jueves, 26 de marzo de 2026

ENSAYO, La Transición española (1975-1982).

LA ESPAÑA DEL MOMENTO La Transición española fue el proceso político entre 1975 y 1982 que transformó España de una dictadura franquista a una democracia parlamentaria. Se inició tras la muerte de Francisco Franco y culminó con la aprobación de la Constitución de 1978 , consolidándose con las elecciones generales de 1982 que dieron la victoria al PSOE. Este período se caracterizó por ser de reformas, consenso y cambios institucionales, aunque también estuvo marcado por tensiones sociales, crisis económicas y terrorismo. El presidente de la Transición Española fue Adolfo Suárez González. Fue nombrado presidente en 1976 y desempeñó un papel crucial en el desmantelamiento del régimen franquista para establecer un sistema democrático, culminando con las primeras elecciones democráticas en 1977. La vía utilizada fue la propuesta por Torcuato Fernández Miranda , presidente de las Cortes franquistas: la aprobación de una nueva Ley Fundamental, la Ley para la Reforma Política , redactada por el propio Fernández Miranda. Los cuatro principios esenciales de la democracia son: 1) La igualdad; 2) La limitación del poder; 3) La esfera de lo indecidible; y 4) El control del poder. Antes de la dictadura de Francisco Franco, España pasó por una etapa de Monarquía Constitucional con el rey Alfonso XIII, seguida por la Segunda República Española . La dictadura de Primo de Rivera ocurrió entre 1923 y 1930, justo antes de la República, y el propio Franco se consolidó en el poder al finalizar la Guerra Civil en 1939. Dos días después del fallecimiento, el 22 de noviembre de 1975, don Juan Carlos fue proclamado oficialmente rey de España. La “transición a la democracia” es el proceso entre un régimen autoritario y un régimen democrático. El tipo de régimen autoritario (totalitarismo, dictadura militar, caudillismo o ‘sultanismo’, etc.) condiciona el punto de partida. Sin embargo, el proceso de cambio empieza usualmente con algún acontecimiento crítico, como la derrota en una guerra, una fuerte crisis económica o la muerte del dictador, como en el caso español, que tuvo lugar el 20 de noviembre de 1975. Este acontecimiento crea nuevas expectativas entre los miembros de la sociedad acerca de las posibilidades de futuro del régimen, induce la formación o el cambio de preferencias con respecto al autoritarismo y la democracia y estimula la organización de grupos políticos. La primera fase del cambio puede incluir una liberalización del régimen con cierta libertad de expresión, apertura económica y tolerancia de los gobernantes hacia los nuevos grupos emergentes, o desembocar directamente en la convocatoria de una elección competitiva. En esta fase predomina la incertidumbre con respecto al futuro y los actores deciden sobre la base de sus expectativas y su poder de negociación. La fase poselectoral del cambio establece una relación de fuerzas más clara y traslada las interacciones entre los partidos al interior de las nuevas instituciones, con predominio de las votaciones y la formación de coaliciones. En esta fase se establecen reglas más estables con respecto al sistema electoral, la relación entre el ejecutivo y el legislativo y la división de poderes. La fuerza relativa de la coalición de apoyo a las nuevas instituciones democráticas y de la coalición que pretende restablecer el autoritarismo marca el ritmo de consolidación del nuevo régimen, la cual incluye la adaptación de los actores a las nuevas reglas del juego y el predominio del derecho, así como, con frecuencia, una política de estabilización económica y compensaciones sociales. Dicho lo cual, queremos que los lectores sean conscientes de una realidad no banal. El periodo de transición a la democracia coincidió con un agudo período de crisis económica, que se prolongó más de lo deseado. En tal sentido, el 30 de noviembre de 1973 estalla una crisis energética. La cuarta guerra árabe-israelí provoca la denominada “crisis del petróleo”, de repercusión internacional. En España, el Gobierno adopta una serie de medidas económicas restrictivas para paliar los efectos de la elevación del precio de los carburantes, que se traducirán en el fomento de la conservación y el desarrollo de fuentes alternativas, y en una moderación de la inflación . El 27 de noviembre de 1973 tienen lugar huelgas en todo el país. El alza de los precios y la negativa empresarial y estatal a atender las reivindicaciones salariales provocan una intensa actividad huelguística que se extiende por todo el país. La prensa estima que un total de 208.000 trabajadores se encuentran en huelga en el mes de noviembre, y en las distintas manifestaciones y asambleas no sólo piden la revisión salarial, sino también libertad sindical y amnistía política. En este período se acentúa la crisis económica. La incidencia del alza de los precios del petróleo en la economía española se agudiza en 1974 por cuestiones políticas y, a finales de 1975, se convierte en una profunda crisis económica. El crecimiento real del PNB es inferior al 1%, mientras que los precios experimentan un alza muy importante que se traduce en un aumento del 17% del índice del coste de la vida. En este año por primera vez se habla de estanflación, es decir, estancamiento económico con inflación, lo que significa, desde el punto de vista social, una reducción de la renta de la mayoría de los españoles y un aumento del desempleo, desde el 1,2 % en 1972 al 5,1 % en 1975. El 12 de julio de 1977 estalla otra crisis en la economía española. El Gobierno devalúa la peseta un 20 % para intentar incentivar la exportación y paliar en cierta medida el déficit exterior que sufre España. Esta situación es producto de la crisis que desde 1973 vienen padeciendo los países occidentales, y que ahora se hace sentir en nuestro país con bastante intensidad. El 9 de junio de 1981se alcanza un Acuerdo Nacional de Empleo. Firmado entre el Gobierno, la patronal y los sindicatos UGT y CC.OO ., el ANE garantiza, mediante la creación de 350.000 puestos de trabajo durante 1982, la misma población asalariada global que a la firma del acuerdo. Los sindicatos, por su parte, se comprometen a unos crecimientos salariales moderados y abogan por coberturas para el desempleo, mediante subsidios y medidas extraordinarias proteccionistas. El acuerdo también contempla una política de fomento del empleo, sobre todo juvenil, en contra de las horas extraordinarias y del pluriempleo. En otro sentido, un actor permanente de estos años, cuya biografía puede interesarnos a todos, fue el duque de Suárez, que llevó a cabo la transición apoyándose en dos partidos políticos que el mismo creó, la UCD y el CDS . Adolfo Suárez González nació en Cebreros, en 1932, y falleció en Madrid, en 2014. Este político español fue una figura clave de la transición democrática española. Doctor en derecho, inició su carrera política como gobernador civil de Segovia (1968). En 1975 participó en la fundación de Unión Democrática del Pueblo Español (UDPE), grupo que posteriormente presidiría. Tras la muerte de Francisco Franco, el rey Juan Carlos I lo nombró presidente del gobierno en sustitución de Carlos Arias Navarro; Adolfo Suárez inició entonces de inmediato un diálogo con las diferentes fuerzas políticas. En agosto de 1976 hizo efectiva una amnistía para los delitos de motivación política, perseguidos por el régimen anterior. La medida venía siendo reclamada por un amplio sector de la sociedad española. Su gobierno preparó la Ley para la Reforma Política, cuyo contenido planteaba una transición sin rupturas traumáticas con el régimen anterior. Legalizó los partidos socialista y comunista, amén de los diferentes sindicatos existentes en la época. La legalización del PCE fue una de las pruebas más duras a las que se sometió Suárez, presionado por los poderes fácticos y algunos círculos del Ejército. Fundó Unión de Centro Democrático (UCD), partido que aglutinaba las fuerzas democristianas y socialdemócratas del país. Al frente de este grupo político ganó las elecciones de 1977. Tras diversas negociaciones multilaterales (los pactos de la Moncloa), consiguió que se aprobara en referéndum, celebrado en 1978, una Constitución mediante la cual España pasaba a constituirse en monarquía parlamentaria. A partir de entonces, su posición se fue debilitando, hasta que en 1981 presentó su dimisión como jefe del ejecutivo. Leopoldo Calvo Sotelo le sucedió al frente del Gobierno. Un año después, abandonó la UCD y constituyó un nuevo partido, el Centro Democrático y Social (CDS), por el que fue diputado. Casado con Amparo Illana Elórtegui, el matrimonio tuvo cinco hijos: Máriam, Adolfo, Laura, Sonsoles y Javier. Tras abandonar su actividad política, el ex presidente del gobierno se mantuvo alejado de la vida pública y dedicó la mayor parte de su tiempo al cuidado de su esposa, enferma de cáncer desde 1994, que falleció en su domicilio madrileño el 17 de mayo de 2001. No obstante, metiéndonos más de lleno en la piel de este personaje, habría que recordar que Adolfo Suárez fue uno de los nombres que el Consejo del Reino elevó al rey Juan Carlos I, en julio de 1976 y el monarca le nombró presidente del gobierno, en sustitución del último designado por Franco, Carlos Arias Navarro. Además, desde el primer momento luchó por la instauración de la democracia en España sin provocar una ruptura traumática con el sistema anterior. Consiguió que las Cortes, todavía constituidas según la legislación franquista, aprobaran en el mes de diciembre la Ley de Reforma Política, lo que abrió el camino para las Primeras elecciones democráticas. El partido FET y de las JONS pervivìó de 1958 a 1977, y tras la muerte de Francisco Franco, el 20 de noviembre de 1975, fue designado ministro-secretario general del Movimiento en el primer gobierno de la monarquía. Así que Adolfo Suárez llevó a cabo la reforma democrática desde dentro del régimen franquista. En resumen, diremos que este político español fue cofundador de Unión de Centro Democrático (UCD), partido con el que obtuvo la victoria en las primeras elecciones generales de la democracia. Fundada en 1977 lideró la transición, como hemos dicho, mediante una política de consenso con los partidos de la oposición que se plasmó en los llamados Pactos de la Moncloa (octubre de 1977). Un año después consiguió que las Cortes votaran una Constitución en virtud de la cual España aireaba una monarquía parlamentaria. Por supuesto, se pueden decir más cosas porque Adolfo Suárez inició su empeño desde el Consejo del Reino, donde compartía asiento con Torcuato Fernández Miranda. Pero como lo sustancial ya está dicho, pasaremos a abordar otras cuestiones. A nivel autonómico, el País Vasco consiguió el Estatuto de Gernika , a pesar del rastro sangriento que dejaba el terrorismo de ETA . No obstante, recordaremos a título anecdótico que el 3 de marzo de 1976 se produjeron graves incidentes en la huelga general de Vitoria. En señal de protesta por el despido de 70 trabajadores pertenecientes al sector del metal, se convoca una huelga general en Vitoria. Cerca de 70 empresas secundan la convocatoria, organizándose una manifestación que coincide con otra de transportistas y de profesores no numerarios, a la que se suma un gran número de estudiantes. La concentración degenera en violentos enfrentamientos con la policía, a consecuencia de los cuales mueren dos trabajadores y un estudiante. Por otra parte, el 9 de mayo del mismo año tienen lugar los sucesos de Montejurra. Durante la tradicional ceremonia política y religiosa que se celebra en Montejurra (Navarra), estalla el conflicto entre las dos ramas del carlismo. La primera, agrupada en torno a Carlos Hugo de Borbón y Parma, de corte tradicionalista, que deriva en un socialismo autogestionario, y la segunda, dirigida por Sixto, hermano de Carlos Hugo, de influencia neofascista y apoyada por los Guerrilleros de Cristo Rey . El enfrentamiento se salda con dos muertos, cinco heridos y centenares de contusionados. Entre los grupos de ultraderecha, que montaban actos terroristas hay que mencionar el Batallón Vasco Español, los GAL, Alianza Apostólica Anticomunista, Grupos Armados Españoles, etc. En 1978, el 17 de marzo tiene lugar un atentado contra Lemóniz.. La organización terrorista ETA hace estallar un artefacto explosivo en las instalaciones de la central nuclear de Lemóniz, que se halla en fase de construcción. El balance de este atentado es de 2 trabajadores muertos y 14 heridos. ETA aprovecha la sensibilidad de la sociedad vasca respecto a los peligros de la energía nuclear para protagonizar la lucha armada contra la proyectada central. Pero en Euskadi, todo no es tristeza. El 25 de octubre de 1979 es aprobado el Estatuto de Autonomía. Con un resultado ampliamente mayoritario (el País Vasco registra un 90,2 % de votos afirmativos), esta comunidad histórica aprueba su estatuto de autonomía. Sin embargo, también se registra un amplio porcentaje de abstención, que asciende al 49,2 % en el País Vasco. Por otra parte, el l8 de marzo de 1980 tiene lugar un atentado terrorista. ETA asesina en Madrid al soldado José Ramírez Villar. A lo largo de todo el año se contabilizarán 68 víctimas mortales, producto de los numerosos atentados protagonizados por la banda terrorista. Pero en las paginas siguientes vamos a dar un resumen de la Transicion española. Tras la muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975, Juan Carlos de Borbón se convirtió en protagonista político. Hasta entonces se mantuvo en un segundo plano siguiendo las pautas marcadas por Franco, pero tras la muerte de este empezó a llevar a cabo un proyecto político, ideado por su padre don Juan de Borbón que consistía en la implantación de un sistema político democrático en España. A este fenómeno político se le llamó Transición que fue desde 1975 hasta 1978 (año de creación de la actual Constitución española). Durante el período de la Transición se llevaron a cabo numerosas reformas políticas, fue un momento muy delicado ya que la élite política y el ejército recelaban de las intenciones del monarca y no estaban muy de acuerdo con establecer una democracia, gran parte de estos querían continuar con la dictadura. El rey don Juan Carlos I nombró como primer ministro a Adolfo Suárez, quién llevó a cabo la mayor parte de estas reformas, estas consistieron en las siguientes. Legalización de todos los partidos políticos (incluso el Partido Comunista que era el gran enemigo del franquismo). Amnistía política: dejaron en libertad a todos aquellas personas apresadas por motivos políticos, además que dejaron volver al país aquellas personas que se les tenía prohibido la entrada tras la guerra civil por motivos políticos como fue el caso de Santiago Carrillo o el poeta Rafael Alberti. Se celebraron elecciones democráticas en 1977, las primeras tras las de 1936 durante la Segunda República, los ciudadanos españoles por un lado votaron con miedo a represalias de falangistas y gente del ejército y por otra parte con ilusión. El partido que ganó las elecciones fue Unión de Centro Democrático (UCD) cuyo secretario general era Adolfo Suárez. Se redactó una nueva Constitución el 6 de diciembre de 1978, pero antes de crearla se realizó un referéndum en el que ganó el SI por una amplia mayoría. . La Constitución de 1978 fue una vuelta a la Constitución de 1931 pero no era tan liberal, algunos de sus fundamentos fueron: • España reconoce las regiones autónomas, sobre todo Cataluña y País Vasco. Esto dio lugar más tardes a las diferentes Comunidades Autónomas. • Estableció la división de poderes: el poder ejecutivo, el poder legislativo y el poder judicial. Esta es la base de la democracia. • Los ciudadanos españoles pueden votar libremente a sus representantes en la cámara baja (Congreso de los Diputados) y en la cámara alta (Senado) a través de las elecciones, esto se define como soberanía nacional. España es declarada como un sistema político democrático basado en una Monarquía Parlamentaria, en el que el rey o monarca es el jefe de estadopero no asume ninguno de los tres poderes mencionados en el segundo punto. Los ciudadanos y ciudadanas de España tienen derechos y deberes y deben obedecer la ley fundamental que es la Constitución española. En 1981 Adolfo Suárez dimitió como jefe de gobierno, a cambio fue nombrado nuevo presidente de gobierno Calvo Sotelo. Este mismo año, fue un año de gran tensión para la nueva democracia, ya que el 23 de febrero de 1981 un grupo militar comandado por el teniente coronel de la guardia civil Tejero dio un golpe de estado en el Congreso de los Diputados instigado por el teniente general Milans del Bosch, a este le siguió el general Alfonso Armada que sacó los tanques en Valencia. Pero afortunadamente este golpe de estado no salió adelante ya que no contó con el apoyo del jefe de estado y del ejército, Juan Carlos I el monarca, con lo que España siguió siendo una democracia. En 1982 hubo de nuevo elecciones, en ellas UCD sufrió una gran derrota y el gran vencedor fue el Partido Obrero Socialista Español (PSOE) cuyo nuevo dirigente fue Felipe González que gobernó hasta 1996. Estos años con el partido socialista en el poder fueron años de modernización del país y avances económicos, políticos y sociales. Cabe nombrar el año 1986 en el que España ingresó en la Comunidad Económica Europea que se transformó en 1992 con el tratado de Maastricht en la actual Unión Europea (UE). Además en estos años se crearon las diferentes Comunidades Autónomas con sus correspondientes gobiernos autonómicos. Hay que destacar dos grandes eventos en 1992 que hicieron hacer gran proyección internacional de España, estos fueron la Exposición Universal de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona . En 1996 ganó las elecciones el Partido Popular, con Jose María Aznar como presidente hasta el año 2004. En este mismo año ganó las elecciones el PSOE con Jose Luis Rodríguez Zapatero como presidente y estuvo en el poder hasta 2011, lo más significativo durante su mandato fue la legalización del matrimonio homosexual en el año 2006, que fue un gran avance para el movimiento LGTBIQ. Desde el año 2011 a 2019 fue presidente de gobierno Mariano Rajoy (Partido Popular), durante su mandato se vivió la gran crisis económica ocasionada por el hundimiento de Lehman Brothers. Mariano Rajoy se convirtió en el primer presidente de gobierno en dejar su cargo por una moción de censura (los partidos en su mayoría votaron en el Congreso de los Diputados para destituirlo debido a graves casos de corrupción en su partido, el PP). Desde Enero de 2020 el PSOE en coalición con Unidas Podemos formó gobierno, su presidente es Pedro Sánchez (del PSOE) y vicepresidente Pablo Iglesias (Unidas Podemos) Dicho lo cual, vamos a abordar las tormentas que azotaron a la Transición española. El Poder Militar constituyó el resguardo de la burguesía, el resguardo de tradicionalistas y conservadores. Entre la gente común, cuando el Ejército estaba alterado se decía: “Se escucha ruido de sables”. Aunque los distintos gobiernos civiles se mostraron firmes en sus convicciones y creencias. El 9 de marzo de 1976 se asistió a la condena para nueve miembros de la UMD . Un comandante y ocho capitanes del ejército son condenados a diversas penas de prisión y expulsados del cuerpo, acusados de sedición. Los militares encausados pertenecen a la clandestina unión Militar democrática, asociación de militares que preconiza la no injerencia del ejército en actividades políticas del Estado y el establecimiento de un régimen democrático destinado a garantizar una mayor justicia social. Por otra parte, el 24 de enero de 1977 tiene lugar la matanza de Atocha . Cuatro jóvenes ultraderechistas asaltan en la calle de Atocha un despacho laboralista ligado a Comisiones Obreras y asesinan a Luis Javier Benavides, Enrique Valdeira, Ángel Elias Rodríguez, Francisco Javier Sauquillo y Serafín Holgado. Este suceso marca el punto de máxima actuación de las fuerzas hostiles al cambio político, que a pesar de todas las dificultades prosigue adelante. No obstante, conviene tener claro que en las últimas semanas de 1976 y a lo largo del mes de enero de 1977 se produjeron numerosos actos de violencia llevados a cabo por grupos de extrema derecha. Los atentados estaban dirigidos contra colectivos conocidos por su oposición al franquismo: personas demócratas, abogados, partidos y organizaciones comprometidas con la ruptura política con el régimen dictatorial, etc. Un buen ejemplo de ello son los sucesos de la conocida “Semana Trágica de la Transición”. El 23 de enero de 1977, un miembro del grupo fascista “Guerrilleros de Cristo Rey” asesinó a Arturo Ruiz, un siguiente, en la concentración por su muerte, María Luz Nájera Julián, estudiante de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid, resultó muerta a manos de la policía. Fue esa misma noche cuando se produjeron los asesinatos de los “abogados de Atocha”, contra el bufete de letrados laboralistas de Comisiones Obreras y militantes del Partido Comunista de España (PCE). El 18 de noviembre de 1978 fue descubierta la “Operación galaxia ”. Esta conspiración militar estaba destinada a frenar el proceso democratizador. El primer objetivo de los golpistas era tomar la Moncloa y obligar al presidente del Gobierno a formar un Gabinete de concentración nacional. Pero la operación fracasa al no contar con el respaldo militar esperado. Son detenidos, entre otros oficiales, el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero Molina y el capitán de la Policía Armada Ricardo Saenz de Inestrillas . La Operación Galaxia tuvo lugar en 1978. En suma, la Operación Galaxia fue una conspiración de un reducido número de militares ultraderechistas –entre ellos el teniente coronel Tejero-, cuya denominación hacía referencia al nombre de la cafetería donde se reunían. Pretendían asaltar el Palacio de la Moncloa, secuestrar al Gabinete e imponer un gobierno de “salvación nacional”; sin embargo, fueron descubiertos y sometidos sorprendentemente a leves penas de arresto. El 23 de febrero de 1981 tiene lugar el asalto al Congreso de los Diputados. Durante la votación de investidura de Leopoldo Calvo Sotelo como nuevo presidente del Gobierno irrumpe en el Congreso de los Diputados un grupo de guardias civiles, a cuyo frente se encuentra el teniente coronel Tejero Molina. Los asaltantes secuestran el hemiciclo con el Gobierno en pleno. Simultáneamente, el general de la III Región militar, Jaime Milans del Bosch , toma militarmente la ciudad de Valencia y establece el toque de queda. Después de varias horas de tensión, comienzan a difundirse mensajes tranquilizadores al extenderse la noticia de que la mayoría del ejército sigue fiel al rey. El golpe de Estado se da por imposible cuando el monarca anuncia en televisión que la Corona no apoya la sublevación. Ordenar la intrahistoria de lo que pasó a través de las llamadas telefónicas será clave para entender el papel de cada uno de los protagonistas del golpe. Porque las llamadas desde y hacia el Congreso, donde hay conversaciones entre Antonio Tejero y Alfonso Armada, serán esclarecedoras. Una de las llamadas definitivas fue la que realizó el general Armada a diez minutos después de la una de la madrugada del 24 de febrero. Sólo cuatro minutos después de esa comunicación, el Rey Juan Carlos se dirigió a los españoles en un mensaje institucional, vestido con el uniforme de capitán general, para anunciar la desactivación del golpe. LA MONARQUÍA DEMOCRÁTICA En realidad, el régimen franquista entró en crisis antes de la desaparición física de quien era su máximo dirigente; si hubiera que señalar una fecha del comienzo de dicha crisis, quizá se ubicaría en el año 1973, cuando tuvo lugar el inicio de la crisis económica, coincidiendo, además, con una creciente división de la clase política dirigente del régimen. Sin embargo, la transición a la democracia sólo fue posible con la muerte del general Franco, en el mes de noviembre de 1975. Genéricamente, la desaparición de los regímenes dictatoriales, sobre todo de los más duros, se ha producido en la historia universal como consecuencia de una derrota exterior o después de la desaparición física del dictador. Un ejemplo de ello puede ser lo sucedido en Italia y Alemania en el año 1945. En comparación con lo sucedido en otros países cercanos en el tiempo, el caso español presenta unas características especiales. Tanto en el caso de Portugal como en el de Grecia hubo mayor facilidad, en principio, para que se llevara a cabo el proceso. En España, en cambio, donde el punto de partida era peor, hubo una transición original que se realizó con un coste político y social relativamente bajo. Así se deduce de la comparación con el caso griego, cuya dictadura fue más corta y tuvo menos pretensiones de duración que la española. Portugal desarrolló la transición merced a una guerra colonial que no podía concluir en un triunfo y a una posterior intervención del ejército. En España no hubo ni lo uno ni lo otro pero, además, se daban circunstancias que habrían podido detener el proceso de transición a la democracia como, por ejemplo, el terrorismo, el nacionalismo periférico y el recuerdo de la guerra civil del año 1936. A pesar de las dificultades existentes, la transición tuvo lugar en España sin que se produjera un colapso económico ni existiera el peligro de una dictadura de izquierdas, como había sucedido en el caso de Portugal. Los factores decisivos que contribuyen a explicar este desenlace positivo de la transición en España son, principalmente, el grado de desarrollo económico y social que se había conseguido con anterioridad; la existencia de una monarquía que, por un lado, era heredera del régimen anterior, pero que también representaba el camino hacia la democracia; la voluntad de lograr un consenso por parte de la oposición; y la colaboración en la transición de una porción decisiva de la clase política del régimen anterior. LA NUEVA MONARQUÍA Sin embargo, los momentos iniciales de la nueva etapa política no hacían pensar en términos necesariamente positivos. La actitud principal en Europa respecto de España inmediatamente después de la muerte del general Franco fue de expectación. Así como no hubo políticos europeos importantes que estuvieran presentes en el funeral y el entierro de Franco, en cambio sí aparecieron en la coronación del rey Juan Carlos I, para, con su presencia, prestar apoyo al propósito democratizador con que se iniciaba su reinado. Sin duda, desde el primer momento desempeñó un papel decisivo en todo el proceso de transición a la democracia la actuación de distintas personalidades de primera importancia en la vida pública española. Este fue el caso de las homilías del cardenal Tarancón en el momento de proclamación de la nueva Monarquía. Por su parte, el rey Juan Carlos I se identificó con la figura de su padre don Juan de Borbón , de inequívoco talante liberal, y prometió un régimen de monarquía en el que no hubiera privilegios para nadie. El rasgo más original de la transición española fue precisamente el papel desempeñado por la monarquía. El rey Juan Carlos era a la vez el sucesor legítimo del general Franco y el heredero de una tradición histórica de oposición identificada con el liberalismo. Pero, además, fue el motor del cambio, tal como lo designó José María de Areilza. En efecto, su papel consistió no tanto en gobernar como en hacer posible que la sociedad española se diera a sí misma las instituciones que exigían los tiempos. De entre todos los personajes políticos de la España de entonces, probablemente fue el rey Juan Carlos el que tenía una idea más clara y completa de cómo había de desarrollarse el proceso de transición a la democracia. Sin embargo, no faltaron las dificultades. La mejor prueba de ello es que el primer Presidente del Gobierno siguió siendo el propio Carlos Arias Navarro, que había sido nombrado en 1973 por el general Franco. Gracias a la influencia de don Juan Carlos, formaron parte del primer Gobierno de la Monarquía otros políticos de procedencia más liberal, como José María de Areilza, Antonio Garrigues y Manuel Fraga Iribarne . Pero si este gobierno parecía sólo circunstancial, al menos el monarca consiguió que Torcuato Fernández Miranda ocupara la Presidencia de las Cortes y con ello pudiera desempeñar un papel decisivo en la transición a la democracia. El semestre presidido por Carlos Arias Navarro se caracterizó por la desorientación y la falta de rumbo político claro, que era la del propio presidente del Gobierno, incapaz de elegir entre su nostalgia del régimen pasado y la evidente necesidad de llevar a cabo un cambio en las instituciones. Recelaba de sus colaboradores y titubeaba al actuar, por lo que en un plazo corto de tiempo su gestión se redujo a aquella frase famosa con que la definió José María de Areilza: "Aquí no hay orden ni concierto, ni propósito, ni coherencia, ni unidad". En efecto, las reformas fueron mínimas, reducidas tan sólo a la derogación de un decreto antiterrorista y a la promulgación de una nueva ley de reunión y manifestación. En el momento de tramitar en las Cortes la nueva regulación sobre el asociacionismo político, quien desempeñó ya un papel importante fue Adolfo Suárez, persona poco conocida hasta entonces y que en ese momento ocupaba la Secretaría General del Movimiento, pues no olvidemos que la X legislatura de las Cortes franquistas comenzó el 11 de noviembre de 1971 y finalizó el 30 de junio de 1977. Se inició durante el último periodo franquista y estuvo marcada por la muerte del dictador durante la misma y por el advenimiento de la democracia. Esta fue la segunda legislatura que se celebró tras la modificación de la Ley de Cortes que había introducido la figura de los procuradores familiares (dos por provincia) elegidos por votación, con un censo electoral restringido a cabezas de familia y mujeres casadas. ]Los comicios para elegir estos procuradores se celebraron el 29 de septiembre de 1971. En cinco provincias solo hubo dos candidatos, que tenían asegurado sus puestos en las Cortes. La presidencia durante este periodo correspondió a Alejandro Rodríguez de Valcárcel y Nebreda hasta el 27 de noviembre de 1975 y desde entonces hasta su disolución en junio de 1977 a Torcuato Fernández-Miranda y Hevia, designado por Juan Carlos I. Pero todavía encontró mayores problemas la reforma del Código Penal por el temor a una posible legalización del Partido Comunista (PCE). Las transformaciones políticas previstas por el Gobierno suponían la creación de dos cámaras, una elegida por sufragio universal y otra de carácter orgánico. Por supuesto, se trataba de una reforma insuficiente que, además, chocó con las reticencias inmediatas de los que más se oponían al cambio. Pero también las dificultades que encontró el Gobierno provinieron de la oposición. En efecto, en el mes de enero de 1976 hubo una importante oleada de conflictos sociales, aunque fueron más graves los sucesos de Vitoria en el mes de marzo (un anárquico estallido de protesta social) y los de Montejurra en el de mayo (un enfrentamiento entre dos tendencias carlistas). Sin ninguna duda, los motivos que contribuyeron a que se produjeran hechos como estos fueron la crisis económica, la falta de preparación de las fuerzas de orden público para hacer frente a los conflictos en la calle y la brusca politización de la sociedad española. El 3 de marzo de 1976 ha quedado para la historia de España como una fecha negra en la que la monarquía posfranquista llenó de barbarie y muerte las calles de Vitoria, en la que fue la mayor matanza obrera de la Transición. La represión se volvió contra el régimen, que quedó más aislado y socialmente desacreditado. La agitación social en los primeros meses de 1976 era constante y creciente. Las movilizaciones obreras se unían con la movilización por la democracia. Desde enero de 1976 se produjo una importante movilización obrera en Vitoria en contra de los topes salariales, que fue ampliando rápidamente el número de empresas implicadas y que confluyó en la huelga general del 3 de marzo de 1976. España era un país sin libertades y los únicos lugares donde se podían realizar reuniones y asambleas eran las iglesias. Por la tarde, a las cuatro, se había convocado una asamblea de trabajadores en huelga en la iglesia de San Francisco de Asís en el barrio de Zaramaga de Vitoria. Sin duda, la oposición se benefició del ambiente de cambio y del incremento de la permisividad. En ningún momento tuvo la posibilidad de conectar con el ejército, pues la existencia de la Unión Militar Democrática afianzó la voluntad del Ejército de marginarse de la política. A partir del año 1976 se celebraron los primeros actos públicos de la oposición, y con el paso del tiempo fueron tolerados incluso los de los socialistas. Pero, aunque tenía una influencia creciente, la oposición no estaba en condiciones de derribar por sí misma al régimen. El término “ruptura”, empleado por ella, no indicaba deseo de violencia, sino de realizar un cambio profundo con respecto al régimen del general Franco. Cuando en el mes de marzo de 1976 la oposición se unió, mostró su deseo de que ese cambio se produjera de acuerdo con quienes estaban en ese momento en el poder. Sin embargo, a la altura del comienzo del verano del año 1976 la reforma parecía irrealizable y la ruptura, pactada o no, resultaba imposible. El Gobierno de Arias Navarro tenía fuertes divisiones internas, carecía de rumbo y, además, la sensación de incertidumbre era creciente. Eso explica que don Juan Carlos se decidiera a actuar: aunque en teoría Carlos Arias Navarro presentó su dimisión, en realidad fue el propio monarca quien se la pidió. Su etapa al frente del gobierno sirvió para hacer desaparecer del horizonte la última posibilidad de que el régimen del general Franco perdurara de alguna manera. El cambio parecía cada día más una exigencia obligada. LA REFORMA POLÍTICA Sin duda, para la mayor parte de los observadores políticos fue sorprendente el resultado que tuvo la crisis gubernamental. En efecto, Adolfo Suárez era casi un desconocido cuando fue nombrado por el Rey nuevo Presidente del Gobierno, y sus antecedentes políticos no hacían pensar en que fuera capaz de protagonizar una complicada transición política. Aunque procedía del mundo católico, había realizado la totalidad de su carrera política en el Movimiento Nacional . Sin embargo, su frialdad, su moderación y su capacidad de concordia, al mismo tiempo que su habilidad para la negociación, fueron los instrumentos imprescindibles para que el cambio político se llevara a cabo. A partir del momento de su elección, la reforma inició de manera clara su camino. Era una persona que profesaba un liberalismo auténtico y sincero, tenía voluntad de concordia colectiva y actuó con extrema habilidad. El nuevo Gobierno tuvo una media de edad baja, en torno a los cuarenta y cuatro años, y sólo uno de sus ministros había desempeñado una cartera con el general Franco. Una figura esencial del nuevo gabinete fue Alfonso Ossorio , quien proporcionó a Adolfo Suárez un buen número de ministros procedentes del asociacionismo católico. En un plazo muy corto de tiempo (entre los meses de julio a septiembre del año 1976), el Gobierno de Suárez consiguió un importante cambio en el ambiente político. No fue tan sólo una cuestión de imagen sino también de realismo, al aceptar traducir en las instituciones políticas la realidad española cotidiana, al admitir la soberanía nacional y al mostrarse dispuesto a dialogar con los diversos sectores de la oposición. En el mes de septiembre fue redactada la Ley de Reforma Política, en la que quedaba diseñado todo el proceso de cambio institucional. Partiendo de que la soberanía residía en el pueblo y aceptando el respeto a los derechos humanos, la Ley servía de instrumento para ese necesario cambio institucional, pero no lo diseñaba de una manera completa. En ella quedaba prevista la elección de dos cámaras, un Senado y un Congreso de los Diputados, elegidos ambos por sufragio universal y que deberían redactar una nueva Constitución. El Rey mantenía el derecho a convocar un referéndum, con lo que quedaba asegurada la posibilidad de presionar sobre los partidarios del régimen pasado en el caso de que se resistieran a la transformación política. Desde luego, existió una resistencia por parte de las instituciones franquistas pero, finalmente, la presión del propio Gobierno logró que las Cortes aprobaran la nueva Ley de Reforma Política por un margen de 435 votos a favor, 59 en contra y 13 abstenciones. En el referéndum celebrado el 15 de diciembre de ese año (1976), participó el 75 % del electorado, votando tan sólo algo menos del 3% en contra del texto de la Ley y con un 3% de votos en blanco. Lo sorprendente de este grado de unanimidad acerca de la reforma política fue que se producía en un momento en el que las circunstancias eran muy poco propicias a ella. En efecto, la crisis económica era muy grave, con una inflación superior al 20%, un crecimiento inferior al 2% y un progresivo aumento del paro, que alcanzó unas cotas muy superiores a las que había tenido España desde los años cincuenta. Voluntariamente, el Gobierno de Adolfo Suárez eludió enfrentarse con la crisis porque era muy consciente de que no podía abordar al mismo tiempo el problema político y el ajuste económico. Pero más importante que el primero fue el impacto del terrorismo y la posibilidad de que tuviera lugar un contragolpe militar. En este sentido, los peores momentos se vivieron en los meses de diciembre de 1976 y enero de 1977, en los que la organización terrorista GRAPO secuestró al Presidente del Consejo de Estado y al teniente general Villaescusa. Además, un grupo de cinco abogados laboralistas de significación comunista fue asesinado en su propio despacho por miembros de la extrema derecha. Pocos días después fueron asesinados tres miembros de las fuerzas de orden público por grupos terroristas. El Gobierno supo reaccionar con frialdad y, finalmente, consiguió rescatar a las dos personas mencionadas, aunque no logró que disminuyera el terrorismo etarra. Otro momento decisivo en la transición a la democracia fue la legalización del partido comunista, en abril de 1977. En el mes de diciembre del año anterior había sido detenido en Madrid su principal dirigente, Santiago Carrillo, pero después de permanecer algunos días detenido fue liberado y, recién entrado el nuevo año, se produjo la primera conversación entre el Presidente del Gobierno y el dirigente comunista. La cuestión había quedado en manos del Tribunal Supremo , pero cuando éste se negó a decidir, el Gobierno tomó la iniciativa, en plena Semana Santa, para legalizar un partido que seguía siendo considerado como el peor enemigo del régimen franquista. El Ejército protestó de manera rotunda pero disciplinada, y la decisión supuso la dimisión del Ministro de Marina -el almirante Pita da Veiga-, el último de los que procedían del régimen anterior. Ya antes, el ministro del Ejército había dimitido al autorizarse la actividad de las organizaciones sindicales prohibidas durante el régimen franquista. El momento final de la reforma política fue la celebración de las Elecciones generales del 15 de junio de 1977 que, en realidad, tuvieron la condición de constituyentes. A estas alturas, las encuestas electorales descubrían que la mayor parte de los españoles optaba por una posición moderada y deseaba mucho más que los partidos políticos hablaran de la forma de construir el futuro que acerca del pasado. En la campaña electoral, el Partido Socialista Obrero Español mostró un dinamismo y una capacidad técnica que le hicieron captar el voto del electorado más joven y del procedente de gran parte de los sectores antifranquistas. El Partido Comunista hubo de enfrentarse con el inconveniente de tener todavía muy próxima su legalización, aparte de que se recordara en exceso la propaganda en su contra de la etapa anterior. El Gobierno de Adolfo Suárez montó apresuradamente una coalición titulada Unión de Centro Democrático, que realizó una campaña tibia e insuficiente en condiciones normales. Por su parte, Manuel Fraga Iribarne, que había sido representante de una actitud reformista en la fase final del régimen del general Franco, optó ahora por crear un grupo denominado Alianza Popular , que tuvo el inconveniente de sumar a los sectores de mayor edad del régimen anterior y que acabó por convertirse en la diana de los ataques del resto de los contrincantes. En las elecciones generales de octubre de 1982, AP se presentó como Coalición Popular, junto con el Partido Popular Democrático y el Partido Liberal. El PSOE ganó las elecciones y Coalición Popular obtuvo el 26% de los votos, convirtiéndose en el primer partido de la oposición tras la crisis y el colapso de la UCD. Este hecho se repitió con resultados similares en las elecciones de junio de 1986. Los años 1982-1986 también fueron años de ascenso electoral para AP en el País Vasco. En las elecciones al Parlamento Foral de Navarra de 1983, Coalición Popular obtuvo ocho escaños y se convirtió en la tercera fuerza del territorio. En las elecciones al Parlamento Vasco de 1984, obtuvo el 9,36% de los votos, lo que le permitió obtener siete escaños. Esta trayectoria ascendente cambió en las elecciones al Parlamento Vasco de 1986, en las que Coalición perdió cinco escaños, pasando de siete a dos. Este declive se confirmó en las elecciones al Parlamento Foral de Navarra celebradas en 1987, en las que AP obtuvo dos escaños. Ante estos resultados, Manuel Fraga presentó su dimisión como presidente y convocó un Congreso Extraordinario para elegir al nuevo Comité Ejecutivo del partido. Este congreso se celebró en febrero de 1987 y Antonio Hernández-Mancha fue elegido presidente de AP y Arturo García Tizón, secretario general. Con los resultados electorales de AP en declive y la mayoría absoluta del PSOE, AP vio la necesidad de replantear su estrategia y celebró el IX Congreso Nacional, también conocido como la Refundación, en enero de 1989. En dicho Congreso, Manuel Fraga fue elegido presidente y Francisco Álvarez-Cascos, secretario general. Así comenzó una etapa que desembocaría en el nacimiento del Partido Popular (PP), cuyo presidente fue José María Aznar desde 1990 y que ganó las elecciones generales de 1996, permaneciendo en el gobierno hasta las elecciones de 2004. Para lo que había sido habitual en España, los resultados de los comicios mostraron una participación electoral relativamente elevada: en torno al 78%. La Unión de Centro Democrático obtuvo la victoria, pero ésta fue más corta de lo esperado y, desde luego, no consiguió la mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados. Con el 34 % de los votos, la UCD logró 165 escaños, mientras que el Partido Socialista obtenía el 29% y 118 diputados. El Partido Comunista, con 20 escaños, quedó por encima de Alianza Popular, que sólo tenía 16. El panorama parlamentario se completó con otros grupos políticos más pequeños, entre los que desempeñaron un papel importante los regionalistas y los socialistas seguidores de Enrique Tierno Galván . El ciudadano medio español demostró en estas primeras elecciones una gran madurez y un sereno equilibrio. En general, se puede decir que el mapa electoral continuaba lo que había sido la tradición histórica española durante los años treinta. En este sentido, existió una identidad geográfica entre el voto socialista de 1977 y el del Frente Popular de febrero de 1936, o entre el voto de la CEDA y de Unión de Centro Democrático en las mismas fechas. El voto republicano de otros tiempos se transfería ahora al socialismo. El voto de Alianza Popular se concentraba más en los núcleos urbanos y no coincidía con el de la extrema derecha durante la República. Sin embargo, existían discontinuidades importantes, como la desaparición de los republicanos de izquierda o de los anarquistas . Sin duda, el cambio más significativo se produjo en el caso del Partido Comunista que, durante los años treinta, tenía su mayor implantación en Asturias, País Vasco y Madrid. Los votos comunistas en 1977 se desviaron hacia Andalucía y el litoral mediterráneo, obteniendo los mejores resultados en Cataluña y, sobre todo, en Barcelona. Pero la diferencia más esencial consistía en que así como durante la Segunda República existió una disolución del centro y una tendencia hacia el extremismo de derechas e izquierdas, ahora sucedió exactamente al contrario. De hecho, el veredicto del pueblo español en las elecciones del 15 de junio de 1977 había supuesto la solución del dilema entre reforma y ruptura, dilema que había enfrentado al Gobierno y a la oposición durante los meses anteriores. Sin duda, los espolones optaron por el método de la reforma, pero con tal profundidad que equivalía a una ruptura. En 1979 tuvieron lugar las primeras elecciones municipales de la naciente democracia en España. Estos comicios supusieron un acontecimiento clave en el proceso de transición y en la consolidación de las libertades propias de una democracia y fueron esenciales en el desarrollo de una cultura democrática en pueblos y ciudades en los que aún quedaban los vestigios del franquismo. Las elecciones municipales fueron un acontecimiento necesario para la consolidación de la democracia. Se trataba de renovar unas administraciones locales organizadas y en manos de personas afectas a la dictadura. La figura del alcalde como último eslabón del centralizado régimen franquista pasaría a ser un representante democrático elegido libremente por los ciudadanos en sufragio universal. EL TERRORISMO DE ULTRADERECHA DURANTE LA TRANSICIÓN ESPAÑOLA El terrorismo de la ultraderecha durante la Transición española estuvo constituido por una serie de grupúsculos y acciones de violencia política y terrorismo de extrema derecha neofascista y de Estado que se desarrollaron en España entre la muerte del dictador Franco (1975) y principios de los 80. Se esgrimía, que grupos como el P.S.O.E. de Felipe González eran los verdaderos ejecutores de la llamada “guerra sucia”. En concreto, uno de sus ministros, José Barrionuevo Peña , que ocupó el Ministerio del Interior, fue acusado de hacer “guerra sucia”. Operaron bajo diversos nombres, estando esencialmente dedicados a la violencia callejera contra personas de ideas contrarias. La tutela de los atentados la tenían agentes del servicio secreto SECED (Servicio Central de Documentación), con dinero y manos libres para actuar al margen de la ley. Citaremos, por ejemplo, el terrorismo de los GAL . La actividad de estos grupos sería utilizada, al mismo tiempo, para ejercer presión sobre el gobierno francés ante la negativa del mismo, en aquellos años, a extraditar a activistas vascos. A consecuencia de sus actos, dejaron 66 víctimas mortales, entre las que había desde militantes de ETA hasta abogados laboralistas de izquierdas (recuérdese, la matanza de Atocha) o sindicalistas de la CNT (recuérdese también, el Caso Scala), pasando por los simpatizantes del Partido Carlista asesinados en 1976 durante los denominados sucesos de Montejurra, y ciudadanos que no tenían ninguna relación con la política. Estaban constituidos por elementos civiles, policías y militares, todos ellos afectos al régimen anterior. Los grupos tuvieron vínculos más o menos estrechos con organizaciones terroristas neofascistas europeas y americanas y también con grupos derechistas legales como Fuerza Nueva. Su objetivo era eliminar a quienes consideraban "enemigos de la Patria" y contribuir a la desestabilización de la naciente democracia. Conforme ésta fue consolidándose, y tras el fallido golpe de Estado del 23-F, fueron debilitándose. En 1982 se pueden considerar desaparecidos. Es posible que algunos de los antiguos militantes del terrorismo de Estado fueran utilizados para constituir los primeros Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL). El terrorismo constituye una forma de violencia política que busca con sus actos más el impacto psicológico sobre sus adversarios que los daños materiales en sí mismos. Fenómeno de gran complejidad, en algunos casos descansa en una visión religiosa y mesiánica de la realidad que lleva a atribuirá la acción terrorista la capacidad de transformar por sí sola una situación; en otras circunstancias, sin embargo, se ha usado como estrategia complementaria de otros tipos de lucha más convencionales; y, finalmente, en ocasiones se ha recurrido a él ante la imposibilidad de emprender una táctica guerrillera a gran escala. En otro sentido, en 1980, hace 40 años, el presidente Adolfo Suárez sufrió la primera moción de censura de la democracia española. Entre el 28 y el 30 de mayo de ese año se defendió en el hemiciclo la moción de censura que presentó el PSOE con Felipe González como candidato y que fue defendida en la tribuna por Alfonso Guerra . A los socialistas les faltaron 24 votos para sacar adelante la propuesta. El resultado fue de 166 votos en contra de los escaños de la UCD frente a los 152 votos a favor de socialistas, comunistas, andalucistas y tres diputados del grupo mixto. Se abstuvieron 21 diputados y hubo 11 ausencias. Manuel Fraga (Alianza Popular) optó por la abstención ya que no veía posible ofrecer su confianza a un Gobierno que no gobernaba, ni tampoco quería dar paso a una alternativa social-comunista. Suárez salvó la moción pero dimitió diez meses después. En definitiva, la Transición española (1975-1982/1986) fue el proceso político que transformó España de la dictadura de Francisco Franco a una democracia parlamentaria tras la muerte del dictador el 20 de noviembre de 1975. Basado en el consenso y el diálogo, el proceso legalizó partidos, aprobó la Constitución de 1978 y estableció la monarquía parlamentaria. Vocabulario DEMOCRACIA ESPAÑOLA La democracia española cumplió cuarenta años el 15 de junio de 2017. Hace cuarenta años se celebraron las elecciones democráticas a las que tenemos que agradecer nuestros derechos, libertades y responsabilidades. Hace cuarenta años, se celebraron las primeras elecciones democráticas en España desde la ruptura con la dictadura franquista. Por fin, en libertad, el 15 de junio de 1977 el pueblo español sale a las calles para decidir su futuro. La democratización de un país es un proceso de transición y asentamiento, ya que demócrata no se nace. Sin embargo, los españoles que tan rápido se hicieron a la democracia con ilusión y alegría dieron ejemplo de madurez. Los periodistas se encargaron también de señalar en 1977 la importancia de la participación española en las elecciones. Por lo tanto, se repiten diversos rótulos en diferentes periódicos que enfatizan la participación masiva en las urnas. Se convierte en noticia todo aquello relacionado con las elecciones. Por ello, en los medios se habla del nacimiento de un nuevo país y de los métodos de gobierno necesarios. Se subraya que en ese momento de desorden social, económico y político, gobernar significa reformar. ¿Pero, quién se encargaría de gobernar esta vez? Los sondeos del 16 de junio de 1977 indicaban la tenaz lucha entre la U.C.D (Unión de Centro Democrático) y el P.S.O.E (Partido Socialista Obrero Español). El Centro, liderado por Adolfo Suárez, estaba formado por una coalición de partidos mientras que el P.S.O.E., liderado por Felipe González, era el primer partido del país. Dos días después de las elecciones se difunden los números del censo escrutado. La U.C.D. predomina con 165 escaños mientras que el P.S.O.E. con 118. Y así fue, como con la confirmación del Rey, Suárez formaría nuevo Gobierno. “Mi objetivo es claro: democracia”: esta fue la declaración de Adolfo Suárez un día antes de los resultados electorales. Se culminó, así, la deseada ruptura con la dictadura y los extremismos que ésta conlleva dando lugar a una reconciliación nacional, con Europa y el resto del mundo. Entonces, la democracia es también una forma de vida, los principios de la democracia como: participación, organización social, solidaridad, respeto a la diversidad, igualdad y equidad, son importantes. El estado de derecho, las elecciones libres y justas, la libertad de expresión y la libertad de prensa son los pilares de una democracia sana y el derecho de todos. FALANGE ESPAÑOLA La Falange y Francisco Franco formaron una alianza estratégica forjada durante la Guerra Civil Española (1936-1939), donde el Generalísimo instrumentalizó la ideología fascista del partido para consolidar su régimen. Franco unificó por decreto en 1937 a la Falange con los carlistas (FET-JONS), subordinando su liderazgo y vaciando gran parte de su contenido revolucionario original para crear un partido único conservador y católico. Las fuentes académicas que analizan el falangismo lo sitúan en la extrema derecha del espectro político. El falangismo ha atacado tanto a la izquierda como a la derecha política como a sus "enemigos", declarándose ni de izquierda ni de derecha, sino una tercera posición sincrética. Falange Española (FE) fue un partido político español de ideología fascista fundado el 29 de octubre de 1933 por Alfonso García Valdecasas, Julio Ruiz de Alda y José Antonio Primo de Rivera, primogénito del fallecido dictador Miguel Primo de Rivera. Por otra parte, los puntos consistentes del franquismo incluían sobre todo el autoritarismo, el anticomunismo, el nacionalismo español, el nacionalcatolicismo, el monarquismo, el militarismo, el nacionalconservadurismo, la antimasonería, el anticatalanismo, el panhispanismo y el antiliberalismo –algunos autores incluyen también el integralismo–. Acabada la guerra, el general instauró una dictadura fascistizada o régimen semifascista, que incorporó una influencia clara de los totalitarismos alemán e italiano en campos como las relaciones laborales, la política económica autárquica, la estética, el uso de los símbolos o el unipartidismo. GOLPE DE ESTADO DE 1981 Término de procedencia francesa, traducción del coup d’état, que designa un acto de fuerza repentino para alterar el orden establecido. Se trata de un fenómeno al margen de la normalidad constitucional vigente, que pretende apoderarse de los poderes legalmente establecidos, reforzar la posición en ellos o modificar la orientación política de un determinado país. El golpe de Estado de 1981, también conocido por el numerónimo 23F, fue un golpe de Estado fallido perpetrado el lunes 23 de febrero de 1981 por algunos mandos militares en España. Los hechos principales sucedieron en las ciudades de Valencia y Madrid. En Madrid, a las 18:23 horas, un numeroso grupo de guardias civiles a cuyo mando se encontraba el teniente coronel Antonio Tejero asaltó el Palacio de las Cortes durante la votación para la investidura del candidato a la Presidencia del Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo, hasta entonces vicepresidente segundo del Gobierno y diputado de la Unión de Centro Democrático (UCD). Los diputados y el Gobierno de España al completo fueron secuestrados en su interior. La ciudad de Valencia fue ocupada militarmente, en virtud del estado de excepción proclamado por el teniente general Jaime Milans del Bosch, capitán general de la III región militar. Dos mil hombres y cincuenta carros de combate fueron desplegados en las calles de la ciudad. A la una de la madrugada del 24 de febrero, el rey Juan Carlos I, vestido con uniforme de capitán general de los Ejércitos, se dirigió a la nación por televisión para situarse en contra de los golpistas y defender la Constitución española. Poco después, Milans dio la orden de regresar a sus unidades a los contingentes militares que ocupaban Valencia. El secuestro del Congreso terminó a mediodía del día 24. El Tribunal Supremo, en casación, condenó a 30 años de cárcel a Milans, Tejero y Alfonso Armada como principales responsables del golpe de Estado. En total fueron condenados doce miembros de las Fuerzas Armadas, diecisiete miembros de la Guardia Civil y un civil. Menos Tejero, todos ellos salieron de la prisión antes del año 1990 (el general Armada gracias a un indulto). SOBERANÍA NACIONAL La soberanía nacional es el principio jurídico y político que establece que el poder supremo y la autoridad máxima de un Estado residen en la nación (el conjunto de ciudadanos), y no en una sola persona como un monarca. Es la base de la legitimidad democrática, donde los ciudadanos eligen representantes y emanan los poderes constituyentes, legislativos y ejecutivos. La soberanía nacional es uno de los conceptos fundamentales del constitucionalismo español. No es solo una declaración teórica: determina quién posee el poder político último, cómo se distribuye entre las instituciones y de qué manera se legitiman las decisiones públicas. España es un sistema parlamentario por el papel central que tiene el poder legislativo o Parlamento. La soberanía nacional corresponde al pueblo español, es decir, todos los ciudadanos son titulares del poder público y de él derivan los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. Los cuatro principios de la soberanía nacional son la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la propiedad. Este limite a la soberana ha sido puesto en un plano superior, un plano de derecho natural y el poder que los quebrante se transforma en un poder ilegtimo. Una "Nación Soberana" se define como una comunidad con una población homogénea que vive en un territorio continuo bajo un solo gobierno que tiene completa independencia, el monopolio de la jurisdicción y el uso legítimo de la violencia interna. CONGRESO DE LOS DIPUTADOS El Congreso de los Diputados es la Cámara Baja de las Cortes Generales de España, que ejerce junto con el Senado el poder legislativo. El Congreso se compone de un mínimo de 300 y un máximo de 400 diputados (350 actuales), elegidos por sufragio universal, libre, igual, directo y secreto, en los términos que establezca la ley. Las elecciones se celebran ordinariamente cada cuatro años, o antes, en caso de elecciones tras una disolución anticipada de las Cámaras. Los miembros del Congreso de los Diputados se eligen mediante representación proporcional con listas cerradas en cada circunscripción electoral provincial con arreglo al sistema D'Hondt. Los diputados del Congreso se dividen en grupos parlamentarios, que en la práctica se corresponden con los partidos políticos, salvo el grupo mixto, que agrupa a los partidos que no reúnen los requisitos para constituir un grupo parlamentario propio. El grupo parlamentario con más diputados es el PP (137 diputados), y hay trece partidos políticos con representación parlamentaria. El Congreso se reúne en el Palacio de las Cortes, ubicado en la plaza de las Cortes de Madrid. A lo largo del año, el Congreso se reúne ordinariamente de septiembre a diciembre y de febrero a junio, aunque pueden celebrarse y se celebran sesiones extraordinarias a lo largo de todo el año. Francesca Lluc Armengol Socías, conocida como Francina Armengol (Inca, Baleares, 11 de agosto de 1971), es una farmacéutica y política española, actual presidenta del Congreso de los Diputados desde 2023, diputada en el Congreso de los Diputados por las Islas Baleares, y secretaria general del Partido Socialista de ... Las Cortes Generales representan al pueblo español, ejercen la potestad legislativa del Estado, aprueban sus presupuestos y controlan la acción del gobierno. Están compuestas por el Congreso de los Diputados y el Senado. SENADO DE ESPAÑA El Senado es la Cámara Alta de las Cortes Generales, órgano constitucional que representa al pueblo español, ejerciendo, junto con el Congreso de los Diputados, la representación popular general, el poder legislativo. Tiene la consideración constitucional de cámara de representación territorial. A diferencia del Senado de los Estados Unidos u otras Cámaras Altas, el Senado español posee unas funciones más limitadas, ya que se trata de una Cámara de segunda lectura. Actualmente, se compone de 208 senadores electos y 58 senadores designados por las asambleas legislativas de las regiones españolas. La Cámara Alta está encabezada por el presidente del Senado, que dirige los debates, preside la Mesa de la Cámara y supervisa la Administración del Senado. El actual presidente es Pedro Rollán Ojeda, del Partido Popular (PP). Actualmente, se compone de 208 senadores electos y 58 senadores designados por las asambleas legislativas de las regiones españolas. La Cámara Alta está encabezada por el presidente del Senado, que dirige los debates, preside la Mesa de la Cámara y supervisa la Administración del Senado. Las principales funciones del Senado son la legislativa, la presupuestaria y la de control del Gobierno. Además actúa como Cámara de representación territorial. España es un 'sistema bicameral asimétrico' porque, en la práctica, el Congreso de los Diputados tiene más poder que el Senado. El Congreso tiene 350 diputados y el Senado, 266 senadores. CORTES FRANQUISTAS Oficialmente denominadas Cortes Españolas, fueron una institución de la dictadura franquista creada el 17 de julio de 1942, sexto aniversario del golpe de Estado de 1936, que abrió sus sesiones el 17 de marzo de 1943, y que funcionó como un pseudoparlamento corporativo u orgánico. Se presentaban como el órgano superior de participación del pueblo español en las tareas del Estado —artículo primero de la Ley Constitutiva de las Cortes, modificada por la Ley Orgánica del Estado de 1967 en su disposición adicional tercera—, y, en teoría, su función principal era la elaboración y aprobación de las leyes, pero el poder legislativo estaba reservado al jefe de Estado, el propio Franco. Para identificarse como una continuidad de la tradición parlamentaria española, establecieron su sede en el Palacio de las Cortes de la carrera de San Jerónimo de Madrid. No obstante, mayor similitud tenía la institución con el sistema corporativo del fascismo italiano, dada la insistencia en la representación orgánica y no democrática —se utilizaba la expresión adjetivada «democracia orgánica»—. Las Cortes franquistas no pretendían ser depositarias de la soberanía nacional, dado que la totalidad del poder soberano se concentraba en la jefatura del Estado, en ausencia de división de poderes. Se rechazaba cualquier identificación con la democracia liberal, concebida como una ideología disolvente de la unidad nacional entre clases sociales y territorios: ni se consentían los partidos políticos ni había elecciones democráticas. Los procuradores eran miembros por derecho propio, designados por Franco o elegidos entre las entidades corporativas y, hasta 1967, no se concretó la forma de elección de un «tercio familiar» —«tercio» era la forma convencional de referirse a la representación orgánica de las «entidades naturales» consideradas los únicos cauces posibles para la expresión de la voluntad popular (familia, municipio y sindicato)—: «Dos representantes de la familia por cada provincia, elegidos por quienes figuren en el Censo Electoral de Cabezas de Familia y por las mujeres casadas en la forma que se establezca por la ley»; la mayoría de edad se establecía, con distintos efectos según la situación familiar, para los varones a los 21 años y para las mujeres a los 25, aunque en los referéndums sí tenían derecho al voto «todos los hombres y mujeres de la nación mayores de veintiún años». Hubo elecciones para cubrir esa fracción de los procuradores en Cortes en 1967 y 1971. JEFE DEL ESTADO ESPAÑOL El jefe del Estado español es el Rey Felipe VI. La forma política del Estado español es la monarquía parlamentaria. El rey es el Jefe del Estado y todos sus actos deben ser refrendados por el Gobierno, de acuerdo con lo establecido en la Constitución en su Título II dedicado a la Corona. Juan Carlos de Borbón y Borbón, Juan Carlos I, fue proclamado rey el 22 de noviembre de 1975. Tras su abdicación, desde el 19 de junio de 2014 el rey de España es su hijo Felipe VI. La reina consorte es Letizia Ortiz Rocasolano. Según lo establecido en la Constitución, su hija primogénita, la Princesa de Asturias Leonor de Borbón Ortiz, es la heredera de la Corona. Su hija menor, la infanta Sofía de Borbón Ortiz, es la segunda en la línea sucesoria. La Constitución señala que el rey es el símbolo de la unidad y permanencia del Estado, arbitra y modera el funcionamiento de las instituciones y asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica. España se define como una monarquía constitucional donde el rey es el jefe de Estado, símbolo de su unidad y permanencia, moderador del funcionamiento de las instituciones y alto representante del Estado en las relaciones internacionales. PRESIDENTE DEL GOBIERNO El presidente del Gobierno es el jefe del ejecutivo español. El presidente del Gobierno encabeza el Consejo de Ministros y propone al rey el nombramiento de sus miembros; en este sentido, corresponde al presidente dirigir la acción del Gobierno y coordinar las funciones de los ministros, como establece la Constitución. Como jefe del Gobierno, también asesora al rey en el uso de sus prerrogativas reales. Aunque no es posible determinar cuándo se originó realmente el cargo, este ha evolucionado a lo largo de la historia hasta lo que es hoy. Fue regulado formalmente por primera vez por Real Decreto de 31 de diciembre de 1824, cuando el rey Fernando VII nombró a su secretario del Despacho de Estado, Víctor Damián Sáez, presidente del recién establecido Consejo de Ministros —en ausencia del monarca—, mientras que la actual regulación data del reinado del rey Juan Carlos I, en la Constitución de 1978, que describe el papel y las funciones constitucionales del presidente, el acceso al cargo y las formas de cese, así como la relación entre el presidente del Gobierno y las Cortes Generales. Cuando se produce una vacancia de acuerdo a los casos tasados en la Constitución, el rey propone al Congreso de los Diputados un candidato, que debe someterse a un debate y una votación parlamentaria para determinar si tiene la confianza de la Cámara; este procedimiento se denomina investidura. Si obtiene la confianza de la cámara, es nombrado por el rey, ante el cual presta solemnemente juramento o promesa. En la práctica, el presidente suele ser siempre el líder del partido mayoritario en el Congreso, aunque no necesariamente. La residencia oficial y el despacho del presidente se encuentra en el Palacio de la Moncloa, en Madrid. REFERENDUM DE 1976 El referéndum sobre Monarquía/República no tenía sentido en la Transición. El riesgo de una consulta no provenía de la izquierda, sino de la ultraderecha, que habría votado contra don Juan Carlos por “traidor”. Con motivo del reciente aniversario de la muerte del dictador Franco, se ha planteado una pretendida justificación de Adolfo Suárez para eludir en la Transición un referéndum sobre Monarquía/República. Según esa versión, se introdujo la mención al Rey (Juan Carlos) como jefe del Estado en la Ley para la Reforma Política, que se sometería a referéndum en 1976. Adolfo Suárez, o el propio redactor de la ley, Torcuato Fernández-Miranda, se preocuparon de incluir al monarca, desde el artículo primero, en esa ley, que sería sometida a referéndum. Pero la pugna no era entonces entre republicanos y monárquicos, sino entre quienes propugnaban una democracia y quienes defendían a capa y espada el continuismo del franquismo. Para esta segunda opción había dos caminos: uno, mediante la persona señalada por el dedo del dictador --no don Juan, sino Juan Carlos--, siempre que el monarca permaneciera fiel a los “inalterables” Principios Fundamentales del Movimiento y, en general, a la dictadura; y otro, mediante algún modelo alternativo de jefatura del Estado. Si el monarca designado por Franco no era obediente y dócil a la gloriosa dictadura, la ultraderecha –uniformada o con camisa zul mahón- estaba dispuesta a todo. La Ley para la Reforma Política --se tuvo cuidado en poner “para”, en lugar del inicial “de”--, aunque se mencionara al Rey, fue sobre todo útil, desde el esquema de la ley a la ley, como última de las leyes fundamentales, para que las Cortes orgánicas de Franco se hicieran el harakiri. Tras una urgente tramitación, dirigida por Fernández-Miranda, el 18-11-1976 aquellas Cortes integradas por procuradores familiares, sindicalistas verticales, gerifaltes del Movimiento, altos mandos militares, obispos habituados a llevar a Franco bajo palio, percatados todos ellos de que la reforma se haría con ellos o sin ellos, convirtieron aquel suicidio en una fiesta. En el referéndum del 15-12-1976, el PSOE y el PCE pidieron la abstención, pero la reforma --que abrió la puerta a las elecciones del 15 de junio de 1977, primeras democráticas tras la dictadura-- se aprobó por un 94% de votos afirmativos y un 2,6% de negativos, con un 77,4% de participación. DICTADURA FRANQUISTA Una posguerra interminable, una victoria omnipresente, una dictadura de casi cuarenta años. Millones de españoles crecieron y vivieron bajo el dominio de Franco, sin ninguna experiencia directa de derechos o procesos democráticos. Ese gobierno autoritario tan prolongado tuvo efectos profundos en las estructuras políticas, en la sociedad civil, en los valores individuales y en los comportamientos de los diferentes grupos sociales. En 1945, Europa occidental dejó atrás treinta años de guerras, revoluciones, fascismos y violencia. Pero España perdió durante otras tres décadas ese tren de la ciudadanía, de los derechos civiles y sociales y del Estado de bienestar. El principal responsable de que eso fuera así, Francisco Franco, ayudado por sus compañeros de armas y apoyado casi hasta el final por amplios sectores de la población española, se empeñó en llevar un camino diferente al de las democracias occidentales. Y durante años y años, muchos españoles defendieron y aceptaron estar organizados, y obligar a quienes no lo quisieran estar, conforme a estrictas reglas autoritarias. Con memorias divididas, esos trágicos sucesos del pasado han proyectado su larga sombra sobre el presente. TERRA LLIURE Fue un grupo catalán partidario de alcanzar la independencia a través de la lucha armada. Se forma en 1979, en un momento en que el terrorismo de ETA estaba en pleno apogeo y le servía de ejemplo. Sin embargo, su capacidad operativa fue escasa y, al igual que ocurrió con otros movimientos similares surgidos en la Transición, careció de apoyos relevantes y se disolvió en 1986. FRENTE POLISARIO Se fundó en 1973 e inició la lucha armada contra la dominación española en el Sahara. Tras los acuerdos tripartitos de Madrid de 1975, que repartían el territorio entre Marruecos y Mauritania, constituyó en 1976 la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), reclamó el cumplimiento de la resolución de la ONU que reconocía el derecho de autodeterminación a partir de un referéndum realizado sobre la base del censo de 1974, y emprendió acciones militares. Por otra parte, el descubrimiento de ricas minas de fosfatos en 1964 complicó la situación, pues a las reivindicaciones marroquíes sobre ese territorio se sumaron las mauritanas y argelinas y la activación de un movimiento independentista dirigido por el Frente Polisario. AMNISTÍA Reivindicación de puesta en libertad de los presos políticos de modo que, a diferencia de los indultos, se reafírmela inocencia de los encarcelados y la injusticia de su detención. Por ese motivo su demanda se ha convertido en ocasiones en eje central de batallas políticas. A finales del franquismo se convirtió en un lema omnipresente en las movilizaciones de la oposición antifranquista. --------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------   Índice 1. LA ESPAÑA DEL MOMENTO 2. LA MONARQUÍA DEMOCRÁTICA 3. LA NUEVA MONARQUÍA 4. LA REFORMA POLÍTICA 5. EL TERRIRISMO DE LA ULTRADERECHA EN LA TRANSICIÓN • VOCABULARIO - Democracia española - Dictadura franquista - Falange española - Soberanía nacional - Golpe de Estado de 1981 - Congreso de los Diputados - Senado de España - Cortes franquistas - Jefe del Estado español - Presidente del Gobierno Referéndum de 1976 - Dictadura franquista. ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

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