viernes, 27 de marzo de 2026

ENSAYO, Arquitectura europea (siglos IX-XIX)

Conocer la historia de la arquitectura, desde los inicios de la civilización hasta la actualidad, te ayudará a entender una de las formas de expresión más visibles y duraderas de la historia del ser humano. Además, podrás tener una mejor perspectiva sobre las edificaciones más representativas del mundo. Por otro lado, ¿sabías que la arquitectura es considerada una de las siete artes universales? El diccionario de la Real Academia Española define esta técnica como “el arte de proyectar, diseñar y construir edificios”. La historia de la arquitectura comienza con la necesidad del hombre de hacerse sedentario y se transforma en las expresiones de las diferentes culturas que más perduran en el tiempo. Y, así como ha mutado el estilo arquitectónico, también ha cambiado nuestra percepción sobre la arquitectura en sí. En este libro, te contaremos todo sobre la evolución de la historia de la arquitectura occidental y las características de las diferentes etapas. También, te mostraremos algunas de las obras más representativas de cada periodo. Conocer la historia de la arquitectura, desde los inicios de la civilización hasta la actualidad, te ayudará a entender una de las formas de expresión más visibles y duraderas de la historia del ser humano. Además, podrás tener una mejor perspectiva sobre las edificaciones más representativas del mundo. Por otro lado, ¿sabías que la arquitectura es considerada como una de las siete artes universales? El diccionario de la Real Academia Española define esta técnica como “el arte de proyectar, diseñar y construir edificios”. La historia de la arquitectura comienza con la necesidad del hombre de hacerse sedentario y se transforma en las expresiones de las diferentes culturas que más perduran en el tiempo. Y, así como ha mutado el estilo arquitectónico, también ha cambiado nuestra percepción sobre la arquitectura en sí. En este ensayo, te contaremos todo sobre la evolución de la historia de la arquitectura occidental y las características de las diferentes etapas. También, te mostraremos algunas de las obras más representativas de cada periodo. En primer lugar, diremos algo sobre CLUNY Y LA REFORMA RELIGIOSA. Cluny era, además, un género de vida y, a la postre, una peculiar forma de entender la espiritualidad. Desde un principio el objetivo originario, que no era otro que el de volver al espíritu y a la letra de la regla benedictina, caracterizada por la castidad, la obediencia y la estabilidad, potenció el rezo litúrgico por encima de cualquier otra consideración. El "opus Dei" u oficio divino monástico, centrado en la celebración coral de la eucaristía se convirtió pronto en la principal, por no decir única, actividad del monje. Esta predilección por lo litúrgico, que no hacía sino subrayar el sesgo fundamentalmente cenobítico dado a la regla benedictina, tenía en los rezos y cantos de los oficios horarios su plasmación práctica, si bien encontraba en la misa conventual de la hora de tercia (mediodía) su verdadero cenit. A tales rezos se añadían los denominados "psalmi familiares", o preces por los protectores laicos, vivos o difuntos, pertenecientes a los principales linajes aristocráticos europeos. El importante papel concedido en concreto a las preces por los patronos desaparecidos no hacía sino favorecer por lo demás las donaciones y otras continuas muestras de favor por parte de los poderosos del siglo, muchos de cuyos segundones formaban parte además de la orden. Esta dedicación litúrgica orientó además el género de vida de los cluniacenses. Las "consuetudines" de la orden, adaptación de la primitiva regla, apostaban por una moderna ascesis que se plasmaba tanto en el régimen alimenticio como en la práctica ausencia de trabajos físicos. Para evitar el cansancio y permitir el necesario decoro en las celebraciones colectivas, la alimentaciónde los monjes era abundante y variada: pescado, leche, huevos, legumbres, carne (en caso de enfermedad) e incluso una medida de vino diaria. En cuanto al trabajo manual estaba prácticamente pospuesto, y era efectuado tan sólo por los "conversi", personal subalterno que no tomaba parte en el oficio divino y que a su vez era auxiliado por siervos y aparceros. Se ha dicho con razón que, por todas esas causas, unidas a la especial atención a la calidad de los vestidos y a las normas de higiene, cualquier personaje de origen aristocrático podía encontrarse a gusto en Cluny, como en efecto así fue. La especialización litúrgica impidió sin embargo un verdadero desarrollo intelectual, por más que los "scriptoria" de la orden realizasen una permanente y febril actividad de copia de manuscritos. Aunque Cluny llegó a disputar, con Montecassino, la primacía de las bibliotecas de Occidente entre los siglos X-XII, su escuela monástica jamás alcanzó un puesto de relevancia. Ello no obsta para que se reconozca a Cluny su importante tarea en la difusión del arte románico y como foco inspirador de intelectuales tan destacados como Abdón de Fleury, Raul Glaber, Orderico Vital, Walter de Coincy, Guillermo de Dijon, etc. Un último aspecto a destacar en relación con la actividad litúrgica de los cluniacenses fue su apoyo, sin duda inconsciente, a la definitiva clericalización del monacato. Frente a la figura antigua y altomedieval del monje como laico, asistido por uno o dos sacerdotes por comunidad, Cluny multiplicó el número de sacerdotes entre sus miembros. El decisivo papel otorgado a la misa en la espiritualidad cluniacense, hasta el punto de que tras la celebración conventual numerosos monjes solían celebrar misas privadas, explica por que el cluniacense, más que un penitente ya, "tiende a ser un clérigo regular que oficia" (Chelini). Más difícil resulta en cambio valorar la concreta relación que la orden de Cluny mantuvo con la nobleza, el clero secular y, en general, el movimiento de la reforma gregoriana. Respecto a sus contactos con la nobleza, evidenciados incluso en el gran número de personajes de origen aristocrático que profesaron en la orden, hay que reconocer que Cluny, lejos de enfrentarse al orden feudal, apoyó su legitimación. Esto no impide, antes al contrario, aceptar la extraordinaria habilidad de la orden en reforzar su propia autonomía partiendo del acuerdo con la nobleza. Tampoco sería correcto presentar el privilegio de exención de Cluny como una continua fuente de, enfrentamientos con la estructura diocesana. Por lo general la orden mantuvo relaciones más que cordiales con los obispos y a menudo se ejerció desde los monasterios una positiva labor catequética sobre el medio rural, lo que no podía sino favorecer los intereses de los prelados. En su función supletoria de una estructura parroquial todavía incipiente y como propagadores de la "paz y tregua de Dios" los monasterios favorecieron la cristalización de la autoridad episcopal. Finalmente, respecto a la contribución de Cluny a la reforma general de la Iglesia, parece indudable que aunque se bate de fenómenos distintos, gregorianismo y reforma cluniacense coincidieron en su objetivo fundamental de devolver a la Iglesia su libertad frente a los poderes laicos. Lo cual no impide reconocer, en el plano concreto, la existencia de importantes diferencias entre ambos movimientos. Ante todo, Cluny jamás rechazó per se el sistema de la iglesia propia, sino que lo utilizó en su favor mediante la cesión a la orden de los derechos de los propietarios. De hecho "el sistema de la iglesia privada es la base jurídica de la orden de Cluny" (Paul). Tampoco ésta actuó como tal en la querella de las investiduras apoyando al Papado, ni intervino en el espinoso asunto de las relaciones monarquía-episcopado. Sin embargo, por la simple reforma impuesta en sus monasterios, por el papel de los intelectuales vinculados directa o indirectamente a la orden, acervos contrincantes del nicolaísmo y la simonía, por su positiva acción educadora de la capa dirigente y en suma, por su directa vinculación a Roma, cuyo primado moral siempre defendieron, los cluniacenses constituyeron globalmente un elemento fundamental en la consolidación de la reforma gregoriana. Desde luego a largo plazo, el Papado no dudó en utilizar siempre que tuvo ocasión a la orden de Cluny como punta de lanza de su política de centralización, como fue el caso de la Península Ibérica, en donde la abolición del rito mozárabe y la reorganización eclesiástico-monástica estuvieron unidas íntimamente. A pesar de sus grandes realizaciones, Cluny empezó a demostrar graves síntomas de agotamiento desde principios del siglo XII. Tras el negativo gobierno de Pons de Melqueil (1109-1132), el encabezado por su último gran abad, Pedro el Venerable (1132-1156), no pudo detener la crisis que tras su muerte se apoderó de la orden. Son varias las causas que parecen explicar el agotamiento del modelo de Cluny, pero sin duda la más importante parece estar en la rigidez de su propia estructura. La excesiva centralización orgánica de la orden, que hacía descansar todo en la figura del abad del monasterio fundacional, impedía la más mínima flexibilidad entre las distintas casas, paralizando así a toda la orden. Otro elemento a destacar fue el de la ordenación, imparable desde fines del siglo XI, de gran numero de monjes atraídos más por el prestigio y la seguridad que la orden ofrecía que por una verdadera vocación. Este hecho, puesto de manifiesto por un autor como Serlon de Bayeux, que denunciaba la entrada en el claustro de caballeros arruinados, con el único objetivo de salir de su pobreza, intentó ya ser atajado sin éxito por Pedro el Venerable. Sus medidas, tendentes a detener la creciente mundanización de Cluny, denunciada repetidamente por san Bernardo en su polémica con el abad borgoñón, llegaron demasiado tarde como para poder hacerse efectivas. Sería injusto, sin embargo, presentar la aparición de fenómenos como el Cister o la Cartuja como el simple producto de la decadencia de Cluny. Por el contrario, fue el cambio general de orientación del monaquismo occidental, más favorable desde principios del siglo XII a los aspectos eremíticos y ascéticos, el que permitió el nacimiento de las nuevas órdenes. La especialización de la vida monástica en sus distintas vertientes militar, asistencial y ascética obedeció no tanto a la supuesta corrupción del espíritu de Cluny cuanto a su superación histórica. EL MONASTERIO DE POBLET (TARRAGONA) A partir del año 1000 se produjo en Europa (y especialmente en Alemania, Francia y España) la eclosión del ARTE ROMÁNICO. En las formas arquitectónicas se desarrollaron innovaciones centradas en torno a la vida monástica y el culto a las reliquias, lo que dio lugar a la construcción de numerosos monasterios y catedrales. El románico fue el estilo predominante en Europa en los siglos XI, XII y parte del XIII caracterizado por el uso del arco de medio punto y la bóveda de cañón. Se desarrolló en Francia, España, Alemania e Italia y secundariamente en Escandinavia e Inglaterra. Sus formas son cerradas y equilibradas, realizando una síntesis del substrato clásico romano, de las aportaciones bárbarogermanas y de la espiritualidad cristiana. Su estética es rudimentaria pero esencial, tosca y expresiva a la vez. En pintura predomina una clara bidimensionalidad basada sobre todo en enérgicas construcciones lineales. Aclaramos que el arco de medio punto es semicircular y de flecha igual a la semiluz. Por su parte, la bóveda de cañón es la que resulta del desarrollo longitudinal de un arco de medio punto. Como hemos dicho, la arquitectura romana dio paso a la arquitectura románica, desarrollada entre el siglo X y XII d. C.; es decir, en los primeros siglos de la Edad Media. Está inspirada en la arquitectura romana, pero incluye elementos del Medio Oriente, además de estar basada en el cristianismo, impulsado por las reformas de Cluny. La mayoría de construcciones en la historia de la arquitectura románica eran religiosas, por lo que podemos ver muchas iglesias, templos, castillos y monasterios en este estilo arquitectónico. Lo que caracteriza a la arquitectura románica es que tiene un estilo más sobrio que la romana, por ejemplo. Vemos el uso de contrafuertes, columnas exteriores muy gruesas (para soportar techos muy elevados), arcos en las puertas tallados y capiteles muy decorados, así como también los templos abovedados. El contrafuerte, también conocido como estribo, se trata de una obra maciza de albañilería con forma de pilastra y adosada al muro, ayudando a éste a sostener su peso y el de la bóveda en aquellos puntos donde recibe más empujes. Se comenzaron a utilizar en las iglesias románicas (s. X-XIII) para poder sostener las pesadas bóvedas de piedra que las cubrían. El capitel es un elemento arquitectónico colocado sobre el fuste de la columna o la pilastra, que sostiene directamente el arquitrabe, arco... Suele estar formado por tres partes: collarino, equino y ábaco, que se decoran y adoptan muy diversas formas y proporciones según el orden arquitectónico al que corresponde. Algunos rasgos característicos del estilo arquitectónico románico son: • Las edificaciones altas. • Las cúpulas. • Las construcciones hechas con piedra. • Las cornisas con canecillos. • Las columnas adosadas. • Las bóvedas de cañón y de cuarto de esfera. Por ejemplo, entre los famosos edificios románicos tenemos la Abadía de Saint-Germain-des-Prés, en París, y la basílica de San Clemente de Letrán, en Roma. La ordenación del monasterio, establecida en época carolingia por la Regula Sancti Benedicti de San Benito de Nursia (480-553), no experimentó grandes modificaciones en el románico. En las iglesias de los monasterios románicos, regidos por la regla de la abadía de Cluny, las innovaciones de mayor alcance fueron la construcción de naves colaterales y la ampliación del deambulatorio, para facilitar el paso de las continuas procesiones que los monjes debían realizar cantando los salmos por el recinto eclesial. El monasterio románico incorporaba también la sala capitular, dedicada a la lectura diaria de los capítulos de la regla, y el locutorio, único lugar donde se podía romper la imposición de silencio. Se aclara que el deambulatorio, también llamado girola, es un pasillo, prolongación de las naves laterales y que rodea por la parte trasera al presbiterio. Comenzó a utilizarse durante el románico (s. X-XIII), sobre todo en las conocidas como iglesias de peregrinación que se levantaron a lo largo del Camino de Santiago. Este espacio permitía a los peregrinos visitar la iglesia sin interferir en el culto que se estaba celebrando en el altar principal. Además a lo largo de este espacio se abrieron pequeñas capillas radiales para cultos de menor entidad. Durante el gótico (s. XII-XV) se hicieron en muchos casos dobles como en Chartres o Toledo. Por otra parte, una nave lateral es cualquiera de las paralelas a la central o principal. Junto con el monasterio, la otra construcción que experimentó notable auge en la arquitectura románica fue la iglesia de peregrinación. Eran iglesias de grandes dimensiones con tres o cinco naves y girola con capillas y con amplias tribunas para acoger a los peregrinos. Apuntamos que la girola, también llamada deambulatorio, es el pasillo que rodea la parte trasera del presbiterio. Es prolongación de las naves laterales y sólo excepcionalmente se da sin ellas. Además, una tribuna es un corredor que discurre sobre las naves laterales de la iglesia, permitiendo aumentar su aforo. En las iglesias románicas predominaba el macizo sobre el vano, los muros eran gruesos, la iluminación escasa, las bóvedas de cañón o de arista y los arcos eran semicirculares, llamados de medio punto, a veces decorados con molduras. Dicho lo cual, vamos a ver seguidamente el ARTE CISTERCIENSE. Dícese cisterciense de la arquitectura difundida por la orden del Cister, caracterizada por su austeridad, marcada por su ideal de pobreza, y que marcó el tránsito al arte gótico. Su fundación más importante fue el monasterio de Claraval y que aunaba sus tres principios básicos reflejados en la arquitectura: pobreza, deseo de huir del mundo y unión de los hermanos. En España destacan los monasterios de Poblet (Tarragona) o Sta. María de la Huerta (Soria). En su afán por devolver la profundidad espiritual al monacato, Roberto de Molesmes renunció al contacto con el mundo y dictó unas normas muy concretas de austeridad, que debían regir la vida de los monjes y que se inspiraban en la más absoluta pobreza. Impuso la obligación del trabajo manual, fundamentalmente agrícola. Tras la fundación, en 1098, de la abadía de Cîteaux, la orden cisterciense conoció su primera expansión entre los años 1113 y 1115, cuando se fundaron otros cuatro monasterios en Francia: Claraval, La Ferté, Pontigny y Morimond. Si Roberto de Molesmes fue el artífice de la reforma religiosa, Bernardo de Claraval (1090-1153) fue el reformador estético y a quien se debe principalmente el florecimiento del arte cisterciense. Durante los veinte años en que dirigió la orden se fundaron setenta y dos monasterios, todos ellos en lugares inhóspitos, en los valles menos fértiles, pero siempre en hermosos parajes y bajo la dependencia directa de la casa madre de Citeaux, con la que mantenían contacto. San Bernardo impuso una vida sencilla dentro del monasterio. Todo en su interior era austeridad, desde los hábitos blancos y los crucifijos de madera pintada a los cálices sin labrar y los candelabros de hierro, pasando, por supuesto, por la sencillez de la liturgia. Anotamos que un cáliz es un vaso sagrado, de metal precioso utilizado en la misa para la consagración del vino. Según Arfe consta de copa, rosa o sobrecopa, pieza recibecopa, manzana, pieza recibemanzana, gollete y pie o peana. Por su parte, un candelabro es un soporte para dos o más brazos que se sustentan sobre un pie. La arquitectura reflejaba también en sí misma esas normas de austera vida monacal. San Bernardo convirtió la iglesia en un simple oratorio, sin cripta, sin tribunas, sin torres. Prescindió incluso de las fachadas. Las paredes eran de piedra vista, o enlucidas en blanco, sin pinturas, sin vidrieras. Todo ello contrastaba sin duda con la riqueza ornamental de las iglesias cluniacenses. Especial énfasis puso San Bernardo en lo innecesario de los relieves escultóricos. Las únicas imágenes permitidas en las iglesias eran las de la Virgen, aparte de los modestos crucifijos pintados. Y, sin embargo, aun condenando el lujo y el exceso ornamental, no dejó de impulsar el arte, sobre la base de tres principios básicos: claridad, limpieza y durabilidad. Destacan así en las construcciones, de piedra de buena calidad, la armonía de las proporciones, las bóvedas en las estancias y, más tarde, la crucería gótica, que son los nervios en la intersección de bóvedas. El claustro sigue siendo el centro de la vida monacal, aun con dos variaciones: el refectorio, en dos alturas, con columnas y muy luminoso, se sitúa transversalmente a un lado del claustro, rompiendo a veces la simetría arquitectónica externa; y la zona reservada a los conversos se integra en el claustro, no queda apartada como en los monasterios cluniacenses. La situación perpendicular de los refectorios rompía a menudo la simetría externa de la construcción, imponiendo volúmenes que sobresalían en distinta medida; pero ello no importunaba a los monjes blancos, para quienes la armonía se valoraba desde el claustro. Este era una galería cubierta alrededor de un patio, generalmente cuadrado, y separada de él por columnas o arquerías. Suelen estar unidos a una iglesia formando parte de un conjunto mayor como una catedral o monasterio. Durante el románico (s. X-XIII) se levantan grandes claustros uno de los más bellos, sobre todo por la decoración escultórica que posee en sus capiteles y machones, es el del monasterio de Santo Domingo de Silos (s.XII). Junto a la iglesia, amplia y de arquitectura sencilla pero poderosa, se abrían los dormitorios, en la planta alta, alrededor del claustro. Y, en las inmediaciones de la iglesia, la hospedería, la enfermería y todas las edificaciones necesarias para la vida de la comunidad. Una hospedería es un edificio hotelero que tuvo su origen en la casas de alojamiento para peregrinos, o en las habitaciones destinadas en las comunidades religiosas para acoger huéspedes. Por otro lado, el período o el ARTE GÓTICO se extiende desde mediados del siglo XII en Francia, y desde el siglo XIII en el resto de Europa, hasta finales del siglo XV. El término gótico fue acuñado ya en el siglo XVI por el renacentista italiano Giorgio Vasari con tono peyorativo -"arte de godos"- para definir el estilo originado en Francia y que se extendió después por otros países. El gótico fue resultado de la evolución de las técnicas de construcción, como la aparición del arco apuntado, y del desarrollo de una cultura urbana, cuya principal representación era la catedral, construcción de carácter religioso pero también símbolo de la prosperidad de la urbe. La bóveda de crucería recibe este nombre porque está conformada por el cruce, o intersección, de dos bóvedas de cañón apuntado. A diferencia de la bóveda de arista, la de crucería se caracteriza por estar reforzada por dos o más nervios diagonales que se cruzan en la clave, generalmente. Las construcciones góticas tienen como referente el ideal político de la monarquía francesa: la grandeza del rey, su derecho divino y su vinculación al principio de que Dios es la luz, formulado por un filósofo del siglo I, llamado Dionisio el Pseudo-Areopagita, que, influido por las ideas de Plotino, desarrolló dicha teoría. Su nombre coincide con el del patrono de Francia, san Dionisio, a quien se consagró la abadía de Saint-Denis, considerada como la primera edificación gótica. La arquitectura gótica nace en el norte de Francia, en la Île-de-France, lo hace acercando unos renovados valores a los fieles, pero, ¿Cómo lo consiguieron? materializando lo espiritual, es decir, empleando un nuevo sistema constructivo basado en el arco apuntado, la bóveda de ojivas y el arbotante. De esta forma consiguieron levantar estructuras más esbeltas, más ligeras. Así, gracias a las estructuras que trabajaban a tracción y no a compresión lograron unos espacios diáfanos, es decir, profundizaron el interior de los templos. Asimismo, los maestros de obras crearon con estas características espacios literalmente luminosos, en los que la luz natural coloreada por las vidrieras, se filtraba por éstas. No hay duda: la catedral gótica es ligereza y luminosidad. Entre los rasgos principales de la arquitectura gótica cabe citar: la desmaterialización del muro, que permitía la penetración de la luz a la mayor parte del interior de la edificación. Tal percepción se obtenía a través del uso del arco apuntado y la bóveda de crucería. La distribución de los empujes a través de arcos y nervios, y su transmisión a contrafuertes y arbotantes en el exterior de la edificación, hacían innecesario el levantamiento de gruesos muros. El contrafuerte, también conocido como estribo, se trata de una obra maciza de albañilería con forma de pilastra y adosada al muro, ayudando a éste a sostener su peso y el de la bóveda en aquellos puntos donde recibe más empujes*. Se comenzaron a utilizar en las iglesias románicas (s. X-XIII) para poder sostener las pesadas bóvedas de piedra que las cubrían. El arbotante, por su parte, es un arco que descarga el empuje de las bóvedas sobre un contrafuerte exterior al edificio. Es típico de la arquitectura gótica. También se le denomina botarel. La catedral gótica se distingue también por: • La amplitud de espacio en la cabecera. • La proliferación de capillas laterales. • La organización de los muros en tres niveles, quedando el tercero reservado a las numerosas vidrieras que permitían la entrada de luz. • Rosetones de vidrieras, generalmente en los extremos norte y sur. Un rosetón es un vano circular calado, en cuyos huecos se colocaban vidrieras, propio del gótico (s. XII-XV) situado sobre la puerta de la nave central o principal y permitía la entrada de luz coloreada al interior, en la línea de las ideas neoplatónicas de la identificación de la luz con Dios. Ejemplos claros se pueden apreciar en las portadas de las principales catedrales góticas de Notre Dame en París, en Amiens, Chartres, o en España, Burgos o León. En tal sentido, una vidriera, en concreto, la formada por vidrios de dibujos coloreados, ensamblados por un emplomado o red de plomo, de sección en H para que encajen los vidrios, y que siluetea los contornos y dintornos de las figuras, para cerrar los ventanales de las iglesias y otros monumentos. A veces los vidrios pueden ir superpuestos para conseguir bellos colores, colores binarios, etc. La historia de la arquitectura gótica comienza hacia finales del siglo XII y se entendió hasta los inicios del siglo XVI. El estilo gótico estaba muy orientado a la religiosidad, pero fue usado tanto en catedrales e iglesias como en construcciones civiles, como ayuntamientos y castillos. La arquitectura gótica, en contraparte con la románica, buscó ser lo más luminosa posible. Se caracterizó por tener grandes ventanales, decorados con vidrios de colores llamados vitrales. Estos contenían ilustraciones de la Biblia o de Santos. Se trabajó más en la estructura externa, con un extenso trabajo de contrafuertes y arcos que sostenían estructuras mucho más altas. Otro rasgo representativo del estilo gótico es la reducción del grosor de los muros y la verticalidad. La arquitectura gótica intentaba llegar lo más alto posible, ya que era una forma simbólica que transmitía que las iglesias buscaban alcanzar el cielo. Por ende, se incorpora el recurso característico de la aguja con este fin. Otro elemento muy gótico es el rosetón, que son vitrales inspirados en la forma de las rosas, colocados en el techo de las iglesias o detrás de las esculturas religiosas. ¿Quieres oír algo curioso? A pesar de que reconocemos a las gárgolas como parte de la historia de la arquitectura gótica, no son exactamente propias de este período. Los griegos también incorporaron este elemento previamente. La Catedral de Notre Dame en París es una construcción muy famosa en la historia de la arquitectura y, por lo tanto, muy característica del periodo gótico. Otro ejemplo claro de la arquitectura gótica es la Catedral de Milán. El último periodo del estilo gótico (s.XII-XV) se denomina el FLAMÍGERO y está caracterizado por ser complejo y recargado, enormemente dinámico y móvil y suele coincidir con el siglo XV. Muy propio de este periodo son los adornos a modo de llamas en los chapiteles de las torres de las catedrales como se puede admirar en Burgos o en Toledo. Sobre el gótico de transición en el reino de Castilla apuntaremos lo siguiente: Recibe el nombre de ARTE PLATERESCO. Lo plateresco es resultado de la fusión de las tradiciones arquitectónicas musulmanas, góticas y renacentistas, en el uso incontenible de elementos decorativos, a los que añaden las formas procedentes del repertorio del clasicismo como los “putti” y los grutescos. Las diez obras maestras del estilo plateresco en España son: La Universidad de Salamanca, el Convento de San Marcos de León, el Ayuntamiento de Sevilla, el Hospital de los Reyes Católicos de Santiago de Compostela, la Universidad de Alcalá de Henares, el Colegio de San Gregorio de Valladolid y, por último, el Trascoro de la Catedral de Palencia. El reinado de los Reyes Católicos (1474- 1516) coincidió con la evolución de un estilo de transición en el que a las premisas góticas se incorporaban elementos procedentes del Renacimiento italiano. Se levantaron en esta etapa iglesias con formas profusamente decoradas, con influencias de diversa índole, como las del gótico flamígero francés o el estilo mudéjar. Dícese del estilo arquitectónico, eminentemente decorativista, desarrollado en España durante el primer tercio del siglo XVI, y que representa la introducción de las formas ornamentales renacentistas (provenientes en su mayoría de Lombardía) en la arquitectura hispana. Entre las obras más significativas de esta corriente cabe destacar la iglesia de San Juan de los Reyes, de Toledo, el Palacio del Infantado, de Guadalajara, o la iglesia de San Pablo, de Valladolid. Advertimos que los ‘putti’ (del italiano putti, niños) constituyen una decoración de amorcillos o angelotes. Además, el grutesco es un motivo decorativo a base de seres fantásticos, vegetales y animales complejamente enlazados y combinados formando un todo. Este tema es propio del renacimiento, formado normalmente por una cabeza o torso humano o animal que se acaba en un juego de plantas o vegetales abajo, imitando la decoración encontrada en algunos edificios romanos como en la Domus Aurea de Nerón. Es muy utilizado por el estilo plateresco del renacimiento español (primer tercio s. XVI) en edificios como la fachada de la Universidad de Salamanca (s.XVI). Así que el plateresco es un estilo propio del renacimiento español, surgido bajo el reinado de los Reyes Católicos hasta Carlos V (primer tercio s. XVI). Toma su nombre por el recuerdo del trabajo de los orfebres sobre la plata que tenían en apariencia estos edificios debido a su abundante decoración en las fachadas tratada con gran detalle y finura, y formada por medallones y orlas entre otros. Se caracteriza por la fusión de elementos góticos, musulmanes y del quattrocento italiano, y por identificarse y ser propaganda de la monarquía española, de ahí que reciba otros nombres como estilo Reyes Católicos, Isabelino o Cisneros. Una de los edificios más representativos de este estilo es la fachada de la universidad de Salamanca (s.XVI). UNIVERSIDAD DE ALCALÁ DE HENARES Acerca del ARTE RENACENTISTA destacaremos, sobre todo, que el principio fundamental del Renacimiento era la recuperación de los ideales de la Antigüedad clásica, con una recreación original que tenía como pilares la consideración del arte como actividad autónoma y superior, desvinculada ya de la religión, y la ubicación del ser humano como centro del universo, según las concepciones filosóficas del humanismo. Desde un punto de vista cronológico, se extendió, esencialmente en Italia, desde la segunda mitad del siglo XIV hasta el siglo XVI, con la culminante obra de Leonardo da Vinci. SFUMATO es un italianismo, que denomina el esfumado, técnica pictórica ideada por Leonardo Da Vinci (s. XVI) y continuada por sus seguidores y que se caracteriza por ser una pintura de contornos vagos y difuminados, ya que tiene en cuenta la bifocalidad de la vista humana y la existencia de aire entre los objetos y el espectador, resultando una pintura de aire misterioso y aparentemente inacabada. Se puede apreciar en obras de Leonardo como la Gioconda o La Virgen de las Rocas. Sobre el Renacimiento apuntaremos lo siguiente: La península italiana nunca se había visto implicada íntimamente con la corriente internacional del Gótico. Sus manifestaciones góticas tienen un carácter muy particular, siempre más ligado a su propia tradición románica y clásica que a las evoluciones estilísticas de Francia, el gran eje rector del estilo gótico. Durante el Trecento la inquietud diferenciadora había ido planteando las bases de una renovación del arte que conmocionó sus cimientos hasta llegar a preguntarse por la esencia misma de este arte y de sus artífices, en especial por el papel de los pintores como agentes intelectuales que deseaban ser incluidos en la élite de la cultura y la alta sociedad. La ruptura, pues, no llega de la nada, sino que hunde sus raíces en la elaboración teórica de personajes como Francisco de Asís, los frescos de Giottoy las esculturas de los Pisano. Los grandes pilares de la ruptura, o de la renovación si se quiere, son varios. El eje más llamativo es el Humanismo como nuevo enfoque de la visión teocrática de la sociedad y el cosmos hacia el papel central del hombre y sus actos. La anatomía del hombre fue objeto de cuidadoso estudio por parte de científicos, que dibujan uno a uno sus descubrimientos. La maestría necesaria para estos dibujos confundió con frecuencia el papel del científico con el del pintor, que adquiere por eso una relevancia inusitada hasta ese momento. Un pintor, además, debía de tener hondos conocimientos de mitología, historia y teología para estar capacitado en la representación decorosa de las historias que había de narrar. Este volver a centrarse en lo humano no significa en absoluto un abandono de lo divino; bien al contrario, lo divino es revisado desde la perspectiva humana para dotarlo de una mayor significación: Dios trata de hacerse inteligible a la razón humana, en vez de limitarlo a la emoción de la fe. El mecanismo de la recuperación de la Razón tuvo sus apoyos en la reintroducción de la sabiduría clásica: los textos de la Antigüedad que se conservaban se traducen. La caída de Constantinopla en manos sarracenas provocó un éxodo masivo de artistas e intelectuales bizantinos, que se instalan en Italia y llevan con ellos nuevos manuscritos clásicos, conservados por los árabes, la sabiduría helenística, los conocimientos de cábala y astrología oriental, etc. Del helenismo proviene la enorme influencia de las Escuelas neoplatónicas, filtradas por el Cristianismo, que proponen una adaptación del demiurgo y el orden cosmológico platónico y aristotélico, equiparándolo a la figura de Dios y Jesucristo. El peso de la tradición clásica indujo a denominar la pintura de este estilo como pintura alla antiqua, puesto que la modernidad, entendida como avance y desarrollo de los presupuestos góticos, se centra en la pintura flamenca, la pintura alla moderna. El patrocinio de la Iglesia sobre las artes sigue siendo mayoritario pero abandona el monopolio; así, las florecientes repúblicas mercantiles se llenan de familias de comerciantes que establecen auténticas dinastías, como los Médicis, que apoyan su poder en la Banca internacional, el control de las rutas marítimas y el prestigio que les otorga ser mecenas de artistas y científicos. Gracias a esta entrada en escena de un nuevo mecenazgo se produjo un aumento de los géneros, que hasta ese momento se habían limitado a la pintura religiosa. Se inicia con fuerza el esplendor del retrato, puesto que los mismos que pagan el arte desean contemplarse en él. Se introducen mitologías, frecuentemente con trasfondos religiosos, incluso mistéricos, de difícil interpretación excepto para círculos restringidos: es el caso de la sofisticada obra de Botticelliel Triunfo de la Primavera. El Renacimiento es además uno de los primeros movimientos en tener consciencia de época, es decir, sus integrantes se autodenominan como hombres del Renacimiento, como inauguradores de una nueva Edad, la Edad Moderna, por oposición a la que identifican ya como Edad Media, nexo de transición entre el esplendor de la Antigüedad clásica y el nuevo esplendor de su propia época. Es en este período cuando los artistas empiezan a firmar sus obras, sus datos biográficos son recogidos por los especialistas en arte, sus teorías pictóricas componen tratados de gran elaboración intelectual... el mito del genio moderno inicia su proceso en estos años, con destellos como Rafaelo Leonardo. El Renacimiento se organiza tradicionalmente en dos hemisferios, el Quattrocento o siglo XV y el Cinquecento o siglo XVI. La delimitación no es exacta, de manera que los rasgos de uno pueden estar presentes en otro y viceversa. Sin embargo, sí es posible agrupar por semejanza de intenciones a los autores de uno y otro siglo. Aparte de su propio esplendor, Italia fecundó los Renacimientos de otros países, como fueron España o Francia. Las primeras fuentes accesibles para desarrollar el principio renacentista de la recuperación de los valores de la Antigüedad clásica fueron las ruinas romanas. Junto con ellas tuvo extraordinaria importancia el tratado De architectura del romano Marco Vitruvio (n. h. 1 a. C.), que fue recuperado, interpretado e ilustrado a lo largo del siglo XV y que dio lugar, a su vez, a la compilación de varios tratados vitruvianos de arquitectos como Jacopo Barozzi, llamado el Vignola (1507-1573), quien concluyó la cúpula de San Pedro diseñada por Miguel Ángel, y Andrea Palladio (1508-1580). Los dos grandes arquitectos de la primera etapa del Renacimiento son: • Filippo Brunelleschi (1377-1446): alcanzó fama legendaria por resolver el problema de la gran cúpula de la iglesia de Santa María del Fiore de Florencia, con dos estructuras superpuestas que sustentaban en todo momento la cúpula exterior a medida que se levantaba. Otras de sus grandes obras fueron la basílica de San Lorenzo, la capilla Pazzi y el hospital de los Inocentes, todas ellas en la capital toscana. • Leone Battista Alberti (1404- 1472): entre sus obras destaca la iglesia de San Andrés de Mantua, con una nave central rectangular, concluida con un presbiterio cubierto por una cúpula y seis capillas laterales. Otros de sus modelos arquitectónicos son la fachada de Santa María Novella y el palacio Rucellai, ambos en Florencia. Tras el nacimiento y desarrollo del Renacimiento en Florencia a lo largo del siglo XV, la arquitectura alcanzó su etapa de madurez principalmente en Roma, donde produjeron lo mejor de su obra Donato Bramante (1444-1514) y, por supuesto, Miguel Ángel Buonarrotti (1475-1564). La historia de la ARQUITECTURA RENACENTISTA sigue con el renacentismo en los siglos XV y XVI. La Edad Moderna surge con el descubrimiento de América y finaliza con la Revolución francesa. Esta rechaza la cultura de la Edad Media y le da un concepto nuevo al rol del hombre en el mundo. Comparado con la perspectiva del teocentrismo, ahora el ser humano es el centro de todas las cosas. En el periodo de la arquitectura renacentista se empezó a reconocer al arquitecto como profesional, pues las obras tenían en su documentación registro de quién era el autor. Algunos de los más famosos son Miguel Ángel, Donato Bramante, Leon Battista Alberti, Jacopo Vignola y Leonardo Davinci. En la arquitectura del renacentismo, puedes apreciar los esquemas de la arquitectura gótica con inspiración en el arte clásico. El concepto de la perfección en la arquitectura renacentista está ligado al concepto de la tabla de ajedrez. Esto se ve en edificios ordenados y colocados en intervalos de espacios regulares. Asimismo, se ve el empleo de la perspectiva y la simetría. La Plaza del Capitolio de Miguel Ángel es un ejemplo del uso de la perspectiva como pionero en la historia del planeamiento urbanístico. La arquitectura del renacimiento comienza con la construcción del domo de Santa María del Fiore (1420 - 1436). No existía una planificación precisa de la obra, pero había un plano general con la distribución. Sin embargo, se puede ver una mezcla de diferentes estilos, ya que su construcción duró un periodo de aproximadamente 200 años. La historia de la arquitectura del renacentismo se divide en dos etapas: el quattrocento y el cinquecentto. El período del QUATTROCENTO de la arquitectura renacentista se desarrolló en el siglo XV. También se le conoce como la primera fase del Renacimiento. Aquí vemos el dominio del lenguaje clásico de la sencillez y la simetría. Ejemplos de obras arquitectónicas de esta etapa son: • La Capilla de San Lorenzo. • El Palazzio Pitti. • La basílica de Santa María Novella. El período del CINQUECENTO de la arquitectura del Renacimiento se desarrolló en el siglo XVI. Esta etapa se caracteriza por la búsqueda de la innovación de lo clásico y la tendencia a la monumentalidad. Asimismo, se mudó a Roma gracias a la influencia de la Iglesia católica y de los papas. Algunos ejemplos son: • La basílica de San Pedro (una mezcla entre el Renacimiento y el Barroco). • El Templete de San Pietro in Montorio. La Roma de las primeras décadas del siglo XVI alcanza el esplendor con el llamado Renacimiento clásico. A esta etapa pertenece el pequeño templete de San Pietro in Montorio. Costeada por los Reyes Católicos de España y levantada en el lugar en el que se creía que fue martirizado San Pedro, esta obra de Bramante es un templo de planta circular, rodeado de columnas de órdenes clásicos, coronados por un tambor y una cúpula semiesférica. Esta edificación se constituyó en el modelo del equilibrio y refinamiento renacentistas. La culminación del Renacimiento clásico fue la construcción de la nueva basílica de San Pedro, iniciada en 1506 sobre un proyecto de Bramante y continuada después por Miguel Ángel, que aún dejaría inconcluso a su muerte el levantamiento de la grandiosa cúpula, terminada por Vignola. Pero, para no quedarnos cortos, os voy a dar un cuadro completo de Michelangelo Buonarroti. ¡Atentos!: Miguel Ángel es el artista con mayúsculas; pintor, escultory arquitecto, su personalidad es tan fuerte que define los cánones del genio. Michelangelo Buonarroti nació en Caprese, cerca de Arezzo, el 6 de marzo del año 1475. Pertenecía a una familia acomodada - su padre Lodovico di Leonardo di Bounarroto Simone era "podestá" de Florencia en esa localidad - que se trasladó a la capital de Toscana a las pocas semanas de nacer el pequeño. La madre, Francesca di Neri di Miniato del Sera, confió la alimentación del pequeño a una nodriza, hija y mujer de canteros, dato que será considerado por el artista como fundamental para su formación. Cuando Miguel Ángel tiene seis años fallece su madre; en esos momentos conoce al pintor Francesco Granicci, un mozo de 12 años que le anima a pintar, lo que no será del agrado de Lodovico Buonarroto. Tras algunos años de "lucha" entre padre e hijo, Lodovico da su brazo a torcer - él deseaba que su pequeño realizara una carrera administrativa o comercial más satisfactoria que la pintura - y Miguel Ángel ingresa con trece años en la "bottega", el estudio, de Domenico Ghirlandaiocon quien aprendería las técnicas del fresco y desarrollaría su extraordinaria capacidad como dibujante. Tras una corta estancia en la "bottega" - que parece abandonar por discrepancias con su maestro - inicia estudios de escultura en el Jardín de los Médici, bajo el patronazgo de Lorenzo el Magnificoy la dirección artística del donatelliano Bertoldo di Giovanni. Estos años serán de gran felicidad para el joven ya que es acogido como hijo adoptivo por el Magnífico en el palacio Médici, donde vivía con los más destacados miembros del humanismo: Poliziano, Marsilio Ficino, Pico della Mirandola. Sus primeros trabajos escultóricos se realizan en estos años bajo la protección de los Médici. La caída de la familia gobernante de la ciudad, a la que contribuyó decididamente la actuación del clérigo Girolamo Savonarola, provocó la huida del joven artista, primero hacia Venecia y después a Bolonia, donde estudió las obras de Jacopo della Quercia. En el invierno de 1495-1496 regresa a Florencia, donde trabaja para Pierfrancesco de Médici, también simpatizante del gobierno popular dirigido por Savonarola al igual que Miguel Ángel. En estos años juveniles manifiesta ya una profunda admiración hacia la anatomía que le llevará a acudir casi todas las noches al depósito municipal de cadáveres para practicar disecciones que le permitieran conocer mejor la estructura interna del cuerpo humano. En sus obras escultóricas de estos momentos - especialmente la Centauromaquia - muestra un dominio del movimiento y de la anatomía que no había sido conseguido por Donatello. En el mes de julio de 1496 se traslada a Roma por primera vez. En la Ciudad de los Papas recibirá el encargo de su famosa Pietàdel Vaticano, mostrando su manera de trabajar en un Baco y un Cupido esculpidos para el banquero Jacopo Galli. De regreso a Florencia realizó el Davidy la decoración de la Sala del Consejo del Palazzo della Signoria, siendo el encargado de elaborar la Batalla de Cascinaque compitiera con la Batalla de Anghiari encargada a Leonardo. En el boceto demuestra una vez más su obsesión por el desnudo, que será modelo de un buen número de artistas jóvenes por aquellas fechas. Ambas obras han desaparecido por desgracia. En 1505 el poderoso papa Julio IIreclama a Miguel Ángel que regrese a Roma ya que le va a encargar una tumba con cuarenta figuras, digna de tan elevado personaje. Pero el magno proyecto se vio reducido a la realización del Moisésy los Esclavos. Los caracteres del Papa y del artista eran tan diferentes que los enfrentamientos, a pesar de la mutua y profunda admiración que se manifestaban, no tardaron en aparecer. El propio Miguel Ángel denominará a ese encargo la "Tragedia del Sepulcro". Será el mismo Julio II quien también le encargue su obra maestra: el techo de la Capilla Sixtina, a cuya decoración dedicará cuatro años, entre 1508 y 1512. El trabajo fue agotador ya que no contaba con ningún ayudante y puso de manifiesto el fuerte carácter del maestro agravado por su insatisfacción característica, la escasez de honorarios y las numerosas demandas de ayuda que recibe de su familia, especialmente de su hermano Buonarroto. Es significativo el texto de una carta que escribe a su padre en enero de 1509: "Hace un año que no recibo un céntimo del papa y no lo pido porque mi trabajo no va adelante como creo que merece. Esta es la dificultad del trabajo y el no ser mi profesión. Pierdo tiempo sin provecho. Dios me asista". En una nueva carta se reafirma en sus opiniones al manifestar: "Sigo aquí disgustado y no muy sano, con gran trabajo, sin gobierno y sin dineros". Tras el fallecimiento de Julio II en 1513, sus herederos reducen el proyecto de sepulcro, lo que supondrá un importante varapalo para el maestro. Los viajes son continuos y tienen como punto de destino Carrara, donde se sentía tranquilo y sosegado junto a la familia con la que se crió. El papa León Xle encarga la decoración de la fachada de san Lorenzo en Florencia - obra que quedará inconclusa -, realizando también los planos de la Biblioteca Laurentinay las Capillas Mediceas, donde se alojarían las tumbas de Giuliano y Lorenzo de Médicicon las famosas estatuas de la Aurora y el Crepúsculo y la Noche y el Día. Estos años trabajará para el gobierno de la República de Florencia como ingeniero militar, siendo nombrado en 1529 "gobernador general de las fortificaciones" y trasladándose a Pisa, Livorno y Ferrara para comprobar el estado de sus murallas. En 1534 Miguel Ángel se instala definitivamente en Roma, donde realizará el Juicio Final, en la Capilla Sixtina, por encargo del papa Paulo III, quien le nombra pintor, escultor y arquitecto del Vaticano. En el Juicio Final, Miguel Ángel exhibirá su admiración hacia la anatomía que le llevará a desnudar al propio Cristo, anticipando con sus figuras el Barroco. Pero la reacción moral no se hizo esperar y ya en vida del maestro se empezaron a tapar los cuerpos, siendo Volterra uno de los encargados. Los pleitos con los herederos de Julio II para la ejecución de la tumba se suceden llegando a situaciones límite de las que salió airoso gracias a la ayuda del papa. Llevará a cabo los frescos de la Capilla Paolinainmediatamente después de acabar con el Juicio, una vez resueltos sus problemas con los herederos de Julio II, consintiendo éstos en la renuncia del maestro a la ejecución de los trabajos y admitiendo la colocación del Moisés en el nuevo proyecto. Desde 1546 Miguel Ángel se dedica especialmente a la arquitectura; tras fallecer Antonio da Sangalloasume la dirección de las obras de la basílica de San Pedro del Vaticano, compaginando los trabajos con el diseño de la escalinata del Capitolio y el Palacio de los Conservadores. En estos años mantendrá una encendida amistad con la poetisa Vittoria Colonna, mujer de místico temperamento que llevará a Miguel Ángel a expresar en sus obras y escritos una dolorosa fe, manifestando un ineludible deseo de penitencia. La fama del maestro alcanzó elevadas cotas en los últimos años de su vida, siendo nombrado "jefe" de la Academia de Dibujo de Florencia. Vasari, en sus famosas "Vidas", y Ascanio Condivi, con su biografía, le encumbrarán. El artista de la "terribilità", que definiría el último Cinquecento, fallecía en Roma el 18 de febrero de 1564 a la edad de 89 años. Su sobrino Leonardo llevará en secreto el cadáver del genio hasta Florencia en el mes de marzo, celebrándose solemnes funerales por su alma en la iglesia de San Lorenzo, antes de ser enterrado en Santa Croce. La ajetreada vida de Miguel Ángel fue llevada a la novela por Irving Stone en "El tormento y el éxtasis" sirviendo de base a una película con el mismo título. Señalaremos, a parte, que ESFUMADO define el tono vaporoso que aplicó Leonardo da Vinci a sus cuadros, consistente en sombrear las figuras y diluirlas mediante el claroscuro en el espacio. Tras el auge del Renacimiento clásico se desarrollaron dos tendencias: el MANIERISMO, caracterizado por una interpretación libre y subjetiva de los principios estilísticos, y el ARTE DE LA CONTRARREFORMA, más uniforme e inspirado en los ideales pastorales de la iglesia de la época. Pero vamos a respetar el orden natural de los acontecimientos, por lo que seguidamente nos meteremos con el manierismo. En principio, vamos a dar una definición global de MANIERISMO. Se trata de un estilo de transición entre el Renacimiento y Barroco. Cronológicamente abarcaría desde 1530, entre las últimas obras de Rafael y las primeras de Miguel Ángel que suponen una ruptura personal con el clasicismo del renacimiento, hasta el s. XVII. Se trata de un término acuñado recientemente, y que alude a la maniera, forma personal y espiritual de entender el arte. Se caracteriza por ser un estilo en el que abunda la tensión frente al equilibrio clásico, el agobio espacial, la luz tremolante, un cromatismo intenso, volumetría en las figuras, expresividad y la inquietud y sorpresa. Entre los artistas más importantes del manierismo destaca el ya mencionado Miguel Ángel, Juan de Bolonia, Cellini, Tiziano, Giorgione o Tintoretto. El manierismo (del italiano, manierismo) es un estilo de transición entre el Renacimiento y el Barroco, cuya denominación ha sido recientemente creada, y que se caracteriza, sobre todo en pintura, por su exceso de refinamiento (poniendo, por ejemplo, el tema central fuera del centro del cuadro), su morbidez y sensualidad reflejadas, contenida y veladamente, en el estudio de desnudos, la elección de colores, el leve alargamiento de las figuras, etc., y la llamada línea serpentinata, que forman las espaldas y caderas de las figuras, levemente torcidas, contrabalanceadas, dando impresión de suave movimiento. El retrato está profundamente intelectualizado, como alejando al retratado del espectador, sin querer transmitirle la personalidad del modelo. Una de las principales características de este estilo es su continua búsqueda de lo no convencional, incluso de lo que puede ser inquietante, dudoso, etc., para el espectador no acostumbrado. No debe nunca emplearse como sinónimo de amaneramiento. Cronológicamente abarca desde 1520 hasta fin de siglo. No obstante, se usa el término para designar cualquier tendencia artística erudita y rebuscada. Se aclara que la línea serpentinata es una postura sinuosa que adoptan los cuerpos en las representaciones plásticas del periodo manierista. A parte, la línea es la distancia entre dos puntos. Teóricamente comporta una dimensión única: la longitud, no pudiendo, en principio, apreciarse en ella anchura ni superficie alguna. Además, por oposición a color, se designa con este término a toda obra artística, especialmente en pintura, en la que predominan sensiblemente el dibujo y los contornos sobre el color. Estilo artístico de transición entre el Renacimiento y el Barroco. Se inició a partir de la segunda mitad del siglo XVI en Roma y en Florencia. Considerando la maniera (estilo) de los grandes maestros del Renacimiento como modelos clásicos a imitar y reelaborar (especialmente la obra de Rafael, Miguel Ángel y Leonardo de Vinci), los manieristas llegaron en todos los campos del arte, especialmente en pintura, a formas en las que los cuerpos se alargan elegantemente, se retuercen en giros complicados o se estiran con ímpetu místico. El manierismo, fruto de una formal e intelectual aplicación de los modelos clásicos, prepara de esta manera el estilo barroco. La arquitectura manierista se desarrolló entre 1530 y 1610. El término manierista es sinónimo de ligereza y sofisticación, aunque también se podría decir que representa la forma en que cada artista trabaja, ya que no tiene una tipología establecida. En esta corriente de la historia de la arquitectura, vemos elementos clásicos utilizados con libertad y bajo el criterio de cada artista. Además, se ven soluciones más coherentes con la sociedad. Muchos autores dicen que la arquitectura manierista es una etapa de transición entre el Renacimiento y el Barroco. Sin embargo, ahora lo clasifican como una reacción ante el ideal de belleza. Ejemplos de este estilo son: • La Villa Farnesina (Roma). • El Palacio del Té (Roma). • El castillo de Chambord (Francia). Sobre el ARTE DE LA CONTRARREFORMA daremos algunas nociones muy precisas. Se conoce como Contrarreforma al movimiento de reorganización y oposición de la Iglesia Católica para tratar de contrarrestar el avance de la Reforma e impedir que prosperen nuevas corrientes consideradas heréticas. Se produjeron nuevas oleadas de «arte de la Contrarreforma» cuando zonas anteriormente protestantes volvieron a estar bajo dominio católico. Las iglesias solían estar vacías de imágenes, y esos periodos podían representar una época de auge para los artistas. El Barroco, como expresión cultural de esta época convulsa, reflejó estas tensiones y contradicciones, convirtiéndose en un lenguaje visual complejo y emotivo. La Contrarreforma impulsó una estética que buscaba conmover al espectador, apelando a sus emociones y su fe. La Contrarreforma, también conocida como la Reforma Católica, tuvo un impacto significativo en la producción artística barroca en Roma y España. La Iglesia Católica, en respuesta a la Reforma Protestante, buscó reafirmar su autoridad y promover la fe católica a través del arte. ¿Cuáles son los principales elementos de la Contrarreforma?: • Doctrinas, con la creación de catecismos. • Reestructuración eclesiástica, con la fundación de Seminarios. • Reforma de las órdenes religiosas, haciéndolas volver a sus orígenes tradicionales. ¿Por qué la Iglesia católica de la Contrarreforma consideraba el arte como una de sus armas más poderosas? La persuasión visual era una forma directa y accesible de transmitir mensajes e ideales religiosos a una población mayoritariamente analfabeta. Desde la Edad Media hasta finales del siglo XVII, la gran mayoría de los encargos artísticos en Europa eran de temática religiosa. Hacia 1700, esta tendencia cesó, al menos en lo que respecta al arte que hoy en día se aprecia. Los grandes artistas del siglo XVIII, y posteriores, trabajaron para mecenas y mercados seculares. El arte barroco se enmarca dentro del período de la Contrarreforma, liderada por la Iglesia católica contra los protestantes. Gran parte del arte barroco, especialmente en Italia, refleja la reacción al Manierismo, pero también la agitación social de la época. Por su parte, los jesuitas contribuyeron a dos objetivos principales de la Contrarreforma: la educación católica y la labor misionera . Fundaron numerosas escuelas y universidades por toda Europa, ayudando a mantener la relevancia de la Iglesia católica en sociedades cada vez más seculares y protestantes. A su vez, la Contrarreforma católica reaccionó contra las críticas protestantes al arte en el catolicismo romano y, al mismo tiempo, respondió a ellas, dando como resultado un estilo más riguroso del arte católico. Volviendo al Arte español, vamos a decir algo sobre el ESTILO HERRENIANO. Se trata de un estilo propio del renacimiento español, coincidente con el reinado de Felipe II, en la segunda mitad del s. XVI, y que debe su nombre al trabajo del arquitecto Juan de Herrera (1530-1597) cuyo edificio más importante y arquetipo de este estilo es el monasterio de San Lorenzo del Escorial (1563-1582). Este estilo se caracteriza por ser austero, depurado, matemático y monumental, y ser conocido por otros nombres como escurialense o trentino por ser el arte propio de la contrarreforma o del Concilio de Trento. Muy brevemente, Gonzalo M. Borrás nos dice que el Estilo Herreniano es el que caracteriza a la época de Felipe II, creado por Juan de Herrera (1530-1597). Es un estilo depurado, matemático, austero y monumental, cuyo arquetipo es el monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Y, ha llegado la hora de abordar el ESTILO BARROCO. Acaso las dos ideas matrices del Barroco sean la de movimiento, que imprime a todos sus elementos, y –en Arquitectura- la pérdida de papel constructivo de muchos de ellos, a favor de una mayor riqueza ornamental e ilusionista. El Barroco fue un período cultural y artístico (siglos XVII-XVIII) caracterizado por la exageración, el dramatismo, el movimiento y una ornamentación exuberante. Surgió como respuesta a la Reforma Protestante, buscando emocionar y asombrar a través del contraste (claroscuro), el realismo detallado y la complejidad, reflejando una visión del mundo inestable y pesimista. Sus características principales son: • Dramatismo y Teatralidad: Las obras buscan emocionar intensamente al espectador, representando el punto culminante de una acción. • Contraste y Dualidad: Uso intensivo del claroscuro (luz-sombra), reflejando dualidades como lo bello/feo, lo terrenal/divino o la vida/muerte. • Movimiento y Dinamismo: Predominio de líneas curvas, elipses y formas espirales sobre la línea recta renacentista. • Ornamentación Excesiva: Rechazo de la simplicidad; los espacios se recargan con dorados, esculturas y detalles minuciosos. • Temática Religiosa y Política: Influenciado por la Contrarreforma católica y el absolutismo monárquico, reforzando la fe y el poder. Entre las características generales del arte barroco están su sentido del movimiento, la energía y la tensión. Fuertes contrastes de luces y sombras realzan los efectos escenográficos de muchos cuadros, esculturas y obras arquitectónicas. Una intensa espiritualidad aparece con frecuencia en las escenas de éxtasis, martirios y apariciones milagrosas. La insinuación de enormes espacios es frecuente en la pintura y escultura barrocas; tanto en el renacimiento como en el barroco, los artistas pretendieron siempre en sus obras la representación correcta del espacio y la perspectiva. El naturalismo es otra característica esencial del arte barroco; las figuras no se representan como simples estereotipos sino de manera individualizada, con su personalidad propia. Los artistas buscaban la representación de los sentimientos interiores, las pasiones y los temperamentos, magníficamente reflejados en los rostros de sus personajes. La intensidad e inmediatez, el individualismo y el detalle del arte barroco hicieron de él uno de los estilos más arraigados del arte occidental. Dicho lo cual, vamos a meternos con la arquitectura barroca. La ARQUITECTURA BARROCA aparece en el siglo XVI, siendo el primer estilo de arquitectura occidental que llegó a América. El estilo barroco se caracterizó por su dramatismo, dinamismo y por sus ángulos cóncavos y convexos. Este estilo buscaba romper con la rigidez y la verticalidad del gótico y la simpleza del renacimiento. Como varios de los estilos anteriores, la arquitectura del Barroco estaba muy influida por la religión, por lo que sería aplicada tanto al diseño de las iglesias y construcciones civiles. A partir de este estilo, las ciudades empiezan a organizarse de forma más ordenada, en comparación a las ciudades de la Edad Media. La arquitectura barroca se distingue por la ornamentación excesiva, la pérdida de la funcionalidad, la abundancia de ventanas, las ilusiones ópticas y la integración de la pintura en la construcción. Los materiales eran, principalmente: • Mármol. • Piedra. • Ladrillo. • Bronce. También se usaba mucho la técnica del trampantojo. Se define este método como una ilusión "que, de primera intención, parece una obra altamente decorativa y superflua, (pero) esconde detrás de sí un mensaje mucho más profundo". Aclararemos que el Existieron muchas vertientes del estilo arquitectónico barroco como el Barroco español, o churriguerismo, el Barroco colonial en América y el Rococó, las cuales mencionaremos más adelante. Por otro lado, en países americanos se fusiona la arquitectura barroca con elementos indígenas. El ejemplo por excelencia de la arquitectura barroca europea es el Palacio de Versalles (en Francia). Versalles es una ciudad de Francia (con 91.000 Habitantes), en la Íle-de-France, capital del departamento de Yvelines. Versalles no era más que una pequeña aldea cuando en 1628 Luis XIII hizo construir en ella un pabellón de caza que fue incorporado al grandioso castillo, adonde Luis XIV trasladó la corte en 1628 y que iría engrandeciéndose cada vez más hasta 1690, que comprende fuentes, estanques, estatuas y pabellones. En resumen, pues, el Estilo Barroco es un Estilo artístico que se desarrolló entre el Renacimiento y principios del Neoclasicismo; nació al amparo de la Contrarreforma y se impuso en Europa e Hispanoamérica desde fines del siglo XVI hasta mediados del XVIII. Tendencia artística opuesta al clasicismo. Características peculiares de la visión artística barroca son: el movimiento, la grandiosidad, la búsqueda de efectos escenográficos y de luz y, sobre todo, el gusto por la ornamentación, obtenida a través de la completa integración de la pintura y la escultura en las estructuras arquitectónicas. Los primeros arquitectos (Maderno, Bernini, Borromini) que expresaron este estilo trabajaron en Roma, y de allí el barroco se extendió por Italia y más tarde por todo el orbe católico. En España destacaron los arquitectos F. Herrera el Joven y J. Churriguerra. La escultura barroca se caracteriza por su fuerza y su monumentalidad, su movimiento En cuanto a la ESCULTURA BARROCA anotaremos lo siguiente: Los temas tienden a ser más profanos, mitológicos, en donde el desnudo adquiere una particular importancia. Además, la escultura se vuelve urbana, aparece en las calles, plazas y fuentes, integradas con la arquitectura. compositivo, su dinamismo, proyectado hacia fuera, sus composiciones diagonales, su expresividad y su tratamiento de la ropa. Se impuso el realismo en las representaciones, a las que se dotó de rasgos físicos y movimientos naturales. Todos los detalles del cuerpo humano se representaron minuciosamente, reflejados en desnudos en estado puro. La naturaleza se representa tal y como es, dejando a un lado la idealización. Las representaciones mostraban un gran patetismo. Se exaltaron los sentimientos y se dio mucha teatralidad a los gestos. Hubo un gran interés por plasmar la psicología de los personajes. Las figuras adquirieron gran movilidad, energía y vitalidad. Se hizo muy habitual que éstas se engarzasen unas con otras formando composiciones muy complejas. Se impuso el gusto por lo teatral y las composiciones se pensaban como auténticas escenografías, es decir, como decorado para una representación teatral. Se potenciaron los efectos luminosos. Los pliegues de la ropa y los gestos de las figuras provocaban combinaciones de luces y sombras. En cuanto a la temático, a pesar de la identificación del Barroco con la etiqueta de “arte de la Contrarreforma”, adecuado al sentimiento de la devoción popular, la escultura barroca, incluso en los países católicos, tuvo una gran pluralidad de temas (religiosos, funerarios, mitológicos, retratos, etc) siendo en estos países la representación religiosa la más frecuente. En todos los casos se desarrollaban los retratos y las escenas mitológicas. La manifestación principal es la estatuaria, utilizada para la ornamentación de espacios interiores y exteriores de los edificios, así como de los espacios abiertos, tanto privados (jardines) como públicos (plazas). Las fuentes fueron un tipo escultórico que se acomodó muy bien con el estilo barroco. Gian Lorenzo Bernini fue el más grande escultor del Barroco. Bernini fue un artista italiano, considerado por muchos el escultor más importante del siglo XVII, conocido por haber desarrollado el estilo barroco en la escultura. Bernini también es reconocido por sus destacadas obras arquitectónicas. Gian Lorenzo Bernini (1598-1680) fue el escultor, arquitecto y urbanista italiano más influyente del Barroco, dominando la escena artística de Roma durante el siglo XVII. Genio precoz, revolucionó el arte al combinar movimiento, emoción, textura detallada y luz en sus obras, integrando escultura y arquitectura. El destacado es Bernini, quien fue un artista italiano, considerado por muchos el escultor más importante del siglo XVII. Habría que citar a otros, como Francico Ruiz Gijón, autor del Cristo de la Expiración (“El Cachorro”), ejecutado en 1682, obra maestra de la imaginería andaluza, mostrando el máximo dolor. Destaca también Alonso Cano, autor de la Inmaculada de la Catedral de Granada, ejecutada en 1655. Hay que mencionar a Gregorio Fernández, autor de un Cristo Yacente (1627), que es ejemplo del realismo descarnado español. La Fontana di Trevi (1732-1762) es obra de Nicola Salvi y Pietro Bracci, escultura cumbre en Roma. El estofado es una técnica utilizada en las tallas de madera que requiere una base de oro sobre la que luego se pinta y seguidamente se raspa, para que salgan a la luz junto al color irisaciones brillantes y luminosas de oro. Recurso muy utilizado por la imaginería o escultura barroca española (s. XVII-XVIII) como las Inmaculadas de Gregorio Fernández en Castilla o la Inmaculada de la Catedral de Sevilla de Martínez Montañés. Se llama imaginería la talla de imágenes sagradas. Por otro lado, la perspectiva es el arte de dibujar volúmenes (objetos tridimensionales) en un plano (superficie bidimensional) para recrear la profundidad y la posición relativa de los objetos. En un dibujo, la perspectiva simula la profundidad y los efectos de reducción dimensional y distorsión angular, tal como los apreciamos a simple vista. Es en el Renacimiento cuando se gesta la perspectiva como disciplina matemática, para conseguir mayor realismo en la pintura. En forma de serpentinata es una composición en forma de giro violento sobre sí mismo, muy habitual en el manierismo (2ª mitad s. XVI) como en El rapto de las Sabinas de Juan de Bolonia, o durante el barroco (s. XVII) en El rapto de Proserpina de Bernini. Y, por último, vamos a tratar de la PINTURA BARROCA. Las dos raíces históricas del arte barroco, el absolutismo monárquico y la contrarreforma católica, tuvieron su reflejo también en pintura. En el caso español, este arte alcanza su máximo desarrollo, no superado en el resto de naciones europeas. Junto a la española, las otras dos escuela de pintura barroca que lograron renombre perdurable son la escuela flamenca (Rubens) y la escuela holandesa (Rembrandt). Partiendo de la exposición de las características generales del Renacimiento que ya se hizo en publicaciones anteriores, vamos a desarrollar a grandes rasgos las constantes del estilo barroco: 1. La característica más señera del Barroco es el dominio magistral de la luz, que predomina sobre toda la composición, y hunde partes del cuadro en las sombras (lo que se conoce como tenebrismo). 2. La composición barroca es mucho más compleja que la Renacentista. Se pierde la simetría, se desechan los esquemas verticales y horizontales del período anterior y se prefieren en su lugar las escenas con movimiento o apariencia de desorden, asimetría, desequilibrio, que sugieran que la escena continúa más allá del marco. 3. De acuerdo con esto, el dibujo (el contorno de las figuras) desaparece bajo la fuerza del comatismo y de la iluminación. El color, por tanto, deja de estar representado con nitidez y precisión; en su lugar se aplican manchas gruesas que diluyen los contornos. Decimos que predomina el color sobre el dibujo. 4. Los temas son muy variados. Hay un predominio del tema religioso. También existe una estrecha vinculación con el mundo cortesano. Aparecen frecuentes motivos mitológicos (Rubens). En la escuela holandesa es muy frecuente la representación de escenas cotidianas (Vermeer); en la española, de otro lado, hay una fuerte tendencia al realismo o incluso al naturalismo (Ribera), es decir, a la representación de la realidad tal cual se muestra, tanto para la fealdad como para la belleza, sin disimulo. El tenebrismo es la tendencia artística que utiliza grandes contrastes acusados de luz y sombra. Se trata de una técnica pictórica propia del barroco (s. XVII) que usa el claroscuro, utilizando grandes contrastes acusados de luz y de sombra, de modo que las partes iluminadas se destacan violentamente sobre las que no lo están. El principal representante del tenebrismo fue Caravaggio siendo buenos ejemplos de ello sus obras como La conversión de San Pablo, La vocación de San Mateo o La dormición de la Virgen. También otros autores españoles trabajaron el tenebrismo como Ribera o Velázquez en sus primeros trabajos en Sevilla en cuadros como El aguador de Sevilla o La vieja friendo huevos. A parte, el claroscuro es el arte de disponer en una pintura el contraste de luces y sombras. . Aplicado concretamente para destacar las figuras iluminadas sobre un fondo oscuro, logrando aparentar la tercera dimensión. El Barroco español recibió el nombre de CHURRIGUERESCO, que se puede definir diciendo lo siguiente: El churrigueresco es lo “Relativo al Barroco español en arquitectura, más en concreto a la desarrollada a partir del s. XVIII, conectado con el Rococó europeo. Recibe su nombre de los hermanos Churriguera (Alberto y José) el primero levantó la Plaza Mayor de Salamanca (1729-1750) e inspiraron un estilo movido, fastuoso y de abundante decoración que abundó en España e Hispanoamérica. Otras obras importantes del momento son la Fachada del Hospicio (Madrid) de Pedro de Ribera.” Por su parte, Gonzalo M. Borrás escribe: “churrigueresco (de Churriguera). Relativo al Barroco español, en Arquitectura. Recibe el nombre de José de Curriguera (1665-1723). Es extraordinariamente fastuoso y muy abundante en Hispanoamérica.” El churrigueresco es una corriente del Barroco español (finales del siglo XVII-primera mitad del siglo XVIII) caracterizada por una decoración abigarrada, exuberante y extrema, principalmente en retablos y fachadas. Nombrado por la familia Churriguera, destaca por el uso de columnas salomónicas, estípites (pilastras piramidales invertidas) y oro, buscando el dinamismo y el horror vacui. Sus características principales son: • Excesos Ornamentales: Decoración densa con hojas, frutos, ángeles y volutas que ocultan la estructura. • La Columna Estípite: Elemento clave que sustituye a la columna clásica, dando nombre a la variante novohispana. • Retablística: Los hermanos Churriguera (José Benito, Joaquín, Alberto) revolucionaron el diseño de retablos en España. • Influencia Indígena: En México el estilo se adaptó con la sensibilidad local, alcanzando cimas como el Altar de los Reyes en la Catedral. Y dicho todo lo anterior, ahora estudiaremos el ESTILO ROCOCÓ. Si hablamos sobre la historia de la arquitectura, no podemos dejar de hablar del rococó. Este es un estilo decorativo, originado en Francia en el año de 1720, aproximadamente. Surge con la intención de ser un contraste de lo que sería la estética barroca, siendo una especie de contraposición a este estilo arquitectónico. ¿Qué elementos caracterizan a este estilo? Principalmente, que era mucho más radical que el barroco, distanciándose de la ostentación e inflexibilidad de esta estética, al tiempo que apostó por el uso de los siguientes elementos: • Colores más suaves. • Formas curvas y asimétricas. • Diseños elaborados y complejos. Esencialmente, este estilo arquitectónico se vio reflejado en la creación de fachadas sencillas, aunque contaban con amplios jardines e interiores caracterizados por la extravagancia. En el tema de la ornamentación, podrás apreciar que era recargada, con diseños de columnas que tenían forma de espiral. Por otro lado, usaba colores pasteles y elementos de oro. Si hablamos de ejemplos tangibles del rococó dentro de la historia de la arquitectura, lo encontramos en los siguientes casos: • El edificio Amalienburg (Munich, Alemania): una de las obras más representativas de Francois de Cuvilliés, siendo culminada en 1739. • La basílica de Vierzehnheiligen (Baviera, Alemania): esta creación fue hecha por Johann Balthasar Neumann, en homenaje a los 14 santos intercesores, según una tradición del catolicismo. Culminó en 1772. • El salón de Monsieur le Prince (Chantilly, Francia): esta estructura arquitectónica, desarrollada en el palacio de Chantilly, fue decorada después. • El palacio de Catalina (Pushkin, Rusia): uno de los ejemplos más característicos lo vemos en esta edificación rusa, la residencia de verano de los El palacio de Catalina (Pushkin, Rusia): uno de los ejemplos más característicos lo vemos en esta edificación rusa, la residencia de verano de los zares de esta nación. Dicho lo cual, podemos centrarnos ya en el ESTILO NEOCLÁSICO. El neoclásico es un estilo artístico inspirado en las formas del arte clásico que se desarrolló a fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX. Reproducía las formas solemnes y graves del arte grecorromano, aunque nunca se desprendió de una cierta frialdad impasible y de un academicismo muy peculiar. No obstante, sus realizaciones fueron notables por su grandiosidad y elegancia. Al neoclasicismo pertenece el napoleónico estilo Imperio, así como el burgués Biedermeier. En primer lugar, vamos a referirnos al NEOCLASICISMO ESPAÑOL, pero antes vamos a dar dos definiciones: • El Estilo Imperio es el que se desarrolló, al modo neoclásico, en tiempos de Napoleón I. Se emplea el término sobre todo para muebles, vestuario, joyería y, en general, artes industriales. • El Estilo Biedermeier deriva del estilo imperio, corriente en los países germanos entre 1815 y 1848, especialmente aplicado a la pintura y a las artes industriales. Es un arte simplificado y cómodo, que busca la relajación física y espiritual. Es un estilo característico de la burguesía. Su nombre procede del de un personaje literario que llegó a simbolizar al hombre de bien, respetuoso con la autoridad, pacífico y satisfecho. España a fines del siglo XVIII se encontraba notablemente atrasada en el campo cultural respecto a sus vecinos Italia y Francia. La pintura, y el arte en general, se había mantenido en un Barroco decorativo en el cual dominaba la dinastía de pintores de la familia Bayeu, de la cual Goya sería miembro (se casó con la hija del patriarca, Francisco Bayeu). La irrupción del Neoclasicismo provino, pues, del exterior, y no de una necesidad interna de renovación. Carlos III, monarca napolitano, fue propuesto al trono español por necesidades de sucesión. Este rey proveniente de Italia y casado con una culta princesa austríaca, Mª Amalia de Sajonia, encontró que Madrid era "un poblachón de casuchas y conventos", sin empedrados, sin iluminación, sin plan urbanístico... Decidió personalmente impulsar la reforma de la capital, esperando tal vez que el ejemplo cundiera en el resto del país. Reunió un nutrido grupo de arquitectos que remodelaron la ciudad al estilo parisino, por lo cual el Neoclasicismo francés está constantemente presente. A la acción del rey se deben hoy la Puerta de Alcalá, el Jardín Botánico, el Observatorio Astronómico, el Museo del Prado (concebido como Gabinete de Historia Natural), el Hospital General (hoy Museo Nacional Centro de Arte "Reina Sofía"), así como un sinfín de calles, avenidas, plazas, bulevares y palacios que su corte construyó, imitando la modernidad del rey. Uno de estos palacios fue por ejemplo el de Villahermosa, actual Museo Thyssen-Bornemisza. Su esposa, Mª Amalia, introdujo importantes secretos industriales en España, como eran la porcelana y determinadas técnicas del vidrio, que había obtenido de su abuelo Maximiliano, el emperador de Austria. Con tales novedades en la manufactura, construyó dos Reales Fábricas que completaban el conjunto del Palacio del Buen Retiro, con el objeto de potenciar la oferta española de bienes de lujo en el mercado europeo. Tal actividad en favor de la capital hizo que desde su reinado se haya considerado a Carlos III "el mejor alcalde de Madrid". No sólo en arquitectura y urbanismo se dejó sentir la influencia regia; Carlos III trajo a su pintor favorito, Antonio Rafael Mengs, para que organizara la enseñanza de la pintura oficial a través de las Academias, casi todas fundadas en este período. La de Madrid tendrá una importancia vital hasta nuestros días, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, hoy convertida en una importante pinacoteca madrileña. Las Reales Academias dependen directamente del rey y pretenden extender una rígida normativa en cuanto a lo que la pintura de Corte debía ser. Se erigieron en modelos casi tiránicos, que en algunos momentos contradijeron directamente la creatividad y la originalidad de los pintores. Sin embargo, en este momento, las Academias funcionan como mecanismos de renovación y avance. Mengs, alemán, fue la estrella del primer Neoclasicismo, como José de Madrazo lo sería del segundo Neoclasicismo. Mengs lleva los nombres de dos famosos pintores, Correggio y Rafael de Sanzio, que fueron sus modelos a lo largo de su carrera. Formado como teórico, su peso intelectual y su rigor dibujístico le convirtieron en la pieza fundamental de la renovación hacia un nuevo clasicismo en la pintura de corte. Sin embargo, la asepsia de su estilo y su carácter personal, extremadamente antipático, le hicieron impopular en la Corte, y su renovación sólo llegó al círculo más próximo al rey. A pesar de ello, consiguió depurar los elementos del pasado que pesaban en la pintura: instaura un nuevo retrato oficial, de tres cuartos, sin ninguna penetración psicológica y sin el aparato ni la pompa del Barroco. Su estilo se mantuvo bajo Carlos IV y consiguió algunos seguidores, de los cuales destacan Mariano Salvador Maella y Vicente López. Éste último trabajó siempre en un estilo minucioso y monótono, sólo roto en dos lienzos brillantes: el retrato del padre del pintor y el retrato que le hizo a Goya. Goya es una especie de transición antes de tiempo. A caballo entre el siglo XVIII y el XIX, preludia el Romanticismo, un proyecto abortado por la restauración en el trono del absolutista Fernando VII, que retrasó el nuevo estilo hasta su muerte y la regencia de María Cristina. Goya tuvo un primer momento puramente neoclásico, puesto que estaba muy integrado en el círculo de los ilustrados, una camarilla intelectual agrupada alrededor de ciertas casas nobles, como la de Osuna, Chinchón y Alba, bajo el liderazgo indiscutible de Jovellanos. Este grupo consiguió durante unos años apartar del poder al favorito de la reina, Godoy, y gobernar como consejeros de Carlos IV. Fueron unos años de esperanza y renovación, en los cuales la pintura de Goya se llena de ejemplos de retratos neoclásicos, de sus amigos los ilustrados, íntimos, familiares, cercanos, al tiempo que practica una feroz crítica social sobre su entorno: la superstición, la ignorancia, la prepotencia eclesiástica... Es la época de sus Caprichos. Cuando los ilustrados fueron definitivamente apartados del gobierno por María Luisa, la reina, y tras la invasión napoleónica, los fundamentos de la Ilustración fueron perseguidos por afrancesados, y la pintura neoclásica sufrió un duro golpe. El propio Goya cambió radicalmente su estilo durante la guerra y tras la misma, momento en el cual se considera se produjo su transición hacia el Romanticismo. La Restauración marca el inicio del segundo momento del Neoclasicismo español; alejado ya de sus ideales culturales que pretenden hacer accesible la cultura y renovar la intelectualidad nacional. Fernando VII se apropia del férreo control que hace posible la enseñanza en las Academias, para impulsar una pintura sumisa, volcada hacia la escuela nacional y los valores propios, como son los del Siglo de Oro. Esta corriente anuncia el cercano eclecticismo, de intenciones similares. El mejor exponente de esta pintura fue José de Madrazo, iniciador de una dinastía de pintores oficiales que tuvieron gran poder en Madrid y su escuela artística. Fue José de Madrazo quien transformó el Gabinete de Historia Natural en Museo del Prado, en cuya operación se instaló como obra artística y no como curiosidad natural el Tesoro del Delfín, estableciéndose además la función didáctica como la principal del Museo, frente a la expositiva. En este segundo momento neoclásico, además del peso de Goya, imborrable ya, se dejó sentir la influencia del pintor neoclásico por excelencia, David, en cuyo estudio de París estudiaron algunos pintores madrileños que introdujeron su estilo en la Corte española. Es éste el caso de José Aparicio y Juan Antonio Ribera. A través de la influencia davidiana se conocieron ciertos conceptos, provenientes del teatro, como es la regla de las tres unidades, aplicada a la escena pictórica: unidad de acción, unidad de tiempo y unidad de espacio. Estas reglas, aplicadas a temas nacionales como la Muerte de Viriato pintada por Madrazo, dieron por resultado un arte grandilocuente y sumiso al régimen, apropiado a los designios de Fernando VII. Éste, asustado por la violencia creadora de Goya, prefirió relegarlo de la Corte y sustituirlo por un Vicente López anciano y anquilosado. En ese estado se mantuvo el arte neoclásico hasta 1830, año revolucionario en el cual se impuso la regencia de la reina más romántica de España, María Cristina, que renunció a la corona por un amor plebeyo. Su entrada triunfal en Madrid exhibiendo un tejido azul celeste convirtió a este color en el emblema de los liberales y los románticos, el azul María Cristina. Respecto al NEOCLÁSICO EUROPEO apuntaremos lo siguiente: Las ideas de la Ilustración y los descubrimientos arqueológicos, que hicieron renacer el interés por la Antigüedad grecorromana, fueron la base de la estética del neoclásicismo, que tenía como objetivo la recuperación del orden y la razón a través de la adopción de las formas clásicas, como reacción a la exuberancia del Barroco tardío y el rococó. Desde el siglo XVIII hasta principios del siglo XX, surge la arquitectura neoclásica como un regreso a la simplicidad. Se podría decir que es una reinterpretación de la arquitectura griega y romana, aunque sin el uso de colores, pues se tenía una percepción distinta a las edificaciones griegas. Desde el punto de vista arquitectónico, el neoclasicismo constituyó una fase de transición hacia la arquitectura del siglo XIX, en la que se desarrollarían los principios de la Revolución Industrial, con el consiguiente auge de la ingeniería. Los arquitectos más notables del estilo neoclásico fueron: • William Kent (1685-1748), inglés, autor de la Chiswick House de Londres. • Lord Burlington (1649-1753), hacendado mecenas. * Robert Adam (1728-1792), escocés quien, también en Londres proyectó el edificio de la Real Sociedad de las Artes. Creador de un estilo propio, el «estilo Adam». * K. G. Langhans (1732-1808), alemán, cuya más célebre creación es la puerta de Brandenburgo de Berlín. * Jacques-Germain Soufflot (1713-1780), francés, autor de la iglesia de Santa Genoveva, secularizada durante la Revolución Francesa y convertida en el Panteón. La arquitectura neoclásica en España está representada por: • Francesco Sabatini (1722-1797), de cuya producción sobresalen la puerta de Alcalá y los jardines del Palacio Real, de Madrid. • Juan de Villanueva (1739-1811), autor de proyectos como el Museo del Prado o el Oratorio de Caballero de Gracia, ambos en Madrid. • Ventura Rodríguez (1717-1785), entre cuyas obras destacan la fachada de la catedral de Pamplona y el palacio de Liria, en Madrid. A lo largo de la ARQUITECTURA DEL SIGLO XIX se desarrollaron las técnicas de construcción en hierro y cristal, que sentaron las bases de la arquitectura moderna y que compartieron protagonismo con las diferentes corrientes de la denominada arquitectura historicista. El siglo XIX fue testigo del desarrollo del curioso fenómeno del HISTORICISMO ARQUITECTÓNICO, consistente básicamente en la recuperación de principios arquitectónicos de otras épocas. Entre las corrientes neoárabes, neobarrocas o neobizantinas, destacó muy especialmente el neogótico británico, basado en el revival o resurrección de los principios estéticos del gótico. Entre las edificaciones más destacables de este estilo cabe citar el conjunto del Parlamento británico, obra de Charles Barry (1795-1860) y A.W. Pugin (1812-1852). Notables fueron también las variantes exóticas, como el llamado neogótico indio, del que el Pabellón Real de Brighton, obra de John Nash (1752-1835), constituye un ejemplo característico. La Revolución industrial de las últimas décadas del siglo XVIII planteó una serie de desafíos arquitectónicos derivados de la necesidad de construir estaciones de ferrocarril, fábricas, almacenes y miles de nuevas viviendas, como consecuencia de la rápida expansión de las ciudades. La creación de una nueva tecnología industrial y el uso generalizado del hierro y el cristal como materiales de construcción constituyeron la base del DESARROLLO Y de la EXPANSIÓN DE LA INGENIERÍA. • Escuela de Chicago: la culminación del asentamiento de la nueva tecnología constructiva la protagonizaron los miembros de esta escuela. Tras el incendio que destruyó buena parte de la ciudad en 1871, un grupo de arquitectos, entre los que cabe citar a Henry H. Richardson (1838-1886) y Louis Henry Sullivan (1856-1924), diseñaron gran número de construcciones de hierro, hormigón y cristal, entre los que se encuentran los primeros rascacielos, símbolo de las megalópolis industriales y manifestación de una nueva estética arquitectónica. Como reacción de rechazo hacia las corrientes historicistas se desarrolló en distintos países europeos un movimiento orientado a la valoración de lo «moderno», lo «libre» y lo «creativo». Con rasgos identificativos, como la sofisticación, la valoración de las artes decorativas y el diseño, y cierta preferencia por las líneas curvas y las formas irregulares, el movimiento adoptó la denominación genérica de MODERNISMO ARQUITECTÓNICO, pero presentó denominaciones nacionales específicas como Art Noveau, en Francia, Jugendstil, en los países germánicos, o estilo Liberty en Italia. Tres fueron las grandes figuras de la arquitectura modernista: • El escocés Charles Rennie Mackintosh (1868-1928), autor de edificios como la Escuela de Arte de Glasgow, que aunó la decoración modernista con estructuras funcionales más próximas a las de la escuela de Chicago. • El belga Henri van de Velde (1863-1957), en cuya producción sobresale el Teatro de la Exposición de la Werkbund de Colonia, extendió su obra a la pintura, la ilustración y las artes decorativas. • El español Antonio Gaudí (1852-1926), que desarrolló una obra de personalísimos planteamientos, de carácter libre e intuitivo, que tendría gran influencia en la arquitectura y en todo el arte de vanguardia del siglo XX. Entre sus creaciones, casi todas ellas en la ciudad de Barcelona y su entorno, sobresale el templo de la Sagrada Familia, proyecto inacabado que ocuparía gran parte de su la vida creativa. Son destacables, asimismo, la Casa Batlló, la Casa Milá, conocida como La Pedrera, y el palacio y el parque Güell. El rápido crecimiento de la población urbana en la segunda mitad del siglo XIX obligó a las autoridades a plantear la reforma de la estructura global de las ciudades, dando así nacimiento y DESARROLLO DEL URBANISMO como rama complementaria de la arquitectura. Este replanteamiento debía tener en cuenta, como principales condicionantes, los aspectos siguientes: • Nuevos modelos de producción económica. • Desarrollo del transporte autopropulsado. • Facilitación de las comunicaciones. • Control sanitario a través de redes de alcantarillado. • Control de las calles por parte de las fuerzas del orden. • Espacio para cementerios, parques y jardines. • En este contexto cabe citar como primeras grandes figuras del urbanismo a: • Georges Haussman (1809-1891), prefecto de París, creador del monumental proyecto de reestructuración del París del segundo Imperio. • Ildefonso Cerdá (1816-1876), ingeniero español, autor del Plan de Ensanche y Reforma de Barcelona, emprendido en 1859. GustaveEiffel,Torre Eiffel, 1881-1889, (París). La diferencia principal entre la arquitectura clásica y neoclásica es que se emplearon grandes ventanales en las nuevas construcciones. Además, en la misma sintonía de añoranza del pasado, resurgió el estilo gótico y barroco, con la ARQUITECTURA NEOGÓTICA Y NEOBARROCA. Algunos ejemplos de obras de arquitectura neoclásica son: • La iglesia de Santa Genoveva, también conocida como el Panteón de París (en Francia). • El Royal Pavilion de Brighton (Reino Unido). • El Banco de Inglaterra. El Estilo Neogótico está inspirado en el Gótico, cuyo florecimiento debe mucho a las corrientes del romanticismo nacionalista. Apareció en Inglaterra a mediados del siglo XVIII. Durante el XIX, la Europa continental conoció una fiebre neogótica que restauró y completó catedrales (como la de Barcelona). En 1836 se construía en este estilo el Parlamento de Londres. Dícese de una corriente artística surgida en Europa en el siglo XIX cuya finalidad era renovar las formas de la arquitectura gótica. Se desarrolló sobre todo en Inglaterra (Walpole, Pugin, Ruskin, Morris), y también en Alemania y en Francia. El Neobarroco es un estilo imitación del Barroco que floreció en la segunda mitad del siglo XIX como reacción a la frialdad académica imperante. París posee un aspecto neobarroco, así como muchas otras grandes ciudades europeas. El neobarroco tiene puntos de contacto con la vena romántica. El Neorrenacimiento es un Estilo finisecular del XIX que imita las formas renacentistas, contemporáneo del neobarroco. Sus países predilectos fueron los germánicos y, sobre todo, Alemania y Dinamarca. Este estilo académico, la ARQUITECTURA DE BEAUX ARTS (BELLAS ARTES), hace su aparición en la Escuela de Bellas Artes, en París. Durante la década de 1830, y hasta finales de lo que sería el siglo XIX, esta estética estuvo basada en los principios del neoclasicismo de Francia, aunque añadió componentes góticos y renacentistas a sus obras. En este tipo de arquitectura, podrás apreciar la utilización de materiales modernos, como es el caso del hierro o del vidrio. Básicamente, la historia de la arquitectura de Beaux Arts inicia siendo una evolución de lo que sería el clasicismo francés (estilo Luis XIV) y del neoclasicismo francés (iniciado por Luis XV y Luis XVI). Fue impulsado por 4 profesores de la Academia: • Joseph-Louis Duc. • Félix Duban. • Henri Labrouste. • León Vaudoyer. Este grupo buscó crear un estilo francés, alejado del neoclasicismo que databa del antiguo régimen, por lo que apostaron por insertar otros elementos y darle una uniformidad propia. Y así surge esta estética arquitectónica. Básicamente, los edificios que representan este movimiento cuentan con una ornamentación escultórica, combinada con líneas modernas. La arquitectura de BeauxArts utilizó fórmulas francesas e italianas de los estilos barroco y rococó, mezcladas con un acabado y realismo impresionistas. Como características, vemos que los detalles sobrecargados, cornisas profundas, guirnaldas o enriquecimientos escultóricos forman parte de este tipo de obras arquitectónicas. Grandes ejemplos de este estilo los encontramos en obras europeas como el Grand Palais de París (Francia) o la Estación Central de Nueva York (Estados Unidos). ¿Por qué mencionamos la nación norteamericana? Porque este movimiento, aunque fue muy importante en Francia durante el siglo XIX, también se convirtió en una gran influencia de la arquitectura de Estados Unidos, dado que muchos arquitectos estadounidenses realizaron sus estudios en la Escuela de Bellas Artes, siendo los más destacados: • Louis Sullivan. • Henry Hobson Richardson. • John Galen Howard. • Daniel Burnham. De igual forma, la arquitectura de BeauxArts también se extendió a naciones como Canadá, Argentina o Australia. Dicho lo cual, aún nos vamos a detener en tres aspectos de esta arquitectura: • La Arquitectura neomudéjar • Arquitectura historicista • Y arquitectura ecléctica. Esperamos, así, clarificar muchos conceptos que han quedado mal atados y ayudar a la comprensión de la ARQUITECTURA DEL SIGLO XIX . En otro sentido, en este ensayo hemos estudiado el arte románico, el cisterciense, gótico, el gótico de transición, o plateresco, o Reyes Católicos, el arte renacentista, el manierismo, el arte de la contrarreforma, el barroco, el churrigueresco, el rococó, , la arquitectura neoclásica, arquitecturas neogóticas y neobarroca y, finalmente, la arquitectura de Beaux Arts. Entonces, seguidamente vamos dar una definición académica de cada estilo, lo cual nos permitirá contemplar un conjunto de la Historia del Arte. La Arquitectura neomudéjar es un movimiento que surge a finales del siglo XIX en Madrid y se prolonga hasta principios del siglo XX. Su desarrollo está unido al nacimiento de la filosofía y del movimiento historicista, enmarcándose dentro de las corrientes imperantes en Europa.En España el estilo neomudéjar fue reivindicado como estilo nacional, por estar basado en un estilo propiamente hispánico. Arquitectos como Emilio Rodríguez Ayuso vieron en el arte mudéjar algo únicamente español y empezaron a diseñar edificios utilizando rasgos del antiguo estilo, entre ellos las formas abstractas de ladrillo y los arcos de herradura. El nuevo estilo historicista se asoció especialmente en construcciones de carácter festivo, de ocio y placer, como en salones de fumar, casinos, estaciones de tren, plazas de toros o saunas. En efecto, frente a los otros revivals que se podrían catalogar como internacionales (entre ellos el neorrománico, el neogótico, el neobarroco, etc), el neomudéjar representa una producción exclusiva de España. Esta particularidad hizo que en 1873, para el pabellón que iba a representar a España en la Exposición Universal de Viena, fuera éste el modelo elegido, según proyecto realizado por Lorenzo Álvarez Capra, autor asimismo de la iglesia de la Paloma de Madrid. El neomudéjar es el único de los historicismos europeos ligado a la utilización de un material concreto, el ladrillo, material muy utilizado en el siglo XIX, pero con inspiración mudéjar, y con una peculiar disposición del aparejo, a tizón, que con el tiempo se denominó aparejo a la española. Este tipo de aparejo apareció por primera vez en el siglo XIX en la Plaza de Toros de Madrid, y a partir de aquí su uso se extendió a toda la arquitectura de ladrillo. La arquitectura historicista es un movimiento que busca la imitación de estilos arquitectónicos históricos, yendo más allá del exclusivo enfoque en la Antigüedad clásica que caracteriza al Clasicismo. Este pluralismo estilístico permite apreciar diferentes modelos históricos y, a menudo, combinarlos en una misma construcción, dando lugar al eclecticismo.En el siglo XIX, la adopción de formas estilísticas históricas marcó el fin del canon formal obligatorio en arquitectura. La primera mitad de dicho siglo estuvo marcada por el redescubrimiento de la cultura arquitectónica tardomedieval y el movimiento neogótico. En Alemania, el neogótico influyó en las primeras obras de Karl Friedrich Schinkel. En Francia, Viollet-le-Duc abogó por un renacimiento de la arquitectura tardomedieval y sus técnicas de construcción, desafiando el canon formal clásico de las academias.El movimiento neogótico se vio impulsado por la restauración de iglesias medievales tardías. En Estados Unidos, Frank Furness abrazó la arquitectura románica. En Alemania, el neorrenacentismo surgió en la primera mitad del siglo XIX, destacándose la obra de Gottfried Semper. En Inglaterra, Charles Barry incorporó el palacio urbano italiano en la arquitectura con su diseño del club Traveller de Londres. Henri Labrouste adoptó influencias del Renacimiento italiano en la Biblioteca de Santa Genoveva en París. La Ópera de París, de Charles Garnier, incluyó desarrollos neobarrocos.Viena es hogar de la Ringstrasse, uno de los conjuntos urbanos continuos más importantes en términos de arquitectura historicista. Esta emblemática calle incluye edificios de diferentes tendencias, como el Parlamento de Teófilo Hansen, la Universidad neorrenacentista de Heinrich vonFerstel y el Ayuntamiento neogótico de Friedrich von Schmidt.Sin embargo, el crecimiento de la producción industrializada y el deterioro de las formas estilísticas y decorativas dieron lugar a la crítica del historicismo. A finales del siglo XIX, la ausencia de un estilo contemporáneo se consideró un déficit, surgiendo la demanda de una arquitectura acorde a la época. El movimiento Arts and Crafts y el modernismo lideraron la crítica del historicismo, buscando superar el eclecticismo y cultivar la unidad entre arte y función. A pesar de ello, el historicismo perduró con diferentes enfoques y adaptaciones en la arquitectura hasta bien entrados los años veinte del siglo pasado.En resumen, la arquitectura historicista, caracterizada por el pluralismo estilístico y la adopción de modelos históricos, fue un movimiento influyente en el siglo XIX. Desde el Romanticismo de Viollet-le-Duc hasta el neogótico de Karl Friedrich Schinkel, el historicismo dejó su huella en la arquitectura y enriqueció el patrimonio arquitectónico mundial. El eclecticismo, en arquitectura, es una tendencia que mezcla elementos de diferentes estilos y épocas de la historia del arte y la arquitectura. Nacido en Francia y rápidamente exportado por toda Europa y Rusia, y luego a Estados Unidos, el estilo se manifestó en Occidente entre 1860 y finales de los años 1920.La Ópera Garnier (París, 1861-1874), uno de los máximos exponentes de la arquitectura ecléctica, aún con grandes influencias historicistas. El término ecléctico del adjetivo griego que significa 'escogido', que a su vez deriva del verbo griego 'escoger', puesto que lo que harán los arquitectos y artistas en general de esa época será escoger de toda la Historia del Arte lo que más les interese. También se utiliza para definir este período la palabra Historicismo, que se refiere a una nueva visión de la Historia, en la que se indaga filosóficamente. 1) Sus referencias serán el arte gótico (neogótico), románico (neorrománico) y oriental (orientalismo y exotismo).Eclecticismo o historicismo no se refieren a lo mismo, siendo el historicismo el uso de un lenguaje anterior y el eclecticismo el uso de varios lenguajes anteriores en una misma arquitectura.2) Será un período complicado de la historia de la arquitectura en el que coexistirán muchas tendencias entrecruzadas, con algunas versiones de carácter nacional, ya que cada país intentó revivir sus tradiciones más autóctonas, coincidiendo con los movimientos nacionalistas o regionalistas. El Eclecticismo podría no crear un arte nuevo, pero ser al menos un elemento de transición sobre el historicismo y la arquitectura del futuro. Para los detractores y críticos del eclecticismo en arquitectura, este estilo no era sino una extravagancia fruto de "la lujuria de lo nuevo" y de la charlatanería de algunos arquitectos. Sin embargo, para sus defensores, como L. Avray, era el resultado de una educación del gusto, de una mayor cultura, que permitía una tolerante aceptación de toda manifestación artística. • En Argentina el eclecticismo estuvo vinculado casi en su totalidad a dos estilos artísticos: El estilo Beaux-Arts, con el que se diseñaron edificios públicos de gran tamaño como el Palacio de Justicia de la Nación (1905), Colegio Nacional de Buenos Aires (1910) y el Correo Central (1889). Así mismo apareció en edificios de carácter privado como viviendas de toda clase, hoteles y edificios de oficinas como la Bolsa de Comercio de Buenos Aires (1916).El estilo italianizante, traído por inmigrantes italianos, tuvo dos oleadas, una de menor intensidad sobre 1840 y las más relevante a partir de 1880. En esta segunda oleada destacan arquitectos como Tamburini (Teatro Rivera lndarte,1891; Teatro Colón, 1888) y Buschiazzo (Cementerio de la Recoleta). En otros estilos están los vinculados a la inmigración alemana y a la inversión inglesa (RailwayBuilding, 1914). • En España la arquitectura ecléctica estuvo ligada a las transformaciones urbanas que experimentaron las ciudades mediante los ensanches de población, que precisaron nuevos y ostentosos edificios residenciales para la burguesía y otros edificios públicos como estaciones de ferrocarril y diputaciones provinciales. Las dos escuelas de Arquitectura del momento (Madrid y, desde 1871, Barcelona) serán los dos principales focos de emisión de este estilo en España.6 Destacan arquitectos como: Antonio Palacios (Palacio de Cibeles, 1907; Edificio de las Cariátides,1911), Joaquín Rucoba (Teatro Arriaga, 1890), Eduardo de Adaro (Banco de España, 1884), Luis AladrénMendivil (Palacio de la Diputación de Vizcaya, 1901; Casino de San Sebastián, 1882), Jerónimo Cuervo (Teatro Cervantes, 1870) y Ricardo Velázquez Bosco (Palacio de Fomento, 1897; Palacio de Velázquez, 1881). ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Diseño de portada Nombre del autor: Ignacio Ramón Echeburúa Estévez Nombre del autor en la portada: Ignacio R. Echeburúa Título de la obra: Arquitectura europea (siglos IX-XIX) Texto solapa portada (400 caracteres con espacios). Biografía del autor: Sólo voy a citar mis últimas publicaciones. En esta última órbita, se sitúa el libro titulado “El Griego y su Literatura Clásica”, que sacó a la calle la Editorial pc de Palma de Mallorca, en su sede de Barcelona. Le siguió un libro sobre “ASTRONOMÍA”, que editó en junio de 2022, la Editorial Autografía de Barcelona. Asimismo, los tres libros siguientes han sido publicados por la Editorial Autografía. En junio de 2023 vio la luz el libro titulado “Historia de la física”. Este libro tiene 282 páginas y forma parte de la colección Fondo de la editorial. Se puede adquirir en librerías online como Librería Oxford, Buscalibre y Agapea. En enero de 2024 salió a la calle el libro titulado “JOSÉ ORTEGA Y GASSET y la razón histórica”. Ortega nos dice que necesitamos una razón que sea capaz de describir los sentidos del mundo humano, que nos permita entender la realidad humana. A la razón pura le es imposible captar al hombre en su singularidad, en sus realizaciones históricas, la razón pura no nos sirve; la razón matematizante... Por otro lado, “Mis Relatos” es mi única obra de narrativa, la cual contiene tres relatos cortos, como son “¡Una boda que se las trae!”, “Aires de romería: El Rocío” y, para terminar, “Con faldas y ¡a lo loco!”. Fue puesta en la calle en marzo de 2025 por la mencionada Editorial Autografía, en la categoría de Ficción. Ya está en la editorial el libro titulado “Nuevos Relatos”, que saldrá a la calle en septiembre de este año y contendrá cinco narraciones, cuyos títulos son: a) El Gernika; b) EL suicidio de un filósofo; c) En una casa que no quiero recordar; d) San Juan de Gaztelugatxe, y e) Deporte Rural Vasco. Por último, quiero indicar que Ediciones Europa acaba de enviarme una propuesta editorial por la que se compromete a publicarme el título “Mis Cuentos”, que se integra por las narraciones siguientes: a) Leyendas y sagas de la mitología nórdica, b) Los vikingos y su mitología, y c) La vida desde los inicios, para los niños. Su correo electrónico es: editor3@grupoeditorialeuropa.es/ Sin embargo, tengo redactada mi primera novela, de la que no falta ni un detalle, que se titula “Una comunidad de Carmelitas descalzas”, incorporando este título sendas fotografías. Son sus dos personajes centrales Jorge y Luis Enrique, quienes con diálogos llenos de frescura y sinceridad nos abren las puertas del convento de Santa Teresa de San Sebastián. Dicha novela se encuentra en la bandeja de entrada, pero aún no tiene un destinatario concreto. Y, últimamente, se ha redactado otra novela, titulada El advenimiento de la ultraderecha, con una extensión parecida a la anterior, aunque supera el número de páginas de Una comunidad de Carmelitas descalzas. Texto de la contraportada (máximo 500 caracteres con espacios). Sinopsis: Este ensayo se titula Arquitectura europea (siglos IX-XIX), por lo que se tocan la mayoría de los estilos existentes: Desde el románico hasta la arquitectura del siglo XIX. Más concretamente, en este ensayo hemos estudiado el arte románico, el cisterciense, gótico, el gótico de transición, o plateresco, o Reyes Católicos, el arte renacentista, el manierismo, el arte de la contrarreforma, el barroco, el churrigueresco, el rococó, la arquitectura neoclásica, arquitecturas neogóticas y neobarrocas y, finalmente, la arquitectura de Beaux Arts. El eclecticismo, en Arte, es la corriente estética que admiralas obras maestras de todos los tiempos y estilos. La Arquitectura funcional manifiesta, a través de su intención y de la forma que da a sus creaciones, un interés específico por el uso a que van destinadas. Por otra parte, recordaremos que Bilbao tiene una obra de Frank Gery, el museo Gunnheim. La arquitectura es el arte y la técnica de concebir, diseñar y construir edificaciones y hábitats para las personas, tales como viviendas y espacios conmemorativos, de trabajo o de recreación. Se basa en tres principios fundamentales: belleza, firmeza y funcionalidad. El término proviene del griego antiguo y está formado por los vocablos archós (“jefe, guía”) y técton (“constructor”). Texto solapa contraportada (máximo 300 caracteres con espacios): La arquitectura es un reflejo de la civilización humana y testimonia sus transformaciones culturales y tecnológicas a lo largo de la historia. A través de ella, el ser humano no solo ha creado sus propios refugios, sus espacios sociales y sus ámbitos ceremoniales, sino que también ha configurado su entorno físico y cultural. Así, los diversos estilos y sistemas de la arquitectura reflejan las condiciones sociales y económicas, los modos de pensar y las ideas estéticas de una determinada época. Junto con la pintura, la literatura, la música, la escultura y la danza, la arquitectura forma parte de las bellas artes definidas por Friedrich Hegel (1770-1831) en el siglo XIX y expandidas en el siglo XX con el cine y la fotografía. ¿Qué concepto –o conceptos- pretende transmitir en su Libro? El primer tratado sobre saberes arquitectónicos fue escrito en el siglo I a.C. por el arquitecto, ingeniero y teórico romano Vitruvio (80-70 a. C.-15 a. C.) bajo el título De Architectura. Sin embargo, el interés y la necesidad de fabricar estructuras y ambientes hermosos, útiles y duraderos son mucho más antiguos. Así lo muestran magníficas obras de la Antigüedad, como las pirámides de Egipto (2700 a. C.-2200 a. C.), las ciudades de piedra mesoamericanas (1200 a. C.-c. 1500 d. C.), los templos grecorromanos (siglo VIII a. C.-siglo V d. C.) o los habitáculos cristianos de Capadocia (siglo IV d. C.-siglo XII d. C.). ¿Qué significa el título del Libro? La Arquitectura es el arte y técnica que aplica sus principios al diseño, emplazamiento y construcción de edificios. Se llaman arquitecturas los elementos arquitectónicos representados pictórica o escultóricamente. ¿Cuál es el público principal al que va dirigido el libro? La arquitectura gótica medieval se caracterizó por una verticalidad que reflejaba el simbolismo de la religión cristiana. En cambio, durante el Renacimiento, se recuperaron los valores estéticos de la Antigüedad clásica y se adaptaron las proporciones, los tipos estructurales y la funcionalidad de las construcciones al nuevo canon. Describa el Libro en tres palabras: Las necesidades del hombre siempre son las mismas. --------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

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