miércoles, 5 de marzo de 2025
POESÍA (Verso libre), Poemas sobre el alma.
Introducción
Poemas sobre el alma son versos que expresan los sentimientos, pensamientos y emociones del poeta sobre el aspecto más profundo e íntimo del ser humano. Hay poemas sobre el alma humana, el alma mía, el alma de los muertos, el alma de la naturaleza, el alma de la patria, etc. Algunos autores que han escrito poemas sobre el alma son Edith Sodergran, Pablo Neruda, Andrés Eloy Blanco, Blanca Varela, Pedro Salinas, Gabriela Mistral y Jorge Luis Borges.
La motivación puede llegar de distintos lugares. El arte es probablemente la fuente de inspiración y motivación más usada por las personas. Uno puede motivarse al escuchar una canción o ver una película, pero también la literatura es capaz de motivar a aquellos y aquellas que acuden a ella. Existen poemas inspiradores que forman parte del imaginario colectivo de muchas culturas, poemas que están grabados en la mente de las personas. Muchos poetas y poetisas destacados han escrito poemas motivadores.
Comparto contigo algunos poemas de superación y motivación que llevan a la reflexión, al autoconocimiento y al desarrollo personal. Los poemas de superación son excelentes herramientas para leer e interiorizar en los momentos de desafíos o en esas situaciones en las que requerimos un impulso para seguir generando resultados y acercándonos a la persona en la que deseamos convertirnos. Estos escritos me han ayudado mucho durante los últimos años y estoy seguro que te servirán a ti también.
La palabra alma está totalmente integrada en nuestro lenguaje, más allá de la idea personal de su existencia o no. Hasta tal punto es relevante su papel en nuestro vocabulario, que no son pocos quienes incluso la eligen como nombre propio para sus hijas, ya que no deja de tener cierta connotación de delicadeza y pureza.
Si analizamos detalladamente nuestro lenguaje, también observaremos que recurrimos a la palabra alma cuando queremos hacer referencia a cualquier situación que vivimos con gran intensidad: “Le quiero con toda mi alma”, “me dolió en el alma”… Esto se aprecia todavía más claramente reflejado en la literatura. Sin embargo, a pesar de esta cotidianidad en nuestros discursos, ¿sabríamos decir qué es el alma?
Si existe una característica que nadie pone en duda es que el alma es inmaterial. A partir de ahí, para quienes sí creen en su existencia, en el alma reside el inicio y el final de la vida, los sentimientos, los recuerdos, la esencia de cada uno… Como decía Aristóteles: “El alma es aquello por lo que vivimos, sentimos y pensamos”. Y será lo único que perdure cuando el corazón deje de latir.
El concepto de alma es tan antiguo como la historia que se puede documentar. En todas las épocas y culturas existen referencias a esta parte del cuerpo no visible a los ojos humanos, aunque su concepto varíe en función de la zona geográfica, las tradiciones del lugar, así como de la religión. Una muestra son estos 20 poemas del alma que te emocionarán de todas las épocas.
La ciencia no siempre ha mirado con buenos ojos el concepto de alma. Durante mucho tiempo lo dejó relegado al mundo de la religión, la filosofía, la espiritualidad y la literatura. Pero como suele pasar con casi todo en la vida, el tiempo pasa y las ideas evolucionan, dejando paso, cuanto menos, a la duda y la investigación.
Este fue el caso del Dr. Stuart Hameroff y su colega Sir Roger Penrose que desde 1996 dedicaron recursos y conocimientos para buscar una explicación a la existencia del alma, hasta que en 1998 concluyeron que el alma existe y que se encuentra en los microtúbulos, unas estructuras de las células cerebrales. ¿Y por qué sabemos que el alma pesa 21 gramos? Pues todo gracias al Dr. Duncan MacDougall que se dedicó a anotar el peso antes y después de fallecer de personas que estaban viviendo sus últimos días, para llegar a la conclusión de que la diferencia de peso son esos 21 gramos.
Acabamos de hablar del peso del alma y es inevitable hacer referencia a 21 gramos, aquella película de 2003 protagonizada por Sean Penn, Naomi Watts y Benicio del Toro, en la que se reflexionaba sobre la muerte y el alma. Pero no es el único largometraje que tiene al alma como protagonista: Más allá de la vida, con Matt Damon, 7 almas, con Will Smith o, más recientemente, la película de animación, Soul, son prueba evidente de que el alma y todos los misterios que le rodean generan un gran interés en el ser humano.
En la literatura, el alma siempre ha sido un gran aliado, ya que es la cuna de los sentimientos más intensos. Por esta razón, encontrar obras enteras dedicadas al alma es algo bastante habitual y una pequeña muestra la encontrarás en estos 25 poemas sobre el alma que te emocionarán y cautivarán.
I
No me interesa saber cómo te ganas la vida. Quiero saber lo que ansías, y si te atreves a soñar con lo que tu corazón anhela.
No me interesa tu edad. Quiero saber si te arriesgarías a parecer un tonto por amor, por tus sueños, por la aventura de estar vivo.
No me interesa qué planetas están en cuadratura con tu Luna. Quiero saber si has llegado al centro de tu propia tristeza, si las traiciones de la vida te han abierto o si te has marchitado y cerrado por miedo a nuevos dolores. Quiero saber si puedes vivir con el dolor, con el mío o el tuyo, sin tratar de disimularlo, de atenuarlo ni de remediarlo.
Quiero saber si puedes experimentar con plenitud la alegría, la mía o la tuya, si puedes bailar con frenesí y dejar que el éxtasis te penetre hasta la punta de los dedos de los pies y las manos sin que tu prudencia nos llame a ser cuidadosos, a ser realistas, a recordar las limitaciones propias de nuestra condición humana.
No me interesa saber si lo que me cuentas es cierto. Quiero saber si puedes decepcionar a otra persona para ser fiel a ti mismo; si podrías soportar la acusación de traición y no traicionar a tu propia alma (…).
Quiero saber si puedes ver la belleza, aun cuando no sea agradable, cada día, y si puedes hacer que tu propia vida surja de su presencia.
Quiero saber si puedes vivir con el fracaso, el tuyo y el mío, y de pie en la orilla del lago gritarle a la plateada forma de la luna llena: “¡Sí!”
No me interesa saber dónde vives ni cuánto dinero tienes. Quiero saber si puedes levantarte después de una noche de aflicción y desesperanza, agotado y magullado hasta los huesos, y hacer lo que sea necesario para alimentar a tus hijos.
No me interesa saber a quién conoces ni cómo llegaste hasta aquí. Quiero saber si te quedarás en el centro del fuego conmigo sin rehuir.
No me interesa saber ni dónde ni cómo ni con quién estudiaste. Quiero saber lo que te sostiene, desde el interior, cuando todo lo demás se derrumba.
Quiero saber si puedes estar solo contigo y si en verdad aprecias tu propia compañía en momentos de vacío.
II
Todos te reprochan
tu lucha es difícil
tu lucha es imposible…
no podrás triunfar, vas a caer…
Pero tú ya has visto la muerte
el infierno, y la oscuridad de tu alma
tus oídos están sordos para palabras cobardes
tu alma te impide retroceder.
La razón poco o nada significa, verdad?
en ti arde el fuego del guerrero
es tu naturaleza desafiarte
llegar hasta el borde del abismo
ver el infierno, a sus demonios
y enfrentarlos…
La lucha imposible
la lucha por lo olvidado
o por aquello, que no trae más recompensa
que no haber hecho nada…
Esa es tu forma de Fe
esa es tu forma de creer en Dios
así sabes que Dios es quien
decide sobre tu alma y sobre tu sendero.
Tus ojos no ven peligro, ven desafío
al borde de los secretos del poder….
Y por eso tu lucha siempre será digna
como la verdad…
SIEMPRE HAS LUCHADO HASTA EL FINAL…
Tu fuerza como el sol brilla
tu alma como la luna, el infinito refleja
Que Dios te abrace
Nai elwë vayurva le
Que encuentres la luz en la oscuridad
lucha… y cuando encuentres al final
la paz… siéntate al borde del mar de las memorias
y sueña… pero esta vez, vive tu sueño
ahí estarás… tu sueño será tu realidad
encontrarás… al final el lugar que Dios te prometió.
III
En la noche que me envuelve,
negra, como un pozo insondable,
le doy gracias a los dioses que pudieren existir,
por mi alma inconquistable.
En las garras de las circunstancias,
no he gemido, ni he llorado.
Bajo los golpes del destino,
mi cabeza ensangrentada jamás se ha postrado.
Más allá de este lugar de ira y llantos,
acecha la oscuridad con su horror,
Y sin embargo la amenaza de los años me halla,
y me hallará sin temor.
No importa cuán estrecho sea el camino,
ni cuántos castigos lleve a mi espalda,
Soy el amo de mi destino,
Soy el capitán de mi alma.
IV
Nunca pares aunque quieras
Ni lo intentes hacer
Es esa constancia
La que no te deja perder
Y si las cosas van mal
Como a veces suelen ir
No detengas tu camino
Aunque te cueste subir.
Descansa si es preciso
Pero nunca has de desistir
Es la perseverancia
La que te ayuda a sobresalir
Si estas detenido
En el umbral del miedo
Lucha con más fuerza
Vuelve a insistir.
Detrás de tu batalla
El triunfo suele salir
Y la felicidad aflorara
Para no dejarte ir.
V
Está en tus manos las ilusiones
Y el término que le designes,
El trabajar para que crezcan,
Con ánimo y designio.
Está en tus manos las ganas
De hacerle frente a la vida.
Buscar soluciones,
Indagar por nuevos caminos.
Está en tus manos alcanzar retos
Sostenerlos y crecer con ellos,
Ser tu propia fuerza,
Te llevará lejos.
Está en tus manos luchar
Por todos tus anhelos,
Buscar alternativas
Y escuchar buenos consejos.
Está en tus manos lograr
Lo que quieres que tu vida sea,
Solo da el primer paso
Pero nunca retrocedas.
VI
Silenciosa,
A veces pasajera
Deambula sin certeza
Se posa en la cabeza
Domina la voluntad.
Tienta y cuestiona
Indaga y advierte
Callada mas no ausente
Irrelevante se vuelve
hasta que se le comprende.
En silencio habla
Su mano tiende
Como un ángel
Intuición siempre presente.
No hay poder más grande
Que se esconda en la mente,
Ni valor más anhelado
Que dominar el subconsciente.
Saber lo que sucederá,
Aceptar que el mayor poder
Goza de libertad
Y se encuentra dentro de cada cual.
VII
Agradece a la vida que te lleno de regalos,
Abrió para ti los cielos y te permitió entrar en sus mares.
Creo los más hermosos bosques y paisajes
Te entrego su tierra y la puso en tus manos.
Agradece el milagro de la vida
La esencia de tu cuerpo, tu respiración
Y cada uno de tus movimientos,
Son la manifestación de que estas despierto.
Agradece al tiempo que te regala las horas
Los instantes y los días,
Los atardeceres lluviosos y las mañanas soleadas
Los días pálidos, blancos y grises
El sol y la sombra.
Agradece a la madre tierra que te sustenta
A cada árbol que se levanta
A las flores que irradian tantos colores
Al agua que nos llena de vida
Agradece al pobre, al humilde, al rico y al desvalido
Las palabras, los gestos, las sonrisas
Cada momento compartido,
Cada luz que nos aportan.
Agradece, Agradece, Agradece
Cada día solo agradece
Porque cuando agradeces
La magia de la vida aparece.
VIII
Hoy decidí que no hay nada imposible,
Que no reprocho sin analizarme yo mismo,
No juzgo sin derecho
Respeto si exijo lo mismo.
Hoy decidí que nada detiene mis planes.
Que no hay cabida para el pesimismo
Que la vida es magia con sentido,
Cada palabra es una semilla que germina
Cada acción es el inicio de un majestuoso proyecto
Hoy decidí que solo yo,
soy causante de mis de alegrías
Soy yo quien trabajo en torno a ellas,
Que no hay imposibles que me limiten
Ni medidas que me enseñen lo bella que es la vida
y todo lo que se desprenda de ella.
Hoy decidí que la vida es bella
Y no pienso perder la satisfacción
De vivirla yo mismo.
IX
El poder del universo me envuelve a su favor,
las energías se conectan,
mis miedos se escapan,
brota dentro de mí el fruto de la superación.
Soy capaz de lograr mis objetivos,
mi fuerza es mi aliada,
trabaja a mi favor
la prosperidad no es ajena a mi cuerpo,
hace parte de él,
está y estará conmigo.
Disfruto lo que obtengo de la vida y
se que cada día puede ser algo mejor.
porque soy yo quien guio mi camino,
quien elijo mi proceso de superación.
Cuando me miro en un espejo,
veo reflejada mi realidad,
allí encuentro que hay muchos miedos,
pero muchas ganas de vencer,
porque yo puedo ser lo que quiero ser,
puedo tener lo que quiero tener,
puedo vivir como quiero vivir.
simplemente tengo que ser yo.
X
Camina plácido entre el ruido y la prisa,
y piensa en la paz que se puede encontrar en el silencio.
En cuanto te sea posible y sin rendirte,
mantén buenas relaciones con todas las personas.
Enuncia tu verdad de una manera serena y clara,
y escucha a los demás,
incluso al torpe e ignorante,
también ellos tienen su propia historia.
Evita a las personas ruidosas y agresivas,
ya que son un fastidio para el espíritu.
Si te comparas con los demás,
te volverás vano y amargado
pues siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú.
Disfruta de tus éxitos, lo mismo que de tus planes.
Mantén el interés en tu propia carrera,
por humilde que sea,
ella es un verdadero tesoro en el fortuito cambiar de los tiempos.
Sé cauto en tus negocios,
pues el mundo está lleno de engaños.
Pero no dejes que esto te vuelva ciego para la virtud que existe,
hay muchas personas que se esfuerzan por alcanzar nobles ideales,
la vida está llena de heroísmo.
Sé tú mismo,
y en especial no finjas el afecto,
y no seas cínico en el amor,
pues en medio de todas las arideces y desengaños,
es perenne como la hierba.
Acata dócilmente el consejo de los años,
abandonando con donaire las cosas de la juventud.
Cultiva la firmeza del espíritu
para que te proteja de las adversidades repentinas,
mas no te agotes con pensamientos oscuros,
muchos temores nacen de la fatiga y la soledad.
Sobre una sana disciplina,
sé benigno contigo mismo.
Tú eres una criatura del universo,
no menos que los árboles y las estrellas,
tienes derecho a existir,
y sea que te resulte claro o no,
indudablemente el universo marcha como debiera.
Por eso debes estar en paz con Dios,
cualquiera que sea tu idea de Él,
y sean cualesquiera tus trabajos y aspiraciones,
conserva la paz con tu alma
en la bulliciosa confusión de la vida.
Aún con todas sus farsas, penalidades y sueños fallidos,
el mundo es todavía hermoso.
Sé alegre.
Esfuérzate por ser feliz.
XI
Sopla el oustro. Las cumbres despejadas
lucientes se alzan tras dorado velo,
y las plantas y flores en el suelo
a los rayos del sol están dobladas.
En tanto que las nubes incrustadas
en el inmenso azul del claro cielo,
montañas fingen de escarpado hielo
por las manos de un Dios acá lanzadas.
Y yo volviendo mi tostada frente
miro el mundo en la bóveda vacía
del sur a septentrión, de ocaso a oriente;
pero al cruzarle audaz el alma mía
con desprecio le ve, porque se siente
más grande aun que el mundo todavía.
XII
Muchachita que eras
brevedad, redondez y color,
como las esferas
que en los rinconeros
de una sola ortodoxa mitigan su esplendor…
Muchachita hemisférica y algo triste
que tus lágrimas púberes me diste,
que en el mes del Rosario
a mis ojos fingías
amapola diciendo ave Marías
y que dejabas en mi idilio proletario
y en mi corbata indigente,
cual un aroma dúplice, tu ternura naciente
y tu catolicismo milenario…
En un día de báquicos desenfrenos,
Me dicen que preguntas por mí; te evoco
Tan pequeña, que puedes bañar tus plenos
XIII
Subir mi place al alto promontorio
Que el piélago domina,
A meditar mientras el sol radiante
Desde el zenit declina.
A la luz de esa antorcha miro el cielo,
Y cubierto de espuma
El dilatado mar; grandeza tanta
Mi pequeñez abruma.
Hablo, y escucho a las galanas ondas,
Y en mágico espejismo
Gozóme en festejar muertos ensueños
Que evoco del abismo.
¡Cuántos castillos levanté en la playa!
Derríbolos el viento
Con sus torres y cúpulas altivas
De oro, y cristal, y argento.
XIV
No sé cuántas almas tengo.
A cada instante cambié.
Continuamente me extraño.
Nunca me vi ni me hallé.
De tanto ser solo tengo el alma.
Quien tiene alma no tiene calma.
El que ve es solo es lo que ve,
quien siente ya no es quien es.
Atento a lo que soy y veo,
ellos me vuelvo, no yo.
Cada sueño o el deseo
no es mío si allí nació.
Yo soy mi propio paisaje,
el que presencia su paisaje,
diverso, móvil y solo,
no sé sentirme yo donde estoy.
Así, ajeno, voy leyendo,
como páginas, mi ser,
sin prever eso que sigue
ni recordar el ayer.
Anoto en lo que leí
lo que creí que sentí.
Releo y digo: “¿Fui yo?”
Dios lo sabe, porque lo escribió.
XV
Será tal vez el alma lo que duele
porque siendo verano paso frío.
Como una gota se cayó y rodó
mi alma en la escalera de un altillo.
Ayer estaba alegre y contagiosa.
Hoy mi ojo triste en el espejo espío.
Por la salud de todas tus amantes
hago sonar mi copa contra el piso.
¡Noches de amor y ni una medianoche!
Las penas se me van con los vestidos,
mi maldición en balde y el veneno
que bebo de mi cáliz los domingos.
¡ Rodó la gota por las escaleras !
No se me pasa el alma con suspiros.
La pena es ese pájaro que trina
sobre una rama y canta, a Dios, divino.
XVI
No tengo más rebozo que la escarcha.
Un pájaro se calla en silencio
de la tristeza niña de la tarde.
Mi alma atardecida busca el fuego
de los caminos breves de tu mano
donde quedó la boca de mi beso.
Te quiero, me decías y en mis hombros
venías a morirte de silencio.
Noche sin astros. Se enredó mi voz
con un silbido, y al hincharse el viento
fue al río, fue a los campos, fue a las jaulas
de trinos rotos que se mueren presos.
¿Qué sombra mi figura así encorvó?
¿Qué rayo ha ensombrecido mis cabellos?
Llévate ya este amor por ti encendido
porque en lejanas celdas yo me quemo.
XVII
Del mar, también del mar,
de la tela del mar que nos envuelve,
de los golpes del mar y de su boca,
de su vagina obscura,
de su vómito,
de su pureza tétrica y profunda,
vienen la muerte, Dios, el aguacero
golpeando las persianas,
la noche, el viento.
De la tierra también,
de las raíces agudas de las casas,
del pie desnudo y sangrante de los árboles,
de algunas rocas viejas que no pueden moverse,
de lamentables charcos, ataúdes del agua,
de troncos derribados en que ahora duerme el rayo,
y de la yerba, que es la sombra de las ramas del cielo,
viene Dios, el manco de cien manos,
ciego de tantos ojos,
dulcísimo, impotente.
(Omniausente, lleno de amor,
el viejo sordo, sin hijos,
derrama su corazón en la copa de su vientre.
De los huesos también,
de la sal más entera de la sangre,
del ácido más fiel,
del alma más profunda y verdadera,
del alimento más entusiasmado,
del hígado y del llanto,
viene el oleaje tenso de la muerte,
el frío sudor de la esperanza,
y viene Dios riendo.
Caminan los libros a la hoguera.
Se levanta el telón: aparece el mar.
XVIII
Llamaron Alma
a lo que no pudieron
explicar del cuerpo
y llamaron Poesía
a lo que no pudieron explicar del Alma.
XIX
Hay personas que
llegan a tu vida y
la transforman, son
Ángeles Humanos,
porque son capaces
de tocarte el alma.
XX
Toda mujer merece que
se le consienta como una niña,
se le cuide como una reina,
se le respete como una dama,
y se le quiera como una mujer.
XXI
Se necesita tristeza
para conocer la felicidad,
ruido para apreciar el silencio,
y ausencia para valorar la presencia.
XXII
Su risa, la más linda de todas
Que cuando la escuchas te
enamoras.
Es tan tierna como él
Es tan suave como la brisa
Es imposible que me produzca
tantas sensaciones con una simple
risa.
Pero… No es una simple risa
Es la risa que cuando estoy triste
me devuelve a la vida.
XXIII
Oh, Luna tu eres hermosa
que haces crecer rosas
más las estrellas te envidian
tu belleza tan perfecta.
Triste te dejan
luego se quejan,
apagan tú brillo
tan divino…
Luna, como tú
no hay ninguna,
tú brillo deslumbra
es una fortuna.
Con tu brillo me cobijas
como una de tus hijas.
Tienes unas maravillas
que no se pintan ni en arcillas.
XXIV
Sus bellos ojos como la canela.
Brillan cuál estrellas.
Su mirada me enloquece.
Y amo perderme en ella.
Muero por una mirada suya.
Me derrito cuando me ve.
Él pone mi mundo al revés.
Sus ojos dicen mil palabras.
Y amo interpretarlas.
Su mirada es tan dulce y tierna.
Que me enamoro de solo verla.
Él me mira con ojos diferentes.
Me mira con ojos de ternura.
Tengo la esperanza de que,
mi sensación de cariño sea mutua.
XXV
Al verte mi corazón late a millón
Y mis piernas tiemblan un montón
Me matan los nervios de verte de
lejos.
Me encanta ver como al son de
viento baila tu cabello
Me derrito al escuchar tu linda risa
Tus tiernos ojos me llenan de dicha
Tú irradias belleza
Eres una obra de la naturaleza
Eres la combinación de ternura,
astucia y fuerza
Pero todo esto me lo guardo
Porque no me atrevo a decirte que
Te Amo.
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