ENSAYO, Economía.
En una primera aproximación, la economía es la ciencia que estudia el uso óptimo de los recursos de forma que una cantidad dada produzca la máxima satisfacción, o que una cantidad dada de satisfacción derive de la cantidad de recursos más pequeña posible. No obstante, se la ha definido también como “la disciplina que estudia las actividades tendentes a obtener la mayor satisfacción humana, estableciendo fines y utilizando medios que son susceptibles de usos alternativos y de los que se dispone en cantidades limitadas”. Todo sistema económico debe aportar soluciones para tres problemas: cómo determinar lo que debe producirse; cómo mantener la producción; y cómo distribuir los productos. En un sistema de libre empresa, el fabricante, al determinar el método de producción, se decidirá por el que le permita obtener el producto con la mínima inversión y los costes más reducidos; y al darles salida y adquirir sus factores de producción, procurará que su beneficio total sea máximo. En definitiva, la economía es la parte de la realidad social que se compone del conjunto de relaciones que los individuos establecen entre sí y con su medio circundante para resolver sus necesidades materiales. Como hemos dicho, toda economía tiene que responder a una triple cuestión: (1) qué bienes producir (o sea, cuántos y cuáles bienes se han de producir a partir de los recursos o factores de producción de que la sociedad dispone; (2) cómo producirlos (o sea, cómo distribuir y coordinar esos recursos incluyendo entre ellos el tiempo de los individuos en las distintas actividades productivas); y (3) cómo distribuir los bienes producidos entre los distintos componentes de la sociedad. A la vez, llamamos Economía -así, con mayúscula- a la reflexión sobre la realidad económica tanto para conocerla como para actuar sobre ella. Así, pues, está claro que al igual que sucede con casi todas las disciplinas científicas, no existe una única definición de Economía que satisfaga a todos los economistas y que pueda sintetizar perfectamente el variado campo de interés de esta ciencia. Surgida como una reflexión particular dentro de los campos de la filosofía política, moral y social, la ciencia económica ha atravesado por una serie de etapas que muestran los diferentes problemas considerados como centrales en cada época. La ciencia económica, como disciplina que estudia la conducta de seres humanos en relación mutua, debe considerarse como una ciencia social. Por lo mismo, ella está ligada -más o menos estrechamente, según el enfoque que se siga y el problema concreto que se esté estudiando- a otras disciplinas del campo humano y social: al Derecho, por cuanto la actividad económica sólo puede existir dentro de un marco normativo determinado, que hace posible y condiciona los intercambios entre los seres humanos; a la Psicología, por cuanto implica el estudio de las escogencias que hacen los hombres y las reacciones típicas de los mismos cuando procuran maximizar su utilidad en condiciones de incertidumbre; a la Lógica, las Matemáticas y la Estadística, por cuanto busca presentar sus conclusiones de modo formal, adoptando el lenguaje riguroso y los procedimientos racionales de estas disciplinas; a la Política, la Sociología y la Historia, por cuanto la comprensión acabada de los fenómenos y procesos económicos debe integrar el conocimiento de la sociedad dentro de la cual éstos se desenvuelven, muchas veces en una perspectiva temporal de larga duración. Dada esta relación entre la Economía como reflexión intelectual y la economía como actividad práctica, se puede por ello esperar que la primera, es decir, la Economía, guardará una íntima relación con el modo de inserción de la economía real en el todo social y con las formas en que las distintas sociedades han construido sus economías respondiendo al triple problema económico. Históricamente, grosso modo, la instancia económica se ha insertado en el todo social de tres maneras, por lo que, consecuentemente, se podría hablar de tres tipos de Economía. Por otra parte, a raíz de las aportaciones de la escuela neoclásica (s. XIX), el significante Economía sustituye al de Economía política con el propósito de encuadrar esta disciplina en el campo de las ciencias empíricas (según la clasificación de Di Fenizio, 1961). Actualmente los términos Economía, Economía Política y Ciencia Económica se utilizan indistintamente, aunque no existe unanimidad con respecto a su sinonimía; hay partidarios de identificar Economía Política con el estudio de las relaciones entre grupos o clases sociales y se restringe Economía al de las fuerzas que rigen el intercambio de equilibrio entre sujetos. A lo largo de la Historia Económica se ha abordado el problema de la definición de la Economía desde diferentes puntos de vista: los economistas clásicos la designaban como una ciencia orientada al estudio de la formación y distribución de la riqueza: así, Stuart Mill (s. XIX) la definió como la "ciencia que estudia la riqueza y las leyes de su producción y de su distribución". Posteriormente se reclamó un mayor alcance para esta disciplina, de forma que para Alfred Marshall (s. XIX - XX) es el "estudio de la Humanidad en las ocupaciones ordinarias de la vida, y que examina aquella parte de la acción individual y social que pueda tener más estrecha vinculación con la obtención y el uso de los artículos materiales necesarios para el bienestar". En otro sentido, ya en el siglo XX Robbins afirma que "la economía comprende la conducta humana como relación entre fines y medios escasos con usos alternativos". La actividad económica es aquella actividad dirigida a la satisfacción de las necesidades humanas empleando medios escasos con arreglo al principio de máximo aprovechamiento de los recursos. Con la pretensión de integrar estas discrepancias en un término comprensivo, es habitual referirse a esta ciencia como el estudio de las formas en que las sociedades deciden la administración de unos recursos escasos, susceptibles de usos alternativos, con el fin de satisfacer el conjunto de las necesidades humanas cuyo caracter es ilimitado. Ello responde a la constatación de que en toda sociedad se plantean tres problemas fundamentales, que son: qué -y cuánto- producir (decisión de producción), cómo hacerlo (decisión de asignación de recursos) y para quién (decisión de distribución); el modo en que se articulan las decisiones en torno a dichos problemas es lo que se conoce como Sistema Económico. Según la mencionada clasificación de Di Fenizio, la economía, como disciplina perteneciente al grupo de las ciencias psico-sociales o del hombre, es un saber empírico de tipo no experimental, rasgos éstos que la hacen partícipe de la distinción entre las vertientes positiva y normativa del conocimiento. En este sentido, mientras que la economía positiva se corresponde con la descripción, desentrañamiento y predicción de los hechos de naturaleza económica que acaecen en el mundo (campo del "ser"), la economía normativa versa sobre las recomendaciones éticas que orientan el quehacer científico hacia el logro de lo deseable (campo del "deber ser"). Y por otra parte, a pesar de ser cierto que la presencia de esta disyuntiva es característica de todas las ciencias sociales, la observación del ejercicio de la práctica científica por los economistas constata que las preocupaciones éticas no han dejado nunca de subyacer en sus planteamientos. De este modo, si para los fisiócratas y Adam Smithambas posturas habían de venir unidas en un todo enmarcado en la doctrina de la ley natural, con Malthus y Ricardo comienza este proceso de separación que posteriormente economistas como Steuart, Bentham, Stuart Mill, Senior o McCulloch explican claramente, al asignar un rasgo científico a la economía, de carácter positivo y libre de juicios de valor, y reservan la cualidad de arte para todo aquello que, en relación a la misma, tuviese que ver con la formulación de fines o recomendaciones. Siguiendo a Fernández Díaz, Parejo Gámir y Rodríguez Sáiz (1989) "el verdadero origen de la controversia se da en la economía Neoclásica", pues pueden diferenciarse tres corrientes: a) la de Marshall y Edgeworth, que propugna la separación de lo científico-positivo frente a lo ético-normativo; b) la de Walras, que defiende la no existencia de tal separación y c) las tesis de la "Economía del Bienestar", que pretenden objetivizar tanto lo positivo como lo normativo. La economía como ciencia es relativamente joven: nació en el siglo XVIII con Adam Smith, quien en su libro La riqueza de las naciones (1776), desarrolló el primer modelo de economía de mercado. A esa obra siguen las de Thomas R. Malthus, David Ricardo y John Stuart Mill. Para los economistas clásicos, como para los fisiócratas, la economía se basa en la libertad individual y el propio interés económico, considerado como una ley natural. A esta concepción se opusieron los técnicos de la escuela histórica y, sobre todo, Karl Marx, fundador de la economía socialista. En la década de 1870 surgen los teóricos de la utilidad marginal, que insistieron en la valoración subjetiva de los artículos de comercio y consideraron el precio como resultante del valor de uso (utilidad) de la última unidad (marginal) de los artículos disponibles. A raíz de la depresión de 1929, la escuela de Keynes se centró en torno al examen de las variaciones de la renta nacional, del consumo y de las inversiones. Frente a la postura keynesiana, favorable a la intervención gubernamental y partidaria de la política fiscal, surgió una teoría neoliberal, partidaria de la política monetaria y en radical oposición al crecimiento de las actividades financieras del gobierno, cuyo principal artífice fue Milton Friedman. La mayoría de los países occidentales utilizan hoy en día modelos de economía social de mercado, en los que el estado interviene para corregir supuestas diferencias en base a hipotéticas situaciones de conflicto con los intereses sociales colectivos. De manera más extensa, en el siglo XX la posición de Robbins (1932) llevaba a este autor a optar por el establecimiento de una ciencia "éticamente neutral", en la que el economista no se planteara la consecución de los fines que le vienen dados, sino la elección de los medios de que dispone para conseguirlos. Más adelante, en la década de los sesenta, la oposición de Friedman frente a Myrdal revitaliza la controversia: si para el primero la economía es y debe ser positiva, su adversario lo rebate con el argumento de que los juicios de valor son inherentes y no pueden abstraerse de la ciencia. Sin embargo, Friedman no descarta que entre ambas posturas haya una relación estrecha, ya que aunque admite que la economía positiva debe permanecer separada de los juicios de valor, observa que lo contrario no es posible, puesto que cualquier posición política habrá de estar basada en la economía positiva. En cuanto a los juicios de valor, la omnipresencia de éstos se explica por el hecho de que las ciencias sociales no admiten el procedimiento de experimentación en el laboratorio, razón por la que se abren las puertas a un mayor predominio de los aspectos ideológicos. Hutchinson distingue tres tipos de juicios de valor: • Los precientíficos: presentes en todas las ciencias e inevitables, son aquellos que condicionan la elección de los ámbitos de estudio y los criterios inductivo o deductivo); • Los poscientíficos: aquellos que se incorporan a la teoría después de formulada ésta y que se manifiestan en las aplicaciones prácticas de la misma, que deben ser, si es posible, objetivados, y Los de carácter ideológico: éstos intervienen tanto en lo positivo como en lo normativo a la hora de la elección de una u otra teoría para la explicación de un fenómeno, en el proceso de contrastación de las hipótesis y también en el manejo de los datos empíricos escogidos para realizar dicha contrastación. La economía es una ciencia social que estudia el comportamiento y las elecciones del hombre entre bienes alternativos, en un contexto de escasez de recursos. Dado que los recursos del planeta son escasos y desgraciadamente, no todos podemos disponer de todo, nos vemos obligados a administrar esos bienes para conseguir lo que nos falta. La ciencia económica envuelve la toma de decisiones de los individuos, las organizaciones y los Estados para asignar esos recursos escasos. La economía se centra también en el comportamiento de los individuos, su interacción ante determinados sucesos y el efecto que producen en su entorno. Por ejemplo, el efecto que producen en los precios, la producción, la riqueza o el consumo, entre otros. Es una ciencia social porque estudia la actividad y comportamiento humanos, que es un objeto de estudio altamente dinámico. Los humanos somos impredecibles. También se conoce como economía al conjunto de todas esas decisiones de los individuos, empresas y gobiernos, que resultan en un gran conjunto de actividades interrelacionadas de producción, distribución y consumo, que definen como se distribuyen los recursos. Por ejemplo, la economía de un país es el conjunto de todas las actividades interrelacionadas que se producen dentro del país. El objetivo último de la economía es mejorar las condiciones de vida de las personas y de las sociedades. Hay que tener en cuenta que los recursos disponibles son limitados (existe escasez), pero las necesidades humanas son ilimitadas. Cuando una persona decide asignar un recurso a un uso concreto, está descartando su uso para otro fin. A esto se le conoce como coste de oportunidad. La ciencia económica también se encarga del estudio de todas las fases relacionadas con el proceso de producción de bienes y servicios, desde la extracción de materias primas hasta su uso por el consumidor final, determinando la manera en que se asignan los recursos limitados. Los principales objetos de estudio de la economía a lo largo del tiempo han sido la fijación de precios de los bienes y de los factores productivos (tierra, producción, capital y tecnología), el comportamiento de los mercados financieros, la ley de oferta y demanda, las consecuencias de la intervención del Estado sobre la sociedad, la distribución de la renta, el crecimiento económico de los países y el comercio internacional. Todos estos factores afectan a la forma en que se asignan los recursos, la economía trata de asignar esos recursos eficientemente. Como podemos ver, el campo de la economía es tan amplio como la actividad humana. Y es por eso, junto que es una ciencia moderna, que muchas de las teorías de la economía no pueden refutarse, al contrario que en las ciencias puras como las matemáticas o la física. Los economistas formulan principios que ayuden a comprender los problemas económicos y la manera resolverlos. Aunque sí existen algunos problemas económicos que sí se pueden demostrar, como el equilibrio de Nash o la paradoja de Arrow. Una primera segmentación de la economía la dividiría en macroeconomía y microeconomía. • Macroeconomía: Término introducido por Ragnar Frish en 1933 y que designa el estudio de la economía de un país a partir de datos globales como la producción nacional, la inversión, el ahorro, el empleo, las exportaciones y las importaciones. Tiene sus propias leyes, debido a que el comportamiento económico global no se corresponde a la suma de actividades individuales. • Microeconomía: Estudio de las acciones económicas de los individuos y pequeños grupos bien definidos de individuos: el productor, el consumidor, el ahorrador. El pensamiento económico ha derivado en muchas teorías y escuelas económicas. Podemos separarlas en dos grandes enfoques económicos: • Intervencionistas: Actuación directa o indirecta de la autoridad o administración en la actividad económica. • Economistas clásicos o liberalistas económicos:Defienden la propiedad privada y los contratos voluntarios. No consideran necesaria la intervención del Estado para resolver problemas económicos. Además, existen diversas maneras de organizar una sociedad que se pueden englobar en mayor o menor medida en un sistema u otro. Las clasificaciones más importantes de los sistemas económicos son: • Sistemas económicos según exista o no propiedad privada: Economías capitalistas: También denominada economía libre o de mercado. Son economías en que los individuos y las empresas llevan a cabo la producción y el sey mercados. Economías socialistas:También conocida como economía de planificación central. En su estado más puro, exigen la sustitución de la propiedad privada por la colectiva en los medios de producción, cambio y distribución; del mismo modo, pide la distribución igualitaria de la riqueza y la eliminación de las clases sociales. Economías mixtas: Actualmente, las economías suelen ser mixtas, en las que una parte de las decisiones las toman los ciudadanos y otras el gobierno, esto permite corregir los fallos de mercado que existen. • Sistemas económicos según el mecanismo de coordinacióno de toma de decisiones: Economía tradicional: Economías simples cuyas decisiones se basan en la tradición.Se trata de países rurales y fundamentalmente agrícolas. Economía autoritaria: Las decisiones económicas son tomadas por una autoridad central. Por ejemplo, una dictadura. Economía de mercado: La mayoría de las decisiones económicas son tomadas por los ciudadanos. Esto ocurre en las economías mixtas o capitalistas. De todas maneras, vamos a ver las mismas clasificaciones, pero con un lenguaje diferente: Lindbeck considera que un sistema económico es el conjunto de instituciones y mecanismos necesarios para la adopción de las decisiones de inversión, producción y consumo en una economía social. En definitiva, se trata de la forma de encajar los problemas del qué, como y para quién producir: qué bienes y en qué cuantía, con qué técnicas y combinaciones de factores productivos y con destino a qué agentes económicos. Así, un sistema económico se puede descomponer en cuatro aspectos primordiales: • La estructura de la información: responde al modo en que se genera, se transmite y utiliza la información por los agentes económicos, ya que se entiende por información el corpus de conocimientos relevante para la adopción de decisiones. En esta parcela cobra importancia la dispersión de la información entre los diferentes sujetos participantes: a mayor dispersión de la información entre los agentes habrá más cantidad de información disponible que redundará en una mayor eficacia del sistema. • La estructura de la toma de decisiones: es el modo en que el poder, para la toma de decisiones, se encuentra repartido. Según Galbraith dicho poder está asociado a la posesión de factores productivos escasos (tradicionalmente, los terratenientes eran quienes tomaban las decisiones productivas, después los empresarios, etc). • La estructura del sistema de incentivos: los incentivos son el conjunto de recompensas y penalizaciones que perciben los agentes del sistema como consecuencia de sus actuaciones económicas. El análisis del sistema de incentivos es crucial para entender el modo en que un sistema económico está estructurado, puesto que las actuaciones de los individuos dependen en gran medida del carácter y vigorosidad (pecuniario, psicológico, legal) de tales incentivos.En particular, es de gran importancia el carácter de racionalidad de los incentivos: un sistema se define como sistema racional de incentivos, si en él se establece una relación directa y adecuada entre la recompensa o penalización que el individuo experimenta a raíz de su comportamiento y el beneficio o perjuicio que se produce en la sociedad como consecuencia del mismo. • La estructura de la coordinación de decisiones:para que un sistema económico sea viable es preciso que exista una cierta coordinación o cooperación entre los agentes, que haga compatibles las actuaciones de los mismos. Las formas de coordinación de decisiones han sido la costumbre (sistema que se basa en las formas experimentadas por la tradición, característico de las culturas primitivas), la autoridad (existencia de un órgano planificador que transmite las decisiones en forma de órdenes jerarquizadas, propio de las economías comunistas de planificación centralizada) y el mercado. Los sistemas económicos se pueden, tradicionalmente, clasificar atendiendo a la propiedad de los medios de producción (si ésta es pública o privada) y al modo de coordinación de las decisiones (mercado o autoridad). Así, aparecen cuatro tipos de sistemas: a) Capitalismo puro: en este sistema la propiedad es privada y la asignación y distribución se realizan por el mercado (salvo los bienes públicos suministrados por el estado). Es la forma de organización de las economías de mercado occidentales. (Véase capitalismo.) b) Socialismo planificado: el estado posee los medios productivos y toma directamente las decisiones de asignación y distribución. Es la forma de organización adoptada por los países de régimen marxista-leninista. (Véase socialismo.) c) Economía de dirección central capitalista: la propiedad privada convive con un grado de coordinación pública considerable. Suele ponerse como ejemplo el modelo seguido en el proceso de expansión de la economía japonesa. d) Socialismo de mercado: el estado posee los factores productivos, pero utiliza el mercado para las decisiones de asignación y distribución. Este método, prácticamente extinguido en la actualidad, fue el que se empleó en países como la antigua Yugoslavia y Hungría. A pesar de la utilidad de estas clasificaciones, es cierto que esta compartimentación es a todas luces insuficiente. A estos efectos, Lindbeck propone un método de clasificación multidimensional que consiste en plantear unas variables, cuyo grado de cumplimiento en una economía determinada permita conocer el "perfil caracteriológico" de la misma. Cada una de dichas variables o dimensiones plantea dos polos opuestos, entre los que debe situarse a la economía en cuestión y se parte de la consideración de que las respuestas a cada uno de los apartados propuestos son independientes entre sí. Estas variables son: • Centralización frente a descentralización: un sistema será tanto más centralizado cuanto más reducido sea el número de centros con capacidad de decisiones económicas, y viceversa. • Planificación frente a mercado: responde al modo de coordinación de decisiones que hemos visto anteriormente. • Propiedad pública frente a privada: la propiedad no puede entenderse en sentido absoluto, es decir, el número de bienes y su peso específico poseídos por el estado y los particulares, sino que habría que hablar de grados de propiedad y, sobre todo, de si la definición de los derechos de propiedad por el ordenamiento jurídico está orientada o no a la eficiencia del sistema. A título de ejemplo, se cita la necesidad de que el derecho de expropiación esté supeditado realmente al interés general de los ciudadanos. • Órdenes frente a incentivos: se pone en cuestión el hecho de si los agentes económicos actúan respondiendo a órdenes o se mueven por un sistema de incentivos racional. El sistema de incentivos tiene por objeto estimular el esfuerzo y dedicación de los individuos en sus tareas, inducir a la formación y cualificación del capital humano y permitir que cada individuo realice aquellas tareas para las que está mejor capacitado o interesado. La racionalidad del sistema de incentivos permite la maximización del bienestar en todo sistema económico, al equiparar la recompensa (o penalización) personal con la satisfacción (o perjuicio) pública. • Poca o mucha competencia: se entiende por competencia la disputa de dos o más agentes económicos para realizar una prestación determinada: los trabajadores se disputan un puesto de trabajo y los empresarios, un lugar en el mercado. Para que el grado de competencia sea elevado es preciso que un sistema de incentivos sea fuerte. Se admite que es deseable una competencia elevada entre empresas (por razones de eficacia en la realización de las actividades productivas o de servicios) y no existe unanimidad sobre el nivel óptimo de competencia entre individuos. Se argumenta que un exceso de competencia en este sentido introduce cotas de deshumanización que, además de volverse en contra de los individuos, acaban perjudicando la eficacia. • Autarquía frente a internacionalización: el grado de dependencia comercial frente al exterior es un rasgo importante para caracterizar un sistema económico. El método de Lindbeck, para determinar las características de una economía, consiste en ver de qué modo un país se sitúa en cada una de las alternativas propuestas en los apartados citados; para ello, se elabora una tabla en la que en un extremo se colocaría el primer aspecto, nombrado en cada uno de los seis apartados anteriores, y en el otro extremo se ponen los citados en segundo lugar. Posteriormente, se otorga una puntuación al nivel de cumplimiento o predominio de cada aspecto mencionado, se unen verticalmente los puntos que resulten y se obtiene el perfil característico de la economía o sistema económico de un país. Los resultados muestran que cada economía tiende a situarse hacia un lado u otro de la tabla, con lo que la independencia de los apartados establecidos es discutible. En un sentido amplio, el cometido de todo sistema económico es la satisfacción de los objetivos sociales, mediante el empleo eficaz de los recursos limitados de que dispone. En este proceso, la primera cuestión que se plantea es la decisión relativa a la cuantía y proporciones de los bienes y servicios que es necesario producir (qué y cuánto se ha de producir) y se conoce como determinación de la estructura de la producción, o, en palabras de Knight, elección social. La decisión tomada en este sentido es de gran importancia, puesto que expresa la escala de valores que existe en cada sociedad. Una vez determinados los objetivos productivos (qué y cuánto ha de producirse) el paso siguiente es resolver el problema de la asignación de los recursos (cómo se ha de producir). La asignación u organización de la producción consiste en la combinación efectiva y eficiente de los factores productivos disponibles (los recursos naturales, el capital y el trabajo). Para ello, se ha de contar con infraestructuras destinadas a la producción directa, establece los mecanismos comerciales, medios de transporte y comunicaciones y recursos financieros para acometer las inversiones de producción. La combinación de los factores productivos ha de ser eficaz, técnica y económicamente; que en los centros de producción se combinen los factores y técnicas de producción adecuados, cualitativa y cuantitativamente y tener en cuenta su coste relativo (eficacia en la asignación). Los costes están, en buena medida, determinados por la escasez de los factores, las preferencias sociales enunciadas en el apartado anterior, la concentración de la propiedad de determinados factores estratégicos o el nivel de riqueza existente en la economía. Entre los varios criterios de optimización, enunciados por los economistas para la asignación, merece destacarse el de Pareto (Óptimo de Pareto): la asignación productiva es óptima si no es posible reasignar los recursos de forma que se aumente o mejore la provisión de algún bien o servicio, sin que implique reducir o empeorar la provisión de otro de ellos. La distribución del producto (para quién se ha de producir) puede establecerse como una relación de intercambio entre los agentes económicos y la sociedad: los propietarios de los factores productivos deben ser retribuidos por la prestación de los mismos al proceso de producción social. Básicamente la retribución de los factores tiene lugar en forma de salarios (retribución del trabajo), beneficios e intereses (retribución del capital) y rentas de la propiedad (retribución de los recursos naturales). El sistema será más eficaz si la desigualdad de la retribución es debida a la eficacia con que se desempeñan las tareas productivas. Aparte de estas funciones, todo sistema económico se plantea la consecución de niveles crecientes de prosperidad y en las economías actuales el desarrollo y crecimiento económicos son un objetivo impuesto desde las instituciones. Para Knight las formas de progreso económico son: el crecimiento de la población y la mejora del nivel de vida (educacional, cultural y material), la acumulación de los medios materiales de producción (por medio de avances tecnológicos o el descubrimiento de nuevos recursos naturales), y las mejoras en los procesos técnicos u organizativos de las empresas. Otra serie de cuestiones, a las que un sistema económico debe dar respuesta, son: qué recursos se debe destinar a la producción actual (bienes de consumo) frente a la producción futura (bienes de capital); qué recursos emplear para la producción de bienes de uso privado frente a bienes de utilización pública (bienes públicos) o, cómo ha de producirse la distribución del tiempo entre el trabajo y el ocio. La decisión de las cuestiones planteadas se efectúa de distinta manera en los distintos sistemas económicos (economía de mercado, economía planificada, etc.). Aunque no exista una clasificación universalmente aceptada de las ramas en que puede dividirse la economía, podemos establecer una primera división entre economía pura o positiva, cuando nos proponemos exclusivamente la búsqueda sistemática y organizada de la verdad de los hechos, y economía normativa o política económica, cuando nuestro propósito es influir en los hechos, orientándolos según una escala jerárquica de valores éticos, previamente establecida. La economía positiva puede subdividirse según la modalidad del estudio a realizar. Cuando se estudian los hechos en abstracto y con carácter general, es decir, cuando se trata de buscar las leyes universales, estamos en el campo de la teoría económica. Cuando se estudian los hechos en concreto y con carácter particular, atendiendo a la dimensión temporal del análisis, realizaremos otra importante subdivisión: si se trata del estudio de hechos ocurridos en el pasado, entramos en el campo de la historia económica; si lo que se pretende analizar son los hechos que están sucediendo en el presente, esta materia es objeto de la estructura económica; y, por último, si lo que se busca es predecir los hechos futuros, entramos en el terreno propio de la economía predictiva, al que la econometría dedica una gran parte de su esfuerzo investigador. Ahora, vamos a ver seguidamente algunas Escuelas de pensamiento económico. Así, nos detendremos a) En la economía clásica; b) en el marxismo; c) en la corriente marginalista; d) en la economía neoclásica; e) en la Escuela Austríaca de pensamiento económico; f) en el keynesianismo; g) en el neokeynesianismo;h) en la Escuela de Chicago; yi) terminaremos viendo el monetarismo. ESCUELA CLÁSICA DE PENSAMIENTO ECONÓMICO Corriente característica de los años 1775 a 1871. La teoría económica clásica se refiere a una escuela de pensamiento económico cuyos principales exponentes son Adam Smith, Jean-BaptisteSay y David Ricardo. Es considerada por muchos como la primera escuela económica moderna. Incluye también a autores como Karl Marx, Thomas Malthus, William Petty y Frédéric Bastiat, algunos incluyen, entre otros, a Johann Heinrich vonThünen. Habitualmente se considera que el último clásico fue John Stuart Mill. Con esta escuela, podemos afirmar que se crea el marco general para el modelo capitalista a fines del siglo XVIII y durante el siglo XIX.El término «economía clásica» fue acuñado por Marx para referirse a la economía ricardiana –la economía de Ricardo y James Mill y sus antecesores– pero su uso se generalizó para describir también tanto a los seguidores de Ricardo y Mill como a todos los influidos por las percepciones generales de esos autores, incluido el propio marxismo. Su unidad reside en un enfoque común (rechazo de un enfoque cuantitativo, y por tanto matemático, en beneficio de una visión cualitativa) y en una misma definición del valor (el origen del valor de las mercancías en el trabajo). En sentido estricto, las “economías clásicas” designan a los autores de la corriente clásica que defienden la economía de mercado, cosa que excluye a Karl Marx. Los economistas clásicos son, entonces, aquellos en la línea de Adam Snith, que defienden el derecho de propiedad privada de los medios de producción, la libertad de empresa, los principios del “dejar hacer, dejar pasar” y la neutralidad de la moneda. Se distinguen en el interior del grupo la escuela pesimista (Malthus y Ricardo) y la optimista (J. B. Say). Según ellos, la crisis se explica por un descenso de la rentabilidad, que implica una insuficiencia de inversiones industriales que repercute en el empleo. EL MARXISMO El marxismo es el conjunto de doctrinas derivadas de la obra de Karl Marx, filósofo y periodista alemán, y de su compañero Friedrich Engels, quien le ayudó en muchos de los avances de sus teorías. El principal argumento en el que se basa el marxismo es que el capitalismo es un sistema económico cuya estructura es errónea. Y, por tanto, debe ser reemplazada por otra que abolirá el sistema de propiedad burguesa y el libre mercado de bienes y servicios. En resumen, según el marxismo el capitalismo debe terminar porque es nocivo para los trabajadores y el sistema debe cambiar. De acuerdo con Marx, el problema clave del capitalismo es que genera la explotación de los trabajadores. De ahí que Marx para fundamentar su teoría se apoye, entre otras cosas, en su conocida tasa de plusvalía. El origen del marxismo se sitúa a mediados del siglo XIX. Sin embargo, gana relevancia a finales del XIX. Fecha en la que Karl Marx expandió y popularizó sus ideas a través de sus obras. Entre ellas, se sitúa en un lugar muy relevante la obra de El Capital (1867). Así, para el marxismo, dos defectos ocasionan tal sistema de desigualdad sobre los más débiles: • El excedente de mano de obra: Bajo este concepto, la burguesía no se lucra por la venta de su producto a un precio por encima del coste de materiales más la mano de obra. Sino que, se lucran al pagarle al trabajador por debajo del valor de su labor. • Naturaleza intrínseca del capitalismo: Mientras que el Estado puede controlar todos los aspectos del socialismo, desde la producción hasta la distribución, el capitalismo es controlado por el libre mercado. Es decir, en un sistema capitalista, las decisiones son tomadas por cada productor y cada consumidor. De hecho, el marxismo acentúa esta diferencia, afirmando que solo una economía planificada puede descubrir verdaderamente los mejores métodos de producción y distribución. Esta capacidad de la burguesía para manipular a los trabajadores, les permite devaluar la mano de obra, creando así ganancias para sí misma. Es más, los marxistas ven al capitalismo como el creador de un círculo vicioso que ocasiona que los trabajadores sean explotados cada vez más. Además, el marxismo defiende que las economías capitalistas se retroalimentan de las crisis económicas. Karl Marx creía que esta dependencia de las depresiones económicas podría causar estragos a largo plazo. Y, por lo tanto, abogaba para que una comunidad planificada reemplazara tal sistema. Entre las principales características del marxismo y que explican en qué consiste, podemos destacar las siguientes: • La sociedad debe ser igualitaria: El marxismo quiere acabar con la lucha de clases. Es decir, pretende que no existan clases sociales. Todos deben tener lo mismo. • Abolir la propiedad privada: Pretende, al igual que el comunismo, que no exista propiedad privada. Es decir, que todo sea de todos. • El capitalismo explota a los trabajadores: Según el marxismo, el capitalismo explota a los trabajadores. Y, concretamente, se queda con parte del fruto de su trabajo (plusvalía). • El valor del trabajo se mide por horas de producción: A más horas-hombre de producción, más valiosa es la producción. Así lo definió Karl Marx en su teoría del valor trabajo. • Reducción del consumo: Aboga por reducir el consumo innecesario y consumir solo lo que le es estrictamente necesario. • Autosuficiencia: Además, propone la autosuficiencia. Es decir, que la sociedad produzca todo lo que necesita sin depender de otros países u otras comunidades. Por su parte, • Adaptación de las necesidades: Según el marxismo, cada uno debe aportar según sus necesidades. • Medios de producción en poder en el Estado: El marxismo propone que los medios de producción se encuentren en manos del Estado y, por ende, en manos del pueblo. • Medios de comunicación en poder del Estado: Los medios de comunicación deben ser públicos. • El marxismo es la teoría que propone la puesta en práctica del comunismo: El comunismo es el modelo ideal, mientras el marxismo es la teoría de Karl Marx que propone la puesta en práctica del mismo. En resumen, los marxistas afirman que el comunismo —como supuesto estado dialéctico final— proporciona más libertad que otros sistemas económicos y que la redistribución de la riqueza resolverá muchos problemas. Es más, Marx propone el empleo de las instituciones del Estado, como por ejemplo, el uso de los impuestos para financiar la compra y distribución de los medios de producción a los trabajadores que, al paso del tiempo, formará un mercado de competencia perfecta. EL MARGINALISMO El marginalismo es una corriente de pensamiento económico que surge a mediados del siglo XIX. Como respuesta a la Escuela Clásica y la teoría valor-trabajo, el marginalismo aporta la ley de utilidad marginal decreciente. El marginalismo, por tanto, es la corriente de pensamiento económico impulsada por la Escuela Marginalista. Esta escuela de pensamiento económico tiene su origen a mediados del siglo XIX, como respuesta a la Escuela Clásica y su teoría sobre la formación de precios. Para la Escuela Clásica, los precios vienen determinados por la cantidad de trabajo social requerida, siendo esta la teoría denominada como teoría valor-trabajo. Sin embargo, para la Escuela Marginalista dicha afirmación no era cierta. Para León Walras, Carl Menger y William Jevons, principales exponentes de la Escuela Marginalista, la explicación de la formación de precios se encontraba, más que en los costes de producir dicho bien, en la última unidad producida o pérdida de dicho bien. De esta forma nace la teoría de la utilidad marginal que tanto reconocimiento otorga a estos autores. La utilidad marginal decreciente, que proviene de la teoría del valor subjetivo de la Escuela Austriaca, nos dice que el valor de un bien viene determinado por la utilidad que dan los consumidores al último bien producido o a la última unidad producida. Así, dicho valor va decreciendo a medida que se incrementan las unidades disponibles. En otras palabras, las personas no otorgan el mismo valor a un bien cuando tienen una unidad, que cuando tienen 100 unidades. Centrándose en esta última unidad, la Escuela Marginalista genera grandes aportes a la ciencia económica, a la vez que fortalece esa unión entre la ciencia económica y la matemática que, en su día, inició la Escuela Clásica. Para ello, establece un lenguaje formalizado que permite explicar sus teorías, así como formularlas. Entre las principales características del marginalismo, por tanto, podemos destacar las siguientes: • Sus principales autores son Menger, Jevons y Walras. • Nace en oposición a la síntesis neoclásica. • Para ello, introduce la ley de la utilidad marginal. • En el marginalismo, la teoría de la formación de precios se basa en el análisis subjetivo. • También, los marginalistas fueron pioneros en la matematización de la economía. A continuación, veamos los principales aportes de estos autores citados y, por tanto, de la Escuela Marginalista, a la ciencia económica. • Nace como respuesta a la teoría del valor-trabajo. Para ello, desarrolla, a partir de la teoría del valor subjetivo de la Escuela Austriaca, el análisis marginal, y la teoría de la utilidad marginal decreciente. • Gracias a la Escuela Marginalista, se determina que la formación de precios se produce con base en la utilidad marginal y no en el trabajo social requerido para la producción del bien en cuestión. Así, se rechaza la teoría heterodoxa. • Los marginalistas jugaron un papel muy importante en la ciencia económica. Gracias a ellos, se generó un lenguaje formalizado que permitió formular muchas teorías. Gracias a esta matematización de la economía, la ciencia económica ganó un respeto bastante notable como ciencia. • Los marginalistas, de la misma forma, rechazan la teoría clásica que trata de colectivizar a los individuos, creyendo que la acción conjunta de un grupo motiva a otros a hacer lo mismo. Por tanto, los marginalistas consideran que los fenómenos que se producen son explicables por la acción individual de cada uno de ellos. • Por último, esta matematización otorga a los marginalistas esa autoría a la hora de señalar al «culpable» de la matematización de la economía. Los marginalistas impulsan ese intento de la Escuela Clásica años atrás, y generan numerosas formulaciones que dan explicación a muchos fenómenos. LA ECONOMÍA NEOCLÁSICA La economía neoclásica es una escuela de pensamiento económico que se basa en la idea de que el valor de los bienes es una función de la utilidad o satisfacción que le asignan los consumidores. La escuela neoclásica surge en la década de 1870. El término neoclásico es muy criticado por algunos economistas, argumentando que trata de aglutinar al pensamiento económico marginalista que hubo entre 1870 y 1920. Dichas ideas apuntaron a formalizar la economía para asimilarla de una forma más matemática. Uno de los aspectos fundamentales que diferenció el neoclasicismo de la escuela clásica es la forma en que explicaban los precios y el valor relativo de los bienes. De acuerdo con la escuela clásica, el valor de los bienes se explica por sus costes (por el lado de la oferta). Para los neoclásicos, en cambio, el valor de los bienes se explica por la utilidad marginal, esto es, el valor que se asigna a la última unidad consumida (por el lado de la demanda). Una de las principales preocupaciones de los neoclásicos fue la asignación y distribución óptima de los recursos en una sociedad. Además, apoyaron firmemente el libre comercio como motor de desarrollo económico y como una forma de aprovechar las ventajas comparativas de los países. Los orígenes del neoclasicismo se encuentran en la ideas de los economistas marginalistas que buscaron una teoría económica más rigurosa basada en modelos matemáticos objetivos y alejada de determinantes históricos. Existieron tres grandes escuelas neoclásicas: • Inglesa: Relacionada con William Stanley y Alfred Marshall, mayor exponente del neoclasicismo. • Austríaca:Asociada con Carl Menger, quien desarrolló los fundamentos del análisis marginal. • Francesa: En donde destaca Leon Walras, quien desarrolló la teoría de equilibrio general y el concepto de utilidad marginal. Los neoclásicos centraron su análisis en la elección entre varias alternativas, y en los cambios marginales como objeto de cálculo y el equilibrio general. Con respecto al comportamiento de las personas y empresas, la escuela neoclásica se basa en tres supuestos básicos: • Ambos, productor y consumidor, son racionales. • Las personas buscan maximizar su utilidad o satisfacción cuando consumen bienes o servicios. Las empresas buscan maximizar sus utilidades cuando venden bienes o servicios. • Personas y empresas actúan de manera independiente basándose en información completa y relevante. Asimismo, existen varias diferencias en su análisis con respecto a los clásicos en lo que se refiere a la teoría del valor, la formación de los precios y la distribución de la renta. A continuación explicamos estos aspectos: • Teoría del valor: Los economistas clásicos consideraron que el valor de los bienes y servicios se determinaba por el coste de los factores. Los neoclásicos, en cambio, señalaban que el valor se determinaba por la utilidad que la mercancía reportaba a los consumidores y su escasez relativa. De esta forma, a mayor utilidad, los consumidores estarían dispuestos a pagar más. Por otra parte, mientras más escaso sea un bien, mayor valor tendrá. • Formación de los precios y distribución de la renta: Con anterioridad a los economistas neoclásicos se solía considerar que los ingresos de los factores de producción estaban determinados por un proceso histórico. Los neoclásicos renegaron de este análisis y consideraron que la oferta y demanda de factores determinaba sus precios. De esta forma, el equilibrio en el mercado de factores determina la renta y su distribución entre los agentes económicos dueños de los factores de producción. LA ESCUELA AUSTRÍACA DE ECONOMÍA La Escuela Austriaca de Economía es una forma de pensar monetaria heterodoxa que depende de la independencia metodológica. La idea de que las maravillas sociales son el resultado de la inspiración y las actividades de las personas. La Escuela Austriaca de Economía ha sido retratada por su sólido análisis de las hipótesis monetarias neoclásicas, marxistas, keynesianas y monetaristas. Si bien hay varias perspectivas sobre la estrategia monetaria que pueden tener los austriacos, la escuela austriaca en general se caracterizará como el estudio de los asuntos financieros de la economía sin restricciones. Los pensamientos libertarios y empresarios que mantiene la Escuela Austriaca están firmemente identificados con el avance de las formas digitales de dinero. En realidad, las hipótesis del efectivo de la Escuela Austriaca dadas a través de Carl Menger, creador de esta escuela, presentan las cualidades acompañantes que el efectivo debería tener: El efectivo debe tener un interés no financiero anterior. Esto implica que el efectivo debe ser sobre mercancías que tienen un interés más allá de su uso financiero, ya que su valor no relacionado con el dinero es anterior al uso relacionado con el dinero. Debe tener una apertura extraordinaria. Ahora, Menger subraya que debe ser concebible adquirir ese grande específico de manera básica. Sin embargo, además, su adquisición y abuso no debe limitarse legalmente como característica dentro de la Escuela Austriaca de Economía. • Un método para el cambio simple. Esto significa que el dinero en efectivo se puede utilizar como una unidad de registro, pero también debería ser posible eliminarlo en partes homogéneas. • Perfección. De esta manera, Menger nos revela que el efectivo debe mantener su incentivo después de algún tiempo, pero igualmente debería poder devaluar un segmento sin reducir la estimación del resto del efectivo. • Escasez relativa. Este aspecto revela que el efectivo debe visualizarse como un depósito de gran valor, ya que un enorme incremento en la creación mundial disminuiría fundamentalmente las riquezas individuales. • Vale la pena la fuerza. La estimación del efectivo debe ser estable a cambios geológicos, mundanos o de cantidad. La Escuela Austriaca de Economía recibe su nombre del carácter de sus autores y primeros aliados, que eran residentes del Imperio Austro-Húngaro, incluidos Carl Menger, EugenvonBöhm-Bawerk, Ludwig von Mises y Friedrich Hayek. En 1883, Menger distribuyó Investigaciones en el método de las sociologías con poca común referencia a asuntos financieros. Donde atacó las técnicas para la Escuela Historicista Alemana. Gustav vonSchmoller, director de la Escuela Historicista, reaccionó con una molesta auditoría, donde escribió la expresión ” Escuela Austriaca de Economía ” tratando de retratar la escuela como algo común. El nombre perseveró y fue recibido por los mismos discípulos. Expertos financieros austriacos como Murray Rothbard y filósofos austriacos como Joseph Schumpeter sostuvieron que los fundamentos subyacentes de la Escuela Austriaca de Economía se originan en las lecciones monetarias de la Escuela de Salamanca ubicada en el siglo XVI y los fisiócratas del XVIII. Los asuntos financieros tradicionales, creados antes del siglo XIX, se centran en la hipótesis del trabajo de valor significativo, que expresa que la estimación de una administración o decente depende de la medida de trabajo necesaria para entregarlo. Los analistas financieros tradicionales franceses. Por ejemplo, Jean-BaptisteSay y Frédéric Bastiat desestimaron esto y sostuvieron que el valor es abstracto. Hacia fines del siglo XIX, la consideración en ese momento se dirigió a las ideas de gasto y utilidad insignificantes. Estas formas subjetivistas de lidiar con el valor y las formas marginalistas de lidiar con los costos se consideran como las precursoras de la Escuela Austriaca de Economía. EL KEYNESIANISMO El Keynesianismo es una de las teorías económicas más conocidas, su principal característica es que apoya el intervencionismo como mejor manera para salir de una crisis. Debe su nombre al economista británico John Maynard Keynes, que centró su carrera en estudiar los agregados económicos y los ciclos económicos. Esta disciplina económica produjo una auténtica“revolución keynesiana”, que aparcó los pensamientos económicos clásicos, basados en el liberalismo y en el laissez faire. El keynesianismo prometía una solución para el mayor enemigo del capitalismo, los ciclos económicos. Keynes creía que la principal causa de las crisis es la baja demanda, derivada de las bajas expectativas de los consumidores. Propuso el intervencionismo como mecanismo para estimular la demanda y regular la economía en momentos de depresión. Keynes estudió los problemas agregados de la economía, como el paro, la inversión, el consumo, la producción y el ahorro de un país. Sus argumentos construyeron la base de la Macroeconomía. El keynesianismo se basa en el intervencionismo del Estado, defendiendo la política económica como la mejor herramienta para salir de una crisis económica. Su política económica consiste en aumentar el gasto público para estimular la demanda agregada y así aumentar la producción, la inversión y el empleo. El objetivo de la ciencia económica es estudiar la asignación de recursos. Hasta entonces la mayoría de los economistas se habían centrado en la escasez de recursos. Keynes, por el contrario, se centró en el exceso de recursos. Años antes, Karl Marx ya había dicho que “la crisis es el resultado de la imposibilidad de vender”. Keynes se preguntó cómo era posible que habiendo demasiados recursos hubiera crisis. ¿Cuál fue su solución para que no hubiera exceso de recursos?, estimular la demanda para que se consuman esos recursos sobrantes. El desempleo es uno de los principales problemas de las crisis, Keynes argumentó que el paro no existe debido a la escasez de recursos, sino por la escasez de demanda, que provoca que no se consuma los suficiente como para tener que producir una cantidad de bienes que de trabajo a todos. Dicho de otra manera, el problema del paro es la falta de demanda y no la falta de recursos. El desempleo surge además por la rigidez de los salarios a la baja. Al bajar los precios aumenta el poder adquisitivo de los trabajadores, pero por otro lado, resultan demasiado caros para las empresas, que comienzan a despedir, provocando paro. Al haber menos empleados en una economía, baja el consumo agregado y por tanto, bajan de nuevo los precios, dirigiendo la economía a un círculo vicioso, del que, según el keynesianismo, solo se puede salir estimulando la demanda, para generar el proceso inverso y aumentar el consumo, los precios y el empleo. En conclusión, el keynesianismo se basa en estimular la demanda para provocar un aumento del consumo y el empleo en momentos de crisis. ¿Y cómo se estimula la demanda? Mediante políticas monetarias y fiscales. Keynes fue partidario de utilizar las políticas fiscales. Aunque a finales del siglo XX, las deudas de los países occidentales comenzaron a crecer de tal manera que los keynesianistas pasaron a recomendar las políticas monetarias como mecanismo para estimular la demanda. LOS NEOKEYNESIANOS Grupo de economistas de corriente keynesiana, entre quienes se encuentran los teóricos actuales del “desequilibrio”, que privilegian una política de intervención por los tipos de interés, y los de la corriente de síntesis (Sanuelson), que siguen siendo partidarios de las políticas económicas centradas en políticas tradicionales de relanzamiento. EL MONETARISMO El monetarismo es una doctrina económica que estudia los efectos de las variaciones de la oferta monetaria sobre las variables económicas relevantes (como empleo, precios o producción). El monetarismo se basa en la idea de que un aumento en la oferta monetaria, esto es, el total de dinero en efectivo y cheques que circula en la economía, aumentará la producción en el corto plazo y la inflación en el largo plazo. Su vinculación con la Escuela de Chicago es evidente ya que uno de sus principales exponentes es el premio Nobel de Economía Milton Friedman, quien lideró dicha escuela por muchos años. El monetarismo plantea que mientras las autoridades monetarias (banco central u otros) tienen el control de la oferta nominal, las personas basan sus decisiones con respecto a la cantidad de dinero real que desean obtener/mantener. De esta forma, cuando la oferta de dinero crece más allá de los que las personas desean mantener, estas buscarán reducir su cantidad de dinero comprando bienes o activos. Con este comportamiento, una mayor disponibilidad de dinero incrementaría la producción en el corto plazo. No obstante, en el largo plazo no es posible liberarse del exceso de oferta monetaria (sobre todo si la economía se encuentra cerca de su potencial) por lo que los precios se ajustarán al alza. Se recomienda entonces que las autoridades monetarias se sujeten a una regla monetaria en donde se aumenta la cantidad de circulante a una tasa constante y estable que se relacione directamente con la tasa de crecimiento del país. Asimismo, el monetarismo señala que la inflación es un proceso meramente monetario causado por un aumento del dinero en circulación. Dado lo anterior, una de las herramientas que tiene la autoridad monetaria para controlar la inflación es manejar la tasa de interés (que refleja el precio del dinero). Si existe temor de mayor inflación, la tasa de interés debe aumentar de modo de que el dinero sea más caro. Por el contrario, ante una posible deflación, la autoridad monetaria debe reducir la tasa de interés. El monetarismo defiende la utilización del mercado como mecanismo de asignación de recursos y la aplicación de una política monetaria que tienda al equilibrio entre el PIB y la inflación. Entre las recomendaciones de política del Monetarismo destacan: • Control de la inflación: La autoridad monetaria debe evitar procesos inflacionarios y deflacionarios. • Reducción del papel del Estado en la economía: La intervención del Estado en la actividad económica generaría ineficiencia. • Promover la apertura comercial: Promover la libre circulación e intercambio de bienes y servicios. • No buscar la plena ocupación (desempleo cero): Existiría una tasa de desempleo natural. Si el Estado intenta ubicarse por debajo de esta tasa, se desencadenarían fenómenos inflacionarios. • Defender la libre competencia: Promover la competencia interna y externa y utilizar al mercado como mecanismo de asignación de recursos. • Rechazo de las teorías keynesianas: Rechazar la intervención del Estado propuesta por la teoría Keynesiana. Milton Friedman, premio Nobel de economía en 1976, es uno de los mayores exponentes del monetarismo. Entre sus principales aportes relacionados con el monetarismo moderno se encuentran: • La teoría de la renta permanente. • Revisión de la curva de Phillips (por la tasa Nairu). • Regla monetaria de Friedman. LA ESCUELA DE CHICAGO La escuela de Chicago es una escuela de pensamiento económico cuyos orígenes se encuentran en el departamento de economía y en la escuela de negocios de la Universidad de Chicago a mediados del siglo XX. La escuela de Chicago se caracterizó por rechazar las ideas del Keynesianismo (que se mostraban a favor de la intervención del Estado), para promover el libre mercado y las ideas del monetarismo. Sus principales exponentes fueron Milton Friedman y George Stigler, ambos premiados con el Nobel de economía. Los economistas de la escuela de Chicago tenían la convicción de que la economía de mercado es inherentemente estable y que las perturbaciones (como depresiones o crisis económicas) serían el resultado de una intervención inadecuada del Estado. En efecto, Milton Friedman, uno de sus principales representantes, sostuvo que lo que desencadenó la gran depresión de los años 30´s no fue una falta de inversión como afirmaba Keynes, sino una contracción de la oferta monetaria. El enfoque de la escuela de Chicago se caracteriza por un enfoque pro-mercado con un análisis que incluye los siguientes componentes: • Teoría del consumo: Se estudia cómo los individuos llevan a cabo sus decisiones de consumo. Para esto se relacionan las preferencias (reflejadas en las curvas de utilidad) con la restricción presupuestaria. • Teoría de las expectativas racionales: Supone que los individuos forman sus expectativas de manera racional, esto es, utilizando de manera correcta la información disponible. Dado lo anterior, las expectativas racionales tienden a ser acertadas y los errores aleatorios. • Crítica al Keynesianismo: Crítica a la intervención del Estado para intentar estabilizar la economía. • Tradición Marshaliana: Estudio de mercados específicos, concretos. • Teoría del capital humano: Considera que uno de los factores claves en explicar la productividad es el acervo de capital humano (las habilidades de los trabajadores, su capacitación y experiencia). La escuela de Chicago no se limitó a estudiar y hacer propuestas en el ámbito meramente económico sino que expandió su análisis a temas legales y sociales como la institución del matrimonio, la esclavitud y los cambios demográficos. La escuela de Chicago consideraba que la intervención del Estado generaba ineficiencia y entorpecía el crecimiento. Dado lo anterior, propusieron una serie de medidas en favor del libre mercado, destacando las siguientes: • Desregulación: Eliminar o reducir las regulaciones/restricciones impuestas a la actividad económica de los agentes privados. • Privatización: Traspasar o vender la propiedad estatal a privados. Estos últimos estarían más preparados para llevar a cabo una administración eficiente de los recursos. • Concesiones: Realizar contratos de concesiones para que los agentes privados administren bienes o estructuras del Estado. • Eliminación de subsidios y otras ayudas: Eliminar subsidios o ayudas que puedan interferir en la libre competencia de las empresas. • Reducir la burocracia: Reducir y hacer más eficiente el aparato estatal. La escuela de Chicago fue liderada por dos economistas que recibieron el premio Nobel por sus aportaciones al campo de la Economía: Milton Friedman (Premio Nobel de Economía en 1976) y George Stigler (Premio Nobel de Economía). En un mundo cada vez más dominado por lo económico, este ensayo proporciona el bagaje conceptual necesario para comprender los procesos y mecanismos de la Economía. Por otra parte, esta obra da cabida a los múltiples enfoques y teorías que conviven en la Economía, de forma que, junto al tratamiento extenso y detallado del núcleo dominante, se introducen tanto visiones alternativas o complementarias como contrapuntos críticos a ésta. Pero no es que, ahora la economía domine de manera a veces brutal nuestra realidad de cada día. La economía ya se ha hecho la cama hace un largo tiempo. Consecuentemente, este ensayo quiere ser un precioso instrumento de ayuda para quienes, sin ser especialistas, quieren tener claro qué hay detrás de cada término, incluyendo los más recientes. Pero, aunque no entremos en las infinitas matizaciones que presentan muchos de estos términos, si se echa una ojeada al mundo actual, es evidente su polarización en torno a dos sistemas económicos, como son el capitalismo y el comunismo. No obstante, lo uno trae de la mano lo otro, por lo que me gustaría hacer referencia o una alusión, más o menos extensa, a otros dos términos, como son liberalismo y socialismo. Así, pues, seguidamente hablaremos del CAPITALISMO, del COMUNISMO, del SOCIALISMO y del LIBERALISMO. Empezaremos, pues, por la primera de las voces citadas. El CAPITALISMO es un sistema económico en el que la propiedad del capital es en su mayor parte privada y el trabajo se lleva a cabo por la remuneración que se recibe bajo un sistema de libre contrato. Ésta es una doctrina que se basa en la libertad individual, en la propiedad privada y en la utilización económica de los excedentes productivos. En el plano ideológico existe un profundo vínculo entre el capitalismo y el protestantismo.La mejor explicación de esta relación se debe a Max Weber, que la expuso en su libro La ética protestante y el espíritu del capitalismo. En él, relacionó la ascética calvinista con la actitud racional, la concepción de la predestinación y la revelación del estado de gracia en el mundo terrenal a través del éxito profesional. Desde el punto de vista económico, los sistemas suelen clasificarse teniendo en cuenta la propiedad de los medios de producción, considerando si éstos son de propiedad pública, privada o una combinación de ambas. En caso de prevalecer la propiedad privada, el sistema es considerado capitalista. Si, por el contrario, se produce un predominio de la propiedad pública, se le califica como socialista o comunista. La denominación de economía mixta se reserva a aquellos sistemas que cuentan con características capitalistas y socialistas. Si bien desde una perspectiva económica el capitalismo responde a una serie de características que se pueden encontrar en todas las épocas y culturas, como proceso histórico se reconoce a partir del renacimiento europeo. En ese sentido, el capitalismo es el sistema económico dominante en Occidente tras el feudalismo. En cualquier caso, es cierto que durante la Edad Media se reconocen en algunas organizaciones características propias del capitalismo. Éste es el caso de las repúblicas comerciantes italianas o de la Liga Hanseática. Al finalizar la Edad Media, ya se encontraba dispuesta toda la logística necesaria para que surgiera el nuevo sistema. El capitalismo, en su fase mercantilista, duró hasta finales del siglo XVIII, momento en el que se desarrolló su vertiente industrial, que se inició en Gran Bretaña. Marx afirmó en El capital: "La riqueza de las sociedades en que impera el régimen capitalista de producción —empieza el Capítulo I— se nos aparece como un inmenso arsenal de mercancías y la mercancía como su forma elemental". El énfasis del sistema capitalista recae, por tanto, en un activo tráfico de mercancías y éste se ve favorecido por el perfeccionamiento de los sistemas de transporte marítimos y terrestres. Está claro que el capitalismo ha tenido diversas variantes desde su origen en el siglo XVII: el capitalismo comercial,, aparecido en Europa a final de la Edad Media; el capitalismo industrial, desarrollado a partir del siglo XIX; el capitalismo liberal, hasta la crisis de 1929, y el capitalismo de Estado, vigente en nuestros días, en el que el Estado ha puesto en práctica, con más o menos éxito, una política destinada a evitar la aparición de crisis, coordinar la actuación de los agentes económicos y corregir la distribución de las rentas, por lo que se han mezclado elementos de estatificación y socialización. El concepto de capitalismo ha sido definido de muchas maneras diferentes, con diverso rigor y desde distintas perspectivas ideológicas. El término se utilizó por primera vez a mediados del siglo XVIII para aludir, sin mayor precisión, al sistema económico donde el capital está en manos de propietarios privados, pero fue difundido ampliamente un siglo después por el marxismo, dentro del cual adquirió una connotación peyorativa que en gran parte se mantiene hasta nuestros días. La carga ideológica del concepto y su uso poco riguroso impiden considerarlo, en propiedad, como un término científico; es recomendable, por lo tanto, emplear el término economía de mercado para hacer referencia a las sociedades modernas corrientemente llamadas capitalistas. En un sentido estricto la palabra capitalismo alude a un sistema donde se hace uso de bienes de capital, como ya lo señalaran Böhm-Bawerk y otros representantes de la Escuela Austríaca. Pero, como tal forma de conceptualizarlo impide hacer algunas distinciones que cobran importancia desde el punto de vista histórico, muchos autores no marxistas se inclinan por definirlo como un sistema social donde el capital está en manos de personas privadas y donde el trabajo se lleva a cabo no como un deber de costumbre o bajo coacción, sino por la recompensa material que recibe el trabajador: el salario. El capitalismo, en tal perspectiva, contrasta con el feudalismo y con otros sistemas anteriores en que supone la existencia de personas libres que realizan intercambios sin coerción, siguiendo sus propios intereses. Es por ello esencial al sistema la existencia de un mercado libre, donde los miembros de la sociedad puedan realizar sus intercambios, y de un ordenamiento jurídico que garantice ciertas libertades civiles y políticas indispensables para su funcionamiento. El capitalismo también se diferencia del socialismo, pues admite la conveniencia y la necesidad de la propiedad privada, confiando en el mercado para lograr la asignación de recursos necesaria a la vida económica y para la distribución de la renta entre los individuos. Se opone frontalmente, por lo tanto al sistema de planificación central. Dentro del amplio marco que brinda la definición precedente caben diversas formas concretas de ordenamiento socio-económico: ellas variarán en la medida en que se acepte una mayor o menor vigencia de un sistema de precios libres, de acuerdo al grado de competencia que exista entre diversas empresas y según el grado de intervención estatal. Cuando esta última es amplia y el Estado se reserva el monopolio de un vasto conjunto de empresas, o cuando los precios están regulados políticamente, suele hablarse de un sistema mixto, o de una economía mixta; cuando el nivel de intervención estatal es amplio y no existe un sector privado de real envergadura es frecuente que las decisiones políticas y económicas se entremezclen, del mismo modo en que confluyen los grupos políticos y empresariales: en ese caso se habla, generalmente, de un sistema mercantilista, utilizando este término por la semejanza con los sistemas que existían en Europa durante el auge de esa corriente de pensamiento. Puede decirse, sin exagerar, que la ciencia económica surge con la maduración de las sociedades capitalistas: su campo es el análisis del mercado, de la competencia, de la firma, de la asignación de recursos y de muchos otros objetos de estudio que no tenían una existencia generalizada en sociedades anteriores. Por eso, para comprender el capitalismo, es indispensable conocer tales conceptos, pero es importante también tener en cuenta otras disciplinas y áreas de conocimiento: la sociología y la historia, para entender cómo se pasa de los estamentos y grupos cerrados de la antigüedad a las clases del capitalismo industrial y a los agrupamientos más abiertos de las sociedades contemporáneas; el derecho y las ciencias políticas, para apreciar la forma en que el ordenamiento legal permite la libertad de los ciudadanos y la existencia de un mercado libre; y otras disciplinas sociales, como la antropología, que nos indican la forma en que los seres humanos satisfacemos nuestras necesidades en diversos contextos y el modo en que ciertas tendencias vitales se expresan en las sociedades capitalistas de la actualidad. En pocas palabras, el capitalismo es un sistema económico y social basado en que los medios de producción deben ser de propiedad privada, el mercado sirve como mecanismo para asignar los recursos escasos de manera eficiente y el capital sirve como fuente para generar riqueza. A efectos conceptuales, es la posición económico-social contraria al socialismo. Un sistema capitalista se basa principalmente en que la titularidad de los recursos productivos son de carácter privado. Es decir, deben pertenecer a las personas y no una organización como el Estado. Dado que el objetivo de la economía es estudiar la mejor forma de satisfacer las necesidades humanas con los recursos limitados que disponemos, el capitalismo considera que el mercado es el mejor mecanismo para llevarlo a cabo. Por ello, cree necesario promover la propiedad privada y la competencia. Los factores fundamentales de producción son el trabajo y el capital. El capitalismo propone que el trabajo se proporcione a cambio de salarios monetarios y debe ser aceptado libremente por parte de los empleados. La actividad económica se organiza de manera que las personas que organizan los medios de producción puedan obtener un beneficio económico y aumentar su capital. Los bienes y servicios se distribuyen mediante mecanismos de mercado, promoviendo la competencia entre empresas. El aumento de capital, por medio de la inversión ayuda a la generación de riqueza. Si los individuos persiguen el beneficio económico y la competencia en el mercado, aumentará la riqueza. Y con el aumento de riqueza, aumentarán los recursos disponibles. Las economías capitalistas se caracterizan principalmente porque empresas e individuos producen e intercambian bienes y servicios en el mercado por medio de transacciones económicas a través de determinados precios. De este modo, puede señalarse que es el individuo el que por medio de organizaciones empresariales o financieras lleva la iniciativa económica y toma decisiones. Los principios básicos del capitalismo son: • Defensa de los derechos individuales: Propiedad privada de capital y de medios productivos. • Libertad de empresa: Mediante la cual es posible llevar a cabo proyectos empresariales o ponerles fin. • Mercado competitivo: Lo cual supone que el precio de intercambio se da por la interacción de oferta y demanda con la menor injerencia posible del Estado. • En este mercado con múltiples opciones y alternativas de productos entre los cuales los individuos tienen la posibilidad de escoger. En él se conforman las decisiones de demanda y oferta que dan lugar a los equilibrios y los precios. De acuerdo a estas bases los miembros del espectro económico operan de acuerdo a la búsqueda de su propio interés y la maximización de sus beneficios acumulando y empleando capital para ello. Alternativamente, los trabajadores que participan en el sistema aportando mano de obra reciben en contraprestación un salario u otros tipos de retribución que satisfaga su utilidad y les permita hacerse con los bienes o servicios que requieran. Las economías capitalistas se caracterizan principalmente porque empresas e individuos producen e intercambian bienes y servicios en el mercado por medio de transacciones económicas a través de determinados precios. De este modo, puede señalarse que es el individuo el que por medio de organizaciones empresariales o financieras lleva la iniciativa económica y toma decisiones. El capitalismo es un sistema económico y social basado en que los medios de producción deben ser de propiedad privada, el mercado sirve como mecanismo para asignar los recursos escasos de manera eficiente y el capital sirve como fuente para generar riqueza. A efectos conceptuales, es la posición económico-social contraria al socialismo. Un sistema capitalista se basa principalmente en que la titularidad de los recursos productivos son de carácter privado. Es decir, deben pertenecer a las personas y no una organización como el Estado. Dado que el objetivo de la economía es estudiar la mejor forma de satisfacer las necesidades humanas con los recursos limitados que disponemos, el capitalismo considera que el mercado es el mejor mecanismo para llevarlo a cabo. Por ello, cree necesario promover la propiedad privada y la competencia. Los factores fundamentales de producción son el trabajo y el capital. El capitalismo propone que el trabajo se proporcione a cambio de salarios monetarios y debe ser aceptado libremente por parte de los empleados. La actividad económica se organiza de manera que las personas que organizan los medios de producción puedan obtener un beneficio económico y aumentar su capital. Los bienes y servicios se distribuyen mediante mecanismos de mercado, promoviendo la competencia entre empresas. El aumento de capital, por medio de la inversión ayuda a la generación de riqueza. Si los individuos persiguen el beneficio económico y la competencia en el mercado, aumentará la riqueza. Y con el aumento de riqueza, aumentarán los recursos disponibles. Las economías capitalistas se caracterizan principalmente porque empresas e individuos producen e intercambian bienes y servicios en el mercado por medio de transacciones económicas a través de determinados precios. De este modo, puede señalarse que es el individuo el que por medio de organizaciones empresariales o financieras lleva la iniciativa económica y toma decisiones. El sistema opuesto en términos de propiedad privada al capitalismo es el socialismo, que básicamente defiende el concepto de propiedad social de los elementos de producción o de los bienes. De este modo, a raíz de la defensa de la propiedad privada surgen el resto de características capitalistas: defensa de intereses propios e individuales, los sistemas de precios y la existencia de competencia en el mercado. Con el paso de los años, las posturas socialistas han ido evolucionando desde sus premisas más clásicas hasta una postura más abierta y aceptante del libre comercio. Bajo ciertas premisas básicas como el control de los gobiernos en el ámbito económico y financiero y la protección del ciudadano para evitar situaciones de desigualdad o abuso social. Se trata de sistemas económicos mixtos conocidos como socialismo de mercado o socialdemocracia. Otros nombres con los que se denomina al capitalismo desde su origen son «economía de libre mercado» o «economía libre». Aunque tanto los mercaderes y el comercio existen desde que surgieron las primeras civilizaciones, el sistema capitalista no apareció hasta el siglo XIII en Europa. El capitalismo fue el sistema económico que sustituyó al feudalismo en gran parte del mundo. Antes del capitalismo, el trabajo era una obligación que derivaba de vínculos de servidumbre señorial, de la esclavitud o como obligación socio-moral de uno mismo hacia su comunidad. El capitalismo surgió para proponer el trabajo a cambio de capital (sueldos), en vez de por servidumbre o esclavitud, de ahí su nombre. Las ideas del capitalismo, que iniciaron a partir del siglo XIII como ya mencionamos, desplazaron a las que predominaban en la Edad Media. Luego, se vieron reforzadas por el proceso de colonización del continente americano por parte de las potencias europeas a partir del siglo XV. Esto, debido al intercambio comercial que se generó entre las metrópolis y sus colonias en el nuevo continente. Posteriormente, en el siglo XVIII, fue relevante el aporte de Adam Smith quien publicó “La riqueza de las naciones” donde defendía los principios del libre mercado. Smith podría ser considerado creador del capitalismo, aunque esto es debatible. Mediante la metáfora de “la mano invisible”, Smith sostuvo que una sociedad alcanzaría un mayor bienestar si el Estado deja funcionar por sí mismo el mercado, mediante la ley de la oferta y la demanda. De ese modo, aseguró el pensador escocés, si cada persona persigue su propio beneficio, la comunidad en su conjunto también llegará a la mejor situación posible. Las ideas del capitalismo fueron apuntaladas, además, por el renacimiento y la ilustración, que desplazaron el sistema conocido como Antiguo Régimen y dieron lugar a los estados modernos. El capitalismo fue luego cuestionado por uno de los pensadores más emblemáticos del siglo XIX, Karl Marx, quien sostenía que el sistema capitalista propiciaba la explotación de un grupo de la población, el proletariado, por parte de los dueños de los medios de producción, los capitalistas. De ese modo, nace una corriente de pensamiento socialista que fue llevado al extremo con el sistema comunista de Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en el siglo XX. Sin embargo, el modelo que planteaba, de una economía totalmente centralizada desde el Estado, no obtuvo los resultados esperados. En ese contexto, se dio un punto de quiebre muy importante en la historia, la caída del muro de Berlín en 1989 que significó en cierto modo la victoria de la libertad económica sobre el modelo comunista. No obstante, el capitalismo tuvo que admitir la intervención del Estado en ciertos aspectos o sectores como la educación y la salud. Cabe señalar que en cada crisis económica (como la del Gran Confinamiento por la pandemia del coronavirus) se cuestiona el sistema capitalista, y los economistas van planteando nuevas medidas para asegurar que los beneficios del libre mercado puedan llegar a toda (o casi toda) la población. Pero es un debate que seguirá en pie, y sobre el cual al parecer nunca habrá un acuerdo unánime. Dicho lo cual, acto seguido vamos con la palabra COMUNISMO.Se entiende por "Comunismo" aquella doctrina política, económica y social que pretende la instauración de un sistema de organización social basado en la soberanía de la comunidad, la cual se gobernará a sí misma y dispondrá de los bienes y fuentes de riqueza en beneficio de su conjunto; para conseguir esta instauración sería preciso la previa desaparición de toda autoridad personal o de clase y la abolición de la propiedad privada. El término se amplía para definir la doctrina de los partidos políticos seguidores de las teorías marxistas y que toman, adaptándolas, el sistema organizativo y las tácticas del Partido Comunista ruso. Lo cierto es que a partir de 1989 el sistema comunista fue cayendo como un castillo de naipes. La apertura de la frontera entre ambas Alemanias (la caída del Muro) y la victoria en las elecciones polacas de un partido no comunista (Solidaridarnosc) por primera vez desde el fin de la segunda guerra mundial significaron el comienzo del desplome. Una oleada de revoluciones pacíficas barrieron los regímenes comunistas de partido único en Hungría, Checoslovaquia, República Democrática Alemana, Bulgaria, Rumania y Yugoslavia, además de conseguir la independencia de Estonia, Letonia y Lituania. La crisis se trasladó al interior del propio imperio soviético; el nacionalismo de varias repúblicas del Cáucaso y Asia central puso en peligro la propia existencia de la URSS. Gorbachov trató de paliar la oleada nacionalista con la firma del Tratado de la Unión, que transformaba el Estado en una federación de repúblicas soberanas asociadas libremente. Pero un golpe de estado promovido desde el interior del propio PCUS impidió la firma del pacto; las consecuencias del golpe fueron contrarias a los propósitos de los alzados, pues debilitaron al partido, eliminaron políticamente a Gorbachov y dinamitaron definitivamente los restos del propio Estado comunista. El presidente ruso Boris Yelsin proclamó la "independencia", lo que de hecho era el reconocimiento explícito de las independencias del resto de repúblicas y la desaparición jurídica de la URSS. El país que se había erigido en la plasmación práctica del comunismo y se había identificado como la "patria" del proletariado internacional durante buena parte del siglo XX dejó de existir el 31 de diciembre de 1991. Las consecuencias para el movimiento comunista de la desaparición de la URSS han estado a la altura de los acontecimientos; la trascendencia que alcanzó, a pesar del distanciamiento de gran parte de los partidos comunistas de otros en las últimas décadas, ha hecho caer en una profunda crisis de identidad a toda la izquierda. Las grandes transformaciones políticas, económicas, sociales y culturales que se están produciendo en este fin de siglo han exigido la apertura de una profunda reforma del pensamiento y la articulación política del mundo obrero y del comunismo. Reforma que sólo ha comenzado a producirse. Pero ¡iremos poco a poco! El comunismo es una filosofía política, económica y social que busca establecer la propiedad conjunta de los medios de producción y la eliminación de las clases sociales. El comunismo surge como una crítica al sistema capitalista que promovía la acumulación del capital como mecanismo para generar riqueza, la propiedad privada de los medios de producción y la utilización del mercado como mecanismo de asignación de los recursos. De acuerdo al comunismo, el capitalismo es el responsable de la desigualdad e injusticia social. Esto provoca que se genere una gran brecha entre las clases sociales. De esta forma, propone la propiedad conjunta de los recursos productivos de modo tal que no exista una división entre ricos y pobres. Las bases del comunismo fueron desarrolladas por Karl Max y Friedrich Engels a fines del siglo XIX. • Karl Marx fue un filósofo y economista alemán que desarrolló la idea de que el capitalismo generaba una opresión que derivaría en una guerra de clases sociales y una posterior revolución. Sus principales obras relacionadas con el comunismo son: Manifiesto del Partido Comunista (en coautoría con Engels) y El Capital. • Friedrich Engels fue un filósofo, dirigente político y revolucionario alemán, quien mantuvo una larga amistad y colaboración con Karl Marx. Compartían la crítica al sistema capitalista y desarrollaron en conjunto la obra El Capital. Según la teoría marxista, existió el denominado comunismo primitivo cuando los seres humanos se dedicaban a la caza y a la recolección. En esos tiempos, la propiedad era comunitaria y, solo cuando nuestra especie comenzó a practicar el sedentarismo, se pudo iniciar la acumulación de capital y la propiedad privada. Se puede afirmar, además, que existieron prácticas que se pueden identificar con el comunismo en ciertas sociedades de la antigüedad (aunque esta aproximación es debatida por los expertos). Por ejemplo, en la cultura precolombina incaica, existía un sistema agrícola que luego disponía la distribución de las cosechas desde una autoridad central. Sin embargo, el comunismo como tal tuvo su origen en la obra de Marx y Engels, como explicamos en el apartado anterior. Dichos pensadores le dieron una base teórica a esta corriente de pensamiento. Debemos notar además que quizás uno de los intentos más importantes de llevar las ideas del comunismo a la práctica fue la creación en 1922 de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) donde prácticamente desapareció la propiedad privada, intentando planificar la economía desde el Estado. Las principales características del comunismo son las siguientes: • Se fundamenta en el marxismo, llevándolo a un estado final o extremo. • Aspira a una sociedad donde se eliminen las clases sociales, de manera que, en teoría, no existan personas con mayores privilegios que otras. • Plantea que toda la economía se planifique desde un ente central, desde donde se determinará cuánto producir y a qué precio vender. • No admite el pluralismo político, sino un gobierno de un partido único que lleve a cabo las reformas hacia un modelo comunista. • Propone la desaparición de la propiedad privada de los medios de producción. De ese modo, sostiene la teoría, se evitaría la explotación del proletariado y la apropiación de la plusvalía por parte de los capitalistas. • Tiene distintas corrientes, como el leninismo, el trotskismo y el maoísmo. De acuerdo al comunismo, la propiedad privada genera una lucha de clases sociales entre trabajadores y dueños de los medios de producción. Dicha lucha de clases derivan en crisis internas y cíclicas que solo pueden ser resueltas mediante la revolución de los trabajadores. En este sentido, los trabajadores deben, según el comunismo, apropiarse de los recursos y declarar la propiedad conjunta de estos. Para lograr lo anterior, se debe crear un partido político comunista que domine el Estado para que este instaure la llamada “Dictadura del Proletariado”. Los bienes y servicios serán producidos de acuerdo a un mecanismo de planificación centralizada en donde no existirá la competencia ni el libre mercado. Durante esta fase, las clases sociales se irán extinguiendo hasta llegar a un punto en donde el Estado ya no será necesario y por ende se procederá a su abolición. Existen varias críticas al comunismo, entre las más relevantes destacan: • Nuevas clases sociales: Algunos autores han criticado al comunismo señalando que la eliminación de las clases sociales es una utopía. El comunismo solo generará nuevas clases sociales en donde los trabajadores también se diferenciarán en su grado de poder y control sobre los recursos. • Ineficiencia. La planificación centralizada y la eliminación de la iniciativa empresarial, conducen a la ineficiencia productiva. Así, muchos de los recursos escasos se pierden o son infrautilizados. • Falta de incentivos. Debido a que no se recompensa el esfuerzo o iniciativa individual, las personas y empresas dejan de esforzarse por ser más productivos, reducir costos o innovar. Lo anterior lleva a un estancamiento de la economía y consecuente sufrimiento de las personas. Y de esta manera, teniendo muy presente lo dicho en estos últimos párrafos, del SOCIALISMOsólo vamos a matizar sus diferencias con el comunismo. Si bien es cierto que el origen teórico e ideológico de las tendencias socialistas y comunistas es común, existe una significativa diferencia entre socialismo y comunismo desde el punto de vista económico, político y sociológico. Comúnmente se suele entender que el comunismo es la fase última de la teoría socialista. Con el paso de los años y la aparición de nuevos modelos sociopolíticos y económicos ambas tendencias ideológicas se han distanciado. Mayormente gracias a nuevas perspectivas mixtas y la convivencia con el modelo capitalista y de libre mercado. Las principales diferencias entre socialismo y comunismo en clave de sistemas económicos residirán especialmente en el modo en que se perciban aspectos como el control gubernamental de la actividad económica y la propiedad de los factores de producción, el mayor nivel de libre competencia en sus mercados y la regulación estatal en materia social. En ese sentido, suele considerarse que si bien un modelo comunista es más estricto desde el punto de vista gubernamental, los países con modelos socialistas han ido evolucionando en mayor o menor medida hacia modelos socialdemócratas. Modelos, en este sentido, más adaptados al libre comercio o la existencia de mayor defensa de la propiedad privada y menor papel e influencia del Estado. Existe una serie de puntos en los cuales estas teorías muestran puntos de distinción y que las definen: • El papel del Estado: En primer lugar, el socialismo asume que el poder institucional debe regir el sistema económico y político de un país y regular la convivencia del sector privado. Por su parte, el comunismo establece que solamente el Estado debe contar como modo de lograr el crecimiento económico. • La lucha de clases: Mientras que el socialismo entiende que debe regularse la convivencia entre ellas, el comunismo establece que es necesaria su eliminación, llevando a todo individuo en una sociedad igualitaria (clase proletaria) y de Estado. • Propiedad privada: El socialismo asume que la propiedad de factores de producción puede recaer en manos privadas y no solamente en el Estado, pese a que el objetivo de la economía nacional debe perseguir un control de recursos estatales igualitario y con carácter social. Para ello, se busca la propiedad pública de ámbitos clave como la sanidad, las infraestructuras, la educación o la energía. El comunismo, en cambio, establece un control estatal total de los mismos como forma de conseguir la igualdad social. • Relación con el capitalismo: Mientras el socialismo se ha ido adaptando hacia modelos mixtos o de convivencia en entornos de libre competencia, el comunismo se opone firmemente a modelos capitalistas y aboga por su eliminación en las naciones. • Grado democrático: En países socialistas coexisten distintos partidos políticos de distintas tendencias y existe un mayor nivel de democracia, mientras que en los comunistas existe un partido único gestor y de obligada suscripción. • Nivel de burocracia: En los Estados con modelo socialista existe un mayor nivel de discusión social y participación en las instituciones en materias como la sanidad o la educación. Por el contrario, en el comunismo no hay lugar para la vida política y toda discusión es tomada por el aparato del Estado e impulsadas por medio de la fuerza. Dicho lo cual, sólo nos resta hacer una firme alusión del LIBERALISMO ECONÓMICO. El liberalismo económico es una doctrina que señala que la mejor forma de alcanzar el desarrollo económico y la eficiencia en la asignación de los recursos es a través de un mercado libre sin la intervención del Estado (regulaciones, impuestos, etc.). El liberalismo económico tiene sus orígenes en el siglo XVIII como una respuesta a los privilegios de la nobleza, que poco aportaban a la sociedad, y al mercantilismo, que defendía la intervención intensiva del Estado en la economía. De acuerdo al liberalismo económico, las fuerzas de oferta y demanda son la que de forma natural, nos llevarán a un equilibrio en donde los precios reflejan la escasez relativa de los bienes y se produce una asignación de recursos eficiente. Al mismo tiempo, la libre iniciativa de personas o empresas y la búsqueda de rentas impulsan el crecimiento económico. Cabe mencionar que el liberalismo económico es la tendencia de pensamiento económico que promueve el libre comercio como la mejor forma de alcanzar el desarrollo económico. Esto, gracias a que aprovecha las ventajas comparativas de los países para alcanzar mayores economías de escala, promover la destrucción creativa y destruir los privilegios de grupos de interés protegidos por alguna regulación injustificada. El liberalismo económico se basa en conjunto de ideas esenciales, las que a continuación pasamos a revisar. • La libre interacción de la oferta y demanda equilibran la producción y el consumo. • Las intervenciones del Estado rompen el equilibrio natural de la oferta y demanda generando ineficiencia. • El rol del Estado debería limitarse a garantizar el cumplimiento de los acuerdos y contratos establecidos libremente por las personas y empresas. Esta idea se asocia al concepto de “Laissez Faire, laissez passer” en donde el Estado debe limitarse a “dejar hacer, dejar pasar”. • Cada individuo tiene la responsabilidad de ahorrar para educar a sus hijos, pagar su salud y mantenerse durante su vejez. • El ahorro y la acumulación de capital es el factor que impulsa el desarrollo económico. • Los individuos deben buscar su beneficio personal, y de esta forma impulsarán el bienestar social. De acuerdo al liberalismo económico, la libre interacción de la oferta y la demanda nos llevará a un equilibrio óptimo. De esta forma, cuando un bien o servicio es demandado por los consumidores, su precio aumenta, esto llevará a que algunos consumidores busquen sustitutos y otros dejen de comprar. Los oferentes, por su parte, se ven incentivados por los altos precios lo que los lleva a invertir en capacidad y aumentar la producción. De esta forma, a través de incentivos económicos, el mercado llegará a un equilibrio tanto en el mercado del mismo bien y servicio como en los mercados de los factores productivos (capital, trabajo, tecnología). El liberalismo económico impulsa el desarrollo, la creatividad y la innovación. Las personas y empresas tienen los incentivos para competir y buscar la forma de lograr sus objetivos. Los defensores aseguran que gracias al libre comercio los consumidores pueden disfrutar de una mayor variedad de productos y servicios a un precio más accesible debido a la presión de la competencia. El liberalismo económico es una doctrina que señala que la mejor forma de alcanzar el desarrollo económico y la eficiencia en la asignación de los recursos es a través de un mercado libre sin la intervención del Estado (regulaciones, impuestos, etc.) El liberalismo económico tiene sus orígenes en el siglo XVIII como una respuesta a los privilegios de la nobleza, que poco aportaban a la sociedad, y al mercantilismo, que defendía la intervención intensiva del Estado en la economía. De acuerdo al liberalismo económico, las fuerzas de oferta y demanda son la que de forma natural, nos llevarán a un equilibrio en donde los precios reflejan la escasez relativa de los bienes y se produce una asignación de recursos eficiente. Al mismo tiempo, la libre iniciativa de personas o empresas y la búsqueda de rentas impulsan el crecimiento económico. Cabe mencionar que el liberalismo económico es la tendencia de pensamiento económico que promueve el libre comercio como la mejor forma de alcanzar el desarrollo económico. Esto, gracias a que aprovecha las ventajas comparativas de los países para alcanzar mayores economías de escala, promover la destrucción creativa y destruir los privilegios de grupos de interés protegidos por alguna regulación injustificada. El liberalismo económico se basa en un conjunto de ideas esenciales, las que a continuación pasamos a revisar: • La libre interacción de la oferta y demanda equilibran la producción y el consumo. • Las intervenciones del Estado rompen el equilibrio natural de la oferta y demanda generando ineficiencia. • El rol del Estado debería limitarse a garantizar el cumplimiento de los acuerdos y contratos establecidos libremente por las personas y empresas. Esta idea se asocia al concepto de “Laissez Faire, laissez passer” en donde el Estado debe limitarse a “dejar hacer, dejar pasar”. • Cada individuo tiene la responsabilidad de ahorrar para educar a sus hijos, pagar su salud y mantenerse durante su vejez. • El ahorro y la acumulación de capital es el factor que impulsa el desarrollo económico. • Los individuos deben buscar su beneficio personal, y de esta forma impulsarán el bienestar social. De acuerdo al liberalismo económico, la libre interacción de la oferta y la demanda nos llevará a un equilibrio óptimo. De esta forma, cuando un bien o servicio es demandado por los consumidores, su precio aumenta, esto llevará a que algunos consumidores busquen sustitutos y otros dejen de comprar. Los oferentes, por su parte, se ven incentivados por los altos precios lo que los lleva a invertir en capacidad y aumentar la producción. De esta forma, a través de incentivos económicos, el mercado llegará a un equilibrio tanto en el mercado del mismo bien y servicio como en los mercados de los factores productivos (capital, trabajo, tecnología). El liberalismo económico impulsa el desarrollo, la creatividad y la innovación. Las personas y empresas tienen los incentivos para competir y buscar la forma de lograr sus objetivos. Los defensores aseguran que gracias al libre comercio los consumidores pueden disfrutar de una mayor variedad de productos y servicios a un precio más accesible debido a la presión de la competencia. No obstante, los críticos argumentan que en su estado más extremo el liberalismo económico deja de lado consideraciones sociales. En particular, se desentiende de aquellos que se encuentran en una situación desventajosa y por ende les es muy difícil progresar (niños pobres, enfermos, ancianos sin recursos, etc.). Sin embargo, sus defensores argumentan que no deja de lado las consideraciones sociales, sino todo lo contrario, mejora la calidad de vida de todos los ciudadanos. Para ello se basan principalmente en que el libre comercio permite la aparición de economías de escala y la especialización creciente de cada agente, lo que incrementa la eficiencia y la productividad, lo que permite precios mucho más bajos y accesibles para todos los públicos. François Quesnay, economista francés, fue uno de los primeros liberales. Según este académico, la agricultura era la única actividad realmente productiva y esta debía ejercerse con total libertad (de precios, de empresa, de cultivo, etc.). También se encuentra Vincent de Gournay, economista francés, quien señalaba que las actividades comerciales e industriales debían desarrollarse en libertad. No obstante, el verdadero precursor del liberalismo económico fue Adam Smith, economista inglés, quien en su obra “La riqueza de las Naciones” de 1776, desarrolló la idea de “mano invisible” que consiste en que los individuos, al buscar su propio beneficio, empujan a la economía a un equilibrio óptimo que promueve el bienestar social sin que sea necesaria la intervención del Estado. En otras palabras, es el mecanismo del libre mercado el que actúa como una mano invisible llevando a una asignación óptima de los recursos. Uno de los autores más influyentes del liberalismo económico en el siglo XX es el autor austriaco Ludwig von Mises, quien argumentaba que la intervención del Estado lleva a un resultado que no es natural para una sociedad, lo que introduce el caos. Friedrich Hayek es otro autor influyente del liberalismo económico, siendo discípulo de LudgwigVon Mises en la escuela austriaca. Fue un duro crítico de la economía planificada y el socialismo. Argumentaba que los ciclos económicos son consecuencia de la intervención de los bancos centrales, mediante sus políticas monetarias. En otro orden de cosas, precisaremos que la crisis liberal de entreguerras y la postración que conllevó el sistema internacional salido de la Segunda Guerra Mundial evidenciaron la inadecuación de los presupuestos ideológicos heredados del siglo XIX. La evolución de los sistemas liberales durante la primera mitad del siglo XX había deparado un escenario no sólo distinto sino radicalmente contrario al promovido por el liberalismo durante el siglo anterior. Nuevas teorías sincréticas de raigambre conservadora (neotradicionalismo, totalitarismo), la puesta en práctica de las teorías marxistas, el triunfo de movimientos vitalistas antiparlamentarios (fascismo, nacionalsocialismo) y la recuperación del capitalismo en las democracias parlamentarias con el empleo de las teorías intervencionistas de J. Maynard Keynes habían deparado que el Estado fuese más grande, influyente y gravoso que en ningún otro momento de la Edad Contemporánea. La primera reacción del liberalismo fue realizar una reordenación de su vertiente política, convirtiendo los restos de los partidos liberales en modernos partidos de masas (independientemente de la dimensión de su respaldo electoral) organizados a nivel internacional. En 1947 se fundó en Oxford la Unión Liberal Mundial, que posteriormente tomó el nombre de Internacional Liberal, cuyo primer presidente fue Salvador de Madariaga. La labor organizativa se complementó con un nuevo reposicionamiento del liberalismo, a caballo entre los programas de la democracia cristiana y la socialdemocracia. Desde la posición generalmente minoritaria de los partidos liberales, contribuyó a la reconstrucción de la Europa destruida por la contienda participando en gobiernos de coalición. Pero, sin duda, fueron las nuevas teorías económicas de raíz liberal las que dieron bríos renovados a esta reordenación política. La escuela del neoliberalismo económico (basada en los trabajos de Röpke, Hayek y Eucken) señaló las debilidades de las teorías keynesianas primero, y posteriormente analizó los efectos de las políticas intervencionistas y, en especial, de la expansión del estado de bienestar. Básicamente, su planteamiento señalaba que las políticas inflacionistas perturbaban el crecimiento económico y que el recurso de los estados a financiar su considerable aparato burocrático y sus inversiones mediante la deuda pública impedía la utilización de los recursos financieros por la iniciativa privada. Al mismo tiempo, la práctica de ampliar las ayudas sociales a todos los niveles poblacionales traía consigo un creciente costo estatal que, al ser financiado mediante una política fiscal redistributiva, desincentivaba la iniciativa privada y la inversión del capital. Junto con la preocupación por recuperar la producción y el comercio mundial, estas teorías influyeron decisivamente en la creación de organismos internacionales ad hoc, como el Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio -GATT-(Organización Mundial del Comercio -OMC- desde 1995), el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. La puesta en práctica de estas teorías tomó el nombre de "revolución conservadora" y fue abanderada por dos de los principales países desarrollados: los Estados Unidos, presididos por Ronald Reagan, y Gran Bretaña, gobernada por Margaret Thatcher (secundados por sus émulos G. Bush y J. Major). En un panorama internacional sacudido por la crisis del petróleo de los años setenta, las políticas de ambos países tuvieron una influencia mundial determinante y dieron lugar a una nueva etapa política y económica caracterizada por programas presupuestarios muy rigurosos, recesivos y de contención del gasto público (aunque, en la práctica, la deuda pública estadounidense creciera bajo el gobierno de Reagan). Los beneficios de estas políticas se apreciaron con el crecimiento de los años ochenta y el desarrollo de un nuevo orden mundial y una nueva concepción de la economía internacional, completamente globalizada y determinada más por las grandes compañías empresariales, los mercados financieros y la conformación de grandes bloques económicos transnacionales. La base ideológica de este nuevo orden de economía globalizada recibió la denominación de "pensamiento único", cuyas manifestaciones son la esencia del neoliberalismo económico: las consideraciones económicas se sitúan por encima de las políticas, el mercado es tenido como principal (si no único) regulador de las disfunciones del sistema, los mercados financieros determinan (o, en el menor de los casos, orientan) la economía mundial, el libre intercambio de mercancías y servicios es el factor básico del desarrollo del comercio y, en consecuencia, del nivel de vida de la población en general. Además de ello, se persigue la globalización económica, que debe incentivarse tanto en la producción de manufacturas y servicios como en el comercio y en el flujo financiero, a la vez que se profundiza en la división internacional del trabajo, lo que abarata los costes salariales e impide la radicalización de las reivindicaciones sindicales; el reforzamiento de las monedas, principal factor de estabilización; las políticas de privatización, que dejan en manos de la iniciativa privada importantes sectores antes participados -o monopolizados- por el Estado; y la desreglamentación de las políticas laborales, que liberalizan las relaciones entre empresarios y asalariados. ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Diseño de portada Nombre del autor: Ignacio Ramón Echeburúa Estévez Nombre del autor en la portada: Ignacio R. Echeburúa Título de la obra: Economía. Texto solapa portada (máximo 400 caracteres con espacios). Biografía del autor: Sólo voy a citar mis últimas publicaciones. En esta última órbita, se sitúa el libro titulado “El Griego y su Literatura Clásica”, que sacó a la calle la Editorial pc de Palma de Mallorca, en su sede de Barcelona. Le siguió un libro sobre “ASTRONOMÍA”, que editó en junio de 2022, la Editorial Autografía de Barcelona. Asimismo, los tres libros siguientes han sido publicados por la Editorial Autografía. En junio de 2023 vio la luz el libro titulado “Historia de la física”. Este libro tiene 282 páginas y forma parte de la colección Fondo de la editorial. Se puede adquirir en librerías online como Librería Oxford, Buscalibre y Agapea. En enero de 2024 salió a la calle el libro titulado “JOSÉ ORTEGA Y GASSET y la razón histórica”. Ortega nos dice que necesitamos una razón que sea capaz de describir los sentidos del mundo humano, que nos permita entender la realidad humana. A la razón pura le es imposible captar al hombre en su singularidad, en sus realizaciones históricas, la razón pura no nos sirve; la razón matematizante... Por otro lado, “Mis Relatos” es mi única obra de narrativa, la cual contiene tres relatos cortos, como son “¡Una boda que se las trae!”, “Aires de romería: El Rocío” y, para terminar, “Con faldas y ¡a lo loco!”. Fue puesta en la calle en marzo de 2025 por la mencionada Editorial Autografía, en la categoría de Ficción. Ya está en la editorial el libro titulado “Nuevos Relatos”, que saldrá a la calle en septiembre de este año y contendrá cinco narraciones, cuyos títulos son: a) El Gernika; b) EL suicidio de un filósofo; c) En una casa que no quiero recordar; d) San Juan de Gaztelugatxe, y e) Deporte Rural Vasco. Por último, quiero indicar que Ediciones Europa acaba de enviarme una propuesta editorial por la que se compromete a publicarme el título “Mis Cuentos”, que se integra por las narraciones siguientes: a) Leyendas y sagas de la mitología nórdica, b) Los vikingos y su mitología, y c) La vida desde los inicios, para los niños. Su correo electrónico es: editor3@grupoeditorialeuropa.es/ Sin embargo, tengo redactada mi primera novela, de la que no falta ni un detalle, que se titula “Una comunidad de Carmelitas descalzas”, incorporando este título sendas fotografías. Son sus dos personajes centrales Jorge y Luis Enrique, quienes con diálogos llenos de frescura y sinceridad nos abren las puertas del convento de Santa Teresa de San Sebastián. Dicha novela se encuentra en la bandeja de entrada, pero aún no tiene un destinatario concreto. Y, últimamente, se ha redactado otra novela, titulada Un catamarán nuevo, con una extensión parecida a la anterior, aunque el nº de capítulos se queda en seis. Texto de la contraportada (máximo 500 caracteres con espacios). Sinopsis: En un primer momento se da una definición del término ‘Economía’, lo cual ya es harto difícil por sí mismo. Impulsivamente, Economía es la ciencia que estudia el uso óptimo de los recursos de forma que una cantidad dada produzca la máxima satisfacción, o que una cantidad dada de satisfacción derive de la cantidad de recursos más pequeña posible. Grosso modo, se aborda la macroeconomía y la microeconomía. Empezando por la macroeconomía se dice, por ejemplo, que este término fue introducido por Ragnar Frish en 1933 y designa el estudio de la economía de un país a partir de datos globales como la producción nacional, la inversión, el ahorro, el empleo, las exportaciones y las importaciones. Tiene sus propias leyes, debido a que el comportamiento económico global no se corresponde a la suma de actividades individuales. Por su parte, la microeconomía es el estudio de las acciones económicas de los individuos y pequeños grupos bien definidos de individuos: el productor, el consumidor, el ahorrador. A continuación se estudia el pensamiento económico de las distintas escuelas que se han sucedido partiendo de la Escuela clásica de pensamiento económico. Así, se aborda el marxismo, el marginalismo, la Economía Neoclásica, la Escuela Austríaca de Economía, el keynesianismo, el Neokeynesianismo, el Monetarismo y, por fin, la Escuela de Chicago. Concretamente, sobre el marxismo se dice que es la Teoría política y económica desarrollada especialmente por Karl Marx (1818-1883) en El Capital, así como por Frederich Engels. Esta concepción se fundamenta en la teoría del valor-trabajo, de David Ricardo, y se argumenta que el valor de una mercancía está determinado por la cantidad de trabajo absorbido en su producción. Por su parte, el Marginalismo es una corriente económica surgida de la “revolución marginalista” de los años 1870, cuyos autores son Léon Walras (1834-1910), Carl Menger (1840-1921) y Stanley Jevons (1835-1882). Adoptan un enfoque metodológico fundamentado en las matemáticas, y definen el origen del valor a partir de la utilidad marginal de los diferentes bienes. Etc., etc., etc. Este ensayo termina viendo con detalle el capitalismo, el comunismo y el socialismo, haciéndose, además, un estudio pormenorizado del Liberalismo económico. Texto solapa contraportada (máximo 300 caracteres con espacios): El término “economía” admite una gran variedad de adjetivos, por lo que puede hablarse de economía abierta/economía cerrada, Economía aplicada, economía de endeudamiento, economía de escala, economía de mercados financieros, economía de oferta (supply side), economía dual, Economía libre, economía madura, economía mixta y, por último, economía sumergida. Yendo con los ojos bien abiertos, seguidamente intentaremos explicar cada una de estas modalidades. ¡Bien! La economía abierta se caracteriza por la importancia de sus intercambios internacionales. Una economía cerrada, en contrapartida, tiene muy pocos intercambios comerciales con los demás países. La tasa de apertura de una economía es igual a las exportaciones en relación con el PIB, o a la media de las importaciones y de las exportaciones respecto al PIB. Por otro lado, la Economía aplicada consiste en el uso de la teoría económica para examinar problemas prácticos y llegar a conclusiones. Por otra parte, se llama Economía de endeudamiento a la Economía cuyo sistema financiero se caracteriza por cuatro criterios esenciales: el papel preponderante del crédito bancario, gracias al que se financian las empresas; la rigidez de los precios y de los tipos de interés; una estricta jerarquía entre el Estado, el banco central y las instituciones financieras, y una fuerte compartimentación de los mercados financieros. Francia o Japón, hasta el desarrollo de las innovaciones financieras, eran ejemplos de este tipo de economía. Posteriormente, la economía de los mercados financieros tiende a sustituir a la economía de endeudamiento. Etc., etc., etc. ¿Qué concepto –o conceptos- pretende transmitir en su Libro? La economía es una ciencia social que estudia la forma de administrar los recursos disponibles (que son limitados) para satisfacer las necesidades humanas (que son ilimitadas). La ciencia económica analiza el comportamiento, las decisiones y las acciones de los humanos. O dicho de otra manera, estudia como las personas, las empresas y los gobiernos toman decisiones relacionadas con la producción, distribución y consumo. Los recursos del planeta son escasos y desgraciadamente, no podemos disponer de todo. No puedes comprar 20 casas, ni a tu hijo le puedes comprar 10 helados al día. Por eso, nos vemos obligados a administrar esos bienes para conseguir lo que nos falta. Quizá si puedes comprarle 10 helados al día, pero ¿es la mejor decisión económica para tu hijo? En resumen, la ciencia económica estudia la toma de decisiones de los individuos, las organizaciones y los Estados para asignar esos recursos escasos. Si, ¡la economía es una ciencia! En concreto una ciencia social, porque estudia la actividad y el comportamiento humanos (que somos seres sociales e impredecibles). Todo esto de ser impredecibles complica mucho el estudio de la economía, lo que provoca que tantas veces haya discrepancias entre economistas y que no existan leyes garantizadas. Sino cosas que suelen ocurrir. Y no solo analiza el comportamiento de los individuos, sino cómo se relaciona con su entorno, con lo que sucede a su alrededor y los efectos que producen sus decisiones. Por ejemplo, el efecto que producen en los precios, la producción, la riqueza o el consumo, entre otros. Por ponernos un poco más técnicos. Seguro que has escuchado frases como «La economía de un país» o «Mi economía familiar». Eso es porque también se llama economía al conjunto de decisiones (por ejemplo voy a comprar ese helado), que resultan en unas actividades económicas (compro el helado) y que tienen repercusión en cómo se distribuyen los recursos (comprar el helado y no hacer otra cosa con ese dinero). ¿Qué significa el título del Libro? La economía es casi tan antigua como el ser humano. Desde que los primeros hombres comenzaron a hacer planificaciones de alimentación y organización de la comunidad social ya estaban haciendo uso de esta ciencia social. Pero se empezó a estudiar un poco más tarde. Las primeras noticias que tenemos nos llegan de la antigua Grecia. De hecho, la palabra economía proviene de dos palabras griegas. Oikos y neimen, que juntas forman Oikonomía, y que significan la administración del hogar. La economía es tan importante por esa pequeña manía que tenemos los humanos de alimentarnos y tener un hogar seguro para nuestra familia. Como hemos visto antes, si decides comprar un helado en vez de otra cosa estás gestionando tu economía. Básicamente, si no gestionas bien tus recursos entrarás en una mala situación económica. Y esto te puede llevar a no tener capacidad para comprar los recursos que necesitas. Es por eso que es tan importante la gestión de tus finanzas personales. ¿Cuál es el público principal al que va dirigido el Libro? Y la economía va mucho más allá de nuestro bolsillo. También afecta a la marcha de una empresa o de un país. Gracias al implacable avance de la humanidad, por mucho que seas un zoquete y gestiones mal tu economía es difícil que mueras de hambre. Datos como el PIB, la inflación o la tasa de desempleo, no son simples datos. Son indicadores que señalan lo bien o mal que está yendo un país y cómo afecta a todos los que viven dentro. Las decisiones que toma el gobierno tienen implicaciones importantísimas en la vida de millones de personas. Es decir, tu economía no depende solo de lo que tú decidas, sino también de lo que decida la gente a tu alrededor. Describa el Libro en tres palabras: La economía es una ciencia social. -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

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