jueves, 26 de marzo de 2026

ENSAYO, Arte Antiguo Griego.

INTRODUCCIÓN El Arte griego es el conjunto de manifestaciones artísticas desarrolladas por la cultura griega que se caracterizan por la búsqueda de la belleza ideal. Se designa como arte griego a todo el patrimonio arquitectónico, escultórico y pictórico que la civilización de la Hélade creó primero en el suelo griego y que después, gracias a la unidad lingüística, cultural y religiosa, extendió por sus colonias, políticamente autónomas, a lo largo de toda la cuenca del Mediterráneo. La cultura elaborada por los griegos se halla en la base de la cultura occidental, de ellos arrancó la fijación de conceptos y principios que fundamentan el arte, la filosofía y el saber general posterior. Los griegos instituyeron el principio de la consideración racional del hombre y de la naturaleza, en la que encuentran la razón que explica la experiencia sensorial de la estética en el arte. El conocimiento de las partes y su relación con el todo está en la raíz de la belleza y de la virtud para los helenos: la belleza se define intelectualmente como la armonía de las partes en el todo. Estas ideas se plasman en la arquitectura y en la escultura con la aplicación de los conceptos de orden arquitectónico y canon de belleza, en ambos casos, la armonía, la belleza, se entiende, como la proporción numérica entre las partes (de un edificio o del cuerpo) con el todo. El arte de la Antigua Grecia se caracteriza por la búsqueda de la belleza ideal, la armonía y la proporción, a menudo utilizando el cuerpo humano como modelo perfecto. Se desarrolló en tres periodos principales (Arcaico, Clásico y Helenístico) y tuvo un gran impacto en la arquitectura, la escultura y la cerámica. Su legado incluye los órdenes arquitectónicos (dórico, jónico y corintio), obras maestras escultóricas y estilos de cerámica con figuras negras y rojas, y continúa influyendo en el arte occidental hasta la actualidad. El arte de la antigua Grecia está constituido por las obras de arquitectura, escultura, pintura y otras artes plásticas realizadas durante la Edad Antigua por los pueblos griegos que habitaban distintas zonas de la cuenca del mar Mediterráneo, especialmente en su parte oriental. Los artistas griegos de los siglos V y IV a.C. lograron una forma de representación que transmite una vitalidad de vida, así como una sensación de permanencia, claridad y armonía. El Arte Antiguo Griego es el conjunto de manifestaciones artísticas desarrolladas por la cultura griega que se caracterizan por la búsqueda de la belleza ideal. Se designa como arte griego a todo el patrimonio arquitectónico, escultórico y pictórico que la civilización de la Hélade creó primero en el suelo griego y que después, gracias a la unidad lingüística, cultural y religiosa, extendió por sus colonias, políticamente autónomas, a lo largo de toda la cuenca del Mediterráneo. La cultura elaborada por los griegos se halla en la base de la cultura occidental, de ellos arrancó la fijación de conceptos y principios que fundamentan el arte, la filosofía y el saber general posterior. Los griegos instituyeron el principio de la consideración racional del hombre y de la naturaleza, en la que encuentran la razón que explica la experiencia sensorial de la estética en el arte. El conocimiento de las partes y su relación con el todo está en la raíz de la belleza y de la virtud para los helenos: la belleza se define intelectualmente como la armonía de las partes en el todo. Estas ideas se plasman en la arquitectura y en la escultura con la aplicación de los conceptos de orden arquitectónico y canon de belleza, en ambos casos, la armonía, la belleza, se entiende, como la proporción numérica entre las partes (de un edificio o del cuerpo) con el todo. El estudio del arte griego suele dividirse en tres grandes etapas: el período arcaico, desde el siglo VII a.C. hasta el año 480 a.C. (final de las guerras médicas); el período clásico, desde esta fecha hasta la muerte de Alejandro Magno y, por último, la etapa helenística que perdurará hasta la dominación romana (véase: Imperio Romano). Suele considerarse como precedente de estos períodos la existencia de una etapa anterior a la arcaica, denominada edad oscura o prehelénica. El arte prehelénico se divide en dos períodos, el minoico y el micénico. El minoico tuvo lugar en la isla de Creta, desde el tercer milenio a.C. hasta finales del segundo; mientras que el micénico se desarrolló en la península del Peloponeso y Asia Menor a lo largo del segundo milenio a.C. El arte helénico tiene su antecedente inmediato en la civilización cretense, si bien, pronto adquirió un desarrollo independiente, con objetivos diferentes y logrando unos valores universales que han sobrepasado con mucho su primitivo ámbito cronológico y geográfico. Sus construcciones arquitectónicas y escultóricas han ejercido una impresionante influencia y han representado el referente obligado para multitud de generaciones de artistas a lo largo de los siglos que han perseguido los valores de equilibrio formal y estético, así como la universalidad propia de los artistas griegos. El arte griego ha marcado un referente para la civilización occidental, sus modelos se han constituido en clásicos y los cánones escultóricos y arquitectónicos han perdurado hasta nuestros días con multitud de recreaciones a lo largo de la Historia de Occidente. Según algunas teorías las invasiones de los eolios, jonios y dorios a finales del segundo milenio acabaron con las culturas minoica y micénica y por tanto con el arte prehelénico, sentando las bases para el desarrollo de un nuevo estilo, que tradicionalmente se ha venido en llamar arte griego y que se subdividiría en tres grandes etapas: arcaico, que ocuparía desde el siglo VII a.C. hasta el 480 a.C.; clásico, que se correspondería con los siglos V y IV a.C.; y helenístico que abarcaría desde Alejandro Magno hasta la conquista romana en el 31 a.C. El arte griego se caracterizó por la representación naturalista de la figura humana tanto en su aspecto formal como en la expresividad emocional y el movimiento. El cuerpo humano se convirtió, de este modo, en el motivo fundamental del arte griego, que se sirvió de los mitos, la literatura y la vida cotidiana como modelos de inspiración. Han llegado hasta nuestros días pocos ejemplos artísticos intactos, tanto arquitectónicos como escultóricos; en lo referente a la pintura, esta escasez es aún mayor, ya que no se ha conservado ningún gran ciclo decorativo. Sin embargo, en lo referente a las denominadas artes menores, cerámica, numismática, joyería o piedras preciosas, si se han conservado importantes restos, que junto a las pinturas funerarias etruscas, las imitaciones realizadas por los artistas romanos y las descripciones literarias de viajeros de la Antigüedad que vieron in situ las muestras artísticas que hoy se conservan fragmentadas, nos dan una idea bastante fidedigna de lo que tuvo que ser el arte griego. La función principal del arte griego ya fuese en lo referente a la arquitectura, la pintura o la escultura monumental, fue, al menos hasta finales del siglo IV a.C., de carácter público, con motivos religiosos o conmemorativos de importantes acontecimientos sociales. Sólo para la decoración de las tumbas se desarrolló un arte privado. Sin embargo, la producción de las denominadas artes decorativas se centró casi exclusivamente hacia los objetos de uso privado; buen ejemplo de ello son los ajuares, compuestos por vasijas de terracota ricamente pintadas y en los casos de familias más ricas, compuestos por vasijas de metal y espejos. El material preferido por los arquitectos griegos fue sin duda el mármol y la piedra caliza, relegando a la madera al armazón de las techumbres y las tejas a su recubrimiento. En cuanto a la escultura, los artistas usaron fundamentalmente el mármol y la caliza, aunque también trabajaron la arcilla y en ocasiones el bronce. Las grandes esculturas religiosas se realizaron en láminas de bronce o se recubrieron de metales preciosos y marfil, sobre estructuras internas de madera. Las esculturas en piedra y arcilla estuvieron pintadas de colores brillantes, de forma total o parcial. En cuanto a la pintura, se sabe que los artistas realizaron grandes murales con colores al agua. La cerámica se realizaba en tornos de alfarero y una vez seca se pulía, pintaba y cocía. El período más brillante del arte griego estaría comprendido entre los siglos V y IV a.C., es decir, en el denominado período clásico. Para los griegos la belleza de la obra artística estaba por encima de su utilidad, les interesaba el equilibrio de las proporciones por encima de cualquier otra concepción. Se diferencia tres órdenes arquitectónicos, el dórico, jónico y corintio. La muerte de Alejandro Magno (323 a.C.) cierra la época clásica y da lugar al helenismo, que llegaría hasta el 31 a.C. con la conquista de Grecia por Roma. El helenismo está marcado por el florecimiento de las escuelas artísticas de Alejandría, Antioquía, Pérgamo y Rodas. El helenismo deriva directamente de la civilización helena, pero se dotó de rasgos propios nacidos de las nuevas condiciones políticas y sociales en las que se desarrolló la actividad de los artistas y de la influencia de los estados en los que se disgregó el inmenso imperio de Alejandro Magno. Pese a la dispersión geográfica del helenismo, el arte de este período presentó rasgos unitarios entre los que destacó una creciente tendencia al realismo, cada vez más acusada a medida que el artista adquirió libertad para representar cualquier tipo de iconografía, no ciñéndose ya a los temas religiosos o mitológicos. Y, una vez dadas estas generalidades, se recuerda que los griegos nos dejaron un legado que ha influido decisivamente en el arte occidental. Sus valores fueron asimilados por Roma, y han pervivido hasta nuestros días como sinónimos de proporción, equilibrio y perfección. Destacaron fundamentalmente, la escultura y la arquitectura. LA EDAD OSCURA – ARTE PREHELÉNICO El arte prehelénico es el arte desarrollado en el área del mar Egeo antes del período helénico, principalmente en las culturas minoica (en Creta) y micénica (en el continente griego). Se caracteriza por la influencia de la civilización minoica, con su arte alegre, naturalista y palaciego, y la de la micénica, más guerrera y sobria. Estas culturas establecieron las bases para el desarrollo del arte griego posterior. El arte prehelénico se divide en dos períodos, el minoico y el micénico. El minoico tuvo lugar en la isla de Creta, desde el tercer milenio a.C. hasta finales del segundo; mientras que el micénico se desarrolló en la península del Peloponeso y Asia Menor a lo largo del segundo milenio a.C. Fue en estas culturas prehelénicas donde surgió un tipo de edificio que tendrá una gran repercusión en la época clásica: el megarón, núcleo del palacio y germen del templo griego. La arquitectura minoica se caracterizó por la construcción de palacios, de los cuales el más importante es el de Cnosos. Por su parte, lo más representativo del arte micénico fueron las tumbas, entre la que destaca el denominado Tesoro de Atreo. TRIÁNGULO DE DESCARGA SOBRE EL DINTEL DE LA PUERTA DE LOS LEONES En nuestro caso, vamos a conformarnos con unas breves referencias a La puerta de los Leones, que es la entrada principal a la ciudadela de Micenas. Sobre el dintel se encuentra un relieve triangular que representa a dos leones enfrentados flanqueando una columna sagrada, símbolo de poder real y de protección divina. La Puerta de los Leones en Micenas es uno de los monumentos más emblemáticos de la antigua Grecia, famosa por ser la entrada principal de la ciudadela de Micenas. Construida alrededor del 1300 a.C., esta puerta destaca por su imponente relieve de dos leones que simbolizan la fuerza y la protección de la ciudad. Sería un arqueólogo amateur, Heinrich Schliemann, quien en 1876 inició sus excavaciones en el interior de los muros de la ciudad fortificada (no en el exterior, como habían hecho sus predecesores) y allí, junto a la puerta de los Leones, el monumento más antiguo de Europa, halló unas tumbas. Es uno de los monumentos más emblemáticos de la Grecia preclásica. Construida hacia el 1250 a. C. durante el auge de la civilización micénica, marcaba la entrada principal al complejo palaciego atribuido al legendario rey Agamenón. Los antepasados primarios tanto de los minoicos como de los micénicos fueron poblaciones del Neolítico occidental de Anatolia y Grecia, y ambos grupos estaban estrechamente emparentados entre sí y con los griegos modernos. Los minoicos y los micénicos ocupan un lugar importante en la historia griega y europea. La Puerta de los Leones simbolizan el poder de una “Señora de las Fieras” que vela por la seguridad del Palacio. La cabeza de las leonas (hoy inexistente) era de oro puro, por eso, Homero se refería a Micenas como la ciudad rica en oro, símbolo del poder y la fuerza de los reyes que allí vivieron. VISTA PANORÁMICA DEL ACTUAL SITIO ARQUEOLÓGICO DE TIRINTO El arte helénico tiene su antecedente inmediato en la civilización cretense, si bien, pronto adquirió un desarrollo independiente, con objetivos diferentes y logrando unos valores universales que han sobrepasado con mucho su primitivo ámbito cronológico y geográfico. Sus construcciones arquitectónicas y escultóricas han ejercido una impresionante influencia y han representado el referente obligado para multitud de generaciones de artistas a lo largo de los siglos que han perseguido los valores de equilibrio formal y estético, así como la universalidad propia de los artistas griegos. El arte griego ha marcado un referente para la civilización occidental, sus modelos se han constituido en clásicos y los cánones escultóricos y arquitectónicos han perdurado hasta nuestros días con multitud de recreaciones a lo largo de la Historia de Occidente. Según algunas teorías las invasiones de los eolios, jonios y dorios a finales del segundo milenio acabaron con las culturas minoica y micénica y por tanto con el arte prehelénico, sentando las bases para el desarrollo de un nuevo estilo, que tradicionalmente se ha venido en llamar arte griego y que se subdividiría en tres grandes etapas: arcaico, que ocuparía desde el siglo VII a.C. hasta el 480 a.C.; clásico, que se correspondería con los siglos V y IV a.C.; y helenístico que abarcaría desde Alejandro Magno hasta la conquista romana en el 31 a.C. LA ARQUITECTURA GRIEGA La arquitectura griega es adintelada, no utilizó el arco ni la bóveda. Empleó como elemento sustentante la columna, y como material de construcción la piedra caliza (mármol) pintada en diferentes colores. Con el paso del tiempo esos colores han desaparecido casi completamente. El dintel es un elemento horizontal que soporta una carga, apoyando sus extremos en las jambas o pies derechos de un vano. A pesar de que se construyeron edificios de diverso tipo (teatros, estadios, hipódromos, bibliotecas), el edificio más representativo fue el templo, cuya principal función era albergar la estatua de la divinidad. Los fieles no tenían acceso al interior del edificio, de ahí que los templos griegos fuesen de menor tamaño que los egipcios. Elementos arquitectónicos fundamentales eran las columnas. Éstas rodeaban el edificio y sustentaban el entablamento, constituido por tres unidades: el arquitrabe (que servía de dintel), el Frontón, dispuesto sobre el arquitrabe y frecuentemente decorado con relieves, y finalmente, la cornisa. El frontón es una sección triangular decorada con esculturas. Las columnas se componían de varios elementos: basa, fuste y capitel. Los griegos valoraban especialmente la proporción y la armonía en sus edificios. Según el tipo de columna y la relación entre los elementos arquitectónicos, pueden distinguirse tres tipos de órdenes o estilos: el dórico (el más antiguo y sobrio), el jónico y el corintio (el más moderno y decorado). El orden es el estilo arquitectónico con los que en la antigüedad clásica griega se intentan obtener edificios armoniosos entre todas sus partes. El orden fija la relación entre las partes del edificio, definiendo un patrón estético que refleja el ideal de belleza. En Grecia existieron tres órdenes, definidos principalmente por los capiteles: dórico, jónico y corintio. Se articulan en base a una crepidoma, sobre la que va la columna (basa, fuste y capitel), rematando en un entablamento (arquitrabe, friso y frontón), que varían en sus formas según el orden correspondiente. El capitel dórico consta de un equino de forma circular y de ábaco de forma cuadrada. El capitel jónico es rectangular con volutas y estrecho ábaco. Y, por último, el capitel corintio está compuesto por hojas de acanto y estrecho ábaco. LOS TRES ÓRNES GRIEGOS Los órdenes griegos fueron asimilados por los romanos y muy utilizados en la arquitectura renacentista. Todavía ejercen una notable influencia en los edificios actuales. El ejemplo más destacado de edificio clásico es el Partenón, templo de orden dórico que se construyó en la acrópolis de Atenas en el siglo V. Estuvo dedicado a la diosa Atenea, protectora de la ciudad. En su interior había una enorme escultura de la misma que medía 11 metros de altura. LA ESCULTURA GRIEGA La escultura es la manifestación artística en la que más destacaron los griegos. El tema que más repitieron fue el del cuerpo humano, que sirvió para representar a héroes, divinidades y mortales. Al igual que en su arquitectura, los griegos valoraron especialmente la proporción, el equilibrio y el ideal de belleza. Los materiales que más emplearon fueron el mármol (coloreado) y el bronce. En función de la evolución técnica, pueden distinguirse tres etapas: La época Arcaica (s. VII y VI a. c.) Durante la misma las figuras eran representadas normalmente de manera estática (sin movimiento), de frente (ley de la frontalidad) y en posturas rígidas. Sus ojos eran grandes y expresaban una sonrisa forzada (sonrisa arcaica). En ellas se aprecia una clara influencia de la escultura egipcia. Son muy representativos de este período los llamados "Kuroi" (jóvenes atletas). En concreto, nos vamos a referir al Kuros de Sunion. Los primeros kouroi se esculpen en las islas, pues ejemplares muy antiguos proceden de Delos, Naxos y Samos. Hacia finales del siglo VII y comienzos del VI el Atica y el Peloponeso producen obras tan representativas del alto arcaísmo como el Kouros de Sounion, el del Metropolitan Museum de Nueva York y la pareja Cleobis y Bitón del Museo de Delfos, obras de los años 610-590. Pese a la afinidad esencial en la interpretación del esquema tipológico, se ve en ellas la impronta de las respectivas escuelas; así, por ejemplo, en los kouroi de Sounion y Nueva York el torso, las rodillas, la cabeza y el peinado están mucho más próximos entre sí que respecto a Cleobis y Bitón. Estos dos se atribuyen al escultor argivo Polymedes y se caracterizan por la rotundidad de los volúmenes y por una corporeidad maciza. KOUROS DE SOUNION La época Clásica (Siglo V y parte del IV a.C.) Las figuras se hicieron más naturales y expresivas, adquiriendo más movimiento y posturas menos forzadas. Desapareció la ley de la frontalidad. Los escultores se afanaron en la búsqueda de la perfección y la belleza ideal, aplicando estrictos cánones o reglas en sus obras. Fidias (esculturas del Partenón), Mirón, Policleto y Praxiteles fueron los más importantes. En primer lugar, nos detendremos ante Fidias y el friso del Partenón. Para el Partenón ateniense, Fidias realizó alto, bajo y mediorrelieves que se encuentran en distintas zonas: las 92 metopas, decoradas con temas de la mitología griega; el friso de las Panatheneas, que bordeaba la cella, y que mostraba una procesión de miembros de distintas clases sociales hacia la diosa Atenea… En esencia, un maestro escultor llamado Fidias fue el responsable de varios elementos del friso del Partenón, así como del diseño general del propio Partenón. Lamentablemente, su figura esculpida más gloriosa ya no se conserva. Fidias fue el escultor griego, hijo de Charmides y discípulo de Hegias. Es una de las figuras más sobresalientes del periodo clásico y su estilo ejerció una profunda influencia posterior. Fidias fue el escultor más prestigioso de la Antigua Grecia (siglo V a.C.), figura clave en el Siglo de Oro de Pericles. Dirigió la reconstrucción de la Acrópolis de Atenas y creó obras monumentales criselefantinas (oro y marfil) como el Zeus de Olimpia (maravilla del mundo antiguo) y la Atenea Partenos del Partenón. La revolución cultural y artística que vivió Atenas en tiempos de Pericles tiene en Fidias a uno de sus máximos artífices. Se inició artísticamente en el mundo de la pintura junto a su hermano Paneno, pero pronto se decantará por la escultura de la mano de su maestro Ageladas de Argos. Fue nombrado por Pericles director de las obras del Partenón. Para este templo ateniense realizó las esculturas de las metopas, frontones y frisos entre los años 448 y 432 a. C., en los que se representan temas heroicos y mitológicos. Para la Acrópolis, esculpió una estatua de Athena Lemnia realizada en bronce, que se levantó entre los Propileos y el Erecteion de la que nos han quedado algunos fragmentos copiados (la cabeza en el Museo Cívico de Bolonia y el torso en el Skulpturensammlung de Dresde). De mayor tamaño es la escultura de Athena Parthenos que realiza en oro y marfil destinada al culto. Tras ser acusado de robar el oro empleado de los fondos del estado, abandona Atenas instalándose en Olimpia, donde realiza otra colosal escultura esta vez con la imagen de Zeus, entronizado y sosteniendo en una mano la Victoria y en la otra un cetro con águila. Esta la conocemos a través de numerosas reproducciones en gemas y en monedas. FRISO DEL PARTENÓN, OBRA DE FIDIAS Sobre el escultor Práxiteles anotaremos algo: Hijo de Cefisodoto el Viejo, es el más importante representante del arte ático del siglo IV. Se considera el autor de más de cincuenta trabajos de los que conservamos muy pocos. Los más importantes son la Afrodita de Cnido –para la que posó la bella Friné, amante del artista-, el Apolo sauróctono, el Sátiro escanciador y el Hermes con Dionisos niño (una de las pocas que se considera original). Graciosas y elegantes curvas definen su obra. Todas ellas están caracterizadas por la elegancia con la que las dota el maestro, gracias a la flexibilidad que otorga la curva con la que se modelan las figuras. Los rostros tienen una expresión melancólica, mientras que los paños están modelados suavemente. Sus obras estaban policromadas, al igual que las demás esculturas, eligiendo al pintor Nicias para dar color a sus figuras. Ahora vamos a comentar la Afrodita de Cnido. Planteados los problemas que le interesan, Praxíteles buscará, en los años en torno al 360 a.C., su solución. Efectivamente, es en este periodo donde se sitúan sus dos obras más creativas y nuevas, las que le dan su significado y su puesto de honor en el arte griego. Una de ellas es la Afrodita Cnido, obra cuya fama atraviesa todo el mundo antiguo entre poemas y alabanzas. El asombro que su belleza causó fue tal que, pese a su condición de imagen de culto, se pensó enseguida en su contemplación estética: situada en el centro de un templete redondo -conocemos su reproducción en la Villa de Adriano en Tívoli-, los visitantes le daban la vuelta por completo. Sin embargo, se trata de una obra concebida, como todas las de Praxíteles, según un punto de visión principal. Contemplada desde él, la diosa se inclina un poco hacia adelante y hacia un lado, acentuando así el instintivo gesto de cubrirse al salir de las aguas. Por desgracia, ninguna de las numerosísimas copias llegadas hasta nosotros le hacen justicia: es lo que suele ocurrir cuando los originales eran de mármol; mientras que los bronces -como el Sátiro Escanciador, sin ir más lejos- podían ser recubiertos de barro o yeso para obtener moldes y trabajar con ellos, las esculturas en piedra, delicadamente pintadas, no podían tocarse, y por tanto era imposible reproducirlas con exactitud mecánica. Aun así, si nos centramos en algunas copias -las hay magníficas- de su cabeza, y las suponemos barnizadas de cera transparente (la gánosis, que fundía todos los colores aplicados a una obra), con los ojos finamente coloreados y brillantes hasta obtener ese aspecto ensoñador y húmedo (hygrós) tan apreciado por entonces, podremos imaginar la impresión que tal obra causaba, y en qué consistía la cháris o gracia que dio fama a Praxíteles. Pero además, y sobre todo, nuestro autor había creado, por fin, algo nuevo en el arte helénico: una Afrodita absolutamente desnuda, y, a la vez, el primer ideal de un cuerpo femenino basado precisamente en una anatomía femenina, y no, como en la época de Pericles, en una estructura corpórea de varón. AFRODITA DE ECNIDO, OBRA DE PRAXÍTELES No podemos olvidarnos de Polícleto y Mirón, presentándose el Diadúmeno de Polícleto. Policleto y Mirón son considerados los promotores del arte clásico que se desarrolla en Grecia en el siglo V a.C. Alumno de Agéladas, se le considera el inventor del contraposto en escultura. Su producción es en bronce y el tema más frecuente el de jóvenes atletas. De entre sus obras destaca el Doriforo, que conocemos a través de copias romanas en mármol y que destaca por su equilibrada composición y las proporciones reguladas por un canon que él mismo estableció (el dedo índice). Armonía, simetría y ritmo también aparecen en su obra Diadúmeno, conocida por una copia helenística que se conserva en el Museo Nacional de Atenas. Destacó también como un gran teórico con su tratado Canon, en el que explica que la belleza humana está en la proporción, la medida y el número. Tras la creación del Doríforo, Policleto entra en una fase de plenitud y madurez, a la que no es ajeno el influjo ático, más concretamente fidíaco. La obra más representativa de esta evolución es el Diadúmeno, cuyas formas corporales son más sueltas y naturales que las del Doríforo y en cuya cabeza se perciben las consecuencias del influjo mencionado. En ella se mantiene el ritmo alternante, pero se reducen las proporciones y se da a la composición una forma más cerrada. Comparado con el Doríforo, el Diadúmeno se concentra más en la acción, perfectamente definida mediante el recurso de ceñirse la cabeza con una "taenia", que los copistas repetirán e interpretarán a su antojo. Por otra parte, el Diadúmeno acredita un cambio de mentalidad en el maestro, más suavizada y, si se prefiere, más humanizada, cambio que se atribuye al influjo ático y fidíaco. El motivo de base con la pierna exonerada retrasada es típicamente policlético. DIADÚMENO, DE POLÍCLETO La época Helenística (siglos IV-II a.C.) En este período las esculturas fueron dotadas de mayor dinamismo (movimiento), así como de gran realismo. Ya no se trataba de representar el ideal de belleza, sino la naturaleza tal cual es, fuese alegre o dolorosa, bella o fea o, incluso, trágica (Muerte de Laocoonte y sus hijos). La escultura griega fue imitada y reproducida por los romanos. Gracias a ellos conocemos cómo fueron muchas de las grandes obras hoy desaparecidas. Al igual que la arquitectura, ejerció una importantísima influencia en estilos más modernos, tales como el renacentista y el neoclásico. LA PINTURA GRIEGA Se han conservado pocos restos de pintura griega. Sin embargo, podemos hacernos una idea aproximada de cómo debió ser gracias a la abundante producción de cerámica decorada con pinturas. Esta actividad impulsó notablemente la artesanía y el comercio, especialmente, en Atenas. La pintura sobre cerámica representaba animales fantásticos, motivos vegetales, escenas mitológicas y de la vida cotidiana. Las vasijas adoptaron diversas formas según su utilidad (para aceite, agua, vino, etc.). Destacaron dos tipos: las de figuras negras sobre fondo rojo, y las de figuras rojas sobre fondo negro, éstas últimas típicas del siglo V. Fueron elaboradas en su mayor parte en la ciudad de Atenas al finalizar las Guerras Médicas. Así, pues, afirmaremos que al hablar de la pintura Griega, hay que remitirse obligatoriamente a Pompeya y a sus ruinas. Consiguientemente, su Basílica se comunicaba con el foro a través de cinco puertas que se encontraban en el vestíbulo, y estaba dividido en tres naves separadas por una doble hilera de columnas jónicas. Todo el interior estaba decorado por pinturas y estucos. Comentando, ya, la Casa de Cecilio Giocondo, en la que se aprecian dos mujeres en un diván, señalaremos que el cuarto estilo de la pintura mural romana nació en la corte imperial, y de ésta irradió hacia el sur de Italia. Aparece en Pompeya antes del año 62 y se encontraba en pleno auge cuando se produjo la erupción del 79, que destruyó definitivamente los lugares habitados de la campiña del Vesubio. Las figuras no están pintadas como decenios antes, siguiendo las normas del dibujo a línea académico, sino con una técnica casi impresionista, de pinceladas rápidas, yuxtapuestas, de una paleta de colores vivos. No era una técnica nueva, sino utilizada ya en la Grecia helenística, como lo acreditan las tumbas tracias, e incluso la de Filipo últimamente descubierta en Vergina. Renacida ahora, constituye el componente más característico de un estilo eminentemente pictórico. El cuarto estilo de la pintura mural romana nació en la corte imperial, y de ésta irradió hacia el sur de Italia. Aparece en Pompeya antes del año 62 y se encontraba en pleno auge cuando se produjo la erupción del 79, que destruyó definitivamente los lugares habitados de la campiña del Vesubio. Las figuras no están pintadas como decenios antes, siguiendo las normas del dibujo a línea académico, sino con una técnica casi impresionista, de pinceladas rápidas, yuxtapuestas, de una paleta de colores vivos. No era una técnica nueva, sino utilizada ya en la Grecia helenística, como lo acreditan las tumbas tracias, e incluso la de Filipo últimamente descubierta en Vergina. Renacida ahora, constituye el componente más característico de un estilo eminentemente pictórico. Dicho lo cual, vamos a dedicar algunas palabras a los pintores griegos Zeuxis y Parrasio. Fueron precisamente Zeuxis de Heraclea y su contemporáneo Parrasio de Efeso, ambos activos en el último cuarto del siglo V y primeros años del siguiente, quienes vieron con claridad las posibilidades del sombreado. En sus manos, la pintura iba a convertirse en una técnica totalmente nueva, en la que verdad e imitación se fundían de forma mágica y maravillosa. Son muchas las anécdotas que se cuentan acerca de la capacidad ilusionista de sus pinturas. Valga una de ellas como simple ejemplo: "Se cuenta que éste último (Parrasio) compitió con Zeuxis; éste presentó unas uvas pintadas con tanto acierto que unos pájaros se habían acercado volando a la escena, y aquél presentó una tela pintada con tanto realismo que Zeuxis, henchido de orgullo por el juicio de los pájaros, se apresuró a quitar al fin la tela para mostrar la pintura, y al darse cuenta de su error, con ingenua vengüenza, concedió la palma a su rival, porque él había engañado a los pájaros, pero Parrasio le había engañado a él, que era artista" (Plinio, NH, XXXV, 65; trad. de María E. Torrego). LA CASA DE CECILIO GIOCONDO No hay que olvidar que Pompeya es un vasto sitio arqueológico ubicado en la región de Campania, en el sur de Italia. Fue una ciudad romana desarrollada y sofisticada y quedó enterrada bajo metros de cenizas y piedra pómez después de una catastrófica erupción del monte Vesubio en el año 79 d.C. Cerca de la costa de la bahía de Nápoles, el sitio bien preservado cuenta con ruinas excavadas que los visitantes pueden explorar libremente. ARQUITECTURA GRIEGA CLÁSICA La arquitectura griega fue, en buena medida, de carácter religioso y se desarrolló básicamente en torno a los santuarios. Entre los numerosos conjuntos arquitectónicos existentes destacan los santuarios de Olimpia y Delfos y la Acrópolis de Atenas. En ellos se pueden encontrar algunos de los templos más representativos del arte griego en cualquiera de sus etapas. Las características fundamentales de la arquitectura griega fueron el equilibrio, la proporción y la medida. El material constructivo por antonomasia fue el mármol, el cual era cortado en perfectos bloques que formaban sillares con los cuales se levantaban los edificios, estos, en su mayor parte, estaban rematados por un dintel. En lo que a la arquitectura se refiere, el edificio más típico de los griegos fueron los templos y en ellos y para ellos se crearon los tres órdenes arquitectónicos clásicos, el dórico, jónico y corintio. Las construcciones más antiguas de Grecia, correspondientes al siglo X a.C., se han localizado en Tirinto, Thermos y Samos, donde se puede apreciar la evolución del templo griego desde el megarón prehelénico. A excepción de la época arcaica donde los templos se construyeron en madera y piedra, con anterioridad se construía en adobe y madera, lo habitual de los templos griegos fue el uso masivo del mármol como elemento arquitectónico. Fue en la época arcaica en la que nació el templo como edificio de culto, en un principio el culto se celebraba en pequeñas capillas anexas a los palacios, pero con el tiempo surgió la necesidad de construir edificios propios para éste fin, así surgieron los primeros templos, edificios modestos de planta rectangular compuestos por un espacio diáfano llamado naos, en el cual se encontraba la estatua del dios y por tanto era su morada. Y, llegados aquí, vamos a dedicar unas palabras al templo de Hefaistos en Atenas. Se trata de un templo dórico levantado en el extremo noroccidental del ágora ateniense, magníficamente conservado. Está dedicado a los dioses protectores de la industria artesana: Atenea y Hefaistos, y en él se deja sentir una fuerte influencia del Partenón en las proporciones esbeltas de las columnas, contracción de metopas, curvatura y policromía. Es muy probable que el arquitecto que realizó este templo fuese el mismo que levantó el de Poseidón en el Cabo de Sunion. EL TEMPLO DE HEFAISTOS EN ATENAS Esta estructura primitiva se fue complicando hasta llegar al templo clásico dividido en tres secciones. Tradicionalmente se ha considerado a los dorios como los constructores de los primeros templos en Grecia. Los templos clásicos se dividieron en tres partes, el pronaos (vestíbulo abierto), la naos (donde habita la divinidad y que se dividía habitualmente en diferentes naves separadas por columnas) y el opistodomos (donde se encontraba el ajuar, tenía una estructura similar a la del pronaos). Se caracterizan por la planta rectangular con nave alargada. Dependiendo de la forma de la planta y de la colocación de las columnas los templos se pueden clasificar en: anfipróstilo, si tiene columnas tanto delante como detrás del edificio; áptero, si carece de columnas y la planta es circular; díptero, si tiene dos filas de columnas; períptero, si se encuentra rodeado de columnas; pseudoperíptero, con columnas en los dos lados mayores del recinto; próstilo, con columnas en uno solo de los lados; tetrástilo, con cuatro columnas en el frente; hexástilo, con seis columnas en el frente; octásilo, con ocho columnas; decástilo, con diez columnas; y dodecástilo, si tiene doce columnas en el frente. TEMPLO DE ATENEA NIKÉ, EN LA ACRÓPOLIS DE ATENAS El Templo de Atenea Niké fue dedicado a las diosas de Atenea y Niké. Construido en torno al 420 a.C., es el primer templo completamente jónico de la Acrópolis. El Templo de Atenea Niké se encuentra en la Acrópolis de Atenas, Grecia. Está situado en el espolón o bastión suroeste de la colina, justo a la derecha de los Propileos (la entrada principal). Es un pequeño templo jónico de mármol construido hacia el 420 a.C. en honor a la diosa de la victoria, Atenea Niké. El otro edificio, junto con el templo, típico de la arquitectura griega fue el teatro. El teatro típico solía estar edificado en la ladera de una colina. En principio eran edificios ligados a las ceremonias religiosas en honor a Dionisio. Un teatro prototípico griego se dividía en tres partes, la escena (espacio en el que se representaba la obra teatral), la orquesta (donde se situaba el coro y que tenía planta circular) y por último, la gradería (donde se situaba el público, tenía forma semicircular y rodeaba a los otros dos elementos). Una variante del teatro griego fue el odeón, edificio utilizado para representaciones musicales y que tenía una estructura similar al teatro. El teatro fue un edificio griego construido al aire libre, aprovechando la ladera de una montaña, para la representación de obras. Se componía de una serie de partes: Cávea: Graderío para los espectadores. Orchestra: Espacio central de arena donde se colocaban los músicos y coros en las representaciones teatrales griegas, que actuaban generalmente mientras los actores se cambiaban. En los teatros griegos esta zona es circular. Escena: Lugar del escenario propiamente dicho donde se desarrolla la acción dramática. Su frente será utilizando como decorado o fondo de escena aprovechando sus puertas laterales como elemento de la acción teatral. El ejemplo más conocido y mejor conservado de teatros griegos es el de Epidauro construido en el s. IV a.C. TEATRO GRIEGO DE EPIDAURO La parte más importante de una ciudad griega estaba ocupada por la Acrópolis, lugar que se destinaba generalmente a la construcción bien de palacios o bien de edificios religiosos. La más famosa de las acrópolis griegas fue la de Atenas, dentro de la cual se encontraba el famoso Partenón. Contrariamente a lo habitual en aquella época, los griegos no concedieron una especial importancia a la edificación de sepulcros, destacando tan sólo algunos ejemplos como el Mausoleo de Halicarnaso. Al mismo vamos a dedicarle algunas palabras: En el museo de Halicarnaso se asienta el relieve de la Amazonomaquia, obra de Scopas y fechado en 340 a.C., perteneciendo al helenismo. Aunque el escultor griego revela una comprensión perfecta de la anatomía humana bajo el esfuerzo de la acción, sus figuras, sin ayuda de los ropajes, habrían parecido extraviados e independientes, como bailarinas sin acompañamiento musical; y si examinamos estos relieves más detenidamente, empezamos a reconocer el arte con que varían de ritmo las túnicas flotantes, según el carácter de cada acción (K. Clark). Casi por encima de las diferencias, lo que más asombra es la relativa homogeneidad del Mausoleo de Halicarnaso, prueba del intento unificador que se daba en las grandes obras colectivas. En estas ocasiones, solía tomar el mando del conjunto uno de los artistas (posiblemente Escopas en nuestro caso), se imponían normativas rígidas (por ejemplo, la sistemática organización del friso de la Amazonomaquia a base de diagonales y de posturas geométricas relativamente simples), y tendían a limarse las peculiaridades personales. Dicho lo cual, vamos a informarnos sobre Scopas. Nacido en Paros, desarrolló su actividad artística en Ática, el Peloponeso y Asia Menor. La mayor parte de su obra la realizó en mármol. Trabajó como arquitecto en el Templo de Alea en Tegea, pero fue en el campo de la escultura donde más destacó. En sus primeras obras, muestra una clara influencia de su contemporáneo Praxíteles, tal y como se puede observar en las estatuas que realizó para el templo de Venus en Megara. Hacia mediados de siglo, colaboró en la decoración escultórica del Mausoleo de Halicarnaso junto a Briaxis, Leocares y Timoteo, aunque no sabemos con seguridad que obras corresponden a este autor. Su influencia fue notable especialmente en las estelas funerarias del siglo IV y el arte helenístico-asiático. Por su parte, la mayor parte de la escultura de Lisipo la realizó en bronce. Fue uno de los artistas favoritos de Alejandro Magno a quien retrató en numerosas ocasiones. Partiendo del canon clásico de Policleto, evoluciona hacia un mayor naturalismo. La obra de Lisipo que resume las principales características de este escultor es el Apoxiómeno, de la que conservamos una copia romana en los Museos Vaticanos. Las fuentes le atribuyen unas 1500 figuras de atletas, filósofos o príncipes, todas ellas anunciaban el gusto helenístico, sin embargo no han podido ser identificadas. El estilo de Lisipo se caracteriza por su naturalismo y la disposición de las figuras en el espacio, lo que obliga al espectador a contemplarlas desde diferentes puntos de vista, consiguiendo dotar de mayor belleza a sus trabajos. Posiblemente original de Atenas, Leócares desarrolló su actividad escultórica en el Ática, el Peloponeso y Asia Menor. Colaboró en la decoración del mausoleo de Halicarnaso, las obras que se le atribuyen muestran una clara influencia de Lisipo. Las fuentes también dicen que fue autor del grupo Ganímedes raptado por el águila, del que conservamos una copia romana en los Museos Vaticanos de Roma así como del original del Apolo de Belvedere. Del crédito que consiguió Leócares en su tiempo es buena muestra el encargo de la ejecución de los retratos en oro y mármol de la familia de Filipo de Macedonia. Por último, Timoteo nació probablemente en Epidauro o sus alrededores. Trabajó en el templo de Asclepio en Epidauro; colaboró en la decoración del Mausoleo de Halicarnaso junto a Escopas, Briaxis y Leocares tal y como nos narra Plinio. Pero su obra más célebre es, sin duda, el grupo que representa a Leda y el cisne, de la que conservamos numerosas réplicas, una de ellas en el Museo del Prado. En toda su producción se deja ver una fuerte influencia de los paños de Fidias. A partir del siglo XI a.C. cada ciudad griega contaba con una serie de edificios públicos entre los que se contaban teatros, estadios, gimnasios e hipódromos. Los edificios clásicos, centrados en el equilibrio y la simetría de Grecia y Roma, se clasifican principalmente en religiosos y públicos. Destacan los templos (Partenón), teatros (Epidauro), odeones, opistodomos, anfiteatros (Coliseo), basílicas, termas y monumentos conmemorativos como arcos de triunfo, caracterizados por el uso de los órdenes dórico, jónico y corintio. Se aclara que el odeón es un teatro destinado en Grecia a las audiciones musicales. Estaba dotado de techumbre. Podía ser cuadrangular y estar columnado. Por otro lado, el gimnasio en la Antigua Grecia (gymnasion) era una institución pública central para el entrenamiento físico, la educación intelectual y la socialización masculina, enfocada en la arete (excelencia) física y mental. Estos centros, que funcionaban al aire libre o en pórticos, combinaban espacios de ejercicio como la palaistra (lucha) con áreas para la filosofía, baños y pistas de atletismo. En suma, pues, en la Antigua Grecia, el gimnasio era una institución dedicada a la instrucción física y espiritual. También funcionaba como una instalación de entrenamiento para competidores en juegos públicos. Era asimismo un lugar para socializar y encontrar grupos con los cuales se compartieran ideas. Las basílicas griegas tienen planta central. En la Antigüedad clásica, se trataba de un amplio edificio cubierto destinado a diversos fines y fundamentalmente concebido como lugar de reunión y sede de tribunales. De los tres órdenes clásicos el más sobrio y simple fue el dórico, constaba de una base compuesta por tres escalones, que recibía el nombre de estilóbato; en el último de los escalones descansaban directamente las columnas acanaladas, ya que estas carecían de basa. El fuste era acanalado a arista viva, podía tener entre dieciséis y veinte acanaladuras, y se ensanchaba ligeramente en la parte central (dicho ensanchamiento recibía el nombre de éntasis). Las columnas se construían a base de bloques superpuestos de piedra perfectamente cortada. El capitel tenía una parte convexa en forma de almohadón redondeado, que se denominaba equino, y una piedra cúbica denominada ábaco. Sobre el capitel descansaba el entablamento, que se dividía en cuatro partes: arquitrabe, friso, cornisa y tejado. El friso estaba compuesto por los triglifos y las metopas. La fachada del templo estaba rematada por un frontón, en cuyo tímpano se situaban los relieves escultóricos. En un templo dórico el número de columnas del pronaos variaba entre cinco o nueve en la parte posterior y anterior, y entre trece y dieciocho en los laterales. Todo el templo era un impresionante ejercicio de perfectas proporciones arquitectónicas en el cual cada elemento guardaba un asombroso equilibrio con el conjunto de la obra. Los templos dóricos eran estructuras considerablemente sólidas, lo cual ha permitido que su estructura se conserve en la actualidad, a excepción de las techumbres que al ser de madera se han deteriorado con el paso de los siglos. De todos, sin duda el más conocido es el Partenón. A partir de la segunda mitad del siglo V se empezó a desarrollar, sobre todo en las ciudades de Asia Menor, un nuevo estilo arquitectónico conocido como jónico. El orden jónico era más esbelto y con mayores adornos que el dórico, pero sin caer en excesos decorativos, la novedad en las líneas se debió más que a cualquier otro aspecto a la respuesta estilística a una sociedad más refinada y culta. La columna se mantuvo como el elemento fundamental en el arte jónico. En él, las columnas se hacen más pequeñas pero más esbeltas que las dóricas. El fuste descansaba sobre la basa y esta sobre el estilóbato; el fuste se adornaba con 24 estrías que finalizaban en un adorno curvo llamado contario. El capitel estaba constituido por el cimacio sobre el que descansaban las volutas enroscadas, el elemento definitorio del orden jónico. El arquitrabe estaba formado por tres fajas y el friso estaba decorado con relieves; la cornisa por su parte, se mantuvo prácticamente inalterada. El templo jónico mantuvo la misma estructura que el dórico, pero se orientó de forma distinta ya que miraba hacia el este en lugar de hacia el oeste. Quizá los templos jónicos más conocido sean el de Atenea Niké en Atenas, el Artemison de Efeso y el de Apolo Dídimo. En lo que a monumentos funerarios se refiere, en éste período se construyó el más famoso de todos ellos, el Mausoleo de Halicarnaso. Los templos griegos más famosos incluyen el Partenón en la Acrópolis de Atenas, dedicado a Atenea y máxima expresión del orden dórico, el Erecteión con sus icónicas Cariátides, el Templo de Zeus Olímpico en Atenas, el Templo de Poseidón en Sunio y el Templo de Hefesto, uno de los mejor conservados. Otros destacados son el Templo de Artemisa en Éfeso y los templos de Paestum en Italia. Por último, el orden corintio el cual mantenía en grandes líneas las normas del orden jónico. Pese a que el fuste era el más esbelto de los tres órdenes, las grandes novedades se incorporaron en el capitel, que ahora adoptó forma de campana, al cual se dotó de pequeñas volutas entre las que se colocaron hojas de acanto encorvadas hacia el exterior. En el friso y la cornisa se acentuaron los elementos decorativos. Lo más característicos del orden corintio fue la más que abundante ornamentación de todos sus elementos. El templo de Apolo en Corinto y el de Afaia en Egina son los ejemplos mejor conservados de estilo corintio. En cuanto al arte arcaico griego vamos a recordar algunas cosas. Desde finales del siglo VII y comienzos del siglo VI a. C. el artesanado griego, en general, se ve agitado por una fuerte sacudida que activa sus mentes y agiliza sus ideas. No es una explosión intelectual fulgurante como la de plena época clásica, sino algo tan sencillo como la curiosidad ante cuestiones relacionadas con la estática y el movimiento, con la posibilidad de sostener una construcción de piedra en lugar de una de madera y adobe, con la evolución de las formas. Si se piensa en las duras condiciones de vida y en la modestia de recursos técnicos de aquella época, hay que descubrirse ante el tesón y el ingenio derrochados, como también ante la capacidad para admitir y corregir errores. Pese al individualismo y el aislamiento entre talleres y escuelas, el artesanado arcaico tuvo conciencia de la necesidad de contribuir al esfuerzo común y ahí radica en buena parte la fuerza y la pujanza del arte de esta época. Arquitectura, escultura y cerámica verán aparecer nuevas formas y temas. A partir del siglo V a.C., se desarrolló el período propiamente clásico (450-405 a.C.), en el que se levantaron los edificios más representativos, sobre todo los de la Acrópolis de Atenas. Entre ellos los más grandiosos fueron el Partenón, el Erecteión, de orden jónico, con la famosa Tribuna de las cariátides, y el templo de la Victoria áptera o Atenea Niké. Además, existen otras construcciones del período clásico situadas fuera de la Acrópolis de Atenas. Son, por ejemplo, la Linterna de Lisícrates, primer modelo de orden corintio y pequeño monumento de planta circular levantado como recuerdo de un certamen poético ganado por Lisícrates, y el Teatro de Epidauro, uno de los mejores ejemplos de teatro griego. Durante el período helenístico las construcciones griegas se difunden por Pérgamo, Mileto, Rodas y Alejandría donde se crean grandes edificios de carácter civil como el Faro de Alejandría, otros de finalidad religiosa o funeraria como el Altar de Zeus en Pérgamo y el Mausoleo de Halicarnaso, dedicado a conservar los restos funerarios de Mausolo, sátrapa de Caria. En Atenas, en este momento, se levantó el grandioso Templo de Zeus Olímpico. Por otra parte, en el helenismo temprano, las novedades arquitectónicas que encontramos se concentran en algunos edificios civiles y monumentos menores como en este caso. La Linterna de Lisícrates fue levantada en la época de Alejandro (336-323 a. C.) en Atenas como homenaje al ganador de un concurso teatral. El trípode se erige sobre una base arquitectónica que destaca por su riqueza decorativa y en la que podemos observar capiteles corintios, orden que normalmente se reserva para el interior de los templos. LA LINTERNA DE LISÍCRATES LA CERÁMICA GRIEGA CLÁSICA La cerámica griega alcanzó un desarrollo no conocido por la cerámica de ningún otro lugar en la época. Dada su tremenda calidad se extendió por todo el Mediterráneo como un elemento de lujo que hacía referencia a la alta posición social de su poseedor. La cerámica es quizá el mejor medio que tenemos para conocer como tuvo que ser la pintura griega e incluso para conocer determinados aspectos de la vida social de los griegos. El papel de la pintura en la cerámica griega fue de vital importancia, hasta el punto de que los diversos estilos cerámicos se clasifican, no por sus formas, si no por los colores con los que están pintadas. Las cerámicas de la época arcaica se decoraban con figuras humanas cuyas siluetas iban en negro sobre un fondo claro, con composiciones sencillas. En el siglo VII a.C. la figura humana se torna en lo más importante de la composición cerámica, se pintaban siluetas sobre un barniz negro y para resaltar la figura se realizaban incisiones en tonos blancos y rojos. A lo largo del siglo VI a.C. se impondrá un estilo cerámico caracterizado por la representación de figuras negras sobre un fondo rojizo claro. Se representaban toda clase de temas, haciéndose más hincapié en los aspectos narrativos sobre los decorativos. A finales del siglo se produjo un importante cambio cromático en la cerámica, las figuras adoptaron el color rojo y el fondo se pintó en negro, pese a ello, no se produjo ninguna transformación en la temática. Ya no era necesario realizar incisiones debido a que el fuerte contraste de los colores lograba este objetivo. Un tipo especial de cerámica fueron los vasos funerarios ('lékythos') que eran policromados en tonos azules, amarillos, ocres e incluso morados. Por lo tanto, puede afirmarse que la cerámica adquiere en Grecia un importante desarrollo, dejándonos creaciones de gran belleza. A través de estas obras nos hacemos una idea de cómo sería la gran pintura y nos permiten conocer la vida cotidiana de los griegos. En el siglo VI a.C. se impone la moda de las figuras negras, dejando el color rojo del barro como fondo. A finales de esta centuria se produce un importante cambio al invertirse la policromía. El color rojodel barro queda reservado para las figuras y el fondo se pinta de negro. Uno de los ejemplos más atractivos de este estilo lo encontramos en esta crátera, pieza de boca ancha y dos asas que se utilizaba para mezclar líquidos. La decoración se debe al Pintor de las Nióbides y se fecha hacia el año 460 a.C. En la parte superior y en las asas nos encontramos con una intensa decoración de volutas que casi impide contemplar el fondo. En el cuello del vaso podemos apreciar una serie de escenas violentas que narran la Centauromaquia, el enfrentamiento entre los Centauros y los lapitas. Las figuras se sitúan en serie y están delimitadas por líneas que acentúan su anatomía. El grupo central está constituido por el centauro en el suelo defendiéndose ante el lapita armado, mientras otro centauro en pie se dispone a lanzar su arma. La violencia de la franja superior se continúa en la zona central, donde observamos el tema de la Amazonomaquia, el enfrentamiento del legendario pueblo de las mujeres guerreras con sus múltiples adversarios. Al representar las amazonas el mundo de la barbarie y el desorden frente a la ordenada civilización helénica, había que combatirlas y vencerlas. Aliadas de los troyanos, serán batidas por Aquilesa quien contemplamos en ademán de derrotar a una de las amazonas que cae herida en el suelo, destacando las armas y armaduras que se identifican con la época. Una nueva greca cierra la composición. En la cerámica griega ocupan un capítulo especial los lékythos, vasija de carácter funerario, de forma cilíndrica y alargada que deforma la figura humana, incluyendo en su policromía azules, amarillos, ocres oscuros y morados, empleándose temas de carácter funerario en su decoración. LA PINTURA GRIEGA CLÁSICA En la actualidad es muy poco lo que se conserva de la pintura griega, siendo conocida fundamentalmente por las descripciones literarias y por las copias romanas. Las muestras más importantes que se han conservado son las que adornan la bellísima cerámica griega, que nos pueden dar una idea del nivel alcanzado por los pintores helenos. La pintura griega está estrechamente ligada a la cerámica y es allí donde se encuentran los únicos modelos puramente griegos que se conservan en la actualidad. El primer período pictórico griego (siglos IX-VIII a.C.) recibe el nombre de geométrico debido a que los diseños, muy elementales, presentaban formas geométricas que prácticamente no destacaban de la superficie. Con el paso del tiempo los diseños se fueron haciendo más complejos y cobraron volumen. Ya en el período arcaico surgieron las primera figuras humanas, muy estilizadas. En estos primeros momentos el tema pictórico era únicamente el mitológico. Las escenas se disponían en franjas horizontales paralelas que narraban la historia mitológica. Parece ser que la pintura, o al menos la realizada en cerámica, sufrió una crisis durante el período clásico, de la que no se recuperó hasta el helenismo, cuando aparecen piezas llenas de colorido que contrastan con la sobriedad anterior. Pintores como Polignoto, Zeuxis, Parrasio o Timantes (del siglo V a.C.) , Apeles y Filoxenos de Eretría (del siglo IV a.C.), han sido frecuentemente tomados como modelos de perfección, sin que realmente se conozca ninguna de sus obras originales. La pintura, sin embargo, se ha podido estudiar a través de la cerámica; de gran perfección técnica, con perfiles negros que se destacan sobre fondos rojos, es una buena muestra el Ánfora de los Museos Vaticanos (obra de Exequias). Se suele atribuir a Andócides, hacia el año 530 a.C., la invención del procedimiento en el que las figuras rojas destacan sobre fondos negros, buenos ejemplos de ello son las obras del Pintor de Nióbides y Pintor de las Cañas, ambas del siglo V a.C. Y, ya más puntualmente, vamos a disertar durante un ratito sobre el Pintor de los Nióbides y sobre Polignoto de Tasos. El pintor que mejor incorpora y refleja en sus obras las características de la megalografíaes el Pintor de los Nióbides, así llamado por la crátera del Louvre en la que representó la matanza de los hijos de Níobe y la aventura de los Argonautas. Tanto la escena tremenda de la muerte de los Nióbides por las flechas de Apolo y Artemis, como el episodio protagonizado por los compañeros de Jasón en la búsqueda del Vellocino de Oro nos descubren rasgos nunca vistos en la cerámica pintada, entre los que sobresalen: 1.° La disposición de las figuras en grupos, en distintos planos y a distinta altura. 2.° La representación del terreno con sus irregularidades y desniveles, así como la presencia de rocas que tapan parcialmente las figuras, es decir, movimiento en la línea de suelo. 3.° Someras alusiones al paisaje, por ejemplo, por medio de un árbol. 4 ° Volúmenes captados, en escorzo o acortados en perspectiva. 5.° Actitudes y rostros que expresan estados de ánimo y emociones diversas. Por otra parte, Polignoto de Tasos es un pintor excepcional, que está asociado con otros buenos pintores como Mikón, Panainos y Onasias. Polignoto dejó pintadas numerosas obras en la Estoa Poikile (pórtico pintado), en la Pinacoteca de los Propíleos y en el Theseion de Atenas, así como en la vecina Platea. Pero aún le hicieron más célebre los frescos de la Lesche de los Knidios en Delfos, cuyos temas eran la Iliupersis o destrucción de Troyay la Nekyia o descenso de Odiseo al Hades en busca de la sombra de Tiresias, obras extraordinarias, al decir de las fuentes, de las que sólo nos queda la descripción de Pausaniasy pálidos reflejos en las obras de sus admiradores e imitadores dentro del ámbito de la pintura de vasos. Si conjugamos la información transmitida por las fuentes con testimonios como los que ofrece el pintor de los Nióbides, podemos formarnos una idea de la revolución originada por la pintura de Polignoto. Por lo pronto impone la composición panorámica y la narración en episodios concatenados, novedades a las que hemos de añadir la incipiente perspectiva, faceta que desarrollará con éxito extraordinario Agatarco de Samos, un técnico de la pintura de alta categoría. Con ser tan sensacionales las aportaciones citadas, los contemporáneos admiraban sobre todo a Polignoto y le otorgaban el cetro por su honda penetración en la definición del carácter, lo que se llamaba el ethos. A esa rara perfección llegó Polignoto a través de un conocimiento perfecto de la anatomía y de la mímica, de donde la intensidad de la mirada, la boca entreabierta que permite ver los dientes, la expresividad de un ademán. Todo ello demuestra que Polignoto es una de las mentes geniales que crean el espíritu artístico de época clásica, cuyo distintivo peculiar es la capacidad de sublimar la realidad. La cerámica es el campo donde mejor se puede apreciar el nuevo espíritu de la época, impuesto tras la caída del mundo micénico. A lo largo de la Edad Oscura, la cerámica hallada en los ajuares funerarios es la única vía de acercamiento al arte griego primitivo. Atenas es, a partir de entonces y hasta el período orientalizante, el lugar donde más y mejor se ha documentado la formación del arte griego clásico; las raíces de éste se hallan en la evolución de este período, denominado precisamente geométrico por el predominio de la geometría en formas y decoraciones del material cerámico. Curiosamente, Atenas fue la única ciudad que no cedió al empuje dorio, por lo cual no se debe atribuir a los dorios el arte geométrico; éste es un producto de la evolución del arte submicénico, sometido a una mentalidad transformada, pero continuadora del pasado. A lo largo del período Micénico Reciente y Submicénico, las formas cerámicas presentan claramente el carácter de las etapas siguientes: perfiles bien delimitados, con sus partes señaladas mediante nítidos cambios de orientación, y decoraciones que arrancan del estilo de metopas o estilo cerrado. Con el paso del Submicénico al Protométrico, coincidente con el cambio de milenio, las formas de los vasos se han reducido drásticamente, pues hay sólo unas diez formas, entre ánforas, píxides apuntados, cántaros (kantharoi), varios tipos de enócoes (oinochoai), cuencos, cráteras (kratéres) y pequeños vasos globulares con trípodes. El empleo del torno rápido y una cocción perfecta dan como resultado unas formas de gran calidad, decoradas con pintura de color oscuro sobre un fondo claro mate. Los motivos son totalmente geométricos, trazados a regla y compás, con el predominio de líneas rectas paralelas, dibujadas aprovechando la rotación de la vasija en el torno. Entre las líneas paralelas, el único motivo curvo se traza ahora con el compás, empleando brochas o pinceles múltiples, separados regularmente. Otros motivos son el cuadriculado o damero, y las líneas en zigzag. La parte más importante de la decoración se dispone en la franja central del recipiente, donde es mayor su diámetro. Los temas micénicos supervivientes están sometidos a la regularidad más absoluta: algunas espirales enlazadas, dos líneas onduladas divergentes (recuerdo último de los tentáculos del tipo de caracola denominado nautilo o argonauta) o un meandro ondulado que recorre todo el hombro de la vasija y cerrado sobre sí mismo. A lo largo del Protogeométrico, incluso estas concesiones a temas pasados se irán transformando en dibujos totalmente matemáticos. El viejo tema del pulpo, ya reducido tan sólo a su cuerpo (una banda vertical con sus ojos y unas patas esquematizadas), se convierte en un tema de dos series de círculos concéntricos separados por una banda vertical de temas geométricos, a base de rombos, dientes de lobo (series de triángulos tangentes), retículas y líneas rectas paralelas; todo ello, enmarcado por sendas bandas horizontales. La línea ondulada da lugar al meandro de ángulos rectos, tan característico del período geométrico y tan profusamente utilizado que hoy día lo denominamos greca. En Atenas, dos amplias necrópolis han proporcionado un sinfín de ejemplares del arte geométrico: el Cerámico (Keramaikos), situado en el barrio de los ceramistas y el Dípylon (literalmente la doble puerta, por hallarse extramuros, en las proximidades de esta entrada a la ciudad). La abundante cantidad del material obtenido en las excavaciones de estas necrópolis, además de su perfecta estratificación, han permitido el estudio de su evolución estilística y la división cronológica en fases bien precisas. Estos recipientes forman parte del ajuar de incineración, generalizado en Grecia en el Subminoico, enterrados en una fosa. El final del Protogeométrico, hacia el 900, coincide con la aparición de una variante decorativa denominada estilo de Dípylonpero, por el predominio del fondo de color negro, sobre el cual se dejan en reserva algunas bandas de fondo claro en las que se pintan los consabidos motivos geométricos. Conforme avanza el tiempo, durante todo el período Geométrico Inicial, aumenta el número de bandas que decoran el recipiente hasta recubrirlo por entero. A partir de esta etapa y hasta el final del Geométrico, este horror vacui, o afán de no dejar un espacio sin decoración, es característico, al igual que disponer las bandas horizontales con un ensanchamiento progresivo, parejo al aumento de diámetro de la vasija; hay una clara intención de reflejar la estructura del recipiente en la decoración que lo recubre, como si el vaso dilatara una fina malla pintada y ajustada a su superficie. También el catálogo de formas aumenta en este período. Al ánfora de varios tipos, la hidria (hydría) o la crátera(kratér) se suma el invento de nuevos perfiles como, por ejemplo, el vaso de asas horizontales o escifo (skyphos), el utróforo (loutróphoros), la píxide baja (pyxís) y de fondo plano, con tapadera de asa plástica en forma de un grupo de caballos, etc. A lo largo del Geométrico Medio, entre 850 y 770, el número de formas cerámicas aumenta, y lo mismo la variedad de los motivos geométricos pintados. Cada vez es mayor la complejidad de éstos, dibujados siempre con exactitud matemática y pulso firme y decidido. Ahora aparecen también los primeros temas figurativos de la cerámica geométrica: hileras de animales esquematizados y todos exactamente iguales, repetidos en una estereotipada actitud: cérvidos pastando, cabras que vuelven la cabeza o aves que picotean en el suelo. En otros recipientes, son escenas de caballos muy similares a los que por entonces se modelaban en barro. Como juguetes de ruedas giratorias, aparecen grandes cantidades de estos caballitos en las tumbas infantiles; iban provistos de una cuerda para tirar de ellos. Son los llamados caballos-trompeta, por la forma abocinada del hocico. Pero la etapa de apogeo del estilo geométrico corresponde al Geométrico Reciente, entre 770 y 700. Aparecen en ella, por primera vez, escenas humanas. Las obras maestras de este momento son las del Maestro del Dípylon, enormes recipientes funerarios (de hasta 1,60 m de altura), inutilizados intencionadamente, haciéndoles un agujero en el fondo antes de colocarlos encima de la tumba, a modo de una estela. Y, para ir terminando con la cerámica griega, daremos unas trazas sobre Mirón. La transición del estilo severo a la época clásica plena o madura está representada por Mirón, gran escultor y broncista de extraordinario prestigio. Las fuentes le recuerdan por la diversidad de su obra, por su empeño en reproducir la realidad y por la preocupación por la simetría, al tiempo que le censuran el desinterés por reflejar las emociones y la obsesión por los detalles superficiales. Estos juicios, aun cuando no carezcan de fundamento, son insuficientes para profundizar en la obra de Mirón, que lo mismo se comprometía con esculturas de animales, entre las cuales la famosa vaca de la Acrópolis de Atenas, que con grupos de figuras humanas o con figuras exentas. La prueba más evidente nos la ofrece una de sus primeras creaciones, un Herakles de bronce reproducido en pequeño formato por el Herakles de Boston. La fuerza del original se basaba en la representación del héroe abstraído en sus pensamientos, extenuado tras el ajetreo de los 12 Trabajos y apoyado en la clava. Cruces y cambios de dirección en las líneas maestras de la composición, giro e inclinación de la cabeza hacia la pierna de sostén con la mirada fija en un punto no sólo representan un ritmo nuevo, sino que exteriorizan el estado anímico de Herakles, como en algunas metopas de Olimpia. No menos interesante es la caracterización fisiognómica por medio de un cuerpo musculoso y fornido, en cuyo torso se advierte el principio de la diarthrosis, que tanto interesará a Policleto. Estas apreciaciones son imprescindibles para captar la originalidad que Mirón imprime a su trayectoria artística. Más innovador se muestra en el célebre Discóbolotanto en lo que afecta al movimiento como a la composición. Sin insistir en aspectos conocidos y trillados, debe quedar clara la fidelidad de Mirón al planteamiento básico de la escultura clásica -frontalidad del punto de vista principal- y su esfuerzo por variar y enriquecer la composición, enmarcada en este caso por un amplio arco, dentro del que se cruzan y contraponen diversas líneas. El Discóbolo es obra de hacia 450, posterior al Herakles de Boston. Un paso más en la evolución acredita el grupo de Atenea y Marsyas, reconstruido a base de las mejores copias conservadas de cada una de las figuras, que son la Atenea de Frankfurt y el Marsyas del Laterano. Las diagonales de ambas figuras convergen en el suelo sobre el punto en que coinciden las miradas, de donde el esquema en forma de V típico de finales de la alta época clásica. La Atenea de Mirón vestida con peplo ceñido, tocada con casco corintio y armada con una lanza se inserta en la nueva tipología creada en época clásica para representar a Atenea. El parentesco con la Atenea pensativadel relieve conservado en el Museo de la Acrópolis disipa toda clase de dudas. Por su parte, la escultura del Marsyas supone un avance tanto desde el punto de vista del modelado como de la ponderación. La actividad de Mirón se constata hasta la madurez del período clásico, pues su huella se deja sentir en las primeras series escultóricas del Partenón. ALGUNAS OBRAS Y SUS BREVES COMENTARIOS Y, una vez nos encontramos aquí, vamos a ver algunas obras de arte griego, haciéndole a cada una un breve comentario. • El discóbolo de Miron: La transición del estilo severo a la época clásica plena o madura está representada por Mirón, gran escultor y broncista de extraordinario prestigio. Su empeño en reproducir la realidad y por la preocupación por la simetría serán sus principales características como se observa en su célebre Discóbolo, una de las obras más famosas de la escultura griega. Como tantas veces se ha señalado, representa el Discóbolo un avance originalísimo y decisivo en el estudio del movimiento violento, de la tensión muscular consiguiente y de la integración de la figura en el espacio. Todos estos logros quedan sometidos al principio rector de la plástica clásica: la frontalidad del punto de vista principal. El modelado es típico del estilo severo. • Ánfora de Dipylon: Al aspecto escultórico dado a esta enorme ánfora funeraria -procedente de la Necrópolis del Dípylon, Atenas- cuya forma se originó en el Protogeométrico, el Maestro del Dípylon añade una decoración minuciosa que cubre todo el espacio, con un claro sentido de horror vacui. Como novedad, se introduce el tema figurativo, con series de animales pasantes, todos iguales, y escenas humanas de ritual funerario o próthesis en que, con unas siluetas de gran abstracción, los personajes lloran al difunto expuesto en un catafalco. La Crátera monumental también forma parte de este importante grupo de obras del Geométrico Reciente. • Cleobis y Bitón: Las estatuas de Kleobis y Biton ilustran la transición del estilo dedálico al arcaico, caracterizada por la solidez maciza de las figuras. Proceden de un taller argivo y conmemoran el comportamiento de Kleobis y Biton, que transportaron a su madre, sacerdotisa de Hera, hasta el Santuario de la diosa en Argos, uncidos ellos mismos al carro. La plegaria de la madre a los dioses, para que otorgaran el mayor bien a sus hijos, fue oída por aquéllos, que enviaron a éstos un profundo sueño del que nunca despertaron. Expresión mitológica del fatalismo griego. • El Auriga de Delfos: El Auriga formaba parte de un grupo dedicado a Apolo por el tirano Polyzalos de Gela (Sicilia), por lo que se ha pensado en atribuirlo a un gran broncista suritálico, tal vez, Pythágoras de Rhegion. El cuerpo del Auriga, está fundido por piezas primorosamente soldadas. Pese a la actitud de reposo, la figura está en tensión y así lo refleja la expresión del rostro, en el que afortunadamente se conservan los ojos. A estas cualidades se unen las del plegado, por todo lo cual la obra es un estupendo exponente de la categoría de los broncistas griegos. El Poseidón procedente del cabo Artemisión (Eubea) es otra de las grandes obras de este momento. • Crátera ática: Es posible que, para quien jamás ha visto un cuadro con sombreados y perspectivas, la sensación de realidad sea más profunda y desasosegante. Zeuxis y Parrasio explotaron efectivamente su papel de brujos, de creadores de confusión. Incluso en su aspecto externo, si damos crédito a las fuentes que nos han llegado, hicieron ostentación de su fantasiosa originalidad: Parrasio vestía de púrpura y llevaba corona y sandalias doradas (Eliano, Var. Hist., IX, 11), mientras que Zeuxis se paseaba por Olimpia con su nombre bordado en letras de oro sobre el manto (Plinio, NH, XXXV, 62). Realmente, sus actitudes provocativas e histriónicas tenían puntos de contacto con esos contemporáneos suyos que fueron los sofistas. Y es que, a nivel más profundo, Zeuxis y Parrasio son precisamente el paralelo estético de los sofistas. • Cerámica de las figuras negras: El efecto deslumbrante que causan los vasos decorados con dicha técnica proviene de un trabajo esmeradísimo y complicado que requiere gran pericia. En primer lugar se preparaba la superficie del vaso, cuya tonalidad anaranjada cobraba fuerza. Luego se trazaban los contornos de las figuras y una vez definidas y delimitadas, se aplicaba en el interior una especie de barniz parduzco-negro, de modo que se obtenían siluetas. Por último, la bicromía era enriquecida con detalles incisos -pormenores anatómicos, adornos, etc.- y con leves toques de color blanco para la encarnadura femenina o rojo oscuro para otros detalles. Todo este laborioso proceso exige atención máxima, pero lo que más obligaba a los artífices y por lo que hemos de admirarlos, es la extraordinaria habilidad para la incisión fina y para el trazo firme a mano alzada. La técnica de figuras negras se deriva de la corriente miniaturista de la cerámica corintia, aunque sea en el Atica donde adquiere esplendor. Su influjo se reconoce claramente en torno al año 560 y no deja de ser notable que el principal agente difusor sean los vasos mismos. Falta información sobre el aprendizaje o formación de los pintores de vasos, pero de lo que no cabe duda es de que se ejercitaban a fondo y de que practicaban a conciencia. Los períodos de actividad de muchos pintores son más cortos que los de otros artistas, lo que indica que no podían ejercer mucho tiempo, probablemente por desgaste y pérdida de vista. Las firmas en los vasos nos informan, a su vez, de la asociación frecuente entre pintor y alfarero; o bien de pintores empleados en un alfar; incluso de pintores y alfareros que se retiraban, cuando habían ganado dinero. De los nombres se puede colegir el rango social humilde del artesano, fuera esclavo, libre o extranjero. Por último, conviene tener en cuenta que la firma, como cualquier otra inscripción en el vaso, puede tener un sentido decorativo, pero también expresaba el deseo de atestiguar la personalidad en el logro de una forma nueva. Tras las creaciones monumentales de la cerámica protoática debidas al Pintor de Analatos, al pintor del Jarro de los Carneros, al Pintor de Nessos y al Pintor de la Gorgona, nos encontramos poco antes del año 580, con un maestro ático cuya firma, Sophilos, aparece en dos fragmentos de vasos. En uno de ellos representa la carrera de carros durante los juegos fúnebres en honor de Patroclo y en el otro la bodas de Tetis y Peleo. Este último tema, la comitiva de invitados que acude a festejar a Tetis y a Peleo, vuelve a ser tratado por Sophilos en otro vaso, cuyos fragmentos conserva el Museo Británico. Tenemos, pues, constancia del interés de Sophilos por los temas de la épica homérica, asimismo cultivados por la generación siguiente. • El Apolo de Belvedere: Esbelto y elegante, su gesto y levedad convirtieron el Apolo del Belvedere en obra maestra de Leócares, por comparación con el movimiento y actitud del pequeño Ganimedes del Vaticano. Pero, aparte de que ya esta última obra dista de ser copia segura del original de dicho maestro -la iconografía de Ganimedes es amplísima, y habría que discutirla en detalle, dado que poco sabemos con seguridad del arte de Leócares-, el problema se agrava por el propio academicismo del Apolo. Este, en efecto, es una copia romana, y si hemos de dar como más fiel al original la Cabeza Steinhäuser del Museo de Basilea, sin duda más dramática, con los ojos hundidos bajo las cejas y la boca entreabierta, en tensión, nos hallamos cerca del arte de Escopas, o incluso de tendencias más realistas de pleno siglo III a. C. "La contemplación de esta maravilla del arte me hace olvidar todo lo demás... Mi pecho parece ensancharse y elevarse como el que, inundado por el espíritu de la profecía, veo ante mí, y algo me transporta a Delosy a los bosques de Licia, los lugares que gozaron la presencia del dios" (J. J. Winckelmann). • El Trono Ludovisi: Es una de las mejores muestras de las manifestaciones suritálicas del Estilo Severo. A ambos lados de la escena principal del trono donde se representa el nacimiento de Afrodita, se encuentran dos figuras femeninas: una sacerdotisa y esta flautista, uno de los primeros desnudos femeninos que encontramos en el arte griego que destaca por la plasticidad del modelado y la forma cerrada. La designación trono es convencional y responde a la forma de la pieza que consta de una cara principal y dos alas laterales. La cara principal, aquí reproducida representa con toda probabilidad el Nacimiento de Afrodita, que emerge del mar ayudada por las Horas. El relieve es muy bajo y se desarrolla casi en un único plano. La combinación de torso frontal y cabeza de perfil en la figura de Afrodita evoca una fórmula preclásica. En los laterales del Trono encontramos a una Sacerdotisa y a una Flautista, respectivamente. LA ESCULTURA GRIEGA CLÁSICA Se nos ha quedado en el tintero, la escultura griega. Así, pues, antes que nada, hay que dar un panorama completo del arte griego. Y, sin añadir nada más, os comunicamos que la escultura griega también se puede dividir en tres grandes etapas: arcaica, clásica y helenística. El estilo arcaico viene caracterizado por la representación de los jóvenes atletas vencedores en los juegos. Son figuras rígidas que con el paso del tiempo alcanzan mayor dinamismo, manifestando siempre una perfecta proporción basada en la simetría. Se busca la conquista del cuerpo humano y la expresión del rostro. Estas estatuas arcaicas se dividen en kuroi -los atletas, cuyo singular es kuros- y korai -las muchachas, cuyo singular es kore-. Estas esculturas obedecen a la llamada ley de la frontalidad, conservando los brazos pegados al cuerpo y rígidos, avanzando habitualmente la pierna izquierda. Los kuroi aparecen desnudos, siendo su anatomía el principal reto del escultor. Los labios se arquean hacia arriba resultando la llamada sonrisa arcaica mientras que sus ojos son abultados. Su cabellera en zig-zag cae sobre los hombros. A medida que avanza el tiempo se manifiesta un mayor conocimiento anatómico y aumenta la expresividad del rostro. Las korai se representan vestidas, reduciendo su cuerpo a una especie de tablero de mármol con un estrechamiento en las caderas y un abultamiento en el pecho. En algunas ocasiones se presentan con la forma del tronco de árbol. El cambio de moda supondrá una interesante evolución aunque siempre reflejen las figuras la típica sonrisa arcaica y el convencional rizo en el cabello. El avance de la figura en movimiento se pone de manifiesto en los frontones de Egina y Olimpia realizados hacia el año 490. En ellos aparecen adecuaciones al marco -las figuras se ubican adecuadamente en el espacio del frontón-, mayor dinamismo y una estructura anatómica más perfecta pero aún encontramos sonrisas arcaicas, lo que reduce la calidad del conjunto. De esta época de transición también destaca el magnífico relieve del Nacimiento de Afrodita que decora el llamado Trono Ludovisi. El Auriga en bronce y el grupo de los Tiranicidas sirven de enlace con la etapa clásica. El estilo clásico es el momento de los grandes autores, suponiendo el hito de la escultura griega. A Mirón y Policleto debemos el dominio del cuerpo humano que caracteriza este periodo. Mirón se especializará en el movimiento, siendo su obra más famosa el Discóbolo, aunque posiblemente la expresión aún no alcance desarrollo posterior. Policleto está interesado por las proporciones del cuerpo humano, escribiendo la Symmetria donde establece el canon de belleza, considerando que la cabeza es la séptima parte del cuerpo humano, dividiéndose en tres partes el rostro. El Dorífero y el Diadúmeno recogen a la perfección estos planteamientos. Con Fidias culminan los esfuerzos hacia la conquista de la belleza, consiguiendo las figuras más equilibradas y perfectas. Será el autor de la decoración del Partenón, donde establece la técnica de los paños mojados que inciden en el estudio de la anatomía sin recurrir al desnudo. Algunas de sus obras eran de carácter monumental como la Atenea Partenos que hizo para el Partenón en oro y marfil, alcanzando los 15 metros de altura. Praxíteles será el maestro de las suaves curvas que caracterizan sus figuras como la Afrodita de Cnido -para la que posó como modelo la hetaira Friné-, el Fauno o el Apolo sauróctono, alcanzando cierta blandura y expresividad romántica. Scopas se preocupará por buscar los estados del alma, interesándose por la pasión incluso la violencia como se manifiesta en la Ménade o las estatuas del Mausoleo de Halicarnaso, rayando las expresiones de las figuras casi la tragedia. Lisipo busca las proporciones y la multiplicidad de los puntos de vista, desvirtuando el frontalismo de momentos anteriores. El Apoxiomeno o el Ares Ludovisi son magníficos ejemplos del estilo lisipeo, interesándose también el maestro por los retratos, especialmente los de Alejandro, de cuyo entorno formó parte como escultor de cámara, o de Aristóteles. Los retratos griegos buscan la individualización del personaje representado, utilizando la figura entera. La etapa helenística vendrá determinada por el desarrollo de las escuelas. En Atenas destacan Boetas, con su Joven orante, y Apolonio, autor del Torso del Belvedere. La escuela de Pérgamo nos ofrece unos excelentes grupos de figuras violentas que recogen las luchas contra los galos, obra de Epígono, Isígono y Antígono. El patetismo también se aprecia en los relieves de la Gigantomaquia que decoran el altar de Zeus. En la escuela de Rodas se aprecia un significativo gusto por lo gigantesco, el movimiento y la expresión del dolor como se aprecia en el grupo de Laoconte y sus hijos, obra de Agesandro, Polidoro y Atenodoro, o el Toro Farnesio de Apolonio y Taurisco. Alejandría se especializa en temas populares como los Enanos danzando. BREVÍSIMO DICCIONARIO DE ARTE Dicho lo cual, os aconsejo a quienes os acerquéis a este ensayo, que lo hagáis pero bien equipados, es decir, con un buen Diccionario de Arte y con las ilustraciones, por ejemplo, del Suma Artis. Por nuestra parte, lo hemos intentado todo, pero “Quien mucho abarca, poco aprieta”. Sin embargo, yo os voy a dar aquí y ahora un brevísimo diccionario de arte, sobre todo para agilizaros la lectura correcta de este ensayo. Así, pues, ¡manos a la obra! ARQUITRABE: Parte baja del entablamento, que apoya directamente sobre la columna. FRISO: Faja decorativa de desarrollo horizontal y específicamente la parte entre el arquitrabe y la cornisa en los órdenes clásicos. CORNISA: Parte sobresaliente superior de un entablamento. DORÍFORO: Atleta portador de lanza. MÁRMOL: Piedra caliza, de textura compacta y cristalina, susceptible de pulimento y con frecuencia coloreada y veteada. El mármol más apreciado y empleado en escultura es el de color perfectamente blanco, siendo especialmente famosos los del Pentélico en Grecia. LEY DE LA FRONTALIDAD: El término fue acuñado en 1892 por el teórico y arqueólogo Julius Lange para definir una constante artística propia del arte primitivo en general, y en particular del arte griego y egipcio, consistente en representar siempre la cara frontal de las figuras, con ausencia de perspectiva. En esta convención artística, la línea que pasa por entre las cejas, nariz y ombligo debe dividir el cuerpo en dos mitades simétricas y exactamente contrapesadas. El cuerpo puede inclinarse hacia delante o hacia atrás, pero nunca se aparta de su eje para hacer una flexión lateral. En relieve y pintura suele mostrar la cabeza de perfil y el cuerpo de frente. ODEÓN: Teatro destinado en Grecia a las audiciones musicales. Estaba dotado de techumbre. Podía ser cuadrangular y estar columnado. ORDEN: En arquitectura, conjunto formado por la columna y el entablamento dispuestos según módulos y cánones más o menos fijos. En suma, es el estilo arquitectónico con los que en la antigüedad clásica griega se intentan obtener edificios armoniosos entre todas sus partes. El orden fija la relación entre las partes del edificio, definiendo un patrón estético que refleja el ideal de belleza. En Grecia existieron tres órdenes, definidos principalmente por los capiteles: dórico, jónico y corintio. Se articulan en base a una crepidoma, sobre ella una columna (basa, fuste y capitel), un entablamento (arquitrabe, friso y frontón), que varían en sus formas según el orden correspondiente. En Roma también utilizaron el toscano y el compuesto. CANON: Regla de las proporciones humanas, conforme al tipo ideal. La regla establece la proporción ideal del cuerpo humano a partir de un módulo. Los egipcios establecieron que el módulo sería el puño y codificaron la longitud perfecta del individuo en 18 puños: 2 para el rostro, 10 desde los hombros hasta la altura de las rodillas y los 6 restantes para las piernas y los pies. Los griegos estimaron que el módulo era la cabeza y Policleto lo fijó en 7 cabezas en el siglo V a.C. Lisipo en el siglo IV a.C. lo fijó en 8 cabezas. En el Renacimiento Leonardo da Vinci propuso que la altura de un individuo sea la misma que la de sus brazos extendidos. LÉCITO: Vaso griego. Destinado a contener aceite y pomadas, emparentado con el alabastron y con el aríbalo (lécitoaribalístico). Es de forma esbelta y con asa, recordando un tanto a una jarra estrechada por el cuello. Su uso fue quedando adscrito a menesteres funerarios. Aparece ya en la época arcaica y, revestido de blanco, será muy empleado en el siglo V a.C. CERÁMICA DE FIGURAS NEGRAS: Técnica de decoración cerámica, griega, nacida a comienzos del siglo VII a.C., que pintaba sobre el fondo rojo escenas en negro, ayudándose con grabados finos y también con pequeños toques o líneas rojas y blancas. Se difundió en el siglo VI, alcanzando gran perfección en Atenas. Comenzó a ser substituida hacia el 530 a.C. por la cerámica de figuras rojas. CERÁMICA DE FIGURAS ROJAS: Técnica ceramográfica iniciada en Atenas (circa 530 a. C.) que sucedió a la de figuras negras. Sus temas se dibujaban en rojo o se grababan sobhre la arcilla fresca, pintándose el fondo de negro con una pintura que adquiría brillo y consistencia con la cocción. Los detalles se grababan o pintaban en negro sobre la figura roja. Esta técnica comenzó a desaparecer en el siglo III a.C. tras su apogeo en el V. BULTO REDONDO: Se aplica en escultura a las figuras ejecutadas en tres dimensiones y aisladas en el espacio, de manera que se puedan contemplar desde cualquier punto de vista. Se denomina también Exenta. ÁGORA: Plaza mayor de las ciudades griegas. Se trataba de un amplio espacio abierto que servía de lugar de reunión a los ciudadanos. Además solían estar adornadas con estatuas y fuentes y en ellas se realizaban todas las manifestaciones festivas de la ciudad, junto con actividades económicas, de comercio y políticas como asambleas de ciudadanos. Fue el origen de los posteriores foros romanos. Podían existir varias ágoras en la misma ciudad como era el caso de la ciudad de Mileto. ACRÓPOLIS: Parte elevada y amurallada de algunas ciudades griegas, donde se emplazaban los edificios públicos y de carácter sagrado. La más famosa es la de Atenas, construida en su mayoría en tiempos de Pericles y que muestra el gran poder de esta polis. En ella trabajaron artistas de la importancia de Ictinos, Calicrates o Fidias, levantando edificios importantes como el Partenón, Atenea Niké, Erecteion o los propios Propileos de acceso. ADINTELADO: Sistema arquitectónico que utiliza elementos de cubrición horizontales, desconociendo el arco y la bóveda. CARIÁTIDE: Escultura femenina que hace el papel de soporte en lugar de una columna, pilar o similar. MÉGARON: Edificio micénico, sala rectangular con columnas, de la que según algunos se deriva la planta del templo griego. A veces iba precedida de un doble atrio. MÁRMOL: Piedra caliza, de textura compacta y cristalina, susceptible de pulimento y con frecuencia coloreada y veteada. El mármol más apreciado y empleado en escultura es el de color perfectamente blanco, siendo especialmente famosos los del Pentélico en Grecia y los de Carrara en Italia. PIEDRA CALIZA: La caliza es una roca sedimentaria, compuesta fundamentalmente del mineral calcita (CaCO3) y se forma por medios inorgánicos o como resultando de procesos bioquímicos. Generalmente es cristalina y dura, pero se raya con la navaja y efervece con el HCl). La piedra caliza es una roca sedimentaria versátil, utilizada principalmente en la construcción (cemento, hormigón, fachadas, suelos), la industria (producción de cal, siderurgia), y la agricultura para corregir la acidez del suelo. Su alto contenido en carbonato de calcio (𝐶𝑎𝐶𝑂3) la hace útil también en tratamientos de agua y suplementos de calcio. CÚPULA FALSA: Es la cúpula construida mediante aproximación concéntrica de hiladas. El mismo procedimiento se usa para construir un arco falso. DINTEL: Elemento horizontal que soporta una carga, apoyando sus extremos en las jambas o pies derechos de un vano. PROPILEOS: Conjunto de edificios a modo de entrada monumental, con pórticos, columnas, etc. CRISELEFANTINO: Hecho o compuesto en oro y marfil. En estatuaria, se hacía en oro el recubrimiento de los ropajes y en marfil el de las partes visibles del cuerpo. BRONCE: Aleación de estaño y cobre. METOPA: Espacio que media entre dos triglifos, en el friso clásico. Generalmente es cuadrado y se adorna con rosas, bucráneos, etc., o simplemente con color. Puede ser de piedra, mármol o terracota. BUCRÁNEO: Motivo ornamental que representa el cráneo de un buey, tomado de los sacrificios rituales de la antigüedad clásica. TERRACOTA: Arcilla cocida. CELLA: En general, sala pequeña en una construcción de la Antigüedad o en un edificio sagrado, funerario, etc. Por antonomasia, la que alberga la estatua de la divinidad. PROPORCIÓN: Relación ordenada, correspondencia armónica en la medida que guardan las partes entre sí y con el todo. SOMBRA: Proyección obscura que un cuerpo lanza al espacio en sentido contrario a aquel en que recibe la luz. THOLOS: Nombre que reciben en la Grecia clásica las construcciones de planta circular con cubierta de cúpula o cono. Podía ser monóptero formado por una columnata sobre estilóbato, o períptero formado por una sala de planta circular y rodeado por columnata. Un ejemplo de este tipo de construcción está en el tholos del santuario de Atenea Pronaia en Delfos, levantado hacia el 360 a.C. por Teodoro de Focea. CONTRAPPOSTO: Voz italiana que significa la manera de disponer armónicamente las partes del cuerpo humano, especialmente cuando algunas se hallan en movimiento o tensión estando sus simétricas en reposo. Fue muy frecuente en la escultura griega del siglo IV a.C., liberándola de este modo de la ley de frontalidad. Posteriormente, el contrapposto fue muy utilizado por los artistas manieristas. PINTURA MURAL: Arte de aplicar los pigmentos o colores sobre una superficie. (Diferentes modalidades). STOA: Pórtico columnado, normalmente en torno al Ágora de las ciudades griegas durante la antigüedad, que protegía a la gente del sol y de la intemperie, y que por tanto servía de lugar de paseo para los ciudadanos, además de llevarse a cabo allí otras actividades como el intercambio comercial. TEMPLE: Procedimiento en que los colores se diluyen en agua temperada o engrosada con aglutinantes. Se aplica sobre tabla o muro y puede retocarse en seco, a diferencia del fresco. CRÁTERA: En origen, toda gran vasija destinada a mezclar agua al vino, según el uso clásico de no beberlo solo. Cuatro de las formas más extendidas son: la llamada crátera de columnas, de forma bastante globular y con las asas dispuestas a modo de tallos cilíndricos verticales o fustes, rematados por un saliente horizontal. Abundó en el siglo VI a.C.; la crátera de volutas, que también recibe el nombre por la forma de sus asas, que sobresalen bastante por encima de la boca. Sucedió al tipo anterior, durando hasta el siglo IV a.C.; la crátera de cáliz o kylix, cuyo cuerpo tiene la forma de un gran cáliz de perfil generalmente rectilíneo, como de trapecio invertido. Es una forma relativamente moderna que permanece durante mucho tiempo; la crátera llamada campana, en forma de campana invertida, solía tener las asas implantadas no en la boca, sino en la panza, y dirigidas hacia arriba. Es un tipo más bien tardío, difundido en la época final de la pintura sobre vasos. FRONTÓN: Remate triangular de una fachada, pórtico, ventana, etcétera. El espacio cerrado que delimita se llama tímpano, sobre todo si está decorado. VASOS PROTOCORINTIOS: Los del estilo llamado así por los arqueólogos. Sus formas más frecuentes son la píxide, el aríbalo y la cotila. Su cronología abarca desde el estilo geométrico hasta el 630 a.C., aproximadamente. ARCO: La distancia desde la línea de impostas a la clave se llama flecha o altura. La distancia que hay entre los salmeres se llama luz del arco o anchura. BÓVEDA: Techo curvo de mampostería basado en el principio del arco. SISTEMA ARQUITRABADO: Sistema arquitectónico que utiliza elementos de cubrición horizontales, desconociendo el arco y la bóveda. NAOS: Cámara central donde se emplazaba la estatua del dios en el templo clásico. PRÓNAOS: Sala o naos que da acceso a la naos o cella. Atrio o parte anterior de un templo. GIMNASIO: En la época clásica podía constar de las partes siguientes: una exedra columnada y unos porches, estancias menores (oikoi, akroatéria) donde se hallaban el apodytérion o vestuario; el loutrón, o sala para lavarse; el epistasion, o sala de los vigilantes; el konisterion y el aleipterion, donde se embadurnaban los atletas con arena y aceite; el sphairisterion, para practicar pelota o pugilismo; el korykeion, donde se entrenaban con un pesado saco de arena; el pyriaterion, para el baño de vapor y de agua caliente; el propnigeion, o sala para calentar el agua; y el xustós y la paradromis, pistas cubierta y descubierta, respectivamente. PIEDRA PÓMEZ: La piedra pómez o pumita es una roca ígnea volcánica vítrea, con densidad baja —flota en el agua— y muy porosa, de colores blanquecino, amarillento o agrisado. Cuando se refiere a la piedra pómez en lo que respecta a sus posibles aplicaciones industriales, también puede ser conocida como puzolana. NATURALISMO: Tendencia artística que trata de seguir y representar lo más fielmente posible a la naturaleza, huyendo del idealismo. APOXIÓMENO: Atleta representado en actitud de limpiarse el cuerpo con el estrígil. PINTURA POMPEYANA: La clasificada por Vitruvio en cuatro fases de uso mural: el estilo de incrustación (200-80 a.C.), el arquitectónico (80 a.C. a fines del siglo I a.C.), el ornamental (15 a.C. a 63 d.C.) y el fantástico (35 a 79 d.C.). GIGANTOMAQUIA: Lucha de los Titanes contra los dioses griegos. Dicho lo cual, se podrían haber visto algunas biografías de determinados artistas, pero los datos que nos han llegado son muy escasos. Sentimos el no haber iluminado mucho más este ensayo, pero las cosas son como son y no, como uno quisiera que fueran. -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Índice INTRODUCCIÓN LA ARQUITECTURA GRIEGA LA ESCULTURA GRIEGA 1. La Época Arcaica (s. VII y VI a.C.) 2. La Época Clásica (s. V y parte del IV a.C.) 3. La Época Helenística (s. IV-II a.C.) LA PINTURA GRIEGA LA ARQUITECTURA GRIEGA CLÁSICA LA CERÁMICA GRIEGA CLÁSICA LA PINTURA GRIEGA CLÁSICA LA ESCULTURA GRIEGA CLÁSICA ALGUNAS OBRAS Y SUS BREVES COMENTARIOS 1. El discóbolo de Mirón 2. Ánfora de Dipylon 3. Cleobis y Bitón 4. El Áuriga de Delfos 5. Cratera Ática 6. Cerámica de figuras negras 7. El trono Ludovisi BREVÍSIMO DICCIONARIO DE ARTE […] Diseño de portada Nombre del autor: Ignacio Ramón Echeburúa Estévez Nombre del autor en la portada: Ignacio R. Echeburúa Título de la obra: Arte Antiguo Griego. Texto solapa portada (máximo 400 caracteres con espacios). Biografía del autor: Sólo voy a citar mis últimas publicaciones. En esta última órbita, se sitúa el libro titulado “El Griego y su Literatura Clásica”, que sacó a la calle la Editorial pc de Palma de Mallorca, en su sede de Barcelona. Le siguió un libro sobre “ASTRONOMÍA”, que editó en junio de 2022, la Editorial Autografía de Barcelona. Asimismo, los tres libros siguientes han sido publicados por la Editorial Autografía. En junio de 2023 vio la luz el libro titulado “Historia de la física”. Este libro tiene 282 páginas y forma parte de la colección Fondo de la editorial. Se puede adquirir en librerías online como Librería Oxford, Buscalibre y Agapea. En enero de 2024 salió a la calle el libro titulado “JOSÉ ORTEGA Y GASSET y la razón histórica”. Ortega nos dice que necesitamos una razón que sea capaz de describir los sentidos del mundo humano, que nos permita entender la realidad humana. A la razón pura le es imposible captar al hombre en su singularidad, en sus realizaciones históricas, la razón pura no nos sirve; la razón matematizante... Por otro lado, “Mis Relatos” es mi única obra de narrativa, la cual contiene tres relatos cortos, como son “¡Una boda que se las trae!”, “Aires de romería: El Rocío” y, para terminar, “Con faldas y ¡a lo loco!”. Fue puesta en la calle en marzo de 2025 por la mencionada Editorial Autografía, en la categoría de Ficción. Ya está en la editorial el libro titulado “Nuevos Relatos”, que saldrá a la calle en septiembre de este año y contendrá cinco narraciones, cuyos títulos son: a) El Gernika; b) EL suicidio de un filósofo; c) En una casa que no quiero recordar; d) San Juan de Gaztelugatxe, y e) Deporte Rural Vasco. Por último, quiero indicar que Ediciones Europa acaba de enviarme una propuesta editorial por la que se compromete a publicarme el título “Mis Cuentos”, que se integra por las narraciones siguientes: a) Leyendas y sagas de la mitología nórdica, b) Los vikingos y su mitología, y c) La vida desde los inicios, para los niños. Su correo electrónico es: editor3@grupoeditorialeuropa.es/ Sin embargo, tengo redactada mi primera novela, de la que no falta ni un detalle, que se titula “Una comunidad de Carmelitas descalzas”, incorporando este título sendas fotografías. Son sus dos personajes centrales Jorge y Luis Enrique, quienes con diálogos llenos de frescura y sinceridad nos abren las puertas del convento de Santa Teresa de San Sebastián. Dicha novela se encuentra en la bandeja de entrada, pero aún no tiene un destinatario concreto. Y, últimamente, se ha redactado otra novela, titulada El advenimiento de la ultraderecha, con una extensión parecida a la anterior, aunque supera el número de páginas de Una comunidad de Carmelitas descalzas. Texto de la contraportada (máximo 500 caracteres con espacios). Sinopsis: El presente ensayo se titula Arte Antiguo Griego, que se aborda desde sus orígenes micénicos y minoicos. El ‘Clasicismo’ es el conjunto de obras, realizaciones y cánones estéticos del arte grecorromano. Asimismo, la Época clasicista de un arte es aquella en la que se dan de modo más acentuado las características tenidas como canónicas o ideales de dicho arte. El adjetivo ‘clásico’ indica también que actúa conforme a normas tradicionales o canónicas: mesura en la composición, armonía de desarrollo, equilibrio entre ideal y realidad, etc. Por último, en el arte griego, el período que cubre desde mediados del siglo V hasta el 323 a.C., fecha de la muerte de Alejandro. El arte y cultura clásicos, o arte clásico y cultura clásica, son expresiones utilizadas para designar un amplio conjunto de conceptos culturales y artísticos de la civilización occidental vinculados a las civilizaciones clásicas, es decir, la griega y la romana; cuya extensión geográfica fue el llamado mundo grecolatino. Incluyen tanto la producción literaria de todo tipo como las denominadas bellas artes, las artes menores y la cultura material; así como las instituciones, tradiciones y costumbres. Fuera de su ámbito cronológico, también se incluye en estos conceptos su recuperación y revaloración a partir del Renacimiento. Por otra parte, los límites temporales de la Antigüedad clásica dependen de distintos criterios de periodización. El más obvio es el que marca los hitos de comienzo y final en el siglo VIII a. C. (los primeros Juegos Olímpicos, 776 a. C. o la Fundación de Roma, 753 a. C.) y el siglo V d. C. (Caída del Imperio romano de Occidente, 476 d. C.); pero también se justifica terminar en el siglo III d. C. (pues desde el siglo IV d. C. comenzaría la hegemonía cultural del cristianismo); o comenzar en el III milenio a. C. (incluyendo así la civilización minoica y la civilización micénica, anteriores a la "Edad Oscura"). Como hitos en el ámbito de la literatura, los de la cultura clásica pueden ponerse en autores como Homero o Hesiodo (siglo VIII a. C.) y Apuleyo o Marco Aurelio (siglo II d. C.); mientras que en el de la cultura material, pueden ponerse en obras como el palacio de Cnosos (ca. 2000 a. C.) y la Columna Trajana (113 d. C.). Y, por otro lado, en la historia de Grecia se reserva el nombre de periodo clásico al que va de mediados del siglo V a. C. a mediados del siglo IV a. C. (una parte de él se conoce como siglo de Pericles), mientras que para Roma se hace lo propio para el periodo que va desde los últimos siglos de la República romana (siglo II a. C. y siglo I a. C.) hasta el apogeo del Imperio romano, con los Antoninos (siglo II d. C.). Como es evidente, se tocan estas y otras cuestiones, como se irá viendo. Texto solapa contraportada (máximo 300 caracteres con espacios): La cultura griega está conformada por el conjunto de manifestaciones culturales propias de la civilización que habitó Grecia en la Edad Antigua, y que fue una de las civilizaciones antiguas más importantes, debido a su influencia en otras sociedades contemporáneas a ella y en la sociedad occidental posterior. La cultura griega habitó el sudeste de Europa y las islas del Mediterráneo oriental hacia el siglo XII a.C. Allí tomó rasgos culturales de las antiguas civilizaciones de minoica y micénica. Se extendió por la costa de Asia Menor y más tarde por otras islas del Mediterráneo occidental, hasta que fue conquistada por los romanos en el siglo II a.C. Durante la época clásica (siglos VI y V a.C.), las principales ciudades-Estado griegas (como Atenas, Corinto, Tebas, Esparta y Mileto) fomentaron el desarrollo del arte y las letras. De esta época datan las construcciones de grandes templos, como el Partenón, dedicado a la diosa Atenea, y el Hefestión en Atenas. A su vez, el crecimiento de los estudios especializados impulsó un gran avance en la filosofía, las ciencias naturales y las matemáticas. En este sentido se destacan las obras filosóficas de Platón y Aristóteles, y los estudios médicos de Hipócrates. Este desarrollo cultural se convirtió en una de las principales bases de la cultura europea posterior, junto con la cultura romana que se desarrolló unos siglos después. En el siglo XVI, durante la época del Renacimiento, los artistas y estudiosos europeos revalorizaron los estilos y las obras de la cultura griega. ¿Qué concepto –o conceptos- pretende transmitir en su Libro? Los griegos fundaron academias dedicadas al pensamiento, los estudios y la investigación. Entre las principales características de la cultura griega, se encuentran la organización política en polis, el politeísmo religioso, el desarrollo de la filosofía, el estudio de la naturaleza y otras ramas de conocimiento del mundo; la búsqueda de la belleza en el arte y la riqueza de las obras literarias y teatrales. En síntesis, la cultura de la Antigua Grecia se caracterizó por: • Las Polis: Durante la época clásica, los griegos se organizaban en ciudades-Estado independientes, llamadas polis. Cada polis era una unidad política diferente que tenía un centro urbano principal y las tierras circundantes. Todos los griegos identificaban la cultura helénica que los unía, pero consideraban que su patria era su polis. Las polis más importantes de este periodo fueron Atenas, Esparta, Mileto, Corinto y Tebas. • El politeísmo religioso: Los griegos creían en diferentes divinidades a las que representaban con la forma humana. Sostenían que los dioses eran inmortales, pero les atribuían las virtudes y los defectos de los mortales: se guiaban por sentimientos como el amor y el odio. Según la creencia popular, los dioses habitaban en el Monte Olimpo y vigilaban el comportamiento de los mortales. • El desarrollo de la filosofía: Durante la época clásica, los griegos desarrollaron el estudio de la filosofía para entender diferentes misterios de la vida, como el origen de los fenómenos naturales o la naturaleza del cuerpo humano y de la Tierra. Algunos filósofos se preguntaron sobre el origen de las cosas, como Tales de Mileto o Heráclito. Otros reflexionaron sobre las formas de organización política y social, como Platón o Aristóteles. • La búsqueda de la belleza en el arte: Los artistas griegos buscaban representar al ser humano en una forma ideal. Durante la época clásica, el parámetro de belleza estuvo atravesado por las nociones de equilibrio, proporción y armonía. En arquitectura, se destacó la construcción de grandes templos de mármol pintados con colores vivos. En escultura, los artistas exaltaron el cuerpo humano, especialmente el masculino. • Las obras literarias y teatrales: Los principales géneros escritos de la cultura griega fueron la poesía épica, la poesía lírica y el teatro. Muchas de estas obras narraban las historias de grandes héroes míticos que desafiaban la voluntad de los dioses o de personajes reales de la época que atravesaban situaciones cómicas. Entre los autores más destacados, se encuentran Píndaro (poesía lírica), Aristófanes (comedias teatrales), Esquilo, Sófocles y Eurípides (obras de teatro trágicas). ¿Qué significa el título del Libro? Se hace un estudio crítico del Arte Antigüo griego, partiendo de la Puerta de los Leones. Aunque en el texto no aparece, ahora sí haremos mención al Tesoro de Atreo. El llamado Tesoro de Atreo en Micenases el ejemplo más sobresaliente de las tumbas de cámarao de tholos. Estaría construida aproximadamente en los años 1250-1220 a.C. y ya en la Antigüedad se podía visitar, interpretándose como un lugar de almacenamiento de las riquezas de los príncipes. Cuando fue descubierta por Schliemann, entre 1874-76, el arqueólogo consideró que se trataba de la tumba de Agamenón. A la cámara sepulcral se accede por un corredor llamado dromos, a cielo abierto y de trazado horizontal, bordeado por altos muros de piedras bien labradas. El dromos del Tesoro de Atreo mide 36 metros de largo por 6 de ancho, alcanzando sus paredes laterales los 14 metros de altura. El dromos conduce a una gran puerta, de forma trapezoidal, con 5x4 metros de alto y 2x6 de ancho. Sobre ella se encuentra un arco triangular de descarga formado por bloques dispuestos en saledizo. La puerta permite entrar en el pasillo interior o stomion, cubierto con dos dinteles de piedra de un metro de espesor. La cámara sepulcral se halla excavada en la roca, recubiertos sus muros por hiladas de piedra que van estrechando el diámetro interior hasta cerrarse en lo alto para formar la llamada falsa cúpula. Tiene una altura de 14 metros, casi la misma dimensión del diámetro. En un lado de la cámara se abre una portezuela que da a una reducida habitación excavada en la roca, la cámara sepulcral propiamente dicha. ¿Cuál es el público principal al que va dirigido el Libro? El gran desarrollo de estudios, pensamientos, obras y construcciones de la cultura griega a lo largo de los siglos dejó una serie de elementos que influyeron en el desarrollo de la cultura occidental posterior. Entre ellos, se puede destacar: • La invención de la democracia • Los Juegos Olímpicos • La creación de la filosofía • El legado artístico Describa el Libro en tres palabras: La cuna de nuestra civilización. ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

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