfo comunista en 1949 y el establecimiento de la República Popular dirigida por Mao Zedong. Dos grandes fuerzas se erigen en este período: por un lado el Kuomintang nacionalista de Chiang-Kai-Chek, por otro, el Partido Comunista fundado en 1921 por Mao. Tras un primer momento de colaboración, estalla el enfrentamiento entre ambos bandos en 1927. El choque culmina con el triunfo nacionalista en 1934 y la huida del Ejército Rojo de Mao en la denominada "Larga Marcha". Tras haberse anexionado Manchuria en 1931, Japón lanza en 1937 la invasión de China. El gobierno nacionalista del Kuomintang y los comunistas dejan de enfrentarse y se alían en la lucha contra el invasor nipón. De 1940 a 1945 hay cuatro grandes fuerzas en China: el invasor japonés que controla las zonas más ricas del país; un gobierno chino colaboracionista dirigido por Wang Ching-wei y establecido en Nankín; el nacionalista Kuomintang apoyado por británicos y norteamericanos; y el comunista de Mao apoyado por la Unión Soviética. Cuando Japón es derrotado y abandona China en 1945 vuelve a estallar la guerra civil entre el bando nacionalista apoyado por EE.UU. y el comunista que recibe la ayuda de la URSS. La guerra concluye en octubre de 1949 con el triunfo del Ejército Rojo que proclama en Pekín la República Popular China. Las tropas supervivientes de Chiang-Kai-Chek se refugian en la isla de Formosa (Taiwan), donde establecen un gobierno nacionalista chino apoyado por los EE.UU. La revolución comunista china había triunfado. Sobre la Revolución cultural señalaremos que, esta expresión es utilizada para designar el movimiento iniciado en China en 1966 por inspiración de Mao Tse-tung y consolidada con el Congreso del Partido Comunista chino de 1969. La revolución tuvo como objetivo la liquidación del revisionismo de inspiración soviética instaurado en el país por el agotamiento del original impulso revolucionario marxista. La lucha de los comités revolucionarios y de los guardias rojos para poner al descubierto los enemigos de la revolución duró tres años. La muerte de Mao permitió a los moderados pragmáticos cuyo mayor exponente era Hua Kuo-feng dar vida a una nueva orientación, más moderada, ratificada por la revolución constitucional de 1977, que puso fin a la revolución cultural. Kominform Kominform es la abreviatura de Oficina de Información de los Partidos Comunistas y Obreros, organización comunista creada a instancias soviéticas en 1947. Su creación fue la respuesta de Stalin al Plan Marshall y con ella buscaba agrupar a los partidos comunistas de la zona bajo influencia soviética (Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Bulgaria y Rumanía), a ella se sumaron los poderosos partidos comunistas de Francia e Italia. Se trataba de aglutinar bajo unas directrices comunes de actuación al bloque soviético en los inicios de la guerra fría. En su reunión inaugural, el representante soviético y miembro del Buró del PCUS, Andrei Jdanov, pronunció un discurso en el que puso las bases de la doctrina soviética en política internacional (Doctrina Jdanov). Las líneas esenciales de actuación de la nueva organización se basaban en el intercambio de información y experiencias, en la coordinación de actuaciones y en la ayuda mutua entre los partidos comunistas. En la práctica, la Kominform sirvió como instrumento a las órdenes del gobierno de Moscú ante el desafío occidental concretado en la doctrina Truman y el Plan Marshall. Muy pronto, sin embargo, la Kominform asistió al primer gran cisma en el mundo comunista: la Yugoslavia de Tito fue acusada de desviacionismo de la doctrina marxista-leninista. Fue un comunicado de la Kominform en junio de 1948 el que proclamó la condena del régimen de Tito. Tras la muerte de Stalin en 1953, la Kominform entró en proceso de decadencia, siendo finalmente disuelta en 1956. Komintern Fundada en Moscú el 4 de marzo de 1919, tenía como principal objetivo la constitución de una unión de partidos comunistas. Se reunieron delegaciones de 37 países. Desde un principio la Internacional Comunista mostró su voluntad de convertirse en el organismo dirigente de la revolución mundial. Organizada a imagen y semejanza del Partido Comunista soviético, con el paso del tiempo se convirtió en un instrumento eficaz de aplicación en el exterior de las consignas del gobierno de Moscú. En el congreso celebrado en el año 1921, se aprobó la búsqueda de la unidad con socialistas, sindicalistas o socialdemócratas. Esta orientación quedó, sin embargo, interrumpida con el ascenso de Stalin, quien consideraba las teorías socialdemócratas como el principal enemigo de la clase obrera. La falta de unidad entre socialistas y comunistas fue uno de los factores que explican el ascenso de Hitler al poder. La Komintern, que hasta ese momento no había prestado demasiada atención al fenómeno del fascismo, propició un giro estratégico destinado a aunar esfuerzos con socialistas y otras fuerzas de izquierda para frenar el ascenso del fascismo. Esta nueva línea, adoptada en el último Congreso que celebró la Internacional Comunista, en 1935, se concretó en los Frentes Populares. Pese a la nueva línea política, Stalin no dudó en firmar con Hitler el acuerdo de no agresión germano-soviético de 1939. Tras el estallido de la guerra y la invasión nazi de la URSS, Stalin decidió, en aras de mejorar las relaciones con sus aliados occidentales, disolver la Komintern en 1943. Apartheid Este término significa en Afrikaans, variante sudafricana del holandés, separación. Apareció oficialmente en Sudáfrica en 1944 y sirve para designar la política de segregación racial y de organización territorial aplicada de forma sistemática en África del Sur, un estado multiracial, hasta 1990. El objetivo del apartheid era separar las razas en el terreno jurídico (Blancos, Asiáticos, Mestizos o Coloured, Bantúes o Negros), estableciendo una jerarquía en la que la raza blanca dominaba al resto (Population Registration Act) y en el plano geográfico mediante la creación forzada de territorios reservados: los Bantustanes (Group Areas Act). En 1959, con el Self Government Act el apartheid alcanzó su plenitud cuando la población negra quedó relegada a pequeños territorios marginales y autónomos y privada de la ciudadanía sudafricana. Hasta ese momento, Sudáfrica con sus importantes riquezas mineras y su situación geoestratégica se había alineado con el bloque occidental. Sin embargo, el sistema racista hizo que, en un momento en que se desarrollaba la descolonización, las presiones de la comunidad internacional se acrecentaran contra el gobierno de Pretoria. En 1960 fue excluida de la Commonwealth. En la ONU se planteó la demanda de sanciones. En 1972, Sudáfrica quedó excluida de los Juegos Olímpicos de Munich ante la amenaza de boicot general de los países africanos. Finalmente en 1977, el régimen sudafricano fue oficialmente condenado por la comunidad occidental y sometido a un embargo de armas y material militar, y en 1985, el Consejo de Seguridad de la ONU llamó a los estados miembros a adoptar sanciones económicas. En todo estas condenas internacionales hubo una cierta hipocresía. En el marco de la guerra fría el régimen racista fue visto por Europa y los Estados Unidos como un muro de contención a la expansión del comunismo en África. Moscú, por el contrario, animó la lucha contra el apartheid armando a Angola y Mozambique, países cuyos gobiernos pro-soviéticos se enfrentaban a guerrillas subvencionadas por Occidente y apoyadas por Sudáfrica. En el marco de ese conflicto, el ejército surafricano hizo diversas incursiones en el territorio de sus países vecinos. El fin de la guerra fría precipitó el fin del apartheid. El presidente Frédérik de Klerk, tras diversas negociaciones con los representantes de las comunidades étnicas del país, puso fin al régimen racista en junio de 1991. En adelante la población negra recuperó sus derechos civiles y políticos. El proceso culminó con la llegada Nelson Mandela, mítico militante anti-apartheid que había pasado veintisiete años en la cárcel, a la presidencia de la República de Sudáfrica. Doctrina Truman En febrero de 1947 una alarmante nota del gobierno británico llegó a Washington. En ella se informaba a Truman y a su nuevo Secretario de Estado, George Marshall, de que el gobierno de Londres era incapaz de continuar apoyando al gobierno conservador de Atenas en su lucha contra las guerrillas comunistas griegas. También comunicaba que la nota que Gran Bretaña era incapaz de seguir ayudando financieramente a Turquía. Los norteamericanos reaccionaron vivamente a esta nueva amenaza. Conscientes de que las zonas bajo dominio soviético eran "irrecuperables", optan por implicarse activamente en la defensa del sur y del oeste del continente. En un discurso pronunciado el 12 de marzo en el Congreso, Truman no solo demandó la aprobación de una ayuda de 400 millones de dólares para Grecia y Turquía, sino que se sentó una verdadera doctrina de política exterior, la Doctrina Truman. Afirmando que EE.UU. ayudaría a cualquier gobierno que hiciera frente a la amenaza comunista, el presidente norteamericano proclama la voluntad de su país de aplicar una política de contención del comunismo ("containment"). Esta nueva voluntad estadounidense tenía su principal desafío en Europa occidental. Aquí la recuperación tras la devastación de la guerra estaba siendo muy lenta o inexistente lo que favorecía la agitación y la propaganda comunista. Francia e Italia tenían poderosos partidos comunistas que podrían ser la base de la expansión soviética al occidente del continente. El nuevo ambiente de enfrentamiento provocó la expulsión de los ministros comunistas que participaban en gobiernos de coalición en París, Roma y Bruselas en el período de marzo a mayo de 1947. Conferencia de Bandung Conferencia de países afroasiáticos que se reunió en la ciudad indonesia de Bandung en abril de 1955. Participaron veintitrés países asiáticos y seis africanos, ex colonias que acababan de conseguir la independencia. Para que el Tercer Mundo pudiera desempeñar un papel en las relaciones internacionales resultaba por completo necesario que adquiriera conciencia de sí mismo. Empezó a lograrlo con ocasión de la conferencia de Bandung, antigua capital de Indonesia, celebrada en abril de 1955. Quienes tuvieron la iniciativa de celebrarla fueron cinco jefes de Gobierno asiáticos -los de Birmania, Ceilán, India, Indonesia y Pakistán-, la mayor parte de ellos antiguas colonias británicas. Invitaron a otros veinticinco países de Asia y África, de los que la inmensa mayoría aceptaron. La coyuntura internacional contribuye en buena medida a explicar el éxito de la conferencia. Habían concluido ya la Guerra de Corea y la de Indochina mientras que proseguía la relación conflictiva entre los Estados Unidos y " class="manita" data-toggle="popover" data-content="El "Gran Salto Adelante", promovido por Mao, fue una campaña de comunistización y de productividad de una intensidad inusitada que acabó con una hambruna de magnitud espectacular y que desde el invierno de 1960 necesitó que se produjera una rectificación. El objetivo era batir económicamente a Gran Bretaña y Estados Unidos, sin repetir los errores que apreciaban en la URSS.">China y se hacía cada vez más necesaria la reafirmación de una política propia a desarrollar por parte de los países recién independizados. Además, después de 1954 parecía haberse solucionado, aunque sólo fuera a título provisional, el conflicto entre China e India en relación con el Tíbet. El primer ministro indio, Nehru, consideraba que era de la máxima importancia lograr que China hiciera acto de presencia en el escenario internacional asiático. Entre los asistentes fue muy pronto fácil de percibir la existencia de hasta tres tendencias: una pro-occidental -Japón, Filipinas, Vietnam del Sur, Laos, Tailandia, Turquía, Pakistán, Etiopía, Libia, Libano, Irak, Irán, Liberia...-, otra estrictamente neutralista -Afganistán, Birmania, Egipto, India, Indonesia, Siria...- y una tercera comunista (China y Vietnam del Norte). El resto de los asistentes osciló en su postura. China, representada por Chu En Lai, quizá por el carácter de su representación o por su conciencia de estar en minoría, tuvo un papel moderado en la conferencia mientras que algunos países como Pakistán dejaron bien clara desde un principio su política anticomunista. Pero todos coincidieron en la condena del colonialismo, principal tema que había convocado a los presentes. Tres países prooccidentales -Filipinas, Pakistán y Tailandia- llamaron la atención acerca de que, si hasta el momento el colonialismo había sido una realidad occidental existía el peligro de que apareciera una nueva forma de colonialismo peor que la primera; el último de los países citados hizo referencia a una realidad especialmente digna de ser tenida en consideración por los países del Sudeste asiático, es decir la existencia de importantes minorías chinas en todos los países del área. Finalmente se aprobó una condena del "colonialismo en todas sus manifestaciones", propuesta por el indio Krisna Menon, que satisfizo a todos a pesar de basarse en el inconveniente de la imprecisión. El "no alineamiento" o "coexistencia pacífica" fue el segundo tema más importante de la reunión y también dio lugar a una viva controversia entre los asistentes. Para los más neutralistas de ellos, la misión histórica de los países que acababan de alcanzar la independencia era situarse entre los comunistas y los occidentales como una especie de colchón protector de la paz y la convivencia entre las naciones. Nehru, por ejemplo, defendió como base de acción de los países reunidos el "Panch Shila", es decir los cinco principios incluidos por India y China en el preámbulo del acuerdo al que habían llegado para dirimir sus contenciosos sobre Tíbet y que eran considerados como un modelo de lo que debieran ser las relaciones internacionales en el mundo futuro: respeto a la integridad territorial y a la soberanía, no agresión, no ingerencia en los asuntos internos, reciprocidad y coexistencia pacífica. Nehru afirmó que constituía una "intolerable humillación" aceptar que una nación recién independizada pudiera pasar a figurar como un satélite de una de los dos superpotencias que se habían confrontado hasta el momento y previó que si estos alineamientos proliferaban el resultado sería muy peligroso para la paz mundial. Pero los países occidentales, por la boca del presidente pakistaní Mohamed Alí, propusieron una fórmula diferente, los "siete pilares de la paz", propuestos por él que incluían el derecho a defenderse de forma individual o colectiva; así se justificaría la pertenencia de su país a la SEATO, inspirada por los Estados Unidos. La mediación para lograr una solución satisfactoria para todos fue, en este caso, obra de Chu En Lai, que aceptó la fórmula pakistaní después de lograr que este país declarara que no llevaría a cabo nunca una guerra de agresión en contra de China. La importancia de la Conferencia de Bandung reside en que fue la primera ocasión en que se produjo la reunión de una gran conferencia de países del Tercer Mundo sin la presencia de los europeos, de la URSS o de los Estados Unidos. Los acuerdos a los que se llegó en ella no fueron tan importantes como el hecho de que demostró que un nuevo actor hacía acto de presencia sobre el escenario internacional. Eran, según Senghor, uno de los líderes más importantes del África convertida en independiente, "los pueblos de color, los pobres del mundo". Por lo menos, según comentó un profesor de la Universidad de El Cairo, Butros Butros-Gali, que con el paso del tiempo llegaría a convertirse en secretario general de la ONU, se había creado la ilusión de un porvenir mejor. La Conferencia coincidió con el comienzo de una oleada de emancipaciones coloniales y sentó la aparición de una nueva realidad en las relaciones internacionales que habría de convertirse en un dato permanente durante mucho tiempo. De entrada, el encuentro de Nasser, Tito y Nehru en Brioni en julio de 1956 permitió promover los principios de no alineamiento y coexistencia pacífica por más que al secretario de Estado norteamericano John Foster Dulles le parecieran "inmorales"; además, consagró el liiderazgo del movimiento de los países no alineados en los tres personajes indicados. El reavivamiento del nacionalismo árabe y una nueva actitud de la URSS de cara a la política internacional en Oriente Medio contribuyen a explicar los acontecimientos que tuvieron lugar en esta parte del mundo y que fueron, sin duda, una espectacular victoria, en términos relativos, sobre los países colonizadores de antaño. Acontecimientos de mayo del 68, o mayo francés La llamada "revuelta estudiantil" de Mayo del 68 supuso una auténtica conmoción en la Francia de la V República y en todo el mundo. Grandes manifestaciones, ocupaciones de edificios públicos y empresas, huelgas y barricadas con cientos de heridos y detenidos crearon, en pocos días, una auténtica, si bien fugaz, primavera revolucionaria. A los sindicatos estudiantiles progresistas, al "movimiento 22 de marzo" -verdadero vertebrador de la revuelta- y a la actividad agitadora del "comité de enragés" ("rabiosos") de la Internacional situacionista, todos ellos en el medio universitario, se sumaron pronto la gran mayoría de los trabajadores franceses. Las exigencias de éstos llegaron a desbordar completamente el marco reivindicativo clásico. En las fábricas se rechazó la jerarquía instituida o la deshumanización del trabajo. Pero, por encima de todo, se pretendió la participación en la toma de decisiones concernientes a todos los aspectos de la producción. La represión brutal de las fuerzas del orden contra los estudiantes provocó una oleada de solidaridad en el medio laboral, que pronto unió sus propios objetivos a la lucha estudiantil. El pronunciamiento generalizado de los estudiantes (en California, Madrid, Tokio, Alemania Federal, Checoslovaquia o México) en la década de los sesenta revistió en Francia una dimensión ejemplar. Las causas últimas de lo que se llamó el "Gran Rechazo" fueron, no obstante, las mismas en todos los sitios: el hartazgo del proyecto vital estrecho y sin horizontes de una sociedad esencialmente productivista, el desafío a la violencia institucional o la ruptura con la labor de adocenamiento llevada a cabo desde las aulas. La identificación con las víctimas de desigualdades o sojuzgamientos, unida al rechazo de los partidos políticos de izquierda tradicionales por autoritarios, burocráticos e ineficaces para vehicular la acción, completaban el cuadro de quiebra total de la credibilidad del sistema a ojos de esta juventud contestataria y airada. Repudio, por tanto, total del sistema capitalista en el que se encontraban inmersos los jóvenes, pero también del modelo neoestalinista ofrecido por los partidos institucionalmente revolucionarios. De la lucha por llevar la realidad social y, con ella, la actividad política a las aulas, se pasaría poco después a la extensión a la calle y las fábricas del descontento generalizado. La facultad de Letras y Humanidades de Nanterre, inaugurada cinco años antes y prototipo de modernidad tanto en su arquitectura como en la elección de los titulares de cátedra, fue escenario en noviembre de 1967 de la génesis de los acontecimientos de mayo. Enclavada en el extrarradio parisino, Nanterre era el centro del izquierdismo universitario. Catorce mil alumnos, rodeados de un suburbio de miseria, donde múltiples grupos de diversa orientación política comenzaban a denunciar el "universo concentracionario" de la cotidianidad universitaria: imposibilidad de recibir visitas en las residencias, prohibición de todo periódico que no fuese deportivo, veto a conferencias, reuniones, etc. En noviembre, comienzo del curso, tuvo lugar una huelga de diez días para exigir mejoras materiales, así como para intentar modificar el sistema de evaluaciones y exámenes. Esta huelga, que proporcionó la cohesión de los distintos grupos, anunció lo que vendría meses después. El 22 de marzo, exigiendo la libertad de expresión política dentro de la facultad y en protesta por haber sido citados judicialmente seis estudiantes por manifestarse contra la agresión norteamericana en Vietnam, unos cuatrocientos activistas ocuparon las oficinas de la facultad. Este acto dio lugar a la formación del grupo que, llamado primero "movimiento de los 142", adoptaría poco después el nombre de "movimiento 22 de marzo". Persuadidos sus integrantes de la imposibilidad de converger en la totalidad de sus diferentes presupuestos teóricos, acordaron la acción común como forma de superar tal obstáculo. Esta decisión y el rechazo a todo sectarismo les permitió alcanzar muy pronto una audiencia numerosa y atenta. Los líderes del movimiento, que pronto ocuparon la atención de la prensa, fueron Daniel Cohn-Bendit, estudiante de segundo curso de sociología y cuya militancia anarquista coincidiría con la orientación general del movimiento; Jacques Sauvageot, licenciado en derecho e historia del arte, vicepresidente de la UNEF (Unión Nacional de Estudiantes de Francia, principal organización sindical estudiantil del país) y militante del PSU (Partido Socialista Unificado); y el profesor de física y secretario general del SNE-SUP (Sindicato Nacional de Enseñanza Superior) Alain Geismar. Cohn-Bendit, al que se comenzó a conocer como Dany el Rojo, nacido en Francia de padres judíos alemanes huidos del régimen nazi, formaba parte de la redacción de la revista Noir et Rouge y del grupo anarquista independiente que, junto a la FIJL (Federación Ibérica de Juventudes Libertarias) y otros anarquistas, imprimieron el carácter radicalmente antiautoritario que caracterizó al Mayo Francés. Aquí habría que mencionar al llamado "Comité de enragés" de la Internacional Situacionista ("marxistas lúcidos, consejistas y autogestionarios de gran virulencia polémica", en palabras de Fernando Savater) que, sin formar parte del "movimiento 22 de marzo", tuvieron una influencia importante en mayo del 68. Su agitación en las aulas, los célebres panfletos que difundieron o los graffitis suyos o inspirados por ellos los sitúan en un lugar de referencia obligada la hora de historiar aquellas fechas. René Riesel fue el miembro más visible del comité. El calificativo enragés se hizo extensivo además a todos los descontentos de Nanterre. Allí se celebró el 2 de abril el primer acto político autorizado de los estudiantes, en el que las reivindicaciones habituales del sindicalismo estudiantil fueron desplazadas en favor de un cuestionamiento del papel asignado a la universidad como perpetuadora del sistema de exclusión burgués. El 19 de abril, dos mil estudiantes se manifestaron en el Barrio Latino tras el atentado cometido por un ultraderechista en Berlín contra el líder estudiantil alemán Rudi Dutschke. El 27 de ese mes, Cohn-Bendit, ya bastante célebre y con repetidas amenazas de expulsión, fue detenido en Nanterre y su domicilio allanado. El 2 de mayo, el "movimiento 22 de marzo" inició unas jornadas antiimperialistas a las que acudieron miles de estudiantes. A partir de aquí los acontecimientos se precipitaron. Cohn-Bendit y otros seis estudiantes fueron citados a comparecer ante un tribunal universitario por sus actividades políticas dentro de la facultad. El decano pidió a la policía que desalojase a los concentrados y anunció la clausura indefinida del centro. Al día siguiente tuvo lugar una asamblea en la Sorbona para protestar por el cierre de Nanterre, en la que participaron unos cuatro mil estudiantes. Negada la autorización para reunirse en un anfiteatro, los estudiantes se trasladaron al patio, donde discutieron las acciones a llevar a cabo, mientras una contramanifestación ultraderechista tenía lugar en las proximidades. A petición del rector de la Sorbona, trescientos guardias móviles irrumpieron violentamente en el patio para desalojar a los estudiantes, que no opusieron resistencia. A pesar de la promesa de no hacer detenciones si desalojaban libremente, más de doscientos estudiantes fueron detenidos. En el momento en que los furgones policiales salieron cargados de detenidos comenzaron a formarse espontáneamente numerosos grupos de estudiantes y transeúntes para protestar contra las masivas detenciones. La policía cargó para despejar la plaza, utilizando material antidisturbios desproporcionado, que continuaría usando a lo largo de las jornadas de enfrentamientos (granadas incendiarias, granadas ofensivas y gas de cloro, amén de bastones de madera y porras). Después, las brigadas de choque recorrieron el Barrio Latino golpeando a todo sospechoso. Para muchos, la brutal actuación de la policía ese viernes 3 de mayo fue el detonante de la rabia estudiantil y también de la del resto de la ciudadanía del Barrio Latino, que convirtió la zona en el campo de batalla de las jornadas sucesivas. Ese día la Sorbona fue clausurada y un fuerte dispositivo policial en torno a ella cerró sus accesos. La federación de enseñantes decretó la huelga, en solidaridad con los estudiantes, mientras éstos, agrupados en comisiones, recorrían la ciudad explicando lo sucedido en el Barrio Latino. La Unión Nacional de Estudiantes llamó a la huelga ilimitada en la enseñanza superior en todo el país y sus exigencias se concentraron en tres puntos básicos: 1) libertad de los estudiantes detenidos; 2) reapertura total de las facultades; 3) retirada de las fuerzas policiales del Barrio Latino. El sábado se produjeron los primeros enfrentamientos entre policías y estudiantes. Las autoridades endurecieron todavía más su postura y, mediante procedimiento de urgencia, el domingo fueron condenados cuatro estudiantes a penas medias de tres meses de prisión firme. Al día siguiente, los 600.000 estudiantes franceses respondieron a la llamada de huelga general. Ese mismo día se reunió por la mañana la comisión disciplinaria que debía decidir sobre la expulsión de Cohn-Bendit y otros 6 compañeros. Una gran manifestación desembocó en el edificio donde tenía lugar la reunión. Por la tarde, 10.000 estudiantes recorrieron el Barrio Latino al grito de "somos un grupúsculo". Al llegar a Saint-Germain-des-Près eran casi 20.000. La policía cargó y se levantaron las primeras barricadas de adoquines. El martes 7, en otra manifestación organizada por la UNEF, el SNE-SUP y el "movimiento 22 de marzo", 40.000 estudiantes atravesaron toda la ciudad con las primeras pancartas en las que se leía "Viva la Comuna" y cantando la Internacional. Se empezó a hablar ya de revuelta e incluso de insurrección. La solidaridad dentro y fuera del país iba en aumento. Al día siguiente, otra manifestación reunió a cerca de 20.000 personas y apareció el primer número de Acción, órgano del movimiento. Intelectuales como Sartre, Lacan, Léfèbvre o Marcuse apoyaron públicamente a los estudiantes. Como culminación a la febril situación, el viernes 10 de mayo tuvo lugar la llamada "Noche de las barricadas". Durante el día se produjo la ocupación de la facultad de Nanterre, reabierta el día anterior, y más de 20.000 personas se reunieron en la plaza Denfert-Rocherau. Debatido el itinerario a seguir, se decidió ir a la sede de la televisión francesa, dando un largo rodeo. Al llegar la manifestación al Barrio Latino, la policía había interceptado todas las salidas al Sena, en lo que resultó ser una canalización de los estudiantes hacia el interior del barrio. Una vez allí, éstos decidieron permanecer hasta que la Sorbona fuera reabierta. Obreros y estudiantes juntos comenzaron entonces a levantar barricadas para protegerse de una previsible carga policial. La carga no se produjo hasta las 2'15 h de la madrugada, y mientras tanto ya se habían levantado más de sesenta barricadas. Los más espectaculares y violentos hechos de todo el mes de mayo tuvieron lugar esa noche; a las 5'30 h de la mañana el saldo era de 500 detenidos, un millar de heridos (entre ellos, 251 policías) y 200 automóviles incendiados. Durante toda la noche la radio describió los combates y destacó la resistencia tenaz de los manifestantes y la crudeza de la actuación policial. El lunes, París estaba conmocionado por los acontecimientos. Una huelga general convocada ese día marcó el decisivo apoyo de los trabajadores al movimiento estudiantil. Una manifestación reunió además a un millón de personas. La Sorbona fue reabierta y ocupada por los estudiantes, constituidos en asamblea permanente. Un comité de ocupación coordinó los acontecimientos sucesivos. La unidad de acción con las fábricas fue su objetivo prioritario. Éstas, en rápido goteo, comenzaron a ser tomadas por los trabajadores: el día 14, Sub-aviation, de Nantes, con secuestro del director y del personal administrativo; el 15, Renault de Cléon, en Seine-Maritime, además de Lockheed de Beauvais y Unelec de Orleans; el 16, Renault de Flins y, entre otras muchas, la Renault-Billancourt, la fábrica más grande del país. En una semana y sin ninguna coordinación sindical, 10 millones de obreros se habían lanzado a la huelga. El Partido Comunista y su central sindical, CGT, maniobraron para tomar la iniciativa, desbordados por los acontecimientos. Se aplicaron rápidamente a mantener a los obreros separados de los estudiantes, a los que tildaron de provocadores, aventureros e, incluso, de pagados por la patronal. Los estudiantes, a su vez, multiplicaron su actividad y acudieron a las fábricas a hablar con los trabajadores o difundieron octavillas que llamaban a la formación de consejos obreros con el fin de mantener vivo el movimiento. El 18 de mayo, la universidad de Estrasburgo se declaró autónoma. El presidente de la República, De Gaulle, hasta entonces públicamente ausente de los hechos, anunció en una famosa declaración: "Reforma sí, desmadre no". Sin embargo, la importancia de los hechos no escapó a su gabinete, del que dimitieron tres ministros. El viernes 24 el "movimiento 22 de marzo" volvió a convocar una manifestación, a la que asistieron 10.000 personas, desmintiendo de nuevo a los que describían los acontecimientos como fruto de unos pocos alborotadores. La fisura de los jóvenes con respecto al sistema resultaba insoslayable. Esa noche tuvieron lugar nuevos combates con barricadas en el Barrio Latino. Sin embargo, el reflujo en la unidad obreros-estudiantes y de los estudiantes mismos empezó a ser visible. Los contactos entre el gobierno, los sindicatos y la patronal se iniciaron el sábado 25. Aunque todavía tuvieron lugar hechos de importancia, como la dimisión del ministro del Interior el día 28 o la petición de que se formase un gobierno popular hecha en la manifestación de medio millón de personas que convocaron el Partido Comunista y la CGT el día 29, muy lejos quedaba esto de los hechos de auténtica espontaneidad revolucionaria que tuvieron lugar en los días anteriores. Como remate, un millón de personas desfilaron el día 30 por los Campos Elíseos en apoyo del general De Gaulle. Las negociaciones sindicales fueron reactivadas por sectores. Las huelgas fueron remitiendo y el día 13 de junio el gobierno prohibió todas las manifestaciones, disolviendo los grupos izquierdistas. Las consignas lanzadas por los estudiantes de este mes de mayo, entre políticas y poéticas (junto a las influencias de pensadores como Horkheimer, Adorno, Marcuse, Fromm o Benjamin; y las de los poetas o literatos surrealistas y dadaístas), y su resistencia a la represión duraron, no obstante, mucho más que la cronología estricta de los hechos. Pérdida y ganancia Cuenta que recopila todos los resultados de un negocio durante un período dado, señalando la naturaleza y cantidad de sus ingresos y gastos y mostrando, por diferencia, el beneficio o la pérdida. En el debe se registran todas las pérdidas, gastos y cargas de la empresa, y en el haber, los beneficios, el producto de las operaciones y rentas diversas. El saldo de la cuenta representa el beneficio líquido o la pérdida líquida, según que resulte acreedor o deudor. La Guerra del Golfo (1990-1991) El territorio de Kuwait perteneció históricamente a la provincia otomana de Basora en Irak. Protectorado británico de 1899 a 1961, desde su independencia tropas británicas y de la Liga Árabe impidieron su anexión por parte de Irak, país que nunca reconoció su independencia ni las fronteras que separaban a ambos estados. Tras la cruenta guerra que enfrentó Irak a Irán, el dictador iraquí, Saddam Hussein, reclamó a las "petro-monarquías" árabes, como "precio por la sangre árabe derramada" en su lucha contra los iraníes, la condonación de su deuda externa, el aumento de su cuota de producción petrolífera y facilidades para crear un puerto de aguas profundas en territorio kuwaití. Tras el fracaso de las negociaciones y mal informado de la actitud americana (el embajador estadounidense en Bagdad manifestó que un conflicto entre Irak y Kuwait sería considerado por Washington como un "problema bilateral"), el 2 de agosto de 1990 las tropas iraquíes invadieron Kuwait. El fin de la guerra fría permitió el liderazgo norteamericano y el consenso en la ONU para frenar el expansionismo iraquí. El mismo día 2 de agosto, la ONU exigió una retirada "inmediata e incondicional" y la Liga Árabe condenó la agresión. El 6 de ese mismo mes, el Consejo de Seguridad decretó un embargo contra Irak, el 25 autorizó el uso de la fuerza para hacer a Irak evacuar sus tropas y, finalmente, el 29 de noviembre, fijó el día 15 de enero como fecha límite para la evacuación de Kuwait. El 8 de agosto comenzó el despliegue de tropas norteamericanas y británicas y el 12, en medio de importantes divisiones, la Liga Árabe decidió el envío de tropas. Saddam Hussein intentó diversas tácticas para frenar el ataque militar: toma de rehenes entre los extranjeros que vivían en Kuwait, vincular su retirada a la de Israel de los territorios palestinos ocupados, llamar a la "guerra santa" contra el infiel... Finalmente el día 16 de enero se desencadenó la operación "Tormenta del Desierto" en la que participaron 800.000 hombres, de los que más de 500.000 fueron norteamericanos. Tras brutales y continuos bombardeos, el 24 de febrero las tropas de la coalición avanzaron alcanzando sus objetivos en sólo cuatro días. Los EE.UU. no se decidieron a acabar con el régimen de Saddam Hussein y permanecieron inmóviles ante la represión de las rebeliones internas que surgieron en Irak contra su dictadura (kurdos en el norte y chiítas en el sur). En adelante, Irak quedó sometido a un régimen de sanciones de la ONU condicionado al desmantelamiento de su potencial de construcción de armas químicas y nucleares, y parte de su territorio al norte y el sur quedó como "zona de exclusión aérea" patrullada insistentemente por aviones anglonorteamericanos. La falta de una solución definitiva al problema que planteaba el Irak de Saddam Hussein no menoscaba la importancia histórica de la Guerra del Golfo. Estados Unidos lideró totalmente la coalición como única superpotencia salida de la guerra fría, países como Alemania y Japón no enviaron tropas pero costearon de forma importante la operación, la comunidad internacional y el Consejo de Seguridad de la ONU tuvieron una gran unanimidad a la hora de enfrentar la crisis. El presidente Bush hablaba del nacimiento de "un nuevo orden mundial". Cronología Las diferentes disciplinas que usan la cronología como ciencia auxiliar se sirven de distintos métodos para medir el tiempo. Los períodos cronológicos variarán en longitud según la clase de hechos y de los lapsos de tiempo que se pretenda medir. Así, la Astronomía, por ejemplo, mide la secuencia de los acontecimientos astronómicos en miles de millones de años; la Geología y la Paleontología establecen períodos de cientos o miles de años para estudiar la evolución de la tierra; la Historia va reduciendo estos períodos para adecuarlos a la medida de los breves acontecimientos de la vida de la humanidad. Sin embargo, para esta última han regido muy diferentes escalas cronológicas en función de la civilización o la sociedad que las elaborara. Estas diferentes escalas cronológicas varían en exactitud y regularidad, y eso hace que la datación de un mismo acontecimiento según diferentes escalas, especialmente si se refieren a tiempos muy remotos, pueda confundir al estudioso, debido a la falta de fiabilidad que muchas de ellas presentan. Los cálculos astronómicos y los obtenidos gracias al carbono-14 pueden resultar de ayuda en estos casos de dataciones confusas. Tradicionalmente, las distintas civilizaciones se han servido de métodos para ordenar los hechos en el tiempo que, curiosamente, resultan muy parecidos entre sí, por lo menos en lo que se refiere a los distintos procedimientos utilizados. Así, es común entre los pueblos antiguos el fechar en función de las observaciones astronómicas (eclipses lunares, determinadas conjunciones estelares, solsticios, etc.). Otro método muy extendido consiste en elegir la fecha de un acontecimiento significativo para esa determinada sociedad y situarlo como punto de referencia a partir del cual se cuentan o se descuentan los años, según si los sucesos tuvieron lugar antes o después. Alguno de estos acontecimientos utilizados como punto de referencia para la ordenación cronológica en las distintas sociedades han sido la fundación de la ciudad de Roma, la natividad o la encarnación de Cristo, la héjira o huida de Mahoma desde la Meca a Medina, etc. También es frecuente entre las sociedades antiguas el elaborar listas de gobernantes y fijar los acontecimientos en el tiempo situándolos en un momento particular de cada uno de estos gobiernos. A menudo, estas listas elaboradas mirando hacia tiempos remotos se confunden con lo mítico. Pero ni estos sistemas son siempre exactos ni tampoco pueden aplicarse de forma universal, sino solamente a la historia de la civilización que los elaboró. Normalmente, si intentamos poner estos sistemas en sincronía, un mismo acontecimiento datado según más de un sistema cronológico se nos presentará con una fecha confusa. Todas estas dificultades provocan el que el análisis de las diferentes cronologías constituya un objeto de estudio en sí mismo. Biblioteca El concepto de biblioteca ha conocido múltiples variaciones a lo largo del tiempo, y con él, las diferentes formas de organización de la misma. También el bibliotecario ha evolucionado hasta convertirse en un especialista en técnicas de información y normas bibliotecarias, que en muy poco recuerda al erudito y conservador de los primeros tiempos. Hasta el siglo XIX se utilizó el término librería como sinónimo de biblioteca (hasta el fin del Medievo, esta voz tan sólo servía para aludir a la Biblia), término que, aún hoy día, subsiste en el mundo anglosajón como library. No obstante, cuando en el siglo XIX se comienza a hablar de las bibliotecas como instituciones de carácter público para ser utilizadas de forma gratuita por todos los ciudadanos, todavía se llamarán librerías a las bibliotecas privadas. En la actualidad, tanto la biblioteca como el profesional están sumidos en un proceso de continuo cambio debido a la importancia alcanzada por las ciencias y técnicas de la información y comunicación. A pesar de la etimología de la palabra biblioteca (biblio=libro y teka=caja o depósito), una biblioteca no es un mueble o un edificio para guardar libros. La UNESCO define la biblioteca como "una colección organizada de libros, impresos y revistas, o de cualquier clase de materiales gráficos o audiovisuales; y sus correspondientes servicios de personal para proveer y facilitar el uso de tales materiales, según lo requieran las necesidades de información, investigación, educación y esparcimiento de los usuarios". Por su parte, la American Library Association (ALA) habla de "Colección de material de información organizada para que pueda acceder a ella un grupo de usuarios. Tiene personal encargado de los servicios y programas relacionados con las necesidades de información de los lectores". Manuel Carrión en Manual de Bibliotecas dice que la biblioteca es "una colección de libros debidamente organizada para su uso", definición que contiene los elementos básicos de la biblioteca: la colección, la organización y su disponibilidad. La colección o fondo bibliográfico de una biblioteca está constituida por toda clase de documentos, fundamentalmente libros, pero también otros como publicaciones periódicas, manuscritos, música impresa, materiales cartográficos o gráficos, archivos legibles por ordenador, etc. En las bibliotecas nuevas el fondo bibliográfico debe ser creado, mientras que en las ya existentes debe mantenerse de forma adecuada a través de un incremento y una revisión constante. A la hora de establecer la colección hay que tener en cuenta, por un lado, el proceso de formación de la misma y, por otro, su mantenimiento. La formación del fondo bibliográfico supone la consideración de las características específicas de la biblioteca correspondiente, así como de los usuarios de la misma. El primer paso para la formación de la colección es la selección, proceso por el cual se decide qué documentos deben formar parte de la colección de una biblioteca, en el que ya participa el usuario, dado que el fondo bibliográfico debe ser seleccionado de acuerdo con las necesidades de información del mismo. Sin duda, los fondos de una biblioteca pública nada tienen que ver con los de una biblioteca especializada ya que el usuario de cada una de ellas requiere información completamente distinta. La selección de fondos se llevará a cabo de acuerdo con los siguientes criterios: - En función del tipo de biblioteca, habrá que tener en cuenta un determinado número de documentos disponibles. A pesar de que, tanto los organismos nacionales como internacionales especializados en la materia son cada vez más reacios a dar normas cuantitativas sobre las diferentes bibliotecas, lo cierto es que existen normas de este tipo. Por ejemplo, en las bibliotecas públicas se recomienda la existencia de 2-3 volúmenes por habitante; en las bibliotecas universitarias, 3 volúmenes por estudiante, un número anual de 5.000 volúmenes y unas 200 suscripciones a publicaciones periódicas. Al hablar del tamaño de las colecciones hay que tener muy presente el cambio que está experimentando el mundo de la información en general y de las bibliotecas en particular. El impacto de las nuevas tecnologías, el desarrollo de las telecomunicaciones y los nuevos soportes (microformas, CD-Rom, etc.) influyen, indudablemente, en la gestión de la colección. Asimismo, los sistemas informáticos y el desarrollo de las telecomunicaciones han hecho posible que la biblioteca tenga acceso a documentos que no posee materialmente. En ese sentido, la distribución electrónica de datos y documentos a través de las denominadas autopistas de la información, como Internet, también incide en el desarrollo de las colecciones. - También es preciso tener en cuenta los diferentes tipos de publicaciones, es decir, acceder a la información a través de libros y otros soportes informativos: publicaciones periódicas, oficiales, literatura gris, documentos audiovisuales, en soporte informático, etc. La determinación del tipo de documento que debe integrar las colecciones de las bibliotecas está estrechamente relacionado con los usuarios. En este sentido, resultan enormemente útiles los estudios de usuarios, ya que permiten conocer las necesidades de información de los mismos y, por tanto, sirven a la biblioteca para confeccionar sus colecciones conforme a necesidades reales. Por otra parte, a la hora de formar la colección de una biblioteca interesan, además de la tipología documental, otros aspectos como el idioma y la materia o materias dominantes en la colección. - Selección negativa o expurgo: una vez formada la colección es preciso que responda en todo momento a las necesidades de los usuarios, lo que hace imprescindible el seguimiento y control de la misma. En esta línea se entiende el expurgo que no es más que una selección negativa. El expurgo tiene como objetivos principales: eliminar los documentos no válidos para los usuarios, facilitar el manejo de las colecciones, paliar en lo posible el problema de espacio de las bibliotecas y retirar los ejemplares deteriorados, duplicados, etc. El paso siguiente en el proceso de formación de la colección es la adquisición de las obras seleccionadas, aunque no todo lo seleccionado se adquiere. El procedimiento es variado y depende en último término de la política de adquisiciones de la biblioteca, que, a su vez, está supeditada al tipo de biblioteca, al presupuesto económico de la misma, y al papel que ésta juega en el sistema bibliotecario. El procedimiento de adquisición más generalizado es la compra, aunque también existen otros como la donación, el canje y el Depósito Legal, este último, característico de las bibliotecas nacionales. La compra de cualquier documento requiere el conocimiento del mundo de la producción del libro, de su distribución y venta. Fuentes habituales de pedido de publicaciones son las guías y directorios del mundo editorial y librero, así como las guías internacionales y las ferias del libro, como LIBER (Salón Internacional del Libro), que se celebra en España desde el año 1983. Algunos de los directorios más utilizados en España como fuente de pedidos son: la Guía de librerías de España. Madrid: CEGAL, 1990; la Guía de la distribución en España. Madrid: FANDE, 1991 (5ª edición); la Guía de editores de España. Madrid: Federación de Gremios de editores de España y el Directorio Ibérico de librerías antiguas y de ocasión. Madrid, Almuraví, 1986. Es muy probable que en el futuro el mundo de las adquisiciones experimente un profundo cambio gracias al intercambio electrónico de datos entre las bibliotecas y los editores En la actualidad, ante la imposibilidad de la biblioteca de atender todas las peticiones de sus usuarios y la facilidad de reproducir documentos mediante técnicas como la fotocopia o microrreproducciones, cobra cada vez más importancia la adquisición compartida, favorecida, a su vez, por los avances en la telemática y el desarrollo del préstamo interbibliotecario. En este procedimiento de adquisición intervienen varias bibliotecas que realizan la compra de documentos de forma coordinada, repartiéndose las adquisiciones. Biblioteconomía Etimológicamente el término "Biblioteconomía" deriva de las palabras griegas "Biblion", "Theke" y "Nomos" que respectivamente significan libro, caja o armario, y reglas. Conjunto de teorías y técnicas que son necesarias para seleccionar, organizar y difundir la información reunida en las bibliotecas y para la gestión de las unidades y sistemas de información. Aunque son muchas las definiciones que se han dado sobre el término Biblioteconomía, hay una serie de notas comunes en todas ellas que pueden sintetizarse en la aceptación general de que la actividad propia de la Biblioteconomía consiste en realizar una función mediadora, mediante unos procesos que se ejercen sobre la información conservada en la biblioteca, para permitir la recuperación de dicha información. Ahora bien, en lo que no todos están de acuerdo es en la consideración de si se trata de una ciencia o una técnica, aunque parece mayoritario el grupo que se inclina por considerarla técnica ya que incluso quienes le otorgan el carácter de ciencia reconocen que no todas sus operaciones son científicas. El creador de la Biblioteconomía como ciencia, a principios del siglo XIX, es el alemán Martin Schrettinger el cual reconoce que para el ejercicio de la profesión son necesarios unos conocimientos específicos. La historia de la Biblioteconomía se desarrolla de forma pareja a la evolución que han sufrido las bibliotecas. En un primer momento no había conciencia de la existencia de la biblioteconomía propiamente dicha. La preocupación existente en relación con los textos escritos se refería casi exclusivamente a su conservación. Solamente cuando el número de los textos escritos aumentó, se pudieron apreciar algunos atisbos de las que, más tarde, se convirtieron en las técnicas propias de la Biblioteconomía. De este modo, se puede comprobar cómo, en algunas bibliotecas del Próximo Oriente y Egipto, se intentó establecer una clasificación, si bien extremadamente rudimentaria, ordenando los textos por tamaños, o reflejando el contenido de los mismos. Al aumentar el número de volúmenes, se hace patente la necesidad de organizarlos, mediante una agrupación según la materia de que traten, y la de describir e identificar un texto en particular. El nacimiento de la imprenta, que posibilita la producción de ejemplares múltiples, transformó el mercado del libro y facilitó la existencia de grandes bibliotecas. Esto también hubo de tener repercusión en la práctica biblioteconómica; prueba de ello es la aparición de tratados donde se hacían recomendaciones sobre la organización de las bibliotecas. Los distintos aspectos que se abordaron permiten apreciar cómo la Biblioteconomía iba ampliando y definiendo su ámbito: así, en dichos tratados, hay alusiones a la labor de referencia que deben prestar los bibliotecarios, la necesidad de confeccionar y mantener catálogos, la responsabilidad en la selección de fondos; aparecen incluso algunas clasificaciones, se establecen reglamentos de préstamo, etc. Las tareas del bibliotecario, que hasta entonces eran artesanales (se limitaban a la custodia de los libros, para lo que se necesitaba habilidad manual que favoreciera la preservación de esos textos y, con el paso del tiempo, una cierta erudición), se van a centrar en el diseño de instrumentos de control como la catalogación, la clasificación y la indización, eje sobre el que se va a asentar la Biblioteconomía durante mucho tiempo, ya que aparece la necesidad de describir e identificar un determinado libro, del que hay muchos ejemplares. Tradicionalmente se ha considerado a Gabriel Naudé (1600-1653) el padre de la Biblioteconomía porque en su obra Advis pour dresser une bibliothèque estableció su idea de biblioteca enciclopédica y apuntó principios biblioteconómicos referidos a la selección, la labor de referencia, la adquisición de fondos, el edificio, la clasificación, el acceso y el servicio de préstamo. La nueva sociedad que surgió de la revolución industrial aportó una nueva tipología de lectores y el nacimiento de la biblioteca pública en Estados Unidos, lo que supuso un cambio fundamental en la actividad bibliotecaria. El incremento de las tiradas editoriales y la prensa, el aumento de instrucción y la generalización de la lectura de ocio, junto a una literatura que permitiera aumentar los conocimientos y mejorar la situación de los individuos, supuso un factor de cambio de la Biblioteconomía. Aparece la idea de una profesión orientada al servicio del público y la sociedad, acorde con el planteamiento político-social. La carencia de la fuerte tradición europea, las favorables condiciones políticas y económicas de una sociedad que podía permitirse sostener el servicio de biblioteca pública, y la contribución de mecenas como Andrew Carnegie, propiciaron la aparición de profesionales de gran altura, como Jewet, Dewey, Winsor o Cutter, que trabajaron en la redacción de normas de catalogación. La creación de nuevos sistemas de clasificación y el empeño de atender las necesidades de los usuarios pusieron las bases de la Biblioteconomía actual que, gracias a la actividad de la American Library Association, a su revista Library Journal, a la organización de congresos y al establecimiento de cursos de formación, pudo difundir y unificar sus métodos. Básicamente se puede afirmar que la Biblioteconomía ha modificado sus prioridades realizando una adaptación de sus funciones básicas, de manera que el objetivo principal de todas las actividades es potenciar y facilitar el acceso y el uso de la información. Además se han modificado distintos elementos de las bibliotecas: la colección está compuesta por distintos materiales y soportes y no casi exclusivamente por libros, como venía siendo tradicional hasta ahora, las técnicas se han desarrollado en busca de un acceso más fácil y el centro de interés de las actividades es el usuario cuyas necesidades informativas deben ser satisfechas. Surgió también la idea de cooperación como elemento indispensable de la biblioteconomía puesto que ningún centro, de forma aislada, es capaz de afrontar el incesante aumento de la información. Se inicia un movimiento tendente a favorecer el acceso universal a la información para lo que hay que contar con una normalización lo más amplia posible que elimine las barreras para la transmisión de información, campo en el que trabajan activamente distintos organismos y asociaciones profesionales como laUNESCO y la IFLA. En los últimos años, el espectacular desarrollo de la Tecnología de la Información ha aportado numerosas soluciones que han favorecido un cambio en el almacenamiento y en los soportes (se ha generalizado el soporte magnético), han ampliado las posibilidades de consulta, y han posibilitado la transmisión de información a distancia, con la consecuente rapidez en dicha transmisión, se han generalizado las bases de datos, etc. Todos estos elementos han provocado un cambio en la profesión y en la actividad de los bibliotecarios a la hora de almacenar, recuperar y difundir los recursos informativos. Precisamente, gracias a la tecnología de la información ha sido posible el aumento y la efectividad de la cooperación, que se ha reforzado con programas de información y estándares ampliamente aceptados, y la puesta en marcha y el desarrollo de redes informativas que unen bibliotecas en un ámbito regional, nacional e internacional y que han tenido su efecto en la globalización de la información. El reconocimiento del valor que tiene la información subyace en el creciente interés de los gobiernos por las políticas de información y se muestra en el establecimiento de sistemas nacionales y la regulación y coordinación de los distintos factores relacionados con las políticas de información. En los últimos tiempos se ha aplicado a la Biblioteconomía la Teoría General de Sistemas, de manera que la biblioteca, objeto de estudio de la Biblioteconomía, se ve como un sistema relacionado con la recogida y diseminación de información. La biblioteca se considera un sistema porque tiene unos objetivos que realizar (no se trata de unos objetivos genéricos derivados de la misión imprecisa de una unidad de información, sino de objetivos concretos y determinados por la propia biblioteca), existen relaciones de intercambio y de dependencia en el ambiente en el que opera y porque está constituida por unos elementos que interactúan para conseguir esos objetivos. Presentes como en cualquier sistema abierto, existen unos elementos de entrada, representados por la información que se procesa y almacena y también por las necesidades expresas o tácitas de los usuarios que buscan información; el proceso es el conjunto de técnicas de análisis, organización y representación del conocimiento para permitir su recuperación, es decir, la salida de la información; el control es una función de la gestión para evaluar la cantidad y calidad de servicios y el grado de cumplimiento de los objetivos. Si no hay una determinación previa de los objetivos, no se pueden fijar parámetros para realizar la evaluación que permita saber si el sistema es eficaz. Actualmente, la Biblioteconomía está buscando una coherencia que no puede encontrarse claramente en la Biblioteconomía tradicional, y ha ampliado el desempeño de su trabajo a otras disciplinas claramente interdisciplinares como la informática, la sociología, o la psicología, que le pueden prestar ayuda en la investigación. La guerra de Afganistán (1979-1989). La invasión de la URSS Ante esta situación, todos los pashtunes y los grupos islámicos alejados del comunismo celebraron una convención en junio de 1978 por la que se convirtieron en la resistencia afgana contra el gobierno pro-soviético de Mohammad Taraki. El nombre de estas tropas, muyahidin ('guerreros de Alá'), ya indicaba claramente en qué términos se iba a producir la lucha contra el PDPA. La ofensiva comenzó en enero de 1979, con continuos bombardeos en Kabul y con grupos de muyahidin atacando las ciudades más importantes. La resistencia de Kabul ante el ejército popular, dirigido por Ahmed Shah Masud, obtuvo diversos triunfos de manera tan rápida que parecía que pronto acabarían con el gobierno pro-soviético. Sin embargo, la intervención extranjera comenzó a tomar cuerpo debido al fallecimiento del cónsul norteamericano en Kabul, bajo las bombas de uno de los ataques. Soviéticos y norteamericanos se disponían a hacer de Afganistán uno más de sus particulares campos de batalla en el mundo, y los primeros se adelantaron debido a las circunstancias desfavorables: En octubre de 1979, Mohammad Taraki fue asesinado por los muyahidin, por lo que Hafizullah Amin ocupó la presidencia. A las pocas semanas, el sangriento Babrak Karmal encabezó una revolución en el PDPA, ordenó la muerte de Amin y de todos sus afines, y se hizo con la presidencia de la República. En un intento de controlar el caos y la anarquía comunista de Afganistán, en diciembre de 1979 tropas soviéticas cruzaron el Amu Darya desde Uzbekistán y Tayikistán para invadir el país oriental. Otra nueva prueba de fuego contra el pueblo afgano había comenzado. Desde el primer momento, la URSS quiso hacer de Afganistán una nueva república soviética, así que se aprestó a conquistar Kabul. La superioridad tecnológica y militar del Ejército Rojo hizo que la capital cayera muy pronto en sus manos. La facilidad de esta conquista hizo pensar al gobierno del Kremlin que el dominio de Afganistán sería muy pronto suyo, lo que se reveló como un craso error. Los muyahidin comenzaron a ser abastecidos, equipados y entrenados por los norteamericanos, quienes habían decidido entrar en el conflicto (de manera solapada y no directa) por dos razones principales: primero, para torpedear cualquier acción de su tradicional enemigo comunista; segundo, y como ya hicieran en Irak con el partido baazista de Saddam Hussein, para evitar la extensión del integrismo islámico procedente del Irán del ayatollah Jomeini. Así, sobre todo los muyahidin dirigidos por un guerrero saudí, Osama bin Laden, fueron financiados y entrenados por Estados Unidos. A su vez, la resistencia afgana comenzó a operar mediante acciones de guerrilla, en las que también contó con la colaboración cómplice del gobierno de Pakistán, notablemente interesado en mantener a los soviéticos fuera del valle del Indo. De esta forma, los muyahidin comenzaron a construir túneles de enorme extensión excavados en las montañas; estos túneles llegaban a tener hasta 4 metros de alto y 8 de ancho, por lo que permitían el paso de tropas, pequeños carros de combate y armamento ligero. El modus operandi derivado fue el siguiente: los muyahidin realizaban pequeñas expediciones de castigo a los destacamentos soviéticos, causando muchísimo daño y robando cuantas armas podían; rápidamente, metiéndose en los túneles, burlaban la vigilancia aérea y terrestre de la URSS para aparecer en lugar seguro, bien fuese en Afganistán o, como en la mayoría de las ocasiones, en Pakistán, donde nada podían hacer los soviéticos. La represión de la URSS en las zonas controladas (apenas el área circundante a Kabul) fue tremenda: cada revés endosado por los muyahidin significaba el envío de nuevas tropas desde Moscú y una nueva contraofensiva soviética en las zonas del norte del país. Una y otra vez, los muyahidin de Ahmed Shah Masud, llamado el León de Panshir, desbarataban estas ofensivas con una disposición estratégica realmente encomiable y teniendo al terreno montañoso, que ellos conocían bien, como máximo aliado. A nivel político, la constante violación de los derechos humanos en el conflicto obligó a la ONU a enviar legados a la zona, pero, tan tristemente como en casos semejantes, la situación no varió en demasía. Lo que sí comenzó a hacerse notar fue la extrema desconfianza del Kremlin en el gobierno pro-soviético de Babrak Kemal, hasta el punto que en 1986 fue reemplazado por Mohammad Najibullah, otro miembro del PDPA que había residido en Moscú durante algún tiempo recibiendo instrucciones precisas de cómo acabar con el problema afgano. Sin embargo, cuando Najibullah tomó las riendas de Kabul, la situación ya era desesperante: los muyahidin controlaban el 80% del territorio y las bajas soviéticas ya rondaban los cuarenta millares de hombres. La desesperación, la baja moral y las eternas preguntas de quien no sabe qué está haciendo en una guerra sin fin comenzaban a hacer mella en el antaño invencible Ejército Rojo, que también fue presa de los propios desequilibrios internos que anunciaban la fragmentación del gigante soviético. La “Primavera de Praga” (1968) La necesidad de las reformas era planteada ya desde inicios de la década de 1960 por algunos miembros destacados del Partido Comunista Checo, entre los que destacaba el eslovaco Alexander Dubcek. Sin embargo, los sectores más inmovilistas, liderados por el secretario general del partido, Antonin Novotny, se impusieron cegando cualquier posibilidad de reformas La postura reformista se fue extendiendo por diversos sectores sociales, especialmente los grupos intelectuales, entre los que ya destacaba un joven dramaturgo Vaclav Havel. En el IV Congreso de Escritores de Checoslovaquia, celebrado en 1967, diversas personalidades de la intelectualidad checoslovaca protestaron abiertamente contra las prácticas dictatoriales del partido. La reacción represiva de de Novotny precipitó el cambio. Breznev no le apoyó con claridad y en enero de 1968 accedió al poder una nueva dirección del partido comunista dirigida por Alexander Dubcek. Dubcek fue el primer eslovaco que accedía al poder en Praga. Junto a medidas de reconocimiento de la nacionalidad eslovaca, el gobierno emprendió una serie de actuaciones liberalizadoras que fueron apoyadas por los medios de comunicación favoreciendo el levantamiento de la censura el día 5 de marzo. Se iniciaba así la "Primavera de Praga". El siguiente paso vino en abril cuando el Comité Central del PC aprobó el denominado "Programa de Acción" que sintetizaba los principios en los que se debía basar el "socialismo de rostro humano" que planteaba Dubcek y su equipo. Junto a una relativa liberalización económica, se planteó un amplio programa reformista en el terreno político (libre creación de partidos siempre que aceptaran el modelo socialista, igualdad nacional entre checos y eslovacos, liberación de presos políticos) y social (derecho de huelga, sindicatos independientes, libertad religiosa). En el terreno de la política exterior los cambios fueron relativamente modestos, manteniéndose los lazos con la URSS y el Pacto de Varsovia. La única novedad vino con el reconocimiento del estado de Israel. El nuevo ambiente de libertad despertó a la sociedad checoslovaca: florecieron asociaciones, periódicos... Un ambiente de euforia se extendió por el país. Sin embargo, la "Primavera de Praga" era vista con aprensión en Moscú. Breznev, de visita en Praga en febrero de 1968 obligó a Dubcek a cambiar un discurso. En mayo, mientras se celebraban en el país maniobras militares del Pacto de Varsovia, se diseñó un primer plan de invasión del país. Las presiones sobre la dirección checoslovaca fueron múltiples y crecientes. El Kremlin trataba de que fuera el propio Dubcek y sus colaboradores los que frenaran el proceso de reformas haciendo innecesaria la invasión. En julio de 1968, los dirigentes de los miembros del Pacto de Varsovia, reunidos en la capital polaca, dirigieron un escrito colectivo al partido checoslovaco. Dubcek se negó a aceptar la carta y a viajar a Moscú. En agosto de 1968, Dubcek dio un paso más adelante y se publicaron los nuevos estatutos del partido que incluían muchas referencias a términos ofensivos para los dirigentes del Kremlin como "humanitario" y "democrático". A esas alturas el régimen de Praga estaba ya condenado. El 20 de agosto un fuerza que duplicaba la utilizada en Hungría en 1956, invadía Checoslovaquia. Las protestas en las calles de las ciudades no consiguieran que las tropas del Pacto de Varsovia, exceptuando Rumanía, se retiraran. Siguieron unas semanas de indefinición en las que los invasores no consiguieron dividir a la dirección checoslovaca. Finalmente, diversos dirigentes encabezados por Husak y Svoboda optaron por adaptarse a la "normalización" impuesta por las armas. Finalmente, en abril de 1969 Husak sustituyó a Dubcek en la dirección del partido. El héroe de la "primavera de Praga" fue expulsado del partido en 1970 y tuvo que ganarse la vida como guardia forestal en Eslovaquia. Aunque no hubo una represión comparable a la de Hungría en 1956, se produjo una gran purga en el PC: más del 20% de los militantes fueron expulsados. La invasión permitió mantener por la fuerza un sistema que perdió todo su crédito entre la población checoslovaca. Documento Etimológicamente el término documento procede del latín, Documentum, que, a su vez, proviene de docere, que significa enseñar. Por tanto, originariamente se entendía como "lo que sirve para instruir". Nuria Amat define el documento como "todo conocimiento fijado materialmente sobre un soporte que puede ser utilizado para consulta, estudio o trabajo". Por su parte, la Ley de Patrimonio Histórico Español de 1985, en su artículo 49, considera documento a "toda expresión en lenguaje natural o convencional y cualquier otra expresión gráfica, sonora o en imagen, recogida en cualquier tipo de soporte material, incluso los soportes informáticos". Tradicionalmente los documentos se han clasificado en base a un doble criterio: A.- En función de su naturaleza: pueden ser textuales (libros, publicaciones periódicas, etc) y no textuales (sonoros, gráficos, audiovisuales, electrónicos, etc.). B.- En función de su contenido: documentos primarios, secundarios, terciarios y de referencia. Acción Católica Institución universal de la Iglesia promovida por la encíclica Ubi arcano (1922), de Pío XI. Trata de encauzar y estimular la acción de los fieles basjo los auspicios y consignas de la jerarquía eclesiástica. La Acción Católica es una forma de apostolado en la que los laicos se asocian para el anuncio del Evangelio a todas las personas y ambientes, de acuerdo con las necesidades de la Iglesia católica en cada tiempo y lugar. Fundada de acuerdo con las directrices del papa Pío XI y del Concilio Vaticano II, se organiza en la forma jurídica de asociación pública de fieles. El Concilio Vaticano II trató expresamente de la Acción Católica en el número 20 del decreto sobre el apostolado de los laicos, donde se enumeran cuatro rasgos distintivos cuya concurrencia identifica a la Acción Católica: Eclesialidad. Tiene como fin propio el mismo fin apostólico de la Iglesia: la evangelización. Secularidad. Es una institución constituida exclusivamente por fieles laicos, los cuales dirigen, elaboran y desarrollan el trabajo de esta asociación. Organicidad. Los laicos trabajan de forma organizada, a la manera de un cuerpo orgánico. Unión con la jerarquía. Los laicos trabajan en unión estrecha con los pastores de la Iglesia. Salario Para la economía, el salario es la parte distributiva de la renta nacional que se paga a la mano de obra como compensación de los servicios prestados en la producción de bienes y servicios. Evolución histórica. Aunque es muy posible que todas las grandes civilizaciones hayan conocido épocas en que se alquilaba libremente la mano de obra, la retribución de los esfuerzos productivos se regía generalmente por la costumbre, la tradición y la estructura social, más bien que por consideraciones puramente económicas. Con el auge del feudalismo, la organización productiva adoptó derroteros esencialmente agrícolas y quedó dominada por la institución de la servidumbre; ningún contrato regulaba las relaciones económicas entre siervo y señor. A partir del siglo XIX, tras el nacimiento de la libre empresa y el capitalismo, se produjeron las reivindicaciones de la mano de obra exigiendo igualdad política y económica y la regulación de sus ingresos. Teorías del salario. La teoría clásica considera que el nivel de salarios en un país y época determinados es el resultado del volumen de las exigencias (capital) apropiadas para el pago de salarios dividido entre el número de asalariados. La teoría de la productividad marginal se apoya en el principio de equivalencia entre la renta percibida por cualquier factor de la producción y el valor en el mercado de la parte de producto que puede serle atribuida. En el índice de salarios influye también la oferta de trabajo; si es elevada podrán encontrarse más empleados a un índice de salarios menor. Para establecer una política de salarios han de considerarse todas aquellas relaciones que el salario mantiene con otras materias más generales. Política de salarios. Las premisas en que debe basarse toda política salarial son muy diversas. Por una parte, hay que considerar la renta nacional y su distribución, la producción, la productividad y rendimiento de trabajo, etc. También es necesario tener en cuéntalas instituciones sociales, las concepciones de la vida, etc. En fin, para establecer una política de salarios han de considerarse todas aquellas relaciones que el salario mantiene con otras materias más generales que configuran la política general de estabilización económica. El concepto de salario mínimo depende en gran medida de estimaciones subjetivas. Entre las modernas teorías de retribución exístela denominada de salarios y precios que establece presupuestos tipo del mínimo vital, en los que se tiene en cuenta el conjunto de necesidades que precisa un trabajador: 1) alimentación; 2) agua, luz, calefacción; 3) alquiler de casa; 4) vestido; 5) gastos de conservación y mantenimiento doméstico; 6) educación; 7) gastos diversos. La teoría de la jerarquía de salarios establece que se deben fijar las diferentes remuneraciones en atención a los méritos y la capacidad laboral del trabajador y del esfuerzo realizado según una escuela que varía conforme a un cuadro previo de valoraciones. En muchos países se reconoce y protege el salario mínimo interprofesional; también en las negociaciones colectivas se admite este salario. Trabajo Esfuerzo humano aplicado a la producción de bienes. Se usa en contraposición de capital. La actitud hacia el trabajo ha venido evolucionando a lo largo de la historia a tenor del pensamiento filosófico y religioso y de su propia posición en la escala de valores sociales: el sistema esclavista de la antigüedad, menospreciador del trabajo; el feudalismo agrario medieval, con siervos sujetos a la gleba, en situación intermedia entre el trabajo libre y el esclavo; el trabajo artesano, aparecido en Europa a partir del siglo XIII, integrado por trabajadores independientes: el trabajo como factor de producción fundamental, con los economistas liberales (Adam Smith, Ricardo, John Stuart Mill). Marx, por su parte, definió la exclusividad del trabajo como creador de plusvalías. La libertad económica individual y la confianza en el mercado como principal mecanismo de control económico están en la base del liberalismo y suponen la inhibición del estado en las relaciones laborales. Esta nueva situación trajo como consecuencia, desde los comienzos de la Revolución industrial, los abusos de los patronos a la hora de fijar salarios, condiciones de trabajo, etc., lo cual produjo una agudización de la lucha de clases, que obligó a los estados a intervenir fijando normas. Hoy se encuentran en pugna dos concepciones sobre el trabajo: la tendencia del análisis económico a considerar el trabajo como una mercancía más, sometida a las mismas “leyes” que regulan los factores no humanos de la producción (tierra y capital); y la concepción del trabajo como dimensión antropológica esencial del hombre, en cuanto ser que se autorrealiza en colaboración con sus semejantes mediante el trabajo. Derecho Conjunto de principios, preceptos y reglas a que están sometidas las relaciones humanas en toda sociedad civil. No es fácil definir el derecho, dada su pluralidad de sentidos. El derecho objetivo es la ley, lo dispuesto por el que tiene poder jurídico, una realidad con existencia propia. El derecho subjetivo actúa con el poder concedido por la ley. El derecho es lo que a cada uno corresponde, relación que deriva directamente de la justicia. Principios. Solo sobre los principios inmutables del derecho natural puede asentarse una concepción del derecho que supere los partidismos y las tendencias. Los hugonotes franceses señalaron como finalidad del derecho la libertad de cultos; los liberales, la libertad del individuo frente al estado; el absolutismo real lo identifica con la voluntad del jefe. División. Se distinguen fundamentalmente: a) El derecho natural o conjunto de los principios universales del derecho concebidos por la razón y fundamentados en la naturaleza del hombre. b) El derecho positivo o conjunto de normas que, en un momento dado, establece e impone a sus miembros una determinada organización soberrana, única y verdadera encarnación del derecho para una gran parte de bla doctrina jurídicadel último siglo. c) El derecho público y derecho privado: o ámbitos en los que el derechorealiza sus funcionespara la consecución de sus fines por la persona. Al primer ámbito corresponden el derecho político , administrativo , penal y procesal ; el segundo, el civil y mercantil . Caracteres. Cabe distinguir entre caracteres externos e internos. Entre los primeros destacan la alteridad y la imperatividad: el derecho se refiere siempre a la conducta de un sujeto en relación con otro; toda norma jurídica contiene un mandato que impone una determinada conducta. Independientemente de la voluntad de los sometidos a sus normas. Como caracteres internos, debe destacarse la racionalidad , la moralidad y la justicidad: toda norma jurídica debe estar conforme con la idea de justicia o, cuando menos, orientarse hacia lo justo. Fuente. Típicamente se han considerado fuentes del derecho la ley , la costumbre , la jurisprudencia y la doctrina científica. No se discuten las dos primeras: la jurisprudencia varía de estimación: hoy se niega a la doctrina su carácter de fuente. El código civil español reconoce como fuentes la ley, la costumbre del lugar y los principios generales del derecho. Crisis de los setenta La década de los setenta está marcada por una crisis generalizada en muchos países: crisis energética, crisis del capitalismo, crisis del socialismo y crisis de la civilización. Durante estos años se extendió un clima diferente al de la década anterior, que se había caracterizado por la expansión económica. La crisis se inició a finales de 1973 y marcó el fin de una época de crecimiento y bienestar. La causa más aparente fue la crisis energética, motivada por la subida del precio del petróleo, pero no fue la única. Su origen se encuentra en la guerra árabe-israelí de octubre de 1973, que llevó a los países de la OPEP a acordar una subida del precio del crudo en una escala sin precedentes. El 16 de octubre incrementó el precio un 70% y al día siguiente anunció una reducción de la exportación de barriles hasta que Israel no evacuara los territorios ocupados y decretó el embargo petrolífero a Estados Unidos y Holanda por su política proisraelí. En enero de 1974 anunció una nueva subida del barril; estas alzas hicieron que en tres meses el petróleo cuadriplicara su precio. La subida afectó a los países industrializados, especialmente a los de Europa Occidental, en los que dos terceras partes de la energía consumida provenía del exterior y basaban su economía en el consumo de petróleo, que importaban fundamentalmente de los países árabes, salvo el Reino Unido, que lo compraba en el mar del Norte. La dependencia se tradujo en una peligrosa debilidad económico-política con resultados muy negativos. Los más graves fueron el estancamiento de la actividad económica, el aumento de la inflación, el crecimiento del desempleo, un descenso industrial generalizado y un déficit público y de la balanza de pagos en muchos países. La economía, sobre todo la del mundo occidental, sufrió una radical transformación, pues el nivel de crecimiento y empleo de los años sesenta tardó mucho en recuperarse. La tasa media de inflación en 1974 en los países avanzados se situó en el 13,5% frente al 6%-7% de años anteriores, con una situación insólita, en la que se combinaba estancamiento económico y alta inflación (estanflación). La vida cotidiana de los ciudadanos se vio afectada y la escasez reapareció, tras dos décadas de una abundancia que parecía no tener fin. A comienzos de los ochenta el retraimiento de la actividad comercial internacional, debido a las medidas proteccionistas y a la crisis financiera, provocada por el fuerte endeudamiento exterior de muchos países, agravó la situación. La economía no se recuperó hasta mediados de la década. Neoliberalismo, neocapitalismo Modelo político económico que adoptaron Estados Unidos, Gran Bretaña y Canadá en los años ochenta. Su objetivo era revitalizar el capitalismo. Propone desmantelar el bienestar social promovido en décadas anteriores y extender el mercado y el sector privado como mecanismo de crecimiento económico. Vincula las prestaciones sociales a los estados de necesidad y prefiere que el resto de los ciudadanos costee los servicios sociales con su propia contribución. Sus máximos defensores fueron Thatcher en Gran Bretaña y Reagan en Estados Unidos. El neocapitalismo es un sistema económico que se basa en la doctrina del liberalismo, aunque acepta cierta intervención del Estado. También es el nombre dado por algunos autores a la etapa más avanzada de la evolución del sistema capitalista en los países más desarrollados. Los cambios que han dado lugar a la etapa actual del capitalismo son, principalmente: cambios en la técnica, debidos a los enormes avances de la ciencia, que han producido la necesidad de integrar en forma más completa el proceso productivo y, por tanto, un aumento de la inversión y del porcentaje del capital fijo; cambios en la política económica, debidos al mayor papel del Estado, que ha tomado a su cargo una serie de responsabilidades, tales como el mantenimiento del pleno empleo o la estabilidad del nivel de precios; el aumento del volumen del gasto público permite también que el Estado intervenga en el mercado como compensador del gasto privado, cuando sea necesario; este aumento de los gastos ha traído consigo un aumento de los impuestos; en las empresas se han desarrollado las estructuras oligopolísticas, lo que ha dado lugar, por un lado, a la separación de la propiedad de la empresa y de la dirección de la misma, y, por otro, a un aumento de la financiación interna de las empresas; respecto al trabajo, el aumento de poder de las asociaciones sindicales ha originado una elevación de la participación de las rentas del trabajo en la renta total. Neocolonialismo Es la práctica geopolítica que se encarga de utilizar el mercantilismo, clientelismo político, la globalización empresarial y el imperialismo cultural para influir en un país en el que grupos de oligarcas que hablan el mismo idioma y tienen la misma ciudadanía que los neocolonizados, establecen una elite para dirigir las poblaciones y apropiarse de las tierras y recursos que poseen. Durante las primeras décadas del siglo XX, el imperialismo de tipo militar, político y cultural dio paso al imperialismo económico. De esta forma las potencias prefirieron que sus colonias fueran mercados para sus productos de las industrias antes que enclaves militares y políticos. Esta situación se produjo porque los territorios colonizados independentistas acabaron con el dominio militar en sus territorios. El neocolonialismo es diferente al colonialismo, que se caracteriza por un control directo. Así, se emplea la fuerza militar para la ocupación del país y se establecen colonos procedentes de la metrópolis en el territorio sujeto a la dominación. Los terratenientes, pertenecientes a lo que se denominó la "hacienda tradicional", continuaron produciendo para su propia subsistencia y la de la población campesina vinculada a la hacienda por relaciones de tipo servil y, en algunos casos, abasteciendo a un mercado de amplitud regional. Fenómeno que aparece en la segunda mitad del siglo XX, con la pretensión de mantener una dependencia económica sobre las ex colonias. Constituye uno de los principales problemas del Tercer Mundo. En teoría sus países son independientes y tienen garantías internacionales sobre su soberanía, pero en la práctica su sistema económico y político está dirigido por otra potencia. El neocolonialismo actúa mediante: un control económico por medio de la inversión de capital, el ajuste de la producción y el condicionamiento de las ayudas; un control político y social a través de la manipulación de la información y de la opinión pública, la desestabilización interna y la utilización del Ejército para provocar golpes de Estado, y un control militar con intervenciones directas o indirectas. El poder neocolonial puede ser ejercido por la antigua potencia colonial, por otra distinta o por multinacionales. Los principales países neocoloniales en las últimas décadas han sido Gran Bretaña, Francia, Alemania, Japón y Estados Unidos. Organización de las Naciones Unidas Organismo internacional creado tras la II Guerra Mundial para mantener la paz y la cooperación entre las naciones. Nació el 24 de octubre de 1945, cuando 29 naciones ratificaron la Carta de San Francisco, firmada en esa ciudad tres meses antes por delegados de 51 países, pero la solución de los problemas económicos, sociales, educativos y sanitarios, el mantenimiento de la paz y la seguridad, era una gran empresa. Actualmente todos los países del mundo pertenecen a esta organización. En 1997 el total de miembros era de 185. La ONU está integrada por la Asamblea General, formada por todos los estados miembros; el Consejo de Seguridad, compuesto de cinco miembros permanentes (EE.UU., Reino Unido, Rusia, China y Francia) y otros diez miembros elegidos por un período de dos años; el Consejo Económico y Social, integrado por 27 miembros elegidos por un período de tres años; el Tribunal Internacional de Justicia, integrado por 15 jueces de diferentes países, designados para un período de nueve años; y la Secretaría General, cuyo secretario general es elegido por un período de cinco años. Existen organismos especializados, unidos a la ONU por acuerdos separados, como la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), Organización Mundial de la Salud (OMS), Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, FAO, y Fondo Monetario Internacional, Organización de Aviación Civil Internacional, Organización Internacional de Refugiados, Organización Internacional del Trabajo, Organización Meteorológica Mundial, Unión Postal Universal, etc. La ONU es una organización internacional de vocación universal, que agrupa a la mayor parte de los estados independientes del mundo y a representaciones de varios pueblos sin Estado. Es más conocida por sus siglas, ONU, y por la denominación Naciones Unidas, y sus fines son el mantenimiento de la paz y la seguridad internacional, el fomento de la amistad entre las naciones, la cooperación en diversos ámbitos del desarrollo y la promoción y defensa de los derechos humanos y las libertades fundamentales. Fue creada tras el final de la Segunda Guerra Mundialcon el fin de sustituir a la desaparecida Sociedad de Naciones, entidad que le precedió como foro de cooperación internacional, y su estatuto básico se recoge en la Carta de las Naciones Unidas, documento fundacional firmado el 26 de junio de 1945 por los representantes de los países que participaron en la Conferencia de San Francisco. Su sede central se encuentra en Nueva York (Estados Unidos) y, tras el ingreso de Suiza en 2002, contaba con 190 miembros. En 2001, la ONU y su secretario general Kofi Annán fueron galardonados con el Premio Nobel de la Paz "por su labor a favor de un mundo más organizado y pacífico". Los Estados Pontificios Se conocen como estados pontificios o estados de la iglesia a aquellos territorios situados en el centro de Italia, con capital en Roma, y que desde el 752 conformaron un estado independiente bajo la autoridad papal. También se les conoció como territorios del Papado. A partir del siglo VI de nuestra era, los papas pasaron a ser los gobernantes de la ciudad de Roma y sus territorios circundantes. El dominio sobre esas tierras fue una cesión del rey Pipino el Breve al Papa Esteban II por haberlo nombrado rey. Fieles y emperadores de la cristiandad fueron engrandeciendo los territorios mediante donaciones a la iglesia romana que fue creciendo en extensión territorial. Al conjunto de tierras que estaban en posesión de la iglesia católica romana se le conoció como Patrimonio de San Pedro. Los territorios estaban dispersos en Italia y otros países, lo que concedía a los Papas poder civil y político además del religioso. El primero en reconocer las prerrogativas papales fue el emperador Justiniano I mediante la “Pragmática sanción de 554” en la reconocía el derecho a los estados papales a poseer un ejército al mando del propio Papa. Muchos de los Papas procedían de las clases altas romanas y llegaron a tener cargos civiles además de la obligación del papado, como ocurrió con Gregorio I Magno, que además de Papa era prefecto civil de Roma. Los estados pontificios nacieron prácticamente tras la muerte de Carlos Martell, quien dividió el reino franco entre Carloman y Pipino, sus dos hijos. Carloman cedió sus territorios al tomar la vida religiosa. Pipino se convirtió en rey de los Francos, fundando la dinastía carolingia. Esteban II reconoció su calidad de rey y así comenzaron las relaciones entre el reino franco y el papado. Tras la invasión Lombarda, Pipino apoyó a Roma, mientras que el emperador de Bizancio no acudió al llamado del Papa. Tras la expulsión de los lombardos, los territorios de Marcas y Umbría, pertenecientes a los bizantinos pasaron a poder del Papa. Estos dos territorios donados por Pipino serían el inicio de los estados pontificios.Con la ruptura entre Bizancio y Roma, pasaran a poder del Papa el exarcado de Rávena y los obispados de la Pentápolis conformados por las ciudades de Rávena, Ferrara, Bolonia, Rímini, Ancona, Pesaro, Fano y Senigallia. Al acabar la dinastía carolingia, Berengario II , rey de Italia, amenaza las posesiones papales, Otón el grande acude al llamado del Papa Juan XII. El Papa lo coronó emperador del sacro imperio romano germánico en el 962, mientras que Otón ratificó los privilegios papales sobre los territorios mediante el Privilegium Othonis. En 1143, bajo el pontificado de Inocencio II, Arnaldo de Brescia comanda un levantamiento popular que pone en riesgo la hegemonía papal sobre sus territorios, obligando a la iglesia a que renunciara a su poder terrenal. Como respuesta Roma se separa proclamándose república independiente. Federico Barbarroja devolverá al Papa Adriano IV el control de los estados pontificios. Bajo el papado de Inocencio III, los estados pontificios, hasta entonces en el centro de Italia, se extenderán por el norte de Italia gracias a la herencia que deja a la Santa Sede, la condesa Matilde de Toscana. La lucha contra los albigenses trajo a Roma la cesión de la Provenza por parte de Raimundo IV de Tolosa. En el siglo XVI en Europa nacían los primeros absolutismos . Roma advertía los peligros que para sus territorios esto conllevaba. Alejandro VI de Borgia organizó el papado como una monarquía unipersonal y centralista, propiciando la formación de un reino italiano independiente de la Santa Sede cuyo gobierno estaría en manos de alguno de sus hijos. Alejandro emprendió la guerra contra los gobernantes locales poniendo al frente de su ejército a su hijo Juan de Gandía, conquistando los castillos de Cervetri, Anguillara, Isola y Trevignano. Juan murió asesinado y el poder recayó en César Borgia quien tomó en 1499 Imola , Forli, Rímini, Faenza, Piombino y la Isla de Elba, Urbino, Camerino, Città di Castello, Perusa y Fermo pasando a ser soberano de la Romaña, Marcas y Umbría. Entre 1503 y 1513, Julio II recuperó para la iglesia algunas de las posesiones de los Borgia. Los Estados Pontificios llegaron a abarcar prácticamente todo el centro de Italia, alcanzando su mayor extensión territorial en el siglo XVI. Casi todos los territorios anexionados estuvieron bajo el poder del Papa hasta 1797, cuando las tropas de Napoleón Bonaparte invadieron los territorios y crean la República Romana. El Papa Pío VII recuperó el poder sobre los territorios en 1801 el papa y durante el Congreso de Viena de 1815 se le restituyeron casi todas las posesiones manteniendo la zona bajo vigilancia austriaca. La disolución de los Estados Pontificios tuvo lugar en 1870, tras la unificación italiana bajo la hegemonía de Víctor Manuel II que anexionó los territorios romanos al naciente país. El poder papal quedó reducido al Vaticano, territorio en el que los papas permanecían como prisioneros voluntarios, como un simbólico acto de protesta por la intervención italiana en sus territorios. Hasta cincuenta y nueve años después, en 1929 con la firma del Tratado de Letrán, suscrito por Pío XI y Benito Mussolini, en los que la iglesia reconocía la soberanía del estado italiano, mientras que Italia reconocía la soberanía de la Ciudad del Vaticano, con sus cuarenta y cuatro hectáreas de territorio independiente. Hasta cincuenta y nueve años después, en 1929 con la firma del Tratado de Letrán, suscrito por Pío XI y Benito Mussolini, en los que la iglesia reconocía la soberanía del estado italiano, mientras que Italia reconocía la soberanía de la Ciudad del Vaticano, con sus cuarenta y cuatro hectáreas de territorio independiente. Comunidad Británica de Naciones o Commonwealth of Nations Comunidad de naciones asociadas de alguna forma con Gran Bretaña. Creada en la IX Conferencia Imperial (1926) “como unión de comunidades autónomas dentro del Imperio británico”, están unidas por la lealtad a la corona en plena igualdad jurídica. Fue ratificada por el Estatuto de Westminster de 1931. Conjunto de Estados soberanos y territorios que pertenecieron al Imperio colonial británico y que, una vez conseguida la independencia, optaron por continuar su vinculación política y económica con Gran Bretaña. La expresión se acuñó en 1922, y designaba aquellas naciones unidas por su fidelidad a la Corona británica. En 1931 el Estatuto de Westminster sustituyó jurídicamente el Imperio por una comunidad de naciones que comprendía el Reino Unido, sus colonias, sus protectorados y un conjunto de países independientes. La permanencia de la India en el marco de la Commonwealth, una vez independizada, sirvió de ejemplo a muchas colonias que hicieron lo mismo. La relación entre las nuevas naciones y Gran Bretaña se realizaba a través del Commonwealth Office, en el que cada una está representada por un comisionado, a modo de embajador. En 1956 se creó la figura del Secretario, al que se encargó la coordinación y cooperación entre los diferentes miembros. En 1997 la Commonwealth integraba 54 Estados. El compromiso de la organización de defender la democracia provocó la expulsión temporal de Nigeria en 1995-97, de Pakistán tras el golpe de 1999, y de Zimbabue por el fraude de las elecciones presidenciales de 2002. Comunidad de Estados Independientes (CEI) Organización internacional creada en diciembre de 1991, al desaparecer formalmente la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Suscribieron el tratado fundacional Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Georgia, Kazajstán, Kirgizistán, Moldavia, Rusia, Tadzikistán, Turkmenistán, Ucrania y Uzbekistán. La CEI incorporaba así la gran URSS, ya que solamente quedaban fuera, de modo absoluto, las tres repúblicas bálticas anexionadas por Stalin en 1940, esto es, Estonia, Letonia y Lituania. En teoría, la CEI abarcaba 22,2 millones de kilómetros cuadrados y 282 millones de habitantes. En la práctica, sin embargo, su amplitud real se vio mermada por el deterioro general de la economía, por el desproporcionado peso de Rusia en el conjunto y, sobre todo, por las frecuentes tensiones entre diversos estados miembros -incluso guerras. Concilio Vaticano II Se celebró en cuatro fases entre octubre de 1962 y octubre de 1965 bajo los papados de Juan XXIII y Pablo VI. Promovió la renovación de la estructura eclesiástica y la apertura del Vaticano. Fue un concilio ecuménico de la Iglesia católica convocado por el papa Juan XXIII, quien lo anunció el 25 de enero de 1959. Fue uno de los eventos históricos que marcaron el siglo XX. El Concilio constó de cuatro sesiones: la primera de ellas fue presidida por el mismo papa en el otoño de 1962. Él no pudo concluir este Concilio ya que falleció un año después, (el 3 de junio de 1963). Las otras tres etapas fueron convocadas y presididas por su sucesor, el papa Pablo VI, hasta su clausura en 1965. La lengua oficial del Concilio fue el latín. Comparativamente, fue el Concilio que contó con mayor y más diversa representación de lenguas y etnias, con una media de asistencia de unos dos mil padres conciliares procedentes de todas las partes del mundo. Asistieron además miembros de otras confesiones religiosas cristianas. Tras denunciar la injusticia mundial, abrió una vía de comprensión hacia los movimientos revolucionarios tercermundistas y por primera vez la Iglesia católica promovió el diálogo ecuménico con otras Iglesias y apoyó un acercamiento a los países del Este. En el transcurso del concilio murió Juan XXIII, uno de los Papas más populares a pesar de la brevedad de su pontificado, que adoptó una imagen más cercana a la sociedad y a sus problemas. Antes de morir había promulgado dos encíclicas: Mater et magistra (1961) y Pacem in terris (1963), dos piezas fundamentales sobre el papel de la Iglesia y el enfoque cristiano de los problemas y la paz. Su sucesor Pablo VI continuó las reformas emprendidas y concluyó el Concilio. Entre 1963 y 1978 puso en práctica la nueva orientación, reforzó los contactos ecuménicos y trató de modernizar las tendencias de la Iglesia con un clima de tolerancia y respeto. Sus encíclicas Ecclesiam suam y Populorum Progressio señalaron el punto culminante de la nueva orientación del concilio. Euro Moneda de la Unión Europea. Su creación se acordó en el Consejo Europeo de 1995 celebrado en Madrid. Se puso en circulación el 1 de enero de 1999, aunque su uso no se generalizó hasta 2002, con la introducción de moneda fraccionaria y billetes. Once países accedieron al euro. Inicialmente Gran Bretaña y Dinamarca firmaron disposiciones especiales que les eximieron de su uso y Suecia se descolgó por decisión propia, aunque, como en el caso británico, existe una fuerte presión de ciertos sectores de la alta Administración y de determinados grupos de interés para su adopción. Sin embargo, en Dinamarca un referéndum celebrado en 2000 ratificó la oposición de la población a su integración en la zona euro. El euro (€) es la moneda usada por las instituciones de la Unión Europea (UE), así como la moneda oficial de la eurozona, formada por 19 de los 28 Estados miembros de la UE: Alemania, Austria, Bélgica, Chipre, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Malta, PaísesBajos, y Portugal. Además, 4 microestados europeos tienen acuerdos con la UE para el uso del euro como moneda: Andorra, Ciudad del Vaticano, Mónaco, y San Marino. Por otra parte, el euro ha sido adoptado de manera unilateral por Montenegro y Kosovo. La usan más de 337 millones de europeos. Además, más de 210 millones de personas alrededor del mundo usan monedas fijadas al euro, incluyendo más de 182 millones de africanos. Nueve países de la UE no han adoptado la moneda única: Bulgaria, Croacia, Dinamarca, Hungría, Polonia, Reino Unido, República Checa, Rumania y Suecia. El euro es la segunda moneda de reserva, así como la segunda moneda más negociada en el mundo después del dólar estadounidense. El nombre de «euro» fue adoptado oficialmente el 16 de diciembre de 1995 en Madrid. El euro se introdujo en los mercados financieros mundiales como una moneda de cuenta el 1 de enero de 1999, reemplazando la antigua Unidad Monetaria Europea (ECU) en una proporción de 1:1. Las monedas y billetes entraron en circulación el 1 de enero de 2002 en los 12 Estados de la UE que adoptaron el euro en aquel año: Alemania, Austria, Bélgica, España, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo,Países Bajos y Portugal. Además también adoptaron el euro aquel año los microestados europeos de Ciudad del Vaticano, Mónaco y San Marino, que tenían acuerdos con países de la UE, y Andorra de manera no oficial. En 2011, Andorra firmó un acuerdo monetario con la UE, pasando su uso a ser oficial en el principado desde ese momento. El 1 de enero de 2007, Eslovenia se incorporó a la zona euro. Malta y Chipre lo hicieron el 1 de enero de2008 y Eslovaquia el 1 de enero de 2009. Estonia se incorporó el 1 de enero de 2011, siendo el primer país que había formado parte de la URSS que se convirtió en miembro de la eurozona. Letonia se incorporó el 1 de enero de2014. El país que más recientemente obtuvo su ingreso en la eurozona fue Lituania, el 1 de enero de 2015, siendo el último de los países bálticos que adoptó la moneda común europea. Movimiento Moderno Recibe el nombre de “Movimiento Moderno” el conjunto de los fenómenos que llevaron a la renovación de la arquitectura en el período de entreguerras. El Movimiento Moderno encontró su consagración en la fundación en Weimar por parte de W. Gropius de la escuela Bauhaus, que veía en la labor del arquitecto la posibilidad de incidir de manera positiva en el desarrollo de la sociedad. En esta línea trabajaron, entre otros, Mies van der Rohe y Le Corbusier. Collage El collage es una técnica plástica que consiste en pegar sobre un soporte (bastidor de tela, lienzo, cartón, etc.) diversos elementos (papel, tela, chapa, etc.), estructurados libremente (cortados, rasgados, rotos, etc.) con libre elección de formas, colores y calidades. Es voz francesa, sin traducción aceptada en castellano, que significa conjunto de cosas pegadas. Inicialmente predominó el uso del papel (papier collé) y es característico de la primera mitad del siglo XX, aunque actualmente se usan de nuevo los collages en la nueva figuración, el pop-art, etc. Manchismo (tachisme, action-painting) Manchismo (de mancha; Taichisme; Action-Painting) es el nombre dado a una pintura actual, no figurativa, que intenta expresar, mediante el color y la materia del cuadro, sensaciones tales como el movimiento, la velocidad, la energía, etc. Son muy importantes las masas de color y los materiales no específicamente pictóricos con que se trabaja: arena, alambre, etc., para conseguir una superficie peculiar en la obra terminada. Informalismo europeo El informalismo (del inglés, informalism) es un ismo artístico que propugna repudiar cualquier forma tradicional, excluyendo incluso las formas geométricas, para lograr un acercamiento máximo a la capacidad de expresión de la materia por sí misma. Europa era un mundo y América otro. La guerra dañó tan profundamente a los europeos que las heridas tardaron mucho en cicatrizar y durante años los costurones y las cicatrices, los cuerpos mutilados, reducidos a casi nada, se dejaron ver en el arte europeo. Los artistas -cada uno a su modo- deshacen las figuras, machacan los cuerpos, los descuartizan. Eso es lo que hacen Giacometti, Bacon, Dubuffet, Fautrier, Richter, Millares...Giacometti quita y quita materia a sus esculturas hasta reducir el cuerpo humano al filamento mínimo imprescindible para poder soportar la existencia. Bacon hiere y descuartiza los cuerpos que pinta, dejándolos convertidos en muñones sanguinolentos, encerrados en espacios opresivos, de cárcel o de manicomio. Fautrier, que pintó sus Rehenes durante la guerra para no volverse loco con los gritos de los asesinados, desfigura a sus figuras sobre el barro, reduciéndolos a un estado de desnudez informe. Dubuffet, un bruto, aplasta a sus damas abriéndolas en canal, como los bueyes de Rembrandt,Soutine o Bacon y dejándolas planas, con la superficie maltratada también por la punta del pincel. Saura fabrica monstruos; en sus pinceles -en sus brochas- incluso las mujeres más hermosas se convierten en engendros horribles de mirar. Millares arranca y desgarra los sudarios de las momias en que se han convertido aquellos que, en otro tiempo y bajo otras circunstancias, fueron seres humanos.Pero no les basta con destruir el cuerpo; quieren acabar con cualquier idea de Belleza, Desnudo, Armonía, Forma..., todo lo que lleve mayúsculas. Rechazan los medios tradicionales del arte: la pintura al óleo no es bastante expresiva para sus necesidades y recurren a materiales poco apropiados hasta entonces para el trabajo artístico, como los yesos, las colas, los sacos, etc. "Vale con barro -escribía Dubuffet- barro de un solo color, si se trata simplemente de pintar". En ocasiones ni siquiera pintan con el pincel, lo utilizan para arañar superficies espesas, matéricas, que han creado previamente con esos nuevos materiales y en las que dibujan arañando.No se puede hablar de una escena uniforme europea después de la Segunda Guerra Mundial, pero sí se pueden ver muchos puntos de contacto entre lo que se hace en unos países y otros -muchos aires de familia- y bastantes notas comunes.Por un lado el equivalente al expresionismo abstracto americano es en Europa informalismo, un término acuñado por el crítico Michel Tapié en 1951 para su exposición Signifiants de I'informel, celebrada en París y que tiene vida a lo largo de los años cincuenta. Una práctica romántica, de introspección, ensimismamiento e incomunicación. Pero, al mismo tiempo, y en muchos casos los mismos artistas, sin abandonar técnicas propias del informalismo o cercanas a él, llevan a cabo una recuperación de la figura, planteando una nueva imagen del hombre. Precisamente así, Nuevas Imágenes del Hombre, se tituló otra exposición celebrada en Nueva York el año 1959, que organizó Peter Selz. Y nuevas imágenes del hombre, y del mundo, eran las que fabricaban artistas europeos en pintura o en escultura: Giacometti, Dubuffet, Fautrier, Bacon, Millares, Saura, los miembros delgrupo Cobra.No hay homogeneidad en el informalismo que sucede a la Segunda Guerra Mundial en Europa; lo único que comparten todos es la destrucción -o la tortura- de la forma, pero los caminos y los resultados son diferentes.La guerra marcó a sangre y a fuego a toda una generación de artistas. Desconcertados y desengañados de los frutos que había producido la cultura occidental, buscan salidas en el existencialismo, la doctrina filosófica de Sartre, según la cual la existencia del hombre precede a su esencia, y que impregna todas las manifestaciones artísticas y culturales en Europa por estos años. El teatro de Sartre y Genet, la novela de Camus, las canciones -y los trajes negros- de Juliette Greco constituyen el ambiente en el que se desarrolla la vida en Europa. Por otra parte, ejerce una influencia importante la fenomenología de la percepción, de Merleau-Ponty (el libro con el mismo título se publica en Francia, en 1945, el año del "Calígula" de Camus), para quien la descripción de las cosas permite descubrir las estructuras trascendentales de la conciencia; Merleau-Ponty rechaza la dicotomía entre materia y espíritu y defiende el cuerpo como sujeto.La guerra había masacrado los principios más firmes y todos fueron testigos de horrores. El mundo se volvió un lugar que sólo inspiraba desconfianza y repulsa. Muchos pintores rechazaron también el modo de pintar que correspondía a ese mundo que dio lugar a la guerra: la pintura al óleo y la figura. Sin embargo, no se alejaron de la realidad. Por eso me parece muy acertado abordar el arte de estos años desde nuevas perspectivas que rebasan las etiquetas formalistas de los historiadores del arte, como acaba de hacer Frances Morris en la Tate Gallery de Londres con la exposición "Paris Post War. Art and Existentialism 1945-1955" -París Posguerra. Arte y existencialismo (1945-1955)-, donde por encima de criterios habituales, se descubre la relación profunda que existe entre artistas como Giacometti, Dubuffet, Wols, Gruber o Artaud.Casi todos ellos son, además de pintores o escultores de primera línea, escritores lúcidos: Michaux, Giacometti, Dubuffet, Millares... han escrito algunas de las páginas más importantes del arte de nuestro siglo.La lección que la guerra les enseñó a todos estos artistas -y la que nos transmiten en sus obras- es la fragilidad del ser humano, del cuerpo humano, la vulnerabilidad de una carne que ya no es chair (carne humana), sino viande (carne de carnicería, para cortar y comer). Esta es la fragilidad de Giacometti, de Fautrier, de Dubuffet, de Millares o de Bacon. Y la implicación del artista en la obra, la implicación -una vez más- del cuerpo. Las esculturas de Giacometti, de Fautrier o de Germaine Richier, guardan como parte propia la huella de las manos de los que las han esculpido, y han perdido el pulido de las primeras vanguardias. También la vuelta a los orígenes, causada por el desengaño de la cultura occidental y sus consecuencias: la guerra, el genocidio, la destrucción, la muerte; la vuelta a ser -y a trabajar- como primitivos de cualquier tipo. A trabajar como ellos y a ver el mundo como ellos lo veían; con los ojos de los niños (Cobra), de los hombres de las cavernas (Fautrier y sus desnudos hechos como los bisontes de Altamira, Giacometti en su cueva) o de los primitivos urbanos que hacen grafitti, pintadas callejeras (Dubuffet), incluso de los orientales (Michaux). Escultura surrealista La preocupación por el objeto venía de antes: en diciembre de 1931 Dalí publicó en "Le Surrealisme au service de la Revolution", un "Catálogo general de objetos surrealistas", estableciendo divisiones entre ellos e ilustrando cada una. En mayo de 1936 se había celebrado en la galería Charles Ratton, de París, una primera Exposición surrealista de objetos, donde se podían encontrar los diversos tipos. Breton hablaba de objeto onírico, de función simbólica, real y virtual, móvil y mudo, fantasma y encontrado. En los primeros años treinta Giacometti construyó objetos de funcionamiento simbólico, como La hora de las huellas (1939, Londres, Tate Gallery) o El palacio a las cuatro de la mañana (1932, Nueva York, MOMA); Breton realizó en 1929 poemas objeto, fruto de su interés por abolir los límites entre las artes y hacer una unión de plástica y poesía de forma que una contribuyera a la exaltación de la otra, logrando la física de la poesía, de la que hablaba Paul Eluard. Miró, hastiado de la pintura en 1930, salió del impasse fabricando objetos que fueron un paso intermedio en su camino a la escultura independiente.Los escultores en general mantienen una relación más libre con el surrealismo que los pintores. Arp, que venía del Dada en Colonia y seguía haciendo relieves coloreados, hacia 1930 dejó que esos relieves se independizaran y dio el salto a la escultura exenta. Construyó piezas en piedra y bronce de formas muy sencillas, elementales pero no abstractas, concretas, decía él, defendiéndose del calificativo de abstracto, en cuanto que sus obras no son simplificación de nada.TambiénErnst, el polifacético, investigó con la escultura y en mitad de los años treinta hizo algunas obras en yeso o bronce, que están a medio camino entre la escultura, en sentido tradicional, y el objeto surrealista, como Edipo rey, de 1934 (colección particular), o Los espárragos de la luna (1935, Nueva York, MOMA), lo mismo que Miró, cuyas actividades en uno y otro campo resultan difícilmente separables.Las superficies pintadas de Miró podían salir del cuadro y convertirse en chapas recortadas y sus líneas en alambres que unieran esas chapas. Eso fue lo que hizo Álexander Calder (1898-1976), un americano que vino de Nueva York a París en 1926 y entró en relación con el grupo surrealista. En 1927 se podía ver en el Salón de los Humoristas su Circo, que también exhibió en Cataluña con Miró. Este circo, que fue una atracción de París en estos años, nos da una pista de los intereses de Calder: sus figuras articuladas de animales y payasos, construidas con madera y alambre, pertenecen a un mundo de juego, en el mejor sentido de la palabra; en ese mismo año construía juguetes con movimiento para una empresa americana. Y aunque en 1932 hizo unas grandes esculturas de hierro, pesadas, que Arp denominó stabiles (estables), su interés fundamental lo dedicó a los mobiles (móviles), bautizados así por Marcel Duchamp, y que empezó a hacer también en 1932. Se trata de esculturas compuestas por placas metálicas delgadas, pintadas de colores vivos, con formas que parecen salidas de las obras de Miró o Arp, y sujetas por alambres delgados que las mantienen en equilibrio. Un equilibrio que se altera al menor soplo de aire, para volver a restablecerse. El azar, en forma de soplo o de pequeño impulso, las mueve y crea una nueva obra cada vez, que se desarrolla en el espacio -es una escultura-, en el tiempo -se mueve- y además suena. Dibujos de cuatro dimensiones les llamaba Calder. El movimiento; además, es un movimiento ligero, natural, no mecánico, como el que produce el viento en las hojas de los árboles, a cuya estructura se parecen los móviles. Y aunque en un primer momento trabajó con motores para conseguir el movimiento, los abandonó pronto, en 1934. No hay pretensiones en Calder. Argan le compara con un mecánico de barrio que sabe manejar el material industrial con el que trabaja -laminados, perfiles, varillas - y para el que emplea medios industriales también -pinturas de esmalte -, al servicio de un juego sencillo, como si construyera juguetes para sus niños.Albert Giacometti (1901-1966) es un suizo que va a París en 1923 y coquetea con el cubismo y la escultura africana hasta que se mete de lleno en el surrealismo desde 1930 a 1934, cuando es expulsado. Aunque su obra más conocida es posterior a la Segunda Guerra Mundial -con sus características figuras consumidas, en estos años realiza unas esculturas qué él definió como una especie de esqueleto en el espacio. Como a Calder o a González, no le interesa la masa, el volumen de la escultura tradicional; sus figuras de yeso, madera o metales se sitúan en el espacio y se apropian de un espacio mayor que el que ocupan materialmente. El objeto invisible llamó Breton a una de sus esculturas favoritas, Objeto desagradable. Manos sosteniendo el vacío, de 1934 (Yale, Universidad), una escultura que estuvo incompleta hasta que un día, paseando Breton por el mercado de las Pulgas, encontró una máscara de gas que le sirvió de cabeza. En la etapa surrealista las mujeres ocupan un lugar importante en la plástica de Giacometti. La mujer degollada (1932, Zurich, Fundación Giacometti) es una especie de esqueleto de animal, un insecto gigantesco y peligroso. En la monumental Mujer cuchara, de 1926-1927 (Dallas, colección Nasher), un bronce de metro y medio de alto, podemos distinguir la cabeza, el torso y las piernas, pero lo que predomina de forma contundente es la cuchara que, como la concha de tortuga de Miró en Caricia de un pájaro (1967, Barcelona, Fundación Miró), es el receptáculo femenino. La mujer se carga así de un componente sexual muy fuerte, que la acerca a figuras primitivas y al culto a la fertilidad propio de otros tiempos y otras esculturas, como las figuras-cuchara de Africa. Lo de menos, entonces, es la relación que existe con el cubismo en la simplificación de volúmenes y formas. Pop-art El pop-art (del inglés, Popular Art) es una corriente artística nacida en EE.UU. que toma elementos teóricos del dadaísmo y el surrealismo componiendo obras con elementos del mundo trivial o habitual, piezas industriales, etc. Su finalidad consistiría en provocar la reacción del espectador en un sentido múltiple: antimecanicista, estético, etc. Otra de las versiones del enfriamiento de la imagen en tomo a los años sesenta es el arte pop. Como lo definió Richard Hamilton, uno de sus iniciadores en Inglaterra, en una carta que escribió a Peter Smithson, a principios de 1957, "El arte pop es popular y destinado a un público amplio, pasajero y efímero, fácil de consumir y de olvidar, barato, producido en serie, joven y querido por la juventud, espiritual, sexy, llamativo, simpático, un negocio redondo".Los calificativos que emplea Hamilton (quizá con excepción de espiritual) hubieran hecho llevarse las manos a la cabeza a los artistas de la generación anterior, a los informalistas europeos y a los expresionistas abstractos americanos. Pero los tiempos habían cambiado, la recuperación económica era un hecho y el consumo que traía aparejado se iba a convertir en la característica definitoria de esta nueva sociedad. A estas novedades responde el pop y, por eso, su desarrollo es mayor en las sociedades más avanzadas también desde el punto de vista económico: los países anglosajones, Estados Unidos en primer lugar, e Inglaterra en segundo. En el resto de Europa la presencia del pop es menos fuerte y se carga de connotaciones que le acercan a otros movimientos o le hacen tomar otros nombres.El pop toma sus temas de la cultura popular, de la calle, tal como los transmiten los medios de masas, con preferencia por los lugares comunes y los estereotipos (la Coca-Cola, Marilyn, la fábrica Disney...); sus imágenes son las imágenes de las revistas ilustradas, la televisión, el cine, las vallas publicitarias, sin nada que ver con los grandes misterios de la vida; frívolas, intrascendentes y superficiales, no requieren una visión lenta y pensada, sino un vistazo rápido y superficial. Lo que interesa no es la realidad de las cosas, es su representación, su imagen; "el medio es el mensaje" había escrito Marshall McLuhan, el filósofo del pop, que publicó en 1962 su Galaxia Guttenberg.El pop se integra plenamente en el modo de producción industrial contemporáneo. Los procedimientos artísticos son procedimientos industriales: las imágenes se fabrican en serie y se venden como productos de supermercado; los objetos nuevos atraen la atención de los artistas porque colman algunas de sus aspiraciones: lo que podemos comprar en los grandes almacenes es nuevo y además impersonal -imposible de diferenciar del paquete vecino-. El artista -omnipresente y apasionado en cada una de sus obras informalistas- se oculta ahora y deja fríamente que sean ellas (los objetos) los protagonistas, de la misma manera que se oculta el diseñador industrial que hace un nuevo plato o una vitrina para exponer paquetes de arroz. Nada de emotividad, expresividad o manifestación del yo. El artista pop pretende que su obra parezca una obra producida por la industria, hecha en serie. "Quiero ser una máquina", dice Warhol, y las pinturas de Lichtenstein parecen tebeos para gigantes, salidos de una imprenta hecha a su medida. Sin embargo, las cosas no son tan sencillas y el mismo artista que dice querer ser una máquina vive y se comporta como una estrella de Hollywood, atrayendo él, su persona y sus actitudes a los mismos medios de comunicación que le suministran el material para su trabajo. El camino que había iniciado Duchamp -y Dalí también, de otro modo- se ensancha y se asfalta con Warhol.Formalmente el arte pop busca la máxima simplificación, tomando como base los procedimientos de la publicidad y de la imprenta: grandes formatos -algo que ya había iniciado Pollock en sus telas-, una gama de colores limitada -en muchos casos la cuatricromía de la imprenta, nada más-, el aislamiento, el enmarque y la repetición de los objetos y, aunque las imágenes pop hagan pensar lo contrario, la elaboración cuidadosa de las obras. Desde el momento en que el tema es todo aquello que nos rodea y que hasta ahora había sido despreciado como material no artístico, el trabajo consiste en elegir, manipular, reproducir. Por eso en el pop tiene tanta importancia la copia, la reproducción y la cita.Naturalmente, no todas estas notas son válidas para todos los artistas pop ni resulta fácil equiparar el pop inglés al americano. Y, aunque las primeras imágenes sean inglesas (de Paolozzio Hamilton), pronto es el pop de Estados Unidos el que deja notar su peso sobre el inglés. Pero lo que sí comparten ambos es la finalidad: atraer la atención del espectador sobre todas aquellas cosas que la alta cultura había desdeñado. "Lo que define al pop -dice Lichtenstein- ante todo el uso que hace de lo que se ha despreciado".El pop tuvo el gran momento en los años sesenta y su consagración se produjo en la Bienal de Venecia de 1964 y la Documenta de Kassel de 1968. El apoyo fue inicialmente de galeristas y coleccionistas, y Leo Castelli es un nombre ligado de manera indisoluble al movimiento, pero también R. Bellamy de la Green Gallery les apoyó pronto. Las críticas aparecieron antes en la prensa diaria que en las revistas de arte y las primeras críticas especializadas no pudieron ser peores. Max Kozloff abrió la veda en "Art International", a principios de 1962 llamándoles nuevos vulgares (neto vulgarian). Ese mismo año, en otoño, se publicó el primer artículo en defensa del pop, de G. R. Swenson.El pop conseguía algo que no había podido conseguir el expresionismo abstracto: hacerse entender por el espectador, dejarse leer, y éste era un factor importante para su aceptación; sin embargo el hecho de utilizar imágenes populares -vulgares-, de baja cultura y hacerlo con procedimientos tradicionalmente considerados no artísticos, provocaba el rechazo de un sector del público. La Posmodernidad filosófica El término posmodernidad o postmodernidad fue utilizado para designar generalmente a un amplio número de movimientos artísticos, culturales, literarios yfilosóficos del siglo XX, que se extienden hasta hoy, definidos en diverso grado y manera por su oposición o superación de las tendencias de la Edad Moderna. En sociología en cambio, los términos posmoderno y posmodernización se refieren al proceso cultural observado en muchos países en las últimas dos décadas, identificado a principios de los años setenta. Esta otra acepción de la palabra se explica bajo el término posmaterialismo. Las diferentes corrientes del movimiento posmoderno aparecieron durante la segunda mitad del siglo XX. Aunque se aplica a corrientes muy diversas, todas ellas comparten la idea de que el proyecto modernista fracasó en su intento de renovación radical de las formas tradicionales del arte y la cultura, el pensamiento y la vida social. Uno de los mayores problemas a la hora de tratar este tema resulta justamente en llegar a un concepto o definición precisa de lo que es la posmodernidad. La dificultad en esta tarea resulta de diversos factores, entre los cuales los principales inconvenientes son la actualidad, y por lo tanto la escasez e imprecisión de los datos a analizar y la falta de un marco teórico válido para poder hacerlo extensivo a todos los hechos que se van dando a lo largo de este complejo proceso que se llama posmodernismo. Pero el principal obstáculo proviene justamente del mismo proceso que se quiere definir, porque es eso precisamente lo que falta en esta era: un sistema, una totalidad, un orden, una unidad, en definitiva, coherencia. Se suele dividir a la posmodernidad en tres sectores, dependiendo de su área de influencia. Como un período histórico, como una actitud filosófica, o como un movimiento artístico. Histórica, ideológica y metodológicamente diversos, comparten sin embargo un parecido de familia centrado en la idea de que la renovación radical de las formas tradicionales en el arte, la cultura, el pensamiento y la vida social impulsada por el proyecto modernista, fracasó en su intento de lograr la emancipación de la humanidad, y de que un proyecto semejante es imposible o inalcanzable en las condiciones actuales. Frente al compromiso riguroso con la innovación, el progreso y la crítica de las vanguardias artísticas, intelectuales y sociales, al que considera una forma refinada de teología autoritaria, el posmodernismo defiende la hibridación, la cultura popular, el descentramiento de la autoridad intelectual y científica y la desconfianza ante los grandes relatos. Las principales características del pensamiento posmoderno son: Antidualista: Los posmodernos aseveran que la filosofía occidental creó dualismos y así excluyó del pensamiento ciertas perspectivas. Por otro lado, el posmodernismo valora y promueve el pluralismo y la diversidad (más que negro contra blanco, occidente contra oriente, hombre contra mujer). Asegura buscar los intereses de "los otros" (los marginados y oprimidos por las ideologías modernas y las estructuras políticas y sociales que las apoyaban). Cuestiona los textos: Los posmodernos también afirman que los textos ―históricos, literarios o de otro tipo― no tienen autoridad u objetividad inherente para revelar la intención del autor, ni pueden decirnos "que sucedió en realidad". Más bien, estos textos reflejan los prejuicios y la cultura particular del escritor. El giro lingüístico: El posmodernismo argumenta que el lenguaje moldea nuestro pensamiento y que no puede haber ningún pensamiento sin lenguaje. Así que el lenguaje crea literalmente, realidad. La verdad como perspectiva: Además, la verdad es cuestión de perspectiva o contexto más que algo universal. No tenemos acceso a la realidad, a la forma en que son las cosas, sino solamente a lo que nos parece a nosotros. El pensamiento posmoderno supone una crítica desencantada de la Modernidad, que señala el fracaso de la razón y la pérdida de los fundamentos sobre los que (al parecer) se levantaba la Modernidad . Pero también ofrece un amplio campo de posibilidades, una nueva concepción del ser humano en la que la racionalidad cede su puesto a una forma de vida estética ; una visión de la inmensa riqueza y heterogeneidad de la vida, que no se puede reducir a ningún fundamento o punto referencial único. Es un estado naciente que, según dice Lyotard, produce “regocijo” por haber inventado nuevas reglas de juego. Esta es la originalidad del pensamiento posmoderno: no se trata de añorar el pasado, sino de acoger con gozo la desaparición de la Modernidad. Hay muchos autores que, de una manera o de otra, están vinculados a la Posmodernidad (por ejemplo, Derrida, Deleuze, Foucault, Lacan…). Pueden ser considerados como fundamentales Jean-François Lyotard (1924-1998), autor de obras representativas como La condición posmoderna, La posmodernidad (explicada a los niños)… Gianni Vattimo (1936), autor de El fin de la modernidad, El sujeto y la máscara (un análisis de Nietzsche) y compilador de las obras colectivas La secularización de la filosofía y El pensamiento débil. Son interesantes los estudios de Lipovetsky (1944): La era del vacío, El imperio de lo efímero, La tercera mujer… También se puede citar a Sloterdijk (1947), que ha acuñado el término “razón cínica” (La crítica de la razón cínica) como característico de la razón que caracterizas la pos-Ilustración. La Posmodernidad se contextualiza con el pensamiento crítico acerca de la Modernidad, que ha surgido a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Los “maestros de la sospecha” interpretaron la civilización como proceso de codificación de factores sociales, voluntad de poder e impulsos inconscientes que era menester descodificar. En el siglo XX surgieron bastantes voces criticando las pretensiones de la Modernidad. Heidegger planteó la superación de la Metafísica a partir de la crítica de la cultura . Según dice (desde la lectura que hace la Posmodernidad), vagamos por sendas inciertas. El pensamiento busca el lugar donde acaece la revelación del ser , la superación de la crisis del humanismo . También el “segundo Wittgenstein” descubre que las palabras solo tienen el valor que les confiere su empleo en el lenguaje ordinario. Y, finalmente, en la Posmodernidad influyen los análisis de la Escuela de Frankfurt. La Posmodernidad también tiene en cuenta los interrogantes que suscitan los cambios que se han producido en los últimos años. El hombre se ha configurado sobre todo como un “homo oeconomicus”. Weber vio en el empresario un tipo modélico de hombre metódico y disciplinado. Creía en la virtud del trabajo frente al inútil ocio. Meticuloso y minucioso en su comportamiento profesional y responsabilidad personal. Este ideal ha originado un tipo de hombre marcado por el tener; a la vez productor y consumidor; de comportamiento unificado. Sus preocupaciones fundamentales son la elección del trabajo, las cuestiones familiares y el consumo. Un ser humano marcado por el individualismo y la subjetividad. Y una sociedad marcada por la ley de la eficacia y del rendimiento, ya propiciada desde el Positivismo. Se han fomentado los valores de la funcionalidad que motivan y estimulan la actividad económica. La lógica de “Investigación y Desarrollo” invade toda la sociedad y produce una creciente cientificación de la vida. Esta lógica se justifica desde el consumo, sinónimo de calidad de vida, de “sociedad del bienestar”. Se presenta la investigación como necesaria para la renovación: hay que innovar para producir más y mejor. Pero esta lógica implica que se subordinen al trabajo las relaciones humanas y el marco institucional. En efecto, el desarrollo industrial y económico exige una organización. Esto lleva consigo una creciente burocratización de la administración pública, que ejerce un control y una disciplina cada vez mayor. Pero también aquí se produce otra inversión: lo económico controla lo político. Con lo cual la política se tecnifica; la sociedad se ve como un sistema regulado en el que solo el experto puede opinar. Y así se elimina la discusión pública y se consigue la despolitización de la sociedad. En efecto, los ideales de la Modernidad han fracasado. En primer lugar, y quizá sobre todo, la confianza en el poder de la razón. La razón ilustrada ha demostrado su incapacidad de captación de la realidad , su imposibilidad de fundamentar sobre principios fijos ni las ciencias, ni la moral, ni la concepción del hombre. La razón moderna ha construido “grandes relatos”, “metarrelatos” (ecpresiones estas de Lyotard), es decir, interpretaciones teóricas, sistemas de pensamiento comprensivos de toda la realidad. Pero estos metarrelatos han fracasado: no han servido para liberar al ser humano; al contrario, le han hecho perder su libertad y su individualidad. Es más, han servido en muchos casos para justificar y legitimar modos de actuación. “Cada uno de los grandes relatos de emancipación, del género que sea, al que le haya sido acordada la hegemonía, ha sido, porc así decirlo, invalidado de principioen el curso de los últimos cincuenta años”, dice Lyotard. Y señala algunos ejemplos: el relato marxista del materialismo histórico viene invalidado por diferentes acontecimientos: 1953: Berlín; 1980: Polonia. El liberalismo eeconómico, por las crisis, del 29 o la del 74 al 79… Además, la razón se ha convertido en una razón técnico-instrumental, como ha señalado la Escuela de Frankfurt. Ha introducidoen el orden social, político, económico… una nueva racionalidad que no funciona de acuerdo con el criterio de verdadero / falso, sino de práctico / inútil. Lo verdadero es lo ventajoso, lo útil. El laboratorio más equipado tiene mejores posibilidades de tener razón. Y además, el capitalismo no necesita legitimación: todo es aceptable si puede entrar en el juego económico. El ideal de progreso que preconizaba el pensamiento moderno también ha fracasado con la racionalidad que le dio origen: se han cometido crímenes de lesa humanidad (por ejemplo, el holocausto nazi). El desarrollo técnico ha aumentado la complejidad de la vida cotidiana, el malestar del ser humano. Ha propiciado situaciones alarmantes: guerras mundiales, totalitarismos, separación entre el Norte y el Sur, desempleo, pobreza, deculturación por la crisis de la escuela, neoanalfabetismo… Esta racionalidad ha llevado al ser humano a una ausencia práctica de libertad. En efecto, la crítica que hizo la Modernidad de la religión, la puesta de relieve del carácter superfluo de los valores , ha dejado al hombre sin marco referencial ético . El ser humano ha sufrido una auténtica “cura de adelgazamiento” (según la expresión de Lipovetsky) y se ha visto sometido a una sociedad compleja, de cultura de masas, en la que la publicidad, los medios de difusión… producen consenso, instauración e intensificación de un lenguaje común. El único valor ha sido “lo moderno”, “lo útil”, “lo que vale”… Y se puede criticar también la visión unitaria de la historia. En efecto, en la lógica de la Modernidad, la historia ha quedado reducida a la historia del progreso económico, de la tecnociencia capitalista. No hay mayor libertad, sino mayor seguridad. No hay mayor educación, o un mejor reparto de la riqueza. La historia universal no ha conducido hacia lo mejor. Incluso se puede pensar que la historia no conduce hacia nada, no tiene una finalidad. Y es que el desarrollo histórico no ha sido una historia de la liberación, sino de totalitarismos (nazismo, comunismo de Stalin). La historia, pues, implica un carácter ideológico, es la “historia de los vencedores” (según la expresión de Benjamin). Se considera a Friedrich Wilhelm Nietzsche el primer posmoderno, pero hay intérpretes que se remontan a ciertas actitudes posmodernas de algunos sofistas. Este artículo examinará particularmente los precursores, pero se concentrará en la producción teórica relacionada de manera más o menos directa con la crisis del estructuralismo en los años 1960. Una de las interferencias de esta discusión se encuentra en que no es capaz de menguarse en términos psíquicos, pues son el resultado de diferentes ecuaciones, pensamientos y tecnicismos en los distintos campos de la cultura occidental. Así en el campo científico, la teoría de la relatividad y posteriormente la física cuántica, revolucionaron la física moderna newtoniana, la forma mecanicista de interpretar el universo. Del mismo modo lo han hecho en el campo filosófico. En la ciencia han sido muy importantes la teoría del caos, o la imposibilidad de predecir hechos suficientemente futuros, y la transcripción del principio de incertidumbre de Heisenberg , nombre que define una de las mayores características del pensamiento posmoderno así como las consecuencias del teorema de Bell . Lo mismo ha ocurrido en el área de la epistemología y de la filosofía con el devenir del psicoanálisis. Aunque Freud ha sido siempre tratado como un autor clásico en el sentido que si bien critica algunos aspectos de la cultura moderna -especialmente en El malestar en la cultura- algunos de sus seguidores como Lyotard y Vattimo se han deslizado hacia planteamientos posmodernos. El filósofo italiano Gianni Vattimo define el pensamiento posmoderno con claridad: en él lo importante no son los hechos sino sus interpretaciones. Así como el tiempo depende de la posición relativa del observador, la certeza de un hecho no es más que eso, una verdad relativamente interpretada y por lo mismo, incierta. El modelo determinista de la causalidad , de la verdad de un sujeto fuerte al estilo de Hegel, Kant e incluso Marx y el planteamiento del tiempo lineal como el de Leibniz son puestos en tela de juicio. La posmodernidad, por más polifácetica que parezca, no significa una ética de carencia de valores en el sentido moral, pues precisamente su mayor influencia se manifiesta en el actual relativismo cultural y en la creencia de que nada es totalmente malo ni absolutamente bueno. La moral posmoderna es una moral que cuestiona el cinismo religioso predominante en la cultura occidental y hace hincapié en una ética basada en la intencionalidad de los actos y la comprensión inter y transcultural de corte secular de los mismos. Es una nueva forma de ver la estética, un nuevo orden de interpretar valores, una nueva forma de relacionarse, intermediadas muchas veces por los factores posindustriales; todas estas y muchas otras son características de este modo de pensar. La crítica posmoderna, cuyos orígenes se encuentran en el trabajo de los posestructuralistas franceses (Derrida, Foucault y Barthes, principalmente) se basa en cuatro principios metodológicos: El método genealógico creado por Nietzsche. La concentración en las operaciones metafóricas del lenguaje. La perspectiva antipositivista. El particularismo antitotalizador. En lo que respecta a las premisas definitorias, esta crítica puede resumirse en cuatro puntos fundamentales: Textualismo: Todo conocimiento inserto dentro de un discurso no puede escapar a la condición de su propia textualidad. Constructivismo: Todos los fenómenos sociales son de naturaleza artificial. Poder/conocimiento: La legitimidad de un cuerpo de saber no depende de su contenido de verdad, sino de las fuerzas institucionales y las matrices disciplinarias que regulan la producción y autorización del saber. Particularismo: La crítica debe contestar a las peticiones universalizantes o totalizadoras de los discursos hegemónicos mediante conceptos que particularicen las situaciones planteadas. Los historiadores también se han visto influidos por las teorías posmodernas, llegando incluso a plantearse su profesión. La posmodernidad afecta a la historiografía de dos modos: Niega la posibilidad de construir grandes relatos, es decir, niega el empirismo histórico como base de sus paradigmas. Niega la posibilidad de reconstruir el pasado ya que los documentos no son pruebas reales de lo sucedido sino discurso y representaciones. Estas teorías han provocado dos grandes cambios: El interés por estudiar la historia cultural de las minorías y los sujetos subalternos, la cultura material. Los historiadores han reflexionado sobre la epistemología muy frecuentemente, pero es en este momento cuando el debate es más fuerte. Una de las causas ha sido la deriva intelectual estadounidense hacia el ámbito del lenguaje a finales de los setenta, como una forma de criticar al paradigma de la historia social. También se puede señalar como causa de este debate la introducción de la filosofía, la reorientación de las ciencias sociales al análisis histórico y el surgimiento de perspectivas metodológicas nuevas. Se considera el congreso celebrado en Cornell en 1980 como la entrada en escena de esta tendencia. El impacto de estas teorías ha provocado dos reacciones: por un lado nos encontramos con los que han rechazado cualquier intento de reconstruir el pasado, pues ello supondría incurrir en una violencia epistemológica. Así pues no les queda más que estudiar la cultura como conjunto de símbolos. La academia norteamericana se ha dado a la labor de una historia semejante, encabezada por Hayden White, quien han introducido los postulados de la posmodernidad en su relato histórico. Un texto como Metahistoria, de White, es el mejor ejemplo de ello. A continuación vamos a ver definiciones y críticas de posmodernidad según autores: Jürgen Habermas: Para este autor, la posmodernidad en realidad se presenta como antimodernidad. Él define a los posmodernistas como 'jóvenes conservadores' y dice que estos recuperan la experiencia básica de la modernidad estética; reclaman como suyas las confesiones de algo que es subjetivo, liberado de las obligaciones del trabajo y la utilidad y con esta experiencia dan un paso fuera del mundo moderno. Este autor defendía la diversidad de las diferentes culturas bajo el primado de los derechos humanos como base normativa de "una vida libre de dominación". Ello supone llevar a cabo una segunda Ilustración de la modernidad, que corrija sus fallos, al tiempo que preserve sus logros ciudadanos y democráticos. Jean-François Lyotard: Este autor criticó la sociedad moderna por el realismo del dinero, que se acomoda a todas las tendencias y necesidades, siempre y cuando tengan poder de compra. Criticó los metadiscursos: idealistas, iluministas, el cristiano, el marxista y el liberal, incapaces de conducir a la liberación. La cultura posmoderna se caracteriza por la incredulidad con respecto a los metarrelatos, invalidados por sus efectos prácticos y actualmente no se trata de proponer un sistema alternativo al vigente, sino de actuar en espacios muy diversos para producir cambios concretos. El criterio actual de operatividad es tecnológico y no el juicio sobre lo verdadero y lo justo. Defendía la pluralidad cultural y la riqueza de la diversidad. Giannina Braschi: Radicada en Nueva York, esta poeta posmoderna es conocida por su fantasía urbana y sus renovaciones lingüísticas y estructurales que rompen las barreras entre ficción, poesía, y drama. Su obra, escrita en tres idiomas—español, spanglish, e inglés—expresa el proceso cultural de tantos hispanos que han emigrado a los Estados Unidos—y explora las opciones políticas de Puerto Rico—nación, colonia, y estado. Es la autora de la celebrada novela bilingüe "Yo-Yo Boing!" y del clásico posmoderno “El imperio de los sueños”. En su nuevo libro, escrito en inglés, “United States of Banana”, Braschi dramatiza la caída del imperio estadounidense, declarando la independencia de Puerto Rico y otorgando pasaportes estadounidenses a todos los ciudadanos latinoamericanos. Andreas Huyssen: Para este autor, existe una relación entre modernismo estético y el posestructuralismo (que es una variante de modernismo confiado en su rechazo de la representación y la realidad en su negación del sujeto, la historia, etc.) Este autor defiende que la cultura posmoderna debería ser captada en sus logros y sus pérdidas, en sus promesas y perversiones e intenta defender con sus obras (Dialecta escondida, Guía de la posmodernidad...) que si las vanguardias intentaron cambiar el mundo, más lo hizo la tecnología, la industria cultural. El surgimiento de la cultura posmoderna se debió a las nuevas tecnologías que se apoyan en el lenguaje: los medios de comunicación y la cultura de la imagen. Según Lyotard, las tecnologías comunicativas han producido una sociedad de la información. Gianni Vattimo: Para Vattimo, hemos entrado en la posmodernidad, una especie de ‘babel informativa’, donde la comunicación y los medios adquieren un carácter central. La posmodernidad marca la superación de la modernidad dirigida por las concepciones unívocas de los modelos cerrados, de las grandes verdades, de fundamentos consistentes, de la historia como huella unitaria del acontecer. La posmodernidad abre el camino, según Vattimo, a la tolerancia, a la diversidad. Es el paso del pensamiento fuerte, metafísico, de las cosmovisiones filosóficas bien perfiladas, de las creencias verdaderas, al pensamiento débil, a una modalidad de nihilismo débil, a un pasar despreocupado y, por consiguiente, alejado de la acritud existencial. Para Vattimo, las ideas de la posmodernidad y del pensamiento débil están estrechamente relacionadas con el desarrollo del escenario multimedia, con la toma de posición mediática en el nuevo esquema de valores y relaciones. Con base en el trabajo de ese autor se han realizado múltiples trabajos en la teoría de los medios de comunicación en la posmodernidad. Jesús Ballesteros: Para Ballesteros el modelo tecnocrático, basado en el incremento de la producción con el menor coste económico, parece imponerse cada vez más en el mundo, lo que va acompañado de las desigualdades sociales. En contraste a esta sociedad, en que domina lo que el autor llama "posmodernidad como decadencia", propone radicalizar las exigencias de la razón y de la democracia, profundizando en sus raíces. Es lo que pretende la "posmodernidad como resistencia", la respuesta que da al autor a las perplejidades de nuestra época. Rosa María Rodríguez Magda: Para esta autora, si la posmodernidad postulaba el fin de los Grandes Relatos, ahora habríamos entrado en una nueva etapa que denomina Transmodernidad, caracterizada por la aparición de un nuevo Gran Relato: la globalización. Este paradigma debe recuperar los retos de la Modernidad, asumiendo las críticas posmodernas. Su teoría se inscribe en la línea de las aportaciones realizadas por Baudrillard, Bauman y Zizek. A comienzos del siglo XXI Algo nuevo está surgiendo. Crisis significa separación, diferenciación de lo nuevo y lo antiguo; de lo caduco y perecedero de lo que permanece… Pero también significa crecimiento, superación, desarrollo. ¿Estamos ante una nueva manera de existir, de vivir y ser-en-el-mundo? Es posible. Algunos autores hablan de la Tercera Revolución Industrial, la era de la comunicación, de la cibernética, de Internet, de la Inteligencia Artificial… Y no cabe duda de que esta era está condicionando el modo de ser humano. ¿Qué papel tiene la filosofía en el mundo actual? Esta pregunta, que ya se formulaba Heidegger a mediados de nlos años sesenta, se vuelve a plantear ahora con la misma (o mayor) urgencia que hace cuarenta años. La filosofía, aparentemente, no “sirve para nada”, no tiene una utilidad pragmática. Como dice Lyotard, “En un universo donde el éxito consiste en ganar tiempo, pensar no tiene más que un solo defecto, pero incorregible: hacer perder tiempo”. ¿Es la filosofía una “perdida de tiempo”. Dos labores le pueden ocupar a la filosofía en este nuevo siglo XXI. Por un lado, una labor de denuncia de los excesos y abusos que se cometen en este momento sobre el ser humano. Crítica de la objetualización, de la deshumanización, de la consideración económica, consumista, política, de la que el ser humano es objeto. La filosofía puede ser esa voz crítica que se alza para prevenir; pero también para solicitar una actuación que ayude al ser humano a realizarse, a ser plenamente persona. Pero también la filosofía es terapéutica. Su función puede ser ayudar al ser humano a orientarse en nuestro mundo; darle claves de interpretación de su situación como ser-en-el-mundo, ayudarle a ser, proporcionarle pistas para que cada persona pueda dar sentido a su vida y a su actuación. El filósofo, inserto en el mundo, en la historia, en el tiempo, está atento a los cambios y transformaciones que se están produciendo a su alrededor. Pero también ha de ser capaz de generar cambios, de avanzar con su pensamiento posibles caminos por los que transcurra el futuro de la humanidad. En su horizonte, un punto de llegada: la felicidad del ser humano. Este es el destino último de la humanidad, alcanzar su plenitud y desarrollo; pero de todos, no solo de un grupo (más o menos numeroso) de privilegiados. El mundo es de todos y para todos. Es el lugar donde vivimos y solo se puede vivir construyendo juntos nuestra ciudad, nuestra aldea global. La filosofía tiene en este tiempo la responsabilidad y el compromiso de ayudar a hacer una construcción coherente. La filosofía puede ser en este nuevo siglo la vigilante del mundo . Bibliografía José Luis COMELLAS, Historia Breve del Mundo Contemporáneo, Rialp, Madrid, 2004. Desde la época de las revoluciones que conducen del Antiguo al Nuevo Régimen hasta mediados del siglo xx, puede percibirse una cierta relación con lo actual. Es lo que se ha dado en llamar Historia contemporánea. Al periodo posterior, más cercano a nosotros, suele llamársele, por razones metodológicas, historia del mundo actual. Lo destacado de este libro es que su autor logra narrar de un modo comprensible, y rico en matices, la historia de los dos últimos siglos. José Luis COMELLAS, Historia Breve del Mundo Reciente, Rialp, Madrid, 2005. El título de este libro se dirige a todo lector interesado en conocer mejor el mundo de nuestro tiempo. ¿Hasta qué punto es posible estudiar lo actual con criterios rigurosamente históricos? Como está ocurriendo ahora, falta perspectiva para observarlo, y no tenemos métodos para adivinarlo. No sólo la proximidad hace difícil escribir una historia de los tiempos recientes. En el escenario mundial hay más protagonistas que nunca, y todos los países son sujetos activos. La historia se ha hecho más "universal", con una gran diversidad de hechos y situaciones. El autor trata sencillamente de exponer un panorama claro y comprensible de los aspectos más destacados, más influyentes en la realidad del mundo, una realidad en verdad apasionante y digna de conocerse, pero que se nos aparece muy enrevesada y compleja… Javier PAREDES (Coord.), Historia Universal Contemporánea. De la Primera Guerra Mundial a nuestros días, Ariel, Barcelona, 2004. Hace poco más de dos siglos que los Estados Unidos convirtieron en realidad política la teoría de la división de poderes. La sustitución del absolutismo por el constitucionalismo parlamentario marca el inicio y el empeño de la Edad Contemporánea. Doscientos años, realmente, no son muchos para una era histórica; sin embargo, son tantos y tan variados los acontecimientos que en ella se suceden, que hacen de la Historia universal contemporánea una de las disciplinas académicas de más difícil comprensión. Se entiende así que, en no pocas ocasiones, dicha dificultad mantuviese a los historiadores cercados por los límites del análisis, sin atreverse a penetrar en el territorio de la síntesis, que da sentido a cada uno de esos estudios pormenorizados y cercanos. Pues bien, este manual universitario contiene las líneas maestras por las que ha discurrido la historia reciente, gracias a las cuales encuentran sentido muchos hechos, que sin esos puntos de referencia se nos presentarían como absurdos. Esta Historia universal contemporánea tiene dos características que la convierten en una edición original. En primer lugar, el análisis de los acontecimientos más recientes, que afectan directamente a nuestro vivir cotidiano. En segundo lugar, cada capítulo se ha encomendado a un autor diferente, de manera que han colaborado en este libro cuarenta y dos autores, pertenecientes a dieciséis universidades distintas. Todos y cada uno de ellos son especialistas sobre el período que escriben. Asa BRIGGS y Patricia CLAVIN, Historia Contemporánea de Europa, 1789-1989, Crítica, Barcelona, 2001. Las cualidades de Asa Briggs que está hoy en la cima de su prestigio aparecen claramente en ésta que es, sin duda, su obra maestra: una ambiciosa visión de conjunto de la historia de Europa en los dos siglos de la época contemporánea, desde el inicio de la Revolución francesa hasta la caída de los regímenes de la Europa oriental y la consolidación de la Unión Europea con el tratado de Maastricht. Santiago CAMACHO, 20 grandes conspiraciones de la historia, Esfera de los Libros, 2005. Frente a la historia oficial y consensuada que nos han enseñado apenas podemos pensar que existan otras posibilidades… pero existen, aunque en muchas ocasiones permanezcan ocultas. ¿Pisó realmente Neil Armstrong la Luna? El hecho de que Hitler, Rudolph Hess o Himmler fueran ocultistas practicantes ¿influyó en el desarrollo de la Guerra Mundial? ¿El asesinato de John Fitzgerald Kennedy fue casualidad o conspiración? El síndrome tóxico que llenó de espanto a los consumidores españoles ¿lo causó realmente el aceite de colza? Éstas son algunas de las preguntas que sugiere la lectura de “20 grandes conspiraciones de la historia”. No se trata de afirmar que las teorías aquí expuestas sean más verdaderas que las que conocemos, pero sí se sostienen elementos de juicio, razonamientos y puntos de vista inéditos o rescatados de páginas suprimidas de la historia que nos harán replantearnos algunos acontecimientos trascendentales. Tras leer este libro nuestra percepción de la realidad no será la misma. Encontrar la verdad es trabajo del lector. Pasquale VILLANI, La Edad Contemporánea, 1800-1914, Ariel, Barcelona, 1996. Salvador FORNER, Democracia, elecciones y modernización de Europa. Siglos XIX y XX, Cátedra. Madrid, 1997. La obra recoge los trabajos inéditos de especialistas españoles y europeos sobre la historia electoral de los siglos XIX y XX. Consta de dos partes: la primera está dedicada a estudios de carácter general sobre España, Francia, Italia y Portugal; la segunda se centra en estudios de carácter local y regional sobre España. VV.AA., Historia de la España contemporánea. Desde 1808 hasta nuestros días, Ariel, Barcelona, 1999. Raymond CARR, España, 1808-1975, Ariel, Barcelona, 2000. Escrita con una rara combinación de pasión entusiasta y de fría objetividad, la obra del profesor Carr (publicada dentro de la prestigiosa «Oxford History of Modern Europe») tiene calidad y méritos suficientes para desempeñar, durante muchos años, tres funciones primordiales: la de informar ampliamente al lector no especializado; la de servir de introducción y guía a los que deseen conocer la Historia Contemporánea de España y la de auxiliar al propio especialista como obra de referencia general. La metodología de trabajo queda sintetizada por el mismo autor con las siguientes palabras: «El historiador que se propone estudiar un período de tiempo dilatado tiene que permanecer en guardia y no desviarse de una línea de equilibrio ideal evitando imperfecciones y desigualdades de trato.» Establecida sobre una amplísima bibliografía especializada (pasan de un millar los títulos manejados por Raymond Carr), sus múltiples reediciones avalan la calidad contrastada de un clásico en el género, ampliado y puesto al día por el autor con la adición de cuatro nuevos capítulos en los que se analiza con lúcida precisión el régimen franquista y la transición a la democracia. Javier PAREDES (director), Historia del Mundo contemporáneo. Siglos XIX y XX, Ariel, Barcelona, 2004. Esta Historia del Mundo contemporáneo tiene dos características que la convierten en una edición original. En primer lugar, el análisis de los acontecimientos más recientes, que afectan directamente a nuestro vivir cotidiano. En segundo lugar, cada capítulo se ha encomendado a un autor diferente, de manera que han colaborado en este libro cuarenta y dos autores, pertenecientes a dieciséis universidades distintas. Todos y cada uno de ellos son especialistas sobre el período que escriben. Pilar TOBOSO SÁNCHEZ, Diccionario de Historia del Mundo Actual, Alianza Editorial, Madrid, 2005. La complejidad del período que se extiende desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, hasta nuestros días es traatada en este DICCIONARIO DE HISTORIA DEL MUNDO ACTUAL de forma didáctica en todos sus aspectos: políticos, geoestratégicos, sociales o económicos. En las más de 1.200 voces que contiene, Pilar Toboso Sánchez ha recogido los acontecimientos, hechos, procesos, organizaciones, partidos políticos y personajes que han tenido trascendencia significativa en el período, tanto en el ámbito español como internacional, de una forma sintética, lo que hace el volumen sumamente valioso no sólo para el estudiante o el periodista, sino también para el lector interesado en tener a su alcance un compendio de los jalones decisivos del mundo en el que vivimos. José Luis COMELLAS, Historia de España Contemporánea, Rialp, Madrid, 2002. La Historia de España Contemporánea, considerada en su secuencia lineal como "un cúmulo de infinitos pequeños sucesos" por la complejidad de su contenido, tiene, a través de sus muchos y desconcertantes cambios, un planteamiento dialéctico que permite ver a partir de las Cortes de Cádiz, cómo durante doscientos años los españoles han estado discutiendo, en ocasiones dramáticamente, los mismos asuntos que en el fondo seguimos discutiendo hoy. La comprensión de nuestra historia contemporánea no es posible sin una actitud analítica y comprensiva que tenga en cuenta a un tiempo la realidad social, cultural, institucional, política y económica de España, y su evolución a lo largo del tiempo, para comprender finalmente cómo y por qué hemos venido a parar aquí. José Luis Comellas ha venido revisando -desde su primera versión en 1988- este libro, dirigido tanto a universitarios como a todos los lectores deseosos de conocer el sentido de nuestra historia reciente, y ha puesto al día las últimas visiones, hasta llegar, en esta edición, al año 2002. Paul AUBERT (Edit.), Religión y sociedad en España (Siglos XIX y XX), Casa de Velázquez, Madrid, 2002. La España contemporánea vivió según su propia cronología, y su propio dramatismo, los cambios y las crisis de las sociedades occidentales. De hecho, las relaciones entre la Iglesia y el Estado orientaron, sin duda mucho más que en otros países, su historia. La hegemonía política y cultural de la España moderna, reivindicada por la derecha, estribaba en el catolicismo. Toda cuestión política tuvo en España un trasfondo religioso puesto que la religión abarcaba todas las esferas de la sociedad y el Estado dependía de la Iglesia. Pero la sacralización por la derecha autoritaria de un pasado glorioso y de la organización estamental del Antiguo Régimen, confundidos con el catolicismo triunfante, contribuyó a forjar la imagen de un país enfrentado con la modernidad y que tenía dificultades para adaptarse a las exigencias del liberalismo económico y político. Lo que estuvo en juego en la lenta evolución de este fenómeno religioso fue la interpretación de la modernización y de la democratización de España. La democracia, que pasó de ser un valor reivindicado por una minoría social a una exigencia compartida por amplios sectores, implicaba otra relación con una Iglesia que aceptara la cultura secular y renunciara a su concepción totalizadora de la sociedad. Otras obras sobre conceptos varios Fernando ESTEVE y Rafael MUÑOZ DE BUSTILLO, Conceptos de Economía, Alianza Editorial, Madrid, 2005. En un mundo cada vez más dominado por lo económico, este libro proporciona el bagaje conceptual necesario para comprender los procesos y mecanismos de la Economía. Las voces, de distinta extensión según el concepto, se pueden leer de manera independiente, si bien el sistema de referencias cruzadas permite profundizar y establecer sus interrelaciones. Por otra parte, da cabida a los múltiples enfoques y teorías que conviven en la Economía, de forma que, junto al tratamiento extenso y detallado del núcleo dominante -la Economía neoclásica-, se introducen tanto visiones alternativas o complementarias como contrapuntos críticos a ésta. Enrique VERDEGUER, Historia del Pensamiento Económico, Acento Editorial, Madrid, 2003. Desde los modelos económicos medievales hasta los más recientes, esta Historia del Pensamiento Económico recoge las aportaciones, interpretaciones y teorías económicas elaboradas durante más de quinientos años. Junto con sus protagonistas, quedan explicados con claridad temas como la división del trabajo, el valor de uso y el valor de cambio; los conceptos de salario, renta y beneficio; estructura, superestructura, plusvalía, micro y macroeconomía; el monetarismo, los niveles de desempleo, etc. Todo ello contextualizado en su momento histórico. Mar DÍAZ VARELA y Mariano GUINDAL, Diccionario de Economía, Acento Editorial, Madrid, 2001. Dos características de este Diccionario de Economía de Flashmás lo distinguen de otros semejantes: la absoluta puesta al día y su claridad de exposición. Saber de economía se ha convertido en algo imprescindible para entender el mundo en que vivimos: esta obra es un precioso instrumento de ayuda para quienes, sin ser especialistas, quieren tener claro qué hay detrás de cada término, incluyendo los más recientes. Robert COLONNA D’ISTRIA, Iniciación a la Economía, Acento Editorial, 6ª ed., Madrid, junio de 2002. La economía domina de manera a veces brutal nuestra realidad de cada día. Las noticias económicas ocupan las primeras planas y con frecuencia hablan un lenguaje difícil de comprender. Este libro trata de ser una guía para adentrarse en ese mundo complejo e insoslayable. Jacobo MUÑOZ (dirigido por), Diccionario de Filosofía, Editorial Espasa Calpe, Madrid, 2003. Aunque ordenadas en una única serie alfabética, las voces del Diccionario corresponden a tres apartados fundamentales: filósofos, conceptos y escuelas o movimientos. En las entradas los autores ofrecen exposiciones comprehensivas que ilustran el modo en que los filósofos y los movimientos se interpelan entre sí. La obra se complementa de un índice analítico concebido como un “buscador”, de modo que este Diccionario pueda utilizarse también como herramienta de referencia rápida para aclarar el significado de un tecnicismo, o para situar en su contexto a un autor poco conocido o a una corriente menor. José FERRATER MORA, Diccionario de Filosofía, 3ª reimpresión, Editorial Ariel, Barcelona, enero 2004, 4 vols. Giovanni REALE y Dario ANTISERI, Historia del pensamiento filosófico y científico, vol. III: Del romanticismo hasta hoy, 3ª ed., Editorial Herder, Barcelona, 2002. Los tres volúmenes de la presente obra constituyen uno de los manuales más completos de historia de la filosofía y de la ciencia, especialmente apto para los estudiantes de enseñanza media y de universidad. La obra ofrece una visión exhaustiva del itinerario seguido por el pensamiento occidental, tanto en su vertiente filosófica como en su dimensión científica, mostrando el peso decisivo que han tenido los pensadores y los sabios de Occidente en la progresiva formación del talante del hombre actual y de su mundo. Manuel GARRIDO, Luis M. VALDÉS, Luis ARENAS (coords.), El legado filosófico y científico del siglo XX, Colección Teorema, Ediciones Cátedra, 1ª ed., Madrid, 2005. Este libro relata la odisea del pensamiento filosófico y científico del siglo XX, con sus principales aventuras y conquistas. Frederick COPLESTON, Historia de la filosofía, Editorial Ariel, 4ª ed., Barcelona, febrero 2000, 9 vols. Con la capacidad analítica y crítica propias de la tradición británica, Copleston nos ofrece una Historia de la filosofía que contrasta con las de autores continentales, tanto por su método, como por la atención especial que presta a las corrientes del pensamiento anglosajón, las cuales han ejercido una influencia decisiva en la problemática de la filosofía actual. Javier MUGUERZA y Pedro CEREZO (eds.), La filosofía hoy, Editorial Crítica, 2ª ed., Barcelona, julio de 2004. Se recoge en este volumen una visión muy completab de las distintas corrientes y ámbitos que constituyen el pensamiento filosófico actual. La filosofía analítica, la fenomenología, la hermenéutica, el posmarxismo, el existencialismo, la posmodernidad, son vistos en su evolución y desarrollo más recientes. Se analiza, asimismo, el presente de los diferentes espacios en los que tradicional o menos tradicionalmente se ha movido la filosofía: la metafísica, la ética, la estética, la filosofía política, la filosofía del lenguaje, de la historia, de la religión, de la tecnología, del derecho. Los autores de los distintos capítulos son algunos de los filósofos españoles más destacados del momento. Javier Muguerza y Pedro Cerezo han coordinado estos trabajos, que aparecieron serialmente en el Boletín que publica la Fundación Juan March. De la nueva colección de Conceptos Fundamentales de Alianza Editorial se han manejado los siguientes textos: - Conceptos fundamentales de Sociología, Roberto GARVÍA, 3ª reimpresión, Madrid, 2004. - Conceptos fundamentales de Ciencia Política, Ignacio MOLINA en colaboración con Santiago DELGADO, 2ª reimpresión, Madrid, 2003. - Conceptos fundamentales de Historia, de Elena SÁNCHEZ de MADARIAGA, 3ª reimpresión, Madrid, 2004. - Conceptos fundamentales de Filosofía, de Carlos THIEBAUT, 4ª reimpresión, Madrid, 2004. Salvador GINER, Emilio LAMO de ESPINOSA, Cristóbal Torres (eds.), Diccionario de Sociología, 2ª ed., Alianza Editorial, Madrid, 2006. La excelente acogida dispensada a la aparición del Diccionario de Sociología, publicado por vez primera en 1998 y reimpreso varias veces, recomendó a sus editores, así como a Alianza Editorial, su reaparición, revisada, aumentada y puesta al día. Se han consultado muchas otras obras, sobre todo de Acento Editorial, que aparecen a lo largo del discurso a que da lugar el presente ensayo. Se omiten todas las obras que hacen referencia a la Historia del Arte, por encontrarse todas citadas a lo largo del presente texto. Como se ha dicho, disponemos de una amplia colección de obras, incluyendo monografías, de Acento Editorial, que tampoco nos hemos olvidado de citar en este texto, obras muy sintéticas, de precio muy económico, que tuvieron una buena acogida en el mercado por tratarse de obras divulgativas. Diremos, por último, que hemos consultado fuentes sacadas de Internet. Al respecto, se han utilizado sobre todo las webs siguientes: - Webdianoia.com 2001-2015, sobre todo su glosario filosófico. En Webdianoia se encuentran matreriales para el estudfio de la historia de la filosofía. Es una web pensada para estudiantes dde Secundaria, especialmente del último curso, y se puede encontrar en ella la exposición de las principales líneas del pensamiento de los autores y autoras tratados, así como su biografía, la relación de sus obras y la exposición del contexto histórico en que vivieron.Pero hay también otras secciones que pueden ser de su interés, comoun glosario filosófico con los términos más comunes en filosofía. - El glosario de términos filosóficos, que nos ha brindado la Plataforma “En defensa de la Filosofía”, www.filosofía.net/materiales. La web del filósofo Gustavo Bueno, que se encuentra en Symploké.com. El “Proyecto Symmploké” se orienta principalmente a la composición de manuales de filosofía, escritos en lengua española, y publicados ante todo a través de Internet -www.symploké. net- pero sin descartar la edición en papel o en otros soportes según vayan aconsejado las circunstancias. Diseño de portada Nombre del autor: Ignacio Ramón Echeburúa Estévez Nombre del autor en la portada: Ignacio R. Echeburúa Título de la obra: Vocabulario de Hª contemporánea Texto solapa portada (máximo 400 caracteres con espacios). Biografía del autor: Sólo voy a citar mis últimas publicaciones. En esta última órbita, se sitúa el libro titulado “El Griego y su Literatura Clásica”, que sacó a la calle la Editorial pc de Palma de Mallorca, en su sede de Barcelona. Le siguió un libro sobre “ASTRONOMÍA”, que editó en junio de 2022, la Editorial Autografía de Barcelona. Asimismo, los tres libros siguientes han sido publicados por la Editorial Autografía. En junio de 2023 vio la luz el libro titulado “Historia de la física”. Este libro tiene 282 páginas y forma parte de la colección Fondo de la editorial. Se puede adquirir en librerías online como Librería Oxford, Buscalibre y Agapea. En enero de 2024 salió a la calle el libro titulado “JOSÉ ORTEGA Y GASSET y la razón histórica”. Ortega nos dice que necesitamos una razón que sea capaz de describir los sentidos del mundo humano, que nos permita entender la realidad humana. A la razón pura le es imposible captar al hombre en su singularidad, en sus realizaciones históricas, la razón pura no nos sirve; la razón matematizante... Por otro lado, “Mis Relatos” es mi única obra de narrativa, la cual contiene tres relatos cortos, como son “¡Una boda que se las trae!”, “Aires de romería: El Rocío” y, para terminar, “Con faldas y ¡a lo loco!”. Fue puesta en la calle en marzo de 2025 por la mencionada Editorial Autografía, en la categoría de Ficción. Ya está en la editorial el libro titulado “Nuevos Relatos”, que saldrá a la calle en septiembre de este año y contendrá cinco narraciones, cuyos títulos son: a) El Gernika; b) EL suicidio de un filósofo; c) En una casa que no quiero recordar; d) San Juan de Gaztelugatxe, y e) Deporte Rural Vasco. Por último, quiero indicar que Ediciones Europa acaba de enviarme una propuesta editorial por la que se compromete a publicarme el título “Mis Cuentos”, que se integra por las narraciones siguientes: a) Leyendas y sagas de la mitología nórdica, b) Los vikingos y su mitología, y c) La vida desde los inicios, para los niños. Su correo electrónico es: editor3@grupoeditorialeuropa.es/ Sin embargo, tengo redactada mi primera novela, de la que no falta ni un detalle, que se titula “Una comunidad de Carmelitas descalzas”, incorporando este título sendas fotografías. Son sus dos personajes centrales Jorge y Luis Enrique, quienes con diálogos llenos de frescura y sinceridad nos abren las puertas del convento de Santa Teresa de San Sebastián. Dicha novela se encuentra en la bandeja de entrada, pero aún no tiene un destinatario concreto. Y, últimamente, se ha redactado otra novela, titulada Un catamarán nuevo, con una extensión parecida a la anterior, aunque el nº de capítulos se queda en seis. Texto de la contraportada (máximo 500 caracteres con espacios). Sinopsis: En este caso ofrecemos a nuestros lectores un Vocabulario de Hª contemporánea. Recordamos que el lector tiene en sus manos un diccionario histórico. Abarca el espacio cronológico de los siglos XIX y XX. Su punto de partida es fácilmente datable: corresponde al período que se conoce como la Independencia de las trece Colonias norteamericanas, la Revolución francesa y la caída del Antiguo Régimen. Si se nos obligara a dar una fecha concreta, tendríamos que referirnos a 1783 ó 1789. Pero el límite que marca su fin es difuso. Mientras que para algunos profesionales esta etapa sigue abierta, otros la consideran cerrada. Hace poco más de dos siglos que los Estados Unidos convirtieron en realidad política la teoría de la división de poderes. La sustitución del absolutismo por el constitucionalismo parlamentario marca el inicio y el empeño de la Edad Contemporánea. Dos cientos años, realmente, no son muchos para una Era Histórica; sin embargo, son tantos y tan variados los acontecimientos que en ella se suceden, que hacen de la Historia Universal contemporánea una de las disciplinas académicas de más difícil comprensión. Se entiende así que, en no pocas ocasiones, dicha dificultad mantuviese a los historiadores cercados por los límites del análisis, sin atreverse a penetrar en el territorio de la síntesis, que da sentido a cada uno de esos estudios pormenorizados y cercanos. Pues bien, este ensayo contiene las líneas maestras por las que ha discurrido la historia reciente, gracias a las cuáles encuentran sentido muchos hechos, que sin esos puntos de referencia se nos presentarían como absurdos. Texto solapa contraportada (máximo 300 caracteres con espacios): Está claro que podemos centrarnos, tanto en el siglo XIX, como en el siglo XX. Sobre el siglo XIX ya nos explayaremos un tanto, pero el siglo XX nos ha quedado un tanto huérfano. La verdad es que hay muchos libros acerca de los grandes acontecimientos históricos del pasado siglo XX: revoluciones, guerras, crisis económicas. Pero este ensayo los enlaza a todos en una perspectiva global. Este “ensayo poderoso e inquietante”, analiza el siglo como una trayectoria cerrada que comenzó en un tiempo de catástrofes (guerras mundiales, crisis económica, revoluciones y fascismo), experimentó una edad de oro y ha acabado en un derrumbamiento. Lo hace con la franqueza de quien, tras la caída del comunismo, ha de explicarse sus propios errores, sin dejar de denunciar los defectos de un sistema que engendra desigualdad y pobreza en un mundo inestable. Y con una mirada de una amplitud insólita, que no sólo se detiene en los acontecimientos políticos y en la evolución económica, sino que analiza las transformaciones sociales (la gran revolución que ha cambiado las relaciones entre los sexos y las generaciones), los avances de la ciencia y la tecnología, las mutaciones del “gran arte” y la formación de una nueva cultura juvenil. ¿Qué concepto –o conceptos- pretende transmitir en su Libro? Nadie puede escribir acerca de la historia del siglo XX como escribiría sobre la de cualquier otro período, aunque sólo sea porque nadie puede escribir sobre su propio período vital como puede (y debe) hacerlo sobre cualquier otro que conoce desde fuera, de segunda o tercera mano, ya sea a partir de fuentes del período o de los trabajos de historiadores posteriores. Creo que en este momento es posible considerar con una cierta perspectiva histórica el siglo XX corto, desde 1914 hasta el fin de la era soviética (1991), pero me apresto a analizarlo sin estar familiarizado con la bibliografía especializada y conociendo tan sólo una ínfima parte de las fuentes de archivo que ha acumulado el ingente número de historiadores que se dedican a estudiar el siglo XX. Es de todo punto imposible que una persona conozca la historiografía del presente siglo, ni siquiera la escrita en un solo idioma. Por otra parte, he de decir que en el campo de la historia contemporánea nuestros conocimientos son superficiales y fragmentarios, incluso según los criterios de la erudición histórica. Todo lo que he sido capaz de hacer es profundizar lo suficiente en la bibliografía de algunos temas espinosos y controvertidos -por ejemplo, la historia de la guerra fría o la de los años treinta- como para tener la convicción de que los juicios expresados en este ensayo no son incompatibles con los resultados de la investigación especializada. ¿Qué significa el título del Libro? Este escrito se sustenta en unos cimientos desiguales. De cualquier modo, conocer gentes y lugares me ha ayudado enormemente. La simple contemplación de la misma ciudad -por ejemplo, Madrid o Barcelona- con un lapso de treinta años me ha dado en ocasiones idea de la velocidad y la escala de la transformación social ocurrida en el tercer cuarto de este siglo. Otras veces ha bastado el recuerdo de algo que se dijo en el curso de una conversación mucho tiempo atrás y que quedó guardado en la memoria, por razones tal vez ignoradas, para utilizarlo en el futuro. Si el historiador puede explicar este siglo es en gran parte por lo que ha aprendido observando y escuchando. Espero haber comunicado a los lectores algo de lo que he aprendido de esa forma. ¿Cuál es el público principal al que va dirigido el Libro? Para una gran parte de cuanto he escrito en este libro, excepto para mis juicios personales, necesito contar con la confianza del lector. No tiene sentido sobrecargar una obra como ésta con un gran número de notas o con otros signos de erudición. Sólo he recurrido a las referencias bibliográficas para mencionar la fuente de las citas textuales, de las estadísticas y de otros datos cuantitativos -diferentes fuentes dan a veces cifras distintas- y, en ocasiones, para respaldar afirmaciones que los lectores pueden encontrar extrañas, poco familiares o inesperadas, así como para algunos puntos en los que nuestras opiniones, siendo polémicas, pueden requerir cierto respaldo. Dichas referencias figuran entre paréntesis en el texto. El titulo completo de la fuente se encontrará al final de la obra. Esta Bibliografía no es más que una lista completa de las fuentes citadas de forma textual o a las que se hace referencia en el texto. No es una guía sistemática para un estudio pormenorizado, para el cual se ofrece una breve indicación por separado. El cuerpo de referencias está también separado de la notas a pie de página, que simplemente amplían o matizan el texto. --------------------------------------------------------------------------------------------------------

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